No había visto a Lucifer en toda la mañana.... Una mañana particularmente melosa que le revolvía el estómago expresado en sus muecas de disgusto. Pues a donde fuera que mirara sólo podía ver el cursi romance aflorar por una fecha tan ridícula como aquella.
El hotel decorado de una forma tan patética, claro; decisiones de la princesa. Y parejas dispersas por probablemente toda la ciudad pentagrama.
Viendo lo visto con el soberano, habría creído participaría de tan particular celebración o habría colaborado con decoración, aún así no lo había visto. En realidad desde hacía unos días que no lo había hecho.
Con su sombra compartió una mirada que coincidía en silenciosas palabras no pronunciadas antes de que ambos desaparecieran en la oscuridad de las sombras, desplazándose cual serpiente por ellas con un destino claro en mente ; la habitación de Lucifer. Pues si algo se había percatado del pequeño rey era su tendencia a encerrarse cuando no estaba bien y, en efecto, había tenido razón. Pues tras escabullirse bajo la puerta y emerger del otro lado, la tensión de sus orejas revelaron su sorpresa al ver tan caótica habitación inundada de patitos.
De nuevo una mirada compartida con su sombra y es que él no haría el ridículo de intentar pasar por la montaña de patos con riesgo de que se le fueran encima, así que hizo lo más razonable; volverse a mover entre las sombras hasta llegar al lado de la cama del rey donde este dormía de momento. ¿Su aspecto? No el mejor claramente.
Su sombra lo miró a él y enseguida supo qué quería desviando su mirada para no tener que verla en lo que retraía de forma leve sus orejas. Pero la sombra era insistente y frunciendo el ceño, bajando sus orejas, le dió un pequeño golpe regañón con el dorso de su mano antes de cruzarse de brazos. A él se le escapó un gruñido por ello, viéndole con recelo.
— Es patético y ridículo —
Le dijo por lo bajo para no despertar al soberano pero su sombra respondió señalando al ángel aún dormido pero que incluso así se notaba su claro decaimiento.
Él volvió a gruñir, esta vez bajando por completo sus orejas.
— Bien.... —
Se resignó causando en su silueta oscura una amplia sonrisa satisfecha antes de desaparecer aunque él no hizo lo mismo. Tan solo usando su magia para desaparecer el exceso de patitos de hule. ¿Los helados, bocadillos y vino? Afuera también y todo para hacer espacio a lo más ridículo que se le pudo ocurrir.
Y es que con su magia se había asegurado que pétalos de rosa rodearan a su majestad al decorar su cama, apenas dispersos por el suelo también.
Algunas velas rojas encendidas dispersas por la habitación junto con globos que adornaban el suelo, algunos patitos que había permitido se quedaran también los había vestido con corazones o pequeñas decoraciones ñoñas... ¿Le estaba haciendo sentir como un ridículo aquello? Por supuesto. Incluso al punto de ocasionar un rubor sobre sus mejillas que pronto disipó para que nadie lo viera.
Su sombra volviendo a aparecer junto con una pequeña cesta cargada de golosinas y chocolates, más alegre de lo que a él le hubiera gustado arrancándole otro gruñido.
— Eres irritante —
Fue todo lo que le dijo sin tomar la canasta con sus propias manos sino dejando que el otro la cargara
Sólo cuando todo estuvo listo se acercó a
King of Hell, tomando un mechoncito de su rubia cabellera para jalar suavemente en una forma de molestarle pues con algo debía de compensar tanta cursilería.
— ¿Acaso piensa dormir todo el día majestad? Ya pasa del mediodía, no sabía que quería imitar a la bella durmiente —
Volvió a molestarle y, aún siendo chinchado él por su propia sombra, aguardó a que el otro se despertara y sentara en la cama. Apenas dándole el tiempo a ver las nuevas decoraciones que adornaban la habitación antes de tomar el rostro ajeno con una mano desde el mentón en lo que él se reclinaba para quedar a su altura depositando un beso sobre los labios ajenos. Tan solo un pequeño beso antes de apartarse, en su mano apareciendo una de esas típicas cajas de bombones creadas para San Valentín que le enseñó.
— Creí que esta celebración era de su gusto —
No había visto a Lucifer en toda la mañana.... Una mañana particularmente melosa que le revolvía el estómago expresado en sus muecas de disgusto. Pues a donde fuera que mirara sólo podía ver el cursi romance aflorar por una fecha tan ridícula como aquella.
El hotel decorado de una forma tan patética, claro; decisiones de la princesa. Y parejas dispersas por probablemente toda la ciudad pentagrama.
Viendo lo visto con el soberano, habría creído participaría de tan particular celebración o habría colaborado con decoración, aún así no lo había visto. En realidad desde hacía unos días que no lo había hecho.
Con su sombra compartió una mirada que coincidía en silenciosas palabras no pronunciadas antes de que ambos desaparecieran en la oscuridad de las sombras, desplazándose cual serpiente por ellas con un destino claro en mente ; la habitación de Lucifer. Pues si algo se había percatado del pequeño rey era su tendencia a encerrarse cuando no estaba bien y, en efecto, había tenido razón. Pues tras escabullirse bajo la puerta y emerger del otro lado, la tensión de sus orejas revelaron su sorpresa al ver tan caótica habitación inundada de patitos.
De nuevo una mirada compartida con su sombra y es que él no haría el ridículo de intentar pasar por la montaña de patos con riesgo de que se le fueran encima, así que hizo lo más razonable; volverse a mover entre las sombras hasta llegar al lado de la cama del rey donde este dormía de momento. ¿Su aspecto? No el mejor claramente.
Su sombra lo miró a él y enseguida supo qué quería desviando su mirada para no tener que verla en lo que retraía de forma leve sus orejas. Pero la sombra era insistente y frunciendo el ceño, bajando sus orejas, le dió un pequeño golpe regañón con el dorso de su mano antes de cruzarse de brazos. A él se le escapó un gruñido por ello, viéndole con recelo.
— Es patético y ridículo —
Le dijo por lo bajo para no despertar al soberano pero su sombra respondió señalando al ángel aún dormido pero que incluso así se notaba su claro decaimiento.
Él volvió a gruñir, esta vez bajando por completo sus orejas.
— Bien.... —
Se resignó causando en su silueta oscura una amplia sonrisa satisfecha antes de desaparecer aunque él no hizo lo mismo. Tan solo usando su magia para desaparecer el exceso de patitos de hule. ¿Los helados, bocadillos y vino? Afuera también y todo para hacer espacio a lo más ridículo que se le pudo ocurrir.
Y es que con su magia se había asegurado que pétalos de rosa rodearan a su majestad al decorar su cama, apenas dispersos por el suelo también.
Algunas velas rojas encendidas dispersas por la habitación junto con globos que adornaban el suelo, algunos patitos que había permitido se quedaran también los había vestido con corazones o pequeñas decoraciones ñoñas... ¿Le estaba haciendo sentir como un ridículo aquello? Por supuesto. Incluso al punto de ocasionar un rubor sobre sus mejillas que pronto disipó para que nadie lo viera.
Su sombra volviendo a aparecer junto con una pequeña cesta cargada de golosinas y chocolates, más alegre de lo que a él le hubiera gustado arrancándole otro gruñido.
— Eres irritante —
Fue todo lo que le dijo sin tomar la canasta con sus propias manos sino dejando que el otro la cargara
Sólo cuando todo estuvo listo se acercó a [morningstar666], tomando un mechoncito de su rubia cabellera para jalar suavemente en una forma de molestarle pues con algo debía de compensar tanta cursilería.
— ¿Acaso piensa dormir todo el día majestad? Ya pasa del mediodía, no sabía que quería imitar a la bella durmiente —
Volvió a molestarle y, aún siendo chinchado él por su propia sombra, aguardó a que el otro se despertara y sentara en la cama. Apenas dándole el tiempo a ver las nuevas decoraciones que adornaban la habitación antes de tomar el rostro ajeno con una mano desde el mentón en lo que él se reclinaba para quedar a su altura depositando un beso sobre los labios ajenos. Tan solo un pequeño beso antes de apartarse, en su mano apareciendo una de esas típicas cajas de bombones creadas para San Valentín que le enseñó.
— Creí que esta celebración era de su gusto —