• Me quiero a mi misma cuando estoy guapa y arreglada. ¡Y me quiero cuando soy fuerte!
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Más afiches, stickers y recortes, pegados en los pasillos del Magia negra.
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  • Creation is sacred because it ends
    I do not archive
    I sculpt the smoke
    And render the ruin

    The statue dissolved into stardust

    The song forgot itself
    The archive is ash
    The ash is holy
    Creation is sacred because it ends I do not archive I sculpt the smoke And render the ruin The statue dissolved into stardust The song forgot itself The archive is ash The ash is holy
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  • You carved gods into stone
    I carve science into stars
    Your empires were breath

    I build epitaphs

    Time folded your symphonies into silence
    Your archives are ash
    Your monuments are memory

    Creation is sacred because it ends
    Art is the scream against silence
    You carved gods into stone I carve science into stars Your empires were breath I build epitaphs Time folded your symphonies into silence Your archives are ash Your monuments are memory Creation is sacred because it ends Art is the scream against silence
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  • — La prioridad que me des a mi, es la que vas a tener tú en mi vida, solo daré lo que recibo.
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  • *Estando sentada ante el piano de forma relajada, siguiendo una pista de mi agradó deslizó mis dedos por las teclas de aquel hermoso instrumento, tal como si fuera una caricia que se le brinda a un amante, mientras cierro mis ojos y me dejó llevar por la melodía en lo que comienzo a cantar con voz calmada*

    https://www.youtube.com/watch?v=e-4SLeBR73o
    *Estando sentada ante el piano de forma relajada, siguiendo una pista de mi agradó deslizó mis dedos por las teclas de aquel hermoso instrumento, tal como si fuera una caricia que se le brinda a un amante, mientras cierro mis ojos y me dejó llevar por la melodía en lo que comienzo a cantar con voz calmada* https://www.youtube.com/watch?v=e-4SLeBR73o
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  • Viajar al mundo de los espíritus era una acción primordial para que el cometido de Kazuo y su propia existencia tuvieran sentido en este mundo.

    Los kitsunes eran los mensajeros de Inari, aquellos encargados de servir como puente entre los mortales y el mundo celestial. Las oraciones honestas y puras eran escuchadas; llegaban a Kazuo como si le hablaran de forma directa y presente. El zorro viajaba al mundo de los espíritus para que aquellos rezos alcanzaran a su Kami.

    Serían días intensos. Era época de recogida y siembra de cosechas. Para muchas personas, que la cosecha fuera fructífera marcaba la diferencia entre sobrevivir o no aquel año. Los Kamis influían para que aquello se cumpliera, algo que, según la moral de Kazuo, resultaba injusto. Tenían el poder de decidir, y esa decisión podía significar la diferencia entre la vida y la muerte.

    Pero Inari era un ser cargado de benevolencia, y el esfuerzo de uno de sus hijos más amados era recompensado en favor de aquellos que vivían en el plano mortal.

    Aunque Kazuo... pronto pediría algo por primera vez en su vida. Un ser que siempre cargaba con los deseos de los demás sin pensar en los propios. Desde su posición más humilde, esperaba ser escuchado.
    Viajar al mundo de los espíritus era una acción primordial para que el cometido de Kazuo y su propia existencia tuvieran sentido en este mundo. Los kitsunes eran los mensajeros de Inari, aquellos encargados de servir como puente entre los mortales y el mundo celestial. Las oraciones honestas y puras eran escuchadas; llegaban a Kazuo como si le hablaran de forma directa y presente. El zorro viajaba al mundo de los espíritus para que aquellos rezos alcanzaran a su Kami. Serían días intensos. Era época de recogida y siembra de cosechas. Para muchas personas, que la cosecha fuera fructífera marcaba la diferencia entre sobrevivir o no aquel año. Los Kamis influían para que aquello se cumpliera, algo que, según la moral de Kazuo, resultaba injusto. Tenían el poder de decidir, y esa decisión podía significar la diferencia entre la vida y la muerte. Pero Inari era un ser cargado de benevolencia, y el esfuerzo de uno de sus hijos más amados era recompensado en favor de aquellos que vivían en el plano mortal. Aunque Kazuo... pronto pediría algo por primera vez en su vida. Un ser que siempre cargaba con los deseos de los demás sin pensar en los propios. Desde su posición más humilde, esperaba ser escuchado.
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  • No porque me vaya a casar, desaparecere de la hechicería y todo lo que le rodea incluyendo a ustedes las pequeñas ovejas descarriadas de Gojo Satoru. (?)
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    https://www.youtube.com/watch?v=3S1NmtWDVYk&list=RDMM&index=3
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  • La pelirroja entró en sus aposentos privados tras una mañana agotadora. Al acercarse a su escritorio, notó algo que no debería estar ahí, un bentō de madera oscura, envuelto con delicadeza en una tela.

    ​Con manos temblorosas, desató el nudo. Dentro, perfectamente dispuestos, se encontraban varios onigiris. Las bolas de arroz, blancas y puras, estaban decoradas con pequeñas tiras de alga y rellenos que ella nunca había visto. Junto a ellos, un pequeño papel contenía una caligrafía elegante y firme.

    ​La soberana se sentó lentamente, dejando que la nota descansara sobre su regazo. Tomó uno de los onigiris, sintiendo la textura firme pero suave. Al morderlo, sus ojos se cerraron por instinto.
    ​Era una preparación completamente distinta a la cocina robusta y salada del Brattvåg. Poseía un sabor sutil, equilibrado y lleno de matices que nunca antes había experimentado. Pero más allá del gusto, era la intención lo que la sobrepasó.

    Kazuo antes de irse se había tomado el tiempo de cocinar para ella, una forma de estar presente aún cuando estaba a leguas de distancia.

    ​Una sonrisa melancólica apareció en su rostro mientras masticaba con lentitud, saboreando cada pedazo como si fuera un tesoro. En ese momento, Elizabeth descubrió que desde ahora se había convertido en su plato favorito.
    La pelirroja entró en sus aposentos privados tras una mañana agotadora. Al acercarse a su escritorio, notó algo que no debería estar ahí, un bentō de madera oscura, envuelto con delicadeza en una tela. ​Con manos temblorosas, desató el nudo. Dentro, perfectamente dispuestos, se encontraban varios onigiris. Las bolas de arroz, blancas y puras, estaban decoradas con pequeñas tiras de alga y rellenos que ella nunca había visto. Junto a ellos, un pequeño papel contenía una caligrafía elegante y firme. ​La soberana se sentó lentamente, dejando que la nota descansara sobre su regazo. Tomó uno de los onigiris, sintiendo la textura firme pero suave. Al morderlo, sus ojos se cerraron por instinto. ​Era una preparación completamente distinta a la cocina robusta y salada del Brattvåg. Poseía un sabor sutil, equilibrado y lleno de matices que nunca antes había experimentado. Pero más allá del gusto, era la intención lo que la sobrepasó. [8KazuoAihara8] antes de irse se había tomado el tiempo de cocinar para ella, una forma de estar presente aún cuando estaba a leguas de distancia. ​Una sonrisa melancólica apareció en su rostro mientras masticaba con lentitud, saboreando cada pedazo como si fuera un tesoro. En ese momento, Elizabeth descubrió que desde ahora se había convertido en su plato favorito.
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