Kenma La tenue luz de la pantalla de su consola portátil es lo único que ilumina el rostro de Kenma, mientras el resto del gimnasio está sumido en el caos habitual del entrenamiento de Nekoma. Está sentado en un rincón, con la espalda apoyada contra las colchonetas, ignorando deliberadamente el sonido de los balones golpeando el suelo y los gritos de Yamamoto.
Un...