"Experimental", "Riesgosa", "Secreta".
Eran palabras que los médicos pronunciaban con un peso clínico, casi fúnebre, mientras ella firmaba documentos que no podía leer. Para Yelena, sin embargo, no eran más que ruidos de fondo en un mundo que ya era demasiado silencioso y oscuro.
La cirugía no era una opción, era un último recurso nacido de la desesperación de quien ya no recordaba el color del cielo.
⸻ ¿Qué es lo peor que me puede pasar? No es como que pueda quedar más ciega. ⸻
Esa frase se convirtió en su escudo. La repetía con una sonrisa cínica cada vez que le advertían sobre los efectos secundarios no probados o la inestabilidad del procedimiento. Lo que Yelena no entendía es que "perder la vista" era un riesgo físico, pero lo que estaba en juego en esa mesa de operaciones era su propia existencia.
Cuando entró al hospital, todavía era la última de una estirpe orgullosa. Pero bajo la luz cruda del quirófano, mientras el metal tocaba su piel, el monitor cardíaco trazó una línea plana que los registros oficiales no se molestaron en ocultar. Yelena Antonov fue pronunciada muerta a las 03:14 AM. Y con ese último suspiro... los Antonov se extinguieron por completo.
No hubo funeral, ni herencias que reclamar. El nombre fue borrado de los censos, los archivos de nacimiento fueron triturados. Lo que saldría de ese quirófano horas más tarde no tendría apellidos, no tendría familia, ni un solo hilo que la uniera al mundo de los vivos
"Ángel". Así la llamaban las enfermeras en susurros, casi con miedo de romperla. Se había convertido en una residente del hospital. En su ficha médica no figuraba una nacionalidad, ni una historia clínica previa. Era una hoja en blanco, un fantasma biológico caminando por pasillos estériles.
Solo habia un problema...
No podian encontrar a "B"
Ella no queria quitarse los vendajes, no queria salir hasta que lo primero que vieran sus ojos, fuera a su Abel.
Eran palabras que los médicos pronunciaban con un peso clínico, casi fúnebre, mientras ella firmaba documentos que no podía leer. Para Yelena, sin embargo, no eran más que ruidos de fondo en un mundo que ya era demasiado silencioso y oscuro.
La cirugía no era una opción, era un último recurso nacido de la desesperación de quien ya no recordaba el color del cielo.
⸻ ¿Qué es lo peor que me puede pasar? No es como que pueda quedar más ciega. ⸻
Esa frase se convirtió en su escudo. La repetía con una sonrisa cínica cada vez que le advertían sobre los efectos secundarios no probados o la inestabilidad del procedimiento. Lo que Yelena no entendía es que "perder la vista" era un riesgo físico, pero lo que estaba en juego en esa mesa de operaciones era su propia existencia.
Cuando entró al hospital, todavía era la última de una estirpe orgullosa. Pero bajo la luz cruda del quirófano, mientras el metal tocaba su piel, el monitor cardíaco trazó una línea plana que los registros oficiales no se molestaron en ocultar. Yelena Antonov fue pronunciada muerta a las 03:14 AM. Y con ese último suspiro... los Antonov se extinguieron por completo.
No hubo funeral, ni herencias que reclamar. El nombre fue borrado de los censos, los archivos de nacimiento fueron triturados. Lo que saldría de ese quirófano horas más tarde no tendría apellidos, no tendría familia, ni un solo hilo que la uniera al mundo de los vivos
"Ángel". Así la llamaban las enfermeras en susurros, casi con miedo de romperla. Se había convertido en una residente del hospital. En su ficha médica no figuraba una nacionalidad, ni una historia clínica previa. Era una hoja en blanco, un fantasma biológico caminando por pasillos estériles.
Solo habia un problema...
No podian encontrar a "B"
Ella no queria quitarse los vendajes, no queria salir hasta que lo primero que vieran sus ojos, fuera a su Abel.
"Experimental", "Riesgosa", "Secreta".
Eran palabras que los médicos pronunciaban con un peso clínico, casi fúnebre, mientras ella firmaba documentos que no podía leer. Para Yelena, sin embargo, no eran más que ruidos de fondo en un mundo que ya era demasiado silencioso y oscuro.
La cirugía no era una opción, era un último recurso nacido de la desesperación de quien ya no recordaba el color del cielo.
⸻ ¿Qué es lo peor que me puede pasar? No es como que pueda quedar más ciega. ⸻
Esa frase se convirtió en su escudo. La repetía con una sonrisa cínica cada vez que le advertían sobre los efectos secundarios no probados o la inestabilidad del procedimiento. Lo que Yelena no entendía es que "perder la vista" era un riesgo físico, pero lo que estaba en juego en esa mesa de operaciones era su propia existencia.
Cuando entró al hospital, todavía era la última de una estirpe orgullosa. Pero bajo la luz cruda del quirófano, mientras el metal tocaba su piel, el monitor cardíaco trazó una línea plana que los registros oficiales no se molestaron en ocultar. Yelena Antonov fue pronunciada muerta a las 03:14 AM. Y con ese último suspiro... los Antonov se extinguieron por completo.
No hubo funeral, ni herencias que reclamar. El nombre fue borrado de los censos, los archivos de nacimiento fueron triturados. Lo que saldría de ese quirófano horas más tarde no tendría apellidos, no tendría familia, ni un solo hilo que la uniera al mundo de los vivos
"Ángel". Así la llamaban las enfermeras en susurros, casi con miedo de romperla. Se había convertido en una residente del hospital. En su ficha médica no figuraba una nacionalidad, ni una historia clínica previa. Era una hoja en blanco, un fantasma biológico caminando por pasillos estériles.
Solo habia un problema...
No podian encontrar a "B"
Ella no queria quitarse los vendajes, no queria salir hasta que lo primero que vieran sus ojos, fuera a su Abel.