• 𝐿𝑎 𝑚𝑎𝑛̃𝑎𝑛𝑎 𝑑𝑒𝑠𝑝𝑢𝑒́𝑠...
    Fandom Supernatural || The Vampire Diaries
    Categoría Slice of Life
    ㅤㅤㅤㅤㅤ¿𝑌 𝑎ℎ𝑜𝑟𝑎... 𝑞𝑢𝑒́?

    ㅤㅤㅤㅤㅤ⧽ 𝐒𝐓𝐀𝐑𝐓𝐄𝐑 𝟖.𝟐
    ㅤㅤㅤㅤㅤ˹ Dean Winchester


    ⸺➣ 𝐶𝑜𝑛𝑡𝑖𝑛𝑢𝑎𝑐𝑖𝑜́𝑛 𝑑𝑒... https://ficrol.com/posts/337154

    Había despertado pronto, o tarde si tenemos en cuenta que todos en el bunker habían logrado pegar ojo pasado el amanecer. Cuando Hope miró el reloj de la mesita de noche eran pasadas las doce de la mañana. Una buena hora… Echó un vistazo a su lado en la cama para comprobar el estado de Dean. El cazador llevaba semanas sin dormir decentemente, desde que encerrara a Miguel en su cabeza. Ahora, con aquella amenaza erradicada, el Winchester tenia mucho sueño que recuperar. Y no seria Hope quien le impidiera hacerlo. Dejó un beso en la sien del cazador y sonrió ligeramente arrugando la nariz al ver como él se estiraba en la cama hundiendo aun más los brazos bajo la almohada al tiempo que dejaba ir un suave gruñido somnoliento. Después, su respiración volvió a ser tranquila y pausada.

    La tríbrida se levantó de la cama, tomó su sudadera y unos vaqueros y salió del dormitorio. Sus pasos la llevaron hasta el cuarto de baño donde se dio una ducha rápida y se vistió con algo de ropa que no le recordara los horrores que el bunker había vivido la noche anterior. Caminó hasta la cocina, se preparó una taza de café y caminó hasta la biblioteca. El silencio le abrumó. Donde todo habían sido voces y pisadas por todos lados, donde antes el bunker estaba lleno de cazadores que entrenaban, estudiaban, charlaban o compartían unas cervezas, ahora todo era silencio… Hope suspiró atravesando la biblioteca con un ligero nudo en el estómago. Se sentó en una de las butacas de la pared frente a ella, tomó su “diario”, ese que guardaba en una de las estanterías, dejó su taza de café en uno de los estantes y comenzó a escribir.

    ⸺➣ https://ficrol.com/posts/382893

    Mientras escribía y conforme los minutos, o tal vez una hora, habían transcurrido desde que se despertara, había atisbado a escuchar como Dean se levantaba de la cama. Podía escuchar sus pasos, el modo en que encendía la luz del baño, como se lavaba la cara… Y, finalmente, escuchó como Dean caminaba hacia la biblioteca. Así, Hope dejó el boli sobre las paginas y cerró la libreta para alzar la mirada. Sus orbes azules se centraron en el rostro del Winchester. Inmediatamente una sonrisa se esbozó en sus labios.

    -Hola, forastero… ¿Has dormido bien? -preguntó teniendo que alzar algo más el rostro mientras Dean se acercaba a ella- No quería despertarte… Necesitabas descansar. Dime que no te he despertado…
    ㅤㅤㅤㅤㅤ¿𝑌 𝑎ℎ𝑜𝑟𝑎... 𝑞𝑢𝑒́? ㅤㅤㅤㅤㅤ⧽ 𝐒𝐓𝐀𝐑𝐓𝐄𝐑 𝟖.𝟐 ㅤㅤㅤㅤㅤ˹ [BxbyDriver] ⸺➣ 𝐶𝑜𝑛𝑡𝑖𝑛𝑢𝑎𝑐𝑖𝑜́𝑛 𝑑𝑒... https://ficrol.com/posts/337154 Había despertado pronto, o tarde si tenemos en cuenta que todos en el bunker habían logrado pegar ojo pasado el amanecer. Cuando Hope miró el reloj de la mesita de noche eran pasadas las doce de la mañana. Una buena hora… Echó un vistazo a su lado en la cama para comprobar el estado de Dean. El cazador llevaba semanas sin dormir decentemente, desde que encerrara a Miguel en su cabeza. Ahora, con aquella amenaza erradicada, el Winchester tenia mucho sueño que recuperar. Y no seria Hope quien le impidiera hacerlo. Dejó un beso en la sien del cazador y sonrió ligeramente arrugando la nariz al ver como él se estiraba en la cama hundiendo aun más los brazos bajo la almohada al tiempo que dejaba ir un suave gruñido somnoliento. Después, su respiración volvió a ser tranquila y pausada. La tríbrida se levantó de la cama, tomó su sudadera y unos vaqueros y salió del dormitorio. Sus pasos la llevaron hasta el cuarto de baño donde se dio una ducha rápida y se vistió con algo de ropa que no le recordara los horrores que el bunker había vivido la noche anterior. Caminó hasta la cocina, se preparó una taza de café y caminó hasta la biblioteca. El silencio le abrumó. Donde todo habían sido voces y pisadas por todos lados, donde antes el bunker estaba lleno de cazadores que entrenaban, estudiaban, charlaban o compartían unas cervezas, ahora todo era silencio… Hope suspiró atravesando la biblioteca con un ligero nudo en el estómago. Se sentó en una de las butacas de la pared frente a ella, tomó su “diario”, ese que guardaba en una de las estanterías, dejó su taza de café en uno de los estantes y comenzó a escribir. ⸺➣ https://ficrol.com/posts/382893 Mientras escribía y conforme los minutos, o tal vez una hora, habían transcurrido desde que se despertara, había atisbado a escuchar como Dean se levantaba de la cama. Podía escuchar sus pasos, el modo en que encendía la luz del baño, como se lavaba la cara… Y, finalmente, escuchó como Dean caminaba hacia la biblioteca. Así, Hope dejó el boli sobre las paginas y cerró la libreta para alzar la mirada. Sus orbes azules se centraron en el rostro del Winchester. Inmediatamente una sonrisa se esbozó en sus labios. -Hola, forastero… ¿Has dormido bien? -preguntó teniendo que alzar algo más el rostro mientras Dean se acercaba a ella- No quería despertarte… Necesitabas descansar. Dime que no te he despertado…
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  • No había avisado a nadie en el bunker, simplemente había subido las escaleras de metal y había salido de la casa. Estaba seguro de que le habían escuchado salir, sobre todo Hope, a la tríbrida no se le escapaba absolutamente nada. Pero necesitaba unos momentos para él, unos momentos a solas, unos momentos para intentar deshacer el nudo que lastraba su pecho desde hacía horas.
    Dean no era un hombre dado a hablar de sus sentimientos o de sí mismo, él era siempre el pilar de los demás, por lo que no podia permitirse derrumbarse.
    Siempre había sido así, desde que tenía cuatro años había aprendido a no llorar, a no mostrar miedo, inseguridad o angustia para no asustar a su hermanito pequeño. Había aprendido a esconder todo aquello y tan solo a mostrarse fuerte y seguro de sí mismo.

    Después de treinta y seis años, no podia cambiarlo. Por esa razón caminaba por el bosque, de noche y solo, buscando alejarse lo suficiente, pero no es él quien decide cuando parar, sino un angustioso sollozo que sube por su pecho y se abre paso por su garganta. Un sollozo que va teñido de rabia, una rabia que deja salir estrellando el puño varias veces contra el tronco de un árbol, hasta que no es capaz de soportar más el peso de la culpa, la cual amenaza con aplastarle, de modo que se deja caer sobre un tronco tumbado sintiendo como unas lágrimas de las que no había sido consciente hasta el momento empapan su rostro, el cual esconde con su mano zurda, llorando sin consuelo.
    Llorando por sus amigos.
    Llorando por el miedo que había tenido.
    Llorando por su familia.
    Llorando por Hope y por el alma de Jack.
    Llorando por él mismo, por como Miguel le había utilizado.
    Llorando por todo lo que no podia dejar salir nunca.
    No había avisado a nadie en el bunker, simplemente había subido las escaleras de metal y había salido de la casa. Estaba seguro de que le habían escuchado salir, sobre todo Hope, a la tríbrida no se le escapaba absolutamente nada. Pero necesitaba unos momentos para él, unos momentos a solas, unos momentos para intentar deshacer el nudo que lastraba su pecho desde hacía horas. Dean no era un hombre dado a hablar de sus sentimientos o de sí mismo, él era siempre el pilar de los demás, por lo que no podia permitirse derrumbarse. Siempre había sido así, desde que tenía cuatro años había aprendido a no llorar, a no mostrar miedo, inseguridad o angustia para no asustar a su hermanito pequeño. Había aprendido a esconder todo aquello y tan solo a mostrarse fuerte y seguro de sí mismo. Después de treinta y seis años, no podia cambiarlo. Por esa razón caminaba por el bosque, de noche y solo, buscando alejarse lo suficiente, pero no es él quien decide cuando parar, sino un angustioso sollozo que sube por su pecho y se abre paso por su garganta. Un sollozo que va teñido de rabia, una rabia que deja salir estrellando el puño varias veces contra el tronco de un árbol, hasta que no es capaz de soportar más el peso de la culpa, la cual amenaza con aplastarle, de modo que se deja caer sobre un tronco tumbado sintiendo como unas lágrimas de las que no había sido consciente hasta el momento empapan su rostro, el cual esconde con su mano zurda, llorando sin consuelo. Llorando por sus amigos. Llorando por el miedo que había tenido. Llorando por su familia. Llorando por Hope y por el alma de Jack. Llorando por él mismo, por como Miguel le había utilizado. Llorando por todo lo que no podia dejar salir nunca.
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  • (...) >> Era de noche cuando entre Sam y Castiel atravesaban los pasillos del bunker cargando a Dean hasta la enfermería. Hope había llegado antes para acondicionar una cama decentemente. Por lo que para cuando la cabeza de Dean reposó contra la almohada, Hope ya estaba allí con una compresa húmeda para limpiar la sangre en su sien.

    -Traeré hielo -dijo Maggie, cuya presencia Hope acababa de percibir. Le daba igual quien estuviera en esa habitación. Solo le importaba Dean.

    Castiel pidió paso para imponer su mano sobre Dean y curarle. Tanto Hope como Sam lo miraron con el corazón en un puño, esperando que funcionara, pero… no función.

    -No puedo curarle. Ni siquiera veo lo que ocurre dentro de su cabeza…- dijo Cass con evidente confusión.

    -Vale…. Y… ¿Y si le doy mi sangre? ¿Lo curaría? Soy… vampiro. Tendría que valer, ¿no? -preguntó Hope mirando directamente a Sam. Pero fue Rowena quien respondió.

    -Esto está por encima de tu naturaleza tríbrida, querida. Si Miguel ha escapado… no podremos controlarlo…

    El siguiente en ofrecerse fue Jack, una opción que Castiel declinó bruscamente. Aunque a Hope le daba absolutamente igual. Se sentó en la cama, al lado de Dean y posó su mano en la mejilla masculina.

    -Despierta… Dean… Por favor… Por favor… -susurró.

    Rowena dejó la habitación y Sam tomó otra compresa húmeda para terminar de limpiar a Dean. Pero entonces el cazador se retorció en la cama como si algo lo estuviera torturando por dentro.

    - ¡Mierda! -Hope había dado un paso atrás, sobresaltada y sintiéndose, por primera vez, inútil. Como si de pronto fuera solamente… humana- No sé qué hacer, Sam… -negó con la cabeza mientras volvía a acercarse a Dean y a posar una de sus manos sobre el pecho masculino, todavía sintiendo su corazón latir bajo su palma- Si Miguel escapa… Si Dean…. -no era capaz de terminar una sola frase- Tiene que despertar…


    ㅤㅤㅤ⸻ extracto del rol con Dean Winchester
    (...) >> Era de noche cuando entre Sam y Castiel atravesaban los pasillos del bunker cargando a Dean hasta la enfermería. Hope había llegado antes para acondicionar una cama decentemente. Por lo que para cuando la cabeza de Dean reposó contra la almohada, Hope ya estaba allí con una compresa húmeda para limpiar la sangre en su sien. -Traeré hielo -dijo Maggie, cuya presencia Hope acababa de percibir. Le daba igual quien estuviera en esa habitación. Solo le importaba Dean. Castiel pidió paso para imponer su mano sobre Dean y curarle. Tanto Hope como Sam lo miraron con el corazón en un puño, esperando que funcionara, pero… no función. -No puedo curarle. Ni siquiera veo lo que ocurre dentro de su cabeza…- dijo Cass con evidente confusión. -Vale…. Y… ¿Y si le doy mi sangre? ¿Lo curaría? Soy… vampiro. Tendría que valer, ¿no? -preguntó Hope mirando directamente a Sam. Pero fue Rowena quien respondió. -Esto está por encima de tu naturaleza tríbrida, querida. Si Miguel ha escapado… no podremos controlarlo… El siguiente en ofrecerse fue Jack, una opción que Castiel declinó bruscamente. Aunque a Hope le daba absolutamente igual. Se sentó en la cama, al lado de Dean y posó su mano en la mejilla masculina. -Despierta… Dean… Por favor… Por favor… -susurró. Rowena dejó la habitación y Sam tomó otra compresa húmeda para terminar de limpiar a Dean. Pero entonces el cazador se retorció en la cama como si algo lo estuviera torturando por dentro. - ¡Mierda! -Hope había dado un paso atrás, sobresaltada y sintiéndose, por primera vez, inútil. Como si de pronto fuera solamente… humana- No sé qué hacer, Sam… -negó con la cabeza mientras volvía a acercarse a Dean y a posar una de sus manos sobre el pecho masculino, todavía sintiendo su corazón latir bajo su palma- Si Miguel escapa… Si Dean…. -no era capaz de terminar una sola frase- Tiene que despertar… ㅤㅤㅤ⸻ extracto del rol con [BxbyDriver] ⸻
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  • Ya le ha "leído el futuro" a todo el mundo en el bunker, así que ha salido y se ha ido al bar de confianza del pueblo esperando que a Juniper Quinn le tocara turno aquella noche y que no la mirara como a una loca por su estupidez de juego.
    Ya le ha "leído el futuro" a todo el mundo en el bunker, así que ha salido y se ha ido al bar de confianza del pueblo esperando que a [N0TJUPITER] le tocara turno aquella noche y que no la mirara como a una loca por su estupidez de juego.
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  • —Ella no asiste a la boda mágica de Elisabeth Argent y 𝐆𝐑𝐀𝐘𝐒𝐎𝐍 𝐀𝐑𝐆𝐄𝐍𝐓 por asuntos personales, pero tiene un método mágico de poder verla desde el bunker, así que mientras navega entre un libro y otro, de vez en cuando su atención se distrae hacia las imágenes generadas por su prisma de cuarzo blanco el cual proyecta las imágenes de la boda de la parejita del año—
    —Ella no asiste a la boda mágica de [Turney_thcx] y [ThxArgent] por asuntos personales, pero tiene un método mágico de poder verla desde el bunker, así que mientras navega entre un libro y otro, de vez en cuando su atención se distrae hacia las imágenes generadas por su prisma de cuarzo blanco el cual proyecta las imágenes de la boda de la parejita del año—
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  • Sabia que el cazador habia llegado de una cacería bastante larga y agotadora. Pero de eso habían pasado casi once horas. Dean Winchester solía decir que un cazador no dormía más de tres horas, pero... o le gustaba dárselas de tipo duro, o la vida en el bunker le habia vuelto más comodo... Asi que, con animo de despertar de buenas maneras al cazador se coloca sobre él en la cama, a horcajadas y cara a cara.

    No puede evitar una sonrisa suave al verlo dormir tan plácidamente. Y casi se siente culpable antes de decir..

    -Deaaaaan....- con voz suave.
    Sabia que el cazador habia llegado de una cacería bastante larga y agotadora. Pero de eso habían pasado casi once horas. [BxbyDriver] solía decir que un cazador no dormía más de tres horas, pero... o le gustaba dárselas de tipo duro, o la vida en el bunker le habia vuelto más comodo... Asi que, con animo de despertar de buenas maneras al cazador se coloca sobre él en la cama, a horcajadas y cara a cara. No puede evitar una sonrisa suave al verlo dormir tan plácidamente. Y casi se siente culpable antes de decir.. -Deaaaaan....- con voz suave.
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  • ❝Todo colapsó...❞
    Fandom Supernatural
    Categoría Acción
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ Dean Winchester


    ¿Nunca has pensado en la posibilidad de la existencia de mundos paralelos? Ya sabes, mundos que parecen iguales al tuyo y que difieren en pequeños y simples aspectos. El efecto mariposa elevado a la máxima potencia. Tal vez si le hubieras plantado cara a esa abusona en el instituto en lugar de agachar la cabeza y continuar por el pasillo hoy serias dueña de una multinacional. Decisiones mínimas que tomamos a diario pueden desentrañar cambios impresionantes. ¡BUM! Mundos paralelos.

    Bueno, en nuestro caso no es tan sencillo. Digamos que en esta realidad la creación de mundos paralelos no depende de nuestras decisiones, más bien de las de un ser codicioso, despreciable y aburrido. Un tipo que crea mundos enteros y los deshecha cuando no le entretienen lo suficiente. Y uno de estos mundos descartados y abandonado a su buena suerte era el mundo en el que Sadie vivía. Claro que las personas del planeta no sabían que Dios habia cerrado la puerta y se habia mudado de edificio. Ellos vivían sus vidas cotidianas, con el vaivén de las vicisitudes del día a día.

    Y luego estaba la cara B. El mundo sobrenatural, los Hombres de Letras y los cazadores. Los que aterrorizaban a los inocentes por la noche y los que los combatían. Sadie Torres era una de ellas. Se habia formado como bruja y habia terminado viendo como su vida era destrozada por un grupo de vampiros. No os voy a mentir, aquel desenlace fue terrible, pero abrió una puerta desconocida para Sadie y le consiguió un puesto en la prestigiosa organización de Los Hombres de Letras de Estados Unidos.

    Los Hombres de Letras era el cuerpo de elite del conocimiento sobrenatural, contaban con equipos de cazadores, de agentes y estudiosos. Poseían búnkeres por todo el mundo. Varios en Estados Unidos, Inglaterra, Francia, España, Bélgica. En fin… En cada parte del mundo la organización habia extendido sus largos dedos con intención de mantener el orden y la estabilidad de un mundo cada vez más caótico.

    Y los lideres de esa organización en Estados Unidos eran los Winchester. John dirigía el bunker de Kansas y se coordinaba con el resto de búnkeres y miembros del país. Mary, su mujer, prefería el trabajo de campo y entrenaba y salvaba a nuevos cazadores y futuros reclutas. Luego estaban sus hijos: Sam y Dean. Sam era experto en demonología y Angeología. Y Dean… el mayor, era de los que preferían mancharse las manos. Un excelente estratega, habilidoso en la batalla y con una mente brillante y avispada. A menudo Sadie bromeaba con él diciendo que bien parecía McGyver, capaz de construir una bomba con un chiche y un boli bic.

    Sadie y Dean se compenetraban a la perfección. Tanto que comenzaron a realizar salidas juntos: cacerías, salvamento de inocentes, resolución de misterios… Y, como era de esperar, se enamoraron. Tanto que Dean se sintió con la confianza de dar el siguiente paso tres años después de conocer a Sadie. Todo parecía ir sobre ruedas hasta que… el universo empezó a colapsar sobre sí mismo…

    Literalmente.

    Al principio eran solamente noticias raras sobre meteoritos y extraños movimientos de tierra. Después comenzaron las catástrofes naturales: maremotos en Indonesia y Europa, terremotos en Estados Unidos, derrumbamiento de acantilados y puentes… Y entonces… llegó el fin del mundo sin que nadie supiera qué hacer para detener aquello.

    John Winchester se pasó una mano por el rostro, abatido. Apenas se sentía capaz de alzar la mirada hacia los cazadores y miembros de la organización. Sadie pudo ver que no sabía qué decirles a pesar de haberlos reunido allí como su líder. Sadie sabía que, ante el fin del mundo, ni siquiera el todopoderoso John Winchester, su suegro, sabia como proteger a su gente y que solo era cuestión de tiempo que el bunker cayera sobre sus cabezas.

    -Ha llegado la hora… El mundo se va al infierno y no hay forma de pararlo. No voy a pediros que os quedéis. Si teneis familia, si teneis algo ahí afuera, volved a casa con vuestros seres queridos. Me duele decir esto pero, por primera vez, no encuentro la forma de detener esto…

    Sadie tragó saliva de forma pesada y se aferró aún más a la mano de Dean. Este captó el gesto y alzó ese brazo para rodear el cuello de Sadie estrechándola contra sí y dejar después un beso en su cabello.

    -Saldremos de esta, ¿vale? -le dijo en voz baja- No sé cómo, pero te pondré a salvo…

    Sadie asintió solamente.

    Tras aquella funesta reunión fueron muchos de sus amigos los que decidieron abandonar el bunker para poder pasar sus últimos dias con sus seres queridos. En las despedidas todo eran buenos deseos, abrazos y lágrimas silenciosas de dolor y frustración. Y menos de tres dias después solo la familia Winchester restaba en el bunker. Aunque estos eran resilientes y cabezotas. Sadie sobre todo. Intentó buscar y crear hechizos que pudieran protegerlos pero ninguno funcionaba…

    Absolutamente. Ninguno.

    Y entonces… no hubo escapatoria.

    Era de noche en el resto del mundo pero en el interior del bunker de Lebanon la familia superviviente corría para salvar sus vidas. La corriente eléctrica habia fallado y el color rojizo de las luces de emergencia parpadeando iluminaban el pasillo de forma mortecina. El primer temblor habia puesto a la familia Winchester en alerta. Después llegó una sacudida aún más fuerte y el panel de seguridad empezó a timbrar de forma estridente y aguda avisando de un fallo de seguridad en la estructura. No era tal, pues lo cierto era que medio edificio se habia derrumbado desde uno de los lados cayendo sobre la gruesa capa de hormigón y piedra.

    Sadie, Sam y Dean corrían por el pasillo que llegaba hasta la biblioteca. Corazones latiendo a toda velocidad, compungidos ante los sonidos de golpes sobre sus cabezas y el tintineo de los azulejos de las paredes al resquebrajarse a su paso. Sadie aferraba la mano de Dean y sentía clavarse el anillo de compromiso entre sus otros dedos al ser estos oprimidos por la fuerza de la mano de su prometido.

    De pronto el pasillo colapsó sobre sí mismo y los tres tuvieron que retroceder entre el polvo y los cascotes de hormigón. Dean agarró a Sadie apartándola de la trayectoria de los escombros que caían y la estrechó contra la pared, cubriéndola con su cuerpo y sus manos.

    -¿Estás bien? -preguntó él con la voz ronca a causa del polvo en el ambiente.

    Sadie asintió tosiendo ligeramente.

    -¡Por aquí! -bramó la voz de John desde la entrada de la cocina. No podían verle con el humo reinante en el ambiente, pero todos sabían dónde se encontraba la puerta asi que retrocedieron hasta dar con las manos de Mary y John que los guiaron hasta el interior de la cocina.

    -¡Esto se va a la mierda! -gritó Dean- ¿Podemos llegar al garaje?

    John negó con la cabeza.

    -El techo se ha derrumbado y la puerta está bloqueada… -dijo Mary.

    -Joder… -masculló Dean.

    John posó una mano en la espalda de Mary guiándola hacia la otra salida de la sala.

    -Tenemos que irnos ahora mismo. O moriremos aquí abajo. Solo podemos salir por la puerta de la sala de guerra… Es arriesgado…

    Sadie todavia tosía el humo y polvo que habia aspirado.

    -Puedo intentar contener el derrumbe y daros una oportunidad -dijo ella con voz débil.

    Dean la miró como si acabara de ver a ET recién aterrizado.

    -¿Estás loca? No, ni de coña. Nos vamos. Todos.

    John hizo una seña con un gesto de su cabeza.

    -Pues tiene que ser ahora. ¡Ya! ¡Vamos!

    De modo que los cinco salieron corriendo por la segunda puerta de la cocina, la que quedaba más cerca de la biblioteca. Las luces rojas impedían estar seguro de por donde uno pisaba y tener que esquivar mesas y sillas no era una tarea facil mientras el escenario temblaba.

    De pronto un enorme estruendo y una sacudida al edificio hizo que Sam, Dean y Sadie cayeran al suelo.

    -¡NO! ¡MAMÁ!

    Sadie pudo escuchar el grito desgarrador de Dean cuando al incorporarse descubrió que John y Mary Winchester no habían podido llegar a la biblioteca antes de que el pasillo colapsara sobre ellos, atrapándolos bajo los escombros. El cazador corrió a intentar quitar las piedras, con la esperanza de poder llegar hasta sus padres a pesar de la mancha de sangre que comenzaba a brotar en el suelo en un fino reguero.

    -¡DEAN! -lo llamó Sam mientras Sadie y él llegaban hasta Dean para intentar detenerlo.

    -¡Dean! ¡Cariño, tenemos que salir de aquí! -le pidió la bruja a su prometido- ¡Dean! ¡Por favor!

    El cazador cejó en su empeño con rabia, dolor y frustración. Se incorporó pasándose el dorso de la muñeca por el rostro para limpiar su visión de polvo y lágrimas y asintió tomando rápidamente la mano de Sadie para salir corriendo hacia la salida. Estaban cerca. Tan cerca…

    Y de pronto…

    -¡DEAN! -fue todo lo que Sadie escuchó antes de que Sam apartara a Dean de un empujón. Dean cayó al suelo y Sam desapareció de la vista de los dos debajo de una nube de piedra y polvo.

    -No… Nonononono…¡NO! ¡SAM! -la voz rota de Dean destrozó el corazón de Sadie.

    -Dean… Dean… Tenemos que irnos… ¡Dean!

    Sadie buscó el brazo de su prometido con la mano y trató de tirar de él para apartarlo de aquelle enorme grieta en el techo. Todo sucedió muy rapido después de aquello. Sadie advirtió el sonido de la piedra desprendiéndose. Su mirada buscó a Dean y vio el miedo en los ojos verdes de Dean un segundo antes de que el techo comenzara a caer sobre él.

    -¡DEAN!- gritó Sadie. Alargó sus manos hacia él liberando una onda expansiva de magia con intención de apartarlo del derrumbe. Pero esta golpeó contra uno de los símbolos de protección tallados en la piedra del arco principal de la entrada a la biblioteca y entonces…. Todo explotó. Y se volvió negro.

    >> Todo era normal en el bunker, o al menos tan normal como esos dias en que no se terminaba el mundo. Sam se habia levantado a las seis de la mañana, habia salido a correr… Habia recogido el correo de la oficina de correos del pueblo y habia regresado a casa. Mientras esperaba al regreso de Dean, quien habia bajado a comprar, habia preparado la comida… Como digo, un día absolutamente normal.

    Esa tarde compartían un bourbon ya que Sam habia decidido apartar la mirada de la sección de noticias de la página web que mostraba su ordenador portátil, un rato al ser traicioneramente seducido por la botella que su hermano habia llevado hasta la mesa. Si no habían encontrado a Amara en una semana, no la encontrarían en los siguientes veinte minutos.

    -¿Qué harías tú? -preguntó Sam de pronto, dando voz a una pregunta que habia pasado algunas veces por su cabeza- Si tuviésemos la opción de una vida normal, quiero decir. Yo querría retomar Derecho y… seria increible graduarme antes de los cuarenta y cinco…- bromeó negando con la cabeza- Y el bunker… Podríamos convertirlo en algo más… En algo mejor… Un lugar que ayudase a otros cazadores… ¿Cuál sería tu plan?

    Entonces recordó algo.

    -Antes de que se me olvide… -dijo inclinándose hacia su portátil y cambiando de pestaña en el navegador- Garth cree que hay un caso de poltergeist en Utah. Le dije que le echaríamos un vistazo…

    Y entonces… un fogonazo de luz los sorprendió a ambos. Una luz amarilla que duró un segundo, un destello de una luz de emergencia lejana y de pronto… Una humareda de polvo y algunos cascotes de piedra cayeron sobre el suelo de madera. Sam se levantó a toda velocidad dejando su vaso sobre la mesa y corriendo a ver qué ocurría.

    -¡Dean! -llamó a su hermano al ver el cuerpo de una mujer joven, inconsciente en el suelo. Estaba cubierta de polvo, magullada y tenía heridas recientes en la frente, en la mejilla, en el hombro- ¿Qué demonios…?

    Entonces la muchacha abrió los ojos apenas un par de segundos.

    -¿Dean? -preguntó esbozando una sonrisa cansada.

    Sam miró a su hermano y luego descubrió algo al lado de la muchacha. Se agachó a recogerlo al tiempo que la joven preguntaba de nuevo, casi sin voz ni consciencia:

    -¿Sam…?

    Sam frunció las cejas mientras tomaba un cascote de piedra y se lo enseñaba a su hermano. Era el emblema de la estrella de Acuario que adornaba el arco de la entrada a la biblioteca. Exactamente. El. Mismo. Escudo. De. Piedra.

    Sam lo alzó para compararlo con el que presidia el arco.

    -¿Qué está pasando? -preguntó.
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ [IMPALA.DRIVER] ¿Nunca has pensado en la posibilidad de la existencia de mundos paralelos? Ya sabes, mundos que parecen iguales al tuyo y que difieren en pequeños y simples aspectos. El efecto mariposa elevado a la máxima potencia. Tal vez si le hubieras plantado cara a esa abusona en el instituto en lugar de agachar la cabeza y continuar por el pasillo hoy serias dueña de una multinacional. Decisiones mínimas que tomamos a diario pueden desentrañar cambios impresionantes. ¡BUM! Mundos paralelos. Bueno, en nuestro caso no es tan sencillo. Digamos que en esta realidad la creación de mundos paralelos no depende de nuestras decisiones, más bien de las de un ser codicioso, despreciable y aburrido. Un tipo que crea mundos enteros y los deshecha cuando no le entretienen lo suficiente. Y uno de estos mundos descartados y abandonado a su buena suerte era el mundo en el que Sadie vivía. Claro que las personas del planeta no sabían que Dios habia cerrado la puerta y se habia mudado de edificio. Ellos vivían sus vidas cotidianas, con el vaivén de las vicisitudes del día a día. Y luego estaba la cara B. El mundo sobrenatural, los Hombres de Letras y los cazadores. Los que aterrorizaban a los inocentes por la noche y los que los combatían. Sadie Torres era una de ellas. Se habia formado como bruja y habia terminado viendo como su vida era destrozada por un grupo de vampiros. No os voy a mentir, aquel desenlace fue terrible, pero abrió una puerta desconocida para Sadie y le consiguió un puesto en la prestigiosa organización de Los Hombres de Letras de Estados Unidos. Los Hombres de Letras era el cuerpo de elite del conocimiento sobrenatural, contaban con equipos de cazadores, de agentes y estudiosos. Poseían búnkeres por todo el mundo. Varios en Estados Unidos, Inglaterra, Francia, España, Bélgica. En fin… En cada parte del mundo la organización habia extendido sus largos dedos con intención de mantener el orden y la estabilidad de un mundo cada vez más caótico. Y los lideres de esa organización en Estados Unidos eran los Winchester. John dirigía el bunker de Kansas y se coordinaba con el resto de búnkeres y miembros del país. Mary, su mujer, prefería el trabajo de campo y entrenaba y salvaba a nuevos cazadores y futuros reclutas. Luego estaban sus hijos: Sam y Dean. Sam era experto en demonología y Angeología. Y Dean… el mayor, era de los que preferían mancharse las manos. Un excelente estratega, habilidoso en la batalla y con una mente brillante y avispada. A menudo Sadie bromeaba con él diciendo que bien parecía McGyver, capaz de construir una bomba con un chiche y un boli bic. Sadie y Dean se compenetraban a la perfección. Tanto que comenzaron a realizar salidas juntos: cacerías, salvamento de inocentes, resolución de misterios… Y, como era de esperar, se enamoraron. Tanto que Dean se sintió con la confianza de dar el siguiente paso tres años después de conocer a Sadie. Todo parecía ir sobre ruedas hasta que… el universo empezó a colapsar sobre sí mismo… Literalmente. Al principio eran solamente noticias raras sobre meteoritos y extraños movimientos de tierra. Después comenzaron las catástrofes naturales: maremotos en Indonesia y Europa, terremotos en Estados Unidos, derrumbamiento de acantilados y puentes… Y entonces… llegó el fin del mundo sin que nadie supiera qué hacer para detener aquello. John Winchester se pasó una mano por el rostro, abatido. Apenas se sentía capaz de alzar la mirada hacia los cazadores y miembros de la organización. Sadie pudo ver que no sabía qué decirles a pesar de haberlos reunido allí como su líder. Sadie sabía que, ante el fin del mundo, ni siquiera el todopoderoso John Winchester, su suegro, sabia como proteger a su gente y que solo era cuestión de tiempo que el bunker cayera sobre sus cabezas. -Ha llegado la hora… El mundo se va al infierno y no hay forma de pararlo. No voy a pediros que os quedéis. Si teneis familia, si teneis algo ahí afuera, volved a casa con vuestros seres queridos. Me duele decir esto pero, por primera vez, no encuentro la forma de detener esto… Sadie tragó saliva de forma pesada y se aferró aún más a la mano de Dean. Este captó el gesto y alzó ese brazo para rodear el cuello de Sadie estrechándola contra sí y dejar después un beso en su cabello. -Saldremos de esta, ¿vale? -le dijo en voz baja- No sé cómo, pero te pondré a salvo… Sadie asintió solamente. Tras aquella funesta reunión fueron muchos de sus amigos los que decidieron abandonar el bunker para poder pasar sus últimos dias con sus seres queridos. En las despedidas todo eran buenos deseos, abrazos y lágrimas silenciosas de dolor y frustración. Y menos de tres dias después solo la familia Winchester restaba en el bunker. Aunque estos eran resilientes y cabezotas. Sadie sobre todo. Intentó buscar y crear hechizos que pudieran protegerlos pero ninguno funcionaba… Absolutamente. Ninguno. Y entonces… no hubo escapatoria. Era de noche en el resto del mundo pero en el interior del bunker de Lebanon la familia superviviente corría para salvar sus vidas. La corriente eléctrica habia fallado y el color rojizo de las luces de emergencia parpadeando iluminaban el pasillo de forma mortecina. El primer temblor habia puesto a la familia Winchester en alerta. Después llegó una sacudida aún más fuerte y el panel de seguridad empezó a timbrar de forma estridente y aguda avisando de un fallo de seguridad en la estructura. No era tal, pues lo cierto era que medio edificio se habia derrumbado desde uno de los lados cayendo sobre la gruesa capa de hormigón y piedra. Sadie, Sam y Dean corrían por el pasillo que llegaba hasta la biblioteca. Corazones latiendo a toda velocidad, compungidos ante los sonidos de golpes sobre sus cabezas y el tintineo de los azulejos de las paredes al resquebrajarse a su paso. Sadie aferraba la mano de Dean y sentía clavarse el anillo de compromiso entre sus otros dedos al ser estos oprimidos por la fuerza de la mano de su prometido. De pronto el pasillo colapsó sobre sí mismo y los tres tuvieron que retroceder entre el polvo y los cascotes de hormigón. Dean agarró a Sadie apartándola de la trayectoria de los escombros que caían y la estrechó contra la pared, cubriéndola con su cuerpo y sus manos. -¿Estás bien? -preguntó él con la voz ronca a causa del polvo en el ambiente. Sadie asintió tosiendo ligeramente. -¡Por aquí! -bramó la voz de John desde la entrada de la cocina. No podían verle con el humo reinante en el ambiente, pero todos sabían dónde se encontraba la puerta asi que retrocedieron hasta dar con las manos de Mary y John que los guiaron hasta el interior de la cocina. -¡Esto se va a la mierda! -gritó Dean- ¿Podemos llegar al garaje? John negó con la cabeza. -El techo se ha derrumbado y la puerta está bloqueada… -dijo Mary. -Joder… -masculló Dean. John posó una mano en la espalda de Mary guiándola hacia la otra salida de la sala. -Tenemos que irnos ahora mismo. O moriremos aquí abajo. Solo podemos salir por la puerta de la sala de guerra… Es arriesgado… Sadie todavia tosía el humo y polvo que habia aspirado. -Puedo intentar contener el derrumbe y daros una oportunidad -dijo ella con voz débil. Dean la miró como si acabara de ver a ET recién aterrizado. -¿Estás loca? No, ni de coña. Nos vamos. Todos. John hizo una seña con un gesto de su cabeza. -Pues tiene que ser ahora. ¡Ya! ¡Vamos! De modo que los cinco salieron corriendo por la segunda puerta de la cocina, la que quedaba más cerca de la biblioteca. Las luces rojas impedían estar seguro de por donde uno pisaba y tener que esquivar mesas y sillas no era una tarea facil mientras el escenario temblaba. De pronto un enorme estruendo y una sacudida al edificio hizo que Sam, Dean y Sadie cayeran al suelo. -¡NO! ¡MAMÁ! Sadie pudo escuchar el grito desgarrador de Dean cuando al incorporarse descubrió que John y Mary Winchester no habían podido llegar a la biblioteca antes de que el pasillo colapsara sobre ellos, atrapándolos bajo los escombros. El cazador corrió a intentar quitar las piedras, con la esperanza de poder llegar hasta sus padres a pesar de la mancha de sangre que comenzaba a brotar en el suelo en un fino reguero. -¡DEAN! -lo llamó Sam mientras Sadie y él llegaban hasta Dean para intentar detenerlo. -¡Dean! ¡Cariño, tenemos que salir de aquí! -le pidió la bruja a su prometido- ¡Dean! ¡Por favor! El cazador cejó en su empeño con rabia, dolor y frustración. Se incorporó pasándose el dorso de la muñeca por el rostro para limpiar su visión de polvo y lágrimas y asintió tomando rápidamente la mano de Sadie para salir corriendo hacia la salida. Estaban cerca. Tan cerca… Y de pronto… -¡DEAN! -fue todo lo que Sadie escuchó antes de que Sam apartara a Dean de un empujón. Dean cayó al suelo y Sam desapareció de la vista de los dos debajo de una nube de piedra y polvo. -No… Nonononono…¡NO! ¡SAM! -la voz rota de Dean destrozó el corazón de Sadie. -Dean… Dean… Tenemos que irnos… ¡Dean! Sadie buscó el brazo de su prometido con la mano y trató de tirar de él para apartarlo de aquelle enorme grieta en el techo. Todo sucedió muy rapido después de aquello. Sadie advirtió el sonido de la piedra desprendiéndose. Su mirada buscó a Dean y vio el miedo en los ojos verdes de Dean un segundo antes de que el techo comenzara a caer sobre él. -¡DEAN!- gritó Sadie. Alargó sus manos hacia él liberando una onda expansiva de magia con intención de apartarlo del derrumbe. Pero esta golpeó contra uno de los símbolos de protección tallados en la piedra del arco principal de la entrada a la biblioteca y entonces…. Todo explotó. Y se volvió negro. >> Todo era normal en el bunker, o al menos tan normal como esos dias en que no se terminaba el mundo. Sam se habia levantado a las seis de la mañana, habia salido a correr… Habia recogido el correo de la oficina de correos del pueblo y habia regresado a casa. Mientras esperaba al regreso de Dean, quien habia bajado a comprar, habia preparado la comida… Como digo, un día absolutamente normal. Esa tarde compartían un bourbon ya que Sam habia decidido apartar la mirada de la sección de noticias de la página web que mostraba su ordenador portátil, un rato al ser traicioneramente seducido por la botella que su hermano habia llevado hasta la mesa. Si no habían encontrado a Amara en una semana, no la encontrarían en los siguientes veinte minutos. -¿Qué harías tú? -preguntó Sam de pronto, dando voz a una pregunta que habia pasado algunas veces por su cabeza- Si tuviésemos la opción de una vida normal, quiero decir. Yo querría retomar Derecho y… seria increible graduarme antes de los cuarenta y cinco…- bromeó negando con la cabeza- Y el bunker… Podríamos convertirlo en algo más… En algo mejor… Un lugar que ayudase a otros cazadores… ¿Cuál sería tu plan? Entonces recordó algo. -Antes de que se me olvide… -dijo inclinándose hacia su portátil y cambiando de pestaña en el navegador- Garth cree que hay un caso de poltergeist en Utah. Le dije que le echaríamos un vistazo… Y entonces… un fogonazo de luz los sorprendió a ambos. Una luz amarilla que duró un segundo, un destello de una luz de emergencia lejana y de pronto… Una humareda de polvo y algunos cascotes de piedra cayeron sobre el suelo de madera. Sam se levantó a toda velocidad dejando su vaso sobre la mesa y corriendo a ver qué ocurría. -¡Dean! -llamó a su hermano al ver el cuerpo de una mujer joven, inconsciente en el suelo. Estaba cubierta de polvo, magullada y tenía heridas recientes en la frente, en la mejilla, en el hombro- ¿Qué demonios…? Entonces la muchacha abrió los ojos apenas un par de segundos. -¿Dean? -preguntó esbozando una sonrisa cansada. Sam miró a su hermano y luego descubrió algo al lado de la muchacha. Se agachó a recogerlo al tiempo que la joven preguntaba de nuevo, casi sin voz ni consciencia: -¿Sam…? Sam frunció las cejas mientras tomaba un cascote de piedra y se lo enseñaba a su hermano. Era el emblema de la estrella de Acuario que adornaba el arco de la entrada a la biblioteca. Exactamente. El. Mismo. Escudo. De. Piedra. Sam lo alzó para compararlo con el que presidia el arco. -¿Qué está pasando? -preguntó.
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  • ㅤㅤㅤㅤㅤextracto de mi rol con Dean Winchester

    ㅤㅤㅤ⚠ contiene posibles spoilers de "Supernatural"

    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ(...)

    -No sé… Tengo la sensación de que volveremos a verle. Este mundo es… raro y extraño. Pero he visto cosas maravillosas y locuras increíbles. ¿Porqué no pensar que él volverá?

    Hope suspiró.

    -Ojalá tengas razon… -dijo Hope antes de que su teléfono comenzara a sonar. Hope alargó una mano para coger el terminal. “Sam”, leyó en la pantalla- Es… El hermano de Dean. Ahora vengo… -dijo antes de levantarse.

    Caminó hacia el estudio y descolgó.

    -¿Sam? -preguntó intentando no demostrar lo agotada que se sentía- ¿Estás bien?

    La voz de Sam sonaba inquieta y preocupada al otro lado de la linea.

    -Si. Es… No. No. Yo estoy bien. Pero… Es Dean…

    Hope sintió un vuelco en el estómago. Lo sabía. Llevaba dias con un mal presentimiento.
    -¿Él está….? ¿Dean está…? ¿Está bien?

    -Si. O sea… sigue vivo, tranquila. Es solo que… Las cosas se han puesto chungas, Hope. Intentamos ir a por Miguel y… este nos engañó. Volvio a poseer a Dean…

    Hope sintió que se mareaba y necesitó sentarse en el sofá.

    -No te preocupes, Dean consiguió tomar el control, pero… Creo que va a hacer una gilipollez, Hope. Se fue del bunker hace un par de dias y… me abrazó…

    Con esas dos palabras, Hope supo que algo iba mal, muy mal.

    -Vale… Es hora de que regrese. Tú… Asegúrate de que Dean vuelve a Lebanon, por favor… Y…. ¿Sam? Gracias por llamarme…

    -Sí…

    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ(...)

    >> Casi veinticuatro horas después de la llamada de Sam, Hope entraba con el coche prestado de Dean en el interior del garaje del bunker. Aparcó el coche, cogió su maleta y su bolsa de mano y caminó rápidamente por el pasillo que comunicaba el garaje con la biblioteca.

    Sabia que los chicos estaban en casa porque escuchaba perfectamente la voz de Sam y Dean hablando en la biblioteca. Y, al llegar, Hope dejó caer las bolsas con malas pulgas sobre la mesa.

    -¿Qué es lo que te pedí? Que no hicieras ninguna gilipollez -dijo la tríbrida intentando controlar su mosqueo por las absurdeces que a Dean se le pasaban por la cabeza, y su frustración por la reciente muerte de su padre- Solo una cosa, Winchester… Y te las has ingeniado para volver a ser poseído por un arcángel homicida y… planear tu suicidio… Porque quieres salvar el mundo…- abrió sus brazos mientras caminaba hacia él- Bien… pues ahora yo vengo a salvarte a ti…- dijo golpeándole con un dedo en el pecho- ¿Cuándo vas a dejar de poner la otra puñetera mejilla, Dean Winchester…?
    ㅤㅤㅤㅤㅤextracto de mi rol con [BxbyDriver] ㅤㅤㅤ⚠ contiene posibles spoilers de "Supernatural" ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ(...) -No sé… Tengo la sensación de que volveremos a verle. Este mundo es… raro y extraño. Pero he visto cosas maravillosas y locuras increíbles. ¿Porqué no pensar que él volverá? Hope suspiró. -Ojalá tengas razon… -dijo Hope antes de que su teléfono comenzara a sonar. Hope alargó una mano para coger el terminal. “Sam”, leyó en la pantalla- Es… El hermano de Dean. Ahora vengo… -dijo antes de levantarse. Caminó hacia el estudio y descolgó. -¿Sam? -preguntó intentando no demostrar lo agotada que se sentía- ¿Estás bien? La voz de Sam sonaba inquieta y preocupada al otro lado de la linea. -Si. Es… No. No. Yo estoy bien. Pero… Es Dean… Hope sintió un vuelco en el estómago. Lo sabía. Llevaba dias con un mal presentimiento. -¿Él está….? ¿Dean está…? ¿Está bien? -Si. O sea… sigue vivo, tranquila. Es solo que… Las cosas se han puesto chungas, Hope. Intentamos ir a por Miguel y… este nos engañó. Volvio a poseer a Dean… Hope sintió que se mareaba y necesitó sentarse en el sofá. -No te preocupes, Dean consiguió tomar el control, pero… Creo que va a hacer una gilipollez, Hope. Se fue del bunker hace un par de dias y… me abrazó… Con esas dos palabras, Hope supo que algo iba mal, muy mal. -Vale… Es hora de que regrese. Tú… Asegúrate de que Dean vuelve a Lebanon, por favor… Y…. ¿Sam? Gracias por llamarme… -Sí… ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ(...) >> Casi veinticuatro horas después de la llamada de Sam, Hope entraba con el coche prestado de Dean en el interior del garaje del bunker. Aparcó el coche, cogió su maleta y su bolsa de mano y caminó rápidamente por el pasillo que comunicaba el garaje con la biblioteca. Sabia que los chicos estaban en casa porque escuchaba perfectamente la voz de Sam y Dean hablando en la biblioteca. Y, al llegar, Hope dejó caer las bolsas con malas pulgas sobre la mesa. -¿Qué es lo que te pedí? Que no hicieras ninguna gilipollez -dijo la tríbrida intentando controlar su mosqueo por las absurdeces que a Dean se le pasaban por la cabeza, y su frustración por la reciente muerte de su padre- Solo una cosa, Winchester… Y te las has ingeniado para volver a ser poseído por un arcángel homicida y… planear tu suicidio… Porque quieres salvar el mundo…- abrió sus brazos mientras caminaba hacia él- Bien… pues ahora yo vengo a salvarte a ti…- dijo golpeándole con un dedo en el pecho- ¿Cuándo vas a dejar de poner la otra puñetera mejilla, Dean Winchester…?
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  • Ha vuelto de recoger un paquete de su puntos postal, y lo cierto es que lo sujeta con cierto repelús y mucho respeto. Por suerte Sam Winchester está en la mesa de iluminada, ubicada nada mas bajar las escaleras metálicas que daban acceso al bunker.

    — ¡Sam! Justo a quien quería ver. Feliz cumpleaños hermano. Debo decir que este regalo no es solo mío. Hablé con Freya y ella ha accedido a ceder uno de los grimorios de su madre a la biblioteca, bueno a ti, a quien vamos a engañar.
    Es la ostia de viejo y esas cosas que a ti te gustan...
    Ha vuelto de recoger un paquete de su puntos postal, y lo cierto es que lo sujeta con cierto repelús y mucho respeto. Por suerte [MO0SE] está en la mesa de iluminada, ubicada nada mas bajar las escaleras metálicas que daban acceso al bunker. — ¡Sam! Justo a quien quería ver. Feliz cumpleaños hermano. Debo decir que este regalo no es solo mío. Hablé con Freya y ella ha accedido a ceder uno de los grimorios de su madre a la biblioteca, bueno a ti, a quien vamos a engañar. Es la ostia de viejo y esas cosas que a ti te gustan...
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  • Aquel año no había tenido que ocultar sus maquinaciones para el regalo de Hope. La idea le había asaltado de forma completamente inesperada mientras hacia aquel viaje con Jack.
    Ver al chaval conduciendo el Impala, sorprendentemente le había llenado de orgullo, y no de desesperación por no ser él quien llevara el volante. Quizás se estuviera haciendo viejo.

    A ver no nos engañemos, Baby seguía siendo su chica, pero ahora ya no le horrorizaba la idea de que cualquier otra persona de su confianza la condujera. Mientras él estuviera en el asiento de al lado vigilando, claro.
    El problema era que en aquella ocasión Hope Mikaelson no estaba en el bunker. Y la visita a su familia no era mero reencuentro. ¿Debería a pesar de todo mandarle el regalo?
    Que coño, ¿Qué mas daba que ellos se enfrentaran a un arcángel y los Mikaelson a zombies supernaturales? Seguía siendo su cumpleaños, de modo que lo prepara todo para que ese día dos de mayo llegue el paquete hasta el complejo.

    En la tapa de la caja va pegada una nota.

    "Feliz cumpleaños niña. Se que quizás esto esté fuera de lugar, pero no quería dejar pasar el día. El aparato gigante es un radiocasete, seguro que tus tíos te pueden explicar como funciona, es para que grabes en las cintas tus canciones favoritas... he pensado que te gustaría tener tu propia selección de música en el Impala.
    Espero que te guste
    D.W"
    Aquel año no había tenido que ocultar sus maquinaciones para el regalo de Hope. La idea le había asaltado de forma completamente inesperada mientras hacia aquel viaje con Jack. Ver al chaval conduciendo el Impala, sorprendentemente le había llenado de orgullo, y no de desesperación por no ser él quien llevara el volante. Quizás se estuviera haciendo viejo. A ver no nos engañemos, Baby seguía siendo su chica, pero ahora ya no le horrorizaba la idea de que cualquier otra persona de su confianza la condujera. Mientras él estuviera en el asiento de al lado vigilando, claro. El problema era que en aquella ocasión [thetribrid] no estaba en el bunker. Y la visita a su familia no era mero reencuentro. ¿Debería a pesar de todo mandarle el regalo? Que coño, ¿Qué mas daba que ellos se enfrentaran a un arcángel y los Mikaelson a zombies supernaturales? Seguía siendo su cumpleaños, de modo que lo prepara todo para que ese día dos de mayo llegue el paquete hasta el complejo. En la tapa de la caja va pegada una nota. "Feliz cumpleaños niña. Se que quizás esto esté fuera de lugar, pero no quería dejar pasar el día. El aparato gigante es un radiocasete, seguro que tus tíos te pueden explicar como funciona, es para que grabes en las cintas tus canciones favoritas... he pensado que te gustaría tener tu propia selección de música en el Impala. Espero que te guste D.W"
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