• ❅ Las manos humanas son útiles, eso de los pulgares oponibles le ha solucionado muchos problemas en el pasado. Aún así, para la cacería, siempre preferirá mil veces cazar como debe ser. ❅

    Al menos así puedo moverme con total libertad.

    ❅ Sacude la nieve que se cuela entre los dedos de sus patas traseras antes de perseguir a una liebre blanca. ❅
    ❅ Las manos humanas son útiles, eso de los pulgares oponibles le ha solucionado muchos problemas en el pasado. Aún así, para la cacería, siempre preferirá mil veces cazar como debe ser. ❅ Al menos así puedo moverme con total libertad. ❅ Sacude la nieve que se cuela entre los dedos de sus patas traseras antes de perseguir a una liebre blanca. ❅
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  • Una plegaria a la condena
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    Había pasado un tiempo desde la ultima vez que lo vi, pero recordaba claramente sus palabras, aun que seguía sin entender de ¿Por que entre todos los lugares que nos pudimos reunir tenia que ser este? No seria sorpresa para nadie que me conociera que las iglesias eran de mis lugares menos favoritos, era algo cliché mi repudio por ellas, pero no lo podía evitar. No después de tantas cosas que había tenido que vivir en ellas y ninguna siendo agradable.

    Me quedo unos minutos párelas enfrente mirando la fachada extrabajante y antigua del edificio que tenia grandes ventanales coloridos, las sombras del lugar se hicieron más grandes e incluso tétricas con el paso de la noche, este me pareció el momento más oportuno para nuestro encuentro y en donde menos riesgo tendría de terminar lastimada.

    Me toma unos momentos hacerme de valor para entrar a la iglesia, no por la puerta si no que por una de las ventanas por que a esta hora era claro que me negarían el paso, tengo cuidado de hacer el menor ruido posible al forzar una de las ventanas y así poder entrar.

    En el interior no había algo que iluminara, solo estaba la luz de la luna que se proyectaba débilmente en el suelo del lugar, a los lados estaban largas filas de asientos de madera, viejos y desgastados, pero al fondo había una gran mesa de piedra. Zagreo the Dark Demon Greek Mitology
    Había pasado un tiempo desde la ultima vez que lo vi, pero recordaba claramente sus palabras, aun que seguía sin entender de ¿Por que entre todos los lugares que nos pudimos reunir tenia que ser este? No seria sorpresa para nadie que me conociera que las iglesias eran de mis lugares menos favoritos, era algo cliché mi repudio por ellas, pero no lo podía evitar. No después de tantas cosas que había tenido que vivir en ellas y ninguna siendo agradable. Me quedo unos minutos párelas enfrente mirando la fachada extrabajante y antigua del edificio que tenia grandes ventanales coloridos, las sombras del lugar se hicieron más grandes e incluso tétricas con el paso de la noche, este me pareció el momento más oportuno para nuestro encuentro y en donde menos riesgo tendría de terminar lastimada. Me toma unos momentos hacerme de valor para entrar a la iglesia, no por la puerta si no que por una de las ventanas por que a esta hora era claro que me negarían el paso, tengo cuidado de hacer el menor ruido posible al forzar una de las ventanas y así poder entrar. En el interior no había algo que iluminara, solo estaba la luz de la luna que se proyectaba débilmente en el suelo del lugar, a los lados estaban largas filas de asientos de madera, viejos y desgastados, pero al fondo había una gran mesa de piedra. [Dark_Demon]
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  • >> Si le preguntasen cómo habia ocurrido no habría sido capaz de dar una explicación consciente. Puede que el cansancio y el estrés acumulado, o puede que la necesidad de estar con él después de tanto tiempo… No estaría segura. Siquiera cuando despertó envuelta en el reconocido olor de la colonia de Marcus y su loción de afeitado, sintiendo el calor de su cuerpo bajo el propio allá donde su cuerpo estaba apoyado. Dejó ir un ligero sonido remolón al notar la mano de Marcus acariciando su cabello. Y, sabedora de donde se encontraba, cómo y por qué, aun asi esbozó una sonrisa inevitable en el mismo momento en que sus dedos se deslizaban por su mejilla. La pelirroja movió el rostro para ocultarlo un instante contra el pecho del auror. Porque sabia que, en cuanto se incorporase, tendría que volver a la vida real.

    Pero, al final lo hizo. Se frotó el rostro con una mano y se incorporó para mirar a través de la ventana donde comprobó que Marcus tenia razon. La tormenta habia pasado y el sol ahora brillaba arrancando destellos suave sobre la nieve acumulada.



    Marcus Byrne
    >> Si le preguntasen cómo habia ocurrido no habría sido capaz de dar una explicación consciente. Puede que el cansancio y el estrés acumulado, o puede que la necesidad de estar con él después de tanto tiempo… No estaría segura. Siquiera cuando despertó envuelta en el reconocido olor de la colonia de Marcus y su loción de afeitado, sintiendo el calor de su cuerpo bajo el propio allá donde su cuerpo estaba apoyado. Dejó ir un ligero sonido remolón al notar la mano de Marcus acariciando su cabello. Y, sabedora de donde se encontraba, cómo y por qué, aun asi esbozó una sonrisa inevitable en el mismo momento en que sus dedos se deslizaban por su mejilla. La pelirroja movió el rostro para ocultarlo un instante contra el pecho del auror. Porque sabia que, en cuanto se incorporase, tendría que volver a la vida real. Pero, al final lo hizo. Se frotó el rostro con una mano y se incorporó para mirar a través de la ventana donde comprobó que Marcus tenia razon. La tormenta habia pasado y el sol ahora brillaba arrancando destellos suave sobre la nieve acumulada. [MarcxsB]
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  • Pʀɪᴍᴜs Mᴀʟᴇғɪᴄᴀʀɪᴜᴍ .Ⅰ - ☨ ─────── 〘 C O M U N I Ó N 〙


    ──── En medio de la absoluta oscuridad, una perfecta línea recta de luz se formó sobre el suelo, proyectándose lentamente en un rectángulo junto con el paulatino avance de la Luna, derramando su platinar sobre la silueta de una mujer, misma que yacía de rodillas, sentada sobre sus talones, y con las palmas descansando sobre sus muslos, en la tradicional postura seiza que mantenía con entera calma y solemnidad.

    El aroma a copal dominaba el ambiente, cargado gentilmente por los haces de humo que se desprendían de los numerosos inciensos repartidos en cuencos ornamentales a ambos costados de la habitación, mismos que la circundaban y envolvían.

    Brillando en la penumbra, a momentos, los pequeños destellos de las brasas lucían como ojos que se centraban en ella y le observaban en todo momento, justo en medio del suelo de la habitación que yacía adornado por un grotesco círculo mágico; el carmín rojo y seco de los trazos delatando la naturaleza del material con el que había sido pintado.

    Sathôna alzó el rostro hacía el enorme ventanal que tenía al frente y por donde aquella cascada de luz de plata caía, con los ojos cerrados y en pleno trance, entreabriendo los labios para dejar escapar de su boca una humareda negra más pesada que el aire, misma que caía por las comisuras de sus labios y su mentón.

    Su figura se impregnaba de las estelas de aquella pesada y opresiva energía, que, para ella en su haber, se sentía ligera y le llenaba de un vigor que resultaba contradictoriamente lacerante; cada corte cicatrizado, cada magulladura aliviada y cada fractura enmendada volvían a derramar los vestigios del punzante calvario por el que el dolor la había hecho pasar.

    No había momento en el cual se sintiera más viva que cuando se sumergía en aquel baño de lamentación, de penosa meditación, al comulgar con Marchosias. Aquella noche, fue distinto. El sufrimiento era el alimento primordial de su alma, misma que lo alquimizaba en ira, de la más pura y tórrida que su corazón pudiese sostener.

    Pero esta vez, hubo algo más: Claridad. Una fresca, afilada y envolvente claridad.

    La bruja morena entreabrió los párpados, y a la par, sus labios se cerraron, no sin antes relamer los remanentes de aquella oscuridad que quedaban sobre los mismos. Pronto, su boca se curvó, y emergiendo del éxtasis, sonrió ante el altar que tenía al frente──una exquisita estatuilla de mediano tamaño tallada en mármol negro, representando a humanos, demonios y ángeles, todos encimados sobre los otros, desesperados, escalando por alcanzar el precioso reloj de arena blanca colocado al centro.

    —La mente y el tiempo tienen algo en común; ambos son excelentes sirvientes, pero pésimos gobernantes. —En reflexión, se estiró para tomar aquel reloj de arena y así girarlo sobre sí mismo, comenzando la cuenta atrás. ¿O sería hacía adelante? Pasado o futuro. ¿Qué más da?

    —Será porque ambos coinciden en un único punto de inflexión, tan crítico como sencillo; la perspectiva. El tiempo se diluye o se concentra, se comprime o se alarga, dependiendo del contexto y la subjetividad, dependiendo de la energía del observador. Y la mente es el prisma perfecto para purificar y concentrar la intención en la percepción, y así volverla luz, u oscuridad.

    Los largos dedos de Sathôna acariciaron la curvatura del anticuado reloj, a momentos tamborileando sobre el cristal, para provocar un tintineo cristalino y melódico con sus largas uñas, mientras observaba la arena fluir y caer. ¿O es que también a momentos parecía regresar a donde estaba?

    —Cada mente es un prisma, con sus propios relieves, y sus propias reglas. Su propio potencial. Y, aun así, nada ni nadie puede existir si no es observado en todo momento, si su existencia no es reconocida en el ahora de cada segundo, de cada minuto, de cada hora, por algo que no sea ellos mismos.

    Una mirada llena de añoranza brilló en los ojos de la mujer, que ahora descansaban su mirar sobre el astro plateado. Calma y resignación le llenaron el corazón, como quien asume que se encuentra en un lugar de donde no puede escapar, aún cuando conoce la salida.

    Súbitamente, aquella mano con la que acariciaba el ornamental reloj tomó el mismo de forma brusca y arrebatada para apretarlo entre sus dedos, reventando cristal y madera como si fuesen ramillas secas.

    Sangre negra emanó de sus heridas, mezclándose con la arena, profanándola, y cayendo sobre la estatuilla, quemando cuál ácido los rostros angustiados de ángeles, hombres y demonios por igual.

    — … Ahora lo único que queda, es detener el tiempo.


    『 Ambiance: https://youtu.be/H5nXCactwVo
    Pʀɪᴍᴜs Mᴀʟᴇғɪᴄᴀʀɪᴜᴍ .Ⅰ - ☨ ─────── 〘 C O M U N I Ó N 〙 ──── En medio de la absoluta oscuridad, una perfecta línea recta de luz se formó sobre el suelo, proyectándose lentamente en un rectángulo junto con el paulatino avance de la Luna, derramando su platinar sobre la silueta de una mujer, misma que yacía de rodillas, sentada sobre sus talones, y con las palmas descansando sobre sus muslos, en la tradicional postura seiza que mantenía con entera calma y solemnidad. El aroma a copal dominaba el ambiente, cargado gentilmente por los haces de humo que se desprendían de los numerosos inciensos repartidos en cuencos ornamentales a ambos costados de la habitación, mismos que la circundaban y envolvían. Brillando en la penumbra, a momentos, los pequeños destellos de las brasas lucían como ojos que se centraban en ella y le observaban en todo momento, justo en medio del suelo de la habitación que yacía adornado por un grotesco círculo mágico; el carmín rojo y seco de los trazos delatando la naturaleza del material con el que había sido pintado. Sathôna alzó el rostro hacía el enorme ventanal que tenía al frente y por donde aquella cascada de luz de plata caía, con los ojos cerrados y en pleno trance, entreabriendo los labios para dejar escapar de su boca una humareda negra más pesada que el aire, misma que caía por las comisuras de sus labios y su mentón. Su figura se impregnaba de las estelas de aquella pesada y opresiva energía, que, para ella en su haber, se sentía ligera y le llenaba de un vigor que resultaba contradictoriamente lacerante; cada corte cicatrizado, cada magulladura aliviada y cada fractura enmendada volvían a derramar los vestigios del punzante calvario por el que el dolor la había hecho pasar. No había momento en el cual se sintiera más viva que cuando se sumergía en aquel baño de lamentación, de penosa meditación, al comulgar con Marchosias. Aquella noche, fue distinto. El sufrimiento era el alimento primordial de su alma, misma que lo alquimizaba en ira, de la más pura y tórrida que su corazón pudiese sostener. Pero esta vez, hubo algo más: Claridad. Una fresca, afilada y envolvente claridad. La bruja morena entreabrió los párpados, y a la par, sus labios se cerraron, no sin antes relamer los remanentes de aquella oscuridad que quedaban sobre los mismos. Pronto, su boca se curvó, y emergiendo del éxtasis, sonrió ante el altar que tenía al frente──una exquisita estatuilla de mediano tamaño tallada en mármol negro, representando a humanos, demonios y ángeles, todos encimados sobre los otros, desesperados, escalando por alcanzar el precioso reloj de arena blanca colocado al centro. —La mente y el tiempo tienen algo en común; ambos son excelentes sirvientes, pero pésimos gobernantes. —En reflexión, se estiró para tomar aquel reloj de arena y así girarlo sobre sí mismo, comenzando la cuenta atrás. ¿O sería hacía adelante? Pasado o futuro. ¿Qué más da? —Será porque ambos coinciden en un único punto de inflexión, tan crítico como sencillo; la perspectiva. El tiempo se diluye o se concentra, se comprime o se alarga, dependiendo del contexto y la subjetividad, dependiendo de la energía del observador. Y la mente es el prisma perfecto para purificar y concentrar la intención en la percepción, y así volverla luz, u oscuridad. Los largos dedos de Sathôna acariciaron la curvatura del anticuado reloj, a momentos tamborileando sobre el cristal, para provocar un tintineo cristalino y melódico con sus largas uñas, mientras observaba la arena fluir y caer. ¿O es que también a momentos parecía regresar a donde estaba? —Cada mente es un prisma, con sus propios relieves, y sus propias reglas. Su propio potencial. Y, aun así, nada ni nadie puede existir si no es observado en todo momento, si su existencia no es reconocida en el ahora de cada segundo, de cada minuto, de cada hora, por algo que no sea ellos mismos. Una mirada llena de añoranza brilló en los ojos de la mujer, que ahora descansaban su mirar sobre el astro plateado. Calma y resignación le llenaron el corazón, como quien asume que se encuentra en un lugar de donde no puede escapar, aún cuando conoce la salida. Súbitamente, aquella mano con la que acariciaba el ornamental reloj tomó el mismo de forma brusca y arrebatada para apretarlo entre sus dedos, reventando cristal y madera como si fuesen ramillas secas. Sangre negra emanó de sus heridas, mezclándose con la arena, profanándola, y cayendo sobre la estatuilla, quemando cuál ácido los rostros angustiados de ángeles, hombres y demonios por igual. — … Ahora lo único que queda, es detener el tiempo. 『 Ambiance: https://youtu.be/H5nXCactwVo 』
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  • Hiro: Awwww Lili eres un amor, con este regalo pronto tendré una colección de ositos :D!

    (Sostiene el regalo de Lιᥣιᥲ Vᥲᥒɾoᥙgᥱ y de paso, el otro osito que le regaló el año pasado. Abraza a su amigo de manera efusiva)

    Hiro: Te quiero X3!!!
    Hiro: Awwww Lili eres un amor, con este regalo pronto tendré una colección de ositos :D! (Sostiene el regalo de [Lilia_vanrouge_Off.Rplyr01] y de paso, el otro osito que le regaló el año pasado. Abraza a su amigo de manera efusiva) Hiro: Te quiero X3!!!
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    ¡Por fin me quitaron el bloqueo!
    Ahora ya puedo volver a publicar, y mira que estoy muy retrasado, porque hay muchísimas cosas que publicar desde que soy padre, y todo lo que ha pasado desde entonces: un montón de cumpleaños, incluyendo el mío, y un montón de aventuras...
    ¡Por fin me quitaron el bloqueo! Ahora ya puedo volver a publicar, y mira que estoy muy retrasado, porque hay muchísimas cosas que publicar desde que soy padre, y todo lo que ha pasado desde entonces: un montón de cumpleaños, incluyendo el mío, y un montón de aventuras...
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  • Capítulo 1.5: Incomodidades.
    Fandom Original
    Categoría Acción
    Con Shamriel

    [Registro]
    [ Tiempo Presente, una semana después de la primera interacción con Raziel | 4:30 p.m ]

    Milenios habían pasado desde que alguien se había referido a él por su nombre real. Mismo que enterró junto con su pasado en el momento en el que llegó a la Tierra.

    Esperaba que siguiera así para siempre, no tener que recordar esas cosas. Vivir la "condena" de vagar aburrido de lo mismo siempre, tal como Caín en sus inicios.

    Y sin embargo, ahí estaba. Un día, de la nada, apareció una de sus hermanas. Raziel, para ser precisos. Ella le puso al tanto de todo lo que había estado ocurriendo meses atrás. Los eventos coincidían con una serie de "irregularidades" de las que se había estado percatando, pero jamás imaginó que tuvieran tanto impacto y que fueran ese tipo de cosas.

    ¿Qué estaba ocurriendo? Él sabía que su hermana Mikhael estaba loca, siempre lo supo. Pero honestamente, ¿Por qué otra rebelión? ¿Por qué esta vez apoyando una causa contra la que estuvo en contra en la primera?

    Siempre detestó esas incongruencias, pero había algo peor que eso. De entre todos sus hermanos, siempre hubo una de ellos de quien menos se fiaba.

    Shamriel.

    Solo pensar el nombre le causaba escalofríos. No quería tener que lidiar con ella. Y aún así, sabía que estaba en la Tierra con los demás. Raziel se lo había dicho, que varios escaparon y que desconocía cuantos seguían con vida.

    Y que Shamriel había bajado con ellos...

    La ironía de la situación le hizo reír con amargura.
    Sus hermanos, que otrora miraban con desdén el mundo, terminaron ahí mismo, habitando la misma tierra que él.

    ¿Divinidad? Para él no existía. La había abandonado hacía muchísimo tiempo.
    ¿Padre? Les dio la espalda desde la resolución de La Primera Rebelión.
    ¿Todos sus hermanos? No los había visto desde el momento en el que los condenaron. No le interesaba verlos.

    Y aún así, ahí estaba.

    Le había ofrecido asilo a su hermana, para que pudiera descansar y tuviera un lugar dónde dormir.
    Y no entendía por qué.

    No había estado atendiendo el bar, de hecho, el lugar que le había dado para hospedar a su hermana, estaba bastante lejos. No quería que su familia se entrometiera en su vida personal.

    Irónicamente, sabía que tarde o temprano pasaría.
    Voló hasta lo más alto de una montaña, cuya cima quedaba inclusive por encima de las nubes. Uno de los puntos más altos y cercanos que tenía.

    Miró hacia el horizonte, apreciando la puesta de sol.
    Tomó un cigarrillo y lo encendió.
    Siempre que estaba estresado, enojado, preocupado o deprimido, terminaba por fumar.
    Esta no era la diferencia.

    Dio una calada lenta y profunda.
    Dejó salir el humo por sus labios con calma.
    Cerró los ojos.

    Dio un suspiro pesado, a raíz de su interacción con Raziel, podía detectar la presencia de sus hermanos.
    Y esta no fue la excepción.
    Reconoció una presencia antigua, pesada.. casi sofocante.
    No le veía, pero sabía que 𝓪𝓵𝓰𝓾𝓲𝓮𝓷 𝓮𝓼𝓽𝓪𝓫𝓪 𝓬𝓮𝓻𝓬𝓪
    Con [Halo_of_Ruin] [Registro] [ Tiempo Presente, una semana después de la primera interacción con Raziel | 4:30 p.m ] Milenios habían pasado desde que alguien se había referido a él por su nombre real. Mismo que enterró junto con su pasado en el momento en el que llegó a la Tierra. Esperaba que siguiera así para siempre, no tener que recordar esas cosas. Vivir la "condena" de vagar aburrido de lo mismo siempre, tal como Caín en sus inicios. Y sin embargo, ahí estaba. Un día, de la nada, apareció una de sus hermanas. Raziel, para ser precisos. Ella le puso al tanto de todo lo que había estado ocurriendo meses atrás. Los eventos coincidían con una serie de "irregularidades" de las que se había estado percatando, pero jamás imaginó que tuvieran tanto impacto y que fueran ese tipo de cosas. ¿Qué estaba ocurriendo? Él sabía que su hermana Mikhael estaba loca, siempre lo supo. Pero honestamente, ¿Por qué otra rebelión? ¿Por qué esta vez apoyando una causa contra la que estuvo en contra en la primera? Siempre detestó esas incongruencias, pero había algo peor que eso. De entre todos sus hermanos, siempre hubo una de ellos de quien menos se fiaba. Shamriel. Solo pensar el nombre le causaba escalofríos. No quería tener que lidiar con ella. Y aún así, sabía que estaba en la Tierra con los demás. Raziel se lo había dicho, que varios escaparon y que desconocía cuantos seguían con vida. Y que Shamriel había bajado con ellos... La ironía de la situación le hizo reír con amargura. Sus hermanos, que otrora miraban con desdén el mundo, terminaron ahí mismo, habitando la misma tierra que él. ¿Divinidad? Para él no existía. La había abandonado hacía muchísimo tiempo. ¿Padre? Les dio la espalda desde la resolución de La Primera Rebelión. ¿Todos sus hermanos? No los había visto desde el momento en el que los condenaron. No le interesaba verlos. Y aún así, ahí estaba. Le había ofrecido asilo a su hermana, para que pudiera descansar y tuviera un lugar dónde dormir. Y no entendía por qué. No había estado atendiendo el bar, de hecho, el lugar que le había dado para hospedar a su hermana, estaba bastante lejos. No quería que su familia se entrometiera en su vida personal. Irónicamente, sabía que tarde o temprano pasaría. Voló hasta lo más alto de una montaña, cuya cima quedaba inclusive por encima de las nubes. Uno de los puntos más altos y cercanos que tenía. Miró hacia el horizonte, apreciando la puesta de sol. Tomó un cigarrillo y lo encendió. Siempre que estaba estresado, enojado, preocupado o deprimido, terminaba por fumar. Esta no era la diferencia. Dio una calada lenta y profunda. Dejó salir el humo por sus labios con calma. Cerró los ojos. Dio un suspiro pesado, a raíz de su interacción con Raziel, podía detectar la presencia de sus hermanos. Y esta no fue la excepción. Reconoció una presencia antigua, pesada.. casi sofocante. No le veía, pero sabía que 𝓪𝓵𝓰𝓾𝓲𝓮𝓷 𝓮𝓼𝓽𝓪𝓫𝓪 𝓬𝓮𝓻𝓬𝓪
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  • Muchas cosas habían pasado recientemente en la vida del joven chamán, nuevos maestros, nuevos horizontes.

    Ahora nuevos peligros. En parte le gustaba la idea de hacerse más fuerte, pero a la vez se sentía alejado de todo el mundo.

    ⸻Qué marea tan violenta...⸻ Comentó al ver el chocar del agua en las rocas. Pero el aire costero y el olor del petricor le ayudaba a relajarse.
    Muchas cosas habían pasado recientemente en la vida del joven chamán, nuevos maestros, nuevos horizontes. Ahora nuevos peligros. En parte le gustaba la idea de hacerse más fuerte, pero a la vez se sentía alejado de todo el mundo. ⸻Qué marea tan violenta...⸻ Comentó al ver el chocar del agua en las rocas. Pero el aire costero y el olor del petricor le ayudaba a relajarse.
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  • A los que habéis tenido vacaciones de Semana Santa, ¿cómo las habéis pasado?
    A los que habéis tenido vacaciones de Semana Santa, ¿cómo las habéis pasado?
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  • ‎ — Bien, hagámos esto una última ve-... O mejor no. Ni siquiera es como que me importe mucho...—Miles soltaba un suspiro exhausto, antes de continuar hablando



    ‎ — Me llamo Miles Gonzalo Morales, se supone que yo, al igual que otros de Brooklyn, era un chico con un futuro brillante. Era de los que sacaban buenas notas y soñaba con cambiar el mundo, Mi padre... El era un héroe de verdad, un oficial de los que ya no quedan pues en este mundo... En mi mundo, no había muchos "héroes" con la capacidad de afrontar los males que azotaban la ciudad. No hubo un "gran poder" ni una "gran responsabilidad" ¡Solo hubo un jodido silencio! —Miles tomaba una lata vacía y la arrojaba con molestia hacia un contenedor de basura que al caer asustó a los gatos callejeros que se encontraban cerca de este



    ‎ Eran pocos los que defendían la ciudad y nadie lo suficientemente fuerte aparecía para ayudarlos, así que los villanos dejaron de esconderse. Nueva York no cayó de golpe, se fue pudriendo poco a poco mientras yo iba a clase intentando ignorar el olor a humo y los saqueos en las esquinas cerca de mi vecindario, era una verdadera mierda, pero lo que realmente me rompió no fue la ciudad. Fue ver cómo enterraban a mi padre mientras el sistema que él protegía se encogía de hombros... Aprendí rápido que ser "bueno" solo te garantiza una tumba más limpia. El sistema judicial es un chiste y los "héroes" que quedaban eran demasiado ingenuos para entender que no puedes jugar limpio con alguien que ya te cortó la garganta, mi tío Aaron fue el único que no me mintió; el vio el fuego en mis ojos antes de que yo supiera que estaba ahí, me enseñó que si quieres proteger lo que amas, tienes que convertirte en algo que los monstruos teman. Junto con el dejé de dibujar castillos y empecé a pintar el mural de un hombre que este basurero de ciudad no merecía, ya han pasado unos cuantos años desde que dejé de ser ese niño. Ahora soy... Algo más, No busco salvar a todo el mundo, solo busco que mi madre pueda dormir tranquila y si para eso tengo que ayudar a quemar este lugar hasta los cimientos... Jeje, supongo que el sistema finalmente tendrá lo que se merece entonce-! —El sonido de sirenas se escuchaba a lo lejos, el chico ya estaba de pie cuando su máscara comenzó a sellarse con un sonido robótico. Seguido de esto se alejó del lugar saltando y corriendo de edificio en edificio hasta llegar al lugar del sonido... Dejando atrás aquel sagrado grafiti para él






    (https://music.youtube.com/watch?v=prmWw6cm2yY&si=KQB0_wpQ-ARN2275)

    ‎ — Bien, hagámos esto una última ve-... O mejor no. Ni siquiera es como que me importe mucho...—Miles soltaba un suspiro exhausto, antes de continuar hablando ‎ ‎ ‎ — Me llamo Miles Gonzalo Morales, se supone que yo, al igual que otros de Brooklyn, era un chico con un futuro brillante. Era de los que sacaban buenas notas y soñaba con cambiar el mundo, Mi padre... El era un héroe de verdad, un oficial de los que ya no quedan pues en este mundo... En mi mundo, no había muchos "héroes" con la capacidad de afrontar los males que azotaban la ciudad. No hubo un "gran poder" ni una "gran responsabilidad" ¡Solo hubo un jodido silencio! —Miles tomaba una lata vacía y la arrojaba con molestia hacia un contenedor de basura que al caer asustó a los gatos callejeros que se encontraban cerca de este ‎ ‎ ‎ Eran pocos los que defendían la ciudad y nadie lo suficientemente fuerte aparecía para ayudarlos, así que los villanos dejaron de esconderse. Nueva York no cayó de golpe, se fue pudriendo poco a poco mientras yo iba a clase intentando ignorar el olor a humo y los saqueos en las esquinas cerca de mi vecindario, era una verdadera mierda, pero lo que realmente me rompió no fue la ciudad. Fue ver cómo enterraban a mi padre mientras el sistema que él protegía se encogía de hombros... Aprendí rápido que ser "bueno" solo te garantiza una tumba más limpia. El sistema judicial es un chiste y los "héroes" que quedaban eran demasiado ingenuos para entender que no puedes jugar limpio con alguien que ya te cortó la garganta, mi tío Aaron fue el único que no me mintió; el vio el fuego en mis ojos antes de que yo supiera que estaba ahí, me enseñó que si quieres proteger lo que amas, tienes que convertirte en algo que los monstruos teman. Junto con el dejé de dibujar castillos y empecé a pintar el mural de un hombre que este basurero de ciudad no merecía, ya han pasado unos cuantos años desde que dejé de ser ese niño. Ahora soy... Algo más, No busco salvar a todo el mundo, solo busco que mi madre pueda dormir tranquila y si para eso tengo que ayudar a quemar este lugar hasta los cimientos... Jeje, supongo que el sistema finalmente tendrá lo que se merece entonce-! —El sonido de sirenas se escuchaba a lo lejos, el chico ya estaba de pie cuando su máscara comenzó a sellarse con un sonido robótico. Seguido de esto se alejó del lugar saltando y corriendo de edificio en edificio hasta llegar al lugar del sonido... Dejando atrás aquel sagrado grafiti para él (https://music.youtube.com/watch?v=prmWw6cm2yY&si=KQB0_wpQ-ARN2275)
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