Nunca tuve interés en entrar a la Academia de Magia, la sola idea me parecía aburrida.
Desde que era una niña estuve rodeada de libros, maestros, rituales y teoría mágica. En Makyora era imposible escapar de eso, si no estaba entrenando, estaba estudiando y si no estaba estudiando, alguien estaba intentando enseñarme algo sobre maná, historia, invocaciones o alguna teoría extraña escrita por un anciano que llevaba siglos encerrado en una torre. Por eso, cuando Akane, mi madre me habló de la academia, mi primera reacción fue decir que no.
-No necesito volver a estudiar magia.
-No vas a estudiar la magia de Makyora- Me respondió. -Vas a estudiar la magia de la Tierra. Son cosas diferentes.-
Recuerdo haber puesto los ojos en blanco.
-Magia es magia.
-No cuando tu propio maná se vuelve inestable cada vez que intentas usar demasiado poder.
Odiaba admitirlo, pero tenía razón, había mejorado bastante desde aquel incidente. Ya no corría el riesgo de perder completamente el control como antes y mi nueva transformación era mucho más estable, pero seguía teniendo problemas para adaptarme al flujo de maná de la Tierra, al final acepté más por falta de argumentos que por otra cosa.
Akane me llevo a la academia, según lo que me dijo es que la academia tiene habitaciones para los estudiantes, antes de despedirse me comentó algo que llamó un poco mi atención, y era que una profesora de la academia era mi tía... Bueno, técnicamente mi tía abuela, Loki. Que es la hermana de la abuela Yuna.
Por lo que me contó, era una de las profesoras más respetadas del lugar, asi que la idea de tomar alguna de sus clases me pareció interesante hasta que leí los requisitos de la lista y luego la volví a leer... Después cerré el folleto.
* Control avanzado de flujo mágico.
* Teoría elemental superior.
* Construcción de matrices mágicas.
* Manipulación simultánea de múltiples afinidades.
Parecía todo menos una clase y más una forma elegante de torturar estudiantes. Con mi problema de control de maná, ni siquiera podía cumplir la mitad de los requisitos y eso no los lei todos. Obvio que descarté la idea!
Las primeras semanas fueron exactamente tan aburridas como esperaba, los profesores explicaban cosas que ya conocía, las clases avanzaban demasiado lento y la mayoría de mis compañeros parecían impresionados por conceptos que yo había estudiado siendo una niña. La única parte interesante del lugar era la biblioteca que era enorme, lo suficientemente grande como para perderse durante horas. Por eso empecé a pasar más tiempo allí que en cualquier otro lugar de la academia.
Un día estaba caminando entre los estantes cuando escuché a una estudiante hablando con una bibliotecaria.
-¿Todavía no llega el nuevo volumen?
-Aún no.
-Pero dijeron que saldría este mes.
-Tendrás que esperar.
La chica soltó un suspiro dramático.
-No puedo creer que la profesora Loki nos dejara con ese final.
Me detuve. -¿Loki?- Murmure y giré la cabeza, se refería a La profesora estricta? La especialista en teoría mágica. ¿Esa Loki?
Esperé a que la estudiante se fuera y luego me acerqué al mostrador.
-Disculpa... ¿la profesora Loki escribe libros?
La bibliotecaria me miró como si hubiera preguntado si el cielo era azul.
-Claro. Son bastante populares.-
Eso me dejó desconcertada, no podía imaginar a alguien como ella escribiendo historias de fantasía. Solo por simple curiosidad fui a buscar el primer volumen, lo encontré en la sección de novelas. La portada mostraba a una guerrera enfrentándose sola a seres divinos en medio de una batalla imposible de ganar.
Mi primera impresión es que se veía ridículamente exagerado, aun así me senté a leer. Cuando levanté la vista ya habían pasado varias horas.
Es entretenida, una buena historia de aventuras, al menos eso pensé al principio. pero entonces algo llamó mi atención. La historia contaba como la protagonista, una antigua guerrera había luchado contra los dioses antes de la era de los humanos. Eso hizo que me detuviera porque en Makyora existían relatos parecidos, historias muy antiguas. Las leyendas sobre una guerrera sin nombre que desafió a seres considerados imposibles de derrotar.
Las similitudes eran demasiadas para ser casualidad, pensé que tal vez Loki simplemente se había inspirado en algún mito antiguo pero mi curiosidad ya estaba despierta así que busqué el segundo volumen y luego el tercero hasa que llegue al cuarto. Fue entonces cuando empecé a notar patrones.
Las novelas parecían independientes, pero varios personajes aparecían mencionados en otras historias, algunos eventos se repetían desde perspectivas diferentes: Reinos distintos compartían una misma cronología, familias aparentemente separadas tenían conexiones ocultas, era como si Loki hubiera construido un universo completo donde todas sus obras estaban relacionadas y cuanto más leía, más extrañas me parecían ciertas cosas.
Muchos conceptos mágicos estaban explicados con un nivel de detalle absurdo, demasiado preciso y técnico. Algunas teorías que aparecían en las novelas eran cosas que solamente un mago experimentado podría comprender. Lo curioso era que nadie parecía prestar atención a eso, la mayoría de los estudiantes veía aquellas historias como simples novelas de fantasía, los alumnos avanzados las ignoraban por completo porque les parecían exageradas y ridículas. Demasiado fantasiosas para tomarlas en serio pero yo veía algo diferente porque algunas de esas explicaciones no parecían inventadas, mas bien recuerdos, experimentos, observaciones reales disfrazadas de ficción y mientras más leía, más comenzaba a preguntarme si aquellas historias no eran simples novelas después de todo.
Tal vez la profesora Loki había estado intentando contar algo que casi nadie había notado y por alguna razón, tenía la sensación de que aquello estaba relacionado con Makyora.
"La Rata de Biblioteca"
Nunca tuve interés en entrar a la Academia de Magia, la sola idea me parecía aburrida.
Desde que era una niña estuve rodeada de libros, maestros, rituales y teoría mágica. En Makyora era imposible escapar de eso, si no estaba entrenando, estaba estudiando y si no estaba estudiando, alguien estaba intentando enseñarme algo sobre maná, historia, invocaciones o alguna teoría extraña escrita por un anciano que llevaba siglos encerrado en una torre. Por eso, cuando Akane, mi madre me habló de la academia, mi primera reacción fue decir que no.
-No necesito volver a estudiar magia.
-No vas a estudiar la magia de Makyora- Me respondió. -Vas a estudiar la magia de la Tierra. Son cosas diferentes.-
Recuerdo haber puesto los ojos en blanco.
-Magia es magia.
-No cuando tu propio maná se vuelve inestable cada vez que intentas usar demasiado poder.
Odiaba admitirlo, pero tenía razón, había mejorado bastante desde aquel incidente. Ya no corría el riesgo de perder completamente el control como antes y mi nueva transformación era mucho más estable, pero seguía teniendo problemas para adaptarme al flujo de maná de la Tierra, al final acepté más por falta de argumentos que por otra cosa.
Akane me llevo a la academia, según lo que me dijo es que la academia tiene habitaciones para los estudiantes, antes de despedirse me comentó algo que llamó un poco mi atención, y era que una profesora de la academia era mi tía... Bueno, técnicamente mi tía abuela, Loki. Que es la hermana de la abuela Yuna.
Por lo que me contó, era una de las profesoras más respetadas del lugar, asi que la idea de tomar alguna de sus clases me pareció interesante hasta que leí los requisitos de la lista y luego la volví a leer... Después cerré el folleto.
* Control avanzado de flujo mágico.
* Teoría elemental superior.
* Construcción de matrices mágicas.
* Manipulación simultánea de múltiples afinidades.
Parecía todo menos una clase y más una forma elegante de torturar estudiantes. Con mi problema de control de maná, ni siquiera podía cumplir la mitad de los requisitos y eso no los lei todos. Obvio que descarté la idea!
Las primeras semanas fueron exactamente tan aburridas como esperaba, los profesores explicaban cosas que ya conocía, las clases avanzaban demasiado lento y la mayoría de mis compañeros parecían impresionados por conceptos que yo había estudiado siendo una niña. La única parte interesante del lugar era la biblioteca que era enorme, lo suficientemente grande como para perderse durante horas. Por eso empecé a pasar más tiempo allí que en cualquier otro lugar de la academia.
Un día estaba caminando entre los estantes cuando escuché a una estudiante hablando con una bibliotecaria.
-¿Todavía no llega el nuevo volumen?
-Aún no.
-Pero dijeron que saldría este mes.
-Tendrás que esperar.
La chica soltó un suspiro dramático.
-No puedo creer que la profesora Loki nos dejara con ese final.
Me detuve. -¿Loki?- Murmure y giré la cabeza, se refería a La profesora estricta? La especialista en teoría mágica. ¿Esa Loki?
Esperé a que la estudiante se fuera y luego me acerqué al mostrador.
-Disculpa... ¿la profesora Loki escribe libros?
La bibliotecaria me miró como si hubiera preguntado si el cielo era azul.
-Claro. Son bastante populares.-
Eso me dejó desconcertada, no podía imaginar a alguien como ella escribiendo historias de fantasía. Solo por simple curiosidad fui a buscar el primer volumen, lo encontré en la sección de novelas. La portada mostraba a una guerrera enfrentándose sola a seres divinos en medio de una batalla imposible de ganar.
Mi primera impresión es que se veía ridículamente exagerado, aun así me senté a leer. Cuando levanté la vista ya habían pasado varias horas.
Es entretenida, una buena historia de aventuras, al menos eso pensé al principio. pero entonces algo llamó mi atención. La historia contaba como la protagonista, una antigua guerrera había luchado contra los dioses antes de la era de los humanos. Eso hizo que me detuviera porque en Makyora existían relatos parecidos, historias muy antiguas. Las leyendas sobre una guerrera sin nombre que desafió a seres considerados imposibles de derrotar.
Las similitudes eran demasiadas para ser casualidad, pensé que tal vez Loki simplemente se había inspirado en algún mito antiguo pero mi curiosidad ya estaba despierta así que busqué el segundo volumen y luego el tercero hasa que llegue al cuarto. Fue entonces cuando empecé a notar patrones.
Las novelas parecían independientes, pero varios personajes aparecían mencionados en otras historias, algunos eventos se repetían desde perspectivas diferentes: Reinos distintos compartían una misma cronología, familias aparentemente separadas tenían conexiones ocultas, era como si Loki hubiera construido un universo completo donde todas sus obras estaban relacionadas y cuanto más leía, más extrañas me parecían ciertas cosas.
Muchos conceptos mágicos estaban explicados con un nivel de detalle absurdo, demasiado preciso y técnico. Algunas teorías que aparecían en las novelas eran cosas que solamente un mago experimentado podría comprender. Lo curioso era que nadie parecía prestar atención a eso, la mayoría de los estudiantes veía aquellas historias como simples novelas de fantasía, los alumnos avanzados las ignoraban por completo porque les parecían exageradas y ridículas. Demasiado fantasiosas para tomarlas en serio pero yo veía algo diferente porque algunas de esas explicaciones no parecían inventadas, mas bien recuerdos, experimentos, observaciones reales disfrazadas de ficción y mientras más leía, más comenzaba a preguntarme si aquellas historias no eran simples novelas después de todo.
Tal vez la profesora Loki había estado intentando contar algo que casi nadie había notado y por alguna razón, tenía la sensación de que aquello estaba relacionado con Makyora.
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La respuesta correcta sería "Si, pero inconcientemente".
Al llegar a la tierra, Elina descubrió prendas y vestuarios más allá de solo sus vestidos elegantes, pero cotidianos, con el tiempo ésta iría conociendo a personas humanas que le enseñarían como vestirse de una manera más casual, así que la dragón fue probando vestuario por vestuario que por cierto llamaban mucho su atención, pero como todos buenos amigos, aprovecharon que tenía muy poca noción de que era un cosplay y que no así que le hicieron usar algunos por mera broma, lo que estos no se esperaban es que ciertas ropas si le gustaría, por eso hasta el sol de hoy su estilo varía bastante y tiene ropas que jamás le mostraría al mundo que usa. Sale de manera casual, usa vestidos elegantes al salir a una reunión o fiesta importante, pero en solitario o con sus amigos humanos, pues... A veces y solo a veces usa uno que otro Cosplay que parecen vestidos cotidianos para ella.
[Tercer inundado de, Elina Drakon]
— ¿A la reina le gusta el cosplay? —
La respuesta correcta sería "Si, pero inconcientemente".
Al llegar a la tierra, Elina descubrió prendas y vestuarios más allá de solo sus vestidos elegantes, pero cotidianos, con el tiempo ésta iría conociendo a personas humanas que le enseñarían como vestirse de una manera más casual, así que la dragón fue probando vestuario por vestuario que por cierto llamaban mucho su atención, pero como todos buenos amigos, aprovecharon que tenía muy poca noción de que era un cosplay y que no así que le hicieron usar algunos por mera broma, lo que estos no se esperaban es que ciertas ropas si le gustaría, por eso hasta el sol de hoy su estilo varía bastante y tiene ropas que jamás le mostraría al mundo que usa. Sale de manera casual, usa vestidos elegantes al salir a una reunión o fiesta importante, pero en solitario o con sus amigos humanos, pues... A veces y solo a veces usa uno que otro Cosplay que parecen vestidos cotidianos para ella.
Su mano izquierda está casualmente detrás de su cabeza, acariciando su cabello naranja, pero su mirada es todo menos casual. Está sola, en un momento de tranquila resolución antes de la tormenta que se avecina.
"No vamos a retroceder. Ni esta vez, ni nunca más."
Su mano izquierda está casualmente detrás de su cabeza, acariciando su cabello naranja, pero su mirada es todo menos casual. Está sola, en un momento de tranquila resolución antes de la tormenta que se avecina.
"No vamos a retroceder. Ni esta vez, ni nunca más."
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|| Mi personaje no es gay, pero tampoco es pito suelto...No es multi-ship y no busco cosas casuales.
Trama, socializar, amistad y tal vez ahi vemos qué sale.
|| Mi personaje no es gay, pero tampoco es pito suelto...No es multi-ship y no busco cosas casuales.
Trama, socializar, amistad y tal vez ahi vemos qué sale.
Patinar sobre hielo era más que un hobbie.
Para Sienna era liberador, terapéutico y ayudaba a mantener a raya cualquier recuerdo o impulso de su pasado que pudiera orillarla a cometer algún... error.
Había una pista comunitaria pero solía estar repleta con grupos de estudiantes o chicos que les gustaba experimentar... y no es que fuera una experta pero ya tenía más experiencia así que prefería entrenar en un sitio más tranquilo.
Había un lago congelado cerca de la preparatoria local, lo suficientemente apartado del bullicio estudiantil para permitirse un momento de paz y concentración.
Antes de colocarse los patines y adentrarse en el hielo hizo algunos estiramientos como preparación física; después estuvo lista para iniciar.
Con patines puestos, se colocó sus audífonos y reprodujo su playlist especialmente creada para sus sesiones.
El singular estilo de Emilie Autumn acompañó su rutina.
Eran la melodía, el hielo, ella y... ¿Él?
Estaba tan concentrada que no notó la presencia de un chico que la observaba desde los árboles.
Quizás la siguió o la vio por casualidad mientras caminaba por el sendero... por el motivo que fuera no le hacía gracia, era incómodo.
Se quitó los audífonos y patinó a la orilla sin decir nada, ignorando completamente al recién llegado; este al sentir el rechazo olímpico lo tomó como una invitación a acercarse, todo lo contrario a lo que ella transmitía.
—Hola. Te vi patinando y déjame decirte que...
—No me interesa—. Cortó de tajo y se sentó para quitarse los patines.
—Tranquila, yo sólo quería decirte lo bien que lo haces y...
—Ya lo hiciste, ¿no? Puedes irte.
—¿Y si te invito...?
—No, gracias—. Se calzó las botas oscuras que solía usar cuando iba a esa zona boscosa y se puso de pie sin mirar al chico.
—No seas pesada y acepta.
—No me interesa. ¿Acaso hablo en francés?
Ahí ambos perdieron la paciencia y a continuación el desenlace marcó el fin de sus días sin incidentes.
𝐈𝐒𝐏𝐑𝐈𝐍𝐒𝐄𝐒𝐒𝐀𝐍
𝑌𝑜... 𝑛𝑜 𝑞𝑢𝑒𝑟𝑖𝑎 𝘩𝑎𝑐𝑒𝑟𝑙𝑜 𝑝𝑒𝑟𝑜... 𝑚𝑒 𝑜𝑏𝑙𝑖𝑔𝑜. 𝐸𝑙 𝑚𝑒 𝑜𝑏𝑙𝑖𝑔𝑜 𝑐𝑜𝑛 𝑠𝑢 𝑚𝑎𝑙𝑑𝑖𝑡𝑎 𝑖𝑛𝑠𝑖𝑠𝑡𝑒𝑛𝑐𝑖𝑎 𝑦 𝑎𝘩𝑜𝑟𝑎 𝑝𝑜𝑟 𝑠𝑢 𝑐𝑢𝑙𝑝𝑎 𝑚𝑖𝑠 𝑑𝑖𝑎𝑠 𝑠𝑖𝑛 𝑖𝑛𝑐𝑖𝑑𝑒𝑛𝑐𝑖𝑎𝑠 𝑣𝑢𝑒𝑙𝑣𝑒𝑛 𝑎 𝑐𝑒𝑟𝑜...
Patinar sobre hielo era más que un hobbie.
Para Sienna era liberador, terapéutico y ayudaba a mantener a raya cualquier recuerdo o impulso de su pasado que pudiera orillarla a cometer algún... error.
Había una pista comunitaria pero solía estar repleta con grupos de estudiantes o chicos que les gustaba experimentar... y no es que fuera una experta pero ya tenía más experiencia así que prefería entrenar en un sitio más tranquilo.
Había un lago congelado cerca de la preparatoria local, lo suficientemente apartado del bullicio estudiantil para permitirse un momento de paz y concentración.
Antes de colocarse los patines y adentrarse en el hielo hizo algunos estiramientos como preparación física; después estuvo lista para iniciar.
Con patines puestos, se colocó sus audífonos y reprodujo su playlist especialmente creada para sus sesiones.
𝑩𝒖𝒕 𝒘𝒉𝒆𝒏 𝒕𝒉𝒆 𝒔𝒖𝒏 𝒘𝒆𝒏𝒕 𝒅𝒐𝒘𝒏 𝒕𝒉𝒆 𝒔𝒕𝒂𝒓𝒔 𝒄𝒂𝒎𝒆 𝒐𝒖𝒕 𝒔𝒉𝒆 𝒉𝒆𝒂𝒓𝒅 𝒕𝒉𝒆𝒎 𝒔𝒉𝒐𝒖𝒕
I𝒇 𝒚𝒐𝒖 𝒔𝒊𝒏𝒈 𝒍𝒐𝒖𝒅 𝒂𝒏𝒅 𝒄𝒍𝒆𝒂𝒓
𝑺𝒐𝒎𝒆𝒐𝒏𝒆 𝒑𝒂𝒔𝒔𝒊𝒏𝒈 𝒃𝒚 𝒘𝒊𝒍𝒍 𝒔𝒖𝒓𝒆𝒍𝒚 𝒉𝒆𝒂𝒓 𝒚𝒐𝒖
𝑵𝒐 𝒚𝒐𝒖 𝒄𝒂𝒏'𝒕 𝒃𝒆 𝒂𝒇𝒓𝒂𝒊𝒅...
El singular estilo de Emilie Autumn acompañó su rutina.
Eran la melodía, el hielo, ella y... ¿Él?
Estaba tan concentrada que no notó la presencia de un chico que la observaba desde los árboles.
Quizás la siguió o la vio por casualidad mientras caminaba por el sendero... por el motivo que fuera no le hacía gracia, era incómodo.
Se quitó los audífonos y patinó a la orilla sin decir nada, ignorando completamente al recién llegado; este al sentir el rechazo olímpico lo tomó como una invitación a acercarse, todo lo contrario a lo que ella transmitía.
—Hola. Te vi patinando y déjame decirte que...
—No me interesa—. Cortó de tajo y se sentó para quitarse los patines.
—Tranquila, yo sólo quería decirte lo bien que lo haces y...
—Ya lo hiciste, ¿no? Puedes irte.
—¿Y si te invito...?
—No, gracias—. Se calzó las botas oscuras que solía usar cuando iba a esa zona boscosa y se puso de pie sin mirar al chico.
—No seas pesada y acepta.
—No me interesa. ¿Acaso hablo en francés?
Ahí ambos perdieron la paciencia y a continuación el desenlace marcó el fin de sus días sin incidentes.
—¡𝑃𝑒𝑟𝑟𝑎 𝑒𝑠𝑡𝑖𝑟𝑎𝑑𝑎.ᐟ
𝐵𝑟𝑎𝑚𝑜 𝑠𝑖𝑛 𝑎𝑝𝑖𝑐𝑒 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑔𝑎𝑙𝑎𝑛𝑡𝑒𝑟𝑖𝑎 𝑦 𝑓𝑎𝑙𝑠𝑎 𝑎𝑚𝑎𝑏𝑖𝑙𝑖𝑑𝑎𝑑 𝑑𝑒𝑙 𝑖𝑛𝑖𝑐𝑖𝑜.
𝑆𝑒 𝑎𝑐𝑒𝑟𝑐𝑜 𝑐𝑜𝑛 𝑡𝑜𝑑𝑎 𝑖𝑛𝑡𝑒𝑛𝑐𝑖𝑜𝑛 𝑑𝑒 𝑑𝑎𝑛̃𝑎𝑟𝑙𝑎 𝑦 𝑒𝑠𝑒 𝑓𝑢𝑒 𝑠𝑢 𝑒𝑟𝑟𝑜𝑟 𝑝𝑜𝑟𝑞𝑢𝑒 𝑛𝑢𝑛𝑐𝑎 𝑠𝑎𝑏𝑒𝑠 𝑐𝑜𝑛 𝑞𝑢𝑒 𝑑𝑒𝑚𝑜𝑛𝑖𝑜𝑠 𝑐𝑎𝑟𝑔𝑎 𝑙𝑎 𝑔𝑒𝑛𝑡𝑒.
𝑆𝑖𝑛 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑒 𝑡𝑒𝑚𝑏𝑙𝑎𝑟𝑎 𝑒𝑙 𝑝𝑢𝑙𝑠𝑜 𝑙𝑒𝑣𝑎𝑛𝑡𝑜 𝑢𝑛𝑜 𝑑𝑒 𝑙𝑜𝑠 𝑝𝑎𝑡𝑖𝑛𝑒𝑠 𝑦 𝑙𝑒 𝑎𝑠𝑒𝑠𝑡𝑜 𝑢𝑛 𝑔𝑜𝑙𝑝𝑒 𝑑𝑖𝑟𝑒𝑐𝑡𝑜 𝑒𝑛 𝑙𝑎 𝑠𝑖𝑒𝑛 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑜 𝑑𝑒𝑠𝑐𝑜𝑙𝑜𝑐𝑜.
𝑈𝑛𝑜.
𝐷𝑜𝑠.
𝑇𝑟𝑒𝑠.
𝐸𝑙 𝘩𝑖𝑒𝑙𝑜 𝑒𝑚𝑝𝑒𝑧𝑜 𝑎 𝑡𝑒𝑛̃𝑖𝑟𝑠𝑒 𝑑𝑒 𝑟𝑜𝑗𝑜.
𝑅𝑜𝑗𝑜 𝑠𝑎𝑛𝑔𝑟𝑒.
𝑆𝑢 𝑚𝑖𝑟𝑎𝑑𝑎 𝑎𝑧𝑢𝑙 𝑦 𝑐𝑎𝑙𝑖𝑑𝑎 𝑑𝑒 𝑝𝑟𝑜𝑛𝑡𝑜 𝑠𝑒 𝑠𝑖𝑛𝑡𝑖𝑜 𝑡𝑎𝑛 𝑓𝑟𝑖𝑎 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝑒𝑠𝑒 𝑚𝑖𝑠𝑚𝑜 𝘩𝑖𝑒𝑙𝑜.
𝐿𝑜 𝑚𝑖𝑟𝑜 𝑎𝘩𝑖 𝑡𝑖𝑟𝑎𝑑𝑜. 𝑀𝑢𝑒𝑟𝑡𝑜 𝑜 𝑖𝑛𝑐𝑜𝑛𝑠𝑐𝑖𝑒𝑛𝑡𝑒, 𝑛𝑜 𝑙𝑜 𝑠𝑎𝑏𝑖𝑎, 𝑠𝑜𝑙𝑜 𝑒𝑠𝑡𝑎𝑏𝑎 𝑠𝑒𝑔𝑢𝑟𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑛𝑜 𝑣𝑜𝑙𝑣𝑒𝑟𝑖𝑎 𝑎 𝑚𝑜𝑙𝑒𝑠𝑡𝑎𝑟𝑙𝑎...
A simple vista parece una roca de origen volcánico.
Su superficie está compuesta por capas de piedra oscura endurecida por presiones imposibles, atravesadas por extrañas vetas cristalinas de color azul pálido. Algunos aseguran que dichas vetas son hielo antiguo. Otros afirman que son minerales desconocidos.
Posee una forma vagamente ovalada, similar a la de un huevo gigantesco.
No emite energía mágica.
No contiene calor.
No reacciona a hechizos de detección.
Durante siglos fue catalogado como una curiosidad geológica sin valor alguno.
Leyenda
Las historias más antiguas hablan de una erupción ocurrida cuando el mundo aún era joven.
Un volcán primordial despertó en medio de una tormenta glacial tan violenta que el fuego y la escarcha colisionaron en el mismo instante.
Entre las rocas expulsadas por aquella explosión viajaba un único objeto.
Un huevo.
Antes de tocar tierra quedó atrapado en un océano congelado, donde permaneció sepultado durante eras enteras.
Los glaciares avanzaron.
Los imperios nacieron.
Los imperios desaparecieron.
Y el huevo continuó allí.
Dormido.
Olvidado.
Esperando.
*Descubrimiento.*
Miles de años después, el retroceso de los hielos dejó al descubierto una extraña roca con forma de huevo.
Fue encontrada por casualidad por un comerciante ambulante durante uno de sus viajes.
Sin conocer su origen, la transportó junto al resto de mercancías extrañas que vendía en mercados y aldeas.
El objeto permaneció durante años en su puesto.
Nadie quiso comprarlo.
Nadie encontró utilidad alguna en él.
Para la mayoría no era más que una piedra curiosa.
Sin embargo, algunos afirmaban escuchar algo extraño cuando permanecían cerca.
No era un sonido.
No era una voz.
Era algo parecido al eco de un latido extremadamente lejano.
Tan débil que podía confundirse con la imaginación.
Y aun así...
Nunca desaparecía por completo.
+El Huevo Fosilizado de la Escarcha Ardiente+
Estado: Inactivo
Origen: Desconocido
Edad estimada: Incalculable
*Descripción*
A simple vista parece una roca de origen volcánico.
Su superficie está compuesta por capas de piedra oscura endurecida por presiones imposibles, atravesadas por extrañas vetas cristalinas de color azul pálido. Algunos aseguran que dichas vetas son hielo antiguo. Otros afirman que son minerales desconocidos.
Posee una forma vagamente ovalada, similar a la de un huevo gigantesco.
No emite energía mágica.
No contiene calor.
No reacciona a hechizos de detección.
Durante siglos fue catalogado como una curiosidad geológica sin valor alguno.
Leyenda
Las historias más antiguas hablan de una erupción ocurrida cuando el mundo aún era joven.
Un volcán primordial despertó en medio de una tormenta glacial tan violenta que el fuego y la escarcha colisionaron en el mismo instante.
Entre las rocas expulsadas por aquella explosión viajaba un único objeto.
Un huevo.
Antes de tocar tierra quedó atrapado en un océano congelado, donde permaneció sepultado durante eras enteras.
Los glaciares avanzaron.
Los imperios nacieron.
Los imperios desaparecieron.
Y el huevo continuó allí.
Dormido.
Olvidado.
Esperando.
*Descubrimiento.*
Miles de años después, el retroceso de los hielos dejó al descubierto una extraña roca con forma de huevo.
Fue encontrada por casualidad por un comerciante ambulante durante uno de sus viajes.
Sin conocer su origen, la transportó junto al resto de mercancías extrañas que vendía en mercados y aldeas.
El objeto permaneció durante años en su puesto.
Nadie quiso comprarlo.
Nadie encontró utilidad alguna en él.
Para la mayoría no era más que una piedra curiosa.
Sin embargo, algunos afirmaban escuchar algo extraño cuando permanecían cerca.
No era un sonido.
No era una voz.
Era algo parecido al eco de un latido extremadamente lejano.
Tan débil que podía confundirse con la imaginación.
Y aun así...
Nunca desaparecía por completo.
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Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
|| Si de casualidad le apretas a una imagen, ¿Cuenta como visita al perfil?
Es que soy bastante chismoso...
Pero no de los que cuentan los chismes... Soy de los que les gusta saber (?)
|| Si de casualidad le apretas a una imagen, ¿Cuenta como visita al perfil?
Es que soy bastante chismoso...
Pero no de los que cuentan los chismes... Soy de los que les gusta saber 👀 (?)
La letra era clara aunque irregular en algunas líneas, casualmente, serían los párrafos que podrían llegar a doler más, como si la mano del escritor no se rindiera fácilmente en la resistencia de sus pensamientos.
"Solo las personas que no saben lo que quieren buscan siempre señalar en los demás aquello que les resulta incorrecto.
No nos atrevemos a volver a juzgar a quien vive dentro de su propio mundo, alienado del entorno, cuando es nuestro propio entorno el que nos abruma y nos hiciera desear también, vivir tranquilos en nuestra burbuja... "
La nota seguía, pero una voz seca y firme, aunque no molesta, detuvo la lectura atenta de quien, contra todo sentido común, había comenzado a indagar en el contenido de aquel cuaderno que encontró en el suelo a la salida de un café.
– disculpa, quizá querías devolverme eso... No es lo más normal ponerse a leer lo ajeno cuando encuentras un libro que en la tapa tiene nombre y un contacto. –
El jóven había regresado enseguida al notar que su cuaderno no estaba en su bolso y ahora, miraba confundido a quien lo tenía en sus manos, aguardando respuesta.
La letra era clara aunque irregular en algunas líneas, casualmente, serían los párrafos que podrían llegar a doler más, como si la mano del escritor no se rindiera fácilmente en la resistencia de sus pensamientos.
"Solo las personas que no saben lo que quieren buscan siempre señalar en los demás aquello que les resulta incorrecto.
No nos atrevemos a volver a juzgar a quien vive dentro de su propio mundo, alienado del entorno, cuando es nuestro propio entorno el que nos abruma y nos hiciera desear también, vivir tranquilos en nuestra burbuja... "
La nota seguía, pero una voz seca y firme, aunque no molesta, detuvo la lectura atenta de quien, contra todo sentido común, había comenzado a indagar en el contenido de aquel cuaderno que encontró en el suelo a la salida de un café.
– disculpa, quizá querías devolverme eso... No es lo más normal ponerse a leer lo ajeno cuando encuentras un libro que en la tapa tiene nombre y un contacto. –
El jóven había regresado enseguida al notar que su cuaderno no estaba en su bolso y ahora, miraba confundido a quien lo tenía en sus manos, aguardando respuesta.
──── Ey, buenos días. Aquí Afro, madrugadora profesional como siempre. Aparté los lugares en la fila desde temprano y, durante la última hora, más y más personas se han ido sumando. Creo que la fila ya llega hasta abajo de las escaleras. Esta es mi cuarta taza de café, lo que significa que estoy funcionando de puro milagro. Pero ey, sigo intacta y emocionada por el concierto –da un sorbo a su taza humeante–. Normalmente un «gracias» me es más que suficiente como pago por apartar los lugares... pero si por casualidad puedes traerme un tamal de guayaba, consideraré la deuda saldada.
──── Ey, buenos días. Aquí Afro, madrugadora profesional como siempre. Aparté los lugares en la fila desde temprano y, durante la última hora, más y más personas se han ido sumando. Creo que la fila ya llega hasta abajo de las escaleras. Esta es mi cuarta taza de café, lo que significa que estoy funcionando de puro milagro. Pero ey, sigo intacta y emocionada por el concierto –da un sorbo a su taza humeante–. Normalmente un «gracias» me es más que suficiente como pago por apartar los lugares... pero si por casualidad puedes traerme un tamal de guayaba, consideraré la deuda saldada.