• 𝓜𝓾𝓷𝓭𝓸𝓼 𝓭𝓲𝓼𝓽𝓲𝓷𝓽𝓸𝓼
    Fandom Original Character
    Categoría Romance
    S𝐭a𝐫t𝐞r p𝐚r𝐚: 𝘝𝑖𝘨𝑔𝘰 𝘈𝑚𝘣𝑟𝘰𝑠𝘦 𝘚ℎ𝘦𝑝𝘱𝑒𝘳𝑑


    — Ni-de-coña. No. Nononononono…. Bueno… espera… ¡No!

    — Venga hombre London, porfavooooooooor. — Julie estaba completamente recostada sobre ella, con la cabeza apoyada contra su hombro, y su mirada más suplicante expuesta al cien por cien. Era como estar siendo observada por un labrador. — Es ir allí, le haces un par de preguntas y listo. Tú vas a un evento guay, yo saco una buena nota, y no pierdo la oportunidad de pasar el fin de semana con Charlie.

    — ¿Por qué piensas que yo no tengo planes?

    — Porque eres una aburrida.

    Julie responde sin pensar, y el rostro de London refleja la traición de su amiga, tanto que se levanta de golpe haciendo que esta caiga sobre el sofá de costado.

    — Ahora sí que no voy, primero porque soy una aburrida, segundo porque esos eventos no son nada divertidos, sobre todo si te toca estar del lado de los pobres, y tercero porque yo quiero ser veterinaria, Juls, no periodista. Si no hay ninguna yegua que necesita asistencia en un parto, yo no pinto nada.

    — Oye quien te dice que no puedes conocer a alguien allí, un chico guapo e interesante. No puedo perder una oportunidad así, este tipo no da entrevistas nunca, y que nos hayan concedido unas preguntas en exclusiva denota cuanto se ha tenido que bajar los pantalones el decano… Me la voy a cargar si no voy.

    — ¿Y no puedes quedar con Charlie otro fin de semana?

    — ¡Jamás! vamos a tener otra oportunidad como esta, toda su casa se queda vacía, tienen viaje familiar y él ha conseguido escaquearse. Mi relación y mi futuro académico estan en tus manos…

    — Eres una dramática. ¿Lo sabias?

    >> Quizás tendría que haberse negado más en firme, porque en aquellos momentos se sentía un pez fuera del agua, llevaba las preguntas escritas que le había dado Julie, las cuales, sinceramente dejaban muchísimo que desear, pero ¿qué sabría ella? Se había pegado todo el día rebuscando en su armario algo decente que ponerse, estaba claro que no iba a llevar un vestido de gala, no iba a ser ella quien entregara o recibiera ningún tipo de premio, pero aun así suponía no podia usar sus vaqueros y su sudadera de confianza, sinceramente se sentía ridícula.

    Llegar al evento es como entrar en otro universo, todo está decorado con mimo, al detalle y con lujo, mucho lujo. Los murmullos de las voces de los periodistas y fotógrafos de verdad se acallaban momentáneamente cada vez que un coche se detenía a las puertas del recinto, justo antes de volverse una autentica cacofonía de gritos entre los que se distinguía el nombre de la persona que acababa de entrar, todos pidiéndole un segundo de atención para ellos.
    Definitivamente aquello no era su mundo. Ni el del lado periodístico, ni por supuesto el contrario. ¿De verdad era necesario todo aquel despliegue para darle el premio al empresario de año a un tipo que lo único que había hecho era nacer en la familia correcta y no dilapidar el patrimonio de papa en su adolescencia?

    Ese era el tipo que ella estaba esperando, situada al final de la fila de periodistas, justo al lado de la puerta que separaba la entrada de la sala principal donde tendría lugar el evento, el tipo porque el que el decano Roberts se había dejado la paciencia, la dignidad y seguramente años de vida por conseguir, un tal Viggo Ambrose Shepperd, “ℎ𝑎𝑠𝑡𝑎 𝑒𝑙 𝑛𝑜𝑚𝑏𝑟𝑒 𝑒𝑠 𝑝𝑟𝑒𝑡𝑒𝑛𝑐𝑖𝑜𝑠𝑜” para su desgracia aquel hombre sería el último en llegar a su propia fiesta, de modo que tan solo le quedaba armarse de paciencia y esperar.
    S𝐭a𝐫t𝐞r p𝐚r𝐚: [THE0NLYHEIR] — Ni-de-coña. No. Nononononono…. Bueno… espera… ¡No! — Venga hombre London, porfavooooooooor. — Julie estaba completamente recostada sobre ella, con la cabeza apoyada contra su hombro, y su mirada más suplicante expuesta al cien por cien. Era como estar siendo observada por un labrador. — Es ir allí, le haces un par de preguntas y listo. Tú vas a un evento guay, yo saco una buena nota, y no pierdo la oportunidad de pasar el fin de semana con Charlie. — ¿Por qué piensas que yo no tengo planes? — Porque eres una aburrida. Julie responde sin pensar, y el rostro de London refleja la traición de su amiga, tanto que se levanta de golpe haciendo que esta caiga sobre el sofá de costado. — Ahora sí que no voy, primero porque soy una aburrida, segundo porque esos eventos no son nada divertidos, sobre todo si te toca estar del lado de los pobres, y tercero porque yo quiero ser veterinaria, Juls, no periodista. Si no hay ninguna yegua que necesita asistencia en un parto, yo no pinto nada. — Oye quien te dice que no puedes conocer a alguien allí, un chico guapo e interesante. No puedo perder una oportunidad así, este tipo no da entrevistas nunca, y que nos hayan concedido unas preguntas en exclusiva denota cuanto se ha tenido que bajar los pantalones el decano… Me la voy a cargar si no voy. — ¿Y no puedes quedar con Charlie otro fin de semana? — ¡Jamás! vamos a tener otra oportunidad como esta, toda su casa se queda vacía, tienen viaje familiar y él ha conseguido escaquearse. Mi relación y mi futuro académico estan en tus manos… — Eres una dramática. ¿Lo sabias? >> Quizás tendría que haberse negado más en firme, porque en aquellos momentos se sentía un pez fuera del agua, llevaba las preguntas escritas que le había dado Julie, las cuales, sinceramente dejaban muchísimo que desear, pero ¿qué sabría ella? Se había pegado todo el día rebuscando en su armario algo decente que ponerse, estaba claro que no iba a llevar un vestido de gala, no iba a ser ella quien entregara o recibiera ningún tipo de premio, pero aun así suponía no podia usar sus vaqueros y su sudadera de confianza, sinceramente se sentía ridícula. Llegar al evento es como entrar en otro universo, todo está decorado con mimo, al detalle y con lujo, mucho lujo. Los murmullos de las voces de los periodistas y fotógrafos de verdad se acallaban momentáneamente cada vez que un coche se detenía a las puertas del recinto, justo antes de volverse una autentica cacofonía de gritos entre los que se distinguía el nombre de la persona que acababa de entrar, todos pidiéndole un segundo de atención para ellos. Definitivamente aquello no era su mundo. Ni el del lado periodístico, ni por supuesto el contrario. ¿De verdad era necesario todo aquel despliegue para darle el premio al empresario de año a un tipo que lo único que había hecho era nacer en la familia correcta y no dilapidar el patrimonio de papa en su adolescencia? Ese era el tipo que ella estaba esperando, situada al final de la fila de periodistas, justo al lado de la puerta que separaba la entrada de la sala principal donde tendría lugar el evento, el tipo porque el que el decano Roberts se había dejado la paciencia, la dignidad y seguramente años de vida por conseguir, un tal Viggo Ambrose Shepperd, “ℎ𝑎𝑠𝑡𝑎 𝑒𝑙 𝑛𝑜𝑚𝑏𝑟𝑒 𝑒𝑠 𝑝𝑟𝑒𝑡𝑒𝑛𝑐𝑖𝑜𝑠𝑜” para su desgracia aquel hombre sería el último en llegar a su propia fiesta, de modo que tan solo le quedaba armarse de paciencia y esperar.
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    Grupal
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    Cualquier línea
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  • Claramente le pusieron una paliza por ser un mal educado frente a su majestad. Muy demonio y todo pero no había tenido oportunidad con esos mayordomos vestidos de blanco. Era otra lección más en su lista de cosas por las cuales vengarse cuando ya fuera un demonio adulto hecho y derecho.

    La reina observó al chico. Conocía todos los rumores que decían de él y vió una oportunidad en ese desorden. Si Inglaterra estaba en planes de obtener aquellas muñecas bizarras como armas, ¿Porqué no tener a un demonio también?

    La señora se sentó junto al chico y le tomó de la mano como si fuera una abuela a su nieto. Akashi se puso alerta, no se movió en absoluto por las miradas de aquellos hombres pero estaba dispuesto a atacarla si se sentia en peligro.

    Ella no sabía exactamente de la naturaleza del chico, pero estaba segura que tenía un cuerpo peculiar. Después de todo, jamás había visto colmillos tan grandes.

    — Querido niño — Le diría con la mayor gentileza de todas:— ¿Puedes decirme lo que eres? —.

    ¿Debía? ¿Podía? Su padre jamás le decía a las personas que era un demonio ¿Era válido decirlo? ¿No habría consecuencias? O quizá.... ¿Podría formar un contrato justo ahí? No, no quería contratos, su intuición le decía que nada bueno saldría de ello.

    — No pareces una persona común. He escuchado que incluso haz doblado el acero de las rejas de tu ventana — El chico no sabía que hacer, quizá podría alejarse como típico adolescente haciendo rabieta y ya, pero seguro iba a recibir un castigo o peor aún, ser hechado a la calle o ejecutado.

    ¿Qué debía hacer?
    🥀 Claramente le pusieron una paliza por ser un mal educado frente a su majestad. Muy demonio y todo pero no había tenido oportunidad con esos mayordomos vestidos de blanco. Era otra lección más en su lista de cosas por las cuales vengarse cuando ya fuera un demonio adulto hecho y derecho. La reina observó al chico. Conocía todos los rumores que decían de él y vió una oportunidad en ese desorden. Si Inglaterra estaba en planes de obtener aquellas muñecas bizarras como armas, ¿Porqué no tener a un demonio también? La señora se sentó junto al chico y le tomó de la mano como si fuera una abuela a su nieto. Akashi se puso alerta, no se movió en absoluto por las miradas de aquellos hombres pero estaba dispuesto a atacarla si se sentia en peligro. Ella no sabía exactamente de la naturaleza del chico, pero estaba segura que tenía un cuerpo peculiar. Después de todo, jamás había visto colmillos tan grandes. — Querido niño — Le diría con la mayor gentileza de todas:— ¿Puedes decirme lo que eres? —. ¿Debía? ¿Podía? Su padre jamás le decía a las personas que era un demonio ¿Era válido decirlo? ¿No habría consecuencias? O quizá.... ¿Podría formar un contrato justo ahí? No, no quería contratos, su intuición le decía que nada bueno saldría de ello. — No pareces una persona común. He escuchado que incluso haz doblado el acero de las rejas de tu ventana — El chico no sabía que hacer, quizá podría alejarse como típico adolescente haciendo rabieta y ya, pero seguro iba a recibir un castigo o peor aún, ser hechado a la calle o ejecutado. ¿Qué debía hacer?
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  • —No quiero ir a matar a esa cosa, vayan ustedes, ¿No ven que tengo planes? —Los planes. (?)
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  • ─────  STARTER CALL .ᐟ
    ᅠᅠ                    ♡ Elijah Vítkov

    El vuelo privado despegó del aeropuerto de Haneda con un rugido sordo que hizo vibrar cada centímetro de la estructura, una sacudida que hizo que Mine frunciera el ceño. Se encontraba cómodamente instalado en su asiento de cuero beige, rodeado por la quietud absoluta de la cabina principal. Había dispuesto que el viaje fuera así, en total soledad, pues para un hombre como él, compartir un espacio tan reducido durante doce horas con otras personas representaba una forma de tortura que no estaba dispuesto a tolerar. Con un movimiento pausado, se ajustó el cinturón de seguridad sobre la cadera, y se permitió suspirar.
    Bajo la aeronave, Tokio comenzó a encogerse rápidamente hasta convertirse en un pequeño tablero de luces de neón en la penumbra de la madrugada. Mine observó por la ventanilla cómo la ciudad que lo había visto crecer se transformaba en un punto brillante antes de ser devorada por la nada. Pronto, el Mar de Japón se extendió ante él como una inmensa mancha negra que reflejaba la luna como si fuera un espejo sobre el agua.

    ❛...❜

    Mine guardó silencio, dejando que el peso de la situación se asentara, no había vuelta atrás. Cerró los ojos durante unos segundos, no con la intención de entregarse al sueño, sino para permitir que su mente recorriera una vez más el laberinto de planes que ya había memorizado. Las cifras, los nombres, los movimientos que debía ejecutar y aquellos que era imperativo evitar.
    Una vez que el avión se estabilizó en su altitud de crucero tras un suave cabeceo, Mine se desabrochó el cinturón y se puso en pie. En ese espacio suspendido, lo único que sabía hacer bien era procesar información. Caminó hacia la pequeña mesa que hacía las veces de escritorio en la parte trasera de la cabina. Sobre ella, una carpeta de cuero negro aguardaba, Mine la abrió.
    Los números se desplegaron ante sus ojos en columnas perfectas, allí estaban las transferencias a las cuentas en Luxemburgo, las participaciones en fondos de riesgo y las patentes farmacéuticas que se subastarían en Viena. Todo parecía estar en orden, pero Mine, impulsado por la paranoia, revisó cada línea una, dos y tres veces. Entendía mejor que nadie que la perfección no existía realmente; solo existía la ilusión de la misma, construida a base de repetición y de horas de trabajo que nadie más en su mundo estaba dispuesto a invertir.

    Sus pensamientos fueron interrumpidos por la llegada de la asistente de vuelo, una mujer joven y de uniforme impecable que se acercó con una bandeja. Le ofreció un té verde, específicamente Gyokuro. Mine no había tenido que pedirlo; sus subordinados conocían sus preferencias hasta el más mínimo detalle.
    ❛ Gracias ❜, dijo él, sin siquiera dirigirle la mirada.
    La mujer inclinó la cabeza y se retiró en un silencio sepulcral. Mine tomó la taza de porcelana, sintiendo el calor reconfortante en sus manos, y bebió un sorbo. El sabor herbáceo le llenó la boca y, por un brevísimo instante, se permitió sentirse en casa. Sin embargo, la realidad era complicada: estaba a treinta mil pies de altura, volando hacia una ciudad desconocida para enfrentar un negocio que podía salir terriblemente mal. Dejó la taza a un lado y volvió a sumergirse en los números.

    Pasaron las horas y el sol se levantó sobre algún punto de Siberia, pintando las nubes con matices rosa y naranja, pero Mine ni siquiera levantó la vista de la pantalla de su portátil. Había recibido una actualización crucial: el consorcio monegasco ya estaba en Viena, alojado en el Hotel Sacher. Mine, por su parte, había optado por el Palais Coburg por estrictas razones de seguridad. Analizó a los nueve miembros del grupo: tres empresarios legítimos, cuatro intermediarios expertos y dos figuras misteriosas que habían llegado en un vuelo privado bajo nombres falsos.
    ❛ Gente que sabe cómo pasar desapercibida ❜, murmuró Mine para sí mismo, frunciendo el ceño, ❛ eso no me gusta ❜.

    Cerró el portátil y regresó a la carpeta de cuero negro. Extrajo los documentos de la subasta, protegidos en bolsas selladas, y los extendió sobre la mesa como si fueran piezas de un artefacto explosivo que pudiera estallar al menor descuido. Novecientos millones de euros estaban en juego por un monopolio sobre tratamientos oncológicos. Si ganaba, el Clan Tojo tendría estabilidad por una década; si perdía, las consecuencias serían impensables. Pero Mine no se permitía pensar en la derrota.
    El avión cruzó la línea internacional de cambio de fecha y la luz exterior cambió, volviéndose de un azul pálido e infinito. Abajo, Europa comenzó a revelarse: los picos grises de los Urales, las luces parpadeantes de Moscú y las siluetas de Varsovia y Cracovia. ❛ Faltan tres horas ❜, anunció la voz metálica del piloto a través del altavoz, ❛ aterrizaremos en Viena a las 14:30 hora local ❜.

    Mine asintió para sus adentros. Tres horas eran suficientes para repasar los perfiles de seguridad una vez más. Abrió el compartimento trasero de su carpeta y sacó los expedientes del equipo de protección de Aegis Solutions. Nombres, fotografías y especialidades. Se preguntó brevemente qué clase de vida llevarían fuera de ese entorno, pero decidió que era mejor no saberlo.

    El aterrizaje en Viena-Schwechat fue tan suave que Mine solo supo que habían llegado por el leve chirrido de los neumáticos y el rugido de los motores invirtiendo su empuje. Por la ventanilla, Viena se mostraba bajo un cielo soleado, una ciudad de palacios preciosos y techos rojizos. Mine se ajustó la corbata y respiró hondo, sintiendo la vibración de su teléfono en el bolsillo. Era un mensaje de su secretaria.
    ❛ Patriarca. Bienvenido a Viena. Los documentos con los perfiles completos del equipo de seguridad han sido reenviados a su correo cifrado. Los seleccionados por Aegis Solutions le estarán esperando así podrán discutir los últimos detalles antes del traslado al hotel. ¿Necesita algo más? ❜

    Mine escribió la respuesta con sus propios dedos, pues jamás delegaba algo tan personal como sus palabras. ❛ Gracias. Los leeré en el coche. ¿El equipo sabe cómo identificarme? ❜

    La respuesta fue inmediata: ❛ Llevarán una señal acordada. No se preocupe, patriarca. Todo está bajo control ❜.

    Se levantó, ajustó los puños de su camisa, tomó su maletín y la carpeta de cuero negro. Caminó hacia la puerta de la aeronave, donde el sol de Viena acarició su piel bronceada. Viena es... preciosa, una joya del barrocco, una ciudad donde la historia se podía apreciar a simple vista, donde los jardines del Belvedere parecen sacados de un sueño y el aroma del café recién hecho invita a la contemplación. Es una verdadera lástima que para Mine toda esa belleza fuera una secundaria en este viaje.
    ─────  STARTER CALL .ᐟ ᅠᅠ                    ♡ [fusion_bronze_monkey_923] El vuelo privado despegó del aeropuerto de Haneda con un rugido sordo que hizo vibrar cada centímetro de la estructura, una sacudida que hizo que Mine frunciera el ceño. Se encontraba cómodamente instalado en su asiento de cuero beige, rodeado por la quietud absoluta de la cabina principal. Había dispuesto que el viaje fuera así, en total soledad, pues para un hombre como él, compartir un espacio tan reducido durante doce horas con otras personas representaba una forma de tortura que no estaba dispuesto a tolerar. Con un movimiento pausado, se ajustó el cinturón de seguridad sobre la cadera, y se permitió suspirar. Bajo la aeronave, Tokio comenzó a encogerse rápidamente hasta convertirse en un pequeño tablero de luces de neón en la penumbra de la madrugada. Mine observó por la ventanilla cómo la ciudad que lo había visto crecer se transformaba en un punto brillante antes de ser devorada por la nada. Pronto, el Mar de Japón se extendió ante él como una inmensa mancha negra que reflejaba la luna como si fuera un espejo sobre el agua. ❛...❜ Mine guardó silencio, dejando que el peso de la situación se asentara, no había vuelta atrás. Cerró los ojos durante unos segundos, no con la intención de entregarse al sueño, sino para permitir que su mente recorriera una vez más el laberinto de planes que ya había memorizado. Las cifras, los nombres, los movimientos que debía ejecutar y aquellos que era imperativo evitar. Una vez que el avión se estabilizó en su altitud de crucero tras un suave cabeceo, Mine se desabrochó el cinturón y se puso en pie. En ese espacio suspendido, lo único que sabía hacer bien era procesar información. Caminó hacia la pequeña mesa que hacía las veces de escritorio en la parte trasera de la cabina. Sobre ella, una carpeta de cuero negro aguardaba, Mine la abrió. Los números se desplegaron ante sus ojos en columnas perfectas, allí estaban las transferencias a las cuentas en Luxemburgo, las participaciones en fondos de riesgo y las patentes farmacéuticas que se subastarían en Viena. Todo parecía estar en orden, pero Mine, impulsado por la paranoia, revisó cada línea una, dos y tres veces. Entendía mejor que nadie que la perfección no existía realmente; solo existía la ilusión de la misma, construida a base de repetición y de horas de trabajo que nadie más en su mundo estaba dispuesto a invertir. Sus pensamientos fueron interrumpidos por la llegada de la asistente de vuelo, una mujer joven y de uniforme impecable que se acercó con una bandeja. Le ofreció un té verde, específicamente Gyokuro. Mine no había tenido que pedirlo; sus subordinados conocían sus preferencias hasta el más mínimo detalle. ❛ Gracias ❜, dijo él, sin siquiera dirigirle la mirada. La mujer inclinó la cabeza y se retiró en un silencio sepulcral. Mine tomó la taza de porcelana, sintiendo el calor reconfortante en sus manos, y bebió un sorbo. El sabor herbáceo le llenó la boca y, por un brevísimo instante, se permitió sentirse en casa. Sin embargo, la realidad era complicada: estaba a treinta mil pies de altura, volando hacia una ciudad desconocida para enfrentar un negocio que podía salir terriblemente mal. Dejó la taza a un lado y volvió a sumergirse en los números. Pasaron las horas y el sol se levantó sobre algún punto de Siberia, pintando las nubes con matices rosa y naranja, pero Mine ni siquiera levantó la vista de la pantalla de su portátil. Había recibido una actualización crucial: el consorcio monegasco ya estaba en Viena, alojado en el Hotel Sacher. Mine, por su parte, había optado por el Palais Coburg por estrictas razones de seguridad. Analizó a los nueve miembros del grupo: tres empresarios legítimos, cuatro intermediarios expertos y dos figuras misteriosas que habían llegado en un vuelo privado bajo nombres falsos. ❛ Gente que sabe cómo pasar desapercibida ❜, murmuró Mine para sí mismo, frunciendo el ceño, ❛ eso no me gusta ❜. Cerró el portátil y regresó a la carpeta de cuero negro. Extrajo los documentos de la subasta, protegidos en bolsas selladas, y los extendió sobre la mesa como si fueran piezas de un artefacto explosivo que pudiera estallar al menor descuido. Novecientos millones de euros estaban en juego por un monopolio sobre tratamientos oncológicos. Si ganaba, el Clan Tojo tendría estabilidad por una década; si perdía, las consecuencias serían impensables. Pero Mine no se permitía pensar en la derrota. El avión cruzó la línea internacional de cambio de fecha y la luz exterior cambió, volviéndose de un azul pálido e infinito. Abajo, Europa comenzó a revelarse: los picos grises de los Urales, las luces parpadeantes de Moscú y las siluetas de Varsovia y Cracovia. ❛ Faltan tres horas ❜, anunció la voz metálica del piloto a través del altavoz, ❛ aterrizaremos en Viena a las 14:30 hora local ❜. Mine asintió para sus adentros. Tres horas eran suficientes para repasar los perfiles de seguridad una vez más. Abrió el compartimento trasero de su carpeta y sacó los expedientes del equipo de protección de Aegis Solutions. Nombres, fotografías y especialidades. Se preguntó brevemente qué clase de vida llevarían fuera de ese entorno, pero decidió que era mejor no saberlo. El aterrizaje en Viena-Schwechat fue tan suave que Mine solo supo que habían llegado por el leve chirrido de los neumáticos y el rugido de los motores invirtiendo su empuje. Por la ventanilla, Viena se mostraba bajo un cielo soleado, una ciudad de palacios preciosos y techos rojizos. Mine se ajustó la corbata y respiró hondo, sintiendo la vibración de su teléfono en el bolsillo. Era un mensaje de su secretaria. ❛ Patriarca. Bienvenido a Viena. Los documentos con los perfiles completos del equipo de seguridad han sido reenviados a su correo cifrado. Los seleccionados por Aegis Solutions le estarán esperando así podrán discutir los últimos detalles antes del traslado al hotel. ¿Necesita algo más? ❜ Mine escribió la respuesta con sus propios dedos, pues jamás delegaba algo tan personal como sus palabras. ❛ Gracias. Los leeré en el coche. ¿El equipo sabe cómo identificarme? ❜ La respuesta fue inmediata: ❛ Llevarán una señal acordada. No se preocupe, patriarca. Todo está bajo control ❜. Se levantó, ajustó los puños de su camisa, tomó su maletín y la carpeta de cuero negro. Caminó hacia la puerta de la aeronave, donde el sol de Viena acarició su piel bronceada. Viena es... preciosa, una joya del barrocco, una ciudad donde la historia se podía apreciar a simple vista, donde los jardines del Belvedere parecen sacados de un sueño y el aroma del café recién hecho invita a la contemplación. Es una verdadera lástima que para Mine toda esa belleza fuera una secundaria en este viaje.
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  • LAS HERMANAS THOMPSON.

    Nicole luego de obtener la Esmeralda del Poder de los Mil Hechiceros, se quedó en el bosque nevado, en algún lugar del frío país de Finlandia. La Teniente Rihanna Carther y la bruja protectora Lucy Brunenger decidieron ir a atender otro tipo de inconvenientes, sin embargo, Nicole tenía un motivo por el cuál quedarse, sabía que una vez que ella quede sola se encontraría con su hermana, o por lo menos, la Entidad Demoníaca poderosa con el cuerpo de su hermana, no para luchar, que hay otros planes.

    Judith Thompson
    LAS HERMANAS THOMPSON. Nicole luego de obtener la Esmeralda del Poder de los Mil Hechiceros, se quedó en el bosque nevado, en algún lugar del frío país de Finlandia. La Teniente Rihanna Carther y la bruja protectora Lucy Brunenger decidieron ir a atender otro tipo de inconvenientes, sin embargo, Nicole tenía un motivo por el cuál quedarse, sabía que una vez que ella quede sola se encontraría con su hermana, o por lo menos, la Entidad Demoníaca poderosa con el cuerpo de su hermana, no para luchar, que hay otros planes. [illusion_amethyst_horse_472]
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  • Aun asi no tienes ningún plan , ¿verdad nyx? ..... si , como voy a revivir algo asi

    -se decia a ella misma mientras caminaba por el bosque pensado y pensado -

    Que mas da, aun eres pesima con los planes ....
    Aun asi no tienes ningún plan , ¿verdad nyx? ..... si , como voy a revivir algo asi -se decia a ella misma mientras caminaba por el bosque pensado y pensado - Que mas da, aun eres pesima con los planes ....
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  • Un día el azar nos puso frente a frente,
    sin planes, sin nombre, sin razón aparente,
    dos mentes ajenas, dos mundos cruzados,
    dos fuegos dormidos que fueron llamados.

    No hubo destino que lo preparara,
    ni mano invisible que lo señalara,
    solo palabras, ciencia compartida,
    y en cada mirada, una chispa encendida.

    Entre matraces, teorías y ensayo,
    tu risa rompía mi oscuro desmayo,
    y sin darme cuenta, casi sin querer,
    ya éramos dos sombras aprendiendo a arder.

    Y un día la arena nos vio caminar,
    sin rumbo, sin prisa, sin nada que ocultar,
    la brisa y el mar como único testigo,
    del caos naciente latiendo conmigo.

    Tu locura danzaba con mi oscuridad,
    dos almas torcidas en perfecta unidad,
    villanos sin cuento, sin ley ni perdón,
    hallando en el otro su propia razón.

    Mi sombra contigo se hizo más profunda,
    mi esencia más fría, mi mente más honda,
    y aquello que en mí era abismo y condena,
    contigo tomó una forma serena.

    Los gritos del mundo, la culpa, el dolor,
    se tornaron ecos de un mismo fervor,
    pues todo lo oscuro que habíamos sido,
    halló en nuestro caos su pleno sentido.

    Nuestra locura, sin jaula ni dueño,
    nuestro dominio, forjado en el sueño,
    nuestra oscuridad, sin miedo ni error…
    dos villanos unidos, compartiendo el terror.

    Mi compañera.
    Mi esposa.
    Te amo por y para siempre, Loki Queen Ishtar
    Un día el azar nos puso frente a frente, sin planes, sin nombre, sin razón aparente, dos mentes ajenas, dos mundos cruzados, dos fuegos dormidos que fueron llamados. No hubo destino que lo preparara, ni mano invisible que lo señalara, solo palabras, ciencia compartida, y en cada mirada, una chispa encendida. Entre matraces, teorías y ensayo, tu risa rompía mi oscuro desmayo, y sin darme cuenta, casi sin querer, ya éramos dos sombras aprendiendo a arder. Y un día la arena nos vio caminar, sin rumbo, sin prisa, sin nada que ocultar, la brisa y el mar como único testigo, del caos naciente latiendo conmigo. Tu locura danzaba con mi oscuridad, dos almas torcidas en perfecta unidad, villanos sin cuento, sin ley ni perdón, hallando en el otro su propia razón. Mi sombra contigo se hizo más profunda, mi esencia más fría, mi mente más honda, y aquello que en mí era abismo y condena, contigo tomó una forma serena. Los gritos del mundo, la culpa, el dolor, se tornaron ecos de un mismo fervor, pues todo lo oscuro que habíamos sido, halló en nuestro caos su pleno sentido. Nuestra locura, sin jaula ni dueño, nuestro dominio, forjado en el sueño, nuestra oscuridad, sin miedo ni error… dos villanos unidos, compartiendo el terror. Mi compañera. Mi esposa. Te amo por y para siempre, [loki_q1] ❤️
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Basado en el relato publicado por Ozma

    ***Edad del Caos***
    El Encuentro con Arcyelle

    El Templo del Norte se alzaba imponente entre los árboles, antiguo y silencioso, como si observara el paso del tiempo sin pertenecer a él.

    Oz avanzaba sin detenerse, a su lado, Onix lo seguía en silencio, atenta a cada detalle. No comprendía del todo lo que ocurría, pero podía sentirlo con claridad: el ser que caminaba frente a ella ya no era simplemente un hombre, era algo más, algo que incluso el mundo parecía rechazar pero aun así, para esta niña, aquel ser era el único en el que ella podía confiar.

    Los guardianes Elunai descendieron los escalones del templo y bloquearon el camino. Sus armaduras reflejaban la luz plateada de Yue, pero sus expresiones estaban tensas, marcadas por una mezcla de desconfianza y temor.

    Oz no redujo el paso hasta estar frente a ellos, los guardianes percibían lo mismo: el rastro de poder que venía con él. Una energía que no pertenecía a ese lugar, era poder corrupto, algo que no debía existir. Para ellos, no había duda, Oz era el origen de ese caos y entonces lo llamaron "Señor del Caos", un título no fue rechazado ni negado. Por primera vez, Oz no solo permitió que lo definieran de esa forma… sino que lo llevó más allá.

    Si aquello era lo que veían en él, entonces no tenía sentido ocultarlo, n cuando el mundo ya había decidido lo que era. Su presencia se volvió más pesada, más opresiva, como si el aire mismo comenzara a ceder ante su voluntad.

    Los guardianes intentaron detenerlo pero no fue suficiente, un solo movimiento bastó para apartarlos. Sus cuerpos fueron lanzados contra las estructuras del templo, cayendo sin conciencia. No hubo combate, solo una diferencia absoluta de poder.

    Fue entonces cuando ella apareció, Arcyelle Veltharys, la luz lunar la envolvía, dándole una presencia casi irreal, como si perteneciera a otro plano, pero Oz no vio divinidad en ella, por lo que no le importo que el titulo de Santa que los guardianes usaban con ella para exigir respeto al intruso.

    Oz solo vio a alguien que había tenido el poder de actuar y no lo hizo. La distancia entre ambos desapareció en un instante.

    Oz se lanzó hacia ella sin contenerse. Arcyelle reaccionó de inmediato, levantó una barrera de luz pero no era una defensa cualquiera, era una creación específica. Ella conocía la verdad, había sido parte del grupo que investigó los cuerpos artificiales. Sabía que el cuerpo actual de Oz estaba basado en los Nómadas, una estructura imperfecta, vulnerable a ciertos tipos de energía.

    Aquella barrera había sido diseñada para romperlo pero algo había cambiado. Cuando Oz la atravesó, la barrera no lo destruyó, sino que lo reveló.

    El poder que recorría su cuerpo reaccionó al contacto, se expandió, se desbordó, tomó forma. Lo que antes estaba contenido dejó de estarlo, su cuerpo mutó y creció aun mas.

    Se volvió más denso, más violento en su estructura. La piel verde se oscureció, endurecida como si ya no fuera completamente orgánica. Sus músculos se tensaron con una fuerza que parecía romper los límites de su forma anterior.

    Sus colmillos se alargaron, sus rasgos se deformaron hacia algo más primitivo y más cercano a una bestia que a un hombre.

    No era una transformación elegante, sino que era una verdad expuesta. Onix retrocedió, incapaz de ocultar el miedo, Arcyelle, por su parte, comprendió de inmediato lo que estaba ocurriendo.

    No lo había herido, había liberado algo y eso era peor. Oz avanzó un paso más y con él, el peso de su existencia pareció aplastar el entorno.

    Pero más allá de la ira… había algo más, "Dolor". Arcyelle lo entendió y supo que no podía detenerlo. Así que eligió la única opción que le quedaba, la verdad. La revelación cayó como un balde agua fria. Su hija estaba viva.

    El cambio fue inmediato, el poder dejó de crecer, la presión desapareció, el caos… se detuvo.

    Oz no se movió pero todo en él cambió, por primera vez desde que había llegado, no era destrucción lo que lo sostenía. Era algo más frágil, era esperanza.

    Arcyelle continuó, ya no confiaba en los dioses. Había visto señales y escuchado rumores. Los experimentos con los niños Nómadas ya no eran simples teorías, ya que aquella niña que acompañaba a Oz era la prueba de sus mas grandes temores.

    Anteriormente, aunque sus sospechas no se habían confirmado, Arcyelle uso la escusa que la pequeña Yen’naferiel no soportaría el viaje hasta el templo principal de los Dioses, esto porque había sido herida durante su secuestro, por lo que la Santa de los Elunia ordeno que la llevaran a otro templo mientras se recuperaba, de esa forma había ganado algo de tiempo mientras investigaba el templo del Oeste.

    Le llegada de Oz cambio los planes de Arcyelle, si bien había confirmado sus sospechas, también había perdido la oportunidad de escapar con la niña, pero aun tenia la esperanza de recuperar a Yen’naferiel, ya que tampoco podía dejarla con su padre.

    Oz escuchó todo en silencio mientras Arcyelle le decía la ubicación de su hija. Antes de irse le dejo algo muy claro, si Yen’naferiel no estaba en aquel lugar con vida, no habría lugar en el mundo donde ocultarse.

    Oz salio del templo acompañado de Onix, habia dejado vivir un poco mas a Arcyelle, no por compasión ni por perdón, sino porque había algo más importante que la venganza en ese momento,

    Arcyelle permaneció inmóvil, consciente de que había sobrevivido a algo que no debía tener forma.

    Mientras tanto, el mundo comenzaba a susurrar un nuevo nombre, un nombre nacido del miedo: "Mao" , y con el tiempo… uno que ni siquiera los dioses podrían ignorar... Ozma.

    Basado en el relato publicado por [Oz_The_Chaos] ***Edad del Caos*** El Encuentro con Arcyelle El Templo del Norte se alzaba imponente entre los árboles, antiguo y silencioso, como si observara el paso del tiempo sin pertenecer a él. Oz avanzaba sin detenerse, a su lado, Onix lo seguía en silencio, atenta a cada detalle. No comprendía del todo lo que ocurría, pero podía sentirlo con claridad: el ser que caminaba frente a ella ya no era simplemente un hombre, era algo más, algo que incluso el mundo parecía rechazar pero aun así, para esta niña, aquel ser era el único en el que ella podía confiar. Los guardianes Elunai descendieron los escalones del templo y bloquearon el camino. Sus armaduras reflejaban la luz plateada de Yue, pero sus expresiones estaban tensas, marcadas por una mezcla de desconfianza y temor. Oz no redujo el paso hasta estar frente a ellos, los guardianes percibían lo mismo: el rastro de poder que venía con él. Una energía que no pertenecía a ese lugar, era poder corrupto, algo que no debía existir. Para ellos, no había duda, Oz era el origen de ese caos y entonces lo llamaron "Señor del Caos", un título no fue rechazado ni negado. Por primera vez, Oz no solo permitió que lo definieran de esa forma… sino que lo llevó más allá. Si aquello era lo que veían en él, entonces no tenía sentido ocultarlo, n cuando el mundo ya había decidido lo que era. Su presencia se volvió más pesada, más opresiva, como si el aire mismo comenzara a ceder ante su voluntad. Los guardianes intentaron detenerlo pero no fue suficiente, un solo movimiento bastó para apartarlos. Sus cuerpos fueron lanzados contra las estructuras del templo, cayendo sin conciencia. No hubo combate, solo una diferencia absoluta de poder. Fue entonces cuando ella apareció, Arcyelle Veltharys, la luz lunar la envolvía, dándole una presencia casi irreal, como si perteneciera a otro plano, pero Oz no vio divinidad en ella, por lo que no le importo que el titulo de Santa que los guardianes usaban con ella para exigir respeto al intruso. Oz solo vio a alguien que había tenido el poder de actuar y no lo hizo. La distancia entre ambos desapareció en un instante. Oz se lanzó hacia ella sin contenerse. Arcyelle reaccionó de inmediato, levantó una barrera de luz pero no era una defensa cualquiera, era una creación específica. Ella conocía la verdad, había sido parte del grupo que investigó los cuerpos artificiales. Sabía que el cuerpo actual de Oz estaba basado en los Nómadas, una estructura imperfecta, vulnerable a ciertos tipos de energía. Aquella barrera había sido diseñada para romperlo pero algo había cambiado. Cuando Oz la atravesó, la barrera no lo destruyó, sino que lo reveló. El poder que recorría su cuerpo reaccionó al contacto, se expandió, se desbordó, tomó forma. Lo que antes estaba contenido dejó de estarlo, su cuerpo mutó y creció aun mas. Se volvió más denso, más violento en su estructura. La piel verde se oscureció, endurecida como si ya no fuera completamente orgánica. Sus músculos se tensaron con una fuerza que parecía romper los límites de su forma anterior. Sus colmillos se alargaron, sus rasgos se deformaron hacia algo más primitivo y más cercano a una bestia que a un hombre. No era una transformación elegante, sino que era una verdad expuesta. Onix retrocedió, incapaz de ocultar el miedo, Arcyelle, por su parte, comprendió de inmediato lo que estaba ocurriendo. No lo había herido, había liberado algo y eso era peor. Oz avanzó un paso más y con él, el peso de su existencia pareció aplastar el entorno. Pero más allá de la ira… había algo más, "Dolor". Arcyelle lo entendió y supo que no podía detenerlo. Así que eligió la única opción que le quedaba, la verdad. La revelación cayó como un balde agua fria. Su hija estaba viva. El cambio fue inmediato, el poder dejó de crecer, la presión desapareció, el caos… se detuvo. Oz no se movió pero todo en él cambió, por primera vez desde que había llegado, no era destrucción lo que lo sostenía. Era algo más frágil, era esperanza. Arcyelle continuó, ya no confiaba en los dioses. Había visto señales y escuchado rumores. Los experimentos con los niños Nómadas ya no eran simples teorías, ya que aquella niña que acompañaba a Oz era la prueba de sus mas grandes temores. Anteriormente, aunque sus sospechas no se habían confirmado, Arcyelle uso la escusa que la pequeña Yen’naferiel no soportaría el viaje hasta el templo principal de los Dioses, esto porque había sido herida durante su secuestro, por lo que la Santa de los Elunia ordeno que la llevaran a otro templo mientras se recuperaba, de esa forma había ganado algo de tiempo mientras investigaba el templo del Oeste. Le llegada de Oz cambio los planes de Arcyelle, si bien había confirmado sus sospechas, también había perdido la oportunidad de escapar con la niña, pero aun tenia la esperanza de recuperar a Yen’naferiel, ya que tampoco podía dejarla con su padre. Oz escuchó todo en silencio mientras Arcyelle le decía la ubicación de su hija. Antes de irse le dejo algo muy claro, si Yen’naferiel no estaba en aquel lugar con vida, no habría lugar en el mundo donde ocultarse. Oz salio del templo acompañado de Onix, habia dejado vivir un poco mas a Arcyelle, no por compasión ni por perdón, sino porque había algo más importante que la venganza en ese momento, Arcyelle permaneció inmóvil, consciente de que había sobrevivido a algo que no debía tener forma. Mientras tanto, el mundo comenzaba a susurrar un nuevo nombre, un nombre nacido del miedo: "Mao" , y con el tiempo… uno que ni siquiera los dioses podrían ignorar... Ozma.
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  • ¿Alguien sin planes este sábado tiene ganas de hacer algo?
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  • Hubo una ves... Que pensaba que el amor era algo pasajero, un sentimiento de soledad que nos hace querer a alguien a nuestro lado, Por el echo de que yo observo en silencio, lo analizó y me lo guardo.

    Lo que llegaba a notar era traición, engaños e incluso crueldad en algunos casos... Y esto no solo lo veía en relaciones amorosas, en relaciones de familia, de amistad... Personas que se llevan conociendo tantos años, que algunos a pesar de eso deciden lastimar al otro y cuando eso pasa... Algunos la mayoría les gusta vengarse.

    Para mí el amor no era nada más que una ilusión tonta para no querer quedarse solo... Pero yo tambien caí en esa ilusión tonta no solo una, si no dos veces...

    Cierta parte de mi quería que fuera real, Pero como dije antes yo observo, analizó y me lo guardo... Hasta que llega el momento de soltarlo todo y eso fue lo que hice, lo solté... Lo solté absolutamente todo cerrandome otra vez a la posibilidad de querer a otro ser...

    Pero claro... Esto para los que creen en cupido, cupido, ay cupido tu y tus planes aveces me hacen enfadar... Y cuando menos lo imaginé me hiciste que lo conociera, a él... Y volví a caer, tuve que ponerse en su mira en ese momento y me disparó con sus flechas... Pero está ves no solo me disparó a mi, si no que también a él..

    Haciendo que todo cayera... Mi creencia que el amor era algo estúpido, pasajero y solo en busca de no querer estar solo... Hiciste que todo cayera al conocerte cada día más, al querer sentirse cada ves más cerca de mi... Aparecer a tu lado cada ves que estabas solo o al menos lo intentaba.

    Solo espero... Que cupido no se allá equivocado con nosotros.

    Espero no estar equivocandome contigo Jason Elaris
    Hubo una ves... Que pensaba que el amor era algo pasajero, un sentimiento de soledad que nos hace querer a alguien a nuestro lado, Por el echo de que yo observo en silencio, lo analizó y me lo guardo. Lo que llegaba a notar era traición, engaños e incluso crueldad en algunos casos... Y esto no solo lo veía en relaciones amorosas, en relaciones de familia, de amistad... Personas que se llevan conociendo tantos años, que algunos a pesar de eso deciden lastimar al otro y cuando eso pasa... Algunos la mayoría les gusta vengarse. Para mí el amor no era nada más que una ilusión tonta para no querer quedarse solo... Pero yo tambien caí en esa ilusión tonta no solo una, si no dos veces... Cierta parte de mi quería que fuera real, Pero como dije antes yo observo, analizó y me lo guardo... Hasta que llega el momento de soltarlo todo y eso fue lo que hice, lo solté... Lo solté absolutamente todo cerrandome otra vez a la posibilidad de querer a otro ser... Pero claro... Esto para los que creen en cupido, cupido, ay cupido tu y tus planes aveces me hacen enfadar... Y cuando menos lo imaginé me hiciste que lo conociera, a él... Y volví a caer, tuve que ponerse en su mira en ese momento y me disparó con sus flechas... Pero está ves no solo me disparó a mi, si no que también a él.. Haciendo que todo cayera... Mi creencia que el amor era algo estúpido, pasajero y solo en busca de no querer estar solo... Hiciste que todo cayera al conocerte cada día más, al querer sentirse cada ves más cerca de mi... Aparecer a tu lado cada ves que estabas solo o al menos lo intentaba. Solo espero... Que cupido no se allá equivocado con nosotros. Espero no estar equivocandome contigo [jay.elaris]
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