• Billy regreso a la iglesia en el bosque de Westview, había quedado remanente de su magia ahí, al entrar a las ruinas destrozadas observo algo extraño, las piedras se habían reformado a una especie de estatua que le parecia muy extraña, tenia una vestimenta y una corona extraña

    — Al menos aquí tendre paz...

    Llevaba en sus manos un libro extraño, era el mismo que había encontrado por ahí, empezó a leer y reepazar los hechizos, estuvo ahí y así todo el día hasta que su reloj sonó, como último hechizo lanzo una bola de energía con su esencia (saliva) a unas piedras de por ahí al ver qué "no paso nada" hizo una mueva y regreso a su casa atravesó de un portal, pero después de que se fue aquellas piedras...
    Billy regreso a la iglesia en el bosque de Westview, había quedado remanente de su magia ahí, al entrar a las ruinas destrozadas observo algo extraño, las piedras se habían reformado a una especie de estatua que le parecia muy extraña, tenia una vestimenta y una corona extraña — Al menos aquí tendre paz... Llevaba en sus manos un libro extraño, era el mismo que había encontrado por ahí, empezó a leer y reepazar los hechizos, estuvo ahí y así todo el día hasta que su reloj sonó, como último hechizo lanzo una bola de energía con su esencia (saliva) a unas piedras de por ahí al ver qué "no paso nada" hizo una mueva y regreso a su casa atravesó de un portal, pero después de que se fue aquellas piedras...
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  • Caminaba a paso lento por los pasillos de la iglesia de Santa Maria dell'Orazione e Morte en dirección a la cripta dónde reposaban los restos de sus padres. Bajó solo hasta el lugar y al llegar al nicho de sus padres pegó la frente en la fría loza y comenzó a llorar.

    —Madre... perdonami... non sono riuscita a proteggere la tua eredità. Tutto mi è sfuggito di mano e ho perso il controllo di me stessa e della famiglia. Mi sento così persa senza la tua guida...
    Lorenzo si è innamorato... quel ragazzo è così insignificante, eppure lo fa impazzire. Non capisco perché. Dovrei risparmiargli la vita solo perché mio fratello lo ama?
    Quanto a me... mi sono innamorata anch'**. È un artista. Ci siamo conosciuti quando ho posato per lui e mi ha ritratta nuda. Mi sono innamorata a prima vista e ora diventerò la madre di una bellissima bambina. Ci credi?
    Non hai mai conosciuto Elian, ed è stato meglio così, perché in questo modo non hai sofferto per il tradimento di mio padre. Saresti stata una brava madre per lui, perché ** ho fatto un pessimo lavoro.

    Madre... cosa devo fare ora? Dove devo andare?
    Caminaba a paso lento por los pasillos de la iglesia de Santa Maria dell'Orazione e Morte en dirección a la cripta dónde reposaban los restos de sus padres. Bajó solo hasta el lugar y al llegar al nicho de sus padres pegó la frente en la fría loza y comenzó a llorar. —Madre... perdonami... non sono riuscita a proteggere la tua eredità. Tutto mi è sfuggito di mano e ho perso il controllo di me stessa e della famiglia. Mi sento così persa senza la tua guida... Lorenzo si è innamorato... quel ragazzo è così insignificante, eppure lo fa impazzire. Non capisco perché. Dovrei risparmiargli la vita solo perché mio fratello lo ama? Quanto a me... mi sono innamorata anch'io. È un artista. Ci siamo conosciuti quando ho posato per lui e mi ha ritratta nuda. Mi sono innamorata a prima vista e ora diventerò la madre di una bellissima bambina. Ci credi? Non hai mai conosciuto Elian, ed è stato meglio così, perché in questo modo non hai sofferto per il tradimento di mio padre. Saresti stata una brava madre per lui, perché io ho fatto un pessimo lavoro. Madre... cosa devo fare ora? Dove devo andare?
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  • La muerte parte 3. (Realidad)

    Una voz retumbó en la iglesia justo cuando Billy estaba por levantar el techo de la misma junto con las toneladas de piedras, al voltear puede ver a Lorenzo Moretti correr hacia el, este se asusta y como prevención usa una mano para empujarlo lejos de esta, las piedras empezaron a caer y Danielle que presenció todo tomo a Billy de la mano corriendo sin control hacia la salida, a duras penas lograron salir todos, la iglesia quedó hecha un desaste irreconocible, Billy giro la cabeza para ver la iglesia mientras estaba en el suelo, respirando agitado pars después regresar la mirada a dónde estaba Lorenzo y el cual no estana muy lejos de el, corrió hacia el acernadose empezando a revisarlo

    — E-ESTAS BIEN...TE HICISTE DAÑO...mhg mi amor mírame...mirame, dime qué estás bien!?...
    La muerte parte 3. (Realidad) Una voz retumbó en la iglesia justo cuando Billy estaba por levantar el techo de la misma junto con las toneladas de piedras, al voltear puede ver a [lorenzo_moretti] correr hacia el, este se asusta y como prevención usa una mano para empujarlo lejos de esta, las piedras empezaron a caer y Danielle que presenció todo tomo a Billy de la mano corriendo sin control hacia la salida, a duras penas lograron salir todos, la iglesia quedó hecha un desaste irreconocible, Billy giro la cabeza para ver la iglesia mientras estaba en el suelo, respirando agitado pars después regresar la mirada a dónde estaba Lorenzo y el cual no estana muy lejos de el, corrió hacia el acernadose empezando a revisarlo — E-ESTAS BIEN...TE HICISTE DAÑO...mhg mi amor mírame...mirame, dime qué estás bien!?...
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  • La muerte parte 2

    — Muchas gracias Baali, pero ya no...ya no quiero nada...más que descansar...

    Billy uso su magia para alejar a Baal Morningstar del bosque y usando sus fuerzas para atraer piedras gigantes de los alrededores colocándolas al rededor de la iglesia, la sombra, que ya se dejó ver completamente se entristeció, esa cara era nada más y nada menos que Danielle orillandode a perder a alguien que en realidad aún que lo obligó a vivir...lo dejo vivir, Billy solo mostraba una serenidad perfecta interrumpida por unas lágrimas en su cara

    Lorenzo Moretti
    La muerte parte 2 — Muchas gracias Baali, pero ya no...ya no quiero nada...más que descansar... Billy uso su magia para alejar a [Princeps_Exsecratus] del bosque y usando sus fuerzas para atraer piedras gigantes de los alrededores colocándolas al rededor de la iglesia, la sombra, que ya se dejó ver completamente se entristeció, esa cara era nada más y nada menos que Danielle orillandode a perder a alguien que en realidad aún que lo obligó a vivir...lo dejo vivir, Billy solo mostraba una serenidad perfecta interrumpida por unas lágrimas en su cara [lorenzo_moretti]
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  • La muerte parte 1.

    Después de despedirse de Mike Billy regreso a westview, la gente de ahí no lo conocía, entro caminando con un suéter abierto y el gorro puesto sin mirar a nadie, unas calles después llegó a los simientos de una casa wue ni estaba construida aún, lleno de grafitis que decían "Muerte a la bruja" o "Jodete Wanda", Billi observo el lugar con tranquilidad y serenidad en la cara cargando algunas cosas en sus manos, la primera era una foto de sus padres cuando aún estaban con los vengadores, Wanda en tranqulidad y felicidad perfecta junto a visión en su forma humana sonriente abrazando a Wanda, lo segundo fue el cuadro donde venían las flores secas de su primera cita con Lorenzo las vuales ambas cosas dejo en la "Entrada" de dicha casa, unas horas despues de caminar por el bosque aquella sombra de siempre se le acercó, y mientras Billy lloraba en el suelo de una iglesia abandonada en medio del bosque acaricipoco su mejilla dándole consuelo,poco el color negro dejando verle bien la cara...
    La muerte parte 1. Después de despedirse de Mike Billy regreso a westview, la gente de ahí no lo conocía, entro caminando con un suéter abierto y el gorro puesto sin mirar a nadie, unas calles después llegó a los simientos de una casa wue ni estaba construida aún, lleno de grafitis que decían "Muerte a la bruja" o "Jodete Wanda", Billi observo el lugar con tranquilidad y serenidad en la cara cargando algunas cosas en sus manos, la primera era una foto de sus padres cuando aún estaban con los vengadores, Wanda en tranqulidad y felicidad perfecta junto a visión en su forma humana sonriente abrazando a Wanda, lo segundo fue el cuadro donde venían las flores secas de su primera cita con Lorenzo las vuales ambas cosas dejo en la "Entrada" de dicha casa, unas horas despues de caminar por el bosque aquella sombra de siempre se le acercó, y mientras Billy lloraba en el suelo de una iglesia abandonada en medio del bosque acaricipoco su mejilla dándole consuelo,poco el color negro dejando verle bien la cara...
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  • #PRIDEMONTH
    Aprovechando que ha comenzado el mes del orgullo, me arriesgaré a exponer mi opinión personal, que tal vez sea una unpopular opinion, y seguramente, bastante controversial.

    Bajo mi punto de vista, la orientación sexual que cada uno tenga no debería ser motivo de celebración ni visibilización, ya que considero que no ser heterosexual no te hace extraordinario y, afortunadamente, en la variedad está la riqueza que adquiere el ser humano al socializar con el entorno.

    Tener una orientación sexual diferente a la estándar admitida por la Iglesia Católica, a estas alturas, debería estar completamente normalizado en el mundo de diversidad en el que vivimos, sin pregonarlo públicamente a los cuatro vientos porque forma parte de la intimidad de cada individuo.

    Por eso, yo no me siento orgullosa de ser bisexual; me siento orgullosa de la mujer que soy por completo y de todos los obstáculos que he superado y me han forjado en el camino para ser quien soy hoy.

    Y para finalizar, me gustaría recordarle a mi mujer 손민지 🇸​🇴​🇳​ 🇲​🇮​🇳​🇯​🇮​ , que es el amor de mi vida y que conocerla ha sido lo mejor que me ha podido pasar en mi vida.

    ¡Feliz mes del orgullo a todos!
    #PRIDEMONTH🏳️‍🌈 Aprovechando que ha comenzado el mes del orgullo, me arriesgaré a exponer mi opinión personal, que tal vez sea una unpopular opinion, y seguramente, bastante controversial. Bajo mi punto de vista, la orientación sexual que cada uno tenga no debería ser motivo de celebración ni visibilización, ya que considero que no ser heterosexual no te hace extraordinario y, afortunadamente, en la variedad está la riqueza que adquiere el ser humano al socializar con el entorno. Tener una orientación sexual diferente a la estándar admitida por la Iglesia Católica, a estas alturas, debería estar completamente normalizado en el mundo de diversidad en el que vivimos, sin pregonarlo públicamente a los cuatro vientos porque forma parte de la intimidad de cada individuo. Por eso, yo no me siento orgullosa de ser bisexual; me siento orgullosa de la mujer que soy por completo y de todos los obstáculos que he superado y me han forjado en el camino para ser quien soy hoy. Y para finalizar, me gustaría recordarle a mi mujer [sonminji24] , que es el amor de mi vida y que conocerla ha sido lo mejor que me ha podido pasar en mi vida. ¡Feliz mes del orgullo a todos!
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  • ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ El sonido predominante en la solitaria habitación es la radio, el transmisor emite un suave Chello de Bach que es el único acompañante a la pluma golpeando contra el papel.

    La mujer está demasiado concentrada transcribiendo sus observaciones a los expedientes en los que lleva trabajando varios días, el caso Leroy se le fue entregado por el padre Clement para que pudiera hacer las entrevistas pertinentes y tomar fotografías, y ella estaba poniendo toda su energía en esos documentos detallando cada mirada evitativa y lágrima derramada.

    Su pluma se detuvo al culminar la descripción del afectado vomitando sangre luego de una intensa sesión de rezos, suspirando con la tinta negra delineando con más fuerza ese pequeño punto que termina el párrafo de tan demacrada historia.

    Dormir se ha vuelto opcional y su rostro se ha visto víctima de los estragos de sus malas prácticas de descanso ; abismos oscuros debajo de los ya castigados ojos ambar, la piel seca y los labios agrietados. Estaba dando todo de sí, mientras el padre Clement se negaba a intervenir entre sonrisas amables, caricias demasiado largas para ser formales, insistiendo en que acabara las investigaciones pertinentes antes de escalar la situación.

    "Bien podría solo ser una pobre oveja víctima de las adicciones y otras aficciones, no podemos utilizar todos nuestros recursos en una sola persona..como bien dice nuestro señor, ayúdate que yo te ayudaré" esas fueron las palabras del anciano cuando acarició con el pulgar su dorso desnudo cuando intentó entregarle la decena de evidencias que hubo acumulado, ese desagradable recuerdo retumbo en su cabeza sentiendo su cicatriz punzar de la frustracion.

    Quiso arrancarse la mano ahí mismo, pero en su lugar la llevó a agua caliente hasta que la piel se vio tan irritada que se volvió marca de quemadura menor.

    Ya estaba divagando de nuevo, pensando en cosas que no le corresponden. Debe concentrarse, esta vez tiene que ser suficiente, tenía que ser suficiente.

    Parpadeó y se sorprendió al ver las manecillas tan cambiadas, apenas logrando abrir los ojos al ser demasiado el peso cargado en sus párpados.

    Suspiro y cerro el cuaderno con un golpe seco, no porque quisiera, sino por necesidad. Teniendo que levantarse para que su cuerpo dejara de doler al haber estado sentada durante tantas horas.

    Apoyó su posterior al escritorio y con las manos apoyadas se estiró buscando corregir su postura y que su espalda pudiera alinearse librándola del intenso dolor que le venía desde su coxis.

    ¿Tiene veintinueve años o ciento nueve? Sus iguales incluso se lo han preguntado entre susurros al verla caminar por los pasillos de la iglesia. Para ella era normal, ser indeseable no importa el templo que pise, es algo habitual en ese punto de su vida.

    Un golpe en la puerta la distrae y ella alza la mirada, observando el umbral hecho de madera vieja, un material que le recuerda a ella misma.

    ── Pase, no es mi oficina así que no tiene que pedir permiso..pero aprecio la educación ── Y era verdad. Agnieszka es un peón sin hogar, pasando como fantasma por las iglesias asistiendo investigaciones o supliendo elementos caídos, pero ya llevaba un tiempo en esa misma casa del señor, a esas alturas sintiendo brotes de raíces salir de sus pies.

    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ❛ https://www.youtube.com/watch?v=DwHpDOWhkGk
    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ El sonido predominante en la solitaria habitación es la radio, el transmisor emite un suave Chello de Bach que es el único acompañante a la pluma golpeando contra el papel. La mujer está demasiado concentrada transcribiendo sus observaciones a los expedientes en los que lleva trabajando varios días, el caso Leroy se le fue entregado por el padre Clement para que pudiera hacer las entrevistas pertinentes y tomar fotografías, y ella estaba poniendo toda su energía en esos documentos detallando cada mirada evitativa y lágrima derramada. Su pluma se detuvo al culminar la descripción del afectado vomitando sangre luego de una intensa sesión de rezos, suspirando con la tinta negra delineando con más fuerza ese pequeño punto que termina el párrafo de tan demacrada historia. Dormir se ha vuelto opcional y su rostro se ha visto víctima de los estragos de sus malas prácticas de descanso ; abismos oscuros debajo de los ya castigados ojos ambar, la piel seca y los labios agrietados. Estaba dando todo de sí, mientras el padre Clement se negaba a intervenir entre sonrisas amables, caricias demasiado largas para ser formales, insistiendo en que acabara las investigaciones pertinentes antes de escalar la situación. "Bien podría solo ser una pobre oveja víctima de las adicciones y otras aficciones, no podemos utilizar todos nuestros recursos en una sola persona..como bien dice nuestro señor, ayúdate que yo te ayudaré" esas fueron las palabras del anciano cuando acarició con el pulgar su dorso desnudo cuando intentó entregarle la decena de evidencias que hubo acumulado, ese desagradable recuerdo retumbo en su cabeza sentiendo su cicatriz punzar de la frustracion. Quiso arrancarse la mano ahí mismo, pero en su lugar la llevó a agua caliente hasta que la piel se vio tan irritada que se volvió marca de quemadura menor. Ya estaba divagando de nuevo, pensando en cosas que no le corresponden. Debe concentrarse, esta vez tiene que ser suficiente, tenía que ser suficiente. Parpadeó y se sorprendió al ver las manecillas tan cambiadas, apenas logrando abrir los ojos al ser demasiado el peso cargado en sus párpados. Suspiro y cerro el cuaderno con un golpe seco, no porque quisiera, sino por necesidad. Teniendo que levantarse para que su cuerpo dejara de doler al haber estado sentada durante tantas horas. Apoyó su posterior al escritorio y con las manos apoyadas se estiró buscando corregir su postura y que su espalda pudiera alinearse librándola del intenso dolor que le venía desde su coxis. ¿Tiene veintinueve años o ciento nueve? Sus iguales incluso se lo han preguntado entre susurros al verla caminar por los pasillos de la iglesia. Para ella era normal, ser indeseable no importa el templo que pise, es algo habitual en ese punto de su vida. Un golpe en la puerta la distrae y ella alza la mirada, observando el umbral hecho de madera vieja, un material que le recuerda a ella misma. ── Pase, no es mi oficina así que no tiene que pedir permiso..pero aprecio la educación ── Y era verdad. Agnieszka es un peón sin hogar, pasando como fantasma por las iglesias asistiendo investigaciones o supliendo elementos caídos, pero ya llevaba un tiempo en esa misma casa del señor, a esas alturas sintiendo brotes de raíces salir de sus pies. ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ❛ https://www.youtube.com/watch?v=DwHpDOWhkGk
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  • El joven cura de gorra de caza roja y largo abrigo oscuro permanecía sentado en una de las sillas de plástico blanco de aquella nueva iglesia. Desde afuera, el edificio parecía más un supermercado recién inaugurado que un templo: paredes lisas, carteles luminosos y una fachada tan moderna que apenas conservaba algo de aspecto religioso.

    Mientras el pastor hablaba desde el escenario, caminando de un lado a otro con micrófono en mano, el cura lo observaba fijamente. Sus ojos ardían con una intensidad difícil de ignorar. No asentía, no sonreía, no participaba de los aplausos; simplemente escuchaba, inmóvil, como una llama contenida.

    Entonces llegó el momento de los testimonios.

    <¿Hay alguien que quiera compartir su experiencia con el Señor>

    Preguntó el pastor con entusiasmo.

    Una mano se alzó entre la multitud. Era la del cura.

    Varias personas lo observaron mientras avanzaba por el pasillo central. Sus botas resonaban contra el suelo brillante hasta llegar al presbiterio. Tomó el micrófono. Durante unos segundos reinó el silencio.

    Habló con voz firme y clara:

    ●Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anuncie otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.

    El silencio duró apenas un instante. Los insultos estallaron desde todos los rincones. Alguien le gritó que se marchara. Otro le arrojó una botella de plástico. Luego vino una de vidrio que se hizo añicos contra una pared cercana. Los abucheos crecieron mientras el joven sacerdote descendía tranquilamente del escenario. No respondió a nadie. Simplemente siguió caminando.

    Botellas y objetos golpeaban el suelo a su alrededor mientras atravesaba el pasillo central con las manos en los bolsillos del abrigo. Finalmente alcanzó la puerta principal.

    Al abrirla, una intensa luz del exterior inundó el recinto. Por un instante su figura quedó reducida a una simple silueta oscura rodeada de resplandor, como si la claridad misma se negara a dejar ver su rostro. Y así se fue con una pequeña sonrisa de satisfacción dibujándose bajo la visera de su gorra roja, convencido de que había cumplido exactamente aquello para lo que había entrado.
    El joven cura de gorra de caza roja y largo abrigo oscuro permanecía sentado en una de las sillas de plástico blanco de aquella nueva iglesia. Desde afuera, el edificio parecía más un supermercado recién inaugurado que un templo: paredes lisas, carteles luminosos y una fachada tan moderna que apenas conservaba algo de aspecto religioso. Mientras el pastor hablaba desde el escenario, caminando de un lado a otro con micrófono en mano, el cura lo observaba fijamente. Sus ojos ardían con una intensidad difícil de ignorar. No asentía, no sonreía, no participaba de los aplausos; simplemente escuchaba, inmóvil, como una llama contenida. Entonces llegó el momento de los testimonios. <¿Hay alguien que quiera compartir su experiencia con el Señor> Preguntó el pastor con entusiasmo. Una mano se alzó entre la multitud. Era la del cura. Varias personas lo observaron mientras avanzaba por el pasillo central. Sus botas resonaban contra el suelo brillante hasta llegar al presbiterio. Tomó el micrófono. Durante unos segundos reinó el silencio. Habló con voz firme y clara: ●Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anuncie otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. El silencio duró apenas un instante. Los insultos estallaron desde todos los rincones. Alguien le gritó que se marchara. Otro le arrojó una botella de plástico. Luego vino una de vidrio que se hizo añicos contra una pared cercana. Los abucheos crecieron mientras el joven sacerdote descendía tranquilamente del escenario. No respondió a nadie. Simplemente siguió caminando. Botellas y objetos golpeaban el suelo a su alrededor mientras atravesaba el pasillo central con las manos en los bolsillos del abrigo. Finalmente alcanzó la puerta principal. Al abrirla, una intensa luz del exterior inundó el recinto. Por un instante su figura quedó reducida a una simple silueta oscura rodeada de resplandor, como si la claridad misma se negara a dejar ver su rostro. Y así se fue con una pequeña sonrisa de satisfacción dibujándose bajo la visera de su gorra roja, convencido de que había cumplido exactamente aquello para lo que había entrado.
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  • ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ❝𝑫𝒆𝒔 𝒑𝒓𝒊𝒆̀𝒓𝒆𝒔 𝒒𝒖𝒊 𝒓𝒆𝒄̧𝒐𝒊𝒗𝒆𝒏𝒕 𝒖𝒏𝒆 𝒓𝒆́𝒑𝒐𝒏𝒔𝒆❞
    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ #𝑚𝑜𝑛𝑜𝑟𝑜𝑙

    La iglesia llevaba cerrada casi una hora, y las últimas velas consumían lentamente sus llamas frente al altar mientras el resto del edificio permanecía sumido en silencio. Evander permanecido en silencio durante el rito sagrado en la sacristía, pero no estaba solo; pues una mujer ocupaba uno de los primeros bancos.

    No rezaba. Tampoco parecía especialmente interesada en hacerlo. Simplemente permanecía allí, observando la cruz suspendida sobre el altar como si esperara que esta tuviera algo que decirle. Y entonces, Chevalier abrió los ojos, girando el rostro al costado derecho para poder observar a sus espaldas a quien permanece en silencio.

    —La mayoría de las personas que vienen a estas horas buscan estar a solas —rompió el silencio, algo que hizo a la mujer apartar la vista de la cruz.

    — Quizás —respondió.

    — Y sin embargo sigue aquí —el rosario entre sus manos se menea con ligereza ante el poco movimiento, con la cruz apuntando al sacrosanto crucificado frente suyo. Ella soltó una pequeña sonrisa.

    — ¿Eso le molesta?

    —No —el padre Chevalier observó las velas durante unos segundos antes de devolver la mirada vuelta a ella—. Solo me vuelve curioso.

    El silencio se prolongó entre ambos, siendo el sonido del fuego crepitar entre algunas velas y los inciensos. El silencio se prolongó entre ambos hasta que fue Evander quien continuó.

    — ¿Por qué reza? —devolvió su rostro hacia delante una vez más, esperando una respuesta o el silencio de parte de la mujer, quien pareció sorprenderse.

    — Porque necesito creer que alguien escucha.

    El sacerdote se limita a asentir lentamente.

    — Ya veo.

    — ¿Y usted? ¿Por qué reza?

    Por primera vez alzó la mirada hacia el altar de ello. La mirada permanece fija en los clavos tallados del Nazareno, en la sangre y la imagen de mártir que lo precede. Saboreaba una respuesta en la punta de la lengua, entreabriendo los labios al punto de no emitir algo todavía.

    — Curiosidad.

    La respuesta hizo que ella frunciera el ceño, evaluando una respuesta tan inesperada, y quizás una que rozaba con salirse de los morales dogmáticos.

    — Esa es una razón extraña para un sacerdote.

    Una leve sonrisa aparece entonces en el rostro del inquisidor.

    — Las personas rezan esperando encontrar respuestas. Yo rezo porque las preguntas siguen mejorando. Es la única razón por la que vale la pena formular una pregunta si uno está preparado para aceptar cualquier respuesta. Sea incómoda o no.



    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ † ─────────────────── †
    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎https://youtu.be/9BONcpuDcrc
    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎‎ † ─────────⟡ ✟ ⟡───────── †
    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ❝𝑫𝒆𝒔 𝒑𝒓𝒊𝒆̀𝒓𝒆𝒔 𝒒𝒖𝒊 𝒓𝒆𝒄̧𝒐𝒊𝒗𝒆𝒏𝒕 𝒖𝒏𝒆 𝒓𝒆́𝒑𝒐𝒏𝒔𝒆❞ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ #𝑚𝑜𝑛𝑜𝑟𝑜𝑙 La iglesia llevaba cerrada casi una hora, y las últimas velas consumían lentamente sus llamas frente al altar mientras el resto del edificio permanecía sumido en silencio. Evander permanecido en silencio durante el rito sagrado en la sacristía, pero no estaba solo; pues una mujer ocupaba uno de los primeros bancos. No rezaba. Tampoco parecía especialmente interesada en hacerlo. Simplemente permanecía allí, observando la cruz suspendida sobre el altar como si esperara que esta tuviera algo que decirle. Y entonces, Chevalier abrió los ojos, girando el rostro al costado derecho para poder observar a sus espaldas a quien permanece en silencio. —La mayoría de las personas que vienen a estas horas buscan estar a solas —rompió el silencio, algo que hizo a la mujer apartar la vista de la cruz. — Quizás —respondió. — Y sin embargo sigue aquí —el rosario entre sus manos se menea con ligereza ante el poco movimiento, con la cruz apuntando al sacrosanto crucificado frente suyo. Ella soltó una pequeña sonrisa. — ¿Eso le molesta? —No —el padre Chevalier observó las velas durante unos segundos antes de devolver la mirada vuelta a ella—. Solo me vuelve curioso. El silencio se prolongó entre ambos, siendo el sonido del fuego crepitar entre algunas velas y los inciensos. El silencio se prolongó entre ambos hasta que fue Evander quien continuó. — ¿Por qué reza? —devolvió su rostro hacia delante una vez más, esperando una respuesta o el silencio de parte de la mujer, quien pareció sorprenderse. — Porque necesito creer que alguien escucha. El sacerdote se limita a asentir lentamente. — Ya veo. — ¿Y usted? ¿Por qué reza? Por primera vez alzó la mirada hacia el altar de ello. La mirada permanece fija en los clavos tallados del Nazareno, en la sangre y la imagen de mártir que lo precede. Saboreaba una respuesta en la punta de la lengua, entreabriendo los labios al punto de no emitir algo todavía. — Curiosidad. La respuesta hizo que ella frunciera el ceño, evaluando una respuesta tan inesperada, y quizás una que rozaba con salirse de los morales dogmáticos. — Esa es una razón extraña para un sacerdote. Una leve sonrisa aparece entonces en el rostro del inquisidor. — Las personas rezan esperando encontrar respuestas. Yo rezo porque las preguntas siguen mejorando. Es la única razón por la que vale la pena formular una pregunta si uno está preparado para aceptar cualquier respuesta. Sea incómoda o no. ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ † ─────────────────── † ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎https://youtu.be/9BONcpuDcrc ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎‎ † ─────────⟡ ✟ ⟡───────── †
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  • La plaza del pueblo estaba sumida en el caos.

    Fragmentos de piedra rodaban por el suelo entre una nube de polvo gris. La enorme estatua que representaba a Dios, venerada durante generaciones, yacía destruida a los pies de la iglesia. El sonido del último golpe aún resonaba en el aire cuando el joven cura dejó caer el pesado martillo y observó los restos con expresión severa.

    A su alrededor, los habitantes del pueblo gritaban indignados. Algunos lloraban. Otros apretaban los puños, exigiendo explicaciones. Para ellos, aquella figura era sagrada; el corazón mismo de su fe.

    -¡Blasfemo!

    Gritó un anciano.

    -¡Has destruido la imagen del Señor!

    -¡Deberían expulsarte!

    El sacerdote levantó la mirada hacia la multitud. Su sotana estaba cubierta de polvo y pequeñas heridas marcaban sus manos por el esfuerzo. Sin embargo, no había duda ni miedo en sus ojos. Cuando los gritos comenzaron a apagarse, habló con voz firme:

    ●¿La imagen del Señor?

    Se inclinó y tomó uno de los fragmentos de piedra caídos.

    ●Esto es piedra.

    Lo dejó caer nuevamente.

    ●Nada más.

    El silencio empezó a extenderse entre la multitud.

    ●Habéis olvidado las mismas enseñanzas que decís defender.

    Entonces recitó con fuerza, como si estuviera pronunciando una sentencia:

    ●«Maldito el hombre que haga ídolo o imagen de fundición, abominación al Señor, obra de las manos del artífice, y la erige en secreto».

    Muchos bajaron la vista.

    El cura señaló los restos de la estatua.

    ●¿Quién la hizo? Un hombre.

    Señaló los fragmentos dispersos.

    ●¿Quién la rompió? Otro hombre.

    Después llevó una mano a su pecho.

    ●¿Y acaso Dios cambió por ello?

    Nadie respondió.

    ●Dios no necesita estatuas. No necesita pinturas. No necesita que el hombre le dé una forma para existir. Él no es como los dioses paganos nacidos de la piedra, del metal o de la madera. Porque ÉL es Dios.

    El viento atravesó la plaza mientras las palabras resonaban entre las casas.

    ●Vosotros os arrodillabais ante una obra humana y olvidasteis aquello que representaba. Protegíais la imagen, pero descuidabais las enseñanzas. Defendíais la piedra con más fervor que la misericordia, la justicia y la verdad.

    Uno a uno, los rostros furiosos comenzaron a transformarse en expresiones de duda.

    El cura extendió los brazos hacia la multitud.

    ●Ahora responded como ordena la Escritura.

    Su voz retumbó en la plaza.

    ●«Y todo el pueblo responderá, y dirá: Amén».

    Durante unos segundos nadie habló.

    Entonces una anciana inclinó la cabeza.

    -Amén...

    Otro la siguió.

    -Amén.

    Y poco a poco, como una ola que recorría la plaza, las voces comenzaron a unirse.

    -Amén.

    -Amén.

    -Amén.

    Mientras el eco de aquella palabra llenaba el pueblo, el joven sacerdote permaneció inmóvil frente a los restos de la estatua, sin celebrar su victoria. Porque para él no había destruido una imagen de Dios.

    ●Te Deum laudamus

    Había destruido un ídolo.
    La plaza del pueblo estaba sumida en el caos. Fragmentos de piedra rodaban por el suelo entre una nube de polvo gris. La enorme estatua que representaba a Dios, venerada durante generaciones, yacía destruida a los pies de la iglesia. El sonido del último golpe aún resonaba en el aire cuando el joven cura dejó caer el pesado martillo y observó los restos con expresión severa. A su alrededor, los habitantes del pueblo gritaban indignados. Algunos lloraban. Otros apretaban los puños, exigiendo explicaciones. Para ellos, aquella figura era sagrada; el corazón mismo de su fe. -¡Blasfemo! Gritó un anciano. -¡Has destruido la imagen del Señor! -¡Deberían expulsarte! El sacerdote levantó la mirada hacia la multitud. Su sotana estaba cubierta de polvo y pequeñas heridas marcaban sus manos por el esfuerzo. Sin embargo, no había duda ni miedo en sus ojos. Cuando los gritos comenzaron a apagarse, habló con voz firme: ●¿La imagen del Señor? Se inclinó y tomó uno de los fragmentos de piedra caídos. ●Esto es piedra. Lo dejó caer nuevamente. ●Nada más. El silencio empezó a extenderse entre la multitud. ●Habéis olvidado las mismas enseñanzas que decís defender. Entonces recitó con fuerza, como si estuviera pronunciando una sentencia: ●«Maldito el hombre que haga ídolo o imagen de fundición, abominación al Señor, obra de las manos del artífice, y la erige en secreto». Muchos bajaron la vista. El cura señaló los restos de la estatua. ●¿Quién la hizo? Un hombre. Señaló los fragmentos dispersos. ●¿Quién la rompió? Otro hombre. Después llevó una mano a su pecho. ●¿Y acaso Dios cambió por ello? Nadie respondió. ●Dios no necesita estatuas. No necesita pinturas. No necesita que el hombre le dé una forma para existir. Él no es como los dioses paganos nacidos de la piedra, del metal o de la madera. Porque ÉL es Dios. El viento atravesó la plaza mientras las palabras resonaban entre las casas. ●Vosotros os arrodillabais ante una obra humana y olvidasteis aquello que representaba. Protegíais la imagen, pero descuidabais las enseñanzas. Defendíais la piedra con más fervor que la misericordia, la justicia y la verdad. Uno a uno, los rostros furiosos comenzaron a transformarse en expresiones de duda. El cura extendió los brazos hacia la multitud. ●Ahora responded como ordena la Escritura. Su voz retumbó en la plaza. ●«Y todo el pueblo responderá, y dirá: Amén». Durante unos segundos nadie habló. Entonces una anciana inclinó la cabeza. -Amén... Otro la siguió. -Amén. Y poco a poco, como una ola que recorría la plaza, las voces comenzaron a unirse. -Amén. -Amén. -Amén. Mientras el eco de aquella palabra llenaba el pueblo, el joven sacerdote permaneció inmóvil frente a los restos de la estatua, sin celebrar su victoria. Porque para él no había destruido una imagen de Dios. ●Te Deum laudamus Había destruido un ídolo.
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