•
── • 𝗦𝘁. 𝗕𝘆: 𝐋𝐲𝐬𝐬𝐚𝐧𝐝𝐫𝐞 • ──
Tres días y cuatro noches atravesando el inclemente desierto, el agua potable se había terminado dos días atrás y la comida escaseado muchísimo antes de tocar la tierra árida.
Con solo voluntad y usando la espada como bastón de equilibrio vislumbro finalmente los primeros indicios de humanidad. ──── Qu...Que bendición...──── Mascullo, con los labios secos y las mejillas hundidas del hambre más feérico, las carrosas pasaban a su lado. Los ojos de los nobles miraban con desprecio al vagabundo de ropas desechas, polvorientas y tal vez con el fuerte aroma masculino al no encontrar un lugar apropiado para asearse.
Pero se sentía dichoso, incluso después de confiar en el grupo de aventureros pasado que le robaron sus pertenencias, los zapatos y su diminuto costal de monedas dejándolo a su suerte abandonado en las penínsulas donde esperaban quizás que se volviera comida de monstruo. No los culpaba, solo a él por confiarse demasiado. Pero la llama de su nobleza no se apago por un contratiempo.
𝐄𝐧𝐭𝐫𝐚𝐝𝐚 𝐚 𝐥𝐚 𝐜𝐢𝐮𝐝𝐚𝐝 [...]
Entro arrastrando el paso, las miradas se posaron sobre esa enorme figura jorobada y temblorosa, choco accidentalmente con un hombre. ─ ¡Imbécil, fíjate por donde vas!.─ Lo empujo pero solo choco contra un enorme y polvoso muro que no se tanteo ni un poco, una mirada escalofriante y un rostro tan demacrado por el hambre.
──── Discul...──── No termino la frase cuando el hombre despavorido del susto, con los brazos arriba salía corriendo gritando ¡¡ UN ZOMBIE !! provocando que las miradas solo se le fueran encima. ──── No soy un zombie... en fin, debería ser el edificio más alto.──── Habló en su mente tomando como foco la sombra más alta, hasta que finalmente después de largos y arrastrados 20 minutos solo avanzo unos metros, de espaldas contra una pared se dejo caer resbalando sobre su trasero abrazando su espada con toda la fuerza restante, cansando, hambriento... ohh... ¡Ohhh! El aroma de carne asada y confitada traslucía como una mano fantasma que abrazaba su nariz haciendo que babeará.
── • 𝗦𝘁. 𝗕𝘆: 𝐋𝐲𝐬𝐬𝐚𝐧𝐝𝐫𝐞 • ──
Tres días y cuatro noches atravesando el inclemente desierto, el agua potable se había terminado dos días atrás y la comida escaseado muchísimo antes de tocar la tierra árida.
Con solo voluntad y usando la espada como bastón de equilibrio vislumbro finalmente los primeros indicios de humanidad. ──── Qu...Que bendición...──── Mascullo, con los labios secos y las mejillas hundidas del hambre más feérico, las carrosas pasaban a su lado. Los ojos de los nobles miraban con desprecio al vagabundo de ropas desechas, polvorientas y tal vez con el fuerte aroma masculino al no encontrar un lugar apropiado para asearse.
Pero se sentía dichoso, incluso después de confiar en el grupo de aventureros pasado que le robaron sus pertenencias, los zapatos y su diminuto costal de monedas dejándolo a su suerte abandonado en las penínsulas donde esperaban quizás que se volviera comida de monstruo. No los culpaba, solo a él por confiarse demasiado. Pero la llama de su nobleza no se apago por un contratiempo.
𝐄𝐧𝐭𝐫𝐚𝐝𝐚 𝐚 𝐥𝐚 𝐜𝐢𝐮𝐝𝐚𝐝 [...]
Entro arrastrando el paso, las miradas se posaron sobre esa enorme figura jorobada y temblorosa, choco accidentalmente con un hombre. ─ ¡Imbécil, fíjate por donde vas!.─ Lo empujo pero solo choco contra un enorme y polvoso muro que no se tanteo ni un poco, una mirada escalofriante y un rostro tan demacrado por el hambre.
──── Discul...──── No termino la frase cuando el hombre despavorido del susto, con los brazos arriba salía corriendo gritando ¡¡ UN ZOMBIE !! provocando que las miradas solo se le fueran encima. ──── No soy un zombie... en fin, debería ser el edificio más alto.──── Habló en su mente tomando como foco la sombra más alta, hasta que finalmente después de largos y arrastrados 20 minutos solo avanzo unos metros, de espaldas contra una pared se dejo caer resbalando sobre su trasero abrazando su espada con toda la fuerza restante, cansando, hambriento... ohh... ¡Ohhh! El aroma de carne asada y confitada traslucía como una mano fantasma que abrazaba su nariz haciendo que babeará.
•
── • 𝗦𝘁. 𝗕𝘆: [Lyssandra.White.Witch] • ──
Tres días y cuatro noches atravesando el inclemente desierto, el agua potable se había terminado dos días atrás y la comida escaseado muchísimo antes de tocar la tierra árida.
Con solo voluntad y usando la espada como bastón de equilibrio vislumbro finalmente los primeros indicios de humanidad. ──── Qu...Que bendición...──── Mascullo, con los labios secos y las mejillas hundidas del hambre más feérico, las carrosas pasaban a su lado. Los ojos de los nobles miraban con desprecio al vagabundo de ropas desechas, polvorientas y tal vez con el fuerte aroma masculino al no encontrar un lugar apropiado para asearse.
Pero se sentía dichoso, incluso después de confiar en el grupo de aventureros pasado que le robaron sus pertenencias, los zapatos y su diminuto costal de monedas dejándolo a su suerte abandonado en las penínsulas donde esperaban quizás que se volviera comida de monstruo. No los culpaba, solo a él por confiarse demasiado. Pero la llama de su nobleza no se apago por un contratiempo.
𝐄𝐧𝐭𝐫𝐚𝐝𝐚 𝐚 𝐥𝐚 𝐜𝐢𝐮𝐝𝐚𝐝 [...]
Entro arrastrando el paso, las miradas se posaron sobre esa enorme figura jorobada y temblorosa, choco accidentalmente con un hombre. ─ ¡Imbécil, fíjate por donde vas!.─ Lo empujo pero solo choco contra un enorme y polvoso muro que no se tanteo ni un poco, una mirada escalofriante y un rostro tan demacrado por el hambre.
──── Discul...──── No termino la frase cuando el hombre despavorido del susto, con los brazos arriba salía corriendo gritando ¡¡ UN ZOMBIE !! provocando que las miradas solo se le fueran encima. ──── No soy un zombie... en fin, debería ser el edificio más alto.──── Habló en su mente tomando como foco la sombra más alta, hasta que finalmente después de largos y arrastrados 20 minutos solo avanzo unos metros, de espaldas contra una pared se dejo caer resbalando sobre su trasero abrazando su espada con toda la fuerza restante, cansando, hambriento... ohh... ¡Ohhh! El aroma de carne asada y confitada traslucía como una mano fantasma que abrazaba su nariz haciendo que babeará.