• Cheelai

    no quieres venir a ponerme protector solar, amiguito?
    💚Cheelai💚 no quieres venir a ponerme protector solar, amiguito?
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  • Hey, para eso son, pero se avisa..
    Hey, para eso son, pero se avisa..
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  • ah.. Si hubiera sido enfermera como yo queria..

    a alguno le duele algo~?
    ah.. Si hubiera sido enfermera como yo queria.. a alguno le duele algo~?
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  • Por si quieres volver —Marina Reche
    Por si quieres volver —Marina Reche
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Holii, ya termine mis exámenes, alguien me extraño? yo si, los extrañe mucho
    Holii, ya termine mis exámenes, alguien me extraño? yo si, los extrañe mucho :STK-12:
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  • La ceremonia transcurría con una perfección casi irritante. Las luces brillaban como llamas quietas, disciplinadas, como si incluso la luz hubiese sido instruida para no perturbar la paz artificial del lugar. Las copas de cristal viajaban de mano en mano, y las sonrisas, tan ensayadas como máscaras, se ofrecían como ofrendas sociales que nadie realmente sentía. Era una reunión de rostros conocidos, de presencias antiguas que se reencontraban bajo la excusa de celebrar la "vida".

    Lyra observaba desde su lugar, no participaba. Rara vez lo hacía, solo cuando algo realmente llamaba su atención.

    Había aprendido a existir en los bordes, donde el tiempo se volvía más honesto. Sus ojos recorrían el salón sin prisa, como quién no quiere la cosa, de esa forma lograba disimular su aburrimiento.

    Todo estaba donde debía estar. Todo… excepto una cosa.

    Al principio no supo qué era, no fue una imagen. Fue una sensación. Una interferencia.

    Su cuerpo reaccionó antes que su mente. Una tensión leve en los dedos. Un frío suave escalando por su espalda. Un instinto antiguo, uno que no respondía al peligro inmediato, sino a algo peor. A lo incorrecto.

    Llevó la copa a sus labios, pero no bebió de ella. En su lugar, se dedicó a respirar de manera profunda, como si aquello le permitiera identificar que estaba pasando.

    Fue en ese momento que lo encontró. El olor.

    Sutil. Casi inexistente. Perdido entre el perfume de las flores muertas que adornaban el salón.

    Era carne quemada. No provenía de las velas, tampoco era reciente, ni externo.

    No se movió. No giró la cabeza. No permitió que nada en ella delatara el momento exacto en que lo comprendió. Solo dejó que su percepción se expandiera de manera silenciosa.

    Entre los cuerpos y las presencias. Lo vio.

    No directamente. No al principio. Fue el vacío a su alrededor lo que lo reveló. Las conversaciones evitaban rozarlo. Las miradas pasaban por encima sin detenerse. Como si algo en la naturaleza misma intentara negarlo, borrarlo, empujarlo fuera del orden al que pertenecían todos los demás.

    Pero la azabache sí podía verlo. Y lo peor no fue su presencia. Fue reconocerla. El tiempo no lo había cambiado.

    Lo había corrompido. Había algo consumiéndose, algo que no pertenecía ni al infierno ni a la tierra. Algo que ardía sin luz. Algo que lo estaba borrando lentamente, desde adentro hacia afuera.

    Supo entonces que algo había comenzado.

    Y por primera vez en siglos, el corazón que no necesitaba latir… se sintió en peligro.
    La ceremonia transcurría con una perfección casi irritante. Las luces brillaban como llamas quietas, disciplinadas, como si incluso la luz hubiese sido instruida para no perturbar la paz artificial del lugar. Las copas de cristal viajaban de mano en mano, y las sonrisas, tan ensayadas como máscaras, se ofrecían como ofrendas sociales que nadie realmente sentía. Era una reunión de rostros conocidos, de presencias antiguas que se reencontraban bajo la excusa de celebrar la "vida". Lyra observaba desde su lugar, no participaba. Rara vez lo hacía, solo cuando algo realmente llamaba su atención. Había aprendido a existir en los bordes, donde el tiempo se volvía más honesto. Sus ojos recorrían el salón sin prisa, como quién no quiere la cosa, de esa forma lograba disimular su aburrimiento. Todo estaba donde debía estar. Todo… excepto una cosa. Al principio no supo qué era, no fue una imagen. Fue una sensación. Una interferencia. Su cuerpo reaccionó antes que su mente. Una tensión leve en los dedos. Un frío suave escalando por su espalda. Un instinto antiguo, uno que no respondía al peligro inmediato, sino a algo peor. A lo incorrecto. Llevó la copa a sus labios, pero no bebió de ella. En su lugar, se dedicó a respirar de manera profunda, como si aquello le permitiera identificar que estaba pasando. Fue en ese momento que lo encontró. El olor. Sutil. Casi inexistente. Perdido entre el perfume de las flores muertas que adornaban el salón. Era carne quemada. No provenía de las velas, tampoco era reciente, ni externo. No se movió. No giró la cabeza. No permitió que nada en ella delatara el momento exacto en que lo comprendió. Solo dejó que su percepción se expandiera de manera silenciosa. Entre los cuerpos y las presencias. Lo vio. No directamente. No al principio. Fue el vacío a su alrededor lo que lo reveló. Las conversaciones evitaban rozarlo. Las miradas pasaban por encima sin detenerse. Como si algo en la naturaleza misma intentara negarlo, borrarlo, empujarlo fuera del orden al que pertenecían todos los demás. Pero la azabache sí podía verlo. Y lo peor no fue su presencia. Fue reconocerla. El tiempo no lo había cambiado. Lo había corrompido. Había algo consumiéndose, algo que no pertenecía ni al infierno ni a la tierra. Algo que ardía sin luz. Algo que lo estaba borrando lentamente, desde adentro hacia afuera. Supo entonces que algo había comenzado. Y por primera vez en siglos, el corazón que no necesitaba latir… se sintió en peligro.
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  • Perfiero estar sola que me miemtan y me engañen , por eso odio los hombres mujerieros no importa que raza sean siempre seran infieres idiotas
    Perfiero estar sola que me miemtan y me engañen , por eso odio los hombres mujerieros no importa que raza sean siempre seran infieres idiotas
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  • *me apoyo un momento junto al poste amarillo mientras tomo el casco entre mis manos. Lo levanto con calma y me lo coloco, ajustándolo bien sobre mi cabeza. El visor verde refleja las luces rosadas de los cerezos mientras aseguro la correa bajo mi mentón. Luego giro apenas el rostro hacia ti, mi voz suena un poco más grave detrás del casco, pero igual de cercana*

    "Fue un lindo paseo ¿no crees?"

    *me ajusto los guantes y doy un par de pasos hacia mi moto, pasando la mano por el asiento antes de mirarte de nuevo*

    "Pero ya es algo tarde… tengo que ir a darles de comer a mis perros"

    *inclino ligeramente la cabeza hacia un lado, el brillo del visor ocultando mis ojos, pero mi tono deja claro que estoy sonriendo*

    "¿Quieres que te vaya a dejar a tu casa? No tengo problema con recorrer un poco mas de camino de lo usual"

    *arranco la moto suavemente, el motor ruge bajo la noche iluminada por los cerezos*
    *me apoyo un momento junto al poste amarillo mientras tomo el casco entre mis manos. Lo levanto con calma y me lo coloco, ajustándolo bien sobre mi cabeza. El visor verde refleja las luces rosadas de los cerezos mientras aseguro la correa bajo mi mentón. Luego giro apenas el rostro hacia ti, mi voz suena un poco más grave detrás del casco, pero igual de cercana* "Fue un lindo paseo ¿no crees?" *me ajusto los guantes y doy un par de pasos hacia mi moto, pasando la mano por el asiento antes de mirarte de nuevo* "Pero ya es algo tarde… tengo que ir a darles de comer a mis perros" *inclino ligeramente la cabeza hacia un lado, el brillo del visor ocultando mis ojos, pero mi tono deja claro que estoy sonriendo* "¿Quieres que te vaya a dejar a tu casa? No tengo problema con recorrer un poco mas de camino de lo usual" *arranco la moto suavemente, el motor ruge bajo la noche iluminada por los cerezos*
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  • Me di a la bebida porque no hay nada más interesante por estos lares.
    Me di a la bebida porque no hay nada más interesante por estos lares.
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  • Aprovechó de aquel día para reordenar su habitación y eso incluía su aburrido guardarropa donde sólo podían verse al menos unos cinco uniformes de exterminadora... Con suerte algún pijama perdido por ahí. Nunca fue de tener una gran variedad de ropa pues no tenía motivos para tenerlo.
    Fue por ello que, acomodando, alzó una ceja al encontrar en cajones mucha ropa y muy variada... Aunque su estilo. Eso le hizo alzar una ceja. ¿Desde cuándo tenía eso? Llegando a fruncir el ceño se preguntó si es que acaso alguien se había metido en su cuarto en su ausencia y le había dejado aquello como una broma
    Aprovechó de aquel día para reordenar su habitación y eso incluía su aburrido guardarropa donde sólo podían verse al menos unos cinco uniformes de exterminadora... Con suerte algún pijama perdido por ahí. Nunca fue de tener una gran variedad de ropa pues no tenía motivos para tenerlo. Fue por ello que, acomodando, alzó una ceja al encontrar en cajones mucha ropa y muy variada... Aunque su estilo. Eso le hizo alzar una ceja. ¿Desde cuándo tenía eso? Llegando a fruncir el ceño se preguntó si es que acaso alguien se había metido en su cuarto en su ausencia y le había dejado aquello como una broma
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