• Owen Weekes Kyrie Hourglass

    *El último esfuerzo de Kyrie por hacer una teletransportación hacia el interior del castillo de Sedris fuimos recorriendo las horrendas catacumbas del Rey Traidor. La muchacha espectral había utilizado la mayoría de su poder, por lo que no podría enfrentarse a Sedris de la mejor forma, así que entre yo y Owen nos abríamos paso al rededor de los pasillos de la necrópolis mientras varios monstruos deformes nos perseguían.

    "¡Adelante está la puerta del trono!"

    *La puerta estaba sellada con algún hechizo oscuro y las Aberraciones nos pisaban los talones. Cerramos la Abertura por donde entramos con todos los objetos que encontramos, Pero era cuestión de tiempo para que se abriera por los constantes azotes de los monstruos perseguidores.*

    "Bien, si no podemos entrar al Trono por las buenas, nos quedará entrar por las malas...."

    *Concentrando el poder del dragón antiguo que llevaba dentro mi mano se convirtió en una gigante garra negra, provocando un choque mágico entre el sello y la técnica utilizada, hasta que por fin la Puerta ha cedido.*

    *De un portazo se abre la sala del trono de Sedraxis, ahí una criatura zombificada se presenta ante nosotros.*

    Sedris: "¡Así que los de esencia viva han venido a buscar su propia muerte definitiva!"

    Jero: "¡Sedris! ¡Espera un momento! ¡Necesitamos solo sacar un alma de 'La Fila'!"

    Sedris: "¡Nadie puede salir de la Fila! ¡Esa es la voluntad que me encomendó el emperador CROSIS! ¡Yo debo Reinar Grixis! ¡Es mi Inframundo!"

    *El rey traidor no dió mas espacio al diálogo por lo que con su cetro golpeó el piso para invocar del mismo estacas gigantes que nos obligaban a esquivar las esquirlas invocadas por su ataque.*

    Jero: "¡Owen! ¡Kyrie! Tengan mucho cuidado, Sedris es casi inmune a cualquier Magia."

    Sedris: "¡Cómo rayos sabe eso una alimaña humana como tú Basura!"
    *Un segundo ataque de esquirlas gigantes sucede tras el golpe con su cetro Pero está vez las mismas se elevan y dirigen a nosotros como misiles.*
    [shadow_black_kangaroo_458] [specter_gold_magician_349] *El último esfuerzo de Kyrie por hacer una teletransportación hacia el interior del castillo de Sedris fuimos recorriendo las horrendas catacumbas del Rey Traidor. La muchacha espectral había utilizado la mayoría de su poder, por lo que no podría enfrentarse a Sedris de la mejor forma, así que entre yo y Owen nos abríamos paso al rededor de los pasillos de la necrópolis mientras varios monstruos deformes nos perseguían. "¡Adelante está la puerta del trono!" *La puerta estaba sellada con algún hechizo oscuro y las Aberraciones nos pisaban los talones. Cerramos la Abertura por donde entramos con todos los objetos que encontramos, Pero era cuestión de tiempo para que se abriera por los constantes azotes de los monstruos perseguidores.* "Bien, si no podemos entrar al Trono por las buenas, nos quedará entrar por las malas...." *Concentrando el poder del dragón antiguo que llevaba dentro mi mano se convirtió en una gigante garra negra, provocando un choque mágico entre el sello y la técnica utilizada, hasta que por fin la Puerta ha cedido.* *De un portazo se abre la sala del trono de Sedraxis, ahí una criatura zombificada se presenta ante nosotros.* Sedris: "¡Así que los de esencia viva han venido a buscar su propia muerte definitiva!" Jero: "¡Sedris! ¡Espera un momento! ¡Necesitamos solo sacar un alma de 'La Fila'!" Sedris: "¡Nadie puede salir de la Fila! ¡Esa es la voluntad que me encomendó el emperador CROSIS! ¡Yo debo Reinar Grixis! ¡Es mi Inframundo!" *El rey traidor no dió mas espacio al diálogo por lo que con su cetro golpeó el piso para invocar del mismo estacas gigantes que nos obligaban a esquivar las esquirlas invocadas por su ataque.* Jero: "¡Owen! ¡Kyrie! Tengan mucho cuidado, Sedris es casi inmune a cualquier Magia." Sedris: "¡Cómo rayos sabe eso una alimaña humana como tú Basura!" *Un segundo ataque de esquirlas gigantes sucede tras el golpe con su cetro Pero está vez las mismas se elevan y dirigen a nosotros como misiles.*
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  • ──── Bueno, esta es la única habitación que me queda libre. Lamento el poco espacio. ────
    · · ─ ·𖥸· ─ · ·

    𝗞𝗶𝘆𝗼 : 𝗞𝗶𝘆𝗼 𝗱𝗲𝗹 𝗨𝗻𝗶𝘃𝗲𝗿𝘀𝗼 𝟬
    ──── Bueno, esta es la única habitación que me queda libre. Lamento el poco espacio. ──── · · ─ ·𖥸· ─ · · 𝗞𝗶𝘆𝗼 : 𝗞𝗶𝘆𝗼 𝗱𝗲𝗹 𝗨𝗻𝗶𝘃𝗲𝗿𝘀𝗼 𝟬
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  • Todo comenzó con una mirada perdida.

    La ciudad estaba envuelta en esa niebla espesa que a veces parece no querer irse nunca, como si Morvain misma respirara tristeza. Las luces de los postes apenas lograban abrirse paso entre la lluvia. Las gotas caían con rabia, golpeando el pavimento como si quisieran despertar a quienes aún caminaban dormidos por la vida.


    Morvain. Un nombre que resuena como un susurro entre las montañas, una ciudad encajada en los brazos de los Andes, donde el aire es tan delgado como las mentiras que sus habitantes susurran al oído. Para los de afuera, un sueño pintado de mercados coloridos y cielos que rozan las nubes. Para los de adentro, una jaula de ladrillos y tradiciones, donde el invierno congela las sonrisas y el verano las derrite hasta convertirlas en algo irreconocible.

    Fue aquí, entre calles empinadas y miradas que esquivan la luz, donde ellos se encontraron. Dos extraños cuyos pasos fueron dibujados por el mismo destino oscuro.


    Dicen que los dos caminaban por la misma calle sin saberlo, a pocos pasos de distancia, respirando el mismo aire helado, compartiendo la misma sensación de estar perdidos, aunque no se miraran… todavía.

    Jhosh, caminaba con la cabeza baja, con los hombros vencidos por el peso de algo que aún no se atrevía a nombrar. Iba rumbo a ese lugar al que llamaba “hogar”, aunque en el fondo sabía que no lo era. Era solo un espacio habitado por voces que no entendía, que juzgaban sin preguntar. Caminaba lento, sin apuro, como si no quisieras llegar. Como si cualquier otro lugar fuera mejor que ese.

    Mientras tanto, Khrist, reía. Caminando con sus amigas entre bromas y chismes, envuelto en esa ligereza que a veces usan los que también cargan lo suyo pero no lo muestran. Su risa se confundía con la lluvia, y su mirada, aunque viva, se perdía de tanto en tanto entre los rostros de los demás. Y entonces ocurrió.

    Un cruce de caminos. Un cruce de miradas.

    “Por un instante, los ojos de Khrist se cruzaron con los de Jhosh , simplemente fue coincidencia o tal vez algo más, entre esa pequeña vista que duró apenas un segundo, dio paso a el saber de la existencia del uno como del otro

    Jhosh, seguía caminando. No se detuvo. No hizo ningún gesto. Pero algo en el se rompió un poco más o, quizás, comenzó a despertar. Khrist, giro la cabeza. Lo vio alejarse entre la multitud, como si lo conociera de antes, como si su corazón supiera algo que su mente aún no entendía. Pero también continuo con su camino.

    Así es Morvain: una ciudad que encierra historias en sus esquinas, que guarda secretos entre sus cerros. Una ciudad donde amar todavía se siente como un delito para algunos, y donde ser diferente es, muchas veces, un acto de valentía silenciosa.

    En esta ciudad nacieron ellos, en ese lugar se cruzaron. Y aunque ninguno lo sabía, esa noche marcó el inicio de algo más grande. Porque así empieza esta historia, con una mirada bajo la lluvia, con una duda en el pecho, con dos almas que se rozaron sin tocarse.

    Yo estaba ahí. Yo los vi. Y aunque en ese momento no entendí el peso de lo que presenciaba, ahora lo sé: fue el comienzo de todo. De una historia que no fue perfecta, pero que merecía ser contada. Una historia que no fue feliz… pero fue real.

    Porque a veces, en las ciudades que parecen dormidas, también nacen revoluciones invisibles. A veces, en las jaulas, también se sueña.

    Todo comenzó con una mirada perdida. La ciudad estaba envuelta en esa niebla espesa que a veces parece no querer irse nunca, como si Morvain misma respirara tristeza. Las luces de los postes apenas lograban abrirse paso entre la lluvia. Las gotas caían con rabia, golpeando el pavimento como si quisieran despertar a quienes aún caminaban dormidos por la vida. Morvain. Un nombre que resuena como un susurro entre las montañas, una ciudad encajada en los brazos de los Andes, donde el aire es tan delgado como las mentiras que sus habitantes susurran al oído. Para los de afuera, un sueño pintado de mercados coloridos y cielos que rozan las nubes. Para los de adentro, una jaula de ladrillos y tradiciones, donde el invierno congela las sonrisas y el verano las derrite hasta convertirlas en algo irreconocible. Fue aquí, entre calles empinadas y miradas que esquivan la luz, donde ellos se encontraron. Dos extraños cuyos pasos fueron dibujados por el mismo destino oscuro. Dicen que los dos caminaban por la misma calle sin saberlo, a pocos pasos de distancia, respirando el mismo aire helado, compartiendo la misma sensación de estar perdidos, aunque no se miraran… todavía. Jhosh, caminaba con la cabeza baja, con los hombros vencidos por el peso de algo que aún no se atrevía a nombrar. Iba rumbo a ese lugar al que llamaba “hogar”, aunque en el fondo sabía que no lo era. Era solo un espacio habitado por voces que no entendía, que juzgaban sin preguntar. Caminaba lento, sin apuro, como si no quisieras llegar. Como si cualquier otro lugar fuera mejor que ese. Mientras tanto, Khrist, reía. Caminando con sus amigas entre bromas y chismes, envuelto en esa ligereza que a veces usan los que también cargan lo suyo pero no lo muestran. Su risa se confundía con la lluvia, y su mirada, aunque viva, se perdía de tanto en tanto entre los rostros de los demás. Y entonces ocurrió. Un cruce de caminos. Un cruce de miradas. “Por un instante, los ojos de Khrist se cruzaron con los de Jhosh , simplemente fue coincidencia o tal vez algo más, entre esa pequeña vista que duró apenas un segundo, dio paso a el saber de la existencia del uno como del otro Jhosh, seguía caminando. No se detuvo. No hizo ningún gesto. Pero algo en el se rompió un poco más o, quizás, comenzó a despertar. Khrist, giro la cabeza. Lo vio alejarse entre la multitud, como si lo conociera de antes, como si su corazón supiera algo que su mente aún no entendía. Pero también continuo con su camino. Así es Morvain: una ciudad que encierra historias en sus esquinas, que guarda secretos entre sus cerros. Una ciudad donde amar todavía se siente como un delito para algunos, y donde ser diferente es, muchas veces, un acto de valentía silenciosa. En esta ciudad nacieron ellos, en ese lugar se cruzaron. Y aunque ninguno lo sabía, esa noche marcó el inicio de algo más grande. Porque así empieza esta historia, con una mirada bajo la lluvia, con una duda en el pecho, con dos almas que se rozaron sin tocarse. Yo estaba ahí. Yo los vi. Y aunque en ese momento no entendí el peso de lo que presenciaba, ahora lo sé: fue el comienzo de todo. De una historia que no fue perfecta, pero que merecía ser contada. Una historia que no fue feliz… pero fue real. Porque a veces, en las ciudades que parecen dormidas, también nacen revoluciones invisibles. A veces, en las jaulas, también se sueña. 🦋💖
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  • *En un descampado haciendo ligeros estiramientos suspire e hice aparecer a Bianca Auditore enfrente mía*

    - Bueno mi joven padawan, hoy comienza tu entrenamiento y no va a ser un paseo de rosas, voy a mostrarte que en un enfrentamiento todo es posible y que tienes que estar atenta a todo lo que te rodea, nunca sabrás por donde te vienen los golpes si no estás preparada.

    *Con un chasqueo de dedos el suelo comenzó a temblar como si se produjera un terremoto pudiéndose ver como del suelo emergió un cubículo detrás de mí con una puerta cerrada, dentro de esta solo habría una habitación blanca con un espacio infinito*

    - Sin embargo puedes tirar la toalla si no te ves lo suficientemente lista para este entrenamiento y volver a cometer los mismos errores…

    *La silueta del Lyche del que ella se enfrentó apareció detrás de mí riendo cual villano habiendo cumplido su propósito, al poco desapareció y la mire con una leve sonrisa*

    - ¿Y bien? ¿Cuál será tu respuesta?
    *En un descampado haciendo ligeros estiramientos suspire e hice aparecer a [Freaky_Ghost_Ovni_531] enfrente mía* - Bueno mi joven padawan, hoy comienza tu entrenamiento y no va a ser un paseo de rosas, voy a mostrarte que en un enfrentamiento todo es posible y que tienes que estar atenta a todo lo que te rodea, nunca sabrás por donde te vienen los golpes si no estás preparada. *Con un chasqueo de dedos el suelo comenzó a temblar como si se produjera un terremoto pudiéndose ver como del suelo emergió un cubículo detrás de mí con una puerta cerrada, dentro de esta solo habría una habitación blanca con un espacio infinito* - Sin embargo puedes tirar la toalla si no te ves lo suficientemente lista para este entrenamiento y volver a cometer los mismos errores… *La silueta del Lyche del que ella se enfrentó apareció detrás de mí riendo cual villano habiendo cumplido su propósito, al poco desapareció y la mire con una leve sonrisa* - ¿Y bien? ¿Cuál será tu respuesta?
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  • -La cueva no rugia, por una vez.. no habia gritos, ni acero chocando, ni huesos rompiendose en sus manos, solo el sonido lento... calmado y metodico de algo siendo colocado con cuidado, el Ogro se encontraba de Pie en el centro de su caverna, iluminado por antorchas clavadas entre las grietas de la roca. La luz anaranjada danzaba sobre su piel azul, resaltando cada cicatriz como si fueran marcas sagradas. A su alrededor, las paredes no eran simples piedras, eran historia para el, filas y filas de craneos-

    -Humanos, bestias, criaturas que ya no existian.. algunos pequeños como los de niños, otros enormes, con colmillos aun intactos, habia cuernos, mandivulas deformes, placas oseas extrañas, cada uno limpio, cada uno conservado, cada uno recordado, el ogro sostenia uno nuevo entre sus manos, todavia tenia restos de sangre seca en las grietas del hueso, Era pesado, de una criatura claramente poderosa, sus dedos gruesos giraban lentamente, observandolo desde distintos angulos, como si estuviera evaluando una obra de arte, gruño en voz baja, totalmente satisfecho-

    "Fuiste fuerte, y un gran alimento para mi cuerpo, ahora te otorgare un lugar comodo para observarme."

    -Su voz no era violeta esta vez, no habia furia, si no reconocimiento, camino lentamente hacia una seccion especifica en la pared, no cualquiera, alli estaban los trofeos de aquellos que lo habian hecho sangrar, emocionarse por la batalla, se detuvo y miro el espacio, y con lentitud acomodo el craneo entre otros dos, ajustandolo apenas unos milimetros hacia la izquierda.. luego hacia la derecha, hasta que quedo perfecto, recien entonces solto el hueso, el ogro retrocedio un paso y observo, sus ojos brillaron con algo distinto, no era hambre, no era Ira... era mucho mas profundo, cada craneo era una batalla. Cada batalla, una prueba. Cada prueba.. una razon para seguir existiendo, avanzo hacia otra seccion, esta vez tomo un craneo antiguo, cubierto por una fina capa de polvo, fruncio el ceño puesto que, no le gustaba eso-

    "Tsk..."

    -Con una tela gruesa, comenzo a limpiarlo con cuidado, movimientos lentos, casi pacientes, sus manos, capaces de arrancar una cabeza de un tiron, ahora se movian con delicadeza inquietante.-

    "No te vuelvas debil.. ni en la muerte canalla."

    -La devolvio al lugar, el ogro finalmente se sento sobre una roca grande, que hacia de trono improvisado dentro de su cueva, apoyo los brazos sobre sus piernas y dejo escapar un largo suspiro pesado, sus ojos recorrieron la pared, cada trofeo, cada historia que jamas se permitiria contar a nadie, solo viviencias y recuerdos en su memoria, y alli, el ogro guardo silencio, hundido en sus pensamientos-
    -La cueva no rugia, por una vez.. no habia gritos, ni acero chocando, ni huesos rompiendose en sus manos, solo el sonido lento... calmado y metodico de algo siendo colocado con cuidado, el Ogro se encontraba de Pie en el centro de su caverna, iluminado por antorchas clavadas entre las grietas de la roca. La luz anaranjada danzaba sobre su piel azul, resaltando cada cicatriz como si fueran marcas sagradas. A su alrededor, las paredes no eran simples piedras, eran historia para el, filas y filas de craneos- -Humanos, bestias, criaturas que ya no existian.. algunos pequeños como los de niños, otros enormes, con colmillos aun intactos, habia cuernos, mandivulas deformes, placas oseas extrañas, cada uno limpio, cada uno conservado, cada uno recordado, el ogro sostenia uno nuevo entre sus manos, todavia tenia restos de sangre seca en las grietas del hueso, Era pesado, de una criatura claramente poderosa, sus dedos gruesos giraban lentamente, observandolo desde distintos angulos, como si estuviera evaluando una obra de arte, gruño en voz baja, totalmente satisfecho- "Fuiste fuerte, y un gran alimento para mi cuerpo, ahora te otorgare un lugar comodo para observarme." -Su voz no era violeta esta vez, no habia furia, si no reconocimiento, camino lentamente hacia una seccion especifica en la pared, no cualquiera, alli estaban los trofeos de aquellos que lo habian hecho sangrar, emocionarse por la batalla, se detuvo y miro el espacio, y con lentitud acomodo el craneo entre otros dos, ajustandolo apenas unos milimetros hacia la izquierda.. luego hacia la derecha, hasta que quedo perfecto, recien entonces solto el hueso, el ogro retrocedio un paso y observo, sus ojos brillaron con algo distinto, no era hambre, no era Ira... era mucho mas profundo, cada craneo era una batalla. Cada batalla, una prueba. Cada prueba.. una razon para seguir existiendo, avanzo hacia otra seccion, esta vez tomo un craneo antiguo, cubierto por una fina capa de polvo, fruncio el ceño puesto que, no le gustaba eso- "Tsk..." -Con una tela gruesa, comenzo a limpiarlo con cuidado, movimientos lentos, casi pacientes, sus manos, capaces de arrancar una cabeza de un tiron, ahora se movian con delicadeza inquietante.- "No te vuelvas debil.. ni en la muerte canalla." -La devolvio al lugar, el ogro finalmente se sento sobre una roca grande, que hacia de trono improvisado dentro de su cueva, apoyo los brazos sobre sus piernas y dejo escapar un largo suspiro pesado, sus ojos recorrieron la pared, cada trofeo, cada historia que jamas se permitiria contar a nadie, solo viviencias y recuerdos en su memoria, y alli, el ogro guardo silencio, hundido en sus pensamientos-
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  • Haces demaciado ruido para camimar despacio herviboro, ya me has despertado .
    Haces demaciado ruido para camimar despacio herviboro, ya me has despertado .
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  • -Un pequeño recuerdo de la culpa de mi debilidad por haber sido corrompida por un jedi..-

    Raxus Prime quedó grabado en mi memoria como un paisaje de ruinas infinitas y silencios cargados de ecos. Allí, entre montañas de metal muerto y restos de guerras olvidadas, sostuve una de las persecuciones más largas de mi vida como Inquisidora. Mi objetivo era un joven caballero Jedi llamado Roy Praxon. Al principio no parecía diferente a otros sobrevivientes, pero con el tiempo se convirtió en el eje de algo que no estaba previsto en mí.

    Durante incontables ciclos lo rastreé sin descanso. Siempre cerca, siempre escapando. No era su técnica lo que lo mantenía con vida, sino su voluntad. Cada encuentro lo dejaba más herido, pero también más firme. Aquello alteró el sentido mismo de la cacería. Lo que debía ser una misión terminó transformándose en una fijación.

    Con el paso del tiempo, algo empezó a quebrarse en mi interior. Su forma de resistir, de no ceder al odio, comenzó a erosionar la certeza con la que yo actuaba. No fue un cambio brusco, sino una grieta lenta, persistente. Empecé a observar en lugar de destruir, a pensar en lugar de ejecutar. Sin darme cuenta, me acerqué a una tensión que no podía sostener: entre lo que era y lo que comenzaba a percibir.

    En uno de nuestros enfrentamientos, en medio del choque de sables y la presión acumulada de toda la persecución, esa grieta se volvió imposible de ignorar. Hubo un instante suspendido en el que la violencia se detuvo. Sin el casco que me definía, lo acorrale contra una estructura de metal. No ejecuté el golpe final. En su lugar, lo besé. Él respondió. Fue un momento breve, pero suficiente para romper todo lo que creía controlar.

    La llegada del Gran Inquisidor convirtió ese instante en una condena.

    Roy Praxon, en lugar de huir, se interpuso. Intentó enfrentarlo. No fue una batalla prolongada ni equilibrada. Fueron movimientos simples, precisos, inevitables. En cuestión de segundos, el joven caballero cayó frente a mí. Sin resistencia real, sin oportunidad de cambiar el resultado. Su caída fue definitiva.

    Ese momento terminó de sellar mi quiebre.

    Después de eso, ya no hubo espacio para la duda. El Gran Inquisidor dirigió su atención hacia mí. Lo que había comenzado como una vacilación se transformó, ante su presencia, en una falla que debía ser corregida. Intenté resistirme, pero mi estado era inestable. Fui derrotada con facilidad.

    Lo que siguió no fue inmediato ni visible hacia afuera, pero marcó el resto de mi existencia. Fui sometida, quebrada y reconstruida bajo su control. La intención no era castigar, sino eliminar cualquier rastro de aquello que había surgido en Raxus Prime. Cada pensamiento débil, cada recuerdo que implicará duda, fue convertido en una fuente de dolor hasta que dejó de tener sentido conservarlo.

    No se trató solo de disciplina. Fue una reconfiguración completa. Una imposición constante hasta que la única forma de sostenerme fue abrazar por completo el lado oscuro.

    Roy Praxon dejó de ser un objetivo. Se convirtió en un recuerdo que debía ser enterrado. Mi antiguo maestro, en una posibilidad que rechacé. Y Raxus Prime, en el lugar donde comprendí que no existe equilibrio para alguien como yo.

    Desde entonces, ya no persigo con dudas, Solo ejecutó al enemigo.
    -Un pequeño recuerdo de la culpa de mi debilidad por haber sido corrompida por un jedi..- Raxus Prime quedó grabado en mi memoria como un paisaje de ruinas infinitas y silencios cargados de ecos. Allí, entre montañas de metal muerto y restos de guerras olvidadas, sostuve una de las persecuciones más largas de mi vida como Inquisidora. Mi objetivo era un joven caballero Jedi llamado Roy Praxon. Al principio no parecía diferente a otros sobrevivientes, pero con el tiempo se convirtió en el eje de algo que no estaba previsto en mí. Durante incontables ciclos lo rastreé sin descanso. Siempre cerca, siempre escapando. No era su técnica lo que lo mantenía con vida, sino su voluntad. Cada encuentro lo dejaba más herido, pero también más firme. Aquello alteró el sentido mismo de la cacería. Lo que debía ser una misión terminó transformándose en una fijación. Con el paso del tiempo, algo empezó a quebrarse en mi interior. Su forma de resistir, de no ceder al odio, comenzó a erosionar la certeza con la que yo actuaba. No fue un cambio brusco, sino una grieta lenta, persistente. Empecé a observar en lugar de destruir, a pensar en lugar de ejecutar. Sin darme cuenta, me acerqué a una tensión que no podía sostener: entre lo que era y lo que comenzaba a percibir. En uno de nuestros enfrentamientos, en medio del choque de sables y la presión acumulada de toda la persecución, esa grieta se volvió imposible de ignorar. Hubo un instante suspendido en el que la violencia se detuvo. Sin el casco que me definía, lo acorrale contra una estructura de metal. No ejecuté el golpe final. En su lugar, lo besé. Él respondió. Fue un momento breve, pero suficiente para romper todo lo que creía controlar. La llegada del Gran Inquisidor convirtió ese instante en una condena. Roy Praxon, en lugar de huir, se interpuso. Intentó enfrentarlo. No fue una batalla prolongada ni equilibrada. Fueron movimientos simples, precisos, inevitables. En cuestión de segundos, el joven caballero cayó frente a mí. Sin resistencia real, sin oportunidad de cambiar el resultado. Su caída fue definitiva. Ese momento terminó de sellar mi quiebre. Después de eso, ya no hubo espacio para la duda. El Gran Inquisidor dirigió su atención hacia mí. Lo que había comenzado como una vacilación se transformó, ante su presencia, en una falla que debía ser corregida. Intenté resistirme, pero mi estado era inestable. Fui derrotada con facilidad. Lo que siguió no fue inmediato ni visible hacia afuera, pero marcó el resto de mi existencia. Fui sometida, quebrada y reconstruida bajo su control. La intención no era castigar, sino eliminar cualquier rastro de aquello que había surgido en Raxus Prime. Cada pensamiento débil, cada recuerdo que implicará duda, fue convertido en una fuente de dolor hasta que dejó de tener sentido conservarlo. No se trató solo de disciplina. Fue una reconfiguración completa. Una imposición constante hasta que la única forma de sostenerme fue abrazar por completo el lado oscuro. Roy Praxon dejó de ser un objetivo. Se convirtió en un recuerdo que debía ser enterrado. Mi antiguo maestro, en una posibilidad que rechacé. Y Raxus Prime, en el lugar donde comprendí que no existe equilibrio para alguien como yo. Desde entonces, ya no persigo con dudas, Solo ejecutó al enemigo.
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  • El fervor del ocaso, una experiencia amarga. La divinidad sin sentido, las preguntas sin respuesta y al final solo queda lo inevitable: genocidio.

    ¿Porque ha de cargar con la culpa?. Ejecutar al traidor e impedir su resurección le dará a su estirpe la libertad robada. Para ello tiene que hacer un sacrificio de sangre y ofrecer la mitad de lo que es para que el arma bañada con la sangre de sus hermanos por fin evolucione.

    Todos deben morir, no hay espacio para una especie cuya evolución solo retrocede, aunque eso signifique matar al amor de su vida.
    El fervor del ocaso, una experiencia amarga. La divinidad sin sentido, las preguntas sin respuesta y al final solo queda lo inevitable: genocidio. ¿Porque ha de cargar con la culpa?. Ejecutar al traidor e impedir su resurección le dará a su estirpe la libertad robada. Para ello tiene que hacer un sacrificio de sangre y ofrecer la mitad de lo que es para que el arma bañada con la sangre de sus hermanos por fin evolucione. Todos deben morir, no hay espacio para una especie cuya evolución solo retrocede, aunque eso signifique matar al amor de su vida.
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  • +chibi tenía tanto calor que fue a la cocina abrió el refri y comenzó a sacar cosas para hacer espacio , tomo su tablet y se metió adentro del refrigerador+=w=b
    +chibi tenía tanto calor que fue a la cocina abrió el refri y comenzó a sacar cosas para hacer espacio , tomo su tablet y se metió adentro del refrigerador+=w=b
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
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    Buenas noches a todos los que esten leyendo esto.
    Como usuario detras del personaje del Ogro, me gustaria tomar un momento para dirigirme a ustedes de manera directa y fuera de rol.

    Entiendo perfectamente que el Ogro es un personaje que puede generar rechazo inmediato. Esta construido para ser brutal, Torpe provocador, no tiene inteligencia basica(Sumar restar, leer, escribir , no sabe todo lo que sea normal para el "Humano"), muchas veces... demaciadas veces desagradable...Y no busca caer bien. De hecho, gran parte de de su esencia radica en eso mismo.

    Ser una figura incomoda, que enfrenta sin filtro y que no conoce la mentira como recurso. Todo lo que dice o hace nace desde una sinceridad cruda, incluso cuando eso lo vuelve detestable.

    Quiero aclarar que existe una separacion clara entre el personaje y mi persona. Las actitudes, decisiones y formas del Ogro no representan mis valores personales, sino que responden a una construccion narrativa intencional. Como usuario, acepto completamente que el personaje pueda ser odiado, incluso en cierto punto, eso significa que esta cumpliendo su funcion en este lugar, eso me alegra. Es un personaje muy divertido para usar.

    Sin embargo, me gustaria que ese rechazo no se transalde hacia mi como persona. Mi intencion es aportar el desarrollo del entorno, generar conflictos narrativos interesantes y enriquecer la experiencia de todos desde el Rol. No busco incomodar fuera de ese espacio ni generar malestar real entre quienes lo conoscan e interactuen con el, si eso ocurrio. Me disculpo.

    Dicho esto, estoy totalmente abierto al dialogo. Si en algun momento algo genera incomodidad fuera de lo que se considera parte del rol, podemos hablarlo con respeto y encontrar una forma de continuar que sea disfrutable para todos.

    Gracias por tomarse el tiempo de leer esto, Buenas noches o Buenos dias.
    Buenas noches a todos los que esten leyendo esto. Como usuario detras del personaje del Ogro, me gustaria tomar un momento para dirigirme a ustedes de manera directa y fuera de rol. Entiendo perfectamente que el Ogro es un personaje que puede generar rechazo inmediato. Esta construido para ser brutal, Torpe provocador, no tiene inteligencia basica(Sumar restar, leer, escribir , no sabe todo lo que sea normal para el "Humano"), muchas veces... demaciadas veces desagradable...Y no busca caer bien. De hecho, gran parte de de su esencia radica en eso mismo. Ser una figura incomoda, que enfrenta sin filtro y que no conoce la mentira como recurso. Todo lo que dice o hace nace desde una sinceridad cruda, incluso cuando eso lo vuelve detestable. Quiero aclarar que existe una separacion clara entre el personaje y mi persona. Las actitudes, decisiones y formas del Ogro no representan mis valores personales, sino que responden a una construccion narrativa intencional. Como usuario, acepto completamente que el personaje pueda ser odiado, incluso en cierto punto, eso significa que esta cumpliendo su funcion en este lugar, eso me alegra. Es un personaje muy divertido para usar. Sin embargo, me gustaria que ese rechazo no se transalde hacia mi como persona. Mi intencion es aportar el desarrollo del entorno, generar conflictos narrativos interesantes y enriquecer la experiencia de todos desde el Rol. No busco incomodar fuera de ese espacio ni generar malestar real entre quienes lo conoscan e interactuen con el, si eso ocurrio. Me disculpo. Dicho esto, estoy totalmente abierto al dialogo. Si en algun momento algo genera incomodidad fuera de lo que se considera parte del rol, podemos hablarlo con respeto y encontrar una forma de continuar que sea disfrutable para todos. Gracias por tomarse el tiempo de leer esto, Buenas noches o Buenos dias.
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