• <<— Ahora quiero que me digas una cosa… — Mencionó Giovanni, había iniciado un interrogatorio en uno de los almacenes vacíos en ruinas que estaba a punto de colapsar, y el ayuntamiento había clausurado por la peligrosidad de su estructura. —... que me digas, ¿Quién atacó mi villa en Cagliari? — Cuestionó con una frialdad como los hielos perpetuos de Siberia Oriental.

    — Te lo diré una sola vez. Hago mi retiro personal cada año durante 4 semanas a Siberia… y cuando regreso a casa descubro que el personal y mis perros ahora están en el otro mundo… y mi esposa está desaparecida. — Narró haciéndole saber al hombre cautivo que se encontraba ante una cuestión realmente delicada, en especial al tratarse como el encargado de seguridad y acceso a su villa, ahora destruida. — Y sólo tú sobreviviste, mi jefe de seguridad en la casa. ¿Conveniente? Quizás… ¿Coincidencia? Posiblemente.—

    Había ordenado que lo trajeran directamente a San Petersburgo mientras se encontraba de viaje hacia su país natal para reunirse con la Reina, más la noticia viajó rápido a sus oidos y a Dimitri de lo ocurrido en Italia. Pero la historia era la misma, algo así como un monstruo atacó, sólo uno acabó con todos. O esas fueron sus palabras. Giovanni se había mantenido en un dejo de incredulidad y escepticismo, ante la historia tan fantástica que había relatado el guardia. Él siempre fue alguien centrado, objetivo y lógico, una historia de fantasmas y seres inexistentes no le iba a alterar los nervios sin pruebas sólidas.

    Insistió demasiadas veces, bajo tortura, intensa presión, misma que se había aplicado en el ejército e incluso en los servicios secretos, pero nada dio resultado, estaba estancado en la respuesta. Decía la verdad. Incluso se había animado a jugar Ajedrez con él para mantener una charla más “humana” y que a mitad de juego aquel bajara la guardia para soltar la sopa, pero el resultado fue el mismo. Ni siquiera las amenazas de cortarle los párpados, los dedos… o extirpar sus órganos y mandarlos al mercado negro. Nada…

    Repentinamente, el cuerpo del interrogado cayó al suelo. No hubo detonación de ningún arma de fuego, no hubo siquiera unas últimas palabras para su familia. No hubo despedida formal o promesa de manutención a la familia del hombre. La única promesa fue el no tocar a la misma… Fue un cuchillo arrojadizo lo que terminó con la vida de aquel sujeto, una cuchilla que voló desde la mano de Giovanni hasta la frente del mismo, un tiro limpio y sin intentos previamente practicados.

    Se retiró del sitio, aquel interrogatorio sólo generó más preguntas que respuestas. ¿Estaba molesto? Definitivamente ¿Iba a permitir que eso le distrajera? No, los negocios a los negocios, y el corazón al olvido para no flaquear… ya después tendría tiempo para cualquier venganza. Pero por ahora, debía enfocarse en los negocios... >>
    <<— Ahora quiero que me digas una cosa… — Mencionó Giovanni, había iniciado un interrogatorio en uno de los almacenes vacíos en ruinas que estaba a punto de colapsar, y el ayuntamiento había clausurado por la peligrosidad de su estructura. —... que me digas, ¿Quién atacó mi villa en Cagliari? — Cuestionó con una frialdad como los hielos perpetuos de Siberia Oriental. — Te lo diré una sola vez. Hago mi retiro personal cada año durante 4 semanas a Siberia… y cuando regreso a casa descubro que el personal y mis perros ahora están en el otro mundo… y mi esposa está desaparecida. — Narró haciéndole saber al hombre cautivo que se encontraba ante una cuestión realmente delicada, en especial al tratarse como el encargado de seguridad y acceso a su villa, ahora destruida. — Y sólo tú sobreviviste, mi jefe de seguridad en la casa. ¿Conveniente? Quizás… ¿Coincidencia? Posiblemente.— Había ordenado que lo trajeran directamente a San Petersburgo mientras se encontraba de viaje hacia su país natal para reunirse con la Reina, más la noticia viajó rápido a sus oidos y a Dimitri de lo ocurrido en Italia. Pero la historia era la misma, algo así como un monstruo atacó, sólo uno acabó con todos. O esas fueron sus palabras. Giovanni se había mantenido en un dejo de incredulidad y escepticismo, ante la historia tan fantástica que había relatado el guardia. Él siempre fue alguien centrado, objetivo y lógico, una historia de fantasmas y seres inexistentes no le iba a alterar los nervios sin pruebas sólidas. Insistió demasiadas veces, bajo tortura, intensa presión, misma que se había aplicado en el ejército e incluso en los servicios secretos, pero nada dio resultado, estaba estancado en la respuesta. Decía la verdad. Incluso se había animado a jugar Ajedrez con él para mantener una charla más “humana” y que a mitad de juego aquel bajara la guardia para soltar la sopa, pero el resultado fue el mismo. Ni siquiera las amenazas de cortarle los párpados, los dedos… o extirpar sus órganos y mandarlos al mercado negro. Nada… Repentinamente, el cuerpo del interrogado cayó al suelo. No hubo detonación de ningún arma de fuego, no hubo siquiera unas últimas palabras para su familia. No hubo despedida formal o promesa de manutención a la familia del hombre. La única promesa fue el no tocar a la misma… Fue un cuchillo arrojadizo lo que terminó con la vida de aquel sujeto, una cuchilla que voló desde la mano de Giovanni hasta la frente del mismo, un tiro limpio y sin intentos previamente practicados. Se retiró del sitio, aquel interrogatorio sólo generó más preguntas que respuestas. ¿Estaba molesto? Definitivamente ¿Iba a permitir que eso le distrajera? No, los negocios a los negocios, y el corazón al olvido para no flaquear… ya después tendría tiempo para cualquier venganza. Pero por ahora, debía enfocarse en los negocios... >>
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  • La señal comienza a fluctuar rítmicamente; el crujido estático de una interferencia eléctrica se entrelaza con una melodía que emerge desde el fondo, cobrando fuerza conforme la transmisión se estabiliza.

    —Muy buenos días, tardes o noches, mis queridos y atormentados oyentes de este plano infernal. Me pregunto... ¿cómo están lidiando con las tentaciones de este día tan irresistiblemente provocador? Je, je, je... Veo que hoy se han despertado con la audacia a flor de piel y el atrevimiento corriendo por sus venas. Me agrada esa chispa de rebeldía.

    ¿Qué les parece si dejamos que un poco de música guíe sus errantes pasos? Consideren esto como el empujón definitivo para esos deseos que intentan sepultar en lo más profundo, o quizás, el combustible necesario para liberar aquello que ya no pueden contener. Al final del día, uno nunca sabe realmente qué monstruos esconden bajo la piel.
    No los haré esperar más con preámbulos innecesarios; simplemente espero que esta interpretación logre calar en sus almas.—

    Al inicio, mi voz arrastra las palabras con un cansancio pesado, como si llevara siglos cargando el peso de la noche. Sin embargo, en un giro repentino, el tono se eleva con una energía vibrante y peligroso, volviéndose audaz e incitador. Mientras hablo, mis propias sombras se agitan alrededor del estudio, manipulando los instrumentos y orquestando la música.

    https://youtu.be/wwZSjVdSl-w?si=hMjTrUoKB-VJePkI
    La señal comienza a fluctuar rítmicamente; el crujido estático de una interferencia eléctrica se entrelaza con una melodía que emerge desde el fondo, cobrando fuerza conforme la transmisión se estabiliza. 🎙️—Muy buenos días, tardes o noches, mis queridos y atormentados oyentes de este plano infernal. Me pregunto... ¿cómo están lidiando con las tentaciones de este día tan irresistiblemente provocador? Je, je, je... Veo que hoy se han despertado con la audacia a flor de piel y el atrevimiento corriendo por sus venas. Me agrada esa chispa de rebeldía.🎙️ 🎙️¿Qué les parece si dejamos que un poco de música guíe sus errantes pasos? Consideren esto como el empujón definitivo para esos deseos que intentan sepultar en lo más profundo, o quizás, el combustible necesario para liberar aquello que ya no pueden contener. Al final del día, uno nunca sabe realmente qué monstruos esconden bajo la piel.🎙️ No los haré esperar más con preámbulos innecesarios; simplemente espero que esta interpretación logre calar en sus almas.—🎙️ Al inicio, mi voz arrastra las palabras con un cansancio pesado, como si llevara siglos cargando el peso de la noche. Sin embargo, en un giro repentino, el tono se eleva con una energía vibrante y peligroso, volviéndose audaz e incitador. Mientras hablo, mis propias sombras se agitan alrededor del estudio, manipulando los instrumentos y orquestando la música. https://youtu.be/wwZSjVdSl-w?si=hMjTrUoKB-VJePkI
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  • ──── Será mejor que no te esfuerces. ──── su atención se había dirigido a un hombre que yacía en el suelo, arrastrándose como podía con sus propias manos. La androide se dirigió a el con un tono tranquilo, con matices despectivos.

    El pobre sujeto tenía las piernas destrozadas, probablemente aplastadas por algún objeto pesado que se había desplomado desde las alturas. Sin mover un solo músculo más allá de sus ojos, ella lo siguió con la mirada con una expresión completamente impasible, desprovista de cualquier atisbo de compasión. Para ella, no era más que otra criatura obstinada en resistirse a su inevitable destino.

    Mientras se arrastraba, su movimiento era similar al de una sangrienta y lenta sanguijuela, dejando tras de sí un rastro grueso e irregular de sangre. Sus inútiles intentos de aferrarse a la poca vida que le quedaba irónicamente solo aceleraban el proceso.

    ──── Eres un tonto. ──── musito con desdén ──── aunque logres sobrevivir a tus heridas; cosa que es muy improbable, yo misma acabaré contigo.
    ──── Será mejor que no te esfuerces. ──── su atención se había dirigido a un hombre que yacía en el suelo, arrastrándose como podía con sus propias manos. La androide se dirigió a el con un tono tranquilo, con matices despectivos. El pobre sujeto tenía las piernas destrozadas, probablemente aplastadas por algún objeto pesado que se había desplomado desde las alturas. Sin mover un solo músculo más allá de sus ojos, ella lo siguió con la mirada con una expresión completamente impasible, desprovista de cualquier atisbo de compasión. Para ella, no era más que otra criatura obstinada en resistirse a su inevitable destino. Mientras se arrastraba, su movimiento era similar al de una sangrienta y lenta sanguijuela, dejando tras de sí un rastro grueso e irregular de sangre. Sus inútiles intentos de aferrarse a la poca vida que le quedaba irónicamente solo aceleraban el proceso. ──── Eres un tonto. ──── musito con desdén ──── aunque logres sobrevivir a tus heridas; cosa que es muy improbable, yo misma acabaré contigo.
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  • —Atrapé y desollé a mi primer liebre silvestre a los seis años. No es la anécdota más bonita de todas, y definitivamente no ayuda a que la gente deje de verme como un bicho raro, pero es mi vida. Es lo que soy.

    Cuando la mayoría de las niñas estaban jugando con muñecas o teniendo una vida escolar común y corriente, yo estaba sobreviviendo en lo que muchos consideran un infierno gélido y estéril que odia la vida.

    Pero no nos odia. Como yo no odio el lugar en el que crecí, como no odio de donde vengo y quien soy. ¿Y por qué lo odiaría? Me ha parecido siempre incomprensible que la gente me vea con condescendencia por ello.

    En realidad, me siento afortunada. Y de tener la oportunidad de cambiar algo, la desaprovecharía una y mil veces.

    Porque son estos ojos, que tuvieron que ser entrenados para divisar zorros en la infinidad del manto helado, los que ahora son los ojos de ella también. Porque son estas manos, curtidos por el tallar de la madera, los que ahora toman las de ella.

    Porque es esta vida, y este libro, lo que me permite ser un ancla, un faro, una guía. Lo que sea que tenga que ser, lo seré.
    —Atrapé y desollé a mi primer liebre silvestre a los seis años. No es la anécdota más bonita de todas, y definitivamente no ayuda a que la gente deje de verme como un bicho raro, pero es mi vida. Es lo que soy. Cuando la mayoría de las niñas estaban jugando con muñecas o teniendo una vida escolar común y corriente, yo estaba sobreviviendo en lo que muchos consideran un infierno gélido y estéril que odia la vida. Pero no nos odia. Como yo no odio el lugar en el que crecí, como no odio de donde vengo y quien soy. ¿Y por qué lo odiaría? Me ha parecido siempre incomprensible que la gente me vea con condescendencia por ello. En realidad, me siento afortunada. Y de tener la oportunidad de cambiar algo, la desaprovecharía una y mil veces. Porque son estos ojos, que tuvieron que ser entrenados para divisar zorros en la infinidad del manto helado, los que ahora son los ojos de ella también. Porque son estas manos, curtidos por el tallar de la madera, los que ahora toman las de ella. Porque es esta vida, y este libro, lo que me permite ser un ancla, un faro, una guía. Lo que sea que tenga que ser, lo seré.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    :(

    Lo genial que sería eso pero no, tal parece que estoy condenada al silencio.
    Desde hace como 10 años....me es difícil conseguir amigas.
    Si, a este punto si, la del problema soy yo jajajaja.
    :( Lo genial que sería eso pero no, tal parece que estoy condenada al silencio. Desde hace como 10 años....me es difícil conseguir amigas. 😢 😢 Si, a este punto si, la del problema soy yo jajajaja.
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  • *Luego de la explosión del castillo, me dirigí a las ruinas del mismo para investigar fluctuaciones mágicas residuales. Desafortunadamente, los restos de ectoplasma en el aire no solo evidenciaban que el Lyche aún seguía vivo, sino que la esencia de Kyrie Hourglass Aún permeaba en el ambiente.*

    "Ambos aún están vivos.....habrá que estar atento..."
    *Luego de la explosión del castillo, me dirigí a las ruinas del mismo para investigar fluctuaciones mágicas residuales. Desafortunadamente, los restos de ectoplasma en el aire no solo evidenciaban que el Lyche aún seguía vivo, sino que la esencia de [specter_gold_magician_349] Aún permeaba en el ambiente.* "Ambos aún están vivos.....habrá que estar atento..."
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  • — Se dice que es… domingo seductor ¿no?
    — Se dice que es… domingo seductor ¿no?
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  • -despues de una pequeña pelea con su hermana @𝑲𝒂𝒊𝒅𝒂 𝒊𝒄𝒉𝒊𝒓𝒚𝒖𝒔𝒂𝒊 este quedó algo herido tratando de calmar la ira de la dragona-

    Hermana cálmate un poco, piensa en lo que estás haciendo y todo por un poshito, ¿Es mí culpa que lo dejes en la mesa del comedor? ¡Se veía delicioso!
    -despues de una pequeña pelea con su hermana @[Dragon_blood] este quedó algo herido tratando de calmar la ira de la dragona- Hermana cálmate un poco, piensa en lo que estás haciendo y todo por un poshito, ¿Es mí culpa que lo dejes en la mesa del comedor? ¡Se veía delicioso! :STK-12:
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  • Tras volver de la ciudad dejo encima de la mesa dos paquetes con cuidado.

    " Feliz día de la madre a la mujer más bella y valiente " Hermione Turner
    Tras volver de la ciudad dejo encima de la mesa dos paquetes con cuidado. " Feliz día de la madre a la mujer más bella y valiente " [Witch_CX]
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  • El despacho de los Romano estaba en silencio cuando Ariella entró.
    Su padre no levantó la mirada de inmediato. Estaba revisando unos documentos, apoyado ligeramente sobre el escritorio, con esa calma que siempre lo caracterizaba. No hacía falta preguntar para saber que ya estaba al tanto de lo ocurrido fuera de la gala.

    Ariella cerró la puerta a su espalda sin hacer ruido y avanzó un par de pasos hacia el interior. —Los húngaros no han venido a negociar —dijo finalmente, con la voz baja y firme. — Han venido a marcar territorio.

    Su padre dejó el documento sobre la mesa con lentitud, como si aquello no le sorprendiera en absoluto.

    —Lo sé.

    Ariella sostuvo su mirada unos segundos. No había tensión en su postura, pero sí una claridad absoluta en lo que iba a decir.

    —Entonces sabes que esto no va a quedarse en un incidente aislado.

    Se acercó lo suficiente como para apoyar ligeramente la mano sobre el respaldo de una de las sillas, manteniendo esa distancia que siempre respetaba.

    —No están midiendo fuerzas con una sola familia —continuó—. Están evaluando hasta dónde pueden avanzar sin que nadie responda de forma coordinada.

    Su padre no respondió de inmediato. La observaba, y Ariella no desvió la mirada.

    —Si respondemos por separado, nos acorralan —añadió con calma. — Y eso es exactamente lo que buscan. Los Calatrava están en la misma posición que nosotros. Les guste o no. No es una cuestión de confianza, es una cuestión de equilibrio y de control.

    Se incorporó apenas, dejando el respaldo de la silla.

    —Una alianza no implica debilidad. Implica que nadie más pueda permitirse probar hasta dónde llegamos. Si actuamos juntos, el mensaje es claro. Si no lo hacemos… les damos margen.
    El despacho de los Romano estaba en silencio cuando Ariella entró. Su padre no levantó la mirada de inmediato. Estaba revisando unos documentos, apoyado ligeramente sobre el escritorio, con esa calma que siempre lo caracterizaba. No hacía falta preguntar para saber que ya estaba al tanto de lo ocurrido fuera de la gala. Ariella cerró la puerta a su espalda sin hacer ruido y avanzó un par de pasos hacia el interior. —Los húngaros no han venido a negociar —dijo finalmente, con la voz baja y firme. — Han venido a marcar territorio. Su padre dejó el documento sobre la mesa con lentitud, como si aquello no le sorprendiera en absoluto. —Lo sé. Ariella sostuvo su mirada unos segundos. No había tensión en su postura, pero sí una claridad absoluta en lo que iba a decir. —Entonces sabes que esto no va a quedarse en un incidente aislado. Se acercó lo suficiente como para apoyar ligeramente la mano sobre el respaldo de una de las sillas, manteniendo esa distancia que siempre respetaba. —No están midiendo fuerzas con una sola familia —continuó—. Están evaluando hasta dónde pueden avanzar sin que nadie responda de forma coordinada. Su padre no respondió de inmediato. La observaba, y Ariella no desvió la mirada. —Si respondemos por separado, nos acorralan —añadió con calma. — Y eso es exactamente lo que buscan. Los Calatrava están en la misma posición que nosotros. Les guste o no. No es una cuestión de confianza, es una cuestión de equilibrio y de control. Se incorporó apenas, dejando el respaldo de la silla. —Una alianza no implica debilidad. Implica que nadie más pueda permitirse probar hasta dónde llegamos. Si actuamos juntos, el mensaje es claro. Si no lo hacemos… les damos margen.
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