ACTA DE INSPECCIÓN Y LEVANTAMIENTO DE INDICIOS N.º 47
Fecha: Registrada en horas postreras de la noche.
Lugar: Marisma boscosa situada en la periferia septentrional del distrito.
Intervinientes: Agente de la guardia local y el presbítero investigador Zelkova Legasov.
Relación de los hechos: Conforme a diversos rumores concernientes a una corrupción de origen incierto que afligía los contornos de la comarca, el joven clérigo Zelkova Legasov emprendió pesquisas junto a un oficial veterano, sujeto conocido por su manifiesto hastío respecto a las torpezas y negligencias de la administración civil.
Mientras ambos transitaban por un soto cenagoso, cubierto de neblina y lodos pestilentes, sostuvo el reverendo la siguiente observación:
●Espero que no estés en lo cierto o, si no...
A lo cual respondió el agente:
☆Créeme, muchacho. Es peor de lo que imaginas, y puede estar relacionado con tu pasado eclesiástico.
Prosiguieron la marcha bajo la escasa luminaria lunar, internándose entre juncales, cipreses anegados y espesuras infestadas de insectos. Aproximadamente pasada la medianoche, los comparecientes descubrieron un cadáver femenino dispuesto en una escena de singular atrocidad.
La occisa, de edad juvenil, yacía inmóvil sobre el fango. Presentaba una extraña sigila grabada en la región dorsal. Asimismo, unos cuernos de venado habían sido fijados a su cabeza de manera deliberada, otorgándole una apariencia grotesca y ceremonial. Las manos se hallaban cosidas entre sí, colocadas en posición semejante a una plegaria, aunque desprovista de toda sacralidad y revestida, en cambio, de una impronta ominosa y sacrílega.
El hedor desprendido por el cuerpo era particularmente nauseabundo. El agente manifestó visible consternación y declaró:
☆Esto es horrible... Tiene la edad de mi hija.
No obstante, el sacerdote Legasov conservó notable compostura. Sin apartar la vista de la escena, procedió a registrar observaciones en una bitácora de cuero, consignando minuciosamente cada detalle del hallazgo.
Durante el examen de la marca inscrita en la espalda de la víctima, se advirtió un repentino cambio en el semblante del presbítero. El color abandonó su rostro y sus facciones adquirieron una rigidez impropia de quien hasta entonces se había mostrado impasible.
El oficial, percibiendo tal alteración, inquirió:
☆¿Qué sucede?
Tras una breve pausa, añadió:
☆Si me lo preguntas, parece una suerte de mensaje o señal de lindero, como las que dejan las bestias para marcar territorio.
El reverendo respondió con tono acerbo:
●No... Es el Culto de Saturno.
La respuesta fue seguida por un prolongado silencio. El agente no mostró reconocimiento alguno ante dicha denominación, como si jamás hubiese escuchado referencia semejante.
Según consta en las anotaciones recogidas posteriormente, el sacerdote permaneció varios instantes contemplando la marca. Finalmente, en voz apenas perceptible, pronunció las siguientes palabras:
●Sé que estás metido en esto, Mr. M... Y juro, que Dios me escuche, voy a por ti.
Observaciones finales:
Se deja constancia de que el presbítero Zelkova Legasov exhibió una reacción impropia de un investigador ajeno al caso, sugiriendo conocimiento previo respecto de la simbología encontrada y de posibles implicados. La naturaleza ritual del crimen, la disposición mortuoria de la víctima y la referencia al denominado Culto de "Saturno" indican la probable existencia de una organización clandestina vinculada a prácticas heréticas, sacrificios ceremoniales y otros actos de extrema perversidad.
Fin del informe.
ACTA DE INSPECCIÓN Y LEVANTAMIENTO DE INDICIOS N.º 47
Fecha: Registrada en horas postreras de la noche.
Lugar: Marisma boscosa situada en la periferia septentrional del distrito.
Intervinientes: Agente de la guardia local y el presbítero investigador Zelkova Legasov.
Relación de los hechos: Conforme a diversos rumores concernientes a una corrupción de origen incierto que afligía los contornos de la comarca, el joven clérigo Zelkova Legasov emprendió pesquisas junto a un oficial veterano, sujeto conocido por su manifiesto hastío respecto a las torpezas y negligencias de la administración civil.
Mientras ambos transitaban por un soto cenagoso, cubierto de neblina y lodos pestilentes, sostuvo el reverendo la siguiente observación:
●Espero que no estés en lo cierto o, si no...
A lo cual respondió el agente:
☆Créeme, muchacho. Es peor de lo que imaginas, y puede estar relacionado con tu pasado eclesiástico.
Prosiguieron la marcha bajo la escasa luminaria lunar, internándose entre juncales, cipreses anegados y espesuras infestadas de insectos. Aproximadamente pasada la medianoche, los comparecientes descubrieron un cadáver femenino dispuesto en una escena de singular atrocidad.
La occisa, de edad juvenil, yacía inmóvil sobre el fango. Presentaba una extraña sigila grabada en la región dorsal. Asimismo, unos cuernos de venado habían sido fijados a su cabeza de manera deliberada, otorgándole una apariencia grotesca y ceremonial. Las manos se hallaban cosidas entre sí, colocadas en posición semejante a una plegaria, aunque desprovista de toda sacralidad y revestida, en cambio, de una impronta ominosa y sacrílega.
El hedor desprendido por el cuerpo era particularmente nauseabundo. El agente manifestó visible consternación y declaró:
☆Esto es horrible... Tiene la edad de mi hija.
No obstante, el sacerdote Legasov conservó notable compostura. Sin apartar la vista de la escena, procedió a registrar observaciones en una bitácora de cuero, consignando minuciosamente cada detalle del hallazgo.
Durante el examen de la marca inscrita en la espalda de la víctima, se advirtió un repentino cambio en el semblante del presbítero. El color abandonó su rostro y sus facciones adquirieron una rigidez impropia de quien hasta entonces se había mostrado impasible.
El oficial, percibiendo tal alteración, inquirió:
☆¿Qué sucede?
Tras una breve pausa, añadió:
☆Si me lo preguntas, parece una suerte de mensaje o señal de lindero, como las que dejan las bestias para marcar territorio.
El reverendo respondió con tono acerbo:
●No... Es el Culto de Saturno.
La respuesta fue seguida por un prolongado silencio. El agente no mostró reconocimiento alguno ante dicha denominación, como si jamás hubiese escuchado referencia semejante.
Según consta en las anotaciones recogidas posteriormente, el sacerdote permaneció varios instantes contemplando la marca. Finalmente, en voz apenas perceptible, pronunció las siguientes palabras:
●Sé que estás metido en esto, Mr. M... Y juro, que Dios me escuche, voy a por ti.
Observaciones finales:
Se deja constancia de que el presbítero Zelkova Legasov exhibió una reacción impropia de un investigador ajeno al caso, sugiriendo conocimiento previo respecto de la simbología encontrada y de posibles implicados. La naturaleza ritual del crimen, la disposición mortuoria de la víctima y la referencia al denominado Culto de "Saturno" indican la probable existencia de una organización clandestina vinculada a prácticas heréticas, sacrificios ceremoniales y otros actos de extrema perversidad.
Fin del informe.