• El laboratorio de la calle Monreat
    Fandom N/A
    Categoría Suspenso
    El laboratorio de contención vibraba con el zumbido constante de las luces fluorescentes. Filas de monitores parpadeaban mostrando signos vitales imposibles de interpretar; la frecuencia cardíaca del huésped subía y bajaba como si varias personas respiraran dentro del mismo cuerpo. Tras el grueso cristal reforzado de la cámara de aislamiento, el paciente permanecía sujeto a una camilla metálica, cubierto de cables y vendas húmedas. Cada tanto, su espalda se arqueaba con violencia, provocando que las herramientas quirúrgicas tintinearan sobre las bandejas.

    Los científicos discutían desesperados entre sí. Nadie tenía respuestas. Algunos evitaban siquiera mirar directamente al huésped; había algo en él que provocaba una incomodidad instintiva, como si el cuerpo humano estuviera intentando imitar algo que no comprendía del todo.
    El paciente apenas levantó la cabeza. Sus labios se abrieron lentamente, pero de su garganta surgieron varias voces superpuestas al mismo tiempo.

    Entonces las puertas del laboratorio se abrieron de golpe. El sonido seco de unos pasos resonó entre las alarmas y el murmullo nervioso del personal. Un joven cura irrumpió en la escena y bajo un brazo sostenía un viejo maletín de cuero.

    Los guardias intentaron detenerlo, pero el cura ni siquiera les prestó atención. Sus ojos estaban clavados en el huésped.
    El joven dio una lenta calada a su cigarro antes de hablar con voz grave. Dentro de la cámara, el huésped empezó a sonreír de una forma antinatural.
    El laboratorio de contención vibraba con el zumbido constante de las luces fluorescentes. Filas de monitores parpadeaban mostrando signos vitales imposibles de interpretar; la frecuencia cardíaca del huésped subía y bajaba como si varias personas respiraran dentro del mismo cuerpo. Tras el grueso cristal reforzado de la cámara de aislamiento, el paciente permanecía sujeto a una camilla metálica, cubierto de cables y vendas húmedas. Cada tanto, su espalda se arqueaba con violencia, provocando que las herramientas quirúrgicas tintinearan sobre las bandejas. Los científicos discutían desesperados entre sí. Nadie tenía respuestas. Algunos evitaban siquiera mirar directamente al huésped; había algo en él que provocaba una incomodidad instintiva, como si el cuerpo humano estuviera intentando imitar algo que no comprendía del todo. El paciente apenas levantó la cabeza. Sus labios se abrieron lentamente, pero de su garganta surgieron varias voces superpuestas al mismo tiempo. Entonces las puertas del laboratorio se abrieron de golpe. El sonido seco de unos pasos resonó entre las alarmas y el murmullo nervioso del personal. Un joven cura irrumpió en la escena y bajo un brazo sostenía un viejo maletín de cuero. Los guardias intentaron detenerlo, pero el cura ni siquiera les prestó atención. Sus ojos estaban clavados en el huésped. El joven dio una lenta calada a su cigarro antes de hablar con voz grave. Dentro de la cámara, el huésped empezó a sonreír de una forma antinatural.
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    Grupal
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  • [Luego de la prueba de hambruna y sed. En las semanas venideras los crueles y antiéticos experimentos a los cuáles fue sometida Unknown no hicieron más que empeorar].

    Dr Stephen Steel: *Duda por un momento si presionar o no el botón para iniciar el reporte. Finalmente decide hacerlo* -El sujeto de prueba ha demostrado ser resistente a la mayoría de daños físicos inflingidos por armas contundentes, cortantes, perforantes, balas de diferentes calibres, electricidad, fuego, ácido, congelamiento... *Se detiene unos segundos como si su propio reporte le causase náuseas* Es capaz de regenerar extremidades e incluso órganos en plazos que varían desde minutos a horas... También ha sido sometida ha... *Apaga el micrófono. En un pensamiento intrusivo que es incapaz de detener, bloquea la puerta de la sala de pruebas. Sabe que dispone de sólo minutos antes de que una serie de guardias armados le exiga abrirla de nuevo y demandar explicaciones. Apaga su auricular. Desonecta las cámaras. Apenas 1 minuto después recibe una llamada*.

    Guardia del sector: -¿Dr Stephen?. Su cámara esta apagada. Ha ocurrido algo?. ¿Doctor?. *Stephen cuelga. No dice ni una sola palabra. Los minutos transcurren. El Dr Stephen se acerca a Unknown y comienza a quitarle las vías venosas que la mantienen sedada*

    Dr Stephen Steel: -Quisiera poder hacer algo para ayudarte. Pero si desobedezco me liquidaran sin dudarlo. Aunque... *Menciona rectificando sus propias palabras* Escucha Unknown. Me tardaré y aún no se cómo... Pero haré lo que este en manos para que salgas de este infernal lugar. *Ella sólo le mira inexpresiva. Aún exhausta y adolorida por las pruebas recientes* Hay todo un mundo allá afuera. Sin celdas ni frías paredes estériles.

    Unknown: *Al disminuir la sedación murmulla con voz rasposa* Mu... mu... mu... mu... ndo. Mu... ndo. *Ladea la cabeza intentando liberarse de la contención. Dice aún más impaciente* Mu... mu...ndo... mu... mu...ndo. *El Dr Stephen se conmueve al escuchar esto pero las pisadas de cientos de guardias se sienten el pasillo en dirección a la puerta bloqueada*

    Jefe de guardias:-Dr Stephen. Abra la puerta de inmediato. De lo contrario nos veremos obligados a tomar medidas drásticas. *El Dr Stephen se limita a obedecer. Se queda con las manos en alto. Un guardia le rompe la nariz con un fuerte culetazo de un rifle de asalto. Le obligan a arrodillarze. Trasladan a Unknown nuevamente a su celda. Ante la mirada plagada de ira contenida e impotencia del doctor*.
    [Luego de la prueba de hambruna y sed. En las semanas venideras los crueles y antiéticos experimentos a los cuáles fue sometida Unknown no hicieron más que empeorar]. Dr Stephen Steel: *Duda por un momento si presionar o no el botón para iniciar el reporte. Finalmente decide hacerlo* -El sujeto de prueba ha demostrado ser resistente a la mayoría de daños físicos inflingidos por armas contundentes, cortantes, perforantes, balas de diferentes calibres, electricidad, fuego, ácido, congelamiento... *Se detiene unos segundos como si su propio reporte le causase náuseas* Es capaz de regenerar extremidades e incluso órganos en plazos que varían desde minutos a horas... También ha sido sometida ha... *Apaga el micrófono. En un pensamiento intrusivo que es incapaz de detener, bloquea la puerta de la sala de pruebas. Sabe que dispone de sólo minutos antes de que una serie de guardias armados le exiga abrirla de nuevo y demandar explicaciones. Apaga su auricular. Desonecta las cámaras. Apenas 1 minuto después recibe una llamada*. Guardia del sector: -¿Dr Stephen?. Su cámara esta apagada. Ha ocurrido algo?. ¿Doctor?. *Stephen cuelga. No dice ni una sola palabra. Los minutos transcurren. El Dr Stephen se acerca a Unknown y comienza a quitarle las vías venosas que la mantienen sedada* Dr Stephen Steel: -Quisiera poder hacer algo para ayudarte. Pero si desobedezco me liquidaran sin dudarlo. Aunque... *Menciona rectificando sus propias palabras* Escucha Unknown. Me tardaré y aún no se cómo... Pero haré lo que este en manos para que salgas de este infernal lugar. *Ella sólo le mira inexpresiva. Aún exhausta y adolorida por las pruebas recientes* Hay todo un mundo allá afuera. Sin celdas ni frías paredes estériles. Unknown: *Al disminuir la sedación murmulla con voz rasposa* Mu... mu... mu... mu... ndo. Mu... ndo. *Ladea la cabeza intentando liberarse de la contención. Dice aún más impaciente* Mu... mu...ndo... mu... mu...ndo. *El Dr Stephen se conmueve al escuchar esto pero las pisadas de cientos de guardias se sienten el pasillo en dirección a la puerta bloqueada* Jefe de guardias:-Dr Stephen. Abra la puerta de inmediato. De lo contrario nos veremos obligados a tomar medidas drásticas. *El Dr Stephen se limita a obedecer. Se queda con las manos en alto. Un guardia le rompe la nariz con un fuerte culetazo de un rifle de asalto. Le obligan a arrodillarze. Trasladan a Unknown nuevamente a su celda. Ante la mirada plagada de ira contenida e impotencia del doctor*.
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  • [La hora del alimento y lo que regularmente escucha la criatura como "hora de cena" ha tardado el día de hoy. El científico lider a cargo del sector Q de Umbra corp. El Dr Stephen Steel. Se acerca a la celda y graba un pista de audio].

    Dr Stephen Steel: -De acuerdo a la solicitud de los directivos. Hemos decido comprobar la resistencia física del sujeto de prueba número #1054 alias "Unknown" ya que aún no hemos definido el nombre en código que recibirá cuando se aliste a nuestras unidades activas para combate. *Dice con voz fría* Iniciaremos con comprobar su tolerancia a la hambruna y sed. Debido a que anticipamos que se comportará de forma hostil hemos reforzado al triple la seguridad del sector y se ha añadido una capa adicional al vidrio de su celda de contención. Esta fabricado con un alineamiento especial que contiene el componente "deterium". Haciendo que sea básicamente indestructible. Ni un lanzacohetes podría atravesarlo. Fin del reporte.

    *Unknown se impacienta. No ve las bandejas con las que habitualmente acude el científico a alimentarle. Apoya sus brazos en el vidrio. Si bien desconoce su significado. Su expresión cambia a una levemente triste. Intenta en su desesperación al sentir el gruñido de su propio estomago utilizar sus cuerdas vocales como a veces lo hace en secreto cuándo no hay cientificos frente a su celda*

    Unknown: *Su garganta emite sonidos guturales que hacen que el Dr Stephen permanezca en el lugar aún cuándo ha terminado su reporte* -Ce... Ce... *Articula torpemente con voz susurrante y rasposa debido al casi nulo uso de sus cuerdas vocales* -Ce... Ce... *Dice con mayor desesperación* -Ce... Ce... Na... Ce... Na...

    Dr Stephen Steel: *Palidece y se acerca más al vidrio* -¿Acabas de hablar?. No es posible... No te hemos enseñado como. *Dice con voz algo mas empática mientras se acerca un poco más al vidrio*

    *Una voz suena en el auricular del Dr Stephen. Se trata de Edgar Markov. Director general del sector Q de umbra corp*

    Edgar Markov: -¿Ocurre algo doctor?. ¿Necesita refuerzos?. De no ser ese el caso. Mántengase apegado al protocolo. *Dice con un subtono pasivo agresivo*

    Dr Stephen Steel: -Yo... No nada. No ocurre nada. Entendido señor. Me dispondré a seguir con mi itinerario. *Intenta ocultar sus deseos de alimentarle de todas formas. De lo cruel que parece todo esto. Los sujetos de prueba "NO SON HUMANOS" intenta repetirse a él mismo y continua su camino ignorando a Unknown quién sigue intentando comunicar su hambre*
    [La hora del alimento y lo que regularmente escucha la criatura como "hora de cena" ha tardado el día de hoy. El científico lider a cargo del sector Q de Umbra corp. El Dr Stephen Steel. Se acerca a la celda y graba un pista de audio]. Dr Stephen Steel: -De acuerdo a la solicitud de los directivos. Hemos decido comprobar la resistencia física del sujeto de prueba número #1054 alias "Unknown" ya que aún no hemos definido el nombre en código que recibirá cuando se aliste a nuestras unidades activas para combate. *Dice con voz fría* Iniciaremos con comprobar su tolerancia a la hambruna y sed. Debido a que anticipamos que se comportará de forma hostil hemos reforzado al triple la seguridad del sector y se ha añadido una capa adicional al vidrio de su celda de contención. Esta fabricado con un alineamiento especial que contiene el componente "deterium". Haciendo que sea básicamente indestructible. Ni un lanzacohetes podría atravesarlo. Fin del reporte. *Unknown se impacienta. No ve las bandejas con las que habitualmente acude el científico a alimentarle. Apoya sus brazos en el vidrio. Si bien desconoce su significado. Su expresión cambia a una levemente triste. Intenta en su desesperación al sentir el gruñido de su propio estomago utilizar sus cuerdas vocales como a veces lo hace en secreto cuándo no hay cientificos frente a su celda* Unknown: *Su garganta emite sonidos guturales que hacen que el Dr Stephen permanezca en el lugar aún cuándo ha terminado su reporte* -Ce... Ce... *Articula torpemente con voz susurrante y rasposa debido al casi nulo uso de sus cuerdas vocales* -Ce... Ce... *Dice con mayor desesperación* -Ce... Ce... Na... Ce... Na... Dr Stephen Steel: *Palidece y se acerca más al vidrio* -¿Acabas de hablar?. No es posible... No te hemos enseñado como. *Dice con voz algo mas empática mientras se acerca un poco más al vidrio* *Una voz suena en el auricular del Dr Stephen. Se trata de Edgar Markov. Director general del sector Q de umbra corp* Edgar Markov: -¿Ocurre algo doctor?. ¿Necesita refuerzos?. De no ser ese el caso. Mántengase apegado al protocolo. *Dice con un subtono pasivo agresivo* Dr Stephen Steel: -Yo... No nada. No ocurre nada. Entendido señor. Me dispondré a seguir con mi itinerario. *Intenta ocultar sus deseos de alimentarle de todas formas. De lo cruel que parece todo esto. Los sujetos de prueba "NO SON HUMANOS" intenta repetirse a él mismo y continua su camino ignorando a Unknown quién sigue intentando comunicar su hambre*
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Maral Romanov no recordaba haber sentido el aire tan pesado.

    —Vladimir… —empezó, pero la palabra se le rompió en la garganta.

    Se obligó a enderezar la espalda. No podía quebrarse. No todavía. Sus manos temblaban, así que las entrelazó con fuerza frente a su cuerpo, clavando las uñas en la piel hasta sentir un leve dolor que la mantuviera presente.

    —Vladimir está muerto.

    El silencio que siguió fue antinatural, como si el mundo mismo se negara a aceptar lo que acababa de decir.

    Miró a sus padres.

    Los ojos de su padre eran dos pozos oscuros, inmóviles, esperando… negando. Pero fue su madre quien reaccionó primero.

    —No… —susurró, y luego el susurro se convirtió en un grito desgarrador—. ¡No!

    El sonido le atravesó el pecho a Maral.

    Su madre cayó de rodillas, las manos temblorosas buscando algo que ya no estaba, algo que nunca volvería a estar. Su llanto llenó la habitación, crudo, sin dignidad, sin control. Era el dolor en su forma más pura.

    Maral sintió cómo algo dentro de ella se resquebrajaba.

    No llores.

    No llores.

    No llores.

    Se repitió esas palabras como una oración mientras su visión se nublaba apenas. Parpadeó con rapidez, tragándose el ardor en los ojos. No podía permitirse caer. No ahora. No frente a ellos.

    Su padre se movió al fin.

    Se inclinó para sostener a su esposa, envolviéndola con una fuerza que no era consuelo, sino contención. Sus manos temblaban también. Maral lo notó. Nadie más lo habría hecho, pero ella sí.

    Y entonces habló.

    —¿Quién?

    Una sola palabra. Fría. Mortal.

    Maral sintió cómo su voz quería traicionarla otra vez, cómo el temblor amenazaba con romper su fachada cuidadosamente construida.

    —Aún no lo sabemos —respondió, aunque cada sílaba le raspó la garganta—. Pero lo sabremos.

    Su madre seguía llorando, llamando el nombre de Vladimir una y otra vez, como si pudiera traerlo de vuelta. Como si el amor fuera suficiente para vencer a la muerte.

    Maral desvió la mirada apenas un segundo.

    Solo un segundo.

    Y en ese instante, el dolor la atravesó completa. Un vacío brutal, un golpe seco en el pecho, como si le hubieran arrancado algo esencial. Su hermano. Su compañero. Su historia compartida.

    Casi se rompe.

    Pero no.

    Volvió a alzar la mirada.

    Su padre la observaba ahora, y en sus ojos ya no había solo dolor.

    Había fuego.

    —Sangre por sangre —dijo él, con una voz baja, cargada de una promesa oscura.

    Maral respiró hondo.

    Sintió el temblor… y lo aplastó.

    —Sangre por sangre —repitió.

    Y esta vez, su voz no tembló.
    Maral Romanov no recordaba haber sentido el aire tan pesado. —Vladimir… —empezó, pero la palabra se le rompió en la garganta. Se obligó a enderezar la espalda. No podía quebrarse. No todavía. Sus manos temblaban, así que las entrelazó con fuerza frente a su cuerpo, clavando las uñas en la piel hasta sentir un leve dolor que la mantuviera presente. —Vladimir está muerto. El silencio que siguió fue antinatural, como si el mundo mismo se negara a aceptar lo que acababa de decir. Miró a sus padres. Los ojos de su padre eran dos pozos oscuros, inmóviles, esperando… negando. Pero fue su madre quien reaccionó primero. —No… —susurró, y luego el susurro se convirtió en un grito desgarrador—. ¡No! El sonido le atravesó el pecho a Maral. Su madre cayó de rodillas, las manos temblorosas buscando algo que ya no estaba, algo que nunca volvería a estar. Su llanto llenó la habitación, crudo, sin dignidad, sin control. Era el dolor en su forma más pura. Maral sintió cómo algo dentro de ella se resquebrajaba. No llores. No llores. No llores. Se repitió esas palabras como una oración mientras su visión se nublaba apenas. Parpadeó con rapidez, tragándose el ardor en los ojos. No podía permitirse caer. No ahora. No frente a ellos. Su padre se movió al fin. Se inclinó para sostener a su esposa, envolviéndola con una fuerza que no era consuelo, sino contención. Sus manos temblaban también. Maral lo notó. Nadie más lo habría hecho, pero ella sí. Y entonces habló. —¿Quién? Una sola palabra. Fría. Mortal. Maral sintió cómo su voz quería traicionarla otra vez, cómo el temblor amenazaba con romper su fachada cuidadosamente construida. —Aún no lo sabemos —respondió, aunque cada sílaba le raspó la garganta—. Pero lo sabremos. Su madre seguía llorando, llamando el nombre de Vladimir una y otra vez, como si pudiera traerlo de vuelta. Como si el amor fuera suficiente para vencer a la muerte. Maral desvió la mirada apenas un segundo. Solo un segundo. Y en ese instante, el dolor la atravesó completa. Un vacío brutal, un golpe seco en el pecho, como si le hubieran arrancado algo esencial. Su hermano. Su compañero. Su historia compartida. Casi se rompe. Pero no. Volvió a alzar la mirada. Su padre la observaba ahora, y en sus ojos ya no había solo dolor. Había fuego. —Sangre por sangre —dijo él, con una voz baja, cargada de una promesa oscura. Maral respiró hondo. Sintió el temblor… y lo aplastó. —Sangre por sangre —repitió. Y esta vez, su voz no tembló.
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  • DEPARTAMENTO DE SEGURIDAD PÚBLICA - DIVISIÓN ESPECIAL 4

    PARA: Dirección General de Seguridad Pública
    DE: Makima, Jefa de la División Especial 4

    ASUNTO: Informe de daños y contención del Demonio Bomba (Reze)

    ​Resumen Operativo:

    Se confirma la neutralización de la amenaza conocida como "Chica Bomba" tras el enfrentamiento a gran escala en el sector metropolitano. A pesar de la magnitud de las explosiones y el colapso de infraestructuras clave, el objetivo principal —asegurar la integridad del Demonio Motosierra (Denji)— se ha cumplido satisfactoriamente.

    ​Evaluación de Daños:

    ​Infraestructura: Pérdida total de tres manzanas comerciales. Se ha procedido a la desinformación mediática habitual (atentado terrorista con explosivos).

    ​Personal: Varias bajas en las divisiones de escolta, pero la División Especial 4 permanece operativa.

    ​Gasto: El coste de reconstrucción es elevado, pero insignificante comparado con la adquisición de la pieza estratégica que representa el objetivo.

    ​Observaciones Personales:

    El caos es una herramienta útil cuando se sabe dirigir. Denji ha demostrado, una vez más, que su voluntad es maleable ante la presión y el afecto. Reze fue una distracción ruidosa, pero necesaria para probar la lealtad de nuestro "perro" y fortalecer su dependencia de esta división.

    ​Conclusión:

    No se requieren medidas disciplinarias. El informe se cierra con el éxito de la misión. El mundo sigue girando bajo nuestro control, aunque los ciudadanos solo escuchen el eco de las explosiones.
    ​Firma:
    Makima
    Líder de la División Especial 4
    DEPARTAMENTO DE SEGURIDAD PÚBLICA - DIVISIÓN ESPECIAL 4 PARA: Dirección General de Seguridad Pública DE: Makima, Jefa de la División Especial 4 ASUNTO: Informe de daños y contención del Demonio Bomba (Reze) ​Resumen Operativo: Se confirma la neutralización de la amenaza conocida como "Chica Bomba" tras el enfrentamiento a gran escala en el sector metropolitano. A pesar de la magnitud de las explosiones y el colapso de infraestructuras clave, el objetivo principal —asegurar la integridad del Demonio Motosierra (Denji)— se ha cumplido satisfactoriamente. ​Evaluación de Daños: ​Infraestructura: Pérdida total de tres manzanas comerciales. Se ha procedido a la desinformación mediática habitual (atentado terrorista con explosivos). ​Personal: Varias bajas en las divisiones de escolta, pero la División Especial 4 permanece operativa. ​Gasto: El coste de reconstrucción es elevado, pero insignificante comparado con la adquisición de la pieza estratégica que representa el objetivo. ​Observaciones Personales: El caos es una herramienta útil cuando se sabe dirigir. Denji ha demostrado, una vez más, que su voluntad es maleable ante la presión y el afecto. Reze fue una distracción ruidosa, pero necesaria para probar la lealtad de nuestro "perro" y fortalecer su dependencia de esta división. ​Conclusión: No se requieren medidas disciplinarias. El informe se cierra con el éxito de la misión. El mundo sigue girando bajo nuestro control, aunque los ciudadanos solo escuchen el eco de las explosiones. ​Firma: Makima Líder de la División Especial 4
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  • ι════════════════════ι
    El Nido 6, Cuarteles Generales de Durga.
    Ejercicio fallado, 2035 hrs.
    ι════════════════════ι

    La mesa de la sala común del Nido 6 estaba ocupada casi en su totalidad por los cuatro operadores de la TF Nigara, tazas de café, tablets y bocadillos. Estaban en calma, demasiado en calma para haber fallado una operación hace menos de una hora. Kalhi estaba sentado recto, con los antebrazos apoyados sobre la mesa y los dedos entrelazados. No había tensión visible en su postura, sólo una quietud demasiado perfecta, como la de alguien que ya tiene la conclusión de un problema que, sin embargo, estaba a punto de revelar.

    Harlenn estaba recostado en la silla, inclinado hacia atrás, con una pierna extendida bajo la mesa y la otra apoyada en el suelo. Parecía cómodo... o al menos fingía estarlo. Vidhi se había encorvado sobre la mesa, apoyando los codos y dejando caer el peso de la cabeza entre sus manos. Sabía exactamente en lo que se habían metido. Noxan, como siempre, sólo observaba.

    El silencio duró lo suficiente para que todos sintieran que alguien tenía que hablar.

    Kalhi respiró profundo, ordenando las conclusiones y prioridades en su mente resignada.

    — El ejercicio consistía en entrar sin ser detectados —dijo al fin.

    Nadie respondió.

    — Y sin embargo —continuó con la misma calma—, terminamos saliendo por una puerta lateral siendo perseguidos por media instalación que nos estaba buscando.
    — Técnicamente no era media instalación —Harlenn levantó una ceja al corregir, Kalhi lo miró—. Era un tercio.
    — Por Gaia... —Vidhi dejó escapar un sonido que no era exactamente una risa.

    Kalhi ignoró el comentario.

    — Quiero entender en qué momento exacto el ejercicio de infiltración se convirtió en retirada.
    — Cuando la infiltración dejó de existir —Noxan habló primero, con su tono tranquilo.
    — Sí, bueno —Vidhi soltó una risa breve—. Eso suele pasar cuando alguien incendia un almacén.

    Harlenn levantó ambas manos.

    — Primero: no fue un incendio —dijo, ganándose la mirada de Kalhi—. Fue una reacción térmica localizada.
    — Era un depósito de combustible —Vidhi lo miró con incredulidad.
    — Exacto —respondió Harlenn—. Altamente inflamable. Muy mala idea guardarlo ahí.

    Kalhi cerró los ojos un segundo y volvió a abrirlos.

    — El plan era infiltración silenciosa.
    — Lo fue —dijo Harlenn—, durante diez minutos.
    — Ocho —replicó Vidhi.
    — Diez.
    — Ocho.
    — Siete minutos y cuarenta y tres segundos —Noxan intervino sin levantar la voz, los tres lo miraron, se encogió apenas de hombros—. Cronometré.

    Kalhi volvió al punto central.

    —Bien. Entonces, recapitulando —miró a Harlenn—. Entramos en silencio —luego a Vidhi—. Detectamos patrullas —después a Noxan—. Evitamos confrontación —finalmente regresó a Harlenn—. Hasta que alguien detonó una "reacción térmica localizada".
    — Ellos empezaron —Harlenn se encogió de hombros.
    — ¡Era un ejercicio! —Vidhi giró hacia él.
    — Ellos no lo sabían.

    Kalhi respiró otra vez. Vidhi dejó caer la frente contra la mesa. Noxan levantó la mirada hacia el techo como si estuviera contemplando algo muy lejano.

    — Harlenn. El error fue tuyo —Kalhi volvió a hablar y fue categórico.

    El demonio quedó de pronto bajo todas las miradas. Se inclinó hacia adelante y apoyó los antebrazos en la mesa.

    — ¿Mío?

    Vidhi levantó la cabeza lentamente.

    — Oh, esto se va a poner interesante.

    Noxan permaneció en silencio.

    — Sí. Tuyo —Kalhi sostuvo la mirada de Harlenn.
    — Bien. Explícame —Harlenn inclinó apenas la cabeza.
    — El plan contemplaba evitar confrontación.
    — Correcto.
    — La infiltración funcionaba.
    — Correcto.
    — Y aun así decidiste escalar.
    — No decidí escalar —Harlenn negó levemente con la cabeza.
    — Incendiar combustible sí cuenta como escalar —Vidhi murmuró.
    — Dos guardias cambiaron su ruta de patrulla —Harlenn continuó como si no lo hubiera oído.

    Noxan asintió apenas.

    — Si seguían avanzando nos encontraban en cuarenta segundos —dijo Harlenn—. Tenía tres opciones —levantó un dedo—. Neutralizarlos —otro—. Retirarme y arriesgar exposición —y un tercero dedo más—. Crear una distracción mayor.
    — ¿La distracción mayor era volar el almacén? —Vidhi lo miró.
    — No lo volé —Harlenn se defendió.
    — Ardía como un pequeño sol.
    — Combustión acelerada.

    Kalhi lo dejó hablar.

    — Si los neutralizaba —continuó Harlenn—, los cuerpos se encontrarían en minutos. Si me retiraba, la patrulla veía el acceso abierto. Así que generé una distracción.
    — Una distracción que activó todo el protocolo de seguridad de todo el fucking complejo —aclaró Vidhi.
    — Lo cual nos obligó a retirarnos —Noxan precisó con calma.
    — Lo cual evitó que nos detectaran dentro del edificio.

    Harlenn miró al nigromante.

    — Espera... —Vidhi parpadeó, luego miró a Kalhi—. Técnicamente tiene razón.

    Kalhi seguía inmóvil.

    — A veces, la discreción requiere creatividad —el demonio parecía muy convencido.

    Vidhi volvió a dejar caer la frente sobre la mesa.

    — El error fue tuyo —Kalhi repitió, a lo que Harlenn ya sólo resopló. Pero Kalhi no había terminado aún—. Creativo o no, no necesitábamos un incendio para cumplir nuestro objetivo, incluso si con ello nos ayudaras a evitar peores conclusiones —no apartó la mirada de Harlenn—. Si nos capturaban, tendríamos que pedir ayuda. Vidhi lo hubiera hecho en un minuto, Durga enviaría rescate, se controlaban factores humanos. Fin.

    Era la primera vez que Kalhi miraba la operación desde el momento posterior.

    Los otros tres guardaron silencio.

    — Si éramos detectados después, cuando encontraran cuerpos neutralizados, ya nos habríamos retirado. Fallábamos. Fin.

    Vidhi levantó lentamente la cabeza. Noxan bajó la mirada hacia la mesa. Harlenn dejó de moverse.

    — Ambas situaciones nos hubieran dado margen para actuar de nuevo en pocos días después —continuó Kalhi—. Pero ahora que el lugar está prácticamente destruido, ya no hay margen.

    El silencio marcó el margen que los otros tres habían dejado pasar.

    — Comprometiste no sólo la misión —terminó—, también cualquier operación de corrección o contención posterior. Objetivo perdido irremediablemente.

    Nadie habló durante varios segundos más, pero Harlenn fue el primero en decir algo.

    — Entiendo —se pasó una mano por la nuca, no sonaba defensivo—. Estaba pensando en la fase inmediata —explicó—. Evitar la captura...
    — No estabas pensando en la siguiente operación —Vidhi murmuró.
    — Ni en la siguiente después de esa —Noxan añadió.
    — Sí —Harlenn asintió lentamente, miró luego a Kalhi—. El error fue mío —lo dijo ya sin ironía.
    — Bueno, hay progreso emocional en el demonio ígneo, hay que anotar la fecha —Vidhi se recostó en la silla y se cruzó de brazos.

    Harlenn lo ignoró.

    — Si esto hubiera sido real —dijo—, habríamos perdido el objetivo completamente.

    El silencio regresó. Ahora todos veían la dimensión completa del problema. Harlenn tamborileó los dedos una vez sobre la mesa.

    — Entonces la conclusión es simple —miró a Kalhi—. En infiltración prolongada, la prioridad no es sobrevivir al momento sino mantener el problema vivo —luego añadió con una sonrisa cansada—. La próxima vez incendiaré algo sólo si ya no necesitamos volver.
    — Voy a escribir un manual para ti... —masculló Vidhi.
    — Será un documento largo —precisó Noxan—. Muy largo.

    Kalhi finalmente se recostó un poco en la silla.
    La discusión había terminado.
    ι════════════════════ι El Nido 6, Cuarteles Generales de Durga. Ejercicio fallado, 2035 hrs. ι════════════════════ι La mesa de la sala común del Nido 6 estaba ocupada casi en su totalidad por los cuatro operadores de la TF Nigara, tazas de café, tablets y bocadillos. Estaban en calma, demasiado en calma para haber fallado una operación hace menos de una hora. Kalhi estaba sentado recto, con los antebrazos apoyados sobre la mesa y los dedos entrelazados. No había tensión visible en su postura, sólo una quietud demasiado perfecta, como la de alguien que ya tiene la conclusión de un problema que, sin embargo, estaba a punto de revelar. Harlenn estaba recostado en la silla, inclinado hacia atrás, con una pierna extendida bajo la mesa y la otra apoyada en el suelo. Parecía cómodo... o al menos fingía estarlo. Vidhi se había encorvado sobre la mesa, apoyando los codos y dejando caer el peso de la cabeza entre sus manos. Sabía exactamente en lo que se habían metido. Noxan, como siempre, sólo observaba. El silencio duró lo suficiente para que todos sintieran que alguien tenía que hablar. Kalhi respiró profundo, ordenando las conclusiones y prioridades en su mente resignada. — El ejercicio consistía en entrar sin ser detectados —dijo al fin. Nadie respondió. — Y sin embargo —continuó con la misma calma—, terminamos saliendo por una puerta lateral siendo perseguidos por media instalación que nos estaba buscando. — Técnicamente no era media instalación —Harlenn levantó una ceja al corregir, Kalhi lo miró—. Era un tercio. — Por Gaia... —Vidhi dejó escapar un sonido que no era exactamente una risa. Kalhi ignoró el comentario. — Quiero entender en qué momento exacto el ejercicio de infiltración se convirtió en retirada. — Cuando la infiltración dejó de existir —Noxan habló primero, con su tono tranquilo. — Sí, bueno —Vidhi soltó una risa breve—. Eso suele pasar cuando alguien incendia un almacén. Harlenn levantó ambas manos. — Primero: no fue un incendio —dijo, ganándose la mirada de Kalhi—. Fue una reacción térmica localizada. — Era un depósito de combustible —Vidhi lo miró con incredulidad. — Exacto —respondió Harlenn—. Altamente inflamable. Muy mala idea guardarlo ahí. Kalhi cerró los ojos un segundo y volvió a abrirlos. — El plan era infiltración silenciosa. — Lo fue —dijo Harlenn—, durante diez minutos. — Ocho —replicó Vidhi. — Diez. — Ocho. — Siete minutos y cuarenta y tres segundos —Noxan intervino sin levantar la voz, los tres lo miraron, se encogió apenas de hombros—. Cronometré. Kalhi volvió al punto central. —Bien. Entonces, recapitulando —miró a Harlenn—. Entramos en silencio —luego a Vidhi—. Detectamos patrullas —después a Noxan—. Evitamos confrontación —finalmente regresó a Harlenn—. Hasta que alguien detonó una "reacción térmica localizada". — Ellos empezaron —Harlenn se encogió de hombros. — ¡Era un ejercicio! —Vidhi giró hacia él. — Ellos no lo sabían. Kalhi respiró otra vez. Vidhi dejó caer la frente contra la mesa. Noxan levantó la mirada hacia el techo como si estuviera contemplando algo muy lejano. — Harlenn. El error fue tuyo —Kalhi volvió a hablar y fue categórico. El demonio quedó de pronto bajo todas las miradas. Se inclinó hacia adelante y apoyó los antebrazos en la mesa. — ¿Mío? Vidhi levantó la cabeza lentamente. — Oh, esto se va a poner interesante. Noxan permaneció en silencio. — Sí. Tuyo —Kalhi sostuvo la mirada de Harlenn. — Bien. Explícame —Harlenn inclinó apenas la cabeza. — El plan contemplaba evitar confrontación. — Correcto. — La infiltración funcionaba. — Correcto. — Y aun así decidiste escalar. — No decidí escalar —Harlenn negó levemente con la cabeza. — Incendiar combustible sí cuenta como escalar —Vidhi murmuró. — Dos guardias cambiaron su ruta de patrulla —Harlenn continuó como si no lo hubiera oído. Noxan asintió apenas. — Si seguían avanzando nos encontraban en cuarenta segundos —dijo Harlenn—. Tenía tres opciones —levantó un dedo—. Neutralizarlos —otro—. Retirarme y arriesgar exposición —y un tercero dedo más—. Crear una distracción mayor. — ¿La distracción mayor era volar el almacén? —Vidhi lo miró. — No lo volé —Harlenn se defendió. — Ardía como un pequeño sol. — Combustión acelerada. Kalhi lo dejó hablar. — Si los neutralizaba —continuó Harlenn—, los cuerpos se encontrarían en minutos. Si me retiraba, la patrulla veía el acceso abierto. Así que generé una distracción. — Una distracción que activó todo el protocolo de seguridad de todo el fucking complejo —aclaró Vidhi. — Lo cual nos obligó a retirarnos —Noxan precisó con calma. — Lo cual evitó que nos detectaran dentro del edificio. Harlenn miró al nigromante. — Espera... —Vidhi parpadeó, luego miró a Kalhi—. Técnicamente tiene razón. Kalhi seguía inmóvil. — A veces, la discreción requiere creatividad —el demonio parecía muy convencido. Vidhi volvió a dejar caer la frente sobre la mesa. — El error fue tuyo —Kalhi repitió, a lo que Harlenn ya sólo resopló. Pero Kalhi no había terminado aún—. Creativo o no, no necesitábamos un incendio para cumplir nuestro objetivo, incluso si con ello nos ayudaras a evitar peores conclusiones —no apartó la mirada de Harlenn—. Si nos capturaban, tendríamos que pedir ayuda. Vidhi lo hubiera hecho en un minuto, Durga enviaría rescate, se controlaban factores humanos. Fin. Era la primera vez que Kalhi miraba la operación desde el momento posterior. Los otros tres guardaron silencio. — Si éramos detectados después, cuando encontraran cuerpos neutralizados, ya nos habríamos retirado. Fallábamos. Fin. Vidhi levantó lentamente la cabeza. Noxan bajó la mirada hacia la mesa. Harlenn dejó de moverse. — Ambas situaciones nos hubieran dado margen para actuar de nuevo en pocos días después —continuó Kalhi—. Pero ahora que el lugar está prácticamente destruido, ya no hay margen. El silencio marcó el margen que los otros tres habían dejado pasar. — Comprometiste no sólo la misión —terminó—, también cualquier operación de corrección o contención posterior. Objetivo perdido irremediablemente. Nadie habló durante varios segundos más, pero Harlenn fue el primero en decir algo. — Entiendo —se pasó una mano por la nuca, no sonaba defensivo—. Estaba pensando en la fase inmediata —explicó—. Evitar la captura... — No estabas pensando en la siguiente operación —Vidhi murmuró. — Ni en la siguiente después de esa —Noxan añadió. — Sí —Harlenn asintió lentamente, miró luego a Kalhi—. El error fue mío —lo dijo ya sin ironía. — Bueno, hay progreso emocional en el demonio ígneo, hay que anotar la fecha —Vidhi se recostó en la silla y se cruzó de brazos. Harlenn lo ignoró. — Si esto hubiera sido real —dijo—, habríamos perdido el objetivo completamente. El silencio regresó. Ahora todos veían la dimensión completa del problema. Harlenn tamborileó los dedos una vez sobre la mesa. — Entonces la conclusión es simple —miró a Kalhi—. En infiltración prolongada, la prioridad no es sobrevivir al momento sino mantener el problema vivo —luego añadió con una sonrisa cansada—. La próxima vez incendiaré algo sólo si ya no necesitamos volver. — Voy a escribir un manual para ti... —masculló Vidhi. — Será un documento largo —precisó Noxan—. Muy largo. Kalhi finalmente se recostó un poco en la silla. La discusión había terminado.
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  • UMBRELLA CORPORATION
    DIVISIÓN DE SEGURIDAD – U.S.S.
    CLASIFICACIÓN: NIVEL ROJO

    CALLSIGN: LONE WOLF
    NACIONALIDAD: Canadiense
    EDAD: 32–35 (aprox.)
    FORMACIÓN ACADÉMICA: Ingeniería aplicada / Logística estructural (verificado)
    ESTADO CIVIL: No declarado
    CONTACTOS DE EMERGENCIA: No registrados

    ESPECIALIZACIÓN:
    – Contención biológica en entornos urbanos
    – Extracción de activos de alto valor
    – Neutralización selectiva
    – Operaciones con visibilidad reducida

    EVALUACIÓN PSICOLÓGICA:
    Operativo altamente funcional.
    Tendencia al análisis independiente.
    Moralidad residual identificada; no interfiere con desempeño en el 93% de los casos documentados.
    Recomendación: mantener en equipos pequeños o en asignaciones de autonomía controlada.

    OBSERVACIONES DE CAMPO:
    – Cumple órdenes sin demora visible.
    – Presenta micro-pausas previas a ejecución bajo escenarios con presencia civil.
    – Rendimiento superior al promedio en condiciones de estrés prolongado.
    – Baja interacción interpersonal; no genera fricción operativa.

    RIESGO:
    Moderado.
    No por inestabilidad, sino por criterio.

    NOTA INTERNA:
    El sujeto no muestra signos de radicalización ni deslealtad.
    Sin embargo, conserva un núcleo de juicio individual no completamente alineado con protocolos corporativos.

    Monitoreo pasivo recomendado.
    UMBRELLA CORPORATION DIVISIÓN DE SEGURIDAD – U.S.S. CLASIFICACIÓN: NIVEL ROJO CALLSIGN: LONE WOLF NACIONALIDAD: Canadiense EDAD: 32–35 (aprox.) FORMACIÓN ACADÉMICA: Ingeniería aplicada / Logística estructural (verificado) ESTADO CIVIL: No declarado CONTACTOS DE EMERGENCIA: No registrados ESPECIALIZACIÓN: – Contención biológica en entornos urbanos – Extracción de activos de alto valor – Neutralización selectiva – Operaciones con visibilidad reducida EVALUACIÓN PSICOLÓGICA: Operativo altamente funcional. Tendencia al análisis independiente. Moralidad residual identificada; no interfiere con desempeño en el 93% de los casos documentados. Recomendación: mantener en equipos pequeños o en asignaciones de autonomía controlada. OBSERVACIONES DE CAMPO: – Cumple órdenes sin demora visible. – Presenta micro-pausas previas a ejecución bajo escenarios con presencia civil. – Rendimiento superior al promedio en condiciones de estrés prolongado. – Baja interacción interpersonal; no genera fricción operativa. RIESGO: Moderado. No por inestabilidad, sino por criterio. NOTA INTERNA: El sujeto no muestra signos de radicalización ni deslealtad. Sin embargo, conserva un núcleo de juicio individual no completamente alineado con protocolos corporativos. Monitoreo pasivo recomendado.
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  • ¡¡¡EY EY EY TU [Querido Amigo]!!!

    PODRIAS HACERM3 UN PEQUEÑISIMO [Como Un Microbio] FAVOR????

    UN HIJ0 DE [Fruta] ME HA PUESTO EN ESTA [Jaula De Contención] PERO INJUSTAMENTE

    HAGAMOS UN TRAT0,,,, LIBERAME Y T3 DARE [Hipervínculo Bloqueado] CON UN [Descuento] DEL 1%!!!!!
    ¡¡¡EY EY EY TU [Querido Amigo]!!! PODRIAS HACERM3 UN PEQUEÑISIMO [Como Un Microbio] FAVOR???? UN HIJ0 DE [Fruta] ME HA PUESTO EN ESTA [Jaula De Contención] PERO INJUSTAMENTE HAGAMOS UN TRAT0,,,, LIBERAME Y T3 DARE [Hipervínculo Bloqueado] CON UN [Descuento] DEL 1%!!!!!
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    ˖ ݁𖥔. ݁ . 𝑬𝒍 𝑫𝒊𝒂𝒓𝒊𝒐 𝒅𝒆 𝑺𝒄𝒂𝒓𝒍𝒆𝒕𝒕 . ݁.𖥔 ݁ ˖

    
𝑪𝒂𝒑í𝒕𝒖𝒍𝒐 𝑰𝑽: 𝑪𝒐𝒏𝒕𝒓𝒂𝒕𝒐 𝒆𝒏 𝑹𝒖𝒃í

    Querido diario…

    La mañana después de mi llegada al burdel no olía a pecado.

    Olía a café oscuro.

    A madera pulida.


    A decisiones.
    Mirena Blackwood no me observaba como mercancía.

    Me observaba como inversión.
    Yo ya había visto esa mirada antes, en salones cubiertos de oro y promesas firmadas con anillos.

    En contratos disfrazados de matrimonio.

    La diferencia era que aquí nadie fingía pureza.
    evaluaba mi postura o mis manos…
    Me hizo una sola pregunta.

    —¿Quién eres?

    No fue curiosidad.

    Fue diagnóstico.
    Y por alguna razón que todavía no entiendo… respondí.

    Le hablé de la corona italiana que nunca se nombraba en voz alta, pero que marcaba cada cena.
De la Mansión Moretti.

    Del compromiso arreglado con Nikolai Romanov.

    Del anillo que pesaba más que el oro porque no era promesa… era sentencia.
    Le conté que huí.

    Que rompí el espejo la noche en que entendí que mi reflejo ya no me pertenecía.

    Que prefería el escándalo al encierro elegante.
    No omití nada.
    Y mientras hablaba, no me interrumpió.
    Cuando terminé, el silencio no fue incómodo.
Fue evaluador.
    Entonces sí lo dijo.

    —Eres hermosa —murmuró sin dulzura—
Y la belleza sin inteligencia es carne fresca para lobos.

    No bajé la mirada.
    Ya no.

    —No soy un cordero.

    Fue en ese momento cuando algo cambió.
    No vio una víctima.

    No vio una fugitiva.

    Vio a alguien que había tenido el mundo a sus pies… y aun así eligió incendiarlo.
    Me explicó cómo funcionaba su mundo.

    Las chicas no eran obligadas.
Eran entrenadas.
Educadas.
Pulidas como piedras preciosas antes de tocar la vitrina

    —Aquí no se vende el cuerpo —dijo mientras servía el café—Se vende ilusión.

    Y la ilusión es más cara.

    Los hombres que cruzaban esas puertas no eran bestias comunes.


    Eran políticos.
    
Empresarios.

    Herederos.


    Apellidos que no se escribían.
    
Voces que no se grababan.
    No buscaban placer.

    Buscaban silencio.
    Yo aún no entendía todas las reglas.
Pero comenzaba a reconocer el tablero.

    —No te arrojaré a los lobos —continuó—…

    Te enseñaré a sentarte a la mesa con ellos… hasta que olviden que podrían morderte.

    Entonces llegó la verdadera propuesta.
    Aprendería idiomas.

    Finanzas.

    Arte.

    Negociación.

    Aprendería a leer a un hombre antes de que terminara su primera mentira.

    Me sostuvo la mirada como si ya hubiera tomado la decisión.

    —Te convertiré en algo que no puedan comprar por completo —dijo finalmente—


    Lo verdaderamente exclusivo no es lo que se posee…
es lo que nunca se termina de alcanzar.

    Ahí entendí lo que había visto en mí.
    No mi historia.

    No mi apellido.
    Mi contención.
    Mientras otras chicas aprendían a agradar, yo sabía observar.

    Mientras ellas ofrecían, yo retenía.
Mientras suplicaban atención, yo sabía retirarla.
    No reaccionaba.


    Medía.

    No buscaba protección.

    Evaluaba riesgos.
    Eso no se enseña.

    Se sobrevive.
    A cambio, trabajaría para ella.
    No sería exhibida.

    Sería insinuada.
    La pausa antes del deseo.

    La conversación que vale más que cualquier joya.

    La fantasía servida en cristal fino… que nunca se vacía del todo.
    Y oficialmente…
    Sería su protegida.
    Su “hija”.
    La palabra me atravesó el pecho.
    No fue ternura.


    Fue estrategia.

    Yo había dejado de ser hija la noche en que rompí el espejo.

    Pero entendí lo que significaba en su mundo:
    Lo que se protege…
    se vuelve invaluable.

    —¿Y qué gana usted? —pregunté.
    Mirena llenó dos copas de vino.


    El rojo brilló como rubí líquido.
    —Lealtad —respondió—…..

    Y una heredera que entienda que el poder no se implora… se administra.
    No era cariño lo que veía en mí.


    Era potencial.

    “Scarlett no era frágil.

    Estaba sin tallar.”

    Deslizó una copa hacia mí.
    —Los diamantes se forman bajo presión —dijo—
Pero el rubí… el rubí nace del fuego.

    Pensé en la corona.

    En el anillo.

    En la vida exhibida como porcelana.
    Allá mi destino era adornar.

    Aquí… podía aprender a dirigir.

    —Acepto.

    No temblé.
    No fue un gesto maternal cuando extendió la mano.

    Fue un contrato.
    Chocamos las copas.
    El sonido fue delicado.

    Elegante.

    Definitivo.

    Contrato en rubí.
    Después del brindis, Mirena se acercó a un pequeño escritorio y tomó una pluma
    —Si vas a renacer —dijo— necesitas un nombre que no tiemble.

    Escribió en un papel grueso, color marfil:
Scarlett Eleonor Moretti
    Mi segundo nombre.
    
El que mi madre pronunciaba cuando quería recordarme que la debilidad nunca fue una opción.
    Mirena observó el apellido unos segundos.

    Luego, con precisión fría, trazó una línea firme sobre él.
    
Scarlett Eleonor ̶M̶o̶r̶e̶t̶t̶i̶ ̶.

    El gesto no fue desprecio.
    
Fue desafío.

    Sentí el peso del silencio entre nosotras.
    Tomé la pluma de su mano.
Y debajo del apellido tachado… lo escribí otra vez.

    Scarlett Eleonor Moretti.


    Más firme

    Más mío.

    Mirena no sonrió.

    Asintió—Bien —murmuró—
La sangre no se abandona.

    Se domina.

    Entonces extendió la hoja hacia ella nuevamente.

    Añadió, con tinta roja profunda, una última palabra al final del nombre

    Scarlett Eleonor Moretti Blackwood.

    El contraste era evidente.

    Uno era herencia.

    El otro, elección.

    —Moretti es tu origen —dijo con voz serena—
Blackwood será tu escudo.
    Observé el nombre completo.


    No sentí ruptura.

    Sentí expansión.

    No estaba dejando atrás mi linaje.
Estaba sumando poder al mío.
    Me miré en el espejo intacto.

    No sonaba a huida.

    Sonaba a advertencia.

    Y comprendí algo, querido diario…
    Algunas mujeres nacen con un apellido.


    Otras lo construyen.


    Yo acababa de decidir portar ambos.

    Scarlett Eleonor Moretti Blackwood.ᢉ𐭩
    ˖ ݁𖥔. ݁ . 𝑬𝒍 𝑫𝒊𝒂𝒓𝒊𝒐 𝒅𝒆 𝑺𝒄𝒂𝒓𝒍𝒆𝒕𝒕 . ݁.𖥔 ݁ ˖ 
𝑪𝒂𝒑í𝒕𝒖𝒍𝒐 𝑰𝑽: 𝑪𝒐𝒏𝒕𝒓𝒂𝒕𝒐 𝒆𝒏 𝑹𝒖𝒃í Querido diario… La mañana después de mi llegada al burdel no olía a pecado.
 Olía a café oscuro.
 A madera pulida.
 A decisiones. Mirena Blackwood no me observaba como mercancía.
 Me observaba como inversión. Yo ya había visto esa mirada antes, en salones cubiertos de oro y promesas firmadas con anillos.
 En contratos disfrazados de matrimonio.
 La diferencia era que aquí nadie fingía pureza. evaluaba mi postura o mis manos… Me hizo una sola pregunta. —¿Quién eres? No fue curiosidad.
 Fue diagnóstico. Y por alguna razón que todavía no entiendo… respondí. Le hablé de la corona italiana que nunca se nombraba en voz alta, pero que marcaba cada cena.
De la Mansión Moretti.
 Del compromiso arreglado con Nikolai Romanov.
 Del anillo que pesaba más que el oro porque no era promesa… era sentencia. Le conté que huí.
 Que rompí el espejo la noche en que entendí que mi reflejo ya no me pertenecía.
 Que prefería el escándalo al encierro elegante. No omití nada. Y mientras hablaba, no me interrumpió. Cuando terminé, el silencio no fue incómodo.
Fue evaluador. Entonces sí lo dijo. —Eres hermosa —murmuró sin dulzura—
Y la belleza sin inteligencia es carne fresca para lobos. No bajé la mirada. Ya no. —No soy un cordero. Fue en ese momento cuando algo cambió. No vio una víctima.
 No vio una fugitiva.
 Vio a alguien que había tenido el mundo a sus pies… y aun así eligió incendiarlo. Me explicó cómo funcionaba su mundo.
 Las chicas no eran obligadas.
Eran entrenadas.
Educadas.
Pulidas como piedras preciosas antes de tocar la vitrina —Aquí no se vende el cuerpo —dijo mientras servía el café—Se vende ilusión. Y la ilusión es más cara. Los hombres que cruzaban esas puertas no eran bestias comunes.
 Eran políticos. 
Empresarios.
 Herederos.
 Apellidos que no se escribían. 
Voces que no se grababan. No buscaban placer.
 Buscaban silencio. Yo aún no entendía todas las reglas.
Pero comenzaba a reconocer el tablero. —No te arrojaré a los lobos —continuó—… Te enseñaré a sentarte a la mesa con ellos… hasta que olviden que podrían morderte. Entonces llegó la verdadera propuesta. Aprendería idiomas.
 Finanzas.
 Arte.
 Negociación. Aprendería a leer a un hombre antes de que terminara su primera mentira. Me sostuvo la mirada como si ya hubiera tomado la decisión. —Te convertiré en algo que no puedan comprar por completo —dijo finalmente—
 Lo verdaderamente exclusivo no es lo que se posee…
es lo que nunca se termina de alcanzar. Ahí entendí lo que había visto en mí. No mi historia.
 No mi apellido. Mi contención. Mientras otras chicas aprendían a agradar, yo sabía observar.
 Mientras ellas ofrecían, yo retenía.
Mientras suplicaban atención, yo sabía retirarla. No reaccionaba.
 Medía. No buscaba protección.
 Evaluaba riesgos. Eso no se enseña.
 Se sobrevive. A cambio, trabajaría para ella. No sería exhibida.
 Sería insinuada. La pausa antes del deseo.
 La conversación que vale más que cualquier joya.
 La fantasía servida en cristal fino… que nunca se vacía del todo. Y oficialmente… Sería su protegida. Su “hija”. La palabra me atravesó el pecho. No fue ternura.
 Fue estrategia. Yo había dejado de ser hija la noche en que rompí el espejo.
 Pero entendí lo que significaba en su mundo: Lo que se protege… se vuelve invaluable. —¿Y qué gana usted? —pregunté. Mirena llenó dos copas de vino.
 El rojo brilló como rubí líquido. —Lealtad —respondió—….. Y una heredera que entienda que el poder no se implora… se administra. No era cariño lo que veía en mí.
 Era potencial. “Scarlett no era frágil.
 Estaba sin tallar.” Deslizó una copa hacia mí. —Los diamantes se forman bajo presión —dijo—
Pero el rubí… el rubí nace del fuego. Pensé en la corona.
 En el anillo.
 En la vida exhibida como porcelana. Allá mi destino era adornar.
 Aquí… podía aprender a dirigir. —Acepto. No temblé. No fue un gesto maternal cuando extendió la mano.
 Fue un contrato. Chocamos las copas. El sonido fue delicado.
 Elegante.
 Definitivo. Contrato en rubí. Después del brindis, Mirena se acercó a un pequeño escritorio y tomó una pluma —Si vas a renacer —dijo— necesitas un nombre que no tiemble. Escribió en un papel grueso, color marfil:
Scarlett Eleonor Moretti Mi segundo nombre. 
El que mi madre pronunciaba cuando quería recordarme que la debilidad nunca fue una opción. Mirena observó el apellido unos segundos.
 Luego, con precisión fría, trazó una línea firme sobre él. 
Scarlett Eleonor ̶M̶o̶r̶e̶t̶t̶i̶ ̶. El gesto no fue desprecio. 
Fue desafío.
 Sentí el peso del silencio entre nosotras. Tomé la pluma de su mano.
Y debajo del apellido tachado… lo escribí otra vez. Scarlett Eleonor Moretti.
 Más firme Más mío. Mirena no sonrió.
 Asintió—Bien —murmuró—
La sangre no se abandona. Se domina. Entonces extendió la hoja hacia ella nuevamente.
 Añadió, con tinta roja profunda, una última palabra al final del nombre Scarlett Eleonor Moretti Blackwood. El contraste era evidente.
 Uno era herencia.
 El otro, elección. —Moretti es tu origen —dijo con voz serena—
Blackwood será tu escudo. Observé el nombre completo.
 No sentí ruptura.
 Sentí expansión.
 No estaba dejando atrás mi linaje.
Estaba sumando poder al mío. Me miré en el espejo intacto. No sonaba a huida.
 Sonaba a advertencia.
 Y comprendí algo, querido diario… Algunas mujeres nacen con un apellido.
 Otras lo construyen.
 Yo acababa de decidir portar ambos. Scarlett Eleonor Moretti Blackwood.ᢉ𐭩
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  • Si Dios es infinito, la Biblia es una reducción obscena.
    Entender la inmensidad a través de un libro es creer que el infinito aceptaría ser comprimido en oraciones.

    Que el Todo (violento, silencioso, indiferente) puede caber en cuero, tinta y capítulos numerados.

    La Biblia no es el encuentro con lo sagrado.
    Es donde lo sagrado fue reducido para que no diera miedo.

    No muestra el abismo. Lo domestica.

    Es una versión soportable de algo que, en su forma real, sería insoportable para la mente humana.
    Leerla para conocer a Dios es como estudiar una gota y creer que ya entendiste el océano.
    O mirar una fotografía del fuego y pensar que ya conoces el calor.

    No es revelación. Es contención.
    Un sistema de palabras creado por hombres que prefirieron un relato manejable antes que enfrentarse a una realidad que no pide ser entendida ni consoladora.

    Quien se aferra al libro no busca al Todo. Busca un límite.
    Porque aceptar que Dios cabe en un texto es hacerlo tan pequeño como nuestra imaginación.
    Y eso no es fe. Es la forma más elegante de negar lo infinito.
    Si Dios es infinito, la Biblia es una reducción obscena. Entender la inmensidad a través de un libro es creer que el infinito aceptaría ser comprimido en oraciones. Que el Todo (violento, silencioso, indiferente) puede caber en cuero, tinta y capítulos numerados. La Biblia no es el encuentro con lo sagrado. Es donde lo sagrado fue reducido para que no diera miedo. No muestra el abismo. Lo domestica. Es una versión soportable de algo que, en su forma real, sería insoportable para la mente humana. Leerla para conocer a Dios es como estudiar una gota y creer que ya entendiste el océano. O mirar una fotografía del fuego y pensar que ya conoces el calor. No es revelación. Es contención. Un sistema de palabras creado por hombres que prefirieron un relato manejable antes que enfrentarse a una realidad que no pide ser entendida ni consoladora. Quien se aferra al libro no busca al Todo. Busca un límite. Porque aceptar que Dios cabe en un texto es hacerlo tan pequeño como nuestra imaginación. Y eso no es fe. Es la forma más elegante de negar lo infinito.
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