• Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    — Necesitaba salir a tomar aire —
    — Necesitaba salir a tomar aire —
    Me shockea
    1
    2 comentarios 0 compartidos
  • "Ok pero no vayas a perder la cabeza"

    Yo:
    "Ok pero no vayas a perder la cabeza" Yo:
    Me enjaja
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • — Bueno, pues creo que… ya caí
    — Bueno, pues creo que… ya caí
    0 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Hoy en ALBUMES CON LA TÍA JERA

    (Edición especial femenina)

    THE GATHERING - "Nighttime Birds." (1997)

    Género: Metal Gótico/Rock alternativo.

    "Hoy celebramos la flamante y carismática voz de Anneke Van Giersbergen, quien lideró a The GATHERING entre mediados de los 90's y 2000's. Un álbum de metal que busca una atmósfera más bien reflexiva y melancólica a través de pasajes melódicos tremendamente memorables que nos recuerdan quizás los periodos invernales de los Países Bajos. Un álbum que se siente evocador y que se recomienda escuchar de forma íntima, solo con auriculares, o en compañía de una persona especial (pareja, familia, amigos) más no en multitud. Dejad que la voz de Anneke los abrace en una experiencia sónica arrolladora. Para ser un álbum de rock pesado, se siente muy arrullador y reconfortante.

    En materia de rol, tiendo a pensar que sirve para escenas evocadoras o de melancolía para dar un ambiente más atmosférico. Esa es la recomendación de hoy de la Tía Jera~ Besos~ .

    https://youtu.be/9YsIqzHs-qs?si=S_xaUhe5fNLP9tWK
    Hoy en ALBUMES CON LA TÍA JERA☺️💀 (Edición especial femenina) THE GATHERING - "Nighttime Birds." (1997) Género: Metal Gótico/Rock alternativo. "Hoy celebramos la flamante y carismática voz de Anneke Van Giersbergen, quien lideró a The GATHERING entre mediados de los 90's y 2000's. Un álbum de metal que busca una atmósfera más bien reflexiva y melancólica a través de pasajes melódicos tremendamente memorables que nos recuerdan quizás los periodos invernales de los Países Bajos. Un álbum que se siente evocador y que se recomienda escuchar de forma íntima, solo con auriculares, o en compañía de una persona especial (pareja, familia, amigos) más no en multitud. Dejad que la voz de Anneke los abrace en una experiencia sónica arrolladora. Para ser un álbum de rock pesado, se siente muy arrullador y reconfortante. En materia de rol, tiendo a pensar que sirve para escenas evocadoras o de melancolía para dar un ambiente más atmosférico. Esa es la recomendación de hoy de la Tía Jera~ Besos~ . https://youtu.be/9YsIqzHs-qs?si=S_xaUhe5fNLP9tWK
    Me gusta
    2
    0 comentarios 0 compartidos
  • —Aquí dice que le debes dinero a muchas personas. ¿Qué tal si yo te debo... digamos que unos 4 o 5 billetes de 100 a cambio de fingir que jamás nos vimos?
    —Aquí dice que le debes dinero a muchas personas. ¿Qué tal si yo te debo... digamos que unos 4 o 5 billetes de 100 a cambio de fingir que jamás nos vimos?
    0 turnos 0 maullidos
  • Hace unos días fue cuando había sido torturada en ese coche. Aunque ella no lo llama una tortura.. más bien, fue una pesadilla. Como un tren del terror. (Si es una tortura, pero vamos a decirle que no porque está tonta)

    Sin embargo, después de que la dejase ahí, una señora tuvo que ayudarla porque su pulso estaba desorbitado. Menos mal que pudo ser atendida.

    Un "simple" ataque de ansiedad. Lo normal de hoy en día.

    Ahora estaba en el instituto, cerca de la cafetería y, aunque ella realmente no se dió cuenta de él, si que sabía que en cualquier momento se lo iba a encontrar. Ese uniforme decía mucho de él.

    Y él mismo podía confirmar que era popular también ella. Tenía gente detrás pero ella.. pues no es que sepa de esas cosas.
    Hace unos días fue cuando había sido torturada en ese coche. Aunque ella no lo llama una tortura.. más bien, fue una pesadilla. Como un tren del terror. (Si es una tortura, pero vamos a decirle que no porque está tonta) Sin embargo, después de que la dejase ahí, una señora tuvo que ayudarla porque su pulso estaba desorbitado. Menos mal que pudo ser atendida. Un "simple" ataque de ansiedad. Lo normal de hoy en día. Ahora estaba en el instituto, cerca de la cafetería y, aunque ella realmente no se dió cuenta de él, si que sabía que en cualquier momento se lo iba a encontrar. Ese uniforme decía mucho de él. Y él mismo podía confirmar que era popular también ella. Tenía gente detrás pero ella.. pues no es que sepa de esas cosas.
    6 turnos 0 maullidos
  • Pues solo avisare de algo, no me atraen para nada los hombres de color, asi que desde ya, ellos si se acerca automáticamente pasan a la Friendzone.
    Pues solo avisare de algo, no me atraen para nada los hombres de color, asi que desde ya, ellos si se acerca automáticamente pasan a la Friendzone.
    1 turno 0 maullidos
  • Al otro lado de la cafetería vio a la chica del otro día, a la que había torturado poniendo el coche a toda velocidad. ¿Qué carajos hacía allí? ¿Acaso iban al mismo centro de estudios?
    Al otro lado de la cafetería vio a la chica del otro día, a la que había torturado poniendo el coche a toda velocidad. ¿Qué carajos hacía allí? ¿Acaso iban al mismo centro de estudios?
    Me gusta
    Me enjaja
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • ¿Escapar de mí? Eso es imposible.



    // Gracias Veythra Lili Queen Ishtar por la portada muah muah!
    ¿Escapar de mí? Eso es imposible. // Gracias [Lili.Queen] por la portada muah muah! :STK-13:
    Me encocora
    1
    0 comentarios 0 compartidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    El aire en el salón principal de la mansión Romanov se sentía más pesado que de costumbre. El tintineo de la cucharilla de plata contra la porcelana era el único sonido que se atrevía a desafiar el silencio, hasta que Sasha dejó la taza sobre la mesa con una elegancia que Maral reconoció como el preludio de un interrogatorio.

    —La paciencia, Maral, es una virtud en nuestro mundo, pero incluso la mía tiene límites —sentenció Sasha, sin apartar sus ojos gélidos de su hija—. Los nombres han estado sobre la mesa durante semanas. Alianzas que podrían consolidar nuestro imperio o destruirlo. ¿A qué esperas?

    Maral respiró hondo, sintiendo el frío contacto del metal de su daga, la Habibi, oculta bajo la tela de su ropa. Era su ancla, el recordatorio de que, aunque su madre controlara los hilos de la familia, ella aún era dueña de su propio acero.

    —No es una decisión que deba tomarse entre el desayuno y el almuerzo, madre —respondió Maral con una calma estudiada, aunque por dentro sus nervios se tensaban como cuerdas de violín—. Un matrimonio en la Bratva no es un romance, es un contrato de sangre. Y no estoy dispuesta a firmar mi sentencia con alguien que no sepa distinguir la lealtad del miedo.
    Sasha se inclinó hacia adelante, su sombra proyectándose larga sobre la mesa de caoba.

    —Me hablas de lealtad, pero tu silencio parece más bien una rebelión —dijo la matriarca con voz suave, casi peligrosa—. He recibido llamadas de Moscú, de Chicago, incluso de los clanes del sur. Todos preguntan por la joya de los Romanov. Si no eliges tú, elegiré yo. Y te aseguro que mi criterio no tendrá en cuenta tus sentimientos, solo los intereses del apellido.

    Maral sintió el impulso de llevarse la mano a la empuñadura de su daga, pero se obligó a mantener las manos entrelazadas sobre la mesa. No podía mostrar debilidad, ni tampoco una agresividad que su madre usaría en su contra.

    —Entiendo perfectamente lo que está en juego —replicó Maral, sosteniendo la mirada de la mujer que la había criado para ser un arma—. Pero si quieres que esta alianza sea duradera, necesito un hombre que sea un pilar, no una carga. Dame una semana más. Estoy analizando los movimientos de cada candidato. No quiero un esposo, quiero un socio que no me apuñale por la espalda cuando tú ya no estés para protegerme.

    Sasha guardó silencio durante unos segundos que parecieron eternos. Finalmente, se reclinó en su silla y soltó un suspiro imperceptible.

    —Una semana, Maral. Ni un día más —concedió Sasha, levantándose de la mesa—. Pero recuerda: en esta familia, el destino se escribe con sangre, no con dudas.

    Cuando la matriarca abandonó la habitación, Maral soltó el aire que no sabía que estaba reteniendo. Sacó la Habibi por un momento, observando el reflejo de la luz en la hoja afilada. Su madre quería una boda; Maral, por ahora, solo quería sobrevivir a la próxima cena sin que el peso de la corona Romanov terminara por asfixiarla.
    El aire en el salón principal de la mansión Romanov se sentía más pesado que de costumbre. El tintineo de la cucharilla de plata contra la porcelana era el único sonido que se atrevía a desafiar el silencio, hasta que Sasha dejó la taza sobre la mesa con una elegancia que Maral reconoció como el preludio de un interrogatorio. —La paciencia, Maral, es una virtud en nuestro mundo, pero incluso la mía tiene límites —sentenció Sasha, sin apartar sus ojos gélidos de su hija—. Los nombres han estado sobre la mesa durante semanas. Alianzas que podrían consolidar nuestro imperio o destruirlo. ¿A qué esperas? Maral respiró hondo, sintiendo el frío contacto del metal de su daga, la Habibi, oculta bajo la tela de su ropa. Era su ancla, el recordatorio de que, aunque su madre controlara los hilos de la familia, ella aún era dueña de su propio acero. —No es una decisión que deba tomarse entre el desayuno y el almuerzo, madre —respondió Maral con una calma estudiada, aunque por dentro sus nervios se tensaban como cuerdas de violín—. Un matrimonio en la Bratva no es un romance, es un contrato de sangre. Y no estoy dispuesta a firmar mi sentencia con alguien que no sepa distinguir la lealtad del miedo. Sasha se inclinó hacia adelante, su sombra proyectándose larga sobre la mesa de caoba. —Me hablas de lealtad, pero tu silencio parece más bien una rebelión —dijo la matriarca con voz suave, casi peligrosa—. He recibido llamadas de Moscú, de Chicago, incluso de los clanes del sur. Todos preguntan por la joya de los Romanov. Si no eliges tú, elegiré yo. Y te aseguro que mi criterio no tendrá en cuenta tus sentimientos, solo los intereses del apellido. Maral sintió el impulso de llevarse la mano a la empuñadura de su daga, pero se obligó a mantener las manos entrelazadas sobre la mesa. No podía mostrar debilidad, ni tampoco una agresividad que su madre usaría en su contra. —Entiendo perfectamente lo que está en juego —replicó Maral, sosteniendo la mirada de la mujer que la había criado para ser un arma—. Pero si quieres que esta alianza sea duradera, necesito un hombre que sea un pilar, no una carga. Dame una semana más. Estoy analizando los movimientos de cada candidato. No quiero un esposo, quiero un socio que no me apuñale por la espalda cuando tú ya no estés para protegerme. Sasha guardó silencio durante unos segundos que parecieron eternos. Finalmente, se reclinó en su silla y soltó un suspiro imperceptible. —Una semana, Maral. Ni un día más —concedió Sasha, levantándose de la mesa—. Pero recuerda: en esta familia, el destino se escribe con sangre, no con dudas. Cuando la matriarca abandonó la habitación, Maral soltó el aire que no sabía que estaba reteniendo. Sacó la Habibi por un momento, observando el reflejo de la luz en la hoja afilada. Su madre quería una boda; Maral, por ahora, solo quería sobrevivir a la próxima cena sin que el peso de la corona Romanov terminara por asfixiarla.
    Me shockea
    1
    0 comentarios 0 compartidos
Ver más resultados
Patrocinados