• Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Lo que dejó la colaboración de Fate con Honkai, es hacer ya un bonito crossover, ojalá haga más colaboraciones el Honkai.
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  • Aquí dibujado a Morgana De Fey, soy una artista..

    ||Desde que se llevó una colaboración con Fate y pronto otra más, se han hecho fan arts de los personajes de honkai interactúado con los de FATE ||
    Aquí dibujado a Morgana De Fey, soy una artista.. ||Desde que se llevó una colaboración con Fate y pronto otra más, se han hecho fan arts de los personajes de honkai interactúado con los de FATE ||
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  • ──── This night, fair lights shall fade from mortal sight...
    Not by blind chance, nor whim of fate, but by mine hand.

    Long have I watched their trembling glow,
    So soft… so easily undone.

    And I shall pass, a shadow unconfined,
    Till each small flame doth gasp and die...

    And naught remains but dark… and I.
    ──── This night, fair lights shall fade from mortal sight... Not by blind chance, nor whim of fate, but by mine hand. Long have I watched their trembling glow, So soft… so easily undone. And I shall pass, a shadow unconfined, Till each small flame doth gasp and die... And naught remains but dark… and I.
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  • Ir de caza así... Es mucho más fácil que estando en mi forma más humana...

    ☽Seguia corriendo por allí para poder olfatear alguna presa y cazarla, siguiendo el rastro de lo que era algún animal☾
    Ir de caza así... Es mucho más fácil que estando en mi forma más humana... ☽Seguia corriendo por allí para poder olfatear alguna presa y cazarla, siguiendo el rastro de lo que era algún animal☾
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  • Hiro: Ahhhhhh :D!!!!

    (De inmediato se pone a hojear el regalo que Kalhi NigDurgae le dió, para luego cerrarlo e imitar la acción de muchos humanos al olfatear el libro, aun si no puede olerlo)

    Hiro: Es un tesoro, Kalhi y lo valoro muchisimo! Será nuestro secreto, no te preocupes. Pero voy a disfrutarlo, muchas gracias X3!!!
    Hiro: Ahhhhhh :D!!!! (De inmediato se pone a hojear el regalo que [kalhi] le dió, para luego cerrarlo e imitar la acción de muchos humanos al olfatear el libro, aun si no puede olerlo) Hiro: Es un tesoro, Kalhi y lo valoro muchisimo! Será nuestro secreto, no te preocupes. Pero voy a disfrutarlo, muchas gracias X3!!!
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    ¿Que se viene otra colaboración con Fate x Honkai?
    Ohhh yes, yes.... Kyaaaaaa......

    -c muere de la emoción -
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  • -despues de años, incluso decadas, el hombre logro su cometido. Despues de tanta lucha, logro llegar a su universo de origen. Los cientificos lo seguian y el los asecinaba, su acompañante se mantenia ocult@
    Por ordenes del enmascarado, no queria que saliera herid@ ... despues de muchos disparos llego una sabuesa infernal, mismo color de orejas y cola, a diferencia que ella era una loba completamente. Al ver a aquel enmascarado comenzo a gruñirle lista para luchar, pero a diferencia de ella el hombre solo se sorprendio, abrio sus ojos bastante asombrado para asi hablar con una voz tembloroza-

    L-Loona?...

    -dise, la loba se confundia y solo respondia _"como sabes mi nombre?"_ y asi el enmascarado dejo escapar sus orejas y cola, manteniendo aquella mascara no quería qué viera que ahora es mas humano por culpa de los. Hombres que ya hacian muertos tras ellos junto a aquel portal. Se asercaba a ella para asi volver a hablar-

    S-soy yo...tu hermano...

    -la loba incredula hablo orea vez_"imposible! Mi hermano...murió...junto con mis padres..."_ dise ya con lagrimas en los ojos-

    No!...soy...yo Loona lo juro...esos hombres me secuestraron...experimentaron conmigo...mira...ellos llegaron hace mucho! Mataron a muchos de los nuestros...bebes y todo eso...pero dejaron a algunos vivos...entre ellos yo...soy tu hermano...

    -Loona recordaba aquellas escenas horribles de su pasado, olfateaba a el enmascarado reconociendo el aroma, la historia concordaba eh incluso sus colas y orejas eran iguales no nesecitaba mas pruebas, era el, rápidamente corrio para abrazarlo mirando a el alrededor notando a el acompañante, _"quien es?"_ preguntó-

    Un aliado...me ayudo a llegar aqui...

    //imágen hecha por gémini jsjs
    -despues de años, incluso decadas, el hombre logro su cometido. Despues de tanta lucha, logro llegar a su universo de origen. Los cientificos lo seguian y el los asecinaba, su acompañante se mantenia ocult@ Por ordenes del enmascarado, no queria que saliera herid@ ... despues de muchos disparos llego una sabuesa infernal, mismo color de orejas y cola, a diferencia que ella era una loba completamente. Al ver a aquel enmascarado comenzo a gruñirle lista para luchar, pero a diferencia de ella el hombre solo se sorprendio, abrio sus ojos bastante asombrado para asi hablar con una voz tembloroza- L-Loona?... -dise, la loba se confundia y solo respondia _"como sabes mi nombre?"_ y asi el enmascarado dejo escapar sus orejas y cola, manteniendo aquella mascara no quería qué viera que ahora es mas humano por culpa de los. Hombres que ya hacian muertos tras ellos junto a aquel portal. Se asercaba a ella para asi volver a hablar- S-soy yo...tu hermano... -la loba incredula hablo orea vez_"imposible! Mi hermano...murió...junto con mis padres..."_ dise ya con lagrimas en los ojos- No!...soy...yo Loona lo juro...esos hombres me secuestraron...experimentaron conmigo...mira...ellos llegaron hace mucho! Mataron a muchos de los nuestros...bebes y todo eso...pero dejaron a algunos vivos...entre ellos yo...soy tu hermano... -Loona recordaba aquellas escenas horribles de su pasado, olfateaba a el enmascarado reconociendo el aroma, la historia concordaba eh incluso sus colas y orejas eran iguales no nesecitaba mas pruebas, era el, rápidamente corrio para abrazarlo mirando a el alrededor notando a el acompañante, _"quien es?"_ preguntó- Un aliado...me ayudo a llegar aqui... //imágen hecha por gémini jsjs
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  • La marea estaba baja cuando una pequeña selkie salió del agua. Al ojo común, solo era una foca más.

    Primero asomó la cabeza, oscura y brillante entre las olas negras. El viento nocturno le revolvió los bigotes de foca y ella olfateó el aire.

    Arrastró su cuerpo húmedo hasta la arena.

    Entonces dejó que la piel resbalara de su forma como una sombra desprendiéndose. Donde antes había una foca, ahora se incorporaba una joven de cabello enredado por la sal, la piel pálida aún cubierta de gotas de mar.

    Fiadh recogió el pequeño tesoro que había traído consigo.

    Una concha blanca en espiral.
    Un trozo de vidrio verde pulido por las olas.
    Una piedra lisa, gris y suave como un huevo.

    Caminó descalza hasta el borde de cierto jardín. La hierba estaba fría bajo sus pies. Se agachó junto a la cerca de madera y acomodó los objetos con cuidado, como si estuviera armando un pequeño altar secreto.

    Se quedó un momento mirándolos.

    Luego levantó la vista hacia la casa.

    Había una ventana que conocía bien.

    Fiadh no se acercó más.

    El niño dormiría ahora, respirando lento, sin saber que el mar lo visitaba cada noche. Eso estaba bien. Así debía ser.

    La joven se levantó, retrocedió en silencio y regresó a la playa.

    Antes de entrar al agua, miró una última vez la casa.

    Mañana por la mañana, pensó, él los encontrará.

    Y eso era suficiente.

    Con ese pensamiento, Fiadh volvió al mar.
    La marea estaba baja cuando una pequeña selkie salió del agua. Al ojo común, solo era una foca más. Primero asomó la cabeza, oscura y brillante entre las olas negras. El viento nocturno le revolvió los bigotes de foca y ella olfateó el aire. Arrastró su cuerpo húmedo hasta la arena. Entonces dejó que la piel resbalara de su forma como una sombra desprendiéndose. Donde antes había una foca, ahora se incorporaba una joven de cabello enredado por la sal, la piel pálida aún cubierta de gotas de mar. Fiadh recogió el pequeño tesoro que había traído consigo. Una concha blanca en espiral. Un trozo de vidrio verde pulido por las olas. Una piedra lisa, gris y suave como un huevo. Caminó descalza hasta el borde de cierto jardín. La hierba estaba fría bajo sus pies. Se agachó junto a la cerca de madera y acomodó los objetos con cuidado, como si estuviera armando un pequeño altar secreto. Se quedó un momento mirándolos. Luego levantó la vista hacia la casa. Había una ventana que conocía bien. Fiadh no se acercó más. El niño dormiría ahora, respirando lento, sin saber que el mar lo visitaba cada noche. Eso estaba bien. Así debía ser. La joven se levantó, retrocedió en silencio y regresó a la playa. Antes de entrar al agua, miró una última vez la casa. Mañana por la mañana, pensó, él los encontrará. Y eso era suficiente. Con ese pensamiento, Fiadh volvió al mar.
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  • "Ayúdame"
    Fandom Sobrenatural ~ Crónicas Vampíricas
    Categoría Crossover
    sᴛᴀʀᴛᴇʀ ᴘᴀʀᴀ: 𝐒A𝐌 W𝐈N𝐂H𝐄S𝐓E𝐑

    Las manadas de hombres lobo ya no eran tan escasas como lo fueron antaño. Siglos atrás los hombres lobo eran una de las especies dominantes sobre la tierra, pero la proliferación de vampiros y cazadores habia obligado a las manadas a esconderse. A ocultarse en pueblos, en las montañas, en lugares donde poder pasar desapercibidos. Y asi, poco a poco, el gen del hombre lobo durmió. No todos los descendientes de las grandes manadas activaban su maldición lupina. Hombres y mujeres vivían y morían sin activar nunca su maldición y, poco a poco, se perdió el legado.

    Pero ese no habia sido el caso de los Wood. De las familias licántropas, los pertenecientes a la manada Apisi, ahora disgregada por el país, los Wood eran los únicos que todavia reconocían y recordaban su legado, sus leyendas. Asentados en Kansas, disfrutaban de la licantropía y no la consideraban una maldición. El dolor de la transformación, a diferencia de para otras familias, se tornaba cada vez más soportable con cada luna llena. Y, en lugar de encerrarse y encadenarse en sótanos y celdas, la familia Wood corría por el bosque. Libres. Aullando a la luna y disfrutando del instinto y las horas lupinas. Asi habia sido desde que Hazel tenia uso de razón. Desde que desatara su maldición a los diecisiete años se habia transformado con cada luna llena al resguardo y cobijo de sus padres y su familia. Su padre, era el alfa de la manada o al menos, de aquel grupo de lobos y, algún día, esperaba que su hija ocupara su lugar. Para ello la habia criado…

    Hasta aquella luna llena…

    Hazel corría por el bosque, olfateando, sintiendo el aire en su pelaje, sintiéndose libre. Sus patas parecían volar sobre el suelo, corriendo a tal velocidad que nada podía pararla. Nada salvo… Aquel sonido estridente y desgarrador. La loba alzó sus orejas irguiendo el cuello, alarmada, preocupada. Un aullido de dolor y muerte llegó hasta ella. Cercano y fulminante. Y supo que habia perdido a alguien de su manada.

    Un nuevo disparo. Un nuevo aullido mortecino.

    Hazel no se quedó a esperar su turno. Echó a correr en dirección contraria sabiendo que no podía regresar a casa. Porque si esos cazadores los habían encontrado allí era porque sabían exactamente cómo y dónde Vivian. Asi que Hazel corrió a toda velocidad, huyendo de los disparos y la muerte que amenazaba con alcanzarla.

    Un proyectil le acertó en el costado en plena carrera y la loba, herida y magullada, cayó estrepitosamente contra el suelo. Resollaba, asustada. Dolía, quemaba. Aquella herida le habia quitado el aliento y sabia que se desangraba. Pero no podía dejar que su manada terminara asi. Tenia que vivir.

    Asi que tratando de hacer caso omiso a los disparos que llenaban el ambiente, Hazel volvio a erguirse sobre sus cuatro patas. Sanaria. Aquella herida sanaría gracias a la magia de la luna llena. Sanaria… Echó a correr de nuevo, esta vez algo más cansada, algo más lenta. Pero corrió todo cuanto daban sus patas. Y corrió toda la noche, cruzando pueblos, atravesando bosques mientras aquella ultima noche de luna llena duraba. Corrió hasta que los disparos ya eran inexistentes en el eco de la noche.

    >> Despertó desnuda en medio del bosque. Con la salida del sol su cuerpo habia recuperado su forma humana y ella se habia desmayado entre ramas y pequeños arbustos. Profirió un quejido llevándose una mano al costado allí donde la herida de bala aun sanaba lentamente. La sangre teñía su piel bronceada. Pero sabia que, aunque dolía, estaba fuera de peligro. Sobreviviría. Lo haría.

    Era la única superviviente de su manada. Y la certeza y la soledad de aquel pensamiento la abrumaron haciendo que la muchacha dejara ir un ligero y corto sollozo. Por todos los que queria, que habia perdido y que no volvería a ver. Se llevó una mano a los labios y se encogió sobre si misma, llorando a los caídos, a aquella terrorífica noche. Y cuando sintió que se quedaba sin aire, decidió que tenia que salir de allí.

    Desnuda recorrió el bosque hasta encontrar civilización. Y cuando el cansancio hizo que sus piernas temblaran, finalmente encontró un pequeño camping de caravanas. Le llegaban voces. Niños, familias. Salpicaduras de agua en una piscina. El olor de una barbacoa, podía ver la pequeña columna de humo alzarse entre algunas caravanas… Y allí, delante de ella, desprotegida… una cuerda de tender con algo de ropa. No se paró a ver qué era. Llegó hasta allí, y cogió lo primero que pilló. Una camiseta blanca de manga corta, una chaqueta vaquera y unos pantalones de chándal. Y, con las mismas, salió de allí volviendo a internarse en el bosque.

    Porque habia algo que no os he contado. Y es que la familia Wood tenia una leyenda. Una leyenda inmemorial. Su padre siempre le habia contado que la razon por la que su bisabuelo se habia instalado allí con su manada era una muy sencilla. Protección. La manada protegía a un grupo de Hombres. Los Hombres de Letras. Y ellos los protegían tambien. Un acuerdo del pasado, un pacto de no dañarse mutuamente nunca más. Un pacto de hermandad. No estaba firmado en ninguna parte y nadie podía corroborar que fuera real. Pero tenia una localización. Lebanon. Y hasta allí le habían conducido sus pisadas. Si quedaba alguien allí, habrían de ayudarla, darle cobijo o un lugar donde averiguar quién le habia arrebatado a su familia..

    “A las puertas de Lebanon, interno en el bosque, accesible por pocos caminos, se yergue el orgulloso bastión. Lobos y hombres lo consideran su salvación”

    Era una mierda de rima y parecía demasiado barata para ser una leyenda demasiado antigua, pero Hazel siempre habia creído que su bisabuelo no tendría demasiada idea de mensajes crípticos. Hubiera sido un espía terrible.

    Pero al menos tenia una pista. A las afueras de Lebanon, en el bosque…

    Caminó descalza por la tierra, indemne a las ramas o piedras. Cansada, desolada y sangrando. La sangre se habia transferido a su camiseta, y sin alimento y descanso correcto, aquella herida no sanaba de forma correcta.

    Escuchó los pasos de una carrera. Cerca de ella. Pero no lo advirtió tan a tiempo como podría haberlo hecho en pleno uso de sus facultades físicas. Antes de que la vista se le nublase pudo ver como un hombre se acercaba a ella haciendo footing y se detenía al verla en el camino. Quizás se lo habia imaginado, quizás no. Pero…

    -Ayuda… me… -dijo Hazel antes de perder el sentido y caer, desmayada, en medio del camino.
    sᴛᴀʀᴛᴇʀ ᴘᴀʀᴀ: [SAM.MY] Las manadas de hombres lobo ya no eran tan escasas como lo fueron antaño. Siglos atrás los hombres lobo eran una de las especies dominantes sobre la tierra, pero la proliferación de vampiros y cazadores habia obligado a las manadas a esconderse. A ocultarse en pueblos, en las montañas, en lugares donde poder pasar desapercibidos. Y asi, poco a poco, el gen del hombre lobo durmió. No todos los descendientes de las grandes manadas activaban su maldición lupina. Hombres y mujeres vivían y morían sin activar nunca su maldición y, poco a poco, se perdió el legado. Pero ese no habia sido el caso de los Wood. De las familias licántropas, los pertenecientes a la manada Apisi, ahora disgregada por el país, los Wood eran los únicos que todavia reconocían y recordaban su legado, sus leyendas. Asentados en Kansas, disfrutaban de la licantropía y no la consideraban una maldición. El dolor de la transformación, a diferencia de para otras familias, se tornaba cada vez más soportable con cada luna llena. Y, en lugar de encerrarse y encadenarse en sótanos y celdas, la familia Wood corría por el bosque. Libres. Aullando a la luna y disfrutando del instinto y las horas lupinas. Asi habia sido desde que Hazel tenia uso de razón. Desde que desatara su maldición a los diecisiete años se habia transformado con cada luna llena al resguardo y cobijo de sus padres y su familia. Su padre, era el alfa de la manada o al menos, de aquel grupo de lobos y, algún día, esperaba que su hija ocupara su lugar. Para ello la habia criado… Hasta aquella luna llena… Hazel corría por el bosque, olfateando, sintiendo el aire en su pelaje, sintiéndose libre. Sus patas parecían volar sobre el suelo, corriendo a tal velocidad que nada podía pararla. Nada salvo… Aquel sonido estridente y desgarrador. La loba alzó sus orejas irguiendo el cuello, alarmada, preocupada. Un aullido de dolor y muerte llegó hasta ella. Cercano y fulminante. Y supo que habia perdido a alguien de su manada. Un nuevo disparo. Un nuevo aullido mortecino. Hazel no se quedó a esperar su turno. Echó a correr en dirección contraria sabiendo que no podía regresar a casa. Porque si esos cazadores los habían encontrado allí era porque sabían exactamente cómo y dónde Vivian. Asi que Hazel corrió a toda velocidad, huyendo de los disparos y la muerte que amenazaba con alcanzarla. Un proyectil le acertó en el costado en plena carrera y la loba, herida y magullada, cayó estrepitosamente contra el suelo. Resollaba, asustada. Dolía, quemaba. Aquella herida le habia quitado el aliento y sabia que se desangraba. Pero no podía dejar que su manada terminara asi. Tenia que vivir. Asi que tratando de hacer caso omiso a los disparos que llenaban el ambiente, Hazel volvio a erguirse sobre sus cuatro patas. Sanaria. Aquella herida sanaría gracias a la magia de la luna llena. Sanaria… Echó a correr de nuevo, esta vez algo más cansada, algo más lenta. Pero corrió todo cuanto daban sus patas. Y corrió toda la noche, cruzando pueblos, atravesando bosques mientras aquella ultima noche de luna llena duraba. Corrió hasta que los disparos ya eran inexistentes en el eco de la noche. >> Despertó desnuda en medio del bosque. Con la salida del sol su cuerpo habia recuperado su forma humana y ella se habia desmayado entre ramas y pequeños arbustos. Profirió un quejido llevándose una mano al costado allí donde la herida de bala aun sanaba lentamente. La sangre teñía su piel bronceada. Pero sabia que, aunque dolía, estaba fuera de peligro. Sobreviviría. Lo haría. Era la única superviviente de su manada. Y la certeza y la soledad de aquel pensamiento la abrumaron haciendo que la muchacha dejara ir un ligero y corto sollozo. Por todos los que queria, que habia perdido y que no volvería a ver. Se llevó una mano a los labios y se encogió sobre si misma, llorando a los caídos, a aquella terrorífica noche. Y cuando sintió que se quedaba sin aire, decidió que tenia que salir de allí. Desnuda recorrió el bosque hasta encontrar civilización. Y cuando el cansancio hizo que sus piernas temblaran, finalmente encontró un pequeño camping de caravanas. Le llegaban voces. Niños, familias. Salpicaduras de agua en una piscina. El olor de una barbacoa, podía ver la pequeña columna de humo alzarse entre algunas caravanas… Y allí, delante de ella, desprotegida… una cuerda de tender con algo de ropa. No se paró a ver qué era. Llegó hasta allí, y cogió lo primero que pilló. Una camiseta blanca de manga corta, una chaqueta vaquera y unos pantalones de chándal. Y, con las mismas, salió de allí volviendo a internarse en el bosque. Porque habia algo que no os he contado. Y es que la familia Wood tenia una leyenda. Una leyenda inmemorial. Su padre siempre le habia contado que la razon por la que su bisabuelo se habia instalado allí con su manada era una muy sencilla. Protección. La manada protegía a un grupo de Hombres. Los Hombres de Letras. Y ellos los protegían tambien. Un acuerdo del pasado, un pacto de no dañarse mutuamente nunca más. Un pacto de hermandad. No estaba firmado en ninguna parte y nadie podía corroborar que fuera real. Pero tenia una localización. Lebanon. Y hasta allí le habían conducido sus pisadas. Si quedaba alguien allí, habrían de ayudarla, darle cobijo o un lugar donde averiguar quién le habia arrebatado a su familia.. “A las puertas de Lebanon, interno en el bosque, accesible por pocos caminos, se yergue el orgulloso bastión. Lobos y hombres lo consideran su salvación” Era una mierda de rima y parecía demasiado barata para ser una leyenda demasiado antigua, pero Hazel siempre habia creído que su bisabuelo no tendría demasiada idea de mensajes crípticos. Hubiera sido un espía terrible. Pero al menos tenia una pista. A las afueras de Lebanon, en el bosque… Caminó descalza por la tierra, indemne a las ramas o piedras. Cansada, desolada y sangrando. La sangre se habia transferido a su camiseta, y sin alimento y descanso correcto, aquella herida no sanaba de forma correcta. Escuchó los pasos de una carrera. Cerca de ella. Pero no lo advirtió tan a tiempo como podría haberlo hecho en pleno uso de sus facultades físicas. Antes de que la vista se le nublase pudo ver como un hombre se acercaba a ella haciendo footing y se detenía al verla en el camino. Quizás se lo habia imaginado, quizás no. Pero… -Ayuda… me… -dijo Hazel antes de perder el sentido y caer, desmayada, en medio del camino.
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  • La habitación estaba en silencio, salvo por el sonido de la serie que estaba viendo. Thalya estaba sentada en la cama, apoyada contra el cabecero, con una luz cálida encendida y el ordenador descansando en sus piernas.

    Kora dormía hecha un ovillo a sus pies justo cuando el móvil vibró sobre la mesilla.

    No lo miró al principio ya que pensó que sería cualquier notificación sin importancia, pero volvió a vibrar otra vez. Frunció el ceño, estiró el brazo y al ver el nombre en la pantalla se extrañó.

    “Yayo”.

    —¿Hola? —preguntó nada más responder. Al otro lado no hubo saludo inmediato. La voz de su abuelo llegó después, más bajita de lo normal.

    —Thalya… cariño… no quería asustarte.

    Ella ya estaba sentándose recta con algo de preocupación. —¿Qué pasa?

    Silencio corto.

    —Tu abuela… esta mañana… ha tenido un infarto.

    Dejó el ordenador a un lado de inmediato. —¿Está…?

    —Está viva —se apresuró—. Pero está muy débil. Los médicos dicen que su corazón… ya no aguanta como antes.

    Thalya no dijo nada, solo miró un punto fijo de la pared.

    —Preguntó por ti —continuó él—. Varias veces, cree que vas a venir.

    La garganta se le cerró y tuvo que carraspear un poco. —Si, eh… tenía pensado ir —respondió casi en un susurro.

    —Bien —dijo su abuelo con suavidad—. Quiere verte.

    La llamada terminó poco después, pero ella se quedó sentada en la cama sin moverse, con el teléfono aún en la mano. La perrita levantó la cabeza, acercándose a olfatear su rodilla y ella la acarició automáticamente, pero tenía la mirada perdida.

    Solo respiró hondo una vez, tratando de poner prioridad al caos de su mente. Lo primero era adelantar el billete de avión, lo demás ya se vería.
    La habitación estaba en silencio, salvo por el sonido de la serie que estaba viendo. Thalya estaba sentada en la cama, apoyada contra el cabecero, con una luz cálida encendida y el ordenador descansando en sus piernas. Kora dormía hecha un ovillo a sus pies justo cuando el móvil vibró sobre la mesilla. No lo miró al principio ya que pensó que sería cualquier notificación sin importancia, pero volvió a vibrar otra vez. Frunció el ceño, estiró el brazo y al ver el nombre en la pantalla se extrañó. “Yayo”. —¿Hola? —preguntó nada más responder. Al otro lado no hubo saludo inmediato. La voz de su abuelo llegó después, más bajita de lo normal. —Thalya… cariño… no quería asustarte. Ella ya estaba sentándose recta con algo de preocupación. —¿Qué pasa? Silencio corto. —Tu abuela… esta mañana… ha tenido un infarto. Dejó el ordenador a un lado de inmediato. —¿Está…? —Está viva —se apresuró—. Pero está muy débil. Los médicos dicen que su corazón… ya no aguanta como antes. Thalya no dijo nada, solo miró un punto fijo de la pared. —Preguntó por ti —continuó él—. Varias veces, cree que vas a venir. La garganta se le cerró y tuvo que carraspear un poco. —Si, eh… tenía pensado ir —respondió casi en un susurro. —Bien —dijo su abuelo con suavidad—. Quiere verte. La llamada terminó poco después, pero ella se quedó sentada en la cama sin moverse, con el teléfono aún en la mano. La perrita levantó la cabeza, acercándose a olfatear su rodilla y ella la acarició automáticamente, pero tenía la mirada perdida. Solo respiró hondo una vez, tratando de poner prioridad al caos de su mente. Lo primero era adelantar el billete de avión, lo demás ya se vería.
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