—Tengo que irme... —por mucho que le costara haber pronunciado aquellas palabras, no eran menos ciertas. La vida en el bunker no era tranquila y siempre habia demasiado qué hacer, asuntos que investigar... Hope se preguntaba cómo seria un dia tranquilo y apacible en aquel lugar.
—O... —adelantó el Winchester sin querer apartar sus manos de ella mientras se levantaba— Puedes quedarte aqui conmigo...
El movimiento de las manos masculinas tirando de ella de nuevo hacia su regazo provocó en Hope una sonrisa divertida mientras volvía a sentarse sobre una de las piernas masculinas.
—Eres incorregible... Dean Winchester- rio ella cerca de sus labios.
—Yo creo que soy adorable...—confirmó el cazador volviendo a distraerla con un nuevo beso.
—Tengo que irme... —por mucho que le costara haber pronunciado aquellas palabras, no eran menos ciertas. La vida en el bunker no era tranquila y siempre habia demasiado qué hacer, asuntos que investigar... Hope se preguntaba cómo seria un dia tranquilo y apacible en aquel lugar.
—O... —adelantó el Winchester sin querer apartar sus manos de ella mientras se levantaba— Puedes quedarte aqui conmigo...
El movimiento de las manos masculinas tirando de ella de nuevo hacia su regazo provocó en Hope una sonrisa divertida mientras volvía a sentarse sobre una de las piernas masculinas.
—Eres incorregible... [BxbyDriver]- rio ella cerca de sus labios.
—Yo creo que soy adorable...—confirmó el cazador volviendo a distraerla con un nuevo beso.
@jaejun.sanren Located in: Mirror Esotérica, Seúl
🗓 Posted on: 19/01 · Monday
Mirror Esotérica en plena actividad. Días largos, trabajo constante y decisiones que se toman con calma y precisión.
Les deseo una semana productiva, con enfoque en lo importante, y un descanso reparador cuando llegue el momento.
Que tengan una linda y productiva semana. 🜂
☆ Instagram Update ☆
@jaejun.sanren
📍 Located in: Mirror Esotérica, Seúl
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Mirror Esotérica en plena actividad. Días largos, trabajo constante y decisiones que se toman con calma y precisión.
Les deseo una semana productiva, con enfoque en lo importante, y un descanso reparador cuando llegue el momento.
Que tengan una linda y productiva semana. 🜂
Luan Bloem ¡Te estuve buscando! ¿Dónde estabas? ¡Me tuviste preocupado! -Incluso con su tono preocupado, su voz tenía un deje de alivio por volver a encontrarla.-
[legend_ivory_lizard_451] ¡Te estuve buscando! ¿Dónde estabas? ¡Me tuviste preocupado! -Incluso con su tono preocupado, su voz tenía un deje de alivio por volver a encontrarla.-
Los millones no aguantan el llanto
De cuando me siento solo en mi cuarto
De cuando el balcón no se siente tan alto...
- Un paseo siempre te ayuda a respirar y el acelerador igual [??] -
Los millones no aguantan el llanto
De cuando me siento solo en mi cuarto
De cuando el balcón no se siente tan alto...
- Un paseo siempre te ayuda a respirar y el acelerador igual [??] -
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El agua me lleva, fría y serena,
como si quisiera borrar mis pasos,
como si quisiera devolverme al silencio.
He perdido fuerza desde que llegué a este mundo, pero aun así, derroté al cazador.
Aun así, vengué a la aldea y por primera vez, siento paz.
Si muero aquí, quizás mi alma regrese a mi hogar. Quizás el río me devuelva a donde todo comenzó y por un instante, pienso en rendirme,
dejar que la corriente decida.
Pero entonces recuerdo a mi abuela Jennifer.
Recuerdo su voz firme en los días de entrenamiento, cuando yo temía no sobrevivir a su dureza. Ella me decía: "No tienes derecho a morir, no aún. Hay cosas que aún no has hecho.
Hay gente que te ama, y no puedes hacerlos sufrir."
Sus palabras arden más fuerte que el fuego.
Me recuerdan que rendirse no es opción, que en mis venas no solo corre la sangre Ishtar, sino también la sangre Queen y las Queen son las más tercas, las que nunca se doblan, las que nunca aceptan la derrota.
Así que no, no moriré aquí, no me rendiré.
El río puede arrastrar mi cuerpo, pero mi espíritu seguirá luchando. Porque vivir no es un derecho que se entrega al azar, es una promesa que se honra con cada respiración.
Y mientras floto, me repito: "Morir no es una opción. Seguir es mi destino y aún hay cosas que debo hacer".
Parte 12 - Una pequeña esperanza.
La corriente había arrastrado a Akane lejos de la aldea, dejándola inconsciente en la orilla del río. Su cuerpo estaba cubierto de heridas, pero dentro de ella aún ardía un poder que se negaba a apagarse.
En ese momento, una joven ogra regresaba de cazar. Caminaba con calma hacia su hogar, y al pasar cerca del río se inclinó para beber agua fresca. Fue entonces que la vio: una muchacha de cabello blanco con puntas verdes, tendida en la hierba, respirando con dificultad.
La ogra se acercó con cautela. Al poner su mano sobre el pecho de Akane, sintió que su poder luchaba por seguir viviendo, como una llama que se resiste al viento. Sin dudarlo, la levantó en sus brazos y la llevó a su casa, decidida a salvarla.
Parte 11 - Reflexión en el río.
El agua me lleva, fría y serena,
como si quisiera borrar mis pasos,
como si quisiera devolverme al silencio.
He perdido fuerza desde que llegué a este mundo, pero aun así, derroté al cazador.
Aun así, vengué a la aldea y por primera vez, siento paz.
Si muero aquí, quizás mi alma regrese a mi hogar. Quizás el río me devuelva a donde todo comenzó y por un instante, pienso en rendirme,
dejar que la corriente decida.
Pero entonces recuerdo a mi abuela Jennifer.
Recuerdo su voz firme en los días de entrenamiento, cuando yo temía no sobrevivir a su dureza. Ella me decía: "No tienes derecho a morir, no aún. Hay cosas que aún no has hecho.
Hay gente que te ama, y no puedes hacerlos sufrir."
Sus palabras arden más fuerte que el fuego.
Me recuerdan que rendirse no es opción, que en mis venas no solo corre la sangre Ishtar, sino también la sangre Queen y las Queen son las más tercas, las que nunca se doblan, las que nunca aceptan la derrota.
Así que no, no moriré aquí, no me rendiré.
El río puede arrastrar mi cuerpo, pero mi espíritu seguirá luchando. Porque vivir no es un derecho que se entrega al azar, es una promesa que se honra con cada respiración.
Y mientras floto, me repito: "Morir no es una opción. Seguir es mi destino y aún hay cosas que debo hacer".
Parte 12 - Una pequeña esperanza.
La corriente había arrastrado a Akane lejos de la aldea, dejándola inconsciente en la orilla del río. Su cuerpo estaba cubierto de heridas, pero dentro de ella aún ardía un poder que se negaba a apagarse.
En ese momento, una joven ogra regresaba de cazar. Caminaba con calma hacia su hogar, y al pasar cerca del río se inclinó para beber agua fresca. Fue entonces que la vio: una muchacha de cabello blanco con puntas verdes, tendida en la hierba, respirando con dificultad.
La ogra se acercó con cautela. Al poner su mano sobre el pecho de Akane, sintió que su poder luchaba por seguir viviendo, como una llama que se resiste al viento. Sin dudarlo, la levantó en sus brazos y la llevó a su casa, decidida a salvarla.
Lugar: Mansión Phantomhive, Londres
Hora: 11:47 p. m.
Clima: Noche cerrada, lluvia fina golpeando los ventanales, niebla espesa envolviendo la propiedad.
ON
*Sebastian Michaelis sostenía la copa con una precisión impecable, como si incluso el cristal comprendiera la jerarquía que gobernaba la mansión Phantomhive. El vino oscuro reposaba en silencio, reflejando la luz trémula de los candelabros que iluminaban el salón principal, mientras la lluvia marcaba un ritmo constante contra los ventanales.
La mansión estaba en calma, sin embargo, no era una calma vacía, sino una cuidadosamente impuesta. Afuera, la niebla se aferraba a los jardines como una presencia viva; mientras que dentro, los muros antiguos observaban, cómplices mudos de contratos que jamás debían pronunciarse en voz alta.
Sebastian permanecía de pie, erguido, con la compostura intacta, como si incluso la soledad formara parte de su servicio.
Giró entonces la copa con lentitud, escuchando el leve roce del líquido contra el cristal, sus ojos carmesíes no mostraban emoción alguna y aunque en su mirada habitaba una atención despierta, el no necesitaba compañía pues la oscuridad le resultaba familiar.
Dejó la copa sobre la mesa con un gesto suave, casi ceremonial. El sonido se disipó entre el crepitar distante del fuego y el murmullo de la tormenta. Fue entonces que aquel demonio inclinó apenas la cabeza, no hacia nadie en particular, sino hacia el pacto invisible que lo ataba a ese lugar. Su expresión era serena, educada… peligrosamente honesta pues se dejó ver con una sonrisa ladina a su acto.
Aquí, la mansión Phantomhive no dormía, Sebastian Michaelis, su mayordomo, permanecía vigilante, paciente, aguardando el momento exacto en que la noche exigiría su intervención.* ~
Lugar: Mansión Phantomhive, Londres
Hora: 11:47 p. m.
Clima: Noche cerrada, lluvia fina golpeando los ventanales, niebla espesa envolviendo la propiedad.
ON
*Sebastian Michaelis sostenía la copa con una precisión impecable, como si incluso el cristal comprendiera la jerarquía que gobernaba la mansión Phantomhive. El vino oscuro reposaba en silencio, reflejando la luz trémula de los candelabros que iluminaban el salón principal, mientras la lluvia marcaba un ritmo constante contra los ventanales.
La mansión estaba en calma, sin embargo, no era una calma vacía, sino una cuidadosamente impuesta. Afuera, la niebla se aferraba a los jardines como una presencia viva; mientras que dentro, los muros antiguos observaban, cómplices mudos de contratos que jamás debían pronunciarse en voz alta.
Sebastian permanecía de pie, erguido, con la compostura intacta, como si incluso la soledad formara parte de su servicio.
Giró entonces la copa con lentitud, escuchando el leve roce del líquido contra el cristal, sus ojos carmesíes no mostraban emoción alguna y aunque en su mirada habitaba una atención despierta, el no necesitaba compañía pues la oscuridad le resultaba familiar.
Dejó la copa sobre la mesa con un gesto suave, casi ceremonial. El sonido se disipó entre el crepitar distante del fuego y el murmullo de la tormenta. Fue entonces que aquel demonio inclinó apenas la cabeza, no hacia nadie en particular, sino hacia el pacto invisible que lo ataba a ese lugar. Su expresión era serena, educada… peligrosamente honesta pues se dejó ver con una sonrisa ladina a su acto.
Aquí, la mansión Phantomhive no dormía, Sebastian Michaelis, su mayordomo, permanecía vigilante, paciente, aguardando el momento exacto en que la noche exigiría su intervención.* ~
El recitar de un antiguo cántico encuentra su lugar en un recinto que, en tiempos mejores, fuese hogar de veneración. Sus vitrales, rotos; su altar, demacrado; el crucifijo de caoba, desfigurado a partes iguales por la intención de sus nuevos residentes y el implacable pasar del tiempo.
Allí, donde lo sacrosanto ha sido reemplazado por lo sacrílego, un ritual toma lugar, uno en el que la sangre vuelve a tomar protagonismo.
Arrodillado, con las muñecas atadas tras su espalda, su torso desnudo evidenciando los vestigios de la tortura, se encuentra el cordero sacrificial: El ser conocido como "el hijo del Infierno", poseedor de la sangre tóxica.
Tras él, continuando con el poema, una figura cubierta por una túnica que obstruye la vista a su rostro. Los asistentes al sacrificio, tan silentes como impacientes, de pie frente al espectáculo.
—Rápido, rápido... —susurra, en una irreverente interrupción que la molestia despierta entre los partícipes del festín. —Me estoy aburriendo. ¿Los vampiros suelen jugar tanto con su comida?
"𝘗𝘳𝘦𝘤𝘦𝘴 𝘮𝘦𝘢𝘦 𝘯𝘰𝘯 𝘴𝘶𝘯𝘵 𝘥𝘪𝘨𝘯𝘢𝘦
𝘚𝘦𝘥 𝘵𝘶 𝘣𝘰𝘯𝘶𝘴 𝘧𝘢𝘤 𝘣𝘦𝘯𝘪𝘨𝘯𝘦,
𝘕𝘦 𝘱𝘦𝘳𝘦𝘯𝘯𝘪 𝘤𝘳𝘦𝘮𝘦𝘳 𝘪𝘨𝘯𝘦".
El recitar de un antiguo cántico encuentra su lugar en un recinto que, en tiempos mejores, fuese hogar de veneración. Sus vitrales, rotos; su altar, demacrado; el crucifijo de caoba, desfigurado a partes iguales por la intención de sus nuevos residentes y el implacable pasar del tiempo.
Allí, donde lo sacrosanto ha sido reemplazado por lo sacrílego, un ritual toma lugar, uno en el que la sangre vuelve a tomar protagonismo.
"𝘐𝘯𝘵𝘦𝘳 𝘰𝘷𝘦𝘴 𝘭𝘰𝘤𝘶𝘮 𝘱𝘳𝘢𝘦𝘴𝘵𝘢,
𝘌𝘵 𝘢𝘣 𝘩𝘢𝘦𝘥𝘪𝘴 𝘮𝘦 𝘴𝘦𝘲𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘢,
𝘚𝘵𝘢𝘵𝘶𝘦𝘯𝘴 𝘪𝘯 𝘱𝘢𝘳𝘵𝘦 𝘥𝘦𝘹𝘵𝘳𝘢".
Arrodillado, con las muñecas atadas tras su espalda, su torso desnudo evidenciando los vestigios de la tortura, se encuentra el cordero sacrificial: El ser conocido como "el hijo del Infierno", poseedor de la sangre tóxica.
Tras él, continuando con el poema, una figura cubierta por una túnica que obstruye la vista a su rostro. Los asistentes al sacrificio, tan silentes como impacientes, de pie frente al espectáculo.
—Rápido, rápido... —susurra, en una irreverente interrupción que la molestia despierta entre los partícipes del festín. —Me estoy aburriendo. ¿Los vampiros suelen jugar tanto con su comida?