• Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    "No es un secreto para nadie y lo que diré es lo obvio, Pero, si tienen una parejita o alguien especial en esta plataforma, quiéranla, ámenla mucho, aprovechen las instancias juntos para compartir, porque uno nunca sabe cuándo esa personita especial pueda desaparecer de repente y en cualquier momento como me pasó hace poco. Lo digo por desahogarme un poco a estas horas de la noche en realidad, Pero a veces pasa que uno le agarra cierto cariño a la persona tras el personaje, así que eso.... Tengan buenas noches."
    "No es un secreto para nadie y lo que diré es lo obvio, Pero, si tienen una parejita o alguien especial en esta plataforma, quiéranla, ámenla mucho, aprovechen las instancias juntos para compartir, porque uno nunca sabe cuándo esa personita especial pueda desaparecer de repente y en cualquier momento como me pasó hace poco. Lo digo por desahogarme un poco a estas horas de la noche en realidad, Pero a veces pasa que uno le agarra cierto cariño a la persona tras el personaje, así que eso.... Tengan buenas noches."
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  • ────No. Esta sudadera de osito no es mi traje especial para la próxima gala. Aunque suena tremendamente tentadora la idea de ir así de cómoda... Humm, tendré que tomar nota de eso. En fin, como iba diciendo; es hora de comenzar con las mejores historias del set, desde las paranormales hasta esas divertidas que ocurren entre escena y escena. Así que es momento de sacar los cheetos de bolita, porque la noche de chismecito oficialmente inicia ahora.
    ────No. Esta sudadera de osito no es mi traje especial para la próxima gala. Aunque suena tremendamente tentadora la idea de ir así de cómoda... Humm, tendré que tomar nota de eso. En fin, como iba diciendo; es hora de comenzar con las mejores historias del set, desde las paranormales hasta esas divertidas que ocurren entre escena y escena. Así que es momento de sacar los cheetos de bolita, porque la noche de chismecito oficialmente inicia ahora.
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  • Con que ahí estás! Me quedó un poco de pastel de mi cumpleaños, te juro que está buenísimo, quieres un poco?
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  • la bruja parecia inquieta fumando sentada en una banca -los dioses no saben lo que estan causando... una bruja corrompida es magia pura, y la magia busca comprender y formar parte, cuando esta en su forma mas pura buscara consumir todo hasta sentirse completa, pero al estar contaminada tratara de cumplir los anhelos de las brujas, si esto sigue asi nisiquier a los dioses podran escapar de ser parte de su alimento- exhalo una nube de humo rojo bastante estresada.

    -Laveda recolecta todo ser vivo que entra en su territorio, lo destroza y reorganiza, Mokku roba los rostros e identidades de los seres consientes transformadon sus cuerpos en estatuas que obedecen su palabra... sin embargo sigo sin comprender por que... que e slo que anhelan?-

    https://music.youtube.com/watch?v=toLrnNkxqow&si=lplIuVc37WRj94K6
    la bruja parecia inquieta fumando sentada en una banca -los dioses no saben lo que estan causando... una bruja corrompida es magia pura, y la magia busca comprender y formar parte, cuando esta en su forma mas pura buscara consumir todo hasta sentirse completa, pero al estar contaminada tratara de cumplir los anhelos de las brujas, si esto sigue asi nisiquier a los dioses podran escapar de ser parte de su alimento- exhalo una nube de humo rojo bastante estresada. -Laveda recolecta todo ser vivo que entra en su territorio, lo destroza y reorganiza, Mokku roba los rostros e identidades de los seres consientes transformadon sus cuerpos en estatuas que obedecen su palabra... sin embargo sigo sin comprender por que... que e slo que anhelan?- https://music.youtube.com/watch?v=toLrnNkxqow&si=lplIuVc37WRj94K6
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  • Al final no pude evitar ir a una pastelería a tomar un café y me regalaron una porción de tarta, que está para chuparse por completo los dedos, jejeje.
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  • Jejejeje , hay podre valkyrias pero esto sera divertido cuando no encuentre su ropa ..... ya olvide por que estaba triste ~

    Bien, ahora buscar un escondite para esto ~
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  • ¿Una noche causal?
    ¡Jamas!
    Se fueron de fiesta a festejar que estaban juntos una vez mas y era obvio!
    ¡Le iba a cantar, asi que al karaoke bar mas de élite se fueron!
    Ahi, la música empezó a sonar y él empezó a cantae a su novia primorosa
    𝑆ℎ𝑎𝑛𝑛𝑜𝑛 𝑂´𝐵𝑟𝑖𝑒𝑛


    Mi pedazo de sol,
    la niña de mis ojos
    Tiene una colección de corazones rotos
    Mi pedazo de sol, la niña de mis ojos
    La que baila reggaetón con tacones rojos
    Y me pone a volar, la que me hace llorar
    La que me hace sufrir pero no paro de amar
    Porque me hizo sentir que gané la lotería
    Antes de ella no sabía que alguien podía amarme así
    🩷

    https://youtu.be/Qz9gmiLBVFA?si=o0qJFwpzOkO6VoNA
    ¿Una noche causal? ¡Jamas! Se fueron de fiesta a festejar que estaban juntos una vez mas y era obvio! ¡Le iba a cantar, asi que al karaoke bar mas de élite se fueron! Ahi, la música empezó a sonar y él empezó a cantae a su novia primorosa ♡ [furore.impedito] ♡ 🎤🎶 Mi pedazo de sol, la niña de mis ojos Tiene una colección de corazones rotos Mi pedazo de sol, la niña de mis ojos La que baila reggaetón con tacones rojos Y me pone a volar, la que me hace llorar La que me hace sufrir pero no paro de amar🎶🎤 Porque me hizo sentir que gané la lotería Antes de ella no sabía que alguien podía amarme así🎵🎶 🩷🖤 https://youtu.be/Qz9gmiLBVFA?si=o0qJFwpzOkO6VoNA
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  • Un lugar desconocido
    Categoría Otros
    | Rol abierto. Si gustas, puedes responder. |



    La noche del viernes había llegado a su fin. Comenzaba un nuevo día. Pero para Elias era el comienzo de otro infierno. Ya no sabía qué podría ser mejor, si no recordar y saber que igual cometía cosas horribles o todas las consecuencias posteriores.

    Todavía no recordaba nada, tenía una bruma mental que no le permitía siquiera acordarse cómo es que su cuerpo se transformó la noche anterior. Sin embargo, lo que tenía era dolor. Desde muscular y óseo hasta una jaqueca que no lo dejaba mover demasiado los ojos. También sentía un horrible dolor estomacal, parecía estar revolviéndose con violencia.

    Sintió algo de frío y húmedo. Pero no tuvo tiempo de registrar nada. Tuvo que darse la vuelta (pues estaba de espaldas) para apoyarse en el suelo con ambas manos antes de comenzar a vomitar. El contenido que salía de su boca era espeso, con algún que otro resto sólido que... no sabía lo que era exactamente y tampoco quiso averiguarlo. Tenía un hedor nauseabundo que provocaba que vomitara más. Además el color era completamente negro. Para ese punto sus ojos estaban acumulando un poco de lágrimas al no poder detenerse y por el olor horrible.

    Cuando finalmente cesó, pasó el dorso de su mano izquierda por su boca para limpiarse un poco. Luego levantó la vista con lentitud.

    "Entonces el hedor no era sólo del vómito" pensó mientras se dio cuenta que estaba en un vertedero. Lo malo es que no lo conocía (ya había estado en otro antes). Lo iba a pensar mejor después. Primero lo primero: conseguir ropa. Estaba desnudo y no quería llegar a casa en ese estado.

    Como pudo se puso de pie, el dolor haciéndose más presente aún en lo que se estabilizaba. Cerró los ojos un momento, dolía el tenerlos abiertos. "No hay de otra".

    Empezó a caminar para buscar si por ahí habría algo que le sirviera para cubrirse. Apenas dio tres pasos cuando el ruido de un trueno irrumpió el silencio, poco después siendo seguido por una fuerte lluvia. Ya lo imaginó por cómo el cielo estaba tan gris. Lo bueno es que iba a poder quitarse el barro y sangre que tuviera en la piel.

    Tras unos diez minutos de estar buscando encontró un overall que más o menos le quedaba. No se podía permitir lujos en ese momento y, de todos modos, tampoco estaba tan roto. Solo algo descocido en ciertas zonas, pero daba igual. Se lo colocó con más dificultad de la que le gustó. Después se puso en marcha para buscar la salida. Por suerte no le costó demasiado, viendo la ciudad a lo lejos.

    Suspiró. Estaba cansado, el dolor era constante y no creía poder llegar. Tuvo que esforzarse en cambiar esa mentalidad. Así, a pura fuerza de voluntad caminó en dirección a todos los edificios a la distancia.

    Pasó el tiempo, no supo cuánto, hasta que pudo pisar concreto, tratando de dirigirse hacia el centro. Sin embargo, algo estaba mal.

    No conocía en absoluto la ciudad.

    Eso nunca ocurrió antes. Siempre se despertaba en SU ciudad o alrededores o lugares donde podía ubicarse fácilmente. Ahora era distinto y eso hizo que las ganas de desplomarse aumentaran. ¿Dónde diablos estaba?
    | Rol abierto. Si gustas, puedes responder. | La noche del viernes había llegado a su fin. Comenzaba un nuevo día. Pero para Elias era el comienzo de otro infierno. Ya no sabía qué podría ser mejor, si no recordar y saber que igual cometía cosas horribles o todas las consecuencias posteriores. Todavía no recordaba nada, tenía una bruma mental que no le permitía siquiera acordarse cómo es que su cuerpo se transformó la noche anterior. Sin embargo, lo que tenía era dolor. Desde muscular y óseo hasta una jaqueca que no lo dejaba mover demasiado los ojos. También sentía un horrible dolor estomacal, parecía estar revolviéndose con violencia. Sintió algo de frío y húmedo. Pero no tuvo tiempo de registrar nada. Tuvo que darse la vuelta (pues estaba de espaldas) para apoyarse en el suelo con ambas manos antes de comenzar a vomitar. El contenido que salía de su boca era espeso, con algún que otro resto sólido que... no sabía lo que era exactamente y tampoco quiso averiguarlo. Tenía un hedor nauseabundo que provocaba que vomitara más. Además el color era completamente negro. Para ese punto sus ojos estaban acumulando un poco de lágrimas al no poder detenerse y por el olor horrible. Cuando finalmente cesó, pasó el dorso de su mano izquierda por su boca para limpiarse un poco. Luego levantó la vista con lentitud. "Entonces el hedor no era sólo del vómito" pensó mientras se dio cuenta que estaba en un vertedero. Lo malo es que no lo conocía (ya había estado en otro antes). Lo iba a pensar mejor después. Primero lo primero: conseguir ropa. Estaba desnudo y no quería llegar a casa en ese estado. Como pudo se puso de pie, el dolor haciéndose más presente aún en lo que se estabilizaba. Cerró los ojos un momento, dolía el tenerlos abiertos. "No hay de otra". Empezó a caminar para buscar si por ahí habría algo que le sirviera para cubrirse. Apenas dio tres pasos cuando el ruido de un trueno irrumpió el silencio, poco después siendo seguido por una fuerte lluvia. Ya lo imaginó por cómo el cielo estaba tan gris. Lo bueno es que iba a poder quitarse el barro y sangre que tuviera en la piel. Tras unos diez minutos de estar buscando encontró un overall que más o menos le quedaba. No se podía permitir lujos en ese momento y, de todos modos, tampoco estaba tan roto. Solo algo descocido en ciertas zonas, pero daba igual. Se lo colocó con más dificultad de la que le gustó. Después se puso en marcha para buscar la salida. Por suerte no le costó demasiado, viendo la ciudad a lo lejos. Suspiró. Estaba cansado, el dolor era constante y no creía poder llegar. Tuvo que esforzarse en cambiar esa mentalidad. Así, a pura fuerza de voluntad caminó en dirección a todos los edificios a la distancia. Pasó el tiempo, no supo cuánto, hasta que pudo pisar concreto, tratando de dirigirse hacia el centro. Sin embargo, algo estaba mal. No conocía en absoluto la ciudad. Eso nunca ocurrió antes. Siempre se despertaba en SU ciudad o alrededores o lugares donde podía ubicarse fácilmente. Ahora era distinto y eso hizo que las ganas de desplomarse aumentaran. ¿Dónde diablos estaba?
    Tipo
    Grupal
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
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  • 「I҉̖̖̓̑̐̍̚n҈͈̜̙̮̣̍̂ t̴͎͇͔͎̃͊ḫ̴̗͓̱͚̔̿e̴͔̪̫̓͂̊ f҉̩͖͓̐͛́̅ả̷͉̞̖̙̔͂̂̚k̶̞̱̰̩̿̔̈̒̉ͅe҉̗̗̙̤̃͗͑ ṕ̵̘̭̣͎̇͗̿̅l̵͈̙̪͐̑̚ḁ̵̘͆̌̎̐̎s̷̭̲̊̈̚̚t̵͈̤͋̒̉͒i҈͍̘̳͎͇͐̇̀c̶͈̥̲̬͐̋ Ẹ̴̦̖͊̍ͅa̶̫̳͈̪͕̍̂̍̚r̷̘͍̍͒t̶̗͉͉̣̯́́̋̂̒h̷̦͙̽́」

    Le perturbaba.

    El concepto del tiempo humano era, con sinceridad, un enigma indescifrable. ¿Habían pasado dos años? ¿Quizás tres? La magnitud de los ciclos terrestres se le escapaba entre los dedos. No hacía mucho (en términos cósmicos) que había sido despojado de su rango y de gran parte de su esencia, viéndose obligado a habitar un cuerpo ineficiente, un montón de carne y hueso que le resultaba humillante. Había tenido que aprender procesos rudimentarios, pero el que aún le exigía un esfuerzo visceral era el acto de caminar. Se desplazaba con la fragilidad de un cervatillo recién nacido: sus tobillos cedían con frecuencia y terminaba colapsando contra el suelo de forma estrepitosa. Sin embargo, ante la ausencia de otras facultades, el desplazamiento bipedal no era una opción, sino una condena necesaria.

    Sariel deambulaba por donde quería y cuando quería, dedicando una atención insana a cualquier detalle del entorno, siempre y cuando no fuera un rostro humano.

    La noción del dolor también era una novedad. A pesar de convivir con él desde su primer segundo de exilio, la sensación constante de tener la dermis desgarrada era una tortura más profunda de lo que sus escasas ganas de hablar podrían expresar. Incluso el acto de caminar se volvía un campo de minas; doblarse un pie no era placentero, y debía ser meticuloso con la fricción de la ropa sobre su espalda desollada o el contacto del dorso de sus manos con cualquier superficie. En comparación, las heridas circulares de su rostro eran un suplicio llevadero, algo que casi lograba ignorar.

    Prefería la noche. El día poseía una belleza que disfrutaba, pero la luz solar al incidir en él generaba una sobreexposición visual que le resultaba... incómoda. Sí, esa era la palabra. En la oscuridad, no solo poseía la agudeza visual de un depredador nocturno, sino que las personas se mantenía a una distancia prudente. No alcanzaba a comprender si era por su estatura inusual o por su gélida falta de respuesta, pero la soledad absoluta era un refugio mejor de lo que esperaba. Hacía más de ¿Un año? que no utilizaba su voz; el simple hecho de intentar organizar el sistema de unidades de tiempo le provocaba un mareo físico nauseabundo.

    Recientemente había descubierto la existencia de los dispositivos de captura audiovisual. Le resultaba vagamente entretenido el hecho de que su presencia fuera irrepresentable: en el mejor de los casos, la imagen era un granulado indescifrable; en el peor, el archivo simplemente sucumbía a la corrupción de datos. Esa invisibilidad digital era su mejor arma; no era un acto consciente, pero le daba una cierta paz el saber que nadie podría percibir su rostro a través de una lente.

    Aquella noche, mientras recorría una zona desolada y de iluminación precaria, sus piernas volvieron a ceder. Cayó de costado por segunda vez en el día; una cuota mínima de torpeza para sus estándares. Se quedó en el suelo unos minutos, con las piernas flexionadas y las manos desnudas sosteniendo el peso de su cuerpo contra el asfalto. No le importó si la fricción había lacerado su piel; después de todo, esas heridas sí estaban destinadas a cerrar. Permaneció allí, en silencio, antes de retomar su errática caminata hacia el único placer humano que sí disfrutaba: el sueño.
    「I҉̖̖̓̑̐̍̚n҈͈̜̙̮̣̍̂ t̴͎͇͔͎̃͊ḫ̴̗͓̱͚̔̿e̴͔̪̫̓͂̊ f҉̩͖͓̐͛́̅ả̷͉̞̖̙̔͂̂̚k̶̞̱̰̩̿̔̈̒̉ͅe҉̗̗̙̤̃͗͑ ṕ̵̘̭̣͎̇͗̿̅l̵͈̙̪͐̑̚ḁ̵̘͆̌̎̐̎s̷̭̲̊̈̚̚t̵͈̤͋̒̉͒i҈͍̘̳͎͇͐̇̀c̶͈̥̲̬͐̋ Ẹ̴̦̖͊̍ͅa̶̫̳͈̪͕̍̂̍̚r̷̘͍̍͒t̶̗͉͉̣̯́́̋̂̒h̷̦͙̽́」 Le perturbaba. El concepto del tiempo humano era, con sinceridad, un enigma indescifrable. ¿Habían pasado dos años? ¿Quizás tres? La magnitud de los ciclos terrestres se le escapaba entre los dedos. No hacía mucho (en términos cósmicos) que había sido despojado de su rango y de gran parte de su esencia, viéndose obligado a habitar un cuerpo ineficiente, un montón de carne y hueso que le resultaba humillante. Había tenido que aprender procesos rudimentarios, pero el que aún le exigía un esfuerzo visceral era el acto de caminar. Se desplazaba con la fragilidad de un cervatillo recién nacido: sus tobillos cedían con frecuencia y terminaba colapsando contra el suelo de forma estrepitosa. Sin embargo, ante la ausencia de otras facultades, el desplazamiento bipedal no era una opción, sino una condena necesaria. Sariel deambulaba por donde quería y cuando quería, dedicando una atención insana a cualquier detalle del entorno, siempre y cuando no fuera un rostro humano. La noción del dolor también era una novedad. A pesar de convivir con él desde su primer segundo de exilio, la sensación constante de tener la dermis desgarrada era una tortura más profunda de lo que sus escasas ganas de hablar podrían expresar. Incluso el acto de caminar se volvía un campo de minas; doblarse un pie no era placentero, y debía ser meticuloso con la fricción de la ropa sobre su espalda desollada o el contacto del dorso de sus manos con cualquier superficie. En comparación, las heridas circulares de su rostro eran un suplicio llevadero, algo que casi lograba ignorar. Prefería la noche. El día poseía una belleza que disfrutaba, pero la luz solar al incidir en él generaba una sobreexposición visual que le resultaba... incómoda. Sí, esa era la palabra. En la oscuridad, no solo poseía la agudeza visual de un depredador nocturno, sino que las personas se mantenía a una distancia prudente. No alcanzaba a comprender si era por su estatura inusual o por su gélida falta de respuesta, pero la soledad absoluta era un refugio mejor de lo que esperaba. Hacía más de ¿Un año? que no utilizaba su voz; el simple hecho de intentar organizar el sistema de unidades de tiempo le provocaba un mareo físico nauseabundo. Recientemente había descubierto la existencia de los dispositivos de captura audiovisual. Le resultaba vagamente entretenido el hecho de que su presencia fuera irrepresentable: en el mejor de los casos, la imagen era un granulado indescifrable; en el peor, el archivo simplemente sucumbía a la corrupción de datos. Esa invisibilidad digital era su mejor arma; no era un acto consciente, pero le daba una cierta paz el saber que nadie podría percibir su rostro a través de una lente. Aquella noche, mientras recorría una zona desolada y de iluminación precaria, sus piernas volvieron a ceder. Cayó de costado por segunda vez en el día; una cuota mínima de torpeza para sus estándares. Se quedó en el suelo unos minutos, con las piernas flexionadas y las manos desnudas sosteniendo el peso de su cuerpo contra el asfalto. No le importó si la fricción había lacerado su piel; después de todo, esas heridas sí estaban destinadas a cerrar. Permaneció allí, en silencio, antes de retomar su errática caminata hacia el único placer humano que sí disfrutaba: el sueño.
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  • Tal vez, en algún rincón profundo de mi alma, siempre supe la verdad.

    El amor no dura.

    Es una promesa frágil que el tiempo desgasta con la misma paciencia con la que el mar devora la piedra.

    Por eso aprendí a encontrar otras formas de seguir adelante…
    otras formas de existir sin necesitar a nadie.

    A veces es más fácil caminar solo.
    O simplemente mantener el rostro sereno, fingiendo que todo está bien.

    He vivido así, a una distancia prudente del mundo.
    Lo suficiente para observarlo, pero no tanto como para que pueda alcanzarme.
    Y hasta hace poco me había jurado algo a mí mismo: que estaba en paz con la soledad.
    Que era un precio pequeño por evitar el desastre inevitable.
    Porque, al final, nunca parecía valer el riesgo.

    Pero entonces apareciste tú.

    Y ahora me encuentro frente a una verdad incómoda… una excepción que nunca quise contemplar.

    Porque, entre todas las cosas que decidí no volver a creer,
    tú eres la única que logró hacerme dudar.
    Tú… eres la única excepción.
    Tal vez, en algún rincón profundo de mi alma, siempre supe la verdad. El amor no dura. Es una promesa frágil que el tiempo desgasta con la misma paciencia con la que el mar devora la piedra. Por eso aprendí a encontrar otras formas de seguir adelante… otras formas de existir sin necesitar a nadie. A veces es más fácil caminar solo. O simplemente mantener el rostro sereno, fingiendo que todo está bien. He vivido así, a una distancia prudente del mundo. Lo suficiente para observarlo, pero no tanto como para que pueda alcanzarme. Y hasta hace poco me había jurado algo a mí mismo: que estaba en paz con la soledad. Que era un precio pequeño por evitar el desastre inevitable. Porque, al final, nunca parecía valer el riesgo. Pero entonces apareciste tú. Y ahora me encuentro frente a una verdad incómoda… una excepción que nunca quise contemplar. Porque, entre todas las cosas que decidí no volver a creer, tú eres la única que logró hacerme dudar. Tú… eres la única excepción.
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