• A decir verdad,
    Ya sabía que era inútil, pero quise intentar.
    A lo que entre los dedos se me va,
    "amor" no le puedo llamar.
    De lo que dije, sólo hay un borrón.
    Certeza de ayer, ¿hoy? Vago borrador.

    Pero, hey, dime, ¿que no es aburrido
    que a las mismas respuestas lleguemos a la vez?
    Aunque admitiré
    Que nunca tuvo más sentido
    El retorcer, mi voz regurgitar;
    En el inmenso mar de mi llorar,
    En esa superficie de calma sin igual,
    Tu mirada he de encontrar.

    Sobredosis de ti (¿Juntos?)
    Días de amor difunto,
    Noches llenas de pesadilla febril.

    Sobredosis de mí, darling.
    Dulce dolor, dame,
    Y que esta canción no pare.

    ¿Quién iba a imaginar
    Que así es como todo iría a terminar?
    Y quizás obvio era;
    Del tiempo somos daño colateral.
    Para excusas dar, no hay tiempo ya,
    Así que en cuerpo y alma me he de desnudar.

    Que no hay solución para este cruel mal;
    Qué bello sería un abrupto final
    En en el que mi ser entero,
    Mi alma y mi cuerpo,
    Sucumben a un olvido letal.

    Y, aún así, aquí yo he de seguir,
    Velo y vestido de mentira es lo que uso para ti.
    Tu mirada pone en mí.

    Sobredosis de ti, ¿cierto?
    Quiero entender si esto
    Dicho estaba, entre las líneas de mi ser.

    Sobredosis de mí; siento
    Que mejor lo entiendo.
    Con mi firma, un infierno.

    Sobredosis de ti (¿Juntos?)
    Días de amor difunto,
    Noches llenas de pesadilla febril.

    Sobredosis de mí, darling.
    Dulce dolor, dame,
    Y que esta canción no pare.
    A decir verdad, Ya sabía que era inútil, pero quise intentar. A lo que entre los dedos se me va, "amor" no le puedo llamar. De lo que dije, sólo hay un borrón. Certeza de ayer, ¿hoy? Vago borrador. Pero, hey, dime, ¿que no es aburrido que a las mismas respuestas lleguemos a la vez? Aunque admitiré Que nunca tuvo más sentido El retorcer, mi voz regurgitar; En el inmenso mar de mi llorar, En esa superficie de calma sin igual, Tu mirada he de encontrar. Sobredosis de ti (¿Juntos?) Días de amor difunto, Noches llenas de pesadilla febril. Sobredosis de mí, darling. Dulce dolor, dame, Y que esta canción no pare. ¿Quién iba a imaginar Que así es como todo iría a terminar? Y quizás obvio era; Del tiempo somos daño colateral. Para excusas dar, no hay tiempo ya, Así que en cuerpo y alma me he de desnudar. Que no hay solución para este cruel mal; Qué bello sería un abrupto final En en el que mi ser entero, Mi alma y mi cuerpo, Sucumben a un olvido letal. Y, aún así, aquí yo he de seguir, Velo y vestido de mentira es lo que uso para ti. Tu mirada pone en mí. Sobredosis de ti, ¿cierto? Quiero entender si esto Dicho estaba, entre las líneas de mi ser. Sobredosis de mí; siento Que mejor lo entiendo. Con mi firma, un infierno. Sobredosis de ti (¿Juntos?) Días de amor difunto, Noches llenas de pesadilla febril. Sobredosis de mí, darling. Dulce dolor, dame, Y que esta canción no pare.
    Me gusta
    Me encocora
    4
    0 turnos 0 maullidos
  • -La mesa de madera crujió suavemente cuando el hombre se inclinó hacia delante. La luz cálida de las lámparas del local apenas lograba tocar sus ojos rojizos, que parecían observar demasiado… como si ya supiera más de lo que estaba dispuesto a admitir.

    Tomó el vaso con calma, haciendo girar lentamente el líquido ámbar en su interior. El hielo chocó contra el cristal con un sonido suave, casi relajante. Durante unos segundos no dijo nada. Solo miró al frente, a los ojos tratando de percibir hasta el mínimo cambio de actitud.

    Tras unos segundos, dejó el vaso sobre la mesa soltando una sutil sonrisa, como si lograse haber descubierto algo con solo mirar-

    ¿Sabes?... lo curioso de la gente cuando miente... es que casi nunca es lo que dicen lo que los delata... sino justo lo contrario... lo que callan.

    -Se recargó en el respaldo de aquella silla donde estaba sentado, cruzándose de brazos con una notoria actitud relajada, como si ya supiera lo que ocultaba, solo buscaba una confesión-

    Tres personas desaparecieron esta semana... y curiosamente las tres se reunieron contigo... en el mismo distrito... coincidencia ¿no?

    -Una de sus manos, la diestra, fue a adentrarse entre su gabardina, sacando así tres fotografías que, con la intención de que se revelara, las arrojó sobre la mesa-

    Podemos seguir en esta conversación toda la noche, pero la verdad estoy empezando a aburrirme.

    -La misma mano se elevó, tallando por un momento su nuca, al mismo tiempo que un bostezo se escuchó salir de sus labios, cerrando los ojos solo por un instante, y tras esto, volvió a verle de nuevo-

    Así que, respóndeme... ¿que eres?... porque si dices que eres humano, podrás levantarte y seguir tu vida y que la policía se encargue de ti.... pero... si no lo eres... esto se pondrá mucho más divertido.
    -La mesa de madera crujió suavemente cuando el hombre se inclinó hacia delante. La luz cálida de las lámparas del local apenas lograba tocar sus ojos rojizos, que parecían observar demasiado… como si ya supiera más de lo que estaba dispuesto a admitir. Tomó el vaso con calma, haciendo girar lentamente el líquido ámbar en su interior. El hielo chocó contra el cristal con un sonido suave, casi relajante. Durante unos segundos no dijo nada. Solo miró al frente, a los ojos tratando de percibir hasta el mínimo cambio de actitud. Tras unos segundos, dejó el vaso sobre la mesa soltando una sutil sonrisa, como si lograse haber descubierto algo con solo mirar- ¿Sabes?... lo curioso de la gente cuando miente... es que casi nunca es lo que dicen lo que los delata... sino justo lo contrario... lo que callan. -Se recargó en el respaldo de aquella silla donde estaba sentado, cruzándose de brazos con una notoria actitud relajada, como si ya supiera lo que ocultaba, solo buscaba una confesión- Tres personas desaparecieron esta semana... y curiosamente las tres se reunieron contigo... en el mismo distrito... coincidencia ¿no? -Una de sus manos, la diestra, fue a adentrarse entre su gabardina, sacando así tres fotografías que, con la intención de que se revelara, las arrojó sobre la mesa- Podemos seguir en esta conversación toda la noche, pero la verdad estoy empezando a aburrirme. -La misma mano se elevó, tallando por un momento su nuca, al mismo tiempo que un bostezo se escuchó salir de sus labios, cerrando los ojos solo por un instante, y tras esto, volvió a verle de nuevo- Así que, respóndeme... ¿que eres?... porque si dices que eres humano, podrás levantarte y seguir tu vida y que la policía se encargue de ti.... pero... si no lo eres... esto se pondrá mucho más divertido.
    Me gusta
    Me shockea
    4
    0 turnos 0 maullidos
  • -Ese día, en la atardecer frente al mar, caminaba en soledad, ella estaba sola, mirando aquel lugar, pese a tener los ojos "vendados" pues lo que lleva solo es un visor, desde que llego a la tierra, habia estado pelea tras pelea sin descanso, es una soldado al fin y acabo, solo estaba para cumplir órdenes.

    Aunque deseaba también saber... ¿Como seria todo después de la guerra? ¿Cuando todo termine? ¿Se le dara otro cargo o.... Solo sería descartada?

    Dejo un suspiro profundo, el viento comenzó a soplar acariciando suavemente su mejilla, su rostro, su piel, el sol ahora suave, alumbra cada parte de su cuerpo, en ese momento era ella sola con esa paz momentánea, hasta parecía mentira la guerra actual contra los invasores de espacio.

    Paso tras paso, camino por la playa, tras ella dejaba marcas de su pisadas, las cuales eran borradas por las olas cuando llegaban a la costa, a la playa.

    Llevo la mano a su visor y lo retiro, dejando ver por primera vez el color de sus ojos, en su mirada cargada de melancolía, por todo lo que había vivido.. Por lo que estaba viviendo ahora, no queda mas qué seguir caminado adelante, seguir su camino, seguir contra todo lo que llegara con gran valor, cerro los ojos, dejando escapar un suspiro.-

    Tanto silencio, no imagine llegar a ver tan hermosa vista.

    -Comentó mientras se arreglaba el cabello, mirando el horizonte, su mirada se perdía más allá, donde su mirada no alcanzaba. -
    -Ese día, en la atardecer frente al mar, caminaba en soledad, ella estaba sola, mirando aquel lugar, pese a tener los ojos "vendados" pues lo que lleva solo es un visor, desde que llego a la tierra, habia estado pelea tras pelea sin descanso, es una soldado al fin y acabo, solo estaba para cumplir órdenes. Aunque deseaba también saber... ¿Como seria todo después de la guerra? ¿Cuando todo termine? ¿Se le dara otro cargo o.... Solo sería descartada? Dejo un suspiro profundo, el viento comenzó a soplar acariciando suavemente su mejilla, su rostro, su piel, el sol ahora suave, alumbra cada parte de su cuerpo, en ese momento era ella sola con esa paz momentánea, hasta parecía mentira la guerra actual contra los invasores de espacio. Paso tras paso, camino por la playa, tras ella dejaba marcas de su pisadas, las cuales eran borradas por las olas cuando llegaban a la costa, a la playa. Llevo la mano a su visor y lo retiro, dejando ver por primera vez el color de sus ojos, en su mirada cargada de melancolía, por todo lo que había vivido.. Por lo que estaba viviendo ahora, no queda mas qué seguir caminado adelante, seguir su camino, seguir contra todo lo que llegara con gran valor, cerro los ojos, dejando escapar un suspiro.- Tanto silencio, no imagine llegar a ver tan hermosa vista. -Comentó mientras se arreglaba el cabello, mirando el horizonte, su mirada se perdía más allá, donde su mirada no alcanzaba. -
    Me encocora
    Me gusta
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • Mis antescesores , los que estubien ante de mi no eren reyes ..... eran cobardes yo jamas me incrinare frente a un demonio como tu, pefiero morir .
    Mis antescesores , los que estubien ante de mi no eren reyes ..... eran cobardes yo jamas me incrinare frente a un demonio como tu, pefiero morir .
    0 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    FICHA DE PERSONAJE: SEBASTIAN MALPHAS
    "LA SOMBRA CORTÉS"

    ⛨ Nombre Real: Sebastian Malphas Ishtar-Vane.

    ⛨ Rango: Mayordomo Real del Palacio Carmesí y Supervisor de la Servidumbre Etérea.

    ⛨ Atributos Visuales: Viste un frac impecable que oculta tatuajes rúnicos de color naranja incandescente. Posee cabello blanco plateado, cuernos negros pulidos y ojos que cambian de azul gélido a un rojo carmesí cuando detecta una falta de etiqueta o una amenaza.

    ⛨ Habilidad Primaria: Omnipresencia de Sombra. Puede fundirse con cualquier superficie oscura del palacio, permitiéndole aparecer instantáneamente detrás del Emperador para ofrecerle una copa o para degollar a un infiltrado.

    EL ASCENSO DEL MAYORDOMO INFERNAL

    1. La Selección de la Sangre
    Sebastián no fue elegido por su linaje, sino por su eficiencia absoluta. Durante las purgas de los reinos periféricos, Metphies buscaba a alguien capaz de mantener el orden en el caos. Sebastian demostró su valía al aniquilar a un batallón rebelde completo sin derramar una sola gota de sangre sobre su uniforme blanco, impresionando al Emperador con su control quirúrgico del poder.

    2. El Pacto del Silencio Eterno
    Para ocupar su cargo, se sometió al Ritual de la Lengua de Hierro. Metphies vinculó la sombra de Sebastián al trono, asegurando que el mayordomo sea una extensión de su propia voluntad. Sus tatuajes solares no son solo decorativos; son sellos que contienen la furia de "La Bestia" para que Sebastián pueda interactuar con la nobleza sin desintegrarlos por accidente.

    3. La Noche de las Mil Copas Rotas
    Su posición quedó grabada en la historia durante la Gran Gala de Ishtar. Un grupo de asesinos camuflados como sirvientes intentó atacar durante el brindis principal.

    La Táctica: Sebastián, moviéndose a una velocidad que desafiaba la física, interceptó cada proyectil y veneno antes de que los invitados lo notaran, continuando su servicio como si nada hubiera pasado.

    El Reconocimiento: Al terminar la noche, con los traidores eliminados discretamente, Metphies le otorgó las llaves de las dimensiones del palacio. "Tu servicio es la armonía en mi imperio de guerra", declaró el soberano.

    4. El Guante de Terciopelo y Hierro
    Como Mayordomo, Sebastián es el filtro final del Emperador. Él coordina las agendas de la Sub-Comandante Eris y el Guardián Kaelum, asegurando que el engranaje del Imperio Carmesí nunca chirríe. Su cortesía es legendaria, pero su crueldad es el cimiento sobre el que descansa la paz del palacio.

    ESTADO ACTUAL
    Sebastián reside en una dimensión de bolsillo conectada a la sombra del Emperador. Siempre está a un paso de distancia, con una bandeja de plata en una mano y una daga rúnica oculta en la otra. Se dice que es el único ser que conoce los verdaderos pensamientos de Metphies, lo que lo convierte en el ser más peligroso y respetado de la corte.
    🌒 FICHA DE PERSONAJE: SEBASTIAN MALPHAS "LA SOMBRA CORTÉS" ⛨ Nombre Real: Sebastian Malphas Ishtar-Vane. ⛨ Rango: Mayordomo Real del Palacio Carmesí y Supervisor de la Servidumbre Etérea. ⛨ Atributos Visuales: Viste un frac impecable que oculta tatuajes rúnicos de color naranja incandescente. Posee cabello blanco plateado, cuernos negros pulidos y ojos que cambian de azul gélido a un rojo carmesí cuando detecta una falta de etiqueta o una amenaza. ⛨ Habilidad Primaria: Omnipresencia de Sombra. Puede fundirse con cualquier superficie oscura del palacio, permitiéndole aparecer instantáneamente detrás del Emperador para ofrecerle una copa o para degollar a un infiltrado. 🏛️ EL ASCENSO DEL MAYORDOMO INFERNAL 1. La Selección de la Sangre Sebastián no fue elegido por su linaje, sino por su eficiencia absoluta. Durante las purgas de los reinos periféricos, Metphies buscaba a alguien capaz de mantener el orden en el caos. Sebastian demostró su valía al aniquilar a un batallón rebelde completo sin derramar una sola gota de sangre sobre su uniforme blanco, impresionando al Emperador con su control quirúrgico del poder. 2. El Pacto del Silencio Eterno Para ocupar su cargo, se sometió al Ritual de la Lengua de Hierro. Metphies vinculó la sombra de Sebastián al trono, asegurando que el mayordomo sea una extensión de su propia voluntad. Sus tatuajes solares no son solo decorativos; son sellos que contienen la furia de "La Bestia" para que Sebastián pueda interactuar con la nobleza sin desintegrarlos por accidente. 3. La Noche de las Mil Copas Rotas Su posición quedó grabada en la historia durante la Gran Gala de Ishtar. Un grupo de asesinos camuflados como sirvientes intentó atacar durante el brindis principal. La Táctica: Sebastián, moviéndose a una velocidad que desafiaba la física, interceptó cada proyectil y veneno antes de que los invitados lo notaran, continuando su servicio como si nada hubiera pasado. El Reconocimiento: Al terminar la noche, con los traidores eliminados discretamente, Metphies le otorgó las llaves de las dimensiones del palacio. "Tu servicio es la armonía en mi imperio de guerra", declaró el soberano. 4. El Guante de Terciopelo y Hierro Como Mayordomo, Sebastián es el filtro final del Emperador. Él coordina las agendas de la Sub-Comandante Eris y el Guardián Kaelum, asegurando que el engranaje del Imperio Carmesí nunca chirríe. Su cortesía es legendaria, pero su crueldad es el cimiento sobre el que descansa la paz del palacio. 🪐 ESTADO ACTUAL Sebastián reside en una dimensión de bolsillo conectada a la sombra del Emperador. Siempre está a un paso de distancia, con una bandeja de plata en una mano y una daga rúnica oculta en la otra. Se dice que es el único ser que conoce los verdaderos pensamientos de Metphies, lo que lo convierte en el ser más peligroso y respetado de la corte.
    Me encocora
    1
    0 comentarios 0 compartidos
  • ¿Quien fue el gracioso que escondió mi ropa?

    -por supuesto que también arrastró a Vox Shaitan a pasar la misma vergüenza. No lo intenta con su esposo porque en un chasquido de dedos puede cambiar su ropa -
    ¿Quien fue el gracioso que escondió mi ropa? -por supuesto que también arrastró a [tidal_peach_crow_394] a pasar la misma vergüenza. No lo intenta con su esposo porque en un chasquido de dedos puede cambiar su ropa -
    Me encocora
    Me enjaja
    2
    3 turnos 0 maullidos
  • Echo muchas , cosas pero juro por asgard que esta vez yo soy inosente aparte esa no es mi estilo de bromas ~
    Echo muchas , cosas pero juro por asgard que esta vez yo soy inosente aparte esa no es mi estilo de bromas ~
    0 turnos 0 maullidos
  • -se sienta al frente de la pantalla esperando a que el que está al otro lado le regale galletas con forma de huesito y un par de mimos -
    -se sienta al frente de la pantalla esperando a que el que está al otro lado le regale galletas con forma de huesito y un par de mimos -
    Me encocora
    Me endiabla
    3
    3 turnos 0 maullidos
  • Cuando Eus nos regaña a mi hermano (𝐖𝐢𝐬𝐞 ) y a mi...
    Te dije que esa mision era peligrosa para Eus....
    Cuando Eus nos regaña a mi hermano ([wise007] ) y a mi... Te dije que esa mision era peligrosa para Eus....
    Me gusta
    1
    1 turno 0 maullidos
  • —Se presiona el puente de la nariz con dos dedos después de consultar el mapa. Deja escapar un resoplido y dobla el mapa como puede. Porque si hay algo que todo el mundo sabe es que es imposible volver a doblar ordenadamente uno de esos puñeteros mapas de carreteras. Tras eso, se pone el casco y arranca la moto de un solo intento dejando atrás kilómetros de carretera pero no a un enemigo implacable—
    —Se presiona el puente de la nariz con dos dedos después de consultar el mapa. Deja escapar un resoplido y dobla el mapa como puede. Porque si hay algo que todo el mundo sabe es que es imposible volver a doblar ordenadamente uno de esos puñeteros mapas de carreteras. Tras eso, se pone el casco y arranca la moto de un solo intento dejando atrás kilómetros de carretera pero no a un enemigo implacable—
    Me gusta
    Me enjaja
    Me shockea
    3
    0 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados