-La oficina estaba en un silencio casi absoluto, roto únicamente por el suave roce del papel y el lejano zumbido de las luces fluorescentes. Leon permanecía sentado tras su escritorio, las mangas de la camisa ligeramente arremangadas mientras ordenaba varios expedientes clasificados en distintas carpetas. Cada una llevaba sellos rojos y anotaciones precisas: ubicaciones, amenazas biológicas, posibles víctimas.
Tomó uno de los informes y lo leyó con atención, frunciendo levemente el ceño al detenerse en un apartado marcado como “misión prioritaria”. Europa del Este. Actividad sospechosa. Restos de una cepa no identificada. Nada nuevo… y aun así, nunca dejaba de ser preocupante.
Exhaló despacio, dejando el documento a un lado para tomar otro, revisando fechas, nombres y rutas de extracción. Su mente ya estaba varios pasos adelante, evaluando riesgos, escenarios y posibles fallos. Cerró la carpeta con un golpe seco y apoyó los codos sobre el escritorio, entrelazando los dedos.-
Esto va a complicarse…
-murmuró para sí, antes de alzar la mirada hacia la puerta, como si presintiera que no tardaría en recibir compañía o nuevas órdenes.-
-La oficina estaba en un silencio casi absoluto, roto únicamente por el suave roce del papel y el lejano zumbido de las luces fluorescentes. Leon permanecía sentado tras su escritorio, las mangas de la camisa ligeramente arremangadas mientras ordenaba varios expedientes clasificados en distintas carpetas. Cada una llevaba sellos rojos y anotaciones precisas: ubicaciones, amenazas biológicas, posibles víctimas.
Tomó uno de los informes y lo leyó con atención, frunciendo levemente el ceño al detenerse en un apartado marcado como “misión prioritaria”. Europa del Este. Actividad sospechosa. Restos de una cepa no identificada. Nada nuevo… y aun así, nunca dejaba de ser preocupante.
Exhaló despacio, dejando el documento a un lado para tomar otro, revisando fechas, nombres y rutas de extracción. Su mente ya estaba varios pasos adelante, evaluando riesgos, escenarios y posibles fallos. Cerró la carpeta con un golpe seco y apoyó los codos sobre el escritorio, entrelazando los dedos.-
Esto va a complicarse…
-murmuró para sí, antes de alzar la mirada hacia la puerta, como si presintiera que no tardaría en recibir compañía o nuevas órdenes.-