• Cero Absoluto
    Fandom OC
    Categoría Aventura
    El Bosque de los Susurros, lo que anteriormente era un lugar, quizá no seguro, pero no lo suficientemente peligroso para poner en riesgo letal a quien lo atravesara, hasta hace unos días un lugar verde y lleno de vida, iluminado por la luz del sol y con los reflejos del agua de los ríos cegar a cualquiera que quisiera tomar un descanso ahí, ahora lucía diferente, apagado. Ciertamente, parecía en un estado de inalterabilidad. La temperatura había descendido peligrosamente, finas capas de nieve comenzaban a cubrir los árboles y el suelo que los alimentaba. Muchos animales habían corrido a buscar refugios más cálidos, nadie estaba preparado para un invierno tan súbito, los menos afortunados, yacían congelados bajo capas de nieve aún en formación.

    Entre todo el ambiente pálido, se encontraba el joven, cargando una mochila amplia. Un día antes, se había comprometido a ser el proveedor de los alimentos que se requirieran para la excursión, de modo que había preparado variedades de infusiones, mismas que permanecían guardadas en un bolso en su cintura, para mejor accesibilidad.

    Caminó hacia el sendero previamente trazado del bosque, el cual conducía eventualmente hacia la montaña, esperando a que su contraparte llegara.

    - Esto es peor de lo que imaginaba. Hace unos días no dijeron que estuviera así... -

    Meditó por unos instantes, mientras trataba de visualizar el pico más alto de la cima de la montaña, sin embargo, no alcanzaba a distinguir nada, la niebla era tan espesa en ese punto que no se podía apreciar qué había ahí, sin embargo, las señales eran claras.
    El Bosque de los Susurros, lo que anteriormente era un lugar, quizá no seguro, pero no lo suficientemente peligroso para poner en riesgo letal a quien lo atravesara, hasta hace unos días un lugar verde y lleno de vida, iluminado por la luz del sol y con los reflejos del agua de los ríos cegar a cualquiera que quisiera tomar un descanso ahí, ahora lucía diferente, apagado. Ciertamente, parecía en un estado de inalterabilidad. La temperatura había descendido peligrosamente, finas capas de nieve comenzaban a cubrir los árboles y el suelo que los alimentaba. Muchos animales habían corrido a buscar refugios más cálidos, nadie estaba preparado para un invierno tan súbito, los menos afortunados, yacían congelados bajo capas de nieve aún en formación. Entre todo el ambiente pálido, se encontraba el joven, cargando una mochila amplia. Un día antes, se había comprometido a ser el proveedor de los alimentos que se requirieran para la excursión, de modo que había preparado variedades de infusiones, mismas que permanecían guardadas en un bolso en su cintura, para mejor accesibilidad. Caminó hacia el sendero previamente trazado del bosque, el cual conducía eventualmente hacia la montaña, esperando a que su contraparte llegara. - Esto es peor de lo que imaginaba. Hace unos días no dijeron que estuviera así... - Meditó por unos instantes, mientras trataba de visualizar el pico más alto de la cima de la montaña, sin embargo, no alcanzaba a distinguir nada, la niebla era tan espesa en ese punto que no se podía apreciar qué había ahí, sin embargo, las señales eran claras.
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  • —¿Les mencioné lo mucho que me gustan los gorros con orejitas de animales? ¡P-pero no soy therian!
    —¿Les mencioné lo mucho que me gustan los gorros con orejitas de animales? ¡P-pero no soy therian!
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  • Sumergido en los recuerdos del refractario, contempla kubrows, domesticados por los colonos de la luna de hielo y mar, caninos enormes, de torso robusto y pelaje frondoso, muy útiles para trineos, carga y transporte de lo único valioso de esa colonia, agua, un elemento que comienza a escasear en el imperio orokin, aunque sean recuerdos los acaricia aún más de lo que lo hizo en sus recuerdos, sabe del destino de extinción que acabo con esos animales enormes y tranquilos.
    Sumergido en los recuerdos del refractario, contempla kubrows, domesticados por los colonos de la luna de hielo y mar, caninos enormes, de torso robusto y pelaje frondoso, muy útiles para trineos, carga y transporte de lo único valioso de esa colonia, agua, un elemento que comienza a escasear en el imperio orokin, aunque sean recuerdos los acaricia aún más de lo que lo hizo en sus recuerdos, sabe del destino de extinción que acabo con esos animales enormes y tranquilos.
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  • No crío monturas. Las selecciono con cuidado.

    Empiezo con animales equilibrados, que no se asusten fácil y que sepan mantener el paso bajo presión. Cruzo líneas de velocidad con resistencia.

    Busco inteligencia, nervios firmes y buena recuperación.
    Durante la gestación trabajo el entorno.

    Sonidos controlados, contacto constante, rutina estable. No se trata de hacerlas más agresivas, sino más seguras. Que el ruido no sea amenaza, que el movimiento no sea caos.

    La primera noche me quedo cerca. Aprenden mi olor, mi respiración, mi ritmo.
    Cuando llega el combate no corren por impulso ciego.
    No crío monturas. Las selecciono con cuidado. Empiezo con animales equilibrados, que no se asusten fácil y que sepan mantener el paso bajo presión. Cruzo líneas de velocidad con resistencia. Busco inteligencia, nervios firmes y buena recuperación. Durante la gestación trabajo el entorno. Sonidos controlados, contacto constante, rutina estable. No se trata de hacerlas más agresivas, sino más seguras. Que el ruido no sea amenaza, que el movimiento no sea caos. La primera noche me quedo cerca. Aprenden mi olor, mi respiración, mi ritmo. Cuando llega el combate no corren por impulso ciego.
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  • Me llamo Yu Feng. Tengo veinte años y desde que recuerdo el mundo ha sido mi casa… porque no tuve otra.
    No guardo casi nada de mis padres, solo sensaciones sueltas, como el vapor del té en invierno o el ruido de la lluvia contra la madera. Después todo fueron caminos. Aprendí pronto que la gente no se conoce por lo que dice de sí misma.
    No viajo buscando peleas, pero tampoco huyo de ellas si alguien lo necesita. Prefiero empujar un carro embarrado antes que contar hazañas. Prefiero escuchar historias antes que presumir de las mías. Siempre hay alguien más interesante que uno mismo si sabes quedarte callado el tiempo suficiente.
    Me gustan los mercados al amanecer, los animales que te adoptan sin preguntar y las conversaciones que empiezan por casualidad y acaban en confianza. No tengo hogar fijo… pero sí lugares a los que me alegra volver.
    Suelo preguntar tu nombre antes que tu oficio.
    Si me caes bien, compartiré mi comida.
    Si no… probablemente insistiré hasta que sí.
    Soy Yu Feng.
    No sé muy bien qué voy a encontrar ahí fuera, pero pienso saludar primero y preocuparme después.
    Me llamo Yu Feng. Tengo veinte años y desde que recuerdo el mundo ha sido mi casa… porque no tuve otra. No guardo casi nada de mis padres, solo sensaciones sueltas, como el vapor del té en invierno o el ruido de la lluvia contra la madera. Después todo fueron caminos. Aprendí pronto que la gente no se conoce por lo que dice de sí misma. No viajo buscando peleas, pero tampoco huyo de ellas si alguien lo necesita. Prefiero empujar un carro embarrado antes que contar hazañas. Prefiero escuchar historias antes que presumir de las mías. Siempre hay alguien más interesante que uno mismo si sabes quedarte callado el tiempo suficiente. Me gustan los mercados al amanecer, los animales que te adoptan sin preguntar y las conversaciones que empiezan por casualidad y acaban en confianza. No tengo hogar fijo… pero sí lugares a los que me alegra volver. Suelo preguntar tu nombre antes que tu oficio. Si me caes bien, compartiré mi comida. Si no… probablemente insistiré hasta que sí. Soy Yu Feng. No sé muy bien qué voy a encontrar ahí fuera, pero pienso saludar primero y preocuparme después.
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  • why does god seem so quiet to my petition ﹖
    Fandom Crossover
    Categoría Suspenso
    Llevaba cinco años trabajando la catedral de Nuestra Señora de los Ángeles, tras ser recomendado por su primer mentor: Lucas Trevant, exorcista veterano del Vaticano.

    Si bien no tenía un rol demasiado importante, le gustaba dar misa, celebrar bautismos, confesar a los fieles, bendecir objetos; ayudar a las hermanas y voluntarios en el comedor comunitario, colaborar en las clases para los niños de los barrios más humildes de la cuidad.

    Fuera de eso, y solo cuando Johanna Constantine aparecía, se dedicaba a lo que realmente creía que era verdadera ayuda. Constantine le había enseñado lo que ella llamaba el sutil arte de patear culos demoníacos. Le enseñó todo lo que había aprendido de forma autodidacta sobre exorcismos y a cambio, él le ayudo a expandir sus conocimientos sobre demonologia.

    El hecho de que hubiera renunciado a su título como príncipe del infierno para convertirse en sacerdote no significaba que dejaba de serlo. La jerarquía en el infierno no funcionaba así, los demonios se lo recordaban cada vez que lo veían, pero a su vez, estaban obligados a obedecerle; por mucho que odiaran tener a un mestizo como el siguiente al trono en la línea de sucesión, le debían respeto y Rory lo sabía, por ello era un excelente exorcista, el arma secreta del Vaticano.

    Por fortuna en los últimos meses no había visto a Johanna, lo cual significaba que no habían demonios haciendo de las suyas en la tierra y se alegro por eso, no le habría gustado perderse del retiro espíritual por tener que quedarse a discutir en latín con demonios rebeldes.

    Terminó de empacar sus pertenecías y guardo en un bolsillo la estampilla de quien consideraba su tío favorito, a pesar de tener una rivalidad con su padre, Mikha'el o mejor conocido como san Miguel arcángel; uno de los pocos hermanos de su padre que no lo trataban como una abominación por haber nacido del vientre de una humana. Le echo un último vistazo a la pequeña habitación de la casa parroquial y bajo al salón principal a reunirse con el resto de grupo mientras esperaban el transporte que los llevaría a Santa Mónica, cede de muchos de sus eventos.

    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ﹙ . . . ﹚

    Luego de una hora de viaje y de acomodar sus cosas en la habitación que compartiría con el padre Xavier durante dos semanas, dejo su ropa normal y se vistió con la sotana negra, sin percatarse de que el alza cuellos blanco no estaba bien colócado. Estaba demasiado ansioso por ir a explorar el lugar, desde la ventanilla del autobús había visto las remodelaciones que habían hecho ese año. Habían construido más cabañas, colocado establos, una pequeña granja con animales bebés y adultos; colocaron un muelle en el lago artificial, algunos juegos para niños y los árboles de frutas habían crecido lo suficiente como para dar frutos y sombra.

    Se paseo por las carpas primero, saludando a las hermanas de otras iglesias que habían llevado a sus pequeños alumnos. A muchos de ellos los conocía de años anteriores, algunos habían sido monaguillos suyos.

    Continuó su camino, leyendo cada cartel colocado en la puerta de las cabañas. Encontro cambio como una enfermería mas grande, más baños, un pequeño almacén, una cafetería y una biblioteca donde pasaría gran parte de sus tardes enseñando. Por curiosidad, se detuvo en esa cabaña, las hermanas solían dejar a los niños allí para que pasaran el tiempo dibujando en lo que ellas se encargaban de otras tareas y pensó que sería buena idea entrar a pasar el tiempo con ellas, leerles un poco ya que muchos niños llegaban sin saber leer o escribir.

    Subió la escalinata de madera teniendo cuidado de no pisarse el borde de la sotana y tras dar dos golpecitos en la puerta, entró.

    Adeline Wallace
    Llevaba cinco años trabajando la catedral de Nuestra Señora de los Ángeles, tras ser recomendado por su primer mentor: Lucas Trevant, exorcista veterano del Vaticano. Si bien no tenía un rol demasiado importante, le gustaba dar misa, celebrar bautismos, confesar a los fieles, bendecir objetos; ayudar a las hermanas y voluntarios en el comedor comunitario, colaborar en las clases para los niños de los barrios más humildes de la cuidad. Fuera de eso, y solo cuando Johanna Constantine aparecía, se dedicaba a lo que realmente creía que era verdadera ayuda. Constantine le había enseñado lo que ella llamaba el sutil arte de patear culos demoníacos. Le enseñó todo lo que había aprendido de forma autodidacta sobre exorcismos y a cambio, él le ayudo a expandir sus conocimientos sobre demonologia. El hecho de que hubiera renunciado a su título como príncipe del infierno para convertirse en sacerdote no significaba que dejaba de serlo. La jerarquía en el infierno no funcionaba así, los demonios se lo recordaban cada vez que lo veían, pero a su vez, estaban obligados a obedecerle; por mucho que odiaran tener a un mestizo como el siguiente al trono en la línea de sucesión, le debían respeto y Rory lo sabía, por ello era un excelente exorcista, el arma secreta del Vaticano. Por fortuna en los últimos meses no había visto a Johanna, lo cual significaba que no habían demonios haciendo de las suyas en la tierra y se alegro por eso, no le habría gustado perderse del retiro espíritual por tener que quedarse a discutir en latín con demonios rebeldes. Terminó de empacar sus pertenecías y guardo en un bolsillo la estampilla de quien consideraba su tío favorito, a pesar de tener una rivalidad con su padre, Mikha'el o mejor conocido como san Miguel arcángel; uno de los pocos hermanos de su padre que no lo trataban como una abominación por haber nacido del vientre de una humana. Le echo un último vistazo a la pequeña habitación de la casa parroquial y bajo al salón principal a reunirse con el resto de grupo mientras esperaban el transporte que los llevaría a Santa Mónica, cede de muchos de sus eventos. ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ﹙ . . . ﹚ Luego de una hora de viaje y de acomodar sus cosas en la habitación que compartiría con el padre Xavier durante dos semanas, dejo su ropa normal y se vistió con la sotana negra, sin percatarse de que el alza cuellos blanco no estaba bien colócado. Estaba demasiado ansioso por ir a explorar el lugar, desde la ventanilla del autobús había visto las remodelaciones que habían hecho ese año. Habían construido más cabañas, colocado establos, una pequeña granja con animales bebés y adultos; colocaron un muelle en el lago artificial, algunos juegos para niños y los árboles de frutas habían crecido lo suficiente como para dar frutos y sombra. Se paseo por las carpas primero, saludando a las hermanas de otras iglesias que habían llevado a sus pequeños alumnos. A muchos de ellos los conocía de años anteriores, algunos habían sido monaguillos suyos. Continuó su camino, leyendo cada cartel colocado en la puerta de las cabañas. Encontro cambio como una enfermería mas grande, más baños, un pequeño almacén, una cafetería y una biblioteca donde pasaría gran parte de sus tardes enseñando. Por curiosidad, se detuvo en esa cabaña, las hermanas solían dejar a los niños allí para que pasaran el tiempo dibujando en lo que ellas se encargaban de otras tareas y pensó que sería buena idea entrar a pasar el tiempo con ellas, leerles un poco ya que muchos niños llegaban sin saber leer o escribir. Subió la escalinata de madera teniendo cuidado de no pisarse el borde de la sotana y tras dar dos golpecitos en la puerta, entró. [almost.saint]
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  • Mira que bonito es el Sr. Trompita. ;//;
    -Abraza a un peluche de elefante ya que adora a esos animales con todo su ser.-
    Mira que bonito es el Sr. Trompita. ;//; -Abraza a un peluche de elefante ya que adora a esos animales con todo su ser.-
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  • Había estado ocupado, rescatando a más animales para la casa Feu.

    Seguro su hermano se sorprenderá al ver que la mansión ahora está llena de muchas especies. Esta vez fueron muchos gatos que serán compañía para el pequeño "goldo".

    Siente que los naranja son muy parecidos a él.
    Había estado ocupado, rescatando a más animales para la casa Feu. Seguro su hermano se sorprenderá al ver que la mansión ahora está llena de muchas especies. Esta vez fueron muchos gatos que serán compañía para el pequeño "goldo". Siente que los naranja son muy parecidos a él.
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  • Mira que cabaña mas hermosa para estar escondida de todo y de todos. Me voy a sentir como Blancanieves ¿podre enseñar a los animales a que me ayuden con la casa? ¿O se tomara eso como explotación animal?
    Mira que cabaña mas hermosa para estar escondida de todo y de todos. Me voy a sentir como Blancanieves ¿podre enseñar a los animales a que me ayuden con la casa? ¿O se tomara eso como explotación animal?
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  • Jadrin nacido del hielo
    Fandom Oc/ROR y SNV
    Categoría Crossover
    Lejos de asgard y de los otros 9 mundos en el frio bosque, pasando las montañas hedaras alli vivia sola dejo de los demas dioses del valhalla
    La joven hija del dios nortico de la luna y la diosa nortica de las nieves.
    Ella era el frio junto con una luz calida de amabilodad , en ese jadrin estaba YIva la joven diosa de la luna y del invieno tambien conosida como la diosa de la justicia por los mortales

    "Creo que estan , tan bien estas uvas para un buen vino y las peras para ser memerada estan en su punto"

    Era un jadrin bello en el medio de tanta soledad y su arededor cubierto de nieve pero alli solo habitaba la paz juntos con algunos animales .
    Lejos de asgard y de los otros 9 mundos en el frio bosque, pasando las montañas hedaras alli vivia sola dejo de los demas dioses del valhalla La joven hija del dios nortico de la luna y la diosa nortica de las nieves. Ella era el frio junto con una luz calida de amabilodad , en ese jadrin estaba YIva la joven diosa de la luna y del invieno tambien conosida como la diosa de la justicia por los mortales "Creo que estan , tan bien estas uvas para un buen vino y las peras para ser memerada estan en su punto" Era un jadrin bello en el medio de tanta soledad y su arededor cubierto de nieve pero alli solo habitaba la paz juntos con algunos animales .
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