• Entre olas y cócteles
    Fandom Hellaverse Crossover
    Categoría Otros
    En un "humilde" intento de ayudar a su pequeña manzanita con las actividades del hotel y toda esa parafernalia infernal de la que necesitaban escapar por lo menos 1 vez cada tanto tiempo, se tomó la libertad de organizar un día de playa en el mundo humano.

    No era secreto que, entre las playas más hermosas, Cancún-México era de envidiar y, justamente ahí, su aventura comenzaría en Isla Mujeres.

    Un enorme portal se abrió para dejar paso a la arena blanca y fina, casi como la nieve, un agua tan azul pero cristalina a la vez que parecía fundirse perfectamente con el cielo y no saber donde empezaba cada uno, el oleaje suave, el aroma salado del mar y la fresca brisa que perfectamente armonizaba con el calor a su alrededor.

    —¡Muy bien, todos! ¿Listos para un fin de semana playero?~

    Claro, él no era el mejor anfitrión y eso se notaba a leguas, pero el esfuerzo y deseo por hacer de esos días algo maravilloso estaba presente.
    Para su suerte, la temporada del año no dejaba a demasiados turistas humanos alrededor, por lo que estaban seguros al ser demonios venidos del infierno, pero eso no quitaba un posible encontronazo.

    ¿Quién sabe? Quizá no solamente humanos, también otro tipo de criaturas que hayan decidido llegar a vacacionar como ellos.
    En un "humilde" intento de ayudar a su pequeña manzanita con las actividades del hotel y toda esa parafernalia infernal de la que necesitaban escapar por lo menos 1 vez cada tanto tiempo, se tomó la libertad de organizar un día de playa en el mundo humano. No era secreto que, entre las playas más hermosas, Cancún-México era de envidiar y, justamente ahí, su aventura comenzaría en Isla Mujeres. Un enorme portal se abrió para dejar paso a la arena blanca y fina, casi como la nieve, un agua tan azul pero cristalina a la vez que parecía fundirse perfectamente con el cielo y no saber donde empezaba cada uno, el oleaje suave, el aroma salado del mar y la fresca brisa que perfectamente armonizaba con el calor a su alrededor. —¡Muy bien, todos! ¿Listos para un fin de semana playero?~ Claro, él no era el mejor anfitrión y eso se notaba a leguas, pero el esfuerzo y deseo por hacer de esos días algo maravilloso estaba presente. Para su suerte, la temporada del año no dejaba a demasiados turistas humanos alrededor, por lo que estaban seguros al ser demonios venidos del infierno, pero eso no quitaba un posible encontronazo. ¿Quién sabe? Quizá no solamente humanos, también otro tipo de criaturas que hayan decidido llegar a vacacionar como ellos.
    Tipo
    Grupal
    Líneas
    5
    Estado
    Disponible
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  • —¿Quieres una galleta? No tiene nada raro. Bueno, quizás tiene cosas raras, pero son cosas raras inofensivas... creo. Casi segura. Un 80% segura.
    —¿Quieres una galleta? No tiene nada raro. Bueno, quizás tiene cosas raras, pero son cosas raras inofensivas... creo. Casi segura. Un 80% segura.
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  • Blanca y amarilla. Ambas redondas. Una es dos veces al día, la otra solo uno. Llevaba demasiado tiempo con ambas y no lograban hacer el efecto acordado.

    —Te sentirás somnolienta, quizás tu mente trabaje más lento y tengas movimientos algo torpes. La Quetiapina debes tomarla solamente cuando vayas a dormir porque te va a causar mucho sueño, ¿de acuerdo? —eso fue lo que el doctor le dijo la primera vez que le fueron recetadas las pastillas. En ese entonces eran dosis más bajas, pero ni siquiera al subirlas o cambiarles los compuestos sirvieron para disminuir sus alucinaciones.

    Estaba harta. No solo no prevenían sus ataques más intensos, si no que tampoco se sentía como le dijeron que iba a sentirse. Por el contrario, muchas veces estaba más alerta y el cansancio era causado más que nada por la falta de sueño al estar despierta la mayoría de las noches. Nunca lograba dormir ocho horas, ni siquiera dos que fueran de forma continua.

    La 𝘣𝘳𝘪𝘭𝘭𝘢𝘯𝘵𝘦 idea de tomar más de las indicadas a veces cruzaba su mente, pero terminaba con consecuencias graves, usualmente sangrado. En contadas ocasiones fueron desmayos repentinos luego de varias horas de haberlas tomado.

    Justo en ese momento había comenzado a sangrar su nariz y, al toser, también salió un poco de sangre por su boca. Iba a tener que llamar al trabajo para tomarse esa noche, adelantándose al posible hecho que podría caer inconsciente.

    Quiso llamar a su tío para que estuviera con ella en ese caso, pero sabía que él no iba a responder o, en el mejor de los casos, desacreditaría la urgencia y le diría que estaba exagerando. En momentos así deseaba tener a alguien a quien acudir por ayuda, por refugio, pero no tenía a nadie.

    En todo caso, iba a tener que avisar que le cambien las recetas... o quizá debía cambiar de doctor... 𝙤𝙩𝙧𝙖 𝙫𝙚𝙯. Tal vez no sería mala idea empezar a buscar, aunque ya se conocía a varios.
    Blanca y amarilla. Ambas redondas. Una es dos veces al día, la otra solo uno. Llevaba demasiado tiempo con ambas y no lograban hacer el efecto acordado. —Te sentirás somnolienta, quizás tu mente trabaje más lento y tengas movimientos algo torpes. La Quetiapina debes tomarla solamente cuando vayas a dormir porque te va a causar mucho sueño, ¿de acuerdo? —eso fue lo que el doctor le dijo la primera vez que le fueron recetadas las pastillas. En ese entonces eran dosis más bajas, pero ni siquiera al subirlas o cambiarles los compuestos sirvieron para disminuir sus alucinaciones. Estaba harta. No solo no prevenían sus ataques más intensos, si no que tampoco se sentía como le dijeron que iba a sentirse. Por el contrario, muchas veces estaba más alerta y el cansancio era causado más que nada por la falta de sueño al estar despierta la mayoría de las noches. Nunca lograba dormir ocho horas, ni siquiera dos que fueran de forma continua. La 𝘣𝘳𝘪𝘭𝘭𝘢𝘯𝘵𝘦 idea de tomar más de las indicadas a veces cruzaba su mente, pero terminaba con consecuencias graves, usualmente sangrado. En contadas ocasiones fueron desmayos repentinos luego de varias horas de haberlas tomado. Justo en ese momento había comenzado a sangrar su nariz y, al toser, también salió un poco de sangre por su boca. Iba a tener que llamar al trabajo para tomarse esa noche, adelantándose al posible hecho que podría caer inconsciente. Quiso llamar a su tío para que estuviera con ella en ese caso, pero sabía que él no iba a responder o, en el mejor de los casos, desacreditaría la urgencia y le diría que estaba exagerando. En momentos así deseaba tener a alguien a quien acudir por ayuda, por refugio, pero no tenía a nadie. En todo caso, iba a tener que avisar que le cambien las recetas... o quizá debía cambiar de doctor... 𝙤𝙩𝙧𝙖 𝙫𝙚𝙯. Tal vez no sería mala idea empezar a buscar, aunque ya se conocía a varios.
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  • ʙɪᴛáᴄᴏʀᴀ ᴘáɢ. 𝟦𝟩
    ────────────
    》ᴛʀᴇᴅᴊᴇ ᴍåɴᴇᴅ, ᴠɪɴᴛᴇʀᴊᴇᴠɴᴅøɢɴ

    Han pasado ya un par de meses desde que mis pasos se detuvieron en estas tierras.

    Hoy lidero la resistencia.

    Es gratificante observar cómo el pueblo, tras tanto tiempo en las sombras, comienza a entender lo que significa vivir en libertad. Aunque el gobernante del Norte persiste en su ambición de conquistar este suelo, se ha topado con un muro de hombres y mujeres que pelean con el corazón en la mano, defendiendo lo que les pertenece por derecho.

    Piedra a piedra, este lugar se levanta de nuevo.
    ​Al principio, me negué rotundamente a sus súplicas de quedarme de forma definitiva. Sin embargo, encontré una paz extraña al caminar por las callejuelas; el sonido de los artesanos volviendo a sus yunques y las risas de los niños que han regresado a jugar me desarmaron. ¿Para qué seguir viajando? He recorrido cada rincón de los siete reinos buscando algo que no aparecía. Quizás, luchar junto a esta gente y echar raíces para proteger lo que de verdad vale la pena sea, al fin, mi destino.

    ​Ahora resido en la antigua casa del Lord, es un espacio gigante, silencioso, y admito que no me acostumbro a tener tanto sitio para mí sola. El pueblo me mira con una reverencia que me incomoda...preferiría que me vieran como a una igual, pero la responsabilidad sobre mis hombros no me permite el lujo de la modestia.

    He tenido que aprender a delegar, a establecer cargos y a forjar soldados de donde antes solo había campesinos.
    ​En este proceso, tres personas se han vuelto pilares fundamentales para mí. Su lealtad es inquebrantable

    ​◇ Gunnar, el mayor de todos. Es un hombre de proporciones colosales y un temperamento que estalla con la facilidad de una chispa en la paja seca. Tiene un vozarrón gutural capaz de imponer orden en el caos más absoluto del campo de batalla. Aunque sigue mis instrucciones al pie de la letra y ha convertido la plaza de armas en un nido de guerreros eficientes, sigue siendo un testarudo. Le he insistido en que use la espada, pero no suelta su hacha; una compañera fiel que, sospecho, pesa casi tanto como él.

    ​◇ Sigurd a diferencia de Gunnar, es torpe con las manos pero posee una mente brillante. Es un hombre de pluma, papel y estrategia. Lleva el recuento exacto de cada alma en este pueblo y gestiona nuestros recursos con una precisión quirúrgica para que el fantasma de la escasez nunca cruce nuestras puertas. Sin su intelecto, la logística de esta guerra se desmoronaría.

    ​◇ Milenka, mi mano derecha y, en mi fuero interno, la hermana menor que nunca tuve. Tenemos caracteres similares y chocamos constantemente, pues su alma alberga una fuerza indomable. Está en esa etapa de transición, descubriendo la mujer en la que se convertirá, pero su destreza con el arco es algo que incluso yo envidio, tiene una puntería excepcional que no conoce el error.

    ​A los tres les he cedido estancias en el castillo para que vivan con total libertad. Lo mismo ocurre con los antiguos sirvientes; siguen desempeñando sus labores de cocina, limpieza y custodia, pero ya no como esclavos de un linaje, sino como ciudadanos autónomos que reciben techo, abrigo y alimento a cambio de su esfuerzo.


    ​No sé si en algún momento esta vida dejará de resultarme extraña, pero supongo que el tiempo tendrá la última palabra. Hasta entonces seguiré haciendo registro en esta bitácora de todo lo que acontezca
    ʙɪᴛáᴄᴏʀᴀ ᴘáɢ. 𝟦𝟩 ──────────── 》ᴛʀᴇᴅᴊᴇ ᴍåɴᴇᴅ, ᴠɪɴᴛᴇʀᴊᴇᴠɴᴅøɢɴ Han pasado ya un par de meses desde que mis pasos se detuvieron en estas tierras. Hoy lidero la resistencia. Es gratificante observar cómo el pueblo, tras tanto tiempo en las sombras, comienza a entender lo que significa vivir en libertad. Aunque el gobernante del Norte persiste en su ambición de conquistar este suelo, se ha topado con un muro de hombres y mujeres que pelean con el corazón en la mano, defendiendo lo que les pertenece por derecho. Piedra a piedra, este lugar se levanta de nuevo. ​Al principio, me negué rotundamente a sus súplicas de quedarme de forma definitiva. Sin embargo, encontré una paz extraña al caminar por las callejuelas; el sonido de los artesanos volviendo a sus yunques y las risas de los niños que han regresado a jugar me desarmaron. ¿Para qué seguir viajando? He recorrido cada rincón de los siete reinos buscando algo que no aparecía. Quizás, luchar junto a esta gente y echar raíces para proteger lo que de verdad vale la pena sea, al fin, mi destino. ​Ahora resido en la antigua casa del Lord, es un espacio gigante, silencioso, y admito que no me acostumbro a tener tanto sitio para mí sola. El pueblo me mira con una reverencia que me incomoda...preferiría que me vieran como a una igual, pero la responsabilidad sobre mis hombros no me permite el lujo de la modestia. He tenido que aprender a delegar, a establecer cargos y a forjar soldados de donde antes solo había campesinos. ​En este proceso, tres personas se han vuelto pilares fundamentales para mí. Su lealtad es inquebrantable ​◇ Gunnar, el mayor de todos. Es un hombre de proporciones colosales y un temperamento que estalla con la facilidad de una chispa en la paja seca. Tiene un vozarrón gutural capaz de imponer orden en el caos más absoluto del campo de batalla. Aunque sigue mis instrucciones al pie de la letra y ha convertido la plaza de armas en un nido de guerreros eficientes, sigue siendo un testarudo. Le he insistido en que use la espada, pero no suelta su hacha; una compañera fiel que, sospecho, pesa casi tanto como él. ​◇ Sigurd a diferencia de Gunnar, es torpe con las manos pero posee una mente brillante. Es un hombre de pluma, papel y estrategia. Lleva el recuento exacto de cada alma en este pueblo y gestiona nuestros recursos con una precisión quirúrgica para que el fantasma de la escasez nunca cruce nuestras puertas. Sin su intelecto, la logística de esta guerra se desmoronaría. ​◇ Milenka, mi mano derecha y, en mi fuero interno, la hermana menor que nunca tuve. Tenemos caracteres similares y chocamos constantemente, pues su alma alberga una fuerza indomable. Está en esa etapa de transición, descubriendo la mujer en la que se convertirá, pero su destreza con el arco es algo que incluso yo envidio, tiene una puntería excepcional que no conoce el error. ​A los tres les he cedido estancias en el castillo para que vivan con total libertad. Lo mismo ocurre con los antiguos sirvientes; siguen desempeñando sus labores de cocina, limpieza y custodia, pero ya no como esclavos de un linaje, sino como ciudadanos autónomos que reciben techo, abrigo y alimento a cambio de su esfuerzo. ​No sé si en algún momento esta vida dejará de resultarme extraña, pero supongo que el tiempo tendrá la última palabra. Hasta entonces seguiré haciendo registro en esta bitácora de todo lo que acontezca
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  • - Quizá unos minutos no me harían mal.

    Se distrae jugando con el vulpafila en el cuarto abandonado de Albert Entrati, total hacia mucho tiempo que sigue desaparecido y es un sitio amplio para el vulpafila corra por todos lados.
    - Quizá unos minutos no me harían mal. Se distrae jugando con el vulpafila en el cuarto abandonado de Albert Entrati, total hacia mucho tiempo que sigue desaparecido y es un sitio amplio para el vulpafila corra por todos lados.
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  • //Todas mis escenas están abiertas a participar en rol a no ser que indique que son cerradas. Aunque soy de individual, no me importa que sea más de un perdonaje, pero que conecten las acciones entre sí y marcar un orden de turno //

    El zorro seguía sin respuesta. Ni el alcohol ni el opio ayudaron a llenar ese vacío. Quizás lo aliviaron momentáneamente.

    Pero no era suficiente.

    Él era mensajero, un puente entre el reino de los Kamis y el mundo mortal. Se encargaba como zorro celestial de recoger las plegarias de los humanos para entregarlas a Inari.

    Él jamás pedía nada para sí mismo. Sentía que había sido más que honrado con su "bendición", con ese poder que nunca pidió pero que por alguna razón le fue concedido.

    Pero ese día formuló una plegaria. Necesitaba respuestas: ¿Qué era ese vacío?, ¿Por qué sentía que le habían arrancado parte de algo que era suyo?, partes que no lograba recordar, y de intentarlo el dolor en su cabeza y pecho se volvía insoportable.

    Pero no tuvo respuestas...

    Pensó en ir directamente al mundo de los espíritus y pedir audiencia a los Kamis en perdón. Pero no había vuelto a ir ni verlos desde aquella vez que fue azotado por desobediencia.Dudaba que sus actos hubiesen sido perdonados en su totalidad como para merecer pedirle algo a los dioses.

    Espero allí, esperaría toda la noche si hiciera falta, en busca de esa respuesta.
    //Todas mis escenas están abiertas a participar en rol a no ser que indique que son cerradas. Aunque soy de individual, no me importa que sea más de un perdonaje, pero que conecten las acciones entre sí y marcar un orden de turno 🙏// El zorro seguía sin respuesta. Ni el alcohol ni el opio ayudaron a llenar ese vacío. Quizás lo aliviaron momentáneamente. Pero no era suficiente. Él era mensajero, un puente entre el reino de los Kamis y el mundo mortal. Se encargaba como zorro celestial de recoger las plegarias de los humanos para entregarlas a Inari. Él jamás pedía nada para sí mismo. Sentía que había sido más que honrado con su "bendición", con ese poder que nunca pidió pero que por alguna razón le fue concedido. Pero ese día formuló una plegaria. Necesitaba respuestas: ¿Qué era ese vacío?, ¿Por qué sentía que le habían arrancado parte de algo que era suyo?, partes que no lograba recordar, y de intentarlo el dolor en su cabeza y pecho se volvía insoportable. Pero no tuvo respuestas... Pensó en ir directamente al mundo de los espíritus y pedir audiencia a los Kamis en perdón. Pero no había vuelto a ir ni verlos desde aquella vez que fue azotado por desobediencia.Dudaba que sus actos hubiesen sido perdonados en su totalidad como para merecer pedirle algo a los dioses. Espero allí, esperaría toda la noche si hiciera falta, en busca de esa respuesta.
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  • -Los domingos son aburridos. Hoy no tengo que trabajar en el Museo, tampoco tengo photoshoots ni eventos de modelaje.-

    Dijo el serafín distraídamente, mientras se fumaba su cigarro tranquilamente en la mesa de una cafetería bastante solitaria. Apenas había dos o tres personas en la terraza, quizás por el frío. Pero había salido el sol y le apetecía disfrutar un poco de esa cercanía a la primavera.
    -Los domingos son aburridos. Hoy no tengo que trabajar en el Museo, tampoco tengo photoshoots ni eventos de modelaje.- Dijo el serafín distraídamente, mientras se fumaba su cigarro tranquilamente en la mesa de una cafetería bastante solitaria. Apenas había dos o tres personas en la terraza, quizás por el frío. Pero había salido el sol y le apetecía disfrutar un poco de esa cercanía a la primavera.
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  • Ay vamos , yo!? Loki el dios de engaño siendo amable ..... bueno quizas un poco pero solo por divercion, y quizas alguna que otra jugarreta de las grandes
    Ay vamos , yo!? Loki el dios de engaño siendo amable ..... bueno quizas un poco pero solo por divercion, y quizas alguna que otra jugarreta de las grandes
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  • Se que cargare esta culpa , por que no quize verla asi y es mi pecado por eso ella me odia , quiere verme muerto y esto es mi castigo mi propio.pecado
    Se que cargare esta culpa , por que no quize verla asi y es mi pecado por eso ella me odia , quiere verme muerto y esto es mi castigo mi propio.pecado
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  • —Confío demasiado en mis ideas. Quizá debería considerar dejar de hacerlo (?).
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