• Animado a equipo de la escuela de tokyo ¡Animo amigos! Rararra
    Animado a equipo de la escuela de tokyo ¡Animo amigos! Rararra
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • No supo bien si fue aquel vaso roto en el suelo de la cocina o los pequeños rastros de sangre que se extendían por la habitación, subiendo por las sillas y la brillante mesa de mármol, como si la escena fuera el desgaste de una lucha que poco a poco perdió su fuerza y las ganas de sobrevivir.

    Quizá fueron los trozos de carne rasgada en partes aleatorias de su cuerpo, que aún sangrando leve le advertían qué el vidrio había sido por instantes su enemigo casi mortal.
    No lo sabía, no sabía si el intenso dolor en su cabeza o el mareo persistente lo habían orillado a aquel destino que esa tarde decidió para sí.

    ¿Cuanto tiempo había estado inconsciente?

    No podía ser demasiado, pues aquel puré de tomate espeso y exageradamente condimentado que había dejado sobre el fuego aún no se quemaba ¿segundos? ¿A caso había sido eso realmente suerte?

    Sin dar más vueltas, apagó la estufa y recogió el cristal partido en pequeños trozos en el suelo, aunque siempre había pequeñas partículas filosas qué nunca lograba juntar ¿le quedaban vasos de vidrio en la casa?

    Como fuera, esa tarde Daniel desapareció: no más llamadas, ni de su madre, ni de su representante, ni de la empresa con la que acababa de firmar. No más amigos que no sabía qué tenía, no más supuestos amantes, se escondió de todos y de todo.
    Lo buscaron, por supuesto que lo hiciero, lo buscaron llamando y preguntando a conocidos, a su familia, pero ninguna persona buscó en donde siempre debieron pensar.
    Daniel estaba en su casa, dos semanas para ser exactos, en las que no respondió y esa casa se veía tan cerrada que resultaba imposible pensar que alguien estuviera dentro. No huyó lejos, no tomó un vuelo en la madrugada, simplemente se quedó allí, refugiado de su propia existencia.
    No supo bien si fue aquel vaso roto en el suelo de la cocina o los pequeños rastros de sangre que se extendían por la habitación, subiendo por las sillas y la brillante mesa de mármol, como si la escena fuera el desgaste de una lucha que poco a poco perdió su fuerza y las ganas de sobrevivir. Quizá fueron los trozos de carne rasgada en partes aleatorias de su cuerpo, que aún sangrando leve le advertían qué el vidrio había sido por instantes su enemigo casi mortal. No lo sabía, no sabía si el intenso dolor en su cabeza o el mareo persistente lo habían orillado a aquel destino que esa tarde decidió para sí. ¿Cuanto tiempo había estado inconsciente? No podía ser demasiado, pues aquel puré de tomate espeso y exageradamente condimentado que había dejado sobre el fuego aún no se quemaba ¿segundos? ¿A caso había sido eso realmente suerte? Sin dar más vueltas, apagó la estufa y recogió el cristal partido en pequeños trozos en el suelo, aunque siempre había pequeñas partículas filosas qué nunca lograba juntar ¿le quedaban vasos de vidrio en la casa? Como fuera, esa tarde Daniel desapareció: no más llamadas, ni de su madre, ni de su representante, ni de la empresa con la que acababa de firmar. No más amigos que no sabía qué tenía, no más supuestos amantes, se escondió de todos y de todo. Lo buscaron, por supuesto que lo hiciero, lo buscaron llamando y preguntando a conocidos, a su familia, pero ninguna persona buscó en donde siempre debieron pensar. Daniel estaba en su casa, dos semanas para ser exactos, en las que no respondió y esa casa se veía tan cerrada que resultaba imposible pensar que alguien estuviera dentro. No huyó lejos, no tomó un vuelo en la madrugada, simplemente se quedó allí, refugiado de su propia existencia.
    Me entristece
    Me gusta
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • No había avisado a nadie en el bunker, simplemente había subido las escaleras de metal y había salido de la casa. Estaba seguro de que le habían escuchado salir, sobre todo Hope, a la tríbrida no se le escapaba absolutamente nada. Pero necesitaba unos momentos para él, unos momentos a solas, unos momentos para intentar deshacer el nudo que lastraba su pecho desde hacía horas.
    Dean no era un hombre dado a hablar de sus sentimientos o de sí mismo, él era siempre el pilar de los demás, por lo que no podia permitirse derrumbarse.
    Siempre había sido así, desde que tenía cuatro años había aprendido a no llorar, a no mostrar miedo, inseguridad o angustia para no asustar a su hermanito pequeño. Había aprendido a esconder todo aquello y tan solo a mostrarse fuerte y seguro de sí mismo.

    Después de treinta y seis años, no podia cambiarlo. Por esa razón caminaba por el bosque, de noche y solo, buscando alejarse lo suficiente, pero no es él quien decide cuando parar, sino un angustioso sollozo que sube por su pecho y se abre paso por su garganta. Un sollozo que va teñido de rabia, una rabia que deja salir estrellando el puño varias veces contra el tronco de un árbol, hasta que no es capaz de soportar más el peso de la culpa, la cual amenaza con aplastarle, de modo que se deja caer sobre un tronco tumbado sintiendo como unas lágrimas de las que no había sido consciente hasta el momento empapan su rostro, el cual esconde con su mano zurda, llorando sin consuelo.
    Llorando por sus amigos.
    Llorando por el miedo que había tenido.
    Llorando por su familia.
    Llorando por Hope y por el alma de Jack.
    Llorando por él mismo, por como Miguel le había utilizado.
    Llorando por todo lo que no podia dejar salir nunca.
    No había avisado a nadie en el bunker, simplemente había subido las escaleras de metal y había salido de la casa. Estaba seguro de que le habían escuchado salir, sobre todo Hope, a la tríbrida no se le escapaba absolutamente nada. Pero necesitaba unos momentos para él, unos momentos a solas, unos momentos para intentar deshacer el nudo que lastraba su pecho desde hacía horas. Dean no era un hombre dado a hablar de sus sentimientos o de sí mismo, él era siempre el pilar de los demás, por lo que no podia permitirse derrumbarse. Siempre había sido así, desde que tenía cuatro años había aprendido a no llorar, a no mostrar miedo, inseguridad o angustia para no asustar a su hermanito pequeño. Había aprendido a esconder todo aquello y tan solo a mostrarse fuerte y seguro de sí mismo. Después de treinta y seis años, no podia cambiarlo. Por esa razón caminaba por el bosque, de noche y solo, buscando alejarse lo suficiente, pero no es él quien decide cuando parar, sino un angustioso sollozo que sube por su pecho y se abre paso por su garganta. Un sollozo que va teñido de rabia, una rabia que deja salir estrellando el puño varias veces contra el tronco de un árbol, hasta que no es capaz de soportar más el peso de la culpa, la cual amenaza con aplastarle, de modo que se deja caer sobre un tronco tumbado sintiendo como unas lágrimas de las que no había sido consciente hasta el momento empapan su rostro, el cual esconde con su mano zurda, llorando sin consuelo. Llorando por sus amigos. Llorando por el miedo que había tenido. Llorando por su familia. Llorando por Hope y por el alma de Jack. Llorando por él mismo, por como Miguel le había utilizado. Llorando por todo lo que no podia dejar salir nunca.
    Me entristece
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • Luego de la pequeña reunión que todos tuvieron en la casa de Anyel, era hora de pasar a la acción nuevamente; su parte favorita aunque no lo pareciera por su actitud perezosa.

    Por más caos que hubiera, tenía que mantener la discreción, por lo que se colocó una sudadera azul con capucha para que pudiera cubrirle el cabello, también agregó unos lentes que parcialmente cubrirían sus ojos. Todo eso lo hacía por el cambio físico que surgía cuando usaba los poderes de su Vairant. —Muy bien, estoy listo.— Se lo dijo a si mismo, pero también sabía que sería escuchado por Xíon: el Vairant.

    A los minutos, salió en dirección a la cuidad, de lejos podía observar todo el caos y de hecho, también observó la evacuación que la U.D.H. realizaba para tratar de salvar a todos los humanos posibles.
    —Yo ya estoy aquí, iré avanzando, no demores mucho.— Había sacado el celular y escrito rápidamente a su amigo Keirot Korezu . Se suponía que ambos irían juntos, era lo acordado con los demás: dividirse en grupos.

    Sus demás amigos ya estaban en acción, atacando y socorriendo a las personas en distintos puntos de la ciudad, no debía perder mucho tiempo pero tampoco estaba tan apurado.

    En eso, varias de esas criaturas aparecieron, atacando de inmediato sin mediar palabra o cualquier truco.
    Eran bastante grotescos, enormes y se podía notar que ya habían luchado antes con alguien, pues sus cuerpos mostraban pequeñas heridas.

    Rápidamente, y dibujando una sonrisa en los labios, creó finas estacas de hielo que saldrían en muchas direcciones sobre esos seres, cortando y atravesando sus pieles.
    Luego de la pequeña reunión que todos tuvieron en la casa de Anyel, era hora de pasar a la acción nuevamente; su parte favorita aunque no lo pareciera por su actitud perezosa. Por más caos que hubiera, tenía que mantener la discreción, por lo que se colocó una sudadera azul con capucha para que pudiera cubrirle el cabello, también agregó unos lentes que parcialmente cubrirían sus ojos. Todo eso lo hacía por el cambio físico que surgía cuando usaba los poderes de su Vairant. —Muy bien, estoy listo.— Se lo dijo a si mismo, pero también sabía que sería escuchado por Xíon: el Vairant. A los minutos, salió en dirección a la cuidad, de lejos podía observar todo el caos y de hecho, también observó la evacuación que la U.D.H. realizaba para tratar de salvar a todos los humanos posibles. —Yo ya estoy aquí, iré avanzando, no demores mucho.— Había sacado el celular y escrito rápidamente a su amigo [Keirot_Korezu] . Se suponía que ambos irían juntos, era lo acordado con los demás: dividirse en grupos. Sus demás amigos ya estaban en acción, atacando y socorriendo a las personas en distintos puntos de la ciudad, no debía perder mucho tiempo pero tampoco estaba tan apurado. En eso, varias de esas criaturas aparecieron, atacando de inmediato sin mediar palabra o cualquier truco. Eran bastante grotescos, enormes y se podía notar que ya habían luchado antes con alguien, pues sus cuerpos mostraban pequeñas heridas. Rápidamente, y dibujando una sonrisa en los labios, creó finas estacas de hielo que saldrían en muchas direcciones sobre esos seres, cortando y atravesando sus pieles.
    Me encocora
    Me shockea
    3
    4 turnos 0 maullidos
  • Un dia casi .... normal con ellos , pero me agrada pasar un dia asi con amigos.
    Un dia casi .... normal con ellos , pero me agrada pasar un dia asi con amigos.
    0 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Uss: Buenas tardes, el día de hoy solo vengo a dejar algo MUY CLARO futuros amigos, o usuarios qué envíen solicitud, SI TIENE PARTNER, SU PJ TIENE NOVIA, ES CASADO, ESTA EN RELACIÓN O CREE QUE PUEDE METERME A SU MENÚ DE TENER TANTAS VIEJAS QUIERAN, AH NO, MEJOR AHORRENSELO, Yoru no entra en esas, si no les parece, no es mi asunto, así qué quienes me venga a con la idea de esa, NO GRACIAS
    Uss: Buenas tardes, el día de hoy solo vengo a dejar algo MUY CLARO futuros amigos, o usuarios qué envíen solicitud, SI TIENE PARTNER, SU PJ TIENE NOVIA, ES CASADO, ESTA EN RELACIÓN O CREE QUE PUEDE METERME A SU MENÚ DE TENER TANTAS VIEJAS QUIERAN, AH NO, MEJOR AHORRENSELO, Yoru no entra en esas, si no les parece, no es mi asunto, así qué quienes me venga a con la idea de esa, NO GRACIAS :STK-20:
    Me gusta
    1
    0 comentarios 0 compartidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Que que hacen las dos mientras no estoy? Pues tal vez esto…

    Fenrir Queen probablemente pase gran parte del tiempo en calma. A veces estaría leyendo en algún rincón de la academia Absalon, ayudando a algún estudiante perdido con una sonrisa tímida o acompañando a Yrus mientras este duerme enroscado sobre sus piernas. Cuando está sola, seguramente mira el cielo y piensa en todas las personas que quiere proteger, preguntándose si realmente será capaz de estar a la altura de las expectativas que los demás tienen de ella.

    “Espero que todos estén bien… aunque no me necesiten ahora mismo.”

    Mientras tanto, Sury Sakai sería mucho más inquieta. Seguiría entrenando una y otra vez, perfeccionando movimientos con su espada, intentando entender esos recuerdos rotos que siguen escondidos en algún lugar de su corazón. Algunas noches volvería a soñar con aquella puerta blanca, con una figura que no logra reconocer y con un nombre que todavía le provoca una extraña nostalgia.

    ”¿Por qué siento que estoy olvidando algo importante…?”

    Y de vez en cuando, cuando nadie las ve, me gusta imaginar que ambas coinciden en algún lugar imposible entre mundos.

    Fenrir sentada tranquilamente bajo un árbol.

    Sury tumbada sobre la hierba mirando las nubes.

    —¿Crees que volverá pronto?

    Preguntaría Sury.

    —Sí. Siempre vuelve.

    Respondería Fenrir con una pequeña sonrisa.

    Entonces seguirían hablando de cosas simples, de amigos, de aventuras, de los problemas de la academia, de las rarezas de Yrus, hasta que aparecieras otra vez y el mundo volviera a moverse alrededor de ellas.
    Que que hacen las dos mientras no estoy? Pues tal vez esto… Fenrir Queen probablemente pase gran parte del tiempo en calma. A veces estaría leyendo en algún rincón de la academia Absalon, ayudando a algún estudiante perdido con una sonrisa tímida o acompañando a Yrus mientras este duerme enroscado sobre sus piernas. Cuando está sola, seguramente mira el cielo y piensa en todas las personas que quiere proteger, preguntándose si realmente será capaz de estar a la altura de las expectativas que los demás tienen de ella. “Espero que todos estén bien… aunque no me necesiten ahora mismo.” Mientras tanto, Sury Sakai sería mucho más inquieta. Seguiría entrenando una y otra vez, perfeccionando movimientos con su espada, intentando entender esos recuerdos rotos que siguen escondidos en algún lugar de su corazón. Algunas noches volvería a soñar con aquella puerta blanca, con una figura que no logra reconocer y con un nombre que todavía le provoca una extraña nostalgia. ”¿Por qué siento que estoy olvidando algo importante…?” Y de vez en cuando, cuando nadie las ve, me gusta imaginar que ambas coinciden en algún lugar imposible entre mundos. Fenrir sentada tranquilamente bajo un árbol. Sury tumbada sobre la hierba mirando las nubes. —¿Crees que volverá pronto? Preguntaría Sury. —Sí. Siempre vuelve. Respondería Fenrir con una pequeña sonrisa. Entonces seguirían hablando de cosas simples, de amigos, de aventuras, de los problemas de la academia, de las rarezas de Yrus, hasta que aparecieras otra vez y el mundo volviera a moverse alrededor de ellas.
    Me gusta
    Me encocora
    2
    0 comentarios 0 compartidos
  • -Sonríe con entusiasmo mientras mueve las manos como si tuviera patitas.-

    ¡Awooo~! Soy Ookami Mio.

    Una loba alegre que disfruta pasar tiempo con sus amigos, escuchar historias (pero que no sean de terror porfis) y compartir momentos tranquilos bajo la luz de la luna.

    Si necesitas compañía o una charla agradable, aquí estaré moviendo la cola y escuchándote. ♡
    -Sonríe con entusiasmo mientras mueve las manos como si tuviera patitas.- ¡Awooo~! Soy Ookami Mio. 🐺✨ Una loba alegre que disfruta pasar tiempo con sus amigos, escuchar historias (pero que no sean de terror porfis) y compartir momentos tranquilos bajo la luz de la luna. Si necesitas compañía o una charla agradable, aquí estaré moviendo la cola y escuchándote. ♡
    Me encocora
    Me gusta
    Me endiabla
    8
    2 turnos 0 maullidos
  • Vaya! Este lugar se vé maravilloso, espero conocer a muchas personas, y tener buenos amigos!
    Vaya! Este lugar se vé maravilloso, espero conocer a muchas personas, y tener buenos amigos!
    Me encocora
    Me gusta
    Me entristece
    11
    11 turnos 0 maullidos
  • Sinceramente los hombres aunque fuerte, se desmorona con cosas tan simples.

    *Stelle junto a las amigas es vacunada mientras a distancia, miraba a su hermano siendo consulado por los amigos y su hermano parecía estar por morir por una inyección. *
    Sinceramente los hombres aunque fuerte, se desmorona con cosas tan simples. *Stelle junto a las amigas es vacunada mientras a distancia, miraba a su hermano siendo consulado por los amigos y su hermano parecía estar por morir por una inyección. *
    0 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados