La actividad tan constante siempre tiene ese toque asqueroso, como el aceite o el carbón tienen la facilidad de hacerte sentir sucio aunque te arranques la piel, pero mas adentro, rozando el alma.
La charlatanería de siempre solo daba ganas de perderse en otro lugar, uno tan lejano como para ensordecer los oídos y entrar en la calma de la nada.
Un privilegio que ya no se obtiene con facilidad, aunque el mundo esta un poco mas muerto, el ruido es asquerosamente fuerte.
La charlatanería de siempre solo daba ganas de perderse en otro lugar, uno tan lejano como para ensordecer los oídos y entrar en la calma de la nada.
Un privilegio que ya no se obtiene con facilidad, aunque el mundo esta un poco mas muerto, el ruido es asquerosamente fuerte.
La actividad tan constante siempre tiene ese toque asqueroso, como el aceite o el carbón tienen la facilidad de hacerte sentir sucio aunque te arranques la piel, pero mas adentro, rozando el alma.
La charlatanería de siempre solo daba ganas de perderse en otro lugar, uno tan lejano como para ensordecer los oídos y entrar en la calma de la nada.
Un privilegio que ya no se obtiene con facilidad, aunque el mundo esta un poco mas muerto, el ruido es asquerosamente fuerte.
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