• #UnDiaEnLaVidaDe Elias Lowell



    Entrada de diario,
    6 de marzo.

    Otro viernes.
    ¿Qué puedo decir? Muchas cosas. El problema es que no sé cómo plasmarlas.

    Lo más fácil es: tengo miedo.

    Como cada segundo que se acerca al último día de semana y cada día que se acerca a una luna llena. Nunca se va. Puedo fingir que no está, que estoy bien, pero mi miedo es constante.

    ¿Por qué? ¿Qué es lo que hice para merecer esto? ¿Qué error cometí?

    De pequeño escuchaba como algunas personas hablaban mal de mis padres o los insultaban por la calle. En ese momento no comprendía porqué. Porqué luego los mudamos a otra ciudad... y, cuando ocurrió la desgracia hace ocho años, pude entenderlo.

    No los culpo. Nunca lo hice y nunca lo haré. ¿Por qué habrían ellos de saber que las advertencias eran reales? Creían que era otro cuento más. Pero, por desgracia, no fue así.

    Mis hermanos también están asustados. No lo dicen, pero puedo sentirlo, olerlo, verlo. A veces me miran como si fuera capaz de destrozarlos con las manos. Y quizás sea cierto, pero no quiero lastimarlos, jamás lo haría... no por voluntad propia ni estando consciente.

    Chris me lo ha dicho muchas veces: "Tranquilo, vamos a encontrar otra solución, una más permanente". Y él casi siempre se queda a mi lado (cuando no tiene otras cosas que hacer). Y sé que su miedo no es hacia mi, si no por mi. Pero no puedo fingir que creo en sus palabras, me es difícil. Siento que no hay mucho por hacer.

    ¿Qué pasa si un día los lastimo? Mi familia, las personas que no me hicieron a un lado, que me mantuvieron cerca... ¿qué pasa si un día abro los ojos y veo su sangre en mis manos, en mi boca? Es una pesadilla recurrente.

    En ocasiones me encuentro con el pensamiento que debieron haberme matado apenas nací. O apenas me vieron transformarme en... esa cosa. Sus vidas serían mucho más fáciles ahora. La de cada persona con la que me he topado en mi vida, en realidad.

    Y las de aquellas a quienes les he hecho daño. Porque lo sé. Aunque es borroso. He cometido atrocidades de las que no puedo limpiarme.

    Ahora, se está acercando la noche. Papá y Chris están preparando todo para volver a la granja. Iremos los tres y luego Chris se quedará por la noche.

    Espero no causar demasiado problemas. Por favor.
    #UnDiaEnLaVidaDe Elias Lowell Entrada de diario, 6 de marzo. Otro viernes. ¿Qué puedo decir? Muchas cosas. El problema es que no sé cómo plasmarlas. Lo más fácil es: tengo miedo. Como cada segundo que se acerca al último día de semana y cada día que se acerca a una luna llena. Nunca se va. Puedo fingir que no está, que estoy bien, pero mi miedo es constante. ¿Por qué? ¿Qué es lo que hice para merecer esto? ¿Qué error cometí? De pequeño escuchaba como algunas personas hablaban mal de mis padres o los insultaban por la calle. En ese momento no comprendía porqué. Porqué luego los mudamos a otra ciudad... y, cuando ocurrió la desgracia hace ocho años, pude entenderlo. No los culpo. Nunca lo hice y nunca lo haré. ¿Por qué habrían ellos de saber que las advertencias eran reales? Creían que era otro cuento más. Pero, por desgracia, no fue así. Mis hermanos también están asustados. No lo dicen, pero puedo sentirlo, olerlo, verlo. A veces me miran como si fuera capaz de destrozarlos con las manos. Y quizás sea cierto, pero no quiero lastimarlos, jamás lo haría... no por voluntad propia ni estando consciente. Chris me lo ha dicho muchas veces: "Tranquilo, vamos a encontrar otra solución, una más permanente". Y él casi siempre se queda a mi lado (cuando no tiene otras cosas que hacer). Y sé que su miedo no es hacia mi, si no por mi. Pero no puedo fingir que creo en sus palabras, me es difícil. Siento que no hay mucho por hacer. ¿Qué pasa si un día los lastimo? Mi familia, las personas que no me hicieron a un lado, que me mantuvieron cerca... ¿qué pasa si un día abro los ojos y veo su sangre en mis manos, en mi boca? Es una pesadilla recurrente. En ocasiones me encuentro con el pensamiento que debieron haberme matado apenas nací. O apenas me vieron transformarme en... esa cosa. Sus vidas serían mucho más fáciles ahora. La de cada persona con la que me he topado en mi vida, en realidad. Y las de aquellas a quienes les he hecho daño. Porque lo sé. Aunque es borroso. He cometido atrocidades de las que no puedo limpiarme. Ahora, se está acercando la noche. Papá y Chris están preparando todo para volver a la granja. Iremos los tres y luego Chris se quedará por la noche. Espero no causar demasiado problemas. Por favor.
    Me gusta
    Me entristece
    2
    0 turnos 1 maullido
  • Recorría cada habitación de aquella amplia casa en San Francisco, una casa que había vivido demasiadas cosas, alegrías y tristezas, amigos y familia, y alguno que otro ser especial al que había dedicado tanto cariño. Quería recordar cada habitación con cada momento del pasado, como si se estuviese despidiendo de toda esa vida llena de calma, quería vivir esos últimos instantes en su mente cuando todo rebosaba de vida.

    "𝘌𝘯 𝘶𝘯 𝘮𝘶𝘯𝘥𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘪𝘯𝘵𝘦𝘯𝘵𝘢 𝘳𝘰𝘮𝘱𝘦𝘳𝘮𝘦,
    𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘶́𝘯𝘪𝘤𝘰 𝘳𝘦𝘧𝘶𝘨𝘪𝘰.
    𝘊𝘶𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘥𝘶𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘮𝜄́,
    𝘵𝘶 𝘷𝘰𝘻 𝘮𝘦 𝘥𝘦𝘷𝘶𝘦𝘭𝘷𝘦 𝘭𝘢 𝘧𝘦...."

    Preparó sus cosas, la amplia casa ya comenzaba a llenarse de polvo, tomó aquel diario entregado por aquella mujer de divina presencia y brillo y lo colocó sobre la cama bien tendida y ordenada apra poder continuar con su labor.

    "... 𝘕𝘰 𝘯𝘦𝘤𝘦𝘴𝘪𝘵𝘰 𝘥𝘪𝘰𝘴𝘦𝘴 𝘯𝘪 𝘱𝘳𝘰𝘮𝘦𝘴𝘢𝘴,
    𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘯 𝘵𝘶 𝘮𝘪𝘳𝘢𝘥𝘢 𝘢𝘱𝘳𝘦𝘯𝘥𝜄́ 𝘢 𝘤𝘳𝘦𝘤𝘦𝘳.
    𝘌𝘯 𝘵𝘶𝘴 𝘮𝘢𝘯𝘰𝘴
    𝘥𝘦𝘴𝘤𝘶𝘣𝘳𝜄́ 𝘮𝘪 𝘧𝘶𝘦𝘳𝘻𝘢..."

    Piensa mientras se ató su larga cabellera y oscura cabellera con un lazo que había guardado hace tiempo. No esperaba regresar, pero tampoco quería no volver. Temía que esta fuera la "Última Cruzada" como aquel intrépido arqueólogo que se aventuraba a encontrar un tesoro perdido en contra de las fuerzas del mal. Pero eso era únicamente ficción.

    "... 𝘚𝘪 𝘤𝘢𝘪𝘨𝘰, 𝘮𝘦 𝘭𝘦𝘷𝘢𝘯𝘵𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘵𝘪.
    𝘚𝘪 𝘭𝘶𝘤𝘩𝘰, 𝘦𝘴 𝘱𝘰𝘳 𝘯𝘰𝘴𝘰𝘵𝘳𝘰𝘴.
    𝘚𝘪 𝘴𝘶𝘦𝘯̃𝘰,
    𝘦𝘴 𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘹𝘪𝘴𝘵𝘦𝘴 (𝘦𝘯 𝘮𝘪 𝘷𝘪𝘥𝘢)..."

    Terminando de arreglar su cabello, fue al armario para extraer su bandolera. Un maletín pequeño al que no le cabían más que un par de libretas, tres frascos, algo de tiza y unas cuantas joyas mágicas.

    "... 𝘕𝘰 𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘥𝘦𝘣𝘪𝘭𝘪𝘥𝘢𝘥,
    𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘳𝘢𝘻𝘰́𝘯.
    𝘕𝘰 𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘴𝘢𝘭𝘷𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯,
    𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘳𝘦𝘷𝘰𝘭𝘶𝘤𝘪𝘰́𝘯...."

    Extrajo un abrigo largo, le llegaba hasta sus rodillas. Su vestimenta no era distinta a la de diario: pantalón de vestir, zapatos negros con suela de goma; camisa blanca, lisa; y sus gafas pequeñas. Lucía igual a un erudito.

    "...𝘠 𝘢𝘶𝘯𝘲𝘶𝘦 𝘵𝘰𝘥𝘰 𝘥𝘦𝘴𝘢𝘱𝘢𝘳𝘦𝘻𝘤𝘢,
    𝘢𝘶𝘯𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘭 𝘵𝘪𝘦𝘮𝘱𝘰 𝘴𝘦 𝘢𝘵𝘳𝘦𝘷𝘢 𝘢 𝘣𝘰𝘳𝘳𝘢𝘳𝘯𝘰𝘴,
    𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘳𝘢𝘴 𝘳𝘦𝘴𝘱𝘪𝘳𝘦
    𝘴𝘰𝘭𝘰 𝘩𝘢𝘣𝘳𝘢́ 𝘶𝘯𝘢 𝘷𝘦𝘳𝘥𝘢𝘥:... "

    Terminó de arreglarse, y salió de la habitación, y más tarde abandonar aquel hogar, diciendo adiós a los días felices.

    "... 𝘛𝘶 𝘺 𝘵𝘰, 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢 𝘦𝘭 𝘮𝘶𝘯𝘥𝘰.
    𝘠𝘰 𝘴𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰 𝘧𝘶𝘦𝘳𝘵𝘦."

    https://www.youtube.com/watch?v=gGo0gIyWWiQ


    Recorría cada habitación de aquella amplia casa en San Francisco, una casa que había vivido demasiadas cosas, alegrías y tristezas, amigos y familia, y alguno que otro ser especial al que había dedicado tanto cariño. Quería recordar cada habitación con cada momento del pasado, como si se estuviese despidiendo de toda esa vida llena de calma, quería vivir esos últimos instantes en su mente cuando todo rebosaba de vida. "𝘌𝘯 𝘶𝘯 𝘮𝘶𝘯𝘥𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘪𝘯𝘵𝘦𝘯𝘵𝘢 𝘳𝘰𝘮𝘱𝘦𝘳𝘮𝘦, 𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘶́𝘯𝘪𝘤𝘰 𝘳𝘦𝘧𝘶𝘨𝘪𝘰. 𝘊𝘶𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘥𝘶𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘮𝜄́, 𝘵𝘶 𝘷𝘰𝘻 𝘮𝘦 𝘥𝘦𝘷𝘶𝘦𝘭𝘷𝘦 𝘭𝘢 𝘧𝘦...." Preparó sus cosas, la amplia casa ya comenzaba a llenarse de polvo, tomó aquel diario entregado por aquella mujer de divina presencia y brillo y lo colocó sobre la cama bien tendida y ordenada apra poder continuar con su labor. "... 𝘕𝘰 𝘯𝘦𝘤𝘦𝘴𝘪𝘵𝘰 𝘥𝘪𝘰𝘴𝘦𝘴 𝘯𝘪 𝘱𝘳𝘰𝘮𝘦𝘴𝘢𝘴, 𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘯 𝘵𝘶 𝘮𝘪𝘳𝘢𝘥𝘢 𝘢𝘱𝘳𝘦𝘯𝘥𝜄́ 𝘢 𝘤𝘳𝘦𝘤𝘦𝘳. 𝘌𝘯 𝘵𝘶𝘴 𝘮𝘢𝘯𝘰𝘴 𝘥𝘦𝘴𝘤𝘶𝘣𝘳𝜄́ 𝘮𝘪 𝘧𝘶𝘦𝘳𝘻𝘢..." Piensa mientras se ató su larga cabellera y oscura cabellera con un lazo que había guardado hace tiempo. No esperaba regresar, pero tampoco quería no volver. Temía que esta fuera la "Última Cruzada" como aquel intrépido arqueólogo que se aventuraba a encontrar un tesoro perdido en contra de las fuerzas del mal. Pero eso era únicamente ficción. "... 𝘚𝘪 𝘤𝘢𝘪𝘨𝘰, 𝘮𝘦 𝘭𝘦𝘷𝘢𝘯𝘵𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘵𝘪. 𝘚𝘪 𝘭𝘶𝘤𝘩𝘰, 𝘦𝘴 𝘱𝘰𝘳 𝘯𝘰𝘴𝘰𝘵𝘳𝘰𝘴. 𝘚𝘪 𝘴𝘶𝘦𝘯̃𝘰, 𝘦𝘴 𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘹𝘪𝘴𝘵𝘦𝘴 (𝘦𝘯 𝘮𝘪 𝘷𝘪𝘥𝘢)..." Terminando de arreglar su cabello, fue al armario para extraer su bandolera. Un maletín pequeño al que no le cabían más que un par de libretas, tres frascos, algo de tiza y unas cuantas joyas mágicas. "... 𝘕𝘰 𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘥𝘦𝘣𝘪𝘭𝘪𝘥𝘢𝘥, 𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘳𝘢𝘻𝘰́𝘯. 𝘕𝘰 𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘴𝘢𝘭𝘷𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯, 𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘳𝘦𝘷𝘰𝘭𝘶𝘤𝘪𝘰́𝘯...." Extrajo un abrigo largo, le llegaba hasta sus rodillas. Su vestimenta no era distinta a la de diario: pantalón de vestir, zapatos negros con suela de goma; camisa blanca, lisa; y sus gafas pequeñas. Lucía igual a un erudito. "...𝘠 𝘢𝘶𝘯𝘲𝘶𝘦 𝘵𝘰𝘥𝘰 𝘥𝘦𝘴𝘢𝘱𝘢𝘳𝘦𝘻𝘤𝘢, 𝘢𝘶𝘯𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘭 𝘵𝘪𝘦𝘮𝘱𝘰 𝘴𝘦 𝘢𝘵𝘳𝘦𝘷𝘢 𝘢 𝘣𝘰𝘳𝘳𝘢𝘳𝘯𝘰𝘴, 𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘳𝘢𝘴 𝘳𝘦𝘴𝘱𝘪𝘳𝘦 𝘴𝘰𝘭𝘰 𝘩𝘢𝘣𝘳𝘢́ 𝘶𝘯𝘢 𝘷𝘦𝘳𝘥𝘢𝘥:... " Terminó de arreglarse, y salió de la habitación, y más tarde abandonar aquel hogar, diciendo adiós a los días felices. "... 𝘛𝘶 𝘺 𝘵𝘰, 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢 𝘦𝘭 𝘮𝘶𝘯𝘥𝘰. 𝘠𝘰 𝘴𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰 𝘧𝘶𝘦𝘳𝘵𝘦." https://www.youtube.com/watch?v=gGo0gIyWWiQ
    Me gusta
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • Me encontraba sentada escribiendo mi diario, desde la muerte de mis padres no era la misma.
    Me encontraba sentada escribiendo mi diario, desde la muerte de mis padres no era la misma.
    0 turnos 0 maullidos
  • Tardaria años dominar la guitarra normalmente. ¿Pero que pasaría si alguien practicara obsesivamente durante meses sin parar? Sus dedos llegaron a sangrar, su cuerpo a temblar sin control, pero el siguio, practicando a diario por horas, solo. Queria una sola cosa, enorgullecer a su padre.

    Cuando le dijo a Adán que queria darle un concierto a los habitantes del cielo, sabia que su padre no esperaba mucho, pero que aun asi, movio hilos para conseguir darle un espacio en el que tocar.

    Parado sobre el escenario, logro ver a quienes estaban ahi entre la multitud. Emily su mejor amiga, Maximilian su hermano, hasta Lute estaba ahi. Pero el mas importante era Adán , su padre.

    — Esto es para todos ustedes, mis amigos, mi hermano y... Mi padre... ¡Gracias por las memorias! —Gritaria a todo pulmon.

    Y entonces, dispuesto a romper con todas las expectativas, la pista empezo y el, comenzo a tocar.

    https://m.youtube.com/watch?v=zTP-C9N24Lk&list=RDzTP-C9N24Lk&start_radio=1&pp=oAcB
    Tardaria años dominar la guitarra normalmente. ¿Pero que pasaría si alguien practicara obsesivamente durante meses sin parar? Sus dedos llegaron a sangrar, su cuerpo a temblar sin control, pero el siguio, practicando a diario por horas, solo. Queria una sola cosa, enorgullecer a su padre. Cuando le dijo a Adán que queria darle un concierto a los habitantes del cielo, sabia que su padre no esperaba mucho, pero que aun asi, movio hilos para conseguir darle un espacio en el que tocar. Parado sobre el escenario, logro ver a quienes estaban ahi entre la multitud. [H4PPYANGEL] su mejor amiga, [Maxi8] su hermano, hasta [4ngel_extermination] estaba ahi. Pero el mas importante era [D1ckM4ster], su padre. — Esto es para todos ustedes, mis amigos, mi hermano y... Mi padre... ¡Gracias por las memorias! —Gritaria a todo pulmon. Y entonces, dispuesto a romper con todas las expectativas, la pista empezo y el, comenzo a tocar. https://m.youtube.com/watch?v=zTP-C9N24Lk&list=RDzTP-C9N24Lk&start_radio=1&pp=oAcB
    Me encocora
    1
    2 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    ˖ ݁𖥔. ݁ . 𝑬𝒍 𝑫𝒊𝒂𝒓𝒊𝒐 𝒅𝒆 𝑺𝒄𝒂𝒓𝒍𝒆𝒕𝒕 . ݁.𖥔 ݁ ˖

    
𝑪𝒂𝒑í𝒕𝒖𝒍𝒐 𝑰𝑽: 𝑪𝒐𝒏𝒕𝒓𝒂𝒕𝒐 𝒆𝒏 𝑹𝒖𝒃í

    Querido diario…

    La mañana después de mi llegada al burdel no olía a pecado.

    Olía a café oscuro.

    A madera pulida.


    A decisiones.
    Mirena Blackwood no me observaba como mercancía.

    Me observaba como inversión.
    Yo ya había visto esa mirada antes, en salones cubiertos de oro y promesas firmadas con anillos.

    En contratos disfrazados de matrimonio.

    La diferencia era que aquí nadie fingía pureza.
    evaluaba mi postura o mis manos…
    Me hizo una sola pregunta.

    —¿Quién eres?

    No fue curiosidad.

    Fue diagnóstico.
    Y por alguna razón que todavía no entiendo… respondí.

    Le hablé de la corona italiana que nunca se nombraba en voz alta, pero que marcaba cada cena.
De la Mansión Moretti.

    Del compromiso arreglado con Nikolai Romanov.

    Del anillo que pesaba más que el oro porque no era promesa… era sentencia.
    Le conté que huí.

    Que rompí el espejo la noche en que entendí que mi reflejo ya no me pertenecía.

    Que prefería el escándalo al encierro elegante.
    No omití nada.
    Y mientras hablaba, no me interrumpió.
    Cuando terminé, el silencio no fue incómodo.
Fue evaluador.
    Entonces sí lo dijo.

    —Eres hermosa —murmuró sin dulzura—
Y la belleza sin inteligencia es carne fresca para lobos.

    No bajé la mirada.
    Ya no.

    —No soy un cordero.

    Fue en ese momento cuando algo cambió.
    No vio una víctima.

    No vio una fugitiva.

    Vio a alguien que había tenido el mundo a sus pies… y aun así eligió incendiarlo.
    Me explicó cómo funcionaba su mundo.

    Las chicas no eran obligadas.
Eran entrenadas.
Educadas.
Pulidas como piedras preciosas antes de tocar la vitrina

    —Aquí no se vende el cuerpo —dijo mientras servía el café—Se vende ilusión.

    Y la ilusión es más cara.

    Los hombres que cruzaban esas puertas no eran bestias comunes.


    Eran políticos.
    
Empresarios.

    Herederos.


    Apellidos que no se escribían.
    
Voces que no se grababan.
    No buscaban placer.

    Buscaban silencio.
    Yo aún no entendía todas las reglas.
Pero comenzaba a reconocer el tablero.

    —No te arrojaré a los lobos —continuó—…

    Te enseñaré a sentarte a la mesa con ellos… hasta que olviden que podrían morderte.

    Entonces llegó la verdadera propuesta.
    Aprendería idiomas.

    Finanzas.

    Arte.

    Negociación.

    Aprendería a leer a un hombre antes de que terminara su primera mentira.

    Me sostuvo la mirada como si ya hubiera tomado la decisión.

    —Te convertiré en algo que no puedan comprar por completo —dijo finalmente—


    Lo verdaderamente exclusivo no es lo que se posee…
es lo que nunca se termina de alcanzar.

    Ahí entendí lo que había visto en mí.
    No mi historia.

    No mi apellido.
    Mi contención.
    Mientras otras chicas aprendían a agradar, yo sabía observar.

    Mientras ellas ofrecían, yo retenía.
Mientras suplicaban atención, yo sabía retirarla.
    No reaccionaba.


    Medía.

    No buscaba protección.

    Evaluaba riesgos.
    Eso no se enseña.

    Se sobrevive.
    A cambio, trabajaría para ella.
    No sería exhibida.

    Sería insinuada.
    La pausa antes del deseo.

    La conversación que vale más que cualquier joya.

    La fantasía servida en cristal fino… que nunca se vacía del todo.
    Y oficialmente…
    Sería su protegida.
    Su “hija”.
    La palabra me atravesó el pecho.
    No fue ternura.


    Fue estrategia.

    Yo había dejado de ser hija la noche en que rompí el espejo.

    Pero entendí lo que significaba en su mundo:
    Lo que se protege…
    se vuelve invaluable.

    —¿Y qué gana usted? —pregunté.
    Mirena llenó dos copas de vino.


    El rojo brilló como rubí líquido.
    —Lealtad —respondió—…..

    Y una heredera que entienda que el poder no se implora… se administra.
    No era cariño lo que veía en mí.


    Era potencial.

    “Scarlett no era frágil.

    Estaba sin tallar.”

    Deslizó una copa hacia mí.
    —Los diamantes se forman bajo presión —dijo—
Pero el rubí… el rubí nace del fuego.

    Pensé en la corona.

    En el anillo.

    En la vida exhibida como porcelana.
    Allá mi destino era adornar.

    Aquí… podía aprender a dirigir.

    —Acepto.

    No temblé.
    No fue un gesto maternal cuando extendió la mano.

    Fue un contrato.
    Chocamos las copas.
    El sonido fue delicado.

    Elegante.

    Definitivo.

    Contrato en rubí.
    Después del brindis, Mirena se acercó a un pequeño escritorio y tomó una pluma
    —Si vas a renacer —dijo— necesitas un nombre que no tiemble.

    Escribió en un papel grueso, color marfil:
Scarlett Eleonor Moretti
    Mi segundo nombre.
    
El que mi madre pronunciaba cuando quería recordarme que la debilidad nunca fue una opción.
    Mirena observó el apellido unos segundos.

    Luego, con precisión fría, trazó una línea firme sobre él.
    
Scarlett Eleonor ̶M̶o̶r̶e̶t̶t̶i̶ ̶.

    El gesto no fue desprecio.
    
Fue desafío.

    Sentí el peso del silencio entre nosotras.
    Tomé la pluma de su mano.
Y debajo del apellido tachado… lo escribí otra vez.

    Scarlett Eleonor Moretti.


    Más firme

    Más mío.

    Mirena no sonrió.

    Asintió—Bien —murmuró—
La sangre no se abandona.

    Se domina.

    Entonces extendió la hoja hacia ella nuevamente.

    Añadió, con tinta roja profunda, una última palabra al final del nombre

    Scarlett Eleonor Moretti Blackwood.

    El contraste era evidente.

    Uno era herencia.

    El otro, elección.

    —Moretti es tu origen —dijo con voz serena—
Blackwood será tu escudo.
    Observé el nombre completo.


    No sentí ruptura.

    Sentí expansión.

    No estaba dejando atrás mi linaje.
Estaba sumando poder al mío.
    Me miré en el espejo intacto.

    No sonaba a huida.

    Sonaba a advertencia.

    Y comprendí algo, querido diario…
    Algunas mujeres nacen con un apellido.


    Otras lo construyen.


    Yo acababa de decidir portar ambos.

    Scarlett Eleonor Moretti Blackwood.ᢉ𐭩
    ˖ ݁𖥔. ݁ . 𝑬𝒍 𝑫𝒊𝒂𝒓𝒊𝒐 𝒅𝒆 𝑺𝒄𝒂𝒓𝒍𝒆𝒕𝒕 . ݁.𖥔 ݁ ˖ 
𝑪𝒂𝒑í𝒕𝒖𝒍𝒐 𝑰𝑽: 𝑪𝒐𝒏𝒕𝒓𝒂𝒕𝒐 𝒆𝒏 𝑹𝒖𝒃í Querido diario… La mañana después de mi llegada al burdel no olía a pecado.
 Olía a café oscuro.
 A madera pulida.
 A decisiones. Mirena Blackwood no me observaba como mercancía.
 Me observaba como inversión. Yo ya había visto esa mirada antes, en salones cubiertos de oro y promesas firmadas con anillos.
 En contratos disfrazados de matrimonio.
 La diferencia era que aquí nadie fingía pureza. evaluaba mi postura o mis manos… Me hizo una sola pregunta. —¿Quién eres? No fue curiosidad.
 Fue diagnóstico. Y por alguna razón que todavía no entiendo… respondí. Le hablé de la corona italiana que nunca se nombraba en voz alta, pero que marcaba cada cena.
De la Mansión Moretti.
 Del compromiso arreglado con Nikolai Romanov.
 Del anillo que pesaba más que el oro porque no era promesa… era sentencia. Le conté que huí.
 Que rompí el espejo la noche en que entendí que mi reflejo ya no me pertenecía.
 Que prefería el escándalo al encierro elegante. No omití nada. Y mientras hablaba, no me interrumpió. Cuando terminé, el silencio no fue incómodo.
Fue evaluador. Entonces sí lo dijo. —Eres hermosa —murmuró sin dulzura—
Y la belleza sin inteligencia es carne fresca para lobos. No bajé la mirada. Ya no. —No soy un cordero. Fue en ese momento cuando algo cambió. No vio una víctima.
 No vio una fugitiva.
 Vio a alguien que había tenido el mundo a sus pies… y aun así eligió incendiarlo. Me explicó cómo funcionaba su mundo.
 Las chicas no eran obligadas.
Eran entrenadas.
Educadas.
Pulidas como piedras preciosas antes de tocar la vitrina —Aquí no se vende el cuerpo —dijo mientras servía el café—Se vende ilusión. Y la ilusión es más cara. Los hombres que cruzaban esas puertas no eran bestias comunes.
 Eran políticos. 
Empresarios.
 Herederos.
 Apellidos que no se escribían. 
Voces que no se grababan. No buscaban placer.
 Buscaban silencio. Yo aún no entendía todas las reglas.
Pero comenzaba a reconocer el tablero. —No te arrojaré a los lobos —continuó—… Te enseñaré a sentarte a la mesa con ellos… hasta que olviden que podrían morderte. Entonces llegó la verdadera propuesta. Aprendería idiomas.
 Finanzas.
 Arte.
 Negociación. Aprendería a leer a un hombre antes de que terminara su primera mentira. Me sostuvo la mirada como si ya hubiera tomado la decisión. —Te convertiré en algo que no puedan comprar por completo —dijo finalmente—
 Lo verdaderamente exclusivo no es lo que se posee…
es lo que nunca se termina de alcanzar. Ahí entendí lo que había visto en mí. No mi historia.
 No mi apellido. Mi contención. Mientras otras chicas aprendían a agradar, yo sabía observar.
 Mientras ellas ofrecían, yo retenía.
Mientras suplicaban atención, yo sabía retirarla. No reaccionaba.
 Medía. No buscaba protección.
 Evaluaba riesgos. Eso no se enseña.
 Se sobrevive. A cambio, trabajaría para ella. No sería exhibida.
 Sería insinuada. La pausa antes del deseo.
 La conversación que vale más que cualquier joya.
 La fantasía servida en cristal fino… que nunca se vacía del todo. Y oficialmente… Sería su protegida. Su “hija”. La palabra me atravesó el pecho. No fue ternura.
 Fue estrategia. Yo había dejado de ser hija la noche en que rompí el espejo.
 Pero entendí lo que significaba en su mundo: Lo que se protege… se vuelve invaluable. —¿Y qué gana usted? —pregunté. Mirena llenó dos copas de vino.
 El rojo brilló como rubí líquido. —Lealtad —respondió—….. Y una heredera que entienda que el poder no se implora… se administra. No era cariño lo que veía en mí.
 Era potencial. “Scarlett no era frágil.
 Estaba sin tallar.” Deslizó una copa hacia mí. —Los diamantes se forman bajo presión —dijo—
Pero el rubí… el rubí nace del fuego. Pensé en la corona.
 En el anillo.
 En la vida exhibida como porcelana. Allá mi destino era adornar.
 Aquí… podía aprender a dirigir. —Acepto. No temblé. No fue un gesto maternal cuando extendió la mano.
 Fue un contrato. Chocamos las copas. El sonido fue delicado.
 Elegante.
 Definitivo. Contrato en rubí. Después del brindis, Mirena se acercó a un pequeño escritorio y tomó una pluma —Si vas a renacer —dijo— necesitas un nombre que no tiemble. Escribió en un papel grueso, color marfil:
Scarlett Eleonor Moretti Mi segundo nombre. 
El que mi madre pronunciaba cuando quería recordarme que la debilidad nunca fue una opción. Mirena observó el apellido unos segundos.
 Luego, con precisión fría, trazó una línea firme sobre él. 
Scarlett Eleonor ̶M̶o̶r̶e̶t̶t̶i̶ ̶. El gesto no fue desprecio. 
Fue desafío.
 Sentí el peso del silencio entre nosotras. Tomé la pluma de su mano.
Y debajo del apellido tachado… lo escribí otra vez. Scarlett Eleonor Moretti.
 Más firme Más mío. Mirena no sonrió.
 Asintió—Bien —murmuró—
La sangre no se abandona. Se domina. Entonces extendió la hoja hacia ella nuevamente.
 Añadió, con tinta roja profunda, una última palabra al final del nombre Scarlett Eleonor Moretti Blackwood. El contraste era evidente.
 Uno era herencia.
 El otro, elección. —Moretti es tu origen —dijo con voz serena—
Blackwood será tu escudo. Observé el nombre completo.
 No sentí ruptura.
 Sentí expansión.
 No estaba dejando atrás mi linaje.
Estaba sumando poder al mío. Me miré en el espejo intacto. No sonaba a huida.
 Sonaba a advertencia.
 Y comprendí algo, querido diario… Algunas mujeres nacen con un apellido.
 Otras lo construyen.
 Yo acababa de decidir portar ambos. Scarlett Eleonor Moretti Blackwood.ᢉ𐭩
    Me encocora
    Me gusta
    3
    0 comentarios 0 compartidos
  • "Día 55"

    —Se siente como si fuera el primer día; el vacío en el corazón y el dolor en el alma no han cesado, mis lágrimas siguen derramándose con cada pequeño detalle que me recuerda a ti; las gardenias tienen tu aroma, por eso decidí plantar unas cuantas en la pequeña cabaña que compré, en un lugar que te hubiera encantado conocer y explorarlo a tu manera. 

    El trinar de las aves silvestres me despierta por las mañanas con unas notas tan dulces como tu cantar, oh, mi amada rosa de invierno; esto es el infierno sin ti...-

    Abel llevaba un diario después de que la mujer que tanto amó se desvaneciera en el viento; no había día que la extrañara; podría pasar por loco al mencionar su nombre y describir lo que veía o sentía; con delicadeza, dejó el bolígrafo azul al costado de aquel diario de color guinda, el cual cerró, recargándose sobre el y lanzando un enorme suspiro. 
    "Día 55" —Se siente como si fuera el primer día; el vacío en el corazón y el dolor en el alma no han cesado, mis lágrimas siguen derramándose con cada pequeño detalle que me recuerda a ti; las gardenias tienen tu aroma, por eso decidí plantar unas cuantas en la pequeña cabaña que compré, en un lugar que te hubiera encantado conocer y explorarlo a tu manera.  El trinar de las aves silvestres me despierta por las mañanas con unas notas tan dulces como tu cantar, oh, mi amada rosa de invierno; esto es el infierno sin ti...- Abel llevaba un diario después de que la mujer que tanto amó se desvaneciera en el viento; no había día que la extrañara; podría pasar por loco al mencionar su nombre y describir lo que veía o sentía; con delicadeza, dejó el bolígrafo azul al costado de aquel diario de color guinda, el cual cerró, recargándose sobre el y lanzando un enorme suspiro. 
    Me gusta
    Me entristece
    6
    1 turno 0 maullidos
  • Diario — Arriba del puente

    Hoy caminé por el puente como todos.

    Arriba, lo de siempre:
    café con azúcar, pasos apresurados, conversaciones que no se quedan.

    La gente mira sin ver.
    Siente sin bajar.
    Yo me detuve en el centro.

    Debajo del puente el río no descansa.
    Hay un mundo entero fluyendo sin permiso,
    un murmullo constante que nadie quiere escuchar.

    Tomamos café.
    El vapor ascendía —
    pero lo que importa siempre cae.
    Las tazas vacías son pequeñas traiciones.
    Prometen calor y dejan porcelana fría.

    Abrí mi puerta después.
    Arriba del puente, las cosas pendientes.
    Abajo, la corriente.

    Había dispuesto la habitación como quien enciende faroles en la orilla:
    luz tibia, silencio atento,
    una pausa que pedía ser cruzada.

    Pero algunos visitantes caminan el puente sin asomarse.
    No hubo crujido.
    No hubo vértigo.
    Ni una piedra lanzada al agua.

    Arriba del puente, cada uno con lo suyo.
    Lo tuyo es lo tuyo.
    Lo mío…
    fluye debajo.

    Regresé al centro.
    La multitud seguía pasando.
    Los semáforos cambiaban.
    El mundo cumplía su rutina impecable.

    Debajo del puente, en el río,
    hay un mundo de gente.

    Y hoy el agua no se desbordó.
    Pero subió.
    Un centímetro.

    Y eso basta para saber
    que algo estuvo a punto de caer.
    Diario — Arriba del puente Hoy caminé por el puente como todos. Arriba, lo de siempre: café con azúcar, pasos apresurados, conversaciones que no se quedan. La gente mira sin ver. Siente sin bajar. Yo me detuve en el centro. Debajo del puente el río no descansa. Hay un mundo entero fluyendo sin permiso, un murmullo constante que nadie quiere escuchar. Tomamos café. El vapor ascendía — pero lo que importa siempre cae. Las tazas vacías son pequeñas traiciones. Prometen calor y dejan porcelana fría. Abrí mi puerta después. Arriba del puente, las cosas pendientes. Abajo, la corriente. Había dispuesto la habitación como quien enciende faroles en la orilla: luz tibia, silencio atento, una pausa que pedía ser cruzada. Pero algunos visitantes caminan el puente sin asomarse. No hubo crujido. No hubo vértigo. Ni una piedra lanzada al agua. Arriba del puente, cada uno con lo suyo. Lo tuyo es lo tuyo. Lo mío… fluye debajo. Regresé al centro. La multitud seguía pasando. Los semáforos cambiaban. El mundo cumplía su rutina impecable. Debajo del puente, en el río, hay un mundo de gente. Y hoy el agua no se desbordó. Pero subió. Un centímetro. Y eso basta para saber que algo estuvo a punto de caer.
    Me encocora
    Me gusta
    7
    0 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Diario del Príncipe Dimitri

    Desde que he llegado a este lugar, me he topado con personas verdaderamente interesantes. Aún desconozco qué fuerza o designio me trajo hasta aquí, sin embargo, estoy decidido a dar todo de mí para regresar algún día a mis tierras. No importa cuánto deba soportar o aprender en el proceso, mi determinación permanecera intacta

    Por ahora, me complace admitir que no he estado solo. He encontrado camaradas dignos de confianza, posibles amigos e incluso he tenido uno que otro encuentro tan intrigante como revelador. El peligro aguarda, lo percibo en el ambiente…pero estaré listo

    El conocimiento que estoy adquiriendo aquí es invaluable. Las costumbres, las técnicas, las estrategias e incluso las distintas formas de pensar de quienes habitan este sitio amplían mi perspectiva más de lo que habría imaginado. Quizás, cuando llegue el día de volver a casa, pueda aplicar al menos la mitad de lo aprendido. Si así fuera, no habría sido en vano mi estancia

    A veces me pregunto si soy el único que ha sido arrastrado hasta aquí. ¿Habrá otros como yo? ¿Alguno de mis antiguos compañeros o maestros habrá corrido la misma suerte? La posibilidad no es descabellada. Hasta ahora, solo me he encontrado con un rostro conocido… y ese pequeño vínculo con mi pasado ha traído una calma inesperada a mi corazón

    Confieso que dudé antes de comenzar a escribir estas líneas. No estoy acostumbrado a volcar mis pensamientos en papel. Sin embargo, hacerlo me concede una extraña serenidad, como si al ordenar mis ideas también lograra ordenar mis emociones. Tal vez este diario se convierta en un refugio silencioso mientras atravieso lo desconocido.
    Diario del Príncipe Dimitri Desde que he llegado a este lugar, me he topado con personas verdaderamente interesantes. Aún desconozco qué fuerza o designio me trajo hasta aquí, sin embargo, estoy decidido a dar todo de mí para regresar algún día a mis tierras. No importa cuánto deba soportar o aprender en el proceso, mi determinación permanecera intacta Por ahora, me complace admitir que no he estado solo. He encontrado camaradas dignos de confianza, posibles amigos e incluso he tenido uno que otro encuentro tan intrigante como revelador. El peligro aguarda, lo percibo en el ambiente…pero estaré listo El conocimiento que estoy adquiriendo aquí es invaluable. Las costumbres, las técnicas, las estrategias e incluso las distintas formas de pensar de quienes habitan este sitio amplían mi perspectiva más de lo que habría imaginado. Quizás, cuando llegue el día de volver a casa, pueda aplicar al menos la mitad de lo aprendido. Si así fuera, no habría sido en vano mi estancia A veces me pregunto si soy el único que ha sido arrastrado hasta aquí. ¿Habrá otros como yo? ¿Alguno de mis antiguos compañeros o maestros habrá corrido la misma suerte? La posibilidad no es descabellada. Hasta ahora, solo me he encontrado con un rostro conocido… y ese pequeño vínculo con mi pasado ha traído una calma inesperada a mi corazón Confieso que dudé antes de comenzar a escribir estas líneas. No estoy acostumbrado a volcar mis pensamientos en papel. Sin embargo, hacerlo me concede una extraña serenidad, como si al ordenar mis ideas también lograra ordenar mis emociones. Tal vez este diario se convierta en un refugio silencioso mientras atravieso lo desconocido.
    Me gusta
    3
    0 comentarios 0 compartidos
  • ℰ𝓋𝑒𝓃𝓉𝑜𝓈 𝒹𝑒𝓁 𝒫𝒶𝓈𝒶𝒹𝑜

    durante una visita al cantante te topaste con algunas paginas desperdigadas por el suelo, la mayoria eran partituras sin embargo una destacaba entre las demas.

    "dia 15: me han tenido que trasladar nuevamente, una nueva familia cada mes como siempre, sin embargo parece que desde un inicio no les agrado, el hijo biologico de la familia me a cortado parte de mi cabello durante la noche"

    "dia 38: parece que lo que les incomodaba era ver a un chico tan femenino, me termine cortando el pelo... quizas asi les agrade mas, admeas ya estaba arruinado desde lo que hizo Adam"
    las siguientes paginas estaban desperdigadas entre las partituras totalmente rotas, parecia que Summer habia encontrado su viejo diario antes de que llegaras, solo encontraste un trozo que decia "no soy yo"

    https://vt.tiktok.com/ZSmDskTVA/
    ℰ𝓋𝑒𝓃𝓉𝑜𝓈 𝒹𝑒𝓁 𝒫𝒶𝓈𝒶𝒹𝑜 durante una visita al cantante te topaste con algunas paginas desperdigadas por el suelo, la mayoria eran partituras sin embargo una destacaba entre las demas. "dia 15: me han tenido que trasladar nuevamente, una nueva familia cada mes como siempre, sin embargo parece que desde un inicio no les agrado, el hijo biologico de la familia me a cortado parte de mi cabello durante la noche" "dia 38: parece que lo que les incomodaba era ver a un chico tan femenino, me termine cortando el pelo... quizas asi les agrade mas, admeas ya estaba arruinado desde lo que hizo Adam" las siguientes paginas estaban desperdigadas entre las partituras totalmente rotas, parecia que Summer habia encontrado su viejo diario antes de que llegaras, solo encontraste un trozo que decia "no soy yo" https://vt.tiktok.com/ZSmDskTVA/
    Me shockea
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Diario del geólogo 2: Diamantes malditos.
    Fandom OC
    Categoría Acción
    0600 Horas, Algún lugar de Angola, África.
    Nunca entendí la obsesión absurda por los diamantes, vamos...Es carbono y es común, pero miles de niños mueren a diario para satisfacer una demanda de este mineral...

    Día dos: Contacte con una "ONG" y enviará gente "especialista" en lidiar con traficantes, me huele a que enviaran mercenarios, si es así desempolvaré mi Glock 17 y me unire con gusto a la causa.
    Esos niños merecen un futuro mejor...
    Día 3: Llegaron los especialistas y nos preparamos para la acción.
    0600 Horas, Algún lugar de Angola, África. Nunca entendí la obsesión absurda por los diamantes, vamos...Es carbono y es común, pero miles de niños mueren a diario para satisfacer una demanda de este mineral... Día dos: Contacte con una "ONG" y enviará gente "especialista" en lidiar con traficantes, me huele a que enviaran mercenarios, si es así desempolvaré mi Glock 17 y me unire con gusto a la causa. Esos niños merecen un futuro mejor... Día 3: Llegaron los especialistas y nos preparamos para la acción.
    Tipo
    Grupal
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    Me gusta
    Me entristece
    2
    30 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados