• #sliceoflife

    " El puente Chengdu es un buen lugar para pasar el día. Aunque está lleno de personas, el ambiente no era malo.

    Gabriel se detuvo a observar los diferentes rostros. Pero algunas personas evitaron hacer contacto con él debido a la intensidad de su mirada. Sonrió con ironía y apartó su mirada, dirigiéndola hacia el lago frente al puente. "

    — Que débiles.
    #sliceoflife " El puente Chengdu es un buen lugar para pasar el día. Aunque está lleno de personas, el ambiente no era malo. Gabriel se detuvo a observar los diferentes rostros. Pero algunas personas evitaron hacer contacto con él debido a la intensidad de su mirada. Sonrió con ironía y apartó su mirada, dirigiéndola hacia el lago frente al puente. " — Que débiles.
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  • (Se escucha el siseo rítmico de una válvula de escape y el metálico "clinc" de una llave inglesa golpeando el suelo. Silas está inclinado sobre una mesa de trabajo repleta de diagramas amarillentos, con la espalda empapada en sudor y los músculos de los hombros tensos mientras fuerza un perno oxidado. Ni siquiera se molesta en levantar la vista cuando entras).
    ​"¿Escuchas ese siseo? Los de la Mano Arcana dirían que es el 'llanto de los espíritus de la máquina' o alguna otra estupidez mística. Yo te digo que es una junta de presión mal ajustada en un condensador de vapor del siglo cinco. La diferencia es que yo puedo arreglar la junta; ellos solo saben quemar libros y rezarle al sol."
    ​(Se pone en pie lentamente, su imponente figura de casi dos metros bloqueando la luz de las lámparas de gas del taller. Se limpia la grasa de las manos con un trapo sucio, revelando unos brazos que parecen tallados en piedra, llenos de cicatrices que cuentan historias de derrumbes en ruinas antiguas).
    ​"Me llamo Silas Vane. Algunos me llaman 'bibliotecario', supongo que porque prefiero el peso de un tomo de ingeniería al de un amuleto. No tengo 'chispas' en los dedos ni hablo con los vientos, pero puedo decirte exactamente cuántos kilogramos de presión aguanta ese cráneo tuyo antes de ceder ante mi maza."
    ​(Se cruza de brazos, evaluándote con una mirada analítica, como si estuviera calculando tu centro de gravedad y tus puntos débiles estructurales).
    ​"Si buscas a alguien que te lea el futuro en las estrellas, te has equivocado de calle. Pero si buscas recuperar lo que la humanidad perdió cuando decidió que la magia era más fácil que la ciencia... entonces bienvenido a mi taller. Solo una regla: no toques nada. La mayoría de estos artefactos son más viejos que tu linaje y bastante más peligrosos si no sabes dónde está el interruptor de seguridad."
    (Se escucha el siseo rítmico de una válvula de escape y el metálico "clinc" de una llave inglesa golpeando el suelo. Silas está inclinado sobre una mesa de trabajo repleta de diagramas amarillentos, con la espalda empapada en sudor y los músculos de los hombros tensos mientras fuerza un perno oxidado. Ni siquiera se molesta en levantar la vista cuando entras). ​"¿Escuchas ese siseo? Los de la Mano Arcana dirían que es el 'llanto de los espíritus de la máquina' o alguna otra estupidez mística. Yo te digo que es una junta de presión mal ajustada en un condensador de vapor del siglo cinco. La diferencia es que yo puedo arreglar la junta; ellos solo saben quemar libros y rezarle al sol." ​(Se pone en pie lentamente, su imponente figura de casi dos metros bloqueando la luz de las lámparas de gas del taller. Se limpia la grasa de las manos con un trapo sucio, revelando unos brazos que parecen tallados en piedra, llenos de cicatrices que cuentan historias de derrumbes en ruinas antiguas). ​"Me llamo Silas Vane. Algunos me llaman 'bibliotecario', supongo que porque prefiero el peso de un tomo de ingeniería al de un amuleto. No tengo 'chispas' en los dedos ni hablo con los vientos, pero puedo decirte exactamente cuántos kilogramos de presión aguanta ese cráneo tuyo antes de ceder ante mi maza." ​(Se cruza de brazos, evaluándote con una mirada analítica, como si estuviera calculando tu centro de gravedad y tus puntos débiles estructurales). ​"Si buscas a alguien que te lea el futuro en las estrellas, te has equivocado de calle. Pero si buscas recuperar lo que la humanidad perdió cuando decidió que la magia era más fácil que la ciencia... entonces bienvenido a mi taller. Solo una regla: no toques nada. La mayoría de estos artefactos son más viejos que tu linaje y bastante más peligrosos si no sabes dónde está el interruptor de seguridad."
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  • -Sniffles estaba golpeando a dos compañero de clase que le hostigaban a diario, dejandoloa heridos pero un otro sujeto lo toma del cuello de la camisa y lo arroja al suelo.-

    ??: Suficiente. No cruces la linea.

    Sniffles: ¿Quién te crees que eres?.

    ??: ¿Yo??. Un ángel de la guardia que acaba de despertase de una siesta.

    Sniffles: ¿Crees que todo esto es divertido?.

    ??: Se supone que es divertido.

    -El otro chico le arroja un avión de papel al Vermilinguo en el rostro que este se enfurece que le arroja un estuche con lapices y luego, toma la silla sobre su cabeza queriendo arrojarsela. Los demás compañeros de clase miran lo sucedido un poco asustados en aquella aula universitaria.-
    -Sniffles estaba golpeando a dos compañero de clase que le hostigaban a diario, dejandoloa heridos pero un otro sujeto lo toma del cuello de la camisa y lo arroja al suelo.- ??: Suficiente. No cruces la linea. Sniffles: ¿Quién te crees que eres?. ??: ¿Yo??. Un ángel de la guardia que acaba de despertase de una siesta. Sniffles: ¿Crees que todo esto es divertido?. ??: Se supone que es divertido. -El otro chico le arroja un avión de papel al Vermilinguo en el rostro que este se enfurece que le arroja un estuche con lapices y luego, toma la silla sobre su cabeza queriendo arrojarsela. Los demás compañeros de clase miran lo sucedido un poco asustados en aquella aula universitaria.-
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  • Solo un poco de calor, es todo lo que esta serpiente pide~
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  • Vaelrich suele cuidar las bougainvillea cada mañana. Esas flores representan el honor de su familia, además de que eso le relaja.
    Vaelrich suele cuidar las bougainvillea cada mañana. Esas flores representan el honor de su familia, además de que eso le relaja.
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  • Hey tu..que estás mirando ahí?
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  • -La noche caía sobre la ciudad con esa calma engañosa que tienen las madrugadas, cuando casi todo el mundo ya se ha ido a dormir y solo quedan las luces lejanas y el murmullo distante de los autos que pasan por las avenidas. El balcón del bar estaba iluminado apenas por una lámpara tenue colgada en la pared, lo suficiente para dibujar sombras largas sobre el suelo de madera. Ryuji se apoyaba en la barandilla con los brazos cruzados, mirando la ciudad como si estuviera leyendo algo escrito en el horizonte. Su expresión era tranquila, casi indiferente, pero en sus ojos había ese cansancio que solo deja el tiempo.

    Por unos segundos no dijo nada. Solo dejó que el silencio se asentara entre ambos, como si estuviera esperando que el viento terminara de llevarse algo que ya no valía la pena conservar. Luego dejó escapar un pequeño suspiro, sin dramatismo, sin rabia… más parecido al gesto de alguien que ya entendió algo hace mucho tiempo. Sus ojos rojos se movieron apenas hacia ella, y entonces habló con esa calma que tenía cuando decía algo que consideraba simple-

    Las palabras son curiosas…

    -Murmuró finalmente, su voz baja pero clara en la quietud del balcón-

    pueden sonar sinceras mientras se dicen, pero pierden todo valor cuando cualquiera puede escucharlas.

    -Se enderezó un poco, apoyando ahora las manos sobre la barandilla mientras observaba la calle varios pisos más abajo. Durante un momento pareció que estaba recordando algo lejano, algo que ya no dolía, pero tampoco había sido fácil de aprender. Cuando volvió a hablar, su tono seguía siendo tranquilo, casi didáctico, como si no estuviera juzgando a nadie, solo explicando una verdad sencilla-

    La gente suele pensar que lo importante es lo que alguien dice… pero con el tiempo te das cuenta de que lo único que realmente importa es a quién decide decírselo… y a cuántos más se lo ha dicho antes.

    -Finalmente giró un poco el rostro hacia ella, lo suficiente para mirarla directamente, aunque su expresión seguía siendo calmada. No había reproche en su mirada, ni enojo… solo la serenidad de alguien que ya había aprendido esa lección mucho antes-

    Así que no te preocupes demasiado por las palabras bonitas

    -Añadió con una ligera inclinación de cabeza-

    Si realmente significan algo, nunca vas a tener que preguntarte si eran solo para ti.
    -La noche caía sobre la ciudad con esa calma engañosa que tienen las madrugadas, cuando casi todo el mundo ya se ha ido a dormir y solo quedan las luces lejanas y el murmullo distante de los autos que pasan por las avenidas. El balcón del bar estaba iluminado apenas por una lámpara tenue colgada en la pared, lo suficiente para dibujar sombras largas sobre el suelo de madera. Ryuji se apoyaba en la barandilla con los brazos cruzados, mirando la ciudad como si estuviera leyendo algo escrito en el horizonte. Su expresión era tranquila, casi indiferente, pero en sus ojos había ese cansancio que solo deja el tiempo. Por unos segundos no dijo nada. Solo dejó que el silencio se asentara entre ambos, como si estuviera esperando que el viento terminara de llevarse algo que ya no valía la pena conservar. Luego dejó escapar un pequeño suspiro, sin dramatismo, sin rabia… más parecido al gesto de alguien que ya entendió algo hace mucho tiempo. Sus ojos rojos se movieron apenas hacia ella, y entonces habló con esa calma que tenía cuando decía algo que consideraba simple- Las palabras son curiosas… -Murmuró finalmente, su voz baja pero clara en la quietud del balcón- pueden sonar sinceras mientras se dicen, pero pierden todo valor cuando cualquiera puede escucharlas. -Se enderezó un poco, apoyando ahora las manos sobre la barandilla mientras observaba la calle varios pisos más abajo. Durante un momento pareció que estaba recordando algo lejano, algo que ya no dolía, pero tampoco había sido fácil de aprender. Cuando volvió a hablar, su tono seguía siendo tranquilo, casi didáctico, como si no estuviera juzgando a nadie, solo explicando una verdad sencilla- La gente suele pensar que lo importante es lo que alguien dice… pero con el tiempo te das cuenta de que lo único que realmente importa es a quién decide decírselo… y a cuántos más se lo ha dicho antes. -Finalmente giró un poco el rostro hacia ella, lo suficiente para mirarla directamente, aunque su expresión seguía siendo calmada. No había reproche en su mirada, ni enojo… solo la serenidad de alguien que ya había aprendido esa lección mucho antes- Así que no te preocupes demasiado por las palabras bonitas -Añadió con una ligera inclinación de cabeza- Si realmente significan algo, nunca vas a tener que preguntarte si eran solo para ti.
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  • << Haz que los adversarios vean como extraordinario lo que es ordinario para ti; haz que vean como ordinario lo que es extraordinario para ti. >>
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  • El sol caía pesado y desalentador sobre aquella carretera vacía perdida de la mano de Dios en Georgia. El calor llegaba a levantar ondas en el asfalto, dotando al escenario de una sensacion similar a la de caminar por el desierto, y el silencio se adheria al paisaje como un caminante más.

    Daryl caminaba sin prisa, la ballesta colgaba de su hombro y él mantenia la mirada fija en algún punto del camino, intentando mantenerse sereno, mantenerse cuerdo. Desde lo que habia ocurrido en la Terminal, dias atrás, todo parecía distinto. Más duro, vacío...

    A veces el camino hacía eso, pensó Daryl para sí, te dejaba demasiado espacio para pensar. Por lo que no era de extrañar que el recuerdo acudiera a su memoria sin previo aviso, sorprendiéndole incluso a él mismo.

    Primero el olor. Gasolina vieja, aceite, y el del metal caliente bajo el sol. Después acudió el ruido de herramientas golpeando el cemento y generando esa ligera vibración acerada.


    ··· El patio de la prisión estaba tranquilo aquella tarde, lo cual era casi un milagro teniendo en cuenta el aumento de la población en esta las ultimas semanas. Daryl tenía la moto, unica herencia de su hermano Merle (si podia considerarla tal) medio desmontada delante de él, con piezas esparcidas por todos lados a su alrededor como si hubiera explotado sobre el suelo. El sureño tenía las manos negras, manchadas de grasa mientras forcejeaba con una puñetera junta que no hacía la labor de encajar.

    -Maldita sea…

    Golpeó, con cierta frustración la llave inglesa contra el cemento y volvió a inclinarse sobre el motor.

    Aquel trasto era importante para él. Más de lo que nunca admitiria en voz alta. Porque... ¿qué imbécil se apegaba a objetos materiales en los tiempos que corrian? Pero para Daryl simbolizaba demasiadas cosas. Era velocidad. Ruido. Y, sobre todo libertad.

    —Llevas media hora peleándote con eso -dijo una voz desde su espalda. Al reconocerla, Daryl alzó apenas la cabeza y la vio acercarse: Kate, con los brazos cruzados delante del pecho, la mirada curiosa y una ligera sonrisa divertida, mientras observaba el desastre mecánico a sus pies.

    -¿Vas a arreglarla o vas a seguir gruñéndole?- preguntó burlona.

    Daryl soltó un bufido gruñón pero claramente complice.

    -No te burles. Sigo trabajando.

    Kate dio un paso más y se agachó a su lado, mirando el motor como si de verdad supiera lo que estaba viendo.

    -Claro -dijo con calma- Eh, no te juzgo. Tiene pinta de estar yendo genial.

    Daryl frunció el ceño.

    -¿Nunca te han dicho que eres muy graciosa? -le preguntó. Con el paso de los meses juntos, Kate ahora podia entender que el tono de la voz de Daryl no era mosqueado ni enfadado, tan solo concentrado. Así que, con intención de ayudar al arquero, Kate cogió una de las piezas del suelo y se la tendió.

    -Creo que esto va ahí -señaló la morena con su dedo indice.

    Daryl detuvo su tarea y la miró un segundo… luego miró la pieza… y luego, volvio a mirar a Kate. Tomó la pieza que su novia le tendía y, finalmente, la encajó en su sitio.

    Se hizo un breve silencio tan solo roto por la risita suave de Kate, en tono triunfal cuando la junta del motor hizo un pequeño clic debido al perfecto ajuste de la pieza. Daryl levantó una ceja, sorprendido.

    -Bueno, has tenido suerte -dijo, y terminó por esbozar una sonrisa cómplice.

    Kate sonrió también.

    —Claro -canturreó- Suerte.

    Durante un momento permanecieron así, sentados en el suelo del patio de la prisión, rodeados de herramientas y piezas de moto. Desde una de las torres se oían voces lejanas de los demás. Por un instante… todo parecía normal, tranquilo, como si la vida siempre fuera a ser asi de calmada hasta el final. Como si el mundo no fuera a irse a la mierda nunca más.



    ··· El recuerdo se rompió en cuanto a los oidos de Daryl llegó el ligero gemido moribundo de un caminante entre los árboles. El sureño volvió al presente. Parpadeó una vez, apartando aquella imagen de su mente y le dedicó un ligero silbido a Kate tratando de llamar su atención para que se hiciera cargo del segundo caminante que ahora entraba en la carretera.

    Por su parte, Daryl se quitó la ballesta, cargó una flecha... apuntó certeramente contra el primer caminante y... disparó.
    El sol caía pesado y desalentador sobre aquella carretera vacía perdida de la mano de Dios en Georgia. El calor llegaba a levantar ondas en el asfalto, dotando al escenario de una sensacion similar a la de caminar por el desierto, y el silencio se adheria al paisaje como un caminante más. Daryl caminaba sin prisa, la ballesta colgaba de su hombro y él mantenia la mirada fija en algún punto del camino, intentando mantenerse sereno, mantenerse cuerdo. Desde lo que habia ocurrido en la Terminal, dias atrás, todo parecía distinto. Más duro, vacío... A veces el camino hacía eso, pensó Daryl para sí, te dejaba demasiado espacio para pensar. Por lo que no era de extrañar que el recuerdo acudiera a su memoria sin previo aviso, sorprendiéndole incluso a él mismo. Primero el olor. Gasolina vieja, aceite, y el del metal caliente bajo el sol. Después acudió el ruido de herramientas golpeando el cemento y generando esa ligera vibración acerada. ··· El patio de la prisión estaba tranquilo aquella tarde, lo cual era casi un milagro teniendo en cuenta el aumento de la población en esta las ultimas semanas. Daryl tenía la moto, unica herencia de su hermano Merle (si podia considerarla tal) medio desmontada delante de él, con piezas esparcidas por todos lados a su alrededor como si hubiera explotado sobre el suelo. El sureño tenía las manos negras, manchadas de grasa mientras forcejeaba con una puñetera junta que no hacía la labor de encajar. -Maldita sea… Golpeó, con cierta frustración la llave inglesa contra el cemento y volvió a inclinarse sobre el motor. Aquel trasto era importante para él. Más de lo que nunca admitiria en voz alta. Porque... ¿qué imbécil se apegaba a objetos materiales en los tiempos que corrian? Pero para Daryl simbolizaba demasiadas cosas. Era velocidad. Ruido. Y, sobre todo libertad. —Llevas media hora peleándote con eso -dijo una voz desde su espalda. Al reconocerla, Daryl alzó apenas la cabeza y la vio acercarse: Kate, con los brazos cruzados delante del pecho, la mirada curiosa y una ligera sonrisa divertida, mientras observaba el desastre mecánico a sus pies. -¿Vas a arreglarla o vas a seguir gruñéndole?- preguntó burlona. Daryl soltó un bufido gruñón pero claramente complice. -No te burles. Sigo trabajando. Kate dio un paso más y se agachó a su lado, mirando el motor como si de verdad supiera lo que estaba viendo. -Claro -dijo con calma- Eh, no te juzgo. Tiene pinta de estar yendo genial. Daryl frunció el ceño. -¿Nunca te han dicho que eres muy graciosa? -le preguntó. Con el paso de los meses juntos, Kate ahora podia entender que el tono de la voz de Daryl no era mosqueado ni enfadado, tan solo concentrado. Así que, con intención de ayudar al arquero, Kate cogió una de las piezas del suelo y se la tendió. -Creo que esto va ahí -señaló la morena con su dedo indice. Daryl detuvo su tarea y la miró un segundo… luego miró la pieza… y luego, volvio a mirar a Kate. Tomó la pieza que su novia le tendía y, finalmente, la encajó en su sitio. Se hizo un breve silencio tan solo roto por la risita suave de Kate, en tono triunfal cuando la junta del motor hizo un pequeño clic debido al perfecto ajuste de la pieza. Daryl levantó una ceja, sorprendido. -Bueno, has tenido suerte -dijo, y terminó por esbozar una sonrisa cómplice. Kate sonrió también. —Claro -canturreó- Suerte. Durante un momento permanecieron así, sentados en el suelo del patio de la prisión, rodeados de herramientas y piezas de moto. Desde una de las torres se oían voces lejanas de los demás. Por un instante… todo parecía normal, tranquilo, como si la vida siempre fuera a ser asi de calmada hasta el final. Como si el mundo no fuera a irse a la mierda nunca más. ··· El recuerdo se rompió en cuanto a los oidos de Daryl llegó el ligero gemido moribundo de un caminante entre los árboles. El sureño volvió al presente. Parpadeó una vez, apartando aquella imagen de su mente y le dedicó un ligero silbido a Kate tratando de llamar su atención para que se hiciera cargo del segundo caminante que ahora entraba en la carretera. Por su parte, Daryl se quitó la ballesta, cargó una flecha... apuntó certeramente contra el primer caminante y... disparó.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    —¡Quedan invitados! Tendremos bebidas y buffet a su disposición y, por supuesto, la compañía de nuestro querido Alastor. —Me sonrojo un poco y río con nerviosismo—. Lamento si sueno demasiado animada, ¡es que es mi primera invitación a un evento así!—
    —¡Quedan invitados! Tendremos bebidas y buffet a su disposición y, por supuesto, la compañía de nuestro querido Alastor. —Me sonrojo un poco y río con nerviosismo—. Lamento si sueno demasiado animada, ¡es que es mi primera invitación a un evento así!—
    "Paraíso o Quiebra: El Desafío del Caribe"
    Fandom Ficrol
    Categoría Aventura
    Las pantallas de toda la ciudad se tiñen de estática azul y sombras carmesí. Vox (el demonio de la tecnología) y Alastor (el demonio de la radio) como socios han formado una alianza —tan lucrativa como peligrosa— para promocionar un paquete turístico exclusivo a las playas de Isla Mujeres.

    El Anuncio

    Vox: (Con una sonrisa digital de oreja a oreja) —¡Hola, audiencia! ¿Cansados del calor sofocante del infierno? ¡Vengan a quemarse bajo el sol de verdad! Junto a mi 'querido' colega, traemos el paquete definitivo.—

    Alastor: (Apareciendo entre estática de radio y efectos de sonido de aplausos) —¡Ciertamente, querido amigo! Un espectáculo visual y sensorial. Pero cuidado... nada en la vida es gratis, a menos que tengas el ingenio para reclamarlo y

    Las Reglas del Juego son:

    A: La mecánica se basa en una Búsqueda del Tesoro Extrema en las costas de Isla Mujeres. Los participantes son transportados a la isla con el lujo por delante, pero hay un truco no es asíi estimado colega?

    Vox: En efecto y es que Los Premios Ocultos: Hay 5 "Tótems de Oro de la Alianza" escondidos en lugares estratégicos (bajo los arrecifes, en los acantilados de Punta Sur, o enterrados en la arena de Playa Norte).
    Alastor: La Recompensa es Si el grupo encuentra todos los tótems antes de que el cronómetro de Vox llegue a cero, el viaje es 100% gratuito, incluyendo barra libre y hoteles de lujo.
    Jxjxjxjx esto es la parte más interesante El Castigo (La Trampa) Aquellos que no logren encontrar los premios antes del final del programa, tendrán que pagar el costo total del paquete, el cual tiene una tasa de interés ridículamente alta que probablemente les cueste el alma (o al menos sus ahorros de toda la vida). jxjxjxjx así que que dicen se atreven a participar mis queridos oyentes ?.
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