• —¿Podría ser posible...? ¿Acaso he ganado peso?—

    Observé mi reflejo en el cristal con un disgusto que ni siquiera mi sonrisa habitual lograba disipar.

    —Qué visión tan... deplorable. Me pregunto a qué se deberá este humor tan irritante que me carcome los nervios. Quizás sea esta persistente falta de sueño, una debilidad biológica que detesto admitir.—

    Giré la vista hacia el rincón, donde mis pequeñas crías descansaban tras el festín. Parecían auténticos angelitos, sumidos en un silencio sepulcral después de haber sido alimentados. Una imagen casi pintoresca, si no fuera porque el caos que me espera cuendo esos diablillos despierten.
    Sacudí la cabeza, intentando sintonizar otra frecuencia.

    —Debo ignorar estas inseguridades mundanas; después de todo, uno debe mantener la estampa impecable para sus queridos esposos. No permitiré que el descuido sea parte de mi sintonía.
    Mmm... sí. Esta camisa es mucho más adecuada. La elegancia, después de todo, es la mejor máscara para el cansancio.—
    —¿Podría ser posible...? ¿Acaso he ganado peso?— Observé mi reflejo en el cristal con un disgusto que ni siquiera mi sonrisa habitual lograba disipar. —Qué visión tan... deplorable. Me pregunto a qué se deberá este humor tan irritante que me carcome los nervios. Quizás sea esta persistente falta de sueño, una debilidad biológica que detesto admitir.— Giré la vista hacia el rincón, donde mis pequeñas crías descansaban tras el festín. Parecían auténticos angelitos, sumidos en un silencio sepulcral después de haber sido alimentados. Una imagen casi pintoresca, si no fuera porque el caos que me espera cuendo esos diablillos despierten. Sacudí la cabeza, intentando sintonizar otra frecuencia. —Debo ignorar estas inseguridades mundanas; después de todo, uno debe mantener la estampa impecable para sus queridos esposos. No permitiré que el descuido sea parte de mi sintonía. Mmm... sí. Esta camisa es mucho más adecuada. La elegancia, después de todo, es la mejor máscara para el cansancio.—
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  • Que si debería dormir? Porsupuesto!... Pero quién salvará a mis pequeños personajes de videojuegos? Debo saber que va a ocurrir
    Que si debería dormir? Porsupuesto!... Pero quién salvará a mis pequeños personajes de videojuegos? Debo saber que va a ocurrir
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  • —Vaya, vaya... ¿pero qué tenemos aquí? Un pequeño extraviado. Qué desafortunado giro del destino, aunque, para ser honestos, tu verdadera desgracia no fue perder el camino, sino cruzarte en el mío. No te lo tomes como algo personal, simplemente naciste bajo una estrella muy mala.—

    *Un enjambre de mariposas negras comenzó a orbitar a la víctima, cerrando cualquier vía de escape antes de introducirse, una a una, bajo su piel.*

    —Vamos, no te resistas, es inútil. Mis pequeñas tienen un hambre voraz y tú resultaste ser el banquete perfecto.—

    *Mientras el dolor interno empezaba a desfigurar las facciones del humano, observé su desesperación con una fascinación casi artística.*

    —Ah, los humanos... tan indispensables para este mundo como irremediablemente inútiles. Veamos si guardas en tu interior ese brillo que tanto busco.—


    *Sin romper la superficie de su ropa ni dejar una sola herida abierta, deslicé mi mano a través de su pecho, navegando entre sus órganos con la intangibilidad de un espectro. Al retirar la mano vacía, chasqueé la lengua con fastidio.*

    —Otro cascarón vacío. Qué pérdida de tiempo... aunque supongo que no todo está perdido; al menos mis pequeñas se darán un festín.—

    *El cuerpo de la víctima comenzó a deformarse con bultos grotescos que se agitaban bajo la piel. De pronto, la carne cedió y una marea de mariposas negras brotó desde sus entrañas, dejando atrás solo un envoltorio de piel marchita y hueca.*
    —Vaya, vaya... ¿pero qué tenemos aquí? Un pequeño extraviado. Qué desafortunado giro del destino, aunque, para ser honestos, tu verdadera desgracia no fue perder el camino, sino cruzarte en el mío. No te lo tomes como algo personal, simplemente naciste bajo una estrella muy mala.— *Un enjambre de mariposas negras comenzó a orbitar a la víctima, cerrando cualquier vía de escape antes de introducirse, una a una, bajo su piel.* —Vamos, no te resistas, es inútil. Mis pequeñas tienen un hambre voraz y tú resultaste ser el banquete perfecto.— *Mientras el dolor interno empezaba a desfigurar las facciones del humano, observé su desesperación con una fascinación casi artística.* —Ah, los humanos... tan indispensables para este mundo como irremediablemente inútiles. Veamos si guardas en tu interior ese brillo que tanto busco.— *Sin romper la superficie de su ropa ni dejar una sola herida abierta, deslicé mi mano a través de su pecho, navegando entre sus órganos con la intangibilidad de un espectro. Al retirar la mano vacía, chasqueé la lengua con fastidio.* —Otro cascarón vacío. Qué pérdida de tiempo... aunque supongo que no todo está perdido; al menos mis pequeñas se darán un festín.— *El cuerpo de la víctima comenzó a deformarse con bultos grotescos que se agitaban bajo la piel. De pronto, la carne cedió y una marea de mariposas negras brotó desde sus entrañas, dejando atrás solo un envoltorio de piel marchita y hueca.*
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  • Pese al llanto ensordecedor de mis hijos y al agotamiento acumulado tras dos días de insomnio, logré conservar la serenidad. Me senté al piano y, guiándome por el ritmo constante del metrónomo, comencé a interpretar una melodía. Al escuchar las notas, el llanto cesó de inmediato; en ese momento sonreí con satisfacción, confirmando que mis pequeños poseen una gran sensibilidad musical.



    https://youtu.be/j_PyXJvJ73E?si=NuwWGawaBTLQylIM
    Pese al llanto ensordecedor de mis hijos y al agotamiento acumulado tras dos días de insomnio, logré conservar la serenidad. Me senté al piano y, guiándome por el ritmo constante del metrónomo, comencé a interpretar una melodía. Al escuchar las notas, el llanto cesó de inmediato; en ese momento sonreí con satisfacción, confirmando que mis pequeños poseen una gran sensibilidad musical. https://youtu.be/j_PyXJvJ73E?si=NuwWGawaBTLQylIM
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  • Pensando seriamente en si dejar todo y mudarme junto a mis pequeños a Italia...

    ¿Saben cuándo dicen que una ciudad te llama? Eso siento Sicilia
    Pensando seriamente en si dejar todo y mudarme junto a mis pequeños a Italia... ¿Saben cuándo dicen que una ciudad te llama? Eso siento Sicilia
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Con mis hijas Albedo Qᵘᵉᵉⁿ Ishtar y Yuna Qᵘᵉᵉⁿ Ishtar, aunque ustedes dos son las mayores, siempre seran mis pequeñas hijas.
    Con mis hijas [Albedo1] y [Yuna_Ishtar], aunque ustedes dos son las mayores, siempre seran mis pequeñas hijas.
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  • Raden había limpiado y ordenado muy bien el sótano de la tienda, un espacio amplio que casi siempre permanecía cerrado y oscuro. Sin embargo, hoy daba la bienvenida a sus dos nuevas inquilinas. En la pared más despejada, destacaba una pizarra enorme, donde las palabras 'REGLAS DE LA CASA' estaban escritas con una caligrafía impecable.

    — Bienvenidas, pequeñas traviesas ~ —su voz fue un suave arrullo, pero sus ojos, de un azul demasiado intenso, recorrían a Mococo Abyssgard y Fuwawa Abyssgard con la curiosidad de una coleccionista ante dos piezas potencialmente peligrosas— espero que encuentren este... refugio, a su gusto. He hecho los arreglos personalmente, uhum.

    Con un movimiento fluido, giró sobre sus tacones y se plantó frente a la pizarra. El abanico, como una extensión natural de su gestualidad, se cerró para apuntar con un extremo a la primera regla de la pizarra.

    — Ahora, hablemos de las normas. Son pocas, pero... cruciales para la armonía. Y para su seguridad, jeje ~ ...

    1. Tratar con sumo cuidado las reliquias. La tienda no es un parque de atracciones. Cada objeto tiene una historia... y la mayoría, un temperamento.

    2. Mantener el orden.

    3. Los clientes son... clientes. Si alguno baja y las ve, una sonrisa y un 'la propietaria no está' bastará. Nada de travesuras que los asusten. Ahem, aunque algunos se lo merezcan.

    4. Prohibidas las peleas en la tienda. Los duelos a muerte, si son estrictamente necesarios, se reservan para el sótano. El sofá es vintage, por favor, no manchen la tapicería...

    5. Nada de invitados indeseados. Traer problemas externos aquí es de pésimo gusto. Yo ya tengo los míos propios.

    6. ¡Y LA MAS IMPORTANTE!... —aquí, su voz bajó a un susurro dramático— No tocar, jugar, romper o, por todos los abismos, beber de mis objetos o reliquias. ¡Prohibido!

    Hizo una pausa, dejando que el silencio las dejara procesar la advertencia. Luego, de repente, lanzó sus manos hacia adelante con los dedos curvados como garras, haciendo una mueca exagerada.

    — ¡Grrr! ¡Porque si lo hacen, los objetos podrían molestarse, despertar... y ATACAR! —soltó una risita, como si fuera una broma adorable.

    Era broma. Aunque no era del todo improbable que algo así pudiera ocurrir.

    —En fin ~ —continuó, recuperando su compostura y abriendo el abanico de nuevo con un gesto elegante— El incumplimiento de alguna de estas reglas conllevará a... hm... —se llevó la punta del abanico a la barbilla, pensativa. Sus ojos se iluminaron con un destello púrpura— ¡Ah, ya sé! Me veré en la obligación de llamar a Shiori. Sí, ella será la adulta responsable de ustedes...

    Era inevitable para Raden ver a las dos chicas como si fueran dos niñas traviesas, por lo cual hacia falta algún adulto responsable. Y ella era adulta, claro, pero no responsable.

    — Y... creo que es todo, si, ¿alguna pregunta, mis pequeñas futuras causas de canas?
    Raden había limpiado y ordenado muy bien el sótano de la tienda, un espacio amplio que casi siempre permanecía cerrado y oscuro. Sin embargo, hoy daba la bienvenida a sus dos nuevas inquilinas. En la pared más despejada, destacaba una pizarra enorme, donde las palabras 'REGLAS DE LA CASA' estaban escritas con una caligrafía impecable. — Bienvenidas, pequeñas traviesas ~ —su voz fue un suave arrullo, pero sus ojos, de un azul demasiado intenso, recorrían a [haze_peridot_bat_137] y [Inu_blue_1] con la curiosidad de una coleccionista ante dos piezas potencialmente peligrosas— espero que encuentren este... refugio, a su gusto. He hecho los arreglos personalmente, uhum. Con un movimiento fluido, giró sobre sus tacones y se plantó frente a la pizarra. El abanico, como una extensión natural de su gestualidad, se cerró para apuntar con un extremo a la primera regla de la pizarra. — Ahora, hablemos de las normas. Son pocas, pero... cruciales para la armonía. Y para su seguridad, jeje ~ ... 1. Tratar con sumo cuidado las reliquias. La tienda no es un parque de atracciones. Cada objeto tiene una historia... y la mayoría, un temperamento. 2. Mantener el orden. 3. Los clientes son... clientes. Si alguno baja y las ve, una sonrisa y un 'la propietaria no está' bastará. Nada de travesuras que los asusten. Ahem, aunque algunos se lo merezcan. 4. Prohibidas las peleas en la tienda. Los duelos a muerte, si son estrictamente necesarios, se reservan para el sótano. El sofá es vintage, por favor, no manchen la tapicería... 5. Nada de invitados indeseados. Traer problemas externos aquí es de pésimo gusto. Yo ya tengo los míos propios. 6. ¡Y LA MAS IMPORTANTE!... —aquí, su voz bajó a un susurro dramático— No tocar, jugar, romper o, por todos los abismos, beber de mis objetos o reliquias. ¡Prohibido! Hizo una pausa, dejando que el silencio las dejara procesar la advertencia. Luego, de repente, lanzó sus manos hacia adelante con los dedos curvados como garras, haciendo una mueca exagerada. — ¡Grrr! ¡Porque si lo hacen, los objetos podrían molestarse, despertar... y ATACAR! —soltó una risita, como si fuera una broma adorable. Era broma. Aunque no era del todo improbable que algo así pudiera ocurrir. —En fin ~ —continuó, recuperando su compostura y abriendo el abanico de nuevo con un gesto elegante— El incumplimiento de alguna de estas reglas conllevará a... hm... —se llevó la punta del abanico a la barbilla, pensativa. Sus ojos se iluminaron con un destello púrpura— ¡Ah, ya sé! Me veré en la obligación de llamar a Shiori. Sí, ella será la adulta responsable de ustedes... Era inevitable para Raden ver a las dos chicas como si fueran dos niñas traviesas, por lo cual hacia falta algún adulto responsable. Y ella era adulta, claro, pero no responsable. — Y... creo que es todo, si, ¿alguna pregunta, mis pequeñas futuras causas de canas?
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  • -Sentí la presencia de mi tercer esposo. Sparda The King Devil y, para hacerle llegar mi voz, rompí las ventanas de la torre, pues la onda de sonido que transmitiría atravesaría dimensiones para alcanzarlo, sosteniendo el micrófono como si fuera una amante. Luego volví mi mirada hacia la lejanía del infierno; mis pequeños demonios comenzaron a bailar a mi alrededor, pero mis ojos continuaban fijos en la distancia, sonriendo de manera seductora. La onda sonora se propagaba a través de los diversos círculos del infierno; incluso en el mundo mortal , varias radios antiguas en distintos lugares se encendieron, reproduciendo la melodía.-


    https://youtu.be/TGLr_ieigAQ?si=paHg1kryKCyGZ2LC
    -Sentí la presencia de mi tercer esposo. [vortex_yellow_pigeon_115] y, para hacerle llegar mi voz, rompí las ventanas de la torre, pues la onda de sonido que transmitiría atravesaría dimensiones para alcanzarlo, sosteniendo el micrófono como si fuera una amante. Luego volví mi mirada hacia la lejanía del infierno; mis pequeños demonios comenzaron a bailar a mi alrededor, pero mis ojos continuaban fijos en la distancia, sonriendo de manera seductora. La onda sonora se propagaba a través de los diversos círculos del infierno; incluso en el mundo mortal , varias radios antiguas en distintos lugares se encendieron, reproduciendo la melodía.- https://youtu.be/TGLr_ieigAQ?si=paHg1kryKCyGZ2LC
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  • -¡Tadaa~! ¿Qué te parece? ¡El universo entero dentro de un solo atuendo!

    *Gira sobre sí misma dejando que las mangas llenas de estrellas ondeen como un firmamento viviente, su alegría siempre desbordante se veía al mostrárselo a todos.*

    -He estado ajustando un poco el tejido del espacio-tiempo para hacerlo más a la... Moda. ¡Y mira estas esferas! Son cúmulos de energía estelar comprimidos, perfectos para iluminar cualquier dimensión~

    -¿Sabías que cada punto brillante aquí representa un pequeño sistema solar? Así puedo llevar conmigo a todos mis pequeñas creaciones, sin importar a dónde vaya.

    *Ríe suavemente mientras su halo gira como una órbita dorada.*

    -Ehehe~ No todo tiene que ser tan serio en el cosmos. A veces, el universo también necesita un poco de estilo, ¿no crees?
    -¡Tadaa~! ¿Qué te parece? ¡El universo entero dentro de un solo atuendo! *Gira sobre sí misma dejando que las mangas llenas de estrellas ondeen como un firmamento viviente, su alegría siempre desbordante se veía al mostrárselo a todos.* -He estado ajustando un poco el tejido del espacio-tiempo para hacerlo más a la... Moda. ¡Y mira estas esferas! Son cúmulos de energía estelar comprimidos, perfectos para iluminar cualquier dimensión~ -¿Sabías que cada punto brillante aquí representa un pequeño sistema solar? Así puedo llevar conmigo a todos mis pequeñas creaciones, sin importar a dónde vaya. *Ríe suavemente mientras su halo gira como una órbita dorada.* -Ehehe~ No todo tiene que ser tan serio en el cosmos. A veces, el universo también necesita un poco de estilo, ¿no crees?
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  • *Estaba caminando en el medio de la nada, con un aura cósmica y una sonrisa cálida, me acomodaba suavemente mientras el pequeño conejo en su hombro se mueve curioso.*

    -Hehe~ ¿Sabías que incluso los planetas se sienten solitarios a veces? Por eso me gusta venir aquí y sentarme un rato… sentir cómo gira todo, tan despacio, tan inmenso.

    *Sus ojos dorados brillan como soles lejanos mientras observa al pequeño cangrejo junto a ella.*

    -Aunque… no estoy tan sola después de todo, ¿verdad?. Tengo a mis pequeños compañeros… y a ti también supongo.

    *Inclina un poco la cabeza con ternura.*

    -Ven, cuéntame, ¿qué te trajo hasta este rinconcito del universo?


    *Estaba caminando en el medio de la nada, con un aura cósmica y una sonrisa cálida, me acomodaba suavemente mientras el pequeño conejo en su hombro se mueve curioso.* -Hehe~ ¿Sabías que incluso los planetas se sienten solitarios a veces? Por eso me gusta venir aquí y sentarme un rato… sentir cómo gira todo, tan despacio, tan inmenso. *Sus ojos dorados brillan como soles lejanos mientras observa al pequeño cangrejo junto a ella.* -Aunque… no estoy tan sola después de todo, ¿verdad?. Tengo a mis pequeños compañeros… y a ti también supongo. *Inclina un poco la cabeza con ternura.* -Ven, cuéntame, ¿qué te trajo hasta este rinconcito del universo?
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