• https://www.youtube.com/watch?v=zdZtMJySQio

    Despertar sin necesariamente ser consciente, atrapado en la oscuridad más deslumbrante, vuelve imposible diferenciar ese estado de somnolencia intelectual de la vivacidad exclusiva de los iluminados. No hay extremidades que padezcan el entumecimiento de haber flotado a la deriva; así debería entenderse el significado del vacío, pero asumir que en la nada nada existe sería tan ingenuo como intentar divisar un horizonte.

    Sabe dónde se encuentra: el océano formado por el primer lamento, tan denso que niega cualquier clase de disparidad; ni siquiera los pensamientos tienen forma. No obstante, allí produjo una ínfima corriente que amenazó con perderse en la más ansiada tranquilidad.

    ¿Para qué huir? Fue la cuna, y desde ese momento no existió más un final; el encierro en la infinitud es la hipérbole más genuina de la libertad. Seguir pensando es limitarse; fingir es definirse, erosionar esa naturaleza empujada por el hambre y el eco de espejismos intangibles, ocurrencias de un lugar que no le es propio y al que jamás debió llegar.

    ¿Para qué despertar? ¿Por qué seguir durmiendo? Tantos años desperdiciados con inaudita soberbia no son sino un esfuerzo innecesario. La relevancia se vuelve lejana con la percepción; ¿y si el cierre de todo es lo ya predispuesto? Ese momento iba a llegar, más temprano que tarde, aunque el terror indique lo contrario.

    Es tan sencillo como decidir una vez más: vuelve a cerrar los ojos, que los párpados se fundan con el silencio. Nadie esperará tu regreso; el reencuentro ocurrirá cuando todos sean reducidos a la mínima expresión, y te ahogarás en ellos.

    Una tentación sin gusto sedujo sus inmensurables fauces; como nunca antes, debió cerrarlas, devorar la insulsa eternidad. Mas su cuerpo dejó de ser tan extenso como irreconocible.

    Sus dedos se flexionaron con pétrea rigidez. Las falanges, forjadas desde un conocimiento imaginario, y los incontables tejidos crearon vulnerabilidad. Un soplido lunar pigmentó aquella carcasa y, cuando supo del firmamento, lo que parecía impenetrable se desdibujó en el celeste de una bóveda tan imperfecta como embaucadora.

    Sensaciones abrumadoras sobrepasaron la descoordinación. De forma intermitente, la brisa del mediodía anunció la reciente poda del césped. Bisbiseos, zumbidos y maquinarias móviles quebraron su blanca quietud con la desprolijidad de un horrísono exabrupto; la superposición violenta de una frecuencia que no condice con la mal llamada realidad. Peor aún ocurrió con su visión, cuando lo que era tan colorido y armonioso perdió toda configuración en la duración de un parpadeo.

    Un recordatorio de toda aquella pretensión: fingir que importa, que se convertirá en el aliento del mundo, que habrá siquiera un motivo por el cual todo tenga sentido.

    Su mano encierra el sol; lo devora como podredumbres errantes lo harían en su imaginario. Cierra los ojos para cerciorarse de que no ha desmenuzado su entorno, solo las texturas deben imperar en la imperfección a la que decidió aferrarse una vez más.

    Aunque hace trampa, porque se ahorra el malestar y la desprolijidad de haber convertido unos quince minutos en la totalidad de un mes.

    Tenía una vida qué retomar.
    https://www.youtube.com/watch?v=zdZtMJySQio Despertar sin necesariamente ser consciente, atrapado en la oscuridad más deslumbrante, vuelve imposible diferenciar ese estado de somnolencia intelectual de la vivacidad exclusiva de los iluminados. No hay extremidades que padezcan el entumecimiento de haber flotado a la deriva; así debería entenderse el significado del vacío, pero asumir que en la nada nada existe sería tan ingenuo como intentar divisar un horizonte. Sabe dónde se encuentra: el océano formado por el primer lamento, tan denso que niega cualquier clase de disparidad; ni siquiera los pensamientos tienen forma. No obstante, allí produjo una ínfima corriente que amenazó con perderse en la más ansiada tranquilidad. ¿Para qué huir? Fue la cuna, y desde ese momento no existió más un final; el encierro en la infinitud es la hipérbole más genuina de la libertad. Seguir pensando es limitarse; fingir es definirse, erosionar esa naturaleza empujada por el hambre y el eco de espejismos intangibles, ocurrencias de un lugar que no le es propio y al que jamás debió llegar. ¿Para qué despertar? ¿Por qué seguir durmiendo? Tantos años desperdiciados con inaudita soberbia no son sino un esfuerzo innecesario. La relevancia se vuelve lejana con la percepción; ¿y si el cierre de todo es lo ya predispuesto? Ese momento iba a llegar, más temprano que tarde, aunque el terror indique lo contrario. Es tan sencillo como decidir una vez más: vuelve a cerrar los ojos, que los párpados se fundan con el silencio. Nadie esperará tu regreso; el reencuentro ocurrirá cuando todos sean reducidos a la mínima expresión, y te ahogarás en ellos. Una tentación sin gusto sedujo sus inmensurables fauces; como nunca antes, debió cerrarlas, devorar la insulsa eternidad. Mas su cuerpo dejó de ser tan extenso como irreconocible. Sus dedos se flexionaron con pétrea rigidez. Las falanges, forjadas desde un conocimiento imaginario, y los incontables tejidos crearon vulnerabilidad. Un soplido lunar pigmentó aquella carcasa y, cuando supo del firmamento, lo que parecía impenetrable se desdibujó en el celeste de una bóveda tan imperfecta como embaucadora. Sensaciones abrumadoras sobrepasaron la descoordinación. De forma intermitente, la brisa del mediodía anunció la reciente poda del césped. Bisbiseos, zumbidos y maquinarias móviles quebraron su blanca quietud con la desprolijidad de un horrísono exabrupto; la superposición violenta de una frecuencia que no condice con la mal llamada realidad. Peor aún ocurrió con su visión, cuando lo que era tan colorido y armonioso perdió toda configuración en la duración de un parpadeo. Un recordatorio de toda aquella pretensión: fingir que importa, que se convertirá en el aliento del mundo, que habrá siquiera un motivo por el cual todo tenga sentido. Su mano encierra el sol; lo devora como podredumbres errantes lo harían en su imaginario. Cierra los ojos para cerciorarse de que no ha desmenuzado su entorno, solo las texturas deben imperar en la imperfección a la que decidió aferrarse una vez más. Aunque hace trampa, porque se ahorra el malestar y la desprolijidad de haber convertido unos quince minutos en la totalidad de un mes. Tenía una vida qué retomar.
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  • why does god seem so quiet to my petition ﹖
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    Llevaba cinco años trabajando la catedral de Nuestra Señora de los Ángeles, tras ser recomendado por su primer mentor: Lucas Trevant, exorcista veterano del Vaticano.

    Si bien no tenía un rol demasiado importante, le gustaba dar misa, celebrar bautismos, confesar a los fieles, bendecir objetos; ayudar a las hermanas y voluntarios en el comedor comunitario, colaborar en las clases para los niños de los barrios más humildes de la cuidad.

    Fuera de eso, y solo cuando Johanna Constantine aparecía, se dedicaba a lo que realmente creía que era verdadera ayuda. Constantine le había enseñado lo que ella llamaba el sutil arte de patear culos demoníacos. Le enseñó todo lo que había aprendido de forma autodidacta sobre exorcismos y a cambio, él le ayudo a expandir sus conocimientos sobre demonologia.

    El hecho de que hubiera renunciado a su título como príncipe del infierno para convertirse en sacerdote no significaba que dejaba de serlo. La jerarquía en el infierno no funcionaba así, los demonios se lo recordaban cada vez que lo veían, pero a su vez, estaban obligados a obedecerle; por mucho que odiaran tener a un mestizo como el siguiente al trono en la línea de sucesión, le debían respeto y Rory lo sabía, por ello era un excelente exorcista, el arma secreta del Vaticano.

    Por fortuna en los últimos meses no había visto a Johanna, lo cual significaba que no habían demonios haciendo de las suyas en la tierra y se alegro por eso, no le habría gustado perderse del retiro espíritual por tener que quedarse a discutir en latín con demonios rebeldes.

    Terminó de empacar sus pertenecías y guardo en un bolsillo la estampilla de quien consideraba su tío favorito, a pesar de tener una rivalidad con su padre, Mikha'el o mejor conocido como san Miguel arcángel; uno de los pocos hermanos de su padre que no lo trataban como una abominación por haber nacido del vientre de una humana. Le echo un último vistazo a la pequeña habitación de la casa parroquial y bajo al salón principal a reunirse con el resto de grupo mientras esperaban el transporte que los llevaría a Santa Mónica, cede de muchos de sus eventos.

    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ﹙ . . . ﹚

    Luego de una hora de viaje y de acomodar sus cosas en la habitación que compartiría con el padre Xavier durante dos semanas, dejo su ropa normal y se vistió con la sotana negra, sin percatarse de que el alza cuellos blanco no estaba bien colócado. Estaba demasiado ansioso por ir a explorar el lugar, desde la ventanilla del autobús había visto las remodelaciones que habían hecho ese año. Habían construido más cabañas, colocado establos, una pequeña granja con animales bebés y adultos; colocaron un muelle en el lago artificial, algunos juegos para niños y los árboles de frutas habían crecido lo suficiente como para dar frutos y sombra.

    Se paseo por las carpas primero, saludando a las hermanas de otras iglesias que habían llevado a sus pequeños alumnos. A muchos de ellos los conocía de años anteriores, algunos habían sido monaguillos suyos.

    Continuó su camino, leyendo cada cartel colocado en la puerta de las cabañas. Encontro cambio como una enfermería mas grande, más baños, un pequeño almacén, una cafetería y una biblioteca donde pasaría gran parte de sus tardes enseñando. Por curiosidad, se detuvo en esa cabaña, las hermanas solían dejar a los niños allí para que pasaran el tiempo dibujando en lo que ellas se encargaban de otras tareas y pensó que sería buena idea entrar a pasar el tiempo con ellas, leerles un poco ya que muchos niños llegaban sin saber leer o escribir.

    Subió la escalinata de madera teniendo cuidado de no pisarse el borde de la sotana y tras dar dos golpecitos en la puerta, entró.

    Adeline Wallace
    Llevaba cinco años trabajando la catedral de Nuestra Señora de los Ángeles, tras ser recomendado por su primer mentor: Lucas Trevant, exorcista veterano del Vaticano. Si bien no tenía un rol demasiado importante, le gustaba dar misa, celebrar bautismos, confesar a los fieles, bendecir objetos; ayudar a las hermanas y voluntarios en el comedor comunitario, colaborar en las clases para los niños de los barrios más humildes de la cuidad. Fuera de eso, y solo cuando Johanna Constantine aparecía, se dedicaba a lo que realmente creía que era verdadera ayuda. Constantine le había enseñado lo que ella llamaba el sutil arte de patear culos demoníacos. Le enseñó todo lo que había aprendido de forma autodidacta sobre exorcismos y a cambio, él le ayudo a expandir sus conocimientos sobre demonologia. El hecho de que hubiera renunciado a su título como príncipe del infierno para convertirse en sacerdote no significaba que dejaba de serlo. La jerarquía en el infierno no funcionaba así, los demonios se lo recordaban cada vez que lo veían, pero a su vez, estaban obligados a obedecerle; por mucho que odiaran tener a un mestizo como el siguiente al trono en la línea de sucesión, le debían respeto y Rory lo sabía, por ello era un excelente exorcista, el arma secreta del Vaticano. Por fortuna en los últimos meses no había visto a Johanna, lo cual significaba que no habían demonios haciendo de las suyas en la tierra y se alegro por eso, no le habría gustado perderse del retiro espíritual por tener que quedarse a discutir en latín con demonios rebeldes. Terminó de empacar sus pertenecías y guardo en un bolsillo la estampilla de quien consideraba su tío favorito, a pesar de tener una rivalidad con su padre, Mikha'el o mejor conocido como san Miguel arcángel; uno de los pocos hermanos de su padre que no lo trataban como una abominación por haber nacido del vientre de una humana. Le echo un último vistazo a la pequeña habitación de la casa parroquial y bajo al salón principal a reunirse con el resto de grupo mientras esperaban el transporte que los llevaría a Santa Mónica, cede de muchos de sus eventos. ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ﹙ . . . ﹚ Luego de una hora de viaje y de acomodar sus cosas en la habitación que compartiría con el padre Xavier durante dos semanas, dejo su ropa normal y se vistió con la sotana negra, sin percatarse de que el alza cuellos blanco no estaba bien colócado. Estaba demasiado ansioso por ir a explorar el lugar, desde la ventanilla del autobús había visto las remodelaciones que habían hecho ese año. Habían construido más cabañas, colocado establos, una pequeña granja con animales bebés y adultos; colocaron un muelle en el lago artificial, algunos juegos para niños y los árboles de frutas habían crecido lo suficiente como para dar frutos y sombra. Se paseo por las carpas primero, saludando a las hermanas de otras iglesias que habían llevado a sus pequeños alumnos. A muchos de ellos los conocía de años anteriores, algunos habían sido monaguillos suyos. Continuó su camino, leyendo cada cartel colocado en la puerta de las cabañas. Encontro cambio como una enfermería mas grande, más baños, un pequeño almacén, una cafetería y una biblioteca donde pasaría gran parte de sus tardes enseñando. Por curiosidad, se detuvo en esa cabaña, las hermanas solían dejar a los niños allí para que pasaran el tiempo dibujando en lo que ellas se encargaban de otras tareas y pensó que sería buena idea entrar a pasar el tiempo con ellas, leerles un poco ya que muchos niños llegaban sin saber leer o escribir. Subió la escalinata de madera teniendo cuidado de no pisarse el borde de la sotana y tras dar dos golpecitos en la puerta, entró. [almost.saint]
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  • De repente todos los televisores del infierno se encendieron, era la hora de las noticias. Enseguida se vió el plató en donde se retransmitía el noticiero de Voxtek, el más visto en todos los anillos. Además, tras todo lo sucedido, Vox había tomado casi siempre el puesto de Kate Killjoy, para retransmitir él mismo las noticias, de este modo se aseguraba que información llegaba y cual no.

    De modo que ahí estaba, acomodando los papeles del guion, con su distintiva sonrisa de tiburon, antes de comenzar a narrar.

    —Infernales días a todos queridos espectadores, hoy entre otras noticias… En el anillo de la avaricia a ocurrido un terrible accidente doble. Ha habido una intoxicación masiva en la mansión del reconocido mafioso Crimson, en medio de una reunión eñ la que han comido y bebido productos en mal estado, todos han caído víctimas por repentinas úlceras, vomitos y… bueno, digamos que han evacuado por arriba y por abajo a la vez, en lo que los expertos han bautizado como: “El día de la mierda”. Pero eso no es todo, no… al parecer alguno de los criados que también ha caído víctima de esto, ha dejado el gas abierto y por consecuencia la casa entera ha explotado. El contador asciende a más de veinte muertos, pero, por suerte; el propietario de la mansión pudo ser trasladado al hospital y aunque en cuidados intensivos, ya se encuentra fuera de peligro. —carraspeó para aclararse la voz—. Algunos apuntan a una posible venganza de alguna mafia rival pero, algo así hasta ahora nunca fue visto eñ un ataque de esta índole. Por lo que lo más probable es que el muy imbecil se quisiera ahorrar unos neuros sirviendo comida pasada de fecha pensando: “¿Que podría salir mal? Ni si quiera se ve que tenga tanto moho.”—acto seguido recolocó los papeles de nuevo, sacudiendo la cabeza

    —Ahora en serio ¿Por que mierda esto es si quiera noticia? En fin… Eso ha sido todo ¡Confiad en mí para manteneros informados!—y tras esto, el noticiero terminó, pasando el protagonismo a la presentadora de siempre,quien dió unas cuantas noticias de lo más olvidables e irrelevantes.
    De repente todos los televisores del infierno se encendieron, era la hora de las noticias. Enseguida se vió el plató en donde se retransmitía el noticiero de Voxtek, el más visto en todos los anillos. Además, tras todo lo sucedido, Vox había tomado casi siempre el puesto de Kate Killjoy, para retransmitir él mismo las noticias, de este modo se aseguraba que información llegaba y cual no. De modo que ahí estaba, acomodando los papeles del guion, con su distintiva sonrisa de tiburon, antes de comenzar a narrar. —Infernales días a todos queridos espectadores, hoy entre otras noticias… En el anillo de la avaricia a ocurrido un terrible accidente doble. Ha habido una intoxicación masiva en la mansión del reconocido mafioso Crimson, en medio de una reunión eñ la que han comido y bebido productos en mal estado, todos han caído víctimas por repentinas úlceras, vomitos y… bueno, digamos que han evacuado por arriba y por abajo a la vez, en lo que los expertos han bautizado como: “El día de la mierda”. Pero eso no es todo, no… al parecer alguno de los criados que también ha caído víctima de esto, ha dejado el gas abierto y por consecuencia la casa entera ha explotado. El contador asciende a más de veinte muertos, pero, por suerte; el propietario de la mansión pudo ser trasladado al hospital y aunque en cuidados intensivos, ya se encuentra fuera de peligro. —carraspeó para aclararse la voz—. Algunos apuntan a una posible venganza de alguna mafia rival pero, algo así hasta ahora nunca fue visto eñ un ataque de esta índole. Por lo que lo más probable es que el muy imbecil se quisiera ahorrar unos neuros sirviendo comida pasada de fecha pensando: “¿Que podría salir mal? Ni si quiera se ve que tenga tanto moho.”—acto seguido recolocó los papeles de nuevo, sacudiendo la cabeza —Ahora en serio ¿Por que mierda esto es si quiera noticia? En fin… Eso ha sido todo ¡Confiad en mí para manteneros informados!—y tras esto, el noticiero terminó, pasando el protagonismo a la presentadora de siempre,quien dió unas cuantas noticias de lo más olvidables e irrelevantes.
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  • Las flores me entienden bien. Y yo a ellas. Cuando queráis venir a mi casa a que os hable de plantas y flores, no dudéis en pedírmelo.

    Y si necesitáis un ramo, o un arreglo floral para bodas, comuniones, bautizos, entierros... también podéis avisarme. Pero mis servicios no son baratos.
    Las flores me entienden bien. Y yo a ellas. Cuando queráis venir a mi casa a que os hable de plantas y flores, no dudéis en pedírmelo. Y si necesitáis un ramo, o un arreglo floral para bodas, comuniones, bautizos, entierros... también podéis avisarme. Pero mis servicios no son baratos.
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  • Ha sido una noche la cual evidentemente jamás voy a poder olvidar, Dios nos ha bendecido con una preciosa niña la cual bautizaremos como Agatha Anne Bridgerton.
    También escucho mis plegarias para que anoche no fuera la última y ver crecer a nuestra princesa

    Ha sido una noche la cual evidentemente jamás voy a poder olvidar, Dios nos ha bendecido con una preciosa niña la cual bautizaremos como Agatha Anne Bridgerton. También escucho mis plegarias para que anoche no fuera la última y ver crecer a nuestra princesa ❤️
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  • Un nuevo dia comienza hay que ponerle mucho animo! Bau Bau!
    Un nuevo dia comienza hay que ponerle mucho animo! Bau Bau!
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  • — Bauu~ ¿Eh? ¿Me estabas mirando? No es que tenga hambre ni nada… P-pero si vas a invitar, no me voy a quejar, ¿ok?

    — Bauu~ ¿Eh? ¿Me estabas mirando? No es que tenga hambre ni nada… P-pero si vas a invitar, no me voy a quejar, ¿ok?
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  • Curioso... Mis Hoshis, las baubau, ahora son mis amigas... *Siente el temor en sincronización.*
    Curioso... Mis Hoshis, las baubau, ahora son mis amigas... *Siente el temor en sincronización.*
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  • -¡Bau bau~!

    *Sonrío moviendo la cola suavemente.*

    -¿Te gusta? Mococo dice que me veo súper esponjosa hoy.
    -¡Bau bau~! *Sonrío moviendo la cola suavemente.* -¿Te gusta? Mococo dice que me veo súper esponjosa hoy.
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  • -Calma, Fuwawa… respira… bau bau…
    No te pongas tan nerviosa, solo tienes que sonreír… ¡sí, así! Ehehe~
    -Calma, Fuwawa… respira… bau bau… No te pongas tan nerviosa, solo tienes que sonreír… ¡sí, así! Ehehe~
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