—Cuando era adolescente anhelaba tener una mascota. Un perrito, un gatito, un conejo, lo que sea. En ese tiempo estaba pasando por momentos difíciles, incluso teñía mi cabello de negro. Un día caminando encontré un gatito, tenía un collar y estaba bien cuidado y lo adopté —secuestró—. No le caí muy bien, terminé con rasguños y mordidas por todo mi rostro. Mamá me regañó y castigó como nunca —odia a los animales— y tuve que buscar a sus verdaderos dueños, una adorable pareja de ancianos. Por suerte no sé enfadaron conmigo y me dieron un chocolate como agradecimiento. Algún día tendré mascota propia.
—Cuando era adolescente anhelaba tener una mascota. Un perrito, un gatito, un conejo, lo que sea. En ese tiempo estaba pasando por momentos difíciles, incluso teñía mi cabello de negro. Un día caminando encontré un gatito, tenía un collar y estaba bien cuidado y lo adopté —secuestró—. No le caí muy bien, terminé con rasguños y mordidas por todo mi rostro. Mamá me regañó y castigó como nunca —odia a los animales— y tuve que buscar a sus verdaderos dueños, una adorable pareja de ancianos. Por suerte no sé enfadaron conmigo y me dieron un chocolate como agradecimiento. Algún día tendré mascota propia.
Me gusta
Me encocora
Me enjaja
Me entristece
8
7 turnos 0 maullidos
Patrocinados
Patrocinados