El aire huele a ceniza y a promesas rotas, pero él no se detiene. Allí está, de pie ante la puerta que separa mundos, los puños cerrados con una fuerza que no es de rabia, sino de determinación.
Lo que fue se ha desvanecido como la niebla al amanecer. Su viejo yo ya no existe. Se ha quedado atrás, enterrada bajo el peso de lo que ha superado.
Ahora solo queda este instante: el momento en que todo comienza de nuevo. La puerta se abre ante él, un umbral hacia lo infinito, y con cada músculo tenso en sus brazos, siente cómo se transforma. Ya no es quien era; es algo nuevo, algo hecho de coraje y voluntad, listo para recorrer caminos que nadie ha pisado, para escribir una historia que aún no tiene nombre.
Cada respiración es un paso más lejos de lo conocido, cada puño apretado un juramento de que lo viejo ha muerto, y lo que viene es una aventura sin fin.
Lo que fue se ha desvanecido como la niebla al amanecer. Su viejo yo ya no existe. Se ha quedado atrás, enterrada bajo el peso de lo que ha superado.
Ahora solo queda este instante: el momento en que todo comienza de nuevo. La puerta se abre ante él, un umbral hacia lo infinito, y con cada músculo tenso en sus brazos, siente cómo se transforma. Ya no es quien era; es algo nuevo, algo hecho de coraje y voluntad, listo para recorrer caminos que nadie ha pisado, para escribir una historia que aún no tiene nombre.
Cada respiración es un paso más lejos de lo conocido, cada puño apretado un juramento de que lo viejo ha muerto, y lo que viene es una aventura sin fin.
El aire huele a ceniza y a promesas rotas, pero él no se detiene. Allí está, de pie ante la puerta que separa mundos, los puños cerrados con una fuerza que no es de rabia, sino de determinación.
Lo que fue se ha desvanecido como la niebla al amanecer. Su viejo yo ya no existe. Se ha quedado atrás, enterrada bajo el peso de lo que ha superado.
Ahora solo queda este instante: el momento en que todo comienza de nuevo. La puerta se abre ante él, un umbral hacia lo infinito, y con cada músculo tenso en sus brazos, siente cómo se transforma. Ya no es quien era; es algo nuevo, algo hecho de coraje y voluntad, listo para recorrer caminos que nadie ha pisado, para escribir una historia que aún no tiene nombre.
Cada respiración es un paso más lejos de lo conocido, cada puño apretado un juramento de que lo viejo ha muerto, y lo que viene es una aventura sin fin.
