• Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Sonriendo Desde la Distancia.

    Akane comenzó a darse cuenta de que estaba cambiando cuando dejó de sentirse cómoda incluso dentro de su propia casa. Había días donde observaba a Lili y Hannah desde la distancia, en silencio, como si estuviera viendo la vida de alguien más. Escuchaba las risas de su hija, veía la paciencia con la que Lili intentaba mantener unida aquella pequeña familia y aun así sentía que algo dentro de ella seguía desconectado del mundo.

    No era falta de amor. Akane amaba a Hannah más de lo que podía expresar y en muchas ocasiones Lili era lo único que evitaba que terminara hundiéndose por completo en sus propios pensamientos. El problema era otro. Cada vez que intentaba sentirse feliz aparecían recuerdos del otro mundo. Rostros que no podía olvidar, voces que seguían vivas dentro de su cabeza y un cielo de dos lunas que todavía aparecía en sus sueños casi todas las noches.

    A veces Hannah la abrazaba y Akane respondía con fuerza, como si temiera que alguien fuera a arrebatársela también. Otras veces simplemente permanecía inmóvil mientras sentía crecer una culpa silenciosa dentro de ella. Porque una parte de Akane seguía viviendo en el pasado y comenzaba a creer que eso también estaba arrastrando a Lili y a Hannah junto con ella.

    La casa nunca estaba realmente en silencio, pero Akane sí lo estaba. Cada vez hablaba menos. Pasaba más tiempo despierta durante las noches observando el cielo desde la ventana y preguntándose cuándo dejó de pertenecer a la Tierra. Incluso rodeada de personas que la amaban, seguía sintiéndose sola. Como alguien atrapado entre dos vidas incapaz de avanzar hacia ninguna. Y lo que más miedo le daba no era su propio dolor, era pensar que tarde o temprano terminaría convirtiendo la tristeza que llevaba dentro en una carga para Hannah y Lili.
    Sonriendo Desde la Distancia. Akane comenzó a darse cuenta de que estaba cambiando cuando dejó de sentirse cómoda incluso dentro de su propia casa. Había días donde observaba a Lili y Hannah desde la distancia, en silencio, como si estuviera viendo la vida de alguien más. Escuchaba las risas de su hija, veía la paciencia con la que Lili intentaba mantener unida aquella pequeña familia y aun así sentía que algo dentro de ella seguía desconectado del mundo. No era falta de amor. Akane amaba a Hannah más de lo que podía expresar y en muchas ocasiones Lili era lo único que evitaba que terminara hundiéndose por completo en sus propios pensamientos. El problema era otro. Cada vez que intentaba sentirse feliz aparecían recuerdos del otro mundo. Rostros que no podía olvidar, voces que seguían vivas dentro de su cabeza y un cielo de dos lunas que todavía aparecía en sus sueños casi todas las noches. A veces Hannah la abrazaba y Akane respondía con fuerza, como si temiera que alguien fuera a arrebatársela también. Otras veces simplemente permanecía inmóvil mientras sentía crecer una culpa silenciosa dentro de ella. Porque una parte de Akane seguía viviendo en el pasado y comenzaba a creer que eso también estaba arrastrando a Lili y a Hannah junto con ella. La casa nunca estaba realmente en silencio, pero Akane sí lo estaba. Cada vez hablaba menos. Pasaba más tiempo despierta durante las noches observando el cielo desde la ventana y preguntándose cuándo dejó de pertenecer a la Tierra. Incluso rodeada de personas que la amaban, seguía sintiéndose sola. Como alguien atrapado entre dos vidas incapaz de avanzar hacia ninguna. Y lo que más miedo le daba no era su propio dolor, era pensar que tarde o temprano terminaría convirtiendo la tristeza que llevaba dentro en una carga para Hannah y Lili.
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  • El sol se hunde lentamente tras las montañas lejanas, tiñendo el cielo de un rojo oscuro y profundo. Siegmeyer y Gavlan han caminado un buen trecho juntos y se han detenido en las ruinas de un viejo fuerte medio derruido. Algunas columnas caídas y muros cubiertos de hiedra forman un refugio improvisado. El viento es frío y trae el olor a tierra húmeda y piedra antigua. Ambos se han sentado sobre bloques de piedra para descansar un momento y comer algo antes de continuar.

    Siegmeyer jugaba con la humanidad que le había dado el contrari. Finalmente con la espalda recta, decidió quitárse el yelmo por primera vez en mucho rato y dejando ver su rostro cansado pero sereno. Sostiene un trozo de pan duro y carne seca en las manos. — …El camino ha sido más tranquilo de lo que esperaba. — Mira hacia el horizonte donde el sol desaparece. — Aun así… no confío en esta calma. Come algo, Gavlan. Pronto tendremos que seguir antes de que la noche nos cubra por completo. — Da un mordisco lento, pensativo.

    Gavlan
    El sol se hunde lentamente tras las montañas lejanas, tiñendo el cielo de un rojo oscuro y profundo. Siegmeyer y Gavlan han caminado un buen trecho juntos y se han detenido en las ruinas de un viejo fuerte medio derruido. Algunas columnas caídas y muros cubiertos de hiedra forman un refugio improvisado. El viento es frío y trae el olor a tierra húmeda y piedra antigua. Ambos se han sentado sobre bloques de piedra para descansar un momento y comer algo antes de continuar. Siegmeyer jugaba con la humanidad que le había dado el contrari. Finalmente con la espalda recta, decidió quitárse el yelmo por primera vez en mucho rato y dejando ver su rostro cansado pero sereno. Sostiene un trozo de pan duro y carne seca en las manos. — …El camino ha sido más tranquilo de lo que esperaba. — Mira hacia el horizonte donde el sol desaparece. — Aun así… no confío en esta calma. Come algo, Gavlan. Pronto tendremos que seguir antes de que la noche nos cubra por completo. — Da un mordisco lento, pensativo. [radiant_malachite_ape_821]
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  • —Un nombre.

    Los nombres son importantes, particularmente importantes para los Ainu. Es a través de los nombres que lo intangible se entiende, que se le da una identidad -y todo lo que ellos implica- a las fuerzas de la naturaleza, a los espíritus antes anónimos.

    Es por eso que los Ainu eligen sus nombres: Durante la infancia, se reciben nombres provisionales, basados en sucesos que hayan ocurrido cerca del nacimiento, o algún gusto o particularidad del infante. Hasta que se alcanza una edad apropiada, es que a un Ainu se le permite elegir un nombre.

    Aunque no tiene nada que ver con la edad. No es el número lo que determina cuando estamos listos, son nuestras vivencias, los procesos mediante los cuales nos hemos transformado. Un Ainu no sabe que está listo para elegir su nombre, hasta que ocurre. Hasta que llega ese momento de epifanía en el que todo cuadra.

    Es así como elegiremos un nombre. Uno que represente todo por lo que hemos pasado, por lo que nos falta pasar, los miedos que atrás dejamos, las esperanzas que en el futuro hemos decidido depositar.

    Un nombre para nosotras.
    —Un nombre. Los nombres son importantes, particularmente importantes para los Ainu. Es a través de los nombres que lo intangible se entiende, que se le da una identidad -y todo lo que ellos implica- a las fuerzas de la naturaleza, a los espíritus antes anónimos. Es por eso que los Ainu eligen sus nombres: Durante la infancia, se reciben nombres provisionales, basados en sucesos que hayan ocurrido cerca del nacimiento, o algún gusto o particularidad del infante. Hasta que se alcanza una edad apropiada, es que a un Ainu se le permite elegir un nombre. Aunque no tiene nada que ver con la edad. No es el número lo que determina cuando estamos listos, son nuestras vivencias, los procesos mediante los cuales nos hemos transformado. Un Ainu no sabe que está listo para elegir su nombre, hasta que ocurre. Hasta que llega ese momento de epifanía en el que todo cuadra. Es así como elegiremos un nombre. Uno que represente todo por lo que hemos pasado, por lo que nos falta pasar, los miedos que atrás dejamos, las esperanzas que en el futuro hemos decidido depositar. Un nombre para nosotras.
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  • Había estado toda la mañana empaquetando los regalos y finalmente fui a la oficina de mi madre.

    - ¡ FELIZ CUMPLEAÑOS MAMA ! -

    sonrió mostrando los paquetes.

    Liz Forbes
    Había estado toda la mañana empaquetando los regalos y finalmente fui a la oficina de mi madre. - ¡ FELIZ CUMPLEAÑOS MAMA ! - sonrió mostrando los paquetes. [Sheriff065]
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  • ────Me quedaré un rato más aquí. No será por mucho tiempo, volveré pronto a descansar, lo prometo. Es solo que... bueno, he vuelto a tener ese mismo sueño... a volver a ese instante. Cuando el filo de esa lanza apuntó hacia mí y no pude hacer nada para detenerla. Mi vida y mi magia se escapaban de mis manos, mientras yo luchaba, arrastrándome entre los escombros, intentando evitar la pesadilla que hasta el día de hoy sigue atormentándome –comenzó a decir con la voz pastosa. Apoyó las rodillas contra ella y las abrazó. El viento era frío, a pesar del clima caluroso de aquellos días. Había sido otra de esas noches de insomnio en las que Afro había vuelto a tener el mismo sueño en donde recordaba lo que ocurrió hace tanto tiempo en una ciudad de la que solo quedaba su recuerdo en las leyendas–. Aquellas dos fuerzas sombrías que se habían vuelto parte de mis seres queridos se agitaban desde un lugar lejano. La conexión con ese mundo comenzaba a cerrararse, y mientras ellos rasgaban el velo entre la esfera psíquica y la material, no dejaban de repetirme la misma cosa:

    «Úsanos. Úsanos».

    Ellos sabían lo que estaba ocurriendo. En cuanto yo dejara de moverme, no podrían hacer nada para ayudarme. Yo sabía que habrían consecuencias si mezclaba el poder que en ese instante latía débilmente por mis venas con el suyo. El riesgo de que yo no fuera capaz de soportarlo en el estado en que me encontraba era demasiado alto. No me importó lo que le pasaría a mi carne ni a mis huesos. Los canalicé. Usé su fuerza.

    Pero cuando lo hice, ya era demasiado tarde. El horror se desplegó ante mí. Grité. Caí de rodillas sin poder contener mi magia. Explotó en ráfagas rojas y oscuras que arrasaron con todo a su paso –apretó brevemente los párpados, la imagen revivió nítida en la penumbra. Las ráfagas de energía parecían fuego líquido que devoró ruinas, casas, hicieron temblar los muros altos que rodeaban la ciudad y consumieron al dueño de la lanza. Los cielos tronaron. La tormenta había llegado –. Fue mi dolor el que abrió una grieta en todas las esferas de la realidad y permitió lo imposible: llamé a alguien a quién nunca debí conocer.

    A veces me pregunto, ¿qué habría ocurrido si yo hubiera hecho las cosas de otra forma? ¿Dónde estaría exactamente ahora? «Él» me dijo que tuve las oportunidades de apartarme de este camino. Me ofreció muchas salidas en el momento exacto, pero con cada elección que hice no hacía más que acercarme más a él. Abrazarlo.

    Le supliqué que me devolviera a la persona que perdí. Pero me dijo que no podía hacerlo. Entonces levanté la mirada y le pedí exactamente lo que mi corazón quería: venganza. Había perdido mi hogar, a mi gente. Me iba a vengar.

    En el sueño, «Él» me observa con la misma curiosidad que aquella vez y me pregunta como planeo conseguirlo. Mi respuesta salió clara a pesar de las lágrimas. A «Él» las aflicciones por las que pasamos la mayoría de los seres sintientes le es indiferente. La moral, lo que es justo o lo que no, nada de eso le interesa. Simplemente «Él» existe, es esencia pura y cruda. Él me tuvo en la mira desde mucho antes. Todo ese tiempo estuvo esperando a que yo le abriera la puerta. Lo había llamado, me ayudaría y, a cambio, yo tenía que darle algo.

    Pero ¿Qué podía ofrecerle a un ser infinitamente más poderoso que yo?

    Pensé en los de mi especie, en las cosas que los complacían y en todas sus ofrendas quemadas sobre los altares de piedra. En los héroes y sus hazañas. Busqué en las conversaciones de los banquetes donde nunca faltaba quién presumiera de los castigos que había impuesto para hacer una muestra de su poder. En su momento, aquellas historias me habrían parecido auténticas maravillas que me sentía incapaz de replicar. Pero en ese instante me parecieron tan triviales e insignificantes. No encontré nada verdaderamente valioso, hasta que la respuesta más sencilla, pero que involucraba una entrega real por mi parte llegó a mi mente. Había algo que a ningún dios se le había dado antes.

    Me convertiría en su artífice. En la que traería sus bendiciones a este mundo. De la misma forma en que un devoto entrega objetos preciosos traidos de las olas para las deidades del mar como representación de su dominio en las ofrendas que entrega, yo haría lo mismo para él. Ya lo he dicho, «Él» es quién es. Su existencia es esencia pura y cruda, no podía evitar el anhelo de lo que pertenece a su existencia, así que yo se lo daría. Vida. Cambio.

    Eso lo complació y me hizo una advertencia. Le respondí que estaba dispuesta a pagar el precio. Entonces me dijo:

    «Nuestra voluntad es la misma. Mis tormentas te pertenecen. Levántate como mi musa».

    Y... aquí estoy. Me gustaría dejar de tener ese sueño. Últimamente ocurre con menos frecuencia que antes. A veces sueño con cosas más agradables y regreso a los días en lo que era feliz junto a mi hijo y Anquises. Eulalia, Kyros y Temiste también aparecen. Incluso Ofelia. Me gusta imaginar que ella era la tía lejana que siempre llegaba con ese pescado garum que le quedaba tan bien.
    ────Me quedaré un rato más aquí. No será por mucho tiempo, volveré pronto a descansar, lo prometo. Es solo que... bueno, he vuelto a tener ese mismo sueño... a volver a ese instante. Cuando el filo de esa lanza apuntó hacia mí y no pude hacer nada para detenerla. Mi vida y mi magia se escapaban de mis manos, mientras yo luchaba, arrastrándome entre los escombros, intentando evitar la pesadilla que hasta el día de hoy sigue atormentándome –comenzó a decir con la voz pastosa. Apoyó las rodillas contra ella y las abrazó. El viento era frío, a pesar del clima caluroso de aquellos días. Había sido otra de esas noches de insomnio en las que Afro había vuelto a tener el mismo sueño en donde recordaba lo que ocurrió hace tanto tiempo en una ciudad de la que solo quedaba su recuerdo en las leyendas–. Aquellas dos fuerzas sombrías que se habían vuelto parte de mis seres queridos se agitaban desde un lugar lejano. La conexión con ese mundo comenzaba a cerrararse, y mientras ellos rasgaban el velo entre la esfera psíquica y la material, no dejaban de repetirme la misma cosa: «Úsanos. Úsanos». Ellos sabían lo que estaba ocurriendo. En cuanto yo dejara de moverme, no podrían hacer nada para ayudarme. Yo sabía que habrían consecuencias si mezclaba el poder que en ese instante latía débilmente por mis venas con el suyo. El riesgo de que yo no fuera capaz de soportarlo en el estado en que me encontraba era demasiado alto. No me importó lo que le pasaría a mi carne ni a mis huesos. Los canalicé. Usé su fuerza. Pero cuando lo hice, ya era demasiado tarde. El horror se desplegó ante mí. Grité. Caí de rodillas sin poder contener mi magia. Explotó en ráfagas rojas y oscuras que arrasaron con todo a su paso –apretó brevemente los párpados, la imagen revivió nítida en la penumbra. Las ráfagas de energía parecían fuego líquido que devoró ruinas, casas, hicieron temblar los muros altos que rodeaban la ciudad y consumieron al dueño de la lanza. Los cielos tronaron. La tormenta había llegado –. Fue mi dolor el que abrió una grieta en todas las esferas de la realidad y permitió lo imposible: llamé a alguien a quién nunca debí conocer. A veces me pregunto, ¿qué habría ocurrido si yo hubiera hecho las cosas de otra forma? ¿Dónde estaría exactamente ahora? «Él» me dijo que tuve las oportunidades de apartarme de este camino. Me ofreció muchas salidas en el momento exacto, pero con cada elección que hice no hacía más que acercarme más a él. Abrazarlo. Le supliqué que me devolviera a la persona que perdí. Pero me dijo que no podía hacerlo. Entonces levanté la mirada y le pedí exactamente lo que mi corazón quería: venganza. Había perdido mi hogar, a mi gente. Me iba a vengar. En el sueño, «Él» me observa con la misma curiosidad que aquella vez y me pregunta como planeo conseguirlo. Mi respuesta salió clara a pesar de las lágrimas. A «Él» las aflicciones por las que pasamos la mayoría de los seres sintientes le es indiferente. La moral, lo que es justo o lo que no, nada de eso le interesa. Simplemente «Él» existe, es esencia pura y cruda. Él me tuvo en la mira desde mucho antes. Todo ese tiempo estuvo esperando a que yo le abriera la puerta. Lo había llamado, me ayudaría y, a cambio, yo tenía que darle algo. Pero ¿Qué podía ofrecerle a un ser infinitamente más poderoso que yo? Pensé en los de mi especie, en las cosas que los complacían y en todas sus ofrendas quemadas sobre los altares de piedra. En los héroes y sus hazañas. Busqué en las conversaciones de los banquetes donde nunca faltaba quién presumiera de los castigos que había impuesto para hacer una muestra de su poder. En su momento, aquellas historias me habrían parecido auténticas maravillas que me sentía incapaz de replicar. Pero en ese instante me parecieron tan triviales e insignificantes. No encontré nada verdaderamente valioso, hasta que la respuesta más sencilla, pero que involucraba una entrega real por mi parte llegó a mi mente. Había algo que a ningún dios se le había dado antes. Me convertiría en su artífice. En la que traería sus bendiciones a este mundo. De la misma forma en que un devoto entrega objetos preciosos traidos de las olas para las deidades del mar como representación de su dominio en las ofrendas que entrega, yo haría lo mismo para él. Ya lo he dicho, «Él» es quién es. Su existencia es esencia pura y cruda, no podía evitar el anhelo de lo que pertenece a su existencia, así que yo se lo daría. Vida. Cambio. Eso lo complació y me hizo una advertencia. Le respondí que estaba dispuesta a pagar el precio. Entonces me dijo: «Nuestra voluntad es la misma. Mis tormentas te pertenecen. Levántate como mi musa». Y... aquí estoy. Me gustaría dejar de tener ese sueño. Últimamente ocurre con menos frecuencia que antes. A veces sueño con cosas más agradables y regreso a los días en lo que era feliz junto a mi hijo y Anquises. Eulalia, Kyros y Temiste también aparecen. Incluso Ofelia. Me gusta imaginar que ella era la tía lejana que siempre llegaba con ese pescado garum que le quedaba tan bien.
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  • La verdad , que esa es tu idea Kalim pero miemtras no termine como las desmas ..... esta bien
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    — Bien, bien, algo se me debe ocurrir... Ya casi termina el domingo así qué... — Se va a imaginar que es una actuación (?)
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    Buenas noches. Si no contesto es porque estoy jugando Stardew Valley. Un poco de paz mental, sera necesaria para no insultar a personas que lo merecen.

    Buena noche, y espero que terminen hermoso el domingo.
    Buenas noches. Si no contesto es porque estoy jugando Stardew Valley. Un poco de paz mental, sera necesaria para no insultar a personas que lo merecen. Buena noche, y espero que terminen hermoso el domingo. :STK-21:
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    *La gente entra y que se sienta,
    el técnico con prisas que enchufa,
    yo con el micro haciendo pruebas*

    SE ESCUCHA O NO SE ESCUCHA!?

    Ejem!...

    Hoy voy a borrar una parte importante del rol que he estado construyendo estos días junto a Vharkhul Braknak.

    Y antes de que empiecen los rumores, las interpretaciones raras o las ganas de señalar a alguien, quiero dejar algo muy claro.

    No lo hago porque el rol fuese malo.
    No lo hago porque haya pasado nada turbio.
    Y muchísimo menos porque la persona detrás de Vharkhul sea alguien desagradable.

    De hecho, ocurre todo lo contrario.

    Detrás del ogro que tantos juzgan por lo que escribe, existe una persona increíblemente amable, creativa y respetuosa. Alguien con quien fue muy fácil construir escenas, emociones y conflicto narrativo. Y creo que incluso eso quedó reflejado dentro del propio personaje.

    -Elevo la voz épicamente.-

    PORQUE hasta a las criaturas hechas para destruir se les pueden romper los esquemas.
    Incluso un monstruo puede empezar a sentir algo que no entiende.
    Incluso el Caos puede terminar enseñando humanidad sin querer.

    Khkhehe...

    -Pierdo un instante la concentración y tengo que retomar el texto con la mirada.-

    Ñheñm...

    Pero a veces amar a alguien también significa aceptar aquello que le duele, aunque tú no lo compartas.

    Y aunque nadie me haya obligado directamente a escoger, hay silencios, incomodidades y emociones que terminan convirtiéndose en una decisión igualmente.

    Así que prefiero cerrar esto aquí antes de que termine convirtiéndose en algo amargo para alguien a quien quiero.

    No voy a permitir que se ataque a nadie por esto.

    El rol fue precioso mientras existió de formas que muchas personas no entenderían.
    Y precisamente por eso merece desaparecer sin odio.

    Algunas historias no terminan porque estén rotas.

    Terminan porque alguien decidió proteger algo más importante que ellas.

    -Arranco el micro del atril y lo dejo caer mientras muestro a todos mi dedito favorito, el del medio, que acaba directamente metido en mi boca y sale lleno de babitas mientras pronuncio un buen:-

    Fu*k it.
    *La gente entra y que se sienta, el técnico con prisas que enchufa, yo con el micro haciendo pruebas* SE ESCUCHA O NO SE ESCUCHA!? Ejem!... Hoy voy a borrar una parte importante del rol que he estado construyendo estos días junto a [lunar_turquoise_elephant_284]. Y antes de que empiecen los rumores, las interpretaciones raras o las ganas de señalar a alguien, quiero dejar algo muy claro. No lo hago porque el rol fuese malo. No lo hago porque haya pasado nada turbio. Y muchísimo menos porque la persona detrás de Vharkhul sea alguien desagradable. De hecho, ocurre todo lo contrario. Detrás del ogro que tantos juzgan por lo que escribe, existe una persona increíblemente amable, creativa y respetuosa. Alguien con quien fue muy fácil construir escenas, emociones y conflicto narrativo. Y creo que incluso eso quedó reflejado dentro del propio personaje. -Elevo la voz épicamente.- PORQUE hasta a las criaturas hechas para destruir se les pueden romper los esquemas. Incluso un monstruo puede empezar a sentir algo que no entiende. Incluso el Caos puede terminar enseñando humanidad sin querer. Khkhehe... -Pierdo un instante la concentración y tengo que retomar el texto con la mirada.- Ñheñm... Pero a veces amar a alguien también significa aceptar aquello que le duele, aunque tú no lo compartas. Y aunque nadie me haya obligado directamente a escoger, hay silencios, incomodidades y emociones que terminan convirtiéndose en una decisión igualmente. Así que prefiero cerrar esto aquí antes de que termine convirtiéndose en algo amargo para alguien a quien quiero. No voy a permitir que se ataque a nadie por esto. El rol fue precioso mientras existió de formas que muchas personas no entenderían. Y precisamente por eso merece desaparecer sin odio. Algunas historias no terminan porque estén rotas. Terminan porque alguien decidió proteger algo más importante que ellas. -Arranco el micro del atril y lo dejo caer mientras muestro a todos mi dedito favorito, el del medio, que acaba directamente metido en mi boca y sale lleno de babitas mientras pronuncio un buen:- Fu*k it.
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    ╔═══════════════ ✦ ✦ ═══════════════╗

    Feliz Día de las Madres

    Hoy recordamos con cariño, admiración y respeto a
    Armitaela Black

    Aunque ya no esté entre nosotros, su esencia sigue viva en cada recuerdo, en cada enseñanza y en la huella que dejó en quienes tuvieron la fortuna de conocer su grandeza.

    Armitaela Black no fue solo una reina del Linaje de la Luna Azul…
    fue una mujer fuerte, elegante y admirable, capaz de transmitir seguridad incluso en los momentos más oscuros.

    Su presencia imponía respeto, pero también brindaba calma y protección.
    Como la luna iluminando la noche, ella siempre encontraba la forma de guiar a los demás aun cuando todo parecía perdido.

    Hoy su ausencia duele…
    porque personas como ella jamás se olvidan.

    Pero aunque físicamente ya no esté aquí, su legado continúa brillando con la misma intensidad que antes.

    Vive en los recuerdos
    Vive en el cariño de quienes la amaron
    Vive en cada momento donde su nombre sigue siendo pronunciado con orgullo

    “Las verdaderas reinas nunca desaparecen…
    se convierten en eternidad.”

    Feliz Día de las Madres hasta donde quiera que estés, Armitaela Black.
    Que la Luna Azul siga iluminando tu camino y que tu memoria jamás deje de brillar en nuestros corazones.

    ╚═══════════════ ✦ ✦ ═══════════════╝
    ╔═══════════════ ✦ 💙 ✦ ═══════════════╗ 🌙 Feliz Día de las Madres 🌙 Hoy recordamos con cariño, admiración y respeto a Armitaela Black 👑💙 Aunque ya no esté entre nosotros, su esencia sigue viva en cada recuerdo, en cada enseñanza y en la huella que dejó en quienes tuvieron la fortuna de conocer su grandeza. ✨ Armitaela Black no fue solo una reina del Linaje de la Luna Azul… fue una mujer fuerte, elegante y admirable, capaz de transmitir seguridad incluso en los momentos más oscuros. 🌌 Su presencia imponía respeto, pero también brindaba calma y protección. Como la luna iluminando la noche, ella siempre encontraba la forma de guiar a los demás aun cuando todo parecía perdido. 💙🌙 Hoy su ausencia duele… porque personas como ella jamás se olvidan. Pero aunque físicamente ya no esté aquí, su legado continúa brillando con la misma intensidad que antes. 👑✨ 💠 Vive en los recuerdos 💠 Vive en el cariño de quienes la amaron 💠 Vive en cada momento donde su nombre sigue siendo pronunciado con orgullo “Las verdaderas reinas nunca desaparecen… se convierten en eternidad.” 💙 Feliz Día de las Madres hasta donde quiera que estés, Armitaela Black. Que la Luna Azul siga iluminando tu camino y que tu memoria jamás deje de brillar en nuestros corazones. 🌙👑✨ ╚═══════════════ ✦ 💙 ✦ ═══════════════╝
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