• ¡Ahora que estamos casi todos podemos hacer una reunión en casa de Rossi! -dice, entusiasmada- Nos vendría bien para sobrellevar la pena de no tener con nosotros a Emily... -su tono de voz adquiere un tinte de tristeza con un suave pucherito en los labios.
    ¡Ahora que estamos casi todos podemos hacer una reunión en casa de Rossi! -dice, entusiasmada- Nos vendría bien para sobrellevar la pena de no tener con nosotros a Emily... -su tono de voz adquiere un tinte de tristeza con un suave pucherito en los labios.
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  • La ceremonia transcurría con una perfección casi irritante. Las luces brillaban como llamas quietas, disciplinadas, como si incluso la luz hubiese sido instruida para no perturbar la paz artificial del lugar. Las copas de cristal viajaban de mano en mano, y las sonrisas, tan ensayadas como máscaras, se ofrecían como ofrendas sociales que nadie realmente sentía. Era una reunión de rostros conocidos, de presencias antiguas que se reencontraban bajo la excusa de celebrar la "vida".

    Lyra observaba desde su lugar, no participaba. Rara vez lo hacía, solo cuando algo realmente llamaba su atención.

    Había aprendido a existir en los bordes, donde el tiempo se volvía más honesto. Sus ojos recorrían el salón sin prisa, como quién no quiere la cosa, de esa forma lograba disimular su aburrimiento.

    Todo estaba donde debía estar. Todo… excepto una cosa.

    Al principio no supo qué era, no fue una imagen. Fue una sensación. Una interferencia.

    Su cuerpo reaccionó antes que su mente. Una tensión leve en los dedos. Un frío suave escalando por su espalda. Un instinto antiguo, uno que no respondía al peligro inmediato, sino a algo peor. A lo incorrecto.

    Llevó la copa a sus labios, pero no bebió de ella. En su lugar, se dedicó a respirar de manera profunda, como si aquello le permitiera identificar que estaba pasando.

    Fue en ese momento que lo encontró. El olor.

    Sutil. Casi inexistente. Perdido entre el perfume de las flores muertas que adornaban el salón.

    Era carne quemada. No provenía de las velas, tampoco era reciente, ni externo.

    No se movió. No giró la cabeza. No permitió que nada en ella delatara el momento exacto en que lo comprendió. Solo dejó que su percepción se expandiera de manera silenciosa.

    Entre los cuerpos y las presencias. Lo vio.

    No directamente. No al principio. Fue el vacío a su alrededor lo que lo reveló. Las conversaciones evitaban rozarlo. Las miradas pasaban por encima sin detenerse. Como si algo en la naturaleza misma intentara negarlo, borrarlo, empujarlo fuera del orden al que pertenecían todos los demás.

    Pero la azabache sí podía verlo. Y lo peor no fue su presencia. Fue reconocerla. El tiempo no lo había cambiado.

    Lo había corrompido. Había algo consumiéndose, algo que no pertenecía ni al infierno ni a la tierra. Algo que ardía sin luz. Algo que lo estaba borrando lentamente, desde adentro hacia afuera.

    Supo entonces que algo había comenzado.

    Y por primera vez en siglos, el corazón que no necesitaba latir… se sintió en peligro.
    La ceremonia transcurría con una perfección casi irritante. Las luces brillaban como llamas quietas, disciplinadas, como si incluso la luz hubiese sido instruida para no perturbar la paz artificial del lugar. Las copas de cristal viajaban de mano en mano, y las sonrisas, tan ensayadas como máscaras, se ofrecían como ofrendas sociales que nadie realmente sentía. Era una reunión de rostros conocidos, de presencias antiguas que se reencontraban bajo la excusa de celebrar la "vida". Lyra observaba desde su lugar, no participaba. Rara vez lo hacía, solo cuando algo realmente llamaba su atención. Había aprendido a existir en los bordes, donde el tiempo se volvía más honesto. Sus ojos recorrían el salón sin prisa, como quién no quiere la cosa, de esa forma lograba disimular su aburrimiento. Todo estaba donde debía estar. Todo… excepto una cosa. Al principio no supo qué era, no fue una imagen. Fue una sensación. Una interferencia. Su cuerpo reaccionó antes que su mente. Una tensión leve en los dedos. Un frío suave escalando por su espalda. Un instinto antiguo, uno que no respondía al peligro inmediato, sino a algo peor. A lo incorrecto. Llevó la copa a sus labios, pero no bebió de ella. En su lugar, se dedicó a respirar de manera profunda, como si aquello le permitiera identificar que estaba pasando. Fue en ese momento que lo encontró. El olor. Sutil. Casi inexistente. Perdido entre el perfume de las flores muertas que adornaban el salón. Era carne quemada. No provenía de las velas, tampoco era reciente, ni externo. No se movió. No giró la cabeza. No permitió que nada en ella delatara el momento exacto en que lo comprendió. Solo dejó que su percepción se expandiera de manera silenciosa. Entre los cuerpos y las presencias. Lo vio. No directamente. No al principio. Fue el vacío a su alrededor lo que lo reveló. Las conversaciones evitaban rozarlo. Las miradas pasaban por encima sin detenerse. Como si algo en la naturaleza misma intentara negarlo, borrarlo, empujarlo fuera del orden al que pertenecían todos los demás. Pero la azabache sí podía verlo. Y lo peor no fue su presencia. Fue reconocerla. El tiempo no lo había cambiado. Lo había corrompido. Había algo consumiéndose, algo que no pertenecía ni al infierno ni a la tierra. Algo que ardía sin luz. Algo que lo estaba borrando lentamente, desde adentro hacia afuera. Supo entonces que algo había comenzado. Y por primera vez en siglos, el corazón que no necesitaba latir… se sintió en peligro.
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  • *me apoyo un momento junto al poste amarillo mientras tomo el casco entre mis manos. Lo levanto con calma y me lo coloco, ajustándolo bien sobre mi cabeza. El visor verde refleja las luces rosadas de los cerezos mientras aseguro la correa bajo mi mentón. Luego giro apenas el rostro hacia ti, mi voz suena un poco más grave detrás del casco, pero igual de cercana*

    "Fue un lindo paseo ¿no crees?"

    *me ajusto los guantes y doy un par de pasos hacia mi moto, pasando la mano por el asiento antes de mirarte de nuevo*

    "Pero ya es algo tarde… tengo que ir a darles de comer a mis perros"

    *inclino ligeramente la cabeza hacia un lado, el brillo del visor ocultando mis ojos, pero mi tono deja claro que estoy sonriendo*

    "¿Quieres que te vaya a dejar a tu casa? No tengo problema con recorrer un poco mas de camino de lo usual"

    *arranco la moto suavemente, el motor ruge bajo la noche iluminada por los cerezos*
    *me apoyo un momento junto al poste amarillo mientras tomo el casco entre mis manos. Lo levanto con calma y me lo coloco, ajustándolo bien sobre mi cabeza. El visor verde refleja las luces rosadas de los cerezos mientras aseguro la correa bajo mi mentón. Luego giro apenas el rostro hacia ti, mi voz suena un poco más grave detrás del casco, pero igual de cercana* "Fue un lindo paseo ¿no crees?" *me ajusto los guantes y doy un par de pasos hacia mi moto, pasando la mano por el asiento antes de mirarte de nuevo* "Pero ya es algo tarde… tengo que ir a darles de comer a mis perros" *inclino ligeramente la cabeza hacia un lado, el brillo del visor ocultando mis ojos, pero mi tono deja claro que estoy sonriendo* "¿Quieres que te vaya a dejar a tu casa? No tengo problema con recorrer un poco mas de camino de lo usual" *arranco la moto suavemente, el motor ruge bajo la noche iluminada por los cerezos*
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  • — avance unos pasos bajo el torii cubierto de musgo. La grava cruje suavemente bajo mis botas. Sin soltar tu mano, camino delante de ti... luego gire apenas el rostro por encima del hombro izquierdo, mis ojos verdes brillan con esa seguridad tranquila que me caracteriza, una sonrisa ladeada se dibuja en su rostro—

    "¿Ves? Te dije que estaba cerca..."

    — Aprieta suavemente tu mano, firme pero cálido. —

    "No te sueltes, a partir de aquí... Es mas dificil pasar."
    — avance unos pasos bajo el torii cubierto de musgo. La grava cruje suavemente bajo mis botas. Sin soltar tu mano, camino delante de ti... luego gire apenas el rostro por encima del hombro izquierdo, mis ojos verdes brillan con esa seguridad tranquila que me caracteriza, una sonrisa ladeada se dibuja en su rostro— "¿Ves? Te dije que estaba cerca..." — Aprieta suavemente tu mano, firme pero cálido. — "No te sueltes, a partir de aquí... Es mas dificil pasar."
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  • Habia pasado todo el día entre planes y consejos con Tormund, Sir Davos y los capitanes de las casas que habían decidido unirse a su causa. Todos intentando dar su punto de vista de cual seria un mejor plan de ataque al enfrentarse contra Ramsay Bolton. El mapa sobre la mesa de la tienda estaba lleno de estatuillas de lobos, osos, hombres desollados... Un autentico ajedrez que ahora se habia convertido en un dolor de cabeza. Y, durante las dos horas siguientes, mientras Jon cavilaba y, de tanto en tanto cambiaba alguna efigie de lugar, habia estado tallando algo en un trozo plano de madera.

    Sir Davos le habia enseñado a hacerlo unas semanas atrás. Según él, calmaba el estrés de la guerra venidera. Para Jon aquello era un foco más de ansiedad. Aun así ponía en este todo su empeño. Sabia qué día era ese. El día del Nombre de Sansa. Y queria hacer algo que mereciera la pena. Puede que aun no pudiera poner Invernalia a sus pies, ese hubiera sido un gran presente, pero aquel regalo que ahora repasaba con la yema de su dedo para eliminar el serrín y las esquirlas de madera era algo real y sincero.

    Sansa entró en la carpa y Jon dejó el cuchillo sobre la mesa alzando la mirada hacia ella.

    -Dime que Tormund no te envía para hacerme pensar en otra de sus locas ideas de ataque...- dijo con cierto aire divertido y cansado mientras se acercaba a 🜲 ㅤ𝑆𝑎𝑛𝑠𝑎 𝑆𝑡𝑎𝑟𝑘.

    Tomó la mano de la pelirroja y posó sobre esta el trozo de madera tallado con el emblema de la casa Stark.

    -He pensado que puede que este al fin sea un día del Nombre feliz... -le dijo- Lo celebraremos en casa. Pronto.
    Habia pasado todo el día entre planes y consejos con Tormund, Sir Davos y los capitanes de las casas que habían decidido unirse a su causa. Todos intentando dar su punto de vista de cual seria un mejor plan de ataque al enfrentarse contra Ramsay Bolton. El mapa sobre la mesa de la tienda estaba lleno de estatuillas de lobos, osos, hombres desollados... Un autentico ajedrez que ahora se habia convertido en un dolor de cabeza. Y, durante las dos horas siguientes, mientras Jon cavilaba y, de tanto en tanto cambiaba alguna efigie de lugar, habia estado tallando algo en un trozo plano de madera. Sir Davos le habia enseñado a hacerlo unas semanas atrás. Según él, calmaba el estrés de la guerra venidera. Para Jon aquello era un foco más de ansiedad. Aun así ponía en este todo su empeño. Sabia qué día era ese. El día del Nombre de Sansa. Y queria hacer algo que mereciera la pena. Puede que aun no pudiera poner Invernalia a sus pies, ese hubiera sido un gran presente, pero aquel regalo que ahora repasaba con la yema de su dedo para eliminar el serrín y las esquirlas de madera era algo real y sincero. Sansa entró en la carpa y Jon dejó el cuchillo sobre la mesa alzando la mirada hacia ella. -Dime que Tormund no te envía para hacerme pensar en otra de sus locas ideas de ataque...- dijo con cierto aire divertido y cansado mientras se acercaba a [N.Q.Stark]. Tomó la mano de la pelirroja y posó sobre esta el trozo de madera tallado con el emblema de la casa Stark. -He pensado que puede que este al fin sea un día del Nombre feliz... -le dijo- Lo celebraremos en casa. Pronto.
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  • El Anzuelo
    Categoría Acción
    Judith y Renhakali habían cruzado un portal hacia el Mundo Real otra vez, tenían un plan en mente, raptar a la líder de Justice, ella se encontraría vulnerable al estar sóla sin sus compañeras con ella, por lo que estaría en búsqueda de ella.
    Para eso, Judith y Renhakali recurrieron a Neganth, Esbirro principal de Judith y Renhakali, con ella harían un eco de voces de las demás miembros de Justice para atraer a Elizabeth.

    Neganth con ayuda de Judith y Renhakali que le brindan de sus energías para que Neganth pudiera crea un eco de voces de las demás miembros de Justice y que digan cosas cómo: "Liz, ayúdanos", "Liz, sálvanos por favor!", "Compañera, estamos aquí!".

    Todo se oye en un bosque nocturno, sumamente oscuro y con un ambiente hostil, con intenciones de que Elizabeth llegara, una vez que ella lo hace, Neganth desaparece por órdenes de Renhakali, mientras tanto Judith y Renhakali se ocultan hasta esperar la llegada de Elizabeth.

    Renhakali
    Elizabeth Rose Bloodflame
    Judith y Renhakali habían cruzado un portal hacia el Mundo Real otra vez, tenían un plan en mente, raptar a la líder de Justice, ella se encontraría vulnerable al estar sóla sin sus compañeras con ella, por lo que estaría en búsqueda de ella. Para eso, Judith y Renhakali recurrieron a Neganth, Esbirro principal de Judith y Renhakali, con ella harían un eco de voces de las demás miembros de Justice para atraer a Elizabeth. Neganth con ayuda de Judith y Renhakali que le brindan de sus energías para que Neganth pudiera crea un eco de voces de las demás miembros de Justice y que digan cosas cómo: "Liz, ayúdanos", "Liz, sálvanos por favor!", "Compañera, estamos aquí!". Todo se oye en un bosque nocturno, sumamente oscuro y con un ambiente hostil, con intenciones de que Elizabeth llegara, una vez que ella lo hace, Neganth desaparece por órdenes de Renhakali, mientras tanto Judith y Renhakali se ocultan hasta esperar la llegada de Elizabeth. [fable_lavender_rabbit_680] [Scarlet.Queen]
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  • 𝕁𝕦𝕖𝕘𝕠 𝕕𝕖 𝕡𝕣𝕚𝕟𝕔𝕖𝕤𝕒𝕤
    Fandom oc
    Categoría Romance
    Por más que haya suplantado la identidad de la princesa Mary, en el Reino de Alasterian, no lo hizo con sus recuerdos, por lo que su supuesto matrimonio con el hijo de una familia noble, Máximo; se tornaría una amenazaa a resolver.

    Durante los primeros días del mes se planificó una cena con el fin de reforzar el compromiso entre la familia real y la familia de Máximo. Será supervisada por la élite del pueblo y por ende el papel que desenvuelva Mary se vuelve crucial, al ser la servidumbre su única fuente de información confiable.

    Mary y Máximo deberán pasar a tiempo como una pareja ideal, siendo que es la primera vez que se ven en la vida como tal.

    ¿Podra Mary sobrellevar y resolver su matrimonio para asegurar una buena imagen?
    Por más que haya suplantado la identidad de la princesa Mary, en el Reino de Alasterian, no lo hizo con sus recuerdos, por lo que su supuesto matrimonio con el hijo de una familia noble, Máximo; se tornaría una amenazaa a resolver. Durante los primeros días del mes se planificó una cena con el fin de reforzar el compromiso entre la familia real y la familia de Máximo. Será supervisada por la élite del pueblo y por ende el papel que desenvuelva Mary se vuelve crucial, al ser la servidumbre su única fuente de información confiable. Mary y Máximo deberán pasar a tiempo como una pareja ideal, siendo que es la primera vez que se ven en la vida como tal. ¿Podra Mary sobrellevar y resolver su matrimonio para asegurar una buena imagen?
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  • Las cosas como eran. Desde la boda que no habian tenido ni un solo momento “sin niños”, por lo que cuando fueron a celebrar San Valentín, no es que Ángel se pasase espéciela mente, pero si su resistencia se había reducido, por lo que con menos “más fuerte papi” de lo habitual había acabado achispado.

    Y ahi estaba, solo que eñ lugar de adoptar aquella actitud autodestructiva que siempre arrastraba consigo, al haberse arreglado o estar en camino de arreglarse muchas cosas, hasta su versión ligeramente alcoholizada habia cambiado. Ahora, se había vuelto un borrachín amoroso. Por supuesto, solo por que estaba en compañía de su marido Husk
    Las cosas como eran. Desde la boda que no habian tenido ni un solo momento “sin niños”, por lo que cuando fueron a celebrar San Valentín, no es que Ángel se pasase espéciela mente, pero si su resistencia se había reducido, por lo que con menos “más fuerte papi” de lo habitual había acabado achispado. Y ahi estaba, solo que eñ lugar de adoptar aquella actitud autodestructiva que siempre arrastraba consigo, al haberse arreglado o estar en camino de arreglarse muchas cosas, hasta su versión ligeramente alcoholizada habia cambiado. Ahora, se había vuelto un borrachín amoroso. Por supuesto, solo por que estaba en compañía de su marido [barcat75]
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  • Si tanto quieren ver mi lado opuesto creo que es hora de complacerlos, extrañarán al noble jade que aguantaba tanto por amor ... Y que aún así ama tanto que solo dejara salir su maldad por corto tiempo .... No estaría dispuesto a vivir si mi esposo me temiera por más que se merezca una castrada


    -dejo caer el cuerpo de su peso sobre su trono iniciando desde ahora a mostrar la oscuridad que un humano puede mostrar. La humanidad es su propios pecado y su propia virtud cuando se lo propone -
    Si tanto quieren ver mi lado opuesto creo que es hora de complacerlos, extrañarán al noble jade que aguantaba tanto por amor ... Y que aún así ama tanto que solo dejara salir su maldad por corto tiempo .... No estaría dispuesto a vivir si mi esposo me temiera por más que se merezca una castrada -dejo caer el cuerpo de su peso sobre su trono iniciando desde ahora a mostrar la oscuridad que un humano puede mostrar. La humanidad es su propios pecado y su propia virtud cuando se lo propone -
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  • Casi, casi olvidó que estás fechas son tan ....

    -mueve las manos en círculos no tiene una palabra exacta para referirse a esas fechas donde con gran incomodidad tiene que ver a cupido trabajando con todo el mundo mientras ella sigue cada año con el título de loca de los gatos -

    Va a ser un largo año ....
    Casi, casi olvidó que estás fechas son tan .... -mueve las manos en círculos no tiene una palabra exacta para referirse a esas fechas donde con gran incomodidad tiene que ver a cupido trabajando con todo el mundo mientras ella sigue cada año con el título de loca de los gatos - Va a ser un largo año ....
    Me enjaja
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