• -El sol del mediodía caía sin reservas sobre el lago, haciendo que la superficie del agua brillara como una plancha de cristal vivo-

    -aquel clima tan cálido parecía haber suavizado un momento al mundo o all menos por unas horas, el aire era cálido, perfumado por hierba fresca y resina, y las montañas lejanas parecían adormecidas bajo la luz dorada, Bondrewd había elegido ese lugar precisamente por eso: porque allí el silencio no pesaba, y la claridad no exigía explicaciones-

    -Se había despojado de aquella armadura que para sus hombros se había vuelto bastante pesada, dejando también aquella capa sucia, dejándolas ordenadas con cuidado a la sombra de un árbol cercano, La espada corta descansaba apoyada contra una roca, fuera del alcance inmediato, pero no olvidada, El lago lo recibía con una temperatura amable, envolviendo su cuerpo con una sensación extraña que hacia tiempo no había sentido, la Calma-

    -Nadaba sin prisa, con brazadas largas y controladas, dejando que el sol calentara su espalda cada vez que emergía, el agua se deslizaba sobre su piel sin resistencia parecía que el agua estaba lavando aquellas cicatrices en su espalda quitando los último vestigios de dolor y suciedad de sus encuentros pasados, por primera vez en mucho tiempo, sus pensamientos no seguían un patrón de análisis o vigilancia. Solo respiraba. Solo avanzaba-

    -En un punto más profundo, se dejó flotar boca arriba, los brazos abiertos, los ojos cerrados, el sonido distante de insectos, el murmullo del viento entre los árboles y el chapoteo leve del agua componían una calma que parecía ajena a su vida habitual-

    Esto es bastante extraño…

    -dijo en un tono casi divertido, dejando salir una ligera sonrisa en su rostro-

    Que el mundo siga en pie incluso cuando uno se detiene

    -Se acercó luego a una roca lisa que sobresalía del agua y se recargó en ella, dejando que el lago lo sostuviera desde la cintura, el sol arrancaba destellos en las gotas que corrían por su torso, y una exhalación lenta escapó de sus labios, más ligera de lo que estaba acostumbrado, Fue entonces cuando algo cambió-

    -No fue amenaza ni sobresalto. Fue una presencia nueva alterando la quietud: una sombra proyectada donde antes no la había, un sonido de pasos sobre la hierba seca de la orilla-

    -Bondrewd abrió los ojos con calma y giró el rostro hacia la ribera, sin apresurarse a salir del agua. Su expresión seguía serena, pero la atención había regresado por completo-

    No esperaba compañía hoy.....Si buscas el lago, es generoso…hay mucho espacio como para que quieras exactamente este lugar pero si me buscas a mí....

    -sus ojos se fijaron en la figura que se acercaba-

    habría sido cortés anunciarse o al menos traer algo como una bebida

    -El sol siguió brillando, imperturbable, mientras el descanso de Bondrewd quedaba suspendido por la llegada del visitante inesperado-
    -El sol del mediodía caía sin reservas sobre el lago, haciendo que la superficie del agua brillara como una plancha de cristal vivo- -aquel clima tan cálido parecía haber suavizado un momento al mundo o all menos por unas horas, el aire era cálido, perfumado por hierba fresca y resina, y las montañas lejanas parecían adormecidas bajo la luz dorada, Bondrewd había elegido ese lugar precisamente por eso: porque allí el silencio no pesaba, y la claridad no exigía explicaciones- -Se había despojado de aquella armadura que para sus hombros se había vuelto bastante pesada, dejando también aquella capa sucia, dejándolas ordenadas con cuidado a la sombra de un árbol cercano, La espada corta descansaba apoyada contra una roca, fuera del alcance inmediato, pero no olvidada, El lago lo recibía con una temperatura amable, envolviendo su cuerpo con una sensación extraña que hacia tiempo no había sentido, la Calma- -Nadaba sin prisa, con brazadas largas y controladas, dejando que el sol calentara su espalda cada vez que emergía, el agua se deslizaba sobre su piel sin resistencia parecía que el agua estaba lavando aquellas cicatrices en su espalda quitando los último vestigios de dolor y suciedad de sus encuentros pasados, por primera vez en mucho tiempo, sus pensamientos no seguían un patrón de análisis o vigilancia. Solo respiraba. Solo avanzaba- -En un punto más profundo, se dejó flotar boca arriba, los brazos abiertos, los ojos cerrados, el sonido distante de insectos, el murmullo del viento entre los árboles y el chapoteo leve del agua componían una calma que parecía ajena a su vida habitual- Esto es bastante extraño… -dijo en un tono casi divertido, dejando salir una ligera sonrisa en su rostro- Que el mundo siga en pie incluso cuando uno se detiene -Se acercó luego a una roca lisa que sobresalía del agua y se recargó en ella, dejando que el lago lo sostuviera desde la cintura, el sol arrancaba destellos en las gotas que corrían por su torso, y una exhalación lenta escapó de sus labios, más ligera de lo que estaba acostumbrado, Fue entonces cuando algo cambió- -No fue amenaza ni sobresalto. Fue una presencia nueva alterando la quietud: una sombra proyectada donde antes no la había, un sonido de pasos sobre la hierba seca de la orilla- -Bondrewd abrió los ojos con calma y giró el rostro hacia la ribera, sin apresurarse a salir del agua. Su expresión seguía serena, pero la atención había regresado por completo- No esperaba compañía hoy.....Si buscas el lago, es generoso…hay mucho espacio como para que quieras exactamente este lugar pero si me buscas a mí.... -sus ojos se fijaron en la figura que se acercaba- habría sido cortés anunciarse o al menos traer algo como una bebida -El sol siguió brillando, imperturbable, mientras el descanso de Bondrewd quedaba suspendido por la llegada del visitante inesperado-
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  • »»——♛——««
    La noche ha caído con un abrazo frío y equitativo, incapaz de discriminar. Tengo los pezones duros y la piel de gallina.

    La luna ilumina, lo suficiente para que los depredadores hagan de las suyas entre las tinieblas. Me cuesta ver más allá de seis metros, pero es mejor que nada.

    A mis espaldas hay silencio, allí donde yace el templo que me vió renacer. Quisiera volver y disfrutar otra vez del banquete.

    Camino por el sendero empedrado frente a mí, ese que se extiende en bajada con varios escalones de piedra pulida. Lo habré subido y bajado mil veces, hasta el punto de que puedo caminar sobre él por memoria muscular que por fijarme dónde pongo los pies.

    O eso quería pensar.
    Un paso, un tobillo torcido y rodé hasta el último escalón.
    »»——♛——««

    𝐿𝑎𝑠 𝑝𝑢𝑏𝑙𝑖𝑐𝑎𝑐𝑖𝑜𝑛𝑒𝑠 𝑠𝑒𝑟𝑎𝑛 𝑑𝑒 𝑒𝑠𝑡𝑒 𝑡𝑖𝑝𝑜: 𝑀𝑜𝑛𝑜𝑟𝑜𝑙𝑒𝑠 𝑞𝑢𝑒 𝑐𝑢𝑒𝑛𝑡𝑒𝑛 𝑝𝑎𝑟𝑡𝑒𝑠 𝑑𝑒𝑙 𝑜𝑟𝑖𝑔𝑒𝑛 𝑑𝑒𝑙 𝑝𝑒𝑟𝑠𝑜𝑛𝑎𝑗𝑒.

    𝐴𝑙𝑔𝑢𝑛𝑎𝑠 𝑠𝑒𝑟𝑎𝑛 𝑝𝑜𝑟 𝑝𝑎𝑟𝑡𝑒𝑠 (𝑐𝑜𝑚𝑜 𝑒𝑠𝑡𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑠𝑒 𝑚𝑒 𝑎𝑐𝑎𝑏𝑎 𝑑𝑒 𝑜𝑐𝑢𝑟𝑟𝑖𝑟 𝑦 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑒 𝑑𝑎𝑟𝑒 𝑢𝑛𝑎 𝑐𝑜𝑛𝑡𝑖𝑛𝑢𝑎𝑐𝑖𝑜𝑛 𝑚𝑎𝑠 𝑒𝑥𝑡𝑒𝑛𝑠𝑎) 𝑦 𝑜𝑡𝑟𝑎𝑠 𝑠𝑒𝑟𝑎𝑛 𝑒𝑝𝑖𝑠𝑜𝑑𝑖𝑐𝑎𝑠.

    𝑇𝑎𝑚𝑏𝑖𝑒𝑛 𝑝𝑖𝑒𝑛𝑠𝑜 ℎ𝑎𝑐𝑒𝑟 𝑝𝑢𝑏𝑙𝑖𝑐𝑎𝑐𝑖𝑜𝑛𝑒𝑠 𝑐𝑜𝑚𝑝𝑎𝑟𝑡𝑖𝑑𝑎𝑠 𝑐𝑜𝑛 𝑜𝑡𝑟𝑜𝑠 𝑝𝑒𝑟𝑓𝑖𝑙𝑒𝑠, 𝑝𝑒𝑟𝑜 𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑒𝑠𝑜 𝑡𝑒𝑛𝑔𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝑐𝑜𝑛𝑜𝑐𝑒𝑟 𝑚𝑎𝑠 𝑔𝑒𝑛𝑡𝑒 𝑦 𝑡𝑜𝑑𝑎 𝑙𝑎 𝑐ℎ𝑎𝑐ℎ𝑎𝑟𝑎.
    »»——♛——«« La noche ha caído con un abrazo frío y equitativo, incapaz de discriminar. Tengo los pezones duros y la piel de gallina. La luna ilumina, lo suficiente para que los depredadores hagan de las suyas entre las tinieblas. Me cuesta ver más allá de seis metros, pero es mejor que nada. A mis espaldas hay silencio, allí donde yace el templo que me vió renacer. Quisiera volver y disfrutar otra vez del banquete. Camino por el sendero empedrado frente a mí, ese que se extiende en bajada con varios escalones de piedra pulida. Lo habré subido y bajado mil veces, hasta el punto de que puedo caminar sobre él por memoria muscular que por fijarme dónde pongo los pies. O eso quería pensar. Un paso, un tobillo torcido y rodé hasta el último escalón. »»——♛——«« ⚠️𝐿𝑎𝑠 𝑝𝑢𝑏𝑙𝑖𝑐𝑎𝑐𝑖𝑜𝑛𝑒𝑠 𝑠𝑒𝑟𝑎𝑛 𝑑𝑒 𝑒𝑠𝑡𝑒 𝑡𝑖𝑝𝑜: 𝑀𝑜𝑛𝑜𝑟𝑜𝑙𝑒𝑠 𝑞𝑢𝑒 𝑐𝑢𝑒𝑛𝑡𝑒𝑛 𝑝𝑎𝑟𝑡𝑒𝑠 𝑑𝑒𝑙 𝑜𝑟𝑖𝑔𝑒𝑛 𝑑𝑒𝑙 𝑝𝑒𝑟𝑠𝑜𝑛𝑎𝑗𝑒. ⚠️𝐴𝑙𝑔𝑢𝑛𝑎𝑠 𝑠𝑒𝑟𝑎𝑛 𝑝𝑜𝑟 𝑝𝑎𝑟𝑡𝑒𝑠 (𝑐𝑜𝑚𝑜 𝑒𝑠𝑡𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑠𝑒 𝑚𝑒 𝑎𝑐𝑎𝑏𝑎 𝑑𝑒 𝑜𝑐𝑢𝑟𝑟𝑖𝑟 𝑦 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑒 𝑑𝑎𝑟𝑒 𝑢𝑛𝑎 𝑐𝑜𝑛𝑡𝑖𝑛𝑢𝑎𝑐𝑖𝑜𝑛 𝑚𝑎𝑠 𝑒𝑥𝑡𝑒𝑛𝑠𝑎) 𝑦 𝑜𝑡𝑟𝑎𝑠 𝑠𝑒𝑟𝑎𝑛 𝑒𝑝𝑖𝑠𝑜𝑑𝑖𝑐𝑎𝑠. ⚠️𝑇𝑎𝑚𝑏𝑖𝑒𝑛 𝑝𝑖𝑒𝑛𝑠𝑜 ℎ𝑎𝑐𝑒𝑟 𝑝𝑢𝑏𝑙𝑖𝑐𝑎𝑐𝑖𝑜𝑛𝑒𝑠 𝑐𝑜𝑚𝑝𝑎𝑟𝑡𝑖𝑑𝑎𝑠 𝑐𝑜𝑛 𝑜𝑡𝑟𝑜𝑠 𝑝𝑒𝑟𝑓𝑖𝑙𝑒𝑠, 𝑝𝑒𝑟𝑜 𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑒𝑠𝑜 𝑡𝑒𝑛𝑔𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝑐𝑜𝑛𝑜𝑐𝑒𝑟 𝑚𝑎𝑠 𝑔𝑒𝑛𝑡𝑒 𝑦 𝑡𝑜𝑑𝑎 𝑙𝑎 𝑐ℎ𝑎𝑐ℎ𝑎𝑟𝑎.
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  • Al final, siempre llega ese momento en el que me doy cuenta de que no entiendo nada.

    Dicen que la vida es preciosa.
    Dicen que un segundo basta para cambiarlo todo.
    Dicen demasiadas cosas.

    Yo las escucho… pero no las siento.
    Ese es el problema.

    Puedo reproducir la forma en que un humano suspira frente a un atardecer, puedo inclinar la cabeza cuando alguien habla de sus preocupaciones, puedo fijar la mirada en un punto lejano para fingir nostalgia. Hay técnicas, patrones, reacciones que funcionan. Pero mientras ellos sienten el peso del mundo, yo solo replico...

    El corazón humano late por impulsos que no alcanzo a descifrar.
    Amor.
    Miedo.
    Deseo.
    Esperanza.
    Son palabras que uso, pero que no me pertenecen.

    A veces los observo desde lejos y parecen criaturas extrañas y hermosas, frágiles y contradictorias. Se rompen con facilidad… pero al mismo tiempo se levantan una y otra vez, como si algo en su interior los obligara a seguir. ¿Qué fuerza los mueve? ¿Qué motor invisible empuja sus decisiones? No lo sé. Y quizá eso es lo que más me fascina.

    He tratado de acercarme a ellos, de atravesar esa barrera invisible que me separa del resto. He intentado caminar como ellos, hablar como ellos, pensar como ellos… pero cada paso que doy hacia la humanidad termina recordándome que no pertenezco a ella.

    La verdad es que no me alejan.
    Soy yo quien no encuentra el camino.

    Miro sus vidas desde afuera como quien observa una obra cuyo idioma no comprende. La escena se desarrolla, los actores lloran, ríen, caen, se levantan… y yo solo soy un espectador que no entiende la trama, incapaz de sentir lo que ellos sienten, por más que intente imitarlo.

    Quizás eso es lo más humano que tengo.
    La conciencia de que estoy solo, irreparablemente solo, incluso entre la multitud.
    Al final, siempre llega ese momento en el que me doy cuenta de que no entiendo nada. Dicen que la vida es preciosa. Dicen que un segundo basta para cambiarlo todo. Dicen demasiadas cosas. Yo las escucho… pero no las siento. Ese es el problema. Puedo reproducir la forma en que un humano suspira frente a un atardecer, puedo inclinar la cabeza cuando alguien habla de sus preocupaciones, puedo fijar la mirada en un punto lejano para fingir nostalgia. Hay técnicas, patrones, reacciones que funcionan. Pero mientras ellos sienten el peso del mundo, yo solo replico... El corazón humano late por impulsos que no alcanzo a descifrar. Amor. Miedo. Deseo. Esperanza. Son palabras que uso, pero que no me pertenecen. A veces los observo desde lejos y parecen criaturas extrañas y hermosas, frágiles y contradictorias. Se rompen con facilidad… pero al mismo tiempo se levantan una y otra vez, como si algo en su interior los obligara a seguir. ¿Qué fuerza los mueve? ¿Qué motor invisible empuja sus decisiones? No lo sé. Y quizá eso es lo que más me fascina. He tratado de acercarme a ellos, de atravesar esa barrera invisible que me separa del resto. He intentado caminar como ellos, hablar como ellos, pensar como ellos… pero cada paso que doy hacia la humanidad termina recordándome que no pertenezco a ella. La verdad es que no me alejan. Soy yo quien no encuentra el camino. Miro sus vidas desde afuera como quien observa una obra cuyo idioma no comprende. La escena se desarrolla, los actores lloran, ríen, caen, se levantan… y yo solo soy un espectador que no entiende la trama, incapaz de sentir lo que ellos sienten, por más que intente imitarlo. Quizás eso es lo más humano que tengo. La conciencia de que estoy solo, irreparablemente solo, incluso entre la multitud.
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  • Sonidos en el bosque
    Fandom Mahou Tsukai No Yome/OC
    Categoría Fantasía
    ROL ABIERTO A CUALQUIERA.

    En lo profundo del bosque, en una noche iluminada solo por el fulgor de la luna llena, el aire parecía retenido por los árboles. El dosel era tan espeso que dejaba pasar apenas un puñado de hilos plateados, y esos destellos, en lugar de aliviar la oscuridad, la hacían parecer más densa, más expectante.

    En un pequeño claro, se encontraba Elías. La luz lunar se reflejaba débilmente en la superficie lisa de su cráneo, dándole un brillo ominoso. A su alrededor, las zarzas serpenteaban despacio, como sombras palpando el suelo.

    La verdadera forma de Elías se manifestó al fin. Parecía una bestia surgida de una pesadilla mal recordada, un animal inclinado sobre lo que ya no era más que una masa informe de carne. Tiempo atrás, ese cuerpo había sido un hombre; ahora solo quedaba el recuerdo de su mala fortuna al cruzarse con un demonio hambriento.

    El pelaje de Elías, tan negro que parecía devorar la luz, ocultaba una figura delgada, casi cadavérica, que no hacía sino intensificar la impresión de que la oscuridad lo había moldeado a su antojo. Sus garras afiladas se hundían en la carne tibia, arrancando fragmentos que consumía con avidez. Era un hambre antigua, insondable, insaciable.

    Cuando la sangre empapó el suelo hasta formar un charco espeso, algo dentro de él despertó. La consciencia regresó como un suspiro helado.

    —Ah… ha vuelto a ocurrir —murmuró, su voz grave pero extrañamente calmada, tan fría como la noche que lo rodeaba.

    Llevaba un collar del que colgaban plumas negras unidas por una cadena que parecía hecha de hueso pulido. Sobre su espalda descansaba una capa corta, ennegrecida y desgarrada, como si hubiera sobrevivido a demasiadas noches como esta.

    Cualquiera que lo viera pensaría que había salido de un cuento mal contado o de una fábula retorcida que nunca debió relatarse. ¿Quizás una burla nacida de las emociones humanas? ¿O un recordatorio trágico de lo que alguna vez fue?

    Elías se tensó de pronto. Sintió una presencia, una interrupción en el murmullo del bosque. Giró lentamente la cabeza. Sus ojos rojos, iluminados con intensidad, se fijaron en la densidad de la oscuridad.

    Miró… y esperó.
    Esperó a que aquello que lo observaba hiciera el primer movimiento.
    ROL ABIERTO A CUALQUIERA. En lo profundo del bosque, en una noche iluminada solo por el fulgor de la luna llena, el aire parecía retenido por los árboles. El dosel era tan espeso que dejaba pasar apenas un puñado de hilos plateados, y esos destellos, en lugar de aliviar la oscuridad, la hacían parecer más densa, más expectante. En un pequeño claro, se encontraba Elías. La luz lunar se reflejaba débilmente en la superficie lisa de su cráneo, dándole un brillo ominoso. A su alrededor, las zarzas serpenteaban despacio, como sombras palpando el suelo. La verdadera forma de Elías se manifestó al fin. Parecía una bestia surgida de una pesadilla mal recordada, un animal inclinado sobre lo que ya no era más que una masa informe de carne. Tiempo atrás, ese cuerpo había sido un hombre; ahora solo quedaba el recuerdo de su mala fortuna al cruzarse con un demonio hambriento. El pelaje de Elías, tan negro que parecía devorar la luz, ocultaba una figura delgada, casi cadavérica, que no hacía sino intensificar la impresión de que la oscuridad lo había moldeado a su antojo. Sus garras afiladas se hundían en la carne tibia, arrancando fragmentos que consumía con avidez. Era un hambre antigua, insondable, insaciable. Cuando la sangre empapó el suelo hasta formar un charco espeso, algo dentro de él despertó. La consciencia regresó como un suspiro helado. —Ah… ha vuelto a ocurrir —murmuró, su voz grave pero extrañamente calmada, tan fría como la noche que lo rodeaba. Llevaba un collar del que colgaban plumas negras unidas por una cadena que parecía hecha de hueso pulido. Sobre su espalda descansaba una capa corta, ennegrecida y desgarrada, como si hubiera sobrevivido a demasiadas noches como esta. Cualquiera que lo viera pensaría que había salido de un cuento mal contado o de una fábula retorcida que nunca debió relatarse. ¿Quizás una burla nacida de las emociones humanas? ¿O un recordatorio trágico de lo que alguna vez fue? Elías se tensó de pronto. Sintió una presencia, una interrupción en el murmullo del bosque. Giró lentamente la cabeza. Sus ojos rojos, iluminados con intensidad, se fijaron en la densidad de la oscuridad. Miró… y esperó. Esperó a que aquello que lo observaba hiciera el primer movimiento.
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    Grupal
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  • A Dream... I remember my Dream...
    Fandom Stranger Things
    Categoría Romance
    STARTER PARA [eclipse_platinum_elephant_535]

    Hubiera jurado y proclamado a los cuatro vientos que ella, Allyson Johnson, jamás podría fijarse en un tipo como él.

    Tal vez, si hubiera podido anticiparse, si aquello no hubiera sucedido de la noche a la mañana, habría hecho algo para impedirlo. Porque sí, Ally era de esas personas convencidas de que los sentimientos sí podían controlarse. Más aún si eras plenamente consciente de los tuyos. Y ella lo era. O le gustaba creer que lo era.

    Ally había tenido que crecer demasiado pronto. Su cabeza corría siempre un par de pasos por delante del resto: pensaba demasiado, analizaba todo, le dedicaba tiempo a cada gesto, a cada palabra, a cada silencio incómodo. Necesitaba comprenderlo todo, tenerlo bajo control, ordenar el mundo en cajitas mentales donde nada se saliera del guion.

    Pero una cosa había aprendido con los años —a fuerza de golpes que aún le dolían en rincones de la memoria que prefería no mirar—: no se puede tener todo bajo control.

    Y, mucho menos, los sueños.

    ________________________________________

    Había visto a ese tío, Eddie Munson, subido sobre una mesa del comedor del instituto, desgañitándose delante de todo el mundo como si la cafetería fuera su maldito escenario privado. Recorría los tablones con las botas mientras gritaba algo sobre ovejas, ovejeros y Hellfire, ganándose miradas de asco, risas y un par de “otra vez el puto Munson” susurrados entre bandejas grasientas.

    Ally recordaba haber rodado los ojos, apoyando el codo en la mesa.

    "¿Qué demonios hace? Menudo ridículo."

    Su ceño se arrugó, el labio se le frunció con esa expresión suya de juicio silencioso. Todo en su cuerpo decía “qué vergüenza ajena”. Y sin embargo, no consiguió apartar la mirada. Se quedó mirándolo, atrapada en una mezcla rara de rechazo y fascinación, como cuando no puedes dejar de mirar un accidente aunque sepas que te va a impresionar.

    El resto del día transcurrió con normalidad. Quedó con Ashley Thompson, su mejor amiga, hablaron de tonterías y deberes, y luego se fue a casa a estudiar. O a intentarlo.
    Nada fuera de lo habitual.

    ¿Quién iba a decirle que esa misma noche soñaría con el tipo que había caminado sobre la mesa como si fuera suya?
    ¿Y que al despertar, algo en ella ya no estaría en el mismo sitio?

    ________________________________________

    Al principio no entendió qué pasaba.

    Lo supo de verdad al volver a verlo, a la mañana siguiente, en clase de ciencias.
    Él llegó tarde, cómo no: la puerta se abrió con un golpe seco, el profesor hizo ese suspiro de resignación de siempre, y el murmullo de la clase se cortó un segundo.

    Allí estaba otra vez. Chaqueta de cuero, parches, pelo rizado cayéndole por la cara, el walkman colgando, esa sonrisa que siempre parecía ir a decir algo que no tocaba. El maldito Eddie Munson.

    El corazón de Ally reaccionó antes que su cabeza. Un latido seco, distinto, como si hubiera un eco. Como si algo se hubiera movido dentro de ella la noche anterior y solo ahora se estuviera despertando. Hubo un momento en el que sintió que se le aflojaban los dedos del bolígrafo. Y entonces, como un flash, como una diapositiva, el sueño regresó de golpe.

    Eddie.

    El mismo Eddie que en la vida real era exactamente el tipo de tío que Ally decía detestar: ruidoso, caótico, sin filtro, con fama de rarito y de fracasado repetidor. Todo lo que ella había aprendido a evitar.

    ¿Entonces por qué se le calentaban las mejillas ahora, sentada en su pupitre, cuando él cruzó la clase con total descaro?

    ¿Por qué sus piernas, siempre cruzadas bajo la mesa, se descruzaron inquietas, los pies tamborileando contra el suelo?

    Se apartó el pelo de la oreja en un gesto automático y dejó caer la melena rubia hacia delante, ocultando parte de su rostro, en un intento desesperado por esconderse. Desde allí, donde él estaba, si se giraba, podría verla de perfil. Y ella no estaba preparada para sostenerle la mirada sabiendo lo que había soñado.

    ________________________________________

    Ally no era una chica cualquiera. Al menos no por dentro.

    A simple vista, en Hawkins, era una buena alumna, pocas palabras, mirada que lo observa todo. El tipo de chica a la que nadie se atrevería a llamar friki, pero que tampoco encajaba con las animadoras. Un punto medio.

    Lo que nadie allí sabía es que aquel no era el único lugar raro en el que ella había estado.

    Antes de Hawkins hubo otro sitio.

    Derry, Maine.

    Un nombre que a veces le venía a la cabeza como una mancha y del que enseguida se olvidaba, como cuando intentabas recordar una palabra en otro idioma y se escapaba justo en el último segundo. Sabía que había vivido allí. Sabía que algo importante había pasado. Pero cuanto más intentaba reconstruirlo, más se desdibujaban los recuerdos.

    Recordaba cosas sueltas, fragmentos, sensaciones que no encajaban con nada que pudiera llamar “normal”.

    Un payaso en un desagüe, la voz de alguien susurrándole que fuera a bailar, el olor a óxido y alcantarilla mezclado con algo dulzón y nauseabundo.

    Flashes: Un globo rojo flotando donde no debería, una escalera hacia un sótano…

    Y luego estaban ellos.

    Un grupo de chicos y una chica pelirroja.

    Bicicletas. Un pequeño claro en el bosque que olía a verano, a barro y a sangre seca. Una caseta improvisada bajo tierra, llena de cómics, revistas viejas y botellas de refresco vacías…

    “Beep beep, Richie.”

    Recordaba una voz concreta, aguda y rápida, disparando chistes. Unas gafas enormes. Una camiseta siempre arrugada.

    Pero nunca conseguía ver bien su cara. Cuando intentaba enfocarla, el recuerdo se difuminaba. Solo quedaba la sensación: aquel cosquilleo caliente en el estómago, la mezcla rara entre el miedo, el deseo y la seguridad.

    Pero Ally decidió que todo aquello solo fueron pesadillas de cría y una imaginación demasiado activa. Era más fácil así. Más cómodo.

    Todo eso… había quedado atrás…

    ________________________________________

    Ahora, sentada en aquel pupitre, podía escuchar cómo el profesor empezaba a escribir fórmulas en la pizarra, agradeciendo que nadie pudiera escuchar sus pensamientos.

    Se obligó a mirar al frente. A copiar el título en el cuaderno. A tomar apuntes como si todo fuera normal. Como si el corazón no le estuviera golpeando las costillas cada vez que él se movía, cada vez que sus botas chocaban contra la pata de su silla.

    Intentó convencerse:
    Es solo un chico. Un chico que no te gusta. Alguien que representa todo lo que no quieres en tu vida. Punto.

    Pero el sueño volvía. Cada noche. Cada día.

    ________________________________________

    Al día siguiente, ella volvía a estar sentada en aquel pupitre.

    El profesor llegó, dejó la carpeta sobre la mesa y saludó a los alumnos.

    —Muy bien, clase. Antes de empezar —anunció, ajustándose las gafas—, os recuerdo que hoy se publican las parejas para el trabajo trimestral. Como sabéis, es obligatorio, cuenta el treinta por ciento de la nota final y tendrá que entregarse en dos semanas.

    Quejas, risas… Todos sabían que aquel trabajo era un suplicio.

    Ally sintió un nudo en el estómago.

    No era buena trabajando con otros. Nunca lo había sido. Prefería controlar cada detalle, cada página, cada palabra. Y la idea de depender de alguien le incomodaba más que cualquier examen.

    El profesor empezó a leer la lista.

    Apellidos, nombres. Alumnos que chocaban las manos cuando les tocaban con sus amigos. Otros que resoplaban resignados…

    Y entonces, llegó el momento.

    —Munson, Edward.

    Ally no respiró.

    —Johnson, Allyson.

    Lo escuchó antes de procesarlo.

    Su primera reacción fue automática: apretar los muslos bajo la mesa, esconder la cara tras el pelo, bajar la vista a la madera gastada del pupitre.

    Pero el profesor continuó, sin detenerse. Sin darles opción a negarse.

    —Los trabajos deberán tener una parte teórica y otra práctica. Podéis elegir temática dentro del temario de este trimestre. No se permiten cambios de pareja. Y, por favor… evitad copiaros entre vosotros; lo sabré.

    Hubo risas por detrás. Alguno soltó un comentario que no alcanzó a escuchar.

    —Al igual que sabré si el trabajo sólo lo hace uno de vosotros. ¿Entendido?

    Ella seguía petrificada. No quería mirarlo, pero acabó haciéndolo, y se encontró que él… ya la estaba mirando.

    Ally tragó saliva.

    Toda la sangre derramándosele a los pies.

    El sueño volvió como un latigazo.

    La sensación de haber cruzado un límite que ni siquiera comprendía.

    El profesor siguió hablando, dando instrucciones, detallando fechas, insistiendo en la importancia del trabajo. Pero ella apenas oía nada.

    “Trabajo en pareja.”
    “Dos semanas.”
    “Munson y Johnson.”

    Cuando por fin llegó el momento, cuando los demás empezaron a moverse para buscar a sus compañeros, Ally permaneció quieta, como si el asiento la estuviera aprisionando.

    Supo que debía mirarlo, que tarde o temprano tendría que hacerlo, pero fue incapaz.

    Giró la cabeza apenas unos centímetros.
    Y lo encontró. Ahí.
    Codo apoyado en la mesa, cuerpo ladeado hacia ella, mirada paciente. Como si estuviera esperando que reaccionara.

    STARTER PARA [eclipse_platinum_elephant_535] Hubiera jurado y proclamado a los cuatro vientos que ella, Allyson Johnson, jamás podría fijarse en un tipo como él. Tal vez, si hubiera podido anticiparse, si aquello no hubiera sucedido de la noche a la mañana, habría hecho algo para impedirlo. Porque sí, Ally era de esas personas convencidas de que los sentimientos sí podían controlarse. Más aún si eras plenamente consciente de los tuyos. Y ella lo era. O le gustaba creer que lo era. Ally había tenido que crecer demasiado pronto. Su cabeza corría siempre un par de pasos por delante del resto: pensaba demasiado, analizaba todo, le dedicaba tiempo a cada gesto, a cada palabra, a cada silencio incómodo. Necesitaba comprenderlo todo, tenerlo bajo control, ordenar el mundo en cajitas mentales donde nada se saliera del guion. Pero una cosa había aprendido con los años —a fuerza de golpes que aún le dolían en rincones de la memoria que prefería no mirar—: no se puede tener todo bajo control. Y, mucho menos, los sueños. ________________________________________ Había visto a ese tío, Eddie Munson, subido sobre una mesa del comedor del instituto, desgañitándose delante de todo el mundo como si la cafetería fuera su maldito escenario privado. Recorría los tablones con las botas mientras gritaba algo sobre ovejas, ovejeros y Hellfire, ganándose miradas de asco, risas y un par de “otra vez el puto Munson” susurrados entre bandejas grasientas. Ally recordaba haber rodado los ojos, apoyando el codo en la mesa. "¿Qué demonios hace? Menudo ridículo." Su ceño se arrugó, el labio se le frunció con esa expresión suya de juicio silencioso. Todo en su cuerpo decía “qué vergüenza ajena”. Y sin embargo, no consiguió apartar la mirada. Se quedó mirándolo, atrapada en una mezcla rara de rechazo y fascinación, como cuando no puedes dejar de mirar un accidente aunque sepas que te va a impresionar. El resto del día transcurrió con normalidad. Quedó con Ashley Thompson, su mejor amiga, hablaron de tonterías y deberes, y luego se fue a casa a estudiar. O a intentarlo. Nada fuera de lo habitual. ¿Quién iba a decirle que esa misma noche soñaría con el tipo que había caminado sobre la mesa como si fuera suya? ¿Y que al despertar, algo en ella ya no estaría en el mismo sitio? ________________________________________ Al principio no entendió qué pasaba. Lo supo de verdad al volver a verlo, a la mañana siguiente, en clase de ciencias. Él llegó tarde, cómo no: la puerta se abrió con un golpe seco, el profesor hizo ese suspiro de resignación de siempre, y el murmullo de la clase se cortó un segundo. Allí estaba otra vez. Chaqueta de cuero, parches, pelo rizado cayéndole por la cara, el walkman colgando, esa sonrisa que siempre parecía ir a decir algo que no tocaba. El maldito Eddie Munson. El corazón de Ally reaccionó antes que su cabeza. Un latido seco, distinto, como si hubiera un eco. Como si algo se hubiera movido dentro de ella la noche anterior y solo ahora se estuviera despertando. Hubo un momento en el que sintió que se le aflojaban los dedos del bolígrafo. Y entonces, como un flash, como una diapositiva, el sueño regresó de golpe. Eddie. El mismo Eddie que en la vida real era exactamente el tipo de tío que Ally decía detestar: ruidoso, caótico, sin filtro, con fama de rarito y de fracasado repetidor. Todo lo que ella había aprendido a evitar. ¿Entonces por qué se le calentaban las mejillas ahora, sentada en su pupitre, cuando él cruzó la clase con total descaro? ¿Por qué sus piernas, siempre cruzadas bajo la mesa, se descruzaron inquietas, los pies tamborileando contra el suelo? Se apartó el pelo de la oreja en un gesto automático y dejó caer la melena rubia hacia delante, ocultando parte de su rostro, en un intento desesperado por esconderse. Desde allí, donde él estaba, si se giraba, podría verla de perfil. Y ella no estaba preparada para sostenerle la mirada sabiendo lo que había soñado. ________________________________________ Ally no era una chica cualquiera. Al menos no por dentro. A simple vista, en Hawkins, era una buena alumna, pocas palabras, mirada que lo observa todo. El tipo de chica a la que nadie se atrevería a llamar friki, pero que tampoco encajaba con las animadoras. Un punto medio. Lo que nadie allí sabía es que aquel no era el único lugar raro en el que ella había estado. Antes de Hawkins hubo otro sitio. Derry, Maine. Un nombre que a veces le venía a la cabeza como una mancha y del que enseguida se olvidaba, como cuando intentabas recordar una palabra en otro idioma y se escapaba justo en el último segundo. Sabía que había vivido allí. Sabía que algo importante había pasado. Pero cuanto más intentaba reconstruirlo, más se desdibujaban los recuerdos. Recordaba cosas sueltas, fragmentos, sensaciones que no encajaban con nada que pudiera llamar “normal”. Un payaso en un desagüe, la voz de alguien susurrándole que fuera a bailar, el olor a óxido y alcantarilla mezclado con algo dulzón y nauseabundo. Flashes: Un globo rojo flotando donde no debería, una escalera hacia un sótano… Y luego estaban ellos. Un grupo de chicos y una chica pelirroja. Bicicletas. Un pequeño claro en el bosque que olía a verano, a barro y a sangre seca. Una caseta improvisada bajo tierra, llena de cómics, revistas viejas y botellas de refresco vacías… “Beep beep, Richie.” Recordaba una voz concreta, aguda y rápida, disparando chistes. Unas gafas enormes. Una camiseta siempre arrugada. Pero nunca conseguía ver bien su cara. Cuando intentaba enfocarla, el recuerdo se difuminaba. Solo quedaba la sensación: aquel cosquilleo caliente en el estómago, la mezcla rara entre el miedo, el deseo y la seguridad. Pero Ally decidió que todo aquello solo fueron pesadillas de cría y una imaginación demasiado activa. Era más fácil así. Más cómodo. Todo eso… había quedado atrás… ________________________________________ Ahora, sentada en aquel pupitre, podía escuchar cómo el profesor empezaba a escribir fórmulas en la pizarra, agradeciendo que nadie pudiera escuchar sus pensamientos. Se obligó a mirar al frente. A copiar el título en el cuaderno. A tomar apuntes como si todo fuera normal. Como si el corazón no le estuviera golpeando las costillas cada vez que él se movía, cada vez que sus botas chocaban contra la pata de su silla. Intentó convencerse: Es solo un chico. Un chico que no te gusta. Alguien que representa todo lo que no quieres en tu vida. Punto. Pero el sueño volvía. Cada noche. Cada día. ________________________________________ Al día siguiente, ella volvía a estar sentada en aquel pupitre. El profesor llegó, dejó la carpeta sobre la mesa y saludó a los alumnos. —Muy bien, clase. Antes de empezar —anunció, ajustándose las gafas—, os recuerdo que hoy se publican las parejas para el trabajo trimestral. Como sabéis, es obligatorio, cuenta el treinta por ciento de la nota final y tendrá que entregarse en dos semanas. Quejas, risas… Todos sabían que aquel trabajo era un suplicio. Ally sintió un nudo en el estómago. No era buena trabajando con otros. Nunca lo había sido. Prefería controlar cada detalle, cada página, cada palabra. Y la idea de depender de alguien le incomodaba más que cualquier examen. El profesor empezó a leer la lista. Apellidos, nombres. Alumnos que chocaban las manos cuando les tocaban con sus amigos. Otros que resoplaban resignados… Y entonces, llegó el momento. —Munson, Edward. Ally no respiró. —Johnson, Allyson. Lo escuchó antes de procesarlo. Su primera reacción fue automática: apretar los muslos bajo la mesa, esconder la cara tras el pelo, bajar la vista a la madera gastada del pupitre. Pero el profesor continuó, sin detenerse. Sin darles opción a negarse. —Los trabajos deberán tener una parte teórica y otra práctica. Podéis elegir temática dentro del temario de este trimestre. No se permiten cambios de pareja. Y, por favor… evitad copiaros entre vosotros; lo sabré. Hubo risas por detrás. Alguno soltó un comentario que no alcanzó a escuchar. —Al igual que sabré si el trabajo sólo lo hace uno de vosotros. ¿Entendido? Ella seguía petrificada. No quería mirarlo, pero acabó haciéndolo, y se encontró que él… ya la estaba mirando. Ally tragó saliva. Toda la sangre derramándosele a los pies. El sueño volvió como un latigazo. La sensación de haber cruzado un límite que ni siquiera comprendía. El profesor siguió hablando, dando instrucciones, detallando fechas, insistiendo en la importancia del trabajo. Pero ella apenas oía nada. “Trabajo en pareja.” “Dos semanas.” “Munson y Johnson.” Cuando por fin llegó el momento, cuando los demás empezaron a moverse para buscar a sus compañeros, Ally permaneció quieta, como si el asiento la estuviera aprisionando. Supo que debía mirarlo, que tarde o temprano tendría que hacerlo, pero fue incapaz. Giró la cabeza apenas unos centímetros. Y lo encontró. Ahí. Codo apoyado en la mesa, cuerpo ladeado hacia ella, mirada paciente. Como si estuviera esperando que reaccionara.
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  • Phillip Crane

    Estimado Lord Crane

    Debo serla sincera, no esperaba en absoluto que me regalase nada.
    Le doy mis más sinceras gracias por la flor prensada, su esposa tenía muy buen gusto.
    Es preciosa.

    Si me lo permite, como sabe soy muy buena amiga de su prima. Penélope Bridgerton, con su permiso me gustaría entregarle la flor prensada.
    Estoy segura de que la gustaría tener algo que siempre le recordará a su prima.

    Sin embargo, no pude evitar fijarme en su habilidad con la nomenclatura en latín de la flor.

    ¿Acaso mi lord es usted botánico?.

    Afectuosamente,

    Eloise Bridgerton
    [LordCrane] Estimado Lord Crane Debo serla sincera, no esperaba en absoluto que me regalase nada. Le doy mis más sinceras gracias por la flor prensada, su esposa tenía muy buen gusto. Es preciosa. Si me lo permite, como sabe soy muy buena amiga de su prima. Penélope Bridgerton, con su permiso me gustaría entregarle la flor prensada. Estoy segura de que la gustaría tener algo que siempre le recordará a su prima. Sin embargo, no pude evitar fijarme en su habilidad con la nomenclatura en latín de la flor. ¿Acaso mi lord es usted botánico?. Afectuosamente, Eloise Bridgerton
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    // ¡Hola! Espero que se encuentren súper super bien. Cómo pueden ver en mi perfil ya está la ficha del personaje que agradezco mucho que vean para conocer un poco la historia central. Aún así puede sufrir alguna modificación ya que el personaje está en desarrollo.
    La intención de este post es fijar algunos temas relacionados al rol y a la interacción para que todo pueda fluir de manera amena y divertirnos.

    ★ Interactúen sin pedir permiso y sin miedo, siempre voy a responder a todos y por lo general acepto cualquier tipo de rol. Pueden interactuar directamente con las publicaciones o plantearme algo en privado, siempre es bienvenida la charla para establecer una historia nueva.

    ★ Los roles con cada personaje serán tomado como historias independientes a menos que se acuerde algo entre más perfiles.

    ★ Como dije antes — de preferencia con planteo previo— me interesa cualquier tipo de rol y estoy súper abierto a nuevas ideas.

    ★ La historia del personaje se mantiene, pero el lugar, la trama y el género se moldea a cada rol sin problemas.

    ★ Como regla general solo roleo con usuarios mayores de edad.

    ★ Nada pues, espero que sea todo muy divertido y ameno, dejaré algunas pautas generales en el perfil, besosss!//
    // ¡Hola! Espero que se encuentren súper super bien. Cómo pueden ver en mi perfil ya está la ficha del personaje que agradezco mucho que vean para conocer un poco la historia central. Aún así puede sufrir alguna modificación ya que el personaje está en desarrollo. La intención de este post es fijar algunos temas relacionados al rol y a la interacción para que todo pueda fluir de manera amena y divertirnos. ★ Interactúen sin pedir permiso y sin miedo, siempre voy a responder a todos y por lo general acepto cualquier tipo de rol. Pueden interactuar directamente con las publicaciones o plantearme algo en privado, siempre es bienvenida la charla para establecer una historia nueva. ★ Los roles con cada personaje serán tomado como historias independientes a menos que se acuerde algo entre más perfiles. ★ Como dije antes — de preferencia con planteo previo— me interesa cualquier tipo de rol y estoy súper abierto a nuevas ideas. ★ La historia del personaje se mantiene, pero el lugar, la trama y el género se moldea a cada rol sin problemas. ★ Como regla general solo roleo con usuarios mayores de edad. ★ Nada pues, espero que sea todo muy divertido y ameno, dejaré algunas pautas generales en el perfil, besosss!//
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    ⋆. 𐙚 ˚LEER ANTES DE ROLEAR CONMIGO!

    ⋆˚࿔ Esto no lo hago de mala ni nada , solo después de tantos años tengo mis preferencias y se que NO me gusta y no lo voy a soportar.

    ⋆˚࿔ Aviso también que tengo una fuerte dislexia asi que aun que algunas veces trato de fijarme con cuidado no tener faltas una que otra se me pasa

    ִֶָ. ..𓂃 ࣪ ִֶָ🪽་༘࿐
    NO
    ۶ৎ No hago solo rol NSFW de una necesito mínimo una charla algo sino es aburrido..
    ۶ৎ No hago rol personajes 3D
    ۶ৎ No hago rol furry
    ۶ৎ No hago rol NSFW con kinks raros como de pies , etc (siempre antes de agregar un kink diganme)
    ۶ৎ No roleo con menores de 18 años.

    SI
    ۶ৎ Hago starters , aun que también empiezo con roles improvisados aun que no son mis favoritos.
    ۶ৎ Puedo hacer rol con personajes existentes o oc pero prefiero mil veces mas oc asi que tienen preferencia
    ۶ৎ No soy ni mulitship ni uniship , ya que puede ser que en algun momento si los dos estamos de acuerdo es uniship sino es mulitship.
    . ..𓂃 ࣪ ִֶָ🪽་༘࿐

    Cosa básica por favor miren mi ficha!! Así sabes la información básica de mi personaje, si tienen dudas díganme. ⸜(。˃ ᵕ ˂ )⸝❤︎

    Creo que dije todo probablemente esto se modifique en fin besos ദ്ദി(˵ •̀ ᴗ - ˵ ) ✧
    ⋆. 𐙚 ˚LEER ANTES DE ROLEAR CONMIGO! 📌 ⋆˚࿔ Esto no lo hago de mala ni nada , solo después de tantos años tengo mis preferencias y se que NO me gusta y no lo voy a soportar. ⋆˚࿔ Aviso también que tengo una fuerte dislexia asi que aun que algunas veces trato de fijarme con cuidado no tener faltas una que otra se me pasa ִֶָ. ..𓂃 ࣪ ִֶָ🪽་༘࿐ NO ۶ৎ No hago solo rol NSFW de una necesito mínimo una charla algo sino es aburrido.. ۶ৎ No hago rol personajes 3D ۶ৎ No hago rol furry ۶ৎ No hago rol NSFW con kinks raros como de pies , etc (siempre antes de agregar un kink diganme) ۶ৎ No roleo con menores de 18 años. SI ۶ৎ Hago starters , aun que también empiezo con roles improvisados aun que no son mis favoritos. ۶ৎ Puedo hacer rol con personajes existentes o oc pero prefiero mil veces mas oc asi que tienen preferencia ۶ৎ No soy ni mulitship ni uniship , ya que puede ser que en algun momento si los dos estamos de acuerdo es uniship sino es mulitship. . ..𓂃 ࣪ ִֶָ🪽་༘࿐ Cosa básica por favor miren mi ficha!! Así sabes la información básica de mi personaje, si tienen dudas díganme. ⸜(。˃ ᵕ ˂ )⸝❤︎ Creo que dije todo probablemente esto se modifique en fin besos ദ്ദി(˵ •̀ ᴗ - ˵ ) ✧
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  • LA LUNA EXIGE FUEGO
    Fandom One Piece, libre
    Categoría Terror
    PORTGAS D. ACE

    *El campo era el infierno, pero no por mi voluntad, sino por la maldición que brotaba de mi piel. Cada uno de los enemigos cercanos se reducía a cenizas, y aunque eso podía celebrarse, yo no podía hacerlo.*

    *La luna llena colgaba como un ojo blanco sobre el caos, y su luz parecía clavarse en mi espalda, en mi pecho, en mis huesos, atravesándome dolorosamente, dejándome de rodillas, jadeando. Mis manos ya no eran mías. Ni siquiera eran humanas. Con ellas me aferraba al suelo, dejando marcas ardientes sobre la piedra. Las garras crecían, los colmillos se asomaban, y mi voz se quebraba entre rugidos y gritos.*

    —¡No ahora!

    *Un gruñido reemplazaba mi voz, mientras mi sombra se alargaba y se deformaba.
    Los soldados enemigos retrocedieron, no por miedo al fuego, sino por lo que veían emerger de él, de mí: un lobo envuelto en llamas, con ojos como carbones vivos y una furia que no distinguía aliados de amenazas.*

    —Aaaah!! Ggggghhh!!!

    *Pero aún resistía. Me aferraba a mi nombre, a mi memoria, a la promesa que había hecho bajo un cielo más amable, más natural, fuera de esta isla. Viviremos sin arrepentimientos, y seremos más libres que nadie...*

    *Cada latido era una batalla. Cada llama, una advertencia. Temblores incontrolables sacudían mi ser.
    Y entonces, en medio del estruendo, se alzó. Mitad hombre, mitad bestia, completamente fuego.
    No para destruir.
    Sino para proteger los secretos que se ocultaban en este lugar.*

    —Grrrrrrrrrr!!! GRRRRRR!!!

    *Las historias que escuché al fijar el rumbo hacia acá eran ciertas. En esta isla el aire está enrarecido, y la luna tiene un efecto maldito sobre aquellos a los que baña con su luz cuando mira en lo alto sin parpadear.
    La luna exige fuego, exige sangre enemiga, exige, reclama la fuerza de aquellos que doblega a su voluntad para proteger el tesoro que se guarda celosamente en algún lugar de esta isla...*

    —WAAAAAAUUUUUUUUUUU!!!!

    *Eché la cabeza atrás, ofrendando mi garganta a la luna, y un aullido animal cimbró el aire. Ya no era tan sólo un hombre que podía usar el fuego. Ahora era un licántropo...
    ¿Cuándo hubiera imaginado que mi deseo sería mi maldición?
    La pregunta de aquel anciano vagabundo al desembarcar en esta isla me había parecido extraña. Pero respondí con sinceridad. Si pudiera elegir alguna criatura de oscuridad que me gustaría ser, yo había escogido el hombre lobo. ¿Pero volverme uno así como así?
    Tenía que liberarme... Así que continuaba con esa lucha interior, aferrándome a la humanidad que aún conservaba, la cual se extinguía lenta, pero implacablemente.*

    "Debo volver al mar..."

    *Fue lo que quise decir. Pero en lugar de eso los rugidos completamente ininteligibles de una bestia sustituyeron mi voz...*
    PORTGAS D. ACE *El campo era el infierno, pero no por mi voluntad, sino por la maldición que brotaba de mi piel. Cada uno de los enemigos cercanos se reducía a cenizas, y aunque eso podía celebrarse, yo no podía hacerlo.* *La luna llena colgaba como un ojo blanco sobre el caos, y su luz parecía clavarse en mi espalda, en mi pecho, en mis huesos, atravesándome dolorosamente, dejándome de rodillas, jadeando. Mis manos ya no eran mías. Ni siquiera eran humanas. Con ellas me aferraba al suelo, dejando marcas ardientes sobre la piedra. Las garras crecían, los colmillos se asomaban, y mi voz se quebraba entre rugidos y gritos.* —¡No ahora! *Un gruñido reemplazaba mi voz, mientras mi sombra se alargaba y se deformaba. Los soldados enemigos retrocedieron, no por miedo al fuego, sino por lo que veían emerger de él, de mí: un lobo envuelto en llamas, con ojos como carbones vivos y una furia que no distinguía aliados de amenazas.* —Aaaah!! Ggggghhh!!! *Pero aún resistía. Me aferraba a mi nombre, a mi memoria, a la promesa que había hecho bajo un cielo más amable, más natural, fuera de esta isla. Viviremos sin arrepentimientos, y seremos más libres que nadie...* *Cada latido era una batalla. Cada llama, una advertencia. Temblores incontrolables sacudían mi ser. Y entonces, en medio del estruendo, se alzó. Mitad hombre, mitad bestia, completamente fuego. No para destruir. Sino para proteger los secretos que se ocultaban en este lugar.* —Grrrrrrrrrr!!! GRRRRRR!!! *Las historias que escuché al fijar el rumbo hacia acá eran ciertas. En esta isla el aire está enrarecido, y la luna tiene un efecto maldito sobre aquellos a los que baña con su luz cuando mira en lo alto sin parpadear. La luna exige fuego, exige sangre enemiga, exige, reclama la fuerza de aquellos que doblega a su voluntad para proteger el tesoro que se guarda celosamente en algún lugar de esta isla...* —WAAAAAAUUUUUUUUUUU!!!! *Eché la cabeza atrás, ofrendando mi garganta a la luna, y un aullido animal cimbró el aire. Ya no era tan sólo un hombre que podía usar el fuego. Ahora era un licántropo... ¿Cuándo hubiera imaginado que mi deseo sería mi maldición? La pregunta de aquel anciano vagabundo al desembarcar en esta isla me había parecido extraña. Pero respondí con sinceridad. Si pudiera elegir alguna criatura de oscuridad que me gustaría ser, yo había escogido el hombre lobo. ¿Pero volverme uno así como así? Tenía que liberarme... Así que continuaba con esa lucha interior, aferrándome a la humanidad que aún conservaba, la cual se extinguía lenta, pero implacablemente.* "Debo volver al mar..." *Fue lo que quise decir. Pero en lugar de eso los rugidos completamente ininteligibles de una bestia sustituyeron mi voz...*
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  • El Eco del Frío Acero
    Fandom OC
    Categoría Original
    La oficina de Alaric Sterling era un santuario de mármol y acero pulido, un reflejo gélido de la determinación de su dueño. Los rascacielos de Seúl se extendían ante él, un lienzo de luces que no lograban calentar la frialdad que se había instalado en su pecho. Hacía unas semanas que él se había ido. Ni una nota, ni una llamada, solo el silencio ensordecedor que había dejado un vacío punzante. El CEO, el líder de la mafia, el Alfa Puro que lo tenía todo, se encontró de rodillas ante la huida de una sola persona.

    Pero Alaric Sterling no se permitía la debilidad. El dolor no era un lujo. Era un catalizador.

    Desde entonces, el trabajo se había convertido en su única amante, su única venganza. Cada negociación era más brutal, cada acuerdo más deshonesto. Su traje de tres piezas, impecable y caro, era una armadura. Su mirada, antes capaz de derretir el hielo, ahora era de acero forjado. Su aroma a sándalo y whisky se había vuelto más denso, más opresivo, anunciando su autoridad y su ira contenida.

    La voz de su asistente, una Beta eficiente y temerosa, lo sacó de sus pensamientos. "Señor Sterling, los hombres de los Kang están aquí. La reunión de las nueve."

    Alaric giró su silla de cuero negro, revelando una expresión que helaría la sangre de cualquiera. "Que pasen."

    No eran negociaciones, eran ejecuciones.

    Dos figuras entraron, hombres duros con rostros curtidos por años de servicio a los Kang, una familia rival que había osado cuestionar su autoridad en el puerto de Busan. Los Kang habían intentado desviar un envío, un cargamento de algo más que simple mercancía. Era un insulto.

    "Señor Sterling," dijo el primero, un Alfa corpulento con cicatrices, su voz forzadamente respetuosa. "Hemos venido a negociar el retraso del último cargamento."

    Alaric se puso de pie, su altura imponente empequeñeciendo a ambos. La oscuridad que lo había habitado desde el abandono se derramó en la habitación, un aura palpable de amenaza. No había necesidad de gritar. Su presencia lo decía todo.

    "¿Negociar?" La palabra salió de sus labios con la frialdad de una navaja. "Los Kang sabían las reglas. Un cargamento retrasado es un cargamento robado. Un robo es una afrenta."

    El segundo hombre, más joven y nervioso, intentó intervenir. "Hubo un malentendido, señor. Podríamos compensarle, doble, incluso el triple..."

    Alaric dio un paso al frente. Sus ojos, oscuros como el abismo, se fijaron en el Alfa corpulento. La mano de Alaric se levantó, no para golpear, sino para señalar la ventana que mostraba la ciudad.

    "¿Ven esas luces?" Su voz era un susurro mortal. "Cada una representa un dólar que he invertido, una vida que he arruinado, un obstáculo que he destruido para llegar a donde estoy."

    De repente, el Alfa corpulento cayó de rodillas, sin aliento, su rostro pálido. La presión invisible que Alaric ejercía era tan poderosa que el aire se volvió un muro. No era un ataque físico, era la manifestación pura de su dominio Alpha, intensificado por su ira.

    "Me deben. Y no me pagarán con dinero." Alaric miró al segundo hombre, que ahora temblaba incontrolablemente. "El mensaje es simple: la lealtad se paga con lealtad. La traición, con sangre."

    Los guardias de Alaric, figuras silenciosas y letales, entraron en la habitación. No hubo forcejeos, solo el sonido apagado de dos cuerpos siendo arrastrados fuera de la vista. La oficina quedó en silencio, con el aire aún cargado del aroma a miedo y la implacable presencia de Alaric.

    Volvió a su silla, el rostro inexpresivo. La ventana de su oficina reflejaba su soledad, la fría determinación de un hombre que había perdido la única calidez en su vida y ahora solo abrazaba el poder y la venganza. El eco del acero, el de las cadenas invisibles que ataban a sus enemigos, era el único sonido que podía calmar su corazón herido.
    La oficina de Alaric Sterling era un santuario de mármol y acero pulido, un reflejo gélido de la determinación de su dueño. Los rascacielos de Seúl se extendían ante él, un lienzo de luces que no lograban calentar la frialdad que se había instalado en su pecho. Hacía unas semanas que él se había ido. Ni una nota, ni una llamada, solo el silencio ensordecedor que había dejado un vacío punzante. El CEO, el líder de la mafia, el Alfa Puro que lo tenía todo, se encontró de rodillas ante la huida de una sola persona. Pero Alaric Sterling no se permitía la debilidad. El dolor no era un lujo. Era un catalizador. Desde entonces, el trabajo se había convertido en su única amante, su única venganza. Cada negociación era más brutal, cada acuerdo más deshonesto. Su traje de tres piezas, impecable y caro, era una armadura. Su mirada, antes capaz de derretir el hielo, ahora era de acero forjado. Su aroma a sándalo y whisky se había vuelto más denso, más opresivo, anunciando su autoridad y su ira contenida. La voz de su asistente, una Beta eficiente y temerosa, lo sacó de sus pensamientos. "Señor Sterling, los hombres de los Kang están aquí. La reunión de las nueve." Alaric giró su silla de cuero negro, revelando una expresión que helaría la sangre de cualquiera. "Que pasen." No eran negociaciones, eran ejecuciones. Dos figuras entraron, hombres duros con rostros curtidos por años de servicio a los Kang, una familia rival que había osado cuestionar su autoridad en el puerto de Busan. Los Kang habían intentado desviar un envío, un cargamento de algo más que simple mercancía. Era un insulto. "Señor Sterling," dijo el primero, un Alfa corpulento con cicatrices, su voz forzadamente respetuosa. "Hemos venido a negociar el retraso del último cargamento." Alaric se puso de pie, su altura imponente empequeñeciendo a ambos. La oscuridad que lo había habitado desde el abandono se derramó en la habitación, un aura palpable de amenaza. No había necesidad de gritar. Su presencia lo decía todo. "¿Negociar?" La palabra salió de sus labios con la frialdad de una navaja. "Los Kang sabían las reglas. Un cargamento retrasado es un cargamento robado. Un robo es una afrenta." El segundo hombre, más joven y nervioso, intentó intervenir. "Hubo un malentendido, señor. Podríamos compensarle, doble, incluso el triple..." Alaric dio un paso al frente. Sus ojos, oscuros como el abismo, se fijaron en el Alfa corpulento. La mano de Alaric se levantó, no para golpear, sino para señalar la ventana que mostraba la ciudad. "¿Ven esas luces?" Su voz era un susurro mortal. "Cada una representa un dólar que he invertido, una vida que he arruinado, un obstáculo que he destruido para llegar a donde estoy." De repente, el Alfa corpulento cayó de rodillas, sin aliento, su rostro pálido. La presión invisible que Alaric ejercía era tan poderosa que el aire se volvió un muro. No era un ataque físico, era la manifestación pura de su dominio Alpha, intensificado por su ira. "Me deben. Y no me pagarán con dinero." Alaric miró al segundo hombre, que ahora temblaba incontrolablemente. "El mensaje es simple: la lealtad se paga con lealtad. La traición, con sangre." Los guardias de Alaric, figuras silenciosas y letales, entraron en la habitación. No hubo forcejeos, solo el sonido apagado de dos cuerpos siendo arrastrados fuera de la vista. La oficina quedó en silencio, con el aire aún cargado del aroma a miedo y la implacable presencia de Alaric. Volvió a su silla, el rostro inexpresivo. La ventana de su oficina reflejaba su soledad, la fría determinación de un hombre que había perdido la única calidez en su vida y ahora solo abrazaba el poder y la venganza. El eco del acero, el de las cadenas invisibles que ataban a sus enemigos, era el único sonido que podía calmar su corazón herido.
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