• Está tomando café porque se acabó el chocolate.

    Sabe bien feo.

    Ojalá Alek llegue pronto con algún dulce.
    Está tomando café porque se acabó el chocolate. Sabe bien feo. Ojalá Alek llegue pronto con algún dulce.
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  • Que postres tan deliciosos!...
    Que postres tan deliciosos!...
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  • - El chico se apresuró a sacar la sombrilla de su mochila y corrió hasta el estacionamiento, la tarde no se sentía tan oscura después de todo, colocó una de sus manos dentro del bolsillo del abrigo y contempló su alrededor dándose un respiro. -

    Fué un día agotador en el trabajo pero la lluvia siempre logra llegar en el momento indicado...

    - Unos cuantos pasos después entró a la tienda y se dirigió a la sección de libros, analizaba cada portada y cada título buscando algo de su interés, cuando fijó su mirada en uno de ellos se dispuso a tomarlo. -
    - El chico se apresuró a sacar la sombrilla de su mochila y corrió hasta el estacionamiento, la tarde no se sentía tan oscura después de todo, colocó una de sus manos dentro del bolsillo del abrigo y contempló su alrededor dándose un respiro. - Fué un día agotador en el trabajo pero la lluvia siempre logra llegar en el momento indicado... - Unos cuantos pasos después entró a la tienda y se dirigió a la sección de libros, analizaba cada portada y cada título buscando algo de su interés, cuando fijó su mirada en uno de ellos se dispuso a tomarlo. -
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  • ¿En serio pensaste que tendríamos algo? Solo te he estado usando. Desde el día que te conocí, nunca me gustaste.
    ¿En serio pensaste que tendríamos algo? Solo te he estado usando. Desde el día que te conocí, nunca me gustaste.
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  • — Podrá irme horriblemente mal en el amor, pero mis libros siempre acaban bien
    — Podrá irme horriblemente mal en el amor, pero mis libros siempre acaban bien
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  • El pueblito donde vive la herrera es un lugar bastante humilde, a diferencia de la opulencia que la capital está acostumbrada a mostrar. En este contexto, llegaste para pedirle a ella algo. Quizás deberías explorar más para encontrarla.
    El pueblito donde vive la herrera es un lugar bastante humilde, a diferencia de la opulencia que la capital está acostumbrada a mostrar. En este contexto, llegaste para pedirle a ella algo. Quizás deberías explorar más para encontrarla.
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  • —El enoquiano es un lenguaje muy antiguo, pero no es tan complicado de aprender... —su voz sonó baja, casi como un murmullo reverencial, mientras deslizaba el tomo unos centímetros en su dirección—. Sus raíces son mucho más directas que las de cualquier idioma terrenal. Si quieres traducir ese texto por ti mismo, deberías hacer el esfuerzo. Descubrirás que sus palabras tienen... cierto peso. ¿Quieres que te enseñe?
    —El enoquiano es un lenguaje muy antiguo, pero no es tan complicado de aprender... —su voz sonó baja, casi como un murmullo reverencial, mientras deslizaba el tomo unos centímetros en su dirección—. Sus raíces son mucho más directas que las de cualquier idioma terrenal. Si quieres traducir ese texto por ti mismo, deberías hacer el esfuerzo. Descubrirás que sus palabras tienen... cierto peso. ¿Quieres que te enseñe?
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Los hijos de los 4 jinetes de apocalipsis .....

    Spoiler del manga
    Los hijos de los 4 jinetes de apocalipsis ..... Spoiler del manga
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  • Kazuo caminó durante varios días por el bosque, implorando que la senda se abriera para atravesar aquel umbral que lo llevaba a las tierras de Brattvåg.

    Finalmente, después de tres días caminando casi sin descanso, el bosque se abrió. A lo lejos pudo divisar el bastión fortificado custodiado por la reina escarlata.

    Kazuo soltó un trémulo suspiro que rompió el silencio de la noche. Al fin había regresado.

    Le había dicho a Elizabeth que su ausencia podría durar unos tres días aproximadamente; y que, si pasaba de ese tiempo, si el bosque no le daba paso, podrían ser meses. Su tarea y su viaje por el bosque se habían prolongado hasta sobrepasar una semana entera.

    Deseaba con todas sus fuerzas volver a Brattvåg e ir en busca de ella. Pero aún tenía que hacer algo más: enviar a su diosa una última oración, una propia por primera vez en su vida.

    Aquel día, Kazuo cumplía mil doscientos treinta y tres años. Y tan solo quería un pequeño regalo: que su diosa de la cosecha y la abundancia hiciera que los cultivos de Brattvåg prosperasen. Que aquella mañana, cuando los agricultores vieran sus tierras, creyeran en los milagros. Que comprendieran que la esperanza era lo último que debían perder, que la lucha y el esfuerzo merecían recompensa.

    Esa noche, el cielo se tiñó de azul. El kitsune danzó para Inari, elevando su oración a los cielos. A lo lejos se verían estelas de color zafiro, su color distintivo.

    Kazuo sabía que aquello podría alertar a los soldados de Brattvåg. Pero también sabía que ella reconocería aquel color tan particular.

    En caso de que viera a los soldados dirigirse hacia él, desaparecería entre las sombras para no ser reconocido. O incluso dejaría que su verdadera forma se hiciera presente para mantenerse en el anonimato.
    Kazuo caminó durante varios días por el bosque, implorando que la senda se abriera para atravesar aquel umbral que lo llevaba a las tierras de Brattvåg. Finalmente, después de tres días caminando casi sin descanso, el bosque se abrió. A lo lejos pudo divisar el bastión fortificado custodiado por la reina escarlata. Kazuo soltó un trémulo suspiro que rompió el silencio de la noche. Al fin había regresado. Le había dicho a Elizabeth que su ausencia podría durar unos tres días aproximadamente; y que, si pasaba de ese tiempo, si el bosque no le daba paso, podrían ser meses. Su tarea y su viaje por el bosque se habían prolongado hasta sobrepasar una semana entera. Deseaba con todas sus fuerzas volver a Brattvåg e ir en busca de ella. Pero aún tenía que hacer algo más: enviar a su diosa una última oración, una propia por primera vez en su vida. Aquel día, Kazuo cumplía mil doscientos treinta y tres años. Y tan solo quería un pequeño regalo: que su diosa de la cosecha y la abundancia hiciera que los cultivos de Brattvåg prosperasen. Que aquella mañana, cuando los agricultores vieran sus tierras, creyeran en los milagros. Que comprendieran que la esperanza era lo último que debían perder, que la lucha y el esfuerzo merecían recompensa. Esa noche, el cielo se tiñó de azul. El kitsune danzó para Inari, elevando su oración a los cielos. A lo lejos se verían estelas de color zafiro, su color distintivo. Kazuo sabía que aquello podría alertar a los soldados de Brattvåg. Pero también sabía que ella reconocería aquel color tan particular. En caso de que viera a los soldados dirigirse hacia él, desaparecería entre las sombras para no ser reconocido. O incluso dejaría que su verdadera forma se hiciera presente para mantenerse en el anonimato.
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  • ─ Mi amor, Mᥲrιᥒᥲ Aᥒgᥱᥣιs ¿estas segura que necesito estar asi para darte inspiración?
    No es queja, mas bien... ¿es suficiente? ──
    ─ Mi amor, [Maringelis1] ¿estas segura que necesito estar asi para darte inspiración? No es queja, mas bien... ¿es suficiente? ──
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