• Que quieren salir a celebrar el día de los enamorados

    +Digo con voz sisiante y algo baja+

    Bueno si me ganan en una pelea les dejo salir caballeros.

    +Dejando mis manos tras mi espalda con una sonrisa tranquila+

    O tienen miedo?
    Que quieren salir a celebrar el día de los enamorados +Digo con voz sisiante y algo baja+ Bueno si me ganan en una pelea les dejo salir caballeros. +Dejando mis manos tras mi espalda con una sonrisa tranquila+ O tienen miedo?
    Me enjaja
    Me gusta
    Me shockea
    5
    37 turnos 0 maullidos
  • -Después de una tediosa jornada asistiendo a Charlie y viéndome obligada a sepultarme bajo una montaña interminable de papeleo monótono, sentía cómo mi paciencia se evaporaba, dejando un rastro de irritación ácida en mi pecho. Necesitaba un escape, un refugio de paz que el hotel no parecía querer ofrecerme... hasta que la solución vibró en mi garganta. -

    ¿Qué mejor catarsis existe que el dulce veneno de la melodía?

    -Mis pasos me guiaron hasta el salón del restaurante, donde el aroma a licor y el murmullo de los condenados flotaba en el aire. En cuanto mis tacones golpearon las tablas del escenario, el lugar pareció cobrar vida propia; silbidos de admiración y aplausos eufóricos estallaron al reconocer mi silueta bajo el reflector. Con una sonrisa cargada de elegancia y un brillo travieso en los ojos, me acerqué al micrófono-

    'Oh, caballeros, me abruman con tan exquisita bienvenida... ¿Qué les parece si les pago el favor con una pequeña sintonía?'

    -Tras un chasquido de mis dedos que resonó como un disparo de mando, los músicos arrancaron con el primer acorde, y mi voz, como un hechizo líquido, comenzó a llenar los rincones vacíos, atrayendo a las almas errantes desde los pasillos hacia mi propia frecuencia.-


    https://youtu.be/jTwBQ0H5SsM?si=HnlF6ozRb6cRJNOj
    -Después de una tediosa jornada asistiendo a Charlie y viéndome obligada a sepultarme bajo una montaña interminable de papeleo monótono, sentía cómo mi paciencia se evaporaba, dejando un rastro de irritación ácida en mi pecho. Necesitaba un escape, un refugio de paz que el hotel no parecía querer ofrecerme... hasta que la solución vibró en mi garganta. - ¿Qué mejor catarsis existe que el dulce veneno de la melodía? -Mis pasos me guiaron hasta el salón del restaurante, donde el aroma a licor y el murmullo de los condenados flotaba en el aire. En cuanto mis tacones golpearon las tablas del escenario, el lugar pareció cobrar vida propia; silbidos de admiración y aplausos eufóricos estallaron al reconocer mi silueta bajo el reflector. Con una sonrisa cargada de elegancia y un brillo travieso en los ojos, me acerqué al micrófono- 'Oh, caballeros, me abruman con tan exquisita bienvenida... ¿Qué les parece si les pago el favor con una pequeña sintonía?' -Tras un chasquido de mis dedos que resonó como un disparo de mando, los músicos arrancaron con el primer acorde, y mi voz, como un hechizo líquido, comenzó a llenar los rincones vacíos, atrayendo a las almas errantes desde los pasillos hacia mi propia frecuencia.- https://youtu.be/jTwBQ0H5SsM?si=HnlF6ozRb6cRJNOj
    Me encocora
    Me gusta
    8
    0 turnos 0 maullidos
  • Es la misma situación todas las semanas. Siempre vuelve tarde, casi al último, a la sede de los caballeros para redactar los informes de sus actividades y de los temas que debe solucionar. El problema es que siempre deja todo al último, cuando no siempre está fresco el recuerdo en su memoria o cuando debe revisar entre un montón de papeles para encontrar lo que necesita. Testimonios, pistas, resumenes de investigación y una que otra queja para archivar están sobre su escritorio hasta el último minuto de la noche.

    — Quizá debería cambiar mi método de trabajo para la siguiente semana. —Es la misma frase, la misma sugerencia, la misma posibilidad que el capitán desecha cuando otras activifades terminan ocupando su tiempo.— Ah, también debo pensar la siguiente prueba para Noelle y evitar que se meta en algún problema. Le prometí a Klee que la llevaría a jugar Invocación de los sabios y necesito un trago. —Carraspeó, porque sentía que la abstinencia de vino de diente de león estaba acabando con él y sus energías.— Barbatos iluminame o eliminame.
    Es la misma situación todas las semanas. Siempre vuelve tarde, casi al último, a la sede de los caballeros para redactar los informes de sus actividades y de los temas que debe solucionar. El problema es que siempre deja todo al último, cuando no siempre está fresco el recuerdo en su memoria o cuando debe revisar entre un montón de papeles para encontrar lo que necesita. Testimonios, pistas, resumenes de investigación y una que otra queja para archivar están sobre su escritorio hasta el último minuto de la noche. — Quizá debería cambiar mi método de trabajo para la siguiente semana. —Es la misma frase, la misma sugerencia, la misma posibilidad que el capitán desecha cuando otras activifades terminan ocupando su tiempo.— Ah, también debo pensar la siguiente prueba para Noelle y evitar que se meta en algún problema. Le prometí a Klee que la llevaría a jugar Invocación de los sabios y necesito un trago. —Carraspeó, porque sentía que la abstinencia de vino de diente de león estaba acabando con él y sus energías.— Barbatos iluminame o eliminame.
    Me gusta
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • - a llegar a tempro los caballeros de rey de caos estava all y ella estaba escondira -

    Maldicion , es.la unica pista que ahora tengo del clan de los vampiros .....
    Bien hagamos esto ......

    -invica a la serpiente de la envidia con su magia -

    No los mates solo invovilisaros hasta que pued termimar de resifrar los coligos ~
    - a llegar a tempro los caballeros de rey de caos estava all y ella estaba escondira - Maldicion , es.la unica pista que ahora tengo del clan de los vampiros ..... Bien hagamos esto ...... -invica a la serpiente de la envidia con su magia - No los mates solo invovilisaros hasta que pued termimar de resifrar los coligos ~
    Me gusta
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • ¡Nueva chamba!. Damas y caballeros, ¿tienen algún problema legal?, no se preocupen, la abogada y experta en leyes: Irys, va a ayudarlos!!
    ¡Nueva chamba!. Damas y caballeros, ¿tienen algún problema legal?, no se preocupen, la abogada y experta en leyes: Irys, va a ayudarlos!!
    Me encocora
    Me gusta
    4
    0 turnos 0 maullidos
  • Feliz año para ustedes damas y caballeros, espero que disfruten este último día de fin de año.
    Feliz año para ustedes damas y caballeros, espero que disfruten este último día de fin de año.
    Me gusta
    Me enjaja
    4
    0 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    ༒︎— ​𝔈𝔩 𝔓𝔯𝔢𝔠𝔦𝔬 𝔡𝔢 𝔩𝔞 𝔏𝔲𝔷.

    El frío del metal contra mi cuello ya no me molesta; es una parte de mí, una extensión de mi propia piel que olvidé cómo sentir. A mi alrededor, el mundo es un bosque de acero. Escucho el chirrido de las articulaciones de las armaduras de mis caballeros, ese sonido rítmico y pesado que antes me infundía valor, pero que hoy solo me recuerda el peso de mis promesas.
    ​Ellos me siguen porque soy su Rey. Creen que soy una estatua inamovible, un ideal que no conoce la duda. No ven que, bajo este grabado azul y plata, el corazón de la joven que alguna vez fui late con una lentitud dolorosa. Me he quitado el yelmo porque necesito sentir el viento; necesito que el aire me recuerde que todavía estoy viva, aunque mi destino pertenezca por completo a la tierra que piso.

    ​Miro hacia el horizonte, donde el cielo se confunde con el polvo de la guerra. Me pregunto cuántos de los hombres que marchan a mi espalda verán el amanecer de mañana. Sé que mi deber es no flaquear, porque si el Rey duda, el reino se desmorona. Sin embargo, en este breve instante de silencio antes del choque, me permito la debilidad de la memoria. Recuerdo el peso de la espada en la piedra y el momento exacto en que dejé de ser una persona para convertirme en un símbolo.

    ​El viento agita mi cabello y por un segundo me siento ligera, casi libre. Pero el deber es una cadena más fuerte que cualquier acero. Mis caballeros esperan una señal. Britania espera un milagro.
    ​Cierro los ojos, respiro el aroma del hierro y la humedad, y entierro a la mujer una vez más. El Rey debe avanzar.
    ༒︎— ​𝔈𝔩 𝔓𝔯𝔢𝔠𝔦𝔬 𝔡𝔢 𝔩𝔞 𝔏𝔲𝔷. El frío del metal contra mi cuello ya no me molesta; es una parte de mí, una extensión de mi propia piel que olvidé cómo sentir. A mi alrededor, el mundo es un bosque de acero. Escucho el chirrido de las articulaciones de las armaduras de mis caballeros, ese sonido rítmico y pesado que antes me infundía valor, pero que hoy solo me recuerda el peso de mis promesas. ​Ellos me siguen porque soy su Rey. Creen que soy una estatua inamovible, un ideal que no conoce la duda. No ven que, bajo este grabado azul y plata, el corazón de la joven que alguna vez fui late con una lentitud dolorosa. Me he quitado el yelmo porque necesito sentir el viento; necesito que el aire me recuerde que todavía estoy viva, aunque mi destino pertenezca por completo a la tierra que piso. ​Miro hacia el horizonte, donde el cielo se confunde con el polvo de la guerra. Me pregunto cuántos de los hombres que marchan a mi espalda verán el amanecer de mañana. Sé que mi deber es no flaquear, porque si el Rey duda, el reino se desmorona. Sin embargo, en este breve instante de silencio antes del choque, me permito la debilidad de la memoria. Recuerdo el peso de la espada en la piedra y el momento exacto en que dejé de ser una persona para convertirme en un símbolo. ​El viento agita mi cabello y por un segundo me siento ligera, casi libre. Pero el deber es una cadena más fuerte que cualquier acero. Mis caballeros esperan una señal. Britania espera un milagro. ​Cierro los ojos, respiro el aroma del hierro y la humedad, y entierro a la mujer una vez más. El Rey debe avanzar.
    Me shockea
    1
    0 comentarios 0 compartidos
  • (En una línea de tiempo distinta)
    —Nunca se unió al clan Sobachi, lo que lo obligó a sobrevivir por su cuenta sin contacto humano de ningún tipo. Su humanidad era casi inexistente, ya que pasaba los días transformado en un gran lobo azabache incluso siendo rechazado por los de su especie. Cierto día presenció como un grupo de caballeros tiraban un barril por el acantilado, la nieve logro absorber todo el impacto en su interior había una joven totalmente inconsciente, en vez de acabarla decidió quedarse con ella quizás por mero capricho o tal vez solo porque le recordaba a el.—
    (En una línea de tiempo distinta) —Nunca se unió al clan Sobachi, lo que lo obligó a sobrevivir por su cuenta sin contacto humano de ningún tipo. Su humanidad era casi inexistente, ya que pasaba los días transformado en un gran lobo azabache incluso siendo rechazado por los de su especie. Cierto día presenció como un grupo de caballeros tiraban un barril por el acantilado, la nieve logro absorber todo el impacto en su interior había una joven totalmente inconsciente, en vez de acabarla decidió quedarse con ella quizás por mero capricho o tal vez solo porque le recordaba a el.—
    Me gusta
    Me encocora
    5
    0 turnos 0 maullidos
  • Presea estaba sola, cuando fue emboscada, para asi ser atrapada por caballeros a servicio del rey Arturo.

    Ella se defendió lo más que pudo, pero no fue suficiente pues ya fue inmovilizada, ahora sería llevada rumbo a Camelot y lo debería hacer rápido antes de que el jinete de la plaga se entere de que su pareja a sido capturada.
    Presea estaba sola, cuando fue emboscada, para asi ser atrapada por caballeros a servicio del rey Arturo. Ella se defendió lo más que pudo, pero no fue suficiente pues ya fue inmovilizada, ahora sería llevada rumbo a Camelot y lo debería hacer rápido antes de que el jinete de la plaga se entere de que su pareja a sido capturada.
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    —𝕿𝖍𝖊 𝕶𝖎𝖓𝖌'𝖘 𝕭𝖚𝖗𝖉𝖊𝖓.

    El aire en Camlann era pesado, no por la lluvia que pronto caería, sino por el peso de las vidas que había tomado y el peso del futuro que yo, como Rey, debía cargar.
    Me llamaron el "Rey de los Caballeros". No era un título que buscara, sino una carga que acepté. Desde el momento en que saqué a Caliburn de la piedra, dejé de ser una persona. Dejé de ser una niña, una mujer, o cualquier cosa que pudiera sentir calidez. Me convertí en un símbolo, en la espada. Y la espada no tiene emociones.
    Mi primer sentimiento fue la soledad. Al tomar la corona, el mundo de los humanos se cerró para mí. Los vi sonreír, amar, llorar por cosas pequeñas, y yo solo podía mirarlos desde la distancia, envuelta en mi armadura plateada. Debía ser fuerte, inquebrantable, por ellos. Si yo mostraba debilidad, el reino caería. Por eso, enterré mi corazón bajo promesas de hierro.
    Luego vino la esperanza. Cuando reuní a mis Caballeros de la Mesa Redonda, pensé que mi sueño era posible. Lancelot, Gawain, Bedivere... eran los pilares de Camelot, la prueba de que la nobleza existía. Por un tiempo, creí que ese momento dorado duraría para siempre. Creí que podríamos crear una utopía donde la gente no sufriera.
    Pero la esperanza dio paso al dolor. Vi a Lancelot caer, a Gawain perder la fe, y, finalmente, vi la traición de Mordred, mi propia sangre. Me esforcé tanto en ser el rey perfecto, en seguir cada norma, en no cometer ni un solo error, que fallé en lo más importante: la humanidad. Fui un rey, pero nunca fui un padre, ni una amiga, ni una esposa. Solo fui una máquina para dirigir.
    Enfrentar a Mordred en Camlann no fue una batalla; fue la ejecución de mi propio ideal. Mientras alzaba a Excalibur, no sentía ira, solo una profunda y desgarradora tristeza. La luz de mi espada era la luz que borraba mi error, el error de haber creído que podía negar mi propia naturaleza para salvar a otros.

    《("El deseo de ganar ya no estaba allí. Solo la necesidad de terminar. De pagar el precio por el sueño roto.")》


    Cuando la luz de Excalibur se desvaneció, y yo caí, herida de muerte, sentí, por primera y última vez bajo la armadura, una punzada de alivio. Alivio de que el trabajo había terminado. Alivio de poder devolver la espada, el símbolo de mi carga, al lago.

    Y al final, mientras Bedivere me veía morir, no lamenté la muerte. Lamenté mi vida. Mi último pensamiento no fue para el reino o la gloria, sino un simple y vano deseo:

    —Ojalá nunca hubiera sido Rey. Ojalá hubiera podido vivir como una persona normal, y no como una espada.—

    Morí en paz, al menos, sabiendo que, aunque mi sueño fue una tragedia, cumplí mi juramento. Y ese es el único consuelo que un rey puede llevarse.
    —𝕿𝖍𝖊 𝕶𝖎𝖓𝖌'𝖘 𝕭𝖚𝖗𝖉𝖊𝖓. El aire en Camlann era pesado, no por la lluvia que pronto caería, sino por el peso de las vidas que había tomado y el peso del futuro que yo, como Rey, debía cargar. Me llamaron el "Rey de los Caballeros". No era un título que buscara, sino una carga que acepté. Desde el momento en que saqué a Caliburn de la piedra, dejé de ser una persona. Dejé de ser una niña, una mujer, o cualquier cosa que pudiera sentir calidez. Me convertí en un símbolo, en la espada. Y la espada no tiene emociones. Mi primer sentimiento fue la soledad. Al tomar la corona, el mundo de los humanos se cerró para mí. Los vi sonreír, amar, llorar por cosas pequeñas, y yo solo podía mirarlos desde la distancia, envuelta en mi armadura plateada. Debía ser fuerte, inquebrantable, por ellos. Si yo mostraba debilidad, el reino caería. Por eso, enterré mi corazón bajo promesas de hierro. Luego vino la esperanza. Cuando reuní a mis Caballeros de la Mesa Redonda, pensé que mi sueño era posible. Lancelot, Gawain, Bedivere... eran los pilares de Camelot, la prueba de que la nobleza existía. Por un tiempo, creí que ese momento dorado duraría para siempre. Creí que podríamos crear una utopía donde la gente no sufriera. Pero la esperanza dio paso al dolor. Vi a Lancelot caer, a Gawain perder la fe, y, finalmente, vi la traición de Mordred, mi propia sangre. Me esforcé tanto en ser el rey perfecto, en seguir cada norma, en no cometer ni un solo error, que fallé en lo más importante: la humanidad. Fui un rey, pero nunca fui un padre, ni una amiga, ni una esposa. Solo fui una máquina para dirigir. Enfrentar a Mordred en Camlann no fue una batalla; fue la ejecución de mi propio ideal. Mientras alzaba a Excalibur, no sentía ira, solo una profunda y desgarradora tristeza. La luz de mi espada era la luz que borraba mi error, el error de haber creído que podía negar mi propia naturaleza para salvar a otros. 《("El deseo de ganar ya no estaba allí. Solo la necesidad de terminar. De pagar el precio por el sueño roto.")》 Cuando la luz de Excalibur se desvaneció, y yo caí, herida de muerte, sentí, por primera y última vez bajo la armadura, una punzada de alivio. Alivio de que el trabajo había terminado. Alivio de poder devolver la espada, el símbolo de mi carga, al lago. Y al final, mientras Bedivere me veía morir, no lamenté la muerte. Lamenté mi vida. Mi último pensamiento no fue para el reino o la gloria, sino un simple y vano deseo: —Ojalá nunca hubiera sido Rey. Ojalá hubiera podido vivir como una persona normal, y no como una espada.— Morí en paz, al menos, sabiendo que, aunque mi sueño fue una tragedia, cumplí mi juramento. Y ese es el único consuelo que un rey puede llevarse.
    Me gusta
    Me encocora
    2
    0 comentarios 0 compartidos
Ver más resultados
Patrocinados