• Up for the challenge. - So called Invincible.
    Fandom OC
    Categoría Acción
    Mark Grayson™

    Otro día cualquiera, la guardiana se encontraba cumpliendo con su labor. la torre tras ella era un constante recordatorio de su deber impuesto por una entidad mayor, un recordatorio de su debilidad, de su falta de libertad...

    Siglos habían pasado desde que nuevos contendientes venían a la torre, desde que su labor tenía sentido, después de todo, ahora la torre no era más que un recuerdo abandonado por el mundo. En su aburrimiento se dedicaba al entrenamiento, sin otro propósito que despejar su mente.

    Por algún motivo, hoy decidió tomar una de sus otras apariencias, quizás porque dentro de poco pretendía adentrarse en la torre, siendo esta apariencia la que muchos, satíricamente apodaron "Kitty".

    Los golpes dejaban salir ráfagas de viento dignas de una tormenta, las pisadas dejaban marcas visibles bajo sus pies, junto con el estruendo de el suelo de piedra resquebrajándose, podía permitirse no preocuparse, después de todo, la torre se encargaría de reconstruir la tierra a su alrededor, por lo que era el lugar perfecto para entrenar.

    Eve siempre fue una verdadera fuerza de la naturaleza, pero cada día que pasaba se enfocaba en volverse más fuerte, esto porque esperaba que algún día esto la ayudara a liberarse de las cadenas que la ataban.

    Quién se esperaría que hoy tendría un nuevo contrincante... Y es que la torre tenía maneras de sorprender incluso a su guardiana...
    [Invencible_Prime] Otro día cualquiera, la guardiana se encontraba cumpliendo con su labor. la torre tras ella era un constante recordatorio de su deber impuesto por una entidad mayor, un recordatorio de su debilidad, de su falta de libertad... Siglos habían pasado desde que nuevos contendientes venían a la torre, desde que su labor tenía sentido, después de todo, ahora la torre no era más que un recuerdo abandonado por el mundo. En su aburrimiento se dedicaba al entrenamiento, sin otro propósito que despejar su mente. Por algún motivo, hoy decidió tomar una de sus otras apariencias, quizás porque dentro de poco pretendía adentrarse en la torre, siendo esta apariencia la que muchos, satíricamente apodaron "Kitty". Los golpes dejaban salir ráfagas de viento dignas de una tormenta, las pisadas dejaban marcas visibles bajo sus pies, junto con el estruendo de el suelo de piedra resquebrajándose, podía permitirse no preocuparse, después de todo, la torre se encargaría de reconstruir la tierra a su alrededor, por lo que era el lugar perfecto para entrenar. Eve siempre fue una verdadera fuerza de la naturaleza, pero cada día que pasaba se enfocaba en volverse más fuerte, esto porque esperaba que algún día esto la ayudara a liberarse de las cadenas que la ataban. Quién se esperaría que hoy tendría un nuevo contrincante... Y es que la torre tenía maneras de sorprender incluso a su guardiana...
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  • La loba y el mercenario
    Fandom Game of Thrones
    Categoría Slice of Life

    ㅤㅤㅤㅤ⤷ Starter para Daario Naharis

    ㅤㅤ


    ㅤㅤㅤㅤTodavia, a pesar de conocer los planes de Jon y la necesidad de alianzas que tenia el Norte, se mostraba ciertamente reticente a la llegada de extranjeros cuando todavia quedaban apenas unas jornadas para que el Rey en el Norte regresara a casa. El Norte era distinto al resto de pueblos y reinos de Poniente. El Norte era orgulloso y no cedería ante una “invasora” extranjera. Pues asi es como el Norte vería a Daenerys Targaryen y sus dragones. Pero la carta de Jon era sincera.

    No le habia agradado saber que habia hincado la rodilla ante una reina Targaryen. El Norte recordaba. Recordaba lo que habia pasado la ultima vez que un Stark se habia arrodillado ante un Targaryen. Tendría mas de un par de palabras con Jon a su regreso. Ese habia sido el pensamiento que habia martilleado la cabeza de Sansa Stark durante dias. Pero entonces habia visto llegar al enorme ejercito de la reina dragón. Sus dothrakis, sus Inmaculados, sus dragones. Todos estaban allí para ayudar, porque querían salvar Poniente de una amenaza peor que Cersei Lannister. Daenerys Targaryen habia dejado a un lado su guerra para ayudar a un pueblo que siquiera la queria allí.

    Y cuando tuvo delante a la hija del Rey Loco reconoció en su mirada clara la misma expresión que la propia Sansa habia tenido en el rostro la primera vez que llegó al Castillo Negro. La expresión de una mujer joven a la que le habían arrebatado su hogar, que esperaba estar haciendo lo correcto y que solo queria hacer las cosas bien. Puede que Daenerys Targaryen llegara a Invernalia para ayudarles a ganar una guerra, pero la grandeza de aquel gesto no era algo que la rubia esgrimiera por bandera. Fue cordial al presentarse. Educada. Y Sansa pensó que, si iban a vivir juntas en aquel castillo seria mejor para todos no tensar más la cuerda.

    Era difícil dar de comer a tantas personas y a dos dragones. Y, aunque la comida no era algo que sobrara en el Norte con el invierno ciñéndose sus cabezas, lo cierto era que el ejercito Targaryen se esforzaba por ganarse el pan: cavaban trincheras, ayudaban a entrenar, a trasladar comida, a las labores cotidianas en el castillo… Y, para cuando Jaime Lannister se presentó en las puertas de Invernalia quedó claro que ella no era la única que sentía desagrado por tal presencia. Gusano Gris, el capitán de los Inmaculados tenía la misma expresión de disgusto en el rostro. En cambio, el más alto, el fornido Capitán de los Segundos Hijos, quien nunca se separaba de Daenerys parecía divertido con la presencia del Lannister en Invernalia, como si estuviese seguro de los segundos que tardaría en matarlo si la situación lo requería. Parecía demasiado seguro de sí mismo.

    Aquella mañana, Lady Sansa observaba el patio donde norteños, Inmaculados, Mormont y dothrakis entrenaban- Daario Naharis, que asi se llamaba el Capitán de los Segundos Hijos parecía exquisitamente divertido blandiendo una daga de vidriagón y esquivando los embates de sus atacantes. Era bueno, muy bueno. Tan bueno como lo era Jon. Y, de un modo extraño, su modo de volverse era algo… hipnótico. Tanto que Sansa no era capaz de apartar la mirada de él. Incluso cuando el Maestre Wolkan se acercó a ella con el inventario en las manos.

    -Lady Sansa…

    -¿Hmm?- murmuró Sansa sin apartar su mirada de los movimientos de Daario.

    -Ne- necesitan de su consejo acerca de las reservas de grano y sorgo -continuó Wolkan- Además, los aldeanos refugiados quieren permiso para salir a talar al bosque.

    Sansa asintió y se apartó de la barandilla para recorrer el puente y bajar hasta el patio. Pasó al lado de Daario y Gusano Gris, sin mirarlos, con la cabeza alzada y la mirada centrada en los hombres que, a algunos metros de ella aguardaban su llegada para resolver sus dudas.

    -Gracias por atendernos, Lady Sansa -agradeció uno de ellos mientras la hija mayor de Ned Stark llegaba hasta ellos.

    Sansa asintió y tomó los pergaminos que le tendían.


    ㅤ ㅤㅤㅤㅤ⤷ Starter para [SEC0NDSON] ㅤ ㅤㅤ ㅤ ㅤ ㅤㅤㅤ🐺ㅤTodavia, a pesar de conocer los planes de Jon y la necesidad de alianzas que tenia el Norte, se mostraba ciertamente reticente a la llegada de extranjeros cuando todavia quedaban apenas unas jornadas para que el Rey en el Norte regresara a casa. El Norte era distinto al resto de pueblos y reinos de Poniente. El Norte era orgulloso y no cedería ante una “invasora” extranjera. Pues asi es como el Norte vería a Daenerys Targaryen y sus dragones. Pero la carta de Jon era sincera. No le habia agradado saber que habia hincado la rodilla ante una reina Targaryen. El Norte recordaba. Recordaba lo que habia pasado la ultima vez que un Stark se habia arrodillado ante un Targaryen. Tendría mas de un par de palabras con Jon a su regreso. Ese habia sido el pensamiento que habia martilleado la cabeza de Sansa Stark durante dias. Pero entonces habia visto llegar al enorme ejercito de la reina dragón. Sus dothrakis, sus Inmaculados, sus dragones. Todos estaban allí para ayudar, porque querían salvar Poniente de una amenaza peor que Cersei Lannister. Daenerys Targaryen habia dejado a un lado su guerra para ayudar a un pueblo que siquiera la queria allí. Y cuando tuvo delante a la hija del Rey Loco reconoció en su mirada clara la misma expresión que la propia Sansa habia tenido en el rostro la primera vez que llegó al Castillo Negro. La expresión de una mujer joven a la que le habían arrebatado su hogar, que esperaba estar haciendo lo correcto y que solo queria hacer las cosas bien. Puede que Daenerys Targaryen llegara a Invernalia para ayudarles a ganar una guerra, pero la grandeza de aquel gesto no era algo que la rubia esgrimiera por bandera. Fue cordial al presentarse. Educada. Y Sansa pensó que, si iban a vivir juntas en aquel castillo seria mejor para todos no tensar más la cuerda. Era difícil dar de comer a tantas personas y a dos dragones. Y, aunque la comida no era algo que sobrara en el Norte con el invierno ciñéndose sus cabezas, lo cierto era que el ejercito Targaryen se esforzaba por ganarse el pan: cavaban trincheras, ayudaban a entrenar, a trasladar comida, a las labores cotidianas en el castillo… Y, para cuando Jaime Lannister se presentó en las puertas de Invernalia quedó claro que ella no era la única que sentía desagrado por tal presencia. Gusano Gris, el capitán de los Inmaculados tenía la misma expresión de disgusto en el rostro. En cambio, el más alto, el fornido Capitán de los Segundos Hijos, quien nunca se separaba de Daenerys parecía divertido con la presencia del Lannister en Invernalia, como si estuviese seguro de los segundos que tardaría en matarlo si la situación lo requería. Parecía demasiado seguro de sí mismo. Aquella mañana, Lady Sansa observaba el patio donde norteños, Inmaculados, Mormont y dothrakis entrenaban- Daario Naharis, que asi se llamaba el Capitán de los Segundos Hijos parecía exquisitamente divertido blandiendo una daga de vidriagón y esquivando los embates de sus atacantes. Era bueno, muy bueno. Tan bueno como lo era Jon. Y, de un modo extraño, su modo de volverse era algo… hipnótico. Tanto que Sansa no era capaz de apartar la mirada de él. Incluso cuando el Maestre Wolkan se acercó a ella con el inventario en las manos. -Lady Sansa… -¿Hmm?- murmuró Sansa sin apartar su mirada de los movimientos de Daario. -Ne- necesitan de su consejo acerca de las reservas de grano y sorgo -continuó Wolkan- Además, los aldeanos refugiados quieren permiso para salir a talar al bosque. Sansa asintió y se apartó de la barandilla para recorrer el puente y bajar hasta el patio. Pasó al lado de Daario y Gusano Gris, sin mirarlos, con la cabeza alzada y la mirada centrada en los hombres que, a algunos metros de ella aguardaban su llegada para resolver sus dudas. -Gracias por atendernos, Lady Sansa -agradeció uno de ellos mientras la hija mayor de Ned Stark llegaba hasta ellos. Sansa asintió y tomó los pergaminos que le tendían. ㅤ ㅤ
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  • Where two worlds meet. - El primer encuentro.
    Fandom OC
    Categoría Original
    Illán

    Demasiados años habían pasado desde los momentos de gloria de la torre, aquellos tiempos en los que el deber de Eve tenía sentido, proteger la torre de intrusos no deseados... Ahora no era más que la vigilante de una puerta que jamás se abría, pero eso debería cambiar ¿No? Era imposible que la humanidad simplemente se olvidase de la torre, imposible que los guerreros poderosos dejaran de existir de esa manera...

    En su aburrimiento, la guardiana cumpliría un nuevo papel, pero esta vez impuesto por nadie más que si misma; buscaría nuevos candidatos para la torre, así tuviera que crearlos ella misma.

    Un viaje, bien sabido era por ella que la torre la llamaría cuando fuera necesario ¿Dónde la llevó su viaje? Buena pregunta, después de todo, para ella el mundo moderno era un laberinto, desconocía los nombres de las ciudades o países que ella, vulgarmente, llamaba reinos.

    Su instinto seguía tan afilado como hace siglos, siempre tuvo un talento para encontrar gente con potencial, por eso mismo su instinto sería la brújula que guíe su camino, poco le importaba el lugar. Las calles de la ciudad se sentían opresivas, las miradas curiosas de los transeúntes se clavaban sobre ella y era comprensible, después de todo, su apariencia llamaba la atención de lejos:

    Cabello rubio desordenado.
    Ojos rojos brillantes.
    Sus dos cuernos que no se molestaba en ocultar.
    Sus ropajes que parecían sacados de otra época.

    Mientras pensaba en su próximo destino, lo sintió... Una presencia diferente, casi imperceptible, era como si formase parte del propio ambiente, como si se fusionara con el todo... Le llamó la atención, claro que lo hizo, tanto o más de lo que lo haría una presencia opresiva.

    Se dirigió hacia donde su instinto la guio y, en la distancia, lo vio, un hombre pelirrojo que, a simple vista, parecía una persona normal y corriente... ⸻ Te encontré. ⸻ Sin ningún tipo de vergüenza se acercó, irrumpiendo en la acción que se estuviera llevando a cabo y una vez estuvo frente a él, alzó el dedo índice de la diestra, señalando. ⸻ ¡Tú! ⸻ Alzó la voz, su energía a veces la hacía ser ruidosa. ⸻ ¡Eres fuerte! ¡Seamos amigos! ⸻ Y si, así de fácil, así de simple, así era ella.
    [Cursed_Bastard] Demasiados años habían pasado desde los momentos de gloria de la torre, aquellos tiempos en los que el deber de Eve tenía sentido, proteger la torre de intrusos no deseados... Ahora no era más que la vigilante de una puerta que jamás se abría, pero eso debería cambiar ¿No? Era imposible que la humanidad simplemente se olvidase de la torre, imposible que los guerreros poderosos dejaran de existir de esa manera... En su aburrimiento, la guardiana cumpliría un nuevo papel, pero esta vez impuesto por nadie más que si misma; buscaría nuevos candidatos para la torre, así tuviera que crearlos ella misma. Un viaje, bien sabido era por ella que la torre la llamaría cuando fuera necesario ¿Dónde la llevó su viaje? Buena pregunta, después de todo, para ella el mundo moderno era un laberinto, desconocía los nombres de las ciudades o países que ella, vulgarmente, llamaba reinos. Su instinto seguía tan afilado como hace siglos, siempre tuvo un talento para encontrar gente con potencial, por eso mismo su instinto sería la brújula que guíe su camino, poco le importaba el lugar. Las calles de la ciudad se sentían opresivas, las miradas curiosas de los transeúntes se clavaban sobre ella y era comprensible, después de todo, su apariencia llamaba la atención de lejos: Cabello rubio desordenado. Ojos rojos brillantes. Sus dos cuernos que no se molestaba en ocultar. Sus ropajes que parecían sacados de otra época. Mientras pensaba en su próximo destino, lo sintió... Una presencia diferente, casi imperceptible, era como si formase parte del propio ambiente, como si se fusionara con el todo... Le llamó la atención, claro que lo hizo, tanto o más de lo que lo haría una presencia opresiva. Se dirigió hacia donde su instinto la guio y, en la distancia, lo vio, un hombre pelirrojo que, a simple vista, parecía una persona normal y corriente... ⸻ Te encontré. ⸻ Sin ningún tipo de vergüenza se acercó, irrumpiendo en la acción que se estuviera llevando a cabo y una vez estuvo frente a él, alzó el dedo índice de la diestra, señalando. ⸻ ¡Tú! ⸻ Alzó la voz, su energía a veces la hacía ser ruidosa. ⸻ ¡Eres fuerte! ¡Seamos amigos! ⸻ Y si, así de fácil, así de simple, así era ella.
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  • Nadie lo vio llegar, ni siquiera él, el caballero llevaba horas en silencio, apoyado contra la piedra tibia de la torre, observando el valle extenderse como una pintura demasiado perfecta para ser real. El viento jugaba con su capa roja, las flores se mecían a sus pies y las aves dibujaban círculos tranquilos en el cielo.
    Todo parecía en calma, fue entonces cuando sintió el peso, ligero, insistente.
    Bajó la mirada, el gato ya estaba allí. No recordaba haberlo escuchado subir, ni seguir sus pasos, ni siquiera acercarse. Simplemente… apareció. Y ahora descansaba en sus brazos como si siempre hubiera pertenecido a ese lugar.
    El caballero no dijo nada al principio. Solo lo sostuvo. El animal observaba el horizonte con una atención casi humana, siguiendo el curso del río, los muros lejanos, las montañas que cerraban el mundo en la distancia.

    —Más allá de esas montañas no es tan bonito.

    Su mirada permaneció fija en el valle, pero algo en su postura cambió. Estaba hablando con un gato, pero no importaba.

    —La comida es peor… —añadió con una calma extrañamente cotidiana—. Y la gente no sabe quedarse en silencio.

    El viento pasó entre ellos, llevándose cualquier rastro de duda, el caballero finalmente bajó la vista. Observó al pequeño animal, tranquilo, ajeno, se sintió bien hablar con normalidad después de mucho tiempo.
    Nadie lo vio llegar, ni siquiera él, el caballero llevaba horas en silencio, apoyado contra la piedra tibia de la torre, observando el valle extenderse como una pintura demasiado perfecta para ser real. El viento jugaba con su capa roja, las flores se mecían a sus pies y las aves dibujaban círculos tranquilos en el cielo. Todo parecía en calma, fue entonces cuando sintió el peso, ligero, insistente. Bajó la mirada, el gato ya estaba allí. No recordaba haberlo escuchado subir, ni seguir sus pasos, ni siquiera acercarse. Simplemente… apareció. Y ahora descansaba en sus brazos como si siempre hubiera pertenecido a ese lugar. El caballero no dijo nada al principio. Solo lo sostuvo. El animal observaba el horizonte con una atención casi humana, siguiendo el curso del río, los muros lejanos, las montañas que cerraban el mundo en la distancia. —Más allá de esas montañas no es tan bonito. Su mirada permaneció fija en el valle, pero algo en su postura cambió. Estaba hablando con un gato, pero no importaba. —La comida es peor… —añadió con una calma extrañamente cotidiana—. Y la gente no sabe quedarse en silencio. El viento pasó entre ellos, llevándose cualquier rastro de duda, el caballero finalmente bajó la vista. Observó al pequeño animal, tranquilo, ajeno, se sintió bien hablar con normalidad después de mucho tiempo.
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  • ---

    Soy el dueño de tus sueños;
    lienzo de acústicas rupturas,
    me tiendes ante el templo como un anciano;
    un animal amaestrado.
    Verso siniestro; amada amante,
    dueña de mis temperas acusativas.
    Líricos abismos; cartas que se amaron;
    cuando la noche le forjó mariposas al día.

    Me tiendes sobre el arsénico de tus labios;
    hieres mis campañas; mis riesgos de regadíos a tus rosas.
    Soy temple de verbo diferente;
    un predicado entre verbos que se miran a los ojos.
    Inclina tu corona ante mí; hazme el amor con tu sonrisa.
    Tu liana; tus dianas de trigonometría.
    Una dimensión de la que bebo y en la que renazco.

    Es el néctar entre tus cosenos;
    tu torso de notoría majestad.
    Verme en este averno sin la capacidad de soñarte.
    Es mi pienso de epsilones;
    un agraciado lucero en el que pernoctan mis oraciones.

    Junto a ti; mi majestad.
    --- Soy el dueño de tus sueños; lienzo de acústicas rupturas, me tiendes ante el templo como un anciano; un animal amaestrado. Verso siniestro; amada amante, dueña de mis temperas acusativas. Líricos abismos; cartas que se amaron; cuando la noche le forjó mariposas al día. Me tiendes sobre el arsénico de tus labios; hieres mis campañas; mis riesgos de regadíos a tus rosas. Soy temple de verbo diferente; un predicado entre verbos que se miran a los ojos. Inclina tu corona ante mí; hazme el amor con tu sonrisa. Tu liana; tus dianas de trigonometría. Una dimensión de la que bebo y en la que renazco. Es el néctar entre tus cosenos; tu torso de notoría majestad. Verme en este averno sin la capacidad de soñarte. Es mi pienso de epsilones; un agraciado lucero en el que pernoctan mis oraciones. Junto a ti; mi majestad.
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  • Ya era hora de tener un nuevo fondo que refleje mi nuevo traje cómo una Star Sapphire y a mi guardiana Estrella de Poder Violeta. Sigo usando mi traje de la Casa de El en la Tierra.
    Ya era hora de tener un nuevo fondo que refleje mi nuevo traje cómo una Star Sapphire y a mi guardiana Estrella de Poder Violeta. Sigo usando mi traje de la Casa de El en la Tierra.
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  • ───── STARTER CALL .ᐟ
    ᅠᅠ ♡ Jason Elaris

    El año diecisiete de la era Genji no trajo ninguna promesa de esperanza, sino más bien una profunda sensación de desdicha. Para quienes vivían en las calles de Kyoto, solo encontraban el hambre que no cesaba y en el miedo constante a que una disputa política terminara en un charco de sangre frente a su puerta. El shogunato se desmoronaba a la vista de todos, incapaz de sostener un país que ya no entendía sus propias reglas, la caída era inminente.
    Sin embargo, esa tarde de 1865, Hijikata no buscaba pelea ni estaba persiguiendo a ningún rebelde.
    Caminaba solo por la orilla del río Kamo mientras el sol comenzaba a bajar, pintando el agua de un rojo apagado que recordaba demasiado a las heridas que vio en sus compañeros. Se sentía demasiado cansado, la patrulla del día se había alargado demasiado y sus pies acusaban el esfuerzo de tantas horas de vigilancia.
    Se había separado de Okita y Saitō después de un intento desastroso de socializar en una taberna cercana. Todo empezó cuando, bajo los efectos del sake y la insistencia de sus compañeros, Hijikata accedió a recitar unos versos con un tono que pretendía ser solemne. El silencio que siguió fue incómodo y los pocos aplausos que recibió sonaron más a lástima que a respeto. Okita, que no soportaba que nadie ignorara el "talento" de su subcomandante, se puso en pie de un salto, gritando que todos en el local eran unos bárbaros sin oído musical.
    ​Mientras Okita empezaba a volcar mesas y a amenazar con moler a palos a medio bar por su falta de cultura, y Saitō se preparaba para la inevitable trifulca, Hijikata aprovechó el caos para escabullirse. Se ajustó el uniforme y salió a la calle con paso rápido, mirando hacia otro lado y fingiendo estar muy interesado en una pared cercana para que nadie lo asociara con los dos locos que estaban destrozando el mobiliario.

    Se detuvo un momento junto a un puente de madera y apoyó las manos en la baranda. El roce de la madera vieja le hizo notar que todavía tenía restos de tinta en los dedos por los documentos que había estado firmando esa mañana. Era un detalle pequeño, pero le recordó lo lejos que estaba de ser el simple campesino que alguna vez fue. Debajo del puente, un par de mujeres trabajaban con sus redes de pesca en un bote pequeño. Se reían por algo que él no alcanzaba a escuchar, compartiendo una complicidad sencilla y cotidiana, Hijikata solo se limitaba a mirar, dejando escapar un suspiro de cansancio.
    Al levantar la vista, el resplandor del atardecer lo obligó a entrecerrar los ojos. En el otro extremo del puente, una silueta se recortaba contra la luz naranja del cielo. Por instinto, enderezó la espalda y ajustó el peso de su katana en la cadera. Su mano derecha bajó unos centímetros, situándose cerca de la empuñadura por pura costumbre.

     ❛ ¿Quién eres? ❜


    ───── STARTER CALL .ᐟ ᅠᅠ ♡ [jay.elaris] El año diecisiete de la era Genji no trajo ninguna promesa de esperanza, sino más bien una profunda sensación de desdicha. Para quienes vivían en las calles de Kyoto, solo encontraban el hambre que no cesaba y en el miedo constante a que una disputa política terminara en un charco de sangre frente a su puerta. El shogunato se desmoronaba a la vista de todos, incapaz de sostener un país que ya no entendía sus propias reglas, la caída era inminente. Sin embargo, esa tarde de 1865, Hijikata no buscaba pelea ni estaba persiguiendo a ningún rebelde. Caminaba solo por la orilla del río Kamo mientras el sol comenzaba a bajar, pintando el agua de un rojo apagado que recordaba demasiado a las heridas que vio en sus compañeros. Se sentía demasiado cansado, la patrulla del día se había alargado demasiado y sus pies acusaban el esfuerzo de tantas horas de vigilancia. Se había separado de Okita y Saitō después de un intento desastroso de socializar en una taberna cercana. Todo empezó cuando, bajo los efectos del sake y la insistencia de sus compañeros, Hijikata accedió a recitar unos versos con un tono que pretendía ser solemne. El silencio que siguió fue incómodo y los pocos aplausos que recibió sonaron más a lástima que a respeto. Okita, que no soportaba que nadie ignorara el "talento" de su subcomandante, se puso en pie de un salto, gritando que todos en el local eran unos bárbaros sin oído musical. ​Mientras Okita empezaba a volcar mesas y a amenazar con moler a palos a medio bar por su falta de cultura, y Saitō se preparaba para la inevitable trifulca, Hijikata aprovechó el caos para escabullirse. Se ajustó el uniforme y salió a la calle con paso rápido, mirando hacia otro lado y fingiendo estar muy interesado en una pared cercana para que nadie lo asociara con los dos locos que estaban destrozando el mobiliario. Se detuvo un momento junto a un puente de madera y apoyó las manos en la baranda. El roce de la madera vieja le hizo notar que todavía tenía restos de tinta en los dedos por los documentos que había estado firmando esa mañana. Era un detalle pequeño, pero le recordó lo lejos que estaba de ser el simple campesino que alguna vez fue. Debajo del puente, un par de mujeres trabajaban con sus redes de pesca en un bote pequeño. Se reían por algo que él no alcanzaba a escuchar, compartiendo una complicidad sencilla y cotidiana, Hijikata solo se limitaba a mirar, dejando escapar un suspiro de cansancio. Al levantar la vista, el resplandor del atardecer lo obligó a entrecerrar los ojos. En el otro extremo del puente, una silueta se recortaba contra la luz naranja del cielo. Por instinto, enderezó la espalda y ajustó el peso de su katana en la cadera. Su mano derecha bajó unos centímetros, situándose cerca de la empuñadura por pura costumbre.  ❛ ¿Quién eres? ❜
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  • En busca del Alimento Geológico
    Fandom OC
    Categoría Aventura
    Lady Céleste

    *Listos para embarcarnos en una aventura para encontrar las piedras de mejor calidad para una mejor alimentación nos dirigimos a las laderas del valle cerca de nuestro hogar. El camino sería muy largo, por lo que tendríamos que viajar durante unos días antes de llegar a las montañas de la cordillera del este. Apunté con mi dedo a las montañas en la lejanía para indicar a dónde teníamos que llegar.*

    "Allá en la montaña más grande podremos encontrar la obsidiana necesaria y nutritiva. Hay que tener mucho cuidado hermanita, puede que encontremos criaturas codiciosas como goblins y ogros que vigilan los yacimientos de la piedra para venderlas a precios inflados a los comerciantes, por lo que tendremos que ir preparados en caso de tener que luchar Celeste."

    *Una vez mencionado esto, ambos empezamos el camino hacia las montañas de obsidiana ya que era antiguamente un volcán que ahora yace erosionado.*
    [LadyCeleste2008] *Listos para embarcarnos en una aventura para encontrar las piedras de mejor calidad para una mejor alimentación nos dirigimos a las laderas del valle cerca de nuestro hogar. El camino sería muy largo, por lo que tendríamos que viajar durante unos días antes de llegar a las montañas de la cordillera del este. Apunté con mi dedo a las montañas en la lejanía para indicar a dónde teníamos que llegar.* "Allá en la montaña más grande podremos encontrar la obsidiana necesaria y nutritiva. Hay que tener mucho cuidado hermanita, puede que encontremos criaturas codiciosas como goblins y ogros que vigilan los yacimientos de la piedra para venderlas a precios inflados a los comerciantes, por lo que tendremos que ir preparados en caso de tener que luchar Celeste." *Una vez mencionado esto, ambos empezamos el camino hacia las montañas de obsidiana ya que era antiguamente un volcán que ahora yace erosionado.*
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Tenlo en cuenta al responder.
    //¡Hoy cumplí 1 año completo siendo Kara/Supergirl. No lo puedo creer. Un año completo donde Kara no ha sufrido nada de amor y ha estado feliz con sus hijos y su guardiana. Es un gran aniversario que debo festejar jajaja. Ahora Supergirl es una Star Sapphire en mi rol.
    //¡Hoy cumplí 1 año completo siendo Kara/Supergirl. No lo puedo creer. Un año completo donde Kara no ha sufrido nada de amor y ha estado feliz con sus hijos y su guardiana. Es un gran aniversario que debo festejar jajaja. Ahora Supergirl es una Star Sapphire en mi rol.
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  • Se acerca de forma distraída hasta la pelirroja, 𝑭𝒓𝒂𝒏𝒌𝒊𝒆 , mientras esta recoge ropa para repartir entre los supervivientes. El Rey esboza una sencilla sonrisa, conmovido por la calma y el buen hacer de esa mujer en cualquier cosa por cotidiana que fuera.

    -¿Sabes? Cuando era pequeño, el mundo se paraba cuando mi madre cumplía años. Hacia las mejores fiestas y la casa se llenaba de risas. Todos colaborábamos siempre en casa, por supuesto, pero ese día era para mi madre. No le permitíamos siquiera tomar sus platos o rellenarse una copa de vino. "La cumpleañera manda", decía ella. Pero nosotros creíamos lo contrario. La cumpleañera merecía ser agasajada...

    De su espalda saca aquella bolsita de cuero y se la ofrece.

    -Nuestro curtidor de cuero es bastante bueno y cuando vi esto... Pensé en ti. Me parece un buen regalo, ¿no crees? -pregunta el Rey- Feliz cumpleaños, Frankie- y, ante la expresión sorprendida por que él supiera qué día era hoy, el rey se encogió de hombros- Me lo dijo un pajarito.
    Se acerca de forma distraída hasta la pelirroja, [FRANK1E], mientras esta recoge ropa para repartir entre los supervivientes. El Rey esboza una sencilla sonrisa, conmovido por la calma y el buen hacer de esa mujer en cualquier cosa por cotidiana que fuera. -¿Sabes? Cuando era pequeño, el mundo se paraba cuando mi madre cumplía años. Hacia las mejores fiestas y la casa se llenaba de risas. Todos colaborábamos siempre en casa, por supuesto, pero ese día era para mi madre. No le permitíamos siquiera tomar sus platos o rellenarse una copa de vino. "La cumpleañera manda", decía ella. Pero nosotros creíamos lo contrario. La cumpleañera merecía ser agasajada... De su espalda saca aquella bolsita de cuero y se la ofrece. -Nuestro curtidor de cuero es bastante bueno y cuando vi esto... Pensé en ti. Me parece un buen regalo, ¿no crees? -pregunta el Rey- Feliz cumpleaños, Frankie- y, ante la expresión sorprendida por que él supiera qué día era hoy, el rey se encogió de hombros- Me lo dijo un pajarito.
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