• Niña perdida.
    Fandom Oc
    Categoría Drama
    Inglaterra, 1990.

    Las olas rompían contra el barco, la fuerte tormenta se había abalanzado contra los marineros que luchaban por mantenerse de pie, yendo de un lado a otro, cada uno accionando en su posición natural: velas, mástil, cubierta.
    Allí se encontraba Rick, fumando un habano mientras miraba al horizonte, buscando alguna señal de vida a lo lejos. Pero cerca estaban de la soledad y oscuridad el océano. Los relámpagos y la lluvia hacían imposible pensar en alguna salida de esa situación. Y aunque ninguno de los marineros lo decía, todos eran conscientes del peligro que corrían en ese momento. Muchos incluso comenzaron a pensar en sus familias, en sus hogares: "quizá no le dediqué demasiado tiempo a mis hijos." Pensamientos iban y venían sin esperanzas.

    Rick, en cuanto vio tierra avisó a sus compañeros. Muchos en su interior celebraban, menos Barnes, que estaba desalentado por la pobreza de su pesca. Apenas le alcanzaría para pagar sus deudas e impuestos, dejándolo sin recursos suficientes para sobre existir un poco más.
    Suspiró y bajó al almacén del barco, allí donde se encuentran los barriles llenos. Fumó en silencio mientras tomaba asiento y pensaba en cómo haría para obtener más dinero. Algo dentro suyo se apretaba, una ansiedad, una preocupación. Sabía que debía pescar solo si quería ganar más dinero y eso solo le molestaba. Pocas veces pescaba solo a causa del peligro y la poca efectividad que eso tiene.

    Y en aquella noche de tormenta, mientras fumaba un habano en la oscuridad del barco, escuchó un grito... Miró a su alrededor algo curioso, caminando entre los barriles hasta el origen de aquel sonido. Sus pisadas se agudizaban mientras más se adentraba al interior de la oscuridad y allí finalmente la encontró... Una pequeña de cabello rojizo, con pecas por sus mejillas y una mirada color diamante. Expresaba terror, abrazándose a sus pequeñas piernas en busca de consuelo.
    Rick dudó un segundo, pero terminó quitándose su abrigo para taparla. La pequeña joven levantó la mirada y aceptó el abrigo, cubriéndose con la gran melena de león que Rick siempre cargaba. En ese momento Barnes encontró el empujón que tanto necesitaba, el motivo para esforzarse aún más.

    Aunque Rick aún no lo sabía, aquella pequeña era la hija de una joven divorciada, abandonada en cuanto la tuvo. Aquella mujer se encontraba buscando a su pequeña Elizabeth durante días.
    Elizabeth se perdió al entrar al barco, se escondió por miedo y durante el tiempo de pesca se mantuvo en silencio, esperando que de alguna manera algo la salve. Mientras Eli se mantenía en aquel barco y Rick la cuidaba, la madre desesperada buscaba por todo el pueblo a su hija, desanimada, abrumada, decaída.

    Será así que quizá la vida de los tres cambie por completo.
    Inglaterra, 1990. Las olas rompían contra el barco, la fuerte tormenta se había abalanzado contra los marineros que luchaban por mantenerse de pie, yendo de un lado a otro, cada uno accionando en su posición natural: velas, mástil, cubierta. Allí se encontraba Rick, fumando un habano mientras miraba al horizonte, buscando alguna señal de vida a lo lejos. Pero cerca estaban de la soledad y oscuridad el océano. Los relámpagos y la lluvia hacían imposible pensar en alguna salida de esa situación. Y aunque ninguno de los marineros lo decía, todos eran conscientes del peligro que corrían en ese momento. Muchos incluso comenzaron a pensar en sus familias, en sus hogares: "quizá no le dediqué demasiado tiempo a mis hijos." Pensamientos iban y venían sin esperanzas. Rick, en cuanto vio tierra avisó a sus compañeros. Muchos en su interior celebraban, menos Barnes, que estaba desalentado por la pobreza de su pesca. Apenas le alcanzaría para pagar sus deudas e impuestos, dejándolo sin recursos suficientes para sobre existir un poco más. Suspiró y bajó al almacén del barco, allí donde se encuentran los barriles llenos. Fumó en silencio mientras tomaba asiento y pensaba en cómo haría para obtener más dinero. Algo dentro suyo se apretaba, una ansiedad, una preocupación. Sabía que debía pescar solo si quería ganar más dinero y eso solo le molestaba. Pocas veces pescaba solo a causa del peligro y la poca efectividad que eso tiene. Y en aquella noche de tormenta, mientras fumaba un habano en la oscuridad del barco, escuchó un grito... Miró a su alrededor algo curioso, caminando entre los barriles hasta el origen de aquel sonido. Sus pisadas se agudizaban mientras más se adentraba al interior de la oscuridad y allí finalmente la encontró... Una pequeña de cabello rojizo, con pecas por sus mejillas y una mirada color diamante. Expresaba terror, abrazándose a sus pequeñas piernas en busca de consuelo. Rick dudó un segundo, pero terminó quitándose su abrigo para taparla. La pequeña joven levantó la mirada y aceptó el abrigo, cubriéndose con la gran melena de león que Rick siempre cargaba. En ese momento Barnes encontró el empujón que tanto necesitaba, el motivo para esforzarse aún más. Aunque Rick aún no lo sabía, aquella pequeña era la hija de una joven divorciada, abandonada en cuanto la tuvo. Aquella mujer se encontraba buscando a su pequeña Elizabeth durante días. Elizabeth se perdió al entrar al barco, se escondió por miedo y durante el tiempo de pesca se mantuvo en silencio, esperando que de alguna manera algo la salve. Mientras Eli se mantenía en aquel barco y Rick la cuidaba, la madre desesperada buscaba por todo el pueblo a su hija, desanimada, abrumada, decaída. Será así que quizá la vida de los tres cambie por completo.
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  • : «Pareces triste, ¿Sigues triste por Emma?»

    : «Era maravillosa, sabia como hacer un cafe espectacular»

    : «Siempre usaba la toalla que no era de ella...pero extrañare a la perra, era muy linda»

    : « Se que esgas triste, pero la vida sigue, debes continuar tu vida viejo»

    : «Es lo que ella hubiera querido»

    : «Deja de chillar como una nena durante la noche y salte a buscar a la primera que te encuentres»

    : «Viejo, eso es extremadamente ofensivo»
    —🐔: «Pareces triste, ¿Sigues triste por Emma?» —🐴: «Era maravillosa, sabia como hacer un cafe espectacular» —🦉: «Siempre usaba la toalla que no era de ella...pero extrañare a la perra, era muy linda» —🐔: « Se que esgas triste, pero la vida sigue, debes continuar tu vida viejo» —🐴: «Es lo que ella hubiera querido» —🦉: «Deja de chillar como una nena durante la noche y salte a buscar a la primera que te encuentres» —🐴: «Viejo, eso es extremadamente ofensivo»
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  • Llevaba días investigando a un extraño culto, un culto de desquiciados que no lograba comprender, secuestraban a sus víctimas, generalmente eran mujeres y niños. Abrían sus cuerpos, sacaban sus tripas y decoraban las paredes de sus templos con carne y sangre, a veces simplemente los trituraban. Sin duda un escenario escalofriante para la mayoría, para él solo era grotesco.

    Había encontrado muchas de sus guaridas, todas siempre convertidas en un verdadero mar de sangre y vísceras. Esos tipos no le temían, pero tampoco le atacaban, hablaba con ellos, compartían palabras en cada dialogo.

    El solo hecho de interactuar con ese tipo de gente resultaría como algo inmortal, incorrecto. Pero a estas alturas... ¿Qué significado tiene la moralidad? ¿Qué importancia tiene? Si antes de ser lo que es poco le importaba, ahora ya no tenía ningún tipo de relevancia. De todas maneras, el solo atestiguaba las consecuencias de esos enfermizos rituales, más nunca participo en ello. No sentía ira, no sentía nada, ni siquiera morbo, era como ver insectos matándose entre sí.

    Pero el hecho de no dejar de investigar significaba que veía algo en todo eso, algo que podría de alguna forma tener un significado, alguna razón en especial.

    ── “Amor es violencia. Odio es paz”. ──Citó una de las tantas frases que esos cultistas repetían en sus rituales y procedimientos. ¿Tenía sentido? Para ellos sí, era todo. Para él….

    ──Putos enfermos. ──Dijo alzando la vista hacia el cielo. En medio de una caminata los había recordado, encontró irónico referirse con ese tipo de palabrotas hacia un cierto grupo de individuos, hacía tiempo que no lo hacía. Casi como si una parte del “lado humano” en su ser, se expresara.
    Llevaba días investigando a un extraño culto, un culto de desquiciados que no lograba comprender, secuestraban a sus víctimas, generalmente eran mujeres y niños. Abrían sus cuerpos, sacaban sus tripas y decoraban las paredes de sus templos con carne y sangre, a veces simplemente los trituraban. Sin duda un escenario escalofriante para la mayoría, para él solo era grotesco. Había encontrado muchas de sus guaridas, todas siempre convertidas en un verdadero mar de sangre y vísceras. Esos tipos no le temían, pero tampoco le atacaban, hablaba con ellos, compartían palabras en cada dialogo. El solo hecho de interactuar con ese tipo de gente resultaría como algo inmortal, incorrecto. Pero a estas alturas... ¿Qué significado tiene la moralidad? ¿Qué importancia tiene? Si antes de ser lo que es poco le importaba, ahora ya no tenía ningún tipo de relevancia. De todas maneras, el solo atestiguaba las consecuencias de esos enfermizos rituales, más nunca participo en ello. No sentía ira, no sentía nada, ni siquiera morbo, era como ver insectos matándose entre sí. Pero el hecho de no dejar de investigar significaba que veía algo en todo eso, algo que podría de alguna forma tener un significado, alguna razón en especial. ── “Amor es violencia. Odio es paz”. ──Citó una de las tantas frases que esos cultistas repetían en sus rituales y procedimientos. ¿Tenía sentido? Para ellos sí, era todo. Para él…. ──Putos enfermos. ──Dijo alzando la vista hacia el cielo. En medio de una caminata los había recordado, encontró irónico referirse con ese tipo de palabrotas hacia un cierto grupo de individuos, hacía tiempo que no lo hacía. Casi como si una parte del “lado humano” en su ser, se expresara.
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  • *El trabajo en el hotel era frenético, y mientras me apresuraba a asegurar que todo estuviera impecable, agradecía la ayuda de la joven (o quien parecía ser una niña, dada su estatura). Ella contribuía a la estabilidad y limpieza del lugar. Sin embargo, unos demonios se quedaron observándome fijamente mientras yo limpiaba.*

    Mi paciencia se agotó:
    —¿Qué están mirando? ¡Pónganse a limpiar si no están haciendo nada útil, o quitense que están estorbando!—
    *El trabajo en el hotel era frenético, y mientras me apresuraba a asegurar que todo estuviera impecable, agradecía la ayuda de la joven (o quien parecía ser una niña, dada su estatura). Ella contribuía a la estabilidad y limpieza del lugar. Sin embargo, unos demonios se quedaron observándome fijamente mientras yo limpiaba.* Mi paciencia se agotó: —¿Qué están mirando? ¡Pónganse a limpiar si no están haciendo nada útil, o quitense que están estorbando!—
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  • Cómo desearía que estás alas me llevarán a las estrellas, estar junto a los míos, pero tengo estás cadenas que no me permiten volar y me mantienen anclada a esta tierra que no me pertenece
    Cómo desearía que estás alas me llevarán a las estrellas, estar junto a los míos, pero tengo estás cadenas que no me permiten volar y me mantienen anclada a esta tierra que no me pertenece
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  • 𝙏𝙃𝙀 𝙆𝙄𝙉𝙂 𝙊𝙁 𝙏𝙍𝘼𝙎𝙃
    Fandom The walking dead
    Categoría Acción
    Se suponía que las carreras en un mundo apocalíptico no debían existir. No solo eran peligrosas por la evidente ausencia de hospitales en funcionamiento, también representaban un enorme riesgo para los pilotos, sus acompañantes y para quienes acudian a ver el espectáculo desde las gradas.

    Gavin, el líder de la comunidad llamada los carroñeros, era el creador y responsable de ese evento. Dos veces a la semana y sin importar las condiciones climáticas, él y su gente se trasladaban desde el basurero hasta "El coliseo" el lugar que habían adaptado para usarlo como circuito de carreras y que en el pasado fue un estadio de fútbol americano. Localizado a las afueras de Virginia, lo bastante lejos para evitar que los muertos asomaran sus putrefactas cabezas a lo que consideraba su hogar.

    El coliseo era un enorme llamador de caminantes. El rugir de al menos ocho motores los atraía como abejas a la miel, pero nada de eso le importaba. El lugar era seguro, dentro de lo cabía y los premios en base a las apuestas hacia que cualquiera mirase a un costado con tal de disfrutar de un poco de entretenimiento o de llevarse algunos suministros a su comunidad si el coche al que le apostaban salía ganador.

    Todo indicaba que sería un buen día para llevar a cabo el evento. Las nubes grises estaban sobre sus cabezas pero se dejarían espantar por un par de gotas de agua, era de día y todo lo unico que necesitaban era luz natural.

    Al llegar, eliminaron a seis caminantes que habían caído en las trampas de la primera entrada y al mismo tiempo comenzaron a llegar las personas en sus propios vehículos, aparcando en el estacionamiento que por medidas de seguridad, tenía la apariencia de una jaula enorme. Gavin fue el primero en acercarse a saludar, conocía a todos los miembros de las demás comunidades pero cada tanto solía ver alguna que otra cara nueva, como hoy.

    Casper y Fred, miembros de Hilltop caminaban adelante y detrás de ellos estaban Nora, Annie, Leah; miembros de la comunidad de Alexandria, y los últimos eran tres personas que no había visto antes.

    ──No me hago responsable de los problemas que esto les pueda ocasionar con sus respectivos líderes, dicho eso, gracias por venir. Mis hombres se encargaran de llevar lo que hayan traído para el pozo de las apuestas── Hablaba y se desembolvia como alguien que ha memorizado un speech de ventas, decía lo mismo cada la semana pero por alguna razón era agradable de oír.

    Saludo con un apretón de manos a cada uno de los presentes y cuando llego hasta la chica que había llegado con el nuevo grupo, Annie habló.

    ──Hice una amiga nueva, ella no quería venir pero la convencimos. ¿Verdad que si, Issy? ── La chica le dio un codazo amistoso a su amiga para animarla a hablar y Gavin extendío el brazo en su dirección para estrecharle la mano también.

    ──En este nuevo mundo no hay lugar para los aburridos, ni tampoco para los cobardes── Menciono entre risas con total intención de burlarse de aquellos que no veían con buenos ojos ese evento y prosiguió. ──Soy Gavin, líder de los carroñeros y dueño de este enorme circo de hojalata. Bienvenida ¿Issy? ¿Es tu apodo o te llamas así?.

    Isabella
    Se suponía que las carreras en un mundo apocalíptico no debían existir. No solo eran peligrosas por la evidente ausencia de hospitales en funcionamiento, también representaban un enorme riesgo para los pilotos, sus acompañantes y para quienes acudian a ver el espectáculo desde las gradas. Gavin, el líder de la comunidad llamada los carroñeros, era el creador y responsable de ese evento. Dos veces a la semana y sin importar las condiciones climáticas, él y su gente se trasladaban desde el basurero hasta "El coliseo" el lugar que habían adaptado para usarlo como circuito de carreras y que en el pasado fue un estadio de fútbol americano. Localizado a las afueras de Virginia, lo bastante lejos para evitar que los muertos asomaran sus putrefactas cabezas a lo que consideraba su hogar. El coliseo era un enorme llamador de caminantes. El rugir de al menos ocho motores los atraía como abejas a la miel, pero nada de eso le importaba. El lugar era seguro, dentro de lo cabía y los premios en base a las apuestas hacia que cualquiera mirase a un costado con tal de disfrutar de un poco de entretenimiento o de llevarse algunos suministros a su comunidad si el coche al que le apostaban salía ganador. Todo indicaba que sería un buen día para llevar a cabo el evento. Las nubes grises estaban sobre sus cabezas pero se dejarían espantar por un par de gotas de agua, era de día y todo lo unico que necesitaban era luz natural. Al llegar, eliminaron a seis caminantes que habían caído en las trampas de la primera entrada y al mismo tiempo comenzaron a llegar las personas en sus propios vehículos, aparcando en el estacionamiento que por medidas de seguridad, tenía la apariencia de una jaula enorme. Gavin fue el primero en acercarse a saludar, conocía a todos los miembros de las demás comunidades pero cada tanto solía ver alguna que otra cara nueva, como hoy. Casper y Fred, miembros de Hilltop caminaban adelante y detrás de ellos estaban Nora, Annie, Leah; miembros de la comunidad de Alexandria, y los últimos eran tres personas que no había visto antes. ──No me hago responsable de los problemas que esto les pueda ocasionar con sus respectivos líderes, dicho eso, gracias por venir. Mis hombres se encargaran de llevar lo que hayan traído para el pozo de las apuestas── Hablaba y se desembolvia como alguien que ha memorizado un speech de ventas, decía lo mismo cada la semana pero por alguna razón era agradable de oír. Saludo con un apretón de manos a cada uno de los presentes y cuando llego hasta la chica que había llegado con el nuevo grupo, Annie habló. ──Hice una amiga nueva, ella no quería venir pero la convencimos. ¿Verdad que si, Issy? ── La chica le dio un codazo amistoso a su amiga para animarla a hablar y Gavin extendío el brazo en su dirección para estrecharle la mano también. ──En este nuevo mundo no hay lugar para los aburridos, ni tampoco para los cobardes── Menciono entre risas con total intención de burlarse de aquellos que no veían con buenos ojos ese evento y prosiguió. ──Soy Gavin, líder de los carroñeros y dueño de este enorme circo de hojalata. Bienvenida ¿Issy? ¿Es tu apodo o te llamas así?. [isabella_rossi]
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  • Beelzebub :
    Eres muy imtrometida que haces aqui

    -ella solo miro , las creaturas que estaban alli sabia los rumores de el pero no podria evitar estar de curiosa -

    Solo me dio crudiosidad y ademas , pense en visitarte Beel

    -beelzebub solo la vio no entenia por que ella estaba aqui .-
    Beelzebub : Eres muy imtrometida que haces aqui -ella solo miro , las creaturas que estaban alli sabia los rumores de el pero no podria evitar estar de curiosa - Solo me dio crudiosidad y ademas , pense en visitarte Beel -beelzebub solo la vio no entenia por que ella estaba aqui .-
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  • 𝐍𝐎𝐓 𝐀 𝐆𝐎𝐎𝐃 𝐌𝐀𝐍, 𝐁𝐔𝐓 𝐀 𝐏𝐄𝐑𝐅𝐄𝐂𝐓 𝐒𝐎𝐋𝐃𝐈𝐄𝐑.
    Fandom The Boys
    Categoría Acción
    Había pasado un mes desde que vought consiguio interceptar a Soldier boy en New York. El gobierno ruso los había alerta do sobre la fuga del super justo a tiempo y antes de que Butcher junto a su grupo llegaran a él, la empresa lo convencio de volver a trabajar con ellos.

    No fue una tarea sencilla. El primer héroe guardaba demasiado rencor contra vought y también hacia los miembros de Payback, su antiguo equipo. Stan Edgar fue quien consiguió hacerle cambiar de parecer, alegando de que todo lo sucedido no era más que un enorme mal entendido y que se encargaría personalmente de enmendar esos errores.

    Mientras se ocupaban de eso, lo reincorporaron en la base de datos y les dieron la orden a las grandes mentes del marketing en la empresa para que preparan alguna historia que pudiera justificar su regreso y que su vez, sonara creíble.

    Luego enviaron a Homelander a participar en nombre de vought en una campaña de concientización por los derechos humanos en África, prometiendole que sería algo temporal y teniendo la certeza de que no iba a negarse cuando los ojos del mundo esperaban ver a su héroe estrechandoles la mano a cada miembro de la ONU.

    No eran más que excusas, un pretexto para darle a soldier boy el puesto de líder en esa nueva camada de héroes llamada "Los Siete". Así resolvieron el primer problema, el segundo apareció cuando el super reconocio a un miembro de su antiguo equipo sentado en la mesa, como si no le debiera nada a nadie. Pero la situación no escalo a mayores, estaba conforme con la compensación que le estaban dando y
    optó por dejar el pasado en el pasado, a condición de convivir lo estrictamente necesario.

    Tras la muerte de Madelyn Stillwell , Ashley asumió el cargo de vicepresidenta sénior de Hero Management y aunque no tenía autoridad sobre Los Siete, como si lo tenía predecesora. Se encargo de cubrir las necesidades del super recién llegado, incluyendo el cumplir sus caprichos y ya había demostrado ser alguien sumamente demandante y ella no podía encargarse de él y del resto de los supers a la vez.

    Se encamino al primer piso de la torre, lugar destinado al personal administrativo y se dirigío a la primera empleada que encontro en su camino, tomándose la molestia de leer el nombre en su gafete antes de hablarle.

    ──Anne Baxter, necesito que me acompañes un momento. No te preocupes por mover tus cosas, alguien lo hará por ti ── Entrelazo su brazo al de ella y la arrastro hacia al ascensor más cercano. Una vez dentro presiono el número del último del piso de la torre.

    Mientras subían, Ashley la puso al tanto de la situación aunque tampoco era un secreto para el resto de los empleados. En las últimas semanas solo se había hablado de eso, del super que el mundo creía muerto y especulaban sobre cuando anunciarian su regreso.

    ──Lo que necesitamos es que se adapte a los nuevos tiempos, al siglo XXI. Que deje de ver la tecnológia como algo negativo y que eventualmente pueda hacer uso de una computadora o de un teléfono celular... ── Los números en la pantalla sobre las puertas del ascensor pasaban lento, apenas iban por el piso 10 y el penthouse de los supers quedaba en el piso 99. ──No voy a mentirte, su vanidad no conoce límites y ahora que esta de regreso, con un nuevo equipo, con Homelander lejos; lo cual nos alegra mucho a todos... Bueno, digamos que su ego esta por las nubes.

    𝐀𝐧𝐧𝐞 𝐁𝐚𝐱𝐭𝐞𝐫
    Había pasado un mes desde que vought consiguio interceptar a Soldier boy en New York. El gobierno ruso los había alerta do sobre la fuga del super justo a tiempo y antes de que Butcher junto a su grupo llegaran a él, la empresa lo convencio de volver a trabajar con ellos. No fue una tarea sencilla. El primer héroe guardaba demasiado rencor contra vought y también hacia los miembros de Payback, su antiguo equipo. Stan Edgar fue quien consiguió hacerle cambiar de parecer, alegando de que todo lo sucedido no era más que un enorme mal entendido y que se encargaría personalmente de enmendar esos errores. Mientras se ocupaban de eso, lo reincorporaron en la base de datos y les dieron la orden a las grandes mentes del marketing en la empresa para que preparan alguna historia que pudiera justificar su regreso y que su vez, sonara creíble. Luego enviaron a Homelander a participar en nombre de vought en una campaña de concientización por los derechos humanos en África, prometiendole que sería algo temporal y teniendo la certeza de que no iba a negarse cuando los ojos del mundo esperaban ver a su héroe estrechandoles la mano a cada miembro de la ONU. No eran más que excusas, un pretexto para darle a soldier boy el puesto de líder en esa nueva camada de héroes llamada "Los Siete". Así resolvieron el primer problema, el segundo apareció cuando el super reconocio a un miembro de su antiguo equipo sentado en la mesa, como si no le debiera nada a nadie. Pero la situación no escalo a mayores, estaba conforme con la compensación que le estaban dando y optó por dejar el pasado en el pasado, a condición de convivir lo estrictamente necesario. Tras la muerte de Madelyn Stillwell , Ashley asumió el cargo de vicepresidenta sénior de Hero Management y aunque no tenía autoridad sobre Los Siete, como si lo tenía predecesora. Se encargo de cubrir las necesidades del super recién llegado, incluyendo el cumplir sus caprichos y ya había demostrado ser alguien sumamente demandante y ella no podía encargarse de él y del resto de los supers a la vez. Se encamino al primer piso de la torre, lugar destinado al personal administrativo y se dirigío a la primera empleada que encontro en su camino, tomándose la molestia de leer el nombre en su gafete antes de hablarle. ──Anne Baxter, necesito que me acompañes un momento. No te preocupes por mover tus cosas, alguien lo hará por ti ── Entrelazo su brazo al de ella y la arrastro hacia al ascensor más cercano. Una vez dentro presiono el número del último del piso de la torre. Mientras subían, Ashley la puso al tanto de la situación aunque tampoco era un secreto para el resto de los empleados. En las últimas semanas solo se había hablado de eso, del super que el mundo creía muerto y especulaban sobre cuando anunciarian su regreso. ──Lo que necesitamos es que se adapte a los nuevos tiempos, al siglo XXI. Que deje de ver la tecnológia como algo negativo y que eventualmente pueda hacer uso de una computadora o de un teléfono celular... ── Los números en la pantalla sobre las puertas del ascensor pasaban lento, apenas iban por el piso 10 y el penthouse de los supers quedaba en el piso 99. ──No voy a mentirte, su vanidad no conoce límites y ahora que esta de regreso, con un nuevo equipo, con Homelander lejos; lo cual nos alegra mucho a todos... Bueno, digamos que su ego esta por las nubes. [ASISTENTEDECONF1ANZA]
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  • 𝓨𝒐𝒖𝒓 𝒎𝒐𝒔𝒕 𝒉𝒖𝒎𝒃𝒍𝒆 𝒂𝒏𝒅 𝒐𝒃𝒆𝒅𝒊𝒆𝒏𝒕 𝒔𝒆𝒓𝒗𝒂𝒏𝒕, 𝓞.𝓖
    Fandom The phantom of the opera
    Categoría Slice of Life
    Las catacumbas subterráneas de la ópera escondían su morada, el único lugar al que podía llamar un hogar. Lo había construido con sus propias manos, era suyo y estaba meticulosamente protegido por un lago artificial que solo se podía cruzar con una góndola. Conocía cada rincón de la ópera como la palma de su mano, no obstante no podía decir lo mismo de las calles de París.

    El persa, su buen, y único amigo en la ópera le había sugerido visitar un viejo teatro al final de calle. Le había dicho que allí encontraría a un sobrino suyo, un vionilista que necesitaba algunas clases extras y que el fantasma era un excelente candidato para convertirse en su maestro.

    Erik dudó un poco, pero al cabo de un momento acepto. Después de todo, era lo menos que podía hacer por él, le debía la vida, literalmente y si ayudar a su sobrino a mejorar con su instrumento lo haría feliz; no había nada más que decir.

    Se escabullo a media noche, cuando todo el personal de la opera dormía. Se cubrio con una capa y oculto su rostro debajo de un sombrero de ala ancha. No tuvo complicaciones para encontrar el teatro, era el único en esa calle y el menos agraciado.

    La puerta estaba abierta, pero no había nadie para recibirlo. Decidió encontrar al muchacho por su cuenta y avanzo por el lugar hasta llegar a los camerinos detrás del escenario. Se quito el sombrero y siguió un ruido que se asemejanba al de las ratas masticando cables, pero a medida que se acercaba encontraba familiaridad en ese sonido, rítmico y mecánico; el de una máquina de coser en funcionamiento.

    ──¿Darío? ── Lo llamó antes de asomar la cabeza en el umbral del único camerino que tenía la puerta abierta. Primer error... En lugar de ver al joven de tez morena, se encontro con una mujer que dejó de lados sus labores y alzó la cabeza para verlo.

    Los segundos que hicieron contacto visual le parecieron eternos y pensó en darse la vuelta, salir de allí lo más rápido posible pero si la mujer se asustaba y gritaba, llamaría la atención de algún otro artista que estuviera en alguna parte del teatro por lo que marcharse, no era una opcion inteligente.

    Se quedo en su sitio, abrazandose a la oscuridad que le proporcionaba el pasillo y levanto sus manos enguantadas a la altura del torso para demostrarle que no era un peligro. Un hombre que usaba la mitad de una máscara de porcelana blanca para cubrirse la mitad del rostro era algo que no se veía todos los días.

    ──Madame, no le haré daño. Estaba buscando a alguien, a un muchacho, no soy un ladrón ni nada parecido.

    Viktoria Harrow
    Las catacumbas subterráneas de la ópera escondían su morada, el único lugar al que podía llamar un hogar. Lo había construido con sus propias manos, era suyo y estaba meticulosamente protegido por un lago artificial que solo se podía cruzar con una góndola. Conocía cada rincón de la ópera como la palma de su mano, no obstante no podía decir lo mismo de las calles de París. El persa, su buen, y único amigo en la ópera le había sugerido visitar un viejo teatro al final de calle. Le había dicho que allí encontraría a un sobrino suyo, un vionilista que necesitaba algunas clases extras y que el fantasma era un excelente candidato para convertirse en su maestro. Erik dudó un poco, pero al cabo de un momento acepto. Después de todo, era lo menos que podía hacer por él, le debía la vida, literalmente y si ayudar a su sobrino a mejorar con su instrumento lo haría feliz; no había nada más que decir. Se escabullo a media noche, cuando todo el personal de la opera dormía. Se cubrio con una capa y oculto su rostro debajo de un sombrero de ala ancha. No tuvo complicaciones para encontrar el teatro, era el único en esa calle y el menos agraciado. La puerta estaba abierta, pero no había nadie para recibirlo. Decidió encontrar al muchacho por su cuenta y avanzo por el lugar hasta llegar a los camerinos detrás del escenario. Se quito el sombrero y siguió un ruido que se asemejanba al de las ratas masticando cables, pero a medida que se acercaba encontraba familiaridad en ese sonido, rítmico y mecánico; el de una máquina de coser en funcionamiento. ──¿Darío? ── Lo llamó antes de asomar la cabeza en el umbral del único camerino que tenía la puerta abierta. Primer error... En lugar de ver al joven de tez morena, se encontro con una mujer que dejó de lados sus labores y alzó la cabeza para verlo. Los segundos que hicieron contacto visual le parecieron eternos y pensó en darse la vuelta, salir de allí lo más rápido posible pero si la mujer se asustaba y gritaba, llamaría la atención de algún otro artista que estuviera en alguna parte del teatro por lo que marcharse, no era una opcion inteligente. Se quedo en su sitio, abrazandose a la oscuridad que le proporcionaba el pasillo y levanto sus manos enguantadas a la altura del torso para demostrarle que no era un peligro. Un hombre que usaba la mitad de una máscara de porcelana blanca para cubrirse la mitad del rostro era algo que no se veía todos los días. ──Madame, no le haré daño. Estaba buscando a alguien, a un muchacho, no soy un ladrón ni nada parecido. [threads.of.fate]
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    — Es extraño cómo ocurren las cosas algunas veces; es necesario solo decirle tres palabras a un curioso para asegurarte de que haga exactamente lo que esperas. Tres sencillas palabras que nunca fallan: No lo hagas..Y paso.Lo hizo. Pero demasiado tarde.
    — Es extraño cómo ocurren las cosas algunas veces; es necesario solo decirle tres palabras a un curioso para asegurarte de que haga exactamente lo que esperas. Tres sencillas palabras que nunca fallan: No lo hagas..Y paso.Lo hizo. Pero demasiado tarde.
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