• Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Búsqueda de rol y de partner.

    Voy a hacerme unas normas y requisitos para poder rolear que digan que quienes lleguen a rolear conmigo deben tener un "Certificado de uso oficial del personaje" que usen y "Fondo Negro del Título del Doctorado en rol" para verificar que es válido. Además de un "Certificado de escritura creativa" y "Licenciatura en tramas, ediciones y diseño de personajes".

    Creo que así lo tienen en las normas que he leído de algunos rolerplayers. En fin haré eso.
    \ Búsqueda de rol y de partner. Voy a hacerme unas normas y requisitos para poder rolear que digan que quienes lleguen a rolear conmigo deben tener un "Certificado de uso oficial del personaje" que usen y "Fondo Negro del Título del Doctorado en rol" para verificar que es válido. Además de un "Certificado de escritura creativa" y "Licenciatura en tramas, ediciones y diseño de personajes". Creo que así lo tienen en las normas que he leído de algunos rolerplayers. En fin haré eso. :STK-26:
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  • Un día normal y corriente. Claro, le gustaría que de la nada aparecieransunpersona especial y le sorprendiera. Pero, desde que estaba al cuidado de Octavia Goetia que Vassago había hecho la del papá latinoamericano y desapareció.

    —Bueno. Fue bonito los años que duró.—suspiró como resignación, pues no era como si le sorprendiera que al final, aquello solo fue un entretenimiento para el de plumaje rojo. Y ahora, debía de concentrarse en su sobrina.
    Un día normal y corriente. Claro, le gustaría que de la nada aparecieransunpersona especial y le sorprendiera. Pero, desde que estaba al cuidado de [Via_Goeti4] que [pulse_beryl_frog_252] había hecho la del papá latinoamericano y desapareció. —Bueno. Fue bonito los años que duró.—suspiró como resignación, pues no era como si le sorprendiera que al final, aquello solo fue un entretenimiento para el de plumaje rojo. Y ahora, debía de concentrarse en su sobrina.
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  • No había visto a Lucifer en toda la mañana.... Una mañana particularmente melosa que le revolvía el estómago expresado en sus muecas de disgusto. Pues a donde fuera que mirara sólo podía ver el cursi romance aflorar por una fecha tan ridícula como aquella.
    El hotel decorado de una forma tan patética, claro; decisiones de la princesa. Y parejas dispersas por probablemente toda la ciudad pentagrama.
    Viendo lo visto con el soberano, habría creído participaría de tan particular celebración o habría colaborado con decoración, aún así no lo había visto. En realidad desde hacía unos días que no lo había hecho.

    Con su sombra compartió una mirada que coincidía en silenciosas palabras no pronunciadas antes de que ambos desaparecieran en la oscuridad de las sombras, desplazándose cual serpiente por ellas con un destino claro en mente ; la habitación de Lucifer. Pues si algo se había percatado del pequeño rey era su tendencia a encerrarse cuando no estaba bien y, en efecto, había tenido razón. Pues tras escabullirse bajo la puerta y emerger del otro lado, la tensión de sus orejas revelaron su sorpresa al ver tan caótica habitación inundada de patitos.
    De nuevo una mirada compartida con su sombra y es que él no haría el ridículo de intentar pasar por la montaña de patos con riesgo de que se le fueran encima, así que hizo lo más razonable; volverse a mover entre las sombras hasta llegar al lado de la cama del rey donde este dormía de momento. ¿Su aspecto? No el mejor claramente.

    Su sombra lo miró a él y enseguida supo qué quería desviando su mirada para no tener que verla en lo que retraía de forma leve sus orejas. Pero la sombra era insistente y frunciendo el ceño, bajando sus orejas, le dió un pequeño golpe regañón con el dorso de su mano antes de cruzarse de brazos. A él se le escapó un gruñido por ello, viéndole con recelo.

    — Es patético y ridículo —

    Le dijo por lo bajo para no despertar al soberano pero su sombra respondió señalando al ángel aún dormido pero que incluso así se notaba su claro decaimiento.
    Él volvió a gruñir, esta vez bajando por completo sus orejas.

    — Bien.... —

    Se resignó causando en su silueta oscura una amplia sonrisa satisfecha antes de desaparecer aunque él no hizo lo mismo. Tan solo usando su magia para desaparecer el exceso de patitos de hule. ¿Los helados, bocadillos y vino? Afuera también y todo para hacer espacio a lo más ridículo que se le pudo ocurrir.
    Y es que con su magia se había asegurado que pétalos de rosa rodearan a su majestad al decorar su cama, apenas dispersos por el suelo también.
    Algunas velas rojas encendidas dispersas por la habitación junto con globos que adornaban el suelo, algunos patitos que había permitido se quedaran también los había vestido con corazones o pequeñas decoraciones ñoñas... ¿Le estaba haciendo sentir como un ridículo aquello? Por supuesto. Incluso al punto de ocasionar un rubor sobre sus mejillas que pronto disipó para que nadie lo viera.
    Su sombra volviendo a aparecer junto con una pequeña cesta cargada de golosinas y chocolates, más alegre de lo que a él le hubiera gustado arrancándole otro gruñido.

    — Eres irritante —

    Fue todo lo que le dijo sin tomar la canasta con sus propias manos sino dejando que el otro la cargara
    Sólo cuando todo estuvo listo se acercó a King of Hell, tomando un mechoncito de su rubia cabellera para jalar suavemente en una forma de molestarle pues con algo debía de compensar tanta cursilería.

    — ¿Acaso piensa dormir todo el día majestad? Ya pasa del mediodía, no sabía que quería imitar a la bella durmiente —

    Volvió a molestarle y, aún siendo chinchado él por su propia sombra, aguardó a que el otro se despertara y sentara en la cama. Apenas dándole el tiempo a ver las nuevas decoraciones que adornaban la habitación antes de tomar el rostro ajeno con una mano desde el mentón en lo que él se reclinaba para quedar a su altura depositando un beso sobre los labios ajenos. Tan solo un pequeño beso antes de apartarse, en su mano apareciendo una de esas típicas cajas de bombones creadas para San Valentín que le enseñó.

    — Creí que esta celebración era de su gusto —
    No había visto a Lucifer en toda la mañana.... Una mañana particularmente melosa que le revolvía el estómago expresado en sus muecas de disgusto. Pues a donde fuera que mirara sólo podía ver el cursi romance aflorar por una fecha tan ridícula como aquella. El hotel decorado de una forma tan patética, claro; decisiones de la princesa. Y parejas dispersas por probablemente toda la ciudad pentagrama. Viendo lo visto con el soberano, habría creído participaría de tan particular celebración o habría colaborado con decoración, aún así no lo había visto. En realidad desde hacía unos días que no lo había hecho. Con su sombra compartió una mirada que coincidía en silenciosas palabras no pronunciadas antes de que ambos desaparecieran en la oscuridad de las sombras, desplazándose cual serpiente por ellas con un destino claro en mente ; la habitación de Lucifer. Pues si algo se había percatado del pequeño rey era su tendencia a encerrarse cuando no estaba bien y, en efecto, había tenido razón. Pues tras escabullirse bajo la puerta y emerger del otro lado, la tensión de sus orejas revelaron su sorpresa al ver tan caótica habitación inundada de patitos. De nuevo una mirada compartida con su sombra y es que él no haría el ridículo de intentar pasar por la montaña de patos con riesgo de que se le fueran encima, así que hizo lo más razonable; volverse a mover entre las sombras hasta llegar al lado de la cama del rey donde este dormía de momento. ¿Su aspecto? No el mejor claramente. Su sombra lo miró a él y enseguida supo qué quería desviando su mirada para no tener que verla en lo que retraía de forma leve sus orejas. Pero la sombra era insistente y frunciendo el ceño, bajando sus orejas, le dió un pequeño golpe regañón con el dorso de su mano antes de cruzarse de brazos. A él se le escapó un gruñido por ello, viéndole con recelo. — Es patético y ridículo — Le dijo por lo bajo para no despertar al soberano pero su sombra respondió señalando al ángel aún dormido pero que incluso así se notaba su claro decaimiento. Él volvió a gruñir, esta vez bajando por completo sus orejas. — Bien.... — Se resignó causando en su silueta oscura una amplia sonrisa satisfecha antes de desaparecer aunque él no hizo lo mismo. Tan solo usando su magia para desaparecer el exceso de patitos de hule. ¿Los helados, bocadillos y vino? Afuera también y todo para hacer espacio a lo más ridículo que se le pudo ocurrir. Y es que con su magia se había asegurado que pétalos de rosa rodearan a su majestad al decorar su cama, apenas dispersos por el suelo también. Algunas velas rojas encendidas dispersas por la habitación junto con globos que adornaban el suelo, algunos patitos que había permitido se quedaran también los había vestido con corazones o pequeñas decoraciones ñoñas... ¿Le estaba haciendo sentir como un ridículo aquello? Por supuesto. Incluso al punto de ocasionar un rubor sobre sus mejillas que pronto disipó para que nadie lo viera. Su sombra volviendo a aparecer junto con una pequeña cesta cargada de golosinas y chocolates, más alegre de lo que a él le hubiera gustado arrancándole otro gruñido. — Eres irritante — Fue todo lo que le dijo sin tomar la canasta con sus propias manos sino dejando que el otro la cargara Sólo cuando todo estuvo listo se acercó a [morningstar666], tomando un mechoncito de su rubia cabellera para jalar suavemente en una forma de molestarle pues con algo debía de compensar tanta cursilería. — ¿Acaso piensa dormir todo el día majestad? Ya pasa del mediodía, no sabía que quería imitar a la bella durmiente — Volvió a molestarle y, aún siendo chinchado él por su propia sombra, aguardó a que el otro se despertara y sentara en la cama. Apenas dándole el tiempo a ver las nuevas decoraciones que adornaban la habitación antes de tomar el rostro ajeno con una mano desde el mentón en lo que él se reclinaba para quedar a su altura depositando un beso sobre los labios ajenos. Tan solo un pequeño beso antes de apartarse, en su mano apareciendo una de esas típicas cajas de bombones creadas para San Valentín que le enseñó. — Creí que esta celebración era de su gusto —
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  • Trabajo de medio tiempo en el te inmortal junto a Dulce....
    Venga a probar los banquetes qué aqui damos.
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    Me encocora
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  • — Entre el calor que está haciendo esta noche y las risas que me he echado, estoy sudando... Fúh. Es hora de tomar la tercer ducha del día. —
    — Entre el calor que está haciendo esta noche y las risas que me he echado, estoy sudando... Fúh. Es hora de tomar la tercer ducha del día. —
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  • ¿Que tenga cuidado? No te preocupes. Tengo a mi arma predilecta.

    -Mencionaba la chica a la vez que realizaba acrobacias con su arma, con solo su mano izquierda, mientras sonreía de forma muy alegre. La música de sus auriculares denotaba que escuchaba rap de algún artista chino. La ciudad algunas veces era peligrosa, pero no se dejaba intimidar. Ya había demostrado de que era capaz desde pequeña-
    ¿Que tenga cuidado? No te preocupes. Tengo a mi arma predilecta. -Mencionaba la chica a la vez que realizaba acrobacias con su arma, con solo su mano izquierda, mientras sonreía de forma muy alegre. La música de sus auriculares denotaba que escuchaba rap de algún artista chino. La ciudad algunas veces era peligrosa, pero no se dejaba intimidar. Ya había demostrado de que era capaz desde pequeña-
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  • Posar para mi padre es… es… Nauseabundo.
    No. Es peor que eso.
    Es como arrancarme el alma, quemarla y aplastarla contra el blanco del lienzo, y llamarlo arte.

    — De pie. La espalda recta. El mentón arriba.

    Su voz es un escalofrío en mi nuca.
    Sus ojos alfileres en mi piel.

    — Más orgulloso —dice.
    Como si el orgullo pudiera sostenerse cuando me mira así.

    Habla de anatomía como si fuera pornografía.
    De la linea de mi abdomen como el camino del deseo.
    De mis estrechas caderas como el cáliz del pecado.

    Lo odio.
    ¡Y ellos lo aman!

    — Tu cuerpo entiende la luz —dice, disfrazando de arte la carnalidad— Ningún otro respira como tu.

    No quiero ver su entrepierna, pero sé como se ve.
    Sé como se siente.
    Sé como huele... Y conozco su sabor.

    — Nadie se entrega como tu.

    Nauseas.

    Yo no me entrego.
    Yo no puedo escapar.
    Yo sobrevivo.

    Prefiero que use el pincel en el lienzo antes que sus manos en mi cuerpo.

    El pincel al menos me da distancia.
    El pincel no aprieta.
    No empuja.
    No jadea en mi nuca.
    No posee.

    Cuando pinta, se aleja, me observa, suspira como si estuviera frente a una revelación.
    En esos momentos soy óleo, soy trazo, soy sombra.

    No soy hijo.
    No soy carne.
    No soy miedo.
    No soy amante.

    — Mi musa...

    Me llama su musa con una ternura que asquea.
    ¡Yo te conozco! ¡Sé lo que piensas! ¡Sé lo que haces!
    “Musa” suena puro. Suena sagrado.
    Pero yo sé lo que significa en su boca.

    Significa prostituta.

    Lo más cruel es que a veces, cuando su mirada me encuentra y se llena de deseo, cuando habla de mí como si fuera eterno, precioso, siento algo parecido al valor. Como si existir tuviera algún significado.

    Y eso es lo que realmente me enferma.

    Que incluso sabiendo lo que soy para él,
    sabiendo lo que hará conmigo cuando el nuevo cuadro esté terminado,
    una parte de mí se queda quieta,
    todavía obedece,
    espera que hoy me dé sus más falsas palabras,
    y que su pincel me siga eligiendo.
    Posar para mi padre es… es… Nauseabundo. No. Es peor que eso. Es como arrancarme el alma, quemarla y aplastarla contra el blanco del lienzo, y llamarlo arte. — De pie. La espalda recta. El mentón arriba. Su voz es un escalofrío en mi nuca. Sus ojos alfileres en mi piel. — Más orgulloso —dice. Como si el orgullo pudiera sostenerse cuando me mira así. Habla de anatomía como si fuera pornografía. De la linea de mi abdomen como el camino del deseo. De mis estrechas caderas como el cáliz del pecado. Lo odio. ¡Y ellos lo aman! — Tu cuerpo entiende la luz —dice, disfrazando de arte la carnalidad— Ningún otro respira como tu. No quiero ver su entrepierna, pero sé como se ve. Sé como se siente. Sé como huele... Y conozco su sabor. — Nadie se entrega como tu. Nauseas. Yo no me entrego. Yo no puedo escapar. Yo sobrevivo. Prefiero que use el pincel en el lienzo antes que sus manos en mi cuerpo. El pincel al menos me da distancia. El pincel no aprieta. No empuja. No jadea en mi nuca. No posee. Cuando pinta, se aleja, me observa, suspira como si estuviera frente a una revelación. En esos momentos soy óleo, soy trazo, soy sombra. No soy hijo. No soy carne. No soy miedo. No soy amante. — Mi musa... Me llama su musa con una ternura que asquea. ¡Yo te conozco! ¡Sé lo que piensas! ¡Sé lo que haces! “Musa” suena puro. Suena sagrado. Pero yo sé lo que significa en su boca. Significa prostituta. Lo más cruel es que a veces, cuando su mirada me encuentra y se llena de deseo, cuando habla de mí como si fuera eterno, precioso, siento algo parecido al valor. Como si existir tuviera algún significado. Y eso es lo que realmente me enferma. Que incluso sabiendo lo que soy para él, sabiendo lo que hará conmigo cuando el nuevo cuadro esté terminado, una parte de mí se queda quieta, todavía obedece, espera que hoy me dé sus más falsas palabras, y que su pincel me siga eligiendo.
    Me entristece
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    La campanita de la puerta sonó por última vez esa noche. Ren se quedó quieto unos segundos detrás del mostrador, mirando las mesas vacías… las tazas alineadas… las sillas acomodadas con una precisión casi obsesiva. Todo estaba en orden, como si la cafetería pudiera seguir funcionando sola mientras él desaparecía un rato.

    El cartel de “Cerrado por un tiempo" descansaba entre sus manos. Dudó antes de colgarlo… no porque no quisiera hacerlo, sino porque sentía que con ese gesto estaba admitiendo algo que llevaba meses evitando: estaba cansado… demasiado cansado para seguir sonriendo como si nada pesara.

    Afuera, la lluvia caía suave… constante… envolviendo la calle en un murmullo familiar. A Ren siempre le había gustado la lluvia. Decía que le daba calma… que le hacía sentir acompañado… pero esa noche algo era distinto. Había una nostalgia que no sabía nombrar. No era tristeza exactamente… tampoco felicidad. Era como recordar algo que nunca terminó de entender.

    Apagó las luces una por una. Cada clic era un pequeño adiós. El aroma a café quedó suspendido en el aire… cálido… casi abrazándolo mientras caminaba hacia la puerta.

    Se detuvo antes de salir. Miró el lugar en silencio… ese espacio que había construido con tanto cariño… donde había reído con clientes… escuchado historias… escondido sus propios días malos detrás de una sonrisa entrenada. Y aun así… había un vacío que nunca lograba llenar. Uno que seguía ahí incluso cuando todo parecía ir bien.

    —¿Nostalgia de qué…? —murmuró para sí mismo, sin encontrar respuesta.

    Tal vez de versiones suyas que ya no existían.Tal vez de personas que se fueron sin despedirse O tal vez… de algo que nunca llegó a tener.

    La lluvia golpeó más fuerte el cristal. Ren salió finalmente… bajó la cortina metálica con un sonido seco… definitivo. Se quedó un momento bajo el techo, mirando cómo las gotas dibujaban caminos sobre el asfalto.Recordó algo que había escuchado una vez: que los perros… cuando sienten que es su hora… se alejan. Buscan un rincón tranquilo… lejos del ruido… lejos de las miradas… para desaparecer sin molestar a nadie.

    Ren sonrió apenas con una sonrisa triste… comprensiva.No sabía si estaba huyendo… descansando… o simplemente intentando encontrarse otra vez. Solo sabía que necesitaba silencio… distancia… lluvia… tiempo para entender ese vacío que llevaba dentro… incluso cuando todo parecía estar bien.

    Y así… con las manos en los bolsillos y el cartel balanceándose detrás de él… caminó bajo la lluvia… sintiendo que, por primera vez en mucho tiempo… no estaba cerrando una cafetería… sino dándose permiso… para desaparecer un poco… antes de aprender a volver.



    Ren a veces piensa en desaparecer. No lo dice en voz alta, pero la idea le pasa por la cabeza cuando todo se le junta y ya no sabe cómo seguir. No es que quiera morir… es que quiere apagar
    el ruido un rato, entonces se queda quieto, respirando hondo, esperando que el momento pase y por ahora, sigue aquí.

    La campanita de la puerta sonó por última vez esa noche. Ren se quedó quieto unos segundos detrás del mostrador, mirando las mesas vacías… las tazas alineadas… las sillas acomodadas con una precisión casi obsesiva. Todo estaba en orden, como si la cafetería pudiera seguir funcionando sola mientras él desaparecía un rato. El cartel de “Cerrado por un tiempo" descansaba entre sus manos. Dudó antes de colgarlo… no porque no quisiera hacerlo, sino porque sentía que con ese gesto estaba admitiendo algo que llevaba meses evitando: estaba cansado… demasiado cansado para seguir sonriendo como si nada pesara. Afuera, la lluvia caía suave… constante… envolviendo la calle en un murmullo familiar. A Ren siempre le había gustado la lluvia. Decía que le daba calma… que le hacía sentir acompañado… pero esa noche algo era distinto. Había una nostalgia que no sabía nombrar. No era tristeza exactamente… tampoco felicidad. Era como recordar algo que nunca terminó de entender. Apagó las luces una por una. Cada clic era un pequeño adiós. El aroma a café quedó suspendido en el aire… cálido… casi abrazándolo mientras caminaba hacia la puerta. Se detuvo antes de salir. Miró el lugar en silencio… ese espacio que había construido con tanto cariño… donde había reído con clientes… escuchado historias… escondido sus propios días malos detrás de una sonrisa entrenada. Y aun así… había un vacío que nunca lograba llenar. Uno que seguía ahí incluso cuando todo parecía ir bien. —¿Nostalgia de qué…? —murmuró para sí mismo, sin encontrar respuesta. Tal vez de versiones suyas que ya no existían.Tal vez de personas que se fueron sin despedirse O tal vez… de algo que nunca llegó a tener. La lluvia golpeó más fuerte el cristal. Ren salió finalmente… bajó la cortina metálica con un sonido seco… definitivo. Se quedó un momento bajo el techo, mirando cómo las gotas dibujaban caminos sobre el asfalto.Recordó algo que había escuchado una vez: que los perros… cuando sienten que es su hora… se alejan. Buscan un rincón tranquilo… lejos del ruido… lejos de las miradas… para desaparecer sin molestar a nadie. Ren sonrió apenas con una sonrisa triste… comprensiva.No sabía si estaba huyendo… descansando… o simplemente intentando encontrarse otra vez. Solo sabía que necesitaba silencio… distancia… lluvia… tiempo para entender ese vacío que llevaba dentro… incluso cuando todo parecía estar bien. Y así… con las manos en los bolsillos y el cartel balanceándose detrás de él… caminó bajo la lluvia… sintiendo que, por primera vez en mucho tiempo… no estaba cerrando una cafetería… sino dándose permiso… para desaparecer un poco… antes de aprender a volver. Ren a veces piensa en desaparecer. No lo dice en voz alta, pero la idea le pasa por la cabeza cuando todo se le junta y ya no sabe cómo seguir. No es que quiera morir… es que quiere apagar el ruido un rato, entonces se queda quieto, respirando hondo, esperando que el momento pase y por ahora, sigue aquí.
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  • Alterno futuro//

    Eres una desgracia ajena apegado a una enfermiza obsesión por estás asquerosas masas de goma amarilla para superar la... Tch.... ¿Depresión?

    -dijo con tono burlón mientras apoyaba su cuerpo para evitar que su víctima escapara.... O más bien diría ¿Víctimas?
    Justo de un lado a otro tenía a los dos pendejos con terribles gustos musicales y ni hablar de los visuales-

    S𝖆𝖒𝖆𝖊𝖑 𝕸𝖔𝖗𝖓𝖎𝖓𝖌𝖘𝖙𝖆𝖗 Rey Del Inframundo Lucifer claro que debí notar que estaban defectuosos desde que me consideraron como pareja

    -resoplo mirando a la par a los reyes incluso el mismo era consciente de que es la última opción para que alguien llegue a quererlo, la última muy por debajo incluso de la mierda de perro infernal y aún así anda con esos dos locos -

    Por el amor al de abajo, que haré con ustedes ?
    Alterno futuro// Eres una desgracia ajena apegado a una enfermiza obsesión por estás asquerosas masas de goma amarilla para superar la... Tch.... ¿Depresión? -dijo con tono burlón mientras apoyaba su cuerpo para evitar que su víctima escapara.... O más bien diría ¿Víctimas? Justo de un lado a otro tenía a los dos pendejos con terribles gustos musicales y ni hablar de los visuales- [LuciHe11] [eclipse_opal_hare_543] claro que debí notar que estaban defectuosos desde que me consideraron como pareja -resoplo mirando a la par a los reyes incluso el mismo era consciente de que es la última opción para que alguien llegue a quererlo, la última muy por debajo incluso de la mierda de perro infernal y aún así anda con esos dos locos - Por el amor al de abajo, que haré con ustedes ?
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  • De tanto en tanto, disfrutar de una buena comida siempre me sienta bien. Podría decir que es lo que más logra alegrarme cuando las cosas no van como deberían. Es un método curioso, e incluso me resulta gracioso, cómo encuentro consuelo en algo tan simple para calmar mis emociones..
    De tanto en tanto, disfrutar de una buena comida siempre me sienta bien. Podría decir que es lo que más logra alegrarme cuando las cosas no van como deberían. Es un método curioso, e incluso me resulta gracioso, cómo encuentro consuelo en algo tan simple para calmar mis emociones..
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