Baal salió de su oficina maldiciendo a todo y a todos en su mente, odiaba profundamente a los humanos, sin embargo, este empleo le había abierto la oportunidad de conseguir esas almas que tanto necesitaban tanto él como su hermana para mantener a su hermano Lucifer en paz. Con el paso del tiempo, había aprendido que la desesperación era muy mala consejera para los humanos, además del deseo y la avaricia, eso hacía tan fácil su "trabajo", pero, por otro lado, tener que pasar por un abogado común y corriente era horrible para él, escuchar las tonterías de los humanos era como meterse un montón de afiladas dagas de acero celestial en la garganta y prefería eso antes que escuchar a otro humano, al menos por ese día.
Entró en el primer establecimiento que encontró cerca de su oficina, su hermano le había dicho que los humanos suelen salir a "tomar algo" después del trabajo, jamás le especificó qué clase de algo por lo que intuyó que cualquier cosa estaba bien. Era un lugar que no conocía y tampoco era que eso fuera importante, con tal de que no lo interrumpieran estaba bien para él. Tomó asiento en una mesa y dejó su portafolios en la silla a su lado y esperó, mirando atentamente el lugar, se veía...¿acogedor?, al menos no desentonaba tanto como en otros lugares.
Hee Park
Entró en el primer establecimiento que encontró cerca de su oficina, su hermano le había dicho que los humanos suelen salir a "tomar algo" después del trabajo, jamás le especificó qué clase de algo por lo que intuyó que cualquier cosa estaba bien. Era un lugar que no conocía y tampoco era que eso fuera importante, con tal de que no lo interrumpieran estaba bien para él. Tomó asiento en una mesa y dejó su portafolios en la silla a su lado y esperó, mirando atentamente el lugar, se veía...¿acogedor?, al menos no desentonaba tanto como en otros lugares.
Hee Park
Baal salió de su oficina maldiciendo a todo y a todos en su mente, odiaba profundamente a los humanos, sin embargo, este empleo le había abierto la oportunidad de conseguir esas almas que tanto necesitaban tanto él como su hermana para mantener a su hermano Lucifer en paz. Con el paso del tiempo, había aprendido que la desesperación era muy mala consejera para los humanos, además del deseo y la avaricia, eso hacía tan fácil su "trabajo", pero, por otro lado, tener que pasar por un abogado común y corriente era horrible para él, escuchar las tonterías de los humanos era como meterse un montón de afiladas dagas de acero celestial en la garganta y prefería eso antes que escuchar a otro humano, al menos por ese día.
Entró en el primer establecimiento que encontró cerca de su oficina, su hermano le había dicho que los humanos suelen salir a "tomar algo" después del trabajo, jamás le especificó qué clase de algo por lo que intuyó que cualquier cosa estaba bien. Era un lugar que no conocía y tampoco era que eso fuera importante, con tal de que no lo interrumpieran estaba bien para él. Tomó asiento en una mesa y dejó su portafolios en la silla a su lado y esperó, mirando atentamente el lugar, se veía...¿acogedor?, al menos no desentonaba tanto como en otros lugares.
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