• ❅ Håldinn salvó del ataque de un oso a un viejo mercader que estaba viajando a través de los bosques nevados, él, en agradecimiento le regaló ropa, porque dijo que "Le sentaría bien si algún día iba a la civilización".

    Pero.. No parece quedarle bien. Tampoco parece estar cómodo con la presión alrededor de su piel. ❅

    Tsk. La odio.

    ❅ Håldinn terminó por quitarse tantos trapos incómodos limitando su movimiento ❅
    ❅ Håldinn salvó del ataque de un oso a un viejo mercader que estaba viajando a través de los bosques nevados, él, en agradecimiento le regaló ropa, porque dijo que "Le sentaría bien si algún día iba a la civilización". Pero.. No parece quedarle bien. Tampoco parece estar cómodo con la presión alrededor de su piel. ❅ Tsk. La odio. ❅ Håldinn terminó por quitarse tantos trapos incómodos limitando su movimiento ❅
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  • — Ehm... Supongo que esto significa que no habrá segunda cita, ¿verdad? —

    El chico que había aceptado salir con Antimony huyó despavorido, luego de que ella tuviera la brillantísima idea de arrancarse el brazo para sacar el móvil de él de una alcantarilla.

    Se recostó bajo un árbol, mirando al cielo e intentando ignorar los murmullos y miradas de quienes iban pasando.

    — *Sigh*. —
    — Ehm... Supongo que esto significa que no habrá segunda cita, ¿verdad? — El chico que había aceptado salir con Antimony huyó despavorido, luego de que ella tuviera la brillantísima idea de arrancarse el brazo para sacar el móvil de él de una alcantarilla. Se recostó bajo un árbol, mirando al cielo e intentando ignorar los murmullos y miradas de quienes iban pasando. — *Sigh*. —
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  • — Sin mis gafas de sol parece que estoy de mal humor todo el tiempo.
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  • Un recuerdo junto a mi madre Alura Zor-El, mi querida madre que sigue llorandola hasta el día de hoy... Nos reencontramos cuando pensaba que estaba muerta, estuvimos juntas de nuevo en un planeta artificial llamado Nuevo Krypton pero fue destruído y ella... pereció...
    Un recuerdo junto a mi madre Alura Zor-El, mi querida madre que sigue llorandola hasta el día de hoy... Nos reencontramos cuando pensaba que estaba muerta, estuvimos juntas de nuevo en un planeta artificial llamado Nuevo Krypton pero fue destruído y ella... pereció...
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  • —Lo difícil no es fingir que estás bien durante todo el día, lo verdaderamente difícil es quedarte solo con tus pensamientos cuando llega la noche. ¿Realmente vale la pena todo esto?
    —Lo difícil no es fingir que estás bien durante todo el día, lo verdaderamente difícil es quedarte solo con tus pensamientos cuando llega la noche. ¿Realmente vale la pena todo esto?
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  • ─── Eso es, coman, coman que están todos flacos.

    En su camino siempre se encuentra animalitos hambrientos, independiente de sí tienen o no un hogar, les da de comer.

    Para él todos están flacos.

    ─── A Ekke le hace falta compañía tal vez encontremos más habitantes con quienes compartir.
    ─── Eso es, coman, coman que están todos flacos. En su camino siempre se encuentra animalitos hambrientos, independiente de sí tienen o no un hogar, les da de comer. Para él todos están flacos. ─── A Ekke le hace falta compañía tal vez encontremos más habitantes con quienes compartir.
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  • -Muchos pensaban que Robin era lo que era por saber disparar, porque sabía cómo tirar del gatillo y que sus balas hallaran el blanco (la mayoría del tiempo, al menos). Pero no era tanto así. Disparar era algo relativamente sencillo, lo único que tenías que tener en cuenta es que el chisme tenía retroceso y que podría hacer que perdieras el arma... o que te diera un sopapo en la cara que te rompiera la nariz. Lo de apuntar y darle al objetivo era algo un poco más complejo. El propio retroceso podía joderte mucho, así como el hecho de que el trasto tenía su peso y que tenías que tener el brazo entrenado para poder levantarlo.-

    -Lo dicho, eso era algo que se podía hacer con entrenamiento y práctica, y ya después era algo relativamente sencillo. Lo más complicado era, para él, fingir que nada le importaba. Podía parecer indiferente, despreocupado, un coqueto que podía soltarle piropos a una mujer y esperar que ésta reaccionara bien (y resignarse a que no siempre tenía suerte), un graciosillo que era normal. Eso era lo más complicado, mantener esa fachada, esa máscara... todo eso mientras se mantenía en esa cuerda floja tan delgada de ser un profesional, que era lo que esperaban de él.-

    -Porque si cayera de esa cuerda floja, le entrarían los remordimientos, caería en ese mar de arrepentimientos, de muertes que pesan y de cosas que dejó atrás. Si dejaba que esa máscara que se había puesto sobre el rostro se cayera, ya no se vería al rudo agente con dos pistolas, y en su lugar solamente encontrarían a un niño solo de los manglares que partió para reencontrar su hogar pero que nunca lo halló, que lo único que encontró fue muerte, sangre y pólvora. No debía mostrar esa faceta, no podía hacerlo. Estaba encerrada, y era mejor que así se mantuviera mientras caminaba por esa cuerda floja. Aunque de vez en cuando dé un traspié, que le hace casi enfrentar ese abismo y que la máscara se le caiga del rostro, y ese traspié era su propio código que le recordaba que no era un indiferente. Y por eso era tan difícil, muy difícil, ser lo que sus mandos esperaban de él... porque en el fondo no se siente como eso.-
    -Muchos pensaban que Robin era lo que era por saber disparar, porque sabía cómo tirar del gatillo y que sus balas hallaran el blanco (la mayoría del tiempo, al menos). Pero no era tanto así. Disparar era algo relativamente sencillo, lo único que tenías que tener en cuenta es que el chisme tenía retroceso y que podría hacer que perdieras el arma... o que te diera un sopapo en la cara que te rompiera la nariz. Lo de apuntar y darle al objetivo era algo un poco más complejo. El propio retroceso podía joderte mucho, así como el hecho de que el trasto tenía su peso y que tenías que tener el brazo entrenado para poder levantarlo.- -Lo dicho, eso era algo que se podía hacer con entrenamiento y práctica, y ya después era algo relativamente sencillo. Lo más complicado era, para él, fingir que nada le importaba. Podía parecer indiferente, despreocupado, un coqueto que podía soltarle piropos a una mujer y esperar que ésta reaccionara bien (y resignarse a que no siempre tenía suerte), un graciosillo que era normal. Eso era lo más complicado, mantener esa fachada, esa máscara... todo eso mientras se mantenía en esa cuerda floja tan delgada de ser un profesional, que era lo que esperaban de él.- -Porque si cayera de esa cuerda floja, le entrarían los remordimientos, caería en ese mar de arrepentimientos, de muertes que pesan y de cosas que dejó atrás. Si dejaba que esa máscara que se había puesto sobre el rostro se cayera, ya no se vería al rudo agente con dos pistolas, y en su lugar solamente encontrarían a un niño solo de los manglares que partió para reencontrar su hogar pero que nunca lo halló, que lo único que encontró fue muerte, sangre y pólvora. No debía mostrar esa faceta, no podía hacerlo. Estaba encerrada, y era mejor que así se mantuviera mientras caminaba por esa cuerda floja. Aunque de vez en cuando dé un traspié, que le hace casi enfrentar ese abismo y que la máscara se le caiga del rostro, y ese traspié era su propio código que le recordaba que no era un indiferente. Y por eso era tan difícil, muy difícil, ser lo que sus mandos esperaban de él... porque en el fondo no se siente como eso.-
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  • Celestine había escapado hace unos días del castillo y estaba muy nerviosa porque temía que su padre, o mejor dicho, los que trabajaban para él, la encontraran y la llevaran al castillo nuevamente por la fuerza. Sin embargo, había escuchado de casualidad que en una mansión de la ciudad había una mujer capaz de conceder cualquier deseo. No le había dado importancia en ese momento, pero la idea había quedado instalada en su cerebro y estaba repitiéndose para si misma posibles deseos que podría pedirle a aquella mujer.

    Para su fortuna, días después volvió a escuchar sobre la mujer que cumplía deseos, aparentemente sus deseos tenían un precio pero Celestine estaba dispuesta a conocer ese precio a cambio de su libertad. Cómo si su fortuna no fuera suficiente, Celestine escuchó la dirección en la que esa mujer vivía. Claro que con el poco tiempo que llevaba en la ciudad eso no significaba que pudiera llegar, pero se repitió la dirección para si misma, ya podría pedirle ayuda a distintos ciudadanos para alcanzar su objetivo.

    Y así lo hizo, comenzó a caminar por las calles, pidiendo indicaciones sobre como llegar a aquella dirección. Tras un largo viaje en el que la mayoría de gente le ofreció su ayuda, llegó finalmente a aquella mansión.

    Se detuvo frente a mansión contemplándola al detalle, sin duda la dueña de aquel lugar podría tener un castillo si lo deseara. Aquel pensamiento le generó un escalofrío.

    Finalmente Celestine tocó el timbre de la mansión y espero pacientemente. Por fin conocería a la mujer que cumple deseos: Kazuha
    Celestine había escapado hace unos días del castillo y estaba muy nerviosa porque temía que su padre, o mejor dicho, los que trabajaban para él, la encontraran y la llevaran al castillo nuevamente por la fuerza. Sin embargo, había escuchado de casualidad que en una mansión de la ciudad había una mujer capaz de conceder cualquier deseo. No le había dado importancia en ese momento, pero la idea había quedado instalada en su cerebro y estaba repitiéndose para si misma posibles deseos que podría pedirle a aquella mujer. Para su fortuna, días después volvió a escuchar sobre la mujer que cumplía deseos, aparentemente sus deseos tenían un precio pero Celestine estaba dispuesta a conocer ese precio a cambio de su libertad. Cómo si su fortuna no fuera suficiente, Celestine escuchó la dirección en la que esa mujer vivía. Claro que con el poco tiempo que llevaba en la ciudad eso no significaba que pudiera llegar, pero se repitió la dirección para si misma, ya podría pedirle ayuda a distintos ciudadanos para alcanzar su objetivo. Y así lo hizo, comenzó a caminar por las calles, pidiendo indicaciones sobre como llegar a aquella dirección. Tras un largo viaje en el que la mayoría de gente le ofreció su ayuda, llegó finalmente a aquella mansión. Se detuvo frente a mansión contemplándola al detalle, sin duda la dueña de aquel lugar podría tener un castillo si lo deseara. Aquel pensamiento le generó un escalofrío. Finalmente Celestine tocó el timbre de la mansión y espero pacientemente. Por fin conocería a la mujer que cumple deseos: [K4zuha]
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  • Ya tenía dos preocupaciones que se encuentran encerrados en el instituto y ahora Grayson está también dentro.
    Sé que no saldrá sin nuestros hijos, aunque eso le cueste su propia vida.
    Ya tenía dos preocupaciones que se encuentran encerrados en el instituto y ahora Grayson está también dentro. Sé que no saldrá sin nuestros hijos, aunque eso le cueste su propia vida.
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  • Lluvia
    Fandom Original
    Categoría Original
    Con Nairis Tzélmur

    [ Registro ]
    [ Una semana después de que todo se fuera al carajo || 2:30 p.m || Habitación de Nairis, Fallen's ]

    Un día lluvioso, como últimamente los había, desde que el bar había cambiado de administración, Jason no había tenido la oportunidad de volver a hablar con Nairis. Lo último que ella le dijo, era que se iría y días después le preguntó si podía quedarse. Él le respondió que sería su decisión, mientras quisiera estar ahí sería bien recibida.

    El día que finalmente logró despejarse para poder hablar con ella, dejó la barra y caminó a la habitación de la joven en la trastienda. Pero ¿Qué le iba a decir? Había tantas cosas que habían quedado en un limbo todos esos días, que sencillamente no había por donde empezar a decir las cosas. Aún así, no importó. Cada paso que daba era el recordatorio de una plática pendiente. Decisiones, resoluciones, cambios,

    Una vez estuvo en la puerta de la habitación, levantó la mano. Estuvo a punto de llamar a la puerta, pero un impulso le frenó. Sus dedos apenas alcanzaron a detenerse a milímetros de la madera rústica de aquella puerta. Cerró los ojos unos instantes, procesando mentalmente cuál sería la primera cuestión que debería atender.

    "¿Qué tono debía usar? ¿Cómo debía empezar? ¿Es esto lo que debería hacer? ¿Estaré molestando?"... Las preguntas comenzaron a viajar por su cabeza, golpeando cada rincón de su mente, procesando la información. Y aun así, su cuerpo respondió antes.

    - ..Mierda... - Su voz fue un susurro cargado de enojo consigo mismo por haber actuado tan rápido, sin darle tiempo de pensar más. Lo dijo inmediatamente después de que sus dedos se hubieran movido por sí mismos.

    Dos golpes con el índice y el medio, ligeramente flexionados. El sonido había roto todo proceso de concentración y planificación.

    Resignado a que todas sus ideas se habían ido por la borda en el momento en el que llamó a la puerta, suspiró con resignación.

    Pese a que en ese momento no había nada que hiciera que reaccionara, que procesara la señal de un duelo, ese acto, por mínimo que fue, lo sacó del trance y la presunta depresión que estaba enfrentando.

    - Nai... - Pensó en la forma en la que él le decía. Al no sentir que fuera el momento para hablar de esa forma, concluyó. -..ris. ¿Cómo estás?

    Pregunta tonta, pero fue lo único que atinó a decir. Ni todas las posibilidades que llegó a pensar sirvieron en ese momento.
    Con [Possesed_By_Myself] [ Registro ] [ Una semana después de que todo se fuera al carajo || 2:30 p.m || Habitación de Nairis, Fallen's ] Un día lluvioso, como últimamente los había, desde que el bar había cambiado de administración, Jason no había tenido la oportunidad de volver a hablar con Nairis. Lo último que ella le dijo, era que se iría y días después le preguntó si podía quedarse. Él le respondió que sería su decisión, mientras quisiera estar ahí sería bien recibida. El día que finalmente logró despejarse para poder hablar con ella, dejó la barra y caminó a la habitación de la joven en la trastienda. Pero ¿Qué le iba a decir? Había tantas cosas que habían quedado en un limbo todos esos días, que sencillamente no había por donde empezar a decir las cosas. Aún así, no importó. Cada paso que daba era el recordatorio de una plática pendiente. Decisiones, resoluciones, cambios, Una vez estuvo en la puerta de la habitación, levantó la mano. Estuvo a punto de llamar a la puerta, pero un impulso le frenó. Sus dedos apenas alcanzaron a detenerse a milímetros de la madera rústica de aquella puerta. Cerró los ojos unos instantes, procesando mentalmente cuál sería la primera cuestión que debería atender. "¿Qué tono debía usar? ¿Cómo debía empezar? ¿Es esto lo que debería hacer? ¿Estaré molestando?"... Las preguntas comenzaron a viajar por su cabeza, golpeando cada rincón de su mente, procesando la información. Y aun así, su cuerpo respondió antes. - ..Mierda... - Su voz fue un susurro cargado de enojo consigo mismo por haber actuado tan rápido, sin darle tiempo de pensar más. Lo dijo inmediatamente después de que sus dedos se hubieran movido por sí mismos. Dos golpes con el índice y el medio, ligeramente flexionados. El sonido había roto todo proceso de concentración y planificación. Resignado a que todas sus ideas se habían ido por la borda en el momento en el que llamó a la puerta, suspiró con resignación. Pese a que en ese momento no había nada que hiciera que reaccionara, que procesara la señal de un duelo, ese acto, por mínimo que fue, lo sacó del trance y la presunta depresión que estaba enfrentando. - Nai... - Pensó en la forma en la que él le decía. Al no sentir que fuera el momento para hablar de esa forma, concluyó. -..ris. ¿Cómo estás? Pregunta tonta, pero fue lo único que atinó a decir. Ni todas las posibilidades que llegó a pensar sirvieron en ese momento.
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