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    Aquí con mi bastón eléctrico extensible. Si, tengo que mejorar los nombres, ya lo sé...

    NP: No me digas...

    Cállate, Nombre Provisional
    Aquí con mi bastón eléctrico extensible. Si, tengo que mejorar los nombres, ya lo sé... NP: No me digas... 😾 Cállate, Nombre Provisional
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  • ───── STARTER CALL .ᐟ
    ᅠᅠ ♡ Jason Elaris

    El año diecisiete de la era Genji no trajo ninguna promesa de esperanza, sino más bien una profunda sensación de desdicha. Para quienes vivían en las calles de Kyoto, solo encontraban el hambre que no cesaba y en el miedo constante a que una disputa política terminara en un charco de sangre frente a su puerta. El shogunato se desmoronaba a la vista de todos, incapaz de sostener un país que ya no entendía sus propias reglas, la caída era inminente.
    Sin embargo, esa tarde de 1865, Hijikata no buscaba pelea ni estaba persiguiendo a ningún rebelde.
    Caminaba solo por la orilla del río Kamo mientras el sol comenzaba a bajar, pintando el agua de un rojo apagado que recordaba demasiado a las heridas que vio en sus compañeros. Se sentía demasiado cansado, la patrulla del día se había alargado demasiado y sus pies acusaban el esfuerzo de tantas horas de vigilancia.
    Se había separado de Okita y Saitō después de un intento desastroso de socializar en una taberna cercana. Todo empezó cuando, bajo los efectos del sake y la insistencia de sus compañeros, Hijikata accedió a recitar unos versos con un tono que pretendía ser solemne. El silencio que siguió fue incómodo y los pocos aplausos que recibió sonaron más a lástima que a respeto. Okita, que no soportaba que nadie ignorara el "talento" de su subcomandante, se puso en pie de un salto, gritando que todos en el local eran unos bárbaros sin oído musical.
    ​Mientras Okita empezaba a volcar mesas y a amenazar con moler a palos a medio bar por su falta de cultura, y Saitō se preparaba para la inevitable trifulca, Hijikata aprovechó el caos para escabullirse. Se ajustó el uniforme y salió a la calle con paso rápido, mirando hacia otro lado y fingiendo estar muy interesado en una pared cercana para que nadie lo asociara con los dos locos que estaban destrozando el mobiliario.

    Se detuvo un momento junto a un puente de madera y apoyó las manos en la baranda. El roce de la madera vieja le hizo notar que todavía tenía restos de tinta en los dedos por los documentos que había estado firmando esa mañana. Era un detalle pequeño, pero le recordó lo lejos que estaba de ser el simple campesino que alguna vez fue. Debajo del puente, un par de mujeres trabajaban con sus redes de pesca en un bote pequeño. Se reían por algo que él no alcanzaba a escuchar, compartiendo una complicidad sencilla y cotidiana, Hijikata solo se limitaba a mirar, dejando escapar un suspiro de cansancio.
    Al levantar la vista, el resplandor del atardecer lo obligó a entrecerrar los ojos. En el otro extremo del puente, una silueta se recortaba contra la luz naranja del cielo. Por instinto, enderezó la espalda y ajustó el peso de su katana en la cadera. Su mano derecha bajó unos centímetros, situándose cerca de la empuñadura por pura costumbre.

     ❛ ¿Quién eres? ❜


    ───── STARTER CALL .ᐟ ᅠᅠ ♡ [jay.elaris] El año diecisiete de la era Genji no trajo ninguna promesa de esperanza, sino más bien una profunda sensación de desdicha. Para quienes vivían en las calles de Kyoto, solo encontraban el hambre que no cesaba y en el miedo constante a que una disputa política terminara en un charco de sangre frente a su puerta. El shogunato se desmoronaba a la vista de todos, incapaz de sostener un país que ya no entendía sus propias reglas, la caída era inminente. Sin embargo, esa tarde de 1865, Hijikata no buscaba pelea ni estaba persiguiendo a ningún rebelde. Caminaba solo por la orilla del río Kamo mientras el sol comenzaba a bajar, pintando el agua de un rojo apagado que recordaba demasiado a las heridas que vio en sus compañeros. Se sentía demasiado cansado, la patrulla del día se había alargado demasiado y sus pies acusaban el esfuerzo de tantas horas de vigilancia. Se había separado de Okita y Saitō después de un intento desastroso de socializar en una taberna cercana. Todo empezó cuando, bajo los efectos del sake y la insistencia de sus compañeros, Hijikata accedió a recitar unos versos con un tono que pretendía ser solemne. El silencio que siguió fue incómodo y los pocos aplausos que recibió sonaron más a lástima que a respeto. Okita, que no soportaba que nadie ignorara el "talento" de su subcomandante, se puso en pie de un salto, gritando que todos en el local eran unos bárbaros sin oído musical. ​Mientras Okita empezaba a volcar mesas y a amenazar con moler a palos a medio bar por su falta de cultura, y Saitō se preparaba para la inevitable trifulca, Hijikata aprovechó el caos para escabullirse. Se ajustó el uniforme y salió a la calle con paso rápido, mirando hacia otro lado y fingiendo estar muy interesado en una pared cercana para que nadie lo asociara con los dos locos que estaban destrozando el mobiliario. Se detuvo un momento junto a un puente de madera y apoyó las manos en la baranda. El roce de la madera vieja le hizo notar que todavía tenía restos de tinta en los dedos por los documentos que había estado firmando esa mañana. Era un detalle pequeño, pero le recordó lo lejos que estaba de ser el simple campesino que alguna vez fue. Debajo del puente, un par de mujeres trabajaban con sus redes de pesca en un bote pequeño. Se reían por algo que él no alcanzaba a escuchar, compartiendo una complicidad sencilla y cotidiana, Hijikata solo se limitaba a mirar, dejando escapar un suspiro de cansancio. Al levantar la vista, el resplandor del atardecer lo obligó a entrecerrar los ojos. En el otro extremo del puente, una silueta se recortaba contra la luz naranja del cielo. Por instinto, enderezó la espalda y ajustó el peso de su katana en la cadera. Su mano derecha bajó unos centímetros, situándose cerca de la empuñadura por pura costumbre.  ❛ ¿Quién eres? ❜
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  • Sigues con la misma cara de perro. ¿Todavía molesta? 𝕹𝐞𝐬𝐭𝐚 𝕬𝐫𝐜𝐡𝐞𝐫𝐨𝐧
    Sigues con la misma cara de perro. ¿Todavía molesta? [THE_VALKYRIE]
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    / Ha llegado el momento de releerme esta maldita saga porque no me acuerdo de muchas cosas. Pero he empezado directamente por el segundo libro
    / Ha llegado el momento de releerme esta maldita saga porque no me acuerdo de muchas cosas. Pero he empezado directamente por el segundo libro :STK-5:
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    Estos son, o eran, los supuestos padres de Max, al igual que la habitación de la casa donde se crió. La verdad es que no era tan malo, excepto por algunas pruebas semanales, algunos proyectos a futuro para hacerle trabajar en el área militar...

    Si Max no lo hubiera descubierto, o si simplemente lo que le hubieran ocultado es que ella dos eran sus padres adoptivos, Max está seguro de que no habría huido, pero no. Esos padres, adoptivos o no, no le querían, esa casa era una cárcel, y solo le veían como una herramienta para aprovechar más adelante.
    Estos son, o eran, los supuestos padres de Max, al igual que la habitación de la casa donde se crió. La verdad es que no era tan malo, excepto por algunas pruebas semanales, algunos proyectos a futuro para hacerle trabajar en el área militar... Si Max no lo hubiera descubierto, o si simplemente lo que le hubieran ocultado es que ella dos eran sus padres adoptivos, Max está seguro de que no habría huido, pero no. Esos padres, adoptivos o no, no le querían, esa casa era una cárcel, y solo le veían como una herramienta para aprovechar más adelante.
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  • "Where the Devil cannot go, he sends a bouquet of roses in his stead".
    "Where the Devil cannot go, he sends a bouquet of roses in his stead".
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  • No hay nada que me guste más que el viajar; ver lugares únicos es un placer.
    No hay nada que me guste más que el viajar; ver lugares únicos es un placer.
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  • Second hunt
    Fandom Freerol
    Categoría Acción
    En el siguiente starter contiene los siguientes avisos : violencia gráfica, lenguaje fuerte y tortura. Además de que hay una escena que tiene que ver con un pequeño roedor. Si eres una persona sensible no lo leas.


    Había pasado varios días de que hicimos nuestra primera caza, hemos tardado en volver a tomar las riendas a por nuestro siguiente objetivo. Debido a que Unrich me confesó algo que me dejó impactada, pero el tiempo corre y con ello no nos debemos parar.

    Estamos en Boston según el diario de Unrich aquí Jonás sigue haciendo cosas por y para el proyecto... Va siendo hora de hacerle una visita, mientras en el coche voy mirando el GPS en silencio.

    𝐆𝐑𝐀𝐘𝐒𝐎𝐍 𝐀𝐑𝐆𝐄𝐍𝐓
    Markus De Lioncourt au de Jonás
    ⚠️ En el siguiente starter contiene los siguientes avisos : violencia gráfica, lenguaje fuerte y tortura. Además de que hay una escena que tiene que ver con un pequeño roedor. Si eres una persona sensible no lo leas. Había pasado varios días de que hicimos nuestra primera caza, hemos tardado en volver a tomar las riendas a por nuestro siguiente objetivo. Debido a que Unrich me confesó algo que me dejó impactada, pero el tiempo corre y con ello no nos debemos parar. Estamos en Boston según el diario de Unrich aquí Jonás sigue haciendo cosas por y para el proyecto... Va siendo hora de hacerle una visita, mientras en el coche voy mirando el GPS en silencio. [ThxArgent] [Thxpocionboy] au de Jonás
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
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  • — No tengo quien me regale un libro y una rosa mañana, pero la cerveza nunca falla
    — No tengo quien me regale un libro y una rosa mañana, pero la cerveza nunca falla
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  • Eppur si muove
    Fandom OC
    Categoría Suspenso
    "𝘋𝘪𝘮𝘦 𝘴𝘪, 𝘢𝘭 𝘧𝘪𝘯𝘢𝘭, 𝘢𝘩𝘪 𝘷𝘢𝘴 𝘢 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘳,
    𝘰𝘩, 𝘔𝘢𝘥𝘳𝘦, 𝘦𝘴𝘱𝘦𝘳𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘮í.
    𝘘𝘶𝘦 𝘦𝘭 𝘥𝘰𝘭𝘰𝘳 𝘺 𝘭𝘢 𝘴𝘢𝘯𝘨𝘳𝘦,
    𝘉𝘪𝘦𝘯 𝘷𝘢𝘭𝘦𝘯 𝘭𝘢 𝘱𝘦𝘯𝘢
    𝘚𝘪 𝘩𝘢𝘯 𝘥𝘦 𝘴𝘦𝘳 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘵𝘪"

    "Y aún así, se mueve".

    La historia de un hombre que se plantó como un árbol de cara a un alud, con el mundo en su contra, vuelve a recordar. Y, con el relato, la última esfrofa de ese último vestigio de la tierra donde todo se ha perdido, una canción que sólo él recuerda.

    Pese a tener los dedos entumecidos por el frío de la tundra, no deja de dibujar. De su memoria evocando el níveo blanco de su cabello, sus finas facciones, la intensidad de su mirada...

    "Disculpe. ¿Ha visto a esta mujer?"

    Practica de nuevo, mirando el retrato que de su puño y pulso ha nacido. Practica, haciendo lo posible por enmascarar su acento, prueba fehaciente y vívida de que es un forastero, un extraño, un errante.

    De que está solo. Profunda, insondable, completamente solo.

    Un acento que suena como uñas sobre la pizarra que son esos campos de blanco infinito. Un acento que, según muchos, ya no debería existir. Una reliquia de tiempos peores, desechados. El residuo de un dialecto barbárico.

    "Na-gi. Ese es su nombre. Por favor, dígame si sabe algo sobre ella".

    Otro ensayo. Otro, mientras sus pasos, la evidencia que deja en la nieve tras de sí, conducen al más cercano poblado.

    ¿Y a quién es que busca?

    A nadie más que a una superviviente. Como él, a alguien que entiende, quizás mejor que nadie, lo que es el perderlo todo. El no tener un pasado ni un futuro. En ser menos que un pie de página en el libro de este mundo.

    A la única persona que puede tener pistas del Libro.
    "𝘋𝘪𝘮𝘦 𝘴𝘪, 𝘢𝘭 𝘧𝘪𝘯𝘢𝘭, 𝘢𝘩𝘪 𝘷𝘢𝘴 𝘢 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘳, 𝘰𝘩, 𝘔𝘢𝘥𝘳𝘦, 𝘦𝘴𝘱𝘦𝘳𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘮í. 𝘘𝘶𝘦 𝘦𝘭 𝘥𝘰𝘭𝘰𝘳 𝘺 𝘭𝘢 𝘴𝘢𝘯𝘨𝘳𝘦, 𝘉𝘪𝘦𝘯 𝘷𝘢𝘭𝘦𝘯 𝘭𝘢 𝘱𝘦𝘯𝘢 𝘚𝘪 𝘩𝘢𝘯 𝘥𝘦 𝘴𝘦𝘳 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘵𝘪" "Y aún así, se mueve". La historia de un hombre que se plantó como un árbol de cara a un alud, con el mundo en su contra, vuelve a recordar. Y, con el relato, la última esfrofa de ese último vestigio de la tierra donde todo se ha perdido, una canción que sólo él recuerda. Pese a tener los dedos entumecidos por el frío de la tundra, no deja de dibujar. De su memoria evocando el níveo blanco de su cabello, sus finas facciones, la intensidad de su mirada... "Disculpe. ¿Ha visto a esta mujer?" Practica de nuevo, mirando el retrato que de su puño y pulso ha nacido. Practica, haciendo lo posible por enmascarar su acento, prueba fehaciente y vívida de que es un forastero, un extraño, un errante. De que está solo. Profunda, insondable, completamente solo. Un acento que suena como uñas sobre la pizarra que son esos campos de blanco infinito. Un acento que, según muchos, ya no debería existir. Una reliquia de tiempos peores, desechados. El residuo de un dialecto barbárico. "Na-gi. Ese es su nombre. Por favor, dígame si sabe algo sobre ella". Otro ensayo. Otro, mientras sus pasos, la evidencia que deja en la nieve tras de sí, conducen al más cercano poblado. ¿Y a quién es que busca? A nadie más que a una superviviente. Como él, a alguien que entiende, quizás mejor que nadie, lo que es el perderlo todo. El no tener un pasado ni un futuro. En ser menos que un pie de página en el libro de este mundo. A la única persona que puede tener pistas del Libro.
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