Jero 💀
Nagi estaba entrenando, como era costumbre en ella ¿Cuánto tiempo se pasaba entrenando? Era una buena pregunta, porque para que alguien con su resistencia terminara realmente cansada había que esforzarse en exceso, pero para alguien que había sostenido espadas hasta caer exhausta, era lo normal.
Un lugar amplio, llano, con armamento común, era un lugar que la propia Nagi había preparado para sus entrenamientos, cosa que se delataba por la montaña de espadas rotas que había en una de las esquinas del lugar, prueba irrefutable de su continuo crecimiento.
Mientras esperaba al invitado de esta ocasión, había hecho un calentamiento y un ligero entrenamiento, que consiste en ejercicios básicos con su propio peso y práctica de sus técnicas de espada; para ella todo era un ritual previo al entrenamiento real.
Como también era costumbre antes de comenzar con su verdadero entrenamiento, se tomó un momento para sentarse en el suelo, juntar las palmas de las manos y rezar, algo que, aunque era agnóstica, hacía para respetar las creencias que su familia le enseñó en su debido momento, asegurando que esto ayudaba a que descansaran en paz.
Se levantó y observó el cielo, pensando si realmente todo esto estaría ayudándoles. De cualquier forma, había otras cosas por las que preocuparse.
¿Cuánto faltaría para la llegada del invitado? De él dependía.
[Jeroaberration0]
Nagi estaba entrenando, como era costumbre en ella ¿Cuánto tiempo se pasaba entrenando? Era una buena pregunta, porque para que alguien con su resistencia terminara realmente cansada había que esforzarse en exceso, pero para alguien que había sostenido espadas hasta caer exhausta, era lo normal.
Un lugar amplio, llano, con armamento común, era un lugar que la propia Nagi había preparado para sus entrenamientos, cosa que se delataba por la montaña de espadas rotas que había en una de las esquinas del lugar, prueba irrefutable de su continuo crecimiento.
Mientras esperaba al invitado de esta ocasión, había hecho un calentamiento y un ligero entrenamiento, que consiste en ejercicios básicos con su propio peso y práctica de sus técnicas de espada; para ella todo era un ritual previo al entrenamiento real.
Como también era costumbre antes de comenzar con su verdadero entrenamiento, se tomó un momento para sentarse en el suelo, juntar las palmas de las manos y rezar, algo que, aunque era agnóstica, hacía para respetar las creencias que su familia le enseñó en su debido momento, asegurando que esto ayudaba a que descansaran en paz.
Se levantó y observó el cielo, pensando si realmente todo esto estaría ayudándoles. De cualquier forma, había otras cosas por las que preocuparse.
¿Cuánto faltaría para la llegada del invitado? De él dependía.