• *Disfrutando del día soleado en el porche de casa apoyado en la barandilla con bebida en mano, ¿Qué porque un esqueleto está bebiendo? Simplemente porque puedo y disfruto de las cosas que da la vida aun estando muerto, dando algún que otro sorbo admirando el paisaje, el líquido no se desparramaría como sería lo lógico si no que al llegar a mi “garganta” se desvanece por arte de magia, un truco que aprendí para disfrutar de las comidas y bebidas que no pude disfrutar estando vivo… aunque no recuerde nada de eso*

    Pues se ha quedado buen día, puede que más tarde me dé un paseo y vaya de compras… debería hacer una lista de lo que necesito o simplemente dejarme llevar.

    *Un esqueleto que pasaba por frente del porche cortacésped se paró para mirarme ya que escucho lo que dije*

    Esqueleto: Oye Bonesy necesitaría que comprases aceite para el motor de la cortadora, ya es la cuarta vez que se atora y estamos a martes.

    *Asintiendo y me encojo un poco de hombros*

    Si si, mientras corta lo que puedas, le diré a Fred que me sustituya mientras estoy de compras, no sabemos cuándo pueden traer a otro fiam… digo a otro fallecido al cementerio, oh y no se te olvide avisar al resto de que este finde habrá noche de juegos.
    *Disfrutando del día soleado en el porche de casa apoyado en la barandilla con bebida en mano, ¿Qué porque un esqueleto está bebiendo? Simplemente porque puedo y disfruto de las cosas que da la vida aun estando muerto, dando algún que otro sorbo admirando el paisaje, el líquido no se desparramaría como sería lo lógico si no que al llegar a mi “garganta” se desvanece por arte de magia, un truco que aprendí para disfrutar de las comidas y bebidas que no pude disfrutar estando vivo… aunque no recuerde nada de eso* Pues se ha quedado buen día, puede que más tarde me dé un paseo y vaya de compras… debería hacer una lista de lo que necesito o simplemente dejarme llevar. *Un esqueleto que pasaba por frente del porche cortacésped se paró para mirarme ya que escucho lo que dije* Esqueleto: Oye Bonesy necesitaría que comprases aceite para el motor de la cortadora, ya es la cuarta vez que se atora y estamos a martes. *Asintiendo y me encojo un poco de hombros* Si si, mientras corta lo que puedas, le diré a Fred que me sustituya mientras estoy de compras, no sabemos cuándo pueden traer a otro fiam… digo a otro fallecido al cementerio, oh y no se te olvide avisar al resto de que este finde habrá noche de juegos.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    *El nacimiento del Caos.*
    Vharkhul Braknak

    -La tormenta no cambió.

    Pero algo más sí lo hizo.

    No fue un sonido… no fue un movimiento… fue una sensación. Como si el propio aire se hubiera vuelto incorrecto de repente.

    Más pesado.

    Más denso.

    Más vivo.

    Un paso.

    Aparecí.

    No desde un lugar… sino desde todos a la vez. Mi figura se formó entre la lluvia como si siempre hubiera estado ahí, como si la realidad simplemente hubiera decidido recordarme.

    Pasé junto a Fenrir.

    Sin mirarla al principio.

    Sin detenerme.

    Pero mi presencia la atravesó como un golpe seco en el pecho.

    —Aparta, niña.

    Mi voz ya no era un susurro.

    Era materia.

    Era peso.

    —Se acabó el jugar a las enfermeras con tu tía.

    Mis ojos se alzaron hacia el ogro… y entonces sonreí.

    Una sonrisa torcida.

    Hambre.

    —La reina reclama este espécimen…

    Mis huesos crujieron.

    No como algo que se rompe…

    Como algo que se libera.

    Mi espalda se arqueó con violencia, los músculos se tensaron bajo la piel mientras el Caos emergía sin permiso, sin control, sin intención de ocultarse. La carne cambió, se adaptó, se deformó con elegancia brutal.

    La piel se endureció.

    Las venas se marcaron como ríos oscuros latiendo con poder.

    Mis colmillos asomaron lentamente entre mis labios mientras mi respiración se volvía más profunda… más pesada… más animal.

    Mis ojos dejaron de ser humanos.

    Y cuando volví a erguirme…

    Ya no era Lili.

    Era algo mucho más antiguo.

    Más correcto.

    —Yo te enseñaré… cómo se usa un alma de verdad.

    Me coloqué detrás del ogro.

    Mi mano se cerró sobre el mango de la espada.

    No dudé.

    No medí.

    No calculé.

    Empujé.

    La hoja se hundió aún más en su cuerpo con una estocada seca, brutal, definitiva. La carne cedió, los huesos crujieron, y la sangre brotó en un pulso caliente que se mezcló con la lluvia.

    El ogro apenas reaccionó.

    Solo una mueca.

    Solo un sonido contenido.

    Me incliné sobre él.

    Lento.

    Disfrutándolo.

    Mi lengua recorrió la sangre que escapaba de su boca, limpiándola con calma, saboreando cada matiz como si leyera su historia en ella.

    —Sí…

    Una risa baja escapó de mi garganta.

    —Este servirá…

    —Khkhehe…

    Levanté la mano izquierda.

    Y el cadáver cercano respondió.

    No con vida.

    Con violencia.

    Se elevó en el aire de forma antinatural, su cuerpo temblando como si algo dentro de él se resistiera. Mis dedos se cerraron en el vacío… y tiré.

    El alma salió.

    No como luz.

    Como algo que no quería ser arrancado.

    El cuerpo crujió.

    Los huesos estallaron dentro de la carne, uno tras otro, en una sinfonía grotesca que ahogó incluso el rugido de los truenos. La piel se tensó, se rasgó, colapsó… mientras aquello que era su esencia quedaba atrapado en mi mano.

    Vivo.

    Furioso.

    Inestable.

    Entonces…

    Arranqué la espada.

    De un solo tirón.

    El cuerpo del ogro colapsó al instante, la herida se abrió, la vida abandonándolo en un latido.

    Y ahí…

    Sin transición.

    Sin delicadeza.

    Hundí el alma dentro de la herida.

    No guié.

    No pedí permiso.

    La forcé.

    El impacto fue inmediato.

    La carne se cerró como si nunca hubiera sido abierta, los músculos se tensaron violentamente, la energía recorrió su cuerpo como una tormenta atrapada bajo la piel.

    Sellado.

    Forzado.

    Perfecto.

    Mi mano subió hasta uno de sus cuernos.

    Y tiré.

    Obligándolo a girarse.

    A mirarme.

    A entender.

    Mi rostro quedó frente al suyo, a escasos centímetros, mi sonrisa abierta, peligrosa… absoluta.

    —Mírame bien, Vharkhul Braknak…

    Mis ojos brillaban con una intensidad antinatural.

    —Estás frente a tu reina.

    ....

    No había duda.

    No había opción.

    —No te arrodilles nunca ante mí… ni ante nadie.

    Mi agarre se tensó ligeramente.

    —Porque mi gobierno no se rige desde la servidumbre…

    Mi voz bajó.

    Más grave.

    Más profunda.

    —…sino desde la lealtad a lo que nunca debió existir…

    Una sonrisa más amplia.

    Más oscura.

    —…pero decidió hacerlo.

    Mis ojos se clavaron en los suyos.

    —El Caos te reclama…

    Un susurro final.

    —…y a la vez te entrega.
    *El nacimiento del Caos.* [lunar_turquoise_elephant_284] -La tormenta no cambió. Pero algo más sí lo hizo. No fue un sonido… no fue un movimiento… fue una sensación. Como si el propio aire se hubiera vuelto incorrecto de repente. Más pesado. Más denso. Más vivo. Un paso. Aparecí. No desde un lugar… sino desde todos a la vez. Mi figura se formó entre la lluvia como si siempre hubiera estado ahí, como si la realidad simplemente hubiera decidido recordarme. Pasé junto a Fenrir. Sin mirarla al principio. Sin detenerme. Pero mi presencia la atravesó como un golpe seco en el pecho. —Aparta, niña. Mi voz ya no era un susurro. Era materia. Era peso. —Se acabó el jugar a las enfermeras con tu tía. Mis ojos se alzaron hacia el ogro… y entonces sonreí. Una sonrisa torcida. Hambre. —La reina reclama este espécimen… Mis huesos crujieron. No como algo que se rompe… Como algo que se libera. Mi espalda se arqueó con violencia, los músculos se tensaron bajo la piel mientras el Caos emergía sin permiso, sin control, sin intención de ocultarse. La carne cambió, se adaptó, se deformó con elegancia brutal. La piel se endureció. Las venas se marcaron como ríos oscuros latiendo con poder. Mis colmillos asomaron lentamente entre mis labios mientras mi respiración se volvía más profunda… más pesada… más animal. Mis ojos dejaron de ser humanos. Y cuando volví a erguirme… Ya no era Lili. Era algo mucho más antiguo. Más correcto. —Yo te enseñaré… cómo se usa un alma de verdad. Me coloqué detrás del ogro. Mi mano se cerró sobre el mango de la espada. No dudé. No medí. No calculé. Empujé. La hoja se hundió aún más en su cuerpo con una estocada seca, brutal, definitiva. La carne cedió, los huesos crujieron, y la sangre brotó en un pulso caliente que se mezcló con la lluvia. El ogro apenas reaccionó. Solo una mueca. Solo un sonido contenido. Me incliné sobre él. Lento. Disfrutándolo. Mi lengua recorrió la sangre que escapaba de su boca, limpiándola con calma, saboreando cada matiz como si leyera su historia en ella. —Sí… Una risa baja escapó de mi garganta. —Este servirá… —Khkhehe… Levanté la mano izquierda. Y el cadáver cercano respondió. No con vida. Con violencia. Se elevó en el aire de forma antinatural, su cuerpo temblando como si algo dentro de él se resistiera. Mis dedos se cerraron en el vacío… y tiré. El alma salió. No como luz. Como algo que no quería ser arrancado. El cuerpo crujió. Los huesos estallaron dentro de la carne, uno tras otro, en una sinfonía grotesca que ahogó incluso el rugido de los truenos. La piel se tensó, se rasgó, colapsó… mientras aquello que era su esencia quedaba atrapado en mi mano. Vivo. Furioso. Inestable. Entonces… Arranqué la espada. De un solo tirón. El cuerpo del ogro colapsó al instante, la herida se abrió, la vida abandonándolo en un latido. Y ahí… Sin transición. Sin delicadeza. Hundí el alma dentro de la herida. No guié. No pedí permiso. La forcé. El impacto fue inmediato. La carne se cerró como si nunca hubiera sido abierta, los músculos se tensaron violentamente, la energía recorrió su cuerpo como una tormenta atrapada bajo la piel. Sellado. Forzado. Perfecto. Mi mano subió hasta uno de sus cuernos. Y tiré. Obligándolo a girarse. A mirarme. A entender. Mi rostro quedó frente al suyo, a escasos centímetros, mi sonrisa abierta, peligrosa… absoluta. —Mírame bien, Vharkhul Braknak… Mis ojos brillaban con una intensidad antinatural. —Estás frente a tu reina. .... No había duda. No había opción. —No te arrodilles nunca ante mí… ni ante nadie. Mi agarre se tensó ligeramente. —Porque mi gobierno no se rige desde la servidumbre… Mi voz bajó. Más grave. Más profunda. —…sino desde la lealtad a lo que nunca debió existir… Una sonrisa más amplia. Más oscura. —…pero decidió hacerlo. Mis ojos se clavaron en los suyos. —El Caos te reclama… Un susurro final. —…y a la vez te entrega.
    Me endiabla
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  • Calorcito mi amorcito, esperó no te incomode que este así con ropa interior,está lencería linda se me ve muy bien~

    Mi amor¿Puedes apagar este fuego~?
    Calorcito mi amorcito, esperó no te incomode que este así con ropa interior,está lencería linda se me ve muy bien~💋 Mi amor¿Puedes apagar este fuego~?
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    Me endiabla
    Me enjaja
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  • Que es todo ese escandalo , me despertaron de mi siesta

    -bosteza un poco.-
    Que es todo ese escandalo , me despertaron de mi siesta -bosteza un poco.-
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  • -Usando las ropas antiguas de un pasado distante, la androide se topo con el líder de los vigilantes de la galaxia, sabía lo fuerte que él es y posiblemente, esa fuerza les sera de ayuda en una próxima batalla qué se acerca.

    12B ya había puesto al tanto a la comandante de la fuerza que tiene Ashveil, siente que puede confiar en él, pues se ve que no parece ser de los que traicione, pese al los riesgos que esa alianza podría traer, aun asi la androide se arriesgaría. -
    -Usando las ropas antiguas de un pasado distante, la androide se topo con el líder de los vigilantes de la galaxia, sabía lo fuerte que él es y posiblemente, esa fuerza les sera de ayuda en una próxima batalla qué se acerca. 12B ya había puesto al tanto a la comandante de la fuerza que tiene Ashveil, siente que puede confiar en él, pues se ve que no parece ser de los que traicione, pese al los riesgos que esa alianza podría traer, aun asi la androide se arriesgaría. -
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  • Ahhhh! , que es ese escandalo que me desperto
    Ahhhh! , que es ese escandalo que me desperto
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  • Asi , que eso es ..... ¿quieres matame? ¿De verdad brunhilde? Pues .....matame
    Pero no perdere

    -dijo mientras estaba en el suelo de su habitacion ya que hilde habia elegido un humano para matarlo.-
    Asi , que eso es ..... ¿quieres matame? ¿De verdad brunhilde? Pues .....matame Pero no perdere -dijo mientras estaba en el suelo de su habitacion ya que hilde habia elegido un humano para matarlo.-
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  • Una vez que puse un pie en el Barrio Caníbal, me dirigí a mi antigua residencia con un único propósito: recuperar aquellas pertenencias que los hermanos mayores habían dejado atrás y que ahora servirían para mis crías más pequeñas. Sin embargo, en cuanto crucé el umbral, esa extraña pesadez volvió a invadirme. Un adormecimiento progresivo nubló mis sentidos; sacudí la cabeza con violencia, luchando por enfocar una visión que se volvía borrosa y errática.
    Incluso mi propia sombra, actuando con esa autonomía inquietante, se alteró al notar mi estado y me dedicó una mirada cargada de una preocupación casi humana.

    —Jajaja, tranquilo... no es para tanto —murmuré, intentando restarle importancia al asunto—. Deja de poner esa cara. Es lógico que los sucesos recientes me tengan con la mente dispersa, pero te aseguro que estoy bien.


    Al entrar en la habitación de mi primogénito, una sonrisa teñida de una profunda nostalgia se dibujó en mi rostro. Todo permanecía intacto, tal cual él lo había dejado la última vez. No se trataba de que mi amor por él fuera superior al que siento por mis otras crías; simplemente, él representó el inicio de todo. Fue un hijo tan anhelado y amado que el recuerdo de la primera vez que lo sostuve en mis brazos vivirá en mí eternamente.
    Con delicadeza, devolví a su sitio un pequeño portarretratos que había tomado entre mis manos y me senté al borde de la cama. En ese rincón, donde mi pequeño Damián solía dormir cuando apenas era un niño, el aire parecía vibrar con energía antigua. Era como si las paredes cobraran vida propia, proyectando escenas de tiempos más felices:
    Ecos de su voz: Casi podía escucharlo cantar de nuevo.
    Visiones del ayer: Lo veía jugar y moverse por el cuarto mientras yo, a su lado, lo acompañaba en cada una de sus ocurrencias.
    Me quedé allí un momento, atrapado en esa proyección del pasado, sintiendo cómo los recuerdos de Damián llenaban el vacío del presente.



    https://youtu.be/gFsMo-_n4_w?si=Y32GUBuYK908PkLC
    Una vez que puse un pie en el Barrio Caníbal, me dirigí a mi antigua residencia con un único propósito: recuperar aquellas pertenencias que los hermanos mayores habían dejado atrás y que ahora servirían para mis crías más pequeñas. Sin embargo, en cuanto crucé el umbral, esa extraña pesadez volvió a invadirme. Un adormecimiento progresivo nubló mis sentidos; sacudí la cabeza con violencia, luchando por enfocar una visión que se volvía borrosa y errática. Incluso mi propia sombra, actuando con esa autonomía inquietante, se alteró al notar mi estado y me dedicó una mirada cargada de una preocupación casi humana. —Jajaja, tranquilo... no es para tanto —murmuré, intentando restarle importancia al asunto—. Deja de poner esa cara. Es lógico que los sucesos recientes me tengan con la mente dispersa, pero te aseguro que estoy bien. Al entrar en la habitación de mi primogénito, una sonrisa teñida de una profunda nostalgia se dibujó en mi rostro. Todo permanecía intacto, tal cual él lo había dejado la última vez. No se trataba de que mi amor por él fuera superior al que siento por mis otras crías; simplemente, él representó el inicio de todo. Fue un hijo tan anhelado y amado que el recuerdo de la primera vez que lo sostuve en mis brazos vivirá en mí eternamente. Con delicadeza, devolví a su sitio un pequeño portarretratos que había tomado entre mis manos y me senté al borde de la cama. En ese rincón, donde mi pequeño Damián solía dormir cuando apenas era un niño, el aire parecía vibrar con energía antigua. Era como si las paredes cobraran vida propia, proyectando escenas de tiempos más felices: Ecos de su voz: Casi podía escucharlo cantar de nuevo. Visiones del ayer: Lo veía jugar y moverse por el cuarto mientras yo, a su lado, lo acompañaba en cada una de sus ocurrencias. Me quedé allí un momento, atrapado en esa proyección del pasado, sintiendo cómo los recuerdos de Damián llenaban el vacío del presente. https://youtu.be/gFsMo-_n4_w?si=Y32GUBuYK908PkLC
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  • No puedo creer que estas hora de la tarde quieras , tomar un te de jazmin Kalim ya que
    No puedo creer que estas hora de la tarde quieras , tomar un te de jazmin Kalim ya que
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  • Bueno, las comidas de Saber sale caras.. Asi que estuve trabajando como maid en algunos negocios de comida..

    *Puso letrero: "Favor de no acosar a la mesera" *
    Bueno, las comidas de Saber sale caras.. Asi que estuve trabajando como maid en algunos negocios de comida.. *Puso letrero: "Favor de no acosar a la mesera" *
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