• ░ Brightwater Behavioral Hospital ❊ July 10th, 20XX ░

    ◆ Case File Log No. 23 — Patient: 「 Kavanaugh, L. 」

    ◆ Session – 9th.

    ⟨ 🇷​🇪​🇨​🇴​🇷​🇩​🇮​🇳​🇬​ 🇸​🇦​🇳​🇨​🇹​🇮​🇴​🇳​🇪​🇩​ 🇧​🇾​ 🇹​🇭​🇪​ 🇸​🇹​🇦​🇹​🇪​ 🇴​🇫​ 🇮​🇱​🇱​🇮​🇳​🇴​🇮​🇸​ – 🇺​🇳​🇦​🇺​🇹​🇭​🇴​🇷​🇮​🇿​🇪​🇩​ 🇷​🇪​🇵​🇷​🇴​🇩​🇺​🇨​🇹​🇮​🇴​🇳​ 🇦​🇳​🇩​ 🇩​🇮​🇸​🇹​🇷​🇮​🇧​🇺​🇹​🇮​🇴​🇳​ 🇮​🇸​ 🇨​🇴​🇳​🇸​🇮​🇩​🇪​🇷​🇪​🇩​ 🇦​ 🇫​🇪​🇩​🇪​🇷​🇦​🇱​ 🇨​🇷​🇮​🇲​🇪​ 🇺​🇳​🇩​🇪​🇷​ 🇭​🇮​🇵​🇦​🇦​ 🇦​🇳​🇩 🇺​.🇸​. 🇨​🇴​🇩​🇪​ 🇹​🇮​🇹​🇱​🇪​ 38 § 7332. ⟩

    Press ▶ to play recording extract segment D.

    ⸻"𝑂𝘩, 𝑑𝑜𝑐𝑡𝑜𝑟. 𝑌𝑜𝑢 𝑐𝑎𝑛 𝑓𝑒𝑒𝑙 𝑖𝑡 𝑡𝑜𝑜, 𝑐𝑎𝑛'𝑡 𝑦𝑜𝑢.ᐣ"

    La señora Kavanaugh puso las manos sobre sus muslos y pareció encogerse en el sillón mientras sus palmas presionaban y se deslizaban hasta llegar a las rodillas que se asomaban del corte de su falda, solo para repetir la moción una y otra vez con lentitud, en una especie de auto consuelo físico.

    ⸻"𝑊𝑒 𝑑𝑜 𝑖𝑡 𝑎𝑙𝑙 𝑜𝑣𝑒𝑟 𝑎𝑔𝑎𝑖𝑛, 𝑎𝑛𝑑 𝑎𝑔𝑎𝑖𝑛, 𝑎𝑛𝑑 𝑎𝑔𝑎𝑖𝑛, 𝑎𝑛𝑑 𝑎𝑔𝑎𝑖𝑛. 𝐴𝑛 𝑒𝑛𝑑𝑙𝑒𝑠𝑠 𝑐𝑦𝑐𝑙𝑒, 𝑠𝑡𝑢𝑐𝑘 𝑙𝑖𝑘𝑒 𝑟𝑎𝑡𝑠 𝑖𝑛 𝑎 𝑓𝑢𝑐𝑘𝑖𝑛𝑔 𝑐𝑎𝑔𝑒. 𝐻𝑜𝑤 𝑐𝑜𝑢𝑙𝑑 𝐼 𝑙𝑒𝑡 𝑚𝑦 𝑑𝑎𝑢𝑔𝘩𝑡𝑒𝑟 𝑙𝑖𝑣𝑒 𝑙𝑖𝑘𝑒 𝑡𝘩𝑎𝑡.ᐣ 𝐻𝑜𝑤 𝑐𝑜𝑢𝑙𝑑 𝐼 𝑙𝑒𝑡 𝑚𝑦 𝑠𝑤𝑒𝑒𝑡 𝑎𝑛𝑔𝑒𝑙 𝑠𝘩𝑎𝑟𝑒 𝑡𝘩𝑖𝑠 𝑓𝑎𝑡𝑒.ᐣ.ᐟ”

    James le buscaba la mirada, pero ella no dejaba de observar el suelo con una sonrisa que parecía contener en sí misma un mar de desesperación.

    ⸻𝐼 𝘩𝑎𝑑 𝑡𝑜 𝑠𝑒𝑡 𝘩𝑒𝑟 𝑓𝑟𝑒𝑒. 𝑇𝘩𝑒𝑟𝑒 𝑤𝑎𝑠 𝑛𝑜 𝑜𝑡𝘩𝑒𝑟 𝑤𝑎𝑦. 𝐼 𝑘𝑛𝑜𝑤 𝑦𝑜𝑢 𝑢𝑛𝑑𝑒𝑟𝑠𝑡𝑎𝑛𝑑 𝑚𝑒, 𝐼 𝑘𝑛𝑜𝑤 𝑦𝑜𝑢 𝑓𝑢𝑐𝑘𝑖𝑛𝑔 𝑑𝑜 𝑏𝑒𝑐𝑎𝑢𝑠𝑒 𝑦𝑜𝑢 𝑡𝑟𝑢𝑙𝑦 𝑙𝑖𝑠𝑡𝑒𝑛, 𝑦𝑜𝑢 𝑝𝑖𝑒𝑐𝑒 𝑜𝑓 𝑠𝘩𝑖𝑡 𝑠𝘩𝑟𝑖𝑛𝑘.ᐟ ⸻Una risotada quebrada se le escapó, como si quisiese aliviar un llanto inminente y desconsolado.

    El psiquiatra permanecía inmutable, de piernas cruzadas, contemplando. Pero su temple era una fachada que ocultaba lo que aquellas palabras le hacían sentir en realidad. Comprendía la angustia, aún cuando aquello no justificaba la reacción.

    Finalmente, la mujer le miró a los ojos, y las lágrimas corrieron por sus mejillas, teñidas con su negro rímel, y sin berreos ni alaridos de por medio.

    ⸻𝐼 𝑘𝑛𝑜𝑤… 𝑌𝑜𝑢 𝑑𝑜. ⸻Su voz se había vuelto un hilo, del cual su cordura parecía no solo pender, si no balancearse con el afán de caer en el abismo de la locura.

    ⸻𝑊𝑒’𝑟𝑒 𝑎𝑙𝑙 𝑡𝑟𝑎𝑝𝑝𝑒𝑑 𝑖𝑛 𝑎𝑛 𝑖𝑙𝑙𝑢𝑠𝑖𝑜𝑛, 𝐽𝑎𝑚𝑒𝑠.

    ∎ Recording ends here.
    ░ Brightwater Behavioral Hospital ❊ July 10th, 20XX ░ ◆ Case File Log No. 23 — Patient: 「 Kavanaugh, L. 」 ◆ Session – 9th. ⟨ 🇷​🇪​🇨​🇴​🇷​🇩​🇮​🇳​🇬​ 🇸​🇦​🇳​🇨​🇹​🇮​🇴​🇳​🇪​🇩​ 🇧​🇾​ 🇹​🇭​🇪​ 🇸​🇹​🇦​🇹​🇪​ 🇴​🇫​ 🇮​🇱​🇱​🇮​🇳​🇴​🇮​🇸​ – 🇺​🇳​🇦​🇺​🇹​🇭​🇴​🇷​🇮​🇿​🇪​🇩​ 🇷​🇪​🇵​🇷​🇴​🇩​🇺​🇨​🇹​🇮​🇴​🇳​ 🇦​🇳​🇩​ 🇩​🇮​🇸​🇹​🇷​🇮​🇧​🇺​🇹​🇮​🇴​🇳​ 🇮​🇸​ 🇨​🇴​🇳​🇸​🇮​🇩​🇪​🇷​🇪​🇩​ 🇦​ 🇫​🇪​🇩​🇪​🇷​🇦​🇱​ 🇨​🇷​🇮​🇲​🇪​ 🇺​🇳​🇩​🇪​🇷​ 🇭​🇮​🇵​🇦​🇦​ 🇦​🇳​🇩 🇺​.🇸​. 🇨​🇴​🇩​🇪​ 🇹​🇮​🇹​🇱​🇪​ 38 § 7332. ⟩ Press ▶ to play recording extract segment D. ⸻"𝑂𝘩, 𝑑𝑜𝑐𝑡𝑜𝑟. 𝑌𝑜𝑢 𝑐𝑎𝑛 𝑓𝑒𝑒𝑙 𝑖𝑡 𝑡𝑜𝑜, 𝑐𝑎𝑛'𝑡 𝑦𝑜𝑢.ᐣ" La señora Kavanaugh puso las manos sobre sus muslos y pareció encogerse en el sillón mientras sus palmas presionaban y se deslizaban hasta llegar a las rodillas que se asomaban del corte de su falda, solo para repetir la moción una y otra vez con lentitud, en una especie de auto consuelo físico. ⸻"𝑊𝑒 𝑑𝑜 𝑖𝑡 𝑎𝑙𝑙 𝑜𝑣𝑒𝑟 𝑎𝑔𝑎𝑖𝑛, 𝑎𝑛𝑑 𝑎𝑔𝑎𝑖𝑛, 𝑎𝑛𝑑 𝑎𝑔𝑎𝑖𝑛, 𝑎𝑛𝑑 𝑎𝑔𝑎𝑖𝑛. 𝐴𝑛 𝑒𝑛𝑑𝑙𝑒𝑠𝑠 𝑐𝑦𝑐𝑙𝑒, 𝑠𝑡𝑢𝑐𝑘 𝑙𝑖𝑘𝑒 𝑟𝑎𝑡𝑠 𝑖𝑛 𝑎 𝑓𝑢𝑐𝑘𝑖𝑛𝑔 𝑐𝑎𝑔𝑒. 𝐻𝑜𝑤 𝑐𝑜𝑢𝑙𝑑 𝐼 𝑙𝑒𝑡 𝑚𝑦 𝑑𝑎𝑢𝑔𝘩𝑡𝑒𝑟 𝑙𝑖𝑣𝑒 𝑙𝑖𝑘𝑒 𝑡𝘩𝑎𝑡.ᐣ 𝐻𝑜𝑤 𝑐𝑜𝑢𝑙𝑑 𝐼 𝑙𝑒𝑡 𝑚𝑦 𝑠𝑤𝑒𝑒𝑡 𝑎𝑛𝑔𝑒𝑙 𝑠𝘩𝑎𝑟𝑒 𝑡𝘩𝑖𝑠 𝑓𝑎𝑡𝑒.ᐣ.ᐟ” James le buscaba la mirada, pero ella no dejaba de observar el suelo con una sonrisa que parecía contener en sí misma un mar de desesperación. ⸻𝐼 𝘩𝑎𝑑 𝑡𝑜 𝑠𝑒𝑡 𝘩𝑒𝑟 𝑓𝑟𝑒𝑒. 𝑇𝘩𝑒𝑟𝑒 𝑤𝑎𝑠 𝑛𝑜 𝑜𝑡𝘩𝑒𝑟 𝑤𝑎𝑦. 𝐼 𝑘𝑛𝑜𝑤 𝑦𝑜𝑢 𝑢𝑛𝑑𝑒𝑟𝑠𝑡𝑎𝑛𝑑 𝑚𝑒, 𝐼 𝑘𝑛𝑜𝑤 𝑦𝑜𝑢 𝑓𝑢𝑐𝑘𝑖𝑛𝑔 𝑑𝑜 𝑏𝑒𝑐𝑎𝑢𝑠𝑒 𝑦𝑜𝑢 𝑡𝑟𝑢𝑙𝑦 𝑙𝑖𝑠𝑡𝑒𝑛, 𝑦𝑜𝑢 𝑝𝑖𝑒𝑐𝑒 𝑜𝑓 𝑠𝘩𝑖𝑡 𝑠𝘩𝑟𝑖𝑛𝑘.ᐟ ⸻Una risotada quebrada se le escapó, como si quisiese aliviar un llanto inminente y desconsolado. El psiquiatra permanecía inmutable, de piernas cruzadas, contemplando. Pero su temple era una fachada que ocultaba lo que aquellas palabras le hacían sentir en realidad. Comprendía la angustia, aún cuando aquello no justificaba la reacción. Finalmente, la mujer le miró a los ojos, y las lágrimas corrieron por sus mejillas, teñidas con su negro rímel, y sin berreos ni alaridos de por medio. ⸻𝐼 𝑘𝑛𝑜𝑤… 𝑌𝑜𝑢 𝑑𝑜. ⸻Su voz se había vuelto un hilo, del cual su cordura parecía no solo pender, si no balancearse con el afán de caer en el abismo de la locura. ⸻𝑊𝑒’𝑟𝑒 𝑎𝑙𝑙 𝑡𝑟𝑎𝑝𝑝𝑒𝑑 𝑖𝑛 𝑎𝑛 𝑖𝑙𝑙𝑢𝑠𝑖𝑜𝑛, 𝐽𝑎𝑚𝑒𝑠. ∎ Recording ends here.
    Me gusta
    Me encocora
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • ────Tarde lluviosa con olor a palomitas de maíz. Eso solo puede significar una cosa: el show de magia de Afro está a punto de comenzar. Mientras esos asientos se van llenando y se me va pasando el calambre de la pierna izquierda, les contaré la historia de cómo esta encantadora maga aprendió sus trucos. Siempre he sido una incomprendida. Cuando era más joven, mi cabeza estaba llena de preguntas que los demás consideraban una perdida de tiempo. Y las respuestas que recibía no lograban satisfacer mi curiosidad, algunas me dejaban un nudo de nervios en el estómago y también estaban las que me hacían sentir como una boba por haber preguntado.

    Me molestaba conmigo misma por no poder ser como los demás. ¿Por qué tenía que ser precisamente yo, la hija del tirano del cielo, quién se hiciera esa clase de cuestionamientos? ¿por qué simplemente no podía limitarme a beber una copa de néctar y quedarme quieta, como lo hacían el resto de los habitantes dentro de los muros grises del palacio de Océano?

    Como pude, logré adaptarme a ese lugar lleno de deidades con cabellos trenzados con algas, y moluscos que colgaban de barbas ancianas y túnicas azules. Aprendí a hacer las preguntas y las conversaciones correctas a las deidades correctas. A sonreír en el momento adecuado. A no incomodar demasiado. Desde el primer momento fui una decepción: yo no era lo que todos esperaban de mí. No contaba con la impresionante fuerza de mi progenitor, y en esos días, tampoco parecía que hubiera heredado ningún poder impresionante. No me convertía en bruma, ni en un pez, ni en espuma. No podía manipular las olas, ni el viento, ni hacer crecer las flores a mi paso.

    Todo lo que tenía era este bonito rostro. Así que lo utilice como mi escudo y mi armadura eran mi sonrisa, mi lengua afilada y mi sentido del humor. Suena como una exageración, lo sé, pero era una cuestión de supervivencia. De ello dependía qué tan bien iba a ser mi existencia en ese lugar. A pesar de mis esfuerzos, no pude evitar los comentarios que se hacían sobre mí:

    «¿Porqué tenemos que cuidar de la bastarda del tirano? No tiene sangre del mar, ¿qué hace ella aquí?».

    En otra ocasión, escuché murmurar a alguien en la ala de la Espuma.

    «¿Sabes qué me preguntó el otro día? me preguntó adónde van las deidades al morir. ¿Quién se esta encargado de educarla que le está metiendo semejantes tonterías en la cabeza? Deberías mirar a los otros dos que se escaparon del Señor de la Hoz; la muchacha es extraordinaria con la lanza y el otro tiene fuerza suficiente para hacer temblar montañas. A ellos deberíamos apoyarlos. ¿Y nosotros qué estamos haciendo? Ocultando y alimentando a una diosa que ni siquiera tiene poderes. Cuando la rebelión termine, llegará la repartición de dominios, ¿qué crees que nos quedará a nosotros si se empieza a decirse que nuestra casa se unió hasta el final de la guerra? Escuché que la casa de Nereo ya está negociando una alianza matrimonial. Si seguimos retrasándonos, terminarán pasándonos por encima. Cierto, es la última hija del Padre del Cielo, pero su reinado terminó hace demasiado tiempo. Su linaje ya no tiene el mismo peso que en antaño. No pertenece a nuestra familia; no ganamos ni perdemos nada con ella. Con suerte encontrará con quién unirse y alguien más se encargará de sacarla de aquí».

    Esas palabras vinieron de una deidad de los ríos a quién yo le había contado lo triste que a veces me hacía sentía ser una huérfana, y aquella pregunta sobre la muerte se me escapó en un momento de vulnerabilidad emocional.

    No me quise quedar a seguir escuchando.

    Aunque, si sirve de consuelo, antes de moverme de mi escondite escuché cómo aquel dios comenzaba a ahogarse con un pedazo de cangrejo hervido que se le atoró en la garganta por hablar con la boca abierta. Creo que alguien comenzó a gritar: «¡Alza los brazos! ¡Pégale en la espalda! ¡Así no, idiota!» —Afro hizo una pausa y se llevó un dedo a los labios, intentando recuperar ese momento de sus recuerdos–. Tardó bastante en escupirlo, pero sobrevivió, y eso es lo importante. Supongo. Bueno, en fin...

    Esa experiencia me obligó a endurecerme. Aprendí que no debía entregar mi confianza con tanta facilidad. Me repetí una y otra vez que debía convertirme en una rosa como las que le traían a mi anfitriona: hermosa y radiante por fuera, pero cubierta de espinas bajo los pétalos para cualquiera que intentara marchitarme.

    Mis comentarios se volvieron mordaces. Enterré mi curiosidad debajo de bromas y sonrisas, aunque las preguntas seguían latiendo en mi cabeza como un ruido imposible de ignorar. Recorrí riachuelos y exploré docenas de veces los jardines acuáticos del palacio para matar el aburrimiento, y descubrir, de pura casualidad, si mis poderes finalmente despertarían. No podía salir a la superficie. Si lo hacía, pondría en riesgo la conspiración que ya estaba en marcha para usurpar el trono que una vez perteneció a mi padre.

    Y entonces, un día, me recosté sobre los peldaños que conducían al exterior y una frustración insoportable estalló en más preguntas... y en una gota de agua que se estrelló contra mi nariz.

    ¿Es que eso era todo lo que me esperaba? ¿Pasaría el resto de mi existencia inmortal encerrada en ese palacio? ¿De qué servía la inmortalidad si no podía hacerse nada con ella? ¿Cuándo conocería el mundo de la superficie? ¿Cómo era? Y si moría ¿mi alma por fin sería libre de vagar allá arriba? ¿Las almas podían sentir los rayos del sol? ¿Qué hacían las almas con toda la eternidad?

    Sí, lo sé. Son preguntas muy ruidosas. Pero, como dije, era joven y nadie estaba dispuesto a darme una respuesta que realmente significara algo.

    Me levanté y decidí buscar una forma de salir de allí. Le robaría una capa a alguien o me la jugaría a escapar a hurtadillas si era necesario. Pero iba a subir a la superficie de un modo u otro.

    Hay un defecto mío que suele pasar desapercibido: tengo una imaginación absurdamente activa. En esos días soñaba despierta con poder hacer ilusiones. Hacía gestos con las manos y murmuraba palabras mágicas esperando que un cíclope rosa apareciera enfrente de mí. Nunca ocurría nada.

    Hasta que un día cerré los ojos y me concentré en una planta que estaba frente a mí. Me concentré exactamente en lo que quería que cambiara de ella. La vi con claridad en la oscuridad de mi mente: sus pétalos abriéndose con delicadeza, teñidos de un color azul profundo. Imaginé también su aroma, dulce e inteso, tanto que parecía llegarme realmente a la nariz. El palacio de Océano siempre estaba cubierto de humedad, así que añadí pequeñas gotas de rocío resbalando por los pétalos. Gotas frescas. Podía sentirlas deslizándose por las yemas de mis dedos. Y entonces sentí el agua de verdad. Supuse que alguna gota habría caído del techo. Pero en ese momento ya no importaba. Estaba tan concentrada en la flor que tejía en mi cabeza que había dejado de sentir mi cuerpo y el único sonido que escuchaba era el de mi respiración, lenta y constante. Ni recordaba la mano que había levantado hacia la planta, ni la posición rígida en la que mis dedos habían quedado suspendidos. Pasó un tiempo antes de que el aroma comenzara a molestarme. Entonces abrí los ojos.

    La flor estaba ahí. Exactamente como la imaginé. Y entre mis dedos danzaba un resplandor de color azul atravesado por luces púrpuras –ella sacudió la mano, ese mismo tejido energético, vivo, precioso y ondulante, brilló como una aurora boreal. Sonrió, incluso ahora, el recuerdo seguía emocionándola igual que aquel día–. Esa fue mi primera ilusión y el despertar de mis dones. No era perfecta. A simple vista había detalles que hacían evidente que se trataba de un truco. Uno mal hecho. Pero para mí... eso bastaba.

    No tenía idea de como lo había hecho y en aquel instante sentí la sensación de que era capaz de hacer cualquier cosa. Quería más de ese poder. Quería que mis ilusiones fueran tan realistas que fueran capaces de moldear la realidad a mi gusto. Me obsesioné con perfeccionarlas que me la pasé noches enteras practicando mis ilusiones sin dormir. La cabeza me daba vueltas todos los días, me picaban los ojos, y una vez incluso me desplomé del agotamiento en uno de los pasillos. Era la única manera de hacerlo sin que nadie me descubiera. Porque esas eran mis ilusiones. Era mi poder. Mi llave al exterior, y no iba a permitir que nadie me la arrebatara. Sí... quizá, si les mostraba a los demás lo que podía hacer, finalmente empezarían a tomarme en serio. Pero me había costando trabajo levantarlas como para aceptar que alguien más pudiera decidir hasta dónde era capaz de llegar y cuando usarlas.

    Mejoré y... salí al exterior. Debo admitir que mi truco favorito sigue siendo desaparecer. Es increíblemente útil para adelantarme en la fila de las hamburguesas y convertirme en ser la primera en ordenar. O para escuchar conversaciones que suenan bastante interesantes. Oh, no se molesten en ponerse paranoicos, su privacidad está segura conmigo. Pero si escucho frases como: «Vamos a cerrar el contrato» o «llegó la hora de depositar el aguinaldo», no duden ni un segundo en que ya tengo el ojo puesto en esa dirección. No tengo palabras para describir... lo maravillada que me sentí cuando los rayos del sol tocaron mi piel. Ni el aroma del pasto. Ni la sensación de correr entre las raíces cubiertas de musgo verde bajo los árboles del bosque. Ni lo hermoso que resultó el canto de las aves. Atravesé praderas enteras envuelta en mis ilusiones; para los ojos ajenos, yo simplemente no estaba allí. Crucé ríos, me resbalé con las piedras húmedas y terminé golpeándome contra una roca. Me dolió horrible, pero aquel dolor sabía a libertad. Recuerdo que me eché a reír. Mientras me limpiaba el barro de las piernas, una ranita apareció entre los juncos y se acercó dando saltitos. Le dije:

    «¿No te parece que todo esto es hermoso? Los árboles, el sol, el viento, el agua, la vida. Me pregunto cuántas cosas habrás visto aquí arriba. Cuántos amaneceres conocerás tú y yo me habré perdido haya abajo». La rana respondió lanzando la lengua contra un mosquito que pasaba zumbando. Sonreí y le respondí: «Bueno, supongo que eso es un sí. ¿Sabes? Si existiera una manera de conocer todas las imágenes que guarda esa cabecita verde, sería maravilloso. Podría conocer el mundo entero a través de tus ojos. Todo lo que tú has visto y yo todavía no».

    Y así comenzó el descubrimiento de mi segunda habilidad. Pero eso ya es una historia para otra ocasión. Para la función de esta noche traje conmigo a la ranita del río –Afro extendió ambas manos con las palmas hacia arriba. La rana emergió dando un pequeño salto desde su mano derecha hacia la izquierda y luego se sumergió en su piel como si hubiera atravesado la superficie de un estanque invisible. Ondas azuladas y púrpuras recorrieron sus palmas durante un instante antes de desaparecer–. Así que díganme, ¿están listos para el espectáculo de magia?
    ────Tarde lluviosa con olor a palomitas de maíz. Eso solo puede significar una cosa: el show de magia de Afro está a punto de comenzar. Mientras esos asientos se van llenando y se me va pasando el calambre de la pierna izquierda, les contaré la historia de cómo esta encantadora maga aprendió sus trucos. Siempre he sido una incomprendida. Cuando era más joven, mi cabeza estaba llena de preguntas que los demás consideraban una perdida de tiempo. Y las respuestas que recibía no lograban satisfacer mi curiosidad, algunas me dejaban un nudo de nervios en el estómago y también estaban las que me hacían sentir como una boba por haber preguntado. Me molestaba conmigo misma por no poder ser como los demás. ¿Por qué tenía que ser precisamente yo, la hija del tirano del cielo, quién se hiciera esa clase de cuestionamientos? ¿por qué simplemente no podía limitarme a beber una copa de néctar y quedarme quieta, como lo hacían el resto de los habitantes dentro de los muros grises del palacio de Océano? Como pude, logré adaptarme a ese lugar lleno de deidades con cabellos trenzados con algas, y moluscos que colgaban de barbas ancianas y túnicas azules. Aprendí a hacer las preguntas y las conversaciones correctas a las deidades correctas. A sonreír en el momento adecuado. A no incomodar demasiado. Desde el primer momento fui una decepción: yo no era lo que todos esperaban de mí. No contaba con la impresionante fuerza de mi progenitor, y en esos días, tampoco parecía que hubiera heredado ningún poder impresionante. No me convertía en bruma, ni en un pez, ni en espuma. No podía manipular las olas, ni el viento, ni hacer crecer las flores a mi paso. Todo lo que tenía era este bonito rostro. Así que lo utilice como mi escudo y mi armadura eran mi sonrisa, mi lengua afilada y mi sentido del humor. Suena como una exageración, lo sé, pero era una cuestión de supervivencia. De ello dependía qué tan bien iba a ser mi existencia en ese lugar. A pesar de mis esfuerzos, no pude evitar los comentarios que se hacían sobre mí: «¿Porqué tenemos que cuidar de la bastarda del tirano? No tiene sangre del mar, ¿qué hace ella aquí?». En otra ocasión, escuché murmurar a alguien en la ala de la Espuma. «¿Sabes qué me preguntó el otro día? me preguntó adónde van las deidades al morir. ¿Quién se esta encargado de educarla que le está metiendo semejantes tonterías en la cabeza? Deberías mirar a los otros dos que se escaparon del Señor de la Hoz; la muchacha es extraordinaria con la lanza y el otro tiene fuerza suficiente para hacer temblar montañas. A ellos deberíamos apoyarlos. ¿Y nosotros qué estamos haciendo? Ocultando y alimentando a una diosa que ni siquiera tiene poderes. Cuando la rebelión termine, llegará la repartición de dominios, ¿qué crees que nos quedará a nosotros si se empieza a decirse que nuestra casa se unió hasta el final de la guerra? Escuché que la casa de Nereo ya está negociando una alianza matrimonial. Si seguimos retrasándonos, terminarán pasándonos por encima. Cierto, es la última hija del Padre del Cielo, pero su reinado terminó hace demasiado tiempo. Su linaje ya no tiene el mismo peso que en antaño. No pertenece a nuestra familia; no ganamos ni perdemos nada con ella. Con suerte encontrará con quién unirse y alguien más se encargará de sacarla de aquí». Esas palabras vinieron de una deidad de los ríos a quién yo le había contado lo triste que a veces me hacía sentía ser una huérfana, y aquella pregunta sobre la muerte se me escapó en un momento de vulnerabilidad emocional. No me quise quedar a seguir escuchando. Aunque, si sirve de consuelo, antes de moverme de mi escondite escuché cómo aquel dios comenzaba a ahogarse con un pedazo de cangrejo hervido que se le atoró en la garganta por hablar con la boca abierta. Creo que alguien comenzó a gritar: «¡Alza los brazos! ¡Pégale en la espalda! ¡Así no, idiota!» —Afro hizo una pausa y se llevó un dedo a los labios, intentando recuperar ese momento de sus recuerdos–. Tardó bastante en escupirlo, pero sobrevivió, y eso es lo importante. Supongo. Bueno, en fin... Esa experiencia me obligó a endurecerme. Aprendí que no debía entregar mi confianza con tanta facilidad. Me repetí una y otra vez que debía convertirme en una rosa como las que le traían a mi anfitriona: hermosa y radiante por fuera, pero cubierta de espinas bajo los pétalos para cualquiera que intentara marchitarme. Mis comentarios se volvieron mordaces. Enterré mi curiosidad debajo de bromas y sonrisas, aunque las preguntas seguían latiendo en mi cabeza como un ruido imposible de ignorar. Recorrí riachuelos y exploré docenas de veces los jardines acuáticos del palacio para matar el aburrimiento, y descubrir, de pura casualidad, si mis poderes finalmente despertarían. No podía salir a la superficie. Si lo hacía, pondría en riesgo la conspiración que ya estaba en marcha para usurpar el trono que una vez perteneció a mi padre. Y entonces, un día, me recosté sobre los peldaños que conducían al exterior y una frustración insoportable estalló en más preguntas... y en una gota de agua que se estrelló contra mi nariz. ¿Es que eso era todo lo que me esperaba? ¿Pasaría el resto de mi existencia inmortal encerrada en ese palacio? ¿De qué servía la inmortalidad si no podía hacerse nada con ella? ¿Cuándo conocería el mundo de la superficie? ¿Cómo era? Y si moría ¿mi alma por fin sería libre de vagar allá arriba? ¿Las almas podían sentir los rayos del sol? ¿Qué hacían las almas con toda la eternidad? Sí, lo sé. Son preguntas muy ruidosas. Pero, como dije, era joven y nadie estaba dispuesto a darme una respuesta que realmente significara algo. Me levanté y decidí buscar una forma de salir de allí. Le robaría una capa a alguien o me la jugaría a escapar a hurtadillas si era necesario. Pero iba a subir a la superficie de un modo u otro. Hay un defecto mío que suele pasar desapercibido: tengo una imaginación absurdamente activa. En esos días soñaba despierta con poder hacer ilusiones. Hacía gestos con las manos y murmuraba palabras mágicas esperando que un cíclope rosa apareciera enfrente de mí. Nunca ocurría nada. Hasta que un día cerré los ojos y me concentré en una planta que estaba frente a mí. Me concentré exactamente en lo que quería que cambiara de ella. La vi con claridad en la oscuridad de mi mente: sus pétalos abriéndose con delicadeza, teñidos de un color azul profundo. Imaginé también su aroma, dulce e inteso, tanto que parecía llegarme realmente a la nariz. El palacio de Océano siempre estaba cubierto de humedad, así que añadí pequeñas gotas de rocío resbalando por los pétalos. Gotas frescas. Podía sentirlas deslizándose por las yemas de mis dedos. Y entonces sentí el agua de verdad. Supuse que alguna gota habría caído del techo. Pero en ese momento ya no importaba. Estaba tan concentrada en la flor que tejía en mi cabeza que había dejado de sentir mi cuerpo y el único sonido que escuchaba era el de mi respiración, lenta y constante. Ni recordaba la mano que había levantado hacia la planta, ni la posición rígida en la que mis dedos habían quedado suspendidos. Pasó un tiempo antes de que el aroma comenzara a molestarme. Entonces abrí los ojos. La flor estaba ahí. Exactamente como la imaginé. Y entre mis dedos danzaba un resplandor de color azul atravesado por luces púrpuras –ella sacudió la mano, ese mismo tejido energético, vivo, precioso y ondulante, brilló como una aurora boreal. Sonrió, incluso ahora, el recuerdo seguía emocionándola igual que aquel día–. Esa fue mi primera ilusión y el despertar de mis dones. No era perfecta. A simple vista había detalles que hacían evidente que se trataba de un truco. Uno mal hecho. Pero para mí... eso bastaba. No tenía idea de como lo había hecho y en aquel instante sentí la sensación de que era capaz de hacer cualquier cosa. Quería más de ese poder. Quería que mis ilusiones fueran tan realistas que fueran capaces de moldear la realidad a mi gusto. Me obsesioné con perfeccionarlas que me la pasé noches enteras practicando mis ilusiones sin dormir. La cabeza me daba vueltas todos los días, me picaban los ojos, y una vez incluso me desplomé del agotamiento en uno de los pasillos. Era la única manera de hacerlo sin que nadie me descubiera. Porque esas eran mis ilusiones. Era mi poder. Mi llave al exterior, y no iba a permitir que nadie me la arrebatara. Sí... quizá, si les mostraba a los demás lo que podía hacer, finalmente empezarían a tomarme en serio. Pero me había costando trabajo levantarlas como para aceptar que alguien más pudiera decidir hasta dónde era capaz de llegar y cuando usarlas. Mejoré y... salí al exterior. Debo admitir que mi truco favorito sigue siendo desaparecer. Es increíblemente útil para adelantarme en la fila de las hamburguesas y convertirme en ser la primera en ordenar. O para escuchar conversaciones que suenan bastante interesantes. Oh, no se molesten en ponerse paranoicos, su privacidad está segura conmigo. Pero si escucho frases como: «Vamos a cerrar el contrato» o «llegó la hora de depositar el aguinaldo», no duden ni un segundo en que ya tengo el ojo puesto en esa dirección. No tengo palabras para describir... lo maravillada que me sentí cuando los rayos del sol tocaron mi piel. Ni el aroma del pasto. Ni la sensación de correr entre las raíces cubiertas de musgo verde bajo los árboles del bosque. Ni lo hermoso que resultó el canto de las aves. Atravesé praderas enteras envuelta en mis ilusiones; para los ojos ajenos, yo simplemente no estaba allí. Crucé ríos, me resbalé con las piedras húmedas y terminé golpeándome contra una roca. Me dolió horrible, pero aquel dolor sabía a libertad. Recuerdo que me eché a reír. Mientras me limpiaba el barro de las piernas, una ranita apareció entre los juncos y se acercó dando saltitos. Le dije: «¿No te parece que todo esto es hermoso? Los árboles, el sol, el viento, el agua, la vida. Me pregunto cuántas cosas habrás visto aquí arriba. Cuántos amaneceres conocerás tú y yo me habré perdido haya abajo». La rana respondió lanzando la lengua contra un mosquito que pasaba zumbando. Sonreí y le respondí: «Bueno, supongo que eso es un sí. ¿Sabes? Si existiera una manera de conocer todas las imágenes que guarda esa cabecita verde, sería maravilloso. Podría conocer el mundo entero a través de tus ojos. Todo lo que tú has visto y yo todavía no». Y así comenzó el descubrimiento de mi segunda habilidad. Pero eso ya es una historia para otra ocasión. Para la función de esta noche traje conmigo a la ranita del río –Afro extendió ambas manos con las palmas hacia arriba. La rana emergió dando un pequeño salto desde su mano derecha hacia la izquierda y luego se sumergió en su piel como si hubiera atravesado la superficie de un estanque invisible. Ondas azuladas y púrpuras recorrieron sus palmas durante un instante antes de desaparecer–. Así que díganme, ¿están listos para el espectáculo de magia?
    Me encocora
    9
    0 turnos 0 maullidos
  • -algunos podrian decir que como uso un espejo magico podria hacer el "espejito espejito quien es la bruja mas bella?"- el espejo se rompio inmediatamente tras aquellas palabras -hmm... peor las brujas nisiquiera tenemos un concepto de belleza, solo somos una replica de lo que aprendimos de cada criatura conciente, y de igual forma osea que tipo de belleza evalua ese hechizo? lo hace con estandares magicos o del lugar donde se encuentran o recopila todos los tipos de belleza y hace su propio estandar? esta raro-
    -algunos podrian decir que como uso un espejo magico podria hacer el "espejito espejito quien es la bruja mas bella?"- el espejo se rompio inmediatamente tras aquellas palabras -hmm... peor las brujas nisiquiera tenemos un concepto de belleza, solo somos una replica de lo que aprendimos de cada criatura conciente, y de igual forma osea que tipo de belleza evalua ese hechizo? lo hace con estandares magicos o del lugar donde se encuentran o recopila todos los tipos de belleza y hace su propio estandar? esta raro-
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Alguien voló sobre el nido del cuco
    Fandom Clan Ishtar
    Categoría Original
    https://www.youtube.com/watch?v=_1_IXFQY5Wk&list=LL&index=113

    Aeropuerto Internacional de San Francisco.
    Noche. No importa la hora.
    Multitud. Cada uno de ellos, cual animal de pastoreo se dirige a su destino.
    Sin mirar a los lados. Con sus ojos sobre sus pertenencias, móvil o pendientes de alguna tontería del estilo.

    Hacía unas semanas, las dudas habían asaltado mi mente.
    Mi familia había comenzado a preocuparse. Los cambios en mi actitud eran evidentes.
    Pero no había forma de que les dijese que mi propia personalidad estaba indefinida.
    Que, como dice el dicho, la cabra tira al monte. Y lo que siempre había sido, estaba volviendo para reclamar su lugar.

    Al inicio me encontraba reticente.
    Era consciente de la oscuridad que albergaba. Del peligro que podía suponer. De que, entregarle el mando a alguien más podría suponer el fin de lo que conocía.
    Por otra parte, era cuestión de tiempo que acabase pasando.
    Y pedir ayuda no era una opción.
    No cuando hay una parte de mi que comienza a aceptar lo que está pasando.
    Y tras aquel día donde por primera vez tras mucho tiempo, mi cabello platinado comenzaba a ennegrecerse en sus raíces mientras me había manchado de sangre de la misma forma que podría haber estado lloviendo sobre mi, cada vez una dualidad que no tenía lugar estaba comenzando a manifestarse.

    Sin embargo, no tardé tanto en decidir.

    No pasó nada. Simplemente, quise hacerlo.

    Me levanté. Me vi al espejo. Me di cuenta de lo muerta que se había vuelto mi mirada. De que mi impecablemente peinado cabello hacía días que comenzaba a estar revuelto.

    Y, como quien se encuentra tras tanto tiempo con un viejo amigo, abracé la oscuridad por completo.

    Sin miedo, de manera inesperada y por primera vez, cerré los ojos.
    Extendí la mano.
    Concentré todo el poder del contrato en las puntas de mis dedos.
    Y haciendo el gesto de haber girado una llave, entré a su plano.

    Cuando abrí los ojos, me encontraba en ese lugar.

    Veinte años atrás, estaba totalmente aterrorizado. Yo mismo y sin poderes, no entendía nada. ¿Era un lugar? ¿Una presencia? ¿Por qué mi cabeza me decía que estas escaleras de Escher eran correctas e incorrectas al mismo tiempo? ¿Que lo estaba entendiendo y a la vez no?
    Sentía un miedo que me rebajaba a lo humano.
    Me sometía ante el.
    Y ante todo, me recordaba que había siempre algo por encima de mi a lo que me convenía someterme.

    En este momento, lo estaba haciendo con determinación.
    Conciencia.
    Sabía de sobra lo que había.
    La presencia seguía siendo igual de abrumadora.
    Pero yo había cambiado.
    Entiendo que no entiendo. Sé que puedo lo que no puedo. Donde todo comienza y termina, sé y a la vez no sé lo que hay y deja de haber.

    ── Debes estar confuso. ── dije. Mi antigua personalidad había resquebrajado un sello que parecía imposible. Y de igual manera, la conjunción y armonía de ambas personalidades, pasada y presente, habían encontrado un hilo del que tirar.

    Una voz parece oírse. Desde todas partes, desde dentro de mi, en mi propia mente. Esta presencia omnipotente, omnisciente…era su manera de hacerse ver.
    Él sabía mejor que nadie que haber decidido trascender y existir como algo mucho más allá de algo físico era la manera de ser el más poderoso.
    Nadie podía atacar su propia mente.
    Nadie podía acorralar algo que no pudiese definir.
    Se había refugiado en cada presencia, cada mente, cada individuo capaz de interpretar la realidad.
    Él existía a través de ello. Y mientras la realidad siguiese en el mismo plano, su existencia sería eterna.

    ── Mi Apóstol. Algo te inquieta. ──. Sus palabras son medidas. Nunca se ha expresado más de lo necesario. No lo consideraba.

    ── No. Simplemente he venido a tomar lo que considero mío. ──

    Son palabras mayores frente a la mismísima identidad que rige lo que cada individuo hasta la fecha ha considerado como “alma”.
    Nadie tenía la respuesta acerca de su propia conciencia.
    Montones de religiones habían surgido, creado a sus dioses, sus demonios, conceptualizado lo que había tras la muerte.
    La misma ciencia era incapaz de explicar del todo la realidad que rodea a cada individuo.
    Y no dejaba de ser tremendamente presuntuoso que un único individuo con su poder prestado pareciese desafiarle.

    ── ¿Será? ──

    El susurro, proveniente de cada centímetro y de cada espacio visible o imperceptible se deja sentir.

    ── Eres un ciclo. Yo también lo soy. Cuando me muera, dejarás de tener poder sobre mi. Esa es la primera ley: tu poder no es omnipotente. Tu alcance está limitado, y juegas con ello. Sabes que la existencia se repite. Cambia su forma. Muta su esencia. Evoluciona e involuciona

    Manejas lo que hace que la existencia tenga parte de su sentido. Si no hay nada o nadie capaz de ver, ser parte y perpetuar el ciclo, simplemente tu poder se apagaría.

    Navaja de Ockam. El alma…son impulsos. Eléctricos, a nuestro parecer y definición. Hacen que a través de ello y gracias a ello, puedas canalizarte.

    Sin nada de ello, sólo tú sabes lo que serías.

    Pero que incluso algo omnisciente sepa que debe… ──

    Mis palabras son interrumpidas por su risa.
    Grave.
    Absoluta.

    ── Una respuesta muy humana. ──

    Se queda callado.
    Me quedo quieto.
    Mi mirada sigue sin cambiar.
    ¿Siquiera pienso que he acertado en algo? ¿Que he podido ganarle a una entidad de la que depende directamente que cada ser actuante, más divino, más inmortal o más todopoderoso que exista pueda hacer hasta el más mínimo acto?
    El solo planteamiento suena como una mala broma.

    ── Sabía que te llegarías a dar cuenta. Negar una parte de ti. Tratar de aceptar sólo lo que quieres. Has entendido que es ilógico. ──

    El silencio sigue un momento más.

    ── Sin embargo, hay algo que no has entendido hasta ahora. No eres mi siervo. Eres mi Apóstol. Siempre has sido capaz de usar mi poder a tu libertad. Jamás te impuse límite alguno. Recuerda. ──

    Y entonces, me doy cuenta.
    Los términos del contrato nunca especificaban castigo alguno si lo “rompía”.
    Ni siquiera tenía prohibido hablar del demonio.

    ── Veo que lo entiendes. ──

    Vuelvo a abrir los ojos.
    A ver el ordinario y tan normal mundo que me rodea.
    Y ahora, mi alma resuena plenamente. He comprendido todo.

    No es que tuviese prohibido hablar del demonio de la cognición. Es que yo mismo no iba a permitir que semejante poder pudiese siquiera conocerlo alguien más. Hacerlo hubiese supuesto un punto débil. Desventajoso, tremendamente, en mi contra.

    No es que yo me estuviese defendiendo. Es que, aquella noche esperé a que se confiasen cada uno de los doce asaltantes.
    Pude haberlos inhabilitado. Y los maté a sangre fría. Todos y cada uno.

    Ante todo, el motivo real de que esta mi personalidad hubiese quebrantado un sello que parecía tan prohibido.
    Piedad. Amor. Egoísmo. Desconozco como definirlo.
    Pero cuando Fenrir nació, algo dentro de mi me dijo que su bondad, su inocencia, su integridad en un mundo tan corrupto, sería a cambio de volver a lo que había olvidado.
    Usar la cognición rompía el sello que me permitía ser un demonio más. Pertenecer a la nobleza Jaegerjaquez e Ishtar de pleno derecho. Apartar un lado humano que no necesitaba.
    Irónicamente, un lado demoníaco con un corazón más humano era el que estaba negando a un humano con el corazón más demoníaco.
    Un poco de luz en la sombra y un poco de sombra en la luz. Todo se encontraba en equilibrio.
    Pero en este momento, soy un demonio puro con un corazón demoníaco.
    El amor de un padre, dirían algunos.
    La continuación de un legado, podría decir yo.

    Y sobre todo, no es que estuviese dándome cuenta de todo esto ahora.
    Por pura comodidad, no he querido asumirlo antes.
    Pero por dentro, hervía de ganas.

    Como demonio que soy, si ni siquiera mis propios congéneres me maldicen, mal honor habré hecho a mi especie.
    https://www.youtube.com/watch?v=_1_IXFQY5Wk&list=LL&index=113 Aeropuerto Internacional de San Francisco. Noche. No importa la hora. Multitud. Cada uno de ellos, cual animal de pastoreo se dirige a su destino. Sin mirar a los lados. Con sus ojos sobre sus pertenencias, móvil o pendientes de alguna tontería del estilo. Hacía unas semanas, las dudas habían asaltado mi mente. Mi familia había comenzado a preocuparse. Los cambios en mi actitud eran evidentes. Pero no había forma de que les dijese que mi propia personalidad estaba indefinida. Que, como dice el dicho, la cabra tira al monte. Y lo que siempre había sido, estaba volviendo para reclamar su lugar. Al inicio me encontraba reticente. Era consciente de la oscuridad que albergaba. Del peligro que podía suponer. De que, entregarle el mando a alguien más podría suponer el fin de lo que conocía. Por otra parte, era cuestión de tiempo que acabase pasando. Y pedir ayuda no era una opción. No cuando hay una parte de mi que comienza a aceptar lo que está pasando. Y tras aquel día donde por primera vez tras mucho tiempo, mi cabello platinado comenzaba a ennegrecerse en sus raíces mientras me había manchado de sangre de la misma forma que podría haber estado lloviendo sobre mi, cada vez una dualidad que no tenía lugar estaba comenzando a manifestarse. Sin embargo, no tardé tanto en decidir. No pasó nada. Simplemente, quise hacerlo. Me levanté. Me vi al espejo. Me di cuenta de lo muerta que se había vuelto mi mirada. De que mi impecablemente peinado cabello hacía días que comenzaba a estar revuelto. Y, como quien se encuentra tras tanto tiempo con un viejo amigo, abracé la oscuridad por completo. Sin miedo, de manera inesperada y por primera vez, cerré los ojos. Extendí la mano. Concentré todo el poder del contrato en las puntas de mis dedos. Y haciendo el gesto de haber girado una llave, entré a su plano. Cuando abrí los ojos, me encontraba en ese lugar. Veinte años atrás, estaba totalmente aterrorizado. Yo mismo y sin poderes, no entendía nada. ¿Era un lugar? ¿Una presencia? ¿Por qué mi cabeza me decía que estas escaleras de Escher eran correctas e incorrectas al mismo tiempo? ¿Que lo estaba entendiendo y a la vez no? Sentía un miedo que me rebajaba a lo humano. Me sometía ante el. Y ante todo, me recordaba que había siempre algo por encima de mi a lo que me convenía someterme. En este momento, lo estaba haciendo con determinación. Conciencia. Sabía de sobra lo que había. La presencia seguía siendo igual de abrumadora. Pero yo había cambiado. Entiendo que no entiendo. Sé que puedo lo que no puedo. Donde todo comienza y termina, sé y a la vez no sé lo que hay y deja de haber. ── Debes estar confuso. ── dije. Mi antigua personalidad había resquebrajado un sello que parecía imposible. Y de igual manera, la conjunción y armonía de ambas personalidades, pasada y presente, habían encontrado un hilo del que tirar. Una voz parece oírse. Desde todas partes, desde dentro de mi, en mi propia mente. Esta presencia omnipotente, omnisciente…era su manera de hacerse ver. Él sabía mejor que nadie que haber decidido trascender y existir como algo mucho más allá de algo físico era la manera de ser el más poderoso. Nadie podía atacar su propia mente. Nadie podía acorralar algo que no pudiese definir. Se había refugiado en cada presencia, cada mente, cada individuo capaz de interpretar la realidad. Él existía a través de ello. Y mientras la realidad siguiese en el mismo plano, su existencia sería eterna. ── Mi Apóstol. Algo te inquieta. ──. Sus palabras son medidas. Nunca se ha expresado más de lo necesario. No lo consideraba. ── No. Simplemente he venido a tomar lo que considero mío. ── Son palabras mayores frente a la mismísima identidad que rige lo que cada individuo hasta la fecha ha considerado como “alma”. Nadie tenía la respuesta acerca de su propia conciencia. Montones de religiones habían surgido, creado a sus dioses, sus demonios, conceptualizado lo que había tras la muerte. La misma ciencia era incapaz de explicar del todo la realidad que rodea a cada individuo. Y no dejaba de ser tremendamente presuntuoso que un único individuo con su poder prestado pareciese desafiarle. ── ¿Será? ── El susurro, proveniente de cada centímetro y de cada espacio visible o imperceptible se deja sentir. ── Eres un ciclo. Yo también lo soy. Cuando me muera, dejarás de tener poder sobre mi. Esa es la primera ley: tu poder no es omnipotente. Tu alcance está limitado, y juegas con ello. Sabes que la existencia se repite. Cambia su forma. Muta su esencia. Evoluciona e involuciona Manejas lo que hace que la existencia tenga parte de su sentido. Si no hay nada o nadie capaz de ver, ser parte y perpetuar el ciclo, simplemente tu poder se apagaría. Navaja de Ockam. El alma…son impulsos. Eléctricos, a nuestro parecer y definición. Hacen que a través de ello y gracias a ello, puedas canalizarte. Sin nada de ello, sólo tú sabes lo que serías. Pero que incluso algo omnisciente sepa que debe… ── Mis palabras son interrumpidas por su risa. Grave. Absoluta. ── Una respuesta muy humana. ── Se queda callado. Me quedo quieto. Mi mirada sigue sin cambiar. ¿Siquiera pienso que he acertado en algo? ¿Que he podido ganarle a una entidad de la que depende directamente que cada ser actuante, más divino, más inmortal o más todopoderoso que exista pueda hacer hasta el más mínimo acto? El solo planteamiento suena como una mala broma. ── Sabía que te llegarías a dar cuenta. Negar una parte de ti. Tratar de aceptar sólo lo que quieres. Has entendido que es ilógico. ── El silencio sigue un momento más. ── Sin embargo, hay algo que no has entendido hasta ahora. No eres mi siervo. Eres mi Apóstol. Siempre has sido capaz de usar mi poder a tu libertad. Jamás te impuse límite alguno. Recuerda. ── Y entonces, me doy cuenta. Los términos del contrato nunca especificaban castigo alguno si lo “rompía”. Ni siquiera tenía prohibido hablar del demonio. ── Veo que lo entiendes. ── Vuelvo a abrir los ojos. A ver el ordinario y tan normal mundo que me rodea. Y ahora, mi alma resuena plenamente. He comprendido todo. No es que tuviese prohibido hablar del demonio de la cognición. Es que yo mismo no iba a permitir que semejante poder pudiese siquiera conocerlo alguien más. Hacerlo hubiese supuesto un punto débil. Desventajoso, tremendamente, en mi contra. No es que yo me estuviese defendiendo. Es que, aquella noche esperé a que se confiasen cada uno de los doce asaltantes. Pude haberlos inhabilitado. Y los maté a sangre fría. Todos y cada uno. Ante todo, el motivo real de que esta mi personalidad hubiese quebrantado un sello que parecía tan prohibido. Piedad. Amor. Egoísmo. Desconozco como definirlo. Pero cuando Fenrir nació, algo dentro de mi me dijo que su bondad, su inocencia, su integridad en un mundo tan corrupto, sería a cambio de volver a lo que había olvidado. Usar la cognición rompía el sello que me permitía ser un demonio más. Pertenecer a la nobleza Jaegerjaquez e Ishtar de pleno derecho. Apartar un lado humano que no necesitaba. Irónicamente, un lado demoníaco con un corazón más humano era el que estaba negando a un humano con el corazón más demoníaco. Un poco de luz en la sombra y un poco de sombra en la luz. Todo se encontraba en equilibrio. Pero en este momento, soy un demonio puro con un corazón demoníaco. El amor de un padre, dirían algunos. La continuación de un legado, podría decir yo. Y sobre todo, no es que estuviese dándome cuenta de todo esto ahora. Por pura comodidad, no he querido asumirlo antes. Pero por dentro, hervía de ganas. Como demonio que soy, si ni siquiera mis propios congéneres me maldicen, mal honor habré hecho a mi especie.
    Tipo
    Individual
    Líneas
    300
    Estado
    Disponible
    Me gusta
    Me endiabla
    4
    3 turnos 0 maullidos
  • A calm breeze amidst the storm.
    Fandom OC
    Categoría Slice of Life
    Nastya Petrova

    La música no inundaba el bar, sino que acompañaba las voces de las personas. Cada conversación era un mundo y habían contratado a Mika precisamente para darle esa ambientación característica suya; música que no invadía, sino que fomentaba la conexión entre los demás.

    Su voz suave y sus letras ligeramente reflexivas servían tanto para quienes escuchan por ritmo como para quienes se paran a analizar la letra, convirtiendo el bar en un espacio para todos y eso es algo que Mika adoraba; sentir que conectaba con la gente.

    El pequeño escenario se encontraba en una esquina visible para todas las mesas, las luces eran suaves y esta noche no parecía haber demasiada gente, así que incluso los empleados podían aprovechar para relajarse. En un lugar así, era normal que la gente fuera a olvidarse del peso de la vida diaria en la ciudad.

    Tras un buen rato cantando, su lista de canciones terminó por el momento, era hora de un descanso mientras el siguiente artista se preparaba para su turno. Mika bajó del escenario con su guitarra en mano, la llevaba casi a todos lados y en estos casos, aunque le ofrecieran una del local, era como su "amuleto de la suerte".

    Se acercó a la barra con tranquilidad y con una sonrisa, el empleado de la barra estaba más que preparado para servirle algo.
    "Invita la casa" Dijo el empleado, palabras a las que Mika ofreció una sonrisa.

    — Con una coca cola me conformo, no quiero beber alcohol si después volveré a tocar.

    Bromeó con el empleado, ella era así, siempre trataba de ser la estrellita del lugar, no para llamar la atención, sino para tratar de animar a los demás ¿Sería esta una de esas veces que alguien se le acercaba después de cantar? Tenía el presentimiento de que si, pero no sabía por qué.
    [eclipse_bronze_octopus_653] La música no inundaba el bar, sino que acompañaba las voces de las personas. Cada conversación era un mundo y habían contratado a Mika precisamente para darle esa ambientación característica suya; música que no invadía, sino que fomentaba la conexión entre los demás. Su voz suave y sus letras ligeramente reflexivas servían tanto para quienes escuchan por ritmo como para quienes se paran a analizar la letra, convirtiendo el bar en un espacio para todos y eso es algo que Mika adoraba; sentir que conectaba con la gente. El pequeño escenario se encontraba en una esquina visible para todas las mesas, las luces eran suaves y esta noche no parecía haber demasiada gente, así que incluso los empleados podían aprovechar para relajarse. En un lugar así, era normal que la gente fuera a olvidarse del peso de la vida diaria en la ciudad. Tras un buen rato cantando, su lista de canciones terminó por el momento, era hora de un descanso mientras el siguiente artista se preparaba para su turno. Mika bajó del escenario con su guitarra en mano, la llevaba casi a todos lados y en estos casos, aunque le ofrecieran una del local, era como su "amuleto de la suerte". Se acercó a la barra con tranquilidad y con una sonrisa, el empleado de la barra estaba más que preparado para servirle algo. "Invita la casa" Dijo el empleado, palabras a las que Mika ofreció una sonrisa. — Con una coca cola me conformo, no quiero beber alcohol si después volveré a tocar. Bromeó con el empleado, ella era así, siempre trataba de ser la estrellita del lugar, no para llamar la atención, sino para tratar de animar a los demás ¿Sería esta una de esas veces que alguien se le acercaba después de cantar? Tenía el presentimiento de que si, pero no sabía por qué.
    Tipo
    Grupal
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    Me encocora
    1
    15 turnos 0 maullidos
  • Nonna Lucía,
    A veces pienso que nunca voy a encontrar las palabras correctas para agradecerte todo lo que has hecho por mí. No solo por cuidarme o estar ahí en los momentos difíciles… sino por quererme incluso cuando yo misma no sabía cómo quererme.

    Siempre he admirado tu fuerza. La manera en que haces que todo parezca más cálido, más tranquilo, más hogar.

    Gracias por cada consejo, cada abrazo, cada comida hecha con cariño y cada vez que tomaste mi mano sin preguntar nada. Hay partes de mí que existen gracias a ti.

    Espero que hoy recuerdes lo especial que eres, aunque sinceramente creo que un solo día nunca será suficiente para celebrarte.

    Ti voglio tanto bene, nonna.
    Feliz Día de las Madres.
    Nonna Lucía, A veces pienso que nunca voy a encontrar las palabras correctas para agradecerte todo lo que has hecho por mí. No solo por cuidarme o estar ahí en los momentos difíciles… sino por quererme incluso cuando yo misma no sabía cómo quererme. Siempre he admirado tu fuerza. La manera en que haces que todo parezca más cálido, más tranquilo, más hogar. Gracias por cada consejo, cada abrazo, cada comida hecha con cariño y cada vez que tomaste mi mano sin preguntar nada. Hay partes de mí que existen gracias a ti. Espero que hoy recuerdes lo especial que eres, aunque sinceramente creo que un solo día nunca será suficiente para celebrarte. Ti voglio tanto bene, nonna. Feliz Día de las Madres. 🤍
    Me encocora
    Me entristece
    Me gusta
    5
    0 turnos 0 maullidos
  • BATALLA DRAGON (parte 2)

    -ambos dragones se volvieron a mirar entre ellos con miradas desafiantes y sed de sangre, tenía que detener esto a como de lugar y entonces, hice que la musculatura de mí cuerpo se elevará un poco, solo aumente lo suficiente como para no perder velocidad-

    Esas heridas que tienen debieron doler mucho, ¿No es así? Les debo una disculpa debí haber llegado antes, perdonenme.. voy a liberarlos para que sean libres

    -un brillo se haría notable en mí espalda solo unos segundos como si algo hubiese aparecido ahí, sacaría de mí bolsa dos cadenas que al inicio no parecían muy grandes pero al apretarlas con fuerza se cubrirían en un aura anaranjada-

    Muy bien chicos es hora de terminar con esto y en el caso de que les duela pues les pido que me perdonen. ¡Aumento!

    -al pronunciar esa última palabra daría un golpe de látigo hacia los lados con ambas cadenas viéndose como estás ahora se habían alargado mucho más y las enrollaria a dos de aquellas rocas de hielo, cuando estaba preparado empecé a correr hacia ellos arrancando ambas rocas del suelo para traerlas conmigo y cuando estuve a mitad de camino balancearla ambas rocas hacia un lado para así arrojarlas hacia el dragón de fuego, logré dar dos impactos directo a su nuca causando que perdiera equilibrio y cayera al suelo, por otro lado, el dragón de hielo me miró listo para atacar-

    (El grandote ya está tirado y tardara varios minutos en levantarse, debo esperar el momento indicado)

    -el dragón crearía pinchos de hielo en su cola antes de arrojarmelos como si fueran una enorme lluvia de flechas, esquivaria lo que se encontraban cerca de mí y al resto los destruía con mis cadenas, cuando salí ileso de aquello vi como ese dragón se preparaba para arrojar uno de sus rayos y en ese momento note que era mí oportunidad, me lance corriendo hacia el y cuando lo tenía cerca enrollaria mis cadenas en sus cuernos para después sacar mis alas y volar por encima de el y aterrizar en el cuello del dragón de fuego, justo donde está ese collar-

    ¿¡Que estás esperando!? Aquí me tienes, dispara de una vez ¡Hazlooo!

    -provocado por mis palabras el dragón arrojo su rayo hacia mí y lo esquive de un salto, cuando el rayo tocó el collar lo congelo por completo y cuando volví a caer encima de el rompería el collar dejando al dragón de fuego libre-

    Dragón de F: ¡Aaaggh! Siento como si me hubieran lanzado dos rocas a la cabeza, ¿Quien fue?

    Me disculpare contigo luego pero ahora te necesito ¡Debes romper ese collar!

    Dragón de F: tengo una idea mejor, lo distraigo y tu se lo quitas

    -el dragón de fuego se lanzó para embestir al de hielo y sostenerlo con sus garras para que no se alejara, mientras tanto yo habría dado un salto por encima del dragón de hielo y aterricé justo en su cuello para atar mis dos cadenas a su collar-

    No voy a permitir que nos utilicen a su antojo, nuestras vidas no son algo para jugar ¡Merecemos libertad!

    -agarraria de la parte superior ambas cadenas para así jalar con mucha fuerza logrando partir en dos dicho collar, después de eso ambos dragones volvieron a sus formas humanas estando exhaustos-

    Dragón de H: haa.. has.. muchas gracias joven.. crei que íbamos a morir..

    Dragón de F: eres muy buen luchador y pude reconocer tus técnicas perteneces al ejército de la reina dragón, ¿Verdad?

    Ya no existe reina dragón.. tuve que dejar aquella vida atrás cuando la vi morir junto a su esposo..

    Dragón de H: te entendemos.. todos perdimos algo importante aquella vez..

    Oigan, el que les puso esos collares ¿Se acuerdan de el?

    Dragón de F: se dónde se ubica pero no es uno solo, tienen una base con varios soldados, además, tienen dragones capturados

    Iré a liberarlos en cuanto pueda pero ustedes regresen a sus hogares

    Dragón de F: si llegas a necesitar ayuda no dudes en avisar y ahí estaremos

    Fin...
    BATALLA DRAGON (parte 2) -ambos dragones se volvieron a mirar entre ellos con miradas desafiantes y sed de sangre, tenía que detener esto a como de lugar y entonces, hice que la musculatura de mí cuerpo se elevará un poco, solo aumente lo suficiente como para no perder velocidad- Esas heridas que tienen debieron doler mucho, ¿No es así? Les debo una disculpa debí haber llegado antes, perdonenme.. voy a liberarlos para que sean libres -un brillo se haría notable en mí espalda solo unos segundos como si algo hubiese aparecido ahí, sacaría de mí bolsa dos cadenas que al inicio no parecían muy grandes pero al apretarlas con fuerza se cubrirían en un aura anaranjada- Muy bien chicos es hora de terminar con esto y en el caso de que les duela pues les pido que me perdonen. ¡Aumento! -al pronunciar esa última palabra daría un golpe de látigo hacia los lados con ambas cadenas viéndose como estás ahora se habían alargado mucho más y las enrollaria a dos de aquellas rocas de hielo, cuando estaba preparado empecé a correr hacia ellos arrancando ambas rocas del suelo para traerlas conmigo y cuando estuve a mitad de camino balancearla ambas rocas hacia un lado para así arrojarlas hacia el dragón de fuego, logré dar dos impactos directo a su nuca causando que perdiera equilibrio y cayera al suelo, por otro lado, el dragón de hielo me miró listo para atacar- (El grandote ya está tirado y tardara varios minutos en levantarse, debo esperar el momento indicado) -el dragón crearía pinchos de hielo en su cola antes de arrojarmelos como si fueran una enorme lluvia de flechas, esquivaria lo que se encontraban cerca de mí y al resto los destruía con mis cadenas, cuando salí ileso de aquello vi como ese dragón se preparaba para arrojar uno de sus rayos y en ese momento note que era mí oportunidad, me lance corriendo hacia el y cuando lo tenía cerca enrollaria mis cadenas en sus cuernos para después sacar mis alas y volar por encima de el y aterrizar en el cuello del dragón de fuego, justo donde está ese collar- ¿¡Que estás esperando!? Aquí me tienes, dispara de una vez ¡Hazlooo! -provocado por mis palabras el dragón arrojo su rayo hacia mí y lo esquive de un salto, cuando el rayo tocó el collar lo congelo por completo y cuando volví a caer encima de el rompería el collar dejando al dragón de fuego libre- Dragón de F: ¡Aaaggh! Siento como si me hubieran lanzado dos rocas a la cabeza, ¿Quien fue? Me disculpare contigo luego pero ahora te necesito ¡Debes romper ese collar! Dragón de F: tengo una idea mejor, lo distraigo y tu se lo quitas -el dragón de fuego se lanzó para embestir al de hielo y sostenerlo con sus garras para que no se alejara, mientras tanto yo habría dado un salto por encima del dragón de hielo y aterricé justo en su cuello para atar mis dos cadenas a su collar- No voy a permitir que nos utilicen a su antojo, nuestras vidas no son algo para jugar ¡Merecemos libertad! -agarraria de la parte superior ambas cadenas para así jalar con mucha fuerza logrando partir en dos dicho collar, después de eso ambos dragones volvieron a sus formas humanas estando exhaustos- Dragón de H: haa.. has.. muchas gracias joven.. crei que íbamos a morir.. Dragón de F: eres muy buen luchador y pude reconocer tus técnicas perteneces al ejército de la reina dragón, ¿Verdad? Ya no existe reina dragón.. tuve que dejar aquella vida atrás cuando la vi morir junto a su esposo.. Dragón de H: te entendemos.. todos perdimos algo importante aquella vez.. Oigan, el que les puso esos collares ¿Se acuerdan de el? Dragón de F: se dónde se ubica pero no es uno solo, tienen una base con varios soldados, además, tienen dragones capturados Iré a liberarlos en cuanto pueda pero ustedes regresen a sus hogares Dragón de F: si llegas a necesitar ayuda no dudes en avisar y ahí estaremos Fin...
    0 turnos 0 maullidos
  • -estaba frente a un grupo de extraños...-

    ....a si....? Tu y quiénes más?... Y sabes que?! Estoy arto! Arto de los individuos como tú y tus malditos colegas!...

    -gruñia. Sus palabras salieron entonces determinadas y con dolor -

    ...si... Claro, soy un orco! Por suoyqie lo soy. Pero no soy como ellos! Soy!... Distinto? Y...único!.. y lo que importa es que sea yo mismo. Soy un maldito homosexual, pasivo y de tal manera soy un imbécil que no le gusta los problemas!

    Pero sabes que?! Saben que?! Tu y tu grupito se pueden ir al carajo!

    *Fue una queja inquieta y de incomodidad..*

    Pero por qué sea de esos gustos.. o de supuesta debilidad, no me hace débil ni menos hombre ni menos cobarde... Me hace..más valiente..y más raudo de pureza y fuerza... Más sabiduría... Feminidad quizás... Pero... Me hace sentir que soy yo más completo... Por qué soy yo mismo.. -menciona mientras apunta al pecho del individuo que lo molesta...- y tú... No eres más que un tipo sin neuronas para estar diciendo. Mimimimi no eres un orco de verdad. Eres poco hombre. Deberías estar en el suelo junto a esos asquerosos...blah blah blah!..

    ...yo! Te voy a enseñar quien merece estar en el.suelo arrastrándose y comiendo polvo!... A ver si mis puños por probocar la verdadera molestia de un orco no te hace caer en los cabales de "no molestar" a quien no ha hecho nada más que ser único!

    Ya verás! Te voy a mostrar lo homosexual y débil que soy cuando estoy molesto!

    *Dijo sarcástico. Reveló sus colmillos y sus ojos azules iluminaron de electricidad.... Pero recordó... Algunas palabras de su hermano mayor que le harían entrar en razón..*

    ....sabes que?.. olvídalo...mi presencia no merece ni una gota de perdida de tiempo contigo al frente...
    ....tengo asuntos más importantes...
    ....no tengo por qué dejar de ser yo mismo por simple rechazo tan... Bobo...

    ...

    ...-----roll de reflexión ----
    -estaba frente a un grupo de extraños...- ....a si....? Tu y quiénes más?... Y sabes que?! Estoy arto! Arto de los individuos como tú y tus malditos colegas!... -gruñia. Sus palabras salieron entonces determinadas y con dolor - ...si... Claro, soy un orco! Por suoyqie lo soy. Pero no soy como ellos! Soy!... Distinto? Y...único!.. y lo que importa es que sea yo mismo. Soy un maldito homosexual, pasivo y de tal manera soy un imbécil que no le gusta los problemas! Pero sabes que?! Saben que?! Tu y tu grupito se pueden ir al carajo! *Fue una queja inquieta y de incomodidad..* Pero por qué sea de esos gustos.. o de supuesta debilidad, no me hace débil ni menos hombre ni menos cobarde... Me hace..más valiente..y más raudo de pureza y fuerza... Más sabiduría... Feminidad quizás... Pero... Me hace sentir que soy yo más completo... Por qué soy yo mismo.. -menciona mientras apunta al pecho del individuo que lo molesta...- y tú... No eres más que un tipo sin neuronas para estar diciendo. Mimimimi no eres un orco de verdad. Eres poco hombre. Deberías estar en el suelo junto a esos asquerosos...blah blah blah!.. ...yo! Te voy a enseñar quien merece estar en el.suelo arrastrándose y comiendo polvo!... A ver si mis puños por probocar la verdadera molestia de un orco no te hace caer en los cabales de "no molestar" a quien no ha hecho nada más que ser único! Ya verás! Te voy a mostrar lo homosexual y débil que soy cuando estoy molesto! *Dijo sarcástico. Reveló sus colmillos y sus ojos azules iluminaron de electricidad.... Pero recordó... Algunas palabras de su hermano mayor que le harían entrar en razón..* ....sabes que?.. olvídalo...mi presencia no merece ni una gota de perdida de tiempo contigo al frente... ....tengo asuntos más importantes... ....no tengo por qué dejar de ser yo mismo por simple rechazo tan... Bobo... ... ...-----roll de reflexión ----
    Me gusta
    Me encocora
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • En su camino de regreso hacia el pueblo pasa por al lado del puente de los troles. Su rostro muestra su evidente mosqueo ya que en su mano lleva lo que aparentemente es una trampa de cazadores. Una actividad que está prohibida en Storybrooke, desde luego. Va a tener un par de palabras con Graham y, si hace falta, llevará su queja hasta la alcaldía.
    En su camino de regreso hacia el pueblo pasa por al lado del puente de los troles. Su rostro muestra su evidente mosqueo ya que en su mano lleva lo que aparentemente es una trampa de cazadores. Una actividad que está prohibida en Storybrooke, desde luego. Va a tener un par de palabras con Graham y, si hace falta, llevará su queja hasta la alcaldía.
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • ㅤㅤㅤㅤㅤextracto de mi rol con Dean Winchester

    ㅤㅤㅤ⚠ contiene posibles spoilers de "Supernatural"

    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ(...)

    -No sé… Tengo la sensación de que volveremos a verle. Este mundo es… raro y extraño. Pero he visto cosas maravillosas y locuras increíbles. ¿Porqué no pensar que él volverá?

    Hope suspiró.

    -Ojalá tengas razon… -dijo Hope antes de que su teléfono comenzara a sonar. Hope alargó una mano para coger el terminal. “Sam”, leyó en la pantalla- Es… El hermano de Dean. Ahora vengo… -dijo antes de levantarse.

    Caminó hacia el estudio y descolgó.

    -¿Sam? -preguntó intentando no demostrar lo agotada que se sentía- ¿Estás bien?

    La voz de Sam sonaba inquieta y preocupada al otro lado de la linea.

    -Si. Es… No. No. Yo estoy bien. Pero… Es Dean…

    Hope sintió un vuelco en el estómago. Lo sabía. Llevaba dias con un mal presentimiento.
    -¿Él está….? ¿Dean está…? ¿Está bien?

    -Si. O sea… sigue vivo, tranquila. Es solo que… Las cosas se han puesto chungas, Hope. Intentamos ir a por Miguel y… este nos engañó. Volvio a poseer a Dean…

    Hope sintió que se mareaba y necesitó sentarse en el sofá.

    -No te preocupes, Dean consiguió tomar el control, pero… Creo que va a hacer una gilipollez, Hope. Se fue del bunker hace un par de dias y… me abrazó…

    Con esas dos palabras, Hope supo que algo iba mal, muy mal.

    -Vale… Es hora de que regrese. Tú… Asegúrate de que Dean vuelve a Lebanon, por favor… Y…. ¿Sam? Gracias por llamarme…

    -Sí…

    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ(...)

    >> Casi veinticuatro horas después de la llamada de Sam, Hope entraba con el coche prestado de Dean en el interior del garaje del bunker. Aparcó el coche, cogió su maleta y su bolsa de mano y caminó rápidamente por el pasillo que comunicaba el garaje con la biblioteca.

    Sabia que los chicos estaban en casa porque escuchaba perfectamente la voz de Sam y Dean hablando en la biblioteca. Y, al llegar, Hope dejó caer las bolsas con malas pulgas sobre la mesa.

    -¿Qué es lo que te pedí? Que no hicieras ninguna gilipollez -dijo la tríbrida intentando controlar su mosqueo por las absurdeces que a Dean se le pasaban por la cabeza, y su frustración por la reciente muerte de su padre- Solo una cosa, Winchester… Y te las has ingeniado para volver a ser poseído por un arcángel homicida y… planear tu suicidio… Porque quieres salvar el mundo…- abrió sus brazos mientras caminaba hacia él- Bien… pues ahora yo vengo a salvarte a ti…- dijo golpeándole con un dedo en el pecho- ¿Cuándo vas a dejar de poner la otra puñetera mejilla, Dean Winchester…?
    ㅤㅤㅤㅤㅤextracto de mi rol con [BxbyDriver] ㅤㅤㅤ⚠ contiene posibles spoilers de "Supernatural" ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ(...) -No sé… Tengo la sensación de que volveremos a verle. Este mundo es… raro y extraño. Pero he visto cosas maravillosas y locuras increíbles. ¿Porqué no pensar que él volverá? Hope suspiró. -Ojalá tengas razon… -dijo Hope antes de que su teléfono comenzara a sonar. Hope alargó una mano para coger el terminal. “Sam”, leyó en la pantalla- Es… El hermano de Dean. Ahora vengo… -dijo antes de levantarse. Caminó hacia el estudio y descolgó. -¿Sam? -preguntó intentando no demostrar lo agotada que se sentía- ¿Estás bien? La voz de Sam sonaba inquieta y preocupada al otro lado de la linea. -Si. Es… No. No. Yo estoy bien. Pero… Es Dean… Hope sintió un vuelco en el estómago. Lo sabía. Llevaba dias con un mal presentimiento. -¿Él está….? ¿Dean está…? ¿Está bien? -Si. O sea… sigue vivo, tranquila. Es solo que… Las cosas se han puesto chungas, Hope. Intentamos ir a por Miguel y… este nos engañó. Volvio a poseer a Dean… Hope sintió que se mareaba y necesitó sentarse en el sofá. -No te preocupes, Dean consiguió tomar el control, pero… Creo que va a hacer una gilipollez, Hope. Se fue del bunker hace un par de dias y… me abrazó… Con esas dos palabras, Hope supo que algo iba mal, muy mal. -Vale… Es hora de que regrese. Tú… Asegúrate de que Dean vuelve a Lebanon, por favor… Y…. ¿Sam? Gracias por llamarme… -Sí… ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ(...) >> Casi veinticuatro horas después de la llamada de Sam, Hope entraba con el coche prestado de Dean en el interior del garaje del bunker. Aparcó el coche, cogió su maleta y su bolsa de mano y caminó rápidamente por el pasillo que comunicaba el garaje con la biblioteca. Sabia que los chicos estaban en casa porque escuchaba perfectamente la voz de Sam y Dean hablando en la biblioteca. Y, al llegar, Hope dejó caer las bolsas con malas pulgas sobre la mesa. -¿Qué es lo que te pedí? Que no hicieras ninguna gilipollez -dijo la tríbrida intentando controlar su mosqueo por las absurdeces que a Dean se le pasaban por la cabeza, y su frustración por la reciente muerte de su padre- Solo una cosa, Winchester… Y te las has ingeniado para volver a ser poseído por un arcángel homicida y… planear tu suicidio… Porque quieres salvar el mundo…- abrió sus brazos mientras caminaba hacia él- Bien… pues ahora yo vengo a salvarte a ti…- dijo golpeándole con un dedo en el pecho- ¿Cuándo vas a dejar de poner la otra puñetera mejilla, Dean Winchester…?
    Me shockea
    1
    0 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados