• Otra vez la caminata de la vergüenza hacia una hoguera mal montada. Qué pereza. En cada aldea creen que esta vez sí van a quemarme y luego aparece algo, alguien o explota media plaza. Ya ni me molesto en preocuparme. Voy a hacer el recorrido con las caderas bien puestas y que al menos el espectáculo merezca la entrada.
    Otra vez la caminata de la vergüenza hacia una hoguera mal montada. Qué pereza. En cada aldea creen que esta vez sí van a quemarme y luego aparece algo, alguien o explota media plaza. Ya ni me molesto en preocuparme. Voy a hacer el recorrido con las caderas bien puestas y que al menos el espectáculo merezca la entrada.
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  • *chibi estaba recostado en el suelo por que estaba mas fresco, tenia sus crocs puestos y estaba en calzoncillos * ono ....
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  • "Querido Vitaligrafo, hoy conocí la plenitud y si el amor existe, espero que sea similar o cercana a la despampanante sensación de júbilo que mis papilas gustativas muertas revitalizada experimentaron el día de hoy, en el siglo ??l año XX2X declaró el día donde esté humilde tenno descubrió la felicidad, los locales llaman este néctar invernal como helados de sabores, gélido, cremoso y dulce, no existe nada así en Duviri, ni en el sistema origen."

    "Solo rezo que este recuerdo feliz no me sea arrebatado por el hombre en el muro, sospecho que cada momento de felicidad que trasciende en nuestra consciencia se esfumarse através de la transferencia y el vacío como un alimento para ese gemelo quimérico como lo describe, Albert Entrari"
    "Querido Vitaligrafo, hoy conocí la plenitud y si el amor existe, espero que sea similar o cercana a la despampanante sensación de júbilo que mis papilas gustativas muertas revitalizada experimentaron el día de hoy, en el siglo ??l año XX2X declaró el día donde esté humilde tenno descubrió la felicidad, los locales llaman este néctar invernal como helados de sabores, gélido, cremoso y dulce, no existe nada así en Duviri, ni en el sistema origen." "Solo rezo que este recuerdo feliz no me sea arrebatado por el hombre en el muro, sospecho que cada momento de felicidad que trasciende en nuestra consciencia se esfumarse através de la transferencia y el vacío como un alimento para ese gemelo quimérico como lo describe, Albert Entrari"
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  • – ¡Vamos!

    Chroma no reacciona y sigue tendido en el suelo luego de caer en una trampa magnética que ha debilitado la señal de la transferencia entre Hayden y Chroma, mientras criaturas serpentinas se deslizan hacia el cuerpo de Chroma y lo sujetan con una delicadeza extrema para secuestrar el Warframe.

    – ¡Muévete maldición!

    Sigue sin respuesta

    – !Al demonio con todo¡

    Aunque el aire no es respirable emerge fuera del cuerpo de Chroma, armada con su arma de huesos de eidolones que proyectan la energía del vacío en un lanzallamas blanco que no quema, desintegra lo que está en contacto con el.

    Sin embargo, solo puede durar unos minutos sin aire, pero le están costando su coordinación y precisión, momento en que se abalanzan sobre el tenno, Hayden solo desaparece con algunos raspones pero retorna al cuerpo de Chroma, la transferencia se reinicia y la criatura ruge furiosa mientras elige un color verde y sobre su piel emerge un gas letal que comienza a matar al resto de los bichos de su alrededor.
    – ¡Vamos! Chroma no reacciona y sigue tendido en el suelo luego de caer en una trampa magnética que ha debilitado la señal de la transferencia entre Hayden y Chroma, mientras criaturas serpentinas se deslizan hacia el cuerpo de Chroma y lo sujetan con una delicadeza extrema para secuestrar el Warframe. – ¡Muévete maldición! Sigue sin respuesta – !Al demonio con todo¡ Aunque el aire no es respirable emerge fuera del cuerpo de Chroma, armada con su arma de huesos de eidolones que proyectan la energía del vacío en un lanzallamas blanco que no quema, desintegra lo que está en contacto con el. Sin embargo, solo puede durar unos minutos sin aire, pero le están costando su coordinación y precisión, momento en que se abalanzan sobre el tenno, Hayden solo desaparece con algunos raspones pero retorna al cuerpo de Chroma, la transferencia se reinicia y la criatura ruge furiosa mientras elige un color verde y sobre su piel emerge un gas letal que comienza a matar al resto de los bichos de su alrededor.
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  • ¡¿Que es esta bebida tan deliciosa?! ¡¿¿Capuchino??! ¡Podría beberla todo el día! Ni en las profundidades del infierno hay una bebida tan acogedora.
    ¡¿Que es esta bebida tan deliciosa?! ¡¿¿Capuchino??! ¡Podría beberla todo el día! Ni en las profundidades del infierno hay una bebida tan acogedora. 🤤❤️
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  • 𝐂𝐫𝐨́𝐧𝐢𝐜𝐚 𝐝𝐞 𝐒𝐢𝐞𝐠𝐦𝐞𝐲𝐞𝐫 "𝐿𝑎 𝐶𝑎𝑝𝑖𝑙𝑙𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑀𝑖𝑟𝑜́ 𝑑𝑒 𝑉𝑢𝑒𝑙𝑡𝑎".

    La niebla se pegaba a mis botas como un sudario vivo aquella noche de hace más de 200 años. Marchaba al frente de la compañía del Reino de Valdris. Doce hombres, entre ellos tres inquisidores con sus cruces de hierro al cuello, dos caballeros juramentados y el resto mercenarios como yo. El rey nos había enviado a este rincón olvidado del mundo porque los campesinos hablaban de una capilla donde los herejes invocaban demonios. “Blasfemia”, decían. “Brujería”. A estas alturas ya había visto de todo y pensé que sería otro nido de cultistas baratos.

    El camino fue largo y el viento olía a tierra podrida. Los árboles se torcían como dedos rotos, sin hojas, solo ramas que parecían susurrar nombres que no eran de este mundo. Al fin, bajo un cielo que parecía una herida abierta, apareció la capilla. Exactamente como en mis pesadillas de hoy. Madera negra, aguja puntiaguda que rasgaba las nubes, ventanas en arco que brillaban con una luz interna que no era luz. Y figuras, tres o cuatro siluetas encapuchadas, como nosotros, que se arrastraban hacia la puerta principal. No huían. Caminaban como quien va a misa o a la tumba.

    Entramos y dentro no había altar, no había crucifijo. Solo un vacío que se tragaba el sonido de nuestras botas. El aire era espeso, como si respiráramos agua fría. Los inquisidores empezaron a recitar salmos, pero sus voces se ahogaban antes de llegar a las paredes. Entonces lo oímos, un latido lento, profundo, que no provenía de ninguna garganta. Venía de arriba, del techo, del cielo mismo.
    Miré hacia las ventanas altas, y vi.

    No eran demonios, ni ángeles caídos. Eran algo más antiguo. Tentáculos gruesos como troncos de roble, cubiertos de ventosas que se abrían y cerraban como bocas ciegas, descendiendo desde una oscuridad que no era oscuridad, sino la ausencia misma de todo lo que conocemos. Se movían con una lentitud deliberada, como si el tiempo no les importara. Uno de ellos rozó la aguja de la capilla y la madera gimió, no de dolor, sino de placer. Otro se enroscó alrededor de un inquisidor antes de que pudiera gritar. Lo levantó. Lo apretó y sus huesos crujieron como ramas secas y su sangre cayó sobre nosotros como lluvia tibia.

    Grité, todos gritamos, pero los gritos se convertían en risas. En oraciones que nadie había enseñado. Uno de los caballeros se arrodilló, quitó su yelmo y comenzó a arrancarse los ojos con los dedos, murmurando que “al fin veía la verdad”. Otro mercenario corrió hacia la puerta y un tentáculo lo atravesó por la espalda, sacándolo por la boca como un pez ensartado. La sangre dibujaba símbolos que yo reconocí de pesadillas que no eran mías.

    Sentí que mi mente se rompía, no era miedo, era comprensión. Una comprensión que ningún hombre debería tener, que este lugar no era un templo profanado. Que la capilla era solo una costra, una herida abierta en la piel del mundo, y que algo inmenso, indiferente y hambriento la estaba usando como boca. Que nuestros dioses, nuestros demonios, nuestras cruzadas, todo era un chiste para esa cosa. Que el universo entero era un chiste.

    Caí de rodillas y sentí cómo uno de esos tentáculos me envolvía la cintura. La presión fue lenta, cariñosa. Mis costillas se rompieron una a una. La sangre me llenó la boca, había muerto. Pero mi propia maldición no me lo permitió. Desperté horas después, o días, no lo sé. La capilla seguía allí, pero ahora estaba en silencio. Los tentáculos habían regresado al cielo, dejando solo un agujero en las nubes que no se cerraba. Los cuerpos de mis compañeros yacían desparramados, sus bocas abiertas en una sonrisa que nunca se borraría. Intente varias veces levantarme hasta que mis pies volvieron a sentirse firmes. Mis heridas ya se cerraban. Mi mente tardó años en volver a ser mía. Aún hoy, tengo pesadillas recordando algo que pasó hace muchos años. Hay cosas peores que nuestras creencias, el bien y el mal son moldeables.
    𝐂𝐫𝐨́𝐧𝐢𝐜𝐚 𝐝𝐞 𝐒𝐢𝐞𝐠𝐦𝐞𝐲𝐞𝐫 "𝐿𝑎 𝐶𝑎𝑝𝑖𝑙𝑙𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑀𝑖𝑟𝑜́ 𝑑𝑒 𝑉𝑢𝑒𝑙𝑡𝑎". La niebla se pegaba a mis botas como un sudario vivo aquella noche de hace más de 200 años. Marchaba al frente de la compañía del Reino de Valdris. Doce hombres, entre ellos tres inquisidores con sus cruces de hierro al cuello, dos caballeros juramentados y el resto mercenarios como yo. El rey nos había enviado a este rincón olvidado del mundo porque los campesinos hablaban de una capilla donde los herejes invocaban demonios. “Blasfemia”, decían. “Brujería”. A estas alturas ya había visto de todo y pensé que sería otro nido de cultistas baratos. El camino fue largo y el viento olía a tierra podrida. Los árboles se torcían como dedos rotos, sin hojas, solo ramas que parecían susurrar nombres que no eran de este mundo. Al fin, bajo un cielo que parecía una herida abierta, apareció la capilla. Exactamente como en mis pesadillas de hoy. Madera negra, aguja puntiaguda que rasgaba las nubes, ventanas en arco que brillaban con una luz interna que no era luz. Y figuras, tres o cuatro siluetas encapuchadas, como nosotros, que se arrastraban hacia la puerta principal. No huían. Caminaban como quien va a misa o a la tumba. Entramos y dentro no había altar, no había crucifijo. Solo un vacío que se tragaba el sonido de nuestras botas. El aire era espeso, como si respiráramos agua fría. Los inquisidores empezaron a recitar salmos, pero sus voces se ahogaban antes de llegar a las paredes. Entonces lo oímos, un latido lento, profundo, que no provenía de ninguna garganta. Venía de arriba, del techo, del cielo mismo. Miré hacia las ventanas altas, y vi. No eran demonios, ni ángeles caídos. Eran algo más antiguo. Tentáculos gruesos como troncos de roble, cubiertos de ventosas que se abrían y cerraban como bocas ciegas, descendiendo desde una oscuridad que no era oscuridad, sino la ausencia misma de todo lo que conocemos. Se movían con una lentitud deliberada, como si el tiempo no les importara. Uno de ellos rozó la aguja de la capilla y la madera gimió, no de dolor, sino de placer. Otro se enroscó alrededor de un inquisidor antes de que pudiera gritar. Lo levantó. Lo apretó y sus huesos crujieron como ramas secas y su sangre cayó sobre nosotros como lluvia tibia. Grité, todos gritamos, pero los gritos se convertían en risas. En oraciones que nadie había enseñado. Uno de los caballeros se arrodilló, quitó su yelmo y comenzó a arrancarse los ojos con los dedos, murmurando que “al fin veía la verdad”. Otro mercenario corrió hacia la puerta y un tentáculo lo atravesó por la espalda, sacándolo por la boca como un pez ensartado. La sangre dibujaba símbolos que yo reconocí de pesadillas que no eran mías. Sentí que mi mente se rompía, no era miedo, era comprensión. Una comprensión que ningún hombre debería tener, que este lugar no era un templo profanado. Que la capilla era solo una costra, una herida abierta en la piel del mundo, y que algo inmenso, indiferente y hambriento la estaba usando como boca. Que nuestros dioses, nuestros demonios, nuestras cruzadas, todo era un chiste para esa cosa. Que el universo entero era un chiste. Caí de rodillas y sentí cómo uno de esos tentáculos me envolvía la cintura. La presión fue lenta, cariñosa. Mis costillas se rompieron una a una. La sangre me llenó la boca, había muerto. Pero mi propia maldición no me lo permitió. Desperté horas después, o días, no lo sé. La capilla seguía allí, pero ahora estaba en silencio. Los tentáculos habían regresado al cielo, dejando solo un agujero en las nubes que no se cerraba. Los cuerpos de mis compañeros yacían desparramados, sus bocas abiertas en una sonrisa que nunca se borraría. Intente varias veces levantarme hasta que mis pies volvieron a sentirse firmes. Mis heridas ya se cerraban. Mi mente tardó años en volver a ser mía. Aún hoy, tengo pesadillas recordando algo que pasó hace muchos años. Hay cosas peores que nuestras creencias, el bien y el mal son moldeables.
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  • *tras algunos días luego de haberme liberado del departamento al que estaba anclado. Sigo prácticando mis habilidades fantasmagóricas* Así que puedo generar frío y congelar a voluntad. Interesante. ¿Que más podré hacer?.
    *tras algunos días luego de haberme liberado del departamento al que estaba anclado. Sigo prácticando mis habilidades fantasmagóricas* Así que puedo generar frío y congelar a voluntad. Interesante. ¿Que más podré hacer?.
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  • *En un descampado haciendo ligeros estiramientos suspire e hice aparecer a Bianca Auditore enfrente mía*

    - Bueno mi joven padawan, hoy comienza tu entrenamiento y no va a ser un paseo de rosas, voy a mostrarte que en un enfrentamiento todo es posible y que tienes que estar atenta a todo lo que te rodea, nunca sabrás por donde te vienen los golpes si no estás preparada.

    *Con un chasqueo de dedos el suelo comenzó a temblar como si se produjera un terremoto pudiéndose ver como del suelo emergió un cubículo detrás de mí con una puerta cerrada, dentro de esta solo habría una habitación blanca con un espacio infinito*

    - Sin embargo puedes tirar la toalla si no te ves lo suficientemente lista para este entrenamiento y volver a cometer los mismos errores…

    *La silueta del Lyche del que ella se enfrentó apareció detrás de mí riendo cual villano habiendo cumplido su propósito, al poco desapareció y la mire con una leve sonrisa*

    - ¿Y bien? ¿Cuál será tu respuesta?
    *En un descampado haciendo ligeros estiramientos suspire e hice aparecer a [Freaky_Ghost_Ovni_531] enfrente mía* - Bueno mi joven padawan, hoy comienza tu entrenamiento y no va a ser un paseo de rosas, voy a mostrarte que en un enfrentamiento todo es posible y que tienes que estar atenta a todo lo que te rodea, nunca sabrás por donde te vienen los golpes si no estás preparada. *Con un chasqueo de dedos el suelo comenzó a temblar como si se produjera un terremoto pudiéndose ver como del suelo emergió un cubículo detrás de mí con una puerta cerrada, dentro de esta solo habría una habitación blanca con un espacio infinito* - Sin embargo puedes tirar la toalla si no te ves lo suficientemente lista para este entrenamiento y volver a cometer los mismos errores… *La silueta del Lyche del que ella se enfrentó apareció detrás de mí riendo cual villano habiendo cumplido su propósito, al poco desapareció y la mire con una leve sonrisa* - ¿Y bien? ¿Cuál será tu respuesta?
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  • Me fui a la playa! (La realidad es que me escape de mí trabajo pero nadie me delate e.e) Aunque he de decir que está todo muy tranquilo! Demasiado... Quien me acompaña!?
    Me fui a la playa! (La realidad es que me escape de mí trabajo pero nadie me delate e.e) Aunque he de decir que está todo muy tranquilo! Demasiado... Quien me acompaña!? :STK-29:
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  • No pensé que esto pasaría..

    *Camino descansa por el lugar, mientras mantiene entre su mano una pipa*

    Supongo que debo ser amable
    No pensé que esto pasaría.. *Camino descansa por el lugar, mientras mantiene entre su mano una pipa* Supongo que debo ser amable
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