• Darius
    La maldición de Han .

    " Hijo de David Zeilen él Dragón Negro primigenio Rey Basilio y Ara Han una mujer de la raza Kitsune, guardian del mundo de los espíritus,
    Zet Zeilen es el segundo hijo varón de David, coronado Rey Basilio por poder y no por heredad, se sabe que posee todos los poderes de su padre y aún más,
    Es también por herencia un Kitsune blanco aunque está parte de si mismo es terreno inexplorado para Zet, también su maldición .

    Luna púrpura
    Nairobi .
    En uno de tantos días que el joven Rey Basilio vagaba por la tierra de los humanos se vio abordado por una de sus Feridas, su esposa Nairobi, Kitsune de la Luna, la flor de la muerte, la bruja blanca, sobre nombres muchos, fue tomada por Ferida no por amor, el título le fue otorgado por castigo una vez que intentó matar a Zet y fracaso, para él no había mejor castigo para ella que convertirla en su esposa y someterla a su voluntad y sus placeres, así fue como Nairobi hija de la casa Veluchi se convierte en Ferida, espada y esposa de Darius Zet .
    Poco tiempo después de haberle tomado por mujer y como esposa el joven Basilio como era en su costumbre desapareció, dejo el palacio Basil y a sus esposas en un día y por muchos no regreso, se fue en busca de aventuras, conquistas, amantes y tesoros, pero una sombra le seguía, su Ferida Nairobi, una mujer en años mayor al joven Rey, caminaba sigilosa y ocultaba su presencia y su perfume, él ignoraba su presencia, no lo sabía, a lo lejos la mujer le observa, buscando su oportunidad para hacerlo caer en el sueño de la muerte, mucho rencor le guardaba, resentimiento y odio del más puro .

    Shirakawa
    Japón 1990

    En un pueblo poco desarrollado en un país del continente asiático el Basilio encontró un lugar remoto el cual le gustaba mucho, de árboles de colores, plantas hermosas, bosques extensos y una mujer de cabellos rojos y ojos afinados que le habían cautivado, se decía que en las montañas aledañas habían demonios que se comían a las personas, eso llamo la atención del Dragón, buscaba siempre criaturas fuertes con las cuales combatir a muerte con la intención de pulir sus habilidades y hacerse más fuerte, de paso también liberar el mundo de dicha peste, desgraciadamente y para su mala suerte aquellas criaturas resultaban ser insignificantes para él, Darius es extremo muy poderoso, tanto que ni aún el conoce su propio límite, poco a poco el Basilio se fue cautivando más por la mujer humana de cabellos rojos, mientras tanto Nairobi lo observaba a distancia con celos y deseos de darle muerte, tanto fue la ofensa del Dragón para su Ferida que un día ella dijo en su corazón .

    / Maldito tu y maldita tu heredad yo te castigare .

    Nairobi es una mujer con poderes extraordinarios, su especialidad son las maldiciones, tanto magia oscura como blanca, no tiene límite alguno, en lo profundo de las montañas la mujer prepara algo especial para Darius, espera la luna roja, el aullido del zorro, un día mientras su esposo dormía en cama de la mujer pelirroja ella se acercó, sigilosa, silenciosa, sin que ninguno le viera, como un manto blanco que atraviesa las paredes, no deja huella ni aroma, como fantasma en medio de la noche, ha llevado con sigo un frasco con esencia maldita, con sigilo lo lleva a los labios del Rey Basilio, lo vierte en su boca y desaparece, se aleja tanto y tan rápido como puede .
    Al sentir el extraño líquido en su boca el Basilio despierta y sin intención lo ha tomado todo sin desperdiciar una gota .
    Algo ocurre en su interior, siente como si un fuerte ácido recorre su cuerpo, se adueña de sus venas, se levanta y camina lejos de la choza dejando a la pelirroja dormida en su cama, el Basilio tropieza y cae cerca del arrollo mirando su rostro en las aguas que reflejan su rostro, las antorchas que iluminan el lugar ofrecen luz para verse asi mismo, poco a poco sus cabellos oscuros se vuelven blancos, de su cabeza aparecen orejas peludas y blancas, las colas del Kitsune lentamente van creciendo hasta tomar forma, los ojos rojos del Dragón cambian, como perlas azules que brillan como estrellas así se reflejan en el agua, Darius había tomado su forma natural herencia de la familia Han, se transformó en Kitsune, un hombre con orejas de zorro que sobresalen de su cabellera, colas blancas que se sacuden con violencia, nueve son sus colas, sus manos de varón tienen uñas largas y afiladas como garras, sus colmillos sobresalen de sus labios, y en su mente no tiene otra cosa mas que el deseo de matar, sin control alguno, comienza una masacre sin sentido, cabaña por cabaña, en medio de la noche, derriba las paredes de madera usando su fuerza y golpeando con sus colas las estructuras que son derribadas como castillo de cartas en fuerte viento, todo ser vivo cuánto ve es víctima de su sed de sangre, hombres, mujeres y niños, también animales, todo cuanto vive y ve es asesinado de una forma cruel, los mutila, los toma con sus colas y su fuerza bruta los destroza, les hace pedazos, es luna roja, luna de sangre, un episodio perdido en la historia del joven Basilio, gritos de dolor, llanto de miedo, criaturas que desesperadamente buscan refugio, ninguno tiene salvación, todo lo que él encuentra perece de manera violenta, el pequeño arrollo a la orilla del pueblo se convierte en un río de sangre, cuerpos mutilados y cabañas siendo devoradas por el fuego azul del Basilio adornan un paisaje siniestro, al final solo ha quedado una en pie, la última, aquella cabaña donde dormía la mujer de cabellos rojos, la joven dama no era para nada cobarde, aterrorizada si casi al punto de estar paralizada esperaba al zorro demonio con una katana empuñada, en sus ojos carmesí nacían lágrimas, sus manos temblorosas hacían temblar la hoja afilada que reflejaba la luna sangrienta .

    / Ven por mi !! demonio !!

    La mujer gritaba con desespero a una sombra que lentamente se aproximaba.
    Tenido en sangre, con la mirada perdida y aún con algunos rastros de carne en sus garras, su rostro expresaba una imagen de retorcido placer, bañado en sangre, su pecho y sus prendas son la evidencia de que era él causante aquella masacre, Darius le ve y no siente nada, lo único que desea es jugar con ella hasta que su cuerpo no valga nada .

    Darius La maldición de Han . " Hijo de David Zeilen él Dragón Negro primigenio Rey Basilio y Ara Han una mujer de la raza Kitsune, guardian del mundo de los espíritus, Zet Zeilen es el segundo hijo varón de David, coronado Rey Basilio por poder y no por heredad, se sabe que posee todos los poderes de su padre y aún más, Es también por herencia un Kitsune blanco aunque está parte de si mismo es terreno inexplorado para Zet, también su maldición . Luna púrpura Nairobi . En uno de tantos días que el joven Rey Basilio vagaba por la tierra de los humanos se vio abordado por una de sus Feridas, su esposa Nairobi, Kitsune de la Luna, la flor de la muerte, la bruja blanca, sobre nombres muchos, fue tomada por Ferida no por amor, el título le fue otorgado por castigo una vez que intentó matar a Zet y fracaso, para él no había mejor castigo para ella que convertirla en su esposa y someterla a su voluntad y sus placeres, así fue como Nairobi hija de la casa Veluchi se convierte en Ferida, espada y esposa de Darius Zet . Poco tiempo después de haberle tomado por mujer y como esposa el joven Basilio como era en su costumbre desapareció, dejo el palacio Basil y a sus esposas en un día y por muchos no regreso, se fue en busca de aventuras, conquistas, amantes y tesoros, pero una sombra le seguía, su Ferida Nairobi, una mujer en años mayor al joven Rey, caminaba sigilosa y ocultaba su presencia y su perfume, él ignoraba su presencia, no lo sabía, a lo lejos la mujer le observa, buscando su oportunidad para hacerlo caer en el sueño de la muerte, mucho rencor le guardaba, resentimiento y odio del más puro . Shirakawa Japón 1990 En un pueblo poco desarrollado en un país del continente asiático el Basilio encontró un lugar remoto el cual le gustaba mucho, de árboles de colores, plantas hermosas, bosques extensos y una mujer de cabellos rojos y ojos afinados que le habían cautivado, se decía que en las montañas aledañas habían demonios que se comían a las personas, eso llamo la atención del Dragón, buscaba siempre criaturas fuertes con las cuales combatir a muerte con la intención de pulir sus habilidades y hacerse más fuerte, de paso también liberar el mundo de dicha peste, desgraciadamente y para su mala suerte aquellas criaturas resultaban ser insignificantes para él, Darius es extremo muy poderoso, tanto que ni aún el conoce su propio límite, poco a poco el Basilio se fue cautivando más por la mujer humana de cabellos rojos, mientras tanto Nairobi lo observaba a distancia con celos y deseos de darle muerte, tanto fue la ofensa del Dragón para su Ferida que un día ella dijo en su corazón . / Maldito tu y maldita tu heredad yo te castigare . Nairobi es una mujer con poderes extraordinarios, su especialidad son las maldiciones, tanto magia oscura como blanca, no tiene límite alguno, en lo profundo de las montañas la mujer prepara algo especial para Darius, espera la luna roja, el aullido del zorro, un día mientras su esposo dormía en cama de la mujer pelirroja ella se acercó, sigilosa, silenciosa, sin que ninguno le viera, como un manto blanco que atraviesa las paredes, no deja huella ni aroma, como fantasma en medio de la noche, ha llevado con sigo un frasco con esencia maldita, con sigilo lo lleva a los labios del Rey Basilio, lo vierte en su boca y desaparece, se aleja tanto y tan rápido como puede . Al sentir el extraño líquido en su boca el Basilio despierta y sin intención lo ha tomado todo sin desperdiciar una gota . Algo ocurre en su interior, siente como si un fuerte ácido recorre su cuerpo, se adueña de sus venas, se levanta y camina lejos de la choza dejando a la pelirroja dormida en su cama, el Basilio tropieza y cae cerca del arrollo mirando su rostro en las aguas que reflejan su rostro, las antorchas que iluminan el lugar ofrecen luz para verse asi mismo, poco a poco sus cabellos oscuros se vuelven blancos, de su cabeza aparecen orejas peludas y blancas, las colas del Kitsune lentamente van creciendo hasta tomar forma, los ojos rojos del Dragón cambian, como perlas azules que brillan como estrellas así se reflejan en el agua, Darius había tomado su forma natural herencia de la familia Han, se transformó en Kitsune, un hombre con orejas de zorro que sobresalen de su cabellera, colas blancas que se sacuden con violencia, nueve son sus colas, sus manos de varón tienen uñas largas y afiladas como garras, sus colmillos sobresalen de sus labios, y en su mente no tiene otra cosa mas que el deseo de matar, sin control alguno, comienza una masacre sin sentido, cabaña por cabaña, en medio de la noche, derriba las paredes de madera usando su fuerza y golpeando con sus colas las estructuras que son derribadas como castillo de cartas en fuerte viento, todo ser vivo cuánto ve es víctima de su sed de sangre, hombres, mujeres y niños, también animales, todo cuanto vive y ve es asesinado de una forma cruel, los mutila, los toma con sus colas y su fuerza bruta los destroza, les hace pedazos, es luna roja, luna de sangre, un episodio perdido en la historia del joven Basilio, gritos de dolor, llanto de miedo, criaturas que desesperadamente buscan refugio, ninguno tiene salvación, todo lo que él encuentra perece de manera violenta, el pequeño arrollo a la orilla del pueblo se convierte en un río de sangre, cuerpos mutilados y cabañas siendo devoradas por el fuego azul del Basilio adornan un paisaje siniestro, al final solo ha quedado una en pie, la última, aquella cabaña donde dormía la mujer de cabellos rojos, la joven dama no era para nada cobarde, aterrorizada si casi al punto de estar paralizada esperaba al zorro demonio con una katana empuñada, en sus ojos carmesí nacían lágrimas, sus manos temblorosas hacían temblar la hoja afilada que reflejaba la luna sangrienta . / Ven por mi !! demonio !! La mujer gritaba con desespero a una sombra que lentamente se aproximaba. Tenido en sangre, con la mirada perdida y aún con algunos rastros de carne en sus garras, su rostro expresaba una imagen de retorcido placer, bañado en sangre, su pecho y sus prendas son la evidencia de que era él causante aquella masacre, Darius le ve y no siente nada, lo único que desea es jugar con ella hasta que su cuerpo no valga nada .
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  • Reunión de Negocios
    Fandom OC
    Categoría Contemporáneo


    El aire olía una mezcla pérfida de óxido, nicotina, sangre y encierro. Las paredes de hormigón, desnudas y sudorosas temblaban ocasionalmente ante las vibraciones de la estruendosa música y las zancadas de los bailarines que se encontraban por sobre ellos, reflejaban el temblor de la única bombilla que colgaba del techo, oscilando como un péndulo maldito. En el centro, una silla de metal, maltratada y torcida, sostenía a un hombre desnudo, constreñido de brazos y piernas a través de esposas de acero. Su cuerpo maltrecho, ya víctima de horas de una labor espeluznante, seguía siendo mancillado por el autor del dolor que le padece. - “No sabes lo feliz que soy… Siempre quise cumplir esta fantasía.” murmuró, acariciando la mejilla del prisionero con el filo de una cuchilla—. "Y tú, amigo mío, tú y yo, nos divertiremos tanto..."

    Tras él, Christopher avanzo despacio hacia el torturador, cuál artista contempla un lienzo de un cuadro sin terminar, sus zapatos resonando en el silencio. Llevaba un traje negro, impecable, como si el horror fuera solo un formalismo más a la velada. Extendió la mano tocando el hombro del degenerado que suponía uno de sus tantos clientes. – “Recuerda, tómate tu tiempo, no debes matarle de inmediato… Déjalo marinar en el dolor y en tres días más, puedes llegar a tu tan ansiado clímax.” -Dijo el ángel caído, su voz era almíbar a los oídos, como una caricia de seda auditiva, le acompañaba un aire que, a la vez de cautivador, cargaban un dejo de malicia inhumana. – “No antes y si llegas a desobedecerme, serás tú quién esté sentado en la silla. Recuerda, no eres la única alma con este tipo de deseos.” Agregó último, un mensaje disonante de la dulzura de su tono al hablar, cargado de una autoridad y tensión astronómicas. El enfermo mental le respondió de vuelta, asintiendo en silencio, mudo del nerviosismo que le provocaba la presencia del Demonio. Sin más que hacer, se dio media vuelta y se alejó caminando, subiendo por las escaleras y abriendo la puerta que daba salida del sótano. Una vez afuera, en uno de los pasillos interiores exclusivos para empleados, extrajo de su bolsillo el teléfono móvil que había extraído de su traicionero cliente y lo usó para enviar un mensaje de texto a la prestadora de servicios, aquella que, según su confesión, podía hacer los sueños realidad.

    Este reza: “No lo puedo creer, se hizo realidad, gané la lotería y ahora soy rico, gracias, gracias, muchísimas gracias, realmente todo lo que dijiste era cierto. Mira, conversé con un amigo, él no me creía hasta que saqué el premio gordo, ahora se está muriendo por conocerte y pedirte tus servicios ya que desea encontrar su alma gemela, el amor verdadero y todas esas cosas cursis. Su nombre es Christopher. Dijo que te esperaría mañana al medio día aparcado en un automóvil en el Downtown de Los Ángeles, California, frente al parque Gloria Molina, no creo que te cueste encontrarlo, maneja un auto muy costoso.”

    Una vez apretado el botón de envío, dejó caer el dispositivo al suelo para rematarlo con un pisotón que lo desquebrajó bajo el peso de su suela. - “Esto será interesante.” Musitó para si mismo con una sonrisa dibujada en su pálido rostro y prosiguió con sus tareas nocturnas, atendiendo los quehaceres de la fiesta desenfrenada que se viven rutinariamente en local; Simplemente otra noche más en “The Ministry” Nightclub.

    Al día siguiente a las 12 del día.

    Un Bugatti Veyron descansaba junto al parque Gloria Molina como un felino exótico dormido sobre el asfalto. Su carrocería negra bruñida, un abismo con reflejos de obsidiana que absorbía la luz del mediodía, devolviéndola en destellos que dibujan sus curvas perfectas. Para algunos, símbolo de poder y riqueza, para otros, envidia y de sobrecompensación. Una cosa es cierta, la desfachatez de que estuviera en público robaba numerosas miradas de los transeúntes, quienes se preguntarían, “¿Quién moraría en su interior?”, más los vidrios polarizados no dejarían que ningún ojo intrusivo descubriera secreto alguno. Mientras tanto en la cercanía los niños corrían en el parque, las risas flotando en el aire como globos desatados, pero sus ojos se volvían una y otra vez hacia aquella bestia mecánica. Y el Veyron respondía a sus ojos, no con ruido, no lo necesitaba, su mera presencia era un estandarte de opulencia contenida.


    -

    Starter dirigido a Svetla Le’ron
    El aire olía una mezcla pérfida de óxido, nicotina, sangre y encierro. Las paredes de hormigón, desnudas y sudorosas temblaban ocasionalmente ante las vibraciones de la estruendosa música y las zancadas de los bailarines que se encontraban por sobre ellos, reflejaban el temblor de la única bombilla que colgaba del techo, oscilando como un péndulo maldito. En el centro, una silla de metal, maltratada y torcida, sostenía a un hombre desnudo, constreñido de brazos y piernas a través de esposas de acero. Su cuerpo maltrecho, ya víctima de horas de una labor espeluznante, seguía siendo mancillado por el autor del dolor que le padece. - “No sabes lo feliz que soy… Siempre quise cumplir esta fantasía.” murmuró, acariciando la mejilla del prisionero con el filo de una cuchilla—. "Y tú, amigo mío, tú y yo, nos divertiremos tanto..." Tras él, Christopher avanzo despacio hacia el torturador, cuál artista contempla un lienzo de un cuadro sin terminar, sus zapatos resonando en el silencio. Llevaba un traje negro, impecable, como si el horror fuera solo un formalismo más a la velada. Extendió la mano tocando el hombro del degenerado que suponía uno de sus tantos clientes. – “Recuerda, tómate tu tiempo, no debes matarle de inmediato… Déjalo marinar en el dolor y en tres días más, puedes llegar a tu tan ansiado clímax.” -Dijo el ángel caído, su voz era almíbar a los oídos, como una caricia de seda auditiva, le acompañaba un aire que, a la vez de cautivador, cargaban un dejo de malicia inhumana. – “No antes y si llegas a desobedecerme, serás tú quién esté sentado en la silla. Recuerda, no eres la única alma con este tipo de deseos.” Agregó último, un mensaje disonante de la dulzura de su tono al hablar, cargado de una autoridad y tensión astronómicas. El enfermo mental le respondió de vuelta, asintiendo en silencio, mudo del nerviosismo que le provocaba la presencia del Demonio. Sin más que hacer, se dio media vuelta y se alejó caminando, subiendo por las escaleras y abriendo la puerta que daba salida del sótano. Una vez afuera, en uno de los pasillos interiores exclusivos para empleados, extrajo de su bolsillo el teléfono móvil que había extraído de su traicionero cliente y lo usó para enviar un mensaje de texto a la prestadora de servicios, aquella que, según su confesión, podía hacer los sueños realidad. Este reza: “No lo puedo creer, se hizo realidad, gané la lotería y ahora soy rico, gracias, gracias, muchísimas gracias, realmente todo lo que dijiste era cierto. Mira, conversé con un amigo, él no me creía hasta que saqué el premio gordo, ahora se está muriendo por conocerte y pedirte tus servicios ya que desea encontrar su alma gemela, el amor verdadero y todas esas cosas cursis. Su nombre es Christopher. Dijo que te esperaría mañana al medio día aparcado en un automóvil en el Downtown de Los Ángeles, California, frente al parque Gloria Molina, no creo que te cueste encontrarlo, maneja un auto muy costoso.” Una vez apretado el botón de envío, dejó caer el dispositivo al suelo para rematarlo con un pisotón que lo desquebrajó bajo el peso de su suela. - “Esto será interesante.” Musitó para si mismo con una sonrisa dibujada en su pálido rostro y prosiguió con sus tareas nocturnas, atendiendo los quehaceres de la fiesta desenfrenada que se viven rutinariamente en local; Simplemente otra noche más en “The Ministry” Nightclub. Al día siguiente a las 12 del día. Un Bugatti Veyron descansaba junto al parque Gloria Molina como un felino exótico dormido sobre el asfalto. Su carrocería negra bruñida, un abismo con reflejos de obsidiana que absorbía la luz del mediodía, devolviéndola en destellos que dibujan sus curvas perfectas. Para algunos, símbolo de poder y riqueza, para otros, envidia y de sobrecompensación. Una cosa es cierta, la desfachatez de que estuviera en público robaba numerosas miradas de los transeúntes, quienes se preguntarían, “¿Quién moraría en su interior?”, más los vidrios polarizados no dejarían que ningún ojo intrusivo descubriera secreto alguno. Mientras tanto en la cercanía los niños corrían en el parque, las risas flotando en el aire como globos desatados, pero sus ojos se volvían una y otra vez hacia aquella bestia mecánica. Y el Veyron respondía a sus ojos, no con ruido, no lo necesitaba, su mera presencia era un estandarte de opulencia contenida. - Starter dirigido a [Svetlaler0n]
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  • Kazuo

    El sol, la luna, las estrellas... Todo pierde sentido ante el cielo de tus ojos

    Desde antes incluso de conocerte
    tengo un lugar aquí, entre mi piel y mi alma, destinado para ti y tus constelaciones

    Mi corazón late cantando la dulce melodía de nuestro amor

    ¿Quien soy en tus brazos? Esclava de tus besos, adicta a tu sabor

    ¿Quien soy fuera de ellos? Mendiga errante de tu calor

    Que la eternidad nos alcance y me deje sentir en sus infinitos atardeceres...Sentir
    Sentir que tu mano es mi caricia
    Sentir que tu sueño es mi deseo
    Sentir que tu nombre es mi canción

    Entrelazar nuestros cuerpos
    perder la noción del tiempo
    Embriagados de pasión

    ──────── ❦ ────────
    [8KazuoAihara8] El sol, la luna, las estrellas... Todo pierde sentido ante el cielo de tus ojos Desde antes incluso de conocerte tengo un lugar aquí, entre mi piel y mi alma, destinado para ti y tus constelaciones Mi corazón late cantando la dulce melodía de nuestro amor ¿Quien soy en tus brazos? Esclava de tus besos, adicta a tu sabor ¿Quien soy fuera de ellos? Mendiga errante de tu calor Que la eternidad nos alcance y me deje sentir en sus infinitos atardeceres...Sentir Sentir que tu mano es mi caricia Sentir que tu sueño es mi deseo Sentir que tu nombre es mi canción Entrelazar nuestros cuerpos perder la noción del tiempo Embriagados de pasión ──────── ❦ ────────
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  • A ver preciosidades. Cómo les digo que Diluc Ragnvindr tiene a Diva y quiere saber qué hacer con ella Baelz Hakos Aikaterine Ouro Ceres Fauna Tsukumo Sana . Vengan en son de paz.
    A ver preciosidades. Cómo les digo que [pyr0_noctua] tiene a Diva y quiere saber qué hacer con ella [Entity_of_chaos] [Mercenary1x] [Ceresfaun4] [tsukumo_sana]. Vengan en son de paz.
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  • Here we go again
    Fandom OC/Hololive
    Categoría Aventura
    Laplus Darkness

    Caminaba con paso decidido entre los árboles del espeso bosque, el suelo cubierto por una capa de hojas secas que crujían bajo sus pies.

    La recomendación de Aika había sido clara: Ceres Fauna podría tener las respuestas que tanto necesitaba, respuestas que la habían estado atormentando desde que comenzó a sospechar que algo no estaba bien en su cuerpo.

    El aire frío del atardecer envolvía su piel, pero no era el clima lo que hacía que su pulso se acelerara. Había algo más. Algo que no podía ignorar, una sensación extraña que recorría su espalda como una corriente helada.

    " La...sombra, pensó". Aquella presencia que la había estado acechando en la oscuridad de sus pensamientos, como una pesadilla que no la dejaba dormir. Siempre parecía estar cerca, siempre en los límites de su visión.

    Miró a su alrededor, su respiración se tornó más errática, y sus pasos se hicieron más lentos. Sabía que estaba siendo observada.

    De repente, una figura a lo lejos apareció entre los árboles, distante, pero inconfundible. Una mujer, cuya silueta parecía difusa, como si estuviera hecha de niebla y sombras, se movía con una elegancia que no pertenecía a este mundo.

    Irys detuvo su marcha, el corazón latiendo fuerte en su pecho, una mezcla de miedo y curiosidad la invadió. La mujer no parecía estar interesada en ella, pero la sombra, esa maldita sombra, parecía emanar de su misma presencia. Su instinto le decía que debía acercarse, pero su miedo le ordenaba que huyera.

    — ¿Quién eres? —murmuró Irys, más para sí misma que para la figura misteriosa, preguntándose si tendría algo que ver con el extraño fenómeno que la perseguía
    [glow_lavender_mouse_820] Caminaba con paso decidido entre los árboles del espeso bosque, el suelo cubierto por una capa de hojas secas que crujían bajo sus pies. La recomendación de Aika había sido clara: Ceres Fauna podría tener las respuestas que tanto necesitaba, respuestas que la habían estado atormentando desde que comenzó a sospechar que algo no estaba bien en su cuerpo. El aire frío del atardecer envolvía su piel, pero no era el clima lo que hacía que su pulso se acelerara. Había algo más. Algo que no podía ignorar, una sensación extraña que recorría su espalda como una corriente helada. " La...sombra, pensó". Aquella presencia que la había estado acechando en la oscuridad de sus pensamientos, como una pesadilla que no la dejaba dormir. Siempre parecía estar cerca, siempre en los límites de su visión. Miró a su alrededor, su respiración se tornó más errática, y sus pasos se hicieron más lentos. Sabía que estaba siendo observada. De repente, una figura a lo lejos apareció entre los árboles, distante, pero inconfundible. Una mujer, cuya silueta parecía difusa, como si estuviera hecha de niebla y sombras, se movía con una elegancia que no pertenecía a este mundo. Irys detuvo su marcha, el corazón latiendo fuerte en su pecho, una mezcla de miedo y curiosidad la invadió. La mujer no parecía estar interesada en ella, pero la sombra, esa maldita sombra, parecía emanar de su misma presencia. Su instinto le decía que debía acercarse, pero su miedo le ordenaba que huyera. — ¿Quién eres? —murmuró Irys, más para sí misma que para la figura misteriosa, preguntándose si tendría algo que ver con el extraño fenómeno que la perseguía
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    Grupal
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    Cualquier línea
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  • Desearia poder volver todas a estos dias

    Tsukumo Sana
    IRys
    Ceres Fauna
    Baelz Hakos
    Nanashi Mumei
    Desearia poder volver todas a estos dias [tsukumo_sana] [Pink_pony_girl] [Ceresfaun4] [Entity_of_chaos] [cosmic_yellow_eagle_740]
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  • — Las vistas. Los amaneceres. La suave brisa que consigo trae el pacífico ambiente de esta ciudad. Las personas llevando su vida cotidiana en paz... Hace que cada noche valga la pena... "Caballero Oscuro"—.

    Suspiró en lo alto del campanario de la catedral central. Estaba vendado de forma improvisada por él mismo y sus prendas algo rasgadas. Alguno que otro corte o raspón superficial con una que otra mancha de sangre en sus ropas.

    No obstante traía consigo una sonrisa al ver la paz del amanecer. La noche trae consigo la amenaza del Abismo, del crimen ajeno a la ciudad y tantas otras cosas... Y la previa al saludo del sol aquella mañana fue una de esas.

    Se encargó de todo. Alguna que otra zona fuera de las paredes de la citadel en cenizas y chamuscadas por el fuego. Tal vez alguna carroza destrozada, las garras de las criaturas de la noche carvadas en los muros, garras contra las cual chocó el metal de su espada horas atrás... Y el cadáver de alguno de estos seres inevitablemente sería encontrado por las patrullas, así como dos que tres ladronzuelo a atados de cabeza a algún poste de luz.

    La leyenda del Caballero Oscuro se corría a voces por la ciudad. Ese protector que sólo actuaba durante las noches, haciendo lo que las autoridades por alguna razón no lograban. Se decía que era un hombre, otros sólo veían una sombra, pero siempre había un elemento en común en cada historia: Fuego.

    Diluc en ese momento le hablaba a aquel caballero... Después de todo, se trataba de sí mismo.
    — Las vistas. Los amaneceres. La suave brisa que consigo trae el pacífico ambiente de esta ciudad. Las personas llevando su vida cotidiana en paz... Hace que cada noche valga la pena... "Caballero Oscuro"—. Suspiró en lo alto del campanario de la catedral central. Estaba vendado de forma improvisada por él mismo y sus prendas algo rasgadas. Alguno que otro corte o raspón superficial con una que otra mancha de sangre en sus ropas. No obstante traía consigo una sonrisa al ver la paz del amanecer. La noche trae consigo la amenaza del Abismo, del crimen ajeno a la ciudad y tantas otras cosas... Y la previa al saludo del sol aquella mañana fue una de esas. Se encargó de todo. Alguna que otra zona fuera de las paredes de la citadel en cenizas y chamuscadas por el fuego. Tal vez alguna carroza destrozada, las garras de las criaturas de la noche carvadas en los muros, garras contra las cual chocó el metal de su espada horas atrás... Y el cadáver de alguno de estos seres inevitablemente sería encontrado por las patrullas, así como dos que tres ladronzuelo a atados de cabeza a algún poste de luz. La leyenda del Caballero Oscuro se corría a voces por la ciudad. Ese protector que sólo actuaba durante las noches, haciendo lo que las autoridades por alguna razón no lograban. Se decía que era un hombre, otros sólo veían una sombra, pero siempre había un elemento en común en cada historia: Fuego. Diluc en ese momento le hablaba a aquel caballero... Después de todo, se trataba de sí mismo.
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  • ⸻ ¡Convoco una reunión de emergencia!


    Estaba determinada en traer de vuelta a D.I.V.A, es por eso que el concepto del caos estaba decidida en tomar una desición fundamental y peligrosa. Pero estaba dispuesta a hacerlo, no terminaba de entenderlo, pero quería hacerlo y solo eso le bastaba. El primer paso era convocar dicha reunión. Con calma estaba sentada en un trono en espera que llegaran las demás.


    Aikaterine Ouro IRys Ceres Fauna Nanashi Mumei Tsukumo Sana
    ⸻ ¡Convoco una reunión de emergencia! Estaba determinada en traer de vuelta a D.I.V.A, es por eso que el concepto del caos estaba decidida en tomar una desición fundamental y peligrosa. Pero estaba dispuesta a hacerlo, no terminaba de entenderlo, pero quería hacerlo y solo eso le bastaba. El primer paso era convocar dicha reunión. Con calma estaba sentada en un trono en espera que llegaran las demás. [Mercenary1x] [Pink_pony_girl] [Ceresfaun4] [cosmic_yellow_eagle_740] [tsukumo_sana]
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  • Ceres Fauna
    Baelz Hakos
    IRys
    Tsukumo Sana

    Hay algo que quisiera hablar con ustedes. Un par de cosas que debo decirles
    [Ceresfaun4] [Entity_of_chaos] [Pink_pony_girl] [tsukumo_sana] Hay algo que quisiera hablar con ustedes. Un par de cosas que debo decirles
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  • *Luego de acordar salir con sus amigas se presentaba con una vestimenta casual. Asi no llamaria la atencion con su apariencia*

    Ceres Fauna
    Tsukumo Sana
    IRys
    *Luego de acordar salir con sus amigas se presentaba con una vestimenta casual. Asi no llamaria la atencion con su apariencia* [Ceresfaun4] [tsukumo_sana] [Pink_pony_girl]
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