• ¿Llegue en buen momento para el show? Algo me dice que este año todo se va a poner de cabeza.
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  • -Espero no hayas olvidado lo divertido que es el camino del pecado.
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  • Me aburro , por que tengo que esperar a emma ....... ya me quiero ir .
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  • — Es un excelente momento para recordarle a Anyel Martnes que está en quiebra... (?) —
    — Es un excelente momento para recordarle a [anyelm1heru] que está en quiebra... (?) —
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  • «A veces me pregunto si mi yo anterior habrá matado.

    La fuerza y la destreza que poseo vienen de ese pasado que desconozco, así que es muy probable que mi yo anterior también fuese un asesino. Si no lo fue, es un hecho que ha segado vidas más de una vez.

    ¿Lo habrá hecho por gusto?

    ¿O tal vez lo hizo para proteger algo o a alguien?

    Son preguntas de las que nunca obtendré una respuesta.»
    «A veces me pregunto si mi yo anterior habrá matado. La fuerza y la destreza que poseo vienen de ese pasado que desconozco, así que es muy probable que mi yo anterior también fuese un asesino. Si no lo fue, es un hecho que ha segado vidas más de una vez. ¿Lo habrá hecho por gusto? ¿O tal vez lo hizo para proteger algo o a alguien? Son preguntas de las que nunca obtendré una respuesta.»
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    《MY SHAYLAAAAAAAAA
    Al fin pude verlo y no daré spoilers... pero me gustó y a la vez no xD

    Sólo diré que es una pena que se quedara en una única temporada, pero a la vez es bueno que no vayan a sobre explotar algo que podría acabar mal como ya pasó con otros proyectos.
    《MY SHAYLAAAAAAAAA Al fin pude verlo y no daré spoilers... pero me gustó y a la vez no xD Sólo diré que es una pena que se quedara en una única temporada, pero a la vez es bueno que no vayan a sobre explotar algo que podría acabar mal como ya pasó con otros proyectos.
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  • Hoy en "ALBUMES CON EL TIO JERO "

    BURZUM - "Daudi Baldrs." (1997)

    Género: Dungeon Synth.

    "Cuando Varg Vikernes, pionero del Black Metal asesinó a Euronymous, guitarrista de Mayhem en 1993, este fue arrestado por 21 años en Noruega, por lo que al estar en prisión, únicamente tuvo acceso a un sintetizador de dudosa calidad, y con eso tuvo que hacer sus composiciones y arreglos. Sin saberlo, dió origen con este trabajo a un sub-género del Black Metal que comparte ese aspecto 'Lo-Fi', el 'Dungeon Synth'. Los sintetizadores utilizados nos sumergen en antiguos Calabozos nórdicos y ambientes paganos. Una banda sonora que podría haber acompañado un juego de la era de los 16-bits como el Súper Nintendo o el Sega Génesis."

    "En Aspectos de Rol ¿Para qué sirve este álbum? Más claro echarle agua. Entrando a Mazmorras, ambientes oscuros. Es ideal para partidas de DyD o cualquier rol de mesa que esté jugando de corte medieval. 8/10."

    "Este Álbum es netamente ambiental, si está buscando canciones convencionales, Daudi Baldrs NO es para usted."

    https://youtu.be/BSrzqba5W7g?si=GU0C2gs2rrieEA-D
    Hoy en "ALBUMES CON EL TIO JERO 😎💀" BURZUM - "Daudi Baldrs." (1997) Género: Dungeon Synth. "Cuando Varg Vikernes, pionero del Black Metal asesinó a Euronymous, guitarrista de Mayhem en 1993, este fue arrestado por 21 años en Noruega, por lo que al estar en prisión, únicamente tuvo acceso a un sintetizador de dudosa calidad, y con eso tuvo que hacer sus composiciones y arreglos. Sin saberlo, dió origen con este trabajo a un sub-género del Black Metal que comparte ese aspecto 'Lo-Fi', el 'Dungeon Synth'. Los sintetizadores utilizados nos sumergen en antiguos Calabozos nórdicos y ambientes paganos. Una banda sonora que podría haber acompañado un juego de la era de los 16-bits como el Súper Nintendo o el Sega Génesis." "En Aspectos de Rol ¿Para qué sirve este álbum? Más claro echarle agua. Entrando a Mazmorras, ambientes oscuros. Es ideal para partidas de DyD o cualquier rol de mesa que esté jugando de corte medieval. 8/10." "Este Álbum es netamente ambiental, si está buscando canciones convencionales, Daudi Baldrs NO es para usted." https://youtu.be/BSrzqba5W7g?si=GU0C2gs2rrieEA-D
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  • Primera luna

    Pese la mordedura que me hizo Jason no me convertí en loba esa noche, pero se que cuando fuera luna llena si. Tenía cierto respecto a esta, ya que soy del todo sincera me dolió. Por lo que estaba un poco por no decir nerviosa del todo, había ido al bosque donde él me hizo su compañera. Como bien me dijo nadie iba a ir.

    Mire al cielo este tenía tonos naranjas muy bonitos del atardecer, en nada iba a llegar la noche y debía estar lista. Me quité la ropa, porque lo poco que recuerdo de la noche de la mordedura es que Jason perdió su ropa, la dejé oculta en uno de los matorrales. Y empecé a caminar descalza por el bosque, no había prisa ninguna y al llegar a una zona despejada me quedé ahí hasta que la luna se hizo acto de presencia.

    — AAHH —

    Me agarró ambos lados de mi cabeza ya que el dolor era una punzada, pero lo peor fue como cada hueso de mi cuerpo se iba rompiendo para dar a los huesos de mi forma de loba, además de que me empiezo a crecer el pelo y acabe optando la postura de lobo. Inclinó mi cabeza soltando un aullido y corro libremente, por ese bosque hasta dar con un charco, ahí por primera vez me vi.
    Primera luna Pese la mordedura que me hizo Jason no me convertí en loba esa noche, pero se que cuando fuera luna llena si. Tenía cierto respecto a esta, ya que soy del todo sincera me dolió. Por lo que estaba un poco por no decir nerviosa del todo, había ido al bosque donde él me hizo su compañera. Como bien me dijo nadie iba a ir. Mire al cielo este tenía tonos naranjas muy bonitos del atardecer, en nada iba a llegar la noche y debía estar lista. Me quité la ropa, porque lo poco que recuerdo de la noche de la mordedura es que Jason perdió su ropa, la dejé oculta en uno de los matorrales. Y empecé a caminar descalza por el bosque, no había prisa ninguna y al llegar a una zona despejada me quedé ahí hasta que la luna se hizo acto de presencia. — AAHH — Me agarró ambos lados de mi cabeza ya que el dolor era una punzada, pero lo peor fue como cada hueso de mi cuerpo se iba rompiendo para dar a los huesos de mi forma de loba, además de que me empiezo a crecer el pelo y acabe optando la postura de lobo. Inclinó mi cabeza soltando un aullido y corro libremente, por ese bosque hasta dar con un charco, ahí por primera vez me vi.
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  • *tiene algo que es algo muy romántico pero a la vez apasionado qué ya le dio pena mostrarlo..*
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  • —Iomante.

    El ritual Ainu que anuncia el cierre de un ciclo y el inicio del siguiente. Cuando el verano se acerca, cuando el lienzo interminable de infértil y gélido blanco da paso a tonos más verduzcos y misericordiosos, el agradecimiento se vuelve necesario y compulsivo.

    Es que tenemos que dar las gracias. Al sol, a la nieve, al cielo y a la tierra, a los árboles y al viento. A cada Inaw, a cada Kamuy.

    Tenía varios años implorando que me dejasen participar. Creía que, si lo hacía bien, realmente bien, me aceptarían un poco más. Que podía demostrar, a través del encuentro del acero y la sangre, que era una de ellos, una de ellos en verdad. Que sería el inicio de un ciclo nuevo no solamente para el mundo, sino para mí, también.

    Pero no pude. No pude hacerlo.

    El ritual de Iomante comienza al inicio del año, cuando el invierno está en su punto más despiadado. Un osezno se extrae de la seguridad del seno maternal y se cría en la aldea casi como uno de nosotros... presente, pero diferente. Está ahí, sin ser parte.

    Como yo. Quizás por eso fallé.

    ¿Y cómo podía no fallar? Cuando el punto cumbre llegó y la daga debía de encontrarse con la garganta del animal, algo me frenó.

    ¿Qué era? ¿Compasión? ¿Lástima? ¿Cariño que se había gestado con los meses en los que vivimos juntos?

    Debía morir. El Iomante no está completo hasta que el osezno conoce el frío del acero y transfigura en un Kamuy, un ente divino que se sintoniza con el cambio a su alrededor. Es que la muerte es la única forma de trascender, es que la sangre es la única tinta que indeleble es frente al frío que todo borra, que a todo en nostalgia convierte.

    Pero no pude. No pude.

    Fallé.

    Y aún no sé por qué.

    Porque quitarle la vida a otros seres no era algo nuevo para mí. Porque el sacrificio era algo de todos los días, la necesidad que una vida de fría carencia exige. No era falta de práctica, ni miedo a arrancar otra vida de este plano.

    Lo miré a los ojos. Quería obtener de ellos una respuesta, por cruel, por fría, por devastadora que fuese. Si en esos ojos estaba el testimonio de mi debilidad, de ella no iba a huir. Que me persiguiera, que me destruyera si era necesario.

    Pero quería, más que ninguna otra cosa, saber por qué. Saber por qué no podía, saber qué me estaba deteniendo.

    Y no encontré nada. No encontré una respuesta. De cierta manera, aún hoy la sigo buscando.

    Fallé. Fallé, dejé que escapara.

    Fallé y mentí. Su sangre reemplacé con la mía, que fuesen mi dolor y mi sangre, insuficientes como fuesen, una penitencia por mi fracaso. Incompleto el Iomante de ese año, la sangre presente, pero la muerte, ausente.

    Una vida que me persigue. Una respuesta que nunca obtuve.
    —Iomante. El ritual Ainu que anuncia el cierre de un ciclo y el inicio del siguiente. Cuando el verano se acerca, cuando el lienzo interminable de infértil y gélido blanco da paso a tonos más verduzcos y misericordiosos, el agradecimiento se vuelve necesario y compulsivo. Es que tenemos que dar las gracias. Al sol, a la nieve, al cielo y a la tierra, a los árboles y al viento. A cada Inaw, a cada Kamuy. Tenía varios años implorando que me dejasen participar. Creía que, si lo hacía bien, realmente bien, me aceptarían un poco más. Que podía demostrar, a través del encuentro del acero y la sangre, que era una de ellos, una de ellos en verdad. Que sería el inicio de un ciclo nuevo no solamente para el mundo, sino para mí, también. Pero no pude. No pude hacerlo. El ritual de Iomante comienza al inicio del año, cuando el invierno está en su punto más despiadado. Un osezno se extrae de la seguridad del seno maternal y se cría en la aldea casi como uno de nosotros... presente, pero diferente. Está ahí, sin ser parte. Como yo. Quizás por eso fallé. ¿Y cómo podía no fallar? Cuando el punto cumbre llegó y la daga debía de encontrarse con la garganta del animal, algo me frenó. ¿Qué era? ¿Compasión? ¿Lástima? ¿Cariño que se había gestado con los meses en los que vivimos juntos? Debía morir. El Iomante no está completo hasta que el osezno conoce el frío del acero y transfigura en un Kamuy, un ente divino que se sintoniza con el cambio a su alrededor. Es que la muerte es la única forma de trascender, es que la sangre es la única tinta que indeleble es frente al frío que todo borra, que a todo en nostalgia convierte. Pero no pude. No pude. Fallé. Y aún no sé por qué. Porque quitarle la vida a otros seres no era algo nuevo para mí. Porque el sacrificio era algo de todos los días, la necesidad que una vida de fría carencia exige. No era falta de práctica, ni miedo a arrancar otra vida de este plano. Lo miré a los ojos. Quería obtener de ellos una respuesta, por cruel, por fría, por devastadora que fuese. Si en esos ojos estaba el testimonio de mi debilidad, de ella no iba a huir. Que me persiguiera, que me destruyera si era necesario. Pero quería, más que ninguna otra cosa, saber por qué. Saber por qué no podía, saber qué me estaba deteniendo. Y no encontré nada. No encontré una respuesta. De cierta manera, aún hoy la sigo buscando. Fallé. Fallé, dejé que escapara. Fallé y mentí. Su sangre reemplacé con la mía, que fuesen mi dolor y mi sangre, insuficientes como fuesen, una penitencia por mi fracaso. Incompleto el Iomante de ese año, la sangre presente, pero la muerte, ausente. Una vida que me persigue. Una respuesta que nunca obtuve.
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