• Albedo Qᵘᵉᵉⁿ Ishtar
    Puede que Albeldo me mate por esta publicación....

    Al cuerno con todo!!!
    Salimos demasiado lindas para no hacerlo jajaja

    Noche de pelis con la más linda aparte de mi
    [Albedo1] Puede que Albeldo me mate por esta publicación.... Al cuerno con todo!!! Salimos demasiado lindas para no hacerlo jajaja Noche de pelis con la más linda aparte de mi :STK-42:
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  • Cuidando de un chico rebelde
    Fandom OC
    Categoría Romance
    Eres una chica la cual han contratado para cuidar de un chico algo rebelde, que no gusta hacer caso. ¿Serás capaz de cuidar de este chico adolescente tan rebelde?
    Eres una chica la cual han contratado para cuidar de un chico algo rebelde, que no gusta hacer caso. ¿Serás capaz de cuidar de este chico adolescente tan rebelde?
    Tipo
    Individual
    Líneas
    5
    Estado
    Disponible
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Tenlo en cuenta al responder.
    fotito casual para evitar que se muera esto xD
    recuerda escribirme si gustas un rol del tipo que prefieras! ♡
    aveces demoro un poco en responder por mi trabajo pero siempre lo hago. besitos ♡
    fotito casual para evitar que se muera esto xD recuerda escribirme si gustas un rol del tipo que prefieras! ♡ aveces demoro un poco en responder por mi trabajo pero siempre lo hago. besitos ♡
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  • [tras salir de una fiesta en el club nocturno Keinshi se dirigía de regreso a su mansión, conduciendo por la zona en su vehículo deportivo]

    Finalmente puedo regresar ese sitio ya se comenzaba a descontrolar con tantos ebrios..

    Si uno de ellos llegaba a manchar mí camisa con cerveza lo iba a pagar muy caro y no estoy hablando de dinero

    •despues de avanzar unas cuadras se detuvo en el semáforo detrás de otros vehículos, durante la espera se quedó mirando la iluminación de la ciudad en aquel horario•

    Este lugar siempre fue hermoso a esta hora donde no hay tanta gente y te permite observar mejor todo.
    [tras salir de una fiesta en el club nocturno Keinshi se dirigía de regreso a su mansión, conduciendo por la zona en su vehículo deportivo] Finalmente puedo regresar ese sitio ya se comenzaba a descontrolar con tantos ebrios.. Si uno de ellos llegaba a manchar mí camisa con cerveza lo iba a pagar muy caro y no estoy hablando de dinero •despues de avanzar unas cuadras se detuvo en el semáforo detrás de otros vehículos, durante la espera se quedó mirando la iluminación de la ciudad en aquel horario• Este lugar siempre fue hermoso a esta hora donde no hay tanta gente y te permite observar mejor todo.
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  • 。 𝗧𝗵𝗲 𝗵𝘂𝗻𝘁𝗲𝗿 𝗯𝗲𝗰𝗼𝗺𝗶𝗻𝗴 𝘁𝗵𝗲 𝘀𝗵𝗶𝘁𝘁𝘆 𝗵𝘂𝗻𝘁𝗲𝗱.
    Categoría Original
    Las entrañas del Ark respiraban vapor tóxico por kilómetros de tuberías oxidadas que cruzaban el techo como venas infectas.

    El neón derramaba colores enfermizos sobre las calles mojadas: rosas violentos, azules moribundos, verdes radiactivos que convertían los charcos en heridas brillantes. La lluvia artificial caía desde los sistemas de condensación superiores arrastrando hollín, grasa industrial y el olor metálico de la sangre oxidándose al intemperie.

    Todo mantenía la fragancia de algo muriéndose lentamente.

    Y él encajaba perfectamente allí.

    El hombre permanecía sentado frente a un puesto mugriento de ramen sintético.

    Hundido en una silla de plástico mientras removía distraídamente los fideos hinchados en un grasiento caldo.

    El vapor le golpeaba el rostro cansado y mal afeitado, parcialmente oculto bajo la sombra de un sombrero viejo de ala ancha que parecía haber sobrevivido a demasiados tiroteos.

    El largo abrigo negro caía hasta debajo de las rodillas como un sudario empapado, pesado por la lluvia y el humo del bajo mundo.

    El cuero desgastado crujía cada vez que se movía, dejando entrever correas con munición, múltiples cuchillos y pequeños talismanes grabados con runas antiguas que pulsaban tenuemente.

    Era magia.

    Magia real.

    Bastante rara.

    Demasiado cara.

    Y lo bastante ilegal como para hacer que la gente desaparezca de la noche a la mañana.

    Un parche negro cubría completamente su ojo derecho, sujeto por una correa gastada que se perdía entre el cabello oscuro y descuidado. El izquierdo —grisáceo, cansado y afilado como vidrio roto— observaba el reflejo del callejón en el cristal sucio del puesto mientras fumaba un cigarro aplastado...

    Y ahí estaba, otra vez.

    La figura...

    Esa pequeña sombra.

    Quieta bajo la lluvia.

    Llevaba siguiéndolo tres días.

    Mercados negros. Túneles de carga. Clubes clandestinos. Basureros industriales.

    Siempre igual: aparecía a la distancia y se limitaba a observarlo.

    Nunca demasiado cerca.

    Nunca demasiado obvia.

    Eso era lo que empezaba a irritarlo.

    La prudencia.

    La paciencia.

    Los policías normales eran perros rabiosos; llegaban gritando, armados y con demasiada testosterona.

    Esto era diferente. Más frío. Más cuidadoso.

    Mucho más inteligente.

    Y eso lo odiaba.

    El cocinero del puesto tragó saliva al notar hacia dónde miraba el hombre.

    — ¿Problemas…?

    El cazador soltó una risa seca y cansada.

    — En esta puñetera ciudad el respirar ya cuenta como un problema.

    Su voz sonó áspera, gastada por humo y demasiado alcohol barato.

    Tomó los palillos otra vez, probó el ramen y escupió inmediatamente el caldo al suelo.

    — La puta madre... Esto sabe a lubricante.

    — Es pasta de proteína... —respondió inmediato el cocinero, pero la voz fue baja. Casi como una disculpa.

    — Pues sabe a mierda.

    El cocinero prefirió callarse.

    Sabía quién era él.

    Todos en el bajo mundo lo sabían.

    Un fantasma armado.

    Un perro rabioso.

    Un bastardo que aceptaba trabajos que ni siquiera los más fuertes e importantes querían tocar.

    Se decía que había matado traficantes con las manos desnudas.

    Que usaba magia prohibida.

    Que una vez sobrevivió tres días atrapado en la superficie infestada de mutantes alimentándose de cadáveres.

    La mitad seguramente era mentira.

    La otra mitad...

    Probablemente se quedaba corta.

    El hombre dejó unas monedas sobre el mostrador y finalmente se puso de pie.

    Alto. Ligeramente delgado. Completamente consumido por el cansancio.

    El abrigo negro cayó con peso alrededor de su figura mientras ajustaba lentamente la pistola en la funda.

    La lluvia golpeó el ala de su sombrero con un repiqueteo constante.

    Su único ojo visible volvió hacia la silueta lejana.

    Seguía ahí.

    Inmóvil.

    Observándolo bajo la lluvia y las luces del Ark.

    Entonces sonrió.

    Una sonrisa fingida.

    Vacía.

    — Perfecto... —murmuró—. O me quieren muerto o tengo un puto acosador. Y, honestamente, no sé qué mierda me da más asco...
    Las entrañas del Ark respiraban vapor tóxico por kilómetros de tuberías oxidadas que cruzaban el techo como venas infectas. El neón derramaba colores enfermizos sobre las calles mojadas: rosas violentos, azules moribundos, verdes radiactivos que convertían los charcos en heridas brillantes. La lluvia artificial caía desde los sistemas de condensación superiores arrastrando hollín, grasa industrial y el olor metálico de la sangre oxidándose al intemperie. Todo mantenía la fragancia de algo muriéndose lentamente. Y él encajaba perfectamente allí. El hombre permanecía sentado frente a un puesto mugriento de ramen sintético. Hundido en una silla de plástico mientras removía distraídamente los fideos hinchados en un grasiento caldo. El vapor le golpeaba el rostro cansado y mal afeitado, parcialmente oculto bajo la sombra de un sombrero viejo de ala ancha que parecía haber sobrevivido a demasiados tiroteos. El largo abrigo negro caía hasta debajo de las rodillas como un sudario empapado, pesado por la lluvia y el humo del bajo mundo. El cuero desgastado crujía cada vez que se movía, dejando entrever correas con munición, múltiples cuchillos y pequeños talismanes grabados con runas antiguas que pulsaban tenuemente. Era magia. Magia real. Bastante rara. Demasiado cara. Y lo bastante ilegal como para hacer que la gente desaparezca de la noche a la mañana. Un parche negro cubría completamente su ojo derecho, sujeto por una correa gastada que se perdía entre el cabello oscuro y descuidado. El izquierdo —grisáceo, cansado y afilado como vidrio roto— observaba el reflejo del callejón en el cristal sucio del puesto mientras fumaba un cigarro aplastado... Y ahí estaba, otra vez. La figura... Esa pequeña sombra. Quieta bajo la lluvia. Llevaba siguiéndolo tres días. Mercados negros. Túneles de carga. Clubes clandestinos. Basureros industriales. Siempre igual: aparecía a la distancia y se limitaba a observarlo. Nunca demasiado cerca. Nunca demasiado obvia. Eso era lo que empezaba a irritarlo. La prudencia. La paciencia. Los policías normales eran perros rabiosos; llegaban gritando, armados y con demasiada testosterona. Esto era diferente. Más frío. Más cuidadoso. Mucho más inteligente. Y eso lo odiaba. El cocinero del puesto tragó saliva al notar hacia dónde miraba el hombre. — ¿Problemas…? El cazador soltó una risa seca y cansada. — En esta puñetera ciudad el respirar ya cuenta como un problema. Su voz sonó áspera, gastada por humo y demasiado alcohol barato. Tomó los palillos otra vez, probó el ramen y escupió inmediatamente el caldo al suelo. — La puta madre... Esto sabe a lubricante. — Es pasta de proteína... —respondió inmediato el cocinero, pero la voz fue baja. Casi como una disculpa. — Pues sabe a mierda. El cocinero prefirió callarse. Sabía quién era él. Todos en el bajo mundo lo sabían. Un fantasma armado. Un perro rabioso. Un bastardo que aceptaba trabajos que ni siquiera los más fuertes e importantes querían tocar. Se decía que había matado traficantes con las manos desnudas. Que usaba magia prohibida. Que una vez sobrevivió tres días atrapado en la superficie infestada de mutantes alimentándose de cadáveres. La mitad seguramente era mentira. La otra mitad... Probablemente se quedaba corta. El hombre dejó unas monedas sobre el mostrador y finalmente se puso de pie. Alto. Ligeramente delgado. Completamente consumido por el cansancio. El abrigo negro cayó con peso alrededor de su figura mientras ajustaba lentamente la pistola en la funda. La lluvia golpeó el ala de su sombrero con un repiqueteo constante. Su único ojo visible volvió hacia la silueta lejana. Seguía ahí. Inmóvil. Observándolo bajo la lluvia y las luces del Ark. Entonces sonrió. Una sonrisa fingida. Vacía. — Perfecto... —murmuró—. O me quieren muerto o tengo un puto acosador. Y, honestamente, no sé qué mierda me da más asco...
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Tenlo en cuenta al responder.
    ;; hace dos años.
    ;; hace dos años.
    ㅤㅤㅤㅤㅤ
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝑁𝑈𝐸𝑉𝑂 𝐿𝐴𝑌𝑂𝑈𝑇
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤICONO + PORTADA + TAPIZ
    ㅤㅤㅤㅤㅤmatching layout w/ [BxbyDriv3r]
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤby Lebanon


    #Personajes3D #3D #Comunidad3D #NuevoLayout #Mikaelson #DeanWinchester #Winchelson
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  • — Definitivamente aquí pienso menos.
    — Definitivamente aquí pienso menos.
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  • ──── Todos guardamos secretos. Algunos son más sencillos de guardar que otros; la vez que tú y un amigo hicieron trampa durante una prueba importante, cuando te comiste la última rebanada de pastel que quedaba, y fingiste no haberla visto, mientras aun te limpiabas las migajas de las manos. La carta escondida en lo más profundo de un cajón o esa información que prometiste guardar hasta que la renta por existir en este mundo finalmente llegue a su fin. Y luego están los que te carcomen por dentro, porque sabes que todos los sacrificios que hiciste para proteger a quienes quieres terminarán afectándolos de una u otra forma. ¿Cómo se supone que alguien puede vivir tranquilo con eso? —observó sus manos desprovistas de la ilusión con la que normalmente las cubría, tal y cómo eran en realidad: con las puntas de los dedos oscurecidas, como si hubieran sido consumidas, devoradas poco a poco por el vacío de las estrellas—. Algún día tendré que revelar lo que hice, y cuando eso ocurra... no sé que es lo que va a pasar. ¿Podré soportar que se me mire como si fuera un monstruo?
    ──── Todos guardamos secretos. Algunos son más sencillos de guardar que otros; la vez que tú y un amigo hicieron trampa durante una prueba importante, cuando te comiste la última rebanada de pastel que quedaba, y fingiste no haberla visto, mientras aun te limpiabas las migajas de las manos. La carta escondida en lo más profundo de un cajón o esa información que prometiste guardar hasta que la renta por existir en este mundo finalmente llegue a su fin. Y luego están los que te carcomen por dentro, porque sabes que todos los sacrificios que hiciste para proteger a quienes quieres terminarán afectándolos de una u otra forma. ¿Cómo se supone que alguien puede vivir tranquilo con eso? —observó sus manos desprovistas de la ilusión con la que normalmente las cubría, tal y cómo eran en realidad: con las puntas de los dedos oscurecidas, como si hubieran sido consumidas, devoradas poco a poco por el vacío de las estrellas—. Algún día tendré que revelar lo que hice, y cuando eso ocurra... no sé que es lo que va a pasar. ¿Podré soportar que se me mire como si fuera un monstruo?
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  • Ahora que he vuelto al mundo de los vivos, y parece que los vestidos de época ya no se llevan... tengo que encontrar mi look.
    ¿Qué os parece este?

    #Personajes3D #3D #Comunidad3D
    Ahora que he vuelto al mundo de los vivos, y parece que los vestidos de época ya no se llevan... tengo que encontrar mi look. ¿Qué os parece este? #Personajes3D #3D #Comunidad3D
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    || Pedazo de monorol me clavé hace dos años. Lo digo.
    || Pedazo de monorol me clavé hace dos años. Lo digo.
    𝕐𝕠𝕦 𝕒𝕣𝕖 𝕒 𝕄𝕀𝕂𝔸𝔼𝕃𝕊𝕆ℕ
    La parte buena de los peores moteles del país era que no hacían preguntas. Daba igual que aquel hombre que había aparcado un Impala justo frente a la recepción, hubiera entrado lleno de suciedad, con sangre reseca por toda su mano derecha. Daba lo mismo su sequedad y su gesto hosco, no les importaba que sus hermosos ojos verdes se vieran turbados por una lucha...
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