• Los pequeños duermen. Yo estoy cansado y también debería dormir. Es tarde y otro vez mañana debo ir al trabajo. Me pican los ojos de sueño, pero aún eso no calma mi curiosidad...
    Leer con esta iluminación tenue lo hace difícil, pero es que el misterio de Enclave B es absorbente. Quizás todavía puedo leer un par de capítulos más antes de acompañar a mis hijos...
    Los pequeños duermen. Yo estoy cansado y también debería dormir. Es tarde y otro vez mañana debo ir al trabajo. Me pican los ojos de sueño, pero aún eso no calma mi curiosidad... Leer con esta iluminación tenue lo hace difícil, pero es que el misterio de Enclave B es absorbente. Quizás todavía puedo leer un par de capítulos más antes de acompañar a mis hijos...
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  • Era una noche bastante bonita, pese a la ligera neblina y la escasa nubosidad, la luna se podía ver en todo su esplendor, era una noche que el realmente no podía ignorar, sobre todo porque ese clima le era nostálgico. El último día que tuvo de libertad absoluta, la noche del lugar donde se encontraba la biblioteca de los Dioses Arquetípicos, era todo tan similar, que podría pensar que volvió en el tiempo, el único detalle que lo mantenía centrado de que eso no había pasado, era que al observar su mano, podía ver la transparencia que su cuerpo poseía, como por mas que este usara energía para manifestarse, no podía realmente estar ahí, esa realización era en cierta medida deprimente, pero el peso de esas emociones era aun mayor cuando recordaba esa maldición, esa macabra e innecesaria maldición que sus captores le pusieron, la locura que causaba el mero hecho de estar en presencia de él, una locura que por mas que intentara reducir los efectos, no lo lograba del todo, causando que la gente tuviera rechazo hacia su ser, lo único que podía contener ese remanente de poder eran los cadáveres.

    Ya en cierta medida estaba harto de usar cadáveres para poder moverse en la tierra, aunque los tiempos cambiaban, los cadáveres seguirían descomponiéndose, causando un aroma desagradable y delator, las pieles que poco a poco se caían al roce con cualquier objeto, la sangre podrida como un aceite espeso y negro, el hecho de que ante el más mínimo impacto las partes de los cadáveres se cayeran sin posibilidad de arreglarlos. Era obligatorio para él rotar de cuerpos todo el tiempo, esperar que no lo destrozaran antes de salir de este, cosa de poder continuar su rumbo.

    El hecho de también depender de una persona para poder manifestarse era otra de las espinas que le molestaba, como si esa persona moría, era inmediatamente regresado a Carcosa, aunque no tenia nada contra su reino, se había vuelto aburrido, siempre que llegaba una nueva alma ahí, Hastur los recibía con mucha emoción, puesto a que un nuevo ocupante significaba nuevo conocimiento y punto de vista.

    Él sabía que no era como los otros Dioses Primigenios, si bien fue concebido por Yog-Sothoth, el carecía de poder, a diferencia de su progenitor y hermanos, esa era la razón por los que los Dioses Arquetípicos lo habían escogido como guardián de la biblioteca de ellos, pero en momentos así, no era fácil controlar la pregunta que le plago por mucho tiempo después de que fuese encerrado, ¿A caso su existencia era un error? ¿Por qué de todos los Dioses Primigenios, él no había nacido con un poder que le permitiera hacer lo que quisiera? Todo su poder se lo debía a sí mismo, todo el tiempo que paso leyendo en la librería de los Dioses Arquetípicos, como él se enseñaba magia, como aprendió a manipular la alquimia, todo el conocimiento que poseía pensó que eso le seria suficiente, pero había un vacío que no podía explicar, un vacío que se acrecentó conforme pasaba su penitencia en Carcosa.

    En ese momento un cuervo grazno, sacándolo de sus pensamientos, odiaba las noches así, esos pensamientos, o ¿Realmente las odiaba por eso? ¿O era otra cosa lo que le hacia odiar estas noches? No importaba cuanto conocimiento poseyera, cuantos libros leyera, esa respuesta nunca llegaba.

    —¿Qué diría “él” si me viera en estos momentos? —

    Había venido con la intención de robar un cuerpo, pero ahora no tenia ganas de eso, por lo que se sentó en una de las bancas que había por ahí, viendo la luna, aunque no tuviera rostro, se podía sentir la melancolía, como si unos ojos invisibles delataran lo que pensaba.
    Era una noche bastante bonita, pese a la ligera neblina y la escasa nubosidad, la luna se podía ver en todo su esplendor, era una noche que el realmente no podía ignorar, sobre todo porque ese clima le era nostálgico. El último día que tuvo de libertad absoluta, la noche del lugar donde se encontraba la biblioteca de los Dioses Arquetípicos, era todo tan similar, que podría pensar que volvió en el tiempo, el único detalle que lo mantenía centrado de que eso no había pasado, era que al observar su mano, podía ver la transparencia que su cuerpo poseía, como por mas que este usara energía para manifestarse, no podía realmente estar ahí, esa realización era en cierta medida deprimente, pero el peso de esas emociones era aun mayor cuando recordaba esa maldición, esa macabra e innecesaria maldición que sus captores le pusieron, la locura que causaba el mero hecho de estar en presencia de él, una locura que por mas que intentara reducir los efectos, no lo lograba del todo, causando que la gente tuviera rechazo hacia su ser, lo único que podía contener ese remanente de poder eran los cadáveres. Ya en cierta medida estaba harto de usar cadáveres para poder moverse en la tierra, aunque los tiempos cambiaban, los cadáveres seguirían descomponiéndose, causando un aroma desagradable y delator, las pieles que poco a poco se caían al roce con cualquier objeto, la sangre podrida como un aceite espeso y negro, el hecho de que ante el más mínimo impacto las partes de los cadáveres se cayeran sin posibilidad de arreglarlos. Era obligatorio para él rotar de cuerpos todo el tiempo, esperar que no lo destrozaran antes de salir de este, cosa de poder continuar su rumbo. El hecho de también depender de una persona para poder manifestarse era otra de las espinas que le molestaba, como si esa persona moría, era inmediatamente regresado a Carcosa, aunque no tenia nada contra su reino, se había vuelto aburrido, siempre que llegaba una nueva alma ahí, Hastur los recibía con mucha emoción, puesto a que un nuevo ocupante significaba nuevo conocimiento y punto de vista. Él sabía que no era como los otros Dioses Primigenios, si bien fue concebido por Yog-Sothoth, el carecía de poder, a diferencia de su progenitor y hermanos, esa era la razón por los que los Dioses Arquetípicos lo habían escogido como guardián de la biblioteca de ellos, pero en momentos así, no era fácil controlar la pregunta que le plago por mucho tiempo después de que fuese encerrado, ¿A caso su existencia era un error? ¿Por qué de todos los Dioses Primigenios, él no había nacido con un poder que le permitiera hacer lo que quisiera? Todo su poder se lo debía a sí mismo, todo el tiempo que paso leyendo en la librería de los Dioses Arquetípicos, como él se enseñaba magia, como aprendió a manipular la alquimia, todo el conocimiento que poseía pensó que eso le seria suficiente, pero había un vacío que no podía explicar, un vacío que se acrecentó conforme pasaba su penitencia en Carcosa. En ese momento un cuervo grazno, sacándolo de sus pensamientos, odiaba las noches así, esos pensamientos, o ¿Realmente las odiaba por eso? ¿O era otra cosa lo que le hacia odiar estas noches? No importaba cuanto conocimiento poseyera, cuantos libros leyera, esa respuesta nunca llegaba. —¿Qué diría “él” si me viera en estos momentos? — Había venido con la intención de robar un cuerpo, pero ahora no tenia ganas de eso, por lo que se sentó en una de las bancas que había por ahí, viendo la luna, aunque no tuviera rostro, se podía sentir la melancolía, como si unos ojos invisibles delataran lo que pensaba.
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  • *Pese a las heridas y la sangre que escurre por su rostro, la trazacaminos no se iba a rendir tan fácilmente, la Misma sangre dificulta su vista, pues caía por sus ojos.

    Mas su deseo de pelear y proteger a los demás la impulsa a ir mas allá, tanto que el eon de la conservación, Qlipoth, fijo su mirada en ella, dandole así el permiso de su via y de la espada de llamas *
    *Pese a las heridas y la sangre que escurre por su rostro, la trazacaminos no se iba a rendir tan fácilmente, la Misma sangre dificulta su vista, pues caía por sus ojos. Mas su deseo de pelear y proteger a los demás la impulsa a ir mas allá, tanto que el eon de la conservación, Qlipoth, fijo su mirada en ella, dandole así el permiso de su via y de la espada de llamas *
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  • Supongo que mi destino es ser solo la que protege y arriesga su vida por los demás, el amor no está en mi destino.
    Supongo que mi destino es ser solo la que protege y arriesga su vida por los demás, el amor no está en mi destino.
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  • —𝖲𝖾́ 𝖾𝗑𝖺𝖼𝗍𝖺𝗆𝖾𝗇𝗍𝖾 𝖺 𝖽𝗈́𝗇𝖽𝖾 𝗍𝖾𝗋𝗆𝗂𝗇𝖺 𝖾𝗌𝗍𝖾 𝗋𝖺𝗒𝗈. 𝖫𝖺 𝖽𝗂𝖿𝖾𝗋𝖾𝗇𝖼𝗂𝖺 𝖾𝗇𝗍𝗋𝖾 𝗍𝗎́ 𝗒 𝗒𝗈 𝖾𝗌 𝗊𝗎𝖾 𝗅𝗅𝖾𝗏𝗈 𝗍𝗈𝖽𝖺 𝗅𝖺 𝗏𝗂𝖽𝖺 𝖺𝗉𝗋𝖾𝗇𝖽𝗂𝖾𝗇𝖽𝗈 𝗅𝗈 𝗊𝗎𝖾 𝗈𝖼𝗎𝗋𝗋𝖾 𝖼𝗎𝖺𝗇𝖽𝗈 𝖽𝖾𝗃𝗈 𝖽𝖾 𝖼𝗈𝗇𝗍𝖾𝗇𝖾𝗋𝗅𝗈. 𝖠𝗌ı́ 𝗊𝗎𝖾 𝗇𝗈 𝗍𝖾 𝗉𝗋𝖾𝗀𝗎𝗇𝗍𝖾𝗌 𝗌𝗂 𝗏𝗈𝗒 𝖺 𝖽𝗂𝗌𝗉𝖺𝗋𝖺𝗋. 𝙈𝙪𝙚́𝙫𝙚𝙩𝙚.
    —𝖲𝖾́ 𝖾𝗑𝖺𝖼𝗍𝖺𝗆𝖾𝗇𝗍𝖾 𝖺 𝖽𝗈́𝗇𝖽𝖾 𝗍𝖾𝗋𝗆𝗂𝗇𝖺 𝖾𝗌𝗍𝖾 𝗋𝖺𝗒𝗈. 𝖫𝖺 𝖽𝗂𝖿𝖾𝗋𝖾𝗇𝖼𝗂𝖺 𝖾𝗇𝗍𝗋𝖾 𝗍𝗎́ 𝗒 𝗒𝗈 𝖾𝗌 𝗊𝗎𝖾 𝗅𝗅𝖾𝗏𝗈 𝗍𝗈𝖽𝖺 𝗅𝖺 𝗏𝗂𝖽𝖺 𝖺𝗉𝗋𝖾𝗇𝖽𝗂𝖾𝗇𝖽𝗈 𝗅𝗈 𝗊𝗎𝖾 𝗈𝖼𝗎𝗋𝗋𝖾 𝖼𝗎𝖺𝗇𝖽𝗈 𝖽𝖾𝗃𝗈 𝖽𝖾 𝖼𝗈𝗇𝗍𝖾𝗇𝖾𝗋𝗅𝗈. 𝖠𝗌ı́ 𝗊𝗎𝖾 𝗇𝗈 𝗍𝖾 𝗉𝗋𝖾𝗀𝗎𝗇𝗍𝖾𝗌 𝗌𝗂 𝗏𝗈𝗒 𝖺 𝖽𝗂𝗌𝗉𝖺𝗋𝖺𝗋. 𝙈𝙪𝙚́𝙫𝙚𝙩𝙚.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    || us de Stelle. Sʜᴏᴋᴜᴅᴀɪᴋɪʀɪ Mɪᴛsᴜᴛᴀᴅᴀ ᴹᵃˢᵃᵐᵘⁿᵉ ᔆʷᵒʳᵈ si deseas aventuras, me vi el anime Touken Ranbu y se de que va, tengo algo en mente.
    ¿No se que opines?
    || us de Stelle. [Masamune_Sword] si deseas aventuras, me vi el anime Touken Ranbu y se de que va, tengo algo en mente. ¿No se que opines?
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  • | Saquen más X-Men, y los que no también son bienvenidos.
    | Saquen más X-Men, y los que no también son bienvenidos.
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  • —Hay tres tipos de personas en este mundo: las que piensan con lo que tienen entre las piernas, las que piensan con el estómago, y las que no piensan en lo absoluto. Aquí un ejemplo de los tres tipos.
    —Hay tres tipos de personas en este mundo: las que piensan con lo que tienen entre las piernas, las que piensan con el estómago, y las que no piensan en lo absoluto. Aquí un ejemplo de los tres tipos.
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  • - Auch.

    Justo cuando pensaba que era seguro salir, la última pared en pie, se le ocurre caer encima de él, menos mal que seguía dentro de Chroma, aunque estaba apenas recuperándose del último encuentro.

    Sale de los escombros más por el enojo que la supervivencia.
    - Auch. Justo cuando pensaba que era seguro salir, la última pared en pie, se le ocurre caer encima de él, menos mal que seguía dentro de Chroma, aunque estaba apenas recuperándose del último encuentro. Sale de los escombros más por el enojo que la supervivencia.
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  • Me ausente unos días, pero ya estoy de vuelta y necesito algo de diversión... ¿Quién se apunta?~
    Me ausente unos días, pero ya estoy de vuelta y necesito algo de diversión... ¿Quién se apunta?~
    Me encocora
    Me endiabla
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