• Dos hombres transitaban con parsimonia por la avenida, enfrascados en una conversación trivial.

    โ—‹¿Te has enterado?

    โ–ก¿De qué?

    Replicó el otro.

    El primero se detuvo al ver el semáforo en rojo y, tras cerciorarse de que nadie prestaba atención, respondió:

    โ—‹Boris Madai fue depuesto y enviado a la misma penitenciaría que Howlett.

    Su compañero soltó una carcajada incrédula.

    โ–ก¿Me estás tomando el pelo? ¡Eso es magnífico!

    La risa le arrancó una diminuta lágrima que limpió de su ojo de cristal.

    โ–กEse malnacido por fin conoció el infortunio. En fin... ¿debemos eliminarlo?

    โ—‹En absoluto

    Respondió el primero.

    โ—‹¿Quién crees que somos? No ejecutamos a los nuestros salvo que incurran en traición.

    El semáforo cambió a verde y ambos reanudaron la marcha con absoluta tranquilidad.

    โ–กLo sé, lo sé...

    Musitó el segundo.

    โ–กEntonces, ¿quién se hará cargo del pendrive? Y ya que estamos, ¿quién demonios nos está saboteando?

    Al llegar a la esquina adquirieron un par de refrescos y un hot dog. Mientras pagaba, el primero respondió:

    โ—‹Humphrey Moriarty se encargará del asunto. Parece que pretende subsanar su cagada.

    El otro dio un largo trago a su bebida antes de contestar.

    โ–ก¿Ese depravado? Por favor... No quisiera ser el pobre infeliz que se cruce en su camino. Si nuestra "empresa"...

    Hizo un gesto de comillas con los dedos al pronunciar aquella palabra.

    โ–ก...quedara expuesta públicamente, saldríamos muy mal parados. Eso es lo que los ignorantes creen que somos.

    Pagó la comida y continuaron avanzando entre la multitud.

    โ—‹Ya ves, viejo.

    โ–กYa ves...

    Ambos cultistas se alejaron sin llamar la atención. A simple vista parecían ciudadanos corrientes, hombres comunes inmersos en la rutina diaria. Y precisamente ahí residía la verdadera fortaleza del culto: sus miembros podían ser cualquiera. Tu padre, tu vecino o incluso un desconocido que cruzara la calle junto a ti. Bajo la apariencia de vidas ordinarias ocultaban una vasta red de influencias que se extendía desde los rincones más humildes hasta las más altas esferas. Aquella discreción garantizaba el éxito de sus designios y volvía casi imposible medir la magnitud de su alcance.
    Dos hombres transitaban con parsimonia por la avenida, enfrascados en una conversación trivial. โ—‹¿Te has enterado? โ–ก¿De qué? Replicó el otro. El primero se detuvo al ver el semáforo en rojo y, tras cerciorarse de que nadie prestaba atención, respondió: โ—‹Boris Madai fue depuesto y enviado a la misma penitenciaría que Howlett. Su compañero soltó una carcajada incrédula. โ–ก¿Me estás tomando el pelo? ¡Eso es magnífico! La risa le arrancó una diminuta lágrima que limpió de su ojo de cristal. โ–กEse malnacido por fin conoció el infortunio. En fin... ¿debemos eliminarlo? โ—‹En absoluto Respondió el primero. โ—‹¿Quién crees que somos? No ejecutamos a los nuestros salvo que incurran en traición. El semáforo cambió a verde y ambos reanudaron la marcha con absoluta tranquilidad. โ–กLo sé, lo sé... Musitó el segundo. โ–กEntonces, ¿quién se hará cargo del pendrive? Y ya que estamos, ¿quién demonios nos está saboteando? Al llegar a la esquina adquirieron un par de refrescos y un hot dog. Mientras pagaba, el primero respondió: โ—‹Humphrey Moriarty se encargará del asunto. Parece que pretende subsanar su cagada. El otro dio un largo trago a su bebida antes de contestar. โ–ก¿Ese depravado? Por favor... No quisiera ser el pobre infeliz que se cruce en su camino. Si nuestra "empresa"... Hizo un gesto de comillas con los dedos al pronunciar aquella palabra. โ–ก...quedara expuesta públicamente, saldríamos muy mal parados. Eso es lo que los ignorantes creen que somos. Pagó la comida y continuaron avanzando entre la multitud. โ—‹Ya ves, viejo. โ–กYa ves... Ambos cultistas se alejaron sin llamar la atención. A simple vista parecían ciudadanos corrientes, hombres comunes inmersos en la rutina diaria. Y precisamente ahí residía la verdadera fortaleza del culto: sus miembros podían ser cualquiera. Tu padre, tu vecino o incluso un desconocido que cruzara la calle junto a ti. Bajo la apariencia de vidas ordinarias ocultaban una vasta red de influencias que se extendía desde los rincones más humildes hasta las más altas esferas. Aquella discreción garantizaba el éxito de sus designios y volvía casi imposible medir la magnitud de su alcance.
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  • โŠฑ••โŠฐโ‰โŠฑ•โ••โŠฐโ‰โ‰โŠฑ•โ••โŠฐโ‰โŠฑ••โŠฐ

    -: ใ€ฉ :- ๐•ƒ๐• ๐•ค ๐•™๐•š๐•๐• ๐•ค ๐••๐•– ๐•ฆ๐•Ÿ๐•’ ๐•’๐•ž๐•š๐•ค๐•ฅ๐•’๐••
    โ„‚๐•’๐•ก๐•š๐•ฅ๐•ฆ๐•๐•  ๐Ÿ™: ๐•ž๐•’๐•ค ๐•’๐•๐•๐•’ ๐••๐•– ๐•๐•’ ๐•ก๐•’๐•Ÿ๐•ฅ๐•’๐•๐•๐•’

    โŠฑ••โŠฐโ‰โŠฑ•โ••โŠฐโ‰โ‰โŠฑ•โ••โŠฐโ‰โŠฑ••โŠฐ

    El cielo sobre el distrito comercial no difería mucho del que cubría los muelles de Kanagawa: una amalgama de nubes bajas y densas que amenazaban con una llovizna fina, tiñendo el hormigón de los edificios de un gris monótono y convencional. El tiempo marcaba las cuatro y cincuenta y ocho de la tarde, Saito ya se encontraba de pie junto a la salida norte de la estación de trenes, inmóvil como una columna de granito en mitad del flujo constante de peatones. No vestía su traje de oficina habitual, pero la camisa de lino de color azul pálido, perfectamente planchada, y los pantalones oscuros delataban que el concepto de "ropa informal" era algo que su mente estructurada todavía no terminaba de asimilar.

    Con dos dedos de la mano izquierda, deslizó las gafas de carey un milímetro arriba sobre el puente de su nariz, observando el gigantesco cartel luminoso que colgaba del edificio de enfrente. La pantalla digital parpadeaba con violencia, mostrando espadas de píxeles, criaturas mitológicas y tipografías góticas ensangrentadas que anunciaban el lanzamiento de medianoche de una de las sagas más vendidas del mercado global. Para el rubio, toda esa parafernalia visual no era más que ruido innecesario.

    Pero comencemos desde el principio...

    Su incursión en el mundo digital jamás había tenido que ver con la fantasía, la evasión o el coleccionismo de figuras de resina. Para él, la pantalla era un tablero de ajedrez hipertrófico; un entramado de algoritmos, matrices de probabilidad y optimización de recursos donde la eficiencia matemática dictaba quién vivía y quién moría en los servidores de alta estrategia.

    Había terminado liderando uno de los clanes más antiguos y respetados de la comunidad de WoW no por carisma, sino porque trataba la logística de doscientos jugadores virtuales con la misma rigidez militar con la que un general coordina un suministro de campaña.

    Sabía cuántos segundos tardaba en regenerarse una barra de energía y el porcentaje exacto de rendimiento de una formación defensiva bajo condiciones adversas dentro del juego. Fuera de esa aritmética pura, el universo del gaming le resultaba un territorio tan ajeno como caótico.

    Y sin embargo, allí estaba. Convencido por una de las pocas anomalías que su lógica no había descartado a lo largo de los años.

    Lenore figuraba como su contraparte, desafiando su orden y estructura ortodoxa. Se conocían desde hacía el tiempo suficiente como para que Kenji tolerara sus excentricidades y asimilara su compañía, habituado a sus intervenciones en los canales de voz donde ella saltaba de un género interactivo a otro con una pasión que él consideraba un gasto ineficiente de energía mental.

    Por esa razón, cuando lo citó con la condición innegociable de que la acompañara a la apertura de un comercio especializado con el fin de adquirir esa nueva entrega, Saito no supo cómo negarse sin recurrir a una descortesía que su estricta educación le impedía perpetrar. Después de todo, ella comprendía los problemas de lógica que él planteaba en los foros, incluso si los envolvía en un entusiasmo que a él le daba dolor de cabeza.

    Fue entonces cuando el reloj de pulsera de Kenji emitió un clic sordo al marcar exactamente las cinco de la tarde. El aire del callejón lateral traía el olor a aceite quemado de los puestos de comida rápida y el zumbido eléctrico de las consolas de demostración que ya empezaban a atraer a las primeras filas de fanáticos.

    Saito exhaló un suspiro imperceptible, el aire frío condensándose apenas frente a sus labios, mientras guardaba las manos en los bolsillos y mantenía la mirada fija en la marea de personas en busca del rostro familiar de Lenore sumergido entre la multitud que comenzaba a agolparse bajo los neones.

    โŠฑ••โŠฐโ‰โŠฑ•โ••โŠฐโ‰โ‰โŠฑ•โ••โŠฐโ‰โŠฑ••โŠฐ

    Co: ๐”๐”ข๐”ซ๐”ฌ๐”ฏ๐”ข ๐”Š๐”ฏ๐”ž๐”ณ๐”ข๐”ฐ
    โŠฑ••โŠฐโ‰โŠฑ•โ••โŠฐโ‰โ‰โŠฑ•โ••โŠฐโ‰โŠฑ••โŠฐ -: ใ€ฉ :- ๐•ƒ๐• ๐•ค ๐•™๐•š๐•๐• ๐•ค ๐••๐•– ๐•ฆ๐•Ÿ๐•’ ๐•’๐•ž๐•š๐•ค๐•ฅ๐•’๐•• โ„‚๐•’๐•ก๐•š๐•ฅ๐•ฆ๐•๐•  ๐Ÿ™: ๐•ž๐•’๐•ค ๐•’๐•๐•๐•’ ๐••๐•– ๐•๐•’ ๐•ก๐•’๐•Ÿ๐•ฅ๐•’๐•๐•๐•’ โŠฑ••โŠฐโ‰โŠฑ•โ••โŠฐโ‰โ‰โŠฑ•โ••โŠฐโ‰โŠฑ••โŠฐ El cielo sobre el distrito comercial no difería mucho del que cubría los muelles de Kanagawa: una amalgama de nubes bajas y densas que amenazaban con una llovizna fina, tiñendo el hormigón de los edificios de un gris monótono y convencional. El tiempo marcaba las cuatro y cincuenta y ocho de la tarde, Saito ya se encontraba de pie junto a la salida norte de la estación de trenes, inmóvil como una columna de granito en mitad del flujo constante de peatones. No vestía su traje de oficina habitual, pero la camisa de lino de color azul pálido, perfectamente planchada, y los pantalones oscuros delataban que el concepto de "ropa informal" era algo que su mente estructurada todavía no terminaba de asimilar. Con dos dedos de la mano izquierda, deslizó las gafas de carey un milímetro arriba sobre el puente de su nariz, observando el gigantesco cartel luminoso que colgaba del edificio de enfrente. La pantalla digital parpadeaba con violencia, mostrando espadas de píxeles, criaturas mitológicas y tipografías góticas ensangrentadas que anunciaban el lanzamiento de medianoche de una de las sagas más vendidas del mercado global. Para el rubio, toda esa parafernalia visual no era más que ruido innecesario. Pero comencemos desde el principio... Su incursión en el mundo digital jamás había tenido que ver con la fantasía, la evasión o el coleccionismo de figuras de resina. Para él, la pantalla era un tablero de ajedrez hipertrófico; un entramado de algoritmos, matrices de probabilidad y optimización de recursos donde la eficiencia matemática dictaba quién vivía y quién moría en los servidores de alta estrategia. Había terminado liderando uno de los clanes más antiguos y respetados de la comunidad de WoW no por carisma, sino porque trataba la logística de doscientos jugadores virtuales con la misma rigidez militar con la que un general coordina un suministro de campaña. Sabía cuántos segundos tardaba en regenerarse una barra de energía y el porcentaje exacto de rendimiento de una formación defensiva bajo condiciones adversas dentro del juego. Fuera de esa aritmética pura, el universo del gaming le resultaba un territorio tan ajeno como caótico. Y sin embargo, allí estaba. Convencido por una de las pocas anomalías que su lógica no había descartado a lo largo de los años. Lenore figuraba como su contraparte, desafiando su orden y estructura ortodoxa. Se conocían desde hacía el tiempo suficiente como para que Kenji tolerara sus excentricidades y asimilara su compañía, habituado a sus intervenciones en los canales de voz donde ella saltaba de un género interactivo a otro con una pasión que él consideraba un gasto ineficiente de energía mental. Por esa razón, cuando lo citó con la condición innegociable de que la acompañara a la apertura de un comercio especializado con el fin de adquirir esa nueva entrega, Saito no supo cómo negarse sin recurrir a una descortesía que su estricta educación le impedía perpetrar. Después de todo, ella comprendía los problemas de lógica que él planteaba en los foros, incluso si los envolvía en un entusiasmo que a él le daba dolor de cabeza. Fue entonces cuando el reloj de pulsera de Kenji emitió un clic sordo al marcar exactamente las cinco de la tarde. El aire del callejón lateral traía el olor a aceite quemado de los puestos de comida rápida y el zumbido eléctrico de las consolas de demostración que ya empezaban a atraer a las primeras filas de fanáticos. Saito exhaló un suspiro imperceptible, el aire frío condensándose apenas frente a sus labios, mientras guardaba las manos en los bolsillos y mantenía la mirada fija en la marea de personas en busca del rostro familiar de Lenore sumergido entre la multitud que comenzaba a agolparse bajo los neones. โŠฑ••โŠฐโ‰โŠฑ•โ••โŠฐโ‰โ‰โŠฑ•โ••โŠฐโ‰โŠฑ••โŠฐ Co: [Lenore_Graves13]
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  • [tras salir de una fiesta en el club nocturno Keinshi se dirigía de regreso a su mansión, conduciendo por la zona en su vehículo deportivo]

    Finalmente puedo regresar ese sitio ya se comenzaba a descontrolar con tantos ebrios..

    Si uno de ellos llegaba a manchar mí camisa con cerveza lo iba a pagar muy caro y no estoy hablando de dinero

    •despues de avanzar unas cuadras se detuvo en el semáforo detrás de otros vehículos, durante la espera se quedó mirando la iluminación de la ciudad en aquel horario•

    Este lugar siempre fue hermoso a esta hora donde no hay tanta gente y te permite observar mejor todo.
    [tras salir de una fiesta en el club nocturno Keinshi se dirigía de regreso a su mansión, conduciendo por la zona en su vehículo deportivo] Finalmente puedo regresar ese sitio ya se comenzaba a descontrolar con tantos ebrios.. Si uno de ellos llegaba a manchar mí camisa con cerveza lo iba a pagar muy caro y no estoy hablando de dinero •despues de avanzar unas cuadras se detuvo en el semáforo detrás de otros vehículos, durante la espera se quedó mirando la iluminación de la ciudad en aquel horario• Este lugar siempre fue hermoso a esta hora donde no hay tanta gente y te permite observar mejor todo.
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  • "La primera marcha."
    Fandom Roleplay Literario.
    Categorรญa Acción
    -La ciudad latia con la fuerza de miles de vidas al mismo tiempo. Las avenidas rebosaban movimiento, peatones cruzando entre semaforos, ejecutivos saliendo de edificios de cristal con el telefono aun en la mano, vendedores ambulantes llamando clientes desde las esquinas, cafeterias llenas de voces mezcladas con el aroma a cafe recien hecho, tiendas abiertas iluminando las veredas con escaparates brillantes. El sonido de motores, bocinas, conversaciones y musica urbana se elevaba entre las fachadas de los grandes edificios. Todo avanzaba como siempre. Como cualquier otro dia, Nadie imaginaba que, bajo sus propios pies, algo antiguo aguardaba su momento-

    -La primera señal fue leve, un temblor casi imperceptible que hizo vibrar los vidrios de los edificios y mover apenas el agua dentro de los vasos sobre las mesas. Algunos se detuvieron por un segundo. Otros levantaron la vista confundidos. Pensaron en una explosion lejana. Un accidente. Una obra subterranea. Nada mas, pero el suelo volvio a estremecerse... esta vez.. con violencia. El Asfalto crujio como si se quebrara desde sus entrañas. Grietas enormes comenzaron a abrirse a lo largo de la avenida principal, extendiendose entre autos detenidos, semaforos y veredas. El concreto exploto hacia arriba levantando polvo, piedras y fragmentos de pavimento mientras los vehiculos eran empujados hacia los costados y las alarmas empezaban a sonar una tras otra. el Panico se propago mas rapido que el ruido. La gente corrio sin entender que estaba ocurriendo-

    -Desde el centro de aquella ruptura emergieron dos estructuras imposibles. Colosales, dos puertas lapidales se elevaron desde las profundidades como si el mundo las hubiera ocultado durante siglos y finalmente hubiera decidido devolverlas a la superficie. Eran gigantescas, tan altas que parecian tocar los primeros pisos de los edificios cercanos. Oscuras, erosionadas, cubiertas por simbolos tallados que nadie podia comprender. Sus relieves mostraban criaturas deformes, escenas de guerra, montañas de cadaveres y figuras antiguas consumidas por el Tiempo. La Piedra parecia viva, como si respirara bajo el polvo. Como si hubiera despertado por fin.-

    -La Multitud quedo paralizada entre el miedo y la fascinacion, algunos grababan con sus telefonos desde la distancia. Otros gritaban buscando escapar. Muchos simplemente observaban, incapaces de comprender lo que tenian delante. Entonces aquellas puertas comenzaron a abrirse....Lentamente. Con un sonido grave y monstruoso, a medida que se separaban, una oscuridad absoluta aparecio detras de ellas. No habia Luz. No habia Fondo, Solo un vacio profundo, inmovil.. como una herida abierta hacia otro mundo, y de aquella oscuridad... comenzaron a salir.-

    -Primero fueron pequeñas figuras corriendo entre el humo, decenas, luego cientos.. Goblins encorvados y deformes invadieron la calle chillando como animales salvaje, trepando vehiculos volcados, saltando sobre techos y rompiendo escaparates con garras sucias y dientes afilados. Detras de estos molestos goblins, llegaron los Orcos. Masivos, Brutales, armados con acero enegrecido, hachas desproporcionadas y martillos de guerra manchados por antiguas batallas. Sus pasos hacian vibrar el suelo mientras avanzaban destruyendo todo a su alrededor, masacrando a los pobres ilusos que no comprendian el peligro en el que se encontraban, sangre y viseras, miedo y horror. Ghouls arrastrandose entre cuerpos caidos como bestias hambrientas, Vampiros moviendose entre el humo y las sombras con velocidad imposible. Demonios de cuernos inmensos, piel ennegrecida y ojos encendidos como brasas descendiendo sobre la ciudad con una calma aterradora. Una marea de criaturas nacidas de pesadillas comenzo a extenderse por las calles, devorando el centro urbano bajo sangre, fuego y desesperacion-

    -Los gritos llenaron la avenida, las vidrieras estallaban, los autos chocaban intentando escapar. las sirenas comenzaron a sonar desde todas direcciones. El humo subio cubriendo las alturas mientras las luces de la ciudad se mesclaban con incendios nacidos en cada esquina. El concreto moderno se convirtio en un campo de guerra, lo cotidiano desaparecio en segundos. Solo quedo Terror, pero entonces la horda se detuvo. Como Obedeciendo una orden Silenciosa-

    -Los goblins retrocedieron hacia los costados, los Orcos clavaron sus armas contra el suelo, los Demonios inclinaron la Cabeza,Grandes Wyverns sobrevolaban los cielos, derribando helicopteros y aviones que pasaban cerca de las puertas, Los Vampiros se deslizaron hacia la penumbra dejando el centro despejado. Todas aquellas criaturas abrieron un camino inmenso desde las puertas hasta el corazon de la avenida destruida. Un corredor de ruina y Humo, una clara bienvenida, Porque alguien mas estaba por llegar-

    -Desde el interior del Portal resono una respiracion monstruosa. Pesada, profunda.. Despues un rugido que atraveso la ciudad como una onda de choque, haciendo vibrar ventanas a kilometros de distancia. Luego el sonido de Garras contra Piedra, Pezuñas golpeando el suelo y finalmente la silueta aparecio entre la oscuridad-

    -Una Gigantesca Quimera cruzo las puertas envuelta en Humo Negro, Era una Bestia imposible, una bestia mitica de cuentos de hadas, su cuerpo mezclaba musculos salvajes, garras enormes, cuernos retorcidos y colmillos capaces de partir acero. Sus ojos brillaban como fuego vivo. Cada Paso destruia el asfalto bajo sus patas mientras avanzaba hacia la avenida principal dejando marcas profundas en la ciudad, y sobre ella.. Venia el. Vharkhul Braknak, El ogro.-

    -Desde lo Alto de su quimera contemplo humanos corriendo entre vehiculos abandonados, edificios ardiendo, criaturas extendiendose por las calles como una enfermedad viva.. y en medio de todo ello permanecio inmovil, como un Rey entrando en su reino, como una calamidad antigua regresando a un mundo que lo habia olvidado, la invasion habia comenzado, ese mundo seria suyo, el ogro extendio su brazo en el aire y dijo como un Orden-

    "ARRASEN CON TODA LA VIDA EN ESTE MUNDO! NO SE DETENGAN! NO RETROCEDAN! CONQUISTEN! DESTRUYAN! DEBOREN!"

    -Y asi, todos esas criaturas que habian guardado silencio, comenzaron a gritar al unisono el nombre de su rey, Vharkhul Braknak, para luego comenzaron la invasion-
    -La ciudad latia con la fuerza de miles de vidas al mismo tiempo. Las avenidas rebosaban movimiento, peatones cruzando entre semaforos, ejecutivos saliendo de edificios de cristal con el telefono aun en la mano, vendedores ambulantes llamando clientes desde las esquinas, cafeterias llenas de voces mezcladas con el aroma a cafe recien hecho, tiendas abiertas iluminando las veredas con escaparates brillantes. El sonido de motores, bocinas, conversaciones y musica urbana se elevaba entre las fachadas de los grandes edificios. Todo avanzaba como siempre. Como cualquier otro dia, Nadie imaginaba que, bajo sus propios pies, algo antiguo aguardaba su momento- -La primera señal fue leve, un temblor casi imperceptible que hizo vibrar los vidrios de los edificios y mover apenas el agua dentro de los vasos sobre las mesas. Algunos se detuvieron por un segundo. Otros levantaron la vista confundidos. Pensaron en una explosion lejana. Un accidente. Una obra subterranea. Nada mas, pero el suelo volvio a estremecerse... esta vez.. con violencia. El Asfalto crujio como si se quebrara desde sus entrañas. Grietas enormes comenzaron a abrirse a lo largo de la avenida principal, extendiendose entre autos detenidos, semaforos y veredas. El concreto exploto hacia arriba levantando polvo, piedras y fragmentos de pavimento mientras los vehiculos eran empujados hacia los costados y las alarmas empezaban a sonar una tras otra. el Panico se propago mas rapido que el ruido. La gente corrio sin entender que estaba ocurriendo- -Desde el centro de aquella ruptura emergieron dos estructuras imposibles. Colosales, dos puertas lapidales se elevaron desde las profundidades como si el mundo las hubiera ocultado durante siglos y finalmente hubiera decidido devolverlas a la superficie. Eran gigantescas, tan altas que parecian tocar los primeros pisos de los edificios cercanos. Oscuras, erosionadas, cubiertas por simbolos tallados que nadie podia comprender. Sus relieves mostraban criaturas deformes, escenas de guerra, montañas de cadaveres y figuras antiguas consumidas por el Tiempo. La Piedra parecia viva, como si respirara bajo el polvo. Como si hubiera despertado por fin.- -La Multitud quedo paralizada entre el miedo y la fascinacion, algunos grababan con sus telefonos desde la distancia. Otros gritaban buscando escapar. Muchos simplemente observaban, incapaces de comprender lo que tenian delante. Entonces aquellas puertas comenzaron a abrirse....Lentamente. Con un sonido grave y monstruoso, a medida que se separaban, una oscuridad absoluta aparecio detras de ellas. No habia Luz. No habia Fondo, Solo un vacio profundo, inmovil.. como una herida abierta hacia otro mundo, y de aquella oscuridad... comenzaron a salir.- -Primero fueron pequeñas figuras corriendo entre el humo, decenas, luego cientos.. Goblins encorvados y deformes invadieron la calle chillando como animales salvaje, trepando vehiculos volcados, saltando sobre techos y rompiendo escaparates con garras sucias y dientes afilados. Detras de estos molestos goblins, llegaron los Orcos. Masivos, Brutales, armados con acero enegrecido, hachas desproporcionadas y martillos de guerra manchados por antiguas batallas. Sus pasos hacian vibrar el suelo mientras avanzaban destruyendo todo a su alrededor, masacrando a los pobres ilusos que no comprendian el peligro en el que se encontraban, sangre y viseras, miedo y horror. Ghouls arrastrandose entre cuerpos caidos como bestias hambrientas, Vampiros moviendose entre el humo y las sombras con velocidad imposible. Demonios de cuernos inmensos, piel ennegrecida y ojos encendidos como brasas descendiendo sobre la ciudad con una calma aterradora. Una marea de criaturas nacidas de pesadillas comenzo a extenderse por las calles, devorando el centro urbano bajo sangre, fuego y desesperacion- -Los gritos llenaron la avenida, las vidrieras estallaban, los autos chocaban intentando escapar. las sirenas comenzaron a sonar desde todas direcciones. El humo subio cubriendo las alturas mientras las luces de la ciudad se mesclaban con incendios nacidos en cada esquina. El concreto moderno se convirtio en un campo de guerra, lo cotidiano desaparecio en segundos. Solo quedo Terror, pero entonces la horda se detuvo. Como Obedeciendo una orden Silenciosa- -Los goblins retrocedieron hacia los costados, los Orcos clavaron sus armas contra el suelo, los Demonios inclinaron la Cabeza,Grandes Wyverns sobrevolaban los cielos, derribando helicopteros y aviones que pasaban cerca de las puertas, Los Vampiros se deslizaron hacia la penumbra dejando el centro despejado. Todas aquellas criaturas abrieron un camino inmenso desde las puertas hasta el corazon de la avenida destruida. Un corredor de ruina y Humo, una clara bienvenida, Porque alguien mas estaba por llegar- -Desde el interior del Portal resono una respiracion monstruosa. Pesada, profunda.. Despues un rugido que atraveso la ciudad como una onda de choque, haciendo vibrar ventanas a kilometros de distancia. Luego el sonido de Garras contra Piedra, Pezuñas golpeando el suelo y finalmente la silueta aparecio entre la oscuridad- -Una Gigantesca Quimera cruzo las puertas envuelta en Humo Negro, Era una Bestia imposible, una bestia mitica de cuentos de hadas, su cuerpo mezclaba musculos salvajes, garras enormes, cuernos retorcidos y colmillos capaces de partir acero. Sus ojos brillaban como fuego vivo. Cada Paso destruia el asfalto bajo sus patas mientras avanzaba hacia la avenida principal dejando marcas profundas en la ciudad, y sobre ella.. Venia el. Vharkhul Braknak, El ogro.- -Desde lo Alto de su quimera contemplo humanos corriendo entre vehiculos abandonados, edificios ardiendo, criaturas extendiendose por las calles como una enfermedad viva.. y en medio de todo ello permanecio inmovil, como un Rey entrando en su reino, como una calamidad antigua regresando a un mundo que lo habia olvidado, la invasion habia comenzado, ese mundo seria suyo, el ogro extendio su brazo en el aire y dijo como un Orden- "ARRASEN CON TODA LA VIDA EN ESTE MUNDO! NO SE DETENGAN! NO RETROCEDAN! CONQUISTEN! DESTRUYAN! DEBOREN!" -Y asi, todos esas criaturas que habian guardado silencio, comenzaron a gritar al unisono el nombre de su rey, Vharkhul Braknak, para luego comenzaron la invasion-
    Tipo
    Grupal
    Lรญneas
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    Disponible
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  • โ”€โ”€Sí, pronto llegaré. โ”€โ”€Fue lo que dijo el hombre de cabello oscuro, hablando con alguien mientras iba en el transporte público, usando su teléfono móvil en alta voz. En ese momento no importaba mucho si le escuchaban otras personas, era el atardecer y había poca gente cerca.

    La persona con quién se comunicaba le había dicho algo, tal vez una pregunta, era difícil oírlo en las cercanías, aunque para él estaba más que claro el mensaje. โ”€โ”€Fue un viaje esclarecedor, he aprendido más cosas sobre mí y en general... โ”€โ”€Hubo una pausa tras eso, el transporte en el que iba se detuvo brevemente en un semáforo que marcaba en rojo, poco después los peatones cruzarían la calle. El semáforo no tardaría en cambiar a verde y así, el vehículo de aquel autobús continuo su trayecto.

    Su interlocutor en la llamada le había preguntado algo nuevamente, al final simplemente respondió. โ”€โ”€Es difícil decirlo, pero la mayoría diría que alcance la iluminación. โ”€โ”€Tras lo dicho, por unos instantes marco una sonrisa en sus labios, era difícil ver si se trataba de genuina felicidad o tal vez algo diferente.
    โ”€โ”€Sí, pronto llegaré. โ”€โ”€Fue lo que dijo el hombre de cabello oscuro, hablando con alguien mientras iba en el transporte público, usando su teléfono móvil en alta voz. En ese momento no importaba mucho si le escuchaban otras personas, era el atardecer y había poca gente cerca. La persona con quién se comunicaba le había dicho algo, tal vez una pregunta, era difícil oírlo en las cercanías, aunque para él estaba más que claro el mensaje. โ”€โ”€Fue un viaje esclarecedor, he aprendido más cosas sobre mí y en general... โ”€โ”€Hubo una pausa tras eso, el transporte en el que iba se detuvo brevemente en un semáforo que marcaba en rojo, poco después los peatones cruzarían la calle. El semáforo no tardaría en cambiar a verde y así, el vehículo de aquel autobús continuo su trayecto. Su interlocutor en la llamada le había preguntado algo nuevamente, al final simplemente respondió. โ”€โ”€Es difícil decirlo, pero la mayoría diría que alcance la iluminación. โ”€โ”€Tras lo dicho, por unos instantes marco una sonrisa en sus labios, era difícil ver si se trataba de genuina felicidad o tal vez algo diferente.
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  • En mi próximo plan malvado.. estropearé semáforos por toda la ciudad. Así nadie llegará a tiempo a ningún lado~
    En mi próximo plan malvado.. estropearé semáforos por toda la ciudad. Así nadie llegará a tiempo a ningún lado~
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  • ( ๐๐„๐“๐“๐„๐‘ ๐ƒ๐€๐˜๐’. )
    โธบ ๐–ฟ๐–พ๐–บ๐—. ๐“จ๐ฏ๐จ๐ง๐ง๐ž

    Los negocios seguían abiertos, las puertas de algunos locales expulsaban música hacia las aceras y el tráfico convertía las avenidas principales en ríos interminables de luces y claxonazos impacientes. La gente volvía a casa arrastrando cansancio en los hombros, cargando bolsas, hablando por teléfono o caminando deprisa sin molestarse en mirar demasiado alrededor... Y eso le convenía, Entre menos rostros hubiese, más fácil era pasar desapercibido.

    El calor atrapado entre las calles todavía persistía y la luz restante le permitía orientarse mejor sin necesidad de esconderse por completo. Aun así, mantenía las manos ocultas en los bolsillos y la cabeza ligeramente inclinada, evitando cualquier contacto innecesario.

    No podía dejar de pensar en lo extraño que resultaba estar haciendo aquello, el ir a recoger a alguien. La idea seguía sintiéndose ajena dentro de su cabeza, casi absurda. Durante meses sólo había caminado por necesidad, buscar piezas o sobrevivir un día más. Nunca porque alguien lo estuviera esperando al otro lado del trayecto.

    Pero ahora Yvonne sí lo estaba esperando, ese pensamiento le producía una incomodidad justo debajo de las costillas.
    Cruzó un par de avenidas aprovechando los cambios de semáforo y se internó por calles más tranquilas, donde los árboles comenzaban a proyectar sombras largas sobre el pavimento. Allí el ruido de la ciudad disminuía apenas un poco; ya no había tantos motores rugiendo cerca, sólo el murmullo lejano del tráfico mezclado con aves cantando entre jardines descuidados.

    Había memorizado cada esquina desde la primera vez, las casas con cercas altas, el tramo del pavimiento donde debía tener cuidado al pisar. Le resultaba bastante cómico, pero ahí estaba.
    Cuando finalmente llegó a la calle de Yvonne, redujo apenas el paso.

    El vecindario se sentía distinto a las zonas que solía atravesar. Más silencioso. Más limpio. Las casas parecían demasiado grandes vistas desde fuera, con jardines modestos y ventanas iluminadas que dejaban escapar destellos cálidos hacia el exterior.

    Por un momento permaneció quieto observando la vivienda desde la distancia, como si necesitara convencerse de acercarse otra vez.
    Tomó un respiro, una silenciosa inhalación que le infló el pecho y regresó vitalidad a sus piernas.

    ¿Cómo se supone que debía avisarle que había llegado?, sintió comezón en la nuca por la sola idea. No podía tocar la puerta porque, no sabía si los padres de Yvonne aún estaban en casa.
    Asomaba la cabeza de vez en cuando, porque quizá ella estaría esperándolo en el jardín pero nada.

    Un sonido provocó un respingo involuntario, girándose de golpe hacia el origen de donde provenía. Cerca de unos contenedores de basura había un perro pequeño, ridículamente pequeño observándolo con desconfianza absoluta. El animal apenas le llegaba a media pantorrilla, pero aún así ladraba como si no tuviese a salir volando de una patada. El susto le había tensado todos los músculos durante un instante, suspirando al ver que no era gran amenaza.

    Frunció apenas el ceño mirando al diminuto animal.

    — ... Cállate.

    Murmuró en voz baja, más confundido que molesto.
    Y aún no había señal alguna de la mujer tras esa puerta.
    ( ๐๐„๐“๐“๐„๐‘ ๐ƒ๐€๐˜๐’. ) โธบ ๐–ฟ๐–พ๐–บ๐—. [doucevi3] Los negocios seguían abiertos, las puertas de algunos locales expulsaban música hacia las aceras y el tráfico convertía las avenidas principales en ríos interminables de luces y claxonazos impacientes. La gente volvía a casa arrastrando cansancio en los hombros, cargando bolsas, hablando por teléfono o caminando deprisa sin molestarse en mirar demasiado alrededor... Y eso le convenía, Entre menos rostros hubiese, más fácil era pasar desapercibido. El calor atrapado entre las calles todavía persistía y la luz restante le permitía orientarse mejor sin necesidad de esconderse por completo. Aun así, mantenía las manos ocultas en los bolsillos y la cabeza ligeramente inclinada, evitando cualquier contacto innecesario. No podía dejar de pensar en lo extraño que resultaba estar haciendo aquello, el ir a recoger a alguien. La idea seguía sintiéndose ajena dentro de su cabeza, casi absurda. Durante meses sólo había caminado por necesidad, buscar piezas o sobrevivir un día más. Nunca porque alguien lo estuviera esperando al otro lado del trayecto. Pero ahora Yvonne sí lo estaba esperando, ese pensamiento le producía una incomodidad justo debajo de las costillas. Cruzó un par de avenidas aprovechando los cambios de semáforo y se internó por calles más tranquilas, donde los árboles comenzaban a proyectar sombras largas sobre el pavimento. Allí el ruido de la ciudad disminuía apenas un poco; ya no había tantos motores rugiendo cerca, sólo el murmullo lejano del tráfico mezclado con aves cantando entre jardines descuidados. Había memorizado cada esquina desde la primera vez, las casas con cercas altas, el tramo del pavimiento donde debía tener cuidado al pisar. Le resultaba bastante cómico, pero ahí estaba. Cuando finalmente llegó a la calle de Yvonne, redujo apenas el paso. El vecindario se sentía distinto a las zonas que solía atravesar. Más silencioso. Más limpio. Las casas parecían demasiado grandes vistas desde fuera, con jardines modestos y ventanas iluminadas que dejaban escapar destellos cálidos hacia el exterior. Por un momento permaneció quieto observando la vivienda desde la distancia, como si necesitara convencerse de acercarse otra vez. Tomó un respiro, una silenciosa inhalación que le infló el pecho y regresó vitalidad a sus piernas. ¿Cómo se supone que debía avisarle que había llegado?, sintió comezón en la nuca por la sola idea. No podía tocar la puerta porque, no sabía si los padres de Yvonne aún estaban en casa. Asomaba la cabeza de vez en cuando, porque quizá ella estaría esperándolo en el jardín pero nada. Un sonido provocó un respingo involuntario, girándose de golpe hacia el origen de donde provenía. Cerca de unos contenedores de basura había un perro pequeño, ridículamente pequeño observándolo con desconfianza absoluta. El animal apenas le llegaba a media pantorrilla, pero aún así ladraba como si no tuviese a salir volando de una patada. El susto le había tensado todos los músculos durante un instante, suspirando al ver que no era gran amenaza. Frunció apenas el ceño mirando al diminuto animal. — ... Cállate. Murmuró en voz baja, más confundido que molesto. Y aún no había señal alguna de la mujer tras esa puerta.
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  • โ”€โ”€โ”€โ”€ Mírenlo bien. Todo el mundo quiere ser el santo de la historia, pero nadie quiere pagar el precio de la virtud.

    Yo no inventé el pecado, solo le puse un espejo delante a la humanidad para que dejara de mentirse.

    No me culpen por el incendio cuando fueron ustedes quienes trajeron los fósforos y pidieron un poco de calor. โ”€
    โ”€โ”€โ”€โ”€ Mírenlo bien. Todo el mundo quiere ser el santo de la historia, pero nadie quiere pagar el precio de la virtud. Yo no inventé el pecado, solo le puse un espejo delante a la humanidad para que dejara de mentirse. No me culpen por el incendio cuando fueron ustedes quienes trajeron los fósforos y pidieron un poco de calor. โ”€
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  • The Price of Evil
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    Categorรญa Suspenso
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    โ €โ €โ €โ €โ €โ €โ €โ €โ €โ €โ €โ €[Illán] - Marzo de 2026.


    โ €โ €Los vampiros eran criaturas atemorizantes, sin duda. Pero, contrario a la creencia popular, no eran unos espantos sedientos de sangre que se desligan de la razón por la lujuria de beber sangre humana, son inteligentes, buenos pasando desapercibidos y sobre todo... excelentes adaptándose al entorno que les rodea.

    โ €โ €Internet. Sí, la red era una herramienta como cualquier otra, sea para enviar información o buscar presas, los vampiros también eran seres racionales, tienen intereses, y sus propias leyendas urbanas. En los más recónditos foros se narran historias de una ciudadela abandonada por debajo de las alcantarillas de Nueva York, un sitio lúgubre que se dice está encantado; quien quiera entrar, deberá ser despojado de su identidad, pero a cambio, entrará en la sociedad de los vampiros más antigua, una logia a la que pocos acceden, pero poseen una mística magia de sangre, vieja y poderosa.

    โ €โ €Tomó tiempo, una misión en solitario que le tomó más de un mes en juntar las pistas necesarias. Disfrazado de turista diurno, cambió de identidad varias veces en varias regiones de la ciudad, investigó como pudo y con la más alta calidad de artificios. Calles que no existían en mapas, drenajes que no llevaban a ninguna parte, rumores y hasta charlas "amistosas" con engendros chupasangre.

    โ €โ €El pelirrojo puso un pie delante del otro. Era medianoche del día de la fecha, encima de la cornisa de un edificio, seguía los rastros de un supuesto grupo de un importante vampiro con lazos directos, dirigiéndose directamente a la ciudad de Nosferatu. ¿Iba a entrar directamente en una encarnizada pelea con cientos, quizá miles de vampiros él solo? Sí, se tenía mucha confianza.

    โ €โ €Pero algo en el aire le hizo perder el rastro, una presencia. Volteó con una sutileza sobrenatural, un filo celeste que se reflejó en la luna apareció en su mano, apuntando al cuello de una silueta femenina. Claramente, no humana...

    โ €โ €Se mantuvo silente, pero atento. โธป¿Se te ofrece algo?โธป Aunque su mirada parecía hostil, su aura estaba en calma, era un río, uno que fluía con la pelea y el diálogo. Daba igual cuál.

    Eส€ษชษด
    โ € โ €โ €โ €โ €โ €โ €โ €โ €โ €โ €โ €โ €[Illán] - Marzo de 2026. โ €โ €Los vampiros eran criaturas atemorizantes, sin duda. Pero, contrario a la creencia popular, no eran unos espantos sedientos de sangre que se desligan de la razón por la lujuria de beber sangre humana, son inteligentes, buenos pasando desapercibidos y sobre todo... excelentes adaptándose al entorno que les rodea. โ €โ €Internet. Sí, la red era una herramienta como cualquier otra, sea para enviar información o buscar presas, los vampiros también eran seres racionales, tienen intereses, y sus propias leyendas urbanas. En los más recónditos foros se narran historias de una ciudadela abandonada por debajo de las alcantarillas de Nueva York, un sitio lúgubre que se dice está encantado; quien quiera entrar, deberá ser despojado de su identidad, pero a cambio, entrará en la sociedad de los vampiros más antigua, una logia a la que pocos acceden, pero poseen una mística magia de sangre, vieja y poderosa. โ €โ €Tomó tiempo, una misión en solitario que le tomó más de un mes en juntar las pistas necesarias. Disfrazado de turista diurno, cambió de identidad varias veces en varias regiones de la ciudad, investigó como pudo y con la más alta calidad de artificios. Calles que no existían en mapas, drenajes que no llevaban a ninguna parte, rumores y hasta charlas "amistosas" con engendros chupasangre. โ €โ €El pelirrojo puso un pie delante del otro. Era medianoche del día de la fecha, encima de la cornisa de un edificio, seguía los rastros de un supuesto grupo de un importante vampiro con lazos directos, dirigiéndose directamente a la ciudad de Nosferatu. ¿Iba a entrar directamente en una encarnizada pelea con cientos, quizá miles de vampiros él solo? Sí, se tenía mucha confianza. โ €โ €Pero algo en el aire le hizo perder el rastro, una presencia. Volteó con una sutileza sobrenatural, un filo celeste que se reflejó en la luna apareció en su mano, apuntando al cuello de una silueta femenina. Claramente, no humana... โ €โ €Se mantuvo silente, pero atento. โธป¿Se te ofrece algo?โธป Aunque su mirada parecía hostil, su aura estaba en calma, era un río, uno que fluía con la pelea y el diálogo. Daba igual cuál. [Black.Rose]
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  • ๐•ฌ ๐–‰๐–Ž๐–‘๐–Š๐–’๐–’๐–† ๐–Ž๐–“ ๐•ท๐–š๐–ˆ๐–๐–ž ๐•ท๐–†๐–“๐–‰ — ๐•ป๐–†๐–—๐–†๐–‰๐–Ž๐–˜๐–Š ๐–Ž๐–˜ ๐–‡๐–š๐–Ž๐–‘๐–™ ๐–š๐–•๐–”๐–“ ๐–š๐–“๐–Ž๐–‹๐–”๐–—๐–’๐–Ž๐–™๐–ž.

    Disparidades en un mar de pensamiento: la heterogeneidad de Adam cautivó su preocupación.

    Pidió a quien consideraba un colega registros visuales de la política ejecutada bajo el ala del honorable congreso. Con precisa humildad, buscó un consejo: el lenguaje tácito del sanedrín, la dinámica de un debate que escondía el cubismo más grosero.

    Reconoció cualidades que algunos llamarían honorables, mas el telar de palabras forjó un foro carente de sustancia.

    Dictámenes aplicados en un territorio reducido eran más fáciles de ejecutar; aunque las formas imperaron, halló utilidad al cincelar un sistema imperfecto. Pero, al contemplar al cónclave regir bajo la sombra de las naciones, tan insípido le pareció que él mismo se cuestionó la decisión de invertir su tiempo en tal espectáculo.

    Y ante las intrincadas sombras que brotaron de un artefacto holográfico, Zeraim hizo una comparación ingrata.

    Aquello estudiado destacaba por su disposición en herradura; él rememoró que la primera deliberación ocurrió bajo el testigo de una estrella marchita y un prado que se desentendió de la finitud. Ellos, como individuos, eran innegablemente desiguales, pero en su construcción conquistaron una afinidad propia de organismos más sencillos.

    La individualidad nunca fue un concepto a destacar. Eran frágiles, conscientes de un funesto destino en caso de negarse a la unidad; los que antes fueron miles decidieron privarse del sueño, y fraguaron las mitzvot. Y solo cuando necesitaron dictaminar el arquetipo de la nueva sangre y carne: aquello llamado “soma", reencontraron el cónclave.

    '๐•บ๐–“๐–ˆ๐–Š ๐–’๐–”๐–—๐–Š ๐•ด ๐–‡๐–Š๐–˜๐–Š๐–Š๐–ˆ๐– ๐–ž๐–”๐–š, ๐–†๐–ˆ๐–๐–Ž๐–’: ๐–๐–”๐–Ž๐–“ ๐–ž๐–”๐–š๐–— ๐–๐–†๐–“๐–‰๐–˜. ๐•ณ๐–”๐–œ ๐–˜๐–๐–†๐–‘๐–‘ ๐–œ๐–Š ๐–ˆ๐–”๐–’๐–Š ๐–™๐–” ๐–š๐–“๐–‰๐–Š๐–—๐–˜๐–™๐–†๐–“๐–‰ ๐–Ž๐–‹ ๐–œ๐–Š ๐–™๐–—๐–†๐–“๐–˜๐–ˆ๐–Š๐–“๐–‰ ๐–“๐–”๐–™ ๐–”๐–š๐–—๐–˜๐–Š๐–‘๐–›๐–Š๐–˜?'

    Al culmen de la última grabación, en el silencio de su despacho, contempló con frialdad la boiserie delante de él. Quizá un vestigio de nostalgia: el fruncir de los labios que expresa conflictos, palabras que no pueden ser enunciadas.

    No era indecisión, sino una genuina interrogante que lo indujo a la reflexión: ¿cómo la marea de almas muriendo sobre la playa podía pecar de tanta divergencia?

    No llegó para evangelizar; la nación del Tevel no era objetivo de conquista, solo de estudio y eventual extracción.

    Conflictuado, el eco de una paternidad cósmica lo empujó a sentir genuina lástima, ya fuera por la endeblez observada o por la inflexibilidad de los dogmas.
    ๐•ฌ ๐–‰๐–Ž๐–‘๐–Š๐–’๐–’๐–† ๐–Ž๐–“ ๐•ท๐–š๐–ˆ๐–๐–ž ๐•ท๐–†๐–“๐–‰ — ๐•ป๐–†๐–—๐–†๐–‰๐–Ž๐–˜๐–Š ๐–Ž๐–˜ ๐–‡๐–š๐–Ž๐–‘๐–™ ๐–š๐–•๐–”๐–“ ๐–š๐–“๐–Ž๐–‹๐–”๐–—๐–’๐–Ž๐–™๐–ž. Disparidades en un mar de pensamiento: la heterogeneidad de Adam cautivó su preocupación. Pidió a quien consideraba un colega registros visuales de la política ejecutada bajo el ala del honorable congreso. Con precisa humildad, buscó un consejo: el lenguaje tácito del sanedrín, la dinámica de un debate que escondía el cubismo más grosero. Reconoció cualidades que algunos llamarían honorables, mas el telar de palabras forjó un foro carente de sustancia. Dictámenes aplicados en un territorio reducido eran más fáciles de ejecutar; aunque las formas imperaron, halló utilidad al cincelar un sistema imperfecto. Pero, al contemplar al cónclave regir bajo la sombra de las naciones, tan insípido le pareció que él mismo se cuestionó la decisión de invertir su tiempo en tal espectáculo. Y ante las intrincadas sombras que brotaron de un artefacto holográfico, Zeraim hizo una comparación ingrata. Aquello estudiado destacaba por su disposición en herradura; él rememoró que la primera deliberación ocurrió bajo el testigo de una estrella marchita y un prado que se desentendió de la finitud. Ellos, como individuos, eran innegablemente desiguales, pero en su construcción conquistaron una afinidad propia de organismos más sencillos. La individualidad nunca fue un concepto a destacar. Eran frágiles, conscientes de un funesto destino en caso de negarse a la unidad; los que antes fueron miles decidieron privarse del sueño, y fraguaron las mitzvot. Y solo cuando necesitaron dictaminar el arquetipo de la nueva sangre y carne: aquello llamado “soma", reencontraron el cónclave. '๐•บ๐–“๐–ˆ๐–Š ๐–’๐–”๐–—๐–Š ๐•ด ๐–‡๐–Š๐–˜๐–Š๐–Š๐–ˆ๐– ๐–ž๐–”๐–š, ๐–†๐–ˆ๐–๐–Ž๐–’: ๐–๐–”๐–Ž๐–“ ๐–ž๐–”๐–š๐–— ๐–๐–†๐–“๐–‰๐–˜. ๐•ณ๐–”๐–œ ๐–˜๐–๐–†๐–‘๐–‘ ๐–œ๐–Š ๐–ˆ๐–”๐–’๐–Š ๐–™๐–” ๐–š๐–“๐–‰๐–Š๐–—๐–˜๐–™๐–†๐–“๐–‰ ๐–Ž๐–‹ ๐–œ๐–Š ๐–™๐–—๐–†๐–“๐–˜๐–ˆ๐–Š๐–“๐–‰ ๐–“๐–”๐–™ ๐–”๐–š๐–—๐–˜๐–Š๐–‘๐–›๐–Š๐–˜?' Al culmen de la última grabación, en el silencio de su despacho, contempló con frialdad la boiserie delante de él. Quizá un vestigio de nostalgia: el fruncir de los labios que expresa conflictos, palabras que no pueden ser enunciadas. No era indecisión, sino una genuina interrogante que lo indujo a la reflexión: ¿cómo la marea de almas muriendo sobre la playa podía pecar de tanta divergencia? No llegó para evangelizar; la nación del Tevel no era objetivo de conquista, solo de estudio y eventual extracción. Conflictuado, el eco de una paternidad cósmica lo empujó a sentir genuina lástima, ya fuera por la endeblez observada o por la inflexibilidad de los dogmas.
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