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    | no se que está pasando con lo de que se acaba el mundo, pero ahora me dieron ganas de tener poderes
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  • [Gyuseki visitaría el mercado negro vistiendo una sudadera blanca para cubrir aquellas orejas puntiagudas que lo delataban, una vez allí consiguió a un buen informante que llevaba varios años dedicándose a eso]

    Y bien como te fue ¿Pudiste conseguir eso?

    Informante: la pregunta me ofende chico se nota que no eres de por aquí o sino ya sabrías lo fácil que es para mí hacer esto

    Pues estás en lo correcto si soy nuevo por aquí es mí primera vez en el mercado

    Informante: ¿Primera vez? Me sorprende que sigas vivo. En fin aquí tienes

    ×el informante me entrego un chip de computadora con toda la información que buscaba ya archivada en una carpeta×

    Informante: sinceramente en todos mis años de trabajo jamás me pasó esto.. no pude encontrar al mercenario del que tu hablas es como si para el sistema ese sujeto no existiera

    Gyuseki: así que no lo encontraste.. ¿Y para que es este chip?

    Informante: no pude encontrar al sujeto que buscas pero en ese chip encontrarás una pista que seguramente te ayudará.. aunque te daré un aviso, estás apunto de meterte en cosas peligrosas.

    Gyuseki: eso no me importa.. todo sea por volver a los tiempos de antes.
    [Gyuseki visitaría el mercado negro vistiendo una sudadera blanca para cubrir aquellas orejas puntiagudas que lo delataban, una vez allí consiguió a un buen informante que llevaba varios años dedicándose a eso] Y bien como te fue ¿Pudiste conseguir eso? Informante: la pregunta me ofende chico se nota que no eres de por aquí o sino ya sabrías lo fácil que es para mí hacer esto Pues estás en lo correcto si soy nuevo por aquí es mí primera vez en el mercado Informante: ¿Primera vez? Me sorprende que sigas vivo. En fin aquí tienes ×el informante me entrego un chip de computadora con toda la información que buscaba ya archivada en una carpeta× Informante: sinceramente en todos mis años de trabajo jamás me pasó esto.. no pude encontrar al mercenario del que tu hablas es como si para el sistema ese sujeto no existiera Gyuseki: así que no lo encontraste.. ¿Y para que es este chip? Informante: no pude encontrar al sujeto que buscas pero en ese chip encontrarás una pista que seguramente te ayudará.. aunque te daré un aviso, estás apunto de meterte en cosas peligrosas. Gyuseki: eso no me importa.. todo sea por volver a los tiempos de antes.
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  • - Me di un largo descanso, ¿Que esperaban?, no Eggman, no villanos aterradores amenazando el espacio tiempo, ¡Era hora de relajarme y correr por ahí!
    - Me di un largo descanso, ¿Que esperaban?, no Eggman, no villanos aterradores amenazando el espacio tiempo, ¡Era hora de relajarme y correr por ahí!
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  • [durante aquel amanecer Gyuseki se encontraba en lo alto de un edificio observando toda la ciudad con una mirada pensativa al recordar a aquel mercenario]

    Debo encontrarlo a como de lugar antes de que haga su siguiente movimiento.. me veré obligado a ir al mercado negro para utilizar un informante.. detesto ese sitio.

    ×el mercado negro era el sitio que más odiaba debido a que en dicho lugar fue donde varios de sus camaradas terminaron siendo objetos de comercio pero en estos momentos no tenía opcion×

    Bueno ¿Que se le va a hacer? Supongo que esto se convertirá en una larga aventura, todo sea por nuestra salvación.
    [durante aquel amanecer Gyuseki se encontraba en lo alto de un edificio observando toda la ciudad con una mirada pensativa al recordar a aquel mercenario] Debo encontrarlo a como de lugar antes de que haga su siguiente movimiento.. me veré obligado a ir al mercado negro para utilizar un informante.. detesto ese sitio. ×el mercado negro era el sitio que más odiaba debido a que en dicho lugar fue donde varios de sus camaradas terminaron siendo objetos de comercio pero en estos momentos no tenía opcion× Bueno ¿Que se le va a hacer? Supongo que esto se convertirá en una larga aventura, todo sea por nuestra salvación.
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  • "El mundo está ciertamente lleno de peligros y en él hay muchos lugares oscuros. Pero todavía hay mucho que es justo. Y aunque en todas partes, el amor ahora se mezcla con el dolor, todavía crece, quizás, más grande".
    "El mundo está ciertamente lleno de peligros y en él hay muchos lugares oscuros. Pero todavía hay mucho que es justo. Y aunque en todas partes, el amor ahora se mezcla con el dolor, todavía crece, quizás, más grande".
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  • "Como una pintura nos iremos borrando. Como una flor, nos iremos secando..."

    ¿Y es que así va esto, no?

    Últimamente todo se siente extraño, como si el mundo hubiese olvidado la forma que tenía cuando aún parecía familiar. Todo parece desvanecerse demasiado rápido; nombres, promesas, personas... como polvo que el viento arrastra sin dejar rastro.

    Quizá no debí permitir que aquella luz llamada esperanza me cegara. Fue hermosa, sí, pero también traicionera. Tan brillante que no me dejó ver los precipicios que escondía detrás.

    Y ahora aquí estoy otra vez, sosteniendo una pequeña vela en la inmensidad de una oscuridad que siempre me recibió con los brazos abiertos. La conozco demasiado bien. A veces parece burlarse de mi ingenuidad, pero nunca me rechaza. Permanece ahí, como un hogar al que uno vuelve después de perderse demasiado tiempo. Porque hay palabras que otros olvidan haber dicho, pero que permanecen dentro de uno para siempre. Se adhieren a la piel, se mezclan con los pensamientos y terminan convirtiéndose en una voz propia.

    Quizá por eso sigo sintiéndome fuera de lugar. Como una pieza de otro rompecabezas. Como alguien que observa a los demás encajar mientras aprende a convivir con la sensación de no pertenecer a ninguna parte.

    Así que continúo caminando con mi vela entre las manos. Ya no discuto con las sombras; hay cansancios que terminan formando parte de uno.

    Ahora solo me queda permanecer aquí, entre los colores cambiantes del cielo, observando cómo las horas nacen y mueren. Tal vez ese sea mi lugar: el breve instante entre una luz que se apaga y otra que nunca llega.

    Y mientras el mundo sigue avanzando hacia destinos que nunca parecieron llevar mi nombre, esperaré en silencio, sabiendo que algún día también me tocará desvanecerme entre los colores del cielo, igual que todo lo demás... —Releyo una vez más el escrito. No había nada que "corregir", porque era más un sentimiento del momento, que algo poético.

    El rastro de las ojeras era evidente en su rostro, y ni siquiera se molestaría en cubrirlas. Era algo habitual en Katherina.

    Cerró la libreta, y con ello sus pensamientos. Dejando caer su cabeza sobre el cuero del cuaderno.
    "Como una pintura nos iremos borrando. Como una flor, nos iremos secando..." ¿Y es que así va esto, no? Últimamente todo se siente extraño, como si el mundo hubiese olvidado la forma que tenía cuando aún parecía familiar. Todo parece desvanecerse demasiado rápido; nombres, promesas, personas... como polvo que el viento arrastra sin dejar rastro. Quizá no debí permitir que aquella luz llamada esperanza me cegara. Fue hermosa, sí, pero también traicionera. Tan brillante que no me dejó ver los precipicios que escondía detrás. Y ahora aquí estoy otra vez, sosteniendo una pequeña vela en la inmensidad de una oscuridad que siempre me recibió con los brazos abiertos. La conozco demasiado bien. A veces parece burlarse de mi ingenuidad, pero nunca me rechaza. Permanece ahí, como un hogar al que uno vuelve después de perderse demasiado tiempo. Porque hay palabras que otros olvidan haber dicho, pero que permanecen dentro de uno para siempre. Se adhieren a la piel, se mezclan con los pensamientos y terminan convirtiéndose en una voz propia. Quizá por eso sigo sintiéndome fuera de lugar. Como una pieza de otro rompecabezas. Como alguien que observa a los demás encajar mientras aprende a convivir con la sensación de no pertenecer a ninguna parte. Así que continúo caminando con mi vela entre las manos. Ya no discuto con las sombras; hay cansancios que terminan formando parte de uno. Ahora solo me queda permanecer aquí, entre los colores cambiantes del cielo, observando cómo las horas nacen y mueren. Tal vez ese sea mi lugar: el breve instante entre una luz que se apaga y otra que nunca llega. Y mientras el mundo sigue avanzando hacia destinos que nunca parecieron llevar mi nombre, esperaré en silencio, sabiendo que algún día también me tocará desvanecerme entre los colores del cielo, igual que todo lo demás... —Releyo una vez más el escrito. No había nada que "corregir", porque era más un sentimiento del momento, que algo poético. El rastro de las ojeras era evidente en su rostro, y ni siquiera se molestaría en cubrirlas. Era algo habitual en Katherina. Cerró la libreta, y con ello sus pensamientos. Dejando caer su cabeza sobre el cuero del cuaderno.
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  • [después de su encuentro con el misterioso sujeto que elimino a su objetivo, Alexander decidió ignorar la advertencia y continuo investigando el proyecto M.A.N.T.R.A donde para obtener pistas decidio secuestrar a un mafioso el cual tenía control total de la ciudad gracias a puros sobornos y negocios sucios]

    Y dime ¿Sigues sin querer hablar? Golpee tantas veces tu rostro que las vendas ya están manchadas con tu sangre.

    Mafioso: aahg.. uugh.. desgraciado.. no te voy a decir nada nisiquiera sabes con quien te estás metiendo.. ¿¡Acaso sabes quién soy!?

    Un don nadie que morirá sin llevarse ni un jodido centavo a la tumba, ese es quien eres tu.

    Emily: claramente no va a soltar la sopa por más que le pegues, piensa en algo más siniestro.

    •al escuchar lo que Emily me dijo una sonrisa cargada de maldad se formo en mí rostro y me acerque a aquel mafioso para darle una patada al pecho que lo haría caer junto a la silla quedándose boca arriba, en mí mano derecha tomaría un bidón de gasolina que estaba a mí alcance y me arrodille a un lado de el para destapar solo su boca y sostenerle la mandíbula con mí mano izquierda•

    Última oportunidad amigo ¿Vas a hablar?

    Mafioso: jodete.. la vas a pagar caro ¡Muy caro amigo!

    •solte un suspiro algo pesado para luego inclinar el bidón para que el liquido le cayera encima y entrará a su boca•

    Mafioso: ¡Aagh! ¡Ahhh! ¡Ghmm! ¿¡Que haces!?

    Ya te lo dije es tu última oportunidad así que dime que aprecias más ¿El dinero o la vida?

    •despues de tirarle la suficiente cantidad me levanté del suelo y una vez que estaba de pie encendí un mechero que siempre llevaba conmigo, cuando el mafioso escucho el mechero el miedo se apoderó de él al instante•

    Mafioso: espera espera espera ¿¡Enserio piensas quemarme vivo!? Tranquilizate amigo tu ganas te lo diré te lo diré ¡Pero apaga eso!

    Empieza a hablar.. dime todo lo que sepas del proyecto MANTRA y además quiero información sobre ese tatuaje en tu mano, tengo el presentimiento de que no lo tienes por pura casualidad.

    [Después de aquello el mafioso comenzó a soltar toda la información que sabía sin omitir ni un solo detalle pero al terminar era obvio que Alexander no lo dejaría con vida así que ahora ese mafioso descansa en el estómago de Emily como otra más de sus comidas]
    [después de su encuentro con el misterioso sujeto que elimino a su objetivo, Alexander decidió ignorar la advertencia y continuo investigando el proyecto M.A.N.T.R.A donde para obtener pistas decidio secuestrar a un mafioso el cual tenía control total de la ciudad gracias a puros sobornos y negocios sucios] Y dime ¿Sigues sin querer hablar? Golpee tantas veces tu rostro que las vendas ya están manchadas con tu sangre. Mafioso: aahg.. uugh.. desgraciado.. no te voy a decir nada nisiquiera sabes con quien te estás metiendo.. ¿¡Acaso sabes quién soy!? Un don nadie que morirá sin llevarse ni un jodido centavo a la tumba, ese es quien eres tu. Emily: claramente no va a soltar la sopa por más que le pegues, piensa en algo más siniestro. •al escuchar lo que Emily me dijo una sonrisa cargada de maldad se formo en mí rostro y me acerque a aquel mafioso para darle una patada al pecho que lo haría caer junto a la silla quedándose boca arriba, en mí mano derecha tomaría un bidón de gasolina que estaba a mí alcance y me arrodille a un lado de el para destapar solo su boca y sostenerle la mandíbula con mí mano izquierda• Última oportunidad amigo ¿Vas a hablar? Mafioso: jodete.. la vas a pagar caro ¡Muy caro amigo! •solte un suspiro algo pesado para luego inclinar el bidón para que el liquido le cayera encima y entrará a su boca• Mafioso: ¡Aagh! ¡Ahhh! ¡Ghmm! ¿¡Que haces!? Ya te lo dije es tu última oportunidad así que dime que aprecias más ¿El dinero o la vida? •despues de tirarle la suficiente cantidad me levanté del suelo y una vez que estaba de pie encendí un mechero que siempre llevaba conmigo, cuando el mafioso escucho el mechero el miedo se apoderó de él al instante• Mafioso: espera espera espera ¿¡Enserio piensas quemarme vivo!? Tranquilizate amigo tu ganas te lo diré te lo diré ¡Pero apaga eso! Empieza a hablar.. dime todo lo que sepas del proyecto MANTRA y además quiero información sobre ese tatuaje en tu mano, tengo el presentimiento de que no lo tienes por pura casualidad. [Después de aquello el mafioso comenzó a soltar toda la información que sabía sin omitir ni un solo detalle pero al terminar era obvio que Alexander no lo dejaría con vida así que ahora ese mafioso descansa en el estómago de Emily como otra más de sus comidas]
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  • *Si bien, Stelle vio unos videos sobre esa aplicación, ella más movida por la curiosidad, lo descargo paso a instalado en su celular.

    Para asi una vez listo, espero que en el planeta que estaba visitando llegue a funcionar, imagina que si ya que lo pudo descargar e instalar.

    Una vez que estuvo listo, abre la app y la usa, desea una anomalía, la aplicación al momento comenzó a buscar una buena zona para ir...

    Finalmente da una ubicación, antes de ir, se da cuenta que unas recomendaciones es "no ir sola"... Suspira con pezades, pues ella no tiene a nadie que la acompañe o desee ir con ella, todos los que conoce, están ocupados.

    Sin mas, sale de la habitación donde se estaba quedando, camino al lugar, antes estaba rodeada de casas pero conforme avanza, las casas iban disminuyendo su número hasta que pasa a un terreno solitario, al llegar vio algo que la dejo en shock. *

    Supongo que fue mala idea ir sola.

    *Al llegar a la zona, había una casa que mas qué casa abandonada parecía una sacada de las más terribles pesadillas. *

    Supongo que debo seguir.

    *Al punto final de la ubicación dada por la app, es estar dentro de aquel lugar.*
    *Si bien, Stelle vio unos videos sobre esa aplicación, ella más movida por la curiosidad, lo descargo paso a instalado en su celular. Para asi una vez listo, espero que en el planeta que estaba visitando llegue a funcionar, imagina que si ya que lo pudo descargar e instalar. Una vez que estuvo listo, abre la app y la usa, desea una anomalía, la aplicación al momento comenzó a buscar una buena zona para ir... Finalmente da una ubicación, antes de ir, se da cuenta que unas recomendaciones es "no ir sola"... Suspira con pezades, pues ella no tiene a nadie que la acompañe o desee ir con ella, todos los que conoce, están ocupados. Sin mas, sale de la habitación donde se estaba quedando, camino al lugar, antes estaba rodeada de casas pero conforme avanza, las casas iban disminuyendo su número hasta que pasa a un terreno solitario, al llegar vio algo que la dejo en shock. * Supongo que fue mala idea ir sola. *Al llegar a la zona, había una casa que mas qué casa abandonada parecía una sacada de las más terribles pesadillas. * Supongo que debo seguir. *Al punto final de la ubicación dada por la app, es estar dentro de aquel lugar.*
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  • -espejito espejito que en la pared tanto tu has visto, cuentame de verdad que es lo que observas al mi rostro reflejar, es belleza, es bondad o acaso lo que a nadie mas deseo mostrar?- solto unas risitas levantando su espejo en mano reflejando lo mas posible en su cristal brillante

    https://music.youtube.com/watch?v=kGEHeGwcvZA&si=MED3pnOMeSGXN_4Z
    -espejito espejito que en la pared tanto tu has visto, cuentame de verdad que es lo que observas al mi rostro reflejar, es belleza, es bondad o acaso lo que a nadie mas deseo mostrar?- solto unas risitas levantando su espejo en mano reflejando lo mas posible en su cristal brillante https://music.youtube.com/watch?v=kGEHeGwcvZA&si=MED3pnOMeSGXN_4Z
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  • El cuarto era pequeño, frío y completamente insonorizado. Una única lámpara colgaba del techo, balanceándose apenas y proyectando sombras largas sobre el suelo de cemento.

    En el centro de la habitación se encontraba un joven cura atado firmemente a una silla metálica. Sus muñecas estaban sujetas detrás del respaldo y varias cuerdas rodeaban su torso y sus piernas. Un fino hilo de sangre descendía desde la comisura de sus labios hasta su barbilla, señal de que el interrogatorio no había sido precisamente amable.

    Frente a él permanecía un grupo de figuras encapuchadas. Sus rostros quedaban ocultos bajo las sombras de las capuchas, observándolo en silencio como depredadores esperando que su presa mostrara miedo.

    El sacerdote levantó lentamente la cabeza. A pesar de los golpes y las ataduras, sus ojos conservaban una extraña firmeza.

    -Ustedes... ustedes estuvieron implicados aquel día...

    Murmuró con voz ronca

    -¡Cobardes! ¡Digan su nombre!

    Durante unos segundos reinó el silencio. Finalmente, uno de los encapuchados dio un paso al frente: Somos el Culto de Saturno.

    Aquellas palabras parecieron confirmar las sospechas del cura. Una leve sonrisa apareció en sus labios ensangrentados.

    La situación era terrible a simple vista. Estaba solo, inmovilizado y rodeado por enemigos que claramente no tenían buenas intenciones. Sin embargo, algo en su expresión resultaba inquietante para sus captores. No era la mirada de un hombre derrotado. Sus dedos, ocultos tras el respaldo de la silla, realizaron un movimiento casi imperceptible.

    El joven sacerdote observó uno por uno a los miembros del culto mientras inclinaba ligeramente la cabeza.

    -Ya veo... así que realmente eran ustedes.

    La sonrisa se ensanchó apenas. Los encapuchados intercambiaron miradas confundidas. El cura parecía demasiado tranquilo para alguien en su situación.
    Aunque estaba maniatado, golpeado y encerrado en un cuarto del que nadie podía oírlo escapar... el sacerdote todavía guardaba más de un truco bajo la manga.
    El cuarto era pequeño, frío y completamente insonorizado. Una única lámpara colgaba del techo, balanceándose apenas y proyectando sombras largas sobre el suelo de cemento. En el centro de la habitación se encontraba un joven cura atado firmemente a una silla metálica. Sus muñecas estaban sujetas detrás del respaldo y varias cuerdas rodeaban su torso y sus piernas. Un fino hilo de sangre descendía desde la comisura de sus labios hasta su barbilla, señal de que el interrogatorio no había sido precisamente amable. Frente a él permanecía un grupo de figuras encapuchadas. Sus rostros quedaban ocultos bajo las sombras de las capuchas, observándolo en silencio como depredadores esperando que su presa mostrara miedo. El sacerdote levantó lentamente la cabeza. A pesar de los golpes y las ataduras, sus ojos conservaban una extraña firmeza. -Ustedes... ustedes estuvieron implicados aquel día... Murmuró con voz ronca -¡Cobardes! ¡Digan su nombre! Durante unos segundos reinó el silencio. Finalmente, uno de los encapuchados dio un paso al frente: Somos el Culto de Saturno. Aquellas palabras parecieron confirmar las sospechas del cura. Una leve sonrisa apareció en sus labios ensangrentados. La situación era terrible a simple vista. Estaba solo, inmovilizado y rodeado por enemigos que claramente no tenían buenas intenciones. Sin embargo, algo en su expresión resultaba inquietante para sus captores. No era la mirada de un hombre derrotado. Sus dedos, ocultos tras el respaldo de la silla, realizaron un movimiento casi imperceptible. El joven sacerdote observó uno por uno a los miembros del culto mientras inclinaba ligeramente la cabeza. -Ya veo... así que realmente eran ustedes. La sonrisa se ensanchó apenas. Los encapuchados intercambiaron miradas confundidas. El cura parecía demasiado tranquilo para alguien en su situación. Aunque estaba maniatado, golpeado y encerrado en un cuarto del que nadie podía oírlo escapar... el sacerdote todavía guardaba más de un truco bajo la manga.
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