Región Qin.- Un cultivador conocido como la suave brisa y brllante luna, un elegante joven de complexión delgada que vestía túnicas blancas con detalles negros en la parte del cinturón, mismas que constaban de diferentes capas; el Zhongy (ropa interior) Pao (la túnica larga y externa) y el Gedai (cinturón mayormente hecho de tela y con un grosor que abarcaba el abdomen). Para algunos jovenes de sectas prominentes buscana vestir sin embargo de seda o mas costosas, no siendo así para el joven cultivador que mayormente usaba prendas de manta o alguna tela sencilla.
Llevaba una espada envuelta por una tela blanca en sus constantes viajes y su batidor que usaba en ocasiones y simbolo Tao, pues tambien era nombrado Daozhang (maestro taoista).
Cabe mencionar que el joven cultivador perdió su vista hacia tiempo atrás y en la actualidad llevaba varias vendas sobre la parte superior de su rostro fino y dejando visible su nariz y labios, demostando que se trataba de un joven atractivo pero en ocasiones solia verse demacrado.
Su nombre Xiao Xingchen, quien en ese instante se encontraba en una batalla con un demonio que usaba su energia para confundir al enemigo y poder aturdirlo.
Sin darle tiempo de reaccionar, pudo sentir una leve sacudida y el joven taoista fue absorbido por un gran agujero que lo llevo muy lejos de su hogar y de esa batalla.
Cuando el mismo recobró el conocimiento, pudo notar que bajo sus manos una tierra suave tocaya sus yemas, era suave y se deslizaba entre sus falanges, en ese momento el leve escosor de sus ojos le hizo quitarse poco a poco el nudo de las vendas, con suavidad pudo abrir sus ojos lentamente para poder acostumbrar a la luz que inundaba ese lugar. Nuevamente tenía sus ojos y tras bajar su vista se dió cuenta que estaba sentado en medio de lo que parecia una costa, rodeado de arena blanca y suave, las pequeñas olas que llegaban del oceano frente a el, tocaron las botas blancas y parte de sus pantorrillas. Su espada descansaba unos metros mas atras.
Permaneciendo en esa posicion por unos minutos al contemplar la vista, con los rayos del sol iluminando la superficie del mar, las aves que volaban en el firmamento buscando alimento, y con cuidado fue colocandose en pie para sujetar y guardar sus cosas. Una suave brisa que hacia ondear sus cabellos negro azabaches que le llegaban hasta la cintura, y aquella venda que sostenía en su mano derecha logró elevarse en el viento y volar lejos,
Al notar ello, tomó la decision de seguir aquel vendaje que por tanto tiempo le acompaño, poco a poco se dió cuenta que no era su region, casas diferentes, puestos que ofrecian artesanias y ropa distinta, personas vestidas con ropas ligeras.
Al llegar donde habia una concurrencia de personas, una doncella se acercó y envolvió al joven en una corona de flores sobre sus cabellos.
Bienvenido a la Isla Mujeres, esta es la Playa Norte, estoy seguro que te divertirás...si necesitas algo puedes decirnos, te atenderemos.
Sin saber si era o no un sueño, optó entonces por dar las gracias y acercarse aunque con timidez, asegurandose de no olvidar ese lugar y las personas que se encontraban.
Era el comienzo de una diversión que jamás habia experimentado.
Región Qin.- Un cultivador conocido como la suave brisa y brllante luna, un elegante joven de complexión delgada que vestía túnicas blancas con detalles negros en la parte del cinturón, mismas que constaban de diferentes capas; el Zhongy (ropa interior) Pao (la túnica larga y externa) y el Gedai (cinturón mayormente hecho de tela y con un grosor que abarcaba el abdomen). Para algunos jovenes de sectas prominentes buscana vestir sin embargo de seda o mas costosas, no siendo así para el joven cultivador que mayormente usaba prendas de manta o alguna tela sencilla.
Llevaba una espada envuelta por una tela blanca en sus constantes viajes y su batidor que usaba en ocasiones y simbolo Tao, pues tambien era nombrado Daozhang (maestro taoista).
Cabe mencionar que el joven cultivador perdió su vista hacia tiempo atrás y en la actualidad llevaba varias vendas sobre la parte superior de su rostro fino y dejando visible su nariz y labios, demostando que se trataba de un joven atractivo pero en ocasiones solia verse demacrado.
Su nombre Xiao Xingchen, quien en ese instante se encontraba en una batalla con un demonio que usaba su energia para confundir al enemigo y poder aturdirlo.
Sin darle tiempo de reaccionar, pudo sentir una leve sacudida y el joven taoista fue absorbido por un gran agujero que lo llevo muy lejos de su hogar y de esa batalla.
Cuando el mismo recobró el conocimiento, pudo notar que bajo sus manos una tierra suave tocaya sus yemas, era suave y se deslizaba entre sus falanges, en ese momento el leve escosor de sus ojos le hizo quitarse poco a poco el nudo de las vendas, con suavidad pudo abrir sus ojos lentamente para poder acostumbrar a la luz que inundaba ese lugar. Nuevamente tenía sus ojos y tras bajar su vista se dió cuenta que estaba sentado en medio de lo que parecia una costa, rodeado de arena blanca y suave, las pequeñas olas que llegaban del oceano frente a el, tocaron las botas blancas y parte de sus pantorrillas. Su espada descansaba unos metros mas atras.
Permaneciendo en esa posicion por unos minutos al contemplar la vista, con los rayos del sol iluminando la superficie del mar, las aves que volaban en el firmamento buscando alimento, y con cuidado fue colocandose en pie para sujetar y guardar sus cosas. Una suave brisa que hacia ondear sus cabellos negro azabaches que le llegaban hasta la cintura, y aquella venda que sostenía en su mano derecha logró elevarse en el viento y volar lejos,
Al notar ello, tomó la decision de seguir aquel vendaje que por tanto tiempo le acompaño, poco a poco se dió cuenta que no era su region, casas diferentes, puestos que ofrecian artesanias y ropa distinta, personas vestidas con ropas ligeras.
Al llegar donde habia una concurrencia de personas, una doncella se acercó y envolvió al joven en una corona de flores sobre sus cabellos.
Bienvenido a la Isla Mujeres, esta es la Playa Norte, estoy seguro que te divertirás...si necesitas algo puedes decirnos, te atenderemos.
Sin saber si era o no un sueño, optó entonces por dar las gracias y acercarse aunque con timidez, asegurandose de no olvidar ese lugar y las personas que se encontraban.
Era el comienzo de una diversión que jamás habia experimentado.