Otra noche más, otro objetivo más, la vida de la cazadora se basaba en eso, cazar... Cazar... Cazar... Odiaba a los vampiros, un odio pasado de generación en generación, una doctrina tan severa como cruel.
La casa estaba vacía, la oscuridad reinaba, el trabajo ya estaba hecho, pero podía aprovechar para... Divertirse. El vampiro yacía en el suelo, rodeado en un charco de su propia sangre. Anneliese observó un momento por la ventana. — Vamos a ver... ¿Por dónde empiezo? — Preguntaba aparentemente a la nada, pero realmente era al propio vampiro.
Observó a la criatura, una sonrisa genuina en su rostro, cosa que solo logró que la situación se tornara más escalofriante. El vampiro forcejeó, tratando de ponerse en pie, momento en que Anneliese apuntó su arma y descargó 4 balas, 2 en la zona lumbar y 1 en cada hombro, acto seguido, recargó. — Oh no, no te puedes levantar sin mi permiso. — Los gemidos de dolor del vampiro llenaban el lugar.
Sus ojos seguían la figura del vampiro ¿Realmente esto tenía un propósito? Se supone que era un interrogatorio, pero parecía que solamente estaba ensañándose. Anne se acercó al vampiro, pisando su cabeza. — ¿Quién te envió a por mi? — La lentitud con la que pronunció las palabras mandó escalofríos por la columna del chupasangre.
Un forcejeo inútil, no respondió a la pregunta. Anneliese apartó el pie, y cuando parecía que la tortura había llegado a un receso, una navaja de plata se clavó en el hombro del vampiro. — Oye, oye, te hice una pregunta, es de mala educación no responder. — Con fuerza, comenzó a retorcer la navaja. — Vamos ¿No quieres que esto acabe ya? — Susurró al oído de la criatura, y fue entonces que su pregunta halló respuesta.
V: ⸺ N-no me dieron nombre, solo me dijeron... ⸺
Sacó la navaja, solamente para volver a clavarla en la espalda del vampiro. — Fíjate... No me gustó esa respuesta, intentémoslo otra vez. — Retorció la navaja nuevamente, el vampiro ahora mismo era incapaz de hablar, pero haría falta más que eso para matarlo.
V: ⸺ P-por favor... Digo la verdad... ⸺
Pasaron unos segundos, la mirada de la cazadora estaba fija sobre los ojos de la criatura, entonces sacó la navaja. — Está bien, te creo. — Comentó con total calma, mostrando una suave sonrisa.
V: ⸺ Ent- ⸺
Ni siquiera tuvo la oportunidad de hablar cuando la navaja atravesó su cráneo y, con fuerza, lo abrió como quien abre una naranja. Un suspiro escapó los labios de la cazadora. — Al menos fue divertido. — Sacó su zippo de su abrigo y se encendió un cigarrillo. — Tocará limpiar... — Encendió nuevamente el zippo, las llamas de este serpentearon hasta que envolvieron el cuerpo inherte del vampiro... Ahora solo quedaba esperar.
Otra noche más, otro objetivo más, la vida de la cazadora se basaba en eso, cazar... Cazar... Cazar... Odiaba a los vampiros, un odio pasado de generación en generación, una doctrina tan severa como cruel.
La casa estaba vacía, la oscuridad reinaba, el trabajo ya estaba hecho, pero podía aprovechar para... Divertirse. El vampiro yacía en el suelo, rodeado en un charco de su propia sangre. Anneliese observó un momento por la ventana. — Vamos a ver... ¿Por dónde empiezo? — Preguntaba aparentemente a la nada, pero realmente era al propio vampiro.
Observó a la criatura, una sonrisa genuina en su rostro, cosa que solo logró que la situación se tornara más escalofriante. El vampiro forcejeó, tratando de ponerse en pie, momento en que Anneliese apuntó su arma y descargó 4 balas, 2 en la zona lumbar y 1 en cada hombro, acto seguido, recargó. — Oh no, no te puedes levantar sin mi permiso. — Los gemidos de dolor del vampiro llenaban el lugar.
Sus ojos seguían la figura del vampiro ¿Realmente esto tenía un propósito? Se supone que era un interrogatorio, pero parecía que solamente estaba ensañándose. Anne se acercó al vampiro, pisando su cabeza. — ¿Quién te envió a por mi? — La lentitud con la que pronunció las palabras mandó escalofríos por la columna del chupasangre.
Un forcejeo inútil, no respondió a la pregunta. Anneliese apartó el pie, y cuando parecía que la tortura había llegado a un receso, una navaja de plata se clavó en el hombro del vampiro. — Oye, oye, te hice una pregunta, es de mala educación no responder. — Con fuerza, comenzó a retorcer la navaja. — Vamos ¿No quieres que esto acabe ya? — Susurró al oído de la criatura, y fue entonces que su pregunta halló respuesta.
V: ⸺ N-no me dieron nombre, solo me dijeron... ⸺
Sacó la navaja, solamente para volver a clavarla en la espalda del vampiro. — Fíjate... No me gustó esa respuesta, intentémoslo otra vez. — Retorció la navaja nuevamente, el vampiro ahora mismo era incapaz de hablar, pero haría falta más que eso para matarlo.
V: ⸺ P-por favor... Digo la verdad... ⸺
Pasaron unos segundos, la mirada de la cazadora estaba fija sobre los ojos de la criatura, entonces sacó la navaja. — Está bien, te creo. — Comentó con total calma, mostrando una suave sonrisa.
V: ⸺ Ent- ⸺
Ni siquiera tuvo la oportunidad de hablar cuando la navaja atravesó su cráneo y, con fuerza, lo abrió como quien abre una naranja. Un suspiro escapó los labios de la cazadora. — Al menos fue divertido. — Sacó su zippo de su abrigo y se encendió un cigarrillo. — Tocará limpiar... — Encendió nuevamente el zippo, las llamas de este serpentearon hasta que envolvieron el cuerpo inherte del vampiro... Ahora solo quedaba esperar.