𝐓𝐡𝐞 𝐛𝐚𝐭 𝐚𝐧𝐝 𝐭𝐡𝐞 𝐜𝐚𝐭
Fandom DCU
Categoría Drama
Si Alfred no lo hubiera mencionado durante el almuerzo, Bruce no se habría percatado de cuanto tiempo llevaba sin salir de la mansión, al menos como Bruce Wayne porque Batman salía todas las noches a patrullar las calles de Gotham sin excepción.
No tenía motivos para salir. La empresa estaba segura en las confiables manos de Lucius Fox. Le había hecho creer a la prensa que estaba de vacaciones viajando por el mundo en compañía de alguna miss universo, una modelo, actriz o quizás ambas, ya no recordaba que mentira había inventado pero no le importaba, había surtido efecto.
Había ordenado toda su vida para dedicarse a cuidar de la cuidad a tiempo completo.
Por esa razón, se sorprendio cuando Alfred aparecio en la sala con un smoking en cada mano, preguntándole su opinión sobre cada uno.
──¿Cuál le gusta más, señor?── Se acerco con ambas prendas para que Bruce pudiera apreciarlas mejor, aunque su rostro expresara que no estaba interesado en verlos de cerca. ──No quiero que se sienta presionado, pero el mismo Giorgio Armani no ha dejado de llamar para suplicarme que trate de convencerlo de usar el smoking de su marca. Es este, a mi izquierda, un sobrio color azul medianoche── Le comento el anciano completamente inmerso en esa tarea, pero Bruce apenas lo estaba escuchando.
No termino de beber su café, se levantó de su lugar junto a la chimenea y con un movimiento suave le quito ambas prendas de las manos, dejandolas una sobre la otra en el respaldo de una silla.
──No me importa que tan importante sea ese evento al que estas tratando de llevarme, pero no iré. Firma un cheque a mi nombre con una cantidad generosa a modo de disculpas por mi ausencia y envíaselo al anfitrión, por favor── Trató de escapar de la escena lo más rápido posible, pero al poner la mano sobre la perilla de la puerta, Alfred habló.
──Como usted ordene, señor. Simplemente crei que le gustaría asistir a una gala en la que subastaran algunos objetos antiguos de las familias más ricas de la cuidad. Usted mismo colaboró el año pasado donando una de las katanas de su padre cuando le mencione que lo recaudado iría hacia la cuenta bancaria de un orfanato en Metrópolis── Menciono en lo que recogía la taza de café a medio beber que Bruce había dejado sobre una pequeña mesa de mármol.
El billonario comenzó a buscar en su memoria el momento en el que habían tenía esa conversación. Recordaba haber ofrecido una de las katanas de la colección de Thomas Wayne, pero no recordaba haber aceptado asistir a la subasta de ese objeto.
Estaba casi seguro de que era una jugarreta de Alfred para sacarlo a dar un paseo pero no tenía las pruebas suficientes para probarlo, no era la primera vez que olvidaba algún compromiso importante, por lo que optó por darle a su mayordomo el beneficio de la duda.
Alfred vio la resignación en los ojos azules del último de los Wayne y aprovecho para acotar algo más.
──Los niños asistiran con las autoridades del orfanato. Estoy seguro de que van quedar maravillados cuando lo vean llegar con alguno de sus flamantes coches deportivos. Ya sabe cuanto lo admiran los jóvenes── Agregó con la amabilidad y la inocencia que solo un hombre de esa edad podia tener aunque había cierto chantaje emocial de por medio. Aun así, la intención era benigna.
Bruce suspiró, sacando todo el aire de sus plumones y asintió con un movimiento de cabeza adelantandole que asistiría a ese dichoso evento, pero antes de que Alfred volviera a enseñarle los smokings dio media vuelta.
──Dile a Giorgio Armani que agradezco el gesto, sera para otra ocasión y dile lo mismo a la otra casa de diseñador que es... ¿Prada? ¿Louis Vuitton? No importa, diles lo mismo a los dos, usaré uno de los trajes de mi padre── Acotó para hacerle saber que no era ajeno a las llamadas de dichos diseñadores y salió del salón dejando al hombre de cabello canoso con una divertida expresión en el rostro, por haber logrado su cometido.
El mayordomo levantó la mirada hacia una fotografía de Martha y Thomas Wayne.
──Misión cumplida, señor y señora Wayne. Ahora solo queda conseguirle una buena mujer, a este lugar le hace falta el toque femenino.
𝐒𝐞𝐥𝐢𝐧𝐚 𝐊𝐲𝐥𝐞
No tenía motivos para salir. La empresa estaba segura en las confiables manos de Lucius Fox. Le había hecho creer a la prensa que estaba de vacaciones viajando por el mundo en compañía de alguna miss universo, una modelo, actriz o quizás ambas, ya no recordaba que mentira había inventado pero no le importaba, había surtido efecto.
Había ordenado toda su vida para dedicarse a cuidar de la cuidad a tiempo completo.
Por esa razón, se sorprendio cuando Alfred aparecio en la sala con un smoking en cada mano, preguntándole su opinión sobre cada uno.
──¿Cuál le gusta más, señor?── Se acerco con ambas prendas para que Bruce pudiera apreciarlas mejor, aunque su rostro expresara que no estaba interesado en verlos de cerca. ──No quiero que se sienta presionado, pero el mismo Giorgio Armani no ha dejado de llamar para suplicarme que trate de convencerlo de usar el smoking de su marca. Es este, a mi izquierda, un sobrio color azul medianoche── Le comento el anciano completamente inmerso en esa tarea, pero Bruce apenas lo estaba escuchando.
No termino de beber su café, se levantó de su lugar junto a la chimenea y con un movimiento suave le quito ambas prendas de las manos, dejandolas una sobre la otra en el respaldo de una silla.
──No me importa que tan importante sea ese evento al que estas tratando de llevarme, pero no iré. Firma un cheque a mi nombre con una cantidad generosa a modo de disculpas por mi ausencia y envíaselo al anfitrión, por favor── Trató de escapar de la escena lo más rápido posible, pero al poner la mano sobre la perilla de la puerta, Alfred habló.
──Como usted ordene, señor. Simplemente crei que le gustaría asistir a una gala en la que subastaran algunos objetos antiguos de las familias más ricas de la cuidad. Usted mismo colaboró el año pasado donando una de las katanas de su padre cuando le mencione que lo recaudado iría hacia la cuenta bancaria de un orfanato en Metrópolis── Menciono en lo que recogía la taza de café a medio beber que Bruce había dejado sobre una pequeña mesa de mármol.
El billonario comenzó a buscar en su memoria el momento en el que habían tenía esa conversación. Recordaba haber ofrecido una de las katanas de la colección de Thomas Wayne, pero no recordaba haber aceptado asistir a la subasta de ese objeto.
Estaba casi seguro de que era una jugarreta de Alfred para sacarlo a dar un paseo pero no tenía las pruebas suficientes para probarlo, no era la primera vez que olvidaba algún compromiso importante, por lo que optó por darle a su mayordomo el beneficio de la duda.
Alfred vio la resignación en los ojos azules del último de los Wayne y aprovecho para acotar algo más.
──Los niños asistiran con las autoridades del orfanato. Estoy seguro de que van quedar maravillados cuando lo vean llegar con alguno de sus flamantes coches deportivos. Ya sabe cuanto lo admiran los jóvenes── Agregó con la amabilidad y la inocencia que solo un hombre de esa edad podia tener aunque había cierto chantaje emocial de por medio. Aun así, la intención era benigna.
Bruce suspiró, sacando todo el aire de sus plumones y asintió con un movimiento de cabeza adelantandole que asistiría a ese dichoso evento, pero antes de que Alfred volviera a enseñarle los smokings dio media vuelta.
──Dile a Giorgio Armani que agradezco el gesto, sera para otra ocasión y dile lo mismo a la otra casa de diseñador que es... ¿Prada? ¿Louis Vuitton? No importa, diles lo mismo a los dos, usaré uno de los trajes de mi padre── Acotó para hacerle saber que no era ajeno a las llamadas de dichos diseñadores y salió del salón dejando al hombre de cabello canoso con una divertida expresión en el rostro, por haber logrado su cometido.
El mayordomo levantó la mirada hacia una fotografía de Martha y Thomas Wayne.
──Misión cumplida, señor y señora Wayne. Ahora solo queda conseguirle una buena mujer, a este lugar le hace falta el toque femenino.
𝐒𝐞𝐥𝐢𝐧𝐚 𝐊𝐲𝐥𝐞
Si Alfred no lo hubiera mencionado durante el almuerzo, Bruce no se habría percatado de cuanto tiempo llevaba sin salir de la mansión, al menos como Bruce Wayne porque Batman salía todas las noches a patrullar las calles de Gotham sin excepción.
No tenía motivos para salir. La empresa estaba segura en las confiables manos de Lucius Fox. Le había hecho creer a la prensa que estaba de vacaciones viajando por el mundo en compañía de alguna miss universo, una modelo, actriz o quizás ambas, ya no recordaba que mentira había inventado pero no le importaba, había surtido efecto.
Había ordenado toda su vida para dedicarse a cuidar de la cuidad a tiempo completo.
Por esa razón, se sorprendio cuando Alfred aparecio en la sala con un smoking en cada mano, preguntándole su opinión sobre cada uno.
──¿Cuál le gusta más, señor?── Se acerco con ambas prendas para que Bruce pudiera apreciarlas mejor, aunque su rostro expresara que no estaba interesado en verlos de cerca. ──No quiero que se sienta presionado, pero el mismo Giorgio Armani no ha dejado de llamar para suplicarme que trate de convencerlo de usar el smoking de su marca. Es este, a mi izquierda, un sobrio color azul medianoche── Le comento el anciano completamente inmerso en esa tarea, pero Bruce apenas lo estaba escuchando.
No termino de beber su café, se levantó de su lugar junto a la chimenea y con un movimiento suave le quito ambas prendas de las manos, dejandolas una sobre la otra en el respaldo de una silla.
──No me importa que tan importante sea ese evento al que estas tratando de llevarme, pero no iré. Firma un cheque a mi nombre con una cantidad generosa a modo de disculpas por mi ausencia y envíaselo al anfitrión, por favor── Trató de escapar de la escena lo más rápido posible, pero al poner la mano sobre la perilla de la puerta, Alfred habló.
──Como usted ordene, señor. Simplemente crei que le gustaría asistir a una gala en la que subastaran algunos objetos antiguos de las familias más ricas de la cuidad. Usted mismo colaboró el año pasado donando una de las katanas de su padre cuando le mencione que lo recaudado iría hacia la cuenta bancaria de un orfanato en Metrópolis── Menciono en lo que recogía la taza de café a medio beber que Bruce había dejado sobre una pequeña mesa de mármol.
El billonario comenzó a buscar en su memoria el momento en el que habían tenía esa conversación. Recordaba haber ofrecido una de las katanas de la colección de Thomas Wayne, pero no recordaba haber aceptado asistir a la subasta de ese objeto.
Estaba casi seguro de que era una jugarreta de Alfred para sacarlo a dar un paseo pero no tenía las pruebas suficientes para probarlo, no era la primera vez que olvidaba algún compromiso importante, por lo que optó por darle a su mayordomo el beneficio de la duda.
Alfred vio la resignación en los ojos azules del último de los Wayne y aprovecho para acotar algo más.
──Los niños asistiran con las autoridades del orfanato. Estoy seguro de que van quedar maravillados cuando lo vean llegar con alguno de sus flamantes coches deportivos. Ya sabe cuanto lo admiran los jóvenes── Agregó con la amabilidad y la inocencia que solo un hombre de esa edad podia tener aunque había cierto chantaje emocial de por medio. Aun así, la intención era benigna.
Bruce suspiró, sacando todo el aire de sus plumones y asintió con un movimiento de cabeza adelantandole que asistiría a ese dichoso evento, pero antes de que Alfred volviera a enseñarle los smokings dio media vuelta.
──Dile a Giorgio Armani que agradezco el gesto, sera para otra ocasión y dile lo mismo a la otra casa de diseñador que es... ¿Prada? ¿Louis Vuitton? No importa, diles lo mismo a los dos, usaré uno de los trajes de mi padre── Acotó para hacerle saber que no era ajeno a las llamadas de dichos diseñadores y salió del salón dejando al hombre de cabello canoso con una divertida expresión en el rostro, por haber logrado su cometido.
El mayordomo levantó la mirada hacia una fotografía de Martha y Thomas Wayne.
──Misión cumplida, señor y señora Wayne. Ahora solo queda conseguirle una buena mujer, a este lugar le hace falta el toque femenino.
[selina.kyle]
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