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    Oigan de verdad alguien sabe por qué eliminan a la mayoría que entran con algún pj de Pokémon? Es un fastidio enserio, los únicos que no son eliminados son los oc's pero personajes como corbeau, red, o propios Pokémon los eliminan a las dos semanas
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    ;; le yo viendo los nuevos episodios de The Boys y babeando con lo guapo que sale Jensen AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA el personaje es odioso pero le quiero mucho ajajaja
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  • La música retumbaba en las paredes de cristal del penthouse en Dubái, filtrándose hasta la terraza donde el viento cálido apenas lograba disipar el olor a alcohol y perfume caro.

    Deianira Zorkeas estaba apoyada contra la baranda, una copa en la mano y una sonrisa que no llegaba a los ojos. Abajo, la ciudad brillaba como si nada pudiera tocarla, como si todo fuera perfecto. Como ella.

    —Te están buscando —dijo una voz detrás.

    No se dio vuelta. Ya sabía quién era. Siempre había alguien buscándola.

    —Que esperen.

    Su reflejo en el vidrio le devolvía una versión impecable: vestido ajustado, piel luminosa, labios perfectamente delineados con uno de sus propios productos. Zorkeas Beauty. Su imperio. Su nombre.

    Un imperio construido sobre control.

    O eso le gustaba creer.

    Un trago más. Otro después. La línea entre placer y necesidad hacía rato que había desaparecido. No pensaba en eso. No esa noche.

    —Deianira —insistió la voz, más cerca ahora—. El inversor no va a quedarse mucho tiempo.

    Esta vez sí giró, despacio, como si cada movimiento estuviera coreografiado. Sus ojos recorrieron al hombre frente a ella, evaluándolo en un segundo.

    —Entonces que aprenda a esperar —respondió, suave, casi peligrosa.

    Lo dejó ahí, sin más, y volvió adentro.

    La fiesta era un espectáculo: cuerpos, risas, luces, música. Todo girando alrededor de ella sin que pareciera tocarla realmente. Se movía entre la gente como si flotara, como si nada pesara.

    Pero todo pesaba.

    Una mano en su cintura. Otra en su brazo. Susurros, propuestas, miradas. Ella respondía con lo justo: una sonrisa, un gesto, un juego. Sabía exactamente qué dar y qué no.

    Control.

    Siempre control.

    Hasta que no.

    En algún punto de la noche, el ruido se volvió demasiado. O demasiado poco. Difícil de distinguir. Se encerró en el baño, apoyando las manos contra el mármol frío.

    Respiró.

    Una vez.

    Otra.

    Se miró en el espejo.

    Ahí estaba otra vez: perfecta… y completamente desordenada por dentro.

    Se inclinó sobre la mesada, cerrando los ojos. No sabía cuánto tiempo pasó. Podrían haber sido segundos o minutos.

    Un golpe en la puerta.

    —¿Estás bien?

    Abrió los ojos lentamente. Volvió a ponerse la máscara en cuestión de segundos.

    Cuando salió, nadie notó la diferencia.

    Claro que no.

    Deianira caminó directo hacia el inversor, con esa seguridad que parecía imposible de romper. Le tendió la mano, sonrisa impecable.

    —Disculpa la espera —dijo—. Ahora sí, hablemos de negocios.

    Y así, entre contratos, copas y promesas, la noche siguió avanzando.

    Como siempre.

    Como si nada se estuviera desmoronando por dentro.
    La música retumbaba en las paredes de cristal del penthouse en Dubái, filtrándose hasta la terraza donde el viento cálido apenas lograba disipar el olor a alcohol y perfume caro. Deianira Zorkeas estaba apoyada contra la baranda, una copa en la mano y una sonrisa que no llegaba a los ojos. Abajo, la ciudad brillaba como si nada pudiera tocarla, como si todo fuera perfecto. Como ella. —Te están buscando —dijo una voz detrás. No se dio vuelta. Ya sabía quién era. Siempre había alguien buscándola. —Que esperen. Su reflejo en el vidrio le devolvía una versión impecable: vestido ajustado, piel luminosa, labios perfectamente delineados con uno de sus propios productos. Zorkeas Beauty. Su imperio. Su nombre. Un imperio construido sobre control. O eso le gustaba creer. Un trago más. Otro después. La línea entre placer y necesidad hacía rato que había desaparecido. No pensaba en eso. No esa noche. —Deianira —insistió la voz, más cerca ahora—. El inversor no va a quedarse mucho tiempo. Esta vez sí giró, despacio, como si cada movimiento estuviera coreografiado. Sus ojos recorrieron al hombre frente a ella, evaluándolo en un segundo. —Entonces que aprenda a esperar —respondió, suave, casi peligrosa. Lo dejó ahí, sin más, y volvió adentro. La fiesta era un espectáculo: cuerpos, risas, luces, música. Todo girando alrededor de ella sin que pareciera tocarla realmente. Se movía entre la gente como si flotara, como si nada pesara. Pero todo pesaba. Una mano en su cintura. Otra en su brazo. Susurros, propuestas, miradas. Ella respondía con lo justo: una sonrisa, un gesto, un juego. Sabía exactamente qué dar y qué no. Control. Siempre control. Hasta que no. En algún punto de la noche, el ruido se volvió demasiado. O demasiado poco. Difícil de distinguir. Se encerró en el baño, apoyando las manos contra el mármol frío. Respiró. Una vez. Otra. Se miró en el espejo. Ahí estaba otra vez: perfecta… y completamente desordenada por dentro. Se inclinó sobre la mesada, cerrando los ojos. No sabía cuánto tiempo pasó. Podrían haber sido segundos o minutos. Un golpe en la puerta. —¿Estás bien? Abrió los ojos lentamente. Volvió a ponerse la máscara en cuestión de segundos. Cuando salió, nadie notó la diferencia. Claro que no. Deianira caminó directo hacia el inversor, con esa seguridad que parecía imposible de romper. Le tendió la mano, sonrisa impecable. —Disculpa la espera —dijo—. Ahora sí, hablemos de negocios. Y así, entre contratos, copas y promesas, la noche siguió avanzando. Como siempre. Como si nada se estuviera desmoronando por dentro.
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  • La vida sigue y nosotros debemos de seguir nuestro camino... Chambeando. (?)
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    No puedo evitarlo... Uuh... Caribbean blue ♫
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    ¡Enhorabuena a la feliz pareja! ¡Leo Carter y 𝐅𝐫𝐚𝐧𝐜𝐢𝐧𝐞 𝐕𝐨𝐧 𝐀𝐬𝐜𝐡𝐞𝐛𝐞𝐫𝐠 se han comprometido!
    ¡Qué emoción! ¡Ya oigo las campanas de bodaaaa!
    ¡Enhorabuena a la feliz pareja! ✨¡[flash_amber_bear_709] y [phantom_platinum_wolf_726] se han comprometido! 💍👰 ¡Qué emoción! ¡Ya oigo las campanas de bodaaaa! 💒
    ¡Gracias estrellita del atardecer!
    Lo hizo de nuevo y esta vez se ha pasado. Me dio la sorpresa más hermosa de todas...

    Leonardo Carter.
    Hijo de una de las familias más influyentes, brillante abogado, heredero de una generosa fortuna y bla, bla, bla... no me importa.
    El Leonardo que a mi siempre me gustó fue al que molestaba cada que tenía oportunidad, al que obligaba a cumplir mis caprichos, el que siemore estaba cerca de Vega y mío porque "su papá lo obligaba", el que nunca pudo decirme que no.

    Media vida después descubrimos que era amor lo que sentíamos el uno por el otro.
    Una visita de rutina nos hizo darnos cuenta de que nos gustabamos, semanas que no podíamos vivir lejos del otro y meses que queríamos pasar el resto de nuestras vidas juntos.
    En el inter quedamos embarazados y no, no fue un descuido... jajaja. Es fruto de nuestro amor desmedido.

    Y hoy, por fin... puedo decirlo... gritarlo para que el mundo entero lo sepa... ¡NOS CASAMOS! Leo me ha propuesto matrimonio y yo ya estoy firmando los papeles para amarrarlo a mi, jajajajaja.
    No me la creo aún... mi amor, mi pixie... ¡me propuso matrimonio!

    Ya puedo seguir haciendo mis planas al estilo de Fiona y su "señora Fiona de Encantador" peeeero el mío de "Francine Carter"

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  • ¡Buenos días! Más te vale que ya estés de pie y no sigas babeando la almohada. Hoy es un día espectacular y me niego a desperdiciarlo esperando a alguien con cara de sueño. Así que arréglate rápido, asegúrate de lucir decente y prepárate, porque primero iremos por un buen café que tú vas a invitar y después me vas a acompañar a Shibuya. ¡Andando, que no tengo todo el día!
    ¡Buenos días! Más te vale que ya estés de pie y no sigas babeando la almohada. Hoy es un día espectacular y me niego a desperdiciarlo esperando a alguien con cara de sueño. Así que arréglate rápido, asegúrate de lucir decente y prepárate, porque primero iremos por un buen café que tú vas a invitar y después me vas a acompañar a Shibuya. ¡Andando, que no tengo todo el día!
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  • All: It was just a fleeting glimmer, but until we can capture that bright light,
    Ruggie: Even something like destiny
    Jack: We’ll just
    All: Laugh it all away.
    All: We’re going all this way to overwrite this unfair world, see.
    All: One day at the edge of the wilderness, we’ll devour the sunrise.

    Jack/Ruggie: Don’t waver, don’t hesitate, let those starving fangs seethe.
    Leona: Howl!
    Jack/Ruggie: (Beat down!!)
    Leona: Shout!
    Jack/Ruggie: (Do more!!)
    Jack/Ruggie: Until everything desired is devoured in the name of an unquenchable passion.

    Ruggie: Even if the future’s already decided,
    Ruggie: My blood gets pumping to try and destroy it all.
    Jack: Especially when it’s half-hearted,
    Jack/Ruggie: We want to tear that righteousness to pieces ......
    All: It was just a fleeting glimmer, but until we can capture that bright light, Ruggie: Even something like destiny Jack: We’ll just All: Laugh it all away. All: We’re going all this way to overwrite this unfair world, see. All: One day at the edge of the wilderness, we’ll devour the sunrise. Jack/Ruggie: Don’t waver, don’t hesitate, let those starving fangs seethe. Leona: Howl! Jack/Ruggie: (Beat down!!) Leona: Shout! Jack/Ruggie: (Do more!!) Jack/Ruggie: Until everything desired is devoured in the name of an unquenchable passion. Ruggie: Even if the future’s already decided, Ruggie: My blood gets pumping to try and destroy it all. Jack: Especially when it’s half-hearted, Jack/Ruggie: We want to tear that righteousness to pieces ......
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  • El estudio del perro de Pavlov..
    . Tocas un timbre... Alimentas a los perros... Los perros babean... Tú alimentas a los perros... Toca el timbre y para...

    Sniffles: Detengámonos, por favor. Les pedí, por favor.

    -El Vermilinguo encerrado en el baño con dos bravucones que le miran aterrados al recordar cómo el día anterior, este dejó muy magullado el rostro de uno de ellos que envió al hospital y a otro, con la mano muy malherida por haberle clavado un bolígrafo en esta.-
    El estudio del perro de Pavlov.. . Tocas un timbre... Alimentas a los perros... Los perros babean... Tú alimentas a los perros... Toca el timbre y para... Sniffles: Detengámonos, por favor. Les pedí, por favor. -El Vermilinguo encerrado en el baño con dos bravucones que le miran aterrados al recordar cómo el día anterior, este dejó muy magullado el rostro de uno de ellos que envió al hospital y a otro, con la mano muy malherida por haberle clavado un bolígrafo en esta.-
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  • << El terrible y seco impacto contra el suelo se escuchó. Detrás de ello, un peso aún mayor cayó, y con ello el salpicar del agua del asfalto. Un charco formado por la intensa lluvia hasta hace un par de horas durante aquella noche. Un hombre había caído, o mejor dicho, había sido azotado contra el suelo mientras cuatro espectadores, que cobijados por la penumbra, yacían de pie mientras se encontraban a la espera de que aquel hombrecillo finalmente revelara la información que ellos tanto habían estado buscando.

    La humedad se alzaba dando frescura al ambiente y con ello el olor del tabaco del cigarro hacía más placentera la experiencia de fumar. De hecho, uno de ellos ya se encontraba en dicho acto, aunque el gusto no le duró demasiado al percibir el aroma a sangre filtrarse por la nariz pues aquel hombre en el suelo comenzaba a derramar algo del líquido vital debido a sus anteriores heridas durante el viaje en la van.

    —¿Qué es lo que quieren? Ya he respondido a sus preguntas.—

    Era joven, de tez morena y ojos rasgados, sin duda alguna de origen asiático. Su voz titubeaba ante la golpiza que le habían metido durante cinco minutos, pues su ojo derecho ya se hallaba hinchado. Un hilo de sangre corría por la comisura izquierda de su labio hasta su barbilla, seguramente le habían tirado algunos dientes.

    Con trabajos pudo adoptar una posición más cómoda debido a que sus manos estaban atadas con cinchos a su espalda, tan justo era su atadura que incluso el mismo plástico comenzaba a cortar las muñecas en un angustioso dolor.Y de pronto… una patada directa al rostro recibió para derribarlo de nuevo, no tuvo piedad, ahora la hemorragia era mucho peor. Aquel hombre que fumaba su cigarrillo había sido, aquel que se paraba en el medio de los otros tres.

    — Hemos sido pacientes, querido Terry, demasiado. Ahora quiero que hables… ¿Porqué morder la mano que alimentar a tu y tu familia? —

    Una voz ligeramente rasposa, pero joven; se escuchó finalmente de aquel grupo y con ello aquel se acercó tanto que incluso sostuvo firmemente la cabeza del interrogado con su derecha, pero de la cabellera del hombre caído. Sólo para azotarla contra el suelo un par de veces sin importarle si su cráneo estaba por quebrarse.

    — ¿Tan inconforme eres que obligarte a actuar en mi contra? —

    Giovanni, quien tenía una expresión terriblemente fría se detuvo y alzó el rostro del hombre que rondaba entre los cuarentas, ahora con el rostro bañado en sangre tierra y algo de agua. Había sido bastante paciente por el momento, pero sin duda alguna lo que había hecho aquella víctima era algo que el ruso no podía perdonar.

    Sujetó al sujeto ahora desde su mentón y procedió a sacar un cuchillo que guardaba en una funda adherida a su cinturón. Colocó el filo de dicho cuchillo ante sus ojos para que pudiese observarlo.

    — Escucha, Terry… necesito sinceridad. ¿Puedo tenerla de ti? — cuestionó sin desesperar.
    — Ya te dije todo… Mark el de contabilidad movió todo. — responde aquel hombre. — Yo solo me encargaba de los embarques. —.
    — Lo quieres de manera difícil ¿Terry? — cuestionó. —Será difícil… ¡Баженлос!—

    Tan pronto dio la orden aquellos hombres que aguardaban fueron al área de carga de la van y bajaron a otros dos sujetos que igual que Terry, estaban maniatados y con bolsas en la cabeza para evitar que sus secuestradores fuesen reconocidos. De manera forzada cayeron de rodillas en el asfalto, a la izquierda de Terry.

    — Vamos a hacer manera difícil, Terry..— declaró Giovanni. — Si no querer hablar, entonces motivación ayuda mucho. —

    Fue entonces que el cuchillo se acercó a la oreja de Terry amenazando con cortarla. Una táctica bastante brutal, pero efectiva a la hora de convencer a las víctimas de confesar a ponerlas en una situación de alta tensión, para presionar y para obtener lo que él buscaba.

    — Ya te dije todo lo que sé. No sé que más quieres que te diga. — agregó Terry con desesperación.
    — No lo sé, Terry, veo que hay cosas… — Giovanni comenzó a cortar el cartílago de la oreja de manera lenta y dolorosa, Terry sólo se limitaba a gritar con dolor y agonía.
    — Te lo dije ¡Aaaaah! — respondió mientras sus alaridos crecían y resonaban en el vacío callejón en el que se encontraban. Todo continuó hasta que finalmente separó la oreja del rostro de Terry.

    — Ahora… ¿Vas a hablar?— cuestiona el rubio sin ápice de remordimiento.
    — Está bien, está bien… fui yo, fui yo… yo ideé todo esto… — confesó Terry.
    — Eso ya lo sé, Terry. Decir cosas que yo ya conozco. — replicó Gio. — Quiero saber… por qué… Данте, стреляет. —

    En ese instante, uno de los tres ayudantes que le acompañaron retiró la capucha a uno de los que estaban ahí, en el suelo; disparó a quemarropa. Directo en la cabeza y de manera instantánea aquel otro sujeto cayó desplomado en el suelo, vertiendo su sangre en el suelo.

    — ¡No! ¡Philip! — exclamó Terry mientras lágrimas caían de sus ojos.
    — Terry, Terry, Terry… ¿En serio, ser tu nombre? ¿O debo decir Qian Zhou Xi?— reveló.
    — ¿Por qué Zhou? ¿Hablar? — reiteró el ruso.
    — Yo le dije a Mark que lo hiciera… — recalcó Terry en desesperación.
    — ¿Es verdad eso, Mark? — dijo.

    Giovanni chasqueó sus dedos para hacer que descubrieran al segundo hombre sometido a un lado del cadáver llamado Philip, y al igual que Terry, estos eran de origen asiático. Una detonación provocada por el revólver se hizo presente de nuevo, esta vez hiriendo la pierna de aquel tercer hombre. Era Mark.

    — ¡No diré nada! — dijo desafiante el llamado Mark. Fue entonces que un tercer disparo fue directo a su cabeza. Y mientras tanto, Giovanni cortó la garganta de Terry para que terminase desangrado.

    — Malditos perros mentirosos… ¡Пойдем!— >>
    << El terrible y seco impacto contra el suelo se escuchó. Detrás de ello, un peso aún mayor cayó, y con ello el salpicar del agua del asfalto. Un charco formado por la intensa lluvia hasta hace un par de horas durante aquella noche. Un hombre había caído, o mejor dicho, había sido azotado contra el suelo mientras cuatro espectadores, que cobijados por la penumbra, yacían de pie mientras se encontraban a la espera de que aquel hombrecillo finalmente revelara la información que ellos tanto habían estado buscando. La humedad se alzaba dando frescura al ambiente y con ello el olor del tabaco del cigarro hacía más placentera la experiencia de fumar. De hecho, uno de ellos ya se encontraba en dicho acto, aunque el gusto no le duró demasiado al percibir el aroma a sangre filtrarse por la nariz pues aquel hombre en el suelo comenzaba a derramar algo del líquido vital debido a sus anteriores heridas durante el viaje en la van. —¿Qué es lo que quieren? Ya he respondido a sus preguntas.— Era joven, de tez morena y ojos rasgados, sin duda alguna de origen asiático. Su voz titubeaba ante la golpiza que le habían metido durante cinco minutos, pues su ojo derecho ya se hallaba hinchado. Un hilo de sangre corría por la comisura izquierda de su labio hasta su barbilla, seguramente le habían tirado algunos dientes. Con trabajos pudo adoptar una posición más cómoda debido a que sus manos estaban atadas con cinchos a su espalda, tan justo era su atadura que incluso el mismo plástico comenzaba a cortar las muñecas en un angustioso dolor.Y de pronto… una patada directa al rostro recibió para derribarlo de nuevo, no tuvo piedad, ahora la hemorragia era mucho peor. Aquel hombre que fumaba su cigarrillo había sido, aquel que se paraba en el medio de los otros tres. — Hemos sido pacientes, querido Terry, demasiado. Ahora quiero que hables… ¿Porqué morder la mano que alimentar a tu y tu familia? — Una voz ligeramente rasposa, pero joven; se escuchó finalmente de aquel grupo y con ello aquel se acercó tanto que incluso sostuvo firmemente la cabeza del interrogado con su derecha, pero de la cabellera del hombre caído. Sólo para azotarla contra el suelo un par de veces sin importarle si su cráneo estaba por quebrarse. — ¿Tan inconforme eres que obligarte a actuar en mi contra? — Giovanni, quien tenía una expresión terriblemente fría se detuvo y alzó el rostro del hombre que rondaba entre los cuarentas, ahora con el rostro bañado en sangre tierra y algo de agua. Había sido bastante paciente por el momento, pero sin duda alguna lo que había hecho aquella víctima era algo que el ruso no podía perdonar. Sujetó al sujeto ahora desde su mentón y procedió a sacar un cuchillo que guardaba en una funda adherida a su cinturón. Colocó el filo de dicho cuchillo ante sus ojos para que pudiese observarlo. — Escucha, Terry… necesito sinceridad. ¿Puedo tenerla de ti? — cuestionó sin desesperar. — Ya te dije todo… Mark el de contabilidad movió todo. — responde aquel hombre. — Yo solo me encargaba de los embarques. —. — Lo quieres de manera difícil ¿Terry? — cuestionó. —Será difícil… ¡Баженлос!— Tan pronto dio la orden aquellos hombres que aguardaban fueron al área de carga de la van y bajaron a otros dos sujetos que igual que Terry, estaban maniatados y con bolsas en la cabeza para evitar que sus secuestradores fuesen reconocidos. De manera forzada cayeron de rodillas en el asfalto, a la izquierda de Terry. — Vamos a hacer manera difícil, Terry..— declaró Giovanni. — Si no querer hablar, entonces motivación ayuda mucho. — Fue entonces que el cuchillo se acercó a la oreja de Terry amenazando con cortarla. Una táctica bastante brutal, pero efectiva a la hora de convencer a las víctimas de confesar a ponerlas en una situación de alta tensión, para presionar y para obtener lo que él buscaba. — Ya te dije todo lo que sé. No sé que más quieres que te diga. — agregó Terry con desesperación. — No lo sé, Terry, veo que hay cosas… — Giovanni comenzó a cortar el cartílago de la oreja de manera lenta y dolorosa, Terry sólo se limitaba a gritar con dolor y agonía. — Te lo dije ¡Aaaaah! — respondió mientras sus alaridos crecían y resonaban en el vacío callejón en el que se encontraban. Todo continuó hasta que finalmente separó la oreja del rostro de Terry. — Ahora… ¿Vas a hablar?— cuestiona el rubio sin ápice de remordimiento. — Está bien, está bien… fui yo, fui yo… yo ideé todo esto… — confesó Terry. — Eso ya lo sé, Terry. Decir cosas que yo ya conozco. — replicó Gio. — Quiero saber… por qué… Данте, стреляет. — En ese instante, uno de los tres ayudantes que le acompañaron retiró la capucha a uno de los que estaban ahí, en el suelo; disparó a quemarropa. Directo en la cabeza y de manera instantánea aquel otro sujeto cayó desplomado en el suelo, vertiendo su sangre en el suelo. — ¡No! ¡Philip! — exclamó Terry mientras lágrimas caían de sus ojos. — Terry, Terry, Terry… ¿En serio, ser tu nombre? ¿O debo decir Qian Zhou Xi?— reveló. — ¿Por qué Zhou? ¿Hablar? — reiteró el ruso. — Yo le dije a Mark que lo hiciera… — recalcó Terry en desesperación. — ¿Es verdad eso, Mark? — dijo. Giovanni chasqueó sus dedos para hacer que descubrieran al segundo hombre sometido a un lado del cadáver llamado Philip, y al igual que Terry, estos eran de origen asiático. Una detonación provocada por el revólver se hizo presente de nuevo, esta vez hiriendo la pierna de aquel tercer hombre. Era Mark. — ¡No diré nada! — dijo desafiante el llamado Mark. Fue entonces que un tercer disparo fue directo a su cabeza. Y mientras tanto, Giovanni cortó la garganta de Terry para que terminase desangrado. — Malditos perros mentirosos… ¡Пойдем!— >>
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