• ‎***Shlck... Schlck... Schlck***



    ‎ * El sonido de una daga siendo arrojada e incrustada en el tronco era todo lo que se escuchaba en el bosque. Aquel que la lanzaba se preguntaba meticulosamente: ¿Por qué un cuchillo seax? De repente, se escucharon unos pasos acercándose en su dirección. Elijah retiró el cuchillo del tronco una última vez antes de guardarlo en su funda mientras los pasos se hacían más fuertes. La persona que lo buscaba llegó y se quedó unos segundos observando al condotiero *



    ‎ — Vítkov... ¿Pero qué haces? —Uno de sus compañeros le veía confundido. Se supone que estaban a la espera de nuevas órdenes, pero este al ver cómo uno de los condotieros se perdía en la profundidad del bosque le causó intriga... ya ahora resulta que ¿Todo fue para venir a jugar "tiro al blanco" con un cuchillo?



    ‎ — Estoy probando el filo de este cuchillo, ¿Por qué? ¿Vas a reclamarme por asegurar la efectividad de mi armamento antes de ir a la misión?



    ‎ * Elijah, como siempre, parecía responder con una intención desafiante, pero la seriedad bajo su comentario y su mirada inexpresiva demostraban que no tenía intención alguna de irritar al contrario; era una pregunta simple y directa. El compañero solo suspiró ante este hecho y negó con la cabeza antes de seguir hablando: *



    ‎ — No... Solo vine a informarte de que ya nos llegó la ubicación del objetivo. Lo mantienen en una iglesia abandonada; todo parece indicar que se trata de uno de los grupos satáni... —El compañero de Elijah comentaba aquello, pero al notar la negación en el rostro de este último, decidió detenerse



    ‎ — No. Los vampiros no conforman grupos satánicos; ellos se consideran más allá de eso. No niego que exista el fanatismo entre ellos, pero no es por algo tan básico como el diablo. Si están en una iglesia es, primero, porque piensan que no vamos a encontrarlos si se ocultan bajo nuestras alfombras; segundo, son más conscientes de que lo que tienen allí no es un "suministro de sangre" cualquiera, de lo contrario lo habrían llevado a uno de sus asentamientos en vez de a un lugar santo que desprecian y... Si el objetivo aún está con vida, es porque siguen buscando la forma de eliminarlo sin sufrir en el proceso ¿Qué ha dicho la Oficina del Censor?



    ‎ — Pues que aún nos quedemos aguardando instrucciones, pero lo estaba comentando con los demás y todo apunta a que será un proceso de extracción



    ‎ * Elijah le contestó con un simple asentimiento para después decirle que iría al campamento en unos minutos. Su compañero volvió sin más, dejando al eslovaco solo con sus pensamientos otra vez... *



    ‎ ( Una extracción... Bueno, siempre y cuando el grupo esté conformado por los mismos vampiros que se avistaron aquel día, no debería ser tan complicado aunque... )



    ‎ — ¡Tsk! —Elijah chasqueba la lengua con irritación



    ‎ ( Si tan solo lo hubiéramos capturado en cuanto pudimos, seguro que nos habríamos ahorrado todo esto, pero no... Los censores tienen que confirmar qué tan nociva es exactamente la sangre del objetivo ¿Verdad? Pero en parte no los culpo: al leer el informe yo tampoco creí que alguien así existiera, o no siendo un "humano" en su mayoría )



    ‎ * Elijah observaba su nuevo cuchillo descansando en la funda; el sabía que de nada le servía sobrepensar en la misión. Así que en su lugar, su mente volvió a su duda anterior: ¿Por qué le regalaron ese cuchillo? Curiosamente, el joven conocía bien la historia de fondo que tenía aquella arma con sus raíces. El seax era una herramienta que llegaron a portar los pueblos germánicos y los mismos vikingos —con los cuales los eslovacos tenían relación— dándole un valor prominente al usarlo como arma secundaria durante sus batallas, la verdad es que era mucha la historia que se podía contar del cuchillo, pero lo que más le llamaba la atención al condotiero, era las creencias que tenían esos guerreros, que al igual que el —segun historias— llegaron a "enfrentárse" a cosas sobrenaturales según ciertas historias que, actualmente no se alejan mucho de la realidad que viven los cazadores. ¿Acaso había una probabilidad de que aquel obsequio buscara reivindicar todos esos orígenes? Era complicado decirlo, pues se supone que aquella persona que se lo obsequio no sabía nada más que su nombre y apellido ¿Acaso "ella" se había tomado el tiempo de investigarlo? El joven eslovaco no lo creí, pues el mismo no se consideraba tan importante como para derrochar tiempo averiguando sobre el. Sin mucho más que hacer, Elijah exhaló por la nariz, decidiéndose en tomar aquel cuchillo simplemente como un obsequio tras haber sobrevivido a aquella misión en conjunto donde —en cierto punto— si que le habría venido bien un cuchillo, y así volvió con calma al campamento para prepararse de una vez junto con el resto de sus compañeros... *
    ‎***Shlck... Schlck... Schlck*** ‎ ‎ ‎ ‎ * El sonido de una daga siendo arrojada e incrustada en el tronco era todo lo que se escuchaba en el bosque. Aquel que la lanzaba se preguntaba meticulosamente: ¿Por qué un cuchillo seax? De repente, se escucharon unos pasos acercándose en su dirección. Elijah retiró el cuchillo del tronco una última vez antes de guardarlo en su funda mientras los pasos se hacían más fuertes. La persona que lo buscaba llegó y se quedó unos segundos observando al condotiero * ‎ ‎ ‎ ‎ — Vítkov... ¿Pero qué haces? —Uno de sus compañeros le veía confundido. Se supone que estaban a la espera de nuevas órdenes, pero este al ver cómo uno de los condotieros se perdía en la profundidad del bosque le causó intriga... ya ahora resulta que ¿Todo fue para venir a jugar "tiro al blanco" con un cuchillo? ‎ ‎ ‎ ‎ — Estoy probando el filo de este cuchillo, ¿Por qué? ¿Vas a reclamarme por asegurar la efectividad de mi armamento antes de ir a la misión? ‎ ‎ ‎ ‎ * Elijah, como siempre, parecía responder con una intención desafiante, pero la seriedad bajo su comentario y su mirada inexpresiva demostraban que no tenía intención alguna de irritar al contrario; era una pregunta simple y directa. El compañero solo suspiró ante este hecho y negó con la cabeza antes de seguir hablando: * ‎ ‎ ‎ ‎ — No... Solo vine a informarte de que ya nos llegó la ubicación del objetivo. Lo mantienen en una iglesia abandonada; todo parece indicar que se trata de uno de los grupos satáni... —El compañero de Elijah comentaba aquello, pero al notar la negación en el rostro de este último, decidió detenerse ‎ ‎ ‎ ‎ — No. Los vampiros no conforman grupos satánicos; ellos se consideran más allá de eso. No niego que exista el fanatismo entre ellos, pero no es por algo tan básico como el diablo. Si están en una iglesia es, primero, porque piensan que no vamos a encontrarlos si se ocultan bajo nuestras alfombras; segundo, son más conscientes de que lo que tienen allí no es un "suministro de sangre" cualquiera, de lo contrario lo habrían llevado a uno de sus asentamientos en vez de a un lugar santo que desprecian y... Si el objetivo aún está con vida, es porque siguen buscando la forma de eliminarlo sin sufrir en el proceso ¿Qué ha dicho la Oficina del Censor? ‎ ‎ ‎ ‎ — Pues que aún nos quedemos aguardando instrucciones, pero lo estaba comentando con los demás y todo apunta a que será un proceso de extracción ‎ ‎ ‎ ‎ * Elijah le contestó con un simple asentimiento para después decirle que iría al campamento en unos minutos. Su compañero volvió sin más, dejando al eslovaco solo con sus pensamientos otra vez... * ‎ ‎ ‎ ‎ ( Una extracción... Bueno, siempre y cuando el grupo esté conformado por los mismos vampiros que se avistaron aquel día, no debería ser tan complicado aunque... ) ‎ ‎ ‎ ‎ — ¡Tsk! —Elijah chasqueba la lengua con irritación ‎ ‎ ‎ ‎ ( Si tan solo lo hubiéramos capturado en cuanto pudimos, seguro que nos habríamos ahorrado todo esto, pero no... Los censores tienen que confirmar qué tan nociva es exactamente la sangre del objetivo ¿Verdad? Pero en parte no los culpo: al leer el informe yo tampoco creí que alguien así existiera, o no siendo un "humano" en su mayoría ) ‎ ‎ ‎ ‎ * Elijah observaba su nuevo cuchillo descansando en la funda; el sabía que de nada le servía sobrepensar en la misión. Así que en su lugar, su mente volvió a su duda anterior: ¿Por qué le regalaron ese cuchillo? Curiosamente, el joven conocía bien la historia de fondo que tenía aquella arma con sus raíces. El seax era una herramienta que llegaron a portar los pueblos germánicos y los mismos vikingos —con los cuales los eslovacos tenían relación— dándole un valor prominente al usarlo como arma secundaria durante sus batallas, la verdad es que era mucha la historia que se podía contar del cuchillo, pero lo que más le llamaba la atención al condotiero, era las creencias que tenían esos guerreros, que al igual que el —segun historias— llegaron a "enfrentárse" a cosas sobrenaturales según ciertas historias que, actualmente no se alejan mucho de la realidad que viven los cazadores. ¿Acaso había una probabilidad de que aquel obsequio buscara reivindicar todos esos orígenes? Era complicado decirlo, pues se supone que aquella persona que se lo obsequio no sabía nada más que su nombre y apellido ¿Acaso "ella" se había tomado el tiempo de investigarlo? El joven eslovaco no lo creí, pues el mismo no se consideraba tan importante como para derrochar tiempo averiguando sobre el. Sin mucho más que hacer, Elijah exhaló por la nariz, decidiéndose en tomar aquel cuchillo simplemente como un obsequio tras haber sobrevivido a aquella misión en conjunto donde —en cierto punto— si que le habría venido bien un cuchillo, y así volvió con calma al campamento para prepararse de una vez junto con el resto de sus compañeros... *
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  • — El fin de semana debería durar más tiempo. Con tres días sería perfecto.

    Nunca pensó que lo admitiría en voz alta, mucho menos llegó a pensar que sería del grupo de personas que terminaría siendo abofeteado por la realidad. Siempre se había reído de que podía pasar más tiempo trabajando que descansando pero, ahora que estaba cerca de los treinta, sentía que el cuerpo le pasaba la factura.

    Era tarde, demasiado para alguien que apenas tomaba el almuerzo cuando anochecía, quizás el ver que su alarma sonaría en menos de ocho horas era lo que más le deprimía. Eso, o que los fideos instantáneos, de ese nuevo lugar que había visto en redes sociales, no sabían tan buenos como los demás decían. ¿Es que su paladar ya tampoco se adaptaba a las modas pasajeras de los adolescentes?

    — Quizá debería pedirme un día extra e vacaciones. O podría reportarme enfermo. Y si... —Por un momento se mal viajó. Una costumbre rara que tenía de quedarse pensando mientras miraba un punto fijo, cualquiera, hasta que la idea completa se armaba en su mente para revisar su escenario: Llegar a la oficina, registrar su asistencia y, casualmente, tropezarse en las escaleras para ganar una incapacidad. Negó entonces, nerviosamente y se asustó de su propia idea.— Definitivamente no hay otra opción, odio los lunes.
    — El fin de semana debería durar más tiempo. Con tres días sería perfecto. Nunca pensó que lo admitiría en voz alta, mucho menos llegó a pensar que sería del grupo de personas que terminaría siendo abofeteado por la realidad. Siempre se había reído de que podía pasar más tiempo trabajando que descansando pero, ahora que estaba cerca de los treinta, sentía que el cuerpo le pasaba la factura. Era tarde, demasiado para alguien que apenas tomaba el almuerzo cuando anochecía, quizás el ver que su alarma sonaría en menos de ocho horas era lo que más le deprimía. Eso, o que los fideos instantáneos, de ese nuevo lugar que había visto en redes sociales, no sabían tan buenos como los demás decían. ¿Es que su paladar ya tampoco se adaptaba a las modas pasajeras de los adolescentes? — Quizá debería pedirme un día extra e vacaciones. O podría reportarme enfermo. Y si... —Por un momento se mal viajó. Una costumbre rara que tenía de quedarse pensando mientras miraba un punto fijo, cualquiera, hasta que la idea completa se armaba en su mente para revisar su escenario: Llegar a la oficina, registrar su asistencia y, casualmente, tropezarse en las escaleras para ganar una incapacidad. Negó entonces, nerviosamente y se asustó de su propia idea.— Definitivamente no hay otra opción, odio los lunes.
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  • La noche de los desaparecidos
    Fandom X-Files
    Categoría Suspenso
    𝖥𝖮𝖷 𝖬𝖴𝖫𝖣𝖤𝖱

    Antes de entrar en la oficina, Dana Scully había pasado por la cafetería que había al final de la calle. Si iba a tener que aguantar a Fox "Spooky" Mulder iba a necesitar un café bien cargado, por lo que tomando asiento en la barra, y dejando el bolso que llevaba en su regazo, pidió uno.

    Hubiera sido para llevar, pero vio que el periódico se encontraba sobre la barra, sin nadie que lo estuviera leyendo y pensó que podría leerlo mientras se lo tomaba. Necesitaba algo con coherencia antes de bajar al sótano y volver a todas esas cintas, películas antiguas y diapositivas que probablemente hubieran tenido errores a la hora de crearlas y eso explicaba todas las cosas que Mulder llamaba "sobrenaturales". Pero Dana no tenía ganas de discutirle, no estaba allí para eso, sino para documentar el método científico que usaba en los casos.

    Sin embargo, Dana chasqueó la lengua, pensando que ni en ese momento de tranquilidad iba a poder librarse de las cosas "extrañas". Su café había llegado y estaba abriendo el sobre de azúcar para echárselo, mientras leía el titular de la noticia. "Apareció tras diez años desaparecido".

    El artículo hablaba de cosas que habían estado sucediendo en Eugene, Oregón, había vivido en las últimas semanas una extraña situación. Personas que habían estado desapareciendo en los últimos 15 años, y que ya habían sido declaradas muertas, habían ido apareciendo. El primer caso era el de Mike Thompson, un muchacho de 20 años que desapareció mientras iba a la universidad y que al volver, no sólo era como si el tiempo no hubiera pasado para él, pues seguía igual, sino que hablaba como si todavía siguiera con su rutina de hace 14 años.

    El último de los casos había sido el de Mila Gomes, una señora que había desaparecido hacía 10 años, mientras estaba fuera, haciendo la compra y que al volver, hasta los productos que llevaba se sentían como si no hubieran caducado, a pesar de que la mayoría tenían una fecha muy anterior.

    Dana leyó el artículo, chasqueando la lengua, y pensando que aquello era sólo personas queriendo aprovecharse de situaciones así. Terminó el café, pagó y dejó el periódico sobre la barra para el siguiente cliente, antes de salir de la cafetería.

    Cruzó la entrada del edificio gubernamental, pasando su identificación y sin perder el tiempo se dirigió al ascensor. Saludó a algunos compañeros por el camino, y bajó.

    Mientras recorría el pequeño y estrecho pasillo desde el ascensor, hasta la oficina de los X-Files, Dana sólo deseó que Mulder no hubiera leído aquella mañana el periódico y que allí no hubiera un caso o varios casos, ligados a esas desapariciones.
    [TRUSTNO1] Antes de entrar en la oficina, Dana Scully había pasado por la cafetería que había al final de la calle. Si iba a tener que aguantar a Fox "Spooky" Mulder iba a necesitar un café bien cargado, por lo que tomando asiento en la barra, y dejando el bolso que llevaba en su regazo, pidió uno. Hubiera sido para llevar, pero vio que el periódico se encontraba sobre la barra, sin nadie que lo estuviera leyendo y pensó que podría leerlo mientras se lo tomaba. Necesitaba algo con coherencia antes de bajar al sótano y volver a todas esas cintas, películas antiguas y diapositivas que probablemente hubieran tenido errores a la hora de crearlas y eso explicaba todas las cosas que Mulder llamaba "sobrenaturales". Pero Dana no tenía ganas de discutirle, no estaba allí para eso, sino para documentar el método científico que usaba en los casos. Sin embargo, Dana chasqueó la lengua, pensando que ni en ese momento de tranquilidad iba a poder librarse de las cosas "extrañas". Su café había llegado y estaba abriendo el sobre de azúcar para echárselo, mientras leía el titular de la noticia. "Apareció tras diez años desaparecido". El artículo hablaba de cosas que habían estado sucediendo en Eugene, Oregón, había vivido en las últimas semanas una extraña situación. Personas que habían estado desapareciendo en los últimos 15 años, y que ya habían sido declaradas muertas, habían ido apareciendo. El primer caso era el de Mike Thompson, un muchacho de 20 años que desapareció mientras iba a la universidad y que al volver, no sólo era como si el tiempo no hubiera pasado para él, pues seguía igual, sino que hablaba como si todavía siguiera con su rutina de hace 14 años. El último de los casos había sido el de Mila Gomes, una señora que había desaparecido hacía 10 años, mientras estaba fuera, haciendo la compra y que al volver, hasta los productos que llevaba se sentían como si no hubieran caducado, a pesar de que la mayoría tenían una fecha muy anterior. Dana leyó el artículo, chasqueando la lengua, y pensando que aquello era sólo personas queriendo aprovecharse de situaciones así. Terminó el café, pagó y dejó el periódico sobre la barra para el siguiente cliente, antes de salir de la cafetería. Cruzó la entrada del edificio gubernamental, pasando su identificación y sin perder el tiempo se dirigió al ascensor. Saludó a algunos compañeros por el camino, y bajó. Mientras recorría el pequeño y estrecho pasillo desde el ascensor, hasta la oficina de los X-Files, Dana sólo deseó que Mulder no hubiera leído aquella mañana el periódico y que allí no hubiera un caso o varios casos, ligados a esas desapariciones.
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  • Bueno, ¿Quien puede coser 14 horas seguidas con un corsé?. Las oficinas privadas son para privar a otros de ciertas cosas.
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  • Año nuevo, vida nueva ¿No? ¡¿NO?!, y una mierda, la misma mierda de siempre, sentarse en el asiento, esperar que algún demonio cara-culo le de por asaltar la oficina y liarse a tiros con él, ¡Era ya el tercer ataque en lo que llevaba de año y solo estaban A DÍA DIEZ!
    Año nuevo, vida nueva ¿No? ¡¿NO?!, y una mierda, la misma mierda de siempre, sentarse en el asiento, esperar que algún demonio cara-culo le de por asaltar la oficina y liarse a tiros con él, ¡Era ya el tercer ataque en lo que llevaba de año y solo estaban A DÍA DIEZ!
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    —Rio apaga los monitores tras una jornada impecable. Con un suspiro, se estira con los brazos en alto, liberando la tensión de sus hombros mientras cierra los ojos un instante.

    ​— Trabajo terminado... al menos el mío... —murmura, pensando de inmediato en "ese" chico desastroso que siempre requiere que ella lo rescate de sus propios errores.
    ​Decide que pasará por los mochis de coco, no solo para ella, sino para llevarle unos cuantos. Después de todo, si tiene que seguir salvándole el pellejo en la oficina, al menos quiere asegurarse de que él tenga algo dulce que lo mantenga distraído y menos propenso a causar el próximo desastre.
    —Rio apaga los monitores tras una jornada impecable. Con un suspiro, se estira con los brazos en alto, liberando la tensión de sus hombros mientras cierra los ojos un instante. ​— Trabajo terminado... al menos el mío... —murmura, pensando de inmediato en "ese" chico desastroso que siempre requiere que ella lo rescate de sus propios errores. ​Decide que pasará por los mochis de coco, no solo para ella, sino para llevarle unos cuantos. Después de todo, si tiene que seguir salvándole el pellejo en la oficina, al menos quiere asegurarse de que él tenga algo dulce que lo mantenga distraído y menos propenso a causar el próximo desastre.
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    ╔══════════════════════════════════════
    ISHTAR’S DEMONIC DÈESSE
    Infernal Glamour╝
    ╚══════════════════════════════════════
    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    Poder · Fuego · Ambición · Música
    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    La sesión “Ishtar’s Demonic Dèesse – Infernal Glamour” encarna la unión perfecta entre el lujo corporativo, la estética infernal y el mito ancestral del poder absoluto. Esta portada no muestra simples ejecutivos: revela arquitectos del destino musical, respaldados por una fuerza divina y demoníaca.

    El glamour no es belleza: es dominio.

    En lo alto de la ciudad, dos líderes sellan un pacto eterno .
    Detrás de ellos, emergiendo entre fuego y sombras, Ishtar se manifiesta como un dragón infernal, guardiana del acuerdo.

    No observa… vigila.
    No amenaza… posee.

    El cielo arde, la ciudad obedece.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    ✦ Estilo: Infernal Glamour · Dark Luxury · Mythic Power
    ✦ Inspiración: Dioses antiguos, élites musicales, moda editorial de alto impacto
    ✦ Atmósfera: Seductora, dominante, peligrosa, triunfal

    Cada elemento está diseñado para imponer respeto y fascinación.
    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    🕴 Sastrería de poder

    ✦ Trajes negros de corte impecable
    ✦ Líneas limpias que transmiten control y autoridad

    Detalles simbólicos
    ✦ Corbatas rojas: sangre, pasión y ambición
    ✦ Pañuelos carmesí: lujo y jerarquía
    ✦ Gafas oscuras: misterio y superioridad
    ✦ Las telas absorben la luz del fuego y la devuelven como prestigio.
    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    ✦ MAQUILLAJE & LOOK ✦
    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    Piel pulida, perfecta, casi divina
    Sonrisas calculadas, seguras
    👁 Miradas que no piden permiso

    Un resplandor cálido envuelve los rostros, como si el fuego naciera desde el alma.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    ✦ ILUMINACIÓN ✦
    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    Luz principal tipo atardecer infernal
    Sombras profundas que esculpen el poder
    Reflejos ardientes que envuelven la escena

    La luz no ilumina… corona.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    ✦ ESCENOGRAFÍA ✦
    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    🏙 Oficina de lujo en un rascacielos
    Ciudad al fondo: el mundo bajo su control
    Dragón colosal: Ishtar, diosa del deseo y la destrucción creativa

    Todo comunica supremacía.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    ✦ SIMBOLOGÍA ✦
    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    Apretón de manos: pacto irreversible
    Fuego: creación, ambición, sacrificio
    Ishtar: poder absoluto, protección, tentación
    Ciudad: el imperio musical conquistado

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    ✦ MENSAJE EDITORIAL ✦
    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    “El verdadero poder no se firma… se invoca.”

    ISHTARMUSICY revela que la música moderna se gobierna desde el fuego, el mito y la voluntad inquebrantable.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    ✦ IMPACTO DE MARCA ✦
    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    Posiciona a ISHTARMUSICY como revista dominante y visionaria
    Eleva la industria musical a nivel divino
    Convierte el glamour en un acto de poder
    ╔══════════════════════════════════════ ╗🔥 ISHTAR’S DEMONIC DÈESSE 🔥 Infernal Glamour╝ ╚══════════════════════════════════════ ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ Poder · Fuego · Ambición · Música ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ La sesión “Ishtar’s Demonic Dèesse – Infernal Glamour” encarna la unión perfecta entre el lujo corporativo, la estética infernal y el mito ancestral del poder absoluto. Esta portada no muestra simples ejecutivos: revela arquitectos del destino musical, respaldados por una fuerza divina y demoníaca. El glamour no es belleza: es dominio. En lo alto de la ciudad, dos líderes sellan un pacto eterno 🤝. Detrás de ellos, emergiendo entre fuego y sombras, Ishtar se manifiesta como un dragón infernal, guardiana del acuerdo. No observa… vigila. No amenaza… posee. El cielo arde, la ciudad obedece. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ Estilo: Infernal Glamour · Dark Luxury · Mythic Power ✦ Inspiración: Dioses antiguos, élites musicales, moda editorial de alto impacto ✦ Atmósfera: Seductora, dominante, peligrosa, triunfal Cada elemento está diseñado para imponer respeto y fascinación. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 🕴 Sastrería de poder ✦ Trajes negros de corte impecable ✦ Líneas limpias que transmiten control y autoridad 🔥 Detalles simbólicos ✦ Corbatas rojas: sangre, pasión y ambición ✦ Pañuelos carmesí: lujo y jerarquía ✦ Gafas oscuras: misterio y superioridad ✦ Las telas absorben la luz del fuego y la devuelven como prestigio. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ MAQUILLAJE & LOOK ✦ ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 💄 Piel pulida, perfecta, casi divina 😈 Sonrisas calculadas, seguras 👁 Miradas que no piden permiso Un resplandor cálido envuelve los rostros, como si el fuego naciera desde el alma. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ ILUMINACIÓN ✦ ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 🔥 Luz principal tipo atardecer infernal 🌑 Sombras profundas que esculpen el poder ✨ Reflejos ardientes que envuelven la escena La luz no ilumina… corona. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ ESCENOGRAFÍA ✦ ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 🏙 Oficina de lujo en un rascacielos 🌆 Ciudad al fondo: el mundo bajo su control 🐉 Dragón colosal: Ishtar, diosa del deseo y la destrucción creativa Todo comunica supremacía. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ SIMBOLOGÍA ✦ ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 🤝 Apretón de manos: pacto irreversible 🔥 Fuego: creación, ambición, sacrificio 🐉 Ishtar: poder absoluto, protección, tentación 🌇 Ciudad: el imperio musical conquistado ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ MENSAJE EDITORIAL ✦ ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 🩸 “El verdadero poder no se firma… se invoca.” ISHTARMUSICY revela que la música moderna se gobierna desde el fuego, el mito y la voluntad inquebrantable. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ IMPACTO DE MARCA ✦ ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 👑 Posiciona a ISHTARMUSICY como revista dominante y visionaria 🔥 Eleva la industria musical a nivel divino 🖤 Convierte el glamour en un acto de poder
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  • ‎ — ¿Hmm? —El joven pelirrojo apenas abría los ojos por... ¿tercera vez en las doce horas transcurridas? No estaba seguro.



    ‎***Plic... Plic... Plic... Plic...***



    ‎ * El tenue sonido del suero goteando era lo único que se escuchaba en aquella sala de piedra. Aquel ruido era como un metrónomo, uno que le recordaba a Elijah que ya no estaba en el caos del campo de batalla que hace unas cuantas horas le parecía su perdición. Vítkov se mantenía sentado con los ojos entreabiertos, mirando la lámpara que iluminaba fuertemente aquel lugar, pero principalmente el sitio donde él se encontraba. Sus manos se hallaban débilmente apoyadas en la mesa, boca arriba; sus nudillos, enrojecidos, estaban destrozados y aún quedaban restos de esa ceniza grisácea que no parecía humana en el pantalón de su uniforme.
    ‎Su mirada descendió hasta su brazo derecho, que tenía aquella intravenosa que lo conectaba al suero; luego pasó a la de la otra persona presente en el lugar. No era cualquiera... Era un Censor, cuya silueta apenas se recortaba contra la puerta. El hombre golpeó la mesa con una carpeta que llevaba el sello de cera roja de la oficina en que trabajaba *



    ‎ — Veo que volviste a abrir los ojos, Vítkov... Vamos a repetirlo una vez más. El activo del Gladius Dei, Caspian, fue reportado como desaparecido en combate. Tú eres el único que hasta ahora se mantiene consciente de los otros siete que regresaron conti... — Elijah veía al Censor con una seriedad absoluta. No le importaba si sus palabras intentaban sonar como un halago; él no estaba dispuesto a continuar con esto y se lo iba a dejar en claro interrumpiéndolo de forma respetuosa:



    ‎ — Sí, eso ya me lo dejó en claro, monseñor. Pero me temo que, sin importar cuántas veces venga a mí con las mismas preguntas, yo no puedo decirle lo que quiere; pues todo lo que he hablado y repetido hasta ahora es todo lo que sé, señor...



    ‎ * El Censor miraba con reproche al joven que le había interrumpido. Si las circunstancias fueran diferentes, seguro que le habría reprendido por su osadía, pero esta vez era distinto; tenía que ser cuidadoso con lo que hacía. Por eso, a pesar de lo que sabía, optó por mencionarle al joven eslovaco algo que podría refrescar su memoria: *



    ‎ — Está bien, joven Vítkov. Yo no te pido que te inventes una historia alterna de todos los acontecimientos que me contaste desde que tuvieron contacto con el objetivo hasta que llegaron a los sótanos de esta catedral. No; ahora te pido algo más simple que, de hecho, has omitido... Cuéntame sobre la mujer que encontraron.



    ‎ * La voz del Censor se tornaba más seria al hablar de "la mujer". Los ojos de Elijah se abrieron un poco ante la mención de esa cosa como si fuera humana siquiera. Una sonrisa cínica, pero adolorida se hizo presente en el rostro magullado del joven eslovaco mientras acercaba lentamente su torso vendado —que hasta ahora se había mantenido cuidadosamente recostado del espaldar de la silla— a la mesa para contestarle *



    ‎ — Oh... Discúlpeme, monseñor, pero no sé de qué "mujer" me habla. En aquel maldito lugar solo nos encontramos con monstruos, no hubo mujer alguna. Y si se refiere a esa cosa de aspecto femenino pues... sí, la he omitido pues no estaba seguro de qué decir al respecto. Esa cosa no estaba relacionada con la misión. ¿Y es por eso que está aquí, no? Quiere saber por qué se jodió toda la misión, ¿cierto



    ‎* Elijah miraba fijamente a los ojos del Censor. Su tono, aunque pudiera considerarse rebelde, en realidad no tenía intención de serlo; realmente hacía aquella pregunta con profundo interés y sin motivos ocultos. Si no fuera porque aquel inquisidor era consciente de su actitud, esto ya sería un problema aún más complicado; así que, por el momento, decidió seguirle la corriente para no levantar sospechas *



    ‎ — Exactamente, Elijah. La oficina me envió aquí para descubrir qué ocurrió exactamente con la misión y nada más. Pero me llamó la atención que uno de tus compañeros, que se encuentra en estado de shock, no deja de mencionar a cierta "mujer". Ya si lo era o no, solo tú puedes decírmelo. Incluso si no tiene mucho que ver con la misión, lo cierto es que aquella presencia tuvo algo que ver con lo catastrófica que resultó la situación... ¿o me equivoco?



    ‎ * Elijah bajaba la mirada mientras apretaba los dientes al recordar cómo todo pasó de un reconocimiento a un desorden de sombra y sangre. De repente, sintió una punzada de dolor en su nuca, justo en el lugar donde recibió aquel golpe que lo dejó inconsciente. En su mente, todavía veía con recelo la misteriosa presencia y la mirada de Caspian que, por un segundo antes del desastre, no pareció de fe... sino de terror puro *



    ‎ — Ah... Está bien, voy a contarle. Pero le digo de una vez que todo eso me es confuso incluso a mí, pues para cuando nos encontramos con esa cosa, el caballero ya se encontraba en el lugar, por lo que la mayor interacción con esa cosa la tuvo el mismísimo Caspian...



    ‎ * Elijah procedió a contar nuevamente los acontecimientos de la misión, pero esta vez incluyendo a cierto individuo que, para su desconocimiento, tenía mucho más que ver con lo ocurrido de lo que dejaba pensar *
    ‎ — ¿Hmm? —El joven pelirrojo apenas abría los ojos por... ¿tercera vez en las doce horas transcurridas? No estaba seguro. ‎ ‎ ‎ ‎***Plic... Plic... Plic... Plic...*** ‎ ‎ ‎ ‎ * El tenue sonido del suero goteando era lo único que se escuchaba en aquella sala de piedra. Aquel ruido era como un metrónomo, uno que le recordaba a Elijah que ya no estaba en el caos del campo de batalla que hace unas cuantas horas le parecía su perdición. Vítkov se mantenía sentado con los ojos entreabiertos, mirando la lámpara que iluminaba fuertemente aquel lugar, pero principalmente el sitio donde él se encontraba. Sus manos se hallaban débilmente apoyadas en la mesa, boca arriba; sus nudillos, enrojecidos, estaban destrozados y aún quedaban restos de esa ceniza grisácea que no parecía humana en el pantalón de su uniforme. ‎Su mirada descendió hasta su brazo derecho, que tenía aquella intravenosa que lo conectaba al suero; luego pasó a la de la otra persona presente en el lugar. No era cualquiera... Era un Censor, cuya silueta apenas se recortaba contra la puerta. El hombre golpeó la mesa con una carpeta que llevaba el sello de cera roja de la oficina en que trabajaba * ‎ ‎ ‎ ‎ — Veo que volviste a abrir los ojos, Vítkov... Vamos a repetirlo una vez más. El activo del Gladius Dei, Caspian, fue reportado como desaparecido en combate. Tú eres el único que hasta ahora se mantiene consciente de los otros siete que regresaron conti... — Elijah veía al Censor con una seriedad absoluta. No le importaba si sus palabras intentaban sonar como un halago; él no estaba dispuesto a continuar con esto y se lo iba a dejar en claro interrumpiéndolo de forma respetuosa: ‎ ‎ ‎ ‎ — Sí, eso ya me lo dejó en claro, monseñor. Pero me temo que, sin importar cuántas veces venga a mí con las mismas preguntas, yo no puedo decirle lo que quiere; pues todo lo que he hablado y repetido hasta ahora es todo lo que sé, señor... ‎ ‎ ‎ ‎ * El Censor miraba con reproche al joven que le había interrumpido. Si las circunstancias fueran diferentes, seguro que le habría reprendido por su osadía, pero esta vez era distinto; tenía que ser cuidadoso con lo que hacía. Por eso, a pesar de lo que sabía, optó por mencionarle al joven eslovaco algo que podría refrescar su memoria: * ‎ ‎ ‎ ‎ — Está bien, joven Vítkov. Yo no te pido que te inventes una historia alterna de todos los acontecimientos que me contaste desde que tuvieron contacto con el objetivo hasta que llegaron a los sótanos de esta catedral. No; ahora te pido algo más simple que, de hecho, has omitido... Cuéntame sobre la mujer que encontraron. ‎ ‎ ‎ ‎ * La voz del Censor se tornaba más seria al hablar de "la mujer". Los ojos de Elijah se abrieron un poco ante la mención de esa cosa como si fuera humana siquiera. Una sonrisa cínica, pero adolorida se hizo presente en el rostro magullado del joven eslovaco mientras acercaba lentamente su torso vendado —que hasta ahora se había mantenido cuidadosamente recostado del espaldar de la silla— a la mesa para contestarle * ‎ ‎ ‎ ‎ — Oh... Discúlpeme, monseñor, pero no sé de qué "mujer" me habla. En aquel maldito lugar solo nos encontramos con monstruos, no hubo mujer alguna. Y si se refiere a esa cosa de aspecto femenino pues... sí, la he omitido pues no estaba seguro de qué decir al respecto. Esa cosa no estaba relacionada con la misión. ¿Y es por eso que está aquí, no? Quiere saber por qué se jodió toda la misión, ¿cierto ‎ ‎ ‎ ‎* Elijah miraba fijamente a los ojos del Censor. Su tono, aunque pudiera considerarse rebelde, en realidad no tenía intención de serlo; realmente hacía aquella pregunta con profundo interés y sin motivos ocultos. Si no fuera porque aquel inquisidor era consciente de su actitud, esto ya sería un problema aún más complicado; así que, por el momento, decidió seguirle la corriente para no levantar sospechas * ‎ ‎ ‎ ‎ — Exactamente, Elijah. La oficina me envió aquí para descubrir qué ocurrió exactamente con la misión y nada más. Pero me llamó la atención que uno de tus compañeros, que se encuentra en estado de shock, no deja de mencionar a cierta "mujer". Ya si lo era o no, solo tú puedes decírmelo. Incluso si no tiene mucho que ver con la misión, lo cierto es que aquella presencia tuvo algo que ver con lo catastrófica que resultó la situación... ¿o me equivoco? ‎ ‎ ‎ ‎ * Elijah bajaba la mirada mientras apretaba los dientes al recordar cómo todo pasó de un reconocimiento a un desorden de sombra y sangre. De repente, sintió una punzada de dolor en su nuca, justo en el lugar donde recibió aquel golpe que lo dejó inconsciente. En su mente, todavía veía con recelo la misteriosa presencia y la mirada de Caspian que, por un segundo antes del desastre, no pareció de fe... sino de terror puro * ‎ ‎ ‎ ‎ — Ah... Está bien, voy a contarle. Pero le digo de una vez que todo eso me es confuso incluso a mí, pues para cuando nos encontramos con esa cosa, el caballero ya se encontraba en el lugar, por lo que la mayor interacción con esa cosa la tuvo el mismísimo Caspian... ‎ ‎ ‎ ‎ * Elijah procedió a contar nuevamente los acontecimientos de la misión, pero esta vez incluyendo a cierto individuo que, para su desconocimiento, tenía mucho más que ver con lo ocurrido de lo que dejaba pensar *
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  • El destino los había reunido una noche en la que no pudo darse el lujo de apartar la mirada. Él estaba demasiado herido, y su necesidad era un llamado imposible de ignorar. Le tendió la mano sin pensarlo, y en ese gesto sencillo comenzó algo inesperado. Bondrewd Bond había sido amable, más de lo que ella creía posible; el primer humano que no buscó dañarla. Compartir tiempo con él le devolvía fragmentos de una vida que creía perdida: la calma, la rutina, lo cotidiano. Pequeños instantes que le recordaban cómo se sentía vivir sin miedo constante.

    Scar: así lo había nombrado, se volvió en poco tiempo un amigo cercano. Aquel día lo llamó solo para saber cómo estaba; bastó escuchar su voz para notar el cansancio que arrastraba, la falta de sueño marcada entre silencios. No hicieron falta muchas preguntas. Cortó la llamada y fue directo a la cocina. Sabía que no había consuelo más honesto que una comida hecha con cuidado. Preparó cada plato con atención, como si en ello pudiera devolverle un poco de energía. Cuando terminó, guardó todo en una bolsa de tela y salió de casa.

    Podría haber usado su poder para llegar en un instante, pero eligió no hacerlo. Quería respetar la normalidad que lo rodeaba, caminar el mundo como cualquiera. El autobús la dejó frente a la estación de policía. Entró con tranquilidad; allí ya la conocían. No era la primera vez que iba a buscarlo. Algunos oficiales incluso le habían preparado una tarjeta de acceso a modo de broma, una pequeña muestra de confianza ganada con el tiempo.

    Avanzó con pasos suaves por los pasillos hasta llegar a la oficina que llevaba su nombre. Tocó primero, por respeto, pero al no recibir respuesta tomó el picaporte y abrió despacio. Scar dormía, vencido por el agotamiento, el cuerpo rendido por fin.

    No quiso despertarlo. No aún.

    Dejó la bolsa sobre el escritorio y, en silencio, comenzó a ordenar los papeles dispersos. Cada movimiento era cuidadoso, casi ritual. Como si al acomodar aquel pequeño caos también estuviera cuidando de él, preservando ese descanso frágil que tanto parecía necesitar.
    El destino los había reunido una noche en la que no pudo darse el lujo de apartar la mirada. Él estaba demasiado herido, y su necesidad era un llamado imposible de ignorar. Le tendió la mano sin pensarlo, y en ese gesto sencillo comenzó algo inesperado. [tidal_ruby_spider_375] había sido amable, más de lo que ella creía posible; el primer humano que no buscó dañarla. Compartir tiempo con él le devolvía fragmentos de una vida que creía perdida: la calma, la rutina, lo cotidiano. Pequeños instantes que le recordaban cómo se sentía vivir sin miedo constante. Scar: así lo había nombrado, se volvió en poco tiempo un amigo cercano. Aquel día lo llamó solo para saber cómo estaba; bastó escuchar su voz para notar el cansancio que arrastraba, la falta de sueño marcada entre silencios. No hicieron falta muchas preguntas. Cortó la llamada y fue directo a la cocina. Sabía que no había consuelo más honesto que una comida hecha con cuidado. Preparó cada plato con atención, como si en ello pudiera devolverle un poco de energía. Cuando terminó, guardó todo en una bolsa de tela y salió de casa. Podría haber usado su poder para llegar en un instante, pero eligió no hacerlo. Quería respetar la normalidad que lo rodeaba, caminar el mundo como cualquiera. El autobús la dejó frente a la estación de policía. Entró con tranquilidad; allí ya la conocían. No era la primera vez que iba a buscarlo. Algunos oficiales incluso le habían preparado una tarjeta de acceso a modo de broma, una pequeña muestra de confianza ganada con el tiempo. Avanzó con pasos suaves por los pasillos hasta llegar a la oficina que llevaba su nombre. Tocó primero, por respeto, pero al no recibir respuesta tomó el picaporte y abrió despacio. Scar dormía, vencido por el agotamiento, el cuerpo rendido por fin. No quiso despertarlo. No aún. Dejó la bolsa sobre el escritorio y, en silencio, comenzó a ordenar los papeles dispersos. Cada movimiento era cuidadoso, casi ritual. Como si al acomodar aquel pequeño caos también estuviera cuidando de él, preservando ese descanso frágil que tanto parecía necesitar.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    ​—COMUNICADO OFICIAL: SEGURIDAD PÚBLICA

    ​DE: Oficina de la Jefa Makima

    ​ASUNTO: Directiva de Seguridad de Temporada Invierno y Protocolo de Celebración, Agentes.

    ​La paz es el contrato más difícil de mantener, pero durante estas fiestas, es su única prioridad. Disfruten de la tregua, mantengan sus sentidos alerta y recuerden que cada una de sus acciones está bajo mi supervisión.
    ​No se permiten bajas innecesarias hasta el año que viene. Para garantizar el orden durante la festividad, se establecen las siguientes condiciones de obligado cumplimiento:

    ​Cero alborotos: No se tolerarán disturbios ni comportamientos que alteren la imagen de Seguridad Pública. La paz se mantiene por la fuerza o por el silencio.

    ​Aceptación de gratificaciones: Todo agente recibirá un obsequio de mi parte. Se prohíbe cuestionar el contenido o el origen de dicho regalo; el agradecimiento es la única respuesta aceptable.

    ​Protocolo de la Cena de Empresa: Durante el banquete, está estrictamente prohibido preguntar por el origen o el tipo de carne que se sirve. Solo deben disfrutar de su sabor.

    ​Disciplina de hierro: La obediencia será absoluta. Cualquier individuo que se salga de los límites establecidos o muestre señales de insubordinación será eliminado de inmediato.

    ​Ambiente festivo: Los únicos villancicos autorizados para sonar en las instalaciones serán el rítmico tintineo de las cadenas de las correas.

    ​Toque de queda: A partir de la medianoche, todos los agentes deben haber regresado a sus hogares. Las calles pertenecen a la vigilancia, no a la celebración.

    ​Espero que demuestren ser mascotas ejemplares durante este periodo.
    ​Feliz Navidad.

    ​"Un perro que no obedece, no recibe regalo"
    ​—COMUNICADO OFICIAL: SEGURIDAD PÚBLICA ​DE: Oficina de la Jefa Makima ​ASUNTO: Directiva de Seguridad de Temporada Invierno y Protocolo de Celebración, Agentes. ​La paz es el contrato más difícil de mantener, pero durante estas fiestas, es su única prioridad. Disfruten de la tregua, mantengan sus sentidos alerta y recuerden que cada una de sus acciones está bajo mi supervisión. ​No se permiten bajas innecesarias hasta el año que viene. Para garantizar el orden durante la festividad, se establecen las siguientes condiciones de obligado cumplimiento: ​Cero alborotos: No se tolerarán disturbios ni comportamientos que alteren la imagen de Seguridad Pública. La paz se mantiene por la fuerza o por el silencio. ​Aceptación de gratificaciones: Todo agente recibirá un obsequio de mi parte. Se prohíbe cuestionar el contenido o el origen de dicho regalo; el agradecimiento es la única respuesta aceptable. ​Protocolo de la Cena de Empresa: Durante el banquete, está estrictamente prohibido preguntar por el origen o el tipo de carne que se sirve. Solo deben disfrutar de su sabor. ​Disciplina de hierro: La obediencia será absoluta. Cualquier individuo que se salga de los límites establecidos o muestre señales de insubordinación será eliminado de inmediato. ​Ambiente festivo: Los únicos villancicos autorizados para sonar en las instalaciones serán el rítmico tintineo de las cadenas de las correas. ​Toque de queda: A partir de la medianoche, todos los agentes deben haber regresado a sus hogares. Las calles pertenecen a la vigilancia, no a la celebración. ​Espero que demuestren ser mascotas ejemplares durante este periodo. ​Feliz Navidad.🎄 ​"Un perro que no obedece, no recibe regalo"
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