• El regreso
    Fandom Persona 3
    Categoría Acción
    Hoy los dos teníamos decidimos disfrutar de un agradable paseo por la cuidad, a veces lo solemos hacer.
    En esta ocasión primero fuimos al restaurante que tanto nos gusta a los dos y ahora regresamos de vuelta a casa.
    —Es agradable disfrutar del día libre con mi chica favorita Chidori Yoshino
    Hoy los dos teníamos decidimos disfrutar de un agradable paseo por la cuidad, a veces lo solemos hacer. En esta ocasión primero fuimos al restaurante que tanto nos gusta a los dos y ahora regresamos de vuelta a casa. —Es agradable disfrutar del día libre con mi chica favorita [ThxMedea59]
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    11 turnos 0 maullidos
  • Kang Woo ming All SeongHa
    Roleo con mis mejores amigos

    Busan, Corea del Sur - 14 de agosto de 2026 | 10:47 p.m.

    -el sonido lejano de los autos mezclándose con las olas golpeando la costa apenas lograba calmar el nudo que sentía en el pecho mientras caminaba lentamente por las calles húmedas de Busan... las luces de los pequeños restaurantes y tiendas nocturnas iluminaban mi rostro cansado después de salir del mercado con una bolsa colgando de mi brazo-

    -habían pasado meses... meses desde que terminó el primer ciclo universitario, meses desde la última vez que escuché su voz, desde la última vez que vi aquellos ojos que alguna vez me hicieron sentir segura... y aun así, seguía sin poder olvidarlo-

    -Kang Woo-Ming... el chico que alguna vez amé con todo mi corazón-

    -apreté con fuerza la bolsa entre mis dedos al recordar cada cosa que ocurrió entre nosotros... las promesas, las discusiones, la forma en que desapareció de mi vida sin siquiera darme una explicación real. Todavía dolía. Mucho más de lo que quería admitir-

    -levanté la mirada distraídamente mientras acomodaba mi cabello detrás de la oreja... pero entonces mi cuerpo se congeló por completo-

    -ahí estaba él parado bajo la tenue luz amarillenta de la calle, a unos pocos metros de mí... exactamente igual a como lo recordaba y al mismo tiempo completamente diferente. Mi respiración se cortó de golpe mientras mis ojos comenzaban a llenarse de lágrimas sin que pudiera evitarlo-

    -durante unos segundos permanecí inmóvil, observándolo en silencio, como si mi mente se negara a creer que realmente era él después de tanto tiempo... pero toda la tristeza, la rabia y el vacío acumulado terminaron explotando dentro de mí-

    -¡¿Por qué...?!

    -mi voz se quebró apenas salió, temblando entre el enojo y el dolor mientras daba un paso hacia él-

    -¡¿Por qué me dejaste de esa manera, Woo-Ming?!

    -las lágrimas comenzaron a caer lentamente por mis mejillas mientras lo miraba fijamente, intentando contener una angustia que llevaba demasiado tiempo guardando-

    -¡Desapareciste sin decirme nada... ni una Ilamada... ni un mensaje... nada!

    -mi respiración se volvió inestable mientras bajaba la mirada unos segundos, sintiendo el pecho arderme dolorosamente

    -¿Sabes cuánto tiempo te esperé...? ¿Cuánto tiempo llore por tus estupideces?

    -volví a mirarlo directamente, con los ojos completamente húmedos y la voz mucho más baja esta vez-

    -Yo realmente te amaba...

    -el silencio de aquella calle pareció hacerse aún más pesado mientras el viento nocturno movía suavemente mi cabello... y aun después de todo el daño, mi corazón seguía latiendo con fuerza al tenerlo nuevamente enfrente-
    [illusion_garnet_shark_798] [galaxy_cyan_sheep_845] Roleo con mis mejores amigos Busan, Corea del Sur - 14 de agosto de 2026 | 10:47 p.m. -el sonido lejano de los autos mezclándose con las olas golpeando la costa apenas lograba calmar el nudo que sentía en el pecho mientras caminaba lentamente por las calles húmedas de Busan... las luces de los pequeños restaurantes y tiendas nocturnas iluminaban mi rostro cansado después de salir del mercado con una bolsa colgando de mi brazo- -habían pasado meses... meses desde que terminó el primer ciclo universitario, meses desde la última vez que escuché su voz, desde la última vez que vi aquellos ojos que alguna vez me hicieron sentir segura... y aun así, seguía sin poder olvidarlo- -Kang Woo-Ming... el chico que alguna vez amé con todo mi corazón- -apreté con fuerza la bolsa entre mis dedos al recordar cada cosa que ocurrió entre nosotros... las promesas, las discusiones, la forma en que desapareció de mi vida sin siquiera darme una explicación real. Todavía dolía. Mucho más de lo que quería admitir- -levanté la mirada distraídamente mientras acomodaba mi cabello detrás de la oreja... pero entonces mi cuerpo se congeló por completo- -ahí estaba él parado bajo la tenue luz amarillenta de la calle, a unos pocos metros de mí... exactamente igual a como lo recordaba y al mismo tiempo completamente diferente. Mi respiración se cortó de golpe mientras mis ojos comenzaban a llenarse de lágrimas sin que pudiera evitarlo- -durante unos segundos permanecí inmóvil, observándolo en silencio, como si mi mente se negara a creer que realmente era él después de tanto tiempo... pero toda la tristeza, la rabia y el vacío acumulado terminaron explotando dentro de mí- -¡¿Por qué...?! -mi voz se quebró apenas salió, temblando entre el enojo y el dolor mientras daba un paso hacia él- -¡¿Por qué me dejaste de esa manera, Woo-Ming?! -las lágrimas comenzaron a caer lentamente por mis mejillas mientras lo miraba fijamente, intentando contener una angustia que llevaba demasiado tiempo guardando- -¡Desapareciste sin decirme nada... ni una Ilamada... ni un mensaje... nada! -mi respiración se volvió inestable mientras bajaba la mirada unos segundos, sintiendo el pecho arderme dolorosamente -¿Sabes cuánto tiempo te esperé...? ¿Cuánto tiempo llore por tus estupideces? -volví a mirarlo directamente, con los ojos completamente húmedos y la voz mucho más baja esta vez- -Yo realmente te amaba... -el silencio de aquella calle pareció hacerse aún más pesado mientras el viento nocturno movía suavemente mi cabello... y aun después de todo el daño, mi corazón seguía latiendo con fuerza al tenerlo nuevamente enfrente-
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  • [Owen vuela por el cielo nocturno sin rumbo. Se encuentra con un asaltante. Ya habiendo entrenado algunas de sus habilidades, decide intervenir]

    ¡¡¡No en mi guardia!!!. *Congelo al asaltante con mi aura espectral gélida* Siempre quise decir eso. Aunque probablemente ni puedas escucharme. *Sonrío* Intentaré devolver lo que robaste. *Recogo un bolso*
    [Owen vuela por el cielo nocturno sin rumbo. Se encuentra con un asaltante. Ya habiendo entrenado algunas de sus habilidades, decide intervenir] ¡¡¡No en mi guardia!!!. *Congelo al asaltante con mi aura espectral gélida* Siempre quise decir eso. Aunque probablemente ni puedas escucharme. *Sonrío* Intentaré devolver lo que robaste. *Recogo un bolso*
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    ****Edad del Caos.****
    La Hija del Caos y la Luz de Yue

    La técnica de sellado atravesó el cuerpo de Yen como una descarga helada. Por un instante sintió que algo dentro de ella se rompía violentamente, como si le hubieran arrancado una parte del alma. La energía oscura que envolvía su espada desapareció de golpe y sus piernas cedieron. Cayó de rodillas entre los escombros mientras respiraba con dificultad.

    Asuna descendió lentamente frente a ella. Sus alas doradas iluminaban las ruinas y la sonrisa en su rostro mostraba una satisfacción cruel.

    -Por fin…- Dijo mientras bajaba su espada. -Por fin corté tu conexión con el poder del Caos.-

    Yen levantó la mirada confundida, sentía el cuerpo pesado, vacío.

    -¿Caos…? ¿De qué estás hablando…?-

    Asuna frunció el ceño, como si la pregunta le pareciera ridícula.

    -No te hagas la ignorante. Todos saben que tú y Ozma provienen del Mundo del Caos. Tu padre es el Rey del Caos… el monstruo que trajo destrucción a este mundo.-

    Por primera vez desde que comenzó la guerra, Yen entendió algo importante, sos Elunai realmente creían aquellas historias. Ella siempre pensó que “monstruos del caos” era solo una forma despectiva de referirse a ellos por su apariencia y poder. Nunca imaginó que los Dioses hubieran construido toda una mentira alrededor de su existencia.

    Yen apretó los dientes y logró levantarse un poco. -Mi padre no es ningún rey del caos…-

    Asuna rodó los ojos con fastidio. -Claro que lo es.

    -¡No!- Gritó Yen. -¡Oz no es un monstruo! ¡Es un esposo al que le arrebataron a su esposa! ¡Un padre al que le robaron a su hija… y le mataron a la otra!

    El viento recorrió las ruinas mientras su voz temblaba de rabia. -Los Elunai comenzaron todo esto. Mi padre solo se cansó de su crueldad… de sus experimentos… de sus mentiras!!-

    Pero Asuna ni siquiera tomó en serio sus palabras. Para ella, aquello no era más que la manipulación de una criatura nacida del Caos.

    -Siempre dicen cosas así.- Respondió con desprecio y antes de que Yen pudiera reaccionar, Asuna le golpeó el rostro con la empuñadura de su espada. Yen cayó inconsciente sobre las piedras destruidas.

    Horas después, despertó lentamente, el ambiente era frío y húmedo. Un débil olor a polvo antiguo llenaba el aire, Yen abrió los ojos y vio gruesos barrotes de la celda. Al girar la vista encontró a Onix encadenada contra la pared. Su cuerpo estaba lleno de heridas y marcas de golpes. La joven apenas podía mantenerse consciente. -Onix…!!!-

    Yen intentó levantarse, pero el sellado seguía afectándola. Su cuerpo se sentía extrañamente débil. Cada movimiento era pesado, antinatural. Onix levantó un poco la cabeza al escucharla.

    -Yen… ¿qué haces aquí…?-

    Yen ignoró el dolor y avanzó hasta ella tambaleándose. Se arrodilló frente a su amiga y observó las cadenas en sus brazos. Intentó usar nuevamente el poder oscuro al que estaba acostumbrada pero no ocurrió nada, el vacío seguía ahí, pero entonces, casi por instinto, recordó algo diferente, una sensación cálida, lejana y suave, la misma presencia que a veces sentía bajo la luna llena. Yen cerró los ojos y una pequeña luz blanca comenzó a aparecer entre sus manos.

    No era el poder oscuro que siempre había utilizado junto a Ozma, este era distinto, puro y sereno. La energía recorrió las cadenas y el cuerpo de Onix. Las heridas comenzaron a cerrarse lentamente mientras un brillo plateado envolvía la celda.

    Los ojos de Onix se abrieron con sorpresa. -¿Ese poder…?

    En el exterior, Asuna sintió aquella presencia y su expresión cambió por completo, el aura que provenía de la celda era imposible. Asuna corrió por los pasillos de las ruinas y abrió la puerta de golpe. La luz de la luna entraba por una pequeña ventana con barrotes, iluminando a Yen desde atrás. Su cabello oscuro reflejaba la luz plateada de tal forma que parecía volverse blanco por momentos, y entre sus manos seguía brillando aquella energía sagrada.

    Asuna retrocedió un paso, su mente no podía comprender lo que estaba viendo. Ese poder era idéntico al que las sacerdotisas Elunai utilizaban en los templos de la Diosa Yue.

    "¿Cómo es esto posible…?" *Se pregunto en su cabeaza. ¿Cómo podía una criatura nacida del Caos poseer un poder sagrado?
    ****Edad del Caos.**** La Hija del Caos y la Luz de Yue La técnica de sellado atravesó el cuerpo de Yen como una descarga helada. Por un instante sintió que algo dentro de ella se rompía violentamente, como si le hubieran arrancado una parte del alma. La energía oscura que envolvía su espada desapareció de golpe y sus piernas cedieron. Cayó de rodillas entre los escombros mientras respiraba con dificultad. Asuna descendió lentamente frente a ella. Sus alas doradas iluminaban las ruinas y la sonrisa en su rostro mostraba una satisfacción cruel. -Por fin…- Dijo mientras bajaba su espada. -Por fin corté tu conexión con el poder del Caos.- Yen levantó la mirada confundida, sentía el cuerpo pesado, vacío. -¿Caos…? ¿De qué estás hablando…?- Asuna frunció el ceño, como si la pregunta le pareciera ridícula. -No te hagas la ignorante. Todos saben que tú y Ozma provienen del Mundo del Caos. Tu padre es el Rey del Caos… el monstruo que trajo destrucción a este mundo.- Por primera vez desde que comenzó la guerra, Yen entendió algo importante, sos Elunai realmente creían aquellas historias. Ella siempre pensó que “monstruos del caos” era solo una forma despectiva de referirse a ellos por su apariencia y poder. Nunca imaginó que los Dioses hubieran construido toda una mentira alrededor de su existencia. Yen apretó los dientes y logró levantarse un poco. -Mi padre no es ningún rey del caos…- Asuna rodó los ojos con fastidio. -Claro que lo es. -¡No!- Gritó Yen. -¡Oz no es un monstruo! ¡Es un esposo al que le arrebataron a su esposa! ¡Un padre al que le robaron a su hija… y le mataron a la otra! El viento recorrió las ruinas mientras su voz temblaba de rabia. -Los Elunai comenzaron todo esto. Mi padre solo se cansó de su crueldad… de sus experimentos… de sus mentiras!!- Pero Asuna ni siquiera tomó en serio sus palabras. Para ella, aquello no era más que la manipulación de una criatura nacida del Caos. -Siempre dicen cosas así.- Respondió con desprecio y antes de que Yen pudiera reaccionar, Asuna le golpeó el rostro con la empuñadura de su espada. Yen cayó inconsciente sobre las piedras destruidas. Horas después, despertó lentamente, el ambiente era frío y húmedo. Un débil olor a polvo antiguo llenaba el aire, Yen abrió los ojos y vio gruesos barrotes de la celda. Al girar la vista encontró a Onix encadenada contra la pared. Su cuerpo estaba lleno de heridas y marcas de golpes. La joven apenas podía mantenerse consciente. -Onix…!!!- Yen intentó levantarse, pero el sellado seguía afectándola. Su cuerpo se sentía extrañamente débil. Cada movimiento era pesado, antinatural. Onix levantó un poco la cabeza al escucharla. -Yen… ¿qué haces aquí…?- Yen ignoró el dolor y avanzó hasta ella tambaleándose. Se arrodilló frente a su amiga y observó las cadenas en sus brazos. Intentó usar nuevamente el poder oscuro al que estaba acostumbrada pero no ocurrió nada, el vacío seguía ahí, pero entonces, casi por instinto, recordó algo diferente, una sensación cálida, lejana y suave, la misma presencia que a veces sentía bajo la luna llena. Yen cerró los ojos y una pequeña luz blanca comenzó a aparecer entre sus manos. No era el poder oscuro que siempre había utilizado junto a Ozma, este era distinto, puro y sereno. La energía recorrió las cadenas y el cuerpo de Onix. Las heridas comenzaron a cerrarse lentamente mientras un brillo plateado envolvía la celda. Los ojos de Onix se abrieron con sorpresa. -¿Ese poder…? En el exterior, Asuna sintió aquella presencia y su expresión cambió por completo, el aura que provenía de la celda era imposible. Asuna corrió por los pasillos de las ruinas y abrió la puerta de golpe. La luz de la luna entraba por una pequeña ventana con barrotes, iluminando a Yen desde atrás. Su cabello oscuro reflejaba la luz plateada de tal forma que parecía volverse blanco por momentos, y entre sus manos seguía brillando aquella energía sagrada. Asuna retrocedió un paso, su mente no podía comprender lo que estaba viendo. Ese poder era idéntico al que las sacerdotisas Elunai utilizaban en los templos de la Diosa Yue. "¿Cómo es esto posible…?" *Se pregunto en su cabeaza. ¿Cómo podía una criatura nacida del Caos poseer un poder sagrado?
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  • 𝙐𝙣 𝙧𝙤𝙨𝙩𝙧𝙤 𝙘𝙪𝙗𝙞𝙚𝙧𝙩𝙤. 𝙐𝙣 𝙣𝙤𝙢𝙗𝙧𝙚 𝙦𝙪𝙚 𝙣𝙤 𝙨𝙚 𝙤𝙡𝙫𝙞𝙙𝙖.

    𝘌𝘯𝘵𝘳𝘢 𝘦𝘯 𝘭𝘢 𝘤𝘢𝘴𝘢 𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘥𝘦𝘴𝘦𝘰𝘴 𝘮𝘶𝘥𝘰𝘴...

    𝗨𝘀𝗲𝗿 𝗱𝗲𝘁𝗿á𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝘃𝗲𝗹𝗼:
    Narrador apasionado, lector insaciable de erotismo elegante, fantasía oscura y simbolismo bíblico. Doy vida a Sand N Jadaka, un personaje masculino con un aura de misterio, deseo, contradicción y poder.
    Si lo tuyo es lo simple o apurado, este no es tu altar.
    Aquí se reza con palabras, se peca con estilo y se escribe para dejar cicatriz.

    ¿𝗤𝘂é 𝗯𝘂𝘀𝗰𝗼?:
    — Partners de rol en tercera persona que amen el detalle, el desarrollo, el susurro antes del clímax. (Opcional)
    — Historias que no se precipiten, que maduren lentamente, entre diálogos, roces y decisiones.
    — Ambientes ricos, cargados de tensión, simbolismo, placer y consecuencias.
    — Ya sea un romance prohibido, una guerra celestial, una intriga política o un pecado compartido, si hay elegancia y emoción, hay espacio para ti.

    𝐅𝐢𝐥𝐨𝐬𝐨𝐟í𝐚:
    Calidad sobre velocidad.
    Respetaré tus tiempos si tú respetas mi fuego. No escribo con prisa. Escribo con intención.

    𝐓𝐨𝐧𝐨 𝐲 𝐞𝐬𝐭𝐢𝐥𝐨:
    Misterioso.
    Oscuro.
    Sensual.
    Irónico.
    Siempre escrito con el alma… y a veces con el cuerpo.

    ¿𝐓𝐞 𝐚𝐧𝐢𝐦𝐚𝐬 𝐚 𝐜𝐫𝐮𝐳𝐚𝐫 𝐞𝐥 𝐯𝐞𝐥𝐨?
    No necesitas presentarte con reverencias.
    Solo sé alguien con quien pueda construir un mundo.
    Si tu personaje está lleno de conflictos, secretos o tentaciones...
    Sand ya está observándote.
    𝙐𝙣 𝙧𝙤𝙨𝙩𝙧𝙤 𝙘𝙪𝙗𝙞𝙚𝙧𝙩𝙤. 𝙐𝙣 𝙣𝙤𝙢𝙗𝙧𝙚 𝙦𝙪𝙚 𝙣𝙤 𝙨𝙚 𝙤𝙡𝙫𝙞𝙙𝙖. 𝘌𝘯𝘵𝘳𝘢 𝘦𝘯 𝘭𝘢 𝘤𝘢𝘴𝘢 𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘥𝘦𝘴𝘦𝘰𝘴 𝘮𝘶𝘥𝘰𝘴... 𝗨𝘀𝗲𝗿 𝗱𝗲𝘁𝗿á𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝘃𝗲𝗹𝗼: Narrador apasionado, lector insaciable de erotismo elegante, fantasía oscura y simbolismo bíblico. Doy vida a Sand N Jadaka, un personaje masculino con un aura de misterio, deseo, contradicción y poder. Si lo tuyo es lo simple o apurado, este no es tu altar. Aquí se reza con palabras, se peca con estilo y se escribe para dejar cicatriz. ¿𝗤𝘂é 𝗯𝘂𝘀𝗰𝗼?: — Partners de rol en tercera persona que amen el detalle, el desarrollo, el susurro antes del clímax. (Opcional) — Historias que no se precipiten, que maduren lentamente, entre diálogos, roces y decisiones. — Ambientes ricos, cargados de tensión, simbolismo, placer y consecuencias. — Ya sea un romance prohibido, una guerra celestial, una intriga política o un pecado compartido, si hay elegancia y emoción, hay espacio para ti. 𝐅𝐢𝐥𝐨𝐬𝐨𝐟í𝐚: Calidad sobre velocidad. Respetaré tus tiempos si tú respetas mi fuego. No escribo con prisa. Escribo con intención. 𝐓𝐨𝐧𝐨 𝐲 𝐞𝐬𝐭𝐢𝐥𝐨: Misterioso. Oscuro. Sensual. Irónico. Siempre escrito con el alma… y a veces con el cuerpo. ¿𝐓𝐞 𝐚𝐧𝐢𝐦𝐚𝐬 𝐚 𝐜𝐫𝐮𝐳𝐚𝐫 𝐞𝐥 𝐯𝐞𝐥𝐨? No necesitas presentarte con reverencias. Solo sé alguien con quien pueda construir un mundo. Si tu personaje está lleno de conflictos, secretos o tentaciones... Sand ya está observándote.
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  • ❝𝑇𝘩𝑒𝑟𝑒 𝑎𝑟𝑒 𝑎𝑓𝑓𝑒𝑐𝑡𝑖𝑜𝑛𝑠 𝑡𝘩𝑎𝑡 𝑒𝑛𝑑 𝑏𝑒𝑡𝑤𝑒𝑒𝑛 𝑡𝘩𝑒 𝑡𝑒𝑒𝑡𝘩, 𝑎𝑛𝑑 𝑡𝘩𝑒 𝑡𝑒𝑟𝑟𝑖𝑏𝑙𝑒 𝑛𝑒𝑒𝑑 𝑡𝑜 𝑝𝑟𝑒𝑠𝑒𝑟𝑣𝑒 𝑠𝑜𝑚𝑒𝑡𝘩𝑖𝑛𝑔❞



    El restaurante ardía en tonos dorados y elegantes. La lluvia golpeaba los ventanales con suavidad allá afuera, deshaciendo las luces de la ciudad en manchas líquidas que temblaban sobre el cristal. Dentro, todo era tibio: vino sirviéndose en copas delicadas, humo escapando de los platos recién llevados a las mesas, conversaciones suaves flotando entre la música lenta como si nadie en el lugar hubiese conocido jamás algo verdaderamente monstruoso.

    Y aún así, sentado frente a frente, había algo que no pertenecía ahí; algo que no encaja, como si la habitación quedara demasiado pequeña para la densidad de su presencia.

    No había pedido comida, ni siquiera algo de beber. El vaso de agua junto a su mano sigue intacto, olvidado desde hacía demasiado tiempo. Permanecía inmóvil bajo la luz tenue. No como alguien castigado, solo alguien que aprendió de alguna manera u otra a controlar el impulso creciente que intenta derrumbarlo con cada segundo que pasa. En la forma en que mantiene los brazos cruzados con demasiada firmeza denota un esfuerzo real por parecer tranquilo. En cómo desviaba la mirada cada vez que el aroma de la comida recién servida se volvía más intenso... o más bien cuando el personal se desplaza a su lado a cada oportunidad.

    «¿𝐸𝑠 𝘩𝑎𝑚𝑏𝑟𝑒 𝑜....ᐣ»

    —𝘚𝘪𝘨𝘶𝘦 𝘤𝘰𝘮𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰 —por fin se pronunció. La voz salió grave y baja, arrastrando el cansancio de alguien que lleva demasiado tiempo negándose a algo; lo que sea que eso fuese. Afuera, un relámpago iluminó brevemente el cristal mojado del restaurante, pintando reflejos pálidos sobre el bozal y el verde de sus ojos.

    —𝘌𝘴 𝘤𝘶𝘳𝘪𝘰𝘴𝘰 —murmuró al final, casi como si hablara consigo mismo—. 𝘓𝘢 𝘮𝘢𝘺𝘰𝘳𝜄́𝘢 𝘥𝘦 𝘭𝘢𝘴 𝘱𝘦𝘳𝘴𝘰𝘯𝘢𝘴 𝘮𝘪𝘳𝘢𝘯 𝘢 𝘲𝘶𝘪𝘦𝘯 𝘥𝘦𝘴𝘦𝘢𝘯 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘴𝘪 𝘲𝘶𝘪𝘴𝘪𝘦𝘳𝘢𝘯 𝘵𝘰𝘤𝘢𝘳𝘭𝘰. 𝘖 𝘦𝘯 𝘴𝘶 𝘥𝘦𝘧𝘦𝘤𝘵𝘰, 𝘤𝘰𝘯𝘴𝘶𝘮𝘪𝘳𝘭𝘰 —sus dedos se tensaron apenas bajo el brazo—. 𝘠𝘰 𝘴𝘪𝘦𝘮𝘱𝘳𝘦 𝘵𝘦𝘳𝘮𝘪𝘯𝘰 𝘱𝘦𝘯𝘴𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘦𝘯... 𝘥𝘪𝘦𝘯𝘵𝘦𝘴.


    𝘈𝘔𝘉𝘐𝘌𝘕𝘛 𝘔𝘜𝘚𝘐𝘊: https://youtu.be/ZoxwHHOwVJw
    ❝𝑇𝘩𝑒𝑟𝑒 𝑎𝑟𝑒 𝑎𝑓𝑓𝑒𝑐𝑡𝑖𝑜𝑛𝑠 𝑡𝘩𝑎𝑡 𝑒𝑛𝑑 𝑏𝑒𝑡𝑤𝑒𝑒𝑛 𝑡𝘩𝑒 𝑡𝑒𝑒𝑡𝘩, 𝑎𝑛𝑑 𝑡𝘩𝑒 𝑡𝑒𝑟𝑟𝑖𝑏𝑙𝑒 𝑛𝑒𝑒𝑑 𝑡𝑜 𝑝𝑟𝑒𝑠𝑒𝑟𝑣𝑒 𝑠𝑜𝑚𝑒𝑡𝘩𝑖𝑛𝑔❞ El restaurante ardía en tonos dorados y elegantes. La lluvia golpeaba los ventanales con suavidad allá afuera, deshaciendo las luces de la ciudad en manchas líquidas que temblaban sobre el cristal. Dentro, todo era tibio: vino sirviéndose en copas delicadas, humo escapando de los platos recién llevados a las mesas, conversaciones suaves flotando entre la música lenta como si nadie en el lugar hubiese conocido jamás algo verdaderamente monstruoso. Y aún así, sentado frente a frente, había algo que no pertenecía ahí; algo que no encaja, como si la habitación quedara demasiado pequeña para la densidad de su presencia. No había pedido comida, ni siquiera algo de beber. El vaso de agua junto a su mano sigue intacto, olvidado desde hacía demasiado tiempo. Permanecía inmóvil bajo la luz tenue. No como alguien castigado, solo alguien que aprendió de alguna manera u otra a controlar el impulso creciente que intenta derrumbarlo con cada segundo que pasa. En la forma en que mantiene los brazos cruzados con demasiada firmeza denota un esfuerzo real por parecer tranquilo. En cómo desviaba la mirada cada vez que el aroma de la comida recién servida se volvía más intenso... o más bien cuando el personal se desplaza a su lado a cada oportunidad. «¿𝐸𝑠 𝘩𝑎𝑚𝑏𝑟𝑒 𝑜....ᐣ» —𝘚𝘪𝘨𝘶𝘦 𝘤𝘰𝘮𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰 —por fin se pronunció. La voz salió grave y baja, arrastrando el cansancio de alguien que lleva demasiado tiempo negándose a algo; lo que sea que eso fuese. Afuera, un relámpago iluminó brevemente el cristal mojado del restaurante, pintando reflejos pálidos sobre el bozal y el verde de sus ojos. —𝘌𝘴 𝘤𝘶𝘳𝘪𝘰𝘴𝘰 —murmuró al final, casi como si hablara consigo mismo—. 𝘓𝘢 𝘮𝘢𝘺𝘰𝘳𝜄́𝘢 𝘥𝘦 𝘭𝘢𝘴 𝘱𝘦𝘳𝘴𝘰𝘯𝘢𝘴 𝘮𝘪𝘳𝘢𝘯 𝘢 𝘲𝘶𝘪𝘦𝘯 𝘥𝘦𝘴𝘦𝘢𝘯 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘴𝘪 𝘲𝘶𝘪𝘴𝘪𝘦𝘳𝘢𝘯 𝘵𝘰𝘤𝘢𝘳𝘭𝘰. 𝘖 𝘦𝘯 𝘴𝘶 𝘥𝘦𝘧𝘦𝘤𝘵𝘰, 𝘤𝘰𝘯𝘴𝘶𝘮𝘪𝘳𝘭𝘰 —sus dedos se tensaron apenas bajo el brazo—. 𝘠𝘰 𝘴𝘪𝘦𝘮𝘱𝘳𝘦 𝘵𝘦𝘳𝘮𝘪𝘯𝘰 𝘱𝘦𝘯𝘴𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘦𝘯... 𝘥𝘪𝘦𝘯𝘵𝘦𝘴. 𝘈𝘔𝘉𝘐𝘌𝘕𝘛 𝘔𝘜𝘚𝘐𝘊: https://youtu.be/ZoxwHHOwVJw
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  • Que la noche te brinde el descanso necesario para restaurar tu energía; mañana continuaremos explorando los misterios del mundo. Buenas noches ♥
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  • 》 Rol Priv con Lázaro

    Un juramento Irrompible. 《

    El miedo a los límites de la ciudad había quedado atrás. Las antiguas inseguridades de Lyssandre se disolvieron entre mapas polvorientos, senderos hostiles y el acero de su propia determinación.

    Ya no era solo una sanadora de interiores; los viajes la moldearon en una bruja autosuficiente. Aprendió a leer la caligrafía de la tierra, a pisar sin despertar trampas naturales y a ejecutar hechizos de defensa con la misma precisión con la que medía los gramos de un pastel de luna.

    Su motivación actual no era el oro, sino el conocimiento. Los rumores sobre las ruinas de una civilización olvidada describían un milagro botánico: una flor mística capaz de revertir maldiciones de forma paulatina. Para una bruja gastronómica, aquello era el ingrediente definitivo.

    El viaje en solitario exigió una preparación meticulosa. Su mochila de suministros no contenía raciones comunes, sino frascos de cristal con masa madre encantada, mermeladas de bayas lunares que restauraban la estamina y panes de centeno bendecidos contra el cansancio.

    A su lado, su fiel unicornio Kamerynn avanzaba con paso firme. Su presencia no solo aligeraba el camino, sino que purificaba el aire de las toxinas del bosque circundante.

    Al cabo de unos días, la vegetación dio paso a imponentes estructuras de piedra devoradas por el musgo y las enredaderas. El ambiente en las ruinas se volvió denso, cargado de una quietud sepulcral. Lyssandre descendió de su montura, ajustó las correas de su bolso médico y avanzó a pie entre los pilares derruidos. El aroma a piedra húmeda y magia antigua era casi masticable.

    Fue al cruzar el umbral del que parecía ser el templo principal cuando el viento cambió. El sutil pero inconfundible olor a hierro rompió la pureza del lugar. No era la flor mágica. Era sangre....

    Lyssandre apresuró el paso, esquivando unos bloques de granito caídos, hasta que sus ojos se abrieron con sorpresa. Tendido sobre las losas frías, inmóvil y cubierto, se encontraba el cuerpo de una persona.
    》 Rol Priv con [ELEAZ.AR] Un juramento Irrompible. 《 El miedo a los límites de la ciudad había quedado atrás. Las antiguas inseguridades de Lyssandre se disolvieron entre mapas polvorientos, senderos hostiles y el acero de su propia determinación. Ya no era solo una sanadora de interiores; los viajes la moldearon en una bruja autosuficiente. Aprendió a leer la caligrafía de la tierra, a pisar sin despertar trampas naturales y a ejecutar hechizos de defensa con la misma precisión con la que medía los gramos de un pastel de luna. Su motivación actual no era el oro, sino el conocimiento. Los rumores sobre las ruinas de una civilización olvidada describían un milagro botánico: una flor mística capaz de revertir maldiciones de forma paulatina. Para una bruja gastronómica, aquello era el ingrediente definitivo. El viaje en solitario exigió una preparación meticulosa. Su mochila de suministros no contenía raciones comunes, sino frascos de cristal con masa madre encantada, mermeladas de bayas lunares que restauraban la estamina y panes de centeno bendecidos contra el cansancio. A su lado, su fiel unicornio Kamerynn avanzaba con paso firme. Su presencia no solo aligeraba el camino, sino que purificaba el aire de las toxinas del bosque circundante. Al cabo de unos días, la vegetación dio paso a imponentes estructuras de piedra devoradas por el musgo y las enredaderas. El ambiente en las ruinas se volvió denso, cargado de una quietud sepulcral. Lyssandre descendió de su montura, ajustó las correas de su bolso médico y avanzó a pie entre los pilares derruidos. El aroma a piedra húmeda y magia antigua era casi masticable. Fue al cruzar el umbral del que parecía ser el templo principal cuando el viento cambió. El sutil pero inconfundible olor a hierro rompió la pureza del lugar. No era la flor mágica. Era sangre.... Lyssandre apresuró el paso, esquivando unos bloques de granito caídos, hasta que sus ojos se abrieron con sorpresa. Tendido sobre las losas frías, inmóvil y cubierto, se encontraba el cuerpo de una persona.
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  • La catedral estaba vacía, ni siquiera un alma vagaba por allí. Sin embargo, a pesar de haber sido abandonada todavía habían remanentes de quienes estuvieron bajo su techo. Velas aún encendidas, pasillos que todavía no juntaban el suficiente polvo, ventanas aún limpias.

    Pero las velas no se consumían, el aire no corría por ningún lado, ni siquiera en partes rotas de la estructura. Era como si se hubiera detenido en el tiempo.

    Lo que llamaba más la atención era que, al poner un pie en el terreno de la catedral, la noche también se detenía. La luna quedaba en lo alto, llena, alumbrando a través de las grietas. El sol nunca salía estando allí.

    Una anomalía, claramente. Evangeline estaba acostumbrada a ello. O casi, pues había visto muchas cosas durante sus misiones, pero esto era nuevo.

    Entrar ahí era más extraño, sentía su cuerpo un poco más pesado y como si este se rehusara a continuar, pero ella se obligó a seguir hasta el final, allí donde una estatua de un ángel descansaba entre pequeñas velas.

    Se detuvo al estar frente al ángel. Todo e el área irradiaba un aura demasiado extraña, no podía discernir exactamente de qué o quién, estaba esparcida por todos lados, como quien no desea ser encontrado o como si un huracán de percepción haya hecho estragos.

    Pasó las manos con ligereza por los bancos, confirmando que no había tierra en ellos. Justo entonces, hubo algo más. Por una de las ventanas vio un destello, algo como imágenes pasando demasiado rápido, pero habían personas, objetos e incluso ropas que no coincidían en nada con lo que vivía. Ni siquiera los rastros de alma que emanaban, se veían completamente nuevos.

    Quiso acercarse y ese fue su error. La estructura tembló antes que las ventanas estallaran con gran fuerza, haciendo volar los pedazos de vidrio hacia el interior. La albina se cubrió con ambos brazos, siendo abrumada de repente por algo que alguna vez notó de forma leve: el pasar del tiempo, adelante y atrás, pero todo en conjunto.

    Aikaterine Ouro
    La catedral estaba vacía, ni siquiera un alma vagaba por allí. Sin embargo, a pesar de haber sido abandonada todavía habían remanentes de quienes estuvieron bajo su techo. Velas aún encendidas, pasillos que todavía no juntaban el suficiente polvo, ventanas aún limpias. Pero las velas no se consumían, el aire no corría por ningún lado, ni siquiera en partes rotas de la estructura. Era como si se hubiera detenido en el tiempo. Lo que llamaba más la atención era que, al poner un pie en el terreno de la catedral, la noche también se detenía. La luna quedaba en lo alto, llena, alumbrando a través de las grietas. El sol nunca salía estando allí. Una anomalía, claramente. Evangeline estaba acostumbrada a ello. O casi, pues había visto muchas cosas durante sus misiones, pero esto era nuevo. Entrar ahí era más extraño, sentía su cuerpo un poco más pesado y como si este se rehusara a continuar, pero ella se obligó a seguir hasta el final, allí donde una estatua de un ángel descansaba entre pequeñas velas. Se detuvo al estar frente al ángel. Todo e el área irradiaba un aura demasiado extraña, no podía discernir exactamente de qué o quién, estaba esparcida por todos lados, como quien no desea ser encontrado o como si un huracán de percepción haya hecho estragos. Pasó las manos con ligereza por los bancos, confirmando que no había tierra en ellos. Justo entonces, hubo algo más. Por una de las ventanas vio un destello, algo como imágenes pasando demasiado rápido, pero habían personas, objetos e incluso ropas que no coincidían en nada con lo que vivía. Ni siquiera los rastros de alma que emanaban, se veían completamente nuevos. Quiso acercarse y ese fue su error. La estructura tembló antes que las ventanas estallaran con gran fuerza, haciendo volar los pedazos de vidrio hacia el interior. La albina se cubrió con ambos brazos, siendo abrumada de repente por algo que alguna vez notó de forma leve: el pasar del tiempo, adelante y atrás, pero todo en conjunto. [Mercenary1x]
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  • ⟭⟬ Bitácora de experimento. Pt 2 ⟭⟬
    Sujeto CR-0001

    Día 10:
    CR-0001 comenzó a mostrar signos de descontrol al ser sometido a altos niveles de estrés. Su psique comenzó a fracturarse mientras más presión se le imponía. Indicó que aparecían números en su mente, números muy altos que comenzaban a descender mientras se le sometía a más estrés. Aún no sabemos qué ocurrirá cuando llegue al cero.

    Día 15:
    CR-0001 indica que los números continúan disminuyendo. Cada vez la cantidad va a la baja, aún no sabemos qué ocurrirá cuando llegue a cero. Se tomaron los signos vitales. La temperatura corporal volvió a rondar los 36.5. La psique vuelve a estar estable mientras no se le someta a un alto estrés. La investigación continúa.

    [...]

    Día 30:
    Algo colapsó. CR-0001 tuvo interacciones sociales con otras entidades. Aparentemente hubo una discusión, una pelea que no pudo evitar. Recibió bastantes golpes, todos fueron para evitar lastimar a su oponente.
    El contador llegó a cero.

    Según los registros, un aura glacial lo rodeó, ralentizando todo a su alrededor. Su temperatura corporal disminuyó drásticamente. Su psique fracturada se reestructuró solamente por la preocupación de haber causado daños graves a su contrincante.

    Día 35:
    CR-0001 cambió ligeramente su personalidad. Dejó de ser tan amable como originalmente, sus palabras se hicieron más medidas, cautelosas. También, se descubrió que posee la capacidad de generar hielo a voluntad. ¿Cuánto habrá perfeccionado la habilidad? No se sabe.

    Tras algunas pruebas intensivas se ha determinado que su temperatura corporal baja en el momento en el que comienza a hacer uso de sus recientemente descubiertas habilidades.

    ⟭⟬ Fin de la bitácora ⟭⟬

    Después de revisar los apuntes en la libreta, la guardó en el bolsillo del saco, la temperatura a su alrededor comenzó a disminuir significativamente. Tenues señales de escarcha se materializaron en sus manos, en las palmas, entre sus dedos.
    ⟭⟬ Bitácora de experimento. Pt 2 ⟭⟬ Sujeto CR-0001 Día 10: CR-0001 comenzó a mostrar signos de descontrol al ser sometido a altos niveles de estrés. Su psique comenzó a fracturarse mientras más presión se le imponía. Indicó que aparecían números en su mente, números muy altos que comenzaban a descender mientras se le sometía a más estrés. Aún no sabemos qué ocurrirá cuando llegue al cero. Día 15: CR-0001 indica que los números continúan disminuyendo. Cada vez la cantidad va a la baja, aún no sabemos qué ocurrirá cuando llegue a cero. Se tomaron los signos vitales. La temperatura corporal volvió a rondar los 36.5. La psique vuelve a estar estable mientras no se le someta a un alto estrés. La investigación continúa. [...] Día 30: Algo colapsó. CR-0001 tuvo interacciones sociales con otras entidades. Aparentemente hubo una discusión, una pelea que no pudo evitar. Recibió bastantes golpes, todos fueron para evitar lastimar a su oponente. El contador llegó a cero. Según los registros, un aura glacial lo rodeó, ralentizando todo a su alrededor. Su temperatura corporal disminuyó drásticamente. Su psique fracturada se reestructuró solamente por la preocupación de haber causado daños graves a su contrincante. Día 35: CR-0001 cambió ligeramente su personalidad. Dejó de ser tan amable como originalmente, sus palabras se hicieron más medidas, cautelosas. También, se descubrió que posee la capacidad de generar hielo a voluntad. ¿Cuánto habrá perfeccionado la habilidad? No se sabe. Tras algunas pruebas intensivas se ha determinado que su temperatura corporal baja en el momento en el que comienza a hacer uso de sus recientemente descubiertas habilidades. ⟭⟬ Fin de la bitácora ⟭⟬ Después de revisar los apuntes en la libreta, la guardó en el bolsillo del saco, la temperatura a su alrededor comenzó a disminuir significativamente. Tenues señales de escarcha se materializaron en sus manos, en las palmas, entre sus dedos.
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