• Asecho
    Categoría Suspenso
    Grandes árboles, césped por todo el lugar y vías alternas tanto para ciclistas, peatones y corredores.

    Era el parque perfecto para hacer ejercicio, si que había sido buena idea buscar en Internet parques para corredores, aunque estaba a 20 minutos de casa, valía la pena cada bendito minuto.

    "Hora de música" pensó, algo que no podía faltar para Lía, era la música como si fuera su oxígeno para la mente, adoraba las canciones y siempre era el momento perfecto para escucharlas.

    -Veamos...salsa....reguetón viejo....chill- susurra para si misma mientras iba pasando las categorías- ¿Por qué es tan difícil?- no sabía por cual decidirse, todas parecían muy buenas para motivarse, pero pasaban los minutos y nada parecía convencerla. Hasta que lo vió, una combinación de todo, decidió picarlo al ícono y disfrutar.

    https://youtu.be/HevFHRuLeTw?si=q490jrUpaam-ayoX

    Era la gloria, el aire fresco en su rostro, la relajación de sus músculos al correr, simplemente maravilloso. Había corrido una cantidad considerable cuando decidió que era momento de regresar a casa, se sentó en una de las bancas a reposar por unos minutos y de paso chequear si tenía mensajes.

    {Dara}

    《LIAAAAAA, te necesito urgente a las 4 de la tarde, tengo una presentación mañana y necesito una modelo para mi marca, solo serán fotos en el estudio con la nueva colección, POR FIS, te lo pido , te pagaré el doble

    Se amoso una sonrisa por sus labios, Dará era una de las pocas amigas de Lía, la verdad la apreciaba mucho, pero a veces tenía problemas en la organización de su marca, dejando todo a última hora, por lo que recurría a Lía en esos momentos cuando necesitaba una modelo con experiencia pero al momento.
    Soltó un suspiro, "Dinero extra, el doble y por algo simple, aprovecha" era una propuesta perfecta, de forma rápida se apresuró a contestarle.

    {Lia}

    《Conste que el doble, trato hecho, pasame la dirección y voy

    {Dara}

    《GRACIAS, ERES LA MEJOR , calle Montevideo 546, frente al parque Munich》

    Tras leer el mensaje, Lía se apresuró a llegar a casa, pero tenía una sensación extraña, como si alguien la estuviera vigilando, disimuladamente, como tratando de hacer estiramientos, su vista viajo por todo el lugar, pero todos parecían centrados en su actividad, por lo que decidió ignorar aquello e ir a casa #Error 1.

    Una vez en casa, Lía hizo todo lo que tenía que hacer, ya estaba lista, pidió su taxi y fue a la dirección que le mandó su amiga.

    Las horas transcurrieron rápido que ni se dio cuenta que ya era tarde.

    - Dara, ¿Esto es lo último verdad? Tengo que ir a casa- pregunto Lía mientras le hacían una coleta.

    -Si, es la última linda, discúlpame, te pagaré un poquito más- comentó Dara mientras ponía un atuendo frente a Lía- Perfecto, este va- dijo con una sonrisa mientras ponía el atuendo sobre la banca.

    Cuando le habían terminado de hacer la coleta, se apresuró a cambiarse y terminar con más últimas fotos.

    15 minutos más...
    Todo había acabado, Lía recibió el dinero y emprendió su regreso a casa. Al parecer todos tenían muchos pendiente que en un abrir y cerrar de ojos ya todos habían desaparecido.

    Soltó un pequeño suspiro y se acomodo la chaqueta, al aprecer había llovido en todo ese rato que las calles estaban vacías y mojadas, se veía algo tétrico.

    -Solo busca un taxi y ve a casa- se susurro, no quería admitirlo, pero se sentía algo nerviosa, otra vez esa sensación de ser observada, miró a todos lados, pero nada, se veía vacío ¿Entonces que era?.

    Sacó el celular para pedir el taxi, pero no había mucha cobertura en el lugar, "Maldición..." tuvo que obligarse a salir del paradero y caminar, no se pensaba quedar ahí con esa sensación.

    Sus pisadas se escuchan en el piso mojado, pero no solo las de ella, sino las de alguien más...

    Volteó otra vez y no veía a nadie, "¿Estoy alucinando?" Movió ligeramente su cabeza y apresuró su paso, pero aquellas pisadas también aumentaban.

    "Corre!" Grito su mente y como un soldado que le dan cuerda ella hizo caso, la pesadilla se volvió realidad, porque las pisadas a su espalda también comenzaron a correr.

    Rol libre
    Se aceptan propuestas en público o privado.
    Grandes árboles, césped por todo el lugar y vías alternas tanto para ciclistas, peatones y corredores. Era el parque perfecto para hacer ejercicio, si que había sido buena idea buscar en Internet parques para corredores, aunque estaba a 20 minutos de casa, valía la pena cada bendito minuto. "Hora de música" pensó, algo que no podía faltar para Lía, era la música como si fuera su oxígeno para la mente, adoraba las canciones y siempre era el momento perfecto para escucharlas. -Veamos...salsa....reguetón viejo....chill- susurra para si misma mientras iba pasando las categorías- ¿Por qué es tan difícil?- no sabía por cual decidirse, todas parecían muy buenas para motivarse, pero pasaban los minutos y nada parecía convencerla. Hasta que lo vió, una combinación de todo, decidió picarlo al ícono y disfrutar. https://youtu.be/HevFHRuLeTw?si=q490jrUpaam-ayoX Era la gloria, el aire fresco en su rostro, la relajación de sus músculos al correr, simplemente maravilloso. Había corrido una cantidad considerable cuando decidió que era momento de regresar a casa, se sentó en una de las bancas a reposar por unos minutos y de paso chequear si tenía mensajes. {Dara} 《LIAAAAAA, te necesito urgente a las 4 de la tarde, tengo una presentación mañana y necesito una modelo para mi marca, solo serán fotos en el estudio con la nueva colección, POR FIS, te lo pido , te pagaré el doble 😭》 Se amoso una sonrisa por sus labios, Dará era una de las pocas amigas de Lía, la verdad la apreciaba mucho, pero a veces tenía problemas en la organización de su marca, dejando todo a última hora, por lo que recurría a Lía en esos momentos cuando necesitaba una modelo con experiencia pero al momento. Soltó un suspiro, "Dinero extra, el doble y por algo simple, aprovecha" era una propuesta perfecta, de forma rápida se apresuró a contestarle. {Lia} 《Conste que el doble, trato hecho, pasame la dirección y voy 👀》 {Dara} 《GRACIAS, ERES LA MEJOR 😭❤️, calle Montevideo 546, frente al parque Munich》 Tras leer el mensaje, Lía se apresuró a llegar a casa, pero tenía una sensación extraña, como si alguien la estuviera vigilando, disimuladamente, como tratando de hacer estiramientos, su vista viajo por todo el lugar, pero todos parecían centrados en su actividad, por lo que decidió ignorar aquello e ir a casa #Error 1. Una vez en casa, Lía hizo todo lo que tenía que hacer, ya estaba lista, pidió su taxi y fue a la dirección que le mandó su amiga. Las horas transcurrieron rápido que ni se dio cuenta que ya era tarde. - Dara, ¿Esto es lo último verdad? Tengo que ir a casa- pregunto Lía mientras le hacían una coleta. -Si, es la última linda, discúlpame, te pagaré un poquito más- comentó Dara mientras ponía un atuendo frente a Lía- Perfecto, este va- dijo con una sonrisa mientras ponía el atuendo sobre la banca. Cuando le habían terminado de hacer la coleta, se apresuró a cambiarse y terminar con más últimas fotos. 15 minutos más... Todo había acabado, Lía recibió el dinero y emprendió su regreso a casa. Al parecer todos tenían muchos pendiente que en un abrir y cerrar de ojos ya todos habían desaparecido. Soltó un pequeño suspiro y se acomodo la chaqueta, al aprecer había llovido en todo ese rato que las calles estaban vacías y mojadas, se veía algo tétrico. -Solo busca un taxi y ve a casa- se susurro, no quería admitirlo, pero se sentía algo nerviosa, otra vez esa sensación de ser observada, miró a todos lados, pero nada, se veía vacío ¿Entonces que era?. Sacó el celular para pedir el taxi, pero no había mucha cobertura en el lugar, "Maldición..." tuvo que obligarse a salir del paradero y caminar, no se pensaba quedar ahí con esa sensación. Sus pisadas se escuchan en el piso mojado, pero no solo las de ella, sino las de alguien más... Volteó otra vez y no veía a nadie, "¿Estoy alucinando?" Movió ligeramente su cabeza y apresuró su paso, pero aquellas pisadas también aumentaban. "Corre!" Grito su mente y como un soldado que le dan cuerda ella hizo caso, la pesadilla se volvió realidad, porque las pisadas a su espalda también comenzaron a correr. Rol libre Se aceptan propuestas en público o privado.👌
    Tipo
    Individual
    Líneas
    3
    Estado
    Disponible
    Me gusta
    1
    12 turnos 0 maullidos 445 vistas
  • —Estaba por descansar al fin después de tanto jaleo por fin se durmió el llanto de Damián hacia que mis ondas cerebrales y auditivas colapsen solo quería estar pegado a mi o mejor dicho a su fuente de alimento me sentía exahusto escuché el celular notificandome un mensaje de mi manager dándome informes de una presentación que debía de hacer no podía retractarme en cancelarlo o aplazarlo Pero aún me quedaba tiempo nuevamente me recuesto en el sillón y poco a poco cierro mis ojos quedando dormido -
    —Estaba por descansar al fin después de tanto jaleo por fin se durmió el llanto de Damián hacia que mis ondas cerebrales y auditivas colapsen solo quería estar pegado a mi o mejor dicho a su fuente de alimento me sentía exahusto escuché el celular notificandome un mensaje de mi manager dándome informes de una presentación que debía de hacer no podía retractarme en cancelarlo o aplazarlo Pero aún me quedaba tiempo nuevamente me recuesto en el sillón y poco a poco cierro mis ojos quedando dormido -
    Me gusta
    2
    10 turnos 0 maullidos 306 vistas
  • Que alguien le abra los ojos a lucifer ¿No ve a quien ama?

    -saca los dedos para contar -

    Sucio
    Machista
    Antihigiénico
    Se nota que no toca un cepillo de dientes desde que existe
    Engreído
    Exigente
    Representación de más pecados que los padres de los pecados capitales
    Inútil
    No sabe ni arreglar su propia ropa
    Dependiente
    Engreído ¿Ya lo dije?

    -se rasca la cabeza porque por alguna razón cuando dice eso termina recordando a Adán? -

    Será que olvide hacerla algo a mi señor? Pero si hasta le limpie la ropa.... Que raro ...
    Que alguien le abra los ojos a lucifer ¿No ve a quien ama? -saca los dedos para contar - Sucio Machista Antihigiénico Se nota que no toca un cepillo de dientes desde que existe Engreído Exigente Representación de más pecados que los padres de los pecados capitales Inútil No sabe ni arreglar su propia ropa Dependiente Engreído ¿Ya lo dije? -se rasca la cabeza porque por alguna razón cuando dice eso termina recordando a Adán? - Será que olvide hacerla algo a mi señor? Pero si hasta le limpie la ropa.... Que raro ...
    16 turnos 1 maullido 562 vistas
  • [Post de presentación]

    — Y ahora, con mucho orgullo presentamos a la gran e inc...
    : Ahh, oiga ¿Salgo o todavía no?
    —Aun no, espera un momento
    : Claro nwn
    — Presentamos, a la gran e increíble...
    : Oiga ¿Puedo comer antes de salir? Mi estómago hace ¡Grooooar! ono
    — Varesa, ya dijimos que no.
    : ¡PERO TENGO HAMBRE! 0,n,0
    — ¡Que no! Solo aguanta mientras te presentamos... Dios
    : *sniff sniff* Bueno... ¿Bueno? ¿Y ese aroma?
    — ¡Varesa, No!

    *Ha salido del escenario solo para darse un golpe y caer fuera de la tarima. Se ha golpeado algo fuerte y todo le da vueltas*

    — ¡Ay, maldita sea!. Aquí está la bla bla bla bla. Varesa...
    : ¡Ayayay! Mi cabecita... ¿Eso es una hamburguesa? OwO
    [Post de presentación] — Y ahora, con mucho orgullo presentamos a la gran e inc... 🐮: Ahh, oiga ¿Salgo o todavía no? —Aun no, espera un momento 🐮: Claro nwn — Presentamos, a la gran e increíble... 🐮: Oiga ¿Puedo comer antes de salir? Mi estómago hace ¡Grooooar! ono — Varesa, ya dijimos que no. 🐮: ¡PERO TENGO HAMBRE! 0,n,0 — ¡Que no! Solo aguanta mientras te presentamos... Dios 🐮: *sniff sniff* Bueno... ¿Bueno? ¿Y ese aroma? — ¡Varesa, No! *Ha salido del escenario solo para darse un golpe y caer fuera de la tarima. Se ha golpeado algo fuerte y todo le da vueltas* — ¡Ay, maldita sea!. Aquí está la bla bla bla bla. Varesa... 🐮: ¡Ayayay! Mi cabecita... ¿Eso es una hamburguesa? OwO
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos 156 vistas
  • Tras un rato la llamaron al escenario. La joven pelirroja se miró un momento al espejo del camerino, suspirando largamente antes de sonreír. Iba a ser riesgoso salir al público, en vista de la situación actual, pero era un riesgo controlado, o al menos eso era lo que esperaba, siempre y cuando las chicas siguieran sus indicaciones.

    Ensayó por última vez su pose dramática, con la cual iba a presentarse al público. Iba a mostrarse como una chica altiva, segura y orgullosa, esa era su fachada usual como cantante. Tenía que todo verse natural, como si ella no se sospechara nada, aunque en realidad confiaba en tener a sus compañeras atentas a lo que ella hacía.

    Finalmente salió del camerino, rumbo hacia el escenario. Allí ya Hakka, el chico que iba a acompañarla, la estaba esperando. También él estaba consciente del plan, y aunque no iba a formar parte más allá de la presentación, si que había deseado suerte a Liz.

    Dicho ésto, ante los vítores del público, Liz comenzó entonces su presentación. Empezando a cantar frente a todo el público. Muy probablemente las chicas estarían atentas a ella, contaba que así fuera.

    https://www.youtube.com/watch?v=jqFPgcMt_Jo

    Raora Panthera Cecilia Immergreen Gigi Murin
    Tras un rato la llamaron al escenario. La joven pelirroja se miró un momento al espejo del camerino, suspirando largamente antes de sonreír. Iba a ser riesgoso salir al público, en vista de la situación actual, pero era un riesgo controlado, o al menos eso era lo que esperaba, siempre y cuando las chicas siguieran sus indicaciones. Ensayó por última vez su pose dramática, con la cual iba a presentarse al público. Iba a mostrarse como una chica altiva, segura y orgullosa, esa era su fachada usual como cantante. Tenía que todo verse natural, como si ella no se sospechara nada, aunque en realidad confiaba en tener a sus compañeras atentas a lo que ella hacía. Finalmente salió del camerino, rumbo hacia el escenario. Allí ya Hakka, el chico que iba a acompañarla, la estaba esperando. También él estaba consciente del plan, y aunque no iba a formar parte más allá de la presentación, si que había deseado suerte a Liz. Dicho ésto, ante los vítores del público, Liz comenzó entonces su presentación. Empezando a cantar frente a todo el público. Muy probablemente las chicas estarían atentas a ella, contaba que así fuera. https://www.youtube.com/watch?v=jqFPgcMt_Jo [Wa0wa] [ember_amethyst_octopus_437] [TheChaser10]
    Me gusta
    Me encocora
    5
    6 turnos 0 maullidos 376 vistas
  • Es agradable ver que gustó mi presentación pero porque no me siguen? hmmm aunque no obligaría a nadie a seguirme, conseguiría con esfuerzo el cariño de los seres de este mundo
    Es agradable ver que gustó mi presentación pero porque no me siguen? hmmm aunque no obligaría a nadie a seguirme, conseguiría con esfuerzo el cariño de los seres de este mundo
    Me encocora
    Me gusta
    4
    2 turnos 0 maullidos 347 vistas
  • ---

    ### **Pensamientos de Takeru antes de la pelea**

    El rugido de la multitud era un zumbido lejano, casi imperceptible en la mente de Takeru Arakawa. En su esquina, con los ojos cerrados, controlaba su respiración con precisión. Cada inhalación llenaba su cuerpo de calma; cada exhalación disipaba cualquier rastro de duda.

    Su oponente había cambiado. El Colmillo de Metsudo, a quien esperaba enfrentar, había caído. En su lugar, Goalang Wongsawat se alzaba como el último obstáculo en su camino. Un peleador que no solo dominaba el Muay Thai a un nivel inhumano, sino que lo hacía con una frialdad implacable.

    Takeru lo sabía: esta pelea no sería un simple choque de fuerza. No era solo cuestión de velocidad, poder o resistencia. Aquí, cada error significaría el final.

    Pero eso no le preocupaba. El miedo era algo que ya no tenía cabida en su mente.

    —No hay marcha atrás. No hay otra oportunidad. —Su mirada se abrió, afilada y letal—. Es ahora o nunca.

    La tensión en la arena aumentó cuando Sayaka Metsudo tomó el micrófono, lista para anunciar a los peleadores.

    ---

    ### **Presentación de los peleadores por Sayaka Metsudo**

    El rugido de la multitud alcanzó su punto máximo cuando las luces del estadio se enfocaron en el centro del ring. Sayaka Metsudo, con su usual energía arrolladora, llevó el micrófono a sus labios, su voz resonando por todo el coliseo.

    —¡Señoras y señores! ¡Es el momento que todos estaban esperando! ¡La gran final está aquí!

    Las ovaciones casi hacían temblar el suelo mientras ella continuaba.

    —¡En la esquina roja, con un peso de **77 kilogramos** y una altura de **1.85 metros**! ¡Con un valor neto de **1.8 mil millones de yenes**! ¡El dios de la guerra! ¡El campeón de Tailandia! ¡El demonio de los ocho miembros! ¡GOALANG WONGSAWAT!

    Goalang avanzó con paso seguro, su cuerpo marcado por cicatrices de batalla, su expresión impasible. Su sola presencia hacía que la tensión en el estadio se sintiera sofocante.

    Sayaka giró, apuntando hacia la otra esquina.

    —¡Y en la esquina azul! ¡Con un peso de **84 kilogramos** y una altura de **1.82 metros**! ¡Con un valor neto de **2.3 mil millones de yenes**! ¡El Lobo Negro! ¡El guerrero sin cadenas! ¡El hombre que ha aplastado a sus rivales uno tras otro! ¡TAKERU ARAKAWA!

    Takeru avanzó sin prisas, su mirada afilada como un cuchillo. No reaccionó al clamor del público ni a la presencia imponente de Goalang al otro lado del ring. Solo había una cosa en su mente: la pelea.

    Sayaka alzó el brazo.

    —¡Que comience la batalla!

    El gong resonó, y el infierno se desató.
    --- ### **Pensamientos de Takeru antes de la pelea** El rugido de la multitud era un zumbido lejano, casi imperceptible en la mente de Takeru Arakawa. En su esquina, con los ojos cerrados, controlaba su respiración con precisión. Cada inhalación llenaba su cuerpo de calma; cada exhalación disipaba cualquier rastro de duda. Su oponente había cambiado. El Colmillo de Metsudo, a quien esperaba enfrentar, había caído. En su lugar, Goalang Wongsawat se alzaba como el último obstáculo en su camino. Un peleador que no solo dominaba el Muay Thai a un nivel inhumano, sino que lo hacía con una frialdad implacable. Takeru lo sabía: esta pelea no sería un simple choque de fuerza. No era solo cuestión de velocidad, poder o resistencia. Aquí, cada error significaría el final. Pero eso no le preocupaba. El miedo era algo que ya no tenía cabida en su mente. —No hay marcha atrás. No hay otra oportunidad. —Su mirada se abrió, afilada y letal—. Es ahora o nunca. La tensión en la arena aumentó cuando Sayaka Metsudo tomó el micrófono, lista para anunciar a los peleadores. --- ### **Presentación de los peleadores por Sayaka Metsudo** El rugido de la multitud alcanzó su punto máximo cuando las luces del estadio se enfocaron en el centro del ring. Sayaka Metsudo, con su usual energía arrolladora, llevó el micrófono a sus labios, su voz resonando por todo el coliseo. —¡Señoras y señores! ¡Es el momento que todos estaban esperando! ¡La gran final está aquí! Las ovaciones casi hacían temblar el suelo mientras ella continuaba. —¡En la esquina roja, con un peso de **77 kilogramos** y una altura de **1.85 metros**! ¡Con un valor neto de **1.8 mil millones de yenes**! ¡El dios de la guerra! ¡El campeón de Tailandia! ¡El demonio de los ocho miembros! ¡GOALANG WONGSAWAT! Goalang avanzó con paso seguro, su cuerpo marcado por cicatrices de batalla, su expresión impasible. Su sola presencia hacía que la tensión en el estadio se sintiera sofocante. Sayaka giró, apuntando hacia la otra esquina. —¡Y en la esquina azul! ¡Con un peso de **84 kilogramos** y una altura de **1.82 metros**! ¡Con un valor neto de **2.3 mil millones de yenes**! ¡El Lobo Negro! ¡El guerrero sin cadenas! ¡El hombre que ha aplastado a sus rivales uno tras otro! ¡TAKERU ARAKAWA! Takeru avanzó sin prisas, su mirada afilada como un cuchillo. No reaccionó al clamor del público ni a la presencia imponente de Goalang al otro lado del ring. Solo había una cosa en su mente: la pelea. Sayaka alzó el brazo. —¡Que comience la batalla! El gong resonó, y el infierno se desató.
    0 turnos 0 maullidos 531 vistas
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Representación gráfica del fetiche de brocheta que tienen tanto la user como Claudia.
    Representación gráfica del fetiche de brocheta que tienen tanto la user como Claudia. 🤤
    Me gusta
    1
    6 comentarios 0 compartidos 382 vistas
  • ⸻ Un rey es la viva representación de su pueblo, por eso un rey siempre debe buscar la excelencia. Aspirar a siempre proteger a su gente, aun si debe sacrificar su existencia en todo sentido de la palabra. Aquellos que no tenga la intención de hacerlo, no son verdaderos reyes ¿Cual es tu opinión?
    ⸻ Un rey es la viva representación de su pueblo, por eso un rey siempre debe buscar la excelencia. Aspirar a siempre proteger a su gente, aun si debe sacrificar su existencia en todo sentido de la palabra. Aquellos que no tenga la intención de hacerlo, no son verdaderos reyes ¿Cual es tu opinión?
    Me gusta
    Me endiabla
    5
    1 turno 0 maullidos 917 vistas
  • Apolo no era ajeno a la belleza. Él, quien había inspirado a poetas y escultores, quien había visto nacer la perfección en cada amanecer, no podía negar lo que tenía frente a sus ojos. Ellie era tentación hecha carne, un susurro de deseo envuelto en cada curva de su cuerpo, en la forma en que su piel atrapaba la luz, en la manera en que sus labios se entreabrían, ajenos al tormento que causaban en él.

    Pero Apolo era un dios, y los dioses no sucumbían a los caprichos del deseo terrenal. Al menos, no sin consecuencias.

    Cada vez que ella se acercaba con esa sonrisa distraída, él sentía la lucha dentro de sí mismo. Su esencia clamaba por la pureza de la razón, por la armonía del autocontrol. Y, sin embargo, su instinto—esa chispa primigenia que incluso los inmortales poseían—ardía con la urgencia de lo prohibido.

    No podía caer. No debía.

    Porque Ellie no era solo un cuerpo que llamaba al pecado, no era solo la representación perfecta de la pasión desbordada. Ella era mucho más. Era la mortal que había logrado inquietarlo, la humana que, sin darse cuenta, lo obligaba a cuestionar su propia naturaleza.

    Pero los dioses no eran indulgentes con quienes desafiaban el equilibrio. Apolo lo sabía. Y, aun así, cada vez que Ellie se acercaba demasiado, cuando su perfume lo envolvía, cuando sus manos rozaban su piel con inocencia, algo dentro de él se quebraba un poco más.

    Evitaba mirarla demasiado. Evitaba quedarse solo con ella por demasiado tiempo. Porque si llegaba el momento en que sus labios se encontrasen, en que su voluntad flaqueara…

    Ni siquiera un dios podría salvarse del incendio que vendría después.

    Entonces... Sucumbió.

    El equilibrio se había roto.

    Por más que lo había intentado, por más que había luchado contra el deseo, Apolo, el dios de la luz, de la razón y la armonía, había sucumbido a la más humana de las tentaciones.

    Ellie era su perdición y su redención al mismo tiempo. Su piel, cálida y temblorosa bajo sus manos, era el territorio prohibido que había jurado no conquistar. Y sin embargo, allí estaba, recorriendo cada centímetro de su cuerpo con la devoción de quien encuentra la verdad en lo prohibido.

    Había algo en ella que lo hacía olvidar su divinidad. No era solo la pasión que estallaba entre ellos, el fuego que se avivaba con cada caricia, con cada jadeo compartido en la penumbra. No, era más profundo que eso. En sus ojos vio algo que ninguna musa, ninguna ninfa, ninguna de sus amantes inmortales le había mostrado jamás: entrega sin adoración ciega, deseo sin temor. Ellie no lo veneraba como un dios. Lo deseaba como un hombre.

    Y eso era lo que lo condenaba.

    Cada susurro contra su piel, cada rastro de uñas sobre su espalda, cada estremecimiento ahogado contra sus labios lo hundía más en un pecado del que no habría retorno. Pero Apolo no se detuvo. No pudo. Porque, por primera vez en siglos, dejó de pensar en el destino, en el equilibrio, en las consecuencias.

    Por primera vez, simplemente se permitió sentir, se sintió libre.

    Ellie
    Apolo no era ajeno a la belleza. Él, quien había inspirado a poetas y escultores, quien había visto nacer la perfección en cada amanecer, no podía negar lo que tenía frente a sus ojos. Ellie era tentación hecha carne, un susurro de deseo envuelto en cada curva de su cuerpo, en la forma en que su piel atrapaba la luz, en la manera en que sus labios se entreabrían, ajenos al tormento que causaban en él. Pero Apolo era un dios, y los dioses no sucumbían a los caprichos del deseo terrenal. Al menos, no sin consecuencias. Cada vez que ella se acercaba con esa sonrisa distraída, él sentía la lucha dentro de sí mismo. Su esencia clamaba por la pureza de la razón, por la armonía del autocontrol. Y, sin embargo, su instinto—esa chispa primigenia que incluso los inmortales poseían—ardía con la urgencia de lo prohibido. No podía caer. No debía. Porque Ellie no era solo un cuerpo que llamaba al pecado, no era solo la representación perfecta de la pasión desbordada. Ella era mucho más. Era la mortal que había logrado inquietarlo, la humana que, sin darse cuenta, lo obligaba a cuestionar su propia naturaleza. Pero los dioses no eran indulgentes con quienes desafiaban el equilibrio. Apolo lo sabía. Y, aun así, cada vez que Ellie se acercaba demasiado, cuando su perfume lo envolvía, cuando sus manos rozaban su piel con inocencia, algo dentro de él se quebraba un poco más. Evitaba mirarla demasiado. Evitaba quedarse solo con ella por demasiado tiempo. Porque si llegaba el momento en que sus labios se encontrasen, en que su voluntad flaqueara… Ni siquiera un dios podría salvarse del incendio que vendría después. Entonces... Sucumbió. El equilibrio se había roto. Por más que lo había intentado, por más que había luchado contra el deseo, Apolo, el dios de la luz, de la razón y la armonía, había sucumbido a la más humana de las tentaciones. Ellie era su perdición y su redención al mismo tiempo. Su piel, cálida y temblorosa bajo sus manos, era el territorio prohibido que había jurado no conquistar. Y sin embargo, allí estaba, recorriendo cada centímetro de su cuerpo con la devoción de quien encuentra la verdad en lo prohibido. Había algo en ella que lo hacía olvidar su divinidad. No era solo la pasión que estallaba entre ellos, el fuego que se avivaba con cada caricia, con cada jadeo compartido en la penumbra. No, era más profundo que eso. En sus ojos vio algo que ninguna musa, ninguna ninfa, ninguna de sus amantes inmortales le había mostrado jamás: entrega sin adoración ciega, deseo sin temor. Ellie no lo veneraba como un dios. Lo deseaba como un hombre. Y eso era lo que lo condenaba. Cada susurro contra su piel, cada rastro de uñas sobre su espalda, cada estremecimiento ahogado contra sus labios lo hundía más en un pecado del que no habría retorno. Pero Apolo no se detuvo. No pudo. Porque, por primera vez en siglos, dejó de pensar en el destino, en el equilibrio, en las consecuencias. Por primera vez, simplemente se permitió sentir, se sintió libre. [GIRL0FSADNESS]
    Me encocora
    Me gusta
    3
    0 turnos 0 maullidos 644 vistas
Ver más resultados
Patrocinados