• || 𝚀𝚞𝚎𝚛𝚒𝚍𝚘 𝙳𝚒𝚊𝚛𝚒𝚘 𝙿𝚜𝚒𝚌𝚘́𝚙𝚊𝚝𝚊: ||

    ✎. . . ❝El día de hoy tuve un episodio bastante extraordinario y peculiar. Un idiota comenzó a gritarme energicamente. . .

    Según decía ser mi hijo.

    En serio que hay gente que se aprovecha de la nobleza de las personas.

    Al final, tuve que despacharlo. Creo que ese tipo no sabía la diferencia entre un paciente de un manicomio y yo. . . Y es que yo sigo afuera. . .❞
    || 𝚀𝚞𝚎𝚛𝚒𝚍𝚘 𝙳𝚒𝚊𝚛𝚒𝚘 𝙿𝚜𝚒𝚌𝚘́𝚙𝚊𝚝𝚊: || ✎. . . ❝El día de hoy tuve un episodio bastante extraordinario y peculiar. Un idiota comenzó a gritarme energicamente. . . Según decía ser mi hijo. En serio que hay gente que se aprovecha de la nobleza de las personas. Al final, tuve que despacharlo. Creo que ese tipo no sabía la diferencia entre un paciente de un manicomio y yo. . . Y es que yo sigo afuera. . .❞
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    ¿Saben?, no negaré que tenía muy pocas esperanzas de conseguir rol aqui, al principio solo recibía reacciones y pedidos para roles con un romance forzado, pero en cambio ahora he conocido a personas maravillosas, amigos que me han ayudado mucho Bianca Auditore, he conocido familia Reika Queen Azraeth Akane Qᵘᵉᵉⁿ Ishtar Laplus Darkness batallas e historias interesantes Cynthia Jane☀️, le agradezco mucho a esta página y a ustedes que ayudan a que esté sea un lugar grato con historias más allá, muchas gracias Ficrol, muchas gracias chicos .
    ¿Saben?, no negaré que tenía muy pocas esperanzas de conseguir rol aqui, al principio solo recibía reacciones y pedidos para roles con un romance forzado, pero en cambio ahora he conocido a personas maravillosas, amigos que me han ayudado mucho [Freaky_Ghost_Ovni], he conocido familia [eclipse_ivory_scorpion_221] [akane_qi] [glow_lavender_mouse_820] batallas e historias interesantes [CynthiaJane21], le agradezco mucho a esta página y a ustedes que ayudan a que esté sea un lugar grato con historias más allá, muchas gracias Ficrol, muchas gracias chicos 💖.
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  • El inicio de todo
    Categoría Original
    Lucius Queen

    Alina revisó la hora en su teléfono por tercera vez en menos de cinco minutos.

    No estaba nerviosa. Bueno… tal vez un poco.

    Pero tampoco era para tanto. ¿O sí?
    Había salido con Lucius varias veces desde aquel extraño encuentro en el parque. Habían recorrido calles sin rumbo fijo, discutido sobre música —aunque seguía cuestionando algunos de sus gustos— y compartido suficientes conversaciones como para que la idea de verlo ya formara parte de su rutina. Incluso habían desarrollado la costumbre de buscarse mutuamente cada vez que tenían algo interesante que contar. Así que no entendía por qué estaba actuando de esa manera.

    Se observó una vez más en el espejo de la entrada antes de acomodar distraídamente un mechón de cabello detrás de su oreja.

    ¿Por qué estaba nerviosa? No era como si le gustara. ¿O sí?

    Apretó ligeramente los labios ante ese pensamiento. Bueno, él era atractivo. Y divertido. Y atento. Y hacía que conversaciones completamente normales terminaran convirtiéndose en una de las mejores partes de sus días.

    Pero eso no significaba nada...

    Además, era solo una cita en el departamento de Lucius. Él iba a cocinar para ella —algo que todavía estaba pendiente de evaluación oficial— y pasarían tiempo juntos, como siempre hacían.

    ¿O era una cita romántica? ¿Por qué sentía ese cosquilleo en el estómago cada vez que pensaba en verlo?

    Antes de que pudiera seguir cuestionándose demasiado, el sonido del timbre la sacó de sus pensamientos.

    Su corazón dio un pequeño salto que decidió ignorar inmediatamente.

    Tomó su bolso, inhaló profundamente y caminó hacia la puerta.

    Al abrirla, una sonrisa apareció en su rostro casi de forma automática.

    —Espero que sepas que estoy confiando muchísimo en ti al aceptar una cena preparada por ti. —comentó con diversión—. Todavía no estoy completamente convencida de que no vayas a envenenarme. —Salió de su casa y cerró la puerta con llave. —¿Nos vamos?
    [phantasm_indigo_pigeon_207] Alina revisó la hora en su teléfono por tercera vez en menos de cinco minutos. No estaba nerviosa. Bueno… tal vez un poco. Pero tampoco era para tanto. ¿O sí? Había salido con Lucius varias veces desde aquel extraño encuentro en el parque. Habían recorrido calles sin rumbo fijo, discutido sobre música —aunque seguía cuestionando algunos de sus gustos— y compartido suficientes conversaciones como para que la idea de verlo ya formara parte de su rutina. Incluso habían desarrollado la costumbre de buscarse mutuamente cada vez que tenían algo interesante que contar. Así que no entendía por qué estaba actuando de esa manera. Se observó una vez más en el espejo de la entrada antes de acomodar distraídamente un mechón de cabello detrás de su oreja. ¿Por qué estaba nerviosa? No era como si le gustara. ¿O sí? Apretó ligeramente los labios ante ese pensamiento. Bueno, él era atractivo. Y divertido. Y atento. Y hacía que conversaciones completamente normales terminaran convirtiéndose en una de las mejores partes de sus días. Pero eso no significaba nada... Además, era solo una cita en el departamento de Lucius. Él iba a cocinar para ella —algo que todavía estaba pendiente de evaluación oficial— y pasarían tiempo juntos, como siempre hacían. ¿O era una cita romántica? ¿Por qué sentía ese cosquilleo en el estómago cada vez que pensaba en verlo? Antes de que pudiera seguir cuestionándose demasiado, el sonido del timbre la sacó de sus pensamientos. Su corazón dio un pequeño salto que decidió ignorar inmediatamente. Tomó su bolso, inhaló profundamente y caminó hacia la puerta. Al abrirla, una sonrisa apareció en su rostro casi de forma automática. —Espero que sepas que estoy confiando muchísimo en ti al aceptar una cena preparada por ti. —comentó con diversión—. Todavía no estoy completamente convencida de que no vayas a envenenarme. —Salió de su casa y cerró la puerta con llave. —¿Nos vamos?
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  • Maldita sea, maldita sea. Por eso odio salir de mi hormiguero, o de donde quiera que esté; todos, absolutamente todos, son hostiles.
    Maldita sea, maldita sea. Por eso odio salir de mi hormiguero, o de donde quiera que esté; todos, absolutamente todos, son hostiles.
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  • Keita Kurosawa
    ‘Entornó un poco los ojos cuando escuchó a aquel chico presentarse, en su rostro se medio dibujó una sonrisa socarrona de lado y alzó un tanto las cejas pues sintió algo de sorpresa por todo lo que aconteció. Takeru, no acostumbrado al amable y educado (demasiado según él) sistema social Japonés, hizo una pseudo reverencia con un movimiento rápido de la cabeza -mi padre estaría orgulloso-pensó Takeru, pues nunca su padre le pudo convencer de hacerlo como costumbre, sin embargo ahora que estaba de intercambio en Tokio por unos cuantos meses, quería hacer buena simbiosis, era inglés, sin embargo también la mitad de sus cromosomas eran nipones -mucho gusto Kaito, mi nombre es Okada Takeru- extendió la mano por inercia, porque así era como se debía saludar a un extraño, no con una reverencia. Aunque después de extender la mano hacia aquel muchacho, una duda surgió sobre sí se la estrecharía o no, hizo ademán de retirarla pero la mantuvo firme al frente’
    [mirage_aqua_owl_535] ‘Entornó un poco los ojos cuando escuchó a aquel chico presentarse, en su rostro se medio dibujó una sonrisa socarrona de lado y alzó un tanto las cejas pues sintió algo de sorpresa por todo lo que aconteció. Takeru, no acostumbrado al amable y educado (demasiado según él) sistema social Japonés, hizo una pseudo reverencia con un movimiento rápido de la cabeza -mi padre estaría orgulloso-pensó Takeru, pues nunca su padre le pudo convencer de hacerlo como costumbre, sin embargo ahora que estaba de intercambio en Tokio por unos cuantos meses, quería hacer buena simbiosis, era inglés, sin embargo también la mitad de sus cromosomas eran nipones -mucho gusto Kaito, mi nombre es Okada Takeru- extendió la mano por inercia, porque así era como se debía saludar a un extraño, no con una reverencia. Aunque después de extender la mano hacia aquel muchacho, una duda surgió sobre sí se la estrecharía o no, hizo ademán de retirarla pero la mantuvo firme al frente’
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  • Sophie ᴸᵘᶜᵉˡˡᵃ

    Da igual que los golpes sean falsos, pocos eventos deportivos son capaces de juntar a tanta gente como el wrestling. Y, a pesar de que la muchedumbre lleva toda la noche gritando, cuando las luces se apagan para la entrada de Oba Femi, se empieza a escuchar el cántico de "OOOOBA OOOOBA" más fuerte de nada de lo que ha sonado a lo largo de la jornada.

    Cuando el nigeriano sube al ring, lo hace con una forma de caminar muy peculiar, a medio camino entre el paso y el baile. Se puede ver en el público a la gente bailando en el sitio junto a él, al ritmo de la música que suena.

    Ya en el ring, hace su pose, separando los brazos y piernas de su tronco, mientras la luz que proyectan sobre su espalda le da un aura casi mística.

    Esa noche tiene que pelear contra Grayson Waller, que se ve pequeño a su lado, esperando contra las cuerdas a que la camapana suene y el combate comience.

    No hay misterio, todos los combates están amañados, por supuesto, el público lo sabe, es parte del espectáculo. Oba va a ganar esa noche. Eso también se sabe, Grayson es lo que es llamado en la industria como "Jobber" una persona a la que ponen para ser machacada rápidamente. Se usan para elevar a figuras que a la empresa le gusta promocionar, como, en este caso, Oba, ya que es bastante popular.

    —Piledriver.

    Le dice Oba, mientras le mira con rostro enfadado. La expresión es para el público. La palabra, el movimiento con el que va a empezar cuando suene la campana, para que Grayson se prepare para recibirlo.

    || Vídeo de la entrada de OBA (?) https://www.youtube.com/watch?v=gvSHeJ0P3yI ||
    [sophie_lucella] Da igual que los golpes sean falsos, pocos eventos deportivos son capaces de juntar a tanta gente como el wrestling. Y, a pesar de que la muchedumbre lleva toda la noche gritando, cuando las luces se apagan para la entrada de Oba Femi, se empieza a escuchar el cántico de "OOOOBA OOOOBA" más fuerte de nada de lo que ha sonado a lo largo de la jornada. Cuando el nigeriano sube al ring, lo hace con una forma de caminar muy peculiar, a medio camino entre el paso y el baile. Se puede ver en el público a la gente bailando en el sitio junto a él, al ritmo de la música que suena. Ya en el ring, hace su pose, separando los brazos y piernas de su tronco, mientras la luz que proyectan sobre su espalda le da un aura casi mística. Esa noche tiene que pelear contra Grayson Waller, que se ve pequeño a su lado, esperando contra las cuerdas a que la camapana suene y el combate comience. No hay misterio, todos los combates están amañados, por supuesto, el público lo sabe, es parte del espectáculo. Oba va a ganar esa noche. Eso también se sabe, Grayson es lo que es llamado en la industria como "Jobber" una persona a la que ponen para ser machacada rápidamente. Se usan para elevar a figuras que a la empresa le gusta promocionar, como, en este caso, Oba, ya que es bastante popular. —Piledriver. Le dice Oba, mientras le mira con rostro enfadado. La expresión es para el público. La palabra, el movimiento con el que va a empezar cuando suene la campana, para que Grayson se prepare para recibirlo. || Vídeo de la entrada de OBA (?) https://www.youtube.com/watch?v=gvSHeJ0P3yI ||
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  • Mi don, tu maldición
    Fandom Crossover
    Categoría Acción
    El Mito y la Condena
    En los anales ocultos de la historia humana, el nombre de los Dessendre se pronuncia con un respeto que raya en la adoración. Para los pocos que han visto rasgarse el velo de la realidad y han sobrevivido a las fauces de lo innombrable, esta dinastía es el escudo definitivo de la humanidad. Ser un Dessendre es, a ojos de los desesperados, una bendición divina; pertenecer a un linaje de héroes semidioses que, desde la Europa medieval, han caminado entre las sombras para que el mundo pueda vivir bajo la luz.

    Pero la verdad detrás de las baladas es una tragedia bañada en sangre.

    Todo comenzó con el Primer Ancestro, un coloso de barba indomable y una fuerza que desafiaba las leyes de la naturaleza. En una época de caos, forjó un pacto con una deidad primigenia y sin nombre. El precio fue devastador: la servidumbre eterna de toda su descendencia. A cambio, la entidad selló el pacto con un regalo ponzoñoso; al cumplir los catorce años, cada miembro de la sangre Dessendre despertaría un don místico único, una herramienta de destrucción diseñada específicamente para matar monstruos.

    Lo que el mundo ve como una herencia excepcional, la familia lo conoce por su verdadero nombre: una tortura generacional. Los dones no son una bendición, son las cadenas que los arrastran al matadero. A lo largo de los siglos, el árbol genealógico de los Dessendre no ha crecido hacia el cielo, sino que se ha enterrado en tumbas prematuras. Madres, padres, hijos y hermanos... la inmensa mayoría ha perecido entre gritos, desmembrados en la oscuridad por las mismas bestias que juraron cazar. Cada victoria de la familia se ha pagado con la extinción de sus propios miembros. Para el resto del mundo son leyendas vivientes; para ellos mismos, son fantasmas en lista de espera.

    A este calvario se suma la crueldad del aislamiento. Mientras los pocos salvados los alaban como deidades, la masa ignorante los ha repudiado durante siglos, tachándolos de charlatanes, locos y herejes. Los Dessendre mueren en la más absoluta soledad, protegiendo a un mundo que los desprecia, sirviendo a un dios que los condenó.

    Hoy, las cenizas de esta dinastía maldita descansan sobre los hombros de un solo hombre: Verso.

    Sobre él pesa la corona más amarga, pues Verso es una anomalía viviente. Sus catorce años quedaron atrás, y el eco de la deidad antigua jamás resonó en su espíritu. No hubo destello místico, ni fuego en sus manos, ni visiones del más allá. La sangre sagrada parece haberlo ignorado, dejándolo completamente desarmado ante la herencia familiar.

    En una dinastía donde no tener un don equivale a una sentencia de muerte inmediata, cualquiera se habría rendido al miedo. Pero Verso no es un Dessendre ordinario. Entendiendo que la debilidad sería su fin, decidió desafiar el designio de los dioses y de los monstruos. Convirtió la ausencia de magia en su mayor fortaleza, sometiéndose a un calvario de entrenamiento físico y mental que horrorizaría a sus propios ancestros. Si no nació para ser un arma, se forjaría a sí mismo en una.

    El Intelecto Arquitectónico: Mientras otros confían en la fuerza bruta de sus dones, Verso opera con una fría precisión quirúrgica. Su mente es una enciclopedia de lo arcano; disecciona la mitología, calcula las variables y estudia la anatomía de sus presas hasta encontrar la única fisura en su inmortalidad. Él no pelea contra los monstruos; los ejecuta tras haberlos desmantelado estratégicamente en su cabeza.

    La Agilidad del Espectro: Sabiendo que su cuerpo no sanará de un golpe sobrenatural, Verso perfeccionó el arte de la evasión absoluta. Se mueve con una fluidez casi fantasmal, anticipando el peligro antes de que se materialice. En el campo de batalla, es una sombra inalcanzable.

    El Arsenal de la Venganza: Su cuerpo es una extensión viviente de cualquier herramienta de muerte. Manipula con igual maestría las espadas de plata bendecidas que sus antepasados usaron en las Cruzadas, como el armamento táctico y balístico más avanzado de la era moderna.

    Verso Dessendre camina hacia la noche sabiendo que es el eslabón más frágil de una cadena de mártires, pero también el más implacable. No tiene el poder de un dios, pero posee la voluntad inquebrantable de los hombres que se niegan a morir.

    "Mis antepasados murieron protegiendo este mundo con la magia de una deidad que nos odia. Yo no tengo milagros. Solo tengo mi ingenio, mi velocidad y un arsenal de hierro. Y esta noche, eso será más que suficiente para demostrarles a los monstruos por qué deberían temernos a los humanos."
    — Verso Dessendre.

    ____________________________________
    «Época actual»

    Había llegado a la mansión Dessendre una nota, una petición. Se decía qué en una antigua central eléctrica abandonada se habían hallado cuerpos sin vida. La policía había determinado qué se trataba de "suicidas desangrándose hasta morir". ¿Quién carajo pensaría qué encontrar cuerpos desangrados sería por suicidio? Solo policías queriendo huir del inminente destino.

    Verso, un hombre de mediana edad, pisando ya los 40's. Sabía lo qué dicha carta solicitaba y a qué cláse de esperpentos se refería. Por lo qué tomó su equipamiento, lo subió a la camioneta tipo Jeep todo terreno qué guardaba en uno de lo garages y se encaminó a plena luz del día cayendo por el oeste, rumbo a la dichosa central eléctrica.

    «Hoy solo quería recostarme y ver televisión cómo la gente común, pero aquí vamos de nuevo»

    Se veía en su rostro rebosante de "emoción" el poco interés qué tenía, pero se tomaba muy en serio el trabajo; era la clase de hombre qué jamás subestimaría una situación peligrosa.

    Pasaron un par de horas conduciendo, el sol había caído por completo y era solo la luna la qué observaba desde el firmamento.
    Llegó al lugar, se estacionó en lo qué era un parking abandonado a su suerte, sucio, amplio y totalmente vacío hasta ahora.

    El hombre se preparó, un par de dagas ocultas bajo la gabardina, una ballesta de mano en la funda de su espalda, la espada de plata envainada a su costado izquierdo, el colgante en forma de cruz a la altura de la clavícula y un frasco qué ocultó en el bolsillo superior izquierdo de la gabardina. Tomó también una lámpara de baterías con la mano izuquierda y cerró la camioneta con llave.

    Estaba ahora en la entrada, se veía tétrico y lo qué daba una sensación escalofriante era qué no se escuchaba nada más qué el viento zarandeando uno qué otro cable o láminas de metal qué golpeaban entre sí.

    Inspiró y exhaló con tranquilidad achinando los ojos, para posteriormente abrirlos por completo y adentrarse en el lugar lentamente, observando a todos lados y en todas direcciones. Podría ser qué hubiese uno de esos seres o quizás le tocaría regresar a casa a descansar.
    El Mito y la Condena En los anales ocultos de la historia humana, el nombre de los Dessendre se pronuncia con un respeto que raya en la adoración. Para los pocos que han visto rasgarse el velo de la realidad y han sobrevivido a las fauces de lo innombrable, esta dinastía es el escudo definitivo de la humanidad. Ser un Dessendre es, a ojos de los desesperados, una bendición divina; pertenecer a un linaje de héroes semidioses que, desde la Europa medieval, han caminado entre las sombras para que el mundo pueda vivir bajo la luz. Pero la verdad detrás de las baladas es una tragedia bañada en sangre. Todo comenzó con el Primer Ancestro, un coloso de barba indomable y una fuerza que desafiaba las leyes de la naturaleza. En una época de caos, forjó un pacto con una deidad primigenia y sin nombre. El precio fue devastador: la servidumbre eterna de toda su descendencia. A cambio, la entidad selló el pacto con un regalo ponzoñoso; al cumplir los catorce años, cada miembro de la sangre Dessendre despertaría un don místico único, una herramienta de destrucción diseñada específicamente para matar monstruos. Lo que el mundo ve como una herencia excepcional, la familia lo conoce por su verdadero nombre: una tortura generacional. Los dones no son una bendición, son las cadenas que los arrastran al matadero. A lo largo de los siglos, el árbol genealógico de los Dessendre no ha crecido hacia el cielo, sino que se ha enterrado en tumbas prematuras. Madres, padres, hijos y hermanos... la inmensa mayoría ha perecido entre gritos, desmembrados en la oscuridad por las mismas bestias que juraron cazar. Cada victoria de la familia se ha pagado con la extinción de sus propios miembros. Para el resto del mundo son leyendas vivientes; para ellos mismos, son fantasmas en lista de espera. A este calvario se suma la crueldad del aislamiento. Mientras los pocos salvados los alaban como deidades, la masa ignorante los ha repudiado durante siglos, tachándolos de charlatanes, locos y herejes. Los Dessendre mueren en la más absoluta soledad, protegiendo a un mundo que los desprecia, sirviendo a un dios que los condenó. Hoy, las cenizas de esta dinastía maldita descansan sobre los hombros de un solo hombre: Verso. Sobre él pesa la corona más amarga, pues Verso es una anomalía viviente. Sus catorce años quedaron atrás, y el eco de la deidad antigua jamás resonó en su espíritu. No hubo destello místico, ni fuego en sus manos, ni visiones del más allá. La sangre sagrada parece haberlo ignorado, dejándolo completamente desarmado ante la herencia familiar. En una dinastía donde no tener un don equivale a una sentencia de muerte inmediata, cualquiera se habría rendido al miedo. Pero Verso no es un Dessendre ordinario. Entendiendo que la debilidad sería su fin, decidió desafiar el designio de los dioses y de los monstruos. Convirtió la ausencia de magia en su mayor fortaleza, sometiéndose a un calvario de entrenamiento físico y mental que horrorizaría a sus propios ancestros. Si no nació para ser un arma, se forjaría a sí mismo en una. El Intelecto Arquitectónico: Mientras otros confían en la fuerza bruta de sus dones, Verso opera con una fría precisión quirúrgica. Su mente es una enciclopedia de lo arcano; disecciona la mitología, calcula las variables y estudia la anatomía de sus presas hasta encontrar la única fisura en su inmortalidad. Él no pelea contra los monstruos; los ejecuta tras haberlos desmantelado estratégicamente en su cabeza. La Agilidad del Espectro: Sabiendo que su cuerpo no sanará de un golpe sobrenatural, Verso perfeccionó el arte de la evasión absoluta. Se mueve con una fluidez casi fantasmal, anticipando el peligro antes de que se materialice. En el campo de batalla, es una sombra inalcanzable. El Arsenal de la Venganza: Su cuerpo es una extensión viviente de cualquier herramienta de muerte. Manipula con igual maestría las espadas de plata bendecidas que sus antepasados usaron en las Cruzadas, como el armamento táctico y balístico más avanzado de la era moderna. Verso Dessendre camina hacia la noche sabiendo que es el eslabón más frágil de una cadena de mártires, pero también el más implacable. No tiene el poder de un dios, pero posee la voluntad inquebrantable de los hombres que se niegan a morir. "Mis antepasados murieron protegiendo este mundo con la magia de una deidad que nos odia. Yo no tengo milagros. Solo tengo mi ingenio, mi velocidad y un arsenal de hierro. Y esta noche, eso será más que suficiente para demostrarles a los monstruos por qué deberían temernos a los humanos." — Verso Dessendre. ____________________________________ «Época actual» Había llegado a la mansión Dessendre una nota, una petición. Se decía qué en una antigua central eléctrica abandonada se habían hallado cuerpos sin vida. La policía había determinado qué se trataba de "suicidas desangrándose hasta morir". ¿Quién carajo pensaría qué encontrar cuerpos desangrados sería por suicidio? Solo policías queriendo huir del inminente destino. Verso, un hombre de mediana edad, pisando ya los 40's. Sabía lo qué dicha carta solicitaba y a qué cláse de esperpentos se refería. Por lo qué tomó su equipamiento, lo subió a la camioneta tipo Jeep todo terreno qué guardaba en uno de lo garages y se encaminó a plena luz del día cayendo por el oeste, rumbo a la dichosa central eléctrica. «Hoy solo quería recostarme y ver televisión cómo la gente común, pero aquí vamos de nuevo» Se veía en su rostro rebosante de "emoción" el poco interés qué tenía, pero se tomaba muy en serio el trabajo; era la clase de hombre qué jamás subestimaría una situación peligrosa. Pasaron un par de horas conduciendo, el sol había caído por completo y era solo la luna la qué observaba desde el firmamento. Llegó al lugar, se estacionó en lo qué era un parking abandonado a su suerte, sucio, amplio y totalmente vacío hasta ahora. El hombre se preparó, un par de dagas ocultas bajo la gabardina, una ballesta de mano en la funda de su espalda, la espada de plata envainada a su costado izquierdo, el colgante en forma de cruz a la altura de la clavícula y un frasco qué ocultó en el bolsillo superior izquierdo de la gabardina. Tomó también una lámpara de baterías con la mano izuquierda y cerró la camioneta con llave. Estaba ahora en la entrada, se veía tétrico y lo qué daba una sensación escalofriante era qué no se escuchaba nada más qué el viento zarandeando uno qué otro cable o láminas de metal qué golpeaban entre sí. Inspiró y exhaló con tranquilidad achinando los ojos, para posteriormente abrirlos por completo y adentrarse en el lugar lentamente, observando a todos lados y en todas direcciones. Podría ser qué hubiese uno de esos seres o quizás le tocaría regresar a casa a descansar.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    || Estoy leyendo y juro que somos el único grupo que está turno valiendo... Y yo que pensé que nuestro equipo era el más equilibrado. Ptm (?)
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  • — Y sí te vas, yo te sigo, por que siento que ya venías conmigo... Y si no te tengo cerquita conmigo siento que estoy a la mitad... Oigo tu voz y yo la sigo, te reconozco hasta si estoy dormido y a donde sea que vayamos, aunque estemos perdidos, ese es mi hogar.

    Nicole Rendaia
    — Y sí te vas, yo te sigo, por que siento que ya venías conmigo... Y si no te tengo cerquita conmigo siento que estoy a la mitad... Oigo tu voz y yo la sigo, te reconozco hasta si estoy dormido y a donde sea que vayamos, aunque estemos perdidos, ese es mi hogar. [vortex_emerald_pigeon_594]
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