• Italia llama, un nuevo sol
    Fandom Oc propio
    Categoría Romance
    Me desperté antes del amanecer con la sensación de cansancio más grande que alguna vez sentí, llevaba apenas 2 días en Italia y lo que debía ser relajante se sentía tan pesado, ¿talvez estava relajándome más de lo que debía?.

    Aún lo recuerdo el día que decidí irme de vacaciones largas la casa estaba en penumbra y silencio por no decir también que en desastre por tantas maletas, una caja de croquetas medio abierta, una manta doblada, miré a mis hijos —los que no hablan pero lo dicen todo— y supe que no podía dejarlos atrás. Los perros se acomodaron a mi lado como si entendieran que el viaje no era una escapada sino un descanso necesario, un descanso de las pasarelas, un descanso del estrés de la ciudad, del miedo; los gatos, con su indiferencia aristocrática, aceptaron la jaula como un nuevo trono temporal.

    Vine a Italia por muchas razones, y ninguna de ellas era simple. Parte fue por seguridad: vi algo que no debía ver, una imagen que se quedó pegada en la retina y que me obligó a moverme, a cambiar de escenario como quien cambia de piel. Parte fue por necesidad de aire, de distancia, de un lugar donde las calles olieran a pan recién hecho y Gelato dulce y como olvidar el aroma de la pizza recién hecha. Y otra parte, la más pequeña y la más obstinada, fue por una esperanza terca: darme otra oportunidad para creer en lo que creí que ya no existía.

    La casa que alquile por un mes estaba en la costa —una casa con ventanas que miraban al mar y una cocina que pedía ser usada a gritos— .Un mes era tiempo suficiente para observar, para esconderme cuando fuera necesario, para dejar que la ciudad me enseñara sus costumbres, sus colores, sus paisajes cada pequeño detalle. Los primeros días han sido un mapa de pequeñas certezas: la siesta de los gatos en la alfombra, los perros persiguiendo sombras en el jardín, yo aprendiendo a preparar un café que supiera a hogar —salio mal—

    Italia tiene un aire que se mete por los poros. No es solo la brisa salada ni el rumor de las olas; es la manera en que la luz cae sobre las fachadas, cómo los ancianos discuten con pasión sobre cosas que a nadie más le importan, cómo los sabores se vuelven recuerdos instantáneos. Caminé por calles empedradas y sentí que mi pecho se aflojaba, que la tensión que había traído conmigo se disolvía en el aroma del albahaca y el humo de la leña. Me sorprendió lo rápido que el país me aceptó: en dos días ya conocía la ruta al mercado, el bar donde el camarero me llamaba por mi nombre y la panadería que guardaba croissants tibios hasta el mediodía. La ciudad tiene esa capacidad de ofrecer segundas lecturas: lo que fue una herida puede convertirse en una cicatriz con historia.

    Fue así como me encontré, una tarde templada, con un volante en la mano que anunciaba un evento de citas rápidas en un restaurante céntrico. La idea me pareció absurda y, al mismo tiempo, irresistible: cinco minutos por persona, cambio de asiento, risas forzadas y miradas que intentan adivinar lo que el otro no dice. Me reí sola en la cocina mientras los perros me miraban con esa mezcla de reproche y curiosidad que solo ellos saben. “¿Otra vez, Lilian?”, parecía decirme el mayor, con la cabeza ladeada. “Sí”, le respondí en voz baja, como si la palabra tuviera pena y miedo al mismo tiempo.

    La preparación para ese día me hacía sentir nerviosa pues era como si fuera a mi primera cita, no quería disfrazarme de alguien que no era; no necesitaba un traje de gala ni joyas de más. Quería verme como yo, Lilian Carson. Elegí un vestido con un corte sencillo, color marfil con ligeros detalles de flores bordadas. Me peiné con cuidado, dejando que el rubio cayera en ondas que parecían casuales pero dando un toque lindo y coqueto. Me puse un perfume que olía a madera y a flores nocturnas, algo que me recordara a casa y a misterio. Antes de salir, miré a mis hijos: los acaricié uno por uno, les susurré que volvería pronto y que no se preocuparan. Los perros se estiraron, los gatos parpadearon con esa indiferencia que es, en realidad, amor concentrado.

    En el camino al restaurante, sentí un ambiente mágico, cautivante, dulce como si de un nuevo comienzo se tratara, las luces se encendían una a una, y el aire traía conversaciones en italiano que sonaban a música. Llegué con tiempo, porque la impuntualidad es un lujo que no me permito. El local era íntimo: mesas pequeñas, velas que temblaban con la brisa de la puerta, una mezcla de risas nerviosas y copas que tintineaban. Me registré con una sonrisa que no era ni demasiado amplia ni demasiado contenida; era la sonrisa de alguien que ha aprendido a protegerse de las miradas

    Me asignaron una mesa junto a una ventana. Desde allí veía entrar a la gente: hombres y mujeres con historias en los ojos, algunos con la esperanza escrita en la frente, otros con la cautela como armadura al estar estáticos en una esquina del restaurante. El organizador explicó las reglas con voz clara: cinco minutos por encuentro, campana, cambio de asiento. “Cinco minutos para decir lo que importa”, pensé, y me pareció una metáfora perfecta.

    El primer encuentro fue con un hombre que tenía la voz grave y una sonrisa que parecía ensayada. Hablamos de banalidades al principio —trabajo, ciudades favoritas— y luego, cuando la campana sonó, hubo un silencio que no supe llenar. “¿Qué buscas?”, me preguntó, directo no respondí pues una parte de mi sabía que buscaba algo, buscaba esa emoción de enamorarme de nuevo de conocer a alguien, pero también por otra parte tenía el miedo de salir lastimada de nuevo, aún que no respondí el asintió, con esa cortesía que no siempre llega a la sinceridad. Cinco minutos pasan como un latido. Cuando me levanté cambiando de asiento y llevando conmigo un vaso con una vela.

    El segundo encuentro fue distinto. Él tenía manos que hablaban; movía los dedos como si cada gesto fuera una frase. Me contó de su trabajo con una pasión que me recordó a los viejos amores: intensidad sin pretensión. “¿Y tú?”, me preguntó, y yo le hablé de mi viaje, de la casa alquilada, de mis perros y gatos, no quería dar muchos detalles además no hablaba muy buen el Italiano. Sus ojos se abrieron con una mezcla de sorpresa y ternura. “Eso suena a una vida con raíces”, dijo. “O a una vida que está aprendiendo a echar raíces”, corregí.

    Hubo un momento, en uno de los cambios, en que me quedé mirando la vela en mi mesa. La llama temblaba y, por un instante, pensé en todas las veces que había huido creyendo que la distancia era la solución. Ahora la distancia me había traído de vuelta a un lugar donde podía elegir. Elegir no es lo mismo que lanzarse; elegir es medir el riesgo y aceptar la posibilidad de caer. Y yo, por primera vez en mucho tiempo, no quería que el miedo decidiera por mí.

    Y nuevamente sonó la campana ... Otra cambio
    Me desperté antes del amanecer con la sensación de cansancio más grande que alguna vez sentí, llevaba apenas 2 días en Italia y lo que debía ser relajante se sentía tan pesado, ¿talvez estava relajándome más de lo que debía?. Aún lo recuerdo el día que decidí irme de vacaciones largas la casa estaba en penumbra y silencio por no decir también que en desastre por tantas maletas, una caja de croquetas medio abierta, una manta doblada, miré a mis hijos —los que no hablan pero lo dicen todo— y supe que no podía dejarlos atrás. Los perros se acomodaron a mi lado como si entendieran que el viaje no era una escapada sino un descanso necesario, un descanso de las pasarelas, un descanso del estrés de la ciudad, del miedo; los gatos, con su indiferencia aristocrática, aceptaron la jaula como un nuevo trono temporal. Vine a Italia por muchas razones, y ninguna de ellas era simple. Parte fue por seguridad: vi algo que no debía ver, una imagen que se quedó pegada en la retina y que me obligó a moverme, a cambiar de escenario como quien cambia de piel. Parte fue por necesidad de aire, de distancia, de un lugar donde las calles olieran a pan recién hecho y Gelato dulce y como olvidar el aroma de la pizza recién hecha. Y otra parte, la más pequeña y la más obstinada, fue por una esperanza terca: darme otra oportunidad para creer en lo que creí que ya no existía. La casa que alquile por un mes estaba en la costa —una casa con ventanas que miraban al mar y una cocina que pedía ser usada a gritos— .Un mes era tiempo suficiente para observar, para esconderme cuando fuera necesario, para dejar que la ciudad me enseñara sus costumbres, sus colores, sus paisajes cada pequeño detalle. Los primeros días han sido un mapa de pequeñas certezas: la siesta de los gatos en la alfombra, los perros persiguiendo sombras en el jardín, yo aprendiendo a preparar un café que supiera a hogar —salio mal— Italia tiene un aire que se mete por los poros. No es solo la brisa salada ni el rumor de las olas; es la manera en que la luz cae sobre las fachadas, cómo los ancianos discuten con pasión sobre cosas que a nadie más le importan, cómo los sabores se vuelven recuerdos instantáneos. Caminé por calles empedradas y sentí que mi pecho se aflojaba, que la tensión que había traído conmigo se disolvía en el aroma del albahaca y el humo de la leña. Me sorprendió lo rápido que el país me aceptó: en dos días ya conocía la ruta al mercado, el bar donde el camarero me llamaba por mi nombre y la panadería que guardaba croissants tibios hasta el mediodía. La ciudad tiene esa capacidad de ofrecer segundas lecturas: lo que fue una herida puede convertirse en una cicatriz con historia. Fue así como me encontré, una tarde templada, con un volante en la mano que anunciaba un evento de citas rápidas en un restaurante céntrico. La idea me pareció absurda y, al mismo tiempo, irresistible: cinco minutos por persona, cambio de asiento, risas forzadas y miradas que intentan adivinar lo que el otro no dice. Me reí sola en la cocina mientras los perros me miraban con esa mezcla de reproche y curiosidad que solo ellos saben. “¿Otra vez, Lilian?”, parecía decirme el mayor, con la cabeza ladeada. “Sí”, le respondí en voz baja, como si la palabra tuviera pena y miedo al mismo tiempo. La preparación para ese día me hacía sentir nerviosa pues era como si fuera a mi primera cita, no quería disfrazarme de alguien que no era; no necesitaba un traje de gala ni joyas de más. Quería verme como yo, Lilian Carson. Elegí un vestido con un corte sencillo, color marfil con ligeros detalles de flores bordadas. Me peiné con cuidado, dejando que el rubio cayera en ondas que parecían casuales pero dando un toque lindo y coqueto. Me puse un perfume que olía a madera y a flores nocturnas, algo que me recordara a casa y a misterio. Antes de salir, miré a mis hijos: los acaricié uno por uno, les susurré que volvería pronto y que no se preocuparan. Los perros se estiraron, los gatos parpadearon con esa indiferencia que es, en realidad, amor concentrado. En el camino al restaurante, sentí un ambiente mágico, cautivante, dulce como si de un nuevo comienzo se tratara, las luces se encendían una a una, y el aire traía conversaciones en italiano que sonaban a música. Llegué con tiempo, porque la impuntualidad es un lujo que no me permito. El local era íntimo: mesas pequeñas, velas que temblaban con la brisa de la puerta, una mezcla de risas nerviosas y copas que tintineaban. Me registré con una sonrisa que no era ni demasiado amplia ni demasiado contenida; era la sonrisa de alguien que ha aprendido a protegerse de las miradas Me asignaron una mesa junto a una ventana. Desde allí veía entrar a la gente: hombres y mujeres con historias en los ojos, algunos con la esperanza escrita en la frente, otros con la cautela como armadura al estar estáticos en una esquina del restaurante. El organizador explicó las reglas con voz clara: cinco minutos por encuentro, campana, cambio de asiento. “Cinco minutos para decir lo que importa”, pensé, y me pareció una metáfora perfecta. El primer encuentro fue con un hombre que tenía la voz grave y una sonrisa que parecía ensayada. Hablamos de banalidades al principio —trabajo, ciudades favoritas— y luego, cuando la campana sonó, hubo un silencio que no supe llenar. “¿Qué buscas?”, me preguntó, directo no respondí pues una parte de mi sabía que buscaba algo, buscaba esa emoción de enamorarme de nuevo de conocer a alguien, pero también por otra parte tenía el miedo de salir lastimada de nuevo, aún que no respondí el asintió, con esa cortesía que no siempre llega a la sinceridad. Cinco minutos pasan como un latido. Cuando me levanté cambiando de asiento y llevando conmigo un vaso con una vela. El segundo encuentro fue distinto. Él tenía manos que hablaban; movía los dedos como si cada gesto fuera una frase. Me contó de su trabajo con una pasión que me recordó a los viejos amores: intensidad sin pretensión. “¿Y tú?”, me preguntó, y yo le hablé de mi viaje, de la casa alquilada, de mis perros y gatos, no quería dar muchos detalles además no hablaba muy buen el Italiano. Sus ojos se abrieron con una mezcla de sorpresa y ternura. “Eso suena a una vida con raíces”, dijo. “O a una vida que está aprendiendo a echar raíces”, corregí. Hubo un momento, en uno de los cambios, en que me quedé mirando la vela en mi mesa. La llama temblaba y, por un instante, pensé en todas las veces que había huido creyendo que la distancia era la solución. Ahora la distancia me había traído de vuelta a un lugar donde podía elegir. Elegir no es lo mismo que lanzarse; elegir es medir el riesgo y aceptar la posibilidad de caer. Y yo, por primera vez en mucho tiempo, no quería que el miedo decidiera por mí. Y nuevamente sonó la campana ... Otra cambio
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    // eh Hola, me comunico ante todos mis amiguitos roleros

    Nah pero ya enserio, como me he quedado un poco sin ideas de que hacer con el gatito, se me ocurrió hacer una pequeña, dinámica¿ Creo, en el que comenten como llegaron a formar al personaje que están usando ahora, que es lo que más les gusta y que no, o que buscarían añadir, supongo solo para conocerlos un poco más

    X ejemplo, mi personaje del gatito no estaba planeado ser un gatito jajaja, simplemente tenía que agregar una imagen y justo tenía la del gato, la coloqué y rellene los espacios de ficha de rol con la idea que tenía del personaje, que es lo que roleo pero en el avatar del gato; un personaje que haga cualquier cosa sin algún trasfondo en específico y solo me divierta con cosas absurdas, en eso es lo que más me gusta del gatito. Pq a pesar de tener la idea de literalmente "un tipo promedio" (OMG lo dijo) que haya sido un gato y todos me tomarán como un gato le añade algo único a las interacciones, por lo menos a mí me dan más risa.

    Y bueno yá, los estaré leyendo a lo largo del día si puedo, solo no me ignoren pls :'c
    // eh Hola, me comunico ante todos mis amiguitos roleros 🗣️🗣️🗣️ Nah pero ya enserio, como me he quedado un poco sin ideas de que hacer con el gatito, se me ocurrió hacer una pequeña, dinámica¿ Creo, en el que comenten como llegaron a formar al personaje que están usando ahora, que es lo que más les gusta y que no, o que buscarían añadir, supongo solo para conocerlos un poco más X ejemplo, mi personaje del gatito no estaba planeado ser un gatito jajaja, simplemente tenía que agregar una imagen y justo tenía la del gato, la coloqué y rellene los espacios de ficha de rol con la idea que tenía del personaje, que es lo que roleo pero en el avatar del gato; un personaje que haga cualquier cosa sin algún trasfondo en específico y solo me divierta con cosas absurdas, en eso es lo que más me gusta del gatito. Pq a pesar de tener la idea de literalmente "un tipo promedio" (OMG lo dijo) que haya sido un gato y todos me tomarán como un gato le añade algo único a las interacciones, por lo menos a mí me dan más risa. Y bueno yá, los estaré leyendo a lo largo del día si puedo, solo no me ignoren pls :'c
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    //Una disculpa para los que estoy roleando, estoy aprendiendo sobre la app y aveces no me doy cuenta de los mensajes, porque como no llegan las notis de mensajes... Aun asi una disculpa muy grande
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  • ────Ey, ¿así que es aquí donde vamos a filmar? Me gusta. El clima invernal es agradable, tal vez más tarde practique mis líneas sentada en el pasto con una taza de café. Esto es relajante.
    ────Ey, ¿así que es aquí donde vamos a filmar? Me gusta. El clima invernal es agradable, tal vez más tarde practique mis líneas sentada en el pasto con una taza de café. Esto es relajante.
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  • Scorn-Hazzard
    Fandom Oc
    Categoría Acción
    He aquí el inhumano. Es moreno, de cabello blanco y esponjoso, y de intensos ojos dorados. Mira el foco en el techo, su luz parpadeante por el pésimo estado de la instalación eléctrica. Viene de una familia desconocida, tal vez viva o tal vez no. Su presencia es notoria, como si el aire se agitara a su alrededor, con un zumbido apenas perceptible.
    Despega la espalda del sillón, un imperfecto mueble de superficie magullada y patas rotas que combina con la imágen decadente del lugar; paredes húmedas, piso desnivelado y mil y un envoltorios de diferentes snacks. Volteó a la derecha, después a la izquierda. La cantidad de basura era increíble, pero nada fuera de lo que él consideraba común.

    Caminó hasta la cocina pateando vasos plásticos y latas de aluminio, con los pies desnudos. La decadencia no era distinta a la de la sala, pero lograba distinguirse por la presencia de jeringas y preservativos regados en todas partes. Allí solo fue a buscar el pedazo de pizza que estaba tirado en la mesa, sobras que quedaron extrañamente intactas entre los desperdicios. Comió. Salió de la cocina, con la frente brillante de sudor. Hacia calor, demasiado.

    La puerta de la entrada salió disparada con tanta violencia que su impactó resonó a lo largo y ancho del barrio. Cualquiera pensaría que la razón sería una explosión, en lugar de ese moreno chaparro que rara vez salía de aquella casa sin ventanas. Ésta era una de esas veces. Él pateó la puerta desde adentro, lanzándola contra la cerca de madera y rompiéndola en el proceso.

    La luz solar dió de lleno en su persona, tragada por la negrura de sus extravagantes prendas. La temperatura seguramente rondaba los treinta grados, cosa que se sentía brutal por la falta de viento. Con el entrecejo arrugado caminó, dando pasos anchos y encorvado.

    Era un día horriblemente caluroso. Ahora es un día horriblemente caluroso y extraño, pues su vibrante presencia era una novedad en el barrio.

    ||Capitulo: 01 ||
    ||Primer arco: Guerra ||

    •••

    //Estoy improvisando todo, así que es muy seguro que salga para la pija- Ni modo. Pueden darse el gusto de rolear como se les cante o no, eso ya cae en ustedes.

    //El resto de capitulos serán publicaciones comunes.
    He aquí el inhumano. Es moreno, de cabello blanco y esponjoso, y de intensos ojos dorados. Mira el foco en el techo, su luz parpadeante por el pésimo estado de la instalación eléctrica. Viene de una familia desconocida, tal vez viva o tal vez no. Su presencia es notoria, como si el aire se agitara a su alrededor, con un zumbido apenas perceptible. Despega la espalda del sillón, un imperfecto mueble de superficie magullada y patas rotas que combina con la imágen decadente del lugar; paredes húmedas, piso desnivelado y mil y un envoltorios de diferentes snacks. Volteó a la derecha, después a la izquierda. La cantidad de basura era increíble, pero nada fuera de lo que él consideraba común. Caminó hasta la cocina pateando vasos plásticos y latas de aluminio, con los pies desnudos. La decadencia no era distinta a la de la sala, pero lograba distinguirse por la presencia de jeringas y preservativos regados en todas partes. Allí solo fue a buscar el pedazo de pizza que estaba tirado en la mesa, sobras que quedaron extrañamente intactas entre los desperdicios. Comió. Salió de la cocina, con la frente brillante de sudor. Hacia calor, demasiado. La puerta de la entrada salió disparada con tanta violencia que su impactó resonó a lo largo y ancho del barrio. Cualquiera pensaría que la razón sería una explosión, en lugar de ese moreno chaparro que rara vez salía de aquella casa sin ventanas. Ésta era una de esas veces. Él pateó la puerta desde adentro, lanzándola contra la cerca de madera y rompiéndola en el proceso. La luz solar dió de lleno en su persona, tragada por la negrura de sus extravagantes prendas. La temperatura seguramente rondaba los treinta grados, cosa que se sentía brutal por la falta de viento. Con el entrecejo arrugado caminó, dando pasos anchos y encorvado. Era un día horriblemente caluroso. Ahora es un día horriblemente caluroso y extraño, pues su vibrante presencia era una novedad en el barrio. ||Capitulo: 01 || ||Primer arco: Guerra || ••• //Estoy improvisando todo, así que es muy seguro que salga para la pija- Ni modo. Pueden darse el gusto de rolear como se les cante o no, eso ya cae en ustedes. //El resto de capitulos serán publicaciones comunes.
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  • Entonces... Alcor... ¿Sabes qué nos depara el destino?
    Tu ya has cruzado miles de dimensiones y has visto miles de finales..
    ¿Que nos espera en esta linea? ¿Podemos purgar nuestro pecado de que provocó el final de la humanidad o seguira esa marca sobre nosotras?

    -Ambas pelirrojas había preguntado a la chica morena que estaba junto a ellas, esperado qué ella les diera un rayo de esperanza a su oscuridad -.
    Entonces... Alcor... ¿Sabes qué nos depara el destino? Tu ya has cruzado miles de dimensiones y has visto miles de finales.. ¿Que nos espera en esta linea? ¿Podemos purgar nuestro pecado de que provocó el final de la humanidad o seguira esa marca sobre nosotras? -Ambas pelirrojas había preguntado a la chica morena que estaba junto a ellas, esperado qué ella les diera un rayo de esperanza a su oscuridad -.
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  • — Mira tómame una asi como que estoy enojado we
    — Mira tómame una asi como que estoy enojado we
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  • El contenido de esta taza es más caro que un jet privado, ¿sabes? La mezcla de hierbas es un secreto muy bien guardado, y sus efectos en el rendimiento físico... oh, creo que estoy hablando de más.
    El contenido de esta taza es más caro que un jet privado, ¿sabes? La mezcla de hierbas es un secreto muy bien guardado, y sus efectos en el rendimiento físico... oh, creo que estoy hablando de más.
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  • —Bien, ¿que se supone que se necesita para una pijamada? ¿Snacks? Obvio... ¿Una tabla ouija para molestar a los espíritus? Absolutamente necesario, si. Es de mala educación no incluir a los difuntos (?) ¡Ah!, ¿y si compro unas cartas del tarot? Creo que es indispensable... Hm, ¿tal vez té para sueños lúcidos? Suena inofensivo... Y quizás cerillas, por si la ouija funciona demasiado bien y hay que quemarla (?)
    —Bien, ¿que se supone que se necesita para una pijamada? ¿Snacks? Obvio... ¿Una tabla ouija para molestar a los espíritus? Absolutamente necesario, si. Es de mala educación no incluir a los difuntos (?) ¡Ah!, ¿y si compro unas cartas del tarot? Creo que es indispensable... Hm, ¿tal vez té para sueños lúcidos? Suena inofensivo... Y quizás cerillas, por si la ouija funciona demasiado bien y hay que quemarla (?)
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    ╔══════════════════════════════════════════╗
    ISTHARLUST HSS
    ╚══════════════════════════════════════════╝
    Neon Nights · Forbidden Desire

    IDENTIDAD DE LA REVISTA

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    Nombre: ISTHARLUST HSS
    Categoría: Glamour nocturno · Fantasía urbana · Romance élite
    Edición: Especial Vegas Neon
    Tono: Sensual, provocador, elegante
    Energía: Deseo, poder y libertad

    ISTHARLUST HSS explora el lado más atrevido del universo Ishtar:
    el deseo que no se esconde,
    la fantasía que camina entre humanos
    y el amor que desafía reglas.

    PROTAGONISTAS DE PORTADA

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    La Déesse Infernal

    Icono del deseo · Reina de la noche

    Piel azulada, cuernos de poder
    Alas demoníacas como símbolo de libertad
    Traje púrpura con detalles dorados
    Mirada que promete pecado y protección

    Presencia:
    No pertenece al mundo humano…
    pero esta noche lo reclama.

    La Musa Humana

    Deseo real · Corazón valiente

    Estilo urbano y sensual
    Fuerza, decisión y ternura
    Belleza natural sin artificios

    Presencia:
    No teme a lo prohibido.
    Camina junto al deseo sin bajar la mirada.

    CONCEPTO VISUAL

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    Ubicación: Las Vegas Strip · Noche lluviosa
    Neones rosados y violetas
    Multitud, cámaras, miradas curiosas
    Asfalto mojado reflejando luces

    La escena representa un romance imposible hecho visible,
    una caminata donde el mundo observa…
    y ellas no se esconden.

    FILOSOFÍA ISHTAR · LUST EDITION

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    Ishtar demuestra que el verdadero poder
    es atreverse a sentir.

    No todo glamour es frío.
    No todo poder es silencio.
    A veces…
    el deseo camina de la mano

    ISTHARLUST HSS no provoca por escándalo.
    Provoca porque es real.

    ╔════════════════════════════╗
    ISTHARLUST HSS
    Donde el deseo brilla
    Y el amor no pide permiso
    ╚════════════════════════════╝
    ╔══════════════════════════════════════════╗ 💜✨ ISTHARLUST HSS ✨💜 ╚══════════════════════════════════════════╝ 🌃 Neon Nights · Forbidden Desire 🌃 🌌 IDENTIDAD DE LA REVISTA ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 🔮 Nombre: ISTHARLUST HSS 🔮 Categoría: Glamour nocturno · Fantasía urbana · Romance élite 🔮 Edición: Especial Vegas Neon 🔮 Tono: Sensual, provocador, elegante 🔮 Energía: Deseo, poder y libertad ISTHARLUST HSS explora el lado más atrevido del universo Ishtar: el deseo que no se esconde, la fantasía que camina entre humanos y el amor que desafía reglas. 👑 PROTAGONISTAS DE PORTADA ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 😈💜 La Déesse Infernal Icono del deseo · Reina de la noche 🔹 Piel azulada, cuernos de poder 🔹 Alas demoníacas como símbolo de libertad 🔹 Traje púrpura con detalles dorados 🔹 Mirada que promete pecado y protección ✨ Presencia: No pertenece al mundo humano… pero esta noche lo reclama. 🌙🔥 La Musa Humana Deseo real · Corazón valiente 🔸 Estilo urbano y sensual 🔸 Fuerza, decisión y ternura 🔸 Belleza natural sin artificios ✨ Presencia: No teme a lo prohibido. Camina junto al deseo sin bajar la mirada. 🌆 CONCEPTO VISUAL ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 📍 Ubicación: Las Vegas Strip · Noche lluviosa 💡 Neones rosados y violetas 📸 Multitud, cámaras, miradas curiosas 🌧️ Asfalto mojado reflejando luces La escena representa un romance imposible hecho visible, una caminata donde el mundo observa… y ellas no se esconden. 🖤 FILOSOFÍA ISHTAR · LUST EDITION ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ Ishtar demuestra que el verdadero poder es atreverse a sentir. No todo glamour es frío. No todo poder es silencio. A veces… 💜 el deseo camina de la mano 💜 ISTHARLUST HSS no provoca por escándalo. Provoca porque es real. ╔════════════════════════════╗ 💜 ISTHARLUST HSS 💜 🌃 Donde el deseo brilla 🌃 🔥 Y el amor no pide permiso 🔥 ╚════════════════════════════╝
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