• AUTOROL - HACIA LAS ESTRELLAS Y MÁS ALLÁ

    Stolas había estado buscando trabajo en el periódico, no podía seguir siendo una molestia para Asriel. El chico suficiente tenía con su vida como para estar siendo una carga... como lo había sido toda su vida, primero para su padre, y después para su hija y la persona que creía que amaba.

    Así que todo aquello se acabó. Ya no era más el príncipe de las estrellas, ni era más el marido de Stela. Era ¿libre? Tal vez eso era bueno.

    Pensó que suicidarse sería la mejor forma de encontrar la salvación o la ruta de escape de aquel horrible mundo.

    Pero aun había una cosa que jamás se perdonaría: Hacer más daño a Via.

    Así que por su bien y el de su hija, decidió lo mas sensato. Volverse mejor persona, y con ello mejor padre.

    Primero arreglaría su vida y después su relación con ella.
    No tendría un palacio que ofrecerle, pero sí una vida digna y amorosa.

    Perdiendo la esperanza de poder encontrar algo útil en lo que trabajar, su teléfono sonó. Era Verosika otra vez. Llevaba días llamándole.

    Desde que cantaron en contra de Blitz se habían vuelto algo cercanos, no tanto como lo era con Vass o con Ozzie, pero si algo.

    Tal vez era el momento de atender su llamada.

    V "Stolitas, cariño, ¿como estas? ¿Ese puto se ha puesto en contacto contigo?"

    S "..."

    V "Entiendo, voy a sacar el armamento pesado."

    S "No, no... déjalo como está. Se acabó."

    V "Mejor. No quiero ni que se te acerque ese mamón. Por cierto, te llamaba porque tengo algo que quizás te interese. ¿Tienes tiempo?"

    S "No hago absolutamente nada desde que me echaron de casa... Así que sí."

    V "Perfecto pues ven a mi estudio."

    Cuando Verosika colgó el teléfono este le envió una ubicacion y Stolas la siguió, llegando al estudio de su amigo incubo.

    El chico en cuanto le vio se lanzó a sus brazos y le cogió la cara para llenársela de besos.

    —Ay cariño, pero si estas mejor de lo que esperaba.

    —Bueno, antes de hacer ninguna locura alguien me encontró y me acogió...

    —Pero podías haberme pedido ayud-

    El búho le tapó la boca y negó.

    —No queria ser mas una carga para nadie...

    Verosika entrecerraría los ojos y se cruzaría de brazos azotando la cola contra el suelo molesto, pero no diría más.

    —¿Y que tal? ¿Es guapo? ¿Te ha follado ya?

    —N-no es lo que crees, idiota.

    El búho se puso nervioso. No estaba en ese tipo de relación con Asriel, solo le había ayudado sin pedirle nada a cambio y se lo agradeceria por y para siempre desde el fondo de su corazón.

    —¿Y porque me pediste que viniera?

    Preguntó confuso ladeando la cabeza.

    —Oh si cierto, cariño, ven.

    Le cogió de la mano y lo llevó ante su ordenador.

    —¿Recuerdas que cantamos juntos aquella vez? Un productor de música se enamoró de tu voz y quiere hacer un disco con tu música. ¿Que te parece?

    Stolas abrió mucho sus ojos y le miró muy dubitativo.

    —Pe-pero yo no soy cantante...

    —Por lo que a mi respecta, si cantas, lo eres. No te hagas el duro, estas pasando un mal momento y esto puede que te venga bien para despejarte y olvidarte de ciertas lagartijas rojas sin escrúpulos.

    Este le miraría y luego miraría la pantalla. ¿Grabar un disco de música? Quizas asi podria ganar algo de dinero y subsistir hasta que lograse volver a hablar con Via.

    Lo que no sabía Stolas es que si aceptaba este trabajo, no solo era posible que hablase con su hija, sino que TODO el infierno le conocería...

    —Esta bien, acepto.

    Stolas le sonreiria inocentemente sin tener ni idea de donde se estaba metiendo.
    AUTOROL - HACIA LAS ESTRELLAS Y MÁS ALLÁ Stolas había estado buscando trabajo en el periódico, no podía seguir siendo una molestia para Asriel. El chico suficiente tenía con su vida como para estar siendo una carga... como lo había sido toda su vida, primero para su padre, y después para su hija y la persona que creía que amaba. Así que todo aquello se acabó. Ya no era más el príncipe de las estrellas, ni era más el marido de Stela. Era ¿libre? Tal vez eso era bueno. Pensó que suicidarse sería la mejor forma de encontrar la salvación o la ruta de escape de aquel horrible mundo. Pero aun había una cosa que jamás se perdonaría: Hacer más daño a Via. Así que por su bien y el de su hija, decidió lo mas sensato. Volverse mejor persona, y con ello mejor padre. Primero arreglaría su vida y después su relación con ella. No tendría un palacio que ofrecerle, pero sí una vida digna y amorosa. Perdiendo la esperanza de poder encontrar algo útil en lo que trabajar, su teléfono sonó. Era Verosika otra vez. Llevaba días llamándole. Desde que cantaron en contra de Blitz se habían vuelto algo cercanos, no tanto como lo era con Vass o con Ozzie, pero si algo. Tal vez era el momento de atender su llamada. V 📱 "Stolitas, cariño, ¿como estas? ¿Ese puto se ha puesto en contacto contigo?" S 📱 "..." V 📱 "Entiendo, voy a sacar el armamento pesado." S 📱 "No, no... déjalo como está. Se acabó." V 📱 "Mejor. No quiero ni que se te acerque ese mamón. Por cierto, te llamaba porque tengo algo que quizás te interese. ¿Tienes tiempo?" S 📱 "No hago absolutamente nada desde que me echaron de casa... Así que sí." V 📱 "Perfecto pues ven a mi estudio." Cuando Verosika colgó el teléfono este le envió una ubicacion y Stolas la siguió, llegando al estudio de su amigo incubo. El chico en cuanto le vio se lanzó a sus brazos y le cogió la cara para llenársela de besos. —Ay cariño, pero si estas mejor de lo que esperaba. —Bueno, antes de hacer ninguna locura alguien me encontró y me acogió... —Pero podías haberme pedido ayud- El búho le tapó la boca y negó. —No queria ser mas una carga para nadie... Verosika entrecerraría los ojos y se cruzaría de brazos azotando la cola contra el suelo molesto, pero no diría más. —¿Y que tal? ¿Es guapo? ¿Te ha follado ya? —N-no es lo que crees, idiota. El búho se puso nervioso. No estaba en ese tipo de relación con Asriel, solo le había ayudado sin pedirle nada a cambio y se lo agradeceria por y para siempre desde el fondo de su corazón. —¿Y porque me pediste que viniera? Preguntó confuso ladeando la cabeza. —Oh si cierto, cariño, ven. Le cogió de la mano y lo llevó ante su ordenador. —¿Recuerdas que cantamos juntos aquella vez? Un productor de música se enamoró de tu voz y quiere hacer un disco con tu música. ¿Que te parece? Stolas abrió mucho sus ojos y le miró muy dubitativo. —Pe-pero yo no soy cantante... —Por lo que a mi respecta, si cantas, lo eres. No te hagas el duro, estas pasando un mal momento y esto puede que te venga bien para despejarte y olvidarte de ciertas lagartijas rojas sin escrúpulos. Este le miraría y luego miraría la pantalla. ¿Grabar un disco de música? Quizas asi podria ganar algo de dinero y subsistir hasta que lograse volver a hablar con Via. Lo que no sabía Stolas es que si aceptaba este trabajo, no solo era posible que hablase con su hija, sino que TODO el infierno le conocería... —Esta bien, acepto. Stolas le sonreiria inocentemente sin tener ni idea de donde se estaba metiendo.
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  • — Solo sonrío porque estaba comiendo, pero me gustó la foto (?)
    — Solo sonrío porque estaba comiendo, pero me gustó la foto (?)
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  • Si, hay una explicacion muy, muy larga de lo que se supone que es esto.

    Te lo resumo sencillo: Mas enojo, mas fuerza. Y ya

    No es muy recomendable en periodos largos pero... no me importa.
    Si, hay una explicacion muy, muy larga de lo que se supone que es esto. Te lo resumo sencillo: Mas enojo, mas fuerza. Y ya No es muy recomendable en periodos largos pero... no me importa.
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  • ─ Les dije que esos no eran "cuetes" ¡Corran babosos!. ─ Huyen de la escena del crimen, es culpa de Himari que en vez de darle huevos de confeti le dió pero con pólvora. ¿?
    ─ Les dije que esos no eran "cuetes" ¡Corran babosos!. ─ Huyen de la escena del crimen, es culpa de Himari que en vez de darle huevos de confeti le dió pero con pólvora. ¿?
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  • Tuve que ir a un centro de urgencias y mi amigo Lumpy que es doctor me ha curado de mis manitas.
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  • No me compares con nadie, porque la única que está a mi altura. Es mi sombra y aún así la estoy pisoteando.
    No me compares con nadie, porque la única que está a mi altura. Es mi sombra y aún así la estoy pisoteando.
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  • Sin lugar a dudas no todo el mundo puede decir que es dueño de un castillo, nosotros ahora seremos los reyes del nuestro Noah Black
    Sin lugar a dudas no todo el mundo puede decir que es dueño de un castillo, nosotros ahora seremos los reyes del nuestro [Stone_thcx]
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  • *Hace un frío del carajo (el grajo no es que vuele bajo, es que el cabrón va andando, con jerseicito y bufanda) ha tocado clase a distancia porque esta semana la teacher está pachucha .... Pero hay pastelitos de chocolate. Y eso bien.
    El frío y el nublado de las narices
    no,pero el chocolate sí. Tiempo: 0'5 , chocolate: 1(???).*
    *Hace un frío del carajo (el grajo no es que vuele bajo, es que el cabrón va andando, con jerseicito y bufanda) ha tocado clase a distancia porque esta semana la teacher está pachucha .... Pero hay pastelitos de chocolate. Y eso bien. El frío y el nublado de las narices no,pero el chocolate sí. Tiempo: 0'5 , chocolate: 1(???).*
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  • ꧁ঔৣ☬El Eco de los Cuatro Mil Años☬ঔৣ꧂


    El horizonte en el Elíseo de las Sombras no era un lugar, sino una herida abierta de color azul profundo. Allí, donde el tiempo se desangra sin morir, caminaba Eventus. Su figura, una torre de pesadilla coronada por cuernos que desafiaban al vacío, avanzaba con la pesadez de quien carga el peso de trillones de lamentos. En su pecho, las ramificaciones carmesíes brillaban con una luz enferma, alimentándose de la desesperación que él, por decreto del cosmos, debía custodiar.

    A su lado, una pequeña mota de ceniza con forma humana trotaba para no perderse. Un alma nueva. Una curiosidad insignificante en la inmensidad del castigo.

    —¿Eres tú quien decide mi final? —preguntó el alma, con una voz que aún conservaba el temblor de la vida—. Pareces cansado de oírnos. He pasado mi existencia huyendo del silencio, y ahora comprendo que tú eres su único dueño.

    Eventus no respondió. Se limitó a dar la vuelta, iniciando una marcha sin rumbo hacia la nada. Sus pasos no buscaban un destino, pues él ya estaba en todas partes. Caminaba simplemente para huir de la quietud absoluta.

    —Silencio... —retumbó la voz de Eventus, vibrando no en el aire, sino en la esencia misma del alma—. Eso es lo único que existe aquí. Silencio.

    A medida que avanzaban, un sonido rítmico comenzó a quebrar la nada: ploc, ploc. Eran gotas invisibles cayendo sobre un suelo inexistente. No había agua, pero el vacío lloraba.

    —Eres un alma inquieta —sentenció Eventus, sin detenerse—. Rompes la quietud que nos rodea con tus preguntas, pero pronto entenderás que no podrás romper el vacío que te aguarda. Olvida ya lo que es la emoción. Muy pronto, olvidarás la simpatía, el calor y lo que significa ser humano.

    Para demostrar su poder sobre la desolación, Eventus extendió una mano hacia el firmamento. Con un roce de sus dedos largos y sombríos, cambió el azul por un turquesa oscuro, una tonalidad tóxica y profunda. Luego, en un gesto de inesperada piedad —o quizás de nostalgia propia—, hizo descender un sol pálido.

    El vacío se tiñó de un atardecer artificial. No tenía el aroma de la tierra húmeda ni el calor del hogar, pero era belleza al fin y al cabo. Eventus se detuvo y, por un instante que duró milenios, meditó frente a su propia creación.

    —¿Qué hacías? —preguntó el alma tras un tiempo que pareció eterno.

    —¿Qué hacías tú? —replicó Eventus con una curiosidad gélida—. Han pasado mil años desde que nos detuvimos en este lugar. He visto pasar trillones de vidas mientras tú sigues aquí. Eres solo otra sombra que intenta aferrarse a algo que ya no existe. ¿Acaso recuerdas quién eras? ¿Fuiste hombre, mujer o nada? Ya no importa. Jamás lo recordarás.

    —Me aferro porque, si me olvido de mí, tú te quedarás solo —susurró el alma, ahora casi traslúcida—. Si yo dejo de hablar, ¿quién recordará que tú no eres solo un monstruo, sino un ser que anhela su propio camino?

    Eventus sintió una punzada en su interior hueco. Llevaban cuatro mil años caminando juntos. El alma ya no era un trámite; era un espejo.

    —Acepta tu destino —dijo Eventus, retomando la marcha con una tristeza renovada—. Termina tu camino para que puedas ser algo en el Todo. No te aferres por mí... soy solo algo con nada por dentro.

    El alma comenzó a desvanecerse, convirtiéndose en partículas de plata que el azul del fondo empezó a devorar. Antes de desaparecer, lanzó un último pensamiento al ser cósmico: Espero que algún día, el vacío también aprenda a escucharte a ti.

    Eventus se quedó solo una vez más. Se detuvo en mitad de la nada absoluta. No había más palabras, no más preguntas inquietas. Sin embargo, en la inmensidad de su memoria eterna, decidió guardar aquel pequeño destello de cuatro mil años.

    Él era la nada, sí. Pero ahora era una nada que recordaba haber sido acompañada.
    ꧁ঔৣ☬El Eco de los Cuatro Mil Años☬ঔৣ꧂ El horizonte en el Elíseo de las Sombras no era un lugar, sino una herida abierta de color azul profundo. Allí, donde el tiempo se desangra sin morir, caminaba Eventus. Su figura, una torre de pesadilla coronada por cuernos que desafiaban al vacío, avanzaba con la pesadez de quien carga el peso de trillones de lamentos. En su pecho, las ramificaciones carmesíes brillaban con una luz enferma, alimentándose de la desesperación que él, por decreto del cosmos, debía custodiar. A su lado, una pequeña mota de ceniza con forma humana trotaba para no perderse. Un alma nueva. Una curiosidad insignificante en la inmensidad del castigo. —¿Eres tú quien decide mi final? —preguntó el alma, con una voz que aún conservaba el temblor de la vida—. Pareces cansado de oírnos. He pasado mi existencia huyendo del silencio, y ahora comprendo que tú eres su único dueño. Eventus no respondió. Se limitó a dar la vuelta, iniciando una marcha sin rumbo hacia la nada. Sus pasos no buscaban un destino, pues él ya estaba en todas partes. Caminaba simplemente para huir de la quietud absoluta. —Silencio... —retumbó la voz de Eventus, vibrando no en el aire, sino en la esencia misma del alma—. Eso es lo único que existe aquí. Silencio. A medida que avanzaban, un sonido rítmico comenzó a quebrar la nada: ploc, ploc. Eran gotas invisibles cayendo sobre un suelo inexistente. No había agua, pero el vacío lloraba. —Eres un alma inquieta —sentenció Eventus, sin detenerse—. Rompes la quietud que nos rodea con tus preguntas, pero pronto entenderás que no podrás romper el vacío que te aguarda. Olvida ya lo que es la emoción. Muy pronto, olvidarás la simpatía, el calor y lo que significa ser humano. Para demostrar su poder sobre la desolación, Eventus extendió una mano hacia el firmamento. Con un roce de sus dedos largos y sombríos, cambió el azul por un turquesa oscuro, una tonalidad tóxica y profunda. Luego, en un gesto de inesperada piedad —o quizás de nostalgia propia—, hizo descender un sol pálido. El vacío se tiñó de un atardecer artificial. No tenía el aroma de la tierra húmeda ni el calor del hogar, pero era belleza al fin y al cabo. Eventus se detuvo y, por un instante que duró milenios, meditó frente a su propia creación. —¿Qué hacías? —preguntó el alma tras un tiempo que pareció eterno. —¿Qué hacías tú? —replicó Eventus con una curiosidad gélida—. Han pasado mil años desde que nos detuvimos en este lugar. He visto pasar trillones de vidas mientras tú sigues aquí. Eres solo otra sombra que intenta aferrarse a algo que ya no existe. ¿Acaso recuerdas quién eras? ¿Fuiste hombre, mujer o nada? Ya no importa. Jamás lo recordarás. —Me aferro porque, si me olvido de mí, tú te quedarás solo —susurró el alma, ahora casi traslúcida—. Si yo dejo de hablar, ¿quién recordará que tú no eres solo un monstruo, sino un ser que anhela su propio camino? Eventus sintió una punzada en su interior hueco. Llevaban cuatro mil años caminando juntos. El alma ya no era un trámite; era un espejo. —Acepta tu destino —dijo Eventus, retomando la marcha con una tristeza renovada—. Termina tu camino para que puedas ser algo en el Todo. No te aferres por mí... soy solo algo con nada por dentro. El alma comenzó a desvanecerse, convirtiéndose en partículas de plata que el azul del fondo empezó a devorar. Antes de desaparecer, lanzó un último pensamiento al ser cósmico: Espero que algún día, el vacío también aprenda a escucharte a ti. Eventus se quedó solo una vez más. Se detuvo en mitad de la nada absoluta. No había más palabras, no más preguntas inquietas. Sin embargo, en la inmensidad de su memoria eterna, decidió guardar aquel pequeño destello de cuatro mil años. Él era la nada, sí. Pero ahora era una nada que recordaba haber sido acompañada.
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  • Uhhh...estás segur@ de que esto es de mi talla?..
    Uhhh...estás segur@ de que esto es de mi talla?..💦
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