~Fue entonces cuando lo conocí. Se acercó a mí para presentarse formalmente, tal como lo habían hecho los demás invitados, yo simplemente correspondí a su saludo con cortesía, observándolo con disimulo, cada detalle suyo captó mi atención desde el primer instante. La conversación, trivial al inicio, que pronto perdió interés para mí, así que lo invité a recorrer el castillo en busca de un poco de silencio.
Caminamos hasta llegar a una de las oficinas, amplia, adornada con un sofá, un escritorio y estanterías repletas de libros. La luz de la luna se filtraba por los ventanales, bañando el lugar con un resplandor tenue y casi irreal.
Hablamos largamente. Me contó de su origen y de la especie a la que pertenecía mientras le ofrecía una copa de vino. Todo transcurría de manera amena, interesante incluso, pero mis intenciones ya no podían ocultarse por más tiempo, sin pedir permiso, acorté la distancia y me senté sobre su regazo. La confianza se instaló entre nosotros y, dejando las copas de lado, la charla fluyó con mayor naturalidad, sin que él notara que ya estaba atado a la silla.
Me incorporé lentamente entre sus piernas, inclinándome hacia él. Reaccionó apenas un instante después, al comprender que no podía moverse, pero para entonces yo ya había conseguido lo que buscaba, mis dedos recorrieron su cuello con suavidad, sintiendo el pulso bajo la piel, hasta encontrar el punto exacto, el sin comprender lo que sucedía y lo que iba acontecer solo se quedó expectante. Sin pedir permiso allí mordí, bebiendo su sangre cálida, intensa, exquisita. Fue cuando comprendió que había caído en el terreno de una vampira.~
Caminamos hasta llegar a una de las oficinas, amplia, adornada con un sofá, un escritorio y estanterías repletas de libros. La luz de la luna se filtraba por los ventanales, bañando el lugar con un resplandor tenue y casi irreal.
Hablamos largamente. Me contó de su origen y de la especie a la que pertenecía mientras le ofrecía una copa de vino. Todo transcurría de manera amena, interesante incluso, pero mis intenciones ya no podían ocultarse por más tiempo, sin pedir permiso, acorté la distancia y me senté sobre su regazo. La confianza se instaló entre nosotros y, dejando las copas de lado, la charla fluyó con mayor naturalidad, sin que él notara que ya estaba atado a la silla.
Me incorporé lentamente entre sus piernas, inclinándome hacia él. Reaccionó apenas un instante después, al comprender que no podía moverse, pero para entonces yo ya había conseguido lo que buscaba, mis dedos recorrieron su cuello con suavidad, sintiendo el pulso bajo la piel, hasta encontrar el punto exacto, el sin comprender lo que sucedía y lo que iba acontecer solo se quedó expectante. Sin pedir permiso allí mordí, bebiendo su sangre cálida, intensa, exquisita. Fue cuando comprendió que había caído en el terreno de una vampira.~
~Fue entonces cuando lo conocí. Se acercó a mí para presentarse formalmente, tal como lo habían hecho los demás invitados, yo simplemente correspondí a su saludo con cortesía, observándolo con disimulo, cada detalle suyo captó mi atención desde el primer instante. La conversación, trivial al inicio, que pronto perdió interés para mí, así que lo invité a recorrer el castillo en busca de un poco de silencio.
Caminamos hasta llegar a una de las oficinas, amplia, adornada con un sofá, un escritorio y estanterías repletas de libros. La luz de la luna se filtraba por los ventanales, bañando el lugar con un resplandor tenue y casi irreal.
Hablamos largamente. Me contó de su origen y de la especie a la que pertenecía mientras le ofrecía una copa de vino. Todo transcurría de manera amena, interesante incluso, pero mis intenciones ya no podían ocultarse por más tiempo, sin pedir permiso, acorté la distancia y me senté sobre su regazo. La confianza se instaló entre nosotros y, dejando las copas de lado, la charla fluyó con mayor naturalidad, sin que él notara que ya estaba atado a la silla.
Me incorporé lentamente entre sus piernas, inclinándome hacia él. Reaccionó apenas un instante después, al comprender que no podía moverse, pero para entonces yo ya había conseguido lo que buscaba, mis dedos recorrieron su cuello con suavidad, sintiendo el pulso bajo la piel, hasta encontrar el punto exacto, el sin comprender lo que sucedía y lo que iba acontecer solo se quedó expectante. Sin pedir permiso allí mordí, bebiendo su sangre cálida, intensa, exquisita. Fue cuando comprendió que había caído en el terreno de una vampira.~