La campanilla sobre la puerta de la cafetería tintineó suavemente mientras la tarde se filtraba en tonos dorados por los ventanales.Dante estaba sentada en una mesa junto a la ventana, con una pierna cruzada sobre la otra y un enorme vaso de helado frente a ella. Tres bolas
-vainilla, fresa y chocolate
se derretían lentamente, formando pequeños riachuelos de colores que Dante observaba con una mezcla de diversión y concentración.Vestía una chaqueta roja abierta y una camiseta oscura debajo; el contraste resaltaba tanto como su expresión despreocupada. Con una cucharita, tomó un poco de helado de fresa y lo llevó a sus labios.
—Mmm…
murmuró para sí misma
—Si el infierno tuviera esto, nadie querría escapar.
Apoyó el codo en la mesa, mirando alrededor de la cafetería: el murmullo de la gente, el aroma del café recién hecho, la música suave de fondo. Por un raro momento, todo parecía… normal.Otra cucharada. Esta vez de chocolate.
—Definitivamente necesitaba esto
dijo en voz baja, casi como si hablara con el helado.
usto en ese instante, alguien se acercaba a su mesa, proyectando una sombra sobre el vidrio y el postre.
//ROL ABIERTO//
-vainilla, fresa y chocolate
se derretían lentamente, formando pequeños riachuelos de colores que Dante observaba con una mezcla de diversión y concentración.Vestía una chaqueta roja abierta y una camiseta oscura debajo; el contraste resaltaba tanto como su expresión despreocupada. Con una cucharita, tomó un poco de helado de fresa y lo llevó a sus labios.
—Mmm…
murmuró para sí misma
—Si el infierno tuviera esto, nadie querría escapar.
Apoyó el codo en la mesa, mirando alrededor de la cafetería: el murmullo de la gente, el aroma del café recién hecho, la música suave de fondo. Por un raro momento, todo parecía… normal.Otra cucharada. Esta vez de chocolate.
—Definitivamente necesitaba esto
dijo en voz baja, casi como si hablara con el helado.
usto en ese instante, alguien se acercaba a su mesa, proyectando una sombra sobre el vidrio y el postre.
//ROL ABIERTO//
La campanilla sobre la puerta de la cafetería tintineó suavemente mientras la tarde se filtraba en tonos dorados por los ventanales.Dante estaba sentada en una mesa junto a la ventana, con una pierna cruzada sobre la otra y un enorme vaso de helado frente a ella. Tres bolas
-vainilla, fresa y chocolate
se derretían lentamente, formando pequeños riachuelos de colores que Dante observaba con una mezcla de diversión y concentración.Vestía una chaqueta roja abierta y una camiseta oscura debajo; el contraste resaltaba tanto como su expresión despreocupada. Con una cucharita, tomó un poco de helado de fresa y lo llevó a sus labios.
—Mmm…
murmuró para sí misma
—Si el infierno tuviera esto, nadie querría escapar.
Apoyó el codo en la mesa, mirando alrededor de la cafetería: el murmullo de la gente, el aroma del café recién hecho, la música suave de fondo. Por un raro momento, todo parecía… normal.Otra cucharada. Esta vez de chocolate.
—Definitivamente necesitaba esto
dijo en voz baja, casi como si hablara con el helado.
usto en ese instante, alguien se acercaba a su mesa, proyectando una sombra sobre el vidrio y el postre.
//ROL ABIERTO//
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