• Si la conocieras madre, sabrías por qué me casaré con ella

    Nari Kim … no es sólo una mujer, es territorio conquistado y conquistador. En su mirada hay la misma firmeza que vi en los ojos de mi padre cuando comandaba hombres hacia la guerra, pero también una ternura que ninguna medalla pudo darme. Frente a ella, madre, no soy el capitán ni el hijo del comandante: soy un hombre desnudo de títulos, expuesto en cada cicatriz.

    Ella es dulce, pero no frágil; su ternura no es debilidad, sino la valentía de quien se atreve a mirar más allá de las cicatrices. Es fuerte y decidida, capaz de sostener mi mirada cuando el mundo me exige dureza. Es amable y gentil, pero jamás sumisa: su bondad es un arma tan poderosa como cualquier fusil.

    Nari me vio entero , de muchas formas posibles, vio al hombre quebrado por la soledad y la frialdad humana de las guerras y misiones secretas, y al militar endurecido por la disciplina y la sangre y aun así, madre, me amó. No eligió una parte de mí, eligió el todo: el hijo, el soldado, el hombre.

    Me casaré con ella porque en su amor encontré la victoria que ninguna condecoración pudo darme. Porque ella me recuerda que la guerra no es eterna, que incluso los hombres de acero necesitan un refugio y ella es mi refugio , porque su valentía me iguala, su dulzura me salva, y su misma existencia es mi vida entera.

    Yo no buscaba una compañera, y la vida me dio una amiga, una compañera, una mujer asombrosa, una igual. Me dio a Nari que es todo lo que necesitaba.

    Si la conocieras madre , la amarías también.
    Si la conocieras madre, sabrías por qué me casaré con ella [NOBODYSHOME] … no es sólo una mujer, es territorio conquistado y conquistador. En su mirada hay la misma firmeza que vi en los ojos de mi padre cuando comandaba hombres hacia la guerra, pero también una ternura que ninguna medalla pudo darme. Frente a ella, madre, no soy el capitán ni el hijo del comandante: soy un hombre desnudo de títulos, expuesto en cada cicatriz. Ella es dulce, pero no frágil; su ternura no es debilidad, sino la valentía de quien se atreve a mirar más allá de las cicatrices. Es fuerte y decidida, capaz de sostener mi mirada cuando el mundo me exige dureza. Es amable y gentil, pero jamás sumisa: su bondad es un arma tan poderosa como cualquier fusil. Nari me vio entero , de muchas formas posibles, vio al hombre quebrado por la soledad y la frialdad humana de las guerras y misiones secretas, y al militar endurecido por la disciplina y la sangre y aun así, madre, me amó. No eligió una parte de mí, eligió el todo: el hijo, el soldado, el hombre. Me casaré con ella porque en su amor encontré la victoria que ninguna condecoración pudo darme. Porque ella me recuerda que la guerra no es eterna, que incluso los hombres de acero necesitan un refugio y ella es mi refugio , porque su valentía me iguala, su dulzura me salva, y su misma existencia es mi vida entera. Yo no buscaba una compañera, y la vida me dio una amiga, una compañera, una mujer asombrosa, una igual. Me dio a Nari que es todo lo que necesitaba. Si la conocieras madre , la amarías también.
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  • La hija del presidente, Irina, queda bajo la estricta protección de Jacob, un militar y guardaespaldas frío, disciplinado e implacable, al que ella apoda “estatua” por su falta de emociones aparentes. Desde el principio su relación es tensa: Irina ansía libertad y se rebela constantemente, mientras que Jacob, atado por su deber profesional y por el chantaje del presidente —que amenaza con destruir su carrera si algo le ocurre a su hija—, no puede permitirse ceder. Durante más de un año viven un continuo tira y afloja: ella lo manipula para escaparse, él quiere creerla y dejarla vivir, pero siempre termina encontrándola y trayéndola de vuelta.

    Con el tiempo, esa convivencia forzada va transformándose. Empiezan a verse con otros ojos, a respetarse y a comprenderse. Jacob no solo la protege físicamente, sino que también empieza a hacerlo emocionalmente, enfrentándose incluso al cruel y manipulador padre de Irina, aunque eso implique amenazas directas hacia él. Lo que comienza como una obligación se convierte en una relación prohibida, intensa y secreta.

    En Navidad, Jacob consigue que el presidente permita que Irina se vaya unos días con la princesa de Noruega, aunque en realidad ambos se esconden juntos en un barco para vivir su relación lejos de miradas y controles. Sin embargo, la frágil calma se rompe cuando una noticia sacude el mundo: el padre de Irina ha capturado a otro presidente, rompiendo tratados de paz y provocando una grave crisis internacional. La brutalidad de su padre despierta en Irina un profundo miedo y un estado de disociación; su fachada fuerte se quiebra y deja ver el trauma que arrastra desde siempre.

    Ante el peligro real de represalias, secuestros o incluso el inicio de una guerra, Jacob actúa con rapidez y sangre fría. Desconecta dispositivos, evita comunicaciones rastreables y decide trasladarla a un piso franco, donde ambos podrán desaparecer temporalmente y mantenerse a salvo. Allí, aislados del mundo, seguirán juntos sin saber cuánto tiempo durará el encierro, aunque todo apunta a que será más de un mes.

    En medio del caos político y la amenaza constante del padre, Irina se refugia en Jacob, temblando y llorando por el miedo acumulado, por su madre y por el futuro incierto. Él, firme pero protector, se convierte en su único ancla. Lo que empezó como una misión obligatoria termina siendo una convivencia forzada, peligrosa y profundamente íntima, donde ambos descubren que, incluso en medio del miedo y la guerra, su vínculo es lo único real y seguro que les queda.
    La hija del presidente, Irina, queda bajo la estricta protección de Jacob, un militar y guardaespaldas frío, disciplinado e implacable, al que ella apoda “estatua” por su falta de emociones aparentes. Desde el principio su relación es tensa: Irina ansía libertad y se rebela constantemente, mientras que Jacob, atado por su deber profesional y por el chantaje del presidente —que amenaza con destruir su carrera si algo le ocurre a su hija—, no puede permitirse ceder. Durante más de un año viven un continuo tira y afloja: ella lo manipula para escaparse, él quiere creerla y dejarla vivir, pero siempre termina encontrándola y trayéndola de vuelta. Con el tiempo, esa convivencia forzada va transformándose. Empiezan a verse con otros ojos, a respetarse y a comprenderse. Jacob no solo la protege físicamente, sino que también empieza a hacerlo emocionalmente, enfrentándose incluso al cruel y manipulador padre de Irina, aunque eso implique amenazas directas hacia él. Lo que comienza como una obligación se convierte en una relación prohibida, intensa y secreta. En Navidad, Jacob consigue que el presidente permita que Irina se vaya unos días con la princesa de Noruega, aunque en realidad ambos se esconden juntos en un barco para vivir su relación lejos de miradas y controles. Sin embargo, la frágil calma se rompe cuando una noticia sacude el mundo: el padre de Irina ha capturado a otro presidente, rompiendo tratados de paz y provocando una grave crisis internacional. La brutalidad de su padre despierta en Irina un profundo miedo y un estado de disociación; su fachada fuerte se quiebra y deja ver el trauma que arrastra desde siempre. Ante el peligro real de represalias, secuestros o incluso el inicio de una guerra, Jacob actúa con rapidez y sangre fría. Desconecta dispositivos, evita comunicaciones rastreables y decide trasladarla a un piso franco, donde ambos podrán desaparecer temporalmente y mantenerse a salvo. Allí, aislados del mundo, seguirán juntos sin saber cuánto tiempo durará el encierro, aunque todo apunta a que será más de un mes. En medio del caos político y la amenaza constante del padre, Irina se refugia en Jacob, temblando y llorando por el miedo acumulado, por su madre y por el futuro incierto. Él, firme pero protector, se convierte en su único ancla. Lo que empezó como una misión obligatoria termina siendo una convivencia forzada, peligrosa y profundamente íntima, donde ambos descubren que, incluso en medio del miedo y la guerra, su vínculo es lo único real y seguro que les queda.
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  • Renhakali

    Una pequeña vuelta al Inframundo, Judith se encontraba yendo al Castillo para darle una noticia a la Madre de las Tinieblas, la Reina del Inframundo, Renhakali. La Deidad Maldita que le otorgó los poderes de la Princesa del Inframundo a Judith, estaría recibiendo una inesperada visita, con la intención de decirle algo de suma importancia.
    Se adentró en el Castillo, y se encontró con ella, sentada en su trono, cómo si realmente... estuviera esperando la visita de alguien.

    — Saludos señorita Renhakali! He venido a hablar con usted, tengo una excelente noticia para darle! —

    Exclamó Judith mientras hacia una honorable reverencia a su principal Superior.
    [fable_lavender_rabbit_680] Una pequeña vuelta al Inframundo, Judith se encontraba yendo al Castillo para darle una noticia a la Madre de las Tinieblas, la Reina del Inframundo, Renhakali. La Deidad Maldita que le otorgó los poderes de la Princesa del Inframundo a Judith, estaría recibiendo una inesperada visita, con la intención de decirle algo de suma importancia. Se adentró en el Castillo, y se encontró con ella, sentada en su trono, cómo si realmente... estuviera esperando la visita de alguien. — Saludos señorita Renhakali! He venido a hablar con usted, tengo una excelente noticia para darle! — Exclamó Judith mientras hacia una honorable reverencia a su principal Superior.
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  • Alguien le había dicho que las fotos eran para el anuario.. Así que Vicky hizo lo mejor que sabia hacer.. Echar desmadre.. Porque siempre Iconica.
    Alguien le había dicho que las fotos eran para el anuario.. Así que Vicky hizo lo mejor que sabia hacer.. Echar desmadre.. Porque siempre Iconica.
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  • Una nueva aventura
    Fandom Queen Family
    Categoría Acción
    Río de cenizas.

    El combate había terminado, el hombre que la selló, que la hirió, que la arrojó a ese mundo… yacía derrotado. Pero la victoria no fue limpia, Akane había roto el sello, había invocado su poder pero su cuerpo, aún débil, no pudo contenerlo por tanto tiempo.

    La magia estalló dentro de ella como fuego sin forma.
    Sus músculos se tensaron, su piel se agrietó y antes de que pudiera estabilizarse, cayó.

    El río la recibió, las aguas la envolvieron y la arrastraron lejos de los restos de la aldea, lejos del humo, lejos de todo. Akane no luchó, no podía, no tenia las fuerzas para hacerlo.

    Su conciencia se apagó entre corrientes frías y ramas flotantes. Cuando Akane abrió los ojos, el cielo era distinto, más azul, más limpio, el olor a ceniza había desaparecido.

    Estaba tendida sobre la hierba húmeda y piedras con musgo. Su cuerpo ardía aunque no sangraba. Respiro hondo, sintiendo el olor a la tierra mojada, extrañamente aquello era relajante, cerro los ojos y se dijo asi misma, un ratito mas para luego cerrar los ojos, tal como lo hacia cuando su madre la despertaba para ir a la academia. Cinco minutos mas pensó, era el tiempo suficiente para descansar, tiempo suficiente para tener un sueño.

    Rol con: Samantha Wilson
    Río de cenizas. El combate había terminado, el hombre que la selló, que la hirió, que la arrojó a ese mundo… yacía derrotado. Pero la victoria no fue limpia, Akane había roto el sello, había invocado su poder pero su cuerpo, aún débil, no pudo contenerlo por tanto tiempo. La magia estalló dentro de ella como fuego sin forma. Sus músculos se tensaron, su piel se agrietó y antes de que pudiera estabilizarse, cayó. El río la recibió, las aguas la envolvieron y la arrastraron lejos de los restos de la aldea, lejos del humo, lejos de todo. Akane no luchó, no podía, no tenia las fuerzas para hacerlo. Su conciencia se apagó entre corrientes frías y ramas flotantes. Cuando Akane abrió los ojos, el cielo era distinto, más azul, más limpio, el olor a ceniza había desaparecido. Estaba tendida sobre la hierba húmeda y piedras con musgo. Su cuerpo ardía aunque no sangraba. Respiro hondo, sintiendo el olor a la tierra mojada, extrañamente aquello era relajante, cerro los ojos y se dijo asi misma, un ratito mas para luego cerrar los ojos, tal como lo hacia cuando su madre la despertaba para ir a la academia. Cinco minutos mas pensó, era el tiempo suficiente para descansar, tiempo suficiente para tener un sueño. Rol con: [vision_onyx_donkey_445]
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    Individual
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    Cualquier línea
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  • -solamente lleva 1/3 de su embarazo y ya se quiere morir por las náuseas descontroladas que le dan. Hoy no amaneció con ánimos de nada, quizás demasiado hormonal no puede evitar mirar con recelo y tristeza a las parejas animales siendo una familia para cuidar a sus crías en cambio ella...
    Apretó la mano contra su vientre con fuerza, si quiera está en condiciones para ser madre/padre solter@? Serán ellos contra un mundo cruel e injusto que desprecia a los seres que tiene que hacer el trabajo sucio por los demás -
    -solamente lleva 1/3 de su embarazo y ya se quiere morir por las náuseas descontroladas que le dan. Hoy no amaneció con ánimos de nada, quizás demasiado hormonal no puede evitar mirar con recelo y tristeza a las parejas animales siendo una familia para cuidar a sus crías en cambio ella... Apretó la mano contra su vientre con fuerza, si quiera está en condiciones para ser madre/padre solter@? Serán ellos contra un mundo cruel e injusto que desprecia a los seres que tiene que hacer el trabajo sucio por los demás -
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  • Desde lo alto de la azotea, Lyra había dejado que la ciudad se desdibujara ante sus ojos. Donde ahora se alzaban edificios fríos y luces constantes, su memoria insistía en devolverle otras formas, calles estrechas, piedra húmeda, sombras profundas donde la noche parecía respirar. Lugares que ya no existían, pero que para ella seguían intactos. Allí había corrido cuando apenas tenía nueve años.

    Huía de los Varkhûn, vampiros sanguinarios para quienes la sangre noble era ofrenda y destino. Incluso siendo una niña, Lyra lo sabía. Sabía que su linaje la marcaba, que por sus padres su sangre tenía valor. Aquella noche no corría solo para escapar...corría porque iba a ser sacrificada. Porque debía morir junto a ellos.

    La lluvia había caído sin piedad, empapándole el cabello, cegándole los ojos. Sus rodillas y brazos estaban cubiertos de raspones, la piel ardiendo con cada tropiezo, pero no se había detenido. El miedo era más fuerte que el dolor. Solo pensaba en esconderse, en seguir adelante, en no desobedecer la última voz que había escuchado.
    Su madre se había arrodillado frente a ella, con una calma rota que no encajaba con el horror de la noche. Con manos temblorosas le había colocado el collar alrededor del cuello, ajustándolo con cuidado, como si ese gesto pudiera protegerla del mundo.

    ♧ Corre, Lyra -le había susurrado -No mires atrás. Pase lo que pase… yo siempre estaré en tu corazón -Entonces corrió...corrió aferrándose a esas palabras. No miró atrás. No vio cómo sus padres se quedaban. No vio cómo la noche los reclamaba. Solo apretó el collar contra su pecho, creyendo que aquel objeto era lo único que la mantenía con vida. Lo único que le quedaba de ellos.

    No murió esa noche. No como estaba escrito. Vivió gracias al sacrificio de sus padres, y esa verdad se había convertido en una herida silenciosa que el tiempo nunca cerró. Ahora, siglos después, Lyra suspiró despacio. El sonido se perdió en el aire nocturno. Sus dedos rozaron el collar con un gesto cansado, nostálgico.

    ♧ Suficiente -se dijo a sí misma -Los lamentos no traen a los muertos de vuelta -su mente, traicionera, insinuó otra posibilidad -A menos que… no - Se obligó a apartar ese pensamiento. Comunicarse con ellos, buscar sus voces más allá del velo, era demasiado arriesgado. Ya lo había intentado una vez. Recordaba demasiado bien cómo había terminado. Nada había salido como esperaba… y las consecuencias aún la perseguían.

    Cerró los ojos un instante, dejando que la nostalgia se drenara de su mente. Cuando volvió a abrirlos, la ciudad seguía allí, viva e indiferente. Ella permanecía inmóvil, con el peso del pasado colgando de su cuello, que parecía recordarle los estragos de su yo de la niñez.
    Desde lo alto de la azotea, Lyra había dejado que la ciudad se desdibujara ante sus ojos. Donde ahora se alzaban edificios fríos y luces constantes, su memoria insistía en devolverle otras formas, calles estrechas, piedra húmeda, sombras profundas donde la noche parecía respirar. Lugares que ya no existían, pero que para ella seguían intactos. Allí había corrido cuando apenas tenía nueve años. Huía de los Varkhûn, vampiros sanguinarios para quienes la sangre noble era ofrenda y destino. Incluso siendo una niña, Lyra lo sabía. Sabía que su linaje la marcaba, que por sus padres su sangre tenía valor. Aquella noche no corría solo para escapar...corría porque iba a ser sacrificada. Porque debía morir junto a ellos. La lluvia había caído sin piedad, empapándole el cabello, cegándole los ojos. Sus rodillas y brazos estaban cubiertos de raspones, la piel ardiendo con cada tropiezo, pero no se había detenido. El miedo era más fuerte que el dolor. Solo pensaba en esconderse, en seguir adelante, en no desobedecer la última voz que había escuchado. Su madre se había arrodillado frente a ella, con una calma rota que no encajaba con el horror de la noche. Con manos temblorosas le había colocado el collar alrededor del cuello, ajustándolo con cuidado, como si ese gesto pudiera protegerla del mundo. ♧ Corre, Lyra -le había susurrado -No mires atrás. Pase lo que pase… yo siempre estaré en tu corazón -Entonces corrió...corrió aferrándose a esas palabras. No miró atrás. No vio cómo sus padres se quedaban. No vio cómo la noche los reclamaba. Solo apretó el collar contra su pecho, creyendo que aquel objeto era lo único que la mantenía con vida. Lo único que le quedaba de ellos. No murió esa noche. No como estaba escrito. Vivió gracias al sacrificio de sus padres, y esa verdad se había convertido en una herida silenciosa que el tiempo nunca cerró. Ahora, siglos después, Lyra suspiró despacio. El sonido se perdió en el aire nocturno. Sus dedos rozaron el collar con un gesto cansado, nostálgico. ♧ Suficiente -se dijo a sí misma -Los lamentos no traen a los muertos de vuelta -su mente, traicionera, insinuó otra posibilidad -A menos que… no - Se obligó a apartar ese pensamiento. Comunicarse con ellos, buscar sus voces más allá del velo, era demasiado arriesgado. Ya lo había intentado una vez. Recordaba demasiado bien cómo había terminado. Nada había salido como esperaba… y las consecuencias aún la perseguían. Cerró los ojos un instante, dejando que la nostalgia se drenara de su mente. Cuando volvió a abrirlos, la ciudad seguía allí, viva e indiferente. Ella permanecía inmóvil, con el peso del pasado colgando de su cuello, que parecía recordarle los estragos de su yo de la niñez.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    ||• Vale, mientras escribía he tenido un momentito muy de "madre" orgullosa al "mirar" a esta bebita y pensar : " joder, en qué momento has crecido tanto, capulla" AY
    ||• Vale, mientras escribía he tenido un momentito muy de "madre" orgullosa al "mirar" a esta bebita y pensar : " joder, en qué momento has crecido tanto, capulla" AY 🥺
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  • Nadie me salvó ...

    Lo hice solo y con un demonio en el pecho ...que ahora es el dueño de mi alma ...

    Belfegort un Kronakh...que lejos de ser un ser bestial es la madre de todos mis hijos ...
    Nadie me salvó ... Lo hice solo y con un demonio en el pecho ...que ahora es el dueño de mi alma ... Belfegort un Kronakh...que lejos de ser un ser bestial es la madre de todos mis hijos ...
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  • Velvet Noire es un conglomerado de clubes nocturnos, financiado por el Clan "del Tigre Blanco" Park.

    Fue creado por Park Soo-min tras tomar el legado de su difunta madre, Kim Minha, y convertir el primer club nocturno en una red internacional donde la vida nocturna toma otro significado.

    Todo comenzó con el NOCTURNE en Seúl, fundado por la súcubo Kim Minha, conocida gerente de damas de compañía.

    Hoy, Velvet Noire integra nueve clubes nocturnos cuidadosamente ubicados en los puntos donde el poder, el deseo y la discreción se cruzan:

    Seúl — Nocturne
    Tokio — Velvet Lotus
    Osaka — Obsidian Rouge
    Shanghái — Neon Veil
    Pekín — Silk Noire
    Londres — Midnight Cathedral
    París — Noire Éclat
    Praga — Ivory Shadow
    Berlín — Black Mirror Salon

    Cada sede tiene su propia estética.
    Todas responden a la misma norma: la casa decide el ritmo.
    Velvet Noire no ofrece promesas, ofrece discreción real. Seguridad absoluta. Experiencias sin testigos.
    Por probar no pierdes nada.
    Pero una vez dentro… puede que no quieras salir
    Velvet Noire es un conglomerado de clubes nocturnos, financiado por el Clan "del Tigre Blanco" Park. Fue creado por Park Soo-min tras tomar el legado de su difunta madre, Kim Minha, y convertir el primer club nocturno en una red internacional donde la vida nocturna toma otro significado. Todo comenzó con el NOCTURNE en Seúl, fundado por la súcubo Kim Minha, conocida gerente de damas de compañía. Hoy, Velvet Noire integra nueve clubes nocturnos cuidadosamente ubicados en los puntos donde el poder, el deseo y la discreción se cruzan: Seúl — Nocturne Tokio — Velvet Lotus Osaka — Obsidian Rouge Shanghái — Neon Veil Pekín — Silk Noire Londres — Midnight Cathedral París — Noire Éclat Praga — Ivory Shadow Berlín — Black Mirror Salon Cada sede tiene su propia estética. Todas responden a la misma norma: la casa decide el ritmo. Velvet Noire no ofrece promesas, ofrece discreción real. Seguridad absoluta. Experiencias sin testigos. Por probar no pierdes nada. Pero una vez dentro… puede que no quieras salir
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