- La ciudad despertaba despacio, el ruido del tráfico aún era lejano, amortiguado por la distancia y por el murmullo constante de las hojas agitadas por la brisa de la mañana, mientras que los primeros rayos del sol atravesaban las copas de los árboles, proyectando manchas doradas sobre los senderos del parque-
-aquel detective caminaba sin prisa, por primera vez en varias semanas no llevaba una carpeta bajo el brazo ni una radio escupiendo órdenes en su oído, el último informe había quedado sobre el escritorio de la comisaría apenas una hora antes de su hora de salida, en el se relataba todo lo que había pasado en esas semanas, las persecuciones, las pistas, los moteles baratos en dónde se tuvo quedar y el arresto de aquel asesino que estuvo persiguiendo, aquel reporte quedó acompañado por una taza de café olvidada y una promesa poco convincente hacia su jefe "no se preocupe voy a descansar"-
-terminó sentándose en uno de los bancos cercanos al estanque, la madera crujió levemente bajo su peso, el cansancio era visible, No el agotamiento físico de una noche sin dormir, sino uno más profundo. acumulado y viejo, De esos que se instalan detrás de los ojos y aprenden a vivir ahí-
-Sacaria una cigarrera metálica del bolsillo interior de la chaqueta, la abrió, tomó un cigarrillo y lo encendió-
-Durante unos segundos observó la pequeña llama antes de apagar el encendedor con un chasquido seco, la primera bocanada escapó lentamente de entre sus labios, Y después de tantos meses fue diferente, no fumaba para mantenerse despierto o para mantener su cabeza centrada y ordenar pruebas o soportar fotografías de escenas del crimen durante horas...-
-esta vez fue solo porque la mañana era tranquila, porque el aire olía a césped húmedo, porque el sonido del agua golpeando suavemente la fuente resultaba agradable, por una vez, no había nadie gritando su nombre por la radio o si quiera el sonido de la estética de esos viejos radios-
-Bondrewd apoyó un brazo sobre el respaldo del banco y cerró los ojos durante un instante, Cuando volvió a abrirlos, dejó escapar una pequeña nube de humo hacia el cielo despejado-
Supongo que aún recuerdo cómo se siente una mañana normal...
-Murmuró para sí mismo, mientras la frase quedó suspendida en el aire junto al humo del cigarrillo Y por primera vez en mucho tiempo, el detective no parecía estar buscando un criminal, solo un momento de paz, uno que cualquiera era libre de interrumpir-
- La ciudad despertaba despacio, el ruido del tráfico aún era lejano, amortiguado por la distancia y por el murmullo constante de las hojas agitadas por la brisa de la mañana, mientras que los primeros rayos del sol atravesaban las copas de los árboles, proyectando manchas doradas sobre los senderos del parque-
-aquel detective caminaba sin prisa, por primera vez en varias semanas no llevaba una carpeta bajo el brazo ni una radio escupiendo órdenes en su oído, el último informe había quedado sobre el escritorio de la comisaría apenas una hora antes de su hora de salida, en el se relataba todo lo que había pasado en esas semanas, las persecuciones, las pistas, los moteles baratos en dónde se tuvo quedar y el arresto de aquel asesino que estuvo persiguiendo, aquel reporte quedó acompañado por una taza de café olvidada y una promesa poco convincente hacia su jefe "no se preocupe voy a descansar"-
-terminó sentándose en uno de los bancos cercanos al estanque, la madera crujió levemente bajo su peso, el cansancio era visible, No el agotamiento físico de una noche sin dormir, sino uno más profundo. acumulado y viejo, De esos que se instalan detrás de los ojos y aprenden a vivir ahí-
-Sacaria una cigarrera metálica del bolsillo interior de la chaqueta, la abrió, tomó un cigarrillo y lo encendió-
-Durante unos segundos observó la pequeña llama antes de apagar el encendedor con un chasquido seco, la primera bocanada escapó lentamente de entre sus labios, Y después de tantos meses fue diferente, no fumaba para mantenerse despierto o para mantener su cabeza centrada y ordenar pruebas o soportar fotografías de escenas del crimen durante horas...-
-esta vez fue solo porque la mañana era tranquila, porque el aire olía a césped húmedo, porque el sonido del agua golpeando suavemente la fuente resultaba agradable, por una vez, no había nadie gritando su nombre por la radio o si quiera el sonido de la estética de esos viejos radios-
-Bondrewd apoyó un brazo sobre el respaldo del banco y cerró los ojos durante un instante, Cuando volvió a abrirlos, dejó escapar una pequeña nube de humo hacia el cielo despejado-
Supongo que aún recuerdo cómo se siente una mañana normal...
-Murmuró para sí mismo, mientras la frase quedó suspendida en el aire junto al humo del cigarrillo Y por primera vez en mucho tiempo, el detective no parecía estar buscando un criminal, solo un momento de paz, uno que cualquiera era libre de interrumpir-