• —Esboza un bostezo mientras se sirve la cuarta taza de café de la tarde.... ups, espera, ya es de noche. Se le ha pasado el dia volando en la oficina y no se ha dado ni cuenta—
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  • ❝Todo colapsó...❞
    Fandom Supernatural
    Categoría Acción
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ Dean Winchester


    ¿Nunca has pensado en la posibilidad de la existencia de mundos paralelos? Ya sabes, mundos que parecen iguales al tuyo y que difieren en pequeños y simples aspectos. El efecto mariposa elevado a la máxima potencia. Tal vez si le hubieras plantado cara a esa abusona en el instituto en lugar de agachar la cabeza y continuar por el pasillo hoy serias dueña de una multinacional. Decisiones mínimas que tomamos a diario pueden desentrañar cambios impresionantes. ¡BUM! Mundos paralelos.

    Bueno, en nuestro caso no es tan sencillo. Digamos que en esta realidad la creación de mundos paralelos no depende de nuestras decisiones, más bien de las de un ser codicioso, despreciable y aburrido. Un tipo que crea mundos enteros y los deshecha cuando no le entretienen lo suficiente. Y uno de estos mundos descartados y abandonado a su buena suerte era el mundo en el que Sadie vivía. Claro que las personas del planeta no sabían que Dios habia cerrado la puerta y se habia mudado de edificio. Ellos vivían sus vidas cotidianas, con el vaivén de las vicisitudes del día a día.

    Y luego estaba la cara B. El mundo sobrenatural, los Hombres de Letras y los cazadores. Los que aterrorizaban a los inocentes por la noche y los que los combatían. Sadie Torres era una de ellas. Se habia formado como bruja y habia terminado viendo como su vida era destrozada por un grupo de vampiros. No os voy a mentir, aquel desenlace fue terrible, pero abrió una puerta desconocida para Sadie y le consiguió un puesto en la prestigiosa organización de Los Hombres de Letras de Estados Unidos.

    Los Hombres de Letras era el cuerpo de elite del conocimiento sobrenatural, contaban con equipos de cazadores, de agentes y estudiosos. Poseían búnkeres por todo el mundo. Varios en Estados Unidos, Inglaterra, Francia, España, Bélgica. En fin… En cada parte del mundo la organización habia extendido sus largos dedos con intención de mantener el orden y la estabilidad de un mundo cada vez más caótico.

    Y los lideres de esa organización en Estados Unidos eran los Winchester. John dirigía el bunker de Kansas y se coordinaba con el resto de búnkeres y miembros del país. Mary, su mujer, prefería el trabajo de campo y entrenaba y salvaba a nuevos cazadores y futuros reclutas. Luego estaban sus hijos: Sam y Dean. Sam era experto en demonología y Angeología. Y Dean… el mayor, era de los que preferían mancharse las manos. Un excelente estratega, habilidoso en la batalla y con una mente brillante y avispada. A menudo Sadie bromeaba con él diciendo que bien parecía McGyver, capaz de construir una bomba con un chiche y un boli bic.

    Sadie y Dean se compenetraban a la perfección. Tanto que comenzaron a realizar salidas juntos: cacerías, salvamento de inocentes, resolución de misterios… Y, como era de esperar, se enamoraron. Tanto que Dean se sintió con la confianza de dar el siguiente paso tres años después de conocer a Sadie. Todo parecía ir sobre ruedas hasta que… el universo empezó a colapsar sobre sí mismo…

    Literalmente.

    Al principio eran solamente noticias raras sobre meteoritos y extraños movimientos de tierra. Después comenzaron las catástrofes naturales: maremotos en Indonesia y Europa, terremotos en Estados Unidos, derrumbamiento de acantilados y puentes… Y entonces… llegó el fin del mundo sin que nadie supiera qué hacer para detener aquello.

    John Winchester se pasó una mano por el rostro, abatido. Apenas se sentía capaz de alzar la mirada hacia los cazadores y miembros de la organización. Sadie pudo ver que no sabía qué decirles a pesar de haberlos reunido allí como su líder. Sadie sabía que, ante el fin del mundo, ni siquiera el todopoderoso John Winchester, su suegro, sabia como proteger a su gente y que solo era cuestión de tiempo que el bunker cayera sobre sus cabezas.

    -Ha llegado la hora… El mundo se va al infierno y no hay forma de pararlo. No voy a pediros que os quedéis. Si teneis familia, si teneis algo ahí afuera, volved a casa con vuestros seres queridos. Me duele decir esto pero, por primera vez, no encuentro la forma de detener esto…

    Sadie tragó saliva de forma pesada y se aferró aún más a la mano de Dean. Este captó el gesto y alzó ese brazo para rodear el cuello de Sadie estrechándola contra sí y dejar después un beso en su cabello.

    -Saldremos de esta, ¿vale? -le dijo en voz baja- No sé cómo, pero te pondré a salvo…

    Sadie asintió solamente.

    Tras aquella funesta reunión fueron muchos de sus amigos los que decidieron abandonar el bunker para poder pasar sus últimos dias con sus seres queridos. En las despedidas todo eran buenos deseos, abrazos y lágrimas silenciosas de dolor y frustración. Y menos de tres dias después solo la familia Winchester restaba en el bunker. Aunque estos eran resilientes y cabezotas. Sadie sobre todo. Intentó buscar y crear hechizos que pudieran protegerlos pero ninguno funcionaba…

    Absolutamente. Ninguno.

    Y entonces… no hubo escapatoria.

    Era de noche en el resto del mundo pero en el interior del bunker de Lebanon la familia superviviente corría para salvar sus vidas. La corriente eléctrica habia fallado y el color rojizo de las luces de emergencia parpadeando iluminaban el pasillo de forma mortecina. El primer temblor habia puesto a la familia Winchester en alerta. Después llegó una sacudida aún más fuerte y el panel de seguridad empezó a timbrar de forma estridente y aguda avisando de un fallo de seguridad en la estructura. No era tal, pues lo cierto era que medio edificio se habia derrumbado desde uno de los lados cayendo sobre la gruesa capa de hormigón y piedra.

    Sadie, Sam y Dean corrían por el pasillo que llegaba hasta la biblioteca. Corazones latiendo a toda velocidad, compungidos ante los sonidos de golpes sobre sus cabezas y el tintineo de los azulejos de las paredes al resquebrajarse a su paso. Sadie aferraba la mano de Dean y sentía clavarse el anillo de compromiso entre sus otros dedos al ser estos oprimidos por la fuerza de la mano de su prometido.

    De pronto el pasillo colapsó sobre sí mismo y los tres tuvieron que retroceder entre el polvo y los cascotes de hormigón. Dean agarró a Sadie apartándola de la trayectoria de los escombros que caían y la estrechó contra la pared, cubriéndola con su cuerpo y sus manos.

    -¿Estás bien? -preguntó él con la voz ronca a causa del polvo en el ambiente.

    Sadie asintió tosiendo ligeramente.

    -¡Por aquí! -bramó la voz de John desde la entrada de la cocina. No podían verle con el humo reinante en el ambiente, pero todos sabían dónde se encontraba la puerta asi que retrocedieron hasta dar con las manos de Mary y John que los guiaron hasta el interior de la cocina.

    -¡Esto se va a la mierda! -gritó Dean- ¿Podemos llegar al garaje?

    John negó con la cabeza.

    -El techo se ha derrumbado y la puerta está bloqueada… -dijo Mary.

    -Joder… -masculló Dean.

    John posó una mano en la espalda de Mary guiándola hacia la otra salida de la sala.

    -Tenemos que irnos ahora mismo. O moriremos aquí abajo. Solo podemos salir por la puerta de la sala de guerra… Es arriesgado…

    Sadie todavia tosía el humo y polvo que habia aspirado.

    -Puedo intentar contener el derrumbe y daros una oportunidad -dijo ella con voz débil.

    Dean la miró como si acabara de ver a ET recién aterrizado.

    -¿Estás loca? No, ni de coña. Nos vamos. Todos.

    John hizo una seña con un gesto de su cabeza.

    -Pues tiene que ser ahora. ¡Ya! ¡Vamos!

    De modo que los cinco salieron corriendo por la segunda puerta de la cocina, la que quedaba más cerca de la biblioteca. Las luces rojas impedían estar seguro de por donde uno pisaba y tener que esquivar mesas y sillas no era una tarea facil mientras el escenario temblaba.

    De pronto un enorme estruendo y una sacudida al edificio hizo que Sam, Dean y Sadie cayeran al suelo.

    -¡NO! ¡MAMÁ!

    Sadie pudo escuchar el grito desgarrador de Dean cuando al incorporarse descubrió que John y Mary Winchester no habían podido llegar a la biblioteca antes de que el pasillo colapsara sobre ellos, atrapándolos bajo los escombros. El cazador corrió a intentar quitar las piedras, con la esperanza de poder llegar hasta sus padres a pesar de la mancha de sangre que comenzaba a brotar en el suelo en un fino reguero.

    -¡DEAN! -lo llamó Sam mientras Sadie y él llegaban hasta Dean para intentar detenerlo.

    -¡Dean! ¡Cariño, tenemos que salir de aquí! -le pidió la bruja a su prometido- ¡Dean! ¡Por favor!

    El cazador cejó en su empeño con rabia, dolor y frustración. Se incorporó pasándose el dorso de la muñeca por el rostro para limpiar su visión de polvo y lágrimas y asintió tomando rápidamente la mano de Sadie para salir corriendo hacia la salida. Estaban cerca. Tan cerca…

    Y de pronto…

    -¡DEAN! -fue todo lo que Sadie escuchó antes de que Sam apartara a Dean de un empujón. Dean cayó al suelo y Sam desapareció de la vista de los dos debajo de una nube de piedra y polvo.

    -No… Nonononono…¡NO! ¡SAM! -la voz rota de Dean destrozó el corazón de Sadie.

    -Dean… Dean… Tenemos que irnos… ¡Dean!

    Sadie buscó el brazo de su prometido con la mano y trató de tirar de él para apartarlo de aquelle enorme grieta en el techo. Todo sucedió muy rapido después de aquello. Sadie advirtió el sonido de la piedra desprendiéndose. Su mirada buscó a Dean y vio el miedo en los ojos verdes de Dean un segundo antes de que el techo comenzara a caer sobre él.

    -¡DEAN!- gritó Sadie. Alargó sus manos hacia él liberando una onda expansiva de magia con intención de apartarlo del derrumbe. Pero esta golpeó contra uno de los símbolos de protección tallados en la piedra del arco principal de la entrada a la biblioteca y entonces…. Todo explotó. Y se volvió negro.

    >> Todo era normal en el bunker, o al menos tan normal como esos dias en que no se terminaba el mundo. Sam se habia levantado a las seis de la mañana, habia salido a correr… Habia recogido el correo de la oficina de correos del pueblo y habia regresado a casa. Mientras esperaba al regreso de Dean, quien habia bajado a comprar, habia preparado la comida… Como digo, un día absolutamente normal.

    Esa tarde compartían un bourbon ya que Sam habia decidido apartar la mirada de la sección de noticias de la página web que mostraba su ordenador portátil, un rato al ser traicioneramente seducido por la botella que su hermano habia llevado hasta la mesa. Si no habían encontrado a Amara en una semana, no la encontrarían en los siguientes veinte minutos.

    -¿Qué harías tú? -preguntó Sam de pronto, dando voz a una pregunta que habia pasado algunas veces por su cabeza- Si tuviésemos la opción de una vida normal, quiero decir. Yo querría retomar Derecho y… seria increible graduarme antes de los cuarenta y cinco…- bromeó negando con la cabeza- Y el bunker… Podríamos convertirlo en algo más… En algo mejor… Un lugar que ayudase a otros cazadores… ¿Cuál sería tu plan?

    Entonces recordó algo.

    -Antes de que se me olvide… -dijo inclinándose hacia su portátil y cambiando de pestaña en el navegador- Garth cree que hay un caso de poltergeist en Utah. Le dije que le echaríamos un vistazo…

    Y entonces… un fogonazo de luz los sorprendió a ambos. Una luz amarilla que duró un segundo, un destello de una luz de emergencia lejana y de pronto… Una humareda de polvo y algunos cascotes de piedra cayeron sobre el suelo de madera. Sam se levantó a toda velocidad dejando su vaso sobre la mesa y corriendo a ver qué ocurría.

    -¡Dean! -llamó a su hermano al ver el cuerpo de una mujer joven, inconsciente en el suelo. Estaba cubierta de polvo, magullada y tenía heridas recientes en la frente, en la mejilla, en el hombro- ¿Qué demonios…?

    Entonces la muchacha abrió los ojos apenas un par de segundos.

    -¿Dean? -preguntó esbozando una sonrisa cansada.

    Sam miró a su hermano y luego descubrió algo al lado de la muchacha. Se agachó a recogerlo al tiempo que la joven preguntaba de nuevo, casi sin voz ni consciencia:

    -¿Sam…?

    Sam frunció las cejas mientras tomaba un cascote de piedra y se lo enseñaba a su hermano. Era el emblema de la estrella de Acuario que adornaba el arco de la entrada a la biblioteca. Exactamente. El. Mismo. Escudo. De. Piedra.

    Sam lo alzó para compararlo con el que presidia el arco.

    -¿Qué está pasando? -preguntó.
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ [IMPALA.DRIVER] ¿Nunca has pensado en la posibilidad de la existencia de mundos paralelos? Ya sabes, mundos que parecen iguales al tuyo y que difieren en pequeños y simples aspectos. El efecto mariposa elevado a la máxima potencia. Tal vez si le hubieras plantado cara a esa abusona en el instituto en lugar de agachar la cabeza y continuar por el pasillo hoy serias dueña de una multinacional. Decisiones mínimas que tomamos a diario pueden desentrañar cambios impresionantes. ¡BUM! Mundos paralelos. Bueno, en nuestro caso no es tan sencillo. Digamos que en esta realidad la creación de mundos paralelos no depende de nuestras decisiones, más bien de las de un ser codicioso, despreciable y aburrido. Un tipo que crea mundos enteros y los deshecha cuando no le entretienen lo suficiente. Y uno de estos mundos descartados y abandonado a su buena suerte era el mundo en el que Sadie vivía. Claro que las personas del planeta no sabían que Dios habia cerrado la puerta y se habia mudado de edificio. Ellos vivían sus vidas cotidianas, con el vaivén de las vicisitudes del día a día. Y luego estaba la cara B. El mundo sobrenatural, los Hombres de Letras y los cazadores. Los que aterrorizaban a los inocentes por la noche y los que los combatían. Sadie Torres era una de ellas. Se habia formado como bruja y habia terminado viendo como su vida era destrozada por un grupo de vampiros. No os voy a mentir, aquel desenlace fue terrible, pero abrió una puerta desconocida para Sadie y le consiguió un puesto en la prestigiosa organización de Los Hombres de Letras de Estados Unidos. Los Hombres de Letras era el cuerpo de elite del conocimiento sobrenatural, contaban con equipos de cazadores, de agentes y estudiosos. Poseían búnkeres por todo el mundo. Varios en Estados Unidos, Inglaterra, Francia, España, Bélgica. En fin… En cada parte del mundo la organización habia extendido sus largos dedos con intención de mantener el orden y la estabilidad de un mundo cada vez más caótico. Y los lideres de esa organización en Estados Unidos eran los Winchester. John dirigía el bunker de Kansas y se coordinaba con el resto de búnkeres y miembros del país. Mary, su mujer, prefería el trabajo de campo y entrenaba y salvaba a nuevos cazadores y futuros reclutas. Luego estaban sus hijos: Sam y Dean. Sam era experto en demonología y Angeología. Y Dean… el mayor, era de los que preferían mancharse las manos. Un excelente estratega, habilidoso en la batalla y con una mente brillante y avispada. A menudo Sadie bromeaba con él diciendo que bien parecía McGyver, capaz de construir una bomba con un chiche y un boli bic. Sadie y Dean se compenetraban a la perfección. Tanto que comenzaron a realizar salidas juntos: cacerías, salvamento de inocentes, resolución de misterios… Y, como era de esperar, se enamoraron. Tanto que Dean se sintió con la confianza de dar el siguiente paso tres años después de conocer a Sadie. Todo parecía ir sobre ruedas hasta que… el universo empezó a colapsar sobre sí mismo… Literalmente. Al principio eran solamente noticias raras sobre meteoritos y extraños movimientos de tierra. Después comenzaron las catástrofes naturales: maremotos en Indonesia y Europa, terremotos en Estados Unidos, derrumbamiento de acantilados y puentes… Y entonces… llegó el fin del mundo sin que nadie supiera qué hacer para detener aquello. John Winchester se pasó una mano por el rostro, abatido. Apenas se sentía capaz de alzar la mirada hacia los cazadores y miembros de la organización. Sadie pudo ver que no sabía qué decirles a pesar de haberlos reunido allí como su líder. Sadie sabía que, ante el fin del mundo, ni siquiera el todopoderoso John Winchester, su suegro, sabia como proteger a su gente y que solo era cuestión de tiempo que el bunker cayera sobre sus cabezas. -Ha llegado la hora… El mundo se va al infierno y no hay forma de pararlo. No voy a pediros que os quedéis. Si teneis familia, si teneis algo ahí afuera, volved a casa con vuestros seres queridos. Me duele decir esto pero, por primera vez, no encuentro la forma de detener esto… Sadie tragó saliva de forma pesada y se aferró aún más a la mano de Dean. Este captó el gesto y alzó ese brazo para rodear el cuello de Sadie estrechándola contra sí y dejar después un beso en su cabello. -Saldremos de esta, ¿vale? -le dijo en voz baja- No sé cómo, pero te pondré a salvo… Sadie asintió solamente. Tras aquella funesta reunión fueron muchos de sus amigos los que decidieron abandonar el bunker para poder pasar sus últimos dias con sus seres queridos. En las despedidas todo eran buenos deseos, abrazos y lágrimas silenciosas de dolor y frustración. Y menos de tres dias después solo la familia Winchester restaba en el bunker. Aunque estos eran resilientes y cabezotas. Sadie sobre todo. Intentó buscar y crear hechizos que pudieran protegerlos pero ninguno funcionaba… Absolutamente. Ninguno. Y entonces… no hubo escapatoria. Era de noche en el resto del mundo pero en el interior del bunker de Lebanon la familia superviviente corría para salvar sus vidas. La corriente eléctrica habia fallado y el color rojizo de las luces de emergencia parpadeando iluminaban el pasillo de forma mortecina. El primer temblor habia puesto a la familia Winchester en alerta. Después llegó una sacudida aún más fuerte y el panel de seguridad empezó a timbrar de forma estridente y aguda avisando de un fallo de seguridad en la estructura. No era tal, pues lo cierto era que medio edificio se habia derrumbado desde uno de los lados cayendo sobre la gruesa capa de hormigón y piedra. Sadie, Sam y Dean corrían por el pasillo que llegaba hasta la biblioteca. Corazones latiendo a toda velocidad, compungidos ante los sonidos de golpes sobre sus cabezas y el tintineo de los azulejos de las paredes al resquebrajarse a su paso. Sadie aferraba la mano de Dean y sentía clavarse el anillo de compromiso entre sus otros dedos al ser estos oprimidos por la fuerza de la mano de su prometido. De pronto el pasillo colapsó sobre sí mismo y los tres tuvieron que retroceder entre el polvo y los cascotes de hormigón. Dean agarró a Sadie apartándola de la trayectoria de los escombros que caían y la estrechó contra la pared, cubriéndola con su cuerpo y sus manos. -¿Estás bien? -preguntó él con la voz ronca a causa del polvo en el ambiente. Sadie asintió tosiendo ligeramente. -¡Por aquí! -bramó la voz de John desde la entrada de la cocina. No podían verle con el humo reinante en el ambiente, pero todos sabían dónde se encontraba la puerta asi que retrocedieron hasta dar con las manos de Mary y John que los guiaron hasta el interior de la cocina. -¡Esto se va a la mierda! -gritó Dean- ¿Podemos llegar al garaje? John negó con la cabeza. -El techo se ha derrumbado y la puerta está bloqueada… -dijo Mary. -Joder… -masculló Dean. John posó una mano en la espalda de Mary guiándola hacia la otra salida de la sala. -Tenemos que irnos ahora mismo. O moriremos aquí abajo. Solo podemos salir por la puerta de la sala de guerra… Es arriesgado… Sadie todavia tosía el humo y polvo que habia aspirado. -Puedo intentar contener el derrumbe y daros una oportunidad -dijo ella con voz débil. Dean la miró como si acabara de ver a ET recién aterrizado. -¿Estás loca? No, ni de coña. Nos vamos. Todos. John hizo una seña con un gesto de su cabeza. -Pues tiene que ser ahora. ¡Ya! ¡Vamos! De modo que los cinco salieron corriendo por la segunda puerta de la cocina, la que quedaba más cerca de la biblioteca. Las luces rojas impedían estar seguro de por donde uno pisaba y tener que esquivar mesas y sillas no era una tarea facil mientras el escenario temblaba. De pronto un enorme estruendo y una sacudida al edificio hizo que Sam, Dean y Sadie cayeran al suelo. -¡NO! ¡MAMÁ! Sadie pudo escuchar el grito desgarrador de Dean cuando al incorporarse descubrió que John y Mary Winchester no habían podido llegar a la biblioteca antes de que el pasillo colapsara sobre ellos, atrapándolos bajo los escombros. El cazador corrió a intentar quitar las piedras, con la esperanza de poder llegar hasta sus padres a pesar de la mancha de sangre que comenzaba a brotar en el suelo en un fino reguero. -¡DEAN! -lo llamó Sam mientras Sadie y él llegaban hasta Dean para intentar detenerlo. -¡Dean! ¡Cariño, tenemos que salir de aquí! -le pidió la bruja a su prometido- ¡Dean! ¡Por favor! El cazador cejó en su empeño con rabia, dolor y frustración. Se incorporó pasándose el dorso de la muñeca por el rostro para limpiar su visión de polvo y lágrimas y asintió tomando rápidamente la mano de Sadie para salir corriendo hacia la salida. Estaban cerca. Tan cerca… Y de pronto… -¡DEAN! -fue todo lo que Sadie escuchó antes de que Sam apartara a Dean de un empujón. Dean cayó al suelo y Sam desapareció de la vista de los dos debajo de una nube de piedra y polvo. -No… Nonononono…¡NO! ¡SAM! -la voz rota de Dean destrozó el corazón de Sadie. -Dean… Dean… Tenemos que irnos… ¡Dean! Sadie buscó el brazo de su prometido con la mano y trató de tirar de él para apartarlo de aquelle enorme grieta en el techo. Todo sucedió muy rapido después de aquello. Sadie advirtió el sonido de la piedra desprendiéndose. Su mirada buscó a Dean y vio el miedo en los ojos verdes de Dean un segundo antes de que el techo comenzara a caer sobre él. -¡DEAN!- gritó Sadie. Alargó sus manos hacia él liberando una onda expansiva de magia con intención de apartarlo del derrumbe. Pero esta golpeó contra uno de los símbolos de protección tallados en la piedra del arco principal de la entrada a la biblioteca y entonces…. Todo explotó. Y se volvió negro. >> Todo era normal en el bunker, o al menos tan normal como esos dias en que no se terminaba el mundo. Sam se habia levantado a las seis de la mañana, habia salido a correr… Habia recogido el correo de la oficina de correos del pueblo y habia regresado a casa. Mientras esperaba al regreso de Dean, quien habia bajado a comprar, habia preparado la comida… Como digo, un día absolutamente normal. Esa tarde compartían un bourbon ya que Sam habia decidido apartar la mirada de la sección de noticias de la página web que mostraba su ordenador portátil, un rato al ser traicioneramente seducido por la botella que su hermano habia llevado hasta la mesa. Si no habían encontrado a Amara en una semana, no la encontrarían en los siguientes veinte minutos. -¿Qué harías tú? -preguntó Sam de pronto, dando voz a una pregunta que habia pasado algunas veces por su cabeza- Si tuviésemos la opción de una vida normal, quiero decir. Yo querría retomar Derecho y… seria increible graduarme antes de los cuarenta y cinco…- bromeó negando con la cabeza- Y el bunker… Podríamos convertirlo en algo más… En algo mejor… Un lugar que ayudase a otros cazadores… ¿Cuál sería tu plan? Entonces recordó algo. -Antes de que se me olvide… -dijo inclinándose hacia su portátil y cambiando de pestaña en el navegador- Garth cree que hay un caso de poltergeist en Utah. Le dije que le echaríamos un vistazo… Y entonces… un fogonazo de luz los sorprendió a ambos. Una luz amarilla que duró un segundo, un destello de una luz de emergencia lejana y de pronto… Una humareda de polvo y algunos cascotes de piedra cayeron sobre el suelo de madera. Sam se levantó a toda velocidad dejando su vaso sobre la mesa y corriendo a ver qué ocurría. -¡Dean! -llamó a su hermano al ver el cuerpo de una mujer joven, inconsciente en el suelo. Estaba cubierta de polvo, magullada y tenía heridas recientes en la frente, en la mejilla, en el hombro- ¿Qué demonios…? Entonces la muchacha abrió los ojos apenas un par de segundos. -¿Dean? -preguntó esbozando una sonrisa cansada. Sam miró a su hermano y luego descubrió algo al lado de la muchacha. Se agachó a recogerlo al tiempo que la joven preguntaba de nuevo, casi sin voz ni consciencia: -¿Sam…? Sam frunció las cejas mientras tomaba un cascote de piedra y se lo enseñaba a su hermano. Era el emblema de la estrella de Acuario que adornaba el arco de la entrada a la biblioteca. Exactamente. El. Mismo. Escudo. De. Piedra. Sam lo alzó para compararlo con el que presidia el arco. -¿Qué está pasando? -preguntó.
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  • Keinshi
    UN ENCUENTRO INEVITABLE (Prólogo)

    [Después de una larga jornada laboral Alexander finalmente salió de la oficina y camino por la zona centro de la ciudad, todo parecía tranquilo hasta que doblo en una calle donde no habían personas alrededor]

    Emily: oye ya me está dando hambre, ¿Matamos a alguien? No importa si es alguien inocente será por una buena causa.

    Creí que esto ya lo habíamos hablado antes, nada de matar inocentes o sino vamos a llamar demasiado la atención y no queremos que eso pase ¿Verdad?

    Emily: aish está bien que aburrido resultas ser aveces.. ¿Porque eres tan serio? Hmm..

    ¿Que sucede?

    Emily: esto no me gusta nada.. ¿Quien es ese sujeto de allá..?

    -en ese momento tras escuchar a Emily levanté la vista al frente observando a un extraño sujeto de cabello oscuro y ojos morados acercándose a paso lento pero cuando me detuve a verlo este hizo lo mismo-

    Quien es ese, ¿Acaso lo conoces?

    Emily: no tengo ni la más mínima idea de quien sea pero algo te puedo asegurar y es que el me provoca una sensación que hace más de mil años no siento.. son escalofríos y me recorren todo el cuerpo..

    Y eso que viene a ser, ¿Bueno o malo?

    Emily: obviamente es malo.. significa que estamos frente a alguien poderoso, escuchame solo sigue caminando hacia el y pasemos por al lado como si nada.

    -tras escuchar la orden de Emily comenzaría a caminar acercándome a aquel muchacho que al igual que yo también empezó a avanzar, ambos sin quitar esa mirada fría de nuestros rostros-

    Emily: su mirada es como recibir un disparo entre los ojos.. es alguien digno de temer..

    Ghmm..

    [Finalmente ambos chicos pasaron uno por al lado del otro y no se alejarían sin antes verse entre ellos de reojo como si se estuvieran desafiando.. una vez que Alexander se alejo lo suficiente soltó un suspiro de alivio y continuo su camino de regreso a casa]
    [orbit_copper_owl_779] UN ENCUENTRO INEVITABLE (Prólogo) [Después de una larga jornada laboral Alexander finalmente salió de la oficina y camino por la zona centro de la ciudad, todo parecía tranquilo hasta que doblo en una calle donde no habían personas alrededor] Emily: oye ya me está dando hambre, ¿Matamos a alguien? No importa si es alguien inocente será por una buena causa. Creí que esto ya lo habíamos hablado antes, nada de matar inocentes o sino vamos a llamar demasiado la atención y no queremos que eso pase ¿Verdad? Emily: aish está bien que aburrido resultas ser aveces.. ¿Porque eres tan serio? Hmm.. ¿Que sucede? Emily: esto no me gusta nada.. ¿Quien es ese sujeto de allá..? -en ese momento tras escuchar a Emily levanté la vista al frente observando a un extraño sujeto de cabello oscuro y ojos morados acercándose a paso lento pero cuando me detuve a verlo este hizo lo mismo- Quien es ese, ¿Acaso lo conoces? Emily: no tengo ni la más mínima idea de quien sea pero algo te puedo asegurar y es que el me provoca una sensación que hace más de mil años no siento.. son escalofríos y me recorren todo el cuerpo.. Y eso que viene a ser, ¿Bueno o malo? Emily: obviamente es malo.. significa que estamos frente a alguien poderoso, escuchame solo sigue caminando hacia el y pasemos por al lado como si nada. -tras escuchar la orden de Emily comenzaría a caminar acercándome a aquel muchacho que al igual que yo también empezó a avanzar, ambos sin quitar esa mirada fría de nuestros rostros- Emily: su mirada es como recibir un disparo entre los ojos.. es alguien digno de temer.. Ghmm.. [Finalmente ambos chicos pasaron uno por al lado del otro y no se alejarían sin antes verse entre ellos de reojo como si se estuvieran desafiando.. una vez que Alexander se alejo lo suficiente soltó un suspiro de alivio y continuo su camino de regreso a casa]
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  • [Después de apagar las luces de toda la oficina Alexander recogió su abrigo para colgarlo por detrás de su hombro sosteniéndolo con un dedo mientras caminaba a la salida]

    Muy bien se acabó el turno laborar, mañana y el domingo tendremos día libre así que dime Emily ¿Que haremos?

    Emily: oye a mí no me dejes a cargo de tus decisiones humanas yo solo quiero comerme a alguien

    Pues con la hora que es dudo que encontremos a alguien por el camino al que puedas devorar

    -cuando salí afuera echaria un vistazo hacia los lados notando que alrededor no había gente, el cielo estaba despejado en aquella noche-

    Emily: no pierdas la fe seguramente encontraremos a alguien tu solo camina

    No pienso caminar sin motivo solo por tu apetito, iremos directo a nuestro departamento y si vemos a alguien tendras suerte.

    [Después de la conversacion Alexander caminaria por la vía peatonal de la ciudad dirigiendose hacia su casa]
    [Después de apagar las luces de toda la oficina Alexander recogió su abrigo para colgarlo por detrás de su hombro sosteniéndolo con un dedo mientras caminaba a la salida] Muy bien se acabó el turno laborar, mañana y el domingo tendremos día libre así que dime Emily ¿Que haremos? Emily: oye a mí no me dejes a cargo de tus decisiones humanas yo solo quiero comerme a alguien Pues con la hora que es dudo que encontremos a alguien por el camino al que puedas devorar -cuando salí afuera echaria un vistazo hacia los lados notando que alrededor no había gente, el cielo estaba despejado en aquella noche- Emily: no pierdas la fe seguramente encontraremos a alguien tu solo camina No pienso caminar sin motivo solo por tu apetito, iremos directo a nuestro departamento y si vemos a alguien tendras suerte. [Después de la conversacion Alexander caminaria por la vía peatonal de la ciudad dirigiendose hacia su casa]
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  • Hacía un poco de calor bajo el cielo de Mondstat.

    Una pequeña vestida de rojo que siempre estaba al cuidado de Jean le llevó corriendo con alegría e inocencia un cono de helado.

    -Klee, no corras así, te vas a lastimar.

    Dijo la Gran Maestra Interina con un tono casi maternal mas mirando lo que le traía ella le sonrió y con sorpresa tomó el cono.

    -¿Para mi? Te lo agradezco, se ve delicioso pero, esto es algo que no puedo comer en la oficina, vamos a fuera un rato.

    Jean sacó a Klee de la oficina y también salió ella. No despreció el regalo pero no quería manchar nada dentro. Salió a penas de la cede y se recargó en uno de los barandales mirando como aquella pequeña jugaba por todos lados.

    -No tienes permiso de hacer "Boom" a nada, eh.

    Sonrió mientras le da una suave lamida al helado, con el recato y la elegancia suficiente para ni siquiera manchar sus mejillas.

    -Está delicioso, Klee~.
    Hacía un poco de calor bajo el cielo de Mondstat. Una pequeña vestida de rojo que siempre estaba al cuidado de Jean le llevó corriendo con alegría e inocencia un cono de helado. -Klee, no corras así, te vas a lastimar. Dijo la Gran Maestra Interina con un tono casi maternal mas mirando lo que le traía ella le sonrió y con sorpresa tomó el cono. -¿Para mi? Te lo agradezco, se ve delicioso pero, esto es algo que no puedo comer en la oficina, vamos a fuera un rato. Jean sacó a Klee de la oficina y también salió ella. No despreció el regalo pero no quería manchar nada dentro. Salió a penas de la cede y se recargó en uno de los barandales mirando como aquella pequeña jugaba por todos lados. -No tienes permiso de hacer "Boom" a nada, eh. Sonrió mientras le da una suave lamida al helado, con el recato y la elegancia suficiente para ni siquiera manchar sus mejillas. -Está delicioso, Klee~.
    Me encocora
    Me endiabla
    Me shockea
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  • "𝑀𝑎𝑙𝑒𝑐ℎ𝑜𝑟𝑒𝑠 𝑑𝑒 𝑙𝑎𝑠 𝑐𝑎𝑙𝑙𝑒𝑠, 𝑡𝑖𝑒𝑚𝑏𝑙𝑒𝑛 𝑑𝑒 𝑚𝑖𝑒𝑑𝑜, 𝑝𝑢𝑒𝑠 𝑙𝑎𝑠 𝑓𝑢𝑒𝑟𝑧𝑎𝑠 𝑒𝑠𝑝𝑒𝑐𝑖𝑎𝑙𝑒𝑠 𝑑𝑒 𝑁.𝐸.𝑃.𝑆. 𝑒𝑠𝑡𝑎𝑛 𝑎𝑞𝑢𝑖 𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑎𝑐𝑎𝑏𝑎𝑟 𝑐𝑜𝑛 𝑠𝑢𝑠 𝑓𝑒𝑐ℎ𝑜𝑟𝑖𝑎𝑠, 𝑑𝑒𝑠𝑝𝑟𝑒𝑐𝑖𝑎𝑏𝑙𝑒𝑠 𝑣𝑖𝑙𝑙𝑎𝑛𝑜𝑠."

    ¡¡¡!BWAHAHAHAHA!!!! La capitana podrá ser todo lo que quiera, Pero estos discursos para reclutamiento son horribles

    — Está leyendo el discurso de Zhu Yhuan para su nuevo comercial en televisión. No puede evitar la risa mientras está en la oficina —.
    "𝑀𝑎𝑙𝑒𝑐ℎ𝑜𝑟𝑒𝑠 𝑑𝑒 𝑙𝑎𝑠 𝑐𝑎𝑙𝑙𝑒𝑠, 𝑡𝑖𝑒𝑚𝑏𝑙𝑒𝑛 𝑑𝑒 𝑚𝑖𝑒𝑑𝑜, 𝑝𝑢𝑒𝑠 𝑙𝑎𝑠 𝑓𝑢𝑒𝑟𝑧𝑎𝑠 𝑒𝑠𝑝𝑒𝑐𝑖𝑎𝑙𝑒𝑠 𝑑𝑒 𝑁.𝐸.𝑃.𝑆. 𝑒𝑠𝑡𝑎𝑛 𝑎𝑞𝑢𝑖 𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑎𝑐𝑎𝑏𝑎𝑟 𝑐𝑜𝑛 𝑠𝑢𝑠 𝑓𝑒𝑐ℎ𝑜𝑟𝑖𝑎𝑠, 𝑑𝑒𝑠𝑝𝑟𝑒𝑐𝑖𝑎𝑏𝑙𝑒𝑠 𝑣𝑖𝑙𝑙𝑎𝑛𝑜𝑠." ¡¡¡!BWAHAHAHAHA!!!! La capitana podrá ser todo lo que quiera, Pero estos discursos para reclutamiento son horribles — Está leyendo el discurso de Zhu Yhuan para su nuevo comercial en televisión. No puede evitar la risa mientras está en la oficina —.
    Me enjaja
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  • La mañana apenas comenzaba en Mondstadt, y aun así las luces de la oficina de la Gran Maestra Interina ya permanecían encendidas.

    Jean llevaba allí desde antes del amanecer.

    Sentada detrás de su amplio escritorio de roble, repasaba informes militares y registros comerciales mientras el vapor de una taza de café recién servido ascendía lentamente junto a ella. Afuera, la ciudad apenas despertaba bajo el viento suave de la madrugada, pero una extraña sensación de inquietud había acompañado a Jean desde que abrió los ojos aquella mañana.

    Como si algo estuviera por ocurrir.

    Tres golpes suaves resonaron en la puerta.

    —Adelante.

    La puerta se abrió apenas lo suficiente para revelar a Noelle sosteniendo varias cartas cuidadosamente acomodadas entre sus brazos.

    +Gran Maestra Jean, llegó la correspondencia de esta mañana.

    —Déjala aquí, gracias, Noelle.

    La joven obedeció con una sonrisa amable, colocando el montón de sobres sobre el escritorio. Sin embargo, en lugar de marcharse enseguida, permaneció cerca de la puerta, acomodando discretamente sus guantes mientras observaba a Jean revisar los documentos.

    Jean apenas comenzaba a separar la correspondencia cuando algo llamó su atención.

    Un sello plateado grabado sobre cera oscura.

    Un copo de nieve rodeado por adornos espinosos.

    Fatui.

    El ambiente pareció enfriarse de golpe.

    Jean frunció el ceño apenas tomó el sobre.

    Noelle notó el cambio en su expresión casi al instante.

    +¿Ocurre algo…?

    Jean guardó silencio unos segundos antes de romper el sello con cuidado. Luego, en vez de quedarse detrás del escritorio, se acomodó sobre el borde del mismo, cruzando lentamente las piernas mientras comenzaba a leer.

    La luz de la mañana iluminaba parcialmente su uniforme blanco y azul, reflejándose sobre los detalles dorados de la oficina mientras sus ojos recorrían cada línea de la carta.

    —Como imaginaba… —murmuró en voz baja.

    Noelle dudó un momento antes de acercarse un poco más.

    +¿Es una mala noticia?

    Jean dejó escapar un suspiro cansado.

    —Depende de cómo se mire.

    Sus dedos sostuvieron la carta con firmeza mientras levantaba la vista hacia Noelle.

    —Es una invitación formal de los Fatui. Quieren una cena diplomática.

    Noelle parpadeó sorprendida.

    +¿Una cena…?

    —Mhm. Oficialmente hablan de cooperación comercial, seguridad en rutas y relaciones entre Mondstadt y Snezhnaya…

    Jean hizo una pequeña pausa antes de bajar la mirada nuevamente hacia la carta.

    —Pero el verdadero objetivo es otro.

    Noelle se acercó un poco más, curiosa y preocupada al mismo tiempo.

    +¿Qué quieren realmente?

    Jean apoyó la carta sobre su muslo y tomó lentamente la taza de café a su lado.

    —Quieren establecer una base logística permanente cerca de Mondstadt.

    Noelle abrió apenas los ojos.

    +¿Los Fatui… aquí?

    —“Temporal”, según ellos —respondió Jean con una ligera ironía—. Pero los Fatui rara vez hacen algo sin una intención más profunda.

    La oficina quedó en silencio unos instantes.

    Noelle observó a Jean con atención. Aunque mantenía aquella postura elegante y serena sobre el escritorio, podía notar el cansancio oculto detrás de su expresión.

    La presión.

    La responsabilidad.

    Las decisiones imposibles.

    +Entonces… ¿rechazará la invitación?

    Jean permaneció callada unos segundos mientras el vapor del café ascendía lentamente entre ambas.

    Finalmente negó con la cabeza.

    —No puedo hacerlo.

    La respuesta salió más suave de lo esperado.

    —Si los ignoramos, podrían usarlo como excusa diplomática. Y si aceptamos demasiado rápido… podrían interpretarlo como debilidad.

    Noelle bajó ligeramente la mirada.

    +Eso suena difícil…

    Jean dejó escapar una pequeña sonrisa cansada al escucharla.

    —Bienvenida al trabajo administrativo de los Caballeros de Favonius.

    Aquello hizo que Noelle sonriera apenas.

    Jean volvió a mirar por la ventana de la oficina, observando cómo la luz del amanecer comenzaba a cubrir lentamente la ciudad.

    —Asistiré a la cena —dijo finalmente—. Pero no pienso permitir que los Fatui crean que pueden poner un pie en Mondstadt sin supervisión.

    Noelle asintió con firmeza casi de inmediato.

    +Entonces me aseguraré de que todo esté preparado para usted, Gran Maestra Jean.

    Jean la miró de reojo y, por primera vez esa mañana, su expresión se suavizó ligeramente.

    —Gracias, Noelle.
    La mañana apenas comenzaba en Mondstadt, y aun así las luces de la oficina de la Gran Maestra Interina ya permanecían encendidas. Jean llevaba allí desde antes del amanecer. Sentada detrás de su amplio escritorio de roble, repasaba informes militares y registros comerciales mientras el vapor de una taza de café recién servido ascendía lentamente junto a ella. Afuera, la ciudad apenas despertaba bajo el viento suave de la madrugada, pero una extraña sensación de inquietud había acompañado a Jean desde que abrió los ojos aquella mañana. Como si algo estuviera por ocurrir. Tres golpes suaves resonaron en la puerta. —Adelante. La puerta se abrió apenas lo suficiente para revelar a Noelle sosteniendo varias cartas cuidadosamente acomodadas entre sus brazos. +Gran Maestra Jean, llegó la correspondencia de esta mañana. —Déjala aquí, gracias, Noelle. La joven obedeció con una sonrisa amable, colocando el montón de sobres sobre el escritorio. Sin embargo, en lugar de marcharse enseguida, permaneció cerca de la puerta, acomodando discretamente sus guantes mientras observaba a Jean revisar los documentos. Jean apenas comenzaba a separar la correspondencia cuando algo llamó su atención. Un sello plateado grabado sobre cera oscura. Un copo de nieve rodeado por adornos espinosos. Fatui. El ambiente pareció enfriarse de golpe. Jean frunció el ceño apenas tomó el sobre. Noelle notó el cambio en su expresión casi al instante. +¿Ocurre algo…? Jean guardó silencio unos segundos antes de romper el sello con cuidado. Luego, en vez de quedarse detrás del escritorio, se acomodó sobre el borde del mismo, cruzando lentamente las piernas mientras comenzaba a leer. La luz de la mañana iluminaba parcialmente su uniforme blanco y azul, reflejándose sobre los detalles dorados de la oficina mientras sus ojos recorrían cada línea de la carta. —Como imaginaba… —murmuró en voz baja. Noelle dudó un momento antes de acercarse un poco más. +¿Es una mala noticia? Jean dejó escapar un suspiro cansado. —Depende de cómo se mire. Sus dedos sostuvieron la carta con firmeza mientras levantaba la vista hacia Noelle. —Es una invitación formal de los Fatui. Quieren una cena diplomática. Noelle parpadeó sorprendida. +¿Una cena…? —Mhm. Oficialmente hablan de cooperación comercial, seguridad en rutas y relaciones entre Mondstadt y Snezhnaya… Jean hizo una pequeña pausa antes de bajar la mirada nuevamente hacia la carta. —Pero el verdadero objetivo es otro. Noelle se acercó un poco más, curiosa y preocupada al mismo tiempo. +¿Qué quieren realmente? Jean apoyó la carta sobre su muslo y tomó lentamente la taza de café a su lado. —Quieren establecer una base logística permanente cerca de Mondstadt. Noelle abrió apenas los ojos. +¿Los Fatui… aquí? —“Temporal”, según ellos —respondió Jean con una ligera ironía—. Pero los Fatui rara vez hacen algo sin una intención más profunda. La oficina quedó en silencio unos instantes. Noelle observó a Jean con atención. Aunque mantenía aquella postura elegante y serena sobre el escritorio, podía notar el cansancio oculto detrás de su expresión. La presión. La responsabilidad. Las decisiones imposibles. +Entonces… ¿rechazará la invitación? Jean permaneció callada unos segundos mientras el vapor del café ascendía lentamente entre ambas. Finalmente negó con la cabeza. —No puedo hacerlo. La respuesta salió más suave de lo esperado. —Si los ignoramos, podrían usarlo como excusa diplomática. Y si aceptamos demasiado rápido… podrían interpretarlo como debilidad. Noelle bajó ligeramente la mirada. +Eso suena difícil… Jean dejó escapar una pequeña sonrisa cansada al escucharla. —Bienvenida al trabajo administrativo de los Caballeros de Favonius. Aquello hizo que Noelle sonriera apenas. Jean volvió a mirar por la ventana de la oficina, observando cómo la luz del amanecer comenzaba a cubrir lentamente la ciudad. —Asistiré a la cena —dijo finalmente—. Pero no pienso permitir que los Fatui crean que pueden poner un pie en Mondstadt sin supervisión. Noelle asintió con firmeza casi de inmediato. +Entonces me aseguraré de que todo esté preparado para usted, Gran Maestra Jean. Jean la miró de reojo y, por primera vez esa mañana, su expresión se suavizó ligeramente. —Gracias, Noelle.
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  • Emily: verte tan concentrado al trabajar es aburrido, ¿No podemos hacer otra cosa?

    Mí horario en la oficina es hasta después de las 7 de la tarde así que tendrás que ser paciente

    Emily: más bien deberías cambiar de trabajo y conseguir algo más cómodo, tengo una idea ¿Y si trabajas en un restaurante? Eres buen chef

    Lo pensaré más tarde pero por ahora deja que me concentre
    Emily: verte tan concentrado al trabajar es aburrido, ¿No podemos hacer otra cosa? Mí horario en la oficina es hasta después de las 7 de la tarde así que tendrás que ser paciente Emily: más bien deberías cambiar de trabajo y conseguir algo más cómodo, tengo una idea ¿Y si trabajas en un restaurante? Eres buen chef Lo pensaré más tarde pero por ahora deja que me concentre
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  • Había estado toda la mañana empaquetando los regalos y finalmente fui a la oficina de mi madre.

    - ¡ FELIZ CUMPLEAÑOS MAMA ! -

    sonrió mostrando los paquetes.

    Liz Forbes
    Había estado toda la mañana empaquetando los regalos y finalmente fui a la oficina de mi madre. - ¡ FELIZ CUMPLEAÑOS MAMA ! - sonrió mostrando los paquetes. [Sheriff065]
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    La oficina de mi hija no esta nada mal. Me voy a conseguir uno de estos escritorios y una silla como esta para mi castillo.
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