• "Army is here! -yelled Karen"
    Fandom Stranger Things
    Categoría Drama
    Apenas había pasado una semana desde que el suelo de Hawkins se abriera y se llevara consigo barrios, parques y… vidas humanas. El pueblo que habia conocido habia cambiado. La policía de Hawkins (claro que sin Hopper ya que este estaba oficialmente muerto) habia intentado acordonar la zona afectada como podía, pero no habia cinta de protección suficiente para la herida abierta en el pueblo.

    Ce habia intentado ayudar lo que podía, colaborando con el refugio en el instituto y yendo a visitar a Max, pero no era bueno que se dejara ver demasiado. Asi que la mayor parte del tiempo estaba recluida en la cabaña o pasaba el tiempo con Mike. Aquella tarde, Nancy y Jonathan habían ido a acompañar a Robin a la WSQK ya que se habían quedado sin operador de radio. Y Holly habia ido a ver una película a casa de una amiga.

    Asi que Mike Wheeler y ella tenían todo el sótano para ellos solos. Ce tenia sus piernas cruzadas sobre el sofá sentada como un indio. Y Mike reposaba su cabeza sobre el regazo de la muchacha mientras le leía un capitulo de El Señor de Los Anillos. Ce escuchaba fascinada, por supuesto. Adoraba las voces de Mike, las entonaciones, los vaivenes de sus manos al interpretar sutilmente una escena. Era un excelente narrador.

    -¿Cuántas veces lo has leido? -preguntó Ce tras una risa divertida.
    Apenas había pasado una semana desde que el suelo de Hawkins se abriera y se llevara consigo barrios, parques y… vidas humanas. El pueblo que habia conocido habia cambiado. La policía de Hawkins (claro que sin Hopper ya que este estaba oficialmente muerto) habia intentado acordonar la zona afectada como podía, pero no habia cinta de protección suficiente para la herida abierta en el pueblo. Ce habia intentado ayudar lo que podía, colaborando con el refugio en el instituto y yendo a visitar a Max, pero no era bueno que se dejara ver demasiado. Asi que la mayor parte del tiempo estaba recluida en la cabaña o pasaba el tiempo con Mike. Aquella tarde, Nancy y Jonathan habían ido a acompañar a Robin a la WSQK ya que se habían quedado sin operador de radio. Y Holly habia ido a ver una película a casa de una amiga. Asi que [PALAD1N] y ella tenían todo el sótano para ellos solos. Ce tenia sus piernas cruzadas sobre el sofá sentada como un indio. Y Mike reposaba su cabeza sobre el regazo de la muchacha mientras le leía un capitulo de El Señor de Los Anillos. Ce escuchaba fascinada, por supuesto. Adoraba las voces de Mike, las entonaciones, los vaivenes de sus manos al interpretar sutilmente una escena. Era un excelente narrador. -¿Cuántas veces lo has leido? -preguntó Ce tras una risa divertida.
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    Grupal
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  • — Hey, mamá.... —

    Y allí se encontraba de nuevo, directo en un buzón de voz ante una nueva llamada no atendida. De aspecto desalineado y la realidad era que estaba conteniendo sus ansias de llorar mientras intentaba su voz no se quebrara al hablar.
    ¿Cuántas veces había intentado dar con su madre? ¿Cuántas veces más le había dejado mensajes de texto y de voz? Intentando llamada tras llamada escuchar al menos una vez más su voz sin éxito alguno.

    — Realmente necesito tus consejos, necesito.... — Suspiró como quien cargaba una pesada mochila que ya no podía soportar mientras sus ojos se cubrían de lágrimas, pasando su mano libre del móvil por su cabello tal vez en un gesto de cansado estrés. — Te necesito —

    Admitió finalmente, sus pasos pesados que la llevaron hasta la ventana apreciando el infernal paisaje que se revelaba frente a ella. Su pequeña mascota, obsequiada por su primo, se posó en su hombro refregando su cabeza en su mejilla; un gesto que ella agradeció mientras le acariciaba el mentón con su mano libre con cariño.

    — Tenías razón — Continuó — Tenías razón en todo... Él... Él sólo busca excusas para alejarse, para hacernos a un lado. Lo intenté, realmente lo intenté mamá... Creí.... Creí que al menos le importaría.
    Ahora dice que intenta superarte y yo.... Yo creí que estaba bien... Hace años que te fuiste y realmente te necesito. Pensé que él tenía razón, que tal vez no vuelvas pero... ¿Acaso sólo fue otra excusa que usó? Ya no sé qué creer, mamá... Realmente te necesito aquí, conmigo.... Te quiero mucho y espero... Espero que puedas responderme —
    — Hey, mamá.... — Y allí se encontraba de nuevo, directo en un buzón de voz ante una nueva llamada no atendida. De aspecto desalineado y la realidad era que estaba conteniendo sus ansias de llorar mientras intentaba su voz no se quebrara al hablar. ¿Cuántas veces había intentado dar con su madre? ¿Cuántas veces más le había dejado mensajes de texto y de voz? Intentando llamada tras llamada escuchar al menos una vez más su voz sin éxito alguno. — Realmente necesito tus consejos, necesito.... — Suspiró como quien cargaba una pesada mochila que ya no podía soportar mientras sus ojos se cubrían de lágrimas, pasando su mano libre del móvil por su cabello tal vez en un gesto de cansado estrés. — Te necesito — Admitió finalmente, sus pasos pesados que la llevaron hasta la ventana apreciando el infernal paisaje que se revelaba frente a ella. Su pequeña mascota, obsequiada por su primo, se posó en su hombro refregando su cabeza en su mejilla; un gesto que ella agradeció mientras le acariciaba el mentón con su mano libre con cariño. — Tenías razón — Continuó — Tenías razón en todo... Él... Él sólo busca excusas para alejarse, para hacernos a un lado. Lo intenté, realmente lo intenté mamá... Creí.... Creí que al menos le importaría. Ahora dice que intenta superarte y yo.... Yo creí que estaba bien... Hace años que te fuiste y realmente te necesito. Pensé que él tenía razón, que tal vez no vuelvas pero... ¿Acaso sólo fue otra excusa que usó? Ya no sé qué creer, mamá... Realmente te necesito aquí, conmigo.... Te quiero mucho y espero... Espero que puedas responderme —
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  • — ♪ "Y aunque se que al final fue mejor dejarte ir... Me doy cuenta que es más difícil hacer qué decir..." ♫
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  • +Michael, se siente más errático que nunca las interacción actuales lo an dejado, más caótico de lo normal que su alucinaciones con su lado, aquel que oculta está más desenfrenado+

    Demi: cuando vas a admitir que amas la guerra la sangre, que eso es lo que forma parate de tí

    Mich: deja de hablar por mi tu no sabes nada de mí!

    +Demi toma del cuello viéndolo directo a los ojos+

    Demi: deja de engañarte soy quien más te conoce

    +Cuando Mich reacciona, se ve en el espejo su respiración era agitada, mientras los cuernos estaba presente+

    Mich: Demonios!!!
    +Michael, se siente más errático que nunca las interacción actuales lo an dejado, más caótico de lo normal que su alucinaciones con su lado, aquel que oculta está más desenfrenado+ Demi: cuando vas a admitir que amas la guerra la sangre, que eso es lo que forma parate de tí Mich: deja de hablar por mi tu no sabes nada de mí! +Demi toma del cuello viéndolo directo a los ojos+ Demi: deja de engañarte soy quien más te conoce +Cuando Mich reacciona, se ve en el espejo su respiración era agitada, mientras los cuernos estaba presente+ Mich: Demonios!!!
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  • -encontro a un lindo pecesote al que está dispuesto en comer el problema es que no deja de nadar y tampoco quiere salir del agua -
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  • ¡Ahora que estamos casi todos podemos hacer una reunión en casa de Rossi! -dice, entusiasmada- Nos vendría bien para sobrellevar la pena de no tener con nosotros a Emily... -su tono de voz adquiere un tinte de tristeza con un suave pucherito en los labios.
    ¡Ahora que estamos casi todos podemos hacer una reunión en casa de Rossi! -dice, entusiasmada- Nos vendría bien para sobrellevar la pena de no tener con nosotros a Emily... -su tono de voz adquiere un tinte de tristeza con un suave pucherito en los labios.
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  • La ceremonia transcurría con una perfección casi irritante. Las luces brillaban como llamas quietas, disciplinadas, como si incluso la luz hubiese sido instruida para no perturbar la paz artificial del lugar. Las copas de cristal viajaban de mano en mano, y las sonrisas, tan ensayadas como máscaras, se ofrecían como ofrendas sociales que nadie realmente sentía. Era una reunión de rostros conocidos, de presencias antiguas que se reencontraban bajo la excusa de celebrar la "vida".

    Lyra observaba desde su lugar, no participaba. Rara vez lo hacía, solo cuando algo realmente llamaba su atención.

    Había aprendido a existir en los bordes, donde el tiempo se volvía más honesto. Sus ojos recorrían el salón sin prisa, como quién no quiere la cosa, de esa forma lograba disimular su aburrimiento.

    Todo estaba donde debía estar. Todo… excepto una cosa.

    Al principio no supo qué era, no fue una imagen. Fue una sensación. Una interferencia.

    Su cuerpo reaccionó antes que su mente. Una tensión leve en los dedos. Un frío suave escalando por su espalda. Un instinto antiguo, uno que no respondía al peligro inmediato, sino a algo peor. A lo incorrecto.

    Llevó la copa a sus labios, pero no bebió de ella. En su lugar, se dedicó a respirar de manera profunda, como si aquello le permitiera identificar que estaba pasando.

    Fue en ese momento que lo encontró. El olor.

    Sutil. Casi inexistente. Perdido entre el perfume de las flores muertas que adornaban el salón.

    Era carne quemada. No provenía de las velas, tampoco era reciente, ni externo.

    No se movió. No giró la cabeza. No permitió que nada en ella delatara el momento exacto en que lo comprendió. Solo dejó que su percepción se expandiera de manera silenciosa.

    Entre los cuerpos y las presencias. Lo vio.

    No directamente. No al principio. Fue el vacío a su alrededor lo que lo reveló. Las conversaciones evitaban rozarlo. Las miradas pasaban por encima sin detenerse. Como si algo en la naturaleza misma intentara negarlo, borrarlo, empujarlo fuera del orden al que pertenecían todos los demás.

    Pero la azabache sí podía verlo. Y lo peor no fue su presencia. Fue reconocerla. El tiempo no lo había cambiado.

    Lo había corrompido. Había algo consumiéndose, algo que no pertenecía ni al infierno ni a la tierra. Algo que ardía sin luz. Algo que lo estaba borrando lentamente, desde adentro hacia afuera.

    Supo entonces que algo había comenzado.

    Y por primera vez en siglos, el corazón que no necesitaba latir… se sintió en peligro.
    La ceremonia transcurría con una perfección casi irritante. Las luces brillaban como llamas quietas, disciplinadas, como si incluso la luz hubiese sido instruida para no perturbar la paz artificial del lugar. Las copas de cristal viajaban de mano en mano, y las sonrisas, tan ensayadas como máscaras, se ofrecían como ofrendas sociales que nadie realmente sentía. Era una reunión de rostros conocidos, de presencias antiguas que se reencontraban bajo la excusa de celebrar la "vida". Lyra observaba desde su lugar, no participaba. Rara vez lo hacía, solo cuando algo realmente llamaba su atención. Había aprendido a existir en los bordes, donde el tiempo se volvía más honesto. Sus ojos recorrían el salón sin prisa, como quién no quiere la cosa, de esa forma lograba disimular su aburrimiento. Todo estaba donde debía estar. Todo… excepto una cosa. Al principio no supo qué era, no fue una imagen. Fue una sensación. Una interferencia. Su cuerpo reaccionó antes que su mente. Una tensión leve en los dedos. Un frío suave escalando por su espalda. Un instinto antiguo, uno que no respondía al peligro inmediato, sino a algo peor. A lo incorrecto. Llevó la copa a sus labios, pero no bebió de ella. En su lugar, se dedicó a respirar de manera profunda, como si aquello le permitiera identificar que estaba pasando. Fue en ese momento que lo encontró. El olor. Sutil. Casi inexistente. Perdido entre el perfume de las flores muertas que adornaban el salón. Era carne quemada. No provenía de las velas, tampoco era reciente, ni externo. No se movió. No giró la cabeza. No permitió que nada en ella delatara el momento exacto en que lo comprendió. Solo dejó que su percepción se expandiera de manera silenciosa. Entre los cuerpos y las presencias. Lo vio. No directamente. No al principio. Fue el vacío a su alrededor lo que lo reveló. Las conversaciones evitaban rozarlo. Las miradas pasaban por encima sin detenerse. Como si algo en la naturaleza misma intentara negarlo, borrarlo, empujarlo fuera del orden al que pertenecían todos los demás. Pero la azabache sí podía verlo. Y lo peor no fue su presencia. Fue reconocerla. El tiempo no lo había cambiado. Lo había corrompido. Había algo consumiéndose, algo que no pertenecía ni al infierno ni a la tierra. Algo que ardía sin luz. Algo que lo estaba borrando lentamente, desde adentro hacia afuera. Supo entonces que algo había comenzado. Y por primera vez en siglos, el corazón que no necesitaba latir… se sintió en peligro.
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  • *me apoyo un momento junto al poste amarillo mientras tomo el casco entre mis manos. Lo levanto con calma y me lo coloco, ajustándolo bien sobre mi cabeza. El visor verde refleja las luces rosadas de los cerezos mientras aseguro la correa bajo mi mentón. Luego giro apenas el rostro hacia ti, mi voz suena un poco más grave detrás del casco, pero igual de cercana*

    "Fue un lindo paseo ¿no crees?"

    *me ajusto los guantes y doy un par de pasos hacia mi moto, pasando la mano por el asiento antes de mirarte de nuevo*

    "Pero ya es algo tarde… tengo que ir a darles de comer a mis perros"

    *inclino ligeramente la cabeza hacia un lado, el brillo del visor ocultando mis ojos, pero mi tono deja claro que estoy sonriendo*

    "¿Quieres que te vaya a dejar a tu casa? No tengo problema con recorrer un poco mas de camino de lo usual"

    *arranco la moto suavemente, el motor ruge bajo la noche iluminada por los cerezos*
    *me apoyo un momento junto al poste amarillo mientras tomo el casco entre mis manos. Lo levanto con calma y me lo coloco, ajustándolo bien sobre mi cabeza. El visor verde refleja las luces rosadas de los cerezos mientras aseguro la correa bajo mi mentón. Luego giro apenas el rostro hacia ti, mi voz suena un poco más grave detrás del casco, pero igual de cercana* "Fue un lindo paseo ¿no crees?" *me ajusto los guantes y doy un par de pasos hacia mi moto, pasando la mano por el asiento antes de mirarte de nuevo* "Pero ya es algo tarde… tengo que ir a darles de comer a mis perros" *inclino ligeramente la cabeza hacia un lado, el brillo del visor ocultando mis ojos, pero mi tono deja claro que estoy sonriendo* "¿Quieres que te vaya a dejar a tu casa? No tengo problema con recorrer un poco mas de camino de lo usual" *arranco la moto suavemente, el motor ruge bajo la noche iluminada por los cerezos*
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  • — avance unos pasos bajo el torii cubierto de musgo. La grava cruje suavemente bajo mis botas. Sin soltar tu mano, camino delante de ti... luego gire apenas el rostro por encima del hombro izquierdo, mis ojos verdes brillan con esa seguridad tranquila que me caracteriza, una sonrisa ladeada se dibuja en su rostro—

    "¿Ves? Te dije que estaba cerca..."

    — Aprieta suavemente tu mano, firme pero cálido. —

    "No te sueltes, a partir de aquí... Es mas dificil pasar."
    — avance unos pasos bajo el torii cubierto de musgo. La grava cruje suavemente bajo mis botas. Sin soltar tu mano, camino delante de ti... luego gire apenas el rostro por encima del hombro izquierdo, mis ojos verdes brillan con esa seguridad tranquila que me caracteriza, una sonrisa ladeada se dibuja en su rostro— "¿Ves? Te dije que estaba cerca..." — Aprieta suavemente tu mano, firme pero cálido. — "No te sueltes, a partir de aquí... Es mas dificil pasar."
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  • Habia pasado todo el día entre planes y consejos con Tormund, Sir Davos y los capitanes de las casas que habían decidido unirse a su causa. Todos intentando dar su punto de vista de cual seria un mejor plan de ataque al enfrentarse contra Ramsay Bolton. El mapa sobre la mesa de la tienda estaba lleno de estatuillas de lobos, osos, hombres desollados... Un autentico ajedrez que ahora se habia convertido en un dolor de cabeza. Y, durante las dos horas siguientes, mientras Jon cavilaba y, de tanto en tanto cambiaba alguna efigie de lugar, habia estado tallando algo en un trozo plano de madera.

    Sir Davos le habia enseñado a hacerlo unas semanas atrás. Según él, calmaba el estrés de la guerra venidera. Para Jon aquello era un foco más de ansiedad. Aun así ponía en este todo su empeño. Sabia qué día era ese. El día del Nombre de Sansa. Y queria hacer algo que mereciera la pena. Puede que aun no pudiera poner Invernalia a sus pies, ese hubiera sido un gran presente, pero aquel regalo que ahora repasaba con la yema de su dedo para eliminar el serrín y las esquirlas de madera era algo real y sincero.

    Sansa entró en la carpa y Jon dejó el cuchillo sobre la mesa alzando la mirada hacia ella.

    -Dime que Tormund no te envía para hacerme pensar en otra de sus locas ideas de ataque...- dijo con cierto aire divertido y cansado mientras se acercaba a 🜲 ㅤ𝑆𝑎𝑛𝑠𝑎 𝑆𝑡𝑎𝑟𝑘.

    Tomó la mano de la pelirroja y posó sobre esta el trozo de madera tallado con el emblema de la casa Stark.

    -He pensado que puede que este al fin sea un día del Nombre feliz... -le dijo- Lo celebraremos en casa. Pronto.
    Habia pasado todo el día entre planes y consejos con Tormund, Sir Davos y los capitanes de las casas que habían decidido unirse a su causa. Todos intentando dar su punto de vista de cual seria un mejor plan de ataque al enfrentarse contra Ramsay Bolton. El mapa sobre la mesa de la tienda estaba lleno de estatuillas de lobos, osos, hombres desollados... Un autentico ajedrez que ahora se habia convertido en un dolor de cabeza. Y, durante las dos horas siguientes, mientras Jon cavilaba y, de tanto en tanto cambiaba alguna efigie de lugar, habia estado tallando algo en un trozo plano de madera. Sir Davos le habia enseñado a hacerlo unas semanas atrás. Según él, calmaba el estrés de la guerra venidera. Para Jon aquello era un foco más de ansiedad. Aun así ponía en este todo su empeño. Sabia qué día era ese. El día del Nombre de Sansa. Y queria hacer algo que mereciera la pena. Puede que aun no pudiera poner Invernalia a sus pies, ese hubiera sido un gran presente, pero aquel regalo que ahora repasaba con la yema de su dedo para eliminar el serrín y las esquirlas de madera era algo real y sincero. Sansa entró en la carpa y Jon dejó el cuchillo sobre la mesa alzando la mirada hacia ella. -Dime que Tormund no te envía para hacerme pensar en otra de sus locas ideas de ataque...- dijo con cierto aire divertido y cansado mientras se acercaba a [N.Q.Stark]. Tomó la mano de la pelirroja y posó sobre esta el trozo de madera tallado con el emblema de la casa Stark. -He pensado que puede que este al fin sea un día del Nombre feliz... -le dijo- Lo celebraremos en casa. Pronto.
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