• Tu compañera de cuarto se apropió de tu paquete de amazon, ahora que está vulnerable...~ que vas a hacer como para" enseñarle" a no meterse con tus cosas?
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  • ✎. . . ❝Si un libro los aburre, déjenlo, no lo lean porque es famoso, no lean un libro porque es moderno, no lean un libro porque es antiguo. Si un libro es tedioso para ustedes, déjenlo… ese libro no ha sido escrito para ustedes. La lectura debe ser una forma de la felicidad.❞
    ────────Jorge Luis Borges.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Tenlo en cuenta al responder.
    ****Edad del Caos.****
    "Las Alas del Engaño"

    La guerra había cambiado, desde el enfrentamiento contra aquellos dos seres alados, ni Ozma ni Yen habían vuelto a verlos. No conocían sus nombres, tampoco entendían del todo qué eran realmente. Para Yen, eran guerreros bendecidos por los Dioses. Ozma, en cambio, comprendía algo más aterrador: aquellos seres no habían nacido, habían sido creados. Y eso significaba que los Dioses habían dado un paso más allá.

    Mientras Ozma continuaba sus campañas y Yen lideraba ataques contra fortalezas Elunai, los dos seres alados comenzaron una misión completamente distinta, una orden directa de las entidades que observaban desde la isla flotante en los cielos.

    No debían destruir, debían conquistar los corazones. Los dos descendieron a las tierras bajas ocultando sus halos y alas, tomando apariencias similares a las de los humanoides comunes. Caminaban entre aldeas, hablaban con la gente, ayudaban a enfermos y protegían caravanas. Allí donde aparecían, ocurrían ataques de monstruos. Ataques demasiado oportunos, bestias surgían de los bosques o las montañas, aterrorizando pueblos enteros, y justo cuando todo parecía perdido, aquellos dos guerreros aparecían para salvar a la población.

    Poco a poco, la gente comenzó a llamarlos Héroes. Los rumores se extendieron con rapidez.

    Decían que los Héroes eran enviados celestiales, que escuchaban las plegarias, que protegían a los débiles sin pedir nada a cambio y lo más peligroso de todo… La gente comenzó a compararlos con Ozma.

    Los Héroes no tardaron en sembrar dudas. Nunca hablaban directamente en contra él al principio. Eran más inteligentes que eso. Simplemente hacían preguntas.

    -¿Por qué un rey necesita un ejército tan grande?
    -¿Por qué siguen existiendo guerras si Ozma realmente quiere salvarlos?
    -¿Por qué toma demasiadas provisiones de cada ciudad que libera?

    Las semillas de la desconfianza comenzaron a crecer. Era cierto que el ejército de Ozma tomaba alimentos y materiales de las ciudades liberadas, pero jamás en cantidades abusivas. Nunca dejaban morir de hambre a la población, ni saqueaban hogares como hacían antiguamente los Elunai. Sin embargo, los nuevos Héroes manipulaban cada situación para hacer parecer que Ozma no era un libertador sino un conquistador.

    Decían que aquel supuesto salvador solo estaba preparando más guerras, que los jóvenes terminarían muriendo por una cruzada absurda.
    Que Ozma utilizaba a las razas libres como herramientas para su venganza personal.

    Lo peor era que las nuevas generaciones comenzaron a creerlo. La guerra había durado demasiado tiempo, los ancianos aún recordaban los días en que los Elunai marcaban personas como ganado, cuando pueblos enteros desaparecían por órdenes divinas o eran usados como experimentos. Pero muchos de esos ancianos ya habían muerto.

    Los jóvenes nacidos durante la guerra jamás vivieron esa opresión, ellos nacieron libres, crecieron escuchando historias sobre los Elunai, pero nunca sintieron el miedo real de aquellos tiempos. Para ellos, la guerra de Ozma era algo lejano, interminable… una carga heredada de generaciones pasadas.

    Los pueblos comenzaron a levantar pequeños altares, las madres enseñaban a sus hijos a rezar por los Héroes, incluso algunos soldados liberados empezaron a desertar silenciosamente para seguirlos.

    Desde la distancia, ocultos entre las montañas, los dos seres alados observaban aquello con tranquilidad. Su bendición estaba funcionando.

    El don que los Dioses les habían otorgado influía lentamente sobre los corazones débiles. No era control absoluto, sino una suave manipulación que hacía crecer admiración, confianza y devoción.

    Pero existían seres inmunes: Los Ogros, los Kijin y especialmente Ozma y Yen. Por eso jamás se acercaban demasiado a ellos. Sabían que si Ozma descubría la verdad detrás de aquella influencia, la cacería comenzaría de inmediato.

    Aun así… Los Dioses sonreían desde la ciudad flotante, porque por primera vez en siglos, el mundo comenzaba a apartarse del Monstruo por voluntad propia.
    ****Edad del Caos.**** "Las Alas del Engaño" La guerra había cambiado, desde el enfrentamiento contra aquellos dos seres alados, ni Ozma ni Yen habían vuelto a verlos. No conocían sus nombres, tampoco entendían del todo qué eran realmente. Para Yen, eran guerreros bendecidos por los Dioses. Ozma, en cambio, comprendía algo más aterrador: aquellos seres no habían nacido, habían sido creados. Y eso significaba que los Dioses habían dado un paso más allá. Mientras Ozma continuaba sus campañas y Yen lideraba ataques contra fortalezas Elunai, los dos seres alados comenzaron una misión completamente distinta, una orden directa de las entidades que observaban desde la isla flotante en los cielos. No debían destruir, debían conquistar los corazones. Los dos descendieron a las tierras bajas ocultando sus halos y alas, tomando apariencias similares a las de los humanoides comunes. Caminaban entre aldeas, hablaban con la gente, ayudaban a enfermos y protegían caravanas. Allí donde aparecían, ocurrían ataques de monstruos. Ataques demasiado oportunos, bestias surgían de los bosques o las montañas, aterrorizando pueblos enteros, y justo cuando todo parecía perdido, aquellos dos guerreros aparecían para salvar a la población. Poco a poco, la gente comenzó a llamarlos Héroes. Los rumores se extendieron con rapidez. Decían que los Héroes eran enviados celestiales, que escuchaban las plegarias, que protegían a los débiles sin pedir nada a cambio y lo más peligroso de todo… La gente comenzó a compararlos con Ozma. Los Héroes no tardaron en sembrar dudas. Nunca hablaban directamente en contra él al principio. Eran más inteligentes que eso. Simplemente hacían preguntas. -¿Por qué un rey necesita un ejército tan grande? -¿Por qué siguen existiendo guerras si Ozma realmente quiere salvarlos? -¿Por qué toma demasiadas provisiones de cada ciudad que libera? Las semillas de la desconfianza comenzaron a crecer. Era cierto que el ejército de Ozma tomaba alimentos y materiales de las ciudades liberadas, pero jamás en cantidades abusivas. Nunca dejaban morir de hambre a la población, ni saqueaban hogares como hacían antiguamente los Elunai. Sin embargo, los nuevos Héroes manipulaban cada situación para hacer parecer que Ozma no era un libertador sino un conquistador. Decían que aquel supuesto salvador solo estaba preparando más guerras, que los jóvenes terminarían muriendo por una cruzada absurda. Que Ozma utilizaba a las razas libres como herramientas para su venganza personal. Lo peor era que las nuevas generaciones comenzaron a creerlo. La guerra había durado demasiado tiempo, los ancianos aún recordaban los días en que los Elunai marcaban personas como ganado, cuando pueblos enteros desaparecían por órdenes divinas o eran usados como experimentos. Pero muchos de esos ancianos ya habían muerto. Los jóvenes nacidos durante la guerra jamás vivieron esa opresión, ellos nacieron libres, crecieron escuchando historias sobre los Elunai, pero nunca sintieron el miedo real de aquellos tiempos. Para ellos, la guerra de Ozma era algo lejano, interminable… una carga heredada de generaciones pasadas. Los pueblos comenzaron a levantar pequeños altares, las madres enseñaban a sus hijos a rezar por los Héroes, incluso algunos soldados liberados empezaron a desertar silenciosamente para seguirlos. Desde la distancia, ocultos entre las montañas, los dos seres alados observaban aquello con tranquilidad. Su bendición estaba funcionando. El don que los Dioses les habían otorgado influía lentamente sobre los corazones débiles. No era control absoluto, sino una suave manipulación que hacía crecer admiración, confianza y devoción. Pero existían seres inmunes: Los Ogros, los Kijin y especialmente Ozma y Yen. Por eso jamás se acercaban demasiado a ellos. Sabían que si Ozma descubría la verdad detrás de aquella influencia, la cacería comenzaría de inmediato. Aun así… Los Dioses sonreían desde la ciudad flotante, porque por primera vez en siglos, el mundo comenzaba a apartarse del Monstruo por voluntad propia.
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  • El caos desatado en la ciudad
    Categoría Otros
    Solo habían pasado tres semanas desde que Hastur volvió a ser invocado en la tierra, las cosas habían cambiado tanto, las ciudades modernas no eran de su gusto, pero demostraba el avance tecnológico que había alcanzado la humanidad desde la ultima vez que visito por allá del 1942, pensaba que todas las copias del libro “El Rey de Amarillo” habían sido destruidas y que los amuletos con el Signo Amarillo perdidos por la guerra, puesto a que nadie le había invocado, ya se daba por vencido en su objetivo de ser liberado, al menos por la raza humana, y busco otros seres en otras partes del universo, pero todas estas estaban bastante más atrás en el desarrollo tecnológico, pero no espero que la Hermandad del Signo Amarillo, simplemente estaba aguardando el momento para volver a invocarlo, tenían miedo de que por la Guerra despertara a El Gran Soñador y que por ende trajera la mirada del Caos Reptante, si este ultimo llegaba a enterarse que el Rey de Carcosa estaba moviendo hilos para acá, quien sabe de que seria capaz dicha monstruosidad, por lo que una vez todo calmara lo invocarían de vuelta, cosa que hicieron y le explicaron la situación.

    Los primeros dos días los había pasado leyendo libros de historia, matemáticas, física, química, todo la información que ahora manejaban los humanos fue entregada a este, además de unos cuantos libros de ocio para que pudiera estar al día con las nuevas generaciones, le enseñaron los computadores y teléfonos, los cuales domino con la leve dificultad de que estos tendían a fallar cuando la cámara le apuntaba, después de eso repartió el conocimiento de la magia que se había perdido en todo ese tiempo a sus seguidores, una vez completado todo esto, él empezó a moverse por el mundo, y como no, a experimentar con los nuevos juguetes que la humanidad había adquirido en este tiempo.

    En ese tiempo, Hastur estaba creando caos puro en la gran ciudad, asesinatos que no tenían explicación para los mortales, porque lo que los mataba era una entidad que no tenia cuerpo físico, brotes esporádicos de locura en diferentes sectores de la ciudad que generaban pánico en los ciudadanos y su ultimo experimento, se salió de control, dejando a una fuerte criatura merodeando en otra ciudad a 2 horas de la que se encontraba. Algunos de sus súbditos mostraron preocupación por este ultimo suceso, a lo que el simplemente les dijo que, si las fuerzas militares actuales no podían hacer nada, el intercedería, ya que el experimento fallido se volvió útil para medir la fuerza de destrucción que poseían los humanos.

    Unas horas después de que este saliera de la cafetería de uno de sus súbditos, la criatura había llegado a la ciudad, donde un enfrentamiento se dio con los militares, quienes lograron abatir a la criatura. Hastur al enterarse de esto fue a donde la criatura murió, encontrándose en primera fila viendo como los militares habían hecho el perímetro y algunos estaban analizando a esa cosa. No le preocupaba que lo revisaran afondo, pues al final la criatura no era nada mas que una quimera de diferentes cuerpos humanos que funcionaba a base de magia.

    —Que curioso. — Menciono, tomando un sorbo de una malteada de fresa que el súbdito le había dado para enfriar el cuerpo de manera interna.
    Después de decir esas palabras escucho la voz de alguien que estaba a su lado, aunque no las comprendió porque estaba enfocado en ver como los humanos examinaban el cuerpo sin vida de la criatura.

    —¿Dijiste algo? — Pregunto moviendo la mirada a donde se encontraba la persona que había hablado, en ese momento se dio cuenta de un detalle, el cuerpo era de baja estatura, pero nada que le limitase, así que no le importo mucho y volvió a tomar otro sorbo de la malteada.
    Solo habían pasado tres semanas desde que Hastur volvió a ser invocado en la tierra, las cosas habían cambiado tanto, las ciudades modernas no eran de su gusto, pero demostraba el avance tecnológico que había alcanzado la humanidad desde la ultima vez que visito por allá del 1942, pensaba que todas las copias del libro “El Rey de Amarillo” habían sido destruidas y que los amuletos con el Signo Amarillo perdidos por la guerra, puesto a que nadie le había invocado, ya se daba por vencido en su objetivo de ser liberado, al menos por la raza humana, y busco otros seres en otras partes del universo, pero todas estas estaban bastante más atrás en el desarrollo tecnológico, pero no espero que la Hermandad del Signo Amarillo, simplemente estaba aguardando el momento para volver a invocarlo, tenían miedo de que por la Guerra despertara a El Gran Soñador y que por ende trajera la mirada del Caos Reptante, si este ultimo llegaba a enterarse que el Rey de Carcosa estaba moviendo hilos para acá, quien sabe de que seria capaz dicha monstruosidad, por lo que una vez todo calmara lo invocarían de vuelta, cosa que hicieron y le explicaron la situación. Los primeros dos días los había pasado leyendo libros de historia, matemáticas, física, química, todo la información que ahora manejaban los humanos fue entregada a este, además de unos cuantos libros de ocio para que pudiera estar al día con las nuevas generaciones, le enseñaron los computadores y teléfonos, los cuales domino con la leve dificultad de que estos tendían a fallar cuando la cámara le apuntaba, después de eso repartió el conocimiento de la magia que se había perdido en todo ese tiempo a sus seguidores, una vez completado todo esto, él empezó a moverse por el mundo, y como no, a experimentar con los nuevos juguetes que la humanidad había adquirido en este tiempo. En ese tiempo, Hastur estaba creando caos puro en la gran ciudad, asesinatos que no tenían explicación para los mortales, porque lo que los mataba era una entidad que no tenia cuerpo físico, brotes esporádicos de locura en diferentes sectores de la ciudad que generaban pánico en los ciudadanos y su ultimo experimento, se salió de control, dejando a una fuerte criatura merodeando en otra ciudad a 2 horas de la que se encontraba. Algunos de sus súbditos mostraron preocupación por este ultimo suceso, a lo que el simplemente les dijo que, si las fuerzas militares actuales no podían hacer nada, el intercedería, ya que el experimento fallido se volvió útil para medir la fuerza de destrucción que poseían los humanos. Unas horas después de que este saliera de la cafetería de uno de sus súbditos, la criatura había llegado a la ciudad, donde un enfrentamiento se dio con los militares, quienes lograron abatir a la criatura. Hastur al enterarse de esto fue a donde la criatura murió, encontrándose en primera fila viendo como los militares habían hecho el perímetro y algunos estaban analizando a esa cosa. No le preocupaba que lo revisaran afondo, pues al final la criatura no era nada mas que una quimera de diferentes cuerpos humanos que funcionaba a base de magia. —Que curioso. — Menciono, tomando un sorbo de una malteada de fresa que el súbdito le había dado para enfriar el cuerpo de manera interna. Después de decir esas palabras escucho la voz de alguien que estaba a su lado, aunque no las comprendió porque estaba enfocado en ver como los humanos examinaban el cuerpo sin vida de la criatura. —¿Dijiste algo? — Pregunto moviendo la mirada a donde se encontraba la persona que había hablado, en ese momento se dio cuenta de un detalle, el cuerpo era de baja estatura, pero nada que le limitase, así que no le importo mucho y volvió a tomar otro sorbo de la malteada.
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  • ...nada que hacer.. no hay nadie con quien interactuar. Se que estoy ...en mis asuntos, pero. Me aburro almnintener interacción. Ni interés.
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  • Supongo que toca esperar a que estés de nuevo junto a mi, descuida te esperaré siempre
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  • Otro día nacía, un mundo lleno de bullicio que parecía no dormir, como habían cambiado las cosas en tan poco tiempo, los humanos habían pasado de usar velas a usar nuevas creaciones que se alimentaban de electricidad, le resultaba un poco irónico, puesto a que los cuerpos también funcionan con esta, pero recibir una descarga de la electricidad que crearon ellos mismos los podía matar, no como si le preocupase, pues el solo ocupa cadáveres para moverse.

    Ese día le habían conseguido un nuevo cuerpo, era un montón de partes de otros cuerpos todos cocidos con una minuciosidad quirúrgica que solo las costuras delataban que este cuerpo era una quimera de varias personas, cuanto había avanzado las ciencias médicas, no solo los cuerpos que poseía estaban en muy buen estado, sino que gracias a las bajas temperaturas que habían en invierno y los aires acondicionados prendidos en épocas calurosas, los cuerpos tardaban aun mas en descomponerse, a eso se le sumaba su suministro constante de tentáculos, ya no solo podía caminar por el día usando un cadáver, sino que podía pasar meses en uno solo antes de que se empezara a descomponer.

    Cuando entro al cuerpo, sentía como todo estaba funcionando normal, su ultimo cuerpo había sido destruido por un experimento fallido, la criatura que estaban tratando de domar se salió de control y no le dio tiempo de reaccionar, dejando el cuerpo anterior inutilizable. Afortunadamente la persona que le había permitido entrar seguía viva, por lo que no perdió mucho.

    Ese día fue al café que uno de sus súbditos manejaba para ganar dinero, puesto a que era necesario para mantener el culto a flote, o al menos eso era lo que le decían, no se preocupaba mucho, a decir verdad, puesto a que era gracias a esos esfuerzos que podían hacer experimentos para probar diferentes teorías y magias que llevaban tiempo sin ser entrañadas.

    Cuando le dieron su café en la taza que el culto le había reservado, se puso de frente al televisor, le entretenía ver las noticias, puesto a que le daba una noción de como estaba funcionando el mundo, como aprovecharse de eso y seguir tratando de completar su objetivo. Todo parecía en orden, hasta que en las noticias apareció una de ultimo minuto, un monstruo había sido reportado en una ciudad que se encontraba a 2 horas de la ciudad en la que ahora estaba, las autoridades habían llamado a los militares puesto a que este monstruo estaba acabando con todos los que se ponían en su camino. Era efectivamente la criatura con la que estaba experimentando el día anterior, la gente alrededor estaba hablando de ello, como lidiarían si el monstruo llegase a la ciudad.

    —. . . — No dijo nada, solo se quedo viendo las noticias mientras tomaba un sorbo de café.
    Otro día nacía, un mundo lleno de bullicio que parecía no dormir, como habían cambiado las cosas en tan poco tiempo, los humanos habían pasado de usar velas a usar nuevas creaciones que se alimentaban de electricidad, le resultaba un poco irónico, puesto a que los cuerpos también funcionan con esta, pero recibir una descarga de la electricidad que crearon ellos mismos los podía matar, no como si le preocupase, pues el solo ocupa cadáveres para moverse. Ese día le habían conseguido un nuevo cuerpo, era un montón de partes de otros cuerpos todos cocidos con una minuciosidad quirúrgica que solo las costuras delataban que este cuerpo era una quimera de varias personas, cuanto había avanzado las ciencias médicas, no solo los cuerpos que poseía estaban en muy buen estado, sino que gracias a las bajas temperaturas que habían en invierno y los aires acondicionados prendidos en épocas calurosas, los cuerpos tardaban aun mas en descomponerse, a eso se le sumaba su suministro constante de tentáculos, ya no solo podía caminar por el día usando un cadáver, sino que podía pasar meses en uno solo antes de que se empezara a descomponer. Cuando entro al cuerpo, sentía como todo estaba funcionando normal, su ultimo cuerpo había sido destruido por un experimento fallido, la criatura que estaban tratando de domar se salió de control y no le dio tiempo de reaccionar, dejando el cuerpo anterior inutilizable. Afortunadamente la persona que le había permitido entrar seguía viva, por lo que no perdió mucho. Ese día fue al café que uno de sus súbditos manejaba para ganar dinero, puesto a que era necesario para mantener el culto a flote, o al menos eso era lo que le decían, no se preocupaba mucho, a decir verdad, puesto a que era gracias a esos esfuerzos que podían hacer experimentos para probar diferentes teorías y magias que llevaban tiempo sin ser entrañadas. Cuando le dieron su café en la taza que el culto le había reservado, se puso de frente al televisor, le entretenía ver las noticias, puesto a que le daba una noción de como estaba funcionando el mundo, como aprovecharse de eso y seguir tratando de completar su objetivo. Todo parecía en orden, hasta que en las noticias apareció una de ultimo minuto, un monstruo había sido reportado en una ciudad que se encontraba a 2 horas de la ciudad en la que ahora estaba, las autoridades habían llamado a los militares puesto a que este monstruo estaba acabando con todos los que se ponían en su camino. Era efectivamente la criatura con la que estaba experimentando el día anterior, la gente alrededor estaba hablando de ello, como lidiarían si el monstruo llegase a la ciudad. —. . . — No dijo nada, solo se quedo viendo las noticias mientras tomaba un sorbo de café.
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  • PADRE DE TODO: 3/3

    —Miren... aprecio mucho su oferta y todo eso pero..yo aprecio aún más mi libertad, prefiero morir siendo libre antes que morir enjaulado dando mi "esencia" por el resto de mi vida

    : " Creo que no entendiste.."

    —Ferriet chasqueó los dedos y dos íncubos más altos que Asriel se posicionaron detrás de el—

    : " Te quedarás aquí y serás nuestro salvador "

    —Ambos íncubos tomaron los hombros de Asriel, a lo que esté contesto con una sonrisa—


    —A la mierda con ustedes...


    —Asriel se safo del agarre de ambos íncubos y extendió sus alas y salió disparado, ambos íncubos trataron de seguirle el paso y atraparlo, poco a poco más y mas demonios trataban de agarrarlo y reducirlo, pero era tan escurridizo como una liebre—


    —Al final, Asriel logro escapar de aquella caverna, volando tan lejos como su cuerpo se lo permitió—
    PADRE DE TODO: 3/3 —Miren... aprecio mucho su oferta y todo eso pero..yo aprecio aún más mi libertad, prefiero morir siendo libre antes que morir enjaulado dando mi "esencia" por el resto de mi vida —👤: " Creo que no entendiste.." —Ferriet chasqueó los dedos y dos íncubos más altos que Asriel se posicionaron detrás de el— —👤: " Te quedarás aquí y serás nuestro salvador " —Ambos íncubos tomaron los hombros de Asriel, a lo que esté contesto con una sonrisa— —A la mierda con ustedes... —Asriel se safo del agarre de ambos íncubos y extendió sus alas y salió disparado, ambos íncubos trataron de seguirle el paso y atraparlo, poco a poco más y mas demonios trataban de agarrarlo y reducirlo, pero era tan escurridizo como una liebre— —Al final, Asriel logro escapar de aquella caverna, volando tan lejos como su cuerpo se lo permitió—
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  • +chibi vio la película de mortal combat así que está soltando golpecitos y brinquitos por toda la casa +o0o9
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  • Día 2 de rodar por la alfombra mientras reflexiono en voz alta acerca de "factos" de la vida. Hoy sólo mencionaré una teoría: Si amarráramos una tostada con mantequilla huntada a la espalda de un gato y los arrojaramos al piso. Se generaría una rotación infinita entre ambas fuerzas que estan programadas para caer siempre del mismo lado (la tostada por el lado de la mantequilla y el gato de pie). Esta rotación infinita podría conectarse a un transductor de energía cinética a electricidad. Resolviendo probablemente la crisis energética para siempre. Sería interesante al menos probarlo.
    Día 2 de rodar por la alfombra mientras reflexiono en voz alta acerca de "factos" de la vida. Hoy sólo mencionaré una teoría: Si amarráramos una tostada con mantequilla huntada a la espalda de un gato y los arrojaramos al piso. Se generaría una rotación infinita entre ambas fuerzas que estan programadas para caer siempre del mismo lado (la tostada por el lado de la mantequilla y el gato de pie). Esta rotación infinita podría conectarse a un transductor de energía cinética a electricidad. Resolviendo probablemente la crisis energética para siempre. Sería interesante al menos probarlo.
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