La capitana estaba regresando con el pequeño grupo de expedición, querían regresar a casa pronto, pero ya era tarde y los caballos estaban agotados.
Se detuvieron en las afueras de un pueblo, hacia frío y no podrían ponerse en marcha nuevamente hasta el día siguiente, así que decidieron pasar la noche en una de las tabernas que había cerca. El interior estaba bastante animado, la gente rodeaba a un grupo de aventureros que no paraban de festejar y levantar sus jarras de cerveza.
(—Que ruidosos) Pensó ella, acercándose con cuidado para detener el alboroto.
Vio que eran varios, un sujeto vestido con ropajes tribales, una chica bajita que no paraba de dar vueltas en la amplia mesa, un pelinegro bastante borracho y...
Empujó junto con su grupo de soldados a los borrachos que estaba aplaudiendo y gritando, estaba apunto de hablar y se quedó inmóvil, con los ojos y la boca abierta. Era como si hubiera visto un fantasma, no, es que realmente lo era.
Frente a ella había un hombre rubio, tenía la armadura que solía llevar su antiguo capitán, era alto y su cuerpo estaba más fornido que cuando lo vio por última vez. Y él... Estaba.... Sonriendo.
—Hans... —susurró en voz baja cuando las miradas de ambos se cruzaron, sin embargo el hombre pareció no distinguirla por la multitud..
Antes de que los soldados se acercaran más los detuvo, ya no había motivo para molestar a ese grupo de aventureros, no de momento. Sin explicarles nada ella les ordenó retirarse.
Y mientras se iban de la taberna ella empezó a recordar el pasado, cuando eran jóvenes, cuando las cosas no eran tan malas como ahora...
La capitana estaba regresando con el pequeño grupo de expedición, querían regresar a casa pronto, pero ya era tarde y los caballos estaban agotados.
Se detuvieron en las afueras de un pueblo, hacia frío y no podrían ponerse en marcha nuevamente hasta el día siguiente, así que decidieron pasar la noche en una de las tabernas que había cerca. El interior estaba bastante animado, la gente rodeaba a un grupo de aventureros que no paraban de festejar y levantar sus jarras de cerveza.
(—Que ruidosos) Pensó ella, acercándose con cuidado para detener el alboroto.
Vio que eran varios, un sujeto vestido con ropajes tribales, una chica bajita que no paraba de dar vueltas en la amplia mesa, un pelinegro bastante borracho y...
Empujó junto con su grupo de soldados a los borrachos que estaba aplaudiendo y gritando, estaba apunto de hablar y se quedó inmóvil, con los ojos y la boca abierta. Era como si hubiera visto un fantasma, no, es que realmente lo era.
Frente a ella había un hombre rubio, tenía la armadura que solía llevar su antiguo capitán, era alto y su cuerpo estaba más fornido que cuando lo vio por última vez. Y él... Estaba.... Sonriendo.
—Hans... —susurró en voz baja cuando las miradas de ambos se cruzaron, sin embargo el hombre pareció no distinguirla por la multitud..
Antes de que los soldados se acercaran más los detuvo, ya no había motivo para molestar a ese grupo de aventureros, no de momento. Sin explicarles nada ella les ordenó retirarse.
Y mientras se iban de la taberna ella empezó a recordar el pasado, cuando eran jóvenes, cuando las cosas no eran tan malas como ahora...