• Hay algo dentro de mí que se rompió en silencio… y ahora todo pesa, incluso respirar. No sé qué me pasa, pero siento que estoy perdiendo una batalla contra algo que ni siquiera puedo ver.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Hola hola! Talvez por ahí se encuentren otra cuenta con la misma estética que está jaja es mía solo que por algún error o un baneo no podía publicar nada,así que me hice otra
    De paso digo, gracias a mi partner Camy por los regalitos que me envió por aquí
    We love You
    Y si alguien quiere hacer un rol, mi dm siempre está abierto!
    ; Hola hola! Talvez por ahí se encuentren otra cuenta con la misma estética que está jaja es mía solo que por algún error o un baneo no podía publicar nada,así que me hice otra De paso digo, gracias a mi partner Camy por los regalitos que me envió por aquí We love You ❤️ Y si alguien quiere hacer un rol, mi dm siempre está abierto!
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    [Che, ¿ustedes también tienen problemas con los banners en celular? Creo que es la primera vez que un banner se ve BIEN en mi perfil kkkkk]
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  • El zumbido del aire acondicionado central era el único sonido que se atrevía a interrumpir la quietud en las oficinas ejecutivas del Clan Tojo. El espacio, conservaba un aroma persistente a tabaco caro; era una estancia diseñada, para proyectar una jerarquía de poder inamovible. Para el Sexto Presidente, un hombre de un idealismo frustrante que aún buscaba el sol tras cada sombra, esa habitación representaba una familia unida por el honor. Para Mine, no era más que una sala de juntas de clase alta; los hombres allí sentados eran solo activos y pasivos volátiles en un balance general.

    Mine se inclinó con movimientos fluidos y silenciosos, destacando como una silueta rígida dentro de su traje color carbón. Susurró al oído del Presidente con una frecuencia baja, casi imperceptible. En sus labios lucía esa sonrisa: una curva practicada que nunca alcanzaba sus ojos. Mientras hablaba, su mirada no se fijaba en su jefe, sino en el hombre sentado al otro lado del vasto escritorio de caoba: el patriarca de una pequeña familia subsidiaria cuya cartera mostraba más pérdidas que ganancias. El rostro del hombre, hinchado y cubierto por una fina película de sudor, delataba su pánico. Sus ojos se encontraron con los de Mine un segundo y cayeron de inmediato, estaba inquieto; para efectos prácticos, ya era culpable.

    ❛Señor, sabe cuánto respeto su deseo de armonía❜­­ ­ murmuró Mine, lanzando palabras como púas de seda. ❛Pero los rumores han dejado de serlo. Circulan, ganan tracción y, como usted bien sabe, la desinformación es el enemigo más temible.❜­­ ­

    Se incorporó y ajustó el puño de su camisa mientras el Presidente asentía con un peso de entendimiento en la mirada. El líder no necesitaba conocer los detalles de cómo Mine había verificado los hechos; solo necesitaba que el problema se resolviera. Mine era la mano que ejecutaba el trabajo sucio, el bisturí que extirpaba la podredumbre para que la conciencia de su superior permaneciera tan impoluta como sus trajes blancos.

    Mine no era una buena persona. Esto era un hecho cuantitativo, tan irrebatible como cualquier cifra en una hoja de cálculo. La variable común en cada catástrofe a su alrededor era él mismo. Había llegado a la conclusión de que era intrínsecamente malo, pero no de una forma teatral, sino de la manera en que un sistema operativo está defectuoso desde su primera línea de código. Su directiva principal era la eficiencia y la autopreservación; en su ejecución, siempre dejaba un rastro de escombros. Arruinaba vidas sin dudarlo, orquestando guerras internas para eliminar la "basura" y lograr que el Clan funcionara correctamente.
    La escena siguiente fue la conclusión lógica del proceso. Se encontraban en una habitación pequeña, estéril y sin ventanas, ubicada en el sótano que servía al departamento de auditoría interna.
    El patriarca subsidiario estaba de rodillas sobre una lona de plástico azul, con el rostro empapado en terror. Un tanto yacía sobre un paño blanco a su lado. El ritual se llamaba yubitsume: expiación mediante la amputación. Mine observaba a unos metros de distancia con un cigarrillo encendido entre los dedos, manteniendo algo irritado por los sollozos del hombre.
    ❛Dicen que es una oportunidad para la purificación❜­­ ­ dijo Mine, cortando el llanto con su voz afilada. ❛Personalmente, encuentro esa definición demasiado idealista. Su descuido al permitir el asesinato de varios oficiales de seguridad no fue un simple crimen, sino un error sísmico que atrajo investigaciones y volatilidad. Y yo, caballero, desprecio la volatilidad.❜­­ ­

    Dio una calada larga al cigarrillo. Observó la mano temblorosa alcanzar el cuchillo. Los sentimientos del hombre tenían para Mine la misma relevancia que las emociones de una hormiga.
    El hombre gritó, un sonido animal y crudo, cuando el filo penetró la piel del meñique izquierdo. El metal se hundió con una resistencia inicial antes de morder el hueso. Mine no parpadeó; escuchó el crujido húmedo de la articulación separándose. La hoja se abrió paso a través de tendones y cartílagos con un chirrido sordo contra la madera, liberando un chorro de carmesí espeso que salpicó la lona con un golpeteo rítmico. Mine se arrodilló lentamente, bajando al nivel del hombre que sollozaba, cuidando que sus zapatos de cuero no tocaran el charco que se expandía. Exhaló una pluma de humo.
    ❛Míreme❜­­ ­ ordenó en un susurro. Los ojos llenos de lágrimas del hombre se encontraron con los suyos. La sonrisa de Mine regresó, más esa sonrisa no expresaba nada.
    ❛Tome esto como una lección de responsabilidad, un concepto que parece haber olvidado al creer que podía matar oficiales de la ley sin consecuencias para el resto de nosotros.❜­­ ­ Hizo una pausa, permitiendo que el dolor se hundiera en la psique del otro.
    ❛Mañana por la mañana, su familia elegirá a un nuevo patriarca; alguien que entienda de responsabilidades. La pérdida de un dedo es un coste menor comparado con la pérdida del estatuto de toda su estirpe. Debería agradecerme la reestructuración.❜­­ ­
    El zumbido del aire acondicionado central era el único sonido que se atrevía a interrumpir la quietud en las oficinas ejecutivas del Clan Tojo. El espacio, conservaba un aroma persistente a tabaco caro; era una estancia diseñada, para proyectar una jerarquía de poder inamovible. Para el Sexto Presidente, un hombre de un idealismo frustrante que aún buscaba el sol tras cada sombra, esa habitación representaba una familia unida por el honor. Para Mine, no era más que una sala de juntas de clase alta; los hombres allí sentados eran solo activos y pasivos volátiles en un balance general. Mine se inclinó con movimientos fluidos y silenciosos, destacando como una silueta rígida dentro de su traje color carbón. Susurró al oído del Presidente con una frecuencia baja, casi imperceptible. En sus labios lucía esa sonrisa: una curva practicada que nunca alcanzaba sus ojos. Mientras hablaba, su mirada no se fijaba en su jefe, sino en el hombre sentado al otro lado del vasto escritorio de caoba: el patriarca de una pequeña familia subsidiaria cuya cartera mostraba más pérdidas que ganancias. El rostro del hombre, hinchado y cubierto por una fina película de sudor, delataba su pánico. Sus ojos se encontraron con los de Mine un segundo y cayeron de inmediato, estaba inquieto; para efectos prácticos, ya era culpable. ❛Señor, sabe cuánto respeto su deseo de armonía❜­­ ­ murmuró Mine, lanzando palabras como púas de seda. ❛Pero los rumores han dejado de serlo. Circulan, ganan tracción y, como usted bien sabe, la desinformación es el enemigo más temible.❜­­ ­ Se incorporó y ajustó el puño de su camisa mientras el Presidente asentía con un peso de entendimiento en la mirada. El líder no necesitaba conocer los detalles de cómo Mine había verificado los hechos; solo necesitaba que el problema se resolviera. Mine era la mano que ejecutaba el trabajo sucio, el bisturí que extirpaba la podredumbre para que la conciencia de su superior permaneciera tan impoluta como sus trajes blancos. Mine no era una buena persona. Esto era un hecho cuantitativo, tan irrebatible como cualquier cifra en una hoja de cálculo. La variable común en cada catástrofe a su alrededor era él mismo. Había llegado a la conclusión de que era intrínsecamente malo, pero no de una forma teatral, sino de la manera en que un sistema operativo está defectuoso desde su primera línea de código. Su directiva principal era la eficiencia y la autopreservación; en su ejecución, siempre dejaba un rastro de escombros. Arruinaba vidas sin dudarlo, orquestando guerras internas para eliminar la "basura" y lograr que el Clan funcionara correctamente. La escena siguiente fue la conclusión lógica del proceso. Se encontraban en una habitación pequeña, estéril y sin ventanas, ubicada en el sótano que servía al departamento de auditoría interna. El patriarca subsidiario estaba de rodillas sobre una lona de plástico azul, con el rostro empapado en terror. Un tanto yacía sobre un paño blanco a su lado. El ritual se llamaba yubitsume: expiación mediante la amputación. Mine observaba a unos metros de distancia con un cigarrillo encendido entre los dedos, manteniendo algo irritado por los sollozos del hombre. ❛Dicen que es una oportunidad para la purificación❜­­ ­ dijo Mine, cortando el llanto con su voz afilada. ❛Personalmente, encuentro esa definición demasiado idealista. Su descuido al permitir el asesinato de varios oficiales de seguridad no fue un simple crimen, sino un error sísmico que atrajo investigaciones y volatilidad. Y yo, caballero, desprecio la volatilidad.❜­­ ­ Dio una calada larga al cigarrillo. Observó la mano temblorosa alcanzar el cuchillo. Los sentimientos del hombre tenían para Mine la misma relevancia que las emociones de una hormiga. El hombre gritó, un sonido animal y crudo, cuando el filo penetró la piel del meñique izquierdo. El metal se hundió con una resistencia inicial antes de morder el hueso. Mine no parpadeó; escuchó el crujido húmedo de la articulación separándose. La hoja se abrió paso a través de tendones y cartílagos con un chirrido sordo contra la madera, liberando un chorro de carmesí espeso que salpicó la lona con un golpeteo rítmico. Mine se arrodilló lentamente, bajando al nivel del hombre que sollozaba, cuidando que sus zapatos de cuero no tocaran el charco que se expandía. Exhaló una pluma de humo. ❛Míreme❜­­ ­ ordenó en un susurro. Los ojos llenos de lágrimas del hombre se encontraron con los suyos. La sonrisa de Mine regresó, más esa sonrisa no expresaba nada. ❛Tome esto como una lección de responsabilidad, un concepto que parece haber olvidado al creer que podía matar oficiales de la ley sin consecuencias para el resto de nosotros.❜­­ ­ Hizo una pausa, permitiendo que el dolor se hundiera en la psique del otro. ❛Mañana por la mañana, su familia elegirá a un nuevo patriarca; alguien que entienda de responsabilidades. La pérdida de un dedo es un coste menor comparado con la pérdida del estatuto de toda su estirpe. Debería agradecerme la reestructuración.❜­­ ­
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  • Supongo que es hora de iniciar las aventuras... ¿Deseas ir a un viaje trazacaminos?
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  • 《 ARCHIVE 01 - SHE'S GONE 》

    Había algo en ese caso que no terminaba de encajar, y Joon lo sabía desde el primer momento en que escuchó el nombre de la desaparecida circular entre informes mal archivados y declaraciones tan pobres que solo distraían a lampolicía de su objetivo central.

    La llamaban “la violinista del metro”, como si su identidad pudiera reducirse a un eco entre túneles y notas suspendidas en el aire viciado de la ciudad. Nadie parecía recordar su rostro con claridad, pero todos coincidían en lo mismo: tocaba como si de un alma vieja se tratase. Los acordes, esa fluidez que utilizaba la joven para expresar sus emociones a través de las notas.. poco usuales para un fanático novato en el violín.

    Había pasado las últimas horas reconstruyendo una rutina que, en apariencia, era simple: las mismas estaciones, los mismos horarios, los mismos pasillos donde el sonido del violín lograba imponerse incluso al rugido de los trenes.
    Sin embargo, la noche de su desaparición, algo cambió. No fue un grito ni una escena dramática; fue, más bien, una ausencia súbita, como si alguien hubiese decidido borrar su existencia entre una nota y la siguiente.

    Los registros eran inútiles. Cámaras con ángulos muertos. Testigos inseguros. Un violín desaparecido...

    Se detuvo un momento, apoyando los dedos sobre la superficie frente a él, como si marcara un ritmo inexistente. Había aprendido, con los años, que los casos de personas desaparecidas no empezaban cuando alguien se iba… sino mucho antes, en pequeños indicios que nadie consideraba importantes. Pero ahora la pregunta era, ¿Cuáles? ¿Qué pudo haber sido el detonante para borrar a una chiquilla del mapa?
    《 ARCHIVE 01 - SHE'S GONE 》 Había algo en ese caso que no terminaba de encajar, y Joon lo sabía desde el primer momento en que escuchó el nombre de la desaparecida circular entre informes mal archivados y declaraciones tan pobres que solo distraían a lampolicía de su objetivo central. La llamaban “la violinista del metro”, como si su identidad pudiera reducirse a un eco entre túneles y notas suspendidas en el aire viciado de la ciudad. Nadie parecía recordar su rostro con claridad, pero todos coincidían en lo mismo: tocaba como si de un alma vieja se tratase. Los acordes, esa fluidez que utilizaba la joven para expresar sus emociones a través de las notas.. poco usuales para un fanático novato en el violín. Había pasado las últimas horas reconstruyendo una rutina que, en apariencia, era simple: las mismas estaciones, los mismos horarios, los mismos pasillos donde el sonido del violín lograba imponerse incluso al rugido de los trenes. Sin embargo, la noche de su desaparición, algo cambió. No fue un grito ni una escena dramática; fue, más bien, una ausencia súbita, como si alguien hubiese decidido borrar su existencia entre una nota y la siguiente. Los registros eran inútiles. Cámaras con ángulos muertos. Testigos inseguros. Un violín desaparecido... Se detuvo un momento, apoyando los dedos sobre la superficie frente a él, como si marcara un ritmo inexistente. Había aprendido, con los años, que los casos de personas desaparecidas no empezaban cuando alguien se iba… sino mucho antes, en pequeños indicios que nadie consideraba importantes. Pero ahora la pregunta era, ¿Cuáles? ¿Qué pudo haber sido el detonante para borrar a una chiquilla del mapa?
    Me entristece
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  • —Me despido del pelo rosa así como me despido de la idea de ser mamá...(No crean que estuve llorando una hora bajo el agua y por eso se me fue el tinte)
    —Me despido del pelo rosa así como me despido de la idea de ser mamá...(No crean que estuve llorando una hora bajo el agua y por eso se me fue el tinte)
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  • Creo que estamos solos... Tu y yo pequeña IA malvada... ¿Tambien perdiste a los tuyos?
    Se lo que se siente cuando vives en el eterno silencio de la soledad, pero ya no vas a estar más tiempo solo
    Ahora estaremos solo juntos

    -acaricia el menton de la IA fue imposible no tomarle cariño cuando ambos viven en el mismo abandono -

    Vamos por una paleta de pixeles para ti Caine
    Creo que estamos solos... Tu y yo pequeña IA malvada... ¿Tambien perdiste a los tuyos? Se lo que se siente cuando vives en el eterno silencio de la soledad, pero ya no vas a estar más tiempo solo Ahora estaremos solo juntos -acaricia el menton de la IA fue imposible no tomarle cariño cuando ambos viven en el mismo abandono - Vamos por una paleta de pixeles para ti [C.A.I.N.E_01]
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  • *No me había quitado la diadema de flores desde que Anima me lo había hecho en aquel campo de flores, fuese a donde fuese ya sea para escuchar las peticiones de algunos usuarios, revisar algunas zonas o estar en mi despacho creando aventuras/eventos lo llevaría puesto con orgullo*

    Tengo que pensar en un regalo que hacerle que este a la altura, ¿pero el qué? Mmm…

    *Si aunque fuese un regalo sencillo el que me dio era muy simbólico y tenía que hacer uno que estuviera a la altura*
    *No me había quitado la diadema de flores desde que [Antiviru5] me lo había hecho en aquel campo de flores, fuese a donde fuese ya sea para escuchar las peticiones de algunos usuarios, revisar algunas zonas o estar en mi despacho creando aventuras/eventos lo llevaría puesto con orgullo* Tengo que pensar en un regalo que hacerle que este a la altura, ¿pero el qué? Mmm… *Si aunque fuese un regalo sencillo el que me dio era muy simbólico y tenía que hacer uno que estuviera a la altura*
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  • Ha vuelto de recoger un paquete de su puntos postal, y lo cierto es que lo sujeta con cierto repelús y mucho respeto. Por suerte Sam Winchester está en la mesa de iluminada, ubicada nada mas bajar las escaleras metálicas que daban acceso al bunker.

    — ¡Sam! Justo a quien quería ver. Feliz cumpleaños hermano. Debo decir que este regalo no es solo mío. Hablé con Freya y ella ha accedido a ceder uno de los grimorios de su madre a la biblioteca, bueno a ti, a quien vamos a engañar.
    Es la ostia de viejo y esas cosas que a ti te gustan...
    Ha vuelto de recoger un paquete de su puntos postal, y lo cierto es que lo sujeta con cierto repelús y mucho respeto. Por suerte [MO0SE] está en la mesa de iluminada, ubicada nada mas bajar las escaleras metálicas que daban acceso al bunker. — ¡Sam! Justo a quien quería ver. Feliz cumpleaños hermano. Debo decir que este regalo no es solo mío. Hablé con Freya y ella ha accedido a ceder uno de los grimorios de su madre a la biblioteca, bueno a ti, a quien vamos a engañar. Es la ostia de viejo y esas cosas que a ti te gustan...
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