• La rueda del destino comenzó a girar, la nigromante había hecho los preparativos para su ritual.
    Las barreras estaban listas para alzarse como catástrofes inevitables, ya que no hay vista que estas no alcancen, su autoridad iba más allá de lo que cualquier mortal podría pensar.

    Los participantes serían traídos a la fuerza por un poder misterioso, digno de su naturaleza. Una puerta sería el origen de cada silueta, los participantes caminarían al epicentro del lugar, desolado, antiguo, parecía que no ha habido un alma allí en milenios. Nombres grabados en placas desgastadas, irreconocibles ya sea por lengua o rigidez, un mundo en el que ni siquiera los pájaros cantaban.
    Ante la estatua de un ángel corroído por el tiempo y la maleza, es donde se reunían una sensación de calidez extraña, la agresión no tenía lugar aquí. Pues era la víspera para algo mucho peor que se avecinaba.

    Las dudas seguro invadirán a los inquilinos, ¿dónde estaban?¿por qué... o por quién? Todo tendría su resolución pronto, pero el silencio mutuo solo extendería la discordia, la desconfianzas y las falsedades, pero motivaría a los hablantes.
    Todos podían verse claramente entre sí, todos frente a frente, el disfraz, la cautela y la mentira no tenían hogar, la extensión del terreno era pobre, y salir era imposible. La realidad misma se doblaba para evitar que salieran de su tan peculiar prisión.

    A los pies del monumento, un escrito...

    "Nada escapa de la mirada de la anfitriona
    Habéis sido elegidos, almas fuertes.
    Demostrad vuestro poder, alzaos encima del resto.
    Cuando el momento llegue..."

    Lo único que compartían todos los presentes, es la sensación de ser observados. El cielo era un gran ojo que buscaba devorar todo conocimiento o información, eran parte de un juego tétrico, quien hizo los preparativos muy adecuadamente para este momento.

    Serían testigos y participantes del próximo escalón de la humanidad.

    Kalhi NigDurgaeGrimmjow Jaegerjaquez 𝑻𝑬𝑵𝑬𝑩𝑹𝑶𝑼𝑺 [nebula_emerald_zebra_687]Ophelia Sephtálon Feu[PROPHETESS.1]Leo 𝙀𝙧𝙞𝙣 Nikto

    //El orden de turnos será por orden de llegada
    La rueda del destino comenzó a girar, la nigromante había hecho los preparativos para su ritual. Las barreras estaban listas para alzarse como catástrofes inevitables, ya que no hay vista que estas no alcancen, su autoridad iba más allá de lo que cualquier mortal podría pensar. Los participantes serían traídos a la fuerza por un poder misterioso, digno de su naturaleza. Una puerta sería el origen de cada silueta, los participantes caminarían al epicentro del lugar, desolado, antiguo, parecía que no ha habido un alma allí en milenios. Nombres grabados en placas desgastadas, irreconocibles ya sea por lengua o rigidez, un mundo en el que ni siquiera los pájaros cantaban. Ante la estatua de un ángel corroído por el tiempo y la maleza, es donde se reunían una sensación de calidez extraña, la agresión no tenía lugar aquí. Pues era la víspera para algo mucho peor que se avecinaba. Las dudas seguro invadirán a los inquilinos, ¿dónde estaban?¿por qué... o por quién? Todo tendría su resolución pronto, pero el silencio mutuo solo extendería la discordia, la desconfianzas y las falsedades, pero motivaría a los hablantes. Todos podían verse claramente entre sí, todos frente a frente, el disfraz, la cautela y la mentira no tenían hogar, la extensión del terreno era pobre, y salir era imposible. La realidad misma se doblaba para evitar que salieran de su tan peculiar prisión. A los pies del monumento, un escrito... "Nada escapa de la mirada de la anfitriona Habéis sido elegidos, almas fuertes. Demostrad vuestro poder, alzaos encima del resto. Cuando el momento llegue..." Lo único que compartían todos los presentes, es la sensación de ser observados. El cielo era un gran ojo que buscaba devorar todo conocimiento o información, eran parte de un juego tétrico, quien hizo los preparativos muy adecuadamente para este momento. Serían testigos y participantes del próximo escalón de la humanidad. [kalh1][6espada] [Tenebrous2][nebula_emerald_zebra_687][vortex_navy_bat_673][storm_pink_crow_361][PROPHETESS.1][Cursed_Bastard][Black.Rose][p0isonmaker] //El orden de turnos será por orden de llegada
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    Uss: Datos curiosos sobre mi pj de Lilia, y qué lo diferencian, en cuanto a mi rol

    1.- Lilia estuvo casado en nuestro lugar de origen en rol, tiene dos hijos biológicos, y si, aquí también es capaz de procrear bebés, ya que ok, no lo manejo cómo Alfa y Omega, pero, si puede, y su esposo fue un Pj de KOF, apellido Bogard

    Uss: Esta semana para no caer en rutina, pueden preguntar todo dato que les parezca interesante sobre el Lilis, pueden preguntar lo qué quieran
    Uss: Datos curiosos sobre mi pj de Lilia, y qué lo diferencian, en cuanto a mi rol 1.- Lilia estuvo casado en nuestro lugar de origen en rol, tiene dos hijos biológicos, y si, aquí también es capaz de procrear bebés, ya que ok, no lo manejo cómo Alfa y Omega, pero, si puede, y su esposo fue un Pj de KOF, apellido Bogard Uss: Esta semana para no caer en rutina, pueden preguntar todo dato que les parezca interesante sobre el Lilis, pueden preguntar lo qué quieran
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  • Dos años me separan de este lugar, un tiempo que no fue ausencia, sino la arquitectura de una promesa. Volver a ti es recordar que eres el origen de toda mi resistencia. Aunque el peso de lo que permití me marcó, hoy ese dolor ya no me detiene; es el motor de mi marcha. Ante este mármol frío, te hago un juramento: mi vida será el escudo que proteja a otros de nuestro mismo infierno. Si aún respiro, es por tu memoria; y si venzo, será para que tu nombre sea la luz de quienes buscan salvación.
    Dos años me separan de este lugar, un tiempo que no fue ausencia, sino la arquitectura de una promesa. Volver a ti es recordar que eres el origen de toda mi resistencia. Aunque el peso de lo que permití me marcó, hoy ese dolor ya no me detiene; es el motor de mi marcha. Ante este mármol frío, te hago un juramento: mi vida será el escudo que proteja a otros de nuestro mismo infierno. Si aún respiro, es por tu memoria; y si venzo, será para que tu nombre sea la luz de quienes buscan salvación.
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  • Castle of Whispers
    Fandom Original
    Categoría Suspenso
    { Rol privado : Morana }

    El estado solido de un castillo que relatan hace siglos yace abandonado y no parece estarlo, la curiosidad es enemigo clave de la desgracia y está por experimentar esa advertencia.

    No se conocen, aún.
    Caminaban por distintos rumbos.
    Y sin embargo, el castillo reclama con extenuante desprecio la cabeza de aquellos invasores.

    Ingreso por un túnel subterráneo cortando con el filo de su espada las duras raíces, matando pequeñas criaturas en su camino que de juntarse como una horda provocaría problemas severos a futuro. Con su experiencia analizaba el recorrido, dejaba marcas sobre las paredes por si acaso llegase a necesitar esa vía como escape.

    El estaba guiándose por su intuición, con apetito de explorador al escuchar que ahí existe un grimorio capaz de traer las almas de los muertos una única vez, al menos era importante para él.

    ⸻ Si es verdad, quisiera poder comunicarme con mi madre.

    Murmuro, la extrañaba como cualquier hijo lo haría.

    ⸻ Hablar con mis amigos muertos en batalla.

    Su voz cada vez se notaba más entristecida. Tomo aire y exhaló, se golpeo una mejilla con toda la palma.

    ⸻ No es momento de descanso, debes concentrarte.

    Recrimino, continuo caminando varios metros hasta una puerta de piedra. Empujo con todas sus fuerzas apoyando la espalda contra el muro usando las piernas y brazos como ancla, un hueco se abrió. El fuerte olor a muerte entro de lleno provoco que cubriera su nariz con un pañuelo, de entrada esqueletos de animales y exploradores algunos con un gesto de horror, otros mas compasivos y unos pocos aparentemente felices de abrazar la muerte.

    Si el rumor era cierto el ambiente alucinógeno era peor de lo que había especulado, el relicario de obsidium alrededor de su cuello (el último regalo de su viejo amigo enano) espantaba a los espíritus, los anillos anti-veneno y anti-parálisis postrados en los dedos medo y índice por precaución, el pañuelo especial que curaba los estados de confusión estaban ayudando a que su camino fuera menos difícil.

    Por el momento, exploro algunos pasillos, abriendo la puerta de algunas estancias más recuerdos abrazaban el palacio como si esas almas siguieran encerradas ahí. Tesoros de plata y oro, armas y otros objetos que pudo tomar... pero que no lo hizo.

    No ahora que nuevos pasos se escucharon en la lejanía, cuando su cuerpo se tenso y cada bello de su piel se erizo con precaución. Su corazón latió temeroso, sus ojos se clavaron en todas direcciones, más como un susurro no era el único interesado en algo tan peculiar.

    ⸻ Puedo olerte, por favor no estoy buscando conflicto o tesoros; puedes tomarlos si eso quieres.

    Hablando a la espesa niebla que lo rodea (y que desconoce su origen) estaba en alerta máxima.

    { Rol privado : [Undead_Mistress] } El estado solido de un castillo que relatan hace siglos yace abandonado y no parece estarlo, la curiosidad es enemigo clave de la desgracia y está por experimentar esa advertencia. No se conocen, aún. Caminaban por distintos rumbos. Y sin embargo, el castillo reclama con extenuante desprecio la cabeza de aquellos invasores. Ingreso por un túnel subterráneo cortando con el filo de su espada las duras raíces, matando pequeñas criaturas en su camino que de juntarse como una horda provocaría problemas severos a futuro. Con su experiencia analizaba el recorrido, dejaba marcas sobre las paredes por si acaso llegase a necesitar esa vía como escape. El estaba guiándose por su intuición, con apetito de explorador al escuchar que ahí existe un grimorio capaz de traer las almas de los muertos una única vez, al menos era importante para él. ⸻ Si es verdad, quisiera poder comunicarme con mi madre. Murmuro, la extrañaba como cualquier hijo lo haría. ⸻ Hablar con mis amigos muertos en batalla. Su voz cada vez se notaba más entristecida. Tomo aire y exhaló, se golpeo una mejilla con toda la palma. ⸻ No es momento de descanso, debes concentrarte. Recrimino, continuo caminando varios metros hasta una puerta de piedra. Empujo con todas sus fuerzas apoyando la espalda contra el muro usando las piernas y brazos como ancla, un hueco se abrió. El fuerte olor a muerte entro de lleno provoco que cubriera su nariz con un pañuelo, de entrada esqueletos de animales y exploradores algunos con un gesto de horror, otros mas compasivos y unos pocos aparentemente felices de abrazar la muerte. Si el rumor era cierto el ambiente alucinógeno era peor de lo que había especulado, el relicario de obsidium alrededor de su cuello (el último regalo de su viejo amigo enano) espantaba a los espíritus, los anillos anti-veneno y anti-parálisis postrados en los dedos medo y índice por precaución, el pañuelo especial que curaba los estados de confusión estaban ayudando a que su camino fuera menos difícil. Por el momento, exploro algunos pasillos, abriendo la puerta de algunas estancias más recuerdos abrazaban el palacio como si esas almas siguieran encerradas ahí. Tesoros de plata y oro, armas y otros objetos que pudo tomar... pero que no lo hizo. No ahora que nuevos pasos se escucharon en la lejanía, cuando su cuerpo se tenso y cada bello de su piel se erizo con precaución. Su corazón latió temeroso, sus ojos se clavaron en todas direcciones, más como un susurro no era el único interesado en algo tan peculiar. ⸻ Puedo olerte, por favor no estoy buscando conflicto o tesoros; puedes tomarlos si eso quieres. Hablando a la espesa niebla que lo rodea (y que desconoce su origen) estaba en alerta máxima.
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  • ~Fue entonces cuando lo conocí. Se acercó a mí para presentarse formalmente, tal como lo habían hecho los demás invitados, yo simplemente correspondí a su saludo con cortesía, observándolo con disimulo, cada detalle suyo captó mi atención desde el primer instante. La conversación, trivial al inicio, que pronto perdió interés para mí, así que lo invité a recorrer el castillo en busca de un poco de silencio.

    Caminamos hasta llegar a una de las oficinas, amplia, adornada con un sofá, un escritorio y estanterías repletas de libros. La luz de la luna se filtraba por los ventanales, bañando el lugar con un resplandor tenue y casi irreal.
    Hablamos largamente. Me contó de su origen y de la especie a la que pertenecía mientras le ofrecía una copa de vino. Todo transcurría de manera amena, interesante incluso, pero mis intenciones ya no podían ocultarse por más tiempo, sin pedir permiso, acorté la distancia y me senté sobre su regazo. La confianza se instaló entre nosotros y, dejando las copas de lado, la charla fluyó con mayor naturalidad, sin que él notara que ya estaba atado a la silla.

    Me incorporé lentamente entre sus piernas, inclinándome hacia él. Reaccionó apenas un instante después, al comprender que no podía moverse, pero para entonces yo ya había conseguido lo que buscaba, mis dedos recorrieron su cuello con suavidad, sintiendo el pulso bajo la piel, hasta encontrar el punto exacto, el sin comprender lo que sucedía y lo que iba acontecer solo se quedó expectante. Sin pedir permiso allí mordí, bebiendo su sangre cálida, intensa, exquisita. Fue cuando comprendió que había caído en el terreno de una vampira.~
    ~Fue entonces cuando lo conocí. Se acercó a mí para presentarse formalmente, tal como lo habían hecho los demás invitados, yo simplemente correspondí a su saludo con cortesía, observándolo con disimulo, cada detalle suyo captó mi atención desde el primer instante. La conversación, trivial al inicio, que pronto perdió interés para mí, así que lo invité a recorrer el castillo en busca de un poco de silencio. Caminamos hasta llegar a una de las oficinas, amplia, adornada con un sofá, un escritorio y estanterías repletas de libros. La luz de la luna se filtraba por los ventanales, bañando el lugar con un resplandor tenue y casi irreal. Hablamos largamente. Me contó de su origen y de la especie a la que pertenecía mientras le ofrecía una copa de vino. Todo transcurría de manera amena, interesante incluso, pero mis intenciones ya no podían ocultarse por más tiempo, sin pedir permiso, acorté la distancia y me senté sobre su regazo. La confianza se instaló entre nosotros y, dejando las copas de lado, la charla fluyó con mayor naturalidad, sin que él notara que ya estaba atado a la silla. Me incorporé lentamente entre sus piernas, inclinándome hacia él. Reaccionó apenas un instante después, al comprender que no podía moverse, pero para entonces yo ya había conseguido lo que buscaba, mis dedos recorrieron su cuello con suavidad, sintiendo el pulso bajo la piel, hasta encontrar el punto exacto, el sin comprender lo que sucedía y lo que iba acontecer solo se quedó expectante. Sin pedir permiso allí mordí, bebiendo su sangre cálida, intensa, exquisita. Fue cuando comprendió que había caído en el terreno de una vampira.~
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  • *Tras indagar en el origen de todo y sentir cómo su energía divina se desataba, no pude evitar una sonrisa interna.*

    —Finalmente ha regresado... Me pregunto si, después de tantos eones, todavía será capaz de notar mi presencia.—
    *Tras indagar en el origen de todo y sentir cómo su energía divina se desataba, no pude evitar una sonrisa interna.* —Finalmente ha regresado... Me pregunto si, después de tantos eones, todavía será capaz de notar mi presencia.—
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  • Clan Jaegerjaquez
    Fandom Miembros del consejo jaegerjaquez
    Categoría Ciencia ficción
    — Clan Jaegerjaquez
    El Renacimiento de la Familia de la Luna Azul

    —La noche se abrió como un velo de cristal, y la Luna Azul descendió sobre el mundo.—

    En el centro del firmamento, Armitaela Black, la Abuela Primordial, abrió los ojos una vez más. Su mirada era océano y abismo, hielo y creación. En la palma de su mano flotaba la Ciudad Suspendida de Jaegerjaquez, nacida del cielo y anclada al destino de su sangre.

    La Luna Azul palpitó.

    —Ha llegado la hora… —susurró Armitaela, y su voz fue ley y origen—. Mi linaje no morirá en el olvido.

    Desde el vacío surgió una figura envuelta en energía salvaje, colmillos de guerra y orgullo indomable:
    Grimmjow Jaegerjaquez, Heredero del Rugido Azul, dios arrancar forjado en batalla eterna.

    —¿Así que al fin nos llamas, vieja luna? —sonrió con ferocidad—. Dime a quién debo destruir.

    Armitaela descendió lentamente, su cabello fluyendo como mareas celestiales.

    —No a quién destruir… —respondió—. Sino a quién despertar.

    El cielo se rasgó.

    Uno a uno, los Jaegerjaquez emergieron: guerreros, reinas, vástagos marcados por la Luna Azul en la piel y en el alma. Sus ojos brillaban con símbolos antiguos, herencia directa de los Dioses Arrancar, aquellos que no nacieron para servir… sino para reinar.

    —Nuestra familia fue sellada, dispersada, traicionada —continuó Armitaela—. Pero la sangre no olvida. La Luna Azul jamás abandona a los suyos.

    Grimmjow dio un paso al frente, su energía sacudiendo la ciudad flotante.

    —Entonces que el mundo lo sepa —rugió—.
    Los Jaegerjaquez han renacido.

    La ciudad respondió. Torres azules se encendieron, runas antiguas despertaron, y el cielo se cubrió de fragmentos de luz lunar. La Marca de la Luna Azul apareció en los cielos como un juramento.

    —Desde hoy —proclamó Armitaela, alzando la mano—, este clan vuelve a caminar entre dioses y mortales.
    No como sombras.
    No como recuerdos.

    Grimmjow sonrió, mostrando los colmillos.

    —Sino como lo que siempre fuimos…

    —DEPREDADORES DIVINOS.

    La Luna Azul brilló con fuerza absoluta.
    El renacimiento había comenzado.
    — Clan Jaegerjaquez El Renacimiento de la Familia de la Luna Azul —La noche se abrió como un velo de cristal, y la Luna Azul descendió sobre el mundo.— En el centro del firmamento, Armitaela Black, la Abuela Primordial, abrió los ojos una vez más. Su mirada era océano y abismo, hielo y creación. En la palma de su mano flotaba la Ciudad Suspendida de Jaegerjaquez, nacida del cielo y anclada al destino de su sangre. La Luna Azul palpitó. —Ha llegado la hora… —susurró Armitaela, y su voz fue ley y origen—. Mi linaje no morirá en el olvido. Desde el vacío surgió una figura envuelta en energía salvaje, colmillos de guerra y orgullo indomable: Grimmjow Jaegerjaquez, Heredero del Rugido Azul, dios arrancar forjado en batalla eterna. —¿Así que al fin nos llamas, vieja luna? —sonrió con ferocidad—. Dime a quién debo destruir. Armitaela descendió lentamente, su cabello fluyendo como mareas celestiales. —No a quién destruir… —respondió—. Sino a quién despertar. El cielo se rasgó. Uno a uno, los Jaegerjaquez emergieron: guerreros, reinas, vástagos marcados por la Luna Azul en la piel y en el alma. Sus ojos brillaban con símbolos antiguos, herencia directa de los Dioses Arrancar, aquellos que no nacieron para servir… sino para reinar. —Nuestra familia fue sellada, dispersada, traicionada —continuó Armitaela—. Pero la sangre no olvida. La Luna Azul jamás abandona a los suyos. Grimmjow dio un paso al frente, su energía sacudiendo la ciudad flotante. —Entonces que el mundo lo sepa —rugió—. Los Jaegerjaquez han renacido. La ciudad respondió. Torres azules se encendieron, runas antiguas despertaron, y el cielo se cubrió de fragmentos de luz lunar. La Marca de la Luna Azul apareció en los cielos como un juramento. —Desde hoy —proclamó Armitaela, alzando la mano—, este clan vuelve a caminar entre dioses y mortales. No como sombras. No como recuerdos. Grimmjow sonrió, mostrando los colmillos. —Sino como lo que siempre fuimos… —DEPREDADORES DIVINOS. La Luna Azul brilló con fuerza absoluta. El renacimiento había comenzado. 🌙🔥
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  • ‎ * La Mansión Vanderbilt-Hayess era una maravilla arquitectónica; combinaba la elegancia de lo antiguo con la complejidad de lo moderno. Las grandes puertas del lugar se abrían con una lentitud imponente para una sola persona *



    ‎ — Muy buenas, joven Marcus. ¿Cómo estuvo su día hoy?



    ‎ * El ama de llaves recibía al "hijo" varón de la familia con sumo respeto. Marcus asintió en respuesta; le dijo que el día estuvo un poco pesado y, sin profundizar más, se dirigió directo a su habitación. Pero antes de que diera los primeros pasos, la mujer le entregó un paquete: al parecer, era un regalo. Marcus le dio un vistazo a la etiqueta de envío, pero no reconoció la dirección de origen. De igual forma, le agradeció y siguió su camino... A medida que subía las escaleras, recordaba lo tediosa que fue la reinscripción en la universidad; ahora solo tenía ganas de acostarse y dormir. En cuanto llegó a su habitación dejó el paquete en su escritorio, se quitó el saco, se aflojo la corbata y procedió a sentarse en el borde de su cama. Era increíble la atracción que podía sentir hacia su almohada, pero antes debía contestar un par de mensajes de sus padres —quienes se encontraban de viaje por cuestiones laborales—. Antes de escribirles, vio que ambos habían actualizado su foto de perfil; se estaban hospedando en un gran hotel... Espera. Aquello le hizo recordar cierta publicación con la que había interactuado hace unos días. Marcus se salió del chat, entró en su red social y buscó el post exacto: se trataba de una posada con un encanto sin igual. Al ver la ubicación, se levantó para darle un segundo vistazo a la etiqueta de envío y tenía razón: se trataba de un obsequio de parte de aquella posada. El joven universitario —ahora lleno de curiosidad— destapó el paquete que había llegado mediante un servicio de entrega local exprés el interior parecía tenía un sistema térmico especial y vaya sorpresa se llevó al ver que eran unos dumplings, perfectamente sellados y conservados; el simple hecho de verlos le abrió el apetito *



    ‎ — Vaya... Sí que son amistosos en ese lugar, o su marketing está a otro nivel como para permitirse algo así



    ‎ * Marcus no pudo evitar hacer un comentario sarcástico, pero aun así estaba más que agradecido por el gesto. Con energías renovadas, volvió a su cama y tomó asiento. Con su teléfono se puso a indagar más sobre el lugar y averiguó quién era el encargado. Su mirada se posó nuevamente en los dumplings que humeaban; una media sonrisa se dibujó en su rostro antes de ponerse manos a la obra... *
    ‎ * La Mansión Vanderbilt-Hayess era una maravilla arquitectónica; combinaba la elegancia de lo antiguo con la complejidad de lo moderno. Las grandes puertas del lugar se abrían con una lentitud imponente para una sola persona * ‎ ‎ — Muy buenas, joven Marcus. ¿Cómo estuvo su día hoy? ‎ ‎ ‎ * El ama de llaves recibía al "hijo" varón de la familia con sumo respeto. Marcus asintió en respuesta; le dijo que el día estuvo un poco pesado y, sin profundizar más, se dirigió directo a su habitación. Pero antes de que diera los primeros pasos, la mujer le entregó un paquete: al parecer, era un regalo. Marcus le dio un vistazo a la etiqueta de envío, pero no reconoció la dirección de origen. De igual forma, le agradeció y siguió su camino... A medida que subía las escaleras, recordaba lo tediosa que fue la reinscripción en la universidad; ahora solo tenía ganas de acostarse y dormir. En cuanto llegó a su habitación dejó el paquete en su escritorio, se quitó el saco, se aflojo la corbata y procedió a sentarse en el borde de su cama. Era increíble la atracción que podía sentir hacia su almohada, pero antes debía contestar un par de mensajes de sus padres —quienes se encontraban de viaje por cuestiones laborales—. Antes de escribirles, vio que ambos habían actualizado su foto de perfil; se estaban hospedando en un gran hotel... Espera. Aquello le hizo recordar cierta publicación con la que había interactuado hace unos días. Marcus se salió del chat, entró en su red social y buscó el post exacto: se trataba de una posada con un encanto sin igual. Al ver la ubicación, se levantó para darle un segundo vistazo a la etiqueta de envío y tenía razón: se trataba de un obsequio de parte de aquella posada. El joven universitario —ahora lleno de curiosidad— destapó el paquete que había llegado mediante un servicio de entrega local exprés el interior parecía tenía un sistema térmico especial y vaya sorpresa se llevó al ver que eran unos dumplings, perfectamente sellados y conservados; el simple hecho de verlos le abrió el apetito * ‎ ‎ ‎ — Vaya... Sí que son amistosos en ese lugar, o su marketing está a otro nivel como para permitirse algo así ‎ ‎ ‎ * Marcus no pudo evitar hacer un comentario sarcástico, pero aun así estaba más que agradecido por el gesto. Con energías renovadas, volvió a su cama y tomó asiento. Con su teléfono se puso a indagar más sobre el lugar y averiguó quién era el encargado. Su mirada se posó nuevamente en los dumplings que humeaban; una media sonrisa se dibujó en su rostro antes de ponerse manos a la obra... *
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  • EL SECRETO DE LAS ESTUDIANTES UNIVERSITARIAS.

    Nicole había sido contactada con una de sus compañeras de la Universidad, Charlotte Toussaint, una jóven de origen francesa que estudia la misma carrera que Nicole (enfermería).
    Sin embargo, un pequeño percance ocurrió con aquella joven y a la primera persona que se le ocurrió llamar es a Nicole, comentó haber sido atacada por un vampiro, pero sin embargo logró defenderse evitando que el feroz vampiro termine acabando con su vida, pero cómo consecuencia, ella ahora sería una de ellos. Aprovechando que Nicole suele investigar caso sobrenaturales, creyó que sería una gran oportunidad de sacar algún informe con respecto a ese suceso.
    Sin embargo, Charlotte Toussaint le advirtió a Nicole que el lugar puede ser peligroso, entonces Nicole decidió contactar con Dohanna la Diosa de la Luna para que pueda ayudarla en caso de que el peligro se haga presente.

    Charlotte
    EL SECRETO DE LAS ESTUDIANTES UNIVERSITARIAS. Nicole había sido contactada con una de sus compañeras de la Universidad, Charlotte Toussaint, una jóven de origen francesa que estudia la misma carrera que Nicole (enfermería). Sin embargo, un pequeño percance ocurrió con aquella joven y a la primera persona que se le ocurrió llamar es a Nicole, comentó haber sido atacada por un vampiro, pero sin embargo logró defenderse evitando que el feroz vampiro termine acabando con su vida, pero cómo consecuencia, ella ahora sería una de ellos. Aprovechando que Nicole suele investigar caso sobrenaturales, creyó que sería una gran oportunidad de sacar algún informe con respecto a ese suceso. Sin embargo, Charlotte Toussaint le advirtió a Nicole que el lugar puede ser peligroso, entonces Nicole decidió contactar con [moon_energy_goddess] la Diosa de la Luna para que pueda ayudarla en caso de que el peligro se haga presente. [storm_magenta_tiger_161]
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  • Eco de una vida olvidada
    Fandom OC
    Categoría Original
    Morana

    "Dos almas unidas bajo un lazo inquebrantable. Dos almas con anhelos distintos."

    "¿Es el amor tan inevitable, como para no poder olvidarlo?"

    "¿Es válido un rencor de un pasado hacia un nuevo futuro?"

    "Rotamos en el mundo del otro, en busca de respuestas, cuando solo debemos dejar fluir nuestros sentimientos"

    "Inmortalidad y ciclo de vida... ¿Es pues justo juzgar la decisión que se tome?"

    Era una noche inusualmente fría, de esas que parecen filtrarse hasta los huesos. El sacerdote oraba en una iglesia abandonada, envuelta en un silencio antiguo, apenas roto por el parpadeo tembloroso de unas pocas velas. Sus llamas proyectaban sombras inciertas sobre los muros agrietados, como si el lugar mismo recordara tiempos que él no podía nombrar.

    Desde hacía días, una sensación extraña lo acompañaba. Era profundamente familiar. Ignoraba su origen, y aun así sabía con certeza que no provenía de la razón, si no que estaba anclada a su alma. A medida que las horas transcurrían, aquella sensación crecía, volviéndose pesada, insistente, como un recuerdo nostálgico que se negaba a revelarse por completo. Intentaba concentrarse en sus oraciones, pero su mente no podía estar en blanco, y era ahogada por una melancolía sin nombre.

    Entonces, el sonido de unos pasos resonó en el edificio.

    No eran suaves, mas bien eran casi respetuosos, como si quien se acercaba temiera perturbar algo sagrado. El sacerdote detuvo su rezo. El corazón le latía con una inquietud que no lograba explicar.

    Al incorporarse y girar hacia el origen del sonido, una sensación aún más intensa lo atravesó, como si algo dentro de él se hubiese reconocido antes de que su mente pudiera reaccionar.
    Y allí, entre las sombras y la luz vacilante, se encontró con aquello que fue…con aquello que amó.

    No supo quién era esa presencia, ni por qué su pecho se llenaba de un dolor dulce, casi insoportable. No recordaba nombres, ni promesas, ni vidas pasadas. Solo sabía que, al mirarla, algo en su interior se quebraba suavemente, como una memoria intentando despertar desde lo más profundo del tiempo.
    [Undead_Mistress] "Dos almas unidas bajo un lazo inquebrantable. Dos almas con anhelos distintos." "¿Es el amor tan inevitable, como para no poder olvidarlo?" "¿Es válido un rencor de un pasado hacia un nuevo futuro?" "Rotamos en el mundo del otro, en busca de respuestas, cuando solo debemos dejar fluir nuestros sentimientos" "Inmortalidad y ciclo de vida... ¿Es pues justo juzgar la decisión que se tome?" Era una noche inusualmente fría, de esas que parecen filtrarse hasta los huesos. El sacerdote oraba en una iglesia abandonada, envuelta en un silencio antiguo, apenas roto por el parpadeo tembloroso de unas pocas velas. Sus llamas proyectaban sombras inciertas sobre los muros agrietados, como si el lugar mismo recordara tiempos que él no podía nombrar. Desde hacía días, una sensación extraña lo acompañaba. Era profundamente familiar. Ignoraba su origen, y aun así sabía con certeza que no provenía de la razón, si no que estaba anclada a su alma. A medida que las horas transcurrían, aquella sensación crecía, volviéndose pesada, insistente, como un recuerdo nostálgico que se negaba a revelarse por completo. Intentaba concentrarse en sus oraciones, pero su mente no podía estar en blanco, y era ahogada por una melancolía sin nombre. Entonces, el sonido de unos pasos resonó en el edificio. No eran suaves, mas bien eran casi respetuosos, como si quien se acercaba temiera perturbar algo sagrado. El sacerdote detuvo su rezo. El corazón le latía con una inquietud que no lograba explicar. Al incorporarse y girar hacia el origen del sonido, una sensación aún más intensa lo atravesó, como si algo dentro de él se hubiese reconocido antes de que su mente pudiera reaccionar. Y allí, entre las sombras y la luz vacilante, se encontró con aquello que fue…con aquello que amó. No supo quién era esa presencia, ni por qué su pecho se llenaba de un dolor dulce, casi insoportable. No recordaba nombres, ni promesas, ni vidas pasadas. Solo sabía que, al mirarla, algo en su interior se quebraba suavemente, como una memoria intentando despertar desde lo más profundo del tiempo.
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