• La hija del presidente, Irina, queda bajo la estricta protección de Jacob, un militar y guardaespaldas frío, disciplinado e implacable, al que ella apoda “estatua” por su falta de emociones aparentes. Desde el principio su relación es tensa: Irina ansía libertad y se rebela constantemente, mientras que Jacob, atado por su deber profesional y por el chantaje del presidente —que amenaza con destruir su carrera si algo le ocurre a su hija—, no puede permitirse ceder. Durante más de un año viven un continuo tira y afloja: ella lo manipula para escaparse, él quiere creerla y dejarla vivir, pero siempre termina encontrándola y trayéndola de vuelta.

    Con el tiempo, esa convivencia forzada va transformándose. Empiezan a verse con otros ojos, a respetarse y a comprenderse. Jacob no solo la protege físicamente, sino que también empieza a hacerlo emocionalmente, enfrentándose incluso al cruel y manipulador padre de Irina, aunque eso implique amenazas directas hacia él. Lo que comienza como una obligación se convierte en una relación prohibida, intensa y secreta.

    En Navidad, Jacob consigue que el presidente permita que Irina se vaya unos días con la princesa de Noruega, aunque en realidad ambos se esconden juntos en un barco para vivir su relación lejos de miradas y controles. Sin embargo, la frágil calma se rompe cuando una noticia sacude el mundo: el padre de Irina ha capturado a otro presidente, rompiendo tratados de paz y provocando una grave crisis internacional. La brutalidad de su padre despierta en Irina un profundo miedo y un estado de disociación; su fachada fuerte se quiebra y deja ver el trauma que arrastra desde siempre.

    Ante el peligro real de represalias, secuestros o incluso el inicio de una guerra, Jacob actúa con rapidez y sangre fría. Desconecta dispositivos, evita comunicaciones rastreables y decide trasladarla a un piso franco, donde ambos podrán desaparecer temporalmente y mantenerse a salvo. Allí, aislados del mundo, seguirán juntos sin saber cuánto tiempo durará el encierro, aunque todo apunta a que será más de un mes.

    En medio del caos político y la amenaza constante del padre, Irina se refugia en Jacob, temblando y llorando por el miedo acumulado, por su madre y por el futuro incierto. Él, firme pero protector, se convierte en su único ancla. Lo que empezó como una misión obligatoria termina siendo una convivencia forzada, peligrosa y profundamente íntima, donde ambos descubren que, incluso en medio del miedo y la guerra, su vínculo es lo único real y seguro que les queda.
    La hija del presidente, Irina, queda bajo la estricta protección de Jacob, un militar y guardaespaldas frío, disciplinado e implacable, al que ella apoda “estatua” por su falta de emociones aparentes. Desde el principio su relación es tensa: Irina ansía libertad y se rebela constantemente, mientras que Jacob, atado por su deber profesional y por el chantaje del presidente —que amenaza con destruir su carrera si algo le ocurre a su hija—, no puede permitirse ceder. Durante más de un año viven un continuo tira y afloja: ella lo manipula para escaparse, él quiere creerla y dejarla vivir, pero siempre termina encontrándola y trayéndola de vuelta. Con el tiempo, esa convivencia forzada va transformándose. Empiezan a verse con otros ojos, a respetarse y a comprenderse. Jacob no solo la protege físicamente, sino que también empieza a hacerlo emocionalmente, enfrentándose incluso al cruel y manipulador padre de Irina, aunque eso implique amenazas directas hacia él. Lo que comienza como una obligación se convierte en una relación prohibida, intensa y secreta. En Navidad, Jacob consigue que el presidente permita que Irina se vaya unos días con la princesa de Noruega, aunque en realidad ambos se esconden juntos en un barco para vivir su relación lejos de miradas y controles. Sin embargo, la frágil calma se rompe cuando una noticia sacude el mundo: el padre de Irina ha capturado a otro presidente, rompiendo tratados de paz y provocando una grave crisis internacional. La brutalidad de su padre despierta en Irina un profundo miedo y un estado de disociación; su fachada fuerte se quiebra y deja ver el trauma que arrastra desde siempre. Ante el peligro real de represalias, secuestros o incluso el inicio de una guerra, Jacob actúa con rapidez y sangre fría. Desconecta dispositivos, evita comunicaciones rastreables y decide trasladarla a un piso franco, donde ambos podrán desaparecer temporalmente y mantenerse a salvo. Allí, aislados del mundo, seguirán juntos sin saber cuánto tiempo durará el encierro, aunque todo apunta a que será más de un mes. En medio del caos político y la amenaza constante del padre, Irina se refugia en Jacob, temblando y llorando por el miedo acumulado, por su madre y por el futuro incierto. Él, firme pero protector, se convierte en su único ancla. Lo que empezó como una misión obligatoria termina siendo una convivencia forzada, peligrosa y profundamente íntima, donde ambos descubren que, incluso en medio del miedo y la guerra, su vínculo es lo único real y seguro que les queda.
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  • Meses pasaron tras el primer incidente resuelto del vagón. Por un tiempo sus caminos tomaron distintas tareas, rumbos desolados cada uno completando su misión independiente y aunque Nolan, preferiblemente no era de involucrarse demasiado con otros no podía negar que era entretenida la compañía de esos dos: Cแฅฒแฅฃแฝทoρแฅฑ แดฎแต‰แต—สณแตƒสธแต‰หก y ๐š…๐šŠ๐š— ๐™ท๐šŽ๐š•๐šœ๐š’๐š—๐š .

    Sin embargo, los aires cambian. Se había anunciado una secuencia de asesinatos sin precedente, está vez siendo menores víctimas de la crueldad, encontraban sus cuerpos envueltos en aceite, ahogados en algún liquido y posteriormente secos, sin órganos ni sangre con un terrible corte de cuello a ombligo.

    Podía pensar en muchas posibilidades. En muchos factores o que se trataba de un grupo criminal pero las costuras eran perfectas, lineales, no parecían algo de esa época. Solo se veía una línea y los hilos no eran visibles.

    Acordaron de verse -a través de cartas- en un punto de la ciudad de Londres, esperaba que llegaran.
    Meses pasaron tras el primer incidente resuelto del vagón. Por un tiempo sus caminos tomaron distintas tareas, rumbos desolados cada uno completando su misión independiente y aunque Nolan, preferiblemente no era de involucrarse demasiado con otros no podía negar que era entretenida la compañía de esos dos: [Betrayel_txt] y [Van.Helsing]. Sin embargo, los aires cambian. Se había anunciado una secuencia de asesinatos sin precedente, está vez siendo menores víctimas de la crueldad, encontraban sus cuerpos envueltos en aceite, ahogados en algún liquido y posteriormente secos, sin órganos ni sangre con un terrible corte de cuello a ombligo. Podía pensar en muchas posibilidades. En muchos factores o que se trataba de un grupo criminal pero las costuras eran perfectas, lineales, no parecían algo de esa época. Solo se veía una línea y los hilos no eran visibles. Acordaron de verse -a través de cartas- en un punto de la ciudad de Londres, esperaba que llegaran.
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  • Las sombras rugen, la luz se extingue,
    El viento cálido muere en la noche,
    Dejando un terrible y sepultural frío
    Amigo cansado, tu esperanza se rompe.

    La vida huye y la sombra la devora,
    Suplico al cielo, mas mi voz no sale.

    En el abismo nunca se cierra, los sobrevivientes del sacrificio caminan entre nosotros.
    Las sombras rugen, la luz se extingue, El viento cálido muere en la noche, Dejando un terrible y sepultural frío Amigo cansado, tu esperanza se rompe. La vida huye y la sombra la devora, Suplico al cielo, mas mi voz no sale. En el abismo nunca se cierra, los sobrevivientes del sacrificio caminan entre nosotros.
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  • Limbus company no se hace cargo de las lesiones ni muertes de este capítulo.

    Jae: —Elena.. cariño.. nos han entregado el reporte sobre la operación 1 de los cazadores. ¿Qué te parece si lo leemos lo más resumido?

    Elena: —Es más fácil solo mencionar lo importante.
    Jae: —Es lo que haremos.
    Elena: —Uh.. bien.

    Jae: Bien empezare.. Los cazadores de nombres Veythra Lili Queen Ishtar , Axel Koroved , Usagi , Rhett Zakharov ,Tobฤฑαs Novαkovฤฑc , Zagreo the Dark Demon Greek Mitology Verónica Valentine , Oliver Ishtar y Ryuใƒชใƒฅใ‚ฆใƒปใ‚คใ‚ทใƒฅใ‚ฟใƒซใƒปใƒจใ‚ญใƒณ Ishtar Yokin efectuaron está búsqueda de manera.. satisfactoria (claro-).
    Elena: Al principio ellos no tuvieron alguna idea que hacer pero una de ellas al ver la presencia de la anomalía le otorgó respeto y un ejercicio psicológico amistoso.
    Jae: Mientras un rubio enfadaba a la anomalía.
    Elena: Algunos decidieron en querer matarla. Pero otros sólo querían aprender de ella. Como es el caso del cazador uh.. ¿Tobias? Y.. ¿Ryu? Oh. También de una tal ¿Veythra?.
    Jae: Siendo así, los que estaban a favor de matar eran el rubio Cazador llamado Oliver y otro aquel que tuvo problemas y un diálogo amistoso con la anomalia. Parecía que lo iba a adoptar. Curioso..
    Elena: Aquel demonio que insistía en matar al final no estaba consiente para contarlo. Vaya-
    Jae: Lo principal de esta operación era recabar información cosa que apesar de haber iniciado con el pie izquierda y sus desacuerdos. Pudieron dar información importante sobre aquella anomalia cual nombramos "Domina"
    Elena: — Faust se encargará de la actualización ¿cierto?
    Jae:— Así es cariño.
    Elena: —Uh... bien.
    Jae: Para finalizar, Veythra fue capaz de respetar a la anomalía entregándole una reliquia antigua ademas que gracias a la cazadora Verónica pudieron detectar que la anomalia era algo sensible al fuego.
    Elena: —Esa fue una buena escena.
    Jae: —Bastante inesperada.
    Jae: Oh también indica aquí que hubieron lazos amistosos entre el cazador demonio Zagreo y el cazador Rhett.

    Elena: A concluir, esta misión ha sido satisfactoria, apesar de que incluso uno de los cazadores, al parecer uno de los más mentalmente inestables llamado axel, ayudará a calmar el caos que se hacia.

    Jae: —¿Qué te pareció este Canto cielo?
    Elena: —Habitual.. apenas han visto la punta del iceberg. Las anomalías débiles deben ser capturadas.
    Jae: —eh.. cariño.. no podemos decir eso.
    Elena: —Ups...

    Limbus company agradece la participación de los cazadores. Estén atentos para la próxima misión.
    Limbus company no se hace cargo de las lesiones ni muertes de este capítulo. Jae: —Elena.. cariño.. nos han entregado el reporte sobre la operación 1 de los cazadores. ¿Qué te parece si lo leemos lo más resumido? Elena: —Es más fácil solo mencionar lo importante. Jae: —Es lo que haremos. Elena: —Uh.. bien. Jae: Bien empezare.. Los cazadores de nombres [Lili.Queen] , [Akly_5] , [us4gi] , [theannoyingcriminal75] ,[phantasm_winter], [Dark_Demon] [fire_ruby_bull_303], [Incub_Oli_Berry] y [Ryu] efectuaron está búsqueda de manera.. satisfactoria (claro-). Elena: Al principio ellos no tuvieron alguna idea que hacer pero una de ellas al ver la presencia de la anomalía le otorgó respeto y un ejercicio psicológico amistoso. Jae: Mientras un rubio enfadaba a la anomalía. Elena: Algunos decidieron en querer matarla. Pero otros sólo querían aprender de ella. Como es el caso del cazador uh.. ¿Tobias? Y.. ¿Ryu? Oh. También de una tal ¿Veythra?. Jae: Siendo así, los que estaban a favor de matar eran el rubio Cazador llamado Oliver y otro aquel que tuvo problemas y un diálogo amistoso con la anomalia. Parecía que lo iba a adoptar. Curioso.. Elena: Aquel demonio que insistía en matar al final no estaba consiente para contarlo. Vaya- Jae: Lo principal de esta operación era recabar información cosa que apesar de haber iniciado con el pie izquierda y sus desacuerdos. Pudieron dar información importante sobre aquella anomalia cual nombramos "Domina" Elena: — Faust se encargará de la actualización ¿cierto? Jae:— Así es cariño. Elena: —Uh... bien. Jae: Para finalizar, Veythra fue capaz de respetar a la anomalía entregándole una reliquia antigua ademas que gracias a la cazadora Verónica pudieron detectar que la anomalia era algo sensible al fuego. Elena: —Esa fue una buena escena. Jae: —Bastante inesperada. Jae: Oh también indica aquí que hubieron lazos amistosos entre el cazador demonio Zagreo y el cazador Rhett. Elena: A concluir, esta misión ha sido satisfactoria, apesar de que incluso uno de los cazadores, al parecer uno de los más mentalmente inestables llamado axel, ayudará a calmar el caos que se hacia. Jae: —¿Qué te pareció este Canto cielo? Elena: —Habitual.. apenas han visto la punta del iceberg. Las anomalías débiles deben ser capturadas. Jae: —eh.. cariño.. no podemos decir eso. Elena: —Ups... Limbus company agradece la participación de los cazadores. Estén atentos para la próxima misión.
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  • โ”€โ”€โ”€โ”€Mis instrumentos se están afinando para la próxima fiesta. No será solo un espectáculo de luces, también de sonido. Queremos que la música se sienta, que se deslice por los sentidos. Que viaje y llegue a otros rincones de la galaxia.

    Por ahora, hazme un favor; cierra los ojos y déjate llevar por la música. Y si sientes que algo se está rompiendo por dentro... relájate. Es completamente normal.
    โ”€โ”€โ”€โ”€Mis instrumentos se están afinando para la próxima fiesta. No será solo un espectáculo de luces, también de sonido. Queremos que la música se sienta, que se deslice por los sentidos. Que viaje y llegue a otros rincones de la galaxia. Por ahora, hazme un favor; cierra los ojos y déjate llevar por la música. Y si sientes que algo se está rompiendo por dentro... relájate. Es completamente normal.
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  • -de las cosas que mas adoro acerca de los digimon es que siempre te sorprenden, me asuste cuando mi pequeña lalamon digievoluciono en numemon, pense que la maltrate demaciado o que le hize daño y por eos su informacion se vio corrompida... vaya lo equivocado que estaba puesto que aveces para proteger debes retroceder- abrazo a aquel oso amarillo tras de el con emocion -no habia hecho nada mal, tan solo lalamon deseaba darme animos y decidio tomar un camino distinto, ahora es un monzaemon un digimon peluche enorme que adora cuidar y proteger a otros-
    -de las cosas que mas adoro acerca de los digimon es que siempre te sorprenden, me asuste cuando mi pequeña lalamon digievoluciono en numemon, pense que la maltrate demaciado o que le hize daño y por eos su informacion se vio corrompida... vaya lo equivocado que estaba puesto que aveces para proteger debes retroceder- abrazo a aquel oso amarillo tras de el con emocion -no habia hecho nada mal, tan solo lalamon deseaba darme animos y decidio tomar un camino distinto, ahora es un monzaemon un digimon peluche enorme que adora cuidar y proteger a otros-
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  • Registro interno — Luana
    Todo llegó de golpe.
    No como recuerdos ordenados, no como escenas claras…

    sino como un impacto.
    Un segundo estaba de pie.
    Al siguiente, el mundo se volvió demasiado rápido.

    Las imágenes no pedían permiso.
    Mi infancia —fragmentos rotos—
    manos que no eran mías, voces que no usaban mi nombre,
    la sensación constante de estar aprendiendo a sobrevivir, no a vivir.
    Después, sangre. No el color…

    La sensación.
    El peso de obedecer sin entender.
    El vacío de hacer lo que se esperaba de mí y no sentir nada al hacerlo.

    Corría mi mente como si alguien hubiera presionado avance rápido:
    rostros que ya no recuerdo completos,
    lugares donde nunca fui persona, solo función.

    Órdenes. Silencios. Frío.
    Luego, la transformación.
    No el dolor físico…

    sino la ruptura de saber que ya no había vuelta atrás.
    Ser loba.
    Ser algo más.

    Ser algo que otros nombraban por mí.
    Intenté respirar, pero el aire no entraba bien.

    Mis manos temblaban, no por miedo…
    sino porque mi cuerpo estaba cansado de sostenerme.

    Sentí el vínculo.
    Ese hilo invisible que siempre fingí no sentir.

    No como una voz.
    Como un eco que decía: no estás sola,
    y yo lo odié… porque no quería necesitar a nadie.

    Quise pensar: soy libre.
    Pero en ese instante no lo sentí cierto.
    Solo sentí agotamiento.
    Mis piernas cedieron.
    No fue una caída dramática.
    Fue lenta.
    Pesada.

    Como si la gravedad finalmente hubiera ganado.
    No pensé en morir.

    Pensé algo peor:
    ¿Y si nunca supe quién era sin sobrevivir?
    La esperanza no se rompió.

    Se apagó, como una luz cansada que no tenía fuerzas para seguir encendida.
    Y allí, desorientada, con la mente llena y el cuerpo vacío,
    entendí algo con una claridad brutal:
    No estaba tocando fondo porque fuera débil.

    Estaba tocando fondo porque nunca me había permitido parar.
    Registro interno — Luana Todo llegó de golpe. No como recuerdos ordenados, no como escenas claras… sino como un impacto. Un segundo estaba de pie. Al siguiente, el mundo se volvió demasiado rápido. Las imágenes no pedían permiso. Mi infancia —fragmentos rotos— manos que no eran mías, voces que no usaban mi nombre, la sensación constante de estar aprendiendo a sobrevivir, no a vivir. Después, sangre. No el color… La sensación. El peso de obedecer sin entender. El vacío de hacer lo que se esperaba de mí y no sentir nada al hacerlo. Corría mi mente como si alguien hubiera presionado avance rápido: rostros que ya no recuerdo completos, lugares donde nunca fui persona, solo función. Órdenes. Silencios. Frío. Luego, la transformación. No el dolor físico… sino la ruptura de saber que ya no había vuelta atrás. Ser loba. Ser algo más. Ser algo que otros nombraban por mí. Intenté respirar, pero el aire no entraba bien. Mis manos temblaban, no por miedo… sino porque mi cuerpo estaba cansado de sostenerme. Sentí el vínculo. Ese hilo invisible que siempre fingí no sentir. No como una voz. Como un eco que decía: no estás sola, y yo lo odié… porque no quería necesitar a nadie. Quise pensar: soy libre. Pero en ese instante no lo sentí cierto. Solo sentí agotamiento. Mis piernas cedieron. No fue una caída dramática. Fue lenta. Pesada. Como si la gravedad finalmente hubiera ganado. No pensé en morir. Pensé algo peor: ¿Y si nunca supe quién era sin sobrevivir? La esperanza no se rompió. Se apagó, como una luz cansada que no tenía fuerzas para seguir encendida. Y allí, desorientada, con la mente llena y el cuerpo vacío, entendí algo con una claridad brutal: No estaba tocando fondo porque fuera débil. Estaba tocando fondo porque nunca me había permitido parar.
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  • 1 a 2 lรญneas por Semana
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    The Owl House
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    Rol
    Estado
    Disponible
    HOLAAA que tal, en esta cuenta manejo a Luz Noceda y estoy en búsqueda de famdom, por ahora solo estamos Luz y Amity, me encantaría al team completo: Hunter, Willow, Gus, Eda, King, Vee, etc..
    También me gustaría interactuar con otros AU's de luz y otras magical girls, ya sea de anime o series.
    HOLAAA que tal, en esta cuenta manejo a Luz Noceda y estoy en búsqueda de famdom, por ahora solo estamos Luz y Amity, me encantaría al team completo: Hunter, Willow, Gus, Eda, King, Vee, etc.. También me gustaría interactuar con otros AU's de luz y otras magical girls, ya sea de anime o series.
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  • [dream_white_deer_734]
    Gracias por agregar.
    Seas bienvenida a mi espacio liminal.
    No te preocupes.... Aquí no hay entidades más que nosotros dos.

    Puedes llamarme William.
    [dream_white_deer_734] Gracias por agregar. Seas bienvenida a mi espacio liminal. No te preocupes.... Aquí no hay entidades más que nosotros dos. Puedes llamarme William.
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  • โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐‘๐‘Ž๐‘โ„Ž๐‘ก ๐‘–๐‘› ๐ท๐‘’๐‘ข๐‘ก๐‘ ๐‘โ„Ž๐‘™๐‘Ž๐‘›๐‘‘ โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐‘ƒ๐‘Ÿ๐‘’๐‘ ๐‘’๐‘›๐‘ก ๐ท๐‘Ž๐‘ฆ | ๐•ฎ๐–๐–†๐–•๐–™๐–Š๐–— [๐Ÿ๐Ÿ”]

    [] ๐ต๐‘’๐‘Ÿ๐‘™í๐‘›, ๐ด๐‘™๐‘’๐‘š๐‘Ž๐‘›๐‘–๐‘Ž — ๐Ÿถ๐Ÿท:๐Ÿถ๐Ÿถ ๐ด.๐‘€

    Descendió del avión en el aeropuerto de Berlín-Brandeburgo con la calma de quien ha hecho ese trayecto demasiadas veces. El aire frío de enero le golpeó el rostro nada más salir de la pasarela, un recordatorio seco de que ya no estaba en Nueva York.

    Llevaba solo una maleta de mano negra, discreta, y un transportín acolchado colgado del hombro. Dentro, Francesco, su gato negro, maulló una sola vez, como reclamando atención o protestando por las horas de encierro.

    Aduanas fue un trámite rápido: pasaporte argentino, mirada neutra, respuestas cortas.

    Nadie preguntó por el gato más allá de revisar el certificado veterinario. Recogió la maleta facturada : Poco más que ropa y algunos objetos que nunca levantaban sospechas.

    Salió al vestíbulo de llegadas, donde el olor a café barato y pretzels se mezclaba con el humo de los taxis diésel.

    Tomó un taxi hacia Mitte sin dar muchas explicaciones al conductor. El hombre intentó entablar conversación sobre el tiempo y el tráfico; respondió con monosílabos hasta que el silencio se impuso.

    Desde el asiento trasero observó las luces de la ciudad deslizándose por las ventanas empañadas: la Torre de Televisión iluminada como una aguja lejana, los edificios reconstruidos que intentaban borrar cicatrices antiguas.

    Francesco se acomodó en el transportín sobre su regazo, ronroneando bajito ahora que el motor del taxi vibraba constante. Santiago pasó un dedo por la rejilla y el gato lo rozó con la nariz, un gesto breve pero familiar. Eran los únicos dos que sabían lo que venía después del check-in en el hotel.

    Veinte minutos más tarde, el taxi se detuvo frente a un hotel boutique en una calle tranquila cerca de Hackescher Markt.

    Pagó en efectivo, recogió sus cosas y entró al vestíbulo de techos altos y luz tenue. El recepcionista lo saludó en inglés; él respondió en un alemán correcto pero con acento que delataba otros lugares.

    โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐˜‹๐˜ข๐˜ด ๐˜ก๐˜ช๐˜ฎ๐˜ฎ๐˜ฆ๐˜ณ ๐˜ช๐˜ด๐˜ต ๐˜ข๐˜ถ๐˜ง ๐˜ฅ๐˜ฆ๐˜ฏ ๐˜•๐˜ข๐˜ฎ๐˜ฆ๐˜ฏ ๐˜š๐˜ข๐˜ฏ๐˜ต๐˜ช๐˜ข๐˜จ๐˜ฐ ๐˜ณ๐˜ฆ๐˜ด๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ท๐˜ช๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ต. ๐˜‹๐˜ถ ๐˜ธ๐˜ฆ๐˜ชß๐˜ต ๐˜จ๐˜ข๐˜ฏ๐˜ป ๐˜จ๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ข๐˜ถ, ๐˜ธ๐˜ฆ๐˜ณ ๐˜ช๐˜ค๐˜ฉ ๐˜ฃ๐˜ช๐˜ฏ. โ”€โ”€โ”€โ”€ (๐˜๐˜ข๐˜ฃ๐˜ช๐˜ต๐˜ข๐˜ค๐˜ชó๐˜ฏ ๐˜ณ๐˜ฆ๐˜ด๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ท๐˜ข๐˜ฅ๐˜ข ๐˜ข ๐˜ฏ๐˜ฐ๐˜ฎ๐˜ฃ๐˜ณ๐˜ฆ ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜š๐˜ข๐˜ฏ๐˜ต๐˜ช๐˜ข๐˜จ๐˜ฐ. ๐˜ ๐˜ข ๐˜ด๐˜ข๐˜ฃ๐˜ฆ ๐˜ถ๐˜ด๐˜ต๐˜ฆ๐˜ฅ ๐˜ฑ๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ง๐˜ฆ๐˜ค๐˜ต๐˜ข๐˜ฎ๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ต๐˜ฆ ๐˜ฒ๐˜ถ๐˜ชé๐˜ฏ ๐˜ด๐˜ฐ๐˜บ. )

    Dijo, entregando el pasaporte. No le era necesario hacerse pasar por alguien más. Todos lo conocían allí mismo y no le importaba el anonimato; era un hotel que transcurría seguido cuándo se le solicitaba.

    Mientras firmaba el registro, Francesco volvió a maullar, esta vez más impaciente. Sonrió apenas, casi imperceptiblemente. Pronto estarían arriba, solos, y podría abrir el transportín.

    El gato saldría, exploraría la habitación con su elegancia felina, y él comenzaría a prepararse para el trabajo que lo había traído hasta Berlín.

    La noche apenas empezaba. Se quitó el saco de vestir y sentó unos momentos al borde de la cama; un tanto cansado por tantas horas de viaje y trabajo.

    โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐˜๐˜ฆ๐˜ฎ๐˜ฐ๐˜ด ๐˜ญ๐˜ญ๐˜ฆ๐˜จ๐˜ข๐˜ฅ๐˜ฐ; ๐˜๐˜ณ๐˜ข๐˜ฏ๐˜ค๐˜ฆ๐˜ด๐˜ค๐˜ฐ. ๐˜Œ๐˜ฏ é๐˜ด๐˜ต๐˜ฐ๐˜ด ๐˜ฅí๐˜ข๐˜ด ๐˜ฎ๐˜ฆ ๐˜ต๐˜ฐ๐˜ค๐˜ข๐˜ณá ๐˜ต๐˜ณ๐˜ข๐˜ฃ๐˜ข๐˜ซ๐˜ข๐˜ณ ๐˜ฏ๐˜ถ๐˜ฆ๐˜ท๐˜ข๐˜ฎ๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ต๐˜ฆ; ๐˜ฑ๐˜ฐ๐˜ณ ๐˜ญ๐˜ฐ ๐˜ต๐˜ข๐˜ฏ๐˜ต๐˜ฐ ๐˜ข๐˜ฑ๐˜ณ๐˜ฐ๐˜ท๐˜ฆ๐˜ค๐˜ฉ๐˜ข๐˜ณé ๐˜ฆ๐˜ญ ๐˜ต๐˜ช๐˜ฆ๐˜ฎ๐˜ฑ๐˜ฐ ๐˜ฒ๐˜ถ๐˜ฆ ๐˜ฎ๐˜ฆ ๐˜ฒ๐˜ถ๐˜ฆ๐˜ฅ๐˜ข ๐˜ฑ๐˜ข๐˜ณ๐˜ข ๐˜ณ๐˜ฆ๐˜ค๐˜ฐ๐˜ณ๐˜ณ๐˜ฆ๐˜ณ ๐˜ถ๐˜ฏ ๐˜ฑ๐˜ฐ๐˜ค๐˜ฐ ๐˜ญ๐˜ข ๐˜ค๐˜ข๐˜ฑ๐˜ช๐˜ต๐˜ข๐˜ญ ๐˜ข๐˜ญ๐˜ฆ๐˜ฎ๐˜ข๐˜ฏ๐˜ข. โ”€โ”€โ”€โ”€
    โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐‘๐‘Ž๐‘โ„Ž๐‘ก ๐‘–๐‘› ๐ท๐‘’๐‘ข๐‘ก๐‘ ๐‘โ„Ž๐‘™๐‘Ž๐‘›๐‘‘ โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐‘ƒ๐‘Ÿ๐‘’๐‘ ๐‘’๐‘›๐‘ก ๐ท๐‘Ž๐‘ฆ | ๐•ฎ๐–๐–†๐–•๐–™๐–Š๐–— [๐Ÿ๐Ÿ”] [๐Ÿ‡ฉ๐Ÿ‡ช] ๐ต๐‘’๐‘Ÿ๐‘™í๐‘›, ๐ด๐‘™๐‘’๐‘š๐‘Ž๐‘›๐‘–๐‘Ž — ๐Ÿถ๐Ÿท:๐Ÿถ๐Ÿถ ๐ด.๐‘€ Descendió del avión en el aeropuerto de Berlín-Brandeburgo con la calma de quien ha hecho ese trayecto demasiadas veces. El aire frío de enero le golpeó el rostro nada más salir de la pasarela, un recordatorio seco de que ya no estaba en Nueva York. Llevaba solo una maleta de mano negra, discreta, y un transportín acolchado colgado del hombro. Dentro, Francesco, su gato negro, maulló una sola vez, como reclamando atención o protestando por las horas de encierro. Aduanas fue un trámite rápido: pasaporte argentino, mirada neutra, respuestas cortas. Nadie preguntó por el gato más allá de revisar el certificado veterinario. Recogió la maleta facturada : Poco más que ropa y algunos objetos que nunca levantaban sospechas. Salió al vestíbulo de llegadas, donde el olor a café barato y pretzels se mezclaba con el humo de los taxis diésel. Tomó un taxi hacia Mitte sin dar muchas explicaciones al conductor. El hombre intentó entablar conversación sobre el tiempo y el tráfico; respondió con monosílabos hasta que el silencio se impuso. Desde el asiento trasero observó las luces de la ciudad deslizándose por las ventanas empañadas: la Torre de Televisión iluminada como una aguja lejana, los edificios reconstruidos que intentaban borrar cicatrices antiguas. Francesco se acomodó en el transportín sobre su regazo, ronroneando bajito ahora que el motor del taxi vibraba constante. Santiago pasó un dedo por la rejilla y el gato lo rozó con la nariz, un gesto breve pero familiar. Eran los únicos dos que sabían lo que venía después del check-in en el hotel. Veinte minutos más tarde, el taxi se detuvo frente a un hotel boutique en una calle tranquila cerca de Hackescher Markt. Pagó en efectivo, recogió sus cosas y entró al vestíbulo de techos altos y luz tenue. El recepcionista lo saludó en inglés; él respondió en un alemán correcto pero con acento que delataba otros lugares. โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐˜‹๐˜ข๐˜ด ๐˜ก๐˜ช๐˜ฎ๐˜ฎ๐˜ฆ๐˜ณ ๐˜ช๐˜ด๐˜ต ๐˜ข๐˜ถ๐˜ง ๐˜ฅ๐˜ฆ๐˜ฏ ๐˜•๐˜ข๐˜ฎ๐˜ฆ๐˜ฏ ๐˜š๐˜ข๐˜ฏ๐˜ต๐˜ช๐˜ข๐˜จ๐˜ฐ ๐˜ณ๐˜ฆ๐˜ด๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ท๐˜ช๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ต. ๐˜‹๐˜ถ ๐˜ธ๐˜ฆ๐˜ชß๐˜ต ๐˜จ๐˜ข๐˜ฏ๐˜ป ๐˜จ๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ข๐˜ถ, ๐˜ธ๐˜ฆ๐˜ณ ๐˜ช๐˜ค๐˜ฉ ๐˜ฃ๐˜ช๐˜ฏ. โ”€โ”€โ”€โ”€ (๐˜๐˜ข๐˜ฃ๐˜ช๐˜ต๐˜ข๐˜ค๐˜ชó๐˜ฏ ๐˜ณ๐˜ฆ๐˜ด๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ท๐˜ข๐˜ฅ๐˜ข ๐˜ข ๐˜ฏ๐˜ฐ๐˜ฎ๐˜ฃ๐˜ณ๐˜ฆ ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜š๐˜ข๐˜ฏ๐˜ต๐˜ช๐˜ข๐˜จ๐˜ฐ. ๐˜ ๐˜ข ๐˜ด๐˜ข๐˜ฃ๐˜ฆ ๐˜ถ๐˜ด๐˜ต๐˜ฆ๐˜ฅ ๐˜ฑ๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ง๐˜ฆ๐˜ค๐˜ต๐˜ข๐˜ฎ๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ต๐˜ฆ ๐˜ฒ๐˜ถ๐˜ชé๐˜ฏ ๐˜ด๐˜ฐ๐˜บ. ) Dijo, entregando el pasaporte. No le era necesario hacerse pasar por alguien más. Todos lo conocían allí mismo y no le importaba el anonimato; era un hotel que transcurría seguido cuándo se le solicitaba. Mientras firmaba el registro, Francesco volvió a maullar, esta vez más impaciente. Sonrió apenas, casi imperceptiblemente. Pronto estarían arriba, solos, y podría abrir el transportín. El gato saldría, exploraría la habitación con su elegancia felina, y él comenzaría a prepararse para el trabajo que lo había traído hasta Berlín. La noche apenas empezaba. Se quitó el saco de vestir y sentó unos momentos al borde de la cama; un tanto cansado por tantas horas de viaje y trabajo. โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐˜๐˜ฆ๐˜ฎ๐˜ฐ๐˜ด ๐˜ญ๐˜ญ๐˜ฆ๐˜จ๐˜ข๐˜ฅ๐˜ฐ; ๐˜๐˜ณ๐˜ข๐˜ฏ๐˜ค๐˜ฆ๐˜ด๐˜ค๐˜ฐ. ๐˜Œ๐˜ฏ é๐˜ด๐˜ต๐˜ฐ๐˜ด ๐˜ฅí๐˜ข๐˜ด ๐˜ฎ๐˜ฆ ๐˜ต๐˜ฐ๐˜ค๐˜ข๐˜ณá ๐˜ต๐˜ณ๐˜ข๐˜ฃ๐˜ข๐˜ซ๐˜ข๐˜ณ ๐˜ฏ๐˜ถ๐˜ฆ๐˜ท๐˜ข๐˜ฎ๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ต๐˜ฆ; ๐˜ฑ๐˜ฐ๐˜ณ ๐˜ญ๐˜ฐ ๐˜ต๐˜ข๐˜ฏ๐˜ต๐˜ฐ ๐˜ข๐˜ฑ๐˜ณ๐˜ฐ๐˜ท๐˜ฆ๐˜ค๐˜ฉ๐˜ข๐˜ณé ๐˜ฆ๐˜ญ ๐˜ต๐˜ช๐˜ฆ๐˜ฎ๐˜ฑ๐˜ฐ ๐˜ฒ๐˜ถ๐˜ฆ ๐˜ฎ๐˜ฆ ๐˜ฒ๐˜ถ๐˜ฆ๐˜ฅ๐˜ข ๐˜ฑ๐˜ข๐˜ณ๐˜ข ๐˜ณ๐˜ฆ๐˜ค๐˜ฐ๐˜ณ๐˜ณ๐˜ฆ๐˜ณ ๐˜ถ๐˜ฏ ๐˜ฑ๐˜ฐ๐˜ค๐˜ฐ ๐˜ญ๐˜ข ๐˜ค๐˜ข๐˜ฑ๐˜ช๐˜ต๐˜ข๐˜ญ ๐˜ข๐˜ญ๐˜ฆ๐˜ฎ๐˜ข๐˜ฏ๐˜ข. โ”€โ”€โ”€โ”€
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