Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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****Edad del Caos.****
"Encuentro inesperado"

La guerra había cambiado, eso era algo que incluso los Ogros y Kijins podían sentir. Durante semanas enteras no hubo ataques importantes,
ni tampoco ejércitos Elunai usando a otras razas para combatir. Los templos no movilizaban inquisidores, ni siquiera monstruos alterados por los Dioses.

Los Kijins celebraban aquello como una victoria en las fortalezas improvisadas y ciudades conquistadas corría el alcohol. Los guerreros reían, algunos incluso comenzaban a hablar de un posible final para la guerra.

-¡Los Dioses finalmente se escondieron!
-¡Temen al gran Ozma!
-¡La princesa del Caos los hizo retroceder!

Los soldados gritaban entre risas mientras golpeaban las mesas, pero Ozma no compartía aquella tranquilidad, desde lo alto del Castillo de la Ruina, observaba el horizonte en silencio, sus ojos rojos permanecían fijos en el cielo mientras pensaba y analizaba, porque algo no encajaba. Los seres alados, aquellos dos guerreros no habían vuelto a aparecer y eso era precisamente lo que le preocupaba.

-Si poseen armas así… ¿por qué no las usan? -Murmuraba.

Aquellas criaturas no eran simples soldados, habían logrado enfrentarlo directamente e incluso obligarlo a esforzarse. No tenía sentido que los Dioses escondieran un poder semejante.

A menos que… Estuvieran preparando algo más. Ozma cerró lentamente los ojos, por primera vez en mucho tiempo sintió una sensación incómoda, no era miedo, era incertidumbre y eso era peor.

Muy lejos del castillo, completamente ajenas a aquellos pensamientos, Yen y Onix aprovechaban las semanas de calma. El pequeño pueblo fronterizo estaba lleno de vida, mercaderes recorrían las calles, niños corrían entre puestos de comida, la música sonaba suavemente desde una taberna cercana.

Yen observaba todo con cierta tranquilidad, aquellos lugares eran precisamente la razón por la que había peleado durante tantos años.

-Es raro ver gente sonriendo- *Comentó Onix mientras mordía una fruta.*

*Yen soltó una pequeña risa.* -Supongo que eso significa que no lo hemos hecho tan mal.

La gente del pueblo las reconocía, algunos saludaban a Yen con respeto, otros incluso inclinaban ligeramente la cabeza.

No la llamaban monstruo, aquí no. Aquí todavía la recordaban como una libertadora pero entonces se escucharon gritos emocionados desde la entrada principal del pueblo. Una caravana dañada acababa de llegar, los mercaderes estaban heridos, las ruedas de algunos carruajes estaban destruidas y delante de ellos caminaban dos jóvenes aventureros.

Un chico rubio con espada y una joven de capa azul. La gente comenzó a reunirse rápidamente.

-Son ellos!
-¡Los héroes!
-¡Salvaron la caravana!
-¡Derrotaron a los monstruos del bosque!

Los aldeanos los rodearon llenos de admiración y entonces los dos héroes vieron a Yen. El aire se congeló, sus sonrisas desaparecieron apenas un instante porque reconocieron inmediatamente a la joven de piel verde; La hija del Monstruo.

La guerrera que había luchado junto a Ozma contra ellos. Por puro instinto, ambos estuvieron a punto de retroceder. El héroe incluso tensó ligeramente la mano cerca de su espada.

-¿Qué hace ella aquí…? *Pensó.

La heroína sintió sudor frío recorrerle la espalda, si los descubría todo terminaría ahí mismo, pero antes de que pudieran reaccionar, Onix caminó hacia ellos con total naturalidad.

-¿Ustedes son los aventureros del pueblo vecino?- *Preguntó con curiosidad.

*Los dos quedaron inmóviles, Onix inclinó un poco la cabeza.* -Escuchamos rumores sobre ustedes cuando veníamos hacia acá. Dijeron que salvaron varias caravanas.

Los héroes intercambiaron miradas, dudaron por unos instantes, pero negar aquello ahora sería sospechoso.

-S-Sí…- *Respondió finalmente el chico rubio.*
-Solo hicimos lo que cualquiera haría.

Entonces Yen se acercó y ambos sintieron una presión terrible recorrer sus cuerpos, instintivamente prepararon mana dentro de sus cuerpos, esperando ser descubiertos pero Yen simplemente sonrió levemente.

-Escuché que ayudaron a mucha gente. Eso fue admirable.- *Comento Yen de forma casual.

Hubo un momento de silencio, los héroes no entendían, la miraron fijamente esperando alguna reacción, alguna señal pero no había nada, ningún reconocimiento ni hostilidad, nada

Entonces comprendieron algo aterrador, ella no podía sentirlos, la heroína abrió ligeramente los ojos. Durante la batalla, Yen había percibido inmediatamente la energía divina pero ahora no reaccionaba en absoluto. El héroe relajó lentamente los hombros.

Mientras tanto, Yen seguía observándolos con curiosidad genuina.

-Así que ustedes son los nuevos héroes de los que todos hablan…- *La pareja sonrió con cierta tensión y por primera vez desde que comenzó aquella misión comprendieron que podían acercarse a la hija del Monstruo sin ser descubiertos.
****Edad del Caos.**** "Encuentro inesperado" La guerra había cambiado, eso era algo que incluso los Ogros y Kijins podían sentir. Durante semanas enteras no hubo ataques importantes, ni tampoco ejércitos Elunai usando a otras razas para combatir. Los templos no movilizaban inquisidores, ni siquiera monstruos alterados por los Dioses. Los Kijins celebraban aquello como una victoria en las fortalezas improvisadas y ciudades conquistadas corría el alcohol. Los guerreros reían, algunos incluso comenzaban a hablar de un posible final para la guerra. -¡Los Dioses finalmente se escondieron! -¡Temen al gran Ozma! -¡La princesa del Caos los hizo retroceder! Los soldados gritaban entre risas mientras golpeaban las mesas, pero Ozma no compartía aquella tranquilidad, desde lo alto del Castillo de la Ruina, observaba el horizonte en silencio, sus ojos rojos permanecían fijos en el cielo mientras pensaba y analizaba, porque algo no encajaba. Los seres alados, aquellos dos guerreros no habían vuelto a aparecer y eso era precisamente lo que le preocupaba. -Si poseen armas así… ¿por qué no las usan? -Murmuraba. Aquellas criaturas no eran simples soldados, habían logrado enfrentarlo directamente e incluso obligarlo a esforzarse. No tenía sentido que los Dioses escondieran un poder semejante. A menos que… Estuvieran preparando algo más. Ozma cerró lentamente los ojos, por primera vez en mucho tiempo sintió una sensación incómoda, no era miedo, era incertidumbre y eso era peor. Muy lejos del castillo, completamente ajenas a aquellos pensamientos, Yen y Onix aprovechaban las semanas de calma. El pequeño pueblo fronterizo estaba lleno de vida, mercaderes recorrían las calles, niños corrían entre puestos de comida, la música sonaba suavemente desde una taberna cercana. Yen observaba todo con cierta tranquilidad, aquellos lugares eran precisamente la razón por la que había peleado durante tantos años. -Es raro ver gente sonriendo- *Comentó Onix mientras mordía una fruta.* *Yen soltó una pequeña risa.* -Supongo que eso significa que no lo hemos hecho tan mal. La gente del pueblo las reconocía, algunos saludaban a Yen con respeto, otros incluso inclinaban ligeramente la cabeza. No la llamaban monstruo, aquí no. Aquí todavía la recordaban como una libertadora pero entonces se escucharon gritos emocionados desde la entrada principal del pueblo. Una caravana dañada acababa de llegar, los mercaderes estaban heridos, las ruedas de algunos carruajes estaban destruidas y delante de ellos caminaban dos jóvenes aventureros. Un chico rubio con espada y una joven de capa azul. La gente comenzó a reunirse rápidamente. -Son ellos! -¡Los héroes! -¡Salvaron la caravana! -¡Derrotaron a los monstruos del bosque! Los aldeanos los rodearon llenos de admiración y entonces los dos héroes vieron a Yen. El aire se congeló, sus sonrisas desaparecieron apenas un instante porque reconocieron inmediatamente a la joven de piel verde; La hija del Monstruo. La guerrera que había luchado junto a Ozma contra ellos. Por puro instinto, ambos estuvieron a punto de retroceder. El héroe incluso tensó ligeramente la mano cerca de su espada. -¿Qué hace ella aquí…? *Pensó. La heroína sintió sudor frío recorrerle la espalda, si los descubría todo terminaría ahí mismo, pero antes de que pudieran reaccionar, Onix caminó hacia ellos con total naturalidad. -¿Ustedes son los aventureros del pueblo vecino?- *Preguntó con curiosidad. *Los dos quedaron inmóviles, Onix inclinó un poco la cabeza.* -Escuchamos rumores sobre ustedes cuando veníamos hacia acá. Dijeron que salvaron varias caravanas. Los héroes intercambiaron miradas, dudaron por unos instantes, pero negar aquello ahora sería sospechoso. -S-Sí…- *Respondió finalmente el chico rubio.* -Solo hicimos lo que cualquiera haría. Entonces Yen se acercó y ambos sintieron una presión terrible recorrer sus cuerpos, instintivamente prepararon mana dentro de sus cuerpos, esperando ser descubiertos pero Yen simplemente sonrió levemente. -Escuché que ayudaron a mucha gente. Eso fue admirable.- *Comento Yen de forma casual. Hubo un momento de silencio, los héroes no entendían, la miraron fijamente esperando alguna reacción, alguna señal pero no había nada, ningún reconocimiento ni hostilidad, nada Entonces comprendieron algo aterrador, ella no podía sentirlos, la heroína abrió ligeramente los ojos. Durante la batalla, Yen había percibido inmediatamente la energía divina pero ahora no reaccionaba en absoluto. El héroe relajó lentamente los hombros. Mientras tanto, Yen seguía observándolos con curiosidad genuina. -Así que ustedes son los nuevos héroes de los que todos hablan…- *La pareja sonrió con cierta tensión y por primera vez desde que comenzó aquella misión comprendieron que podían acercarse a la hija del Monstruo sin ser descubiertos.
Me encocora
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