• *Había escuchado hablar sobre una Teniente Militar con poderes de electricidad, incluso dicho por ella misma, se hace llamar una Semi Diosa, entonces ella vió una gran oportunidad de dialogar con ella, y averiguar para quién sirve, y si podría ayudarla a ella y a sus compañeras del Consejo con un problema que vienen teniendo, dónde necesitan de mucha ayuda por las circunstancias a las que se encuentran.*

    *Para dar con aquella teniente militar de origen Estadounidense, tuvo que dirigirse a una base militar en la que no se le haría fácil entrar así cómo a así por cuestiones obvias, entonces ella tuvo que hacer uso de su poder construcción para fabricar una especie de documento de autorización falso para poder pasar y hablar con la teniente, la autorización parecía real ya que la copió usando una copia virtual, entonces los soldados no sospecharon y creyeron que el permiso era real, entonces la han dejado pasar, algunos de ellos la acompañan detrás unos para guiarla y otros para vigilarla a ella. Una vez que llega al despacho de la teniente, ella toca la puerta de su oficina y espera a que la teniente la reciba.*

    Rihanna Carther
    *Había escuchado hablar sobre una Teniente Militar con poderes de electricidad, incluso dicho por ella misma, se hace llamar una Semi Diosa, entonces ella vió una gran oportunidad de dialogar con ella, y averiguar para quién sirve, y si podría ayudarla a ella y a sus compañeras del Consejo con un problema que vienen teniendo, dónde necesitan de mucha ayuda por las circunstancias a las que se encuentran.* *Para dar con aquella teniente militar de origen Estadounidense, tuvo que dirigirse a una base militar en la que no se le haría fácil entrar así cómo a así por cuestiones obvias, entonces ella tuvo que hacer uso de su poder construcción para fabricar una especie de documento de autorización falso para poder pasar y hablar con la teniente, la autorización parecía real ya que la copió usando una copia virtual, entonces los soldados no sospecharon y creyeron que el permiso era real, entonces la han dejado pasar, algunos de ellos la acompañan detrás unos para guiarla y otros para vigilarla a ella. Una vez que llega al despacho de la teniente, ella toca la puerta de su oficina y espera a que la teniente la reciba.* [storm_lavender_shark_168]
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    Hace ya mucho tiempo existieron una raza de seres con un poder inconmensurable, estos vivían sin dañar a nadie en lo basto del mundo de los dioses, pues estos pertenecían a los reinos de las divinidades por su majestuosidad y poder, el nombre de estos seres mitológicos es "Dragónes", aquellos únicos capaces de ser distinguidos de cualquier otra bestia en el mundo divino, estos vivieron durante cientos de años protegiendo aquel lugar donde vivían. Por otro lado, había una diosa que no estaba de acuerdo con que semejantes bestias salvajes "Según ella" vivieran allí, sus palabras fueron: — "¿Que harán cuando se revelen contra nosotros?, a medida que sigan aumentando en número se les será más fácil adueñarse de este lugar por su orgullo inamovible" — Por alguna razón desconocida aquella entidad odiaba a los dragones, los despreciaba en silencio, no soportaba su presencia cerca de ella, a sus ojos solo eran animales sin uso de razón que en algún momento se revelarían solo por ser territoriales como cualquier otra bestia cualquiera. Estas palabras no eran del agrado de los dioses del lugar causando con el tiempo que sus palabras fueran tomadas como blasfemias por hacia sus protectores, con el tiempo sus palabras eran cada vez más ignoradas hasta el punto de parecer más bien una diosa renegada, este desden y rechazo solo aumento el resentimiento hacia los dioses del lugar hasta el punto en que por su mente paso asesinar a uno de ellos, su idea era que al matar a un dragón los demás dragones perderían el control al sentir la traición y comenzarían un ataque en contra de los dioses provocando que los mismos dioses se vieran obligados a extingirlos por completo, la inmadurez de aquella diosa renegada no le dejó ver qué su plan tenía un enorme fallo en su contra, esto se debía a qué sus deseos de acabar con los dragones parecía más bien una obsesión...

    Pasaron algunos días pensando en "Quien debería ser el primer dragón muerto" Hasta que dio con aquel dragón que era de uno de los dioses más influyentes en ese lugar divino, fue aquel que se encargo de cada arquitectura del enorme palacio donde vivían, aquel que hace miles de años creo una conexión entre el mundo terrestre y su mundo divino para poder repartir bendiciones con la idea de ayudar, sin duda un gran apoyo para para la tierra y los cielos, este dios llamado Kairu tenía a dos dragones hermanos en su poder, eran parte de su familia desde que nacieron, eran figuras imponentes con pelaje rojo vinotinto con apariencia elegante pero poderosa, estos eran macho y hembra cada uno, el nombre del dragón que protegía las puertas de dónde se hospedaba Kairu era Rihona, más alto y formido que su hermanan Nidia que era más elegante y quién escoltaba a su dios en sus viajes, allá donde fuera este señor brillaba por su dragona y su hogar respetado por su dragón. Aquella diosa, Reika apunto a asesinar al dragón Rihona para cuándo Kairu saliera de viaje, paso el tiempo y efectivamente el viaje se dio, aquel señor salió con su dragonesa en un largo viaje.
    —Esta es la oportunidad perfecta, al regresar solo encontrará un gran baño de sangre sin remedio... — Pensó en voz baja Reika, con el pasar de dos dias de haberse ido Kairu, el asesinato de Rihona ocurrió en el anochecer, su rugido retumbó en todo el lugar y los dioses fueron a observar que estaba ocurriendo, pero ya era demasiado tarde, al acercarse y revisar el cuerpo este parecía tener una herida causada por una lanza o algo parecido que atravesó su cráneo causando su muerte al instante, este hecho era bastante extraño pues el dragón que protegía las puertas de los cielos nunca aviso de algún intruso, así que lo mas probable es que fuera alguien del lugar, además Rihona tenía un fuerte sentido del olfato, podría oler a kilómetros a cualquier intruso aún estando profundamente dormido este se levantaría a proteger su lugar, así que... ¿Porque no murió sin luchar?... No tardaron mucho en pensar lo obvio, efectivamente era alguien que ya era residente del lugar divino, además era alguien con quién Rihona estaba familiarizado y por eso jamás se espero tal traición, por lo tanto había tan solo un sospechoso, mejor dicho "Una" sospechosa.

    Pasaron los días y Kairu regreso junto con Nidia, este se sintió extrañado por el silencio de las personas en el lugar y tantos dragones reunidos, —¿Que sucede aquí?— Pregunto Kairu para luego recibir la respuesta... —Señor... Lamentamos informarle que su dragón Rihona a sido asesinado... Pero al menos ya tenemos al culpable, estuvimos esperando su regreso para que usted mismo decida que es lo que debemos hacer con la diosa Reika—
    Al escuchar esta noticia el feroz rugido de la hermana del dragón asesinado se desencadenó junto con un acercamiento forzado por su irá hacia donde se encontraba la culpable en el centro del palacio destrozando parte del lugar, esta imagen causó un brillo en los ojos de la asesina
    —¿Lo ven?... ¡¡SON BESTIAS!!, ¡¡¿QUE HARAS?!!, ¡¡NOS MATARÁS A TODOS, ¿VERDAD?!!—
    Nidia escucho su voz y se centro solo en ella, Reika estaba indefensa, vigilada, atrapada, y la irá y dolor de la dragonesa estaban siendo soportados pero la impotencia estaba por quebrarse para volverse un baño de sangre pero de quien causó todo...
    —¡BASTA!— Dice Kairu alzando su mano... Veía las lágrimas recorrer el perfil de aquella dragón compartiendo su sentimiento, pero si acababa con su vida le estaría dando la razón... Y quebraria el voto con los dioses de no agredirlos sinó protegerlos... Así que por respeto a su maestro, Nidia se mantuvo en un solo lugar.

    Kairu se acercó a aquella obsesionada enfermiza y tomo una decisión muy piadosa para algo que se debía pagar con la misma moneda según la visión de Nidia. Este dios desterró a Reika a una ciudad en la tierra, una ciudad completamente muerta en donde no existían habitantes y ni siquiera la luz del sol se dignaba a iluminar, era un lugar muy amplio, pero devastado y solitario además de serle puesto en su espalda un sello sumamente doloroso para que no pudiera usar sus poderes divinos, sin embargo, aún con ese castigo Nidia sabía que nada hará que su hermano regrese a la vida, ese castigo solo se podía pagar con la muerte...


    — [Al pasar de unas semanas] —

    La dragonesa se sentía realmente sola, aún con el cariño de su maestro esta sentía que le faltaba su otra mitad, ese dolor no podía ser superado con tan solo pensar que aquella renegada sigue con vida, con la capacidad de viajar o encontrar a quien la apoye como si nunca hubiera pasado nada, ¿Y que pasaría si lograba deshacer el sello para luego hacer lo que quisiera?... Estos pensamientos invadían la mente de la dragón día tras día.
    En una noche tiempo después de aquel suceso, Nidia se acercó a la puerta del reino de los cielos, allí se comunicó con los dragones que resguardaban está misma puerta, sabían que al irse ella su señor quedaría sin dragones, pero entendían su pesar... Estos dragones decidieron darle paso a la salida del mundo divino y con el tiempo comenzarían su ausencia protegiendo a su señor y con el tiempo otorgándole otro protector, Kairu sufrirá su partida, pero sabrá entender...

    [Al bajar de los cielos...]

    Nidia no tardó mucho tiempo para captar la presencia sellada de la renegada, sin embargo desde el cielo veía la apariencia de los que en el plano terrenal vivían y está tomo su forma, una mujer pelirroja con una armadura que reflejaba su coraza con cuernos y cola draconica, con esta forma Nidia podía pasar desapercibida entre los humanos y demihumanos mientras se encaminaba a donde se encontraba su objetivo.

    A Nidia le tomo solo un día para llegar a aquella ciudad devastada puesto a que sus alas nunca perdieron su fuerza original, su velocidad era más rápida que el mismo sonido, Nidia en su forma demihumana veía la gran torre supuestamente abandonada en frente si con una mirada decisiva, sabía que allí se encontraba a quien vino a castigar, camino un largo trecho por lo extensa que era la ciudad devastada, fue paso a paso para ir recordando cada palabra, cada momento, cada recuerdo que no se repetirá jamás.

    Mientras, la Raika escuchaba pasos acercandose lentamente —¿Alguien vino aquí?— pensó con esperanzas de qué tal vez alguien la guíe a dónde haya población, comida, etc... Pero en tan solo un segundo la puerta de madera podrida que estaba enfrente de si fue destruida.
    —¡¿Que?...— Exclamo Raika del susto viendo a una mujer frente a ella — Me calma que aún sigas en buen estado después de aquel momento... Eres lo que necesito para que mi mente y la de mi hermano descansen — Dijo la pelirroja acercándose lentamente — ¡Hermano!... ¿Tu eres?... — Pregunto Reika asustada viendo como su muerte de acercaba paso a paso, el anterior de la habitación era oscuro y monocromático por la luz que entraba por lo que debió haber sido una ventana hace ya muchos años, el piso se quebraba ligeramente mientras más cerca estaba la dragonesa en con su apariencia humana pero intimidante como un dragón en su forma original. — ¡¡Espera...!!, ¡¡DETENTE ALLI...!!, ¡¡TAL VEZ YA NO SEA UNA DIOSA, PERO SI ME QUITAS ESTE SELLO PODRE DARTE LO QUE DESEES, LO QUE QUIERAS!! —
    Después de escuchar estas palabras, Nidia se detuvo en seco en frente, su rostro no mostraba ninguna expresión, está accedió a quitarle el sello, agradecida y aliviada, Reika se dio la vuelta para que aquel sello fuera removido, para que esto fuera exitoso, Nidia renuncio a su forma de dragón completa como pago para poder quitar el sello y efectivamente los poderes de Reika comenzaban a regresar — ¡¡JAJAJAJA, SI, POR FIN, PODRÉ DESHACERME DE ESTA MISERABLE VIDA!!.

    Nidia coloco su mano en el hombro de Reika ya recuperada de sus poderes y solo dijo una cosa
    — Bien, con esto será justo lo que pasara, mi orgullo tal y como le llamas no me dejaría sentirme satisfecha con esto —

    La dragón sabía que la diosa no cumpliría con su palabra —Bien, imagino que lo que deseas es estar al lado de tu hermano, tranquila, será rápido ese deseo —

    En ese preciso momento el combate ya había empezado, Reina dejo salir gran parte de su energía como una onda de choque que destruiría la habitación en la torre donde estaban estando ahora las dos en el aire viendo quien atacara primero, Reika creo una enorme espada de su propia energía divina para luego arremeter contra la dragón, sin embargo, Nidia esquiva con facilidad, aún sin tener arma la dragonesa no mostraba ninguna expresión de desventaja o miedo, desde el aire se aproxima el ataque de Nidia ahora, una enorme bola de fuego carmesi que es disparada a gran velocidad, el campo estaba hecho para esta batalla, pues ya estaba completamente destruido como si llamara al mismo caos, aunque esté era más bien un asunto de venganza y respeto, dos ideales opuestos en un mismo lugar con motivos diferentes de enfrentarse pero con un mismo desenlace, arrebatar la vida de su oponente o morir, está misma mentalidad de todo o nada es lo que implica a usar un 100% de sus habilidades por lo que Reika corta aquella esfera de fuego de dragón, pero justo detrás venía a gran velocidad cortante incluso para el viento la dragona que solo necesitaba un ataque certero...

    — ¡¡MALDI...!! —

    Las palabras de la diosa fueron interrumpidas al sentir como su respiración se cortaba por el fuerte apretón de mano de Nidia quien la tenía en el aire sujetada, sus garras se clavaron en el cuello de Reika para inutilizar cualquier intento de escape, al menor intento de huir su cuello quedaría desgarrado con tan solo una mano.

    — No podías soportar que una "Bestia" tuviera más poder que tú, una diosa, tu envidia marco tu destino — Dijo la dragonesa con una última pregunta y está fue: "¿Cuáles serán tus últimas palabras?", a lo que Reika respondió: — Vamos... En ti... Debe haber también algo de ambición... ¿No hay algo que... Quieras...? —

    Nidia apretó su mano con un cierre respondiendo su pregunta pero está vez con un tono de irá que llevaba mucho tiempo acumulado: — ¡¡QUIERO QUE MUERAS!! —Fueron sus palabras al apretar el cuello de su oponente con una fuerza brutal dejando escapar aquel recentimiento y dolor en un solo movimiento separando la cabeza del cuerpo de Reika... En el aire se veía como un cadáver caía en dos partes mientras la espesa sangre caía marcando en campo de batalla, en la mano de la dragón yacía la sangre de aquella que mato a su hermano y con eso por fin descansaría en paz Rihona y sentiría que habría cumplido Nidia.

    Aún después de un momento, Nidia seguía en el aire cabizbaja, casi como si no estuviera allí, por su mente sabía lo que había pasado, no solo había matado a una diosa para que su hermano fuera vengado, algo más se encontraba en ese desenlace...

    "He renunciado a mi forma de dragón porque fue manchada por romper el juramento que le hice a mi maestro... Jure jamás agredir a un dios... Así que mi penitencia será vivir en este destierro, tomaré el castigo de la renegada, lo que sea con tal de que mi hermano... Mi otra mitad... Descanse en paz..."

    Estás fueron sus últimas palabras en este combate, ahora había quedado sin norte, pero con su mente libre, también sin poder retornar, pero con el poder de sobrevivir, y sin poder transformarse en su forma bestia, pero con la misma fuera y poder como si lo estuviera con sus rasgos que la caracterizan como uno, sus alas para volar más allá del destino, su cola serpeteante y sus cuernos que son más una corona de fortaleza.


    CAP 1: FIN
    Hace ya mucho tiempo existieron una raza de seres con un poder inconmensurable, estos vivían sin dañar a nadie en lo basto del mundo de los dioses, pues estos pertenecían a los reinos de las divinidades por su majestuosidad y poder, el nombre de estos seres mitológicos es "Dragónes", aquellos únicos capaces de ser distinguidos de cualquier otra bestia en el mundo divino, estos vivieron durante cientos de años protegiendo aquel lugar donde vivían. Por otro lado, había una diosa que no estaba de acuerdo con que semejantes bestias salvajes "Según ella" vivieran allí, sus palabras fueron: — "¿Que harán cuando se revelen contra nosotros?, a medida que sigan aumentando en número se les será más fácil adueñarse de este lugar por su orgullo inamovible" — Por alguna razón desconocida aquella entidad odiaba a los dragones, los despreciaba en silencio, no soportaba su presencia cerca de ella, a sus ojos solo eran animales sin uso de razón que en algún momento se revelarían solo por ser territoriales como cualquier otra bestia cualquiera. Estas palabras no eran del agrado de los dioses del lugar causando con el tiempo que sus palabras fueran tomadas como blasfemias por hacia sus protectores, con el tiempo sus palabras eran cada vez más ignoradas hasta el punto de parecer más bien una diosa renegada, este desden y rechazo solo aumento el resentimiento hacia los dioses del lugar hasta el punto en que por su mente paso asesinar a uno de ellos, su idea era que al matar a un dragón los demás dragones perderían el control al sentir la traición y comenzarían un ataque en contra de los dioses provocando que los mismos dioses se vieran obligados a extingirlos por completo, la inmadurez de aquella diosa renegada no le dejó ver qué su plan tenía un enorme fallo en su contra, esto se debía a qué sus deseos de acabar con los dragones parecía más bien una obsesión... Pasaron algunos días pensando en "Quien debería ser el primer dragón muerto" Hasta que dio con aquel dragón que era de uno de los dioses más influyentes en ese lugar divino, fue aquel que se encargo de cada arquitectura del enorme palacio donde vivían, aquel que hace miles de años creo una conexión entre el mundo terrestre y su mundo divino para poder repartir bendiciones con la idea de ayudar, sin duda un gran apoyo para para la tierra y los cielos, este dios llamado Kairu tenía a dos dragones hermanos en su poder, eran parte de su familia desde que nacieron, eran figuras imponentes con pelaje rojo vinotinto con apariencia elegante pero poderosa, estos eran macho y hembra cada uno, el nombre del dragón que protegía las puertas de dónde se hospedaba Kairu era Rihona, más alto y formido que su hermanan Nidia que era más elegante y quién escoltaba a su dios en sus viajes, allá donde fuera este señor brillaba por su dragona y su hogar respetado por su dragón. Aquella diosa, Reika apunto a asesinar al dragón Rihona para cuándo Kairu saliera de viaje, paso el tiempo y efectivamente el viaje se dio, aquel señor salió con su dragonesa en un largo viaje. —Esta es la oportunidad perfecta, al regresar solo encontrará un gran baño de sangre sin remedio... — Pensó en voz baja Reika, con el pasar de dos dias de haberse ido Kairu, el asesinato de Rihona ocurrió en el anochecer, su rugido retumbó en todo el lugar y los dioses fueron a observar que estaba ocurriendo, pero ya era demasiado tarde, al acercarse y revisar el cuerpo este parecía tener una herida causada por una lanza o algo parecido que atravesó su cráneo causando su muerte al instante, este hecho era bastante extraño pues el dragón que protegía las puertas de los cielos nunca aviso de algún intruso, así que lo mas probable es que fuera alguien del lugar, además Rihona tenía un fuerte sentido del olfato, podría oler a kilómetros a cualquier intruso aún estando profundamente dormido este se levantaría a proteger su lugar, así que... ¿Porque no murió sin luchar?... No tardaron mucho en pensar lo obvio, efectivamente era alguien que ya era residente del lugar divino, además era alguien con quién Rihona estaba familiarizado y por eso jamás se espero tal traición, por lo tanto había tan solo un sospechoso, mejor dicho "Una" sospechosa. Pasaron los días y Kairu regreso junto con Nidia, este se sintió extrañado por el silencio de las personas en el lugar y tantos dragones reunidos, —¿Que sucede aquí?— Pregunto Kairu para luego recibir la respuesta... —Señor... Lamentamos informarle que su dragón Rihona a sido asesinado... Pero al menos ya tenemos al culpable, estuvimos esperando su regreso para que usted mismo decida que es lo que debemos hacer con la diosa Reika— Al escuchar esta noticia el feroz rugido de la hermana del dragón asesinado se desencadenó junto con un acercamiento forzado por su irá hacia donde se encontraba la culpable en el centro del palacio destrozando parte del lugar, esta imagen causó un brillo en los ojos de la asesina —¿Lo ven?... ¡¡SON BESTIAS!!, ¡¡¿QUE HARAS?!!, ¡¡NOS MATARÁS A TODOS, ¿VERDAD?!!— Nidia escucho su voz y se centro solo en ella, Reika estaba indefensa, vigilada, atrapada, y la irá y dolor de la dragonesa estaban siendo soportados pero la impotencia estaba por quebrarse para volverse un baño de sangre pero de quien causó todo... —¡BASTA!— Dice Kairu alzando su mano... Veía las lágrimas recorrer el perfil de aquella dragón compartiendo su sentimiento, pero si acababa con su vida le estaría dando la razón... Y quebraria el voto con los dioses de no agredirlos sinó protegerlos... Así que por respeto a su maestro, Nidia se mantuvo en un solo lugar. Kairu se acercó a aquella obsesionada enfermiza y tomo una decisión muy piadosa para algo que se debía pagar con la misma moneda según la visión de Nidia. Este dios desterró a Reika a una ciudad en la tierra, una ciudad completamente muerta en donde no existían habitantes y ni siquiera la luz del sol se dignaba a iluminar, era un lugar muy amplio, pero devastado y solitario además de serle puesto en su espalda un sello sumamente doloroso para que no pudiera usar sus poderes divinos, sin embargo, aún con ese castigo Nidia sabía que nada hará que su hermano regrese a la vida, ese castigo solo se podía pagar con la muerte... — [Al pasar de unas semanas] — La dragonesa se sentía realmente sola, aún con el cariño de su maestro esta sentía que le faltaba su otra mitad, ese dolor no podía ser superado con tan solo pensar que aquella renegada sigue con vida, con la capacidad de viajar o encontrar a quien la apoye como si nunca hubiera pasado nada, ¿Y que pasaría si lograba deshacer el sello para luego hacer lo que quisiera?... Estos pensamientos invadían la mente de la dragón día tras día. En una noche tiempo después de aquel suceso, Nidia se acercó a la puerta del reino de los cielos, allí se comunicó con los dragones que resguardaban está misma puerta, sabían que al irse ella su señor quedaría sin dragones, pero entendían su pesar... Estos dragones decidieron darle paso a la salida del mundo divino y con el tiempo comenzarían su ausencia protegiendo a su señor y con el tiempo otorgándole otro protector, Kairu sufrirá su partida, pero sabrá entender... [Al bajar de los cielos...] Nidia no tardó mucho tiempo para captar la presencia sellada de la renegada, sin embargo desde el cielo veía la apariencia de los que en el plano terrenal vivían y está tomo su forma, una mujer pelirroja con una armadura que reflejaba su coraza con cuernos y cola draconica, con esta forma Nidia podía pasar desapercibida entre los humanos y demihumanos mientras se encaminaba a donde se encontraba su objetivo. A Nidia le tomo solo un día para llegar a aquella ciudad devastada puesto a que sus alas nunca perdieron su fuerza original, su velocidad era más rápida que el mismo sonido, Nidia en su forma demihumana veía la gran torre supuestamente abandonada en frente si con una mirada decisiva, sabía que allí se encontraba a quien vino a castigar, camino un largo trecho por lo extensa que era la ciudad devastada, fue paso a paso para ir recordando cada palabra, cada momento, cada recuerdo que no se repetirá jamás. Mientras, la Raika escuchaba pasos acercandose lentamente —¿Alguien vino aquí?— pensó con esperanzas de qué tal vez alguien la guíe a dónde haya población, comida, etc... Pero en tan solo un segundo la puerta de madera podrida que estaba enfrente de si fue destruida. —¡¿Que?...— Exclamo Raika del susto viendo a una mujer frente a ella — Me calma que aún sigas en buen estado después de aquel momento... Eres lo que necesito para que mi mente y la de mi hermano descansen — Dijo la pelirroja acercándose lentamente — ¡Hermano!... ¿Tu eres?... — Pregunto Reika asustada viendo como su muerte de acercaba paso a paso, el anterior de la habitación era oscuro y monocromático por la luz que entraba por lo que debió haber sido una ventana hace ya muchos años, el piso se quebraba ligeramente mientras más cerca estaba la dragonesa en con su apariencia humana pero intimidante como un dragón en su forma original. — ¡¡Espera...!!, ¡¡DETENTE ALLI...!!, ¡¡TAL VEZ YA NO SEA UNA DIOSA, PERO SI ME QUITAS ESTE SELLO PODRE DARTE LO QUE DESEES, LO QUE QUIERAS!! — Después de escuchar estas palabras, Nidia se detuvo en seco en frente, su rostro no mostraba ninguna expresión, está accedió a quitarle el sello, agradecida y aliviada, Reika se dio la vuelta para que aquel sello fuera removido, para que esto fuera exitoso, Nidia renuncio a su forma de dragón completa como pago para poder quitar el sello y efectivamente los poderes de Reika comenzaban a regresar — ¡¡JAJAJAJA, SI, POR FIN, PODRÉ DESHACERME DE ESTA MISERABLE VIDA!!. Nidia coloco su mano en el hombro de Reika ya recuperada de sus poderes y solo dijo una cosa — Bien, con esto será justo lo que pasara, mi orgullo tal y como le llamas no me dejaría sentirme satisfecha con esto — La dragón sabía que la diosa no cumpliría con su palabra —Bien, imagino que lo que deseas es estar al lado de tu hermano, tranquila, será rápido ese deseo — En ese preciso momento el combate ya había empezado, Reina dejo salir gran parte de su energía como una onda de choque que destruiría la habitación en la torre donde estaban estando ahora las dos en el aire viendo quien atacara primero, Reika creo una enorme espada de su propia energía divina para luego arremeter contra la dragón, sin embargo, Nidia esquiva con facilidad, aún sin tener arma la dragonesa no mostraba ninguna expresión de desventaja o miedo, desde el aire se aproxima el ataque de Nidia ahora, una enorme bola de fuego carmesi que es disparada a gran velocidad, el campo estaba hecho para esta batalla, pues ya estaba completamente destruido como si llamara al mismo caos, aunque esté era más bien un asunto de venganza y respeto, dos ideales opuestos en un mismo lugar con motivos diferentes de enfrentarse pero con un mismo desenlace, arrebatar la vida de su oponente o morir, está misma mentalidad de todo o nada es lo que implica a usar un 100% de sus habilidades por lo que Reika corta aquella esfera de fuego de dragón, pero justo detrás venía a gran velocidad cortante incluso para el viento la dragona que solo necesitaba un ataque certero... — ¡¡MALDI...!! — Las palabras de la diosa fueron interrumpidas al sentir como su respiración se cortaba por el fuerte apretón de mano de Nidia quien la tenía en el aire sujetada, sus garras se clavaron en el cuello de Reika para inutilizar cualquier intento de escape, al menor intento de huir su cuello quedaría desgarrado con tan solo una mano. — No podías soportar que una "Bestia" tuviera más poder que tú, una diosa, tu envidia marco tu destino — Dijo la dragonesa con una última pregunta y está fue: "¿Cuáles serán tus últimas palabras?", a lo que Reika respondió: — Vamos... En ti... Debe haber también algo de ambición... ¿No hay algo que... Quieras...? — Nidia apretó su mano con un cierre respondiendo su pregunta pero está vez con un tono de irá que llevaba mucho tiempo acumulado: — ¡¡QUIERO QUE MUERAS!! —Fueron sus palabras al apretar el cuello de su oponente con una fuerza brutal dejando escapar aquel recentimiento y dolor en un solo movimiento separando la cabeza del cuerpo de Reika... En el aire se veía como un cadáver caía en dos partes mientras la espesa sangre caía marcando en campo de batalla, en la mano de la dragón yacía la sangre de aquella que mato a su hermano y con eso por fin descansaría en paz Rihona y sentiría que habría cumplido Nidia. Aún después de un momento, Nidia seguía en el aire cabizbaja, casi como si no estuviera allí, por su mente sabía lo que había pasado, no solo había matado a una diosa para que su hermano fuera vengado, algo más se encontraba en ese desenlace... "He renunciado a mi forma de dragón porque fue manchada por romper el juramento que le hice a mi maestro... Jure jamás agredir a un dios... Así que mi penitencia será vivir en este destierro, tomaré el castigo de la renegada, lo que sea con tal de que mi hermano... Mi otra mitad... Descanse en paz..." Estás fueron sus últimas palabras en este combate, ahora había quedado sin norte, pero con su mente libre, también sin poder retornar, pero con el poder de sobrevivir, y sin poder transformarse en su forma bestia, pero con la misma fuera y poder como si lo estuviera con sus rasgos que la caracterizan como uno, sus alas para volar más allá del destino, su cola serpeteante y sus cuernos que son más una corona de fortaleza. CAP 1: FIN
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    ¡Bienvenid@s a FicRol!
    Hoy damos la bienvenida a nuevos personajes que se unen a la comunidad de Personajes 3D:

    ㅤㅤ¡Elodie Cooper!
    Raza: semidiosa
    Fandom: Percy Jackson
    concejera de la cabaña 6

    ㅤㅤ¡Jasuke Sarutobi!
    Raza: Humano
    Fandom: Z.Y.X.S



    Es un placer teneros por aquí . Esperamos que disfrutéis creando historias, conexiones y momentos memorables dentro de FicRol.

    Soy Arwen, RolSage de Personajes 3D. Si tenéis dudas, necesitáis orientación o simplemente queréis charlar, mis DMs están abiertos. En mi fanpage encontraréis guías útiles para moveros por la plataforma con facilidad.

    Recursos útiles para empezar:

    Normas básicas: https://ficrol.com/static/guidelines

    Guías y miniguías: https://ficrol.com/posts/147711

    GUIA 0.1 – Empezar en FicRol: Encontrar rol y amistades: https://ficrol.com/blogs/366170/GUIA-0-1-Empezar-en-FicRol-Encontrar-rol-y-amistades

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    ¡Nos vemos en el Inicio!

    #RolSage3D #Personajes3D #Bienvenida3D
    ✨ ¡Bienvenid@s a FicRol! ✨ Hoy damos la bienvenida a nuevos personajes que se unen a la comunidad de Personajes 3D: ㅤㅤ¡[galaxy_turquoise_spider_751]! 🧬 Raza: semidiosa 👾 Fandom: Percy Jackson 💼 concejera de la cabaña 6 ㅤㅤ¡[flash_jade_deer_758]! 🧬 Raza: Humano 👾 Fandom: Z.Y.X.S 💼 — Es un placer teneros por aquí 🍂. Esperamos que disfrutéis creando historias, conexiones y momentos memorables dentro de FicRol. 🧙‍♀️ Soy Arwen, RolSage de Personajes 3D. Si tenéis dudas, necesitáis orientación o simplemente queréis charlar, mis DMs están abiertos. En mi fanpage encontraréis guías útiles para moveros por la plataforma con facilidad. 🔎 Recursos útiles para empezar: ✨ Normas básicas: https://ficrol.com/static/guidelines ✨ Guías y miniguías: https://ficrol.com/posts/147711 ✨ GUIA 0.1 – Empezar en FicRol: Encontrar rol y amistades: https://ficrol.com/blogs/366170/GUIA-0-1-Empezar-en-FicRol-Encontrar-rol-y-amistades ✨ Grupo de Personajes 3D: https://ficrol.com/groups/Personajes3D ✨ Directorio 3D: https://ficrol.com/posts/181793 ✨ Tienes toda esta información y más en el apartado "Ficha" de mi perfil: https://ficrol.com/blogs/353277/ENLACES-DE-INTER%C3%89S-PARA-FICROLERS ¡Nos vemos en el Inicio! 🍁 #RolSage3D #Personajes3D #Bienvenida3D
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  • (suceso ocurrido la noche anterior)

    [Ahora que ambos llevaban la vestimenta adecuada Alex fue con Emily al club Voidam donde fingirian ser pareja para dar con el anfitrión de la fiesta siendo este el objetivo de ambos]

    •luego de que un contacto confiable nos pusiera en la lista me acercaría junto a Emily hasta la fila de los invitados para esperar un rato•

    Te noto algo inquieta y eso es mala señal ¿Que te sucede?

    Emily: voy a maldecir a las mujeres humanas por esto.. ¿Cómo hacen para caminar con estas cosas tan molestas?

    Se llaman tacones y aunque no lo creas son perfectos para bailar y demostrar que tienes elegancia

    Emily: métete la elegancia por ya sabes dónde estos tacones me están matando.. Auch..

    Portero 1: ¡Que pase la siguiente pareja!

    •ahora que nos tocaba a nosotros Emily suspiro dos veces para después pararse con firmeza y avanzar a mí lado mostrando una mirada tranquila, el segundo portero se acercó para hacernos una revisión en la que se aseguraron de que no teníamos armas•

    Portero 2: de acuerdo ambos están limpios déjalos entrar

    Portero 1: sus nombres están en la lista así que no hay problema ¡Adelante!

    Emily: llámame loca pero estoy segura de que me manoseaste mucho más que a mí esposo..

    Portero 2: no se de qué me habla señorita nuestro personal jamás haría tal cosa (tiene las piernas de una diosa jeje)

    Emily: pervertido.. marrano.. asquero..

    Tranquila cariño no te alteres ya lo escuchaste en ningún momento se sobrepasó contigo.

    •tomaria de la mano izquierda a emily mientras le decia aquello para llevarmela hacia el interior del club donde todo era oscuro y solo se veían algunas luces, el único lugar con mayor iluminación era la zona VIP•

    Emily: desde aquí puedo ver qué la pista de baile ya está repleta de gente.

    Está debe ser la zona donde cada pareja ordena sus bebidas, debemos mezclarnos entre ellos para no llamar sospechas, ¿Alguna bebida en especial?

    Emily: no sabría que decirte jamás he tomado alcohol así que elige cualquier cosa te esperaré.

    [Después de recibir sus bebidas ambos fingieron un brindis para después beber hasta el fondo, Emily quedó con sus mejillas algo ruborizadas por el efecto del alcohol pero por suerte no la afectó demasiado y se dirigieron hasta la pista donde se mezclarian entre la multitud]

    Emily: ¿Sabes? Para ser mí primera vez bebiendo alcohol no está mal tiene un sabor dulce.

    No vayas a beber más de una copa te necesito estando sobria si queremos salir ilesos de esto

    Emily: oukidoki~ busquemos a ese sujeto no debe estar tan lejos ¿Verdad?

    •mientras ella miraba hacia la derecha yo me puse a observar la izquierda durante unos segundos hasta que pude visualizar la zona VIP donde frente a mis ojos estaba el sujeto que veníamos a buscar•

    Ahí está es nuestro querido amigo y parece estar protegido por varios guardias, envenenar su bebida no es una opción ya que a causa de la revisión no podíamos traer eso, ¿Tienes algo en mente?

    Emily: pues ese tipo tiene pinta de degenerado y yo estoy con mí apariencia humana teniendo buen cuerpo

    Quisiera decir que no entiendo de lo que hablas pero obviamente si lo entiendo.. quieres seducirlo ¿Verdad?

    Emily: será muy fácil solo debo actuar como borracha para acercarme lo suficiente, manos a la obra.

    [Emily se acercó al objetivo fingiendo estar borracha, los guardias trataron de alejarla el hombre sentado en su sillón les dio la señal para que la dejen pasar y ella pondría en marcha su plan, seducirlo fue bastante sencillo y logró que esté la llevará a una habitación de invitados]

    Objetivo: eres una linda muchacha ¿Sabías? Creo que hasta ahora eres la mujer más hermosa que han visto mis ojos

    Emily: gracias aunque no soy merecedora de sus palabras caballero lo único que hago es cuidar mí salud con lo que consumo, ¿Hmm? Oiga que hace.

    Objetivo: ¿No es obvio? Vamos a seguir bebiendo hasta que la fiesta termine será divertido

    Emily: esto.. ehmm.. está bien hagámoslo (apresurate a venir Alex..)

    •emily tomaria un total de dos copas y el efecto del alcohol ya era notorio en ella mientras que aquel hombre ya tenía ideas sucias en la cabeza pero fue en ese momento que la puerta se abrio dejando entrar a alguien•

    Objetivo: oye que estás haciendo idiota ¿¡Sabes dónde estás!?

    Emily: hmm.. eres tu Alex ¿Cómo estás? Te queda muy bien ese traje

    Esto no me sorprende ¿Porque será? Solo te pedí que no bebieras más alcohol y terminaste haciendo todo lo contrario

    •meteria mí mano derecha al interior de mí traje para sacar una pistola que le arrebate a uno de los guardias y entonces le apunte a aquel hombre que no tardo en sentir el miedo recorrer su cuerpo•

    Objetivo: oye oye ¡Piensa en lo que harás! Baja eso amigo tengo una familia

    Vengo en busca de información así que dime todo lo que sabes sobre el proyecto M.A.N.T.R.A

    Objetivo: ¿Ese proyecto? Ya veo eres el mocoso que escapó de los laboratorios del gobierno.. te apodaron como el fantasma de la muerte

    Tengo muy poca paciencia así que empieza a hablar.. el gatillo es muy sensible, que prefieres ¿Vida o muerte?

    Objetivo: está bien te lo diré todo pero cálmate lunático.. verás chico ese proyecto se inició con el fin de usar a personas como tu para beneficiar a nuestro país cosas de negocios tu me entiendes.. pero lamentablemente alguien más tomo el mando y todo cambio.. están tramando algo muy oscuro.. es algo inhumano se trata de..

    •antes de que pudiera terminar una bala atravezo la ventana ubicada detrás de el impactando en su craneo, tras verlo morir me arrojaria hacia Emily para hacer que ella volviera a fusionarse con mí cuerpo•

    Tirador: ¿Donde estas? Sal a jugar niño sombra prometo no herirte demasiado

    Apuntas hacia el lado incorrecto ¡Estoy justo aquí!

    •convertido en sombra me había arrastrado por los muros de ambos edificios para así salir a la superficie estando detrás de el y daría un salto en el que levantaria mí pie para arrojarle una patada descendente pero el tirador logro esquivarla al rodar en el suelo y se puso de pie•

    ¿Porque no te quitas esa máscara? Veo que no deseas que alguien como yo vea tu identidad

    Tirador: esperaba poder matarte aprovechando que la mocosa estaba fuera de tu cuerpo pero supongo que me iré sin haber tenido éxito.. te lo advierto chico deja de investigar ese proyecto no es algo de tu incumbencia y pondrás en peligro a quienes te rodean

    •despues de decir eso el sujeto se lanzó desde el borde del edificio y cuando me asome vi que debajo había un camión donde al caer este encima se lo llevaron de la escena•

    Emily: no me siento bien regresemos a casa y déjame dormir...

    Descuida enseguida te llevo no pienso quedarme en una fiesta para socializar..
    (suceso ocurrido la noche anterior) [Ahora que ambos llevaban la vestimenta adecuada Alex fue con Emily al club Voidam donde fingirian ser pareja para dar con el anfitrión de la fiesta siendo este el objetivo de ambos] •luego de que un contacto confiable nos pusiera en la lista me acercaría junto a Emily hasta la fila de los invitados para esperar un rato• Te noto algo inquieta y eso es mala señal ¿Que te sucede? Emily: voy a maldecir a las mujeres humanas por esto.. ¿Cómo hacen para caminar con estas cosas tan molestas? Se llaman tacones y aunque no lo creas son perfectos para bailar y demostrar que tienes elegancia Emily: métete la elegancia por ya sabes dónde estos tacones me están matando.. Auch.. Portero 1: ¡Que pase la siguiente pareja! •ahora que nos tocaba a nosotros Emily suspiro dos veces para después pararse con firmeza y avanzar a mí lado mostrando una mirada tranquila, el segundo portero se acercó para hacernos una revisión en la que se aseguraron de que no teníamos armas• Portero 2: de acuerdo ambos están limpios déjalos entrar Portero 1: sus nombres están en la lista así que no hay problema ¡Adelante! Emily: llámame loca pero estoy segura de que me manoseaste mucho más que a mí esposo.. Portero 2: no se de qué me habla señorita nuestro personal jamás haría tal cosa (tiene las piernas de una diosa jeje) Emily: pervertido.. marrano.. asquero.. Tranquila cariño no te alteres ya lo escuchaste en ningún momento se sobrepasó contigo. •tomaria de la mano izquierda a emily mientras le decia aquello para llevarmela hacia el interior del club donde todo era oscuro y solo se veían algunas luces, el único lugar con mayor iluminación era la zona VIP• Emily: desde aquí puedo ver qué la pista de baile ya está repleta de gente. Está debe ser la zona donde cada pareja ordena sus bebidas, debemos mezclarnos entre ellos para no llamar sospechas, ¿Alguna bebida en especial? Emily: no sabría que decirte jamás he tomado alcohol así que elige cualquier cosa te esperaré. [Después de recibir sus bebidas ambos fingieron un brindis para después beber hasta el fondo, Emily quedó con sus mejillas algo ruborizadas por el efecto del alcohol pero por suerte no la afectó demasiado y se dirigieron hasta la pista donde se mezclarian entre la multitud] Emily: ¿Sabes? Para ser mí primera vez bebiendo alcohol no está mal tiene un sabor dulce. No vayas a beber más de una copa te necesito estando sobria si queremos salir ilesos de esto Emily: oukidoki~ busquemos a ese sujeto no debe estar tan lejos ¿Verdad? •mientras ella miraba hacia la derecha yo me puse a observar la izquierda durante unos segundos hasta que pude visualizar la zona VIP donde frente a mis ojos estaba el sujeto que veníamos a buscar• Ahí está es nuestro querido amigo y parece estar protegido por varios guardias, envenenar su bebida no es una opción ya que a causa de la revisión no podíamos traer eso, ¿Tienes algo en mente? Emily: pues ese tipo tiene pinta de degenerado y yo estoy con mí apariencia humana teniendo buen cuerpo Quisiera decir que no entiendo de lo que hablas pero obviamente si lo entiendo.. quieres seducirlo ¿Verdad? Emily: será muy fácil solo debo actuar como borracha para acercarme lo suficiente, manos a la obra. [Emily se acercó al objetivo fingiendo estar borracha, los guardias trataron de alejarla el hombre sentado en su sillón les dio la señal para que la dejen pasar y ella pondría en marcha su plan, seducirlo fue bastante sencillo y logró que esté la llevará a una habitación de invitados] Objetivo: eres una linda muchacha ¿Sabías? Creo que hasta ahora eres la mujer más hermosa que han visto mis ojos Emily: gracias aunque no soy merecedora de sus palabras caballero lo único que hago es cuidar mí salud con lo que consumo, ¿Hmm? Oiga que hace. Objetivo: ¿No es obvio? Vamos a seguir bebiendo hasta que la fiesta termine será divertido Emily: esto.. ehmm.. está bien hagámoslo (apresurate a venir Alex..) •emily tomaria un total de dos copas y el efecto del alcohol ya era notorio en ella mientras que aquel hombre ya tenía ideas sucias en la cabeza pero fue en ese momento que la puerta se abrio dejando entrar a alguien• Objetivo: oye que estás haciendo idiota ¿¡Sabes dónde estás!? Emily: hmm.. eres tu Alex ¿Cómo estás? Te queda muy bien ese traje Esto no me sorprende ¿Porque será? Solo te pedí que no bebieras más alcohol y terminaste haciendo todo lo contrario •meteria mí mano derecha al interior de mí traje para sacar una pistola que le arrebate a uno de los guardias y entonces le apunte a aquel hombre que no tardo en sentir el miedo recorrer su cuerpo• Objetivo: oye oye ¡Piensa en lo que harás! Baja eso amigo tengo una familia Vengo en busca de información así que dime todo lo que sabes sobre el proyecto M.A.N.T.R.A Objetivo: ¿Ese proyecto? Ya veo eres el mocoso que escapó de los laboratorios del gobierno.. te apodaron como el fantasma de la muerte Tengo muy poca paciencia así que empieza a hablar.. el gatillo es muy sensible, que prefieres ¿Vida o muerte? Objetivo: está bien te lo diré todo pero cálmate lunático.. verás chico ese proyecto se inició con el fin de usar a personas como tu para beneficiar a nuestro país cosas de negocios tu me entiendes.. pero lamentablemente alguien más tomo el mando y todo cambio.. están tramando algo muy oscuro.. es algo inhumano se trata de.. •antes de que pudiera terminar una bala atravezo la ventana ubicada detrás de el impactando en su craneo, tras verlo morir me arrojaria hacia Emily para hacer que ella volviera a fusionarse con mí cuerpo• Tirador: ¿Donde estas? Sal a jugar niño sombra prometo no herirte demasiado Apuntas hacia el lado incorrecto ¡Estoy justo aquí! •convertido en sombra me había arrastrado por los muros de ambos edificios para así salir a la superficie estando detrás de el y daría un salto en el que levantaria mí pie para arrojarle una patada descendente pero el tirador logro esquivarla al rodar en el suelo y se puso de pie• ¿Porque no te quitas esa máscara? Veo que no deseas que alguien como yo vea tu identidad Tirador: esperaba poder matarte aprovechando que la mocosa estaba fuera de tu cuerpo pero supongo que me iré sin haber tenido éxito.. te lo advierto chico deja de investigar ese proyecto no es algo de tu incumbencia y pondrás en peligro a quienes te rodean •despues de decir eso el sujeto se lanzó desde el borde del edificio y cuando me asome vi que debajo había un camión donde al caer este encima se lo llevaron de la escena• Emily: no me siento bien regresemos a casa y déjame dormir... Descuida enseguida te llevo no pienso quedarme en una fiesta para socializar..
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  • [después de haber estado con aquel gigante de antes ahora el general se encontraba caminando sobre continentes que flotaban sobre el vacío los cuales conectaban entre si atravez de puentes, cada uno de estos continentes tenia algo en común y era aquellos relojes de arena que de a poco se agotaban por la parte superior, estos relojes marcaban el tiempo restante que le quedaba al general dentro de la dimensión]

    Supongo que perdí mucho tiempo con aquel gigante pero ahora que lo veo bien la arena de esos relojes se mueve a un ritmo más lento que antes, ¿Alguien manipuló su velocidad? Dudo mucho que haya sido el maestro al que vine a ver.. no tendría sentido que el usará sus poderes para algo que no lo beneficia.

    •tras una larga caminata entre los continentes el general llego a un templo donde un misterioso portal lo esperaba estando activado, esto provocó desconfianza en el general pues todo estaba siendo muy raro•

    ¿Porque está activo? Se supone que debería ser yo el que averigüe como abrirlo.. esto me da mala espina.

    •despues de pensarlo un rato el general ingreso al portal siendo llevado hacia un lugar muy diferente, se veía al fondo un reloj inclinado rodeado por libros flotantes y bajo sus pies había agua inundando un enorme puente, pero lo más extraño fue cuando el general dirigió su mirada adelante notando la silueta de alguien que se acercó hacia el general hasta dejarse ver bien•

    Maestro: así que tu eres el general Deimos Ain ¿No es así? Te estuve esperando e incluso decidí brindarte algo de ayuda para que llegarás a tiempo

    Ya veo así que tu eres uno de los maestros al que todos conocen como el legendario demonio relojero, dicen que dominas todo lo que tenga que ver con el tiempo.

    Maestro: puedo incluso ver el futuro y pasado lo cual me ayudó a saber el motivo de porque decidiste venir, déjame decirte que me parece algo patético que decidas volverte más fuerte solo por una pelea pérdida.. tuviste una batalla de 3 contra 1 ¿Eso no te hace sentir orgulloso?

    ¿Orgulloso? Que un demonio sea derrotado la raza de las diosas no es nada orgulloso.

    Maestro: si esa es tu forma de pensar entonces no te entrenaré por voluntad mía.. tendrás que derrotarme en una batalla para ganartelo

    Será un honor pelear contra uno de los poderosos maestros ¡Hagámoslo!

    •asi fue como la batalla inicio, el general esquivaba manecillas de reloj que eran arrojadas hacia el como cuchillas para luego lanzarse a atacar al maestro el cual usando su visión futura lograba esquivar los ataques del general como si nada y hacia que el tiempo se congele para poder atacarlo con facilidad•

    [Está fue una batalla que duraría más de 10 rondas donde el general siempre era derrotado ante los poderes del relojero pero gracias a su deseo por conseguir más poder este se levantaba y seguía sin parar provocando que el combate se siguiera estirando]
    [después de haber estado con aquel gigante de antes ahora el general se encontraba caminando sobre continentes que flotaban sobre el vacío los cuales conectaban entre si atravez de puentes, cada uno de estos continentes tenia algo en común y era aquellos relojes de arena que de a poco se agotaban por la parte superior, estos relojes marcaban el tiempo restante que le quedaba al general dentro de la dimensión] Supongo que perdí mucho tiempo con aquel gigante pero ahora que lo veo bien la arena de esos relojes se mueve a un ritmo más lento que antes, ¿Alguien manipuló su velocidad? Dudo mucho que haya sido el maestro al que vine a ver.. no tendría sentido que el usará sus poderes para algo que no lo beneficia. •tras una larga caminata entre los continentes el general llego a un templo donde un misterioso portal lo esperaba estando activado, esto provocó desconfianza en el general pues todo estaba siendo muy raro• ¿Porque está activo? Se supone que debería ser yo el que averigüe como abrirlo.. esto me da mala espina. •despues de pensarlo un rato el general ingreso al portal siendo llevado hacia un lugar muy diferente, se veía al fondo un reloj inclinado rodeado por libros flotantes y bajo sus pies había agua inundando un enorme puente, pero lo más extraño fue cuando el general dirigió su mirada adelante notando la silueta de alguien que se acercó hacia el general hasta dejarse ver bien• Maestro: así que tu eres el general Deimos Ain ¿No es así? Te estuve esperando e incluso decidí brindarte algo de ayuda para que llegarás a tiempo Ya veo así que tu eres uno de los maestros al que todos conocen como el legendario demonio relojero, dicen que dominas todo lo que tenga que ver con el tiempo. Maestro: puedo incluso ver el futuro y pasado lo cual me ayudó a saber el motivo de porque decidiste venir, déjame decirte que me parece algo patético que decidas volverte más fuerte solo por una pelea pérdida.. tuviste una batalla de 3 contra 1 ¿Eso no te hace sentir orgulloso? ¿Orgulloso? Que un demonio sea derrotado la raza de las diosas no es nada orgulloso. Maestro: si esa es tu forma de pensar entonces no te entrenaré por voluntad mía.. tendrás que derrotarme en una batalla para ganartelo Será un honor pelear contra uno de los poderosos maestros ¡Hagámoslo! •asi fue como la batalla inicio, el general esquivaba manecillas de reloj que eran arrojadas hacia el como cuchillas para luego lanzarse a atacar al maestro el cual usando su visión futura lograba esquivar los ataques del general como si nada y hacia que el tiempo se congele para poder atacarlo con facilidad• [Está fue una batalla que duraría más de 10 rondas donde el general siempre era derrotado ante los poderes del relojero pero gracias a su deseo por conseguir más poder este se levantaba y seguía sin parar provocando que el combate se siguiera estirando]
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    ****Edad del Caos.****
    "Cuando el Ángel Dudó"

    Asuna se quedó paralizada. Conocía ese poder, no entendía cómo, pero lo conocía y eso la asustó más que cualquier otra cosa. De pronto, imágenes aparecieron en su mente como fragmentos de recuerdos olvidados. Vio un templo blanco, columnas bañadas por la luz de la luna y varias niñas jugando entre los jardines. Entonces vio a una pequeña niña muy parecida a Yen, solo que con piel normal de Elunai. La niña corría y reía dentro del templo mientras mujeres vestidas de blanco la observaban. Asuna sintió un fuerte dolor en la cabeza y retrocedió confundida. No entendía por qué conocía ese lugar ni por qué sentía nostalgia al verlo.

    Las imágenes desaparecieron y Asuna volvió en sí respirando agitadamente. Miró a Yen con furia.

    -¿Cómo puedes usar ese poder? ¡La bendición de Yue solo puede ser otorgada por la Diosa!

    Sujetó a Yen por el cuello y la estrelló contra la pared. -¡Los seres del caos no pueden usar luz sagrada!

    Yen apenas podía respirar. El sellado seguía debilitándola y había usado lo poco que le quedaba de energía para curar a Onix. -No sé… de qué hablas…-

    Asuna apretó más fuerte mientras los recuerdos seguían golpeando su mente. Ya no estaba segura de nada. Aquella energía era idéntica a la que las sacerdotisas usaban en los recuerdos que acababa de ver pero entonces las cadenas detrás de ella se tensaron de golpe.

    Onix había despertado, sin decir una palabra rompió los grilletes de sus brazos y atrapó el cuello de Asuna usando las mismas cadenas. Ambas cayeron al suelo mientras Yen terminaba desplomándose a un lado, demasiado débil para levantarse.

    Asuna intentó liberarse usando su fuerza y extendiendo sus alas, pero Onix tiraba con todas sus fuerzas. Las cadenas se hundían cada vez más en el cuello del ángel. Las manos de Onix comenzaron a sangrar por la presión, pero ella no se detuvo. Lo único que veía era a esa mujer intentando matar a Yen.

    Asuna golpeó el suelo desesperadamente mientras trataba de respirar. Sus alas comenzaron a desaparecer poco a poco. Intentó usar magia, pero no podía concentrarse. Onix siguió tirando de las cadenas incluso cuando sus brazos temblaban por el esfuerzo.

    Hasta que finalmente Asuna dejó de moverse, Onix permaneció unos segundos inmóvil, respirando agitadamente, todavía sujetando las cadenas por si aquella mujer volvía a levantarse. Cuando entendió que ya no reaccionaba, soltó las cadenas y corrió hacia Yen. Sus manos estaban destrozadas y llenas de sangre, pero ni siquiera las miró.

    Tomó a Yen entre sus brazos mientras ella apenas seguía consciente. -Nos largamos de aqui…

    Yen intentó responder, pero no tuvo fuerzas, entonces Onix salió de la celda cargándola y escapó a través de las ruinas iluminadas por la luna.
    ****Edad del Caos.**** "Cuando el Ángel Dudó" Asuna se quedó paralizada. Conocía ese poder, no entendía cómo, pero lo conocía y eso la asustó más que cualquier otra cosa. De pronto, imágenes aparecieron en su mente como fragmentos de recuerdos olvidados. Vio un templo blanco, columnas bañadas por la luz de la luna y varias niñas jugando entre los jardines. Entonces vio a una pequeña niña muy parecida a Yen, solo que con piel normal de Elunai. La niña corría y reía dentro del templo mientras mujeres vestidas de blanco la observaban. Asuna sintió un fuerte dolor en la cabeza y retrocedió confundida. No entendía por qué conocía ese lugar ni por qué sentía nostalgia al verlo. Las imágenes desaparecieron y Asuna volvió en sí respirando agitadamente. Miró a Yen con furia. -¿Cómo puedes usar ese poder? ¡La bendición de Yue solo puede ser otorgada por la Diosa! Sujetó a Yen por el cuello y la estrelló contra la pared. -¡Los seres del caos no pueden usar luz sagrada! Yen apenas podía respirar. El sellado seguía debilitándola y había usado lo poco que le quedaba de energía para curar a Onix. -No sé… de qué hablas…- Asuna apretó más fuerte mientras los recuerdos seguían golpeando su mente. Ya no estaba segura de nada. Aquella energía era idéntica a la que las sacerdotisas usaban en los recuerdos que acababa de ver pero entonces las cadenas detrás de ella se tensaron de golpe. Onix había despertado, sin decir una palabra rompió los grilletes de sus brazos y atrapó el cuello de Asuna usando las mismas cadenas. Ambas cayeron al suelo mientras Yen terminaba desplomándose a un lado, demasiado débil para levantarse. Asuna intentó liberarse usando su fuerza y extendiendo sus alas, pero Onix tiraba con todas sus fuerzas. Las cadenas se hundían cada vez más en el cuello del ángel. Las manos de Onix comenzaron a sangrar por la presión, pero ella no se detuvo. Lo único que veía era a esa mujer intentando matar a Yen. Asuna golpeó el suelo desesperadamente mientras trataba de respirar. Sus alas comenzaron a desaparecer poco a poco. Intentó usar magia, pero no podía concentrarse. Onix siguió tirando de las cadenas incluso cuando sus brazos temblaban por el esfuerzo. Hasta que finalmente Asuna dejó de moverse, Onix permaneció unos segundos inmóvil, respirando agitadamente, todavía sujetando las cadenas por si aquella mujer volvía a levantarse. Cuando entendió que ya no reaccionaba, soltó las cadenas y corrió hacia Yen. Sus manos estaban destrozadas y llenas de sangre, pero ni siquiera las miró. Tomó a Yen entre sus brazos mientras ella apenas seguía consciente. -Nos largamos de aqui… Yen intentó responder, pero no tuvo fuerzas, entonces Onix salió de la celda cargándola y escapó a través de las ruinas iluminadas por la luna.
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    ****Edad del Caos.****
    La Hija del Caos y la Luz de Yue

    La técnica de sellado atravesó el cuerpo de Yen como una descarga helada. Por un instante sintió que algo dentro de ella se rompía violentamente, como si le hubieran arrancado una parte del alma. La energía oscura que envolvía su espada desapareció de golpe y sus piernas cedieron. Cayó de rodillas entre los escombros mientras respiraba con dificultad.

    Asuna descendió lentamente frente a ella. Sus alas doradas iluminaban las ruinas y la sonrisa en su rostro mostraba una satisfacción cruel.

    -Por fin…- Dijo mientras bajaba su espada. -Por fin corté tu conexión con el poder del Caos.-

    Yen levantó la mirada confundida, sentía el cuerpo pesado, vacío.

    -¿Caos…? ¿De qué estás hablando…?-

    Asuna frunció el ceño, como si la pregunta le pareciera ridícula.

    -No te hagas la ignorante. Todos saben que tú y Ozma provienen del Mundo del Caos. Tu padre es el Rey del Caos… el monstruo que trajo destrucción a este mundo.-

    Por primera vez desde que comenzó la guerra, Yen entendió algo importante, sos Elunai realmente creían aquellas historias. Ella siempre pensó que “monstruos del caos” era solo una forma despectiva de referirse a ellos por su apariencia y poder. Nunca imaginó que los Dioses hubieran construido toda una mentira alrededor de su existencia.

    Yen apretó los dientes y logró levantarse un poco. -Mi padre no es ningún rey del caos…-

    Asuna rodó los ojos con fastidio. -Claro que lo es.

    -¡No!- Gritó Yen. -¡Oz no es un monstruo! ¡Es un esposo al que le arrebataron a su esposa! ¡Un padre al que le robaron a su hija… y le mataron a la otra!

    El viento recorrió las ruinas mientras su voz temblaba de rabia. -Los Elunai comenzaron todo esto. Mi padre solo se cansó de su crueldad… de sus experimentos… de sus mentiras!!-

    Pero Asuna ni siquiera tomó en serio sus palabras. Para ella, aquello no era más que la manipulación de una criatura nacida del Caos.

    -Siempre dicen cosas así.- Respondió con desprecio y antes de que Yen pudiera reaccionar, Asuna le golpeó el rostro con la empuñadura de su espada. Yen cayó inconsciente sobre las piedras destruidas.

    Horas después, despertó lentamente, el ambiente era frío y húmedo. Un débil olor a polvo antiguo llenaba el aire, Yen abrió los ojos y vio gruesos barrotes de la celda. Al girar la vista encontró a Onix encadenada contra la pared. Su cuerpo estaba lleno de heridas y marcas de golpes. La joven apenas podía mantenerse consciente. -Onix…!!!-

    Yen intentó levantarse, pero el sellado seguía afectándola. Su cuerpo se sentía extrañamente débil. Cada movimiento era pesado, antinatural. Onix levantó un poco la cabeza al escucharla.

    -Yen… ¿qué haces aquí…?-

    Yen ignoró el dolor y avanzó hasta ella tambaleándose. Se arrodilló frente a su amiga y observó las cadenas en sus brazos. Intentó usar nuevamente el poder oscuro al que estaba acostumbrada pero no ocurrió nada, el vacío seguía ahí, pero entonces, casi por instinto, recordó algo diferente, una sensación cálida, lejana y suave, la misma presencia que a veces sentía bajo la luna llena. Yen cerró los ojos y una pequeña luz blanca comenzó a aparecer entre sus manos.

    No era el poder oscuro que siempre había utilizado junto a Ozma, este era distinto, puro y sereno. La energía recorrió las cadenas y el cuerpo de Onix. Las heridas comenzaron a cerrarse lentamente mientras un brillo plateado envolvía la celda.

    Los ojos de Onix se abrieron con sorpresa. -¿Ese poder…?

    En el exterior, Asuna sintió aquella presencia y su expresión cambió por completo, el aura que provenía de la celda era imposible. Asuna corrió por los pasillos de las ruinas y abrió la puerta de golpe. La luz de la luna entraba por una pequeña ventana con barrotes, iluminando a Yen desde atrás. Su cabello oscuro reflejaba la luz plateada de tal forma que parecía volverse blanco por momentos, y entre sus manos seguía brillando aquella energía sagrada.

    Asuna retrocedió un paso, su mente no podía comprender lo que estaba viendo. Ese poder era idéntico al que las sacerdotisas Elunai utilizaban en los templos de la Diosa Yue.

    "¿Cómo es esto posible…?" *Se pregunto en su cabeaza. ¿Cómo podía una criatura nacida del Caos poseer un poder sagrado?
    ****Edad del Caos.**** La Hija del Caos y la Luz de Yue La técnica de sellado atravesó el cuerpo de Yen como una descarga helada. Por un instante sintió que algo dentro de ella se rompía violentamente, como si le hubieran arrancado una parte del alma. La energía oscura que envolvía su espada desapareció de golpe y sus piernas cedieron. Cayó de rodillas entre los escombros mientras respiraba con dificultad. Asuna descendió lentamente frente a ella. Sus alas doradas iluminaban las ruinas y la sonrisa en su rostro mostraba una satisfacción cruel. -Por fin…- Dijo mientras bajaba su espada. -Por fin corté tu conexión con el poder del Caos.- Yen levantó la mirada confundida, sentía el cuerpo pesado, vacío. -¿Caos…? ¿De qué estás hablando…?- Asuna frunció el ceño, como si la pregunta le pareciera ridícula. -No te hagas la ignorante. Todos saben que tú y Ozma provienen del Mundo del Caos. Tu padre es el Rey del Caos… el monstruo que trajo destrucción a este mundo.- Por primera vez desde que comenzó la guerra, Yen entendió algo importante, sos Elunai realmente creían aquellas historias. Ella siempre pensó que “monstruos del caos” era solo una forma despectiva de referirse a ellos por su apariencia y poder. Nunca imaginó que los Dioses hubieran construido toda una mentira alrededor de su existencia. Yen apretó los dientes y logró levantarse un poco. -Mi padre no es ningún rey del caos…- Asuna rodó los ojos con fastidio. -Claro que lo es. -¡No!- Gritó Yen. -¡Oz no es un monstruo! ¡Es un esposo al que le arrebataron a su esposa! ¡Un padre al que le robaron a su hija… y le mataron a la otra! El viento recorrió las ruinas mientras su voz temblaba de rabia. -Los Elunai comenzaron todo esto. Mi padre solo se cansó de su crueldad… de sus experimentos… de sus mentiras!!- Pero Asuna ni siquiera tomó en serio sus palabras. Para ella, aquello no era más que la manipulación de una criatura nacida del Caos. -Siempre dicen cosas así.- Respondió con desprecio y antes de que Yen pudiera reaccionar, Asuna le golpeó el rostro con la empuñadura de su espada. Yen cayó inconsciente sobre las piedras destruidas. Horas después, despertó lentamente, el ambiente era frío y húmedo. Un débil olor a polvo antiguo llenaba el aire, Yen abrió los ojos y vio gruesos barrotes de la celda. Al girar la vista encontró a Onix encadenada contra la pared. Su cuerpo estaba lleno de heridas y marcas de golpes. La joven apenas podía mantenerse consciente. -Onix…!!!- Yen intentó levantarse, pero el sellado seguía afectándola. Su cuerpo se sentía extrañamente débil. Cada movimiento era pesado, antinatural. Onix levantó un poco la cabeza al escucharla. -Yen… ¿qué haces aquí…?- Yen ignoró el dolor y avanzó hasta ella tambaleándose. Se arrodilló frente a su amiga y observó las cadenas en sus brazos. Intentó usar nuevamente el poder oscuro al que estaba acostumbrada pero no ocurrió nada, el vacío seguía ahí, pero entonces, casi por instinto, recordó algo diferente, una sensación cálida, lejana y suave, la misma presencia que a veces sentía bajo la luna llena. Yen cerró los ojos y una pequeña luz blanca comenzó a aparecer entre sus manos. No era el poder oscuro que siempre había utilizado junto a Ozma, este era distinto, puro y sereno. La energía recorrió las cadenas y el cuerpo de Onix. Las heridas comenzaron a cerrarse lentamente mientras un brillo plateado envolvía la celda. Los ojos de Onix se abrieron con sorpresa. -¿Ese poder…? En el exterior, Asuna sintió aquella presencia y su expresión cambió por completo, el aura que provenía de la celda era imposible. Asuna corrió por los pasillos de las ruinas y abrió la puerta de golpe. La luz de la luna entraba por una pequeña ventana con barrotes, iluminando a Yen desde atrás. Su cabello oscuro reflejaba la luz plateada de tal forma que parecía volverse blanco por momentos, y entre sus manos seguía brillando aquella energía sagrada. Asuna retrocedió un paso, su mente no podía comprender lo que estaba viendo. Ese poder era idéntico al que las sacerdotisas Elunai utilizaban en los templos de la Diosa Yue. "¿Cómo es esto posible…?" *Se pregunto en su cabeaza. ¿Cómo podía una criatura nacida del Caos poseer un poder sagrado?
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  • — "𝐀𝐩𝐡𝐫𝐨𝐝𝐢𝐭𝐞, 𝐜𝐚𝐧 𝐲𝐨𝐮 𝐠𝐮𝐢𝐝𝐞 𝐦𝐞?
    𝐓𝐞𝐥𝐥 𝐦𝐞 𝐰𝐡𝐚𝐭 𝐬𝐡𝐞 𝐰𝐚𝐧𝐭𝐬 𝐭𝐨 𝐡𝐞𝐚𝐫
    𝐂𝐚𝐧 𝐲𝐨𝐮 𝐡𝐞𝐥𝐩 𝐦𝐞? 𝐂𝐚𝐬𝐭 𝐲𝐨𝐮𝐫 𝐬𝐩𝐞𝐥𝐥, 𝐩𝐥𝐞𝐚𝐬𝐞!
    𝐒𝐭𝐫𝐢𝐤𝐞 𝐡𝐞𝐫 𝐰𝐢𝐭𝐡 𝐥𝐨𝐯𝐞 𝐬𝐨 𝐬𝐞𝐯𝐞𝐫𝐞
    𝐎𝐡, 𝐬𝐡𝐨𝐰 𝐡𝐞𝐫 𝐦𝐲 𝐥𝐨𝐯𝐞 𝐢𝐬 𝐬𝐢𝐧𝐜𝐞𝐫𝐞 "—

    Pidio Daniel viendo la luna nueva en pleno cielo, pidiendole a la diosa lunar ayuda para expresar sus sentimientos hacia la que últimamente le robaba todas sus sonrisas

    Adriana Salvatore / Alexa Selene ( con la cuenta que quieras)

    //me imaginé que lo hubiers hecho antes de empezar a andar con adriana
    — "𝐀𝐩𝐡𝐫𝐨𝐝𝐢𝐭𝐞, 𝐜𝐚𝐧 𝐲𝐨𝐮 𝐠𝐮𝐢𝐝𝐞 𝐦𝐞? 𝐓𝐞𝐥𝐥 𝐦𝐞 𝐰𝐡𝐚𝐭 𝐬𝐡𝐞 𝐰𝐚𝐧𝐭𝐬 𝐭𝐨 𝐡𝐞𝐚𝐫 𝐂𝐚𝐧 𝐲𝐨𝐮 𝐡𝐞𝐥𝐩 𝐦𝐞? 𝐂𝐚𝐬𝐭 𝐲𝐨𝐮𝐫 𝐬𝐩𝐞𝐥𝐥, 𝐩𝐥𝐞𝐚𝐬𝐞! 𝐒𝐭𝐫𝐢𝐤𝐞 𝐡𝐞𝐫 𝐰𝐢𝐭𝐡 𝐥𝐨𝐯𝐞 𝐬𝐨 𝐬𝐞𝐯𝐞𝐫𝐞 𝐎𝐡, 𝐬𝐡𝐨𝐰 𝐡𝐞𝐫 𝐦𝐲 𝐥𝐨𝐯𝐞 𝐢𝐬 𝐬𝐢𝐧𝐜𝐞𝐫𝐞 "— Pidio Daniel viendo la luna nueva en pleno cielo, pidiendole a la diosa lunar ayuda para expresar sus sentimientos hacia la que últimamente le robaba todas sus sonrisas [Adri_Salvatore] / [Alexbl] ( con la cuenta que quieras) //me imaginé que lo hubiers hecho antes de empezar a andar con adriana
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  • ────Tarde lluviosa con olor a palomitas de maíz. Eso solo puede significar una cosa: el show de magia de Afro está a punto de comenzar. Mientras esos asientos se van llenando y se me va pasando el calambre de la pierna izquierda, les contaré la historia de cómo esta encantadora maga aprendió sus trucos. Siempre he sido una incomprendida. Cuando era más joven, mi cabeza estaba llena de preguntas que los demás consideraban una perdida de tiempo. Y las respuestas que recibía no lograban satisfacer mi curiosidad, algunas me dejaban un nudo de nervios en el estómago y también estaban las que me hacían sentir como una boba por haber preguntado.

    Me molestaba conmigo misma por no poder ser como los demás. ¿Por qué tenía que ser precisamente yo, la hija del tirano del cielo, quién se hiciera esa clase de cuestionamientos? ¿por qué simplemente no podía limitarme a beber una copa de néctar y quedarme quieta, como lo hacían el resto de los habitantes dentro de los muros grises del palacio de Océano?

    Como pude, logré adaptarme a ese lugar lleno de deidades con cabellos trenzados con algas, y moluscos que colgaban de barbas ancianas y túnicas azules. Aprendí a hacer las preguntas y las conversaciones correctas a las deidades correctas. A sonreír en el momento adecuado. A no incomodar demasiado. Desde el primer momento fui una decepción: yo no era lo que todos esperaban de mí. No contaba con la impresionante fuerza de mi progenitor, y en esos días, tampoco parecía que hubiera heredado ningún poder impresionante. No me convertía en bruma, ni en un pez, ni en espuma. No podía manipular las olas, ni el viento, ni hacer crecer las flores a mi paso.

    Todo lo que tenía era este bonito rostro. Así que lo utilice como mi escudo y mi armadura eran mi sonrisa, mi lengua afilada y mi sentido del humor. Suena como una exageración, lo sé, pero era una cuestión de supervivencia. De ello dependía qué tan bien iba a ser mi existencia en ese lugar. A pesar de mis esfuerzos, no pude evitar los comentarios que se hacían sobre mí:

    «¿Porqué tenemos que cuidar de la bastarda del tirano? No tiene sangre del mar, ¿qué hace ella aquí?».

    En otra ocasión, escuché murmurar a alguien en la ala de la Espuma.

    «¿Sabes qué me preguntó el otro día? me preguntó adónde van las deidades al morir. ¿Quién se esta encargado de educarla que le está metiendo semejantes tonterías en la cabeza? Deberías mirar a los otros dos que se escaparon del Señor de la Hoz; la muchacha es extraordinaria con la lanza y el otro tiene fuerza suficiente para hacer temblar montañas. A ellos deberíamos apoyarlos. ¿Y nosotros qué estamos haciendo? Ocultando y alimentando a una diosa que ni siquiera tiene poderes. Cuando la rebelión termine, llegará la repartición de dominios, ¿qué crees que nos quedará a nosotros si se empieza a decirse que nuestra casa se unió hasta el final de la guerra? Escuché que la casa de Nereo ya está negociando una alianza matrimonial. Si seguimos retrasándonos, terminarán pasándonos por encima. Cierto, es la última hija del Padre del Cielo, pero su reinado terminó hace demasiado tiempo. Su linaje ya no tiene el mismo peso que en antaño. No pertenece a nuestra familia; no ganamos ni perdemos nada con ella. Con suerte encontrará con quién unirse y alguien más se encargará de sacarla de aquí».

    Esas palabras vinieron de una deidad de los ríos a quién yo le había contado lo triste que a veces me hacía sentía ser una huérfana, y aquella pregunta sobre la muerte se me escapó en un momento de vulnerabilidad emocional.

    No me quise quedar a seguir escuchando.

    Aunque, si sirve de consuelo, antes de moverme de mi escondite escuché cómo aquel dios comenzaba a ahogarse con un pedazo de cangrejo hervido que se le atoró en la garganta por hablar con la boca abierta. Creo que alguien comenzó a gritar: «¡Alza los brazos! ¡Pégale en la espalda! ¡Así no, idiota!» —Afro hizo una pausa y se llevó un dedo a los labios, intentando recuperar ese momento de sus recuerdos–. Tardó bastante en escupirlo, pero sobrevivió, y eso es lo importante. Supongo. Bueno, en fin...

    Esa experiencia me obligó a endurecerme. Aprendí que no debía entregar mi confianza con tanta facilidad. Me repetí una y otra vez que debía convertirme en una rosa como las que le traían a mi anfitriona: hermosa y radiante por fuera, pero cubierta de espinas bajo los pétalos para cualquiera que intentara marchitarme.

    Mis comentarios se volvieron mordaces. Enterré mi curiosidad debajo de bromas y sonrisas, aunque las preguntas seguían latiendo en mi cabeza como un ruido imposible de ignorar. Recorrí riachuelos y exploré docenas de veces los jardines acuáticos del palacio para matar el aburrimiento, y descubrir, de pura casualidad, si mis poderes finalmente despertarían. No podía salir a la superficie. Si lo hacía, pondría en riesgo la conspiración que ya estaba en marcha para usurpar el trono que una vez perteneció a mi padre.

    Y entonces, un día, me recosté sobre los peldaños que conducían al exterior y una frustración insoportable estalló en más preguntas... y en una gota de agua que se estrelló contra mi nariz.

    ¿Es que eso era todo lo que me esperaba? ¿Pasaría el resto de mi existencia inmortal encerrada en ese palacio? ¿De qué servía la inmortalidad si no podía hacerse nada con ella? ¿Cuándo conocería el mundo de la superficie? ¿Cómo era? Y si moría ¿mi alma por fin sería libre de vagar allá arriba? ¿Las almas podían sentir los rayos del sol? ¿Qué hacían las almas con toda la eternidad?

    Sí, lo sé. Son preguntas muy ruidosas. Pero, como dije, era joven y nadie estaba dispuesto a darme una respuesta que realmente significara algo.

    Me levanté y decidí buscar una forma de salir de allí. Le robaría una capa a alguien o me la jugaría a escapar a hurtadillas si era necesario. Pero iba a subir a la superficie de un modo u otro.

    Hay un defecto mío que suele pasar desapercibido: tengo una imaginación absurdamente activa. En esos días soñaba despierta con poder hacer ilusiones. Hacía gestos con las manos y murmuraba palabras mágicas esperando que un cíclope rosa apareciera enfrente de mí. Nunca ocurría nada.

    Hasta que un día cerré los ojos y me concentré en una planta que estaba frente a mí. Me concentré exactamente en lo que quería que cambiara de ella. La vi con claridad en la oscuridad de mi mente: sus pétalos abriéndose con delicadeza, teñidos de un color azul profundo. Imaginé también su aroma, dulce e inteso, tanto que parecía llegarme realmente a la nariz. El palacio de Océano siempre estaba cubierto de humedad, así que añadí pequeñas gotas de rocío resbalando por los pétalos. Gotas frescas. Podía sentirlas deslizándose por las yemas de mis dedos. Y entonces sentí el agua de verdad. Supuse que alguna gota habría caído del techo. Pero en ese momento ya no importaba. Estaba tan concentrada en la flor que tejía en mi cabeza que había dejado de sentir mi cuerpo y el único sonido que escuchaba era el de mi respiración, lenta y constante. Ni recordaba la mano que había levantado hacia la planta, ni la posición rígida en la que mis dedos habían quedado suspendidos. Pasó un tiempo antes de que el aroma comenzara a molestarme. Entonces abrí los ojos.

    La flor estaba ahí. Exactamente como la imaginé. Y entre mis dedos danzaba un resplandor de color azul atravesado por luces púrpuras –ella sacudió la mano, ese mismo tejido energético, vivo, precioso y ondulante, brilló como una aurora boreal. Sonrió, incluso ahora, el recuerdo seguía emocionándola igual que aquel día–. Esa fue mi primera ilusión y el despertar de mis dones. No era perfecta. A simple vista había detalles que hacían evidente que se trataba de un truco. Uno mal hecho. Pero para mí... eso bastaba.

    No tenía idea de como lo había hecho y en aquel instante sentí la sensación de que era capaz de hacer cualquier cosa. Quería más de ese poder. Quería que mis ilusiones fueran tan realistas que fueran capaces de moldear la realidad a mi gusto. Me obsesioné con perfeccionarlas que me la pasé noches enteras practicando mis ilusiones sin dormir. La cabeza me daba vueltas todos los días, me picaban los ojos, y una vez incluso me desplomé del agotamiento en uno de los pasillos. Era la única manera de hacerlo sin que nadie me descubiera. Porque esas eran mis ilusiones. Era mi poder. Mi llave al exterior, y no iba a permitir que nadie me la arrebatara. Sí... quizá, si les mostraba a los demás lo que podía hacer, finalmente empezarían a tomarme en serio. Pero me había costando trabajo levantarlas como para aceptar que alguien más pudiera decidir hasta dónde era capaz de llegar y cuando usarlas.

    Mejoré y... salí al exterior. Debo admitir que mi truco favorito sigue siendo desaparecer. Es increíblemente útil para adelantarme en la fila de las hamburguesas y convertirme en ser la primera en ordenar. O para escuchar conversaciones que suenan bastante interesantes. Oh, no se molesten en ponerse paranoicos, su privacidad está segura conmigo. Pero si escucho frases como: «Vamos a cerrar el contrato» o «llegó la hora de depositar el aguinaldo», no duden ni un segundo en que ya tengo el ojo puesto en esa dirección. No tengo palabras para describir... lo maravillada que me sentí cuando los rayos del sol tocaron mi piel. Ni el aroma del pasto. Ni la sensación de correr entre las raíces cubiertas de musgo verde bajo los árboles del bosque. Ni lo hermoso que resultó el canto de las aves. Atravesé praderas enteras envuelta en mis ilusiones; para los ojos ajenos, yo simplemente no estaba allí. Crucé ríos, me resbalé con las piedras húmedas y terminé golpeándome contra una roca. Me dolió horrible, pero aquel dolor sabía a libertad. Recuerdo que me eché a reír. Mientras me limpiaba el barro de las piernas, una ranita apareció entre los juncos y se acercó dando saltitos. Le dije:

    «¿No te parece que todo esto es hermoso? Los árboles, el sol, el viento, el agua, la vida. Me pregunto cuántas cosas habrás visto aquí arriba. Cuántos amaneceres conocerás tú y yo me habré perdido haya abajo». La rana respondió lanzando la lengua contra un mosquito que pasaba zumbando. Sonreí y le respondí: «Bueno, supongo que eso es un sí. ¿Sabes? Si existiera una manera de conocer todas las imágenes que guarda esa cabecita verde, sería maravilloso. Podría conocer el mundo entero a través de tus ojos. Todo lo que tú has visto y yo todavía no».

    Y así comenzó el descubrimiento de mi segunda habilidad. Pero eso ya es una historia para otra ocasión. Para la función de esta noche traje conmigo a la ranita del río –Afro extendió ambas manos con las palmas hacia arriba. La rana emergió dando un pequeño salto desde su mano derecha hacia la izquierda y luego se sumergió en su piel como si hubiera atravesado la superficie de un estanque invisible. Ondas azuladas y púrpuras recorrieron sus palmas durante un instante antes de desaparecer–. Así que díganme, ¿están listos para el espectáculo de magia?
    ────Tarde lluviosa con olor a palomitas de maíz. Eso solo puede significar una cosa: el show de magia de Afro está a punto de comenzar. Mientras esos asientos se van llenando y se me va pasando el calambre de la pierna izquierda, les contaré la historia de cómo esta encantadora maga aprendió sus trucos. Siempre he sido una incomprendida. Cuando era más joven, mi cabeza estaba llena de preguntas que los demás consideraban una perdida de tiempo. Y las respuestas que recibía no lograban satisfacer mi curiosidad, algunas me dejaban un nudo de nervios en el estómago y también estaban las que me hacían sentir como una boba por haber preguntado. Me molestaba conmigo misma por no poder ser como los demás. ¿Por qué tenía que ser precisamente yo, la hija del tirano del cielo, quién se hiciera esa clase de cuestionamientos? ¿por qué simplemente no podía limitarme a beber una copa de néctar y quedarme quieta, como lo hacían el resto de los habitantes dentro de los muros grises del palacio de Océano? Como pude, logré adaptarme a ese lugar lleno de deidades con cabellos trenzados con algas, y moluscos que colgaban de barbas ancianas y túnicas azules. Aprendí a hacer las preguntas y las conversaciones correctas a las deidades correctas. A sonreír en el momento adecuado. A no incomodar demasiado. Desde el primer momento fui una decepción: yo no era lo que todos esperaban de mí. No contaba con la impresionante fuerza de mi progenitor, y en esos días, tampoco parecía que hubiera heredado ningún poder impresionante. No me convertía en bruma, ni en un pez, ni en espuma. No podía manipular las olas, ni el viento, ni hacer crecer las flores a mi paso. Todo lo que tenía era este bonito rostro. Así que lo utilice como mi escudo y mi armadura eran mi sonrisa, mi lengua afilada y mi sentido del humor. Suena como una exageración, lo sé, pero era una cuestión de supervivencia. De ello dependía qué tan bien iba a ser mi existencia en ese lugar. A pesar de mis esfuerzos, no pude evitar los comentarios que se hacían sobre mí: «¿Porqué tenemos que cuidar de la bastarda del tirano? No tiene sangre del mar, ¿qué hace ella aquí?». En otra ocasión, escuché murmurar a alguien en la ala de la Espuma. «¿Sabes qué me preguntó el otro día? me preguntó adónde van las deidades al morir. ¿Quién se esta encargado de educarla que le está metiendo semejantes tonterías en la cabeza? Deberías mirar a los otros dos que se escaparon del Señor de la Hoz; la muchacha es extraordinaria con la lanza y el otro tiene fuerza suficiente para hacer temblar montañas. A ellos deberíamos apoyarlos. ¿Y nosotros qué estamos haciendo? Ocultando y alimentando a una diosa que ni siquiera tiene poderes. Cuando la rebelión termine, llegará la repartición de dominios, ¿qué crees que nos quedará a nosotros si se empieza a decirse que nuestra casa se unió hasta el final de la guerra? Escuché que la casa de Nereo ya está negociando una alianza matrimonial. Si seguimos retrasándonos, terminarán pasándonos por encima. Cierto, es la última hija del Padre del Cielo, pero su reinado terminó hace demasiado tiempo. Su linaje ya no tiene el mismo peso que en antaño. No pertenece a nuestra familia; no ganamos ni perdemos nada con ella. Con suerte encontrará con quién unirse y alguien más se encargará de sacarla de aquí». Esas palabras vinieron de una deidad de los ríos a quién yo le había contado lo triste que a veces me hacía sentía ser una huérfana, y aquella pregunta sobre la muerte se me escapó en un momento de vulnerabilidad emocional. No me quise quedar a seguir escuchando. Aunque, si sirve de consuelo, antes de moverme de mi escondite escuché cómo aquel dios comenzaba a ahogarse con un pedazo de cangrejo hervido que se le atoró en la garganta por hablar con la boca abierta. Creo que alguien comenzó a gritar: «¡Alza los brazos! ¡Pégale en la espalda! ¡Así no, idiota!» —Afro hizo una pausa y se llevó un dedo a los labios, intentando recuperar ese momento de sus recuerdos–. Tardó bastante en escupirlo, pero sobrevivió, y eso es lo importante. Supongo. Bueno, en fin... Esa experiencia me obligó a endurecerme. Aprendí que no debía entregar mi confianza con tanta facilidad. Me repetí una y otra vez que debía convertirme en una rosa como las que le traían a mi anfitriona: hermosa y radiante por fuera, pero cubierta de espinas bajo los pétalos para cualquiera que intentara marchitarme. Mis comentarios se volvieron mordaces. Enterré mi curiosidad debajo de bromas y sonrisas, aunque las preguntas seguían latiendo en mi cabeza como un ruido imposible de ignorar. Recorrí riachuelos y exploré docenas de veces los jardines acuáticos del palacio para matar el aburrimiento, y descubrir, de pura casualidad, si mis poderes finalmente despertarían. No podía salir a la superficie. Si lo hacía, pondría en riesgo la conspiración que ya estaba en marcha para usurpar el trono que una vez perteneció a mi padre. Y entonces, un día, me recosté sobre los peldaños que conducían al exterior y una frustración insoportable estalló en más preguntas... y en una gota de agua que se estrelló contra mi nariz. ¿Es que eso era todo lo que me esperaba? ¿Pasaría el resto de mi existencia inmortal encerrada en ese palacio? ¿De qué servía la inmortalidad si no podía hacerse nada con ella? ¿Cuándo conocería el mundo de la superficie? ¿Cómo era? Y si moría ¿mi alma por fin sería libre de vagar allá arriba? ¿Las almas podían sentir los rayos del sol? ¿Qué hacían las almas con toda la eternidad? Sí, lo sé. Son preguntas muy ruidosas. Pero, como dije, era joven y nadie estaba dispuesto a darme una respuesta que realmente significara algo. Me levanté y decidí buscar una forma de salir de allí. Le robaría una capa a alguien o me la jugaría a escapar a hurtadillas si era necesario. Pero iba a subir a la superficie de un modo u otro. Hay un defecto mío que suele pasar desapercibido: tengo una imaginación absurdamente activa. En esos días soñaba despierta con poder hacer ilusiones. Hacía gestos con las manos y murmuraba palabras mágicas esperando que un cíclope rosa apareciera enfrente de mí. Nunca ocurría nada. Hasta que un día cerré los ojos y me concentré en una planta que estaba frente a mí. Me concentré exactamente en lo que quería que cambiara de ella. La vi con claridad en la oscuridad de mi mente: sus pétalos abriéndose con delicadeza, teñidos de un color azul profundo. Imaginé también su aroma, dulce e inteso, tanto que parecía llegarme realmente a la nariz. El palacio de Océano siempre estaba cubierto de humedad, así que añadí pequeñas gotas de rocío resbalando por los pétalos. Gotas frescas. Podía sentirlas deslizándose por las yemas de mis dedos. Y entonces sentí el agua de verdad. Supuse que alguna gota habría caído del techo. Pero en ese momento ya no importaba. Estaba tan concentrada en la flor que tejía en mi cabeza que había dejado de sentir mi cuerpo y el único sonido que escuchaba era el de mi respiración, lenta y constante. Ni recordaba la mano que había levantado hacia la planta, ni la posición rígida en la que mis dedos habían quedado suspendidos. Pasó un tiempo antes de que el aroma comenzara a molestarme. Entonces abrí los ojos. La flor estaba ahí. Exactamente como la imaginé. Y entre mis dedos danzaba un resplandor de color azul atravesado por luces púrpuras –ella sacudió la mano, ese mismo tejido energético, vivo, precioso y ondulante, brilló como una aurora boreal. Sonrió, incluso ahora, el recuerdo seguía emocionándola igual que aquel día–. Esa fue mi primera ilusión y el despertar de mis dones. No era perfecta. A simple vista había detalles que hacían evidente que se trataba de un truco. Uno mal hecho. Pero para mí... eso bastaba. No tenía idea de como lo había hecho y en aquel instante sentí la sensación de que era capaz de hacer cualquier cosa. Quería más de ese poder. Quería que mis ilusiones fueran tan realistas que fueran capaces de moldear la realidad a mi gusto. Me obsesioné con perfeccionarlas que me la pasé noches enteras practicando mis ilusiones sin dormir. La cabeza me daba vueltas todos los días, me picaban los ojos, y una vez incluso me desplomé del agotamiento en uno de los pasillos. Era la única manera de hacerlo sin que nadie me descubiera. Porque esas eran mis ilusiones. Era mi poder. Mi llave al exterior, y no iba a permitir que nadie me la arrebatara. Sí... quizá, si les mostraba a los demás lo que podía hacer, finalmente empezarían a tomarme en serio. Pero me había costando trabajo levantarlas como para aceptar que alguien más pudiera decidir hasta dónde era capaz de llegar y cuando usarlas. Mejoré y... salí al exterior. Debo admitir que mi truco favorito sigue siendo desaparecer. Es increíblemente útil para adelantarme en la fila de las hamburguesas y convertirme en ser la primera en ordenar. O para escuchar conversaciones que suenan bastante interesantes. Oh, no se molesten en ponerse paranoicos, su privacidad está segura conmigo. Pero si escucho frases como: «Vamos a cerrar el contrato» o «llegó la hora de depositar el aguinaldo», no duden ni un segundo en que ya tengo el ojo puesto en esa dirección. No tengo palabras para describir... lo maravillada que me sentí cuando los rayos del sol tocaron mi piel. Ni el aroma del pasto. Ni la sensación de correr entre las raíces cubiertas de musgo verde bajo los árboles del bosque. Ni lo hermoso que resultó el canto de las aves. Atravesé praderas enteras envuelta en mis ilusiones; para los ojos ajenos, yo simplemente no estaba allí. Crucé ríos, me resbalé con las piedras húmedas y terminé golpeándome contra una roca. Me dolió horrible, pero aquel dolor sabía a libertad. Recuerdo que me eché a reír. Mientras me limpiaba el barro de las piernas, una ranita apareció entre los juncos y se acercó dando saltitos. Le dije: «¿No te parece que todo esto es hermoso? Los árboles, el sol, el viento, el agua, la vida. Me pregunto cuántas cosas habrás visto aquí arriba. Cuántos amaneceres conocerás tú y yo me habré perdido haya abajo». La rana respondió lanzando la lengua contra un mosquito que pasaba zumbando. Sonreí y le respondí: «Bueno, supongo que eso es un sí. ¿Sabes? Si existiera una manera de conocer todas las imágenes que guarda esa cabecita verde, sería maravilloso. Podría conocer el mundo entero a través de tus ojos. Todo lo que tú has visto y yo todavía no». Y así comenzó el descubrimiento de mi segunda habilidad. Pero eso ya es una historia para otra ocasión. Para la función de esta noche traje conmigo a la ranita del río –Afro extendió ambas manos con las palmas hacia arriba. La rana emergió dando un pequeño salto desde su mano derecha hacia la izquierda y luego se sumergió en su piel como si hubiera atravesado la superficie de un estanque invisible. Ondas azuladas y púrpuras recorrieron sus palmas durante un instante antes de desaparecer–. Así que díganme, ¿están listos para el espectáculo de magia?
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  • — Espero que no juzgues mucho esto, es realmente complicado regalarle algo a una diosa... espero que las flores no te den alergia... ¿los dioses tiene alergia? En fin, como sea... y, bueno, regalar libros siempre es un acierto, o eso he escuchado por algun sitio...

    Feliz cumpleaños ⸱ㅤ𝘵ℎ𝘦𝑎
    — Espero que no juzgues mucho esto, es realmente complicado regalarle algo a una diosa... espero que las flores no te den alergia... ¿los dioses tiene alergia? En fin, como sea... y, bueno, regalar libros siempre es un acierto, o eso he escuchado por algun sitio... Feliz cumpleaños [N0TARTHEMISA]
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