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    ****Edad del Caos.****
    "Encuentro inesperado"

    La guerra había cambiado, eso era algo que incluso los Ogros y Kijins podían sentir. Durante semanas enteras no hubo ataques importantes,
    ni tampoco ejércitos Elunai usando a otras razas para combatir. Los templos no movilizaban inquisidores, ni siquiera monstruos alterados por los Dioses.

    Los Kijins celebraban aquello como una victoria en las fortalezas improvisadas y ciudades conquistadas corría el alcohol. Los guerreros reían, algunos incluso comenzaban a hablar de un posible final para la guerra.

    -¡Los Dioses finalmente se escondieron!
    -¡Temen al gran Ozma!
    -¡La princesa del Caos los hizo retroceder!

    Los soldados gritaban entre risas mientras golpeaban las mesas, pero Ozma no compartía aquella tranquilidad, desde lo alto del Castillo de la Ruina, observaba el horizonte en silencio, sus ojos rojos permanecían fijos en el cielo mientras pensaba y analizaba, porque algo no encajaba. Los seres alados, aquellos dos guerreros no habían vuelto a aparecer y eso era precisamente lo que le preocupaba.

    -Si poseen armas así… ¿por qué no las usan? -Murmuraba.

    Aquellas criaturas no eran simples soldados, habían logrado enfrentarlo directamente e incluso obligarlo a esforzarse. No tenía sentido que los Dioses escondieran un poder semejante.

    A menos que… Estuvieran preparando algo más. Ozma cerró lentamente los ojos, por primera vez en mucho tiempo sintió una sensación incómoda, no era miedo, era incertidumbre y eso era peor.

    Muy lejos del castillo, completamente ajenas a aquellos pensamientos, Yen y Onix aprovechaban las semanas de calma. El pequeño pueblo fronterizo estaba lleno de vida, mercaderes recorrían las calles, niños corrían entre puestos de comida, la música sonaba suavemente desde una taberna cercana.

    Yen observaba todo con cierta tranquilidad, aquellos lugares eran precisamente la razón por la que había peleado durante tantos años.

    -Es raro ver gente sonriendo- *Comentó Onix mientras mordía una fruta.*

    *Yen soltó una pequeña risa.* -Supongo que eso significa que no lo hemos hecho tan mal.

    La gente del pueblo las reconocía, algunos saludaban a Yen con respeto, otros incluso inclinaban ligeramente la cabeza.

    No la llamaban monstruo, aquí no. Aquí todavía la recordaban como una libertadora pero entonces se escucharon gritos emocionados desde la entrada principal del pueblo. Una caravana dañada acababa de llegar, los mercaderes estaban heridos, las ruedas de algunos carruajes estaban destruidas y delante de ellos caminaban dos jóvenes aventureros.

    Un chico rubio con espada y una joven de capa azul. La gente comenzó a reunirse rápidamente.

    -Son ellos!
    -¡Los héroes!
    -¡Salvaron la caravana!
    -¡Derrotaron a los monstruos del bosque!

    Los aldeanos los rodearon llenos de admiración y entonces los dos héroes vieron a Yen. El aire se congeló, sus sonrisas desaparecieron apenas un instante porque reconocieron inmediatamente a la joven de piel verde; La hija del Monstruo.

    La guerrera que había luchado junto a Ozma contra ellos. Por puro instinto, ambos estuvieron a punto de retroceder. El héroe incluso tensó ligeramente la mano cerca de su espada.

    -¿Qué hace ella aquí…? *Pensó.

    La heroína sintió sudor frío recorrerle la espalda, si los descubría todo terminaría ahí mismo, pero antes de que pudieran reaccionar, Onix caminó hacia ellos con total naturalidad.

    -¿Ustedes son los aventureros del pueblo vecino?- *Preguntó con curiosidad.

    *Los dos quedaron inmóviles, Onix inclinó un poco la cabeza.* -Escuchamos rumores sobre ustedes cuando veníamos hacia acá. Dijeron que salvaron varias caravanas.

    Los héroes intercambiaron miradas, dudaron por unos instantes, pero negar aquello ahora sería sospechoso.

    -S-Sí…- *Respondió finalmente el chico rubio.*
    -Solo hicimos lo que cualquiera haría.

    Entonces Yen se acercó y ambos sintieron una presión terrible recorrer sus cuerpos, instintivamente prepararon mana dentro de sus cuerpos, esperando ser descubiertos pero Yen simplemente sonrió levemente.

    -Escuché que ayudaron a mucha gente. Eso fue admirable.- *Comento Yen de forma casual.

    Hubo un momento de silencio, los héroes no entendían, la miraron fijamente esperando alguna reacción, alguna señal pero no había nada, ningún reconocimiento ni hostilidad, nada

    Entonces comprendieron algo aterrador, ella no podía sentirlos, la heroína abrió ligeramente los ojos. Durante la batalla, Yen había percibido inmediatamente la energía divina pero ahora no reaccionaba en absoluto. El héroe relajó lentamente los hombros.

    Mientras tanto, Yen seguía observándolos con curiosidad genuina.

    -Así que ustedes son los nuevos héroes de los que todos hablan…- *La pareja sonrió con cierta tensión y por primera vez desde que comenzó aquella misión comprendieron que podían acercarse a la hija del Monstruo sin ser descubiertos.
    ****Edad del Caos.**** "Encuentro inesperado" La guerra había cambiado, eso era algo que incluso los Ogros y Kijins podían sentir. Durante semanas enteras no hubo ataques importantes, ni tampoco ejércitos Elunai usando a otras razas para combatir. Los templos no movilizaban inquisidores, ni siquiera monstruos alterados por los Dioses. Los Kijins celebraban aquello como una victoria en las fortalezas improvisadas y ciudades conquistadas corría el alcohol. Los guerreros reían, algunos incluso comenzaban a hablar de un posible final para la guerra. -¡Los Dioses finalmente se escondieron! -¡Temen al gran Ozma! -¡La princesa del Caos los hizo retroceder! Los soldados gritaban entre risas mientras golpeaban las mesas, pero Ozma no compartía aquella tranquilidad, desde lo alto del Castillo de la Ruina, observaba el horizonte en silencio, sus ojos rojos permanecían fijos en el cielo mientras pensaba y analizaba, porque algo no encajaba. Los seres alados, aquellos dos guerreros no habían vuelto a aparecer y eso era precisamente lo que le preocupaba. -Si poseen armas así… ¿por qué no las usan? -Murmuraba. Aquellas criaturas no eran simples soldados, habían logrado enfrentarlo directamente e incluso obligarlo a esforzarse. No tenía sentido que los Dioses escondieran un poder semejante. A menos que… Estuvieran preparando algo más. Ozma cerró lentamente los ojos, por primera vez en mucho tiempo sintió una sensación incómoda, no era miedo, era incertidumbre y eso era peor. Muy lejos del castillo, completamente ajenas a aquellos pensamientos, Yen y Onix aprovechaban las semanas de calma. El pequeño pueblo fronterizo estaba lleno de vida, mercaderes recorrían las calles, niños corrían entre puestos de comida, la música sonaba suavemente desde una taberna cercana. Yen observaba todo con cierta tranquilidad, aquellos lugares eran precisamente la razón por la que había peleado durante tantos años. -Es raro ver gente sonriendo- *Comentó Onix mientras mordía una fruta.* *Yen soltó una pequeña risa.* -Supongo que eso significa que no lo hemos hecho tan mal. La gente del pueblo las reconocía, algunos saludaban a Yen con respeto, otros incluso inclinaban ligeramente la cabeza. No la llamaban monstruo, aquí no. Aquí todavía la recordaban como una libertadora pero entonces se escucharon gritos emocionados desde la entrada principal del pueblo. Una caravana dañada acababa de llegar, los mercaderes estaban heridos, las ruedas de algunos carruajes estaban destruidas y delante de ellos caminaban dos jóvenes aventureros. Un chico rubio con espada y una joven de capa azul. La gente comenzó a reunirse rápidamente. -Son ellos! -¡Los héroes! -¡Salvaron la caravana! -¡Derrotaron a los monstruos del bosque! Los aldeanos los rodearon llenos de admiración y entonces los dos héroes vieron a Yen. El aire se congeló, sus sonrisas desaparecieron apenas un instante porque reconocieron inmediatamente a la joven de piel verde; La hija del Monstruo. La guerrera que había luchado junto a Ozma contra ellos. Por puro instinto, ambos estuvieron a punto de retroceder. El héroe incluso tensó ligeramente la mano cerca de su espada. -¿Qué hace ella aquí…? *Pensó. La heroína sintió sudor frío recorrerle la espalda, si los descubría todo terminaría ahí mismo, pero antes de que pudieran reaccionar, Onix caminó hacia ellos con total naturalidad. -¿Ustedes son los aventureros del pueblo vecino?- *Preguntó con curiosidad. *Los dos quedaron inmóviles, Onix inclinó un poco la cabeza.* -Escuchamos rumores sobre ustedes cuando veníamos hacia acá. Dijeron que salvaron varias caravanas. Los héroes intercambiaron miradas, dudaron por unos instantes, pero negar aquello ahora sería sospechoso. -S-Sí…- *Respondió finalmente el chico rubio.* -Solo hicimos lo que cualquiera haría. Entonces Yen se acercó y ambos sintieron una presión terrible recorrer sus cuerpos, instintivamente prepararon mana dentro de sus cuerpos, esperando ser descubiertos pero Yen simplemente sonrió levemente. -Escuché que ayudaron a mucha gente. Eso fue admirable.- *Comento Yen de forma casual. Hubo un momento de silencio, los héroes no entendían, la miraron fijamente esperando alguna reacción, alguna señal pero no había nada, ningún reconocimiento ni hostilidad, nada Entonces comprendieron algo aterrador, ella no podía sentirlos, la heroína abrió ligeramente los ojos. Durante la batalla, Yen había percibido inmediatamente la energía divina pero ahora no reaccionaba en absoluto. El héroe relajó lentamente los hombros. Mientras tanto, Yen seguía observándolos con curiosidad genuina. -Así que ustedes son los nuevos héroes de los que todos hablan…- *La pareja sonrió con cierta tensión y por primera vez desde que comenzó aquella misión comprendieron que podían acercarse a la hija del Monstruo sin ser descubiertos.
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  • -Entre las penumbras el hombre misterioso e ingles enciende de aquel fuego en su mechero para poder prender de aquel cigarrillo que reposa entre sus labios.-
    -Entre las penumbras el hombre misterioso e ingles enciende de aquel fuego en su mechero para poder prender de aquel cigarrillo que reposa entre sus labios.-
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  • 𝖲𝗈𝗇𝗋ı́𝖾, 𝖽𝖾 𝗆𝖺𝗇𝖾𝗋𝖺 𝖺𝗆𝗉𝗅𝗂𝖺 𝗒 𝗀𝖾𝗇𝗎𝗂𝗇𝗈, 𝗆𝗂𝖾𝗇𝗍𝗋𝖺𝗌 𝖼𝖺𝗆𝗂𝗇𝖺 𝗁𝖺𝖼𝗂𝖺 𝖾𝗅 𝗋𝖺𝗆𝗈. 𝖲𝗎𝗌 𝖽𝖾𝖽𝗈𝗌 𝗋𝗈𝗓𝖺𝗇 𝗅𝗈𝗌 𝗉𝖾́𝗍𝖺𝗅𝗈𝗌 𝖼𝗈𝗇 𝗌𝗎𝖺𝗏𝗂𝖽𝖺𝖽, 𝗎𝗇𝖺 𝖼𝖺𝗋𝗂𝖼𝗂𝖺 𝖻𝗋𝖾𝗏𝖾 𝖺𝗇𝗍𝖾𝗌 𝖽𝖾 𝗅𝗅𝖾𝗏𝖺𝗋𝗅𝗈𝗌 𝖼𝖾𝗋𝖼𝖺 𝖽𝖾 𝗌𝗎 𝗋𝗈𝗌𝗍𝗋𝗈. 𝖯𝗈𝗋 𝗎𝗇𝗈𝗌 𝗂𝗇𝗌𝗍𝖺𝗇𝗍𝖾𝗌 𝗉𝖾𝗇𝗌𝗈́ 𝖾𝗇 𝖿𝗎𝗌𝗂𝗈𝗇𝖺𝗋𝗌𝖾 𝖼𝗈𝗇 𝖾𝗅𝗅𝖺𝗌... 𝖺𝗎𝗇𝗊𝗎𝖾 𝗅𝖺 𝗂𝖽𝖾𝖺 𝗌𝖾𝖺 𝖺𝗅𝗀𝗈 𝗋𝗂𝖽ı́𝖼𝗎𝗅𝖺.

    ᅠ “ ᅠ𝑆ℎ𝑒𝑝 ~ ᅠ ” ᅠ
    𝖯𝗋𝗈𝗇𝗎𝗇𝖼𝗂𝖺 𝗌𝗎 𝗇𝗈𝗆𝖻𝗋𝖾 𝖾𝗇 𝗎𝗇 𝗌𝗎𝗌𝗉𝗂𝗋𝗈, 𝖼𝗈𝗆𝗈 𝗌𝗂 𝖿𝗎𝖾𝗋𝖺 𝗉𝖺𝗋𝗍𝖾 𝖽𝖾𝗅 𝗉𝖾𝗋𝖿𝗎𝗆𝖾. 𝖣𝖺 𝗉𝖾𝗊𝗎𝖾𝗇̃𝗈𝗌 𝗌𝖺𝗅𝗍𝗈𝗌, 𝗅𝗂𝗀𝖾𝗋𝖺, 𝖼𝖺𝗌𝗂 𝗂𝗇𝖿𝖺𝗇𝗍𝗂𝗅, 𝖼𝗈𝗇𝗍𝖾𝗇𝗂𝖾𝗇𝖽𝗈 𝗅𝖺𝗌 𝗀𝖺𝗇𝖺𝗌 𝖽𝖾 𝖺𝗉𝗅𝖺𝗌𝗍𝖺𝗋 𝗅𝖺𝗌 𝖿𝗅𝗈𝗋𝖾𝗌 𝖼𝗈𝗇𝗍𝗋𝖺 𝗌𝗎 𝗉𝖾𝖼𝗁𝗈 𝖾𝗇 𝗎𝗇 𝖺𝖻𝗋𝖺𝗓𝗈 𝗍𝗈𝗋𝗉𝖾. 𝖧𝗎𝖻𝗂𝖾𝗋𝖺 𝗉𝗋𝖾𝖿𝖾𝗋𝗂𝖽𝗈 𝗊𝗎𝖾 𝗌𝖾 𝗅𝖺𝗌 𝖽𝗂𝖾𝗋𝖺 𝖾𝗇 𝗉𝖾𝗋𝗌𝗈𝗇𝖺, 𝗉𝖾𝗋𝗈 𝖾𝗇𝗍𝗋𝖾𝗀𝖺𝗋𝗅𝖺𝗌 𝖽𝖾 𝖾𝗌𝖺 𝗆𝖺𝗇𝖾𝗋𝖺 𝗅𝗈 𝗁𝖺𝖼𝖾 𝗌𝖾𝗋... ¿𝗍𝖺𝗇 𝖾́𝗅?
    𝖣𝖾𝗃𝗈́ 𝗅𝖺𝗌 𝖿𝗅𝗈𝗋𝖾𝗌 𝖽𝗈𝗇𝖽𝖾 𝗅𝖺𝗌 𝗁𝖺𝖻ı́𝖺 𝖾𝗇𝖼𝗈𝗇𝗍𝗋𝖺𝖽𝗈, 𝗁𝖺𝖼𝗂𝖾𝗇𝖽𝗈 𝗍𝗈𝖽𝗈 𝗅𝗈 𝗉𝗈𝗌𝗂𝖻𝗅𝖾 𝗉𝖺𝗋𝖺 𝗇𝗈 𝖺𝗋𝗋𝗎𝗂𝗇𝖺𝗋𝗅𝖺𝗌 𝗌𝗂𝗇 𝗊𝗎𝖾𝗋𝖾𝗋. 𝖲𝗂, 𝖾𝗅𝗅𝖺 𝗍𝖺𝗆𝖻𝗂𝖾́𝗇 𝗅𝖾 𝖽𝖺𝗋ı́𝖺 𝗎𝗇 𝗋𝖾𝗀𝖺𝗅𝗈 𝗅𝗂𝗇𝖽𝗈, ¡𝖾𝗌𝗍𝖺́ 𝖽𝖾𝖼𝗂𝖽𝗂𝖽𝗈!
    𝖲𝗈𝗇𝗋ı́𝖾, 𝖽𝖾 𝗆𝖺𝗇𝖾𝗋𝖺 𝖺𝗆𝗉𝗅𝗂𝖺 𝗒 𝗀𝖾𝗇𝗎𝗂𝗇𝗈, 𝗆𝗂𝖾𝗇𝗍𝗋𝖺𝗌 𝖼𝖺𝗆𝗂𝗇𝖺 𝗁𝖺𝖼𝗂𝖺 𝖾𝗅 𝗋𝖺𝗆𝗈. 𝖲𝗎𝗌 𝖽𝖾𝖽𝗈𝗌 𝗋𝗈𝗓𝖺𝗇 𝗅𝗈𝗌 𝗉𝖾́𝗍𝖺𝗅𝗈𝗌 𝖼𝗈𝗇 𝗌𝗎𝖺𝗏𝗂𝖽𝖺𝖽, 𝗎𝗇𝖺 𝖼𝖺𝗋𝗂𝖼𝗂𝖺 𝖻𝗋𝖾𝗏𝖾 𝖺𝗇𝗍𝖾𝗌 𝖽𝖾 𝗅𝗅𝖾𝗏𝖺𝗋𝗅𝗈𝗌 𝖼𝖾𝗋𝖼𝖺 𝖽𝖾 𝗌𝗎 𝗋𝗈𝗌𝗍𝗋𝗈. 𝖯𝗈𝗋 𝗎𝗇𝗈𝗌 𝗂𝗇𝗌𝗍𝖺𝗇𝗍𝖾𝗌 𝗉𝖾𝗇𝗌𝗈́ 𝖾𝗇 𝖿𝗎𝗌𝗂𝗈𝗇𝖺𝗋𝗌𝖾 𝖼𝗈𝗇 𝖾𝗅𝗅𝖺𝗌... 𝖺𝗎𝗇𝗊𝗎𝖾 𝗅𝖺 𝗂𝖽𝖾𝖺 𝗌𝖾𝖺 𝖺𝗅𝗀𝗈 𝗋𝗂𝖽ı́𝖼𝗎𝗅𝖺. ᅠ “ ᅠ[sp4cehero]~ ᅠ ” ᅠ 𝖯𝗋𝗈𝗇𝗎𝗇𝖼𝗂𝖺 𝗌𝗎 𝗇𝗈𝗆𝖻𝗋𝖾 𝖾𝗇 𝗎𝗇 𝗌𝗎𝗌𝗉𝗂𝗋𝗈, 𝖼𝗈𝗆𝗈 𝗌𝗂 𝖿𝗎𝖾𝗋𝖺 𝗉𝖺𝗋𝗍𝖾 𝖽𝖾𝗅 𝗉𝖾𝗋𝖿𝗎𝗆𝖾. 𝖣𝖺 𝗉𝖾𝗊𝗎𝖾𝗇̃𝗈𝗌 𝗌𝖺𝗅𝗍𝗈𝗌, 𝗅𝗂𝗀𝖾𝗋𝖺, 𝖼𝖺𝗌𝗂 𝗂𝗇𝖿𝖺𝗇𝗍𝗂𝗅, 𝖼𝗈𝗇𝗍𝖾𝗇𝗂𝖾𝗇𝖽𝗈 𝗅𝖺𝗌 𝗀𝖺𝗇𝖺𝗌 𝖽𝖾 𝖺𝗉𝗅𝖺𝗌𝗍𝖺𝗋 𝗅𝖺𝗌 𝖿𝗅𝗈𝗋𝖾𝗌 𝖼𝗈𝗇𝗍𝗋𝖺 𝗌𝗎 𝗉𝖾𝖼𝗁𝗈 𝖾𝗇 𝗎𝗇 𝖺𝖻𝗋𝖺𝗓𝗈 𝗍𝗈𝗋𝗉𝖾. 𝖧𝗎𝖻𝗂𝖾𝗋𝖺 𝗉𝗋𝖾𝖿𝖾𝗋𝗂𝖽𝗈 𝗊𝗎𝖾 𝗌𝖾 𝗅𝖺𝗌 𝖽𝗂𝖾𝗋𝖺 𝖾𝗇 𝗉𝖾𝗋𝗌𝗈𝗇𝖺, 𝗉𝖾𝗋𝗈 𝖾𝗇𝗍𝗋𝖾𝗀𝖺𝗋𝗅𝖺𝗌 𝖽𝖾 𝖾𝗌𝖺 𝗆𝖺𝗇𝖾𝗋𝖺 𝗅𝗈 𝗁𝖺𝖼𝖾 𝗌𝖾𝗋... ¿𝗍𝖺𝗇 𝖾́𝗅? 𝖣𝖾𝗃𝗈́ 𝗅𝖺𝗌 𝖿𝗅𝗈𝗋𝖾𝗌 𝖽𝗈𝗇𝖽𝖾 𝗅𝖺𝗌 𝗁𝖺𝖻ı́𝖺 𝖾𝗇𝖼𝗈𝗇𝗍𝗋𝖺𝖽𝗈, 𝗁𝖺𝖼𝗂𝖾𝗇𝖽𝗈 𝗍𝗈𝖽𝗈 𝗅𝗈 𝗉𝗈𝗌𝗂𝖻𝗅𝖾 𝗉𝖺𝗋𝖺 𝗇𝗈 𝖺𝗋𝗋𝗎𝗂𝗇𝖺𝗋𝗅𝖺𝗌 𝗌𝗂𝗇 𝗊𝗎𝖾𝗋𝖾𝗋. 𝖲𝗂, 𝖾𝗅𝗅𝖺 𝗍𝖺𝗆𝖻𝗂𝖾́𝗇 𝗅𝖾 𝖽𝖺𝗋ı́𝖺 𝗎𝗇 𝗋𝖾𝗀𝖺𝗅𝗈 𝗅𝗂𝗇𝖽𝗈, ¡𝖾𝗌𝗍𝖺́ 𝖽𝖾𝖼𝗂𝖽𝗂𝖽𝗈!
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  • *chibi estaba bien feliz por qué le dieron un huevito kinder + ouo...+lo abre y estaba todo derretido +OnO...+comienza a hacer un puchero en el suelo que parecía pez fuera del agua
    *chibi estaba bien feliz por qué le dieron un huevito kinder + ouo...+lo abre y estaba todo derretido +OnO...+comienza a hacer un puchero en el suelo que parecía pez fuera del agua
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  • [...] Necesitaba poder pensar tranquila. Pero nada más dejar las llaves y girarse hacia el salón ve aparecer a Acheron desde su habitación.
    Su aparición y el comentario, la asustan genuinamente, y es que no esperaba encontrárselo allí, de nuevo con aquella mirada, con aquella sonrisa, y no puede reprimir un agudo grito que termina en el nombre del mago.

    — ¡AAAAAAAAcheron!

    En dos zancadas llega hasta él y le abraza rodeando su cuello con los brazos. Estaba claro que no había pensado aquello, había actuado por puro instinto al ver los brazos abiertos de él y ahora estaba más cerca de lo que había estado nunca de aquella persona que apenas sí conocía, rodeada por su calor, y por su delicioso aroma.

    — ¿Cómo has… Que… — Tan rápido como le había abrazado, se separa carraspeando y tratando de recuperar la compostura mientras él muestra su pasador “robado” y ella lo coge mirándolo por unos segundos antes de sonreír. — ¿Puede explicarme por favor como narices lo has hecho?

    𝑒𝑥𝑡𝑟𝑎𝑐𝑡𝑜 𝑑𝑒 𝑚𝑖 𝑟𝑜𝑙 𝑐𝑜𝑛: Acheron Grimsditch
    [...] Necesitaba poder pensar tranquila. Pero nada más dejar las llaves y girarse hacia el salón ve aparecer a Acheron desde su habitación. Su aparición y el comentario, la asustan genuinamente, y es que no esperaba encontrárselo allí, de nuevo con aquella mirada, con aquella sonrisa, y no puede reprimir un agudo grito que termina en el nombre del mago. — ¡AAAAAAAAcheron! En dos zancadas llega hasta él y le abraza rodeando su cuello con los brazos. Estaba claro que no había pensado aquello, había actuado por puro instinto al ver los brazos abiertos de él y ahora estaba más cerca de lo que había estado nunca de aquella persona que apenas sí conocía, rodeada por su calor, y por su delicioso aroma. — ¿Cómo has… Que… — Tan rápido como le había abrazado, se separa carraspeando y tratando de recuperar la compostura mientras él muestra su pasador “robado” y ella lo coge mirándolo por unos segundos antes de sonreír. — ¿Puede explicarme por favor como narices lo has hecho? 𝑒𝑥𝑡𝑟𝑎𝑐𝑡𝑜 𝑑𝑒 𝑚𝑖 𝑟𝑜𝑙 𝑐𝑜𝑛: [n0tthebadguy]
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  • Al final termino clavándome yo una flecha en las alas debido a las hermanas Archeron.
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    𝗜𝗻𝘀𝘁𝗮𝗴𝗿𝗮𝗺 𝗣𝗼𝘀𝘁 « @Aragaki_X

    Finalmente ya no tendremos que ocultarnos, libremente puedo cogerte de la mano, besarte, abrazarte siempre que quiera.
    Te quiero mi florecilla amarilla Kotone Shiomi
    𝗜𝗻𝘀𝘁𝗮𝗴𝗿𝗮𝗺 𝗣𝗼𝘀𝘁 « @Aragaki_X Finalmente ya no tendremos que ocultarnos, libremente puedo cogerte de la mano, besarte, abrazarte siempre que quiera. Te quiero mi florecilla amarilla [Kotone_Heroin92]
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  • ( * 𝒔tarter for 𝑆ℎ𝑒𝑝  . )

    𝖸𝗏𝗈𝗇𝗇𝖾 𝗅𝗈 𝗁𝖺𝖻ı́𝖺 𝗂𝗇𝗏𝗂𝗍𝖺𝖽𝗈 𝖺 𝗍𝗈𝗆𝖺𝗋 𝖾𝗅 𝗍𝖾́ 𝗒, 𝖾𝗇 𝖺𝗅𝗀𝗎́𝗇 𝗉𝗎𝗇𝗍𝗈 𝖾𝗇𝗍𝗋𝖾 𝗅𝖺 𝗌𝖾𝗀𝗎𝗇𝖽𝖺 𝗒 𝗅𝖺 𝗍𝖾𝗋𝖼𝖾𝗋𝖺 𝗍𝖺𝗓𝖺, 𝗌𝗎𝗋𝗀𝗂𝗈́ 𝖾𝗅 𝗍𝖾𝗆𝖺 𝖽𝖾 𝗅𝖺 𝖼𝗈𝗅𝖾𝖼𝖼𝗂𝗈́𝗇 𝖽𝖾 𝗏𝗂𝗇𝗂𝗅𝗈𝗌 𝖽𝖾 𝗌𝗎 𝗉𝗋𝗈𝗀𝖾𝗇𝗂𝗍𝗈𝗋. 𝖢𝗈𝗇 𝖾𝗅𝗅𝖺 𝗌𝗂𝖾𝗆𝗉𝗋𝖾 𝖾𝗋𝖺 𝖺𝗌ı́; 𝗎𝗇𝖺 𝗉𝖺𝗅𝖺𝖻𝗋𝖺 𝖼𝗈𝗇𝖽𝗎𝖼ı́𝖺 𝖺 𝖽𝗂𝖾𝗓 𝗒 𝖽𝗂𝖾𝗓 𝖺 𝖼𝗂𝖾𝗇 𝗁𝖺𝗌𝗍𝖺 𝗊𝗎𝖾, 𝖺𝗇𝗍𝖾𝗌 𝖽𝖾 𝗊𝗎𝖾 𝖺𝗅𝗀𝗎𝗂𝖾𝗇 𝗉𝗎𝖽𝗂𝖾𝗋𝖺 𝖽𝖺𝗋𝗌𝖾 𝖼𝗎𝖾𝗇𝗍𝖺, 𝗅𝖺 𝗋𝗎𝖻𝗂𝖺 𝗁𝖺𝖻𝗅𝖺𝖻𝖺 𝖼𝗈𝗇 𝗅𝖺 𝗏𝖾𝗅𝗈𝖼𝗂𝖽𝖺𝖽 𝖽𝖾 𝗎𝗇 𝗋ı́𝗈 𝖽𝖾𝗌𝖻𝗈𝖼𝖺𝖽𝗈.
    𝖤𝗅𝗅𝖺 𝗅𝗈 𝗀𝗎𝗂𝗈 𝗁𝖺𝖼𝗂𝖺 𝗅𝗈𝗌 𝖾𝗌𝗍𝖺𝗇𝗍𝖾𝗌 𝖼𝗈𝗇 𝖼𝗈𝗇𝖿𝗂𝖺𝗇𝗓𝖺; 𝗌𝗎𝗌 𝖽𝖾𝖽𝗈𝗌 𝗋𝗈𝗓𝖺𝖻𝖺𝗇 𝗅𝗈𝗌 𝗅𝗈𝗆𝗈𝗌 𝖼𝗈𝗇 𝗎𝗇𝖺 𝖿𝖺𝗆𝗂𝗅𝗂𝖺𝗋𝗂𝖽𝖺𝖽 𝗊𝗎𝖾 𝖽𝖾𝗇𝗈𝗍𝖺𝖻𝖺 𝖺𝗇̃𝗈𝗌 𝖽𝖾 𝖾𝗑𝗉𝗅𝗈𝗋𝖺𝖼𝗂𝗈́𝗇. 𝖠𝗅𝗀𝗎𝗇𝗈𝗌 𝖽𝗂𝗌𝖼𝗈𝗌 𝖾𝗌𝗍𝖺𝖻𝖺𝗇 𝗂𝗆𝗉𝖾𝖼𝖺𝖻𝗅𝖾𝗌 𝗒 𝖼𝗈𝗇𝗌𝖾𝗋𝗏𝖺𝖻𝖺𝗇 𝗌𝗎𝗌 𝖼𝗎𝖻𝗂𝖾𝗋𝗍𝖺𝗌 𝗇ı́𝗍𝗂𝖽𝖺𝗌, 𝗆𝗂𝖾𝗇𝗍𝗋𝖺𝗌 𝗈𝗍𝗋𝗈𝗌 𝗅𝗎𝖼ı́𝖺𝗇 𝖼𝗅𝖺𝗋𝖺𝗆𝖾𝗇𝗍𝖾 𝖽𝖾𝗌𝗀𝖺𝗌𝗍𝖺𝖽𝗈𝗌 𝖼𝗈𝗇 𝗅𝗈𝗌 𝖻𝗈𝗋𝖽𝖾𝗌 𝗌𝗎𝖺𝗏𝗂𝗓𝖺𝖽𝗈𝗌 𝗉𝗈𝗋 𝖾𝗅 𝗍𝗂𝖾𝗆𝗉𝗈 𝗒 𝖾𝗅 𝗎𝗌𝗈 𝖼𝗈𝗇𝗌𝗍𝖺𝗇𝗍𝖾. 𝖭𝗈 𝗈𝖻𝗌𝗍𝖺𝗇𝗍𝖾, 𝗍𝗈𝖽𝗈𝗌 𝖼𝗈𝗆𝗉𝖺𝗋𝗍ı́𝖺𝗇 𝖺𝗅𝗀𝗈 𝖾𝗇 𝖼𝗈𝗆𝗎́𝗇: 𝖾𝗍𝗂𝗊𝗎𝖾𝗍𝖺𝗌 𝖾𝗇 𝖻𝗋𝖺𝗂𝗅𝗅𝖾 𝖺𝖽𝗁𝖾𝗋𝗂𝖽𝖺𝗌 𝖺𝗅 𝖾𝗑𝗍𝖾𝗋𝗂𝗈𝗋 𝖽𝖾 𝗅𝖺𝗌 𝖿𝗎𝗇𝖽𝖺𝗌, 𝗉𝖾𝗊𝗎𝖾𝗇̃𝗈𝗌 𝗉𝗎𝗇𝗍𝗈𝗌 𝖾𝗇 𝗋𝖾𝗅𝗂𝖾𝗏𝖾 𝗌𝗈𝖻𝗋𝖾 𝗅𝗈𝗌 𝗊𝗎𝖾 𝗌𝗎𝗌 𝖽𝖾𝖽𝗈𝗌 𝖽𝖺𝗇𝗓𝖺𝖻𝖺𝗇 𝖼𝗈𝗆𝗈 𝗌𝗂 𝗅𝖾𝗒𝖾𝗋𝖺𝗇 𝗎𝗇 𝗅𝖾𝗇𝗀𝗎𝖺𝗃𝖾 𝖾𝗌𝖼𝗋𝗂𝗍𝗈 𝗌𝗈𝗅𝗈 𝗉𝖺𝗋𝖺 𝖾𝗅𝗅𝖺.

     ᅠ “ ᅠ𝗘𝘀𝘁𝗮́ 𝗲𝘀 𝗭𝗮𝘇. ᅠ” 𝖽𝗂𝗃𝗈 𝖾𝗅𝗅𝖺 𝗆𝗂𝖾𝗇𝗍𝗋𝖺𝗌 𝗀𝗈𝗅𝗉𝖾𝖺𝖻𝖺 𝗌𝗎𝖺𝗏𝖾𝗆𝖾𝗇𝗍𝖾 𝗎𝗇𝖺 𝖼𝖺𝗋𝖺́𝗍𝗎𝗅𝖺 𝖼𝗈𝗇 𝗎𝗇𝖺 𝗉𝖾𝗊𝗎𝖾𝗇̃𝖺 𝗌𝗈𝗇𝗋𝗂𝗌𝖺. ᅠ “ ᅠ𝗬 𝗲𝘀𝘁𝗲 𝗲𝘀 𝗘𝗹𝘃𝗶𝘀. ¿𝗣𝘂𝗲𝗱𝗲𝘀 𝗰𝗿𝗲𝗲𝗿𝗹𝗼? 𝗠𝗶 𝗺𝗮𝗱𝗿𝗲 𝘁𝗶𝗲𝗻𝗲 𝗯𝘂𝗲𝗻 𝗴𝘂𝘀𝘁𝗼, 𝘀𝗲 𝗹𝗼 𝗰𝗼𝗻𝗰𝗲𝗱𝗲𝗿𝗲́. ᅠ” 𝖤𝗑𝗍𝗋𝖺𝗃𝗈 𝗈𝗍𝗋𝗈 𝖽𝗂𝗌𝖼𝗈 𝗒 𝗅𝗈 𝗌𝗈𝗌𝗍𝗎𝗏𝗈 𝖼𝖺𝗌𝗂 𝖼𝗈𝗇 𝗋𝖾𝗏𝖾𝗋𝖾𝗇𝖼𝗂𝖺.  ᅠ “ ᅠ𝗣𝗲𝗿𝗼 𝗲𝘀𝘁𝗲 𝗹𝗼 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗿𝗲́ 𝗰𝗼𝗻 𝗺𝗶 𝗽𝗿𝗶𝗺𝗲𝗿 𝘀𝘂𝗲𝗹𝗱𝗼: 𝗧𝗮𝘁𝘀𝘂𝗿𝗼 𝗬𝗮𝗺𝗮𝘀𝗵𝗶𝘁𝗮. ¡𝗘𝘀 𝗶𝗻𝗰𝗿𝗲𝛊́𝗯𝗹𝗲ⵑ 𝗨𝗴𝗵𝗵𝗵𝗵ⵑ 𝗖𝗼𝗺𝗼 𝗮𝗺𝗼 𝘀𝘂𝘀 𝗰𝗮𝗻𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀. ᅠ” 
    𝖠𝗆𝖺𝖻𝖺 𝗅𝖺 𝗆𝗎́𝗌𝗂𝖼𝖺, 𝖾𝗋𝖺 𝖽𝖾 𝗅𝖺𝗌 𝗉𝗈𝖼𝖺𝗌 𝖼𝗈𝗌𝖺𝗌 𝖼𝖺𝗉𝖺𝖼𝖾𝗌 𝖽𝖾 𝗁𝖺𝖼𝖾𝗋 𝗊𝗎𝖾 𝗉𝖾𝗋𝖽𝗂𝖾𝗋𝖺 𝗉𝗈𝗋 𝖼𝗈𝗆𝗉𝗅𝖾𝗍𝗈 𝖾𝗅 𝗁𝗂𝗅𝗈 𝖽𝖾 𝗌𝗎𝗌 𝗉𝖾𝗇𝗌𝖺𝗆𝗂𝖾𝗇𝗍𝗈𝗌, 𝗒 𝗅𝖾 𝖾𝗋𝖺 𝗂𝗆𝗉𝗈𝗌𝗂𝖻𝗅𝖾 𝗌𝗂𝗆𝗉𝗅𝖾𝗆𝖾𝗇𝗍𝖾... 𝖽𝖾𝗃𝖺𝗋 𝖽𝖾 𝗁𝖺𝖻𝗅𝖺𝗋.

     ᅠ “ ᅠ𝗠𝘂𝘆 𝗯𝗶𝗲𝗻, ¿𝗾𝘂𝗲́ 𝗱𝗲𝗯𝗲𝗿𝛊́𝗮 𝗽𝗼𝗻𝗲𝗿? ᅠ” 𝗋𝖾𝖿𝗅𝖾𝗑𝗂𝗈𝗇𝗈́ 𝗅𝖺𝖽𝖾𝖺𝗇𝖽𝗈 𝗅𝖺 𝖼𝖺𝖻𝖾𝗓𝖺 𝖼𝗈𝗆𝗈 𝗌𝗂 𝖾𝗌𝖼𝗎𝖼𝗁𝖺𝗋𝖺 𝖺 𝗅𝗈𝗌 𝗉𝗋𝗈𝗉𝗂𝗈𝗌 𝖽𝗂𝗌𝖼𝗈𝗌 𝗌𝗎𝗌𝗎𝗋𝗋𝖺𝗋 𝗌𝗎𝗀𝖾𝗋𝖾𝗇𝖼𝗂𝖺𝗌.  ᅠ “ ᅠ𝗔𝗹𝗴𝗼 𝗯𝘂𝗲𝗻𝗼, 𝗮𝗹𝗴𝗼 𝗱𝗶𝘃𝗲𝗿𝘁𝗶𝗱𝗼... 𝗮𝗹𝗴𝗼 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗻𝗮𝗱𝗮 𝘁𝗿𝗶𝘀𝘁𝗲. ᅠ” 
    𝖲𝗎𝗌 𝖽𝖾𝖽𝗈𝗌 𝗋𝖾𝖼𝗈𝗋𝗋𝗂𝖾𝗋𝗈𝗇 𝗅𝖺 𝖼𝗈𝗅𝖾𝖼𝖼𝗂𝗈́𝗇 𝗎𝗇 𝗆𝗈𝗆𝖾𝗇𝗍𝗈 𝗆𝖺́𝗌 𝖺𝗇𝗍𝖾𝗌 𝖽𝖾 𝗍𝗈𝗆𝖺𝗋 𝗎𝗇𝖺 𝖽𝖾𝖼𝗂𝗌𝗂𝗈́𝗇. 𝖤𝗑𝗍𝗋𝖺𝗃𝗈 𝗎𝗇 𝖽𝗂𝗌𝖼𝗈 𝖼𝗈𝗇 𝗎𝗇 𝗍𝗂𝗋𝗈́𝗇 𝖽𝖾𝖼𝗂𝖽𝗂𝖽𝗈, 𝗅𝗈 𝖽𝖾𝗌𝗅𝗂𝗓𝗈́ 𝖾𝗇 𝖾𝗅 𝗍𝗈𝖼𝖺𝖽𝗂𝗌𝖼𝗈𝗌 𝖼𝗈𝗇 𝖽𝖾𝗌𝗍𝗋𝖾𝗓𝖺 𝗒 𝖼𝗈𝗅𝗈𝖼𝗈́ 𝗅𝖺 𝖺𝗀𝗎𝗃𝖺 𝖼𝗈𝗇 𝗆𝖺𝗇𝗈 𝖼𝗎𝗂𝖽𝖺𝖽𝗈𝗌𝖺. 𝖫𝖺𝗌 𝗉𝗋𝗂𝗆𝖾𝗋𝖺𝗌 𝗇𝗈𝗍𝖺𝗌 𝖽𝖾 𝖺𝗅𝗀𝗈 𝗋ı́𝗍𝗆𝗂𝖼𝗈 𝗒 𝖾𝗅𝖾́𝖼𝗍𝗋𝗂𝖼𝗈 𝗅𝗅𝖾𝗇𝖺𝗋𝗈𝗇 𝗅𝖺 𝗁𝖺𝖻𝗂𝗍𝖺𝖼𝗂𝗈́𝗇 𝗆𝗂𝖾𝗇𝗍𝗋𝖺𝗌 𝖾𝗅 𝗋𝗈𝗌𝗍𝗋𝗈 𝖽𝖾 𝖸𝗏𝗈𝗇𝗇𝖾 𝗌𝖾 𝗂𝗅𝗎𝗆𝗂𝗇𝖺𝖻𝖺.
     ᅠ “ ᅠ𝗗𝗮𝗳𝘁 𝗣𝘂𝗻𝗸, 𝗙𝗿𝗮𝗻𝗰𝗲𝘀𝗲𝘀. ¡𝗢𝗿𝗴𝘂𝗹𝗹𝗼 𝗻𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹ⵑ ᅠ” 𝖺𝗇𝗎𝗇𝖼𝗂𝗈́ 𝖼𝗈𝗆𝗈 𝗌𝗂 𝖿𝗎𝖾𝗋𝖺 𝗅𝖺 𝗇𝗈𝗍𝗂𝖼𝗂𝖺 𝗆𝖺́𝗌 𝖾𝗆𝗈𝖼𝗂𝗈𝗇𝖺𝗇𝗍𝖾 𝖽𝖾𝗅 𝗆𝗎𝗇𝖽𝗈.
    𝖲𝖾 𝗀𝗂𝗋𝗈́ 𝗁𝖺𝖼𝗂𝖺 𝖾́𝗅 𝗒 𝗌𝗎𝗌 𝗈𝗃𝗈𝗌 𝖼𝖾𝗋𝗋𝖺𝖽𝗈𝗌, 𝗉𝖺𝗋𝖾𝖼𝗂𝖾𝗋𝗈𝗇 𝖽𝖾 𝖺𝗅𝗀𝗎́𝗇 𝗆𝗈𝖽𝗈 𝗆𝗂𝗋𝖺𝗋𝗅𝗈 𝖿𝗂𝗃𝖺𝗆𝖾𝗇𝗍𝖾.  ᅠ “ ᅠ¿𝗬 𝗯𝗶𝗲𝗻? ᅠ” 𝗉𝗋𝖾𝗀𝗎𝗇𝗍𝗈́ 𝖾𝗅𝗅𝖺 𝖾𝗑𝗍𝖾𝗇𝖽𝗂𝖾𝗇𝖽𝗈 𝗎𝗇𝖺 𝗆𝖺𝗇𝗈 𝖾𝗇 𝗌𝗎 𝖽𝗂𝗋𝖾𝖼𝖼𝗂𝗈́𝗇. ᅠ “ ᅠ¿𝗧𝗲 𝗾𝘂𝗲𝗱𝗮𝗿𝗮́𝘀 𝗮𝗵𝛊́ 𝗱𝗲 𝗽𝗶𝗲 𝗼 𝘃𝗮𝘀 𝗮 𝗯𝗮𝗶𝗹𝗮𝗿 𝗰𝗼𝗻𝗺𝗶𝗴𝗼? ᅠ” 𝖲𝗎𝗌 𝖽𝖾𝖽𝗈𝗌 𝗌𝖾 𝖺𝗀𝗂𝗍𝖺𝗋𝗈𝗇 𝖼𝗈𝗇 𝗂𝗆𝗉𝖺𝖼𝗂𝖾𝗇𝖼𝗂𝖺 𝗆𝗂𝖾𝗇𝗍𝗋𝖺𝗌 𝖾𝗌𝗉𝖾𝗋𝖺𝖻𝖺.
    ( * 𝒔tarter for [sp4cehero] . ) 𝖸𝗏𝗈𝗇𝗇𝖾 𝗅𝗈 𝗁𝖺𝖻ı́𝖺 𝗂𝗇𝗏𝗂𝗍𝖺𝖽𝗈 𝖺 𝗍𝗈𝗆𝖺𝗋 𝖾𝗅 𝗍𝖾́ 𝗒, 𝖾𝗇 𝖺𝗅𝗀𝗎́𝗇 𝗉𝗎𝗇𝗍𝗈 𝖾𝗇𝗍𝗋𝖾 𝗅𝖺 𝗌𝖾𝗀𝗎𝗇𝖽𝖺 𝗒 𝗅𝖺 𝗍𝖾𝗋𝖼𝖾𝗋𝖺 𝗍𝖺𝗓𝖺, 𝗌𝗎𝗋𝗀𝗂𝗈́ 𝖾𝗅 𝗍𝖾𝗆𝖺 𝖽𝖾 𝗅𝖺 𝖼𝗈𝗅𝖾𝖼𝖼𝗂𝗈́𝗇 𝖽𝖾 𝗏𝗂𝗇𝗂𝗅𝗈𝗌 𝖽𝖾 𝗌𝗎 𝗉𝗋𝗈𝗀𝖾𝗇𝗂𝗍𝗈𝗋. 𝖢𝗈𝗇 𝖾𝗅𝗅𝖺 𝗌𝗂𝖾𝗆𝗉𝗋𝖾 𝖾𝗋𝖺 𝖺𝗌ı́; 𝗎𝗇𝖺 𝗉𝖺𝗅𝖺𝖻𝗋𝖺 𝖼𝗈𝗇𝖽𝗎𝖼ı́𝖺 𝖺 𝖽𝗂𝖾𝗓 𝗒 𝖽𝗂𝖾𝗓 𝖺 𝖼𝗂𝖾𝗇 𝗁𝖺𝗌𝗍𝖺 𝗊𝗎𝖾, 𝖺𝗇𝗍𝖾𝗌 𝖽𝖾 𝗊𝗎𝖾 𝖺𝗅𝗀𝗎𝗂𝖾𝗇 𝗉𝗎𝖽𝗂𝖾𝗋𝖺 𝖽𝖺𝗋𝗌𝖾 𝖼𝗎𝖾𝗇𝗍𝖺, 𝗅𝖺 𝗋𝗎𝖻𝗂𝖺 𝗁𝖺𝖻𝗅𝖺𝖻𝖺 𝖼𝗈𝗇 𝗅𝖺 𝗏𝖾𝗅𝗈𝖼𝗂𝖽𝖺𝖽 𝖽𝖾 𝗎𝗇 𝗋ı́𝗈 𝖽𝖾𝗌𝖻𝗈𝖼𝖺𝖽𝗈. 𝖤𝗅𝗅𝖺 𝗅𝗈 𝗀𝗎𝗂𝗈 𝗁𝖺𝖼𝗂𝖺 𝗅𝗈𝗌 𝖾𝗌𝗍𝖺𝗇𝗍𝖾𝗌 𝖼𝗈𝗇 𝖼𝗈𝗇𝖿𝗂𝖺𝗇𝗓𝖺; 𝗌𝗎𝗌 𝖽𝖾𝖽𝗈𝗌 𝗋𝗈𝗓𝖺𝖻𝖺𝗇 𝗅𝗈𝗌 𝗅𝗈𝗆𝗈𝗌 𝖼𝗈𝗇 𝗎𝗇𝖺 𝖿𝖺𝗆𝗂𝗅𝗂𝖺𝗋𝗂𝖽𝖺𝖽 𝗊𝗎𝖾 𝖽𝖾𝗇𝗈𝗍𝖺𝖻𝖺 𝖺𝗇̃𝗈𝗌 𝖽𝖾 𝖾𝗑𝗉𝗅𝗈𝗋𝖺𝖼𝗂𝗈́𝗇. 𝖠𝗅𝗀𝗎𝗇𝗈𝗌 𝖽𝗂𝗌𝖼𝗈𝗌 𝖾𝗌𝗍𝖺𝖻𝖺𝗇 𝗂𝗆𝗉𝖾𝖼𝖺𝖻𝗅𝖾𝗌 𝗒 𝖼𝗈𝗇𝗌𝖾𝗋𝗏𝖺𝖻𝖺𝗇 𝗌𝗎𝗌 𝖼𝗎𝖻𝗂𝖾𝗋𝗍𝖺𝗌 𝗇ı́𝗍𝗂𝖽𝖺𝗌, 𝗆𝗂𝖾𝗇𝗍𝗋𝖺𝗌 𝗈𝗍𝗋𝗈𝗌 𝗅𝗎𝖼ı́𝖺𝗇 𝖼𝗅𝖺𝗋𝖺𝗆𝖾𝗇𝗍𝖾 𝖽𝖾𝗌𝗀𝖺𝗌𝗍𝖺𝖽𝗈𝗌 𝖼𝗈𝗇 𝗅𝗈𝗌 𝖻𝗈𝗋𝖽𝖾𝗌 𝗌𝗎𝖺𝗏𝗂𝗓𝖺𝖽𝗈𝗌 𝗉𝗈𝗋 𝖾𝗅 𝗍𝗂𝖾𝗆𝗉𝗈 𝗒 𝖾𝗅 𝗎𝗌𝗈 𝖼𝗈𝗇𝗌𝗍𝖺𝗇𝗍𝖾. 𝖭𝗈 𝗈𝖻𝗌𝗍𝖺𝗇𝗍𝖾, 𝗍𝗈𝖽𝗈𝗌 𝖼𝗈𝗆𝗉𝖺𝗋𝗍ı́𝖺𝗇 𝖺𝗅𝗀𝗈 𝖾𝗇 𝖼𝗈𝗆𝗎́𝗇: 𝖾𝗍𝗂𝗊𝗎𝖾𝗍𝖺𝗌 𝖾𝗇 𝖻𝗋𝖺𝗂𝗅𝗅𝖾 𝖺𝖽𝗁𝖾𝗋𝗂𝖽𝖺𝗌 𝖺𝗅 𝖾𝗑𝗍𝖾𝗋𝗂𝗈𝗋 𝖽𝖾 𝗅𝖺𝗌 𝖿𝗎𝗇𝖽𝖺𝗌, 𝗉𝖾𝗊𝗎𝖾𝗇̃𝗈𝗌 𝗉𝗎𝗇𝗍𝗈𝗌 𝖾𝗇 𝗋𝖾𝗅𝗂𝖾𝗏𝖾 𝗌𝗈𝖻𝗋𝖾 𝗅𝗈𝗌 𝗊𝗎𝖾 𝗌𝗎𝗌 𝖽𝖾𝖽𝗈𝗌 𝖽𝖺𝗇𝗓𝖺𝖻𝖺𝗇 𝖼𝗈𝗆𝗈 𝗌𝗂 𝗅𝖾𝗒𝖾𝗋𝖺𝗇 𝗎𝗇 𝗅𝖾𝗇𝗀𝗎𝖺𝗃𝖾 𝖾𝗌𝖼𝗋𝗂𝗍𝗈 𝗌𝗈𝗅𝗈 𝗉𝖺𝗋𝖺 𝖾𝗅𝗅𝖺.  ᅠ “ ᅠ𝗘𝘀𝘁𝗮́ 𝗲𝘀 𝗭𝗮𝘇. ᅠ” 𝖽𝗂𝗃𝗈 𝖾𝗅𝗅𝖺 𝗆𝗂𝖾𝗇𝗍𝗋𝖺𝗌 𝗀𝗈𝗅𝗉𝖾𝖺𝖻𝖺 𝗌𝗎𝖺𝗏𝖾𝗆𝖾𝗇𝗍𝖾 𝗎𝗇𝖺 𝖼𝖺𝗋𝖺́𝗍𝗎𝗅𝖺 𝖼𝗈𝗇 𝗎𝗇𝖺 𝗉𝖾𝗊𝗎𝖾𝗇̃𝖺 𝗌𝗈𝗇𝗋𝗂𝗌𝖺. ᅠ “ ᅠ𝗬 𝗲𝘀𝘁𝗲 𝗲𝘀 𝗘𝗹𝘃𝗶𝘀. ¿𝗣𝘂𝗲𝗱𝗲𝘀 𝗰𝗿𝗲𝗲𝗿𝗹𝗼? 𝗠𝗶 𝗺𝗮𝗱𝗿𝗲 𝘁𝗶𝗲𝗻𝗲 𝗯𝘂𝗲𝗻 𝗴𝘂𝘀𝘁𝗼, 𝘀𝗲 𝗹𝗼 𝗰𝗼𝗻𝗰𝗲𝗱𝗲𝗿𝗲́. ᅠ” 𝖤𝗑𝗍𝗋𝖺𝗃𝗈 𝗈𝗍𝗋𝗈 𝖽𝗂𝗌𝖼𝗈 𝗒 𝗅𝗈 𝗌𝗈𝗌𝗍𝗎𝗏𝗈 𝖼𝖺𝗌𝗂 𝖼𝗈𝗇 𝗋𝖾𝗏𝖾𝗋𝖾𝗇𝖼𝗂𝖺.  ᅠ “ ᅠ𝗣𝗲𝗿𝗼 𝗲𝘀𝘁𝗲 𝗹𝗼 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗿𝗲́ 𝗰𝗼𝗻 𝗺𝗶 𝗽𝗿𝗶𝗺𝗲𝗿 𝘀𝘂𝗲𝗹𝗱𝗼: 𝗧𝗮𝘁𝘀𝘂𝗿𝗼 𝗬𝗮𝗺𝗮𝘀𝗵𝗶𝘁𝗮. ¡𝗘𝘀 𝗶𝗻𝗰𝗿𝗲𝛊́𝗯𝗹𝗲ⵑ 𝗨𝗴𝗵𝗵𝗵𝗵ⵑ 𝗖𝗼𝗺𝗼 𝗮𝗺𝗼 𝘀𝘂𝘀 𝗰𝗮𝗻𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀. ᅠ”  𝖠𝗆𝖺𝖻𝖺 𝗅𝖺 𝗆𝗎́𝗌𝗂𝖼𝖺, 𝖾𝗋𝖺 𝖽𝖾 𝗅𝖺𝗌 𝗉𝗈𝖼𝖺𝗌 𝖼𝗈𝗌𝖺𝗌 𝖼𝖺𝗉𝖺𝖼𝖾𝗌 𝖽𝖾 𝗁𝖺𝖼𝖾𝗋 𝗊𝗎𝖾 𝗉𝖾𝗋𝖽𝗂𝖾𝗋𝖺 𝗉𝗈𝗋 𝖼𝗈𝗆𝗉𝗅𝖾𝗍𝗈 𝖾𝗅 𝗁𝗂𝗅𝗈 𝖽𝖾 𝗌𝗎𝗌 𝗉𝖾𝗇𝗌𝖺𝗆𝗂𝖾𝗇𝗍𝗈𝗌, 𝗒 𝗅𝖾 𝖾𝗋𝖺 𝗂𝗆𝗉𝗈𝗌𝗂𝖻𝗅𝖾 𝗌𝗂𝗆𝗉𝗅𝖾𝗆𝖾𝗇𝗍𝖾... 𝖽𝖾𝗃𝖺𝗋 𝖽𝖾 𝗁𝖺𝖻𝗅𝖺𝗋.  ᅠ “ ᅠ𝗠𝘂𝘆 𝗯𝗶𝗲𝗻, ¿𝗾𝘂𝗲́ 𝗱𝗲𝗯𝗲𝗿𝛊́𝗮 𝗽𝗼𝗻𝗲𝗿? ᅠ” 𝗋𝖾𝖿𝗅𝖾𝗑𝗂𝗈𝗇𝗈́ 𝗅𝖺𝖽𝖾𝖺𝗇𝖽𝗈 𝗅𝖺 𝖼𝖺𝖻𝖾𝗓𝖺 𝖼𝗈𝗆𝗈 𝗌𝗂 𝖾𝗌𝖼𝗎𝖼𝗁𝖺𝗋𝖺 𝖺 𝗅𝗈𝗌 𝗉𝗋𝗈𝗉𝗂𝗈𝗌 𝖽𝗂𝗌𝖼𝗈𝗌 𝗌𝗎𝗌𝗎𝗋𝗋𝖺𝗋 𝗌𝗎𝗀𝖾𝗋𝖾𝗇𝖼𝗂𝖺𝗌.  ᅠ “ ᅠ𝗔𝗹𝗴𝗼 𝗯𝘂𝗲𝗻𝗼, 𝗮𝗹𝗴𝗼 𝗱𝗶𝘃𝗲𝗿𝘁𝗶𝗱𝗼... 𝗮𝗹𝗴𝗼 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗻𝗮𝗱𝗮 𝘁𝗿𝗶𝘀𝘁𝗲. ᅠ”  𝖲𝗎𝗌 𝖽𝖾𝖽𝗈𝗌 𝗋𝖾𝖼𝗈𝗋𝗋𝗂𝖾𝗋𝗈𝗇 𝗅𝖺 𝖼𝗈𝗅𝖾𝖼𝖼𝗂𝗈́𝗇 𝗎𝗇 𝗆𝗈𝗆𝖾𝗇𝗍𝗈 𝗆𝖺́𝗌 𝖺𝗇𝗍𝖾𝗌 𝖽𝖾 𝗍𝗈𝗆𝖺𝗋 𝗎𝗇𝖺 𝖽𝖾𝖼𝗂𝗌𝗂𝗈́𝗇. 𝖤𝗑𝗍𝗋𝖺𝗃𝗈 𝗎𝗇 𝖽𝗂𝗌𝖼𝗈 𝖼𝗈𝗇 𝗎𝗇 𝗍𝗂𝗋𝗈́𝗇 𝖽𝖾𝖼𝗂𝖽𝗂𝖽𝗈, 𝗅𝗈 𝖽𝖾𝗌𝗅𝗂𝗓𝗈́ 𝖾𝗇 𝖾𝗅 𝗍𝗈𝖼𝖺𝖽𝗂𝗌𝖼𝗈𝗌 𝖼𝗈𝗇 𝖽𝖾𝗌𝗍𝗋𝖾𝗓𝖺 𝗒 𝖼𝗈𝗅𝗈𝖼𝗈́ 𝗅𝖺 𝖺𝗀𝗎𝗃𝖺 𝖼𝗈𝗇 𝗆𝖺𝗇𝗈 𝖼𝗎𝗂𝖽𝖺𝖽𝗈𝗌𝖺. 𝖫𝖺𝗌 𝗉𝗋𝗂𝗆𝖾𝗋𝖺𝗌 𝗇𝗈𝗍𝖺𝗌 𝖽𝖾 𝖺𝗅𝗀𝗈 𝗋ı́𝗍𝗆𝗂𝖼𝗈 𝗒 𝖾𝗅𝖾́𝖼𝗍𝗋𝗂𝖼𝗈 𝗅𝗅𝖾𝗇𝖺𝗋𝗈𝗇 𝗅𝖺 𝗁𝖺𝖻𝗂𝗍𝖺𝖼𝗂𝗈́𝗇 𝗆𝗂𝖾𝗇𝗍𝗋𝖺𝗌 𝖾𝗅 𝗋𝗈𝗌𝗍𝗋𝗈 𝖽𝖾 𝖸𝗏𝗈𝗇𝗇𝖾 𝗌𝖾 𝗂𝗅𝗎𝗆𝗂𝗇𝖺𝖻𝖺.  ᅠ “ ᅠ𝗗𝗮𝗳𝘁 𝗣𝘂𝗻𝗸, 𝗙𝗿𝗮𝗻𝗰𝗲𝘀𝗲𝘀. ¡𝗢𝗿𝗴𝘂𝗹𝗹𝗼 𝗻𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹ⵑ ᅠ” 𝖺𝗇𝗎𝗇𝖼𝗂𝗈́ 𝖼𝗈𝗆𝗈 𝗌𝗂 𝖿𝗎𝖾𝗋𝖺 𝗅𝖺 𝗇𝗈𝗍𝗂𝖼𝗂𝖺 𝗆𝖺́𝗌 𝖾𝗆𝗈𝖼𝗂𝗈𝗇𝖺𝗇𝗍𝖾 𝖽𝖾𝗅 𝗆𝗎𝗇𝖽𝗈. 𝖲𝖾 𝗀𝗂𝗋𝗈́ 𝗁𝖺𝖼𝗂𝖺 𝖾́𝗅 𝗒 𝗌𝗎𝗌 𝗈𝗃𝗈𝗌 𝖼𝖾𝗋𝗋𝖺𝖽𝗈𝗌, 𝗉𝖺𝗋𝖾𝖼𝗂𝖾𝗋𝗈𝗇 𝖽𝖾 𝖺𝗅𝗀𝗎́𝗇 𝗆𝗈𝖽𝗈 𝗆𝗂𝗋𝖺𝗋𝗅𝗈 𝖿𝗂𝗃𝖺𝗆𝖾𝗇𝗍𝖾.  ᅠ “ ᅠ¿𝗬 𝗯𝗶𝗲𝗻? ᅠ” 𝗉𝗋𝖾𝗀𝗎𝗇𝗍𝗈́ 𝖾𝗅𝗅𝖺 𝖾𝗑𝗍𝖾𝗇𝖽𝗂𝖾𝗇𝖽𝗈 𝗎𝗇𝖺 𝗆𝖺𝗇𝗈 𝖾𝗇 𝗌𝗎 𝖽𝗂𝗋𝖾𝖼𝖼𝗂𝗈́𝗇. ᅠ “ ᅠ¿𝗧𝗲 𝗾𝘂𝗲𝗱𝗮𝗿𝗮́𝘀 𝗮𝗵𝛊́ 𝗱𝗲 𝗽𝗶𝗲 𝗼 𝘃𝗮𝘀 𝗮 𝗯𝗮𝗶𝗹𝗮𝗿 𝗰𝗼𝗻𝗺𝗶𝗴𝗼? ᅠ” 𝖲𝗎𝗌 𝖽𝖾𝖽𝗈𝗌 𝗌𝖾 𝖺𝗀𝗂𝗍𝖺𝗋𝗈𝗇 𝖼𝗈𝗇 𝗂𝗆𝗉𝖺𝖼𝗂𝖾𝗇𝖼𝗂𝖺 𝗆𝗂𝖾𝗇𝗍𝗋𝖺𝗌 𝖾𝗌𝗉𝖾𝗋𝖺𝖻𝖺.
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  • Coᥒtιᥒυᥲᥴιóᥒ > Roᥣᥱρᥣᥲყ Exᥴᥣυsινᥱ >> 𝐃𝐫𝐚 𝐒𝐚𝐦𝐚𝐧𝐭𝐡𝐚 𝐓𝐚𝐤𝐚𝐡𝐚𝐬𝐡𝐢

    《𝐀 𝐭𝐡𝐢𝐬 𝐜𝐨𝐫𝐧𝐞𝐫 𝐨𝐟 𝐭𝐡𝐞 𝐰𝐨𝐫𝐥𝐝, 𝐞𝐯𝐞𝐫𝐲𝐭𝐡𝐢𝐧𝐠 𝐠𝐨𝐞𝐬 𝐬𝐦𝐨𝐨𝐭𝐡𝐥𝐲.》

    La puerta del consultorio finalmente se abrió tras dos horas de espera, dejando escapar ese olor aséptico y metálico tan propio de las clínicas de alta gama.

    Frederick emergió con el saco descansando sobre el antebrazo y las mangas de la camisa recogidas; en su muñeca, el acero de su Vacheron Constantin captó la luz del pasillo con un destello frío, una marca de éxito que no necesitaba gritar para ser reconocida.

    Su mano derecha, ahora una masa blanca y rígida de vendajes, contrastaba con la soltura de su andar.

    Mientras observaba a la Dra. Samantha intercambiar saludos con el cirujano, Frederick sintió una punzada de admiración.
    «Se mueve en este mundo con una gracia que yo apenas estoy aprendiendo», pensó, adoptando una postura de guardián silencioso. Había algo casi infantil en su docilidad actual, producto de un cóctel de fármacos que suavizaba sus facciones y hacía que el peso del folder con documentos se sintiera extrañamente ligero.

    Una reverencia después, una despedida corta y una "amenaza" de no automedicarse después y ya estaban caminando de regreso por los pasillos.

    —Cuando me hablaron del nivel de la cirugía en Japón, pensé que era puro marketing, una forma elegante de atraer divisas —admitió con una risa breve, el tono de su voz arrastrado levemente por el efecto de los analgésicos.
    —Tuve que tragarme mi orgullo europeo para aceptar que aquí el futuro ya llegó. Jamás imaginé que, a mis años, mi mayor reto sería dominar los kanjis, pero este país tiene una paciencia que te obliga a ser mejor. —

    Pese a la bruma en su cabeza, su instinto de caballero no flaqueó. Con la mano izquierda, la "sana", se las ingenió para empujar las pesadas puertas batientes, ignorando el ligero desequilibrio que sentía. Al llegar al estacionamiento, el calor del asfalto le subió por las piernas, pero se mantuvo firme para abrirle la puerta a ella antes de desplomarse con elegancia en el asiento del copiloto.

    En la pantalla de su móvil, Tabelog mostraba un sinfín de opciones, pero sus ojos se iluminaron al ver un diner de estética americana. El contraste de un refugio occidental en medio de la metrópolis japonesa le pareció el cierre perfecto.

    Con la ruta ya trazada y el ánimo elevado por la química del medicamento y la calidez de su compañía, Frederick se permitió hundirse en el cuero del asiento. Aquella ciudad ya no se sentía extraña; se sentía como un destino que valía la pena habitar.
    Coᥒtιᥒυᥲᥴιóᥒ > Roᥣᥱρᥣᥲყ Exᥴᥣυsινᥱ >> [Samantha_Takahashi] 《𝐀 𝐭𝐡𝐢𝐬 𝐜𝐨𝐫𝐧𝐞𝐫 𝐨𝐟 𝐭𝐡𝐞 𝐰𝐨𝐫𝐥𝐝, 𝐞𝐯𝐞𝐫𝐲𝐭𝐡𝐢𝐧𝐠 𝐠𝐨𝐞𝐬 𝐬𝐦𝐨𝐨𝐭𝐡𝐥𝐲.》 La puerta del consultorio finalmente se abrió tras dos horas de espera, dejando escapar ese olor aséptico y metálico tan propio de las clínicas de alta gama. Frederick emergió con el saco descansando sobre el antebrazo y las mangas de la camisa recogidas; en su muñeca, el acero de su Vacheron Constantin captó la luz del pasillo con un destello frío, una marca de éxito que no necesitaba gritar para ser reconocida. Su mano derecha, ahora una masa blanca y rígida de vendajes, contrastaba con la soltura de su andar. Mientras observaba a la Dra. Samantha intercambiar saludos con el cirujano, Frederick sintió una punzada de admiración. «Se mueve en este mundo con una gracia que yo apenas estoy aprendiendo», pensó, adoptando una postura de guardián silencioso. Había algo casi infantil en su docilidad actual, producto de un cóctel de fármacos que suavizaba sus facciones y hacía que el peso del folder con documentos se sintiera extrañamente ligero. Una reverencia después, una despedida corta y una "amenaza" de no automedicarse después y ya estaban caminando de regreso por los pasillos. —Cuando me hablaron del nivel de la cirugía en Japón, pensé que era puro marketing, una forma elegante de atraer divisas —admitió con una risa breve, el tono de su voz arrastrado levemente por el efecto de los analgésicos. —Tuve que tragarme mi orgullo europeo para aceptar que aquí el futuro ya llegó. Jamás imaginé que, a mis años, mi mayor reto sería dominar los kanjis, pero este país tiene una paciencia que te obliga a ser mejor. — Pese a la bruma en su cabeza, su instinto de caballero no flaqueó. Con la mano izquierda, la "sana", se las ingenió para empujar las pesadas puertas batientes, ignorando el ligero desequilibrio que sentía. Al llegar al estacionamiento, el calor del asfalto le subió por las piernas, pero se mantuvo firme para abrirle la puerta a ella antes de desplomarse con elegancia en el asiento del copiloto. En la pantalla de su móvil, Tabelog mostraba un sinfín de opciones, pero sus ojos se iluminaron al ver un diner de estética americana. El contraste de un refugio occidental en medio de la metrópolis japonesa le pareció el cierre perfecto. Con la ruta ya trazada y el ánimo elevado por la química del medicamento y la calidez de su compañía, Frederick se permitió hundirse en el cuero del asiento. Aquella ciudad ya no se sentía extraña; se sentía como un destino que valía la pena habitar.
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  • El se acerca...y necesitare toda la ayuda posible...una ultima vez....los necesito...#heroes
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