El viaje de Disneyland con Apolo seguía en su curso, y no solamente hubo aquella marca divina que acabó sellándose en una noche de fuegos artificiales, convirtiendo a Ellie poco a poco y de manera lenta más no brusca en inmortal. Iban a vivir toda una eternidad juntos.
Pero más a allá de eso, hubo más cosas especiales aparte de aquel sello, también en un lugar de hamburguesas le pidió matrimonio delante de toda la gente de forma humana, lo que se convirtió en una pedida en forma de dios y otra, humana.
Ellie no se podía creer aún todo lo que estaba pasando, incluso aún no procesó que les quedaba el ultimo día por disfrutar en Disneyland. Pero sabría que viniera lo que viniera, iban a superarlo juntos.
Habían hablado de todo lo que sentían, de los miedos, de qué podría pasar y sabían que todo lo que se acercase, todo lo que viniera, todo lo que sucediese, iban a sobrellevarlo de la mejor manera. Pero siempre unidos por el destino.
El viaje de Disneyland con [ApoloDiosGriego] seguía en su curso, y no solamente hubo aquella marca divina que acabó sellándose en una noche de fuegos artificiales, convirtiendo a Ellie poco a poco y de manera lenta más no brusca en inmortal. Iban a vivir toda una eternidad juntos.
Pero más a allá de eso, hubo más cosas especiales aparte de aquel sello, también en un lugar de hamburguesas le pidió matrimonio delante de toda la gente de forma humana, lo que se convirtió en una pedida en forma de dios y otra, humana.
Ellie no se podía creer aún todo lo que estaba pasando, incluso aún no procesó que les quedaba el ultimo día por disfrutar en Disneyland. Pero sabría que viniera lo que viniera, iban a superarlo juntos.
Habían hablado de todo lo que sentían, de los miedos, de qué podría pasar y sabían que todo lo que se acercase, todo lo que viniera, todo lo que sucediese, iban a sobrellevarlo de la mejor manera. Pero siempre unidos por el destino.
Durante su estancia en Disneyland, Apolo y Ellie vivieron días llenos de magia, amor y recuerdos inolvidables. Desde paseos por los parques hasta momentos románticos bajo las luces del castillo, cada instante estuvo marcado por la felicidad y la complicidad que los une.
Disfrutaron de las atracciones, se rieron juntos, compartieron comida deliciosa y se perdieron en la atmósfera mágica del parque, como si fueran los únicos en el mundo. Pero el momento más especial llegó cuando Apolo, en un restaurante mientras pedían hamburguesas, le pidió matrimonio a Ellie de una manera tan humana como simbólica, a pesar de que ya habían sellado su vínculo de una forma sobrenatural, divina y sagrada. Conmovida hasta las lágrimas, Ellie aceptó emocionada, rodeándolos una energía cálida y protectora que selló aún más su amor.
Cada beso, cada promesa y cada mirada compartida reafirmó lo que ambos ya sabían, estaban destinados a estar juntos. Aunque ahora su viaje en Disney llegaba a su fin, sabían que su verdadera historia solo estaba comenzando.
Durante su estancia en Disneyland, Apolo y Ellie vivieron días llenos de magia, amor y recuerdos inolvidables. Desde paseos por los parques hasta momentos románticos bajo las luces del castillo, cada instante estuvo marcado por la felicidad y la complicidad que los une.
Disfrutaron de las atracciones, se rieron juntos, compartieron comida deliciosa y se perdieron en la atmósfera mágica del parque, como si fueran los únicos en el mundo. Pero el momento más especial llegó cuando Apolo, en un restaurante mientras pedían hamburguesas, le pidió matrimonio a Ellie de una manera tan humana como simbólica, a pesar de que ya habían sellado su vínculo de una forma sobrenatural, divina y sagrada. Conmovida hasta las lágrimas, [GIRL0FSADNESS] aceptó emocionada, rodeándolos una energía cálida y protectora que selló aún más su amor.
Cada beso, cada promesa y cada mirada compartida reafirmó lo que ambos ya sabían, estaban destinados a estar juntos. Aunque ahora su viaje en Disney llegaba a su fin, sabían que su verdadera historia solo estaba comenzando.
Su viaje a Disneyland estaba siendo bastante especial aunque tuviese la mirada de Hebe cuestionando todo lo que hacía, hasta que la escuchó en su mente.
"Muy enserio Hebe, te agradecería un poco de intimidad sino quieres ver cómo vamos a darnos mucho amor."
Su viaje a Disneyland estaba siendo bastante especial aunque tuviese la mirada de Hebe cuestionando todo lo que hacía, hasta que la escuchó en su mente.
"Muy enserio Hebe, te agradecería un poco de intimidad sino quieres ver cómo vamos a darnos mucho amor."
«Con razón a papá le gusta el chisme. Siempre encuentras algo interesante que ver... ¿debería mirarla mas de cerca? Me imagino que su juventud, esa luz tan inocente y distinta a nuestra vida habrá descarrilado a Apolo, pero... La mortalidad no lo manejamos, ni mucho menos la vida de un humano que tiene el corazón de un dios entre sus manos...»volví a pensar tras sentir la mirada de Apolo, reí inocente y sin dudarlo dije: —¿Juegas al amor, solcito? ¿O es que vas en serio?
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Apolo sintió el peso de una mirada divina sobre él, algo que no había percibido en mucho tiempo. Aunque estaba rodeado de la magia de Disneyland y la calidez de Ellie, la sensación de ser observado desde el Olimpo lo hizo tensar ligeramente los hombros.
Por un instante, la risa de los niños y el murmullo del parque se desvanecieron en el fondo. Su vista se alzó hacia el cielo estrellado, tratando de descifrar quién lo contemplaba desde lo alto. Y entonces, lo supo.
Hebe.
La diosa de la juventud, hija de Hera y Zeus, lo observaba desde su fuente cristalina, con esos ojos azul profundo que reflejaban siglos de inmortalidad. No necesitaba escuchar su voz para entender sus pensamientos. La conocía lo suficiente como para imaginar su juicio silencioso: Apolo, el dios de la luz y la profecía, enamorado de una mortal de vida efímera.
Su mandíbula se tensó apenas, pero su expresión se suavizó al bajar la mirada hacia Ellie, quien lo contemplaba con dulzura, sin notar el peso de la inmortalidad que lo observaba desde el Olimpo.
Si Hebe esperaba que él se lamentara por amar a una humana, estaba equivocada. No importaba cuánto durara ese amor; mientras existiera, lo protegería con todo su ser.
Apolo sintió el peso de una mirada divina sobre él, algo que no había percibido en mucho tiempo. Aunque estaba rodeado de la magia de Disneyland y la calidez de Ellie, la sensación de ser observado desde el Olimpo lo hizo tensar ligeramente los hombros.
Por un instante, la risa de los niños y el murmullo del parque se desvanecieron en el fondo. Su vista se alzó hacia el cielo estrellado, tratando de descifrar quién lo contemplaba desde lo alto. Y entonces, lo supo.
Hebe.
La diosa de la juventud, hija de Hera y Zeus, lo observaba desde su fuente cristalina, con esos ojos azul profundo que reflejaban siglos de inmortalidad. No necesitaba escuchar su voz para entender sus pensamientos. La conocía lo suficiente como para imaginar su juicio silencioso: Apolo, el dios de la luz y la profecía, enamorado de una mortal de vida efímera.
Su mandíbula se tensó apenas, pero su expresión se suavizó al bajar la mirada hacia Ellie, quien lo contemplaba con dulzura, sin notar el peso de la inmortalidad que lo observaba desde el Olimpo.
Si Hebe esperaba que él se lamentara por amar a una humana, estaba equivocada. No importaba cuánto durara ese amor; mientras existiera, lo protegería con todo su ser.
«Lo único que siempre me interesó del mundo humano es su deliciosa comida, su ropa, y la naturaleza. Como detalles secundarios podrían ser... su juventud efimera...»pienso mientras veo de reojo desde el Olimpo, mediante mi fuente cristalina, como disfruta Apolo los días de vitalidad juvenil con aquella mortal.«Espero disfrute lo que deba durar esa pequeña luz juvenil mortal..»