• ??: Desgraciado, sólo quieres hacer equipo con nosotros para beneficiarte de tí...
    Sniffles: Estás mal, ya no trabajarás conmigo es mas, quedas expulsado de la pandilla.
    ??: ¿Crees que me importa?. Después de todo, ni siquiera somos amigos.
    -El Vermilinguo está discutiendo con un otro compañero científico más novato que él pero es demasiado terco.-
    ??: Desgraciado, sólo quieres hacer equipo con nosotros para beneficiarte de tí... Sniffles: Estás mal, ya no trabajarás conmigo es mas, quedas expulsado de la pandilla. ??: ¿Crees que me importa?. Después de todo, ni siquiera somos amigos. -El Vermilinguo está discutiendo con un otro compañero científico más novato que él pero es demasiado terco.-
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  • -Recien despertando de su siesta que la obligaron a tomar (?)-

    Quien me apagó el despertador...
    ¿Fuiste tu Nathaniel?

    -Dice mirando al cuervo que era un intercomunicador -
    -Recien despertando de su siesta que la obligaron a tomar (?)- Quien me apagó el despertador... ¿Fuiste tu Nathaniel? -Dice mirando al cuervo que era un intercomunicador -
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  • Las cadenas se han roto... Eso quiere decir que alguien ha forzado un pacto... Tiempos donde el tasador ha cambiado de dueño....
    Las cadenas se han roto... Eso quiere decir que alguien ha forzado un pacto... Tiempos donde el tasador ha cambiado de dueño....
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  • Tiene un día entero de descanso tras la guardia que hizo ayer en la noche.

    Tiene un día entero de descanso tras la guardia que hizo ayer en la noche.
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  • —¡Que hermosas parejas! ¡Ojalá les caiga un rayo…!—
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  • El turno de mañana en la cafetería fue agotador pero por suerte tuvimos muchos clientes y una muchacha me dio su número aunque no se para que lo hizo, en fin.

    Mí jefe me dijo que no pasará por el centro de la ciudad y por no hacerle caso me llevo está sorpresa.. ¡Hay demasiada gente!

    ×me costaba pasar entre toda la multitud debido a que tenía que ser cuidadoso para no empujar a nadie en el camino, aún así avanzaba poco a poco×

    La señorita Seryn fue muy amable al darme la oportunidad de tener un mejor trabajo, puede que termine aceptándolo ya que parece algo sencillo ¿Que podría salir mal?
    El turno de mañana en la cafetería fue agotador pero por suerte tuvimos muchos clientes y una muchacha me dio su número aunque no se para que lo hizo, en fin. Mí jefe me dijo que no pasará por el centro de la ciudad y por no hacerle caso me llevo está sorpresa.. ¡Hay demasiada gente! ×me costaba pasar entre toda la multitud debido a que tenía que ser cuidadoso para no empujar a nadie en el camino, aún así avanzaba poco a poco× La señorita Seryn fue muy amable al darme la oportunidad de tener un mejor trabajo, puede que termine aceptándolo ya que parece algo sencillo ¿Que podría salir mal?
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  • Buenos dia!!!
    Les deseo a todos ustedes.
    Buenos dia!!! Les deseo a todos ustedes.
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  • ── Vaya, sí eso es lo que necesita. Vaya, no le detendré. ──

    Isaac aceptó la petición con una calma que rozaba la desidia. Ella quería una iglesia; quería rezar para remendar un espíritu que ya goteaba oscuridad.

    Pero cuando la alerta de "bestia en el templo" llegó a oídos del joven Van Helsing, no hubo sorpresa, solo una confirmación de lo inevitable.

    Al cruzar el umbral, la encontró. No había gruñidos, solo el rítmico chocar de las cuentas de un rosario entre garras. Ella oraba, sumergida en ese trance hipnótico que solo la fe o la locura pueden provocar.

    Isaac, con la paciencia de quien ha visto a dioses sangrar, se sentó a su lado. No desenfundó el acero; simplemente unió sus manos y esperó.

    Al terminar el último susurro, la verdad cayó sobre la mesa con el peso de una lápida, así que Isaac le ofreció las únicas dos salidas que su apellido permitía: la muerte a manos de él, o el milagro de recuperar su piel.

    Las horas se consumieron entre el incienso, las velas que se iban derritiendo con el paso del tiempo y el frío

    Isaac salió de la iglesia cargando el cadáver de una mujer, ocultando sus propias facciones bajo la capucha.

    No hubo pelea; resultaba extrañamente perturbador que un monstruo decidiera reclamar su propia muerte, como si supiera que su nueva apariencia jamás la iba a decir descansar, ignorante a que si había posibilidad de volver a lucir humana, pero ella no tuvo interés en ello.
    ── Vaya, sí eso es lo que necesita. Vaya, no le detendré. ── Isaac aceptó la petición con una calma que rozaba la desidia. Ella quería una iglesia; quería rezar para remendar un espíritu que ya goteaba oscuridad. Pero cuando la alerta de "bestia en el templo" llegó a oídos del joven Van Helsing, no hubo sorpresa, solo una confirmación de lo inevitable. Al cruzar el umbral, la encontró. No había gruñidos, solo el rítmico chocar de las cuentas de un rosario entre garras. Ella oraba, sumergida en ese trance hipnótico que solo la fe o la locura pueden provocar. Isaac, con la paciencia de quien ha visto a dioses sangrar, se sentó a su lado. No desenfundó el acero; simplemente unió sus manos y esperó. Al terminar el último susurro, la verdad cayó sobre la mesa con el peso de una lápida, así que Isaac le ofreció las únicas dos salidas que su apellido permitía: la muerte a manos de él, o el milagro de recuperar su piel. Las horas se consumieron entre el incienso, las velas que se iban derritiendo con el paso del tiempo y el frío Isaac salió de la iglesia cargando el cadáver de una mujer, ocultando sus propias facciones bajo la capucha. No hubo pelea; resultaba extrañamente perturbador que un monstruo decidiera reclamar su propia muerte, como si supiera que su nueva apariencia jamás la iba a decir descansar, ignorante a que si había posibilidad de volver a lucir humana, pero ella no tuvo interés en ello.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Sonriendo Desde la Distancia.

    Akane comenzó a darse cuenta de que estaba cambiando cuando dejó de sentirse cómoda incluso dentro de su propia casa. Había días donde observaba a Lili y Hannah desde la distancia, en silencio, como si estuviera viendo la vida de alguien más. Escuchaba las risas de su hija, veía la paciencia con la que Lili intentaba mantener unida aquella pequeña familia y aun así sentía que algo dentro de ella seguía desconectado del mundo.

    No era falta de amor. Akane amaba a Hannah más de lo que podía expresar y en muchas ocasiones Lili era lo único que evitaba que terminara hundiéndose por completo en sus propios pensamientos. El problema era otro. Cada vez que intentaba sentirse feliz aparecían recuerdos del otro mundo. Rostros que no podía olvidar, voces que seguían vivas dentro de su cabeza y un cielo de dos lunas que todavía aparecía en sus sueños casi todas las noches.

    A veces Hannah la abrazaba y Akane respondía con fuerza, como si temiera que alguien fuera a arrebatársela también. Otras veces simplemente permanecía inmóvil mientras sentía crecer una culpa silenciosa dentro de ella. Porque una parte de Akane seguía viviendo en el pasado y comenzaba a creer que eso también estaba arrastrando a Lili y a Hannah junto con ella.

    La casa nunca estaba realmente en silencio, pero Akane sí lo estaba. Cada vez hablaba menos. Pasaba más tiempo despierta durante las noches observando el cielo desde la ventana y preguntándose cuándo dejó de pertenecer a la Tierra. Incluso rodeada de personas que la amaban, seguía sintiéndose sola. Como alguien atrapado entre dos vidas incapaz de avanzar hacia ninguna. Y lo que más miedo le daba no era su propio dolor, era pensar que tarde o temprano terminaría convirtiendo la tristeza que llevaba dentro en una carga para Hannah y Lili.
    Sonriendo Desde la Distancia. Akane comenzó a darse cuenta de que estaba cambiando cuando dejó de sentirse cómoda incluso dentro de su propia casa. Había días donde observaba a Lili y Hannah desde la distancia, en silencio, como si estuviera viendo la vida de alguien más. Escuchaba las risas de su hija, veía la paciencia con la que Lili intentaba mantener unida aquella pequeña familia y aun así sentía que algo dentro de ella seguía desconectado del mundo. No era falta de amor. Akane amaba a Hannah más de lo que podía expresar y en muchas ocasiones Lili era lo único que evitaba que terminara hundiéndose por completo en sus propios pensamientos. El problema era otro. Cada vez que intentaba sentirse feliz aparecían recuerdos del otro mundo. Rostros que no podía olvidar, voces que seguían vivas dentro de su cabeza y un cielo de dos lunas que todavía aparecía en sus sueños casi todas las noches. A veces Hannah la abrazaba y Akane respondía con fuerza, como si temiera que alguien fuera a arrebatársela también. Otras veces simplemente permanecía inmóvil mientras sentía crecer una culpa silenciosa dentro de ella. Porque una parte de Akane seguía viviendo en el pasado y comenzaba a creer que eso también estaba arrastrando a Lili y a Hannah junto con ella. La casa nunca estaba realmente en silencio, pero Akane sí lo estaba. Cada vez hablaba menos. Pasaba más tiempo despierta durante las noches observando el cielo desde la ventana y preguntándose cuándo dejó de pertenecer a la Tierra. Incluso rodeada de personas que la amaban, seguía sintiéndose sola. Como alguien atrapado entre dos vidas incapaz de avanzar hacia ninguna. Y lo que más miedo le daba no era su propio dolor, era pensar que tarde o temprano terminaría convirtiendo la tristeza que llevaba dentro en una carga para Hannah y Lili.
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  • Mi hermano y su familia...quién lo diría...
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