• Jean se había tomado un tiempo libre fuera de su oficina, sin embargo, no salió a caminar ni a estirarse. Aprovechó para ir a la arena de entrenamiento con los Caballeros de Favonius. Miró el entrenamiento de ellos detenidamente miró errores, fallas casi de inmediato.

    -Deberé regañar a Kaeya. Los está consintiendo demasiado...

    Al escuchar a la Gran Maestra, los caballeros se tensaron, se pusieron en posición de firmes y saludaron en coro a la maestra. Ella, no sonrió, por primera vez, pudo haber respondido con aquella sonrisa amable con la que siempre saludaba, pero era preocupante lo que vio. Caminó por las escaleras bajando a la arena dejando que su paso firme resonara sobre el suelo de piedra.

    -Agradezco su disposición y su esfuerzo para mejorar enormemente. Sin embargo, no están siendo óptimos. ¿Dónde está Kaeya? -Dijo mientras buscaba al peli azul con la mirada-.

    +E-el Capitán Ka-Kaeya... dijo: "Consideren esto una prueba de iniciativa. Si necesitan que esté aquí para entrenar, entonces ya van retrasados".

    -.....

    Jean puso sus dedos en el puente de su nariz cerrando los ojos emitiendo un profundo suspiro "Me las va a pagar", pensó de inmediato, el caballero se puso nervioso y tragó seco.

    -No están en problemas. Pero vamos a organizar algunas cosas. Los movimientos que están usando carecen de funcionalidad, son movimientos muertos, eso al final cansa al cuerpo, para cuando necesitan responder ya hicieron seis o siente movimientos entre estocada, dejan mucho espacio, no hay una buena guardia.

    Después de irlos corrigiendo e indicando los movimientos que deberían hacer. Jean los puso a prueba. Tomó a siete caballeros en el centro de la arena. La Gran Maestra se enfrentó a todos al mismo tiempo, movimientos fluidos, elegantes, casi automáticos, instinto desarrollado y entrenamiento pulido juntos, esquivaba, bloqueaba, aprovechaba la fuerza de ellos y sus errores para usar el mínimo de fuerza necesario. Todos terminaron derrotados en el suelo, agotados, Jean, en el centro con a penas dos gotas de sudor en su frente por el sol.

    +N-no puede ser...no puede haber tanta diferente...
    Dijeron algunos. Los caballeros expectantes fuera de la arena murmuraban, otros silbaban por ver en acción a la Maestra porque casi nunca pasaba ello.

    -¿Ven lo que les dije?...Tienen "programado" la mala rutina que estuvieron haciendo. Comiencen desde cero con los ejercicios que les puse hasta que se les haga un hábito. Los errores que comentan aquí serán su sentencia en el campo de batalla. No quiero que ninguno de mis caballeros caiga.

    Los Caballeros se miraron entre ellos entendiendo una cosa, no los estaba maltratando, no los estaba humillando, les estaba enseñando, los estaba reconociendo, no como un número en las filas, como personas.

    -No quiero poner un valor a sus vidas, pero si debo hacerlo. Ninguno de ustedes puede morir en un campo de batalla hasta matar a 200 enemigos, uno menos a ello, le diré a Babara que los sane lo antes posible y los mataré yo misma. ¿Queda claro?

    Los caballeros terminaron sonriendo y riendo por el comentario, de alguna forma se habían motivado y entre risas y aplausos hubo un grito de guerra.

    -Bien. Entonces sigan con lo que les enseñé. 10 vueltas a los muros exteriores de Mondstadt, 100 estocadas y 100 bloqueos. ¡Coman, descansen, hidrátense, vayan con Sara al Gran Cazador! ¡La cuenta corre por Kaeya!.

    Jean guardó su espada mientras hablaba y llevó sus manos a la altura de su pecho dando dos aplausos fuertes para romper filas. Los caballeros gritaron, silbaron y rieron por la cuenta de Kaeya mientras se fueron a cumplir el entrenamiento. Jean ahora si sonrió y con aquella sonrisa, sacudió su ropa y caminó por la ciudad.
    Jean se había tomado un tiempo libre fuera de su oficina, sin embargo, no salió a caminar ni a estirarse. Aprovechó para ir a la arena de entrenamiento con los Caballeros de Favonius. Miró el entrenamiento de ellos detenidamente miró errores, fallas casi de inmediato. -Deberé regañar a Kaeya. Los está consintiendo demasiado... Al escuchar a la Gran Maestra, los caballeros se tensaron, se pusieron en posición de firmes y saludaron en coro a la maestra. Ella, no sonrió, por primera vez, pudo haber respondido con aquella sonrisa amable con la que siempre saludaba, pero era preocupante lo que vio. Caminó por las escaleras bajando a la arena dejando que su paso firme resonara sobre el suelo de piedra. -Agradezco su disposición y su esfuerzo para mejorar enormemente. Sin embargo, no están siendo óptimos. ¿Dónde está Kaeya? -Dijo mientras buscaba al peli azul con la mirada-. +E-el Capitán Ka-Kaeya... dijo: "Consideren esto una prueba de iniciativa. Si necesitan que esté aquí para entrenar, entonces ya van retrasados". -..... Jean puso sus dedos en el puente de su nariz cerrando los ojos emitiendo un profundo suspiro "Me las va a pagar", pensó de inmediato, el caballero se puso nervioso y tragó seco. -No están en problemas. Pero vamos a organizar algunas cosas. Los movimientos que están usando carecen de funcionalidad, son movimientos muertos, eso al final cansa al cuerpo, para cuando necesitan responder ya hicieron seis o siente movimientos entre estocada, dejan mucho espacio, no hay una buena guardia. Después de irlos corrigiendo e indicando los movimientos que deberían hacer. Jean los puso a prueba. Tomó a siete caballeros en el centro de la arena. La Gran Maestra se enfrentó a todos al mismo tiempo, movimientos fluidos, elegantes, casi automáticos, instinto desarrollado y entrenamiento pulido juntos, esquivaba, bloqueaba, aprovechaba la fuerza de ellos y sus errores para usar el mínimo de fuerza necesario. Todos terminaron derrotados en el suelo, agotados, Jean, en el centro con a penas dos gotas de sudor en su frente por el sol. +N-no puede ser...no puede haber tanta diferente... Dijeron algunos. Los caballeros expectantes fuera de la arena murmuraban, otros silbaban por ver en acción a la Maestra porque casi nunca pasaba ello. -¿Ven lo que les dije?...Tienen "programado" la mala rutina que estuvieron haciendo. Comiencen desde cero con los ejercicios que les puse hasta que se les haga un hábito. Los errores que comentan aquí serán su sentencia en el campo de batalla. No quiero que ninguno de mis caballeros caiga. Los Caballeros se miraron entre ellos entendiendo una cosa, no los estaba maltratando, no los estaba humillando, les estaba enseñando, los estaba reconociendo, no como un número en las filas, como personas. -No quiero poner un valor a sus vidas, pero si debo hacerlo. Ninguno de ustedes puede morir en un campo de batalla hasta matar a 200 enemigos, uno menos a ello, le diré a Babara que los sane lo antes posible y los mataré yo misma. ¿Queda claro? Los caballeros terminaron sonriendo y riendo por el comentario, de alguna forma se habían motivado y entre risas y aplausos hubo un grito de guerra. -Bien. Entonces sigan con lo que les enseñé. 10 vueltas a los muros exteriores de Mondstadt, 100 estocadas y 100 bloqueos. ¡Coman, descansen, hidrátense, vayan con Sara al Gran Cazador! ¡La cuenta corre por Kaeya!. Jean guardó su espada mientras hablaba y llevó sus manos a la altura de su pecho dando dos aplausos fuertes para romper filas. Los caballeros gritaron, silbaron y rieron por la cuenta de Kaeya mientras se fueron a cumplir el entrenamiento. Jean ahora si sonrió y con aquella sonrisa, sacudió su ropa y caminó por la ciudad.
    Me gusta
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • Mientras estaba conviviendo en el bar conociendo gente un hombre no le quitaba los ojos de encima a Theo, el mismo Theo sintió algo raro y al ver al hombre sonrió y se le acercó, después de unos minutos Theo se fue con el hombre en su auto parando en un hotel bastante lujoso, la gente del bar le vio irse muy contento con el hombre, theo solo mando a su chófer a casa
    Mientras estaba conviviendo en el bar conociendo gente un hombre no le quitaba los ojos de encima a Theo, el mismo Theo sintió algo raro y al ver al hombre sonrió y se le acercó, después de unos minutos Theo se fue con el hombre en su auto parando en un hotel bastante lujoso, la gente del bar le vio irse muy contento con el hombre, theo solo mando a su chófer a casa
    Me shockea
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • 𝔐𝔶𝔰𝔱𝔦𝔠 𝔉𝔞𝔩𝔩𝔰
    ₂₀₁₄

    ℙ𝕣𝕚𝕤𝕠𝕟 𝕨𝕠𝕣𝕝𝕕

    Después del enfrentamiento con aquella bruja y de verse envuelto en una brillante luz Damon abrió los ojos sin recordar bien como había llegado hasta aquel lugar...se encontraba justo en medio del bosque, y por lo que podia ver, estaba cerca del lago Comenzó a caminar por el bosque reconociendo un poco del lugar, estaba seguro de que si avanzaba un poco más encontraría su cabaña pero al irse aproximando al lago se encontró con que esta no estaba ahí, No entendía que pasaba, estaba seguro de que era el lugar correcto, pero su cabaña no estaba ahí, asi que, confundido, decidió regresar al pueblo pero cuando intentó correr usando su velocidad sobrehumana se dió cuenta que no podía hacerlo, desconcertado por decir lo menos, se dirigió al pueblo a través del bosque llevándose un par de horas en llegar a este.

    Estaba inusualmente quieto, no es que fuera particularmente avivado por las noches pero algo en la atmósfera se sentía diferente, pero no era solo eso, el pueblo mismo lucía diferente, similar aunque no podia determinar que era lo que estaba mal.

    Anduvo un poco más hasta llegar al centro del pueblo, ahí fue que identificó el primer gran cambio...su bar ya no estaba, en lugar de este se encontraba una tienda de discos, la misma que había estado ahi antes de que comprara el edificio para el bar, algo no estaba bien y un presentimiento lo recorrió por completo.

    Apresuradamente se dirigió hacia el grill para comprobar su pensamiento y al entrar ahí estaba...el Mystic Grill en pleno funcionamiento sin una sola alma a la vista...estaba completamente vacío.

    – mierda... – Exclamó al darse cuenta de que aquella sensación familiar se debía a que ya había estado en ese lugar...o al menos eso pensaba.

    – de vuelta al maldito mundo prisión...
    𝔐𝔶𝔰𝔱𝔦𝔠 𝔉𝔞𝔩𝔩𝔰 ₂₀₁₄ ℙ𝕣𝕚𝕤𝕠𝕟 𝕨𝕠𝕣𝕝𝕕 Después del enfrentamiento con aquella bruja y de verse envuelto en una brillante luz Damon abrió los ojos sin recordar bien como había llegado hasta aquel lugar...se encontraba justo en medio del bosque, y por lo que podia ver, estaba cerca del lago Comenzó a caminar por el bosque reconociendo un poco del lugar, estaba seguro de que si avanzaba un poco más encontraría su cabaña pero al irse aproximando al lago se encontró con que esta no estaba ahí, No entendía que pasaba, estaba seguro de que era el lugar correcto, pero su cabaña no estaba ahí, asi que, confundido, decidió regresar al pueblo pero cuando intentó correr usando su velocidad sobrehumana se dió cuenta que no podía hacerlo, desconcertado por decir lo menos, se dirigió al pueblo a través del bosque llevándose un par de horas en llegar a este. Estaba inusualmente quieto, no es que fuera particularmente avivado por las noches pero algo en la atmósfera se sentía diferente, pero no era solo eso, el pueblo mismo lucía diferente, similar aunque no podia determinar que era lo que estaba mal. Anduvo un poco más hasta llegar al centro del pueblo, ahí fue que identificó el primer gran cambio...su bar ya no estaba, en lugar de este se encontraba una tienda de discos, la misma que había estado ahi antes de que comprara el edificio para el bar, algo no estaba bien y un presentimiento lo recorrió por completo. Apresuradamente se dirigió hacia el grill para comprobar su pensamiento y al entrar ahí estaba...el Mystic Grill en pleno funcionamiento sin una sola alma a la vista...estaba completamente vacío. – mierda... – Exclamó al darse cuenta de que aquella sensación familiar se debía a que ya había estado en ese lugar...o al menos eso pensaba. – de vuelta al maldito mundo prisión...
    Me endiabla
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    [Tercer inundado de, Elina Drakon]

    — ¿A la reina le gusta el cosplay? —

    La respuesta correcta sería "Si, pero inconcientemente".

    Al llegar a la tierra, Elina descubrió prendas y vestuarios más allá de solo sus vestidos elegantes, pero cotidianos, con el tiempo ésta iría conociendo a personas humanas que le enseñarían como vestirse de una manera más casual, así que la dragón fue probando vestuario por vestuario que por cierto llamaban mucho su atención, pero como todos buenos amigos, aprovecharon que tenía muy poca noción de que era un cosplay y que no así que le hicieron usar algunos por mera broma, lo que estos no se esperaban es que ciertas ropas si le gustaría, por eso hasta el sol de hoy su estilo varía bastante y tiene ropas que jamás le mostraría al mundo que usa. Sale de manera casual, usa vestidos elegantes al salir a una reunión o fiesta importante, pero en solitario o con sus amigos humanos, pues... A veces y solo a veces usa uno que otro Cosplay que parecen vestidos cotidianos para ella.
    [Tercer inundado de, Elina Drakon] — ¿A la reina le gusta el cosplay? — La respuesta correcta sería "Si, pero inconcientemente". Al llegar a la tierra, Elina descubrió prendas y vestuarios más allá de solo sus vestidos elegantes, pero cotidianos, con el tiempo ésta iría conociendo a personas humanas que le enseñarían como vestirse de una manera más casual, así que la dragón fue probando vestuario por vestuario que por cierto llamaban mucho su atención, pero como todos buenos amigos, aprovecharon que tenía muy poca noción de que era un cosplay y que no así que le hicieron usar algunos por mera broma, lo que estos no se esperaban es que ciertas ropas si le gustaría, por eso hasta el sol de hoy su estilo varía bastante y tiene ropas que jamás le mostraría al mundo que usa. Sale de manera casual, usa vestidos elegantes al salir a una reunión o fiesta importante, pero en solitario o con sus amigos humanos, pues... A veces y solo a veces usa uno que otro Cosplay que parecen vestidos cotidianos para ella.
    Me encocora
    Me gusta
    3
    5 comentarios 0 compartidos
  • Escena I.
    Sección: Memorias del pasado.
    Relato: El principe va a casa.

    Rose corrió hacia donde había escuchado a Maeron, buscándolo asustada.

    Había escuchado quejidos, gritos y cadenas; temía que se hubiese encontrado con cazadores y que estos lo lastimaran.

    Lo primero que vio fue el cuerpo de un hombre en el suelo, con rasguños. Avanzó un poco más solo para encontrar otros dos hombres inconscientes, una jaula y sus redes; en el centro estaba Maeron, transformado en zorro, estaba alerta, agresivo.

    Maeron vio a Rose, pero no se calmo al reconocerla. Dio unos cuantos pasos atrás en posición de ataque, enseñando sus colmillos carmesí, con el pelaje erizado y la cola entre las patas.

    Rose lo miró quieta un segundo antes de ir hacia él y abrazarlo. Sintió a Maeron removerse y arañar, emitiendo gruñidos profundos por el miedo, pero a pesar de que eso le causara dolor, ella no lo soltó.

    Rose se mordió la lengua para no emitir ningún quejido y apretó ligeramente a Maeron contra sí, acariciando su pelaje con sus dedos, esperando a que se calmara.

    Maeron poco a poco dejó de moverse y rasguñarla, en cuanto Rose sintió eso relajó el agarre y cerró los ojos, respirando profundamente.

    El pequeño zorro se quedó quieto, respirando con agitación sobre el hombro de Rose. Lamió sus dientes, reconociendo el sabor metálico sobre su lengua. Su cuerpo entero se ensanchaba con cada respiración y Rose noto que el pelaje debajo de sus dedos se sentía puntiagudo.

    Rose apretó los labios y cerró con cuidado las alas alrededor de ellos. No tanto, en caso de que Maeron quisiera apartarse. Comenzó a tararear una canción y acarició la cabeza del zorro, mientras su otra mano permanecía rodeando su cuerpo.

    Maeron emitió un gruñido cuando la mano se poso sobre su cabeza, pero no se movió, se quedó inmóvil en los brazos de Rose.

    Pasaron varios minutos antes de que Rose percibiera que el cuerpo del zorro se relajaba dentro de su agarre. Maeron apoyo lentamente la cabeza en el hombro de Rose, escuchando su canción.

    Finalmente el gran zorro comenzó a disminuir su tamaño y Rose quitó sus alas para ver al niño de doce años que ahora descansaba sobre ella.

    Maeron no la abrazo. Sujeto su cola con ambas manos contra su pecho y la mirada perdida en el horizonte. Sus ojos estaban humedos de lágrimas sin derramar.

    - Mi casa... - Murmuro Maeron, con la quebrada.

    Rose sintió que se le rompía el corazón al oírlo, porque había visto en estado de la pequeña cabaña que el zorro había cuidado con tanto esmero para vivir en paz; los cazadores lo habían destruido todo.

    Maeron ya no tenía un hogar aquí, pero puede ser que todavía podría darle uno.

    Rose atrajo al niño hacia ella de nuevo y lo abrazo con fuerza. Rodeo a Maeron y a si mismo con un capullo de alas, deseando poder proteger al niño de este mundo.

    - No tengo casa, Rose... - Hablo de nuevo, con la voz desprovista de calor.- Ya no tengo... Ya no sé donde... - Su voz se cortó. - Van a volver... Van a volver - Repitió, impotente.

    Colaboración con: Rose Walcott
    Escena I. Sección: Memorias del pasado. Relato: El principe va a casa. Rose corrió hacia donde había escuchado a Maeron, buscándolo asustada. Había escuchado quejidos, gritos y cadenas; temía que se hubiese encontrado con cazadores y que estos lo lastimaran. Lo primero que vio fue el cuerpo de un hombre en el suelo, con rasguños. Avanzó un poco más solo para encontrar otros dos hombres inconscientes, una jaula y sus redes; en el centro estaba Maeron, transformado en zorro, estaba alerta, agresivo. Maeron vio a Rose, pero no se calmo al reconocerla. Dio unos cuantos pasos atrás en posición de ataque, enseñando sus colmillos carmesí, con el pelaje erizado y la cola entre las patas. Rose lo miró quieta un segundo antes de ir hacia él y abrazarlo. Sintió a Maeron removerse y arañar, emitiendo gruñidos profundos por el miedo, pero a pesar de que eso le causara dolor, ella no lo soltó. Rose se mordió la lengua para no emitir ningún quejido y apretó ligeramente a Maeron contra sí, acariciando su pelaje con sus dedos, esperando a que se calmara. Maeron poco a poco dejó de moverse y rasguñarla, en cuanto Rose sintió eso relajó el agarre y cerró los ojos, respirando profundamente. El pequeño zorro se quedó quieto, respirando con agitación sobre el hombro de Rose. Lamió sus dientes, reconociendo el sabor metálico sobre su lengua. Su cuerpo entero se ensanchaba con cada respiración y Rose noto que el pelaje debajo de sus dedos se sentía puntiagudo. Rose apretó los labios y cerró con cuidado las alas alrededor de ellos. No tanto, en caso de que Maeron quisiera apartarse. Comenzó a tararear una canción y acarició la cabeza del zorro, mientras su otra mano permanecía rodeando su cuerpo. Maeron emitió un gruñido cuando la mano se poso sobre su cabeza, pero no se movió, se quedó inmóvil en los brazos de Rose. Pasaron varios minutos antes de que Rose percibiera que el cuerpo del zorro se relajaba dentro de su agarre. Maeron apoyo lentamente la cabeza en el hombro de Rose, escuchando su canción. Finalmente el gran zorro comenzó a disminuir su tamaño y Rose quitó sus alas para ver al niño de doce años que ahora descansaba sobre ella. Maeron no la abrazo. Sujeto su cola con ambas manos contra su pecho y la mirada perdida en el horizonte. Sus ojos estaban humedos de lágrimas sin derramar. - Mi casa... - Murmuro Maeron, con la quebrada. Rose sintió que se le rompía el corazón al oírlo, porque había visto en estado de la pequeña cabaña que el zorro había cuidado con tanto esmero para vivir en paz; los cazadores lo habían destruido todo. Maeron ya no tenía un hogar aquí, pero puede ser que todavía podría darle uno. Rose atrajo al niño hacia ella de nuevo y lo abrazo con fuerza. Rodeo a Maeron y a si mismo con un capullo de alas, deseando poder proteger al niño de este mundo. - No tengo casa, Rose... - Hablo de nuevo, con la voz desprovista de calor.- Ya no tengo... Ya no sé donde... - Su voz se cortó. - Van a volver... Van a volver - Repitió, impotente. Colaboración con: [haze_amethyst_lion_533]
    Me gusta
    Me entristece
    3
    9 turnos 0 maullidos
  • Anyel Martnes Jasuke Sarutobi Isla Rowan Hanary Naeko Yessen Azumeth Vincent Diekov Lyara Kalael Jason Riddle Masthian Lauguez


    Bueno, aquí es.

    -A unos 3km de donde se habia abierto originalmente la grieta estaba uno de los portales naturales que conectaban a Nwitta con el mundo humano, esa la parte fácil porque solo tenia que girar un cerrojo mágico (?) pero lo dificil sería cuando hubieran cruzado porque ni siquiera tenia idea de como habian sido capturados o donde estaban, pero bueno habria tiempo para preocuparse por eso después-

    Estos son algo inestables asi que debemos cruzar rápido, despues si no recuerdo mal, caminamos unos 10km al norte y llegaremos al centro de Khrer.

    -Una vez que cruzara el grupo se encontraria en un bosque que no lucia muy distinto al principio, pero el aire de Nwitta era más denso y pesado asi como la gravedad se sentia ligeramente más opresiva en el cuerpo, ella se sintió como en casa obviamente asi que aspiró con fuerza y sintió el aire de Nwitta llenarla de energia-

    Para los humanos es un poco difícil lidiar con esto al principio pero se acostumbrarán. ¿Tu cómo te sientes Vincent? Nunca traje a un vampiro a Nwitta... de hecho nunca trahe a tanta gente, ni a no-humanos, creo que ya rompí como siete tratados de paz y leyes migratorias de un solo golpe (?)

    -A la distancia se veia un enorme edificio de color marfil, la biblioteca central del Consejo que es donde ella creia que Kieran habia decidido ir puesto que, necesitaban información sobre la grieta y conociendolo era el lugar más obvio-

    Kazuha, Kieran, ¿me escuchan?

    -Habló por el anillo que le servia para comunicarse con ellos esperando que el mensaje fuera más claro y llegara más rápido en esta ocasión-

    [anyelm1heru] [flash_jade_deer_758] [legend_peridot_mule_195] [tidal_titanium_lion_574] [fire_salmon_mule_280] [fire_sapphire_sheep_383] [mirage_blue_turtle_790] [Clock.Pov] [aiderulz12] Bueno, aquí es. -A unos 3km de donde se habia abierto originalmente la grieta estaba uno de los portales naturales que conectaban a Nwitta con el mundo humano, esa la parte fácil porque solo tenia que girar un cerrojo mágico (?) pero lo dificil sería cuando hubieran cruzado porque ni siquiera tenia idea de como habian sido capturados o donde estaban, pero bueno habria tiempo para preocuparse por eso después- Estos son algo inestables asi que debemos cruzar rápido, despues si no recuerdo mal, caminamos unos 10km al norte y llegaremos al centro de Khrer. -Una vez que cruzara el grupo se encontraria en un bosque que no lucia muy distinto al principio, pero el aire de Nwitta era más denso y pesado asi como la gravedad se sentia ligeramente más opresiva en el cuerpo, ella se sintió como en casa obviamente asi que aspiró con fuerza y sintió el aire de Nwitta llenarla de energia- Para los humanos es un poco difícil lidiar con esto al principio pero se acostumbrarán. ¿Tu cómo te sientes Vincent? Nunca traje a un vampiro a Nwitta... de hecho nunca trahe a tanta gente, ni a no-humanos, creo que ya rompí como siete tratados de paz y leyes migratorias de un solo golpe (?) -A la distancia se veia un enorme edificio de color marfil, la biblioteca central del Consejo que es donde ella creia que Kieran habia decidido ir puesto que, necesitaban información sobre la grieta y conociendolo era el lugar más obvio- Kazuha, Kieran, ¿me escuchan? -Habló por el anillo que le servia para comunicarse con ellos esperando que el mensaje fuera más claro y llegara más rápido en esta ocasión-
    Me encocora
    Me gusta
    Me shockea
    9
    18 turnos 0 maullidos
  • Ya voy conociendo nuevas personas y haciendo amigos. Me gusta este lugar
    Ya voy conociendo nuevas personas y haciendo amigos. Me gusta este lugar
    Me gusta
    Me encocora
    11
    12 turnos 0 maullidos
  • Este es el primer año que le hago dos regalos a mis madres, al principio me costó acercarme a mis padres biológicos y ahora los estoy empezando a conocer y también a querer.

    -Feliz día de la madre, espero que te guste aún nos estamos conociendo
    Este es el primer año que le hago dos regalos a mis madres, al principio me costó acercarme a mis padres biológicos y ahora los estoy empezando a conocer y también a querer. -Feliz día de la madre, espero que te guste aún nos estamos conociendo
    0 turnos 0 maullidos
  • - Prayer in C -
    00:00 ●━━━━━━━━━ 03:13
    ⇆ㅤ ㅤ◁ㅤ ❚❚ ㅤ▷ ㅤㅤ↻
    ılıılıılıılıılıılı ᴠᴏʟᴜᴍᴇ : ▮▮

    [Unas semanas atrás]

    No tenía mucha importancia.
    No había motivo.
    Mi vida había dejado de ser lo que era y me encuentro en una dirección sin un sentido identificable.
    Y ahora mismo, son preguntas las que surgen en mi mente.
    Más curiosamente, no inquietudes.

    Recopilemos.
    Hagamos un poco de historia.

    Hacía un buen tiempo que mi alma y cuerpo resonaban en su más pura esencia demoníaca. Genuina. Mía.
    No siempre había sido así.
    Buena parte de mi historia la pasé siendo humano. En ese estado, un contrato con algo inconcebiblemente poderoso incluso en mi forma actual fue establecido.
    Y un poder tan magnánimo si bien era compatible con mi alma, fue devastando mi cuerpo.
    Pero el principal cambio comenzó en mi mente.
    Esa noche, durante el contrato, mi ser quedó completamente zarandeado. Hacía unos minutos, doce vidas habían sido arrancadas fríamente por mí de sus cuerpos.
    Alguien normal hubiese quedado aterrorizado y en shock.
    Yo no pensaba en otra cosa que no fuese cómo dejar de oler a esto.

    Casi al instante lo acepté.
    Mal. Bien. Mejor. Peor. Eso era yo.
    Siempre lo había sido.
    Aunque nunca antes hubiese matado, siempre había retorcido cualquier situación a mi favor.
    De manera indirecta, todo iba generalmente encaminado a las pinceladas que forzaba mi destino.

    Pero mi papel no era puro.
    Estaba siendo influenciado por mi contratista.
    Podían no ser mis pensamientos. Podía estar siendo manipulado.
    Y cuando Lili me comunicó que mi forma humana debía morir y mi alma trascender a un estado puro, demoníaco y nacer en un nuevo cuerpo, lo sentí.
    Mi antigua personalidad. El poder que mi contratista me había otorgado sobre la cognición. Se habían sellado.
    Y un nuevo poder recorría mis venas. Mi linaje. La Luna Violeta, astro maldito que marcó una inesperada entrada en el Consejo Jaegerjaquez.
    Leviatán, bestia demoníaca que en los primigenios anales de la historia representó el poder de destrucción más puro, reconoció mi alma como aquella de la cual se escindió, y sacudiendo al mundo entero en un violento temblor, aceptó que nuestra existencia estaba ligada y confiaba en mi para ser moldeado temporalmente en la forma de una tosca arma que me daba el derecho de usar unos poderes con los cuales podía cortar, explotar o implosionar aquello en lo que mi voluntad se posase.
    La única marca física que perduraba era mi cabello, platinado.
    Me recordaba que no tenía el control. Que alguna vez, algo me había superado.
    Que existía un orden.
    Inconscientemente, mi propia alma quería dejarlo como un recordatorio.
    Cada vez que alguien me lo mencionaba o me veía al espejo, recordaba mi lugar.

    Entonces, ¿por qué ese pasado deja verse tras las grietas de un sello aparentemente perfecto?
    ¿Por qué una personalidad que haría estremecerse de asco incluso a los mismos demonios estaba observando desde la oscuridad?
    ¿Por qué mi contratista, aún desconociendo su verdadera forma más allá de unas infinitas y confusas escaleras de Escher a lo que respondía mi limitada percepción, sentía que sonreía ante cada uno de mis actos como si estuviese contemplando una película de la cual supiese el final?

    Lo desconocía.
    Pero el hecho de que a diario, esa antigua identidad que siempre había formado parte de mi me susurraba lo mismo.
    No somos enemigos.
    No mandamos uno sobre el otro.
    No estamos escindidos.
    No es necesario reintegrar nada.
    Al igual que mi poder.
    Podía combinar cognición, Leviatán, mi propio linaje.
    Utilizar esa técnica prohibida que había hecho que tantos libros y grimorios fuesen destruidos, olvidados y censurados.
    Aquella que nadie aceptaba y violaba claramente cualquier escala de poder.

    Negación.

    Si reconciliaba a mis poderes en un solo canal…
    Si aceptaba todas mis identidades como una sola…
    Podría hacer que aquel presente ante mi, por más poder que tuviese, viese sus poderes completamente cancelados.
    Mi contrincante, así disparase esferas de vacío, alterase la realidad, me pudiese cambiar de lugar con el objeto más recóndito del universo, ante mi sería un mortal que dependería de solamente sus habilidades de combate y su fuerza física.
    Al igual que yo.
    Ambos estaríamos en idénticas condiciones.
    Sin poderes. Sin reflejos extremos. Sin habilidades infinitamente superiores.
    Una táctica maldita de doble rasero.
    Negada. Prohibida. Perseguida. Sólo al alcance de aquellos que quisieron ser borrados de la existencia
    Un profundo insulto que mancillaba historias enteras y menospreciaba el ingenio.
    Una herramienta de conquista. Y mal usada, autodestrucción.

    Es aquello que mi parte, una vez humana, me hacía ver que precisamente él era el demonio que nadie tendría que haber dejado salir.

    Cada vez que me lo susurra, mi cabello se oscurece.
    Ese platinado que parecía iluminar un poco entre la oscuridad comenzaba a teñirse de nuevo.
    Poco a poco.
    Como si el ocaso fuese llegando.

    Y abrí los ojos.

    Cuando quise darme cuenta, mi antigua daga estaba en mi mano, mi cara de nuevo cubierta por sangre ajena y cualquier escalofrío había abandonado definitivamente mi ser, el primer cuerpo al que vilmente le había arrancado el alma tras tanto tiempo yacía ante mi.

    ¿Hay vuelta atrás?
    ¿O ya es demasiado tarde?
    - Prayer in C - 00:00 ●━━━━━━━━━ 03:13 ⇆ㅤ ㅤ◁ㅤ ❚❚ ㅤ▷ ㅤㅤ↻ ılıılıılıılıılıılı ᴠᴏʟᴜᴍᴇ : ▮▮ [Unas semanas atrás] No tenía mucha importancia. No había motivo. Mi vida había dejado de ser lo que era y me encuentro en una dirección sin un sentido identificable. Y ahora mismo, son preguntas las que surgen en mi mente. Más curiosamente, no inquietudes. Recopilemos. Hagamos un poco de historia. Hacía un buen tiempo que mi alma y cuerpo resonaban en su más pura esencia demoníaca. Genuina. Mía. No siempre había sido así. Buena parte de mi historia la pasé siendo humano. En ese estado, un contrato con algo inconcebiblemente poderoso incluso en mi forma actual fue establecido. Y un poder tan magnánimo si bien era compatible con mi alma, fue devastando mi cuerpo. Pero el principal cambio comenzó en mi mente. Esa noche, durante el contrato, mi ser quedó completamente zarandeado. Hacía unos minutos, doce vidas habían sido arrancadas fríamente por mí de sus cuerpos. Alguien normal hubiese quedado aterrorizado y en shock. Yo no pensaba en otra cosa que no fuese cómo dejar de oler a esto. Casi al instante lo acepté. Mal. Bien. Mejor. Peor. Eso era yo. Siempre lo había sido. Aunque nunca antes hubiese matado, siempre había retorcido cualquier situación a mi favor. De manera indirecta, todo iba generalmente encaminado a las pinceladas que forzaba mi destino. Pero mi papel no era puro. Estaba siendo influenciado por mi contratista. Podían no ser mis pensamientos. Podía estar siendo manipulado. Y cuando Lili me comunicó que mi forma humana debía morir y mi alma trascender a un estado puro, demoníaco y nacer en un nuevo cuerpo, lo sentí. Mi antigua personalidad. El poder que mi contratista me había otorgado sobre la cognición. Se habían sellado. Y un nuevo poder recorría mis venas. Mi linaje. La Luna Violeta, astro maldito que marcó una inesperada entrada en el Consejo Jaegerjaquez. Leviatán, bestia demoníaca que en los primigenios anales de la historia representó el poder de destrucción más puro, reconoció mi alma como aquella de la cual se escindió, y sacudiendo al mundo entero en un violento temblor, aceptó que nuestra existencia estaba ligada y confiaba en mi para ser moldeado temporalmente en la forma de una tosca arma que me daba el derecho de usar unos poderes con los cuales podía cortar, explotar o implosionar aquello en lo que mi voluntad se posase. La única marca física que perduraba era mi cabello, platinado. Me recordaba que no tenía el control. Que alguna vez, algo me había superado. Que existía un orden. Inconscientemente, mi propia alma quería dejarlo como un recordatorio. Cada vez que alguien me lo mencionaba o me veía al espejo, recordaba mi lugar. Entonces, ¿por qué ese pasado deja verse tras las grietas de un sello aparentemente perfecto? ¿Por qué una personalidad que haría estremecerse de asco incluso a los mismos demonios estaba observando desde la oscuridad? ¿Por qué mi contratista, aún desconociendo su verdadera forma más allá de unas infinitas y confusas escaleras de Escher a lo que respondía mi limitada percepción, sentía que sonreía ante cada uno de mis actos como si estuviese contemplando una película de la cual supiese el final? Lo desconocía. Pero el hecho de que a diario, esa antigua identidad que siempre había formado parte de mi me susurraba lo mismo. No somos enemigos. No mandamos uno sobre el otro. No estamos escindidos. No es necesario reintegrar nada. Al igual que mi poder. Podía combinar cognición, Leviatán, mi propio linaje. Utilizar esa técnica prohibida que había hecho que tantos libros y grimorios fuesen destruidos, olvidados y censurados. Aquella que nadie aceptaba y violaba claramente cualquier escala de poder. Negación. Si reconciliaba a mis poderes en un solo canal… Si aceptaba todas mis identidades como una sola… Podría hacer que aquel presente ante mi, por más poder que tuviese, viese sus poderes completamente cancelados. Mi contrincante, así disparase esferas de vacío, alterase la realidad, me pudiese cambiar de lugar con el objeto más recóndito del universo, ante mi sería un mortal que dependería de solamente sus habilidades de combate y su fuerza física. Al igual que yo. Ambos estaríamos en idénticas condiciones. Sin poderes. Sin reflejos extremos. Sin habilidades infinitamente superiores. Una táctica maldita de doble rasero. Negada. Prohibida. Perseguida. Sólo al alcance de aquellos que quisieron ser borrados de la existencia Un profundo insulto que mancillaba historias enteras y menospreciaba el ingenio. Una herramienta de conquista. Y mal usada, autodestrucción. Es aquello que mi parte, una vez humana, me hacía ver que precisamente él era el demonio que nadie tendría que haber dejado salir. Cada vez que me lo susurra, mi cabello se oscurece. Ese platinado que parecía iluminar un poco entre la oscuridad comenzaba a teñirse de nuevo. Poco a poco. Como si el ocaso fuese llegando. Y abrí los ojos. Cuando quise darme cuenta, mi antigua daga estaba en mi mano, mi cara de nuevo cubierta por sangre ajena y cualquier escalofrío había abandonado definitivamente mi ser, el primer cuerpo al que vilmente le había arrancado el alma tras tanto tiempo yacía ante mi. ¿Hay vuelta atrás? ¿O ya es demasiado tarde?
    Me gusta
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • ────Muy bien, creo que recuerdo más o menos cómo se hacía esto. Tenis firmes en la tierra, hombro relajado y... objetivo localizado –murmuró, juntando el guante y la pelota de béisbol frente a ella–. Momento de la verdad. Sean amables con la pelota; apenas nos estamos conociendo. Si esto sale bien, ya podemos agregar pitcher de medio tiempo a mi currículum.
    ────Muy bien, creo que recuerdo más o menos cómo se hacía esto. Tenis firmes en la tierra, hombro relajado y... objetivo localizado –murmuró, juntando el guante y la pelota de béisbol frente a ella–. Momento de la verdad. Sean amables con la pelota; apenas nos estamos conociendo. Si esto sale bien, ya podemos agregar pitcher de medio tiempo a mi currículum.
    Me encocora
    Me gusta
    12
    3 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados