• Ya era hora de tener un nuevo fondo que refleje mi nuevo traje cómo una Star Sapphire y a mi guardiana Estrella de Poder Violeta. Sigo usando mi traje de la Casa de El en la Tierra.
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    //¡Hoy cumplí 1 año completo siendo Kara/Supergirl. No lo puedo creer. Un año completo donde Kara no ha sufrido nada de amor y ha estado feliz con sus hijos y su guardiana. Es un gran aniversario que debo festejar jajaja. Ahora Supergirl es una Star Sapphire en mi rol.
    //¡Hoy cumplí 1 año completo siendo Kara/Supergirl. No lo puedo creer. Un año completo donde Kara no ha sufrido nada de amor y ha estado feliz con sus hijos y su guardiana. Es un gran aniversario que debo festejar jajaja. Ahora Supergirl es una Star Sapphire en mi rol.
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  • Si yo soy la cara visible de la luna..
    Nathaniel es la cara que no se ve..
    El no es un ángel, no es un caído, no es un demonio..
    Es un guardian...
    Un guardian de las sombras y las tinieblas

    Si yo soy la cara visible de la luna.. Nathaniel es la cara que no se ve.. El no es un ángel, no es un caído, no es un demonio.. Es un guardian... Un guardian de las sombras y las tinieblas
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  • —¿Sabes el dolor que te recorre el alma... cuando uno de los tuyos está acorralado entre aquellos con los que alguna vez rieron y fueron felices?...

    Su voz se quebró, pesada por una angustia que su cuerpo mortal a duras penas lograba contener. Raziel se arrodilló sobre el frío suelo, buscando en la penumbra de su refugio alguna señal de esa luz divina que los había abandonado.

    —Hoy lo experimenté de nuevo, Padre —susurró, cerrando los ojos con fuerza mientras las lágrimas finalmente escapaban—. Reviví ese amargo sabor de ver a quienes amaba ser unos asesinos sin piedad. Encontré a uno de mis hermanos... pero ellos también lo encontraron.

    Apretó los puños contra el pecho, justo donde el vacío de su divinidad amputada más le dolía.

    —Tú me hiciste la Guardiana de tus Secretos. Conozco el nombre de cada ángel que conformaba ese escuadrón de ejecución. Sé cuáles eran sus anhelos cuando el universo aún era joven. Recuerdo la calidez de su luz y la devoción con la que alguna vez cantamos juntos. Y hoy... tuve que ver cómo esa misma luz se usaba para acorralar y despedazar a nuestra propia sangre. Los cazadores que descendieron no llevaban rostros de monstruos; llevaban las sonrisas de nuestros amigos.

    Alzó el rostro hacia la oscuridad del techo, con los ojos dorados brillando de pura impotencia.

    —Mi intelecto solía abarcar el cosmos entero, pero esta cacería desafía cualquier lógica. Si nos dejaste aquí a oscuras para que aprendiéramos una lección, te suplico que la reveles ya... Porque el Cielo se está desangrando sobre la Tierra, y ver a tus hijos exterminándose entre sí me está arrebatando la cordura.
    —¿Sabes el dolor que te recorre el alma... cuando uno de los tuyos está acorralado entre aquellos con los que alguna vez rieron y fueron felices?... Su voz se quebró, pesada por una angustia que su cuerpo mortal a duras penas lograba contener. Raziel se arrodilló sobre el frío suelo, buscando en la penumbra de su refugio alguna señal de esa luz divina que los había abandonado. —Hoy lo experimenté de nuevo, Padre —susurró, cerrando los ojos con fuerza mientras las lágrimas finalmente escapaban—. Reviví ese amargo sabor de ver a quienes amaba ser unos asesinos sin piedad. Encontré a uno de mis hermanos... pero ellos también lo encontraron. Apretó los puños contra el pecho, justo donde el vacío de su divinidad amputada más le dolía. —Tú me hiciste la Guardiana de tus Secretos. Conozco el nombre de cada ángel que conformaba ese escuadrón de ejecución. Sé cuáles eran sus anhelos cuando el universo aún era joven. Recuerdo la calidez de su luz y la devoción con la que alguna vez cantamos juntos. Y hoy... tuve que ver cómo esa misma luz se usaba para acorralar y despedazar a nuestra propia sangre. Los cazadores que descendieron no llevaban rostros de monstruos; llevaban las sonrisas de nuestros amigos. Alzó el rostro hacia la oscuridad del techo, con los ojos dorados brillando de pura impotencia. —Mi intelecto solía abarcar el cosmos entero, pero esta cacería desafía cualquier lógica. Si nos dejaste aquí a oscuras para que aprendiéramos una lección, te suplico que la reveles ya... Porque el Cielo se está desangrando sobre la Tierra, y ver a tus hijos exterminándose entre sí me está arrebatando la cordura.
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  • ' Yo soy Navaja, la florista también llamada Ferida, esposas del Rey Basilio, su refugio, su amante y espada, yo soy guardian devota de su alma
    ' Yo soy Navaja, la florista también llamada Ferida, esposas del Rey Basilio, su refugio, su amante y espada, yo soy guardian devota de su alma
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  • -Luego de la rebelión que hubo Angyar le pidió a Nathaniel los gatos del consejo, y como si hubiera adivinado que se los pediría le dió el informe.
    La mujer aprovechó que debía quedarse unos días más, puesto que se realizaría una premiación a los consejeros más devotos.
    Ella siempre falto a estás, pero está vez la situación era diferente.
    Se encerró en la biblioteca con los informes y comenzó a cruzar información, Nathaniel le sirvió una taza de té y unos bocaditos de media noche-

    Angyar: ¿me estás diciendo que ellos gastan más energía (almas) que la misma regente?!..
    Y yo me estoy partiendo las alas para la recolección de esas almas y estos viven en un paraíso?!..

    Nathaniel: te saldrá otra cana si te exaltas..
    -Le acerca la taza para que se calme, la mujer suspiró con molestia masajeando la frente con sus dedos y tomo la taza de té bebiendo un sorbo-

    Nathaniel: Tu tienes jurisdicción en retirar sus fondos, si ellos piden solo puedo aceptar.
    Y como tú estabas ocupada en ser la Doctora Milagros..
    -La mujer lo miró entrecerrando los ojos -

    Angyar: Bien.. arreglaremos esto, mañana trae dos vasallos grandes, haremos limpieza.
    -Nathaniel asintió sabía a qué se refería con limpieza -


    -Luego de la premiación de consejeros, Nathaniel mantenía un ojo en Angyar para que no intentará estrangular a uno de esas antigüedades en vida del mundo espiritual, después de descubrir lo que encontró. Pero la peliblanca se mantenía estoica, aunque su mente veía posibles escenarios de como torturar a cada vejestorio de manera distinta; Nathaniel trataba de no reírse al ver esas imágenes, y le ofreció champagne a la regente para distraerla-





    -A la mañana siguiente, en la planta de consejeros se escuchó las pisadas fuertes y firmes de las botas de la peliblanca por el pasillo, detrás de ella Nathaniel con una tablilla anotando o tachando-

    Angyar: el reloj se va… los dos candelabros se van.. y el piano de cola también.
    -Nathaniel tacho todo y miró detrás de él , los lacayos dos espíritus guardianes fueron hacia los objetos indicados llevándoselos.
    El consejero mayor escucho la voz de la mujer y salió a observar la acción de los guardianes, acercándose a la mujer seguido de dos consejeros más-

    Consejero mayor: Mi señora no sabía que vendría tan temprano, ¿que ocurrió?... Le gustó alguna de nuestras colecciones.

    Angyar: Buenos días, y no.. sus colecciones ayudarán a pagar los gastos que ya llevan.
    -Mencionó la mujer seriamente, los tres consejeros se exaltaron mirándose-

    Consejero 2: Estás pasando los límites Azrael, nosotros tenemos un presupuesto…

    -Angyar miro al consejero los ojos de la mujer se estaban tornando un azul oscuro, pocos la llamaban por su verdadero nombre, Nathaniel le coloco la mano en el hombro a la regente negando -

    Nathaniel: Señoria, su presupuesto se acabó incluso a principios del año pasado, y continuaron pidiendo más energía excusándose de que eran pilares fundamentales de este mundo..
    Si le doy un consejo, la colección es lo menos que la señora puede llevarse para apalear el déficit

    -Dos del consejo de miraron y luego miraron a la peliblanca agachando la cabeza, está ni siquiera los observo-

    Consejero mayor: Nathaniel tiene razón, Azrael puedes llevarte las colecciones si es necesario.

    Angyar: tampoco les estaba pidiendo permiso..
    -Nathaniel negó a Angyar, y está suspiro para calmarse -

    Angyar: Bien… puede sacar un objeto… solo uno.. el resto me lo llevo
    -Al escucha esto los consejeros rápidamente fueron a buscar el objeto que más les gustaba, y Angyar miro a Nathaniel alzando una ceja-

    Angyar: espero estés contento..

    Nathaniel: al menos serás elegida como la regente del año..

    Angyar: eso no es gracioso Nathan..



    -Luego de la rebelión que hubo Angyar le pidió a Nathaniel los gatos del consejo, y como si hubiera adivinado que se los pediría le dió el informe. La mujer aprovechó que debía quedarse unos días más, puesto que se realizaría una premiación a los consejeros más devotos. Ella siempre falto a estás, pero está vez la situación era diferente. Se encerró en la biblioteca con los informes y comenzó a cruzar información, Nathaniel le sirvió una taza de té y unos bocaditos de media noche- Angyar: ¿me estás diciendo que ellos gastan más energía (almas) que la misma regente?!.. Y yo me estoy partiendo las alas para la recolección de esas almas y estos viven en un paraíso?!.. Nathaniel: te saldrá otra cana si te exaltas.. -Le acerca la taza para que se calme, la mujer suspiró con molestia masajeando la frente con sus dedos y tomo la taza de té bebiendo un sorbo- Nathaniel: Tu tienes jurisdicción en retirar sus fondos, si ellos piden solo puedo aceptar. Y como tú estabas ocupada en ser la Doctora Milagros.. -La mujer lo miró entrecerrando los ojos - Angyar: Bien.. arreglaremos esto, mañana trae dos vasallos grandes, haremos limpieza. -Nathaniel asintió sabía a qué se refería con limpieza - -Luego de la premiación de consejeros, Nathaniel mantenía un ojo en Angyar para que no intentará estrangular a uno de esas antigüedades en vida del mundo espiritual, después de descubrir lo que encontró. Pero la peliblanca se mantenía estoica, aunque su mente veía posibles escenarios de como torturar a cada vejestorio de manera distinta; Nathaniel trataba de no reírse al ver esas imágenes, y le ofreció champagne a la regente para distraerla- … -A la mañana siguiente, en la planta de consejeros se escuchó las pisadas fuertes y firmes de las botas de la peliblanca por el pasillo, detrás de ella Nathaniel con una tablilla anotando o tachando- Angyar: el reloj se va… los dos candelabros se van.. y el piano de cola también. -Nathaniel tacho todo y miró detrás de él , los lacayos dos espíritus guardianes fueron hacia los objetos indicados llevándoselos. El consejero mayor escucho la voz de la mujer y salió a observar la acción de los guardianes, acercándose a la mujer seguido de dos consejeros más- Consejero mayor: Mi señora no sabía que vendría tan temprano, ¿que ocurrió?... Le gustó alguna de nuestras colecciones. Angyar: Buenos días, y no.. sus colecciones ayudarán a pagar los gastos que ya llevan. -Mencionó la mujer seriamente, los tres consejeros se exaltaron mirándose- Consejero 2: Estás pasando los límites Azrael, nosotros tenemos un presupuesto… -Angyar miro al consejero los ojos de la mujer se estaban tornando un azul oscuro, pocos la llamaban por su verdadero nombre, Nathaniel le coloco la mano en el hombro a la regente negando - Nathaniel: Señoria, su presupuesto se acabó incluso a principios del año pasado, y continuaron pidiendo más energía excusándose de que eran pilares fundamentales de este mundo.. Si le doy un consejo, la colección es lo menos que la señora puede llevarse para apalear el déficit -Dos del consejo de miraron y luego miraron a la peliblanca agachando la cabeza, está ni siquiera los observo- Consejero mayor: Nathaniel tiene razón, Azrael puedes llevarte las colecciones si es necesario. Angyar: tampoco les estaba pidiendo permiso.. -Nathaniel negó a Angyar, y está suspiro para calmarse - Angyar: Bien… puede sacar un objeto… solo uno.. el resto me lo llevo -Al escucha esto los consejeros rápidamente fueron a buscar el objeto que más les gustaba, y Angyar miro a Nathaniel alzando una ceja- Angyar: espero estés contento.. Nathaniel: al menos serás elegida como la regente del año.. Angyar: eso no es gracioso Nathan..
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  • ** Gracias a Aikaterine Ouro, cinco años se esfuman en menos de un parpadeo... cinco años que no va a recuperar y de los cuales quizás algún día se pregunte qué pudo haber hecho con ellos... pero ahora parece ser exactamente lo que estaba buscando. **

    -Así que esto se siente ser una mujer adulta... Jmm...

    ** Aspiró lentamente y cerró los ojos, observando a la guardiana. **

    -Gracias. Es lo que quería.
    ** Gracias a [Mercenary1x], cinco años se esfuman en menos de un parpadeo... cinco años que no va a recuperar y de los cuales quizás algún día se pregunte qué pudo haber hecho con ellos... pero ahora parece ser exactamente lo que estaba buscando. ** -Así que esto se siente ser una mujer adulta... Jmm... ** Aspiró lentamente y cerró los ojos, observando a la guardiana. ** -Gracias. Es lo que quería.
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    Basado en el relato publicado por Ozma

    ***Edad del Caos***
    El Encuentro con Arcyelle

    El Templo del Norte se alzaba imponente entre los árboles, antiguo y silencioso, como si observara el paso del tiempo sin pertenecer a él.

    Oz avanzaba sin detenerse, a su lado, Onix lo seguía en silencio, atenta a cada detalle. No comprendía del todo lo que ocurría, pero podía sentirlo con claridad: el ser que caminaba frente a ella ya no era simplemente un hombre, era algo más, algo que incluso el mundo parecía rechazar pero aun así, para esta niña, aquel ser era el único en el que ella podía confiar.

    Los guardianes Elunai descendieron los escalones del templo y bloquearon el camino. Sus armaduras reflejaban la luz plateada de Yue, pero sus expresiones estaban tensas, marcadas por una mezcla de desconfianza y temor.

    Oz no redujo el paso hasta estar frente a ellos, los guardianes percibían lo mismo: el rastro de poder que venía con él. Una energía que no pertenecía a ese lugar, era poder corrupto, algo que no debía existir. Para ellos, no había duda, Oz era el origen de ese caos y entonces lo llamaron "Señor del Caos", un título no fue rechazado ni negado. Por primera vez, Oz no solo permitió que lo definieran de esa forma… sino que lo llevó más allá.

    Si aquello era lo que veían en él, entonces no tenía sentido ocultarlo, n cuando el mundo ya había decidido lo que era. Su presencia se volvió más pesada, más opresiva, como si el aire mismo comenzara a ceder ante su voluntad.

    Los guardianes intentaron detenerlo pero no fue suficiente, un solo movimiento bastó para apartarlos. Sus cuerpos fueron lanzados contra las estructuras del templo, cayendo sin conciencia. No hubo combate, solo una diferencia absoluta de poder.

    Fue entonces cuando ella apareció, Arcyelle Veltharys, la luz lunar la envolvía, dándole una presencia casi irreal, como si perteneciera a otro plano, pero Oz no vio divinidad en ella, por lo que no le importo que el titulo de Santa que los guardianes usaban con ella para exigir respeto al intruso.

    Oz solo vio a alguien que había tenido el poder de actuar y no lo hizo. La distancia entre ambos desapareció en un instante.

    Oz se lanzó hacia ella sin contenerse. Arcyelle reaccionó de inmediato, levantó una barrera de luz pero no era una defensa cualquiera, era una creación específica. Ella conocía la verdad, había sido parte del grupo que investigó los cuerpos artificiales. Sabía que el cuerpo actual de Oz estaba basado en los Nómadas, una estructura imperfecta, vulnerable a ciertos tipos de energía.

    Aquella barrera había sido diseñada para romperlo pero algo había cambiado. Cuando Oz la atravesó, la barrera no lo destruyó, sino que lo reveló.

    El poder que recorría su cuerpo reaccionó al contacto, se expandió, se desbordó, tomó forma. Lo que antes estaba contenido dejó de estarlo, su cuerpo mutó y creció aun mas.

    Se volvió más denso, más violento en su estructura. La piel verde se oscureció, endurecida como si ya no fuera completamente orgánica. Sus músculos se tensaron con una fuerza que parecía romper los límites de su forma anterior.

    Sus colmillos se alargaron, sus rasgos se deformaron hacia algo más primitivo y más cercano a una bestia que a un hombre.

    No era una transformación elegante, sino que era una verdad expuesta. Onix retrocedió, incapaz de ocultar el miedo, Arcyelle, por su parte, comprendió de inmediato lo que estaba ocurriendo.

    No lo había herido, había liberado algo y eso era peor. Oz avanzó un paso más y con él, el peso de su existencia pareció aplastar el entorno.

    Pero más allá de la ira… había algo más, "Dolor". Arcyelle lo entendió y supo que no podía detenerlo. Así que eligió la única opción que le quedaba, la verdad. La revelación cayó como un balde agua fria. Su hija estaba viva.

    El cambio fue inmediato, el poder dejó de crecer, la presión desapareció, el caos… se detuvo.

    Oz no se movió pero todo en él cambió, por primera vez desde que había llegado, no era destrucción lo que lo sostenía. Era algo más frágil, era esperanza.

    Arcyelle continuó, ya no confiaba en los dioses. Había visto señales y escuchado rumores. Los experimentos con los niños Nómadas ya no eran simples teorías, ya que aquella niña que acompañaba a Oz era la prueba de sus mas grandes temores.

    Anteriormente, aunque sus sospechas no se habían confirmado, Arcyelle uso la escusa que la pequeña Yen’naferiel no soportaría el viaje hasta el templo principal de los Dioses, esto porque había sido herida durante su secuestro, por lo que la Santa de los Elunia ordeno que la llevaran a otro templo mientras se recuperaba, de esa forma había ganado algo de tiempo mientras investigaba el templo del Oeste.

    Le llegada de Oz cambio los planes de Arcyelle, si bien había confirmado sus sospechas, también había perdido la oportunidad de escapar con la niña, pero aun tenia la esperanza de recuperar a Yen’naferiel, ya que tampoco podía dejarla con su padre.

    Oz escuchó todo en silencio mientras Arcyelle le decía la ubicación de su hija. Antes de irse le dejo algo muy claro, si Yen’naferiel no estaba en aquel lugar con vida, no habría lugar en el mundo donde ocultarse.

    Oz salio del templo acompañado de Onix, habia dejado vivir un poco mas a Arcyelle, no por compasión ni por perdón, sino porque había algo más importante que la venganza en ese momento,

    Arcyelle permaneció inmóvil, consciente de que había sobrevivido a algo que no debía tener forma.

    Mientras tanto, el mundo comenzaba a susurrar un nuevo nombre, un nombre nacido del miedo: "Mao" , y con el tiempo… uno que ni siquiera los dioses podrían ignorar... Ozma.

    Basado en el relato publicado por [Oz_The_Chaos] ***Edad del Caos*** El Encuentro con Arcyelle El Templo del Norte se alzaba imponente entre los árboles, antiguo y silencioso, como si observara el paso del tiempo sin pertenecer a él. Oz avanzaba sin detenerse, a su lado, Onix lo seguía en silencio, atenta a cada detalle. No comprendía del todo lo que ocurría, pero podía sentirlo con claridad: el ser que caminaba frente a ella ya no era simplemente un hombre, era algo más, algo que incluso el mundo parecía rechazar pero aun así, para esta niña, aquel ser era el único en el que ella podía confiar. Los guardianes Elunai descendieron los escalones del templo y bloquearon el camino. Sus armaduras reflejaban la luz plateada de Yue, pero sus expresiones estaban tensas, marcadas por una mezcla de desconfianza y temor. Oz no redujo el paso hasta estar frente a ellos, los guardianes percibían lo mismo: el rastro de poder que venía con él. Una energía que no pertenecía a ese lugar, era poder corrupto, algo que no debía existir. Para ellos, no había duda, Oz era el origen de ese caos y entonces lo llamaron "Señor del Caos", un título no fue rechazado ni negado. Por primera vez, Oz no solo permitió que lo definieran de esa forma… sino que lo llevó más allá. Si aquello era lo que veían en él, entonces no tenía sentido ocultarlo, n cuando el mundo ya había decidido lo que era. Su presencia se volvió más pesada, más opresiva, como si el aire mismo comenzara a ceder ante su voluntad. Los guardianes intentaron detenerlo pero no fue suficiente, un solo movimiento bastó para apartarlos. Sus cuerpos fueron lanzados contra las estructuras del templo, cayendo sin conciencia. No hubo combate, solo una diferencia absoluta de poder. Fue entonces cuando ella apareció, Arcyelle Veltharys, la luz lunar la envolvía, dándole una presencia casi irreal, como si perteneciera a otro plano, pero Oz no vio divinidad en ella, por lo que no le importo que el titulo de Santa que los guardianes usaban con ella para exigir respeto al intruso. Oz solo vio a alguien que había tenido el poder de actuar y no lo hizo. La distancia entre ambos desapareció en un instante. Oz se lanzó hacia ella sin contenerse. Arcyelle reaccionó de inmediato, levantó una barrera de luz pero no era una defensa cualquiera, era una creación específica. Ella conocía la verdad, había sido parte del grupo que investigó los cuerpos artificiales. Sabía que el cuerpo actual de Oz estaba basado en los Nómadas, una estructura imperfecta, vulnerable a ciertos tipos de energía. Aquella barrera había sido diseñada para romperlo pero algo había cambiado. Cuando Oz la atravesó, la barrera no lo destruyó, sino que lo reveló. El poder que recorría su cuerpo reaccionó al contacto, se expandió, se desbordó, tomó forma. Lo que antes estaba contenido dejó de estarlo, su cuerpo mutó y creció aun mas. Se volvió más denso, más violento en su estructura. La piel verde se oscureció, endurecida como si ya no fuera completamente orgánica. Sus músculos se tensaron con una fuerza que parecía romper los límites de su forma anterior. Sus colmillos se alargaron, sus rasgos se deformaron hacia algo más primitivo y más cercano a una bestia que a un hombre. No era una transformación elegante, sino que era una verdad expuesta. Onix retrocedió, incapaz de ocultar el miedo, Arcyelle, por su parte, comprendió de inmediato lo que estaba ocurriendo. No lo había herido, había liberado algo y eso era peor. Oz avanzó un paso más y con él, el peso de su existencia pareció aplastar el entorno. Pero más allá de la ira… había algo más, "Dolor". Arcyelle lo entendió y supo que no podía detenerlo. Así que eligió la única opción que le quedaba, la verdad. La revelación cayó como un balde agua fria. Su hija estaba viva. El cambio fue inmediato, el poder dejó de crecer, la presión desapareció, el caos… se detuvo. Oz no se movió pero todo en él cambió, por primera vez desde que había llegado, no era destrucción lo que lo sostenía. Era algo más frágil, era esperanza. Arcyelle continuó, ya no confiaba en los dioses. Había visto señales y escuchado rumores. Los experimentos con los niños Nómadas ya no eran simples teorías, ya que aquella niña que acompañaba a Oz era la prueba de sus mas grandes temores. Anteriormente, aunque sus sospechas no se habían confirmado, Arcyelle uso la escusa que la pequeña Yen’naferiel no soportaría el viaje hasta el templo principal de los Dioses, esto porque había sido herida durante su secuestro, por lo que la Santa de los Elunia ordeno que la llevaran a otro templo mientras se recuperaba, de esa forma había ganado algo de tiempo mientras investigaba el templo del Oeste. Le llegada de Oz cambio los planes de Arcyelle, si bien había confirmado sus sospechas, también había perdido la oportunidad de escapar con la niña, pero aun tenia la esperanza de recuperar a Yen’naferiel, ya que tampoco podía dejarla con su padre. Oz escuchó todo en silencio mientras Arcyelle le decía la ubicación de su hija. Antes de irse le dejo algo muy claro, si Yen’naferiel no estaba en aquel lugar con vida, no habría lugar en el mundo donde ocultarse. Oz salio del templo acompañado de Onix, habia dejado vivir un poco mas a Arcyelle, no por compasión ni por perdón, sino porque había algo más importante que la venganza en ese momento, Arcyelle permaneció inmóvil, consciente de que había sobrevivido a algo que no debía tener forma. Mientras tanto, el mundo comenzaba a susurrar un nuevo nombre, un nombre nacido del miedo: "Mao" , y con el tiempo… uno que ni siquiera los dioses podrían ignorar... Ozma.
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  • Investigación 3: "El consejo de guardianes"
    Fandom Original
    Categoría Otros
    Shiori Novella

    Durante una de sus exploraciones urbanas rutinarias tras la pista de fenómenos sobrenaturales. Bianca se encuentra con una misteriosa mujer y se entera de la existencia de un "consejo de guardianes". ¿Podrá Bianca llegar al fondo de este nuevo misterio?
    [specter_copper_horse_768] Durante una de sus exploraciones urbanas rutinarias tras la pista de fenómenos sobrenaturales. Bianca se encuentra con una misteriosa mujer y se entera de la existencia de un "consejo de guardianes". ¿Podrá Bianca llegar al fondo de este nuevo misterio?
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    ****Lo que se oculta en la oscuridad.****
    (Cuarta Edad)

    El silencio del pueblo maldito aún pesaba en el aire, las sombras seguían corriendo…
    aunque sus dueños jamás volverían a moverse.

    Oz permaneció allí unos instantes más, observando lo que había hecho y entonces lo sintió, por primera vez desde que había tomado aquel cuerpo… su poder fluía sin restricciones. Era una sensación antigua, familiar y sin embargo… casi olvidada.

    Durante todo ese tiempo junto a Selin, Oz había vivido limitado. no por incapacidad… sino por elección. Sabía que ese cuerpo tenía un propósito y un final. Cuando Selin muriera por el paso del tiempo, él también dejaría morir ese cuerpo, no quería ser eterno en un mundo donde ella no lo sería.

    Oz habia planeado que regresaría a su estado original, sin dolor, sin pérdida, sin tener que ver morir a sus hijas. Ese había sido el plan pero ese futuro ya no existía. El poder siguió creciendo dentro de él, era demasiado. Oz comprendió rápidamente que su cuerpo no podría soportarlo por mucho tiempo, así que hizo lo único que sabía hacer, adaptarse, de todas formas no seria su primera vez. Su forma cambió, la piel se tensó, su estructura se volvió más densa… más salvaje, más cercana a lo que realmente era.

    No era una transformación elegante, simplemente era necesaria. Luego de enterrar a Selin salio del pueblo ahora ya sin mirar atrás, tenía un destino en mente, los templos de los Elunai.

    Cuando llegó a uno de ellos, algo le resultó extraño, el poder que habitaba ese lugar… había cambiado, Selin siempre hablaba de esa energía como algo sagrado, como algo puro, pero lo que Oz sentía ahora no tenía nada de eso, era un poder corrompido, denso, doloroso, casi enfermo.

    Oz no entendía el concepto de lo “sagrado” pero sí entendía el poder y eso… no era lo mismo. Aun así, entró, el templo estaba vacío, demasiado para su gusto. Tras explorar, encontró un pasaje oculto que descendía hacia las profundidades.
    Allí, bajo la estructura divina había celdas y guardianes, no eran guerreros, sino carceleros.

    Oz no dudó, los eliminó sin esfuerzo, ni siquiera fue una pelea, simplemente era como aplastar cucarachas pero entonces lo escuchó, era un llanto, na niña. Por un instante el mundo se detuvo, su mente no pensó, su poder no reaccionó, solo quedó una idea: Yen’naferiel.

    Corrió sin medir, sin sentir, solo con una pequña luz de esperanza, pero al abrir la celda no encontró a su hija. Era otra niña de piel verde, de la raza que los Elunai despreciaban, los llamados nómadas.

    A su alrededor, había cuerpos sin vida, otros niños, Oz la observó en silencio. La niña temblab pero seguía viva.

    Cuando la liberó, ella lo miró con ojos llenos de miedoy gratitud. -Me llamo… Onix…- Comento la niña pero Oz no respondió, no le importaba, no era quien buscaba.

    -Vete- Le dijo con frialdad. -Voy a destruir este lugar.-

    La niña no se movió al principio pero Oz ya se había dado la vuelta, el templo comenzo a ardió luego que ambos salieron, las llamas consumieron todo rastro de aquel poder corrupto Y aun asi, cuando Oz se alejo, la niña lo siguió en silencio, pero Oz no la detuvo, ni siquiera le importó, su mente estaba en otro lugar, en alguien más...

    Arcyelle Veltharys, la maestra de Selin, la mujer que la formó y que decia ser como su madre, pero aun asi no hizo nada. Si alguien sabía la verdad, era ella y esta vez, Oz no iba a preguntar con paciencia, no iba a fingir ser algo que no era. La haría hablar y si no lo hacía… Moriría.
    ****Lo que se oculta en la oscuridad.**** (Cuarta Edad) El silencio del pueblo maldito aún pesaba en el aire, las sombras seguían corriendo… aunque sus dueños jamás volverían a moverse. Oz permaneció allí unos instantes más, observando lo que había hecho y entonces lo sintió, por primera vez desde que había tomado aquel cuerpo… su poder fluía sin restricciones. Era una sensación antigua, familiar y sin embargo… casi olvidada. Durante todo ese tiempo junto a Selin, Oz había vivido limitado. no por incapacidad… sino por elección. Sabía que ese cuerpo tenía un propósito y un final. Cuando Selin muriera por el paso del tiempo, él también dejaría morir ese cuerpo, no quería ser eterno en un mundo donde ella no lo sería. Oz habia planeado que regresaría a su estado original, sin dolor, sin pérdida, sin tener que ver morir a sus hijas. Ese había sido el plan pero ese futuro ya no existía. El poder siguió creciendo dentro de él, era demasiado. Oz comprendió rápidamente que su cuerpo no podría soportarlo por mucho tiempo, así que hizo lo único que sabía hacer, adaptarse, de todas formas no seria su primera vez. Su forma cambió, la piel se tensó, su estructura se volvió más densa… más salvaje, más cercana a lo que realmente era. No era una transformación elegante, simplemente era necesaria. Luego de enterrar a Selin salio del pueblo ahora ya sin mirar atrás, tenía un destino en mente, los templos de los Elunai. Cuando llegó a uno de ellos, algo le resultó extraño, el poder que habitaba ese lugar… había cambiado, Selin siempre hablaba de esa energía como algo sagrado, como algo puro, pero lo que Oz sentía ahora no tenía nada de eso, era un poder corrompido, denso, doloroso, casi enfermo. Oz no entendía el concepto de lo “sagrado” pero sí entendía el poder y eso… no era lo mismo. Aun así, entró, el templo estaba vacío, demasiado para su gusto. Tras explorar, encontró un pasaje oculto que descendía hacia las profundidades. Allí, bajo la estructura divina había celdas y guardianes, no eran guerreros, sino carceleros. Oz no dudó, los eliminó sin esfuerzo, ni siquiera fue una pelea, simplemente era como aplastar cucarachas pero entonces lo escuchó, era un llanto, na niña. Por un instante el mundo se detuvo, su mente no pensó, su poder no reaccionó, solo quedó una idea: Yen’naferiel. Corrió sin medir, sin sentir, solo con una pequña luz de esperanza, pero al abrir la celda no encontró a su hija. Era otra niña de piel verde, de la raza que los Elunai despreciaban, los llamados nómadas. A su alrededor, había cuerpos sin vida, otros niños, Oz la observó en silencio. La niña temblab pero seguía viva. Cuando la liberó, ella lo miró con ojos llenos de miedoy gratitud. -Me llamo… Onix…- Comento la niña pero Oz no respondió, no le importaba, no era quien buscaba. -Vete- Le dijo con frialdad. -Voy a destruir este lugar.- La niña no se movió al principio pero Oz ya se había dado la vuelta, el templo comenzo a ardió luego que ambos salieron, las llamas consumieron todo rastro de aquel poder corrupto Y aun asi, cuando Oz se alejo, la niña lo siguió en silencio, pero Oz no la detuvo, ni siquiera le importó, su mente estaba en otro lugar, en alguien más... Arcyelle Veltharys, la maestra de Selin, la mujer que la formó y que decia ser como su madre, pero aun asi no hizo nada. Si alguien sabía la verdad, era ella y esta vez, Oz no iba a preguntar con paciencia, no iba a fingir ser algo que no era. La haría hablar y si no lo hacía… Moriría.
    Me encocora
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