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    Muy buen día a todos los presentes...que tengan un excelente inicio de semana.

    Hay nuevas personas en este lugar, sean bienvenidos!
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  • — Outfit of today parisino sin estar en paris (desgraciadamente)
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  • —Hace calor, no es mi culpa. —No siente el calor, si es su culpa. (?)
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  • ─── ¡Yo debería ser esa! ───
    Gritó en berrinche viendo cómo en las noticias un muy guapo caballero despojaba a una bruja como esposa, demostrando que ya las barreras de distinción de clases se borraban.
    ─── ¿¡Dónde está mi amor adolescente!? ¡No importa si ya pasé los 25. yo quiero mi caballero! ───
    ─── ¡Yo debería ser esa! ─── Gritó en berrinche viendo cómo en las noticias un muy guapo caballero despojaba a una bruja como esposa, demostrando que ya las barreras de distinción de clases se borraban. ─── ¿¡Dónde está mi amor adolescente!? ¡No importa si ya pasé los 25. yo quiero mi caballero! ───
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  • ¡Feliz Cumpleaños!
    Fandom Los Bridgerton
    Categoría Contemporáneo
    Antes de ayer los Crabtree regresaron de haber pasado una temporada con su familia, me he levantado antes de que saliera el sol.
    El pastel lo cocino la señora Crabtree, le pedí el favor, es una gran cocinera.
    He recogido un montón de diferentes flores, las junte todas para crear el ramo más bello que sea visto nunca.
    Limpié, preparé la mesa, encendí unas velas, envolví el regalo que la compré unos días antes de que viajáramos hasta aquí.
    Hoy tengo planeado que pasemos el día entero en el lago, llevaré una cesta de picnic donde aparte de la comida, una botella de champán, es donde también escondí su regalo.

    Sophie Bridgerton
    Antes de ayer los Crabtree regresaron de haber pasado una temporada con su familia, me he levantado antes de que saliera el sol. El pastel lo cocino la señora Crabtree, le pedí el favor, es una gran cocinera. He recogido un montón de diferentes flores, las junte todas para crear el ramo más bello que sea visto nunca. Limpié, preparé la mesa, encendí unas velas, envolví el regalo que la compré unos días antes de que viajáramos hasta aquí. Hoy tengo planeado que pasemos el día entero en el lago, llevaré una cesta de picnic donde aparte de la comida, una botella de champán, es donde también escondí su regalo. [Cinderella]
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  • Lucky girl!

    Mi primer golpe de suerte del día.
    Me invitaron un café y alguna señorita descuida "olvidó" su bolsita y sus lentes.

    Quizás no los necesitaba tanto como yo...
    Lucky girl! Mi primer golpe de suerte del día. Me invitaron un café y alguna señorita descuida "olvidó" su bolsita y sus lentes. Quizás no los necesitaba tanto como yo...
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  • La mosca en la nuca II
    Categoría Original
    El asfalto parecía estirarse infinitamente bajo las ruedas de la moto, una cinta negra y desgastada que devoraba los kilómetros de la carretera secundaria. Alberto sentía el entumecimiento en las manos y el peso del cuero sobre los hombros; el motor, un rugido constante entre sus piernas, era lo único que mantenía a raya el silencio absoluto de la noche.
    Tras una curva cerrada, un letrero de neón parpadeante apareció como un faro de mala muerte: "The Sleepy Hollow - Vacancy".
    El motel era poco más que una hilera de puertas desconchadas y un olor penetrante a pino barato y humedad. Alberto detuvo la moto, apagó el motor y dejó que el silencio lo envolviera. Se quitó el casco, sacudiendo su cabello mientras sus ojos escudriñaban el lugar. Como demonio, sus sentidos siempre estaban alerta, pero el cansancio empezaba a ganarle la partida a la paranoia.
    Caminó hacia la oficina de recepción, pero antes de llegar, una presencia lo detuvo en seco. Un aroma dulce, casi celestial —como ozono después de la lluvia y jazmín—, flotaba en el aire estancado del aparcamiento.
    Allí, apoyado contra la barandilla de madera de la habitación número 4, estaba él.


    —¿Alberto? —La voz era una caricia de seda, cargada de una incredulidad genuina.

    Se trataba de...¿Zetch?

    El ángel se veía fuera de lugar en aquel entorno decadente. Su piel parecía emitir una luminiscencia tenue bajo la luz amarillenta de las farolas. Sus ojos, grandes y llenos de esa inocencia que Alberto siempre había encontrado tan exasperante como adictiva, lo miraban fijamente. Zetch dio un paso adelante.

    —Ha pasado tanto tiempo... Pensé que no volvería a sentir tu rastro —murmuró Zetch, acercándose lo suficiente para que la tensión entre ambos se volviera eléctrica.

    Alberto sintió el calor familiar subiendo por su pecho. El contraste era letal: la pureza de Zetch frente a la oscuridad densa que él mismo cargaba. El ángel inclinó un poco la cabeza, con esa curiosidad dulce que lo caracterizaba, y estiró una mano blanca para rozar la chaqueta de cuero de Alberto, justo encima de donde latía su corazón oscuro.

    —Estás cansado —susurró Zetch, su aliento rozando la mandíbula de Alberto—. Entra conmigo. Aquí... aquí nadie te buscará.—

    El demonio sabía que quedarse era un error, pero la forma en que Zetch lo miraba, con esa devoción limpia y sin juicio, era una tentación más fuerte que cualquier pecado que Alberto hubiera cometido antes.
    El asfalto parecía estirarse infinitamente bajo las ruedas de la moto, una cinta negra y desgastada que devoraba los kilómetros de la carretera secundaria. Alberto sentía el entumecimiento en las manos y el peso del cuero sobre los hombros; el motor, un rugido constante entre sus piernas, era lo único que mantenía a raya el silencio absoluto de la noche. Tras una curva cerrada, un letrero de neón parpadeante apareció como un faro de mala muerte: "The Sleepy Hollow - Vacancy". El motel era poco más que una hilera de puertas desconchadas y un olor penetrante a pino barato y humedad. Alberto detuvo la moto, apagó el motor y dejó que el silencio lo envolviera. Se quitó el casco, sacudiendo su cabello mientras sus ojos escudriñaban el lugar. Como demonio, sus sentidos siempre estaban alerta, pero el cansancio empezaba a ganarle la partida a la paranoia. Caminó hacia la oficina de recepción, pero antes de llegar, una presencia lo detuvo en seco. Un aroma dulce, casi celestial —como ozono después de la lluvia y jazmín—, flotaba en el aire estancado del aparcamiento. Allí, apoyado contra la barandilla de madera de la habitación número 4, estaba él. —¿Alberto? —La voz era una caricia de seda, cargada de una incredulidad genuina. Se trataba de...¿Zetch? El ángel se veía fuera de lugar en aquel entorno decadente. Su piel parecía emitir una luminiscencia tenue bajo la luz amarillenta de las farolas. Sus ojos, grandes y llenos de esa inocencia que Alberto siempre había encontrado tan exasperante como adictiva, lo miraban fijamente. Zetch dio un paso adelante. —Ha pasado tanto tiempo... Pensé que no volvería a sentir tu rastro —murmuró Zetch, acercándose lo suficiente para que la tensión entre ambos se volviera eléctrica. Alberto sintió el calor familiar subiendo por su pecho. El contraste era letal: la pureza de Zetch frente a la oscuridad densa que él mismo cargaba. El ángel inclinó un poco la cabeza, con esa curiosidad dulce que lo caracterizaba, y estiró una mano blanca para rozar la chaqueta de cuero de Alberto, justo encima de donde latía su corazón oscuro. —Estás cansado —susurró Zetch, su aliento rozando la mandíbula de Alberto—. Entra conmigo. Aquí... aquí nadie te buscará.— El demonio sabía que quedarse era un error, pero la forma en que Zetch lo miraba, con esa devoción limpia y sin juicio, era una tentación más fuerte que cualquier pecado que Alberto hubiera cometido antes.
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    { Discúlpenme mucho, he estado y estaré algo ausente de acá y creo que mis respuestas se retrasarán un poco más. Espero pronto tener algo de tiempo y mente libre ♡}
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  • Por mucho tiempo e sido subestimada por los que fingen entenderme, mi gente, mi pueblo... Aquellos tarados que reciben el titulo de líderes solo por el beneficio que trae portar la sangre de "los elegidos"
    Mientras nosotros nos revolvamos en la mierda que ellos aborrecen a cambio de que ?
    Insultos, discriminación, falsas promesas

    -amplio la sonrisa en medio de uno de sus delirios mentales frotando el alo de su difunto señor ahora usado como pulsera en su muñeca-

    Pero todo se acabó... El cielo va a conocer el infierno que me han hecho pasar... Van a conocer lo que realmente es vivir en carne propia el dolor y la desesperación y tu.... Tu mi portador serás quien tomará el poder en ese mundo de caos que mami hará para que tengas el trono que mereces y no el que ellos deseen darte

    -se arrodilla acariciando la mejilla de su hijo S𝖆𝖒𝖆𝖊𝖑 𝕸𝖔𝖗𝖓𝖎𝖓𝖌𝖘𝖙𝖆𝖗-

    la luz no siempre es dorada hijo mío, tu no vas a cargar con el peso de una cruz que solo me pertenece ... Que los angeles teman si algún día llegan a ser la causa de tu tristeza y yo para desgracia de ellos, sigo viva

    -con su otra mano acaricia las orejas rojas del guardian de la luz Alastor Dëmøń -

    Ustedes crearán su propio destino aunque eso signifique que pasaré a ser el centro de odio de todo lo existente y por existir.... Que así sea

    -se puso de pie mirando a la nada con una sonrisa desquiciada sus palabras son de seguridad. Ya no va a callar ante la injusticia del los que se autoplocaman líderes, jefes y señores -
    Por mucho tiempo e sido subestimada por los que fingen entenderme, mi gente, mi pueblo... Aquellos tarados que reciben el titulo de líderes solo por el beneficio que trae portar la sangre de "los elegidos" Mientras nosotros nos revolvamos en la mierda que ellos aborrecen a cambio de que ? Insultos, discriminación, falsas promesas -amplio la sonrisa en medio de uno de sus delirios mentales frotando el alo de su difunto señor ahora usado como pulsera en su muñeca- Pero todo se acabó... El cielo va a conocer el infierno que me han hecho pasar... Van a conocer lo que realmente es vivir en carne propia el dolor y la desesperación y tu.... Tu mi portador serás quien tomará el poder en ese mundo de caos que mami hará para que tengas el trono que mereces y no el que ellos deseen darte -se arrodilla acariciando la mejilla de su hijo [LuciHe11]- la luz no siempre es dorada hijo mío, tu no vas a cargar con el peso de una cruz que solo me pertenece ... Que los angeles teman si algún día llegan a ser la causa de tu tristeza y yo para desgracia de ellos, sigo viva -con su otra mano acaricia las orejas rojas del guardian de la luz [Dem0n] - Ustedes crearán su propio destino aunque eso signifique que pasaré a ser el centro de odio de todo lo existente y por existir.... Que así sea -se puso de pie mirando a la nada con una sonrisa desquiciada sus palabras son de seguridad. Ya no va a callar ante la injusticia del los que se autoplocaman líderes, jefes y señores -
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    —El paisaje de Jinzhou se encontraba en ese punto suspendido donde el invierno exhala su último suspiro. El suelo todavía conservaba parches de nieve cristalizada, pero el sol, más alto y brillante, comenzaba a derretir los bordes de los estanques.
    ​Changli permanecía inmóvil, como una deidad del fuego atrapada en un reino de escarcha. Sostenía su sombrilla con una elegancia que rozaba lo irreal, mientras los últimos restos de nieve se deslizaban por la seda del parasol. Para cualquier observador, ella era el centro de gravedad del jardín; el punto donde el frío terminaba y comenzaba el calor.
    ​Cuando el Viajero apareció al final del sendero, Changli no necesitó verlo para saber quién era. El ritmo de sus pasos y la forma en que el aire se agitaba a su alrededor le resultaban familiares. Ella mantuvo la vista al frente, observando cómo una gota de agua caía desde una rama de ciruelo, golpeando el suelo con un sonido sordo.

    ​—El fin del invierno siempre me produce una extraña melancolía— pronunció ella, como si estuviera leyendo un poema escrito en el aire. —Es el momento en que lo viejo debe morir para que lo nuevo pueda nacer. Una transición necesaria, aunque a veces dolorosa.—

    ​Finalmente, la Consejera giró el cuerpo con una parsimonia estudiada. El movimiento hizo que su larga cabellera rozara los adornos de su vestidura. Sus ojos dorados, intensos y analíticos, se clavaron en los del Viajero. Había una suavidad en su expresión que reservaba para muy pocos, una chispa de complicidad que contrastaba con su usual máscara de estratega.

    ​—El Viajero siempre parece encontrar el camino hacia mí justo cuando los vientos cambian,— añadió con una pequeña sonrisa enigmática. —¿Será por instinto, o es que el destino tiene poca imaginación?—

    ​Changli bajó ligeramente la sombrilla, invitándolo implícitamente a entrar en su radio de calor, donde el frío del invierno ya no podía alcanzarlo.
    —El paisaje de Jinzhou se encontraba en ese punto suspendido donde el invierno exhala su último suspiro. El suelo todavía conservaba parches de nieve cristalizada, pero el sol, más alto y brillante, comenzaba a derretir los bordes de los estanques. ​Changli permanecía inmóvil, como una deidad del fuego atrapada en un reino de escarcha. Sostenía su sombrilla con una elegancia que rozaba lo irreal, mientras los últimos restos de nieve se deslizaban por la seda del parasol. Para cualquier observador, ella era el centro de gravedad del jardín; el punto donde el frío terminaba y comenzaba el calor. ​Cuando el Viajero apareció al final del sendero, Changli no necesitó verlo para saber quién era. El ritmo de sus pasos y la forma en que el aire se agitaba a su alrededor le resultaban familiares. Ella mantuvo la vista al frente, observando cómo una gota de agua caía desde una rama de ciruelo, golpeando el suelo con un sonido sordo. ​—El fin del invierno siempre me produce una extraña melancolía— pronunció ella, como si estuviera leyendo un poema escrito en el aire. —Es el momento en que lo viejo debe morir para que lo nuevo pueda nacer. Una transición necesaria, aunque a veces dolorosa.— ​Finalmente, la Consejera giró el cuerpo con una parsimonia estudiada. El movimiento hizo que su larga cabellera rozara los adornos de su vestidura. Sus ojos dorados, intensos y analíticos, se clavaron en los del Viajero. Había una suavidad en su expresión que reservaba para muy pocos, una chispa de complicidad que contrastaba con su usual máscara de estratega. ​—El Viajero siempre parece encontrar el camino hacia mí justo cuando los vientos cambian,— añadió con una pequeña sonrisa enigmática. —¿Será por instinto, o es que el destino tiene poca imaginación?— ​Changli bajó ligeramente la sombrilla, invitándolo implícitamente a entrar en su radio de calor, donde el frío del invierno ya no podía alcanzarlo.
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