-El viento del mar le mueve apenas el gorro. Suspira largo, voz monótona, arrastrando las palabras como si el calor le pesara el doble.-
«Empezó el calor de enero, qué novedad… Treinta y cinco grados y la gente igual se amontona como si esto fuera el paraíso. Estoy derritiéndome, boludo. Decime qué querés rápido antes de que me funda del todo y termine convertida en una mancha dorada en la arena.»
«Empezó el calor de enero, qué novedad… Treinta y cinco grados y la gente igual se amontona como si esto fuera el paraíso. Estoy derritiéndome, boludo. Decime qué querés rápido antes de que me funda del todo y termine convertida en una mancha dorada en la arena.»
-El viento del mar le mueve apenas el gorro. Suspira largo, voz monótona, arrastrando las palabras como si el calor le pesara el doble.-
«Empezó el calor de enero, qué novedad… Treinta y cinco grados y la gente igual se amontona como si esto fuera el paraíso. Estoy derritiéndome, boludo. Decime qué querés rápido antes de que me funda del todo y termine convertida en una mancha dorada en la arena.»