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    se busca a personaje interesado en formar parte del palacio de Kensington como empleado de la familia real. El puesto es a elección siempre que se mantenga cierta lógica.

    este personaje es asignado a viajar a los Estados Unidos cuando el príncipe Henry decide mudarse a Norte América, allí conocerá a June Claremont Diaz con quién en un principio tendrá sus desacuerdos, para pasar a volverse su amigo cercano y quizás algo más en el futuro.

    Personaje original.
    fc sugerido : Tom Blyth.
    se busca a personaje interesado en formar parte del palacio de Kensington como empleado de la familia real. El puesto es a elección siempre que se mantenga cierta lógica. este personaje es asignado a viajar a los Estados Unidos cuando el príncipe Henry decide mudarse a Norte América, allí conocerá a [THCJOURNALIST] con quién en un principio tendrá sus desacuerdos, para pasar a volverse su amigo cercano y quizás algo más en el futuro. Personaje original. fc sugerido : Tom Blyth.
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  • Una vez más en este bosque... Una vez más los recuerdos inundarían su ahora lúcida mente...

    El camino había sido breve esta vez, lo recordaba con más claridad que antes, un efecto que tenía en ella el retomar su forma original.

    La noche era iluminada solamente por la luna llena. El único ruido en estos lugares era el viento silbando a través de los árboles, pues los animales eran escasos en estas tierras. Sus botas apenas hacían algún ruido al caminar.

    Sus ojos de un color plateado se notaban bajo la sombra proyectada por su sombrero. Su cabellera rubia era iluminada parcialmente por la luz lunar.

    Finalmente alcanzó su destino, la tumba que había visitado miles de veces. Las flores se amontonaban, la mayoría marchitas, apenas un recuerdo, una plegaria para que volviese con ella.

    Su voz rompió el silencio. — Pensé que querrías verme así. — Pues no venía como Morana, sino como Adela, aquella mujer de campo que, de alguna forma, consiguió cautivar la mirada de un noble.

    Adela suspiró, tenía sus girasoles en mano, una flor que simbolizaba la lealtad y la admiración. Colocó las flores sobre la tumba con delicadeza. — Es posible que no vuelva. — Comentó como si su esposo fuera a escucharla a través de la tierra.

    Si bien era poderosa, el conflicto por venir era a gran escala, y no sabría si le sería posible volver a verlo, no sabría si su vida terminaría en este siglo.

    — Espero que lo entiendas. — Su voz sonaba... Cansada más que triste. Tantos años repitiendo el mismo camino, tantos años repitiendo el mismo ritual ¿Para qué? Debería dejar de hacer esto, él ya no está y le dejó claro que no quería una segunda vida.

    — Adiós Gerhard. — Dijo en voz baja al momento de voltearse, quiso decir que lo amaba, pero realmente... Ya no lo tenía tan claro. El tiempo había hecho mella en su corazón, pero ahora no había tiempo de dudar...

    Así se alejó, caminando tan tranquilamente como llegó al lugar, pero con una nueva duda en su corazón.
    Una vez más en este bosque... Una vez más los recuerdos inundarían su ahora lúcida mente... El camino había sido breve esta vez, lo recordaba con más claridad que antes, un efecto que tenía en ella el retomar su forma original. La noche era iluminada solamente por la luna llena. El único ruido en estos lugares era el viento silbando a través de los árboles, pues los animales eran escasos en estas tierras. Sus botas apenas hacían algún ruido al caminar. Sus ojos de un color plateado se notaban bajo la sombra proyectada por su sombrero. Su cabellera rubia era iluminada parcialmente por la luz lunar. Finalmente alcanzó su destino, la tumba que había visitado miles de veces. Las flores se amontonaban, la mayoría marchitas, apenas un recuerdo, una plegaria para que volviese con ella. Su voz rompió el silencio. — Pensé que querrías verme así. — Pues no venía como Morana, sino como Adela, aquella mujer de campo que, de alguna forma, consiguió cautivar la mirada de un noble. Adela suspiró, tenía sus girasoles en mano, una flor que simbolizaba la lealtad y la admiración. Colocó las flores sobre la tumba con delicadeza. — Es posible que no vuelva. — Comentó como si su esposo fuera a escucharla a través de la tierra. Si bien era poderosa, el conflicto por venir era a gran escala, y no sabría si le sería posible volver a verlo, no sabría si su vida terminaría en este siglo. — Espero que lo entiendas. — Su voz sonaba... Cansada más que triste. Tantos años repitiendo el mismo camino, tantos años repitiendo el mismo ritual ¿Para qué? Debería dejar de hacer esto, él ya no está y le dejó claro que no quería una segunda vida. — Adiós Gerhard. — Dijo en voz baja al momento de voltearse, quiso decir que lo amaba, pero realmente... Ya no lo tenía tan claro. El tiempo había hecho mella en su corazón, pero ahora no había tiempo de dudar... Así se alejó, caminando tan tranquilamente como llegó al lugar, pero con una nueva duda en su corazón.
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    Y la creación supera al original.
    Mi hermano el guaperas.
    Y la creación supera al original. Mi hermano el guaperas.
    Ficha.
    Rango Beta de la Manada Volkov Vínculo Hermano creado de Darküs. Forjado con los mismos recuerdos, instintos y memorias primarias para proteger a la manada Volkov y, sobre todo, para que Darküs no vuelva a estar solo. Origen Ashiël nació de una decisión desesperada y necesaria. Los últimos acontecimientos pusieron en jaque a Darküs...
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    Un posado raro, pero a la vez disfrutadle, ya que era algo original. Aunque ya estoy retirada, no me importaría volver a posar así tan bien.
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  • #Dato_De_Personaje.
    Kiyo en su forma original. (Antes de ser llevada pal isekai de Minecraft)
    Trabajaba en una empresa de seguros como parte del soporte técnico, siendo sobre explotada al punto del agotamiento.
    Su adolescencia fue complicada, dado sus gustos fue atormentada y tratada de bicho raro.
    #Dato_De_Personaje. Kiyo en su forma original. (Antes de ser llevada pal isekai de Minecraft) Trabajaba en una empresa de seguros como parte del soporte técnico, siendo sobre explotada al punto del agotamiento. Su adolescencia fue complicada, dado sus gustos fue atormentada y tratada de bicho raro.
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  • Resumen del Lore de Lili y el Legado Queen
    Origen de Lili
    Lili nace de dos linajes mayores:
    El linaje del Caos “Queen”, por parte de Jennifer Queen, Reina del Caos.
    El linaje súcubo Ishtar, por parte de Ayane Ishtar.
    Su existencia es el cruce entre Caos primordial, herencia demoníaca y destino cósmico.
    El Legado Queen y el Origen del Caos
    El origen del linaje Queen comienza con Oz (Ozma), entidad del Caos, y Selin, una Custodio Elunai, guardiana creada para proteger a la diosa Elune.
    Los Elunai fueron entrenados durante un “sueño” de una noche cuya duración real fue de mil años.
    Su creadora y maestra fue Yue, una antigua parásita de la raza enemiga de Elune, que traicionó a los suyos al enamorarse de la diosa y jurar protegerla.
    Tras la gran guerra:
    Yue se suicida en un ataque final que aniquila a su propia raza.
    Su alma se fragmenta en dos reliquias vivientes:
    El Escudo de Elune → reclama a Yuna Queen (el más poderoso).
    La Espada de Elune → destinada a Veythra.
    La Muerte de Selin y el Alma Errante
    Tras nacer Jennifer, Selin queda embarazada de su segunda hija: Veythra.
    Los Elunai, corrompidos por el miedo y la guerra civil, asesinan a Selin antes del parto.
    Antes de morir:
    Selin consagra su propia alma.
    Protege el alma no nata de Veythra, que queda sin cuerpo, vagando por el universo.
    Esa alma errante encuentra refugio en el momento del nacimiento de Lili.
    Un cuerpo. Dos almas.
    Lili y Veythra: Conflicto Interno
    Durante años:
    Lili ignora la presencia de Veythra.
    Ambas luchan constantemente por el control del cuerpo.
    Cada conflicto termina en desastre.
    En una ocasión, el alma de Veythra se manifiesta como una katana viva, la Espada de Elune, capaz de cortar el tejido del espacio-tiempo, pero imposible de obedecer.
    La Ruptura del Tiempo y el Lienzo del Caos
    En una batalla crucial:
    Lili usa la espada.
    El espacio-tiempo se rompe.
    Lili cae al pasado y luego intenta repetir el corte creyendo haber aprendido a controlar a Veythra.
    Fracasa.
    El segundo corte es aún más devastador.
    Lili cae en un sueño fuera del tiempo, en el Lienzo del Caos.
    El Nacimiento de Veythra
    Mientras Lili duerme:
    Veythra despierta en otro tiempo, con un cuerpo propio por primera vez.
    Su mera existencia desgarra la realidad.
    Pide ayuda a la familia Ishtar.
    En ese viaje:
    Se enfrenta a Jennifer Queen, su hermana.
    Jennifer la derrota brutalmente.
    Por lástima (y vínculo de sangre), le entrega la mitad de su corazón Caos–Elunai.
    El Sacrificio de Veythra
    Gracias a ese corazón:
    Veythra revive.
    Recorre el mundo junto a Ryu del pasado, intentando cerrar las brechas temporales.
    No lo logra. Su cuerpo se desintegra poco a poco.
    Al final:
    Solo queda medio corazón, que Veythra entrega a Ryu y a su familia.
    El corazón se fragmenta en millones de piezas.
    Esos fragmentos cruzan el cielo una vez al año:
    las Perseidas de agosto, las mismas que iluminaban el cielo la noche en que Lili nació.
    La Unión Final
    Tras esto:
    Lili despierta en la batalla original.
    La espada se destruye.
    Veythra deja de ser un alma separada.
    Así nace Veythra Lili:
    no dos entidades en conflicto, sino una unión consciente y estable.
    Estado Actual
    Lili y Veythra existen juntas.
    Comparten propósito, poder y memoria.
    Veythra mantiene su ambición:
    convertirse en la verdadera Reina del Caos, reuniendo su propio ejército del Caos.

    [n.a.a.m.a.h] Agrat Eisheth Zenunim
    Resumen del Lore de Lili y el Legado Queen Origen de Lili Lili nace de dos linajes mayores: El linaje del Caos “Queen”, por parte de Jennifer Queen, Reina del Caos. El linaje súcubo Ishtar, por parte de Ayane Ishtar. Su existencia es el cruce entre Caos primordial, herencia demoníaca y destino cósmico. El Legado Queen y el Origen del Caos El origen del linaje Queen comienza con Oz (Ozma), entidad del Caos, y Selin, una Custodio Elunai, guardiana creada para proteger a la diosa Elune. Los Elunai fueron entrenados durante un “sueño” de una noche cuya duración real fue de mil años. Su creadora y maestra fue Yue, una antigua parásita de la raza enemiga de Elune, que traicionó a los suyos al enamorarse de la diosa y jurar protegerla. Tras la gran guerra: Yue se suicida en un ataque final que aniquila a su propia raza. Su alma se fragmenta en dos reliquias vivientes: El Escudo de Elune → reclama a Yuna Queen (el más poderoso). La Espada de Elune → destinada a Veythra. La Muerte de Selin y el Alma Errante Tras nacer Jennifer, Selin queda embarazada de su segunda hija: Veythra. Los Elunai, corrompidos por el miedo y la guerra civil, asesinan a Selin antes del parto. Antes de morir: Selin consagra su propia alma. Protege el alma no nata de Veythra, que queda sin cuerpo, vagando por el universo. Esa alma errante encuentra refugio en el momento del nacimiento de Lili. Un cuerpo. Dos almas. Lili y Veythra: Conflicto Interno Durante años: Lili ignora la presencia de Veythra. Ambas luchan constantemente por el control del cuerpo. Cada conflicto termina en desastre. En una ocasión, el alma de Veythra se manifiesta como una katana viva, la Espada de Elune, capaz de cortar el tejido del espacio-tiempo, pero imposible de obedecer. La Ruptura del Tiempo y el Lienzo del Caos En una batalla crucial: Lili usa la espada. El espacio-tiempo se rompe. Lili cae al pasado y luego intenta repetir el corte creyendo haber aprendido a controlar a Veythra. Fracasa. El segundo corte es aún más devastador. Lili cae en un sueño fuera del tiempo, en el Lienzo del Caos. El Nacimiento de Veythra Mientras Lili duerme: Veythra despierta en otro tiempo, con un cuerpo propio por primera vez. Su mera existencia desgarra la realidad. Pide ayuda a la familia Ishtar. En ese viaje: Se enfrenta a Jennifer Queen, su hermana. Jennifer la derrota brutalmente. Por lástima (y vínculo de sangre), le entrega la mitad de su corazón Caos–Elunai. El Sacrificio de Veythra Gracias a ese corazón: Veythra revive. Recorre el mundo junto a Ryu del pasado, intentando cerrar las brechas temporales. No lo logra. Su cuerpo se desintegra poco a poco. Al final: Solo queda medio corazón, que Veythra entrega a Ryu y a su familia. El corazón se fragmenta en millones de piezas. Esos fragmentos cruzan el cielo una vez al año: las Perseidas de agosto, las mismas que iluminaban el cielo la noche en que Lili nació. La Unión Final Tras esto: Lili despierta en la batalla original. La espada se destruye. Veythra deja de ser un alma separada. Así nace Veythra Lili: no dos entidades en conflicto, sino una unión consciente y estable. Estado Actual Lili y Veythra existen juntas. Comparten propósito, poder y memoria. Veythra mantiene su ambición: convertirse en la verdadera Reina del Caos, reuniendo su propio ejército del Caos. [n.a.a.m.a.h] [f_off_bih] [demonsmile01]
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    Akane volvió.

    Regresó como si nada hubiera pasado, con esa sonrisa suave que siempre había usado para calmarme, con ese toque cálido que tantas veces fue hogar. Pero esta vez… yo la frené. Sentí el temblor en mis propias manos cuando le dije cómo se habían vuelto las cosas para mí. Lo dije con sinceridad, con ese miedo que quema, y ella lo recibió con su compostura perfecta, esa compostura que solo tienen las personas que saben romperse por dentro sin que nadie las vea. Lo aceptó… pero algo entre nosotras se quebró para siempre. Un hilo invisible, delicado, algo que quizás nunca vuelva a su estado original.

    Pero no había tiempo para sanar nada.
    El día del eclipse llegó.

    Mis resultados con Veythra eran un desastre. Cada corte, cada intento, cada orden… era respondido con vibraciones de disgusto, como si la katana me reprochara existir. Y Akane, otra vez, había desaparecido. Esta vez mi culpa era real, nítida, punzante.

    El eclipse se aproximaba, devorando el cielo lentamente, y por primera vez… no estaba sola. Mi madre, Jennifer, decidió entrenarme. Sus palabras, su presencia, su sombra inmensa… eran un apoyo y, al mismo tiempo, un recordatorio de lo pequeña que era yo frente a todo lo que estaba a punto de ocurrir.

    Le mostré a Veythra. La llamé.
    No respondió.

    No importaba cuánto intentara conectar, no importaba cuánto me esforzara por ver los hilos del mundo: la espada permaneció muda. Silenciosa. Reacia.

    Jennifer me pidió permiso para sostenerla.
    Y fue como si Veythra despertara.

    Sin esfuerzo, sin siquiera tensar su cuerpo, mi madre generó un corte limpio, perfecto, como el que usé contra el Yokai. Un corte que atravesaba el espacio como si el aire mismo se abriera para dejarla pasar. Las sombras y la luz parecieron inclinarse ante ella.

    Me devolvió la espada y, con la calma de quien ha cargado mil profecías, me dio un único consejo:

    Jennifer: “La mente en blanco.
    Y el orgullo intacto.”

    Cuando volví a desenvainarla, vibró. No sé si por mí… o porque el sol estaba empezando a apagarse. El eclipse avanzaba, tragándose la luz. Y con cada segundo que pasaba, sentía el murmullo del Caos más cerca, llamando a mi sangre, a mi destino… y a la espada que aún no sabía si sería mi aliada o mi verdugo.
    Relato en Post y comentario de la imagen 🩷 Akane volvió. Regresó como si nada hubiera pasado, con esa sonrisa suave que siempre había usado para calmarme, con ese toque cálido que tantas veces fue hogar. Pero esta vez… yo la frené. Sentí el temblor en mis propias manos cuando le dije cómo se habían vuelto las cosas para mí. Lo dije con sinceridad, con ese miedo que quema, y ella lo recibió con su compostura perfecta, esa compostura que solo tienen las personas que saben romperse por dentro sin que nadie las vea. Lo aceptó… pero algo entre nosotras se quebró para siempre. Un hilo invisible, delicado, algo que quizás nunca vuelva a su estado original. Pero no había tiempo para sanar nada. El día del eclipse llegó. Mis resultados con Veythra eran un desastre. Cada corte, cada intento, cada orden… era respondido con vibraciones de disgusto, como si la katana me reprochara existir. Y Akane, otra vez, había desaparecido. Esta vez mi culpa era real, nítida, punzante. El eclipse se aproximaba, devorando el cielo lentamente, y por primera vez… no estaba sola. Mi madre, Jennifer, decidió entrenarme. Sus palabras, su presencia, su sombra inmensa… eran un apoyo y, al mismo tiempo, un recordatorio de lo pequeña que era yo frente a todo lo que estaba a punto de ocurrir. Le mostré a Veythra. La llamé. No respondió. No importaba cuánto intentara conectar, no importaba cuánto me esforzara por ver los hilos del mundo: la espada permaneció muda. Silenciosa. Reacia. Jennifer me pidió permiso para sostenerla. Y fue como si Veythra despertara. Sin esfuerzo, sin siquiera tensar su cuerpo, mi madre generó un corte limpio, perfecto, como el que usé contra el Yokai. Un corte que atravesaba el espacio como si el aire mismo se abriera para dejarla pasar. Las sombras y la luz parecieron inclinarse ante ella. Me devolvió la espada y, con la calma de quien ha cargado mil profecías, me dio un único consejo: Jennifer: “La mente en blanco. Y el orgullo intacto.” Cuando volví a desenvainarla, vibró. No sé si por mí… o porque el sol estaba empezando a apagarse. El eclipse avanzaba, tragándose la luz. Y con cada segundo que pasaba, sentía el murmullo del Caos más cerca, llamando a mi sangre, a mi destino… y a la espada que aún no sabía si sería mi aliada o mi verdugo.
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    Akane volvió.

    Regresó como si nada hubiera pasado, con esa sonrisa suave que siempre había usado para calmarme, con ese toque cálido que tantas veces fue hogar. Pero esta vez… yo la frené. Sentí el temblor en mis propias manos cuando le dije cómo se habían vuelto las cosas para mí. Lo dije con sinceridad, con ese miedo que quema, y ella lo recibió con su compostura perfecta, esa compostura que solo tienen las personas que saben romperse por dentro sin que nadie las vea. Lo aceptó… pero algo entre nosotras se quebró para siempre. Un hilo invisible, delicado, algo que quizás nunca vuelva a su estado original.

    Pero no había tiempo para sanar nada.
    El día del eclipse llegó.

    Mis resultados con Veythra eran un desastre. Cada corte, cada intento, cada orden… era respondido con vibraciones de disgusto, como si la katana me reprochara existir. Y Akane, otra vez, había desaparecido. Esta vez mi culpa era real, nítida, punzante.

    El eclipse se aproximaba, devorando el cielo lentamente, y por primera vez… no estaba sola. Mi madre, Jennifer, decidió entrenarme. Sus palabras, su presencia, su sombra inmensa… eran un apoyo y, al mismo tiempo, un recordatorio de lo pequeña que era yo frente a todo lo que estaba a punto de ocurrir.

    Le mostré a Veythra. La llamé.
    No respondió.

    No importaba cuánto intentara conectar, no importaba cuánto me esforzara por ver los hilos del mundo: la espada permaneció muda. Silenciosa. Reacia.

    Jennifer me pidió permiso para sostenerla.
    Y fue como si Veythra despertara.

    Sin esfuerzo, sin siquiera tensar su cuerpo, mi madre generó un corte limpio, perfecto, como el que usé contra el Yokai. Un corte que atravesaba el espacio como si el aire mismo se abriera para dejarla pasar. Las sombras y la luz parecieron inclinarse ante ella.

    Me devolvió la espada y, con la calma de quien ha cargado mil profecías, me dio un único consejo:

    Jennifer: “La mente en blanco.
    Y el orgullo intacto.”

    Cuando volví a desenvainarla, vibró. No sé si por mí… o porque el sol estaba empezando a apagarse. El eclipse avanzaba, tragándose la luz. Y con cada segundo que pasaba, sentía el murmullo del Caos más cerca, llamando a mi sangre, a mi destino… y a la espada que aún no sabía si sería mi aliada o mi verdugo.
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    Pero no había tiempo para sanar nada.
    El día del eclipse llegó.

    Mis resultados con Veythra eran un desastre. Cada corte, cada intento, cada orden… era respondido con vibraciones de disgusto, como si la katana me reprochara existir. Y Akane, otra vez, había desaparecido. Esta vez mi culpa era real, nítida, punzante.

    El eclipse se aproximaba, devorando el cielo lentamente, y por primera vez… no estaba sola. Mi madre, Jennifer, decidió entrenarme. Sus palabras, su presencia, su sombra inmensa… eran un apoyo y, al mismo tiempo, un recordatorio de lo pequeña que era yo frente a todo lo que estaba a punto de ocurrir.

    Le mostré a Veythra. La llamé.
    No respondió.

    No importaba cuánto intentara conectar, no importaba cuánto me esforzara por ver los hilos del mundo: la espada permaneció muda. Silenciosa. Reacia.

    Jennifer me pidió permiso para sostenerla.
    Y fue como si Veythra despertara.

    Sin esfuerzo, sin siquiera tensar su cuerpo, mi madre generó un corte limpio, perfecto, como el que usé contra el Yokai. Un corte que atravesaba el espacio como si el aire mismo se abriera para dejarla pasar. Las sombras y la luz parecieron inclinarse ante ella.

    Me devolvió la espada y, con la calma de quien ha cargado mil profecías, me dio un único consejo:

    Jennifer: “La mente en blanco.
    Y el orgullo intacto.”

    Cuando volví a desenvainarla, vibró. No sé si por mí… o porque el sol estaba empezando a apagarse. El eclipse avanzaba, tragándose la luz. Y con cada segundo que pasaba, sentía el murmullo del Caos más cerca, llamando a mi sangre, a mi destino… y a la espada que aún no sabía si sería mi aliada o mi verdugo.
    Relato en Post y comentario de la imagen 🩷 Akane volvió. Regresó como si nada hubiera pasado, con esa sonrisa suave que siempre había usado para calmarme, con ese toque cálido que tantas veces fue hogar. Pero esta vez… yo la frené. Sentí el temblor en mis propias manos cuando le dije cómo se habían vuelto las cosas para mí. Lo dije con sinceridad, con ese miedo que quema, y ella lo recibió con su compostura perfecta, esa compostura que solo tienen las personas que saben romperse por dentro sin que nadie las vea. Lo aceptó… pero algo entre nosotras se quebró para siempre. Un hilo invisible, delicado, algo que quizás nunca vuelva a su estado original. Pero no había tiempo para sanar nada. El día del eclipse llegó. Mis resultados con Veythra eran un desastre. Cada corte, cada intento, cada orden… era respondido con vibraciones de disgusto, como si la katana me reprochara existir. Y Akane, otra vez, había desaparecido. Esta vez mi culpa era real, nítida, punzante. El eclipse se aproximaba, devorando el cielo lentamente, y por primera vez… no estaba sola. Mi madre, Jennifer, decidió entrenarme. Sus palabras, su presencia, su sombra inmensa… eran un apoyo y, al mismo tiempo, un recordatorio de lo pequeña que era yo frente a todo lo que estaba a punto de ocurrir. Le mostré a Veythra. La llamé. No respondió. No importaba cuánto intentara conectar, no importaba cuánto me esforzara por ver los hilos del mundo: la espada permaneció muda. Silenciosa. Reacia. Jennifer me pidió permiso para sostenerla. Y fue como si Veythra despertara. Sin esfuerzo, sin siquiera tensar su cuerpo, mi madre generó un corte limpio, perfecto, como el que usé contra el Yokai. Un corte que atravesaba el espacio como si el aire mismo se abriera para dejarla pasar. Las sombras y la luz parecieron inclinarse ante ella. Me devolvió la espada y, con la calma de quien ha cargado mil profecías, me dio un único consejo: Jennifer: “La mente en blanco. Y el orgullo intacto.” Cuando volví a desenvainarla, vibró. No sé si por mí… o porque el sol estaba empezando a apagarse. El eclipse avanzaba, tragándose la luz. Y con cada segundo que pasaba, sentía el murmullo del Caos más cerca, llamando a mi sangre, a mi destino… y a la espada que aún no sabía si sería mi aliada o mi verdugo.
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    Fandom
    Original/Scream o a elección.
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    Personaje
    Estado
    Disponible
    • PJ Masc basado en el fandom Scream o en un fandom original.

    • Trama chica mala × chico malo.

    • Opuestos y parecidos a la vez, chocan la mayoría de veces contra sí.

    • Rolear en tercera persona (obligatorio)

    • Adaptable a cambios/sugerencias.

    • FC que cumpla con los requisitos del pj.

    • Breve diferencia de edad.

    • Criados ambos en un orfanato.

    • Se ofrece mucha tensión, muchos piques, muchos feels y mucho drama.

    • Son universitarios.

    • Tramas sugeridas:

    Hermana del mejor amigo × el mejor amigo del hermano.

    Basada en un juego: la mejor amiga de la mujer del amigo de él × el mejor amigo del marido de la amiga de ella.

    Trama basada en After/Cualquier otro libro.

    Novio de la hermana × la hermana de la novia. (Cuñados)

    A elección.

    • Indispensable que sea de moral cuestionable y mujeriego o por lo menos, mala influencia.

    • Para más información, al chat.
    • PJ Masc basado en el fandom Scream o en un fandom original. • Trama chica mala × chico malo. • Opuestos y parecidos a la vez, chocan la mayoría de veces contra sí. • Rolear en tercera persona (obligatorio) • Adaptable a cambios/sugerencias. • FC que cumpla con los requisitos del pj. • Breve diferencia de edad. • Criados ambos en un orfanato. • Se ofrece mucha tensión, muchos piques, muchos feels y mucho drama. • Son universitarios. • Tramas sugeridas: Hermana del mejor amigo × el mejor amigo del hermano. Basada en un juego: la mejor amiga de la mujer del amigo de él × el mejor amigo del marido de la amiga de ella. Trama basada en After/Cualquier otro libro. Novio de la hermana × la hermana de la novia. (Cuñados) A elección. • Indispensable que sea de moral cuestionable y mujeriego o por lo menos, mala influencia. • Para más información, al chat.
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  • Ahora que lo piensa, no necesita un disfraz para dar miedo en Halloween.

    Mirándose en el reflejo del espejo, se transformó en su versión demoniaca, sin convencerse y terminando por tomar su aspecto de Serafín original.
    Ahora que lo piensa, no necesita un disfraz para dar miedo en Halloween. Mirándose en el reflejo del espejo, se transformó en su versión demoniaca, sin convencerse y terminando por tomar su aspecto de Serafín original.
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